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Informe sobre movilidad social en Chile

Una vez más, el análisis sereno de la realidad chilena da cuenta de los beneficios
#de la estrategia socioeconómica que el país ha aplicado en las últimas décadas.
DE ACUERDO a un informe elaborado recientemente por el Banco Mundial, Chile es el
país de América Latina que presenta mayor movilidad social. El hecho de que el
documento muestre una favorable evolución en este aspecto en toda la región - según
sus resultados, desde mediados de la década de los 90 la pobreza ha disminuido y ha
crecido la clase media en la mayoría de las naciones del subcontinente - ubica en
una favorable perspectiva el mérito de los logros alcanzados por nuestro país.
Los resultados del estudio “La movilidad económica y el crecimiento de la clase
media en América Latina” se suman a una serie de otros antecedentes que dan cuenta
de que la situación chilena dista de la visión del “malestar social” que han
diagnosticado algunos analistas, especialmente a partir de las movilizaciones
estudiantiles del año pasado y la alta abstención registrada en los recientes
comicios municipales. La postura más prudente al respecto aconseja no analizar los
fenómenos de cambios sociales desde la coyuntura, sino más bien desde una mirada
serena que abarque plazos considerables de tiempo, que es la mejor manera para
apreciarlos en toda su dimensión, y sin los sesgos y acaloramientos inherentes a la
contingencia.
La aplicación desde hace décadas en Chile de reformas económicas que abrieron los
mercados y permitieron el crecimiento de la economía y del empleo, unidas a
políticas sociales que han puesto énfasis en la focalización para destinar la ayuda
a quienes verdaderamente la necesitan, parece explicar la movilidad social que
muestra el estudio del Banco Mundial. El acceso a educación es un aspecto clave de
este ciclo ascendente, pues está demostrado que quienes logran mayores niveles en
este ámbito tienen mejores posibilidades de movilidad social.
Es muy importante que la discusión en torno a estos temas se dé sobre la base de
datos concretos, como los que aportan el BM y otros análisis, y no sobre
percepciones que a menudo están teñidas por la conveniencia política o ideológica.
La existencia de problemas en ámbitos específicos es propia de cualquier modelo
económico, social y político que está obligado a enfrentar realidades complejas,
pero no debe ser interpretada como una falla sistémica que obliga a
transformaciones profundas y traumáticas. Es más conveniente apegarse a la realidad
y proponer cambios que resuelvan los inconvenientes específicos, que es la
estrategia que el país debe seguir.
Resulta importante destacar que, junto con la movilidad social, el país también ha
progresado en la reducción de las diferencias socioeconómicas. Estudios realizados
confirman que, en las cohortes generacionales más jóvenes, la desigualdad es mucho
menor a la que registran los grupos etarios que se formaron en momentos en que en
Chile todavía no se aplicaban las reformas aperturistas. Dicho acortamiento de las
diferencias se debe, en especial, al mayor acceso a la educación del que han gozado
las generaciones más recientes, tanto a nivel escolar como en la educación
superior. Estos avances se ven confirmados por el alto valor que la población le
concede al hecho de entregar educación a sus hijos, aun a costa de ingentes
sacrificios económicos, y ratifican la necesidad de que se aborden con seriedad y
altura los cambios que buscan garantizar una enseñanza de calidad.