Mexicana: esclarecimiento necesario

En coincidencia con la decisión de la juez encargada del concurso mercantil de
Mexicana de Aviación, Edith Alarcón, de abrir una nueva convocatoria a potenciales
inversionistas de la aerolínea, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión
emitió un punto de acuerdo en el que solicita a la Comisión Federal de Competencia
investigar presuntas prácticas monopólicas de Grupo Aeroméxico, principal
beneficiario de la larguísima agonía a que ha sido sometida su anterior
competidora. En tanto, en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad
de México, un grupo de trabajadores de Mexicana se manifestó para exigir a las
autoridades que expliquen los avances de las demandas en contra del empresario
Gastón Azcárraga –antiguo propietario de la aerolínea– y de Andrés Conesa, ex
presidente de la concentradora gubernamental de acciones Cintra, por las presuntas
irregularidades durante y después del proceso de reprivatización de la empresa.
El impasse en que se encuentra la más antigua línea aérea del país desde hace más
de dos años, y la falta de avances en los prolongados esfuerzos por revivirla,
resultan particularmente exasperantes si se toman en cuenta las afectaciones que
ese periodo de espera ha producido para los trabajadores –a quienes en un principio
incluso se responsabilizó de la situación financiera de la aerolínea y quienes han
carecido, en todo este tiempo, de una fuente de sustento estable–; para el público
usuario de los servicios de transportación aérea, que han tenido que padecer
incrementos hasta de 40 por ciento en los boletos de avión y ha quedado a merced de
una mayor concentración en ese mercado y para el país en su conjunto, que ha
perdido presencia y competitividad internacional en el terreno de la aeronáutica
civil.
Tales afectaciones contrastan con la escandalosa impunidad que gozan los
responsables del desastre que afronta la aerolínea, empezando por su anterior
propietario, Gastón Azcárraga, cuya conducción empresarial fue tan turbia y
cuestionable que consiguió, en cosa de cinco años, llevar a la compañía de una
situación de bonanza económica a una de quiebra. No menos grave ha sido la inacción
de las autoridades de la pasada administración federal, que primero toleraron tales
manejos y posteriormente declinaron emprender una investigación seria para
esclarecer las presumibles responsabilidades mercantiles, civiles y penales
incurridas.
Por lo demás, la apertura de una nueva convocatoria para potenciales inversionistas
de Mexicana obliga a recordar que la falta de solución al larguísimo conflicto de
la empresa aérea no se debe a la ausencia de grupos o individuos interesados en
capitalizarla, ni a la falta de voluntad de los trabajadores, sino a los
persistentes obstáculos impuestos desde oficinas de funcionarios gubernamentales,
entre los que pueden inscribirse los episodios de hostigamiento de autoridades
contra potenciales inversionistas, denunciados en su momento por trabajadores, por
el anterior juez del concurso, Felipe Consuelo Soto, y por los propios empresarios.
Ahora que la administración federal entrante ha asumido el compromiso público de
recomponer las distintas rutas de catástrofe heredadas por su antecesora, lo menos
que cabe esperar es que emprenda las acciones de esclarecimiento necesarias para
despejar, o confirmar, la sospecha de que en los últimos dos años ha existido la
consigna de impedir que Mexicana vuelva al espacio aéreo; para hacer visibles los
motivos de este encarnizamiento contra la empresa y sus trabajadores y para
determinar qué intereses inconfesables y qué complicidades político - empresariales
se han conjurado para evitar la reactivación de la línea aérea.