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Un gran premio a la insensatez

La competencia automovilística de este domingo en el microcentro porteño provocó
justificadas quejas y advertencias
Muchos vecinos de la ciudad de Buenos Aires que diariamente transitan la zona
céntrica no dejan de preguntarse a quién se le habrá ocurrido la idea de organizar
una carrera de autos en las inmediaciones del Obelisco, a un costo millonario y con
enormes perjuicios para la población que vive o trabaja en esa zona.
Como se sabe, este domingo se correrá la carrera de Súper TC2000 en esta ciudad, en
el circuito callejero comprendido entre las avenidas de Mayo, 9 de Julio y Diagonal
Norte y rodeado de muros que se extenderán desde la calle Viamonte hasta Moreno. Un
día antes se realizarán las pruebas de clasificación.
La disparatada elección del microcentro porteño para llevar a cabo este espectáculo
deportivo ya les ha traído demasiadas consecuencias a quienes habitan o trabajan en
esta área de la Capital Federal, y, por supuesto, las consiguientes críticas de los
porteños, totalmente justificadas.
No sólo se han producido en las últimas semanas demoras mayores a las que
habitualmente provocan los congestionamientos de tránsito en esta concurrida zona.
También, numerosas complicaciones a quienes utilizan los medios de transporte
público de pasajeros, debido a los vallados colocados sobre las avenidas donde se
correrá la carrera.
La inseguridad de quienes deben tomar un colectivo o descender de él en estos días
está a la orden del día. Subir o bajar de un colectivo en el medio de la calle,
tener que caminar en el medio de vehículos o esperar la llegada del colectivo sobre
la calzada por encontrarse la parada bloqueada por los vallados de contención han
sido algunos de los riesgos que han debido afrontar peatones y usuarios del
transporte público en estos días.
A las ostensibles incomodidades no exentas de peligros que sufren quienes transitan
por el microcentro se suma el previsible daño ambiental que produciría la
competencia deportiva junto a los potenciales riesgos en la seguridad que se
derivan de un circuito callejero improvisado en una zona que no está preparada para
esta clase de encuentros deportivos.
No se alcanza a entender el empeño del gobierno porteño por llevar a cabo esta
competencia en pleno centro de la ciudad cuando a pocos minutos de aquí, en la
avenida General Roca, hay un autódromo perfectamente acondicionado para programas
de esta naturaleza. Llama la atención, sobre todo, en un gobierno que con
frecuencia se declara preocupado por garantizar la libre circulación ante piquetes
y otras manifestaciones.
Es de esperar que la próxima vez las autoridades de la ciudad de Buenos Aires
piensen las cosas dos veces, en lugar de anteponer criterios populistas y
demagógicos como aquellos a los que lamentablemente nos tienen acostumbrados
quienes gobiernan la Nación..

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