A los investigadores no se nos escapa el valor que tiene una imagen instantánea en el tiempo.

Elaboramos experimentos con la esperanza de analizar los detalles específicos de un momento
puntual y preservarlos para los años venideros. Tuve la inmensa fortuna de contar con una
oportunidad semejante a principios de la década de los ochenta, un tiempo después de que el
distinguido científico chino Junshi Chen viniera a Cornell para trabajar en mi laboratorio