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50 Sombras de Grey, y la sociedad del 'pest-seller

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Tenemos conocimiento de la existencia de las plagas desde aquellos egipcios que
poblaron la tierra hace ya unos cinco mil años. Desde entonces, la vulnerabilidad del ser
humano ha ido retroalimentándose con esas grandes desgracias globales, que sesgaban
las vidas de pueblos enteros y cuya historia llega a nosotros a través de los más
apocalípticos escritos. Pero el avance y la modernidad han permitido que ese hombre
per sé inamovible y frágil sucumba a las posibilidades del per accidens en una sociedad
de consumo frenética como ésta. Esta pequeña reflexión se ha convertido en principio y
fin de mi propia inquietud tras fagocitar con asco y estupefacción las más de quinientas
páginas de 50 Sombras de Grey, la última abominación de una de las plagas más
dañinas de la sociedad intelectual contemporánea: el mercantilismo editorial. Como
toda plaga, las editoriales cuentan con su particular angel exterminador, una Tizona y
una Colada fundidas en el mismo acero que reparten mandobles de letras y palabras
regurgitadas, intentando adoctrinar y contaminar lo que queda de la sociedad del libre
pensamiento. Si, queridos lectores, les hablo del fenómeno Best-Seller, o mejor dicho,
“Pest-Seller”, la nueva Peste Negra.

Erika Leonard James, la madre biológica y paridora de esta aberración, sabía
perfectamente lo que el mercado pedía. No es de extrañar que la editorial de turno le
hubiese encargado un libro picante y perfectamente adaptable a cine y televisión a una
mujer que dedicó media vida a la producción de series para el medio y que , para mas
inri, está casada con un guionista. Lo sé, apesta. El entramado es bien sencillo, el
público lector está cansado de tanta novela histórica y de tanto vampiro enamoradizo

es un voyeur. Tedioso… Como ven. pero que ya ha creado la dicotomía de la lucha con su oponente. Es agotador. prestada. La lectura es rápida. igual no caen en la cuenta de que hemos leído historias similares narradas con mejor gusto. Lo sé. Cuando un autor recurre a los arquetipos de siempre ha de tener mucho cuidado con lo que se tiene en juego.sediento de todo menos de sexo. pues sería una de las últimas desesperaciones en las que invertiría un céntimo. A la mente me vienen grandes novelas eróticas escritas en los 60 por señores más serios como Henry Miller o William Goldman (y sus seudónimos). Para que el personaje venda. El lector ya no es lector. Y para colmo. a mi juicio. hay que soportar hasta cincuenta páginas sucesivas de juegos de sumisión de clase B protagonizados por dos personajes que son de todo menos creíbles. Hay que soportar también que denominen “sumisión” a una práctica sado tan sumamente light y tan aparentemente traumática. dista mucho del mandamás de sacarina comprador compulsivo de juguetes que es Grey. El perfil del amo real dentro del mundo del sado. apesta Y MUCHO. vulgar. hay que sufrir las ensoñaciones de una pusilánime sin ego que se hace llamar mujer y que pierde su integridad personal por un casanova de tres al cuarto al que le va el mambo. Creo que asistimos a la remodelación de un universo paralelo donde se mezclan Conexión Samantha con ¿Quién vive ahí?. y para ello qué mejor que recurrir al machacadísimo recurso de la cenicienta en ciernes de la sociedad moderna (más visto que el tebeo) y devolver a la audiencia lo que le gusta: un buen polvo. lo que hace más complicado abandonar la lectura y hace la acción más ágil. No hay párrafos con contenido real. de hacerme con una primera edición original sin traducir. es necesario darle el toque de caballero andante de las sitcom que tanto nos han metido en televisión. Sigo sin comprender cómo una mujer puede valorarse tan poco y retratar en su protagonista a la ignominia más vergonzosa del mundo. Lo sé. apesta. No me he podido creer nada de nada. entiéndase de nuevo el sarcasmo. supone la creencia de una autora que debe pensar que la mujer de hoy en día es lela perdida. la falta de cualidades para la escritura se hace presente desde el principio con faltas de ortografía y de puntuación que la editorial ni tan siquiera se ha preocupado en corregir. utilizando el torno de un lenguaje sordo y vacío. la consecución del objetivo al grito de “a la tercera va la vencida”. Debo reconocer y reconozco que he intentado hasta en tres ocasiones leerme esto y sólo la fuerza de la imposición me ha llevado a celebrar. todo vale. Pero quizás ellos hubieran pasado sin pena ni gloria. Yo diría que esta señora no tiene capacidad descriptiva alguna y lo que ha preparado realmente es un guión. Eso sí. Como era de esperar. He tenido la suerte. de párrafo corto y constante sucesión de diálogos. La industria ahora produce basura como estas cincuenta sombras de la memez. no hay nada que se quede para la imaginación. Era necesario romper. o al menos escritas con corrección. El resultado es un caballero que realmente no mete ni la lanza. y entiéndase el sarcasmo. un personaje estereotipado a reventar y que. después de cada polvo. el espectador de una historia soez. mezquina y hasta MISÓGINA. Creo que la señora autora no ha visto una fusta ni unas esposas en su vida. porque no conocieron la industria tal y como la conocemos ahora. lo que más me fastidia es la falta de originalidad en la construcción de esta barbaridad que hacen llamar obra literaria. una basura que sin pies ni cabeza se . Seguramente muchos de los lectores y lectoras que no son detractores como yo lo han entendido con esos símiles Como las grandes editoriales casi siempre piensan que somos imbéciles. Cuando lo que te interesa es vender.

Por mi parte. próximamente en cines . a Cervantes y a las buenas formas definiré esta hediondez como un bodrio. y la RAE define bodrio en una primera acepción como “Caldo con algunas sobras de sopa. recurriendo a la RAE. hilarante y carente de calidad alguna.ha colado en el hogar de millones de hogares ofreciendo una muestra de realidad ridícula. Vacúnense contra esta plaga que. Es normal que con tanta mezcolanza literaria sea víctima de semejante INDIGESTIÓN Y por supuesto. venderían un mojón. mendrugos. viene en forma de trilogía para asegurar llenar bien los bolsillos de esos fariseos de las letras que por vender. rizando el rizo. desordenada o de mal gusto” en una segunda. verduras y legumbres que de ordinario se daba a los pobres en las porterías de algunos conventos” y “Cosa mal hecha.