¿Has tenido alguna vez la sensación de querer capturar un instante de forma permanente?

En general, se trata de momentos que dejan en ti una huella imborrable. Para algunas personas, se
centran en la familia, en los amigos más íntimos o en actividades o situaciones relacionadas con
ellos; para otras, quizá estén asociados a la naturaleza, a la espiritualidad o a la religión. Sospecho
que para la mayoría de nosotros pueden contener un poco de cada cosa. Llegan a ser los momentos
personales –tanto alegres como tristes– que definen nuestros recuerdos y en los cuales
simplemente todo parece “unirse”. Estas imágenes congeladas en el tiempo constituyen una época
que define gran parte de nuestra experiencia vital.