Sin libertad de prensa no hay libertad

El periódico El Nuevo Diario (END) denunció que ha sido amenazado, como
consecuencia de sus recientes publicaciones sobre uso indebido de fondos públicos
en la Dirección General de Ingresos (DGI) del gobierno de Daniel Ortega.
Según informaciones publicadas por END, tanto en la DGI como en el Ministerio de
Hacienda y Crédito Público se han cometido abusos al comprar víveres, instrumentos
musicales y servicios de restaurantes, sin ninguna justificación legal, pero
ordenadas o autorizadas por el alto mando de esas dependencias gubernamentales.
Algunas de esas anomalías han sido investigadas por la Contraloría, en forma muy
“discreta”, de modo que sólo se han podido conocer gracias a que empleados de
dichas instituciones filtraron los documentos correspondientes, inclusive detalles
sobre el pago con fondos públicos de banquetes para celebrar el cumpleaños del
ministro y del director. Y cabe agregar que también LA PRENSA ha publicado
denuncias de otras arbitrariedades que se cometen o se han cometido en la DGI, como
por ejemplo la retención de las deducciones a los trabajadores.
Por supuesto que no se puede esperar que el Gobierno reconozca y aprecie la labor
de los periódicos que, legítimamente preocupados por el mal uso de los fondos
públicos y cumpliendo su deber de fiscalizar la administración gubernamental y
estatal, han publicado esas informaciones y denuncias. En realidad, la labor
fiscalizadora de los poderes públicos que cumple la prensa independiente, es muy
valiosa y debería ser estimada por los gobernantes. Pero esto solo es posible en
los países donde de verdad se lucha contra la corrupción y otros abusos
gubernamentales, lo cual no es el caso de Nicaragua actualmente.
Por el contrario, el sistema de gobierno que han impuesto Daniel Ortega y su
partido FSLN se basa en la confusión de los intereses personales con los del
Gobierno y el Estado se maneja como un botín. De manera que la corrupción no es un
mal que se deba denunciar, perseguir y castigar y lo que se hace es reprimir y
amenazar a los medios de comunicación que denuncian los actos corruptos y demás
abusos de poder. Así se ha hecho contra LA PRENSA de manera continua, desde que
Daniel Ortega volvió a posesionarse de la Presidencia de Nicaragua; es lo mismo que
han sufrido otros medios independientes y críticos como, por ejemplo, Confidencial
y Esta Semana ; y es lo que se está haciendo ahora contra El Nuevo Diario.
De acuerdo con la denuncia que END publicó en su edición de ayer, la amenaza se
produjo el viernes 14 de enero durante una asamblea sindical oficialista que fue
convocada y realizada de manera expresa para respaldar incondicionalmente al
director de la DGI. Éste, según lo que denunció ese periódico en su comentario
editorial de ayer, “delante de sus allegados prometió que él se encargaría de
‘hacer algo’ para que tanto el periodista de END como quienes le han brindado
información, se arrepientan de haberse atrevido a revelar su manera de
‘administrar’ la DGI”.
Estamos claros de que no se puede acusar directamente al gobierno de Daniel Ortega
de ser el autor o el instigador de esta amenaza que desde la DGI se ha formulado
contra END, la cual, obviamente es extensiva a los demás medios de comunicación
independientes que investigan y denuncian la corrupción, como es su derecho
fundamental y su ineludible obligación. Del mismo modo, tampoco se puede acusar al
Gobierno de ser culpable directo de las agresiones contra LA PRENSA, perpetradas
por ex contratistas de este Diario que han boicoteado su circulación apoyados por
una central sindical oficialista. Sin embargo, tan responsable de atentar contra la
libertad de prensa es un gobierno cuando lo hace de manera directa y descarada,
mediante censuras oficiales, represión física y discriminación en las pautas
publicitarias, como cuando no cumple su deber de impedir que otros la dañen y
permite que los agresores actúen con toda impunidad.
Organismos defensores de derechos humanos, partidos democráticos, la organización
de periodistas independientes APN y medios igualmente independientes, han repudiado
las amenazas contra END y le han manifestado su respaldo y solidaridad. LA PRENSA,
por su parte, se suma a esas expresiones solidarias y advierte que la amenaza y
agresión a cualquier medio de comunicación o periodista, hay que verla como una
amenaza y una agresión contra todos los medios de comunicación y periodistas
independientes.

Defender la libertad de expresión es nuestro compromiso sagrado. . pues. sin libertad de prensa no hay ninguna otra libertad. como proclamara el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.