Confusión

Por Alicia Kohut

Gritos sordos.

En medio del ruido, Julieta escapó de los brazos de Mario y corrió hacia el baño del
bar. Un exceso de sudor cubría todos los cuerpos y objetos del recinto. Julieta evitaba el
roce con los otros al tratar de no tocar sus miedos, pero las botas rojas de suela de caucho Commented [L1]: Es una imagen bella, pero queda perdida en
medio del texto. No se entiende en ese contexto.
que llevaba puestas se juntaban con el suelo viscoso producto de la cerveza salpicada por
personas con exceso de licor en sus venas, haciendo de su caminata un ejercicio lento y
penoso.

Al salir de la pista de baile, envuelta por el aroma de la fiesta, Julieta cruzó el
pasillo que la conectaba con el baño con tal rapidez que se llegó a sorprender al notar que
en su entrada no había nadie haciendo fila. Cruzó la puerta. La oscuridad de la nada
absorbió la luz de su cuerpo. Buscó en la pared el interruptor de energía mientras
controlaba entre saltos sus ganas de orinar.

Alguien estaba allí.

Mientras la luz se encendía vio una sombra arrastrarse dentro de uno de los
cubículos del baño. El estrépito del cierre de la puerta de metal dejó que un poco de líquido
se regara por entre sus piernas. Julieta pensó que alguien había venido tras de ella con sus Commented [L2]: Creo que es “tras ella”

mismas urgencias. Pero al ser ella quien se preocupara por la energía, la sombra de ese otro
ser le había ganado. Y es que le había ganado porque en el baño sólo había un cubículo.
Julieta sintió que las drogas empezaban a hacer efecto ocultándole lugares antes vistos.

Julieta empezó a gritar.

Que te apures, mujer.

Que me voy a orinar ya.

Que si no sales te muelo a golpes y yo misma te echo a volar del baño. Commented [L3]: Estas expresiones me parecen artificiales

Otro pitito de chorro caliente le rodó por entre las piernas.

la sombra maldita del cuerpo que se le había adelantado. mezclado con lo agrio de la amapola. Podía ver los movimientos de esa sombra que se difuminaba a lo lejos y que en la oscuridad perdía sus contornos. La pista de baile se había vuelto una orgía. se bajó los pantalones. alguien más bailaba con él. Al notar que no aguantaría más. Julieta no pudo contener la risa. El movimiento brusco de los cuerpos hizo que Mario diera un paso hacia el lado. . A paso lento se dirigió hacia el lugar en el que había dejado bailando solo a Mario. La espuma de su orina se confundía con la del jabón. Se bajó mientras maldecía a la cabrona y empezó a lavarse las manos. hizo que sintiera unos cuantos mareos. Luces rojas y negras golpeteaban contra las paredes creando lapsus de intermitencia que le hacían sentir a Julieta que estaba en una película hecha a base de fotogramas. Pudo ver el cabello liso y abundante de Mario que le caía sobre los hombros. Al ver a su adversaria. Al levantar la mirada vio que la puerta del único cubo del baño estaba abierta. se sentó en el lavamanos y de a poco empezó a orinar. Sonrió un poco mientras bajaba la cabeza para notar que el lavabo se estaba tambaleando con su peso. Detrás de su espalda. El aroma a chicle dulzón. notó que la que bailaba no era otra sino ella misma.

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