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La modernidad puesta a debate

1. Introducción

La edad contemporánea, caracterizada por grandes revoluciones no solo políticas, sino
también de pensamiento; han dirigido la forma que se ha construido conocimiento desde la
llamada “ilustración”. Esta época característica de los quiebres en formas de gobierno
monárquicos, así como el triunfo de la razón y el pensamiento científico ante la figura sagrada
y omnipotente difundida por la iglesia, dieron pie a la época considerada contemporánea.

Aunque desde aquel entonces ha habido una serie de cambios en el orden global y el mundo
ha modificado su forma de regir y funcionar, por ejemplo la revolución industrial se
posicionó como la cúspide de edad contemporánea posicionando a gran cantidad de
científicos y filósofos, los cuales, encaminados por los paradigmas positivistas desarrollaron
su pensamiento. Las ciencias sociales y la antropología en concreto, también fueron
influenciadas por estas corrientes de pensamiento, las cuales manifiestan su interés de
comprender a la sociedades dentro y fuera de los parámetros “occidentales”.

Este trabajo no busca explicar a profundidad más de 200 años de erudición intelectual, más
bien, es necesario especificar como punto de partida la modernidad y dónde aparece para
poder plantear la crítica de las ciencias sociales en la que se pone en tela de juicio las
categorías planteadas por el mundo moderno. A este tipo de antropología se le denominará
“antropología posmoderna”.

Sobre la antropología posmoderna Carlos Reynoso (1998) menciona lo siguiente:

El surgimiento de la antropología posmoderna es, en sentido estricto, un proceso de
transformación experimentado por una de las tantas corrientes internas de la
disciplina, la llamada antropología interpretativa […] Después de algunos años en
que no se pudo hablar a ciencia cierta de ningún paradigma dominante, la
antropología mundial ha sido ganada por lo que pareciera ser una nueva moda
intelectual que responde a las premisas del posmodernismo[…] De lo que no cabe ni
sombra de duda es de que el término “posmodernismo” (igual que
“postestructuralista”) se origina en los Estados Unidos; en sus inicios, parece haberse
acuñado a propósito de cierto giro paradigmático ocurrido en el seno de las tendencias

la representatividad de las minorías y la hegemonía de los grandes centros productores de conocimiento que desconocen lo que las periferias producen. el cual pareciera ser sinónimo de occidente. Una de las ideas más sobresalientes y que a la larga se volverá una de las más polémicas. Bell desde esta visión que pareciera muy dialéctica sitúa en el avance de la ciencia. las estructuras de poder existentes y la burguesía son de rápido desgaste y estas mismas propician el paso de una etapa a otra. la economía. En los enfoques contemporáneos de la antropología y de muchas otras ramas científicas se han perfilado nuevos paradigmas como un eje deslegitimador de los “grandes núcleos de conocimiento”. 1998: 15). De igual manera Reynoso cita a Daniel Bell. la preocupación por la polaridad del mundo. la tecnología y la cultura. Más adelante veremos que la anterior argumentación da pie a debate con autores como Viveiros . Este es uno de los temas que se abordará en este análisis crítico. supone al mundo moderno como: una época de progresiva “iluminación” que se desarrolla mediante una apropiación cada vez más plena de los “fundamentos”. componentes propiciadores del desgaste pero también del cambio. tratando de incorporar dentro del sistema-mundo un conjunto relacional de situaciones y personas que pueden ser abordadas desde la etnografía como es la multilocalidad que presenta George Marcus (2001) o muchos otros tipos de conocimientos deslegitimados que Lyotard indica que han sido reducidos a conocimientos “narrativos” (Lyotard 1993[1997]:9) en lugar de conocimientos científicos. en contraste con la mentalidad antigua primitiva. Reynoso también cita personajes importantes como Vattimo para argumentar que el posmodernismo pretende poner en tela de juicio el pensamiento europeo que caracteriza el mundo moderno. la ciencia política y la sociología anuncia una etapa venidera de una sociedad postindustrial la cual propiciará una “metamorfosis de fondo en toda la estructura social”. quien enlazando. La modernidad se caracteriza a veces como la “época de la historia”. dominada por la idea naturalista y cíclica del curso de las cosas (Reynoso. internas en las que se comenzó a poner en tela de juicio el concepto de vanguardia (1998: 11-12). La premisa de Bell se resume en que dentro de las sociedades de occidente (principalmente Estados Unidos) las relaciones sociales asentadas en la propiedad.

política. 2. En antropología y propiamente en la etnografía. han creado el imaginario que aquellas periféricas “científicas” que no se encuentran articulados con el centro. de una forma aún más drástica que en el pasado (1993[1997]:9). revolucionario en incluyente. desestabilizador. en las que las cosas y los objetos toman sentido a partir de las categorías imperantes de conocimiento del momento. se previene al posmodernismo (en este caso para la teoría de lo social) como un eje de estudio a la crisis económica.de Castro. La polaridad del mundo. Con esta pequeña introducción se da pie al análisis. Cuando Lyotard señala que la forma en la que se produce el conocimiento aliena a los científicos de sus respectivos objetos o sujetos de estudio se temía que las sociedades más desarrolladas se aislaran por completo de aquellas con mayor atraso o en aras de desarrollo. siendo principalmente la necesidad de incluir a los sujetos de estudio (de . Bruno Latour y Descola. social y epistemológica que atraviesa la modernidad. quienes presentan un giro en la concepción de la naturaleza y nos muestran que “nunca fuimos modernos”. los posmodernistas anuncian y anticipan una crisis epistemológica suscitada por el carácter arbitrario de las epistemes de cada época. más que generar un estado de libre distribución y recepción del mismo. esta preocupación se ha manifestado de distintas formas. Aunque no se quisiera que fuera así. el conocimiento “legítimo” y las minorías: el paso a los sistemas mundo. Más adelante veremos cómo la visión de Focault contribuyó a “desestabilizar” estructuras de conocimiento que parecieran inamovibles. Con las dos anteriores betas de estudio. no podrán ni recibir ni aportar a los debates académicos a corto plazo. Queda a juicio propio si la argumentación de cada uno de estos teóricos es suficientemente válida para tomarla como un punto de partida para una nueva época en la historia de la humanidad. la legitimación del saber está proporcionada por un actual estatuto del saber científico que pareciera encontrarse subordinado más que en otras épocas a las grandes potencias mundiales. Pareciera que estas diferencias en las que el conocimiento generado solamente es validado por las grandes potencias. con estudios que suponen un cambio paradigmático.

así como la falta de inclusión de nuestros sujetos de estudio en el trabajo etnográfico y la desigualdad que representa este mundo. Este tipo de etnografía resalta la importancia de investigar no centrados en una localidad. Esta forma radical en la que Stephen Tyler visualiza a la ciencia la completa mencionando que la etnografía debe de tomar el camino de la evocación: La etnografía postmoderna radica en un texto envolvente y proteico compuesto a base de fragmentos de un discurso que procure la evocación. La unión utópica de la ciencia se esfuma desde unos signos en los cuales los objetos adquieren características fantásticas –de fantasía científica (Tyler. El conocimiento científico ha sido sistematizado únicamente por la unidad de un método racional que produce grandes –y cada vez más grandes. de una fantasía merced a la cual pueda percibirse un mundo que. objetos e identidades culturales en un tiempo y espacio difuso (Marcus. En el entendido de las polaridades por las que atraviesa el mundo. Desde formas literarias como la heteroglosia. que es una de las principales preocupaciones de la antropología posmoderna. un orden que todo lo abarca y que va más allá. George Marcus presenta su propuesta de un modelo etnográfico encuadrado desde los sistemas-mundo (Wallerstein.1998: 185-186). hasta formas accidentadas y extremistas que propone Stephen Tyler como que: La ciencia crea un modo de control. posea las claves propias del sentido común. 2001:111). si bien fantástico. y que de un paso contenga aspectos de una estética integradora que lleve a esa mente lectora o escritora efectos –digámoslo así. Propuestas menos radicales como la de George Marcus resultarán más positivas para el desarrollo etnográfico. más bien intenta explicar las cualidades dinámicas y relacionales cada vez más extensas en las que se inmiscuyen las personas con las que trabajamos.1998: 187).los cuales se deriva todo el discurso académico) en los trabajos que se presentan como especializados en el tema. 2004) en el cual se intenta examinar la circulación de significados.terapéuticos (Tyler. incluso del control de cada cual.irracionalidad. tanto en la mente del escritor como en la mente del lector. como menciona Marcus: .

“conocimiento”. Sin duda alguna el ejercicio intelectual que realiza Marcus situando a la etnografía en distintos núcleos. 2001:112). de tal manera arguye en la relatividad de categorías que damos por entendido y no criticamos. como “hombre”. entre mundo de vida y sistema (Holub. Para los no familiarizados en el tema. 1998: 17). así como observar la manera en que se posicionan dentro de un gran sistema- mundo. 3. como un tipo de conocimiento válido y no como simples representaciones a la manera que estaba acostumbrado “el cientificismo moderno”. se puede pensar que las formas de conocimiento son iguales para todo el mundo. que la categoría de hombre tiene que funcionar de la misma manera que la han utilizado los biólogos desde Darwin. Cuando Foucault en las palabras y las cosas comienza a agrupar a las cosas con un carácter arbitrario como los animales “que se agitan como locos” o “los dibujados con un pincel de finísimo pelo de camello” y afirma que estas categorías son legítimas como analíticas para el estudio de los animales. 1991) distinción a partir de la cual se han concebido múltiples etnografías. es capaz de recoger múltiples facetas de un mismo suceso. entender sus fluctuaciones. La legitimación del conocimiento de los grandes núcleos académicos es algo que también se ha discutido dentro de los modelos sistema-mundo. abogando con esto. sino que existe una infinidad de epistemes o maneras de construir el mundo y cada una de ellas son válidas. El siguiente apartado de este texto tiene la finalidad de presentarlo. (Marcus. a un posible carácter arbitrario de categorías con . El conocimiento y su validez epistemológica. La etnografía como herramienta de la antropología a dilucidado un problema de tipo epistemológico que también en cierta forma trata de posicionar a los informantes y su concepción del mundo como legitima. un ejercicio muy interesante al respecto es el que realizan Arturo Escobar y Gustavo Lins Ribeiro con su compilación de las antropologías del mundo. transformaciones disciplinarias dentro de sistemas de poder (2008[2006]) que sin duda alguna ha tomado buena escuela del ejercicio de George Marcus. Esta etnografía móvil toma trayectorias inesperadas al seguir formaciones culturales a través y dentro de múltiples sitios de actividad que desestabilizan la distinción por ejemplo. Sin embargo esto no es así. “poder” (Reynoso.

todas ellas válidas (Reynoso.las que aprehendemos el mundo. La idea de Foucault es clara. ¿acaso todos los demás no están en éste? (Foucault. las teorías científicas o las interpretaciones de los filósofos explican por qué existe un orden general. Foucault intenta poner en crisis la forma en que articulamos el pensamiento y será un pilar para tratar de desestabilizar categorías que a simple vista parecieran a priori y aquellas que se encuentran basadas en el conocimiento empírico utilizamos a diario para referirnos al mundo en el que vivimos. debido a su papel de intermediario. por qué razón se establece este orden y no aquel otro. sus esquemas perceptivos. 1999 [1966]: 5-6). Como menciona Reynoso: Lo que se ha tomado mayoritariamente de Foucault no es sino una variante un poco más refinada del relativismo. Al respecto el autor de las palabras y las cosas menciona lo siguiente: Los códigos fundamentales de una cultura –los que rigen su lenguaje. las categorías creadas empíricamente con las que el hombre rige y da orden su vida. perceptivas y prácticas. la jerarquía de sus prácticas. sus valores. las hace aparecer a la vez que las excluye. . que principio puede dar cuenta de él. reina un dominio que. les aplicara una segunda reja que las neutraliza. 1999 [1966]:2). no es menos fundamental. 1998: 18).fijan de antemano para cada hombre los órdenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que reconocerá. librándose por una parte de sus rejas lingüísticas. [. tienden a desestabilizar categorías epistémicas pero a crean nuevos conocimientos o categorías válidas a partir de su uso y contexto. al duplicarlas. son contrastadas con las teorías científicas y las interpretaciones filosóficas.] Es como si la cultura. que. ante el ser en bruto del orden (Foucault. sus cambios. Pero entre estas dos regiones tan distantes. En el otro extremo de pensamiento. a qué ley general obedece. que sitúa la “verdad” en dependencia de la multiplicidad de epistemes y la disuelve en una muchedumbre de verdades. sus técnicas. Menciona Foucault: Si todos los animales repartidos se alojan sin excepción en uno de los casos de distribución. encontrándose así. muchas veces calificadas de leyes y universales..

etc […] En Las estructuras1… parte de este axioma o de esta definición: pertenece a la naturaleza lo que es universal y espontáneo y que no dependen de ninguna cultura particular ni de ninguna norma determinada. 1 El autor refiere a las Estructuras elementales del parentesco. Derrida menciona lo siguiente: A partir de la oposición physis/nomos. a la técnica. Estos ejercicios de deconstrucción realizados por Derrida darán pie a una de las críticas más acidas hechas a Lévi-Strauss en la que se critica a la oposición naturaleza-cultura como una categoría fundamental del pensamiento. Esta crítica seguirá siendo vigente hasta la fecha con autores como Viveiros de Castro. dando un sentido más metodológico que se llamaría deconstrucción. principalmente. a lo arbitrario. también es un ejercicio de deconstrucción que pone en crisis categorías que se pretenden como ya dadas. en consecuencia variar de una estructura social a otra […] Nos vemos entonces confrontados con un hecho o más bien con un conjunto de hechos que. De dicha oposición entre el mundo de lo natural y lo cultural. a la institución. como se menciona en la cita el punto de divergencia es la concepción de la naturaleza y la alienación del hombre de ella ha supuesto un paso hacia la modernidad donde la cultura figura como estandarte. al espíritu. sin el menor equivoco e indisolublemente reunidos. a la historia. Pertenece en cambio a la cultura lo que depende de un sistema de normas que regulan la sociedad y que pueden. Este ejercicio de Derrida además de comenzar un debate que continúa hasta nuestros días.La desestabilización de las categorías epistemológicas que realiza Foucault en las palabras y las cosas. al arte. physis/téchne. parecieran influenciar a Derrida a buscar desestabilizar categorías que ya damos por sentadas. no dista mucho de aparecer como un escándalo: pues la prohibición del incesto presenta. . Lo que heredó este ejercicio de deconstrucción al debate antropológico fue observar si dicha división caracteriza a la modernidad o el regreso a la naturalidad es el que caracteriza a la posmodernidad. como normadas. aquela ha sido traída hasta nosotros a través de toda una cadena histórica que opone la <<naturaleza>> a la ley. los dos caracteres en los que hemos reconocidos los atributos contradictorios de dos órdenes excluyentes (Derrida: 1989 [1967]: 389). a la sociedad. pero también a la libertad. a la luz de las definiciones anteriores. como universales.

Esta división entre lo natural y lo cultural nos ha regresado al inicio de la discusión. los problemas suscitados a partir de esta separación y alejamiento ya han sido discutidos en la parte del sistema-mundo. 2007:22). la separación. un llamado “postestructuralista” que vuelve a retomar una categoría muy simple que parece determinar lo moderno para Reynoso. lo natural. cada vez más lejana de lo natural pareciera acercarnos a un estadio de “desarrollo” en los parámetros que el mismo sistema cultural ha impuesto. El agujero de ozono es demasiado social y demasiado narrado para ser realmente natural. 4. Para el autor de “nunca fuimos modernos” supone un gran equivoco que la antropología desde hace tiempo no habituara a tratar lo social desde la división de lo natural y lo cultural. una postura que aunque crítica esta división tampoco congeniará a la perfección con la deconstrucción que señala Derrida: A propósito Bruno Latour menciona lo siguiente: Los hechos científicos están construidos pero no pueden reducirse a lo social porque esta puebla de objetos movilizados para construirlo. las sociedades postindustriales y el combate de las polaridades y desigualdades en la etnografía para el caso antropológico. En este sentido. como páginas antes se ha conceptualizado por Reynoso. 1998: 15). dominada por la idea naturalista y cíclica de las cosas (Reynoso. De igual manera ya se ha discutido el carácter arbitrado de categorías epistémicas con Foucault y la metodología para su estudio con la decostrucción de Derrida. El paso a la modernidad y el regreso a la posmodernidad La modernidad. . es una época de la historia que se ha caracterizado por ser el contraste de una mentalidad primitiva. El agente de esta doble construcción viene de un conjunto de prácticas que la noción de deconstrucción captura tan mal como es posible. demasiado llena de reacciones químicas para ser reducida al poder y al interés. el discurso de la ecosfera demasiado real y demasiado social para reducirse a efectos de sentido (Latour. la estrategia de las firmas y de los jefes de Estado. cuestionando que si tendemos a realizar la división entre naturaleza y cultura “¿realmente somos modernos?”.

Dentro de este debate de lo natural/universal y lo particular/normado. que lo aprenden desde distintos puntos de vista (2004) de tal manera que como supone Viveiros de Castro: La distinción clásica entre Naturaleza y Cultura no puede emplearse para explicar aspectos o ámbitos de somologías no-occidentales sin someterla antes a una crítica etnológica rigurosa. las religiones. es capaz de relacionar en una misma monografía los mitos. Este dilema carecería de solución si la antropología no nos hubiese habituado desde hace tiempo a tratar sin crisis ni crítica el tejido sin costuras de las naturalezas- culturas. se mantiene como sujeto trascendental y causa final de todos los fenómenos analizados. (Viveiros de Castro. “El grupo”. Las bases del multinaturalismo suponen esta crítica que en cierta forma suponen un regreso a discutir la naturalidad. Hasta el más racionalista de los etnógrafos. humanas y no-humanas. sistemas. más bien se encuentra en el carácter relacional de las cosas. las formas políticas. mencionando que Las estructuras elementales del parentesco figura un libro “pre-estructuralista”. criticando esta división desde su misma lectura de la obra de Levi-Strauss. (Viveiros de Castro. caracterizada por las redes infinitas que son capaces de crear los sujetos. De tal manera que el autor arguye que el camino no se encuentra en la tajante línea de lo natural/universal y lo particular/normado. las etnociencias. de igual manera el mundo está habitado por diferentes especies de sujetos o personas. también Eduardo Viveiros de Castro hace su aparición. las epopeyas y los ritos de los pueblos que estudia (Latour. 2007: 23). En una antropología simétrica. El problema de Las estructuras elementales… es el problema “antropológico” por excelencia de la hominización: el surgimiento de la síntesis de la cultura como trascendencia de la naturaleza. personas. es decir. las técnicas. la Sociedad. las genealogías. 2004:37). razón por la cual a este apartado se decidió nombrarlo un regreso a . El estructuralismo o en este caso el “prestructuralismo” parece no resolver los problemas etnográficos de Viveiros de Castro quien supone que en el pensamiento amerindio existe una multiplicidad de naturalezas en las que los actores se desenvuelven. 2010:53). una vez enviado a tierras distantes.

quienes haciendo un regreso a estos caracteres fundamentales. De esta manera. realizaron este ejercicio. dando un vuelco y reivindicando de cierta manera. si dicha categoría aún es válida o si es necesario avanzar. Conclusiones: La modernidad en nuestros tiempos se ha puesto en crisis desde distintos frentes académicos. de los universal y de lo particular. filosóficos. Parece ser que el estudio epistemológico para estos casos es insuficiente. mirar si los cambios que proponen dichos autores. Las ontologías totemista. de las cuales Descola ofrecerá cuatro variantes para realizar un estudio más allá de esta dicotomía de lo natural y lo cultural. la figura del indio como una persona de conocimiento trascendental (Descola 2003 [2001]) dando como resultado una forma de tomar más enserio las experiencias de nuestros informantes en el mundo. . la distinción entre naturaleza y cultura que también es un distintivo del carácter “moderno” ha sido puesta a debate por parte de los posmodernos. hacen a su manera un recuento de este carácter universal e intenta deducir. Cada uno de los autores presentados. naturalista y animalista suponen un más allá de las categorías epistemológicas tradicionales. epistemológicos y antropológicos/etnográficos. con una multiplicidad de tonalidades que. desgraciadamente no se han podido exponer todas aquí. una ruptura de los sistemas tradicionales en que se categoriza el hombre y su entorno. son para bien del desarrollo de la ciencia o solamente están llevando a la misma a un callejón sin salida como en algún momento lo supusieron las teorías más radicales del relativismo. explicar la multiplicidad de naturalezas así como también de personas humanas y no humanas se debe de suponer a partir de los caracteres ontológicos de cada una de esas multiplicidades. suponen un quiebre. Queda como trabajo reflexivo. animista. ya sean políticos.la posmodernidad. 5.