Yugo

“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti
maldad”.
(Ezequiel 28:15)
11 de octubre del 2014

He visto esta iglesia en unos sueños. Debe ser la tercera vez que piso el lugar. No conozco a
casi nadie y tampoco estoy interesado en hacerlo. El sermón de hoy trata sobre la salvación,
sobre la predestinación. He estado pensando en la muerte y sobre mi final. La no existencia no
me abruma. Pero sé que solo alguien soberbio puede declarar que no existe nada más allá. Hay
incertidumbre. Quiero llenar esas dudas. Hace unos días alguien me apuntó con una pistola,
arma sin municiones. Era una advertencia. He dedicado mi tiempo a reunirme con gente que
quiere cambiar este país, pero para peor. Yo era el nexo entre ellos y Miguel, el líder del
movimiento.

Este lugar es muy tranquilo. La mayoría presta atención al expositor. ¿Realmente alguien tan
inteligente como Satanás se rebeló en una lucha condenada al fracaso? Los cristianos dicen
que esto demuestra cómo la ambición puede carcomer al intelecto. Pero quizás se rebeló
porque realmente su victoria era posible. Pienso en Dios como alguien que ha predestinado a
muchos al infierno. “El humano se ha condenado a sí mismo”, declara el pastor. ¿Pero acaso el
Dios omnisciente no ha infligido vida a un ser cuyo camino ya estaba maldito? ¿Qué opción
tienen los condenados? Si yo pudiera salvar a todos, lo haría. Si yo estuviera condenado, me
rebelaría ante el destino, huiría de Dios. Me escondería donde Él no pudiera verme.

Nos piden cerrar los ojos. Ya casi termina el sermón. Ayer soñé que visitaba otro universo.
Todos los que lo habitábamos podíamos reescribir momentos poco decisivos de nuestros
pasados. Ambas realidades eran ciertas para todos. No existía confusión alguna en nuestras
mentes. Me sentía más libre (más en control de mi destino). Me gustaría tener una habilidad
parecida. No deseo que mi alma reencarne o que vaya al cielo. Me conformo, por ahora, con
cambiar pequeños momentos de mi vida. A veces pienso que realmente me dispararon y que
pude reescribir mi propia historia.

Terminó el sermón. Es momento de buscar a un viejo amigo. Sé que Miguel solía venir a esta
iglesia. Alguna vez nos dijo que sí creía en Dios, pero que no se consideraba su sirviente. Él
admira a Satanás. Alguna vez nos dijo que él era el héroe negado de la Biblia. Se tomaba
mucho tiempo de nuestras reuniones para tratar de explicarlo. Nadie reía. Nadie tenía el valor
de hacerlo. Se supone que todos éramos líderes, pero Miguel era nuestro dios. Mis pocos
amigos me decían que todo en el movimiento llegaba a niveles ridículos (la vestimenta negra,
el himno, las fotos de próceres, etc). Pocos sabían lo que realmente era nuestro grupo. Yo no
era un miembro oficial, pero me gustaba saber que era más que un mal chiste. Les daba
difusión a sus artículos, los entrevistaba. Era realmente entretenido alimentar una posición
distinta en este país. Y admiraba a Miguel, ejercía un control real sobre nosotros.

Un muchacho ha intentado convencerme de visitarlos más seguido. Pero eso es imposible. No
creo en Dios y espero nunca hacerlo. He decidido llenar mi incertidumbre con la nada: solo
existe esta vida y nada más. Así puedo vivir tranquilo sin preocuparme por el infierno. Así no
lloro por el destino de mis seres queridos. Ellos solo fallecen. No hay castigo eterno. Mi visita
tiene como objetivo hablar con Alexander. Ha llegado la hora de dar de baja un movimiento
condenado al fracaso. Es hora de que nuestro líder recuerde que no tiene control sobre nada.
“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu
esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti”.
(Ezequiel 28: 17)
Capítulo 1: noticias falsas

18 de octubre del 2014

Miguel me ha estado escribiendo sin sospechar lo que le espera. Esta broma de mal gusto será
mucho mejor que la suya. Alexander es quien desea su expulsión del movimiento. Él es visto
por muchos como el auténtico líder. Hace un mes, Miguel me encargó tenderle una trampa
para sacarlo del camino. De alguna manera estaba siguiendo su plan. Alexander sería acusado
de traición y se le darían dos opciones: ser degradado o la expulsión. Su orgullo lo llevaría a
optar por lo segundo. Pero Alexander, conociendo esto, simplemente renunció. Sin sanciones y
con la credibilidad intacta. Lo siguiente era exponer los verdaderos planes del alto mando a los
miembros más nuevos. Una entrevista en video sería suficiente.

25 de octubre del 2014

Alexander falleció el mismo día que renunció al movimiento. Miguel acusó a extremistas de la
izquierda. Muchos renunciamos. La mayoría se quedó al lado de él. No hubo forma de
exponerlo. Se detonaron explosivos en una comisaría. Nuestros aliados en la prensa lo
atribuyeron a la izquierda, al resurgir del terrorismo. El movimiento fascista comenzó a ganar
relevancia.

26 de octubre del 2014

Me informaron que nunca más mencione a los miembros del movimiento (Ni en el medio en el
que trabajo ni en mis blogs). Lo supe en la mañana. Para mí se terminó el asunto. ¿Mi amigo
Alexander? La policía no tardó mucho en declarar que fue un homicidio y vincular al
movimiento. Pero no había ninguna prueba sólida. En la escena del crimen no se halló pisadas
del asesino ni algún rastro del victimario en la víctima (totalmente carbonizado). Seguí el caso
como si alguna vez me hubiera dedicado seriamente al periodismo de investigación. Los
forenses descartaron muchas maneras de identificar el cuerpo. Sus familiares no pudieron
reconocerlo (nadie podría). No se pudo cotejar la composición ósea con radiografías. Solo
quedó la prueba de ADN. Pero tardaría unos meses.

Por supuesto, lo primero que me extrañó fue la ausencia de las radiografías. Hace unos meses
Alexander había tenido que tomarse al menos una. Era de andar peleando cada vez que lo
provocaban. Y lo de hace un mes lo había sido. El brazo izquierda magullado era el gran
ausente en la escena del crimen. ¿Sus familiares no comunicaron esa lesión? No, hace mucho
que no lo veían. Pocos lo hacían. La vez que lo vi en la iglesia, su presencia fue un acto
milagroso del dios en el que no creo (y en el que él quizás tampoco). Tampoco se halló
evidencias en la explosión de la comisaria. La policía relacionó ambos casos. Miguel había
cometido muchos errores.

27 de octubre del 2014

En la mañana han hallado al presunto culpable del incendio: un miembro del partido Patria
Roja. Su declaración fue declarada confusa, pero mi jefe en la revista, otro peón de Miguel, ha
decidido poner la historia en la primera plana del sábado.

2 de noviembre del 2014

Nuestra revista, a la que muchos le atribuyen prestigio, publicó el sábado algo que fue
desmentido el viernes. El autoinculpado no pudo hacer una competente reconstrucción del
crimen. No pudo explicar cómo detonó los explosivos (¿qué hacían ahí en primer lugar?). Las
versiones más recientes apuntan a negligencia policial. No, la Unidad de Desactivación de
Explosivos (UDEX) es la más calificada. Es imposible que decomisaran bombas aún activas. No
fue negligencia. Fue algo premeditado. Pero no quieren admitirlo. Ninguna de las dos
versiones les conviene: negligencia o tener a un psicópata entre sus filas.

En la tarde el Ministerio del Interior ofreció una recompensa. El posible culpable que
inventaron era un hombre que salía en una cámara de vigilancia “en actitud sospechosa”. Hoy,
a las 7 de la noche, otro cuerpo carbonizado fue encontrado: se trata de un miembro del
partido fascista. Hay un sobreviviente, en estado de shock. No conozco a ninguno. Quizás sean
miembros nuevos. Por supuesto, Miguel culpó a la izquierda. Recientemente hubo imitadores
de Sendero Luminoso en San Juan de Lurigancho, Miraflores y Surco. Sí, ninguna coherencia
entre las notas dejadas ni los explosivos caseros dejados. Esa incoherencia muestra que no es
una organización. ¿Pudieron planearlo para que se viera así? ¿Qué sentido tendría en primer
lugar? No darían miedo, no se verían fuertes. Pero todos esos sucesos comenzaron a poner a
los partidos de izquierda como los posibles herederos del terror. ¿Los fascistas? Eran pintados
como víctimas por medios como el de mi jefe. No podía renunciar. No tenía ninguna utilidad
para Miguel. Solo era su forma de demostrarme que aún tenía poder sobre mí.

¿Cómo eran carbonizados los cuerpos sin llamar si quiera la atención? Ambos habían sucedido
en lugares apartados de Chorrillos, pero una antorcha humana sería fácil de notar en la noche.
¿Y los gritos? No, asesinarlos en otro lugar y trasladarlos debía ser descartado. Cargar el
cuerpo de Alexander ameritaba a dos personas promedio. Si lo transportaban en carro,
dejarían huellas evidentemente. El traslado era muy peligroso. Y no había evidencias de nada.
Un lanzallamas es increíblemente efectivo, pero nada discreto. ¿Existe otra forma de quemar
un cuerpo? El testigo no aportaría nada. Si todo había sido planeado por Miguel, el sujeto no
recordaría nada. O habría sido dopado. Estoy seguro que a Alexander lo citaron en ese parque,
pero no entiendo por qué fue. No hay registros de llamadas que puedan revelar nada. El
mensaje entonces se debió dar por medio de una nota. ¿Es posible que ni siquiera se trate de
Alexander? No tendría sentido algo así. ¿Fingir su muerte para asesinarlo en otro lado y de
otra manera? ¿De quién era el cuerpo carbonizado entonces? ¿Quiénes están en la lista de
desaparecidos?