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ENSAYO SOBRE LA TEORIA DEL REENVIO
EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL *
Por el Dr. Quintin ALFONSIN,
Profesor en la Facultad de Dere-
cho de Montawleo.
1. El reenvío invadió inopinadamente el ámbito doctrinario del de-
recho privado internacional hacia 1880. Calificado desde el principio cw
mo un "tema capital", se le atribuyó una influencia decisiva sobre el
porvenir de nuestra ciencia, influencia nefasta según algunos, pues ele-
vaba los conflictos de leyes a una segunda potencia, tornándolos defi-
nitivamente irresolubles, y saludable según otros, pues abría la esperanza
de armonizar los derechos privados internacionales de todos los Estados
del mundo.
Desde entonces, la doctrina no ha cesado de ocuparse del tema, adop-
tando las más opuestas posiciones polémicas sobre el reenvío, o tratando
de desentrañar el secreto de su teoría. Lo que se ha impreso con esos
fines es actualmente incalculable. E n 1913, POTUencabezaba su obra con
una bibliografía de extensión inusitada. Y en 1950, el número de fichas
bibliográficas de nuestro conocimiento llegaba a 1125.
-* ABREVI~ITURAS:
Annuaire = Anmaire de PInstiiut de Droit Iniemotiaol,
Bruselas-París. -Cl. = Journal de Droi: Internotional Privé, Paris. -D = R e m i l
Dolloz, París. -R. belge = Reme de Droit Internaiioml et de Législation Comparé,
Bruselas. -R. Crit. = Reme Crifipve de Législniian et Jurispdence, Paris. -R.
Darras = Reuw de Droii Iniernaiional Privé, Reyue Critique de Droit I n i e r n o i i d
Pviué, Paris. -Recueil = Recueil des Cours de PAcademie de Droit Iniemoiiond
de La Haye, Paris. -R. esp. = Reuista Española de Derecho Internacional, Madrid.
-R. hel. = Revue Hellénique de Drmi Iniernaiional, Atenas. -Riv. d.¡. = Rivista di
D i d i o Iniernazionale, Roma. -R. Lapi. = Nouvelle Rezue de Droit Inlemaliaol
Privé, Paris. -R. Montev. = Revista de la Facultnd de Devecho y Cienciar Sociales,
Montevideo. -S. = R e m i l Sivey, Paris.

118 QUINTIN ALFONSIN

Este amplio material comienza a sedimentarse; todo hace suponer
que ya han sido formuladas todas las direcciones, todas las variedades
y todas las opiniones substanciales de que el reenvío puede ser objeto.
Por otro lado, resulta evidente al cabo de setenta años, que el dere-
cho privado internacional sigue su progreso sin que se hayan cumplido los
vaticinos fastos o nefastos con que fué anunciada la aparición del reen-
vio, quizás porque nuestra ciencia marcha por otros senderos que los
vislumbrados en el siglo pasado.
Es hora, pues, de que se intente un inventario de la teoría del reen-
vió, mostrándola objetiva y ordenadamente en un panorama comprensivo.
Pero ese inventario, lamentablemente, no existe por el momento; lo cual
excusa la publicación de este ensayo.

2. A QUÉ SE REFIEREN LAS DISPOSICIONES DE DERECHO PRIVADO IN-
TERNACIONAL. Cuando la norma de derecho privado internacional dis-
pone que cierta relación debe ser regulada por el derecho del Estado
A, es preciso decidir si se refiere al orden juddico de A ( G e s a m h r e m e i -
sung, referencia máxima), o si se refiere al derecho privado de A (Snch-
normenvenueisung, referencia minima).
En el primer caso, debemos aplicar a la relación el derecho de A en
su conjunto, incluyendo, desde luego, las normas de derecho privado in-
ternacional establecidas por el Estado A (pues forman parte del orden
iurídico de A ) . En el segundo caso, debemos aplicar a la relación sola-
mente el derecho civil, comercial, etc., del Estado A, excluyendo las
normas de derecho privado itnernacional del Estado A.

Bibliografia sumaria: - A N z r m , Studi crifici di dirifto internasionale privoto,
Rocca S . Casciano, 1898, p. 193. -BAETIN, Les conflits entre les dispositions Iégir-
latives de droit intemetionel p~iué,R. belge, 1898, p. 129; 272 ( o en Etudes de Droit
Intermfional Privé, Paris, 1899, p. 83.) -LAIN~, La théorie du rewvoi en Droit in-
ternationul privé, R. Darras, 1906, p. 605; 1907, P. 43; 313; 661; 1908, p. 729; 1909,
P. 12. -Vos. La théorie du retwm de Iégklaticn en droit intermtional privé, Bull.
trimest. de 1'Inst. belge de droit comparé, 1923, p. 81: 241; 1924, p. 1; 225; 1925, p. 1 ;
65. -PHIWNENKO, La théorie di6 renuoi en droit combaré, Paris, 1934. -Pmu, La
quertim du renuoi en droit intermtionai privé, París, 1913. -MEIJERS, La qwstion du
renuoi. Bull de 1'Ihist. J'urid. Internat. t. 38, p. 191. -LEWAI,D, LA théorie du r e m a ,
Recueil, t. 29, p. 519.
1 1. Sobre la historia de la teoría, cons. esp. POTUY LEWALD.
11. H a y vestigios de reenvío en los Comentaires d'Anselme al Edicto Perpetuo
de 1611 (cons.: PHIWNENKO,P. 177). También en las Mémoires de FROLANDhay

EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 119

Las consecuencias prácticas de una y de otra referencia suelen ser
muy diferentes. Supongamos, en efecto, que debamos decidir sobre la
capacidad de un uruguayo domiciliado en Cuba ateniéndonos a la le%
domicilii, esto es, al derecho cubano: 1, Si por "derecho cubano" en-
tendemos el orden juridico cubano (referencia máxima), aplicaremos
en primer término el derecho privado internacional cubano; pero como el
derecho privado internacional cubano regula la capacidad por la Jez fa-
iriac, será el d.erecho civil uruguayo el que decidirá si es capaz o no el
uruguayo del ejemplo. 2, E n cambio, si por "derecho cubano" entende-
mos el derecho privado cubano (referencia mínima), será el derecho civil
cubano el que decidirá. E n el primer caso, la norma de derecho privado
internacional envia la regulación de la relación al derecho cubano, y éste
la reenvia al derecho uruguayo; y en el segundo caso, no hay reenvío.

3. EL R E E N V ~ O . Conforme se desprende del ejemplo precedente, el
reenvio sólo ocurre cuando confluyen estas tres condiciones:

la La norma de derecho privado intemacional al enviar la regulacibn
de la relación jurídica al derecho de A, ha de referirse al orden juridico de
A por entero (referencia máxima). No hay reenvio sin la intervención
de las normas de derecho privado internacional de A, y estas normas
no intervienen, según hemos dicho, cuando la referencia es mínima.

mención de casos de reenvio, Parlamento de Rouen, siglo xvrl (Cons.: NIMET,
R. Darras, 1926, p. 1. NIBOYET, Traité de Drnt Internatimal Privé Fran~ais,t.
3, p. 438). Cítnnse asimismo otros ejemplos (DELAUME, Les conflits de lois 5 la
veilk du Code Civil, Paris, 1947, p. 94; MEIJER~,p. 197) ; pero estos casos no pro-
dujeron jurisprudencia.
111. Los casos de más antigua fecha vinculados con la doctrina contemporánea.
son: Bolfour c. Scott (1793) y Collier C. Rivaz (1841) ventilados ante los tribunales
ingleses; un caso ventilado ante el tribunal de Gueldre, Países Bajos, en 1856, en que
se rechazó el reenvio (cons.: R. belge, 1881, p. 410; MEIJE~S, p. 204, n. 5 ) ; otro
ante el tribunal de apelación de Lübeck (1861) (v. infra, nota 90, 11) ; en fin, el
caso Forgo (1874-1882), que promovió la discusión científica del reenvio.

IV. FRANCIA. A raíz del caco Forgo, pronunciárance contra el reenvío (fundado
por cntoncec en la indivisibilidad del derecha extranjero), los siguientes juristas:
LAURENT, S., 1881, 4, P. 41. LABBÉ,S., 1882. 1. P. 393; CI., 1885, p. 5. AUDINET,
CI., 1886, p. 174 n. 2 ; S., 1889, 2, p. 105. LAINÉ, CI., 1894, p. 248; CI., 1896, p. 241 ;
481; R. Darras, 1. c. -PILLET, CI., 1894, p. 721; R. Darras, 1913, p. 5 ; Principes,
p. 159. TOURNADE,CI., 1895, p. 484. BARTIN,D., 1898, 2, p. 281; R. belge, 1898,
p. 129: 272; Eludes, p. 83. SURVILLE,R. crit., 1899, P. 215; CGUVS,5 30. DESPAG-

120 QUINTIN ALFONSIN

2* Además es necesario que el orden jurídico de A, designado
por la norma de derecho privado internacional, posea sus propias normas
.nacionales de derecho privado internacional. El reenvío, en efecto, es una
consecuencia de la posición nacionalista delderecho privado internacional,
esto es, de que cada Estado tenga normas propias de derecho privado
internacional.

3+ E n fin, la norma de derecho privado internacional que sirve de
punto de partida y la del Estado A deben ser distintas entre si. Si fueran
iguales, las dos coincidirían en sus resultados y no habría reenvio, como en
el siguiente ejemplo: trátase de decidir sobre la capacidad de un uru-
guayo domiciliado en Inglaterra mediante la lex domicilii, esto es, median-
te el orden jurídico inglés (referenceia máxima) ; aplicamos en primer
término el derecho privado internacional inglés, pero como este derecho
también regula la capacidad por la Jez domicilii, cualquiera sea la refe-
rencia -máxima o rninirna- de la norma que sirvió de punto de partida,
-
NET, PréCiT, 5 106. LIGMIX, Cl., 1903, p. 481; 1904, p. 551. PERROUD,C4, 1910.
p. 579 ; 888.
Por su parte, defendieron el reenvío: BROCHER (suizo), Cl., 1881, p. 13. MART~N,
CI., 1883, p. 31. WEISS, Traité élémentaire, p. 282; Traité, t. 3, p. 83. ROLIN (belga),
Principes, t. 1, p. 258. COLIN,D., 1907, 2, p. 1. Véase un cuadro estadístico en P m u ,
p. 198 y cs.
V. ITALIA.También la doctrina italiana se dividi6 Se pronunciaron en contra,
en estudios de primer orden: ANzr~orrI, Studi. p. 193. BUZZATI,Riv. di diritto
intern. e di legisl. comparata, 1898, p. 49. DIENA, SUI limiti alla applicuione &l
dintto straniero, Turin, 1898. p. 9. -A favor se pronunciaron: FIORE, CI., 1W1,
p. 424; 681; y en Bull. argentin de d.i.p., 1903, p. 525. GUARINI,Applicabilith delle
no- di dintto internnzionele contmute in una legge atrnniera, Roma, 19M. B n u s ~ ,
en Annuaire abregé, t. 4, p. 561. ANZILMTI,Riv. d.¡., 1918, p. 288.

VI. ALEMANIA.En Alemania, KAHN (1890) se pronunció contra el reendo
(V. &HN, Abhandlungen, por LENEL Y LEWALD,t 2, p. 124), y BAR se pronunció
a favor (v. Annuaire abregé, t. 4, p. 538; Theory m d practice, S 94).
VII. INGLATERRA.Fueron partidarios del r e a v í o DICEV,Conflict of laws Za. ed.
Appendix, p. 715, y WESTLAKE,Tr<l<'té,P. 39, Y en Annuaire abregé t. 4, p. 269;
407; 506; 550.
VIII. La controversia se planteó en el Institut de Droit Internatianal, Sesiones
de Cambridge (1895), La Haya (1898), Neuchatel (1900) y Oslo (1932). El reenvío
fué condenado en las tres primeras oportunidades, y fué admitido en materia de
estatuto personal en la Sesión de Oslo (v. Annuaire. t. 37, p. 767).

uruguaya. el nuestro). y reenvía la regulación de la relación juridica a otro legislador (que puede ser. cuando dicha norma es supranacional (ver. R E E N V ~PROMOViDO O POR NORMAS NACIONALES O SUPRANACIONALES DE DERECHO INTERNACIONAL. PRIVADO Hasta el momento hemos dejado sin precisar si la norma de derecho privado internacional que sirvió de punto de partida al reenvío era nacional o supranacional. DOS estudios de derecho privado infemacionnl. 1946. C O N C E P C I CLÁSICA ~N Y C O N C E P C I ~ NPRIVATICTA. y segunda. pues es la decisión del legis- lador competente. conforme se verá en lo que sigue. considerando competente al legislador de A. REENVIO ENTRE KORMAS KACIONALES DE DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 5 . se advierte que sólo adoptando la primera concep- ción. . le envía la regulación de la relaci9u jurídica. Supongamos. p. E L REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERhrACIONAL 121 siempre será el derecho privado inglés el que decidirá si la persona del caso es capaz o incapaz. infra. Montevideo. 2 ALFONSIN. admitiendo. Las consecuen- cias en uno y en otro caso son muy distintas. 5 l ) . 2). Esta norma puede tener por función distribuir la competencia legislativa entre los Estados. desde luego. conviene distinguir desde ahora dos hipótesis que trataremos por separado: primera. infra. según propone la concepción privatista. 23. habrá que respetar su decisión. según propone la concepción c l á ~ i c a . por lo cual. cuando la norma de derecho privado internacional que sirve de punto de partida es nacional (ver. 3 a ) Por de pronto. 1. Nuestro legis- lador. que si el legislador de A considera por su lado que no es competente. en primer término. por ejemplo. 4. naturalmente.o~ disponer de modo indirecto el derecho inherente a la relación juridica extranacional. que la norma de derecho privado internacional que sirve de punto de partida es nacional. nuestra norma de derecho privado internacional puede referirse a un orden jurídico nacional por entero (referencia máxima).

1. 6 ALFONSIN. T E O R ~DE A LA REFERENCIA M ~ N I M A . nuestra norma de de- recho privado internacional.122 QUINTIN ALFONSZN b) En cambio. el reenvio. A. al orden juri- dico de A por entero. pues nunca envia la regulación de la relación al legislador de A .DOS estudios. por lo contrario. según la concepción privatista. estrictamente territoriales. aunque indirecta. clásica 6. tratando por separado el problema del reenvío cuando las normas de derecho privado internacional son distributivas de compe- tencias (concepción clásica) y cuando son dispositivas de derecho privado (concepción privatista). p. nuestras normas de derecho privado internacional son las únicas aplicables dentro de fronteras. apropiándose con este fin'del derecho de A. es nuestra propia norma de derecho privado internacional la que regula la relación. como es obvio. por lo tanto. los que excluyen por razones de orden público la aplicación del derecho privado internacio- nal extranjero dentro de fronteras. Nuestra norma de derecho privado internacional nunca puede referirse. siempre debe referirse a una parte del orden jurídico de A : a la parte que nuestra norma libremente haya escogido para re- gular con ella la relación extranacional. en todo caso. no le confiere competen- cia al derecho de A para regular la relación. Estas razones explican por qué es necesario hacer una nueva distin- ción en lo que sigue. 34 . seria imposible. es decir. ' 2 ) Los que consideran que el deslinde de las competencias legisla- tivas es una función de soberanía que el Estado no puede compartir con los demás. Concepción. Si nuestra norma de de- recho privado internacional fuera distributiva de competencias y se re- firiera al derecho privado de A (referencia mínima). Toman partido por la referencia mínima: 1) Los que afirman que nuestras normas de derecho privado inter- nacional son de orden público intemacional. por lo cual. 3 ) Los que consideran que las normas de derecho privado interna- cional son.

incurren en un defecto común : al limitar la referencia de nuestra norma de derecho privado internacional al derecho privado de A. es competente para regular la capacidad el derecho cubano. sin tener en cuenta que el derecho privado de A y el derecho privado intrnacional de A constituyen. daría lugar a un reenvío de primero o de segundo grado. Retorno 9 Weiterverweisung. B. Renvoi of remission. Hay reenvio de primer grmdo cuando la regulación de la relacibn retorna al punto de partida. Fácilmente podrian proponerse ejemplos de reenvíos de tercero. una uni- dad indivisible (ver infra. Rinvio altrovo. es competente el derecho mexicano. es competente para regular la capacidad el derecho cubano. pero según el derecho pri- vado internacional cubano (que adopta la lex Patriae). cuar- to o ulterior grado.' 7. E n cambio. si nuestra norma de derecho privado internacional distributiva de competencias se refiriera al orden juridico de A por entero (referencia máxima). 9). Así ocurre cuando debemos regular la capacidad de un mexicano domiciliado en Cuba: según el derecho priva- do internacional uruguayo . menosprecian el derecho privado internacio- nal de A. 8. Renvoi of transmission. En todos los casos recien mencionados. . Corso.constitu- ye una unidad que no puede ser desmembrada por disposición de mes- 7 Conf.(que adopta la l e z domicilcilil). 86. y según el derecho privado inter- nacional cubano (que adopta la lex patMe). 8 Rückverweisung. T E O R ~ DE A LA REFERENCIA MÁXIMA. Hay reendo de segundo grado cuando la regulación de la relación es reenviada a un tercer Estado. el reenvío se funda e n estos dos argumentos: 1) El orden juridico del Estado A -competente según nuestra nor- ma de derecho privado internacional para regular la relación. como se ver5 en seguida. Así ocurre cuando debemos regular la capa- cidad de un uruguayo domiciliado en Cuba: según el derecho privado in- ternacional urugwyo (que adopta la lex domicilii). es competente el derecho uruguayo. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 123 Quienes sustentan estas opiniones. p. Rinvio indietro. núm. ARGUMENTOS A FAVOR DEL REENV~O.: Bosco.

el art. etc. urnguayo)". aplicamos a la relación jurídica los dere- chos privados internacionales de todos los Estados interesados en regular la relación. civ.. tratándose del reenvío de primer grado. 280 es mudo. 10 11) Mediante el reenvío. que favorece el tránsito de la relación jurídica en dichos Estados (argumento de la armonización de los derechos privados internucionaies) . infro. decir que según el derecho uruguayo la capacidad se adquiere a los 21 años (pues así lo dispone el art. 11 V. 2393 del cód. 10 V. ARGUMENTO DE LA INDIVISIBILIDAD DEL ORDEN JUR~DICO. nv 9 y ss. Entre unas y otras existe una relación indisoluble: una norma de derecho civil uruguaya. l2 Examinemos por separado estos argumentos. 280 del código civ. debían haber sido reguladas por un derecho privado extran- jero. civ. con respecto a las demás personas. la disposición de nuestra norma de derecho privado internacional. uruguayo) las personas domiciliadas en el Uruguay (art. con arreglo a nuestro propio derecho privado in- ternacional. por ejemplo. en efecto. uruguayo) . 12 V. adquieren capacidad a los 21 años (art. es preciso decir: "Según el derecho uruguayo. no 18 y sr. no 14 Y SS. infra. . y contiene asimismo normas de derecho privado internacional que marcan el ámbito dentro del cual son competentes las susodichas n o m a s civiles. no puede ser aplicada fuera del ámbito de competencia que le fija el derecho privado internacional urn- guayo. etc. infra.124 QUINTZN ALFONSZN tra norma de derecho privado internacional (argumento de la indivisibi- lidad del orden jurídico) . 9. 1. suele agregarse un tercer argumento: 111) El reenvío nos da aportunidad de aplicar nuestro derecho pri- vado a relaciones que. comercial. no sería exacto. al señalar como competente el derecho de A. por lo tanto. nada dispone. debe referirse al orden jurídico de A en su conjunto (referencia máxima). l1 En fin. de este modo se obtiene una armonización entre los mencio- riados derechos privados internacionales. Nues- tro orden jurídico contiene normas de derecho civil. 280 del d. pues carece de competencia. comerciales.

U'ESTLAKE. cuando nuestra norma de derecho privado internacional señala como competente para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado en Cuba. p. La rquette internacional. y no dentro de la clásica. y 2. RUNDSTEIN. E n tal caso. cuando se adopta el reenvío por aplicación de la primera consideración.: LIGEOIX. E L R E E N V I O EN DERECHO PRIVADO I N T E R N A C I O N A L 125 E n el mismo caso están todos los órdenes jurídicos del mundo. según la con- cepción clásica es propia de las normas de derecho privado internacional. Sin embargo. 4. ES una consecuencia ineluctable de la función limitativa que. p. EL SOMETIMIENTO DE NGESTRO DERECHO PRIVADO AI. CI. en conclusión. 4. y que nuestro derecho pri- vado carece de competencia fuera de los límites que libremente le fija nues- tro derecho privado internacional. nuestra norma de derecho privado interna- cional se conduciría con respecto al derecho privado cubano como si este derecho fuera uruguayo. DERECHO PRI- VADO INTERNACIONAL EXTRANJERO. 525. 510. t . podría ocurrir que le confiriera al de- recho privado cubano una competencia que dentro del orden juridico cubano no tiene. 552-553. . La indisolubilidad del orden juridico de cada Estado. pero esta contingencia es imposible.Atlnuaire abregé. BAR. No olvidemos que esta conclusión significa que tanto nuestro propio orden juridico como los extranjeros son igualmente indivisibles. p. 553. 3' Si nuestra norma de derecho privado internacional ordenara aplicar el derecho privado cubano prescindiendo de las normas del dere- cho privado internacional cubano. 1903. Annuaire abregé. pues este derecho carece de compe- tencia fuera de los límites que le marca el derecho privado internacional cubano. belge. suele acontecer que la competencia de nuestro derecho pri- 13 Cons. 332. apropiación sólo factible dentro de la concepción priva- tista del derecho privado internacional. 10. 325. el derecho cubano. nuestra norma no puede referirse exclusi- vamente al derecho privado cubano. t. 1936. p. Única que ahora consideramos. Hemos admitido que el derecho pri- vado cubano carece de competencia fuera de los limites que libremente le fija el derecho internacional cubano. obser- vación que da relieve a dos graves incongruencias de la teoría del reen- vío: 1.. R. por lo cual. El sometimiento de nuestro derecho privado al derecho privado :nternacional extranjero. a menos que la norma de derecho privado internacional uruguayo se apropiara del derecho cubano.

Por ejemplo. 1. Esta Última alternativa parece más viable. Traité. 229. naturalmente. '" Esta aseveración encierra a la teoría del reenvio en este dilema: hay reenvío porque nuestro privado internacional no puede intervenir en la competencia del derecho privado cubano. aunque exacta. 15 La expresión más acabada de esta observación se debe a PILLET. ser disminuida. También suele alegarse que. 208). He aquí como por virtud del reenvío. no habrá reenvío. 1.: VOS. t. Y si impedimos que el derecho privado internacional cubano intervenga en la competencia de nuestro derecho privado. 16 PILLET. Abora bien. nunca podemos saber de antemano qué dispone nuestro derecho privado internacional. lB Pero tampoco - 14 No puede. esta argumentación. . sean endosados en blanco por el derecho privado internacional extranjero. BARTIN. C. si el derecho privado cubano no podía admitir que el derecho privado internacional uruguayo le fijara nuevos limites de com- petencia. en lugar de ser llenados.126 QUINTIN ALFONSIN " vado es ampliada por el derecho privado internacional extranjero. seremos consecuentes con nuestro punto de partida. pero en tal caso. por causa del reenvio.Principes. pues ello depende de lo que dispongan los ajenos (v. pues con arreglo a esta concepción. y. pero en tal caso. 532: "Si en un pais se presentara un caso que pusiera en juego las relaciones ju- rídicas entre la soberanía local y las soberanías extranjeras. Si nues- tras normas de derecho privado internacional son cheques en blanco. p. t. 1924. tampoco el derecho privado uruguayo debe admitir que el dere- cho privado internacional cubano le fije nuevos limites de competencia. según el derecho privado internacional uruguayo. el derecho pri- vado internacional cubano puede intervenir en la competencia de nuestro derecho privado. el derecho privado internacional cu- bano le confiere al derecho privado uruguayo una competencia que. pues no se extienden las prerrogativas de su soberanía. o que. es evidentemente a la ley de dicho país a la que le corresponde decidir: y solamente a ella. tampoco podemos saber de antemano qué dispone el derecho privado que nuestra norma de derecho privado internacional ordena aplicar. Sin embargo. p. competencia con respecto a las personas domiciliadas en Cuba carecen de (así lo dispone nuestro derecho privado internacional) .1. pero esto es así mientras el derecho ~rivadointernacional cubano no disponga lo contrario. dado que es muy difícil concebir que nuestro Estado se atenga a la opinión de otro para decidir cuál es la extensión de su propia competencia legislativa. el derecho de aplicar sus propias leyes". en particular. no tenia. nuestras normas de derecho privado referentes a la capacidad. P. no es enteramente pro- cedente dentro de la concepción clásica del derecho privada internacional. poco importa que sean llenados a su gusto por el derecho privado extranjero.

por consiguiente. A~rnNsrN. no nos importa que la ocupe. la ley uruguaya es competente y las extranjeras son incompetentes. E n efecto. deja el caso de lado. no. 8 12. la ley uruguaya se desinteresa de regular la capacidad. l9 Si disponen que la ley francesa ocupe esa tierra. La capacidad de los domiciliados en el Uruguay. siempre son unilaterales: 17 solamente indican el ámbito de competencia del derecho privado propio y no el de los ajenos. la nornia uruguaya de derecho privado internacional ni declara competente a tal o cual ley extranjera ni declara incompetente a la ley uruguaya: simplemente. por las que se desinteresa nues- tro derecho privado internacional. y 2. por lo cual. que tratándose de la capacidad de personas domiciliodas en el Uruguay. la norma uruguaya de derecho privado internacional que establece: "la capacidad se regula por la lez domicilii" significa: 1 . porque si no hay reenvío. "relaciones apátridas". Esta argumentación por muy atractiva que sea. REENVÍO APARENTE. .Lns codificaciaes naciowles en materia de dereclio privado intermciaal. dado que la ley uruguaya no era incompetente para regular la capacidad de los domiciliados en el exterior. aun cuando parezcan multilaterales. o de B. 18 NIBOYET llama a estas relaciones jurídicas. pues. o de cualquier otro Estado dis- pongan sobre ella. 11. que tratándose de la capacidad de personas domiciliodas en el enterior. E L REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 127 es plenamente satisfactoria. Para orillar estos inconvenientes. no aumentan por eso la competencia que le tiene asignada nues- tra norma de derecho privado internacional. Más aún: si disponen que la ley uruguaya la ocupe. las normas unilaterales no designan como competente a ningún derecho extrasjero. no dan origen a ningún reenvio. pero la capacidad de los domiciliados en el exterior. está prevista por nuestra norma de derecho privado internacional. nuestro Estado in- terviene en la competencia de los derechos privados extranjeros. a 17 V. falla por la base. De este modo. como: "la capacidad se regula por la lez domicilii" o "los contratos se regulan por la [ex loci solutionis". algunos autores han pensado que las normas nacionales de derecho privado in- ternacional. la capacaidad de estas personas es algo así como una "tierra de nadie" l8 que queda librada a lo que el dere- cho privado internacional de A.

será preciso aplicar al caso el derecho privado internacional uruguayo (puesto que el orden jurídico uruguayo es indivisible) . "Cm-fennir". proyecta realizar un contrato en Bélgi- ca.Tvaité. pero el derecho privado internacional inglés daclara competente a la lex domicilii (in casu. donde se encuentra transitoriamente. 474. . y así indefinidamente: siendo igualmente indivisibles. ectétera... La indivisibilidad de nuestro propio orden juridico da lugar a la llamada raquette internacional. ambos órde- nes jurídicos se reenviarán incesantemente la regulación de la capacidad. al derecho inglés). al derecho belga) . pero el derecho privado internacional belga . al menos hasta que uno de ellos se equivoque. será preciso aplicar al caso el derecho privado internacional cu- bano.128 QUINTIN ALFONSIN menos que se use este nombre para mencionar la invasión en tropel de todas las leyes del mundo que pretendan regular las relaciones que nues- tras normas de derecho privado internacional abandonan a su suerte (reenvío aparente). . BUZZATI. el derecho privado internacional belga declara competente para regular la capacidad a la lex p a t r b (in casu. a) Si el derecho privado internacional uruguayo reputa competente para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado en Cuba al dere- cho cubano (dado que. . . pero como el derecho privado interna- cional uruguayo reputa competente para regular la capacidad a la l e s domicilii."movimiento continuo". cuarto grado.. LA "RAQUETTE" INTERNACIONAL. . domiciliado en Nueva York. b) La raquette también puede configurarse cuando el reenvío es de segundo. como en el siguiente ejemplo: un inglés.20 12. por ningún derecho privado. t. p. puesto que la determinación del - 20 Conf. . 21 KAHN llama al misma efecto "espejos paralelos". BABTIN. al derecho neoyorkino) . será preciso aplicar al caso el derecho privado internacional cubano (puesto que el orden juridico cubano es in- divisible) : pero como el derecho privado internacional cubano reputa competente para regular la capacidad a la lex patriae. 22 La capacidad no será regulada. pero el derecho privado internacional neoyorkino declara competente a la lex contractus (in cuu. 3. según el derecho privado internacional uruguayo es competente la lex domicilii). tercero. en con- clusión.: NIBOYET.

WOLW. p. MELCHIOR. Barcelona. pero si entendemos por "derecho uruguayo" el orden jurídico uruguayo en su conjunto. p. Sirte. Sew~1. mos por "derecho uruguayo". 510. pues nuestra nor- ma de derecho privado internacionol no puede conferirle "competencia" a un hecho.Giurisprudema com- parata. p. sino hechos. notas 1 a 3. según UDINA. 377.Digesf. p. -Acun. Précir. 136. según el cual es competente el derecho uruguayo. t.nn NAVARRO. de hecho.: -Gornsc~~~m .Observan algunos juristas. eliminar de algún modo la raquette. p. A ello se dirige la teoría del "reenvío total". 82. 300. . según se trate del propio pais a de un pais extranjero. pero si entende- . 123. por ejemplo. es competente para regular la capacidad de una persona do- miciliada en el Uruguay. p. cuando se postula que los derechos extranjeros no son derechos. 24 PBIWNENKO. la indivisibilidad del derecho de cada Estado es condición del reenvío. (concepción privatista). la regulan en A (cons. 58. en las hipótesis más frecuentes. 1936. el derecho uruguayo. 13. Digest.t. 594. Darrac. 715. 3. por lo tanto.1. c) Más aún: tampoco podría ser regulada por ningún derecho pri- vado la relación jurídica que. 384: Giurisprudenza coiiilYtrata. 1907. 1. esp. 231. Para hacer factible el reenvío es menester. etcétera. 1. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 129 derecho privado aplicable permanelerá en suspenso dentro de u11 circulw rneztricabilis (como en un tiovivo en constante movimiento). R. 79.p. UDINA. p. T ~ o n DEL í ~ R E E N V ~ O TOTAL. nuestra norma de derecho privado interiiacional al referirse al "derecho de A". vol.: Lew~m. p. Re~ueil. además de las normas de derecho privado internacional establecidas por -4. Aw.RE. p. Partiendo de esta hipá- tesis. deba ser regulada por nuestro prg- pio derecho privado. en realidad ordena regular la relación tal como. Cons. Según el derecho privado internacional u r n p y a . las - 23 Para subsanar este inconveniente.25 que la indivisibilidad del derecho de A nos obliga a tener en cuenta. 23 E n suma. R. Esta explicación -aparte la invalidez del postulado que le sirve de base. DICEY. 1950. LERE~UR~-PIGWNNIE. p. 25 DICEY. que torna imposible el reenvío. 79.. vol. p.Derecho inlem~cimalprivado.Giurisprudcnza camparata. 1. da dos definiciones distintas del término "Iaw of country". 1. p. con arreglo a lo que dispone nuestra nor- ma de derecho privado internacional. pero es. 837). .no con- cuerda con la concepción clásica del derecho privado internacional. vol. 24 origen de la raquette. 1913. También puede lograrse un efecto similar al del reenvío total. p.<tn. 82. tendre- mos que aplicar en primer termino el derecho privado internacional uru- guayo..

el francés. Dalrymple (1811) y se perfecciona cn Collier c. debe- mos atenernos al derecho privado internacional italiano. para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado en Francia. (art. debemos proceder así: lo. debe- mos abstenernos de reenviarle el caso al derecho italiano (puesto que el derecho italiano. 7. debemos proceder tal como si estuviéramos en Italia (Foreing Court Theory) por lo tanto." Ahora bien: si nuestra norma dc derecho privado internacional declara competente para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado en Italia a la lex d o r ~ i - tilii. p. hállase en el caso Dolrymplc c. Darras. debemos proceder tal como procedería la jurisprudencia francesa. 29. y 39. 19. en efecto. estableciendo la referencia mínima para sus normas de derecho privado internacional. ya existía una norma jurispru- dencial similar. Disposiciones parecidas se encuentran en otros códigos (v. que envía la regula- ción del caso al derecho uruguayo (dado que el derecho privado inter- - 26 Antes de entrar en vigeiicia este artículo. órdenes jurídicos nacionales que proscriben el rernvío. 1930. Por ejemplo. en cambio. cn R. V. b ) Si el orden jurídico designado como competente por nuestra nor- ma es. 29 Pues no Iiay normas legislativas al respecto . Rivar (1841). acimiciiio el caso Ross (1929). con arreglo a los artículos precedentes. como hemos dicho. al orden jurídico italiano. debemos aplicar en definitiva el derecho uruguayo. 28 Adviértase cómo los partidarios del reenvio llcgan a la paradoja de nd- mitir la referencia mínima de una norma de derecho privado internacional para salvar de ese modo el reenvío. la nota 91. H e aquí eliminada la raquctts por obra de la disposición mencionada del derecho italiano. debemos atenernos al derecho privado internacional francés. 30 del código civil italiano de 1942 dispone: "Cuando. haya que aplicar una ley extranjera.130 Q U I N T I N ALFONSIN normas legislativas o jurisprudenciales establecidas por A en materia de reenvío. 27 El origen de esta teoría (gráficamente expresada en estas palabras: "El juez inglés debe juzgar cama si estuviera ocupando el sitial del jucz extranjero"). infra) y en el Restcfentenf de los EE. que envía la regulación del caso al derecho uruguayo (dado que el derecho privado internacional italiano regula la capacidad por la lex patriae) . UU. b) con dos excepciancs (artículo 8). esto es. a ) Hay. se aplicarán las disposiciones de dicha ley cin tener en cuenta el reenvío que haga a otra ley. no acepta reenvíos) .28 por lo tanto. el art. 130.

: ELKIN. tratándose de reenvíos de primer grado. 1. por lo cual nos habríamos internado de nuevo en un circulz~sinextricabilis. P. E L R E E N V I O E N DERECHO PRIVADO I N T E R N A C I O N A L 131 nacional francés adopta la Iex patrias) . CI. 1934. nota 90. debe- mos aplicar al caso el derecho privado francés (dado que la jurispruden- cia francesa -a partir del caso Forgo 30. caso Askcw (1930). Este orden jurídico ~ d r í adar lugar.. 32 Cons. 579. 1932. según su derecho jurisprudencial. c) Si el orden jurídico desipado por nuestra norma cie .. p. debemos devolver el caso al derecho francés (dado que.-nado por el derecho privado internacional frances. y el caso Trufort).5 11'0L~i7. prrr. . 81. E n conclusión.. b) o c) que ahora consideramos (Mnunu.. merced a un doblc reenvío (teorla del doble reenvio).~leiniana... i>or<jcieregula la capacidad por la les donzicilii (igual que el derecho privado iiitcriiacional uruguayo). 1927. Si este derecho fuera extranjero. S5 Esta última observación pone de rnariifiesto que la teoría del reen- vío total. no la aprovechamos p2ra nuestro ejemplo. 34 para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado cn Alemania de- beríamos haber procedido tal como liubicra procedido la jiii-lspiiilt~incia . practicara reenvios de seg:iiido gr::do.CI.!erecho privado internacional hubiera sido el a!enián. CI.os ripli- carlo si no afectara nuestro arden público internacional (cons. y 39. Re- cueil. 470. sólo puede funcionar - 30 V. Giurisl>rudenra comparata. p. 34 V. naturalmente. 57. de 5-2-1932.aplica el derecho privado fran- cés a los casos que recibe por reenvío). Si diera lugar a la situación b).pero dicha jurisprudencia habría procedido tal como hubiera pro- cedido la nuestra. CI. cOlo podriar. a las situaciones a). 33 Ln jurisnrudciicia inglesa ha adoplado ln tcorix del "rc:iirío total". val. 124. pero la nuestra habría procedido tal como hubiera procedido la alemana. . 188. 29.. 31 Se sobrcnticnde que si Franci?. sentenria del Knmmergericlit. infra. cuya jurispru<lencin cdop- :ó efímeramente la teoría del reenvío total que ahora esa:riinamos. tendriamos que regular el caso tal como lo rcgulase el orden jurídico desi. t. p. le aplicamos a la relación el derecho privado francPs exactamente igual como si no hubiera habido ningún reenvío.: caso A+:nesley (1926). P. 175. etcétera. p. 537). III. Francia acepta los reenvíos que le hagan los derechos extranjeros) . 1931.p. caso Collins (1931). tendríamos que aplicarle a la relación el derecho privado del orden jurídico designado por el derecho pri- vado internacional frances. 3.

'O No obstante. ~ ~ Por lo demás. p. p.. Si nuestro derecho privado internacional. 1951. p. el atolladero podría producirse lo mismo aunque fuera uno solo el Estado que adoptara esta teoría.. Más aún: tratándose de reenvíos de se- gundo o ulterior grado. 114. a si- tuaciones insolubles. no puede calificarse de científica la solución propuesta por la teoría del reenvío total para el problema de la raquette. 84. PAGENSTECHER. p. por ejen~plo. La existencia de diversos derechos privados internacionales da lugar. ARGUMENTO DE LA A R M O N I Z A C I ~ N DE LOS DERECIIOS YRI- 7-ADOS INTERNACIONALES. la teoría del reenvío pretende lograr el 36 Así lo reconocía MELCHIOR.. p. E ~ t acorrección empírica es indispensable a todo sistema de reenvío elaborado sobre la base de la conducta del Estado extranjero. UMNA. . una misma persona podría ser capaz en nuestro Estado e incapaz rn A.. tendría que aplicar en primer término el derecho francés (pues en Inglaterra la capacidad se regula par la lex domicüii) . o viceversa. 40 ALTONSIN. 14. en R. puesto que la supresión del obstáculo. cuando efectivamente se suprime. sólo puede ser elími- nada mediante normas supranacionales comunes y obligatorias para los dos Estados. 132 Q U I N T I N ALFONSIN sin riesgo cuando un solo Estado la adopte. por ejemplo.: NIISSBAWM. 934. regula la capacidad por la lex donzicilii y el derecho privado internacional de A la regula por la lex palriae. Esta inconsecuencia. Montev. Conf. e t ~ e t e r a . 36. pero en Francia. 212. 1. v. R. Principios. . Dos eeSfl~ddios. se produciria un nuevo atolladero. depende de la voluntad de tal o cual Estado. si sólo la adoptara Inglaterra (como efectivamente la adopta) y tratara de establecer !a capacidad de un danés domiciliado en Francia. 1953.Giurisprudei~zacoml>arata. pero en Francia regularían la capacidad por la ley danesa (dado que Francia adopta la lex pat~iae): pero en Di- namarca regularían la capacidad por la !ey francesa (dado que Dinamarca adopta la lex domicilii) .vol. 11. como hemos dicho en otra oportunidad. si la adoptaran los dos. por ejemplo. 38 ALFONSIN.. 37 Sólo variando de teoría según la actitud de cada país extranjero podría llegarse a buen puerto. hel. v. violatoria del principio: "la relación debe ser regulada en todas partes por el misino derecho".

O n s ~ A c u ~ oPARA s LA ARMONIZACI~N. y 2. al res- pecto. En suma. Ahora bien: si el Estado A envia la regulación de la suce- ción al Estado B (donde estaba domiciliado el causante). obra del reenvío. pero el Estado B.) por la 1ex domicilii. no lo es en realidad. 41 He aquí una preocupaciai de índole mpranacionol dentro de la teoría nacio- m l k t a del derecho privado internacional. o la quie- b r a . como en el Uruguay. al reenviarle la regulación al Estado A (lugar de la situación de una parte de los bienes). y el Uruguay tambien. tanto en Cuba. 1935. el Uruguay aplicará sucesivamente dos derechos privados internaciona- les: el derecho privado internacional uruguayo (que envía la regulación al derecho cubano). . Esta armonización. Pues bien. por lo pronto. que la lex domicilii es propia del sistema de la unidad de la sucesii>n. y que la lex rei sitae es propia del sistema de la pluralidad. V. Obsérvese. Cuando un Estado estsblece normas pro- pias de derecho privado internacional (posición naciodista). cstc uruguayo domiciliado en Cuba regulará su capacidad por e1 &M derecho privado (in caru. Cuba a ~ r o b a r iesta regulación. FACCHIONI. en tanto que el Estado B la regula por la lex rci Gtae. entiende re- ferirse a la sucesión única e integra. en definitiva el derecho privado uruguayo. por el derecho privado uruguayo). en efecto. aun cuando sea posible. que a primera vista parece - satisfactoria. no siempre puede reaIizarse la armonización mencionada. un reenrio entre A y B conduciria a resultados irracionales. Padua. 15. si los puntos de conexión de los dos derechos privados in- ternacionales no se avienen a un molde común. . si el Estado A regula la sucesión (o el régimen patrimonial del matrimonio. es aparente. Por ejemplo. y el derecho privado internacional cubano (que veenvia dicha regulación al derecho uruguayo). puesto que es conforme con la lex fiotrime. porque. p. pdesto que es conforme con la lex domicilii. por lo cual el U ~ g u a y aplicará. . " Si se trata de la capacidad de un uruguayo domiciliado en Cuba. 1. NO hay reenvío ni ar- monización posible si tanto las categorías como las disposiciones de las normas de derecho privado internacional de ambos Estados no guardan al menos una razonable correspondencia. Diritto Internazimle PIiuafo. EL REENVlO EiV DERECHO PRIVADO INTZRNACIONAL 133 mismo resultado mediante la combinación de los derechos privados in- ternacionales interesados en la relación. a ) El reenvío no será posible. o dará resultados des- concertantes. 1. debería desentenderse de las repercusiones cxtranacionales originadas por sus propias nomas. 149.

2. p. de lado los casos anteriores y examinemos solamente los que permiten una armoi~ización razonable.E s ~ n suri Ic droit internntional privi' p. arribaron a salucianes opuestas en casos substsncialrnentc iguales. el Uruguay aplicaría primero el derecho privado internacional uruguayo y después el cubano. 572. pues ambas leyes responden a un mismo sistema de sucesión internacional (al sistema de la unidad) .134 QUINTIN ALFONSIN entiende referirse exclusivamente a la sucesión de los bienes situados en A. EL ORDEN E N LA A R M O N I Z A C Dejemos I~I~. eri el caso Forgo. pp. WIGNY. 1932.. Por lo tanto la capacidad del u r u p a y o domiciliado en Cuba se regularía en definitiva. puede desviar las soluciones con arreglo a sus intereses? 16. b ) Además. en R. 615. p. ¿cómo olvidar que cada Estado. belge. 1937. 1886. y la sentencia del Kammergeiicht. que quizás es- tén situados en C ? " El reenvío es posible. cn estos casos la arnionización es aparente. por ejemplo. Paris. adoptaran la teoría del reenvío. mediante sendas ex- cepciones de orden público internacional. la solucióii propuesta par el Estado B seria inadiiiisi- ble. Este resultado no armoniza. zQu6 destino corre entonces el resto de los bienes. 567-569. ha puesto de manifiesto que la senten- antévicicain. pero no es posible cuando cada Estado instituye un sistema distinto. Pues bien. para obtener un resultado aceptab!~por h y por B. las soluciones.R. y la de la Corte de Casación. Lapr. p. en el Uruguay por el derecho privado uruguayo. solamente '' las invierte. no basta con aplica: los derechos privados internacionales de A y d r B a la relacibn. 1937. 1898. . LEWALD. en realidad. Si Uruguay y Cuba. 222. tni11bi5n sería necesario que los dos derechos privados internacionales fueran apli- cados en el mismo orden por los Estados. LE\YAL~. ocurriría que para regular la capacidad de un uruguayo domiciliado en Cuba. cuando el Estado A adopta para el caso la lex domicilii y el Estado B la l e s patriap. V. y en Cuba por el derecho privado cubano. 44 BARTIN. 139. de 1861. en tanto que Cuba aplicaría primero el derecho privado internacional cubano y desjués el uruguayo. cia del Tribunal de Apelación de Liibeck. por ejemplo. pues cada Estado termina por rcgular la capacidad justa- - 42 En los Estados donde se considera iiidisoluble la sucesión o el réziineii patrimonial dcl matrimonio.

97. 51 "El error fundamental de F I ~ R E fué considerar que. '' 17. 1886. p. sucesión de las personas). la competeiicia legislativa le corrcspondia al Es- tado al cual rertcnccia 13 persona por su nacionalidad" (Pmu. 174. FIORE 48 y otros autores 49 propusieron un orden prcceptivo para la aplicación. tantas veces esgrimido. sólo puede ser aplicada en segundo término. EL REENVIO EN DERECHO P R I V A D O I N T E R N A C I O N A L 135 mente por una ley que su respectivo derecho privado internacional ex- cluye. pues. 1903.Delle disposizionc generale s d l a pubblicazionr. SrgÚn estos autores. esto es. 45 E n cuanto al argumento. TEOR~AS QUE PROPONEN U N ORDEN PRECEPTIVO. de que la senteticia dictada por los jueces uruguayos obtendría el exequutur en Cuba (dado que el juez uruguayo habría aplicado el derecho privado internacional cubano). t. etc.. Derecho internacional priuado. "' 45 FIORE." propusieron que todos los Estados aplicaran en primer tPr- mino el derecho de la nacionalidad de la persona. de los derechos privados internacionales. por reenvío dc la lex putriue. La lex dowzicilii. 144 y SS. 424. incluso en los países partidarias de la ley del domicilio. pudiendo disponer. así como de la sucesión. p. tiene derecho de disponer sobre la capacidad.. en canconaricia can el fundamento que pro- ponen para el reenvío.CI. . desde luego."Para eludir rstús incolivenientes. FIO~E. Nápoles. 1890.CI. fácilmente se advierte que es falso. 50 Obsérvese que estos autores. limitan cl reenvío a los casos en que está en juego el "estatu- to personal" (estado. pues si Cuba también a d o p tara el reenvio. applrro2one ed inter- prt9teriore dclic legqi. 1901. FIORE. Madrid. p.. sólo el Estado a que pertenecen las personas por SU nacionalidad. 689. el esta- (lo. 233). 681. esp. F ~ o m . y en segundo término el derecho designado por el derecho de la nacionalidad (dado el caco de que designara alguno). 2. p. 5. capacidad. p. que se regulen por la Iex do~iziciliio por cualquier otra ley. la sucesión. sólo concedería el exequntur si la sentencia dictada por los jueces uruguayos se ajustara al derecho privado cubano. t. 'Tratándose de la capacidad y el estado de las personas.

t. nv 28. WEISS. p. adopta p r lo regular el reenvío de primer grado y rechaza los demás (v. VENTAJASPRÁCTICAS DEL REENV~O. 136 QUINTIN ALFONSIN Corregido de este modo. p. La jurisprudencia francesa. t. supone que dicha n o m a tendría por función distribuir la competencia entre los derechos privados internacionales que tienen establecidos los diversos Estados. 4. p. Acerca del "regalo" del derecho extranjero. que se trataría de una norma de derecho privado internacional a la segunda potencia. iefva. El reenvio de primer grado permite. aplique su derecho privado a ciertas relaciones jurídicas que. 53 Aco. y sólo han acogido el reenvío de segundo o de ulterior grado como un corolario irremediable del de primero. el reenvío lograría una armonización efecti- va de los derechos privados internacionales interesados en la relación. 241. p. 58. Vos. 1951. el caso Patifio. 86-87). . . no debían ser regu- ladas por el derecho privado francés. Las legislaciones y las jurisprudencias que han acogido la teoría del reenvío lo han hecho te- niendo presentes las ventajas que les reporta el reenvío de primer grado. cuya misión sería resolver los "conflictos de derechos privados internacionales". precisamente. por ejem- plo. el derecho privado francés recibe un "regalo" que no esperaba. 537. pero el código aprobado los rechazó todos. Pero esta cir- cunstancia es." algo que no le - 52 V. B ~ T I NPrincipas. 1923. p r ejemplo. 1923. no obstante. vale decir. 111. pues- to que todos los Estados estarían obligados a observar el mismo orden en la aplicación de los derechos privados internacionales. Recueil. que Francia.El proyecto italiano de 1931 adoptaba sólo el de primer grado. t. la que torna inadmisible la teoría que ahora examinarnos. PP. v. p. 410. 210. y no los "conflictos de leyes". . Vos. según las normas francesas de derecho privado internacional. en efecto. jcómo se explicaría que no las hubiera para resolver los "conflictos de leyes" (caso en que ya no habría reenvíos) ? 18. Por el momento sólo la jurisprudencia alemana practica abiertamente los reenvíos de cualquier grado. pues además de suponer la existencia de una norma supra- nacional (que dentro de la hipótesis que ahora examinamos no existe). R. M). Darras.en el caso SouIié (v. 54 DENIS.Annualre abregé. Pero si existiesen normas supranacionales para resolver los conflic- tos entre 10s derechos privados internaciones. 1. Mediante el reenvío.

p.V. gracias al reenvío. P. es preciso no olvidar. de conocer y aplicar dere- cho extranjero. Rccueil. por ejemplo. argentino. y que si todos los legisladores establecieran el reenvío con igual finalidad. no 1. 565. 416. Incluso puede ocurrir que la jurisprudencia siga un camino distinto al del derecho pri- vado internacional codificado. t. pues rara vez está codificada in extenso o es motivo de juris- prudencias claras y permanentes. p. belge. 1923. es para bien y sin reservas. . Recneil. conteniaido una concepción más ele- vada del derecho. Cuando la ley extranjera abdica ni favor de la ley francesa dcs- entendiéndose del asunto. Iiorque la ley francesa nada ha cedido en cambio". transcripciones en POTU. mejor. 58 Vos. LEWALD. aplicando el derecho privado popio a todo género de relaciones dentro de fronteras. 58. a ) La aplicación del derecho privado propio a la relación. se re- caería en la inseguridad. 1923. Esta consideración parte de la idea de que el derecho propio es más justo que los demás. .a observación proviene de KAHR. 86). Con razón se replicó a esta argumentación que. suele ser elogiada porque conduce a la mejor realización de la justicia.por ejemplo. y en Vos. Recueil. 1923. 15. b) Tambiin puede ser elogiada porque la aplicación del derecho pro- pio extiende la certidumbre y la seguridad dentro del territorio nacional a un buen número de relaciones que.P. 245. que es la parte más dificil de conocer y aplicar de cualquier derecho ex- tranjero. . 162 y SS. P. 56 i. 87. 1898. art. 509. R. también se elogia la aplicación del derecho propio porque libra a los jueces de fa tarea. por efecto del reenvío. decía: "Los tribunales franceses deben considerar la ley francesa como preferible. 60. t. 57 Vos. t. '' c) E n fin. tal fué la razón práctica que inclinó a la jurisprudencia francesa a adoptar la teoría del reenvío. Aw. siempre difícil. Aw. E L REENVIO E N DERECHO P R I V A D O I N T E R N A C I O N A L 137 correspondia. más equitativa. que para practicar el reenvío el juez debe conocer y aplicar el derecho privado internacional extranjero. p. p. civ. p. SIMONS. 560. podría restable- cerse el territorialisn~oestricto del derecho estatal. 58. La aplicación del derecho privado - 55 DENIS. 414. p. (v. m). regula la sucesión por la Iex d a K i I i i defmrti (cód. para lograr efectos más completos. BARTIN. Sin embargo. El derecho privado internacional argentino. no quedan aban- donadas al albur de un derecho extranjero. y sólo revela una limitación de punto de vista de quienes la sustentan.

62 Aco.Essai.: POTU.138 Q U I N T I N ALFONSIN internacional extranjero exige. al menos para las inmue- bles (v. 149. PP. evidentemente. 563. Aw. por lo regular.p. influyen sobre el funcionamiento del derecho privado internacional extranjero. 58. tarnbiéii suelen scr ignoradas par los jueces extranjeros que. el tribunal ig- noraba que la Argentina proscribía el divorcio por razones de orden públi- co. el tribunal de Karlsruhe pronunció en 1919 el divorcio de un argentino domiciliado en Alemania considerando que el derecho privado internacional argentino regulaba el " estado de las personas por la Jex domicilii. p. WIGNY. 565. nal de un Estado cuando se desconoce por completo el drrecho privado corespondiente. tarea nada fácil. 246. Cons. Por ejemplo. y que interprete el punto de conexión tal co- mo lo interpretan en el Estado al cual pertenece la norma extranjera. como los partidarios del reenvío parecen suponer. 2. entendiendo por "domicilio" cada cual una cosa distinta. LEWALD. p.P. en realidad. 59 LEWALD. LEWALD. v. 58. Recueil. 417. E n conclusión : sólo un examen precipitado puede sugerir que el reen- vío ahorra a los jueces el conocimiento de los derechos extranjeros. observa al respecto que dos Estados pueden disponer que la capacidad se regule por la lel. t. además. y que no poseía norma alguna de derecho privado internacioiial. ha de ser el conocimiento del derecho privado internacio-. el reenvío exige un conocimiento exacto y profundo de los de- pero la jiiiisprudcncia aplica en realidad la lex re sifoe.: Lm~nou~s-PI~EOXNIERE. 61 Caso difundido por LEWALD. Muy pre- caria. en efecto. Recueil. Esta circunstancia puede engafinr a los jueces extranjeros que cólo conozcan superficialmente el dcrecho privado internacio- nal argentino. que el juez califique la relación dentro de las categorías de las normas de derecho privado internacional extranjero.p. p. t. 565. 308-309. Por nuestra parte. señala que también es necesario el conocimiento de la l e s fori extranjera para calificar la relación en el derecho privado internacio- nal extranjero. cólo compartimos esta observación en manto es compatible con la teoría de la iiiterpretación exegética. t. p. ni espe- cifica ni genérica. 418. que regulara el divorcio por la lex donzicilii. p. p.doniicilii. Más aun: tampoco se ahorra el juez el conociiniento del derecho pri- vado extranjero. 167). . Précis. pues las instituciones de dcrecho privado que el Estado extranjero reputa de orden público internacional. Cuando en un Estado sólo existen normas cnnsuetuditiarias o juris- prudenciales de derecho privado internacional. 561: Vrco. sólo conocen el derecho escrito extranjero. 60 Sobre la intervención del orden público extranjero en el mecanismo del reenvío.

no tiene solución. 3. no encuentra formu- lación ni explicación satisfactoria. E n fin. no fijan los limites dentro de los cuales es competente nuestro dprecho privado. 1. a me- nos que en último término alguna de las normas de derecho privado in- ternacional que intervienen en el reenvío se refiera a un derecho privado (referencia mínima) . La raquetbe internacional. supra.reenvío establecido entre nonnas de derecho privado internacional distributivas de competencia. las normas indirectas de derecho privado inter- nacional tienen por misión regular las relaciones jurídicas extranacioua- ies sirviéndose para ello dc ciertos derechos privados. Concepción privatista 20. las normas indi- rectas de derecho privado internacional establecidas por nuestro Estado. DIVI~IBILIDAD DE LOS ÓRDENES J C R ~ D I C O S NACIONALES. cuando el reenvío no es de primer grado. 11. C O N C L U ~ I ~EN l . Tampoco la arinonización de los derechos privados internacionales es efectiva. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 139 rechos extranjeros. Y en cuanto a las ventajas prácticas. señalados por lo regular mediante puntos de conexión. por lo pronto. Cuando es suplido con un conocimiento superficial. al fin y al cabo. 2. suele cometerse una verdadera falsificación del derecho privado inter- nacional extranjero. sin duda alguna. ni le confieren competencia al derecho de A para que reeile la . todas las ventajas aducidas por los partidarios del reenvío se desvanecen. pero si este evento es posible. según la concepción privatista. pues. tampoco son tan grandes como suele proclamarse. la aplicación del derecho privado inter- nacional extranjero es tarea tanto o mis espinosa que la aplicación del derecho privado extranjero. Por consiguiente. aparte de no ser razón cien- tífica para aceptar o rechazar una institución de incalculables repercusiones sobre el commerciunz internacional. 19. según quedó demostrado en el número 15. cabe preguntar por qué la primera norma de derecho privado internacional que intervino no se refirió a un derecho privado (en cuyo caso no hubiera habido reenvío).

9. poniéndose por encima de él. lo conminamos a apli- car su derecho privado internacional. sin superponerse a ningún orden juridico extranjero. PP. si bien nuestra norma respetaba la com- petencia del derecho privado de A. b ) Con arreglo a estas ideas. nuestra norma de derecho privado internacional debe referirse al orden jurídico de A por entero. y aplicarlas a la relación extranacional. el derecho privado internacional de cada Estado. no respetaba la independencia del orden jurídico de A. Poco respetamos. Un estricto respeto por el orden juridico de A requiere que nuestra norma. 2. en efecto. además de no conferirle com- petencia al derecho privado de A (como ya lo advirtieron los que hacían el argumento de la indivisibilidad del orden juridico). ea a) Esta actitud se funda en el más estricto respeto por los Órdenes jurídicos ajenos. aai como la diversa tqercusión de ambas con- cepciones sobre la naturaleza del derecho p r i d o aplicable a la relación. agre- gaban. con pretexto de concederle la alternativa de aplicar o no su derecho privado a la relación. pero las aplicará como dereclzo propio y no como derecho extranjero. supra. puesto que nuestra norma de derecho privado in- ternacional le atribuía competencia a dicho orden jurídico por entero. E n cambio. E n efecto: recuérdese que quienes hacían caudal del argumento de la indivisibilidad del orden jurídico extranjero para apoyar el reenvío. por lo tanto. Pero obrando de este modo." afirmaban que si nuestra norma de derecho privado interna- cional le confiriera competencia al derecho privado de A. 1907. la independen- cia del orden jurídico de A si. en D.. podía ocurrir que ampliara el ámbito de competencia de este derecho. tampoco le con- fiera competencia al derecho privado internacional de A. 2-3. a fin de que el derecho privado iuterna- cional de A decida si su derecho privado es competente o no para regular la relación. en lugar de fijar la competencia de su derecho privado o de conferirle competencia a los órdenes jurídicos extranjeros. apropiarse de tal o cual norma del orden juridico de A o de tal o cual otra del orden ju- rídico de B. . núm. nuestra norma de derecho privado internacional puede. sino que se apropian del derecho de A para usarlo ellas mismas en la regulación de la relación. tiene la - 63 COUA. 64 V. relación. advirtió claramente las oposiefones entre la concepción clásica y la privatista.

hay que respetar su decisión. cuando nues- tra nonna de derecho privado internacional se refiere al derecho de A. es preciso qne consultemos el derecho privado internacional de A para saber si el Estado A consiente o no que la relación sea regulada por su derecho privado. 550: BAR. destinado a regular relaciones jurídicas extranacionales. A continuación examinamos las tres posiciones mencionadas comen- zando por esta ultima. tal como el derecho civil. D. aplicamos el derecho privado de A . si no lo con- siente. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 141 misión de regular las relaciones extranacionales. El orden jurídico de cada Estado. 295. 66 \\'ESTLAK& Annuaire abregd. La relwión jilddica ertranecional.Cl. a ) Esta teoría suele ser pre- sentada de este modo: cuando nuestra norma de derecho privado inter- nacional señala el derecho de A para regular la relación.. puede referirse a uno o a otro de los dos derechos privados de A (y en ambos casos la referencia es rninima) . LEEEB~UE~-PIGWNNIERB. TEORÍADEL DESISTIMIENTO. comercial. y no tiene en cuenta el derecho privado de'A. etc. 206. 215. nuestra norma -de derecho privado in- ternacional se refiere al derecho privado internacional de A. pero no puede referirse a los dos a la vez (referencia máxima). sin embargo. sólo se refiere al derecho privado de A (referencia minima) . No obstante. pues no es posible forzar a un Estado sobe- 65 ALFONSIN. pero que debe tener en cuenta el derecho privado internacional de A (teoría del desistimiento). Por lo tanto. regulan las relaciones nacionales. como se ve. contiene dos derechos priva- dos distintos. pues. MEIJERS. t. 1. nuestra norma de derecho privado internacional se refiere al derecho privado de A. 559. y no tiene en cuenta el derecho internacional privado de A. del Ii~st. p. en Rev. 1954. p. p. p. desistiendo de que la relación sea regulada por su derecho privado. Si lo consiente. 4. 1924. Cons. para dos alternativas congruentes: 1. destinado a regular relaciones jurídicas nacionales. 877. POTU. perfectamente divisibles entre si: el "derecho privado".Annuaire abres& t. y 2. 538. 599. y el "derecho privado internacional". p. .: LEWALU. p. 4. 21. una teoria hibrida sostiene que nuestra norma de derecho privado internacional se refiere al derecho privado de A.. Prfcis. es Ninguno de ellos fija la competencia del otro. SW. LE~E~OURS-PICEONNI?~RE.de Derecho Civil de la Universidad Nacional de Tucumán. Dentro de la concepción privatista s610 hay lugar.

p. el derecho privado de A si. aplicando por nuestra propia iniciativa una ley que el soberano de A no aplicaba. 4. Si se trata. 537. puesto que dispone que la capacidad se regula por 'la lex domicilii. pues bien. existe un tercer planteamiento:" nuestra norma de de- recho privado internacional sólo se refiere al derecho privado de A (re- 67 BAR. por lo tanto. 1907.Annuaire abregé. 540-541 : "Iniponerlc una coinpetencia a quien no la quiere. ¿cómo aplicar. 1924. 2 p. si el derecho privado internacional inglés lo consiente. COLIN. 69 ~~ERFAOURS-PIGEONNI*RE. según el propio dereclio privado internacional de A. afirmaba que no podiamos comportarnos como m i s realistas que el rey. si el derecho privado internacional francés lo consiente. 301-302. LEEEDOURS-PIGEONN~~E. Annuaire abregé. p. WEISS. 4. que se había declarado incompctente. no es tratarlo como igual. a pesar de ser la lcx domi- cilii. 2. . 877. aplicaremos el derecho privado francés. t.. 4. mediante el derecho privado inglés. esto es. el derecho privado interna- cional inglés lo consiente. D. 506. en efecto. 898. no obstante. 68 WESTLAKE. b) La teoría del desistimiento también ha sido presentada de este otro modo: cuando nuestra norma de derecho privado internacional de- signa el derecho de A para regular la relación. pero el derecho privado internacional francés no lo consiente. pp.D. debemos abste- nemos de aplicar el derecho privado francés. par del nuestro. Ejemplos: nuestra norma de derecho privado internacional regulará la capacidad de un uruguayo domiciliado en Inglaterra mediante la lex domicilii. CI. sólo se refiere al derecho privado de A (referencia mínima) . puesto que dispone que la capacidad no se regula por la lex do~nicilii. t. Annuaire abregé. a que extienda el ámbito de competencia que le fijó a su propio derecho privado. es preciso que consul- temos el derecho privado internacional de A para saber si el derecho privado de A tiene competencia jurídica para regular la re!ación. es atribiiirse una especie de superiori- dad o un dereclio suprrnacionnl: es actuar como una corte suprema que le ordena al tribunal inferior. que juzgite sobre el fondo del asunto".sino por la lex patriae. Précis. t. pp.. Por su parte. esP. en cambio.142 QUINTIN ALFONSIN rano. c ) E n fin. de un uruguayo domiciliado en Francia. no es aplicable a la relación? Presentada de este modo. la teoría del desistimiento se funda en que ninguna norma de derecho privado tiene existencia jurídica m i s allá de los limites que le fija el derecho privado internacional corrcspon- diente.

en nuestra propia norma de dere- cho privado internacional yace implícita.gnado por nuestra norma de derecho privado inter- nacional no pueda ser aplicado a la relación. al regular la capacidad con la lex domicilii. La nonna de derecho privado internacional d e nuestro Estado sólo debe ser aplicada. sin embargo. Cuando debido al desistimiento. debernos aplicar otro. 22. en efecto. Francia debe considerarlos como si fueran apátridas. y si en la legislación no existe ninguna norma semejante. cl derecho privado desi. de lo contrario. pero 2 cuál? Sobre este punto se ofrecen dos soluciones: a ) I-lay quienes se manifiestan partidarios de aplicarle a 13 relación el derecho privado señalado por una norma subsidiaria de derecho privz- " do internacional. Por ejemplo. Francia puede regular con la lex patriae la capacidad de las personas que pertenecen a Estados que también adoptan para la capacidad la lex potriae. obra de la voluntad del Estado extranje- ro. como se ve. E L REENVIO EN DERECHO P R I V A D O I N T E R N A C I O N A L 143 ferencia mínima) . o que tiene dc su función un concepto opuesto al que tiene nuestro Estado? Por su parte. Por esta circunstancia. el juez deberá crearla para no denegar justicia. Según este tercer planteamiento. para el caso de que no srd posible ap!icar la ley del domicilio del interesado. debemos consultar el derecho privado internacional de A para saber si existe comunidad jurídica entre A y nuestro Estado. . pues el Uru- guay. 2 Cómo aplicar. por ejemplo. la ley del domicilio con respecto a Francia. demuestra su menos- precio por la nacionalidad en materia civil . la legislación puede con- tener una norma subsidiaria que disponga la aplicación de la ley del lugar de la residencia. que para nada estima el domicilio. la condición de que haya comunidad jurídica con el derecho del Estado designado por ella. a los uruguayos. REGULACIONES SUBSIDIARIAS. Quizás dicha norma subsidiaria exista de antemano en nuestra legislación. pero no debe regular con dicha ley la capacidad de los uruguayos. con respecto a los paises que tienen establecido un sistema de derecho privado internacional similar al nuestro. si bien este tercer planteamiento no configura es- trictamente un "desistimiento". conduce a las mismas consecuencias que los planteamientos típicos del desistimiento. será creada por el juez para cum- plir con el prcccpto que le o r d ~ n ano abstenerse de fallar con pretexto de que carece de norma aplicable.

Esta opinión reproduce puntualmente la teoría de la comitar. . se aplique la del segundo. Quizás esta consecuencia no condiga con la realidad ostensible de las legislaciones. se aplique la del tercero. sino con otras disposiciones de derecho pri- vado internacional. o triple. 144 QUINTIN ALFONSIN Esta solución importa que todo sistema de derecho privado interna- cional debe ser doble. que sólo en muy contados casos disponen de normas sub- sidiarias.. cuan- do nuestra norma de derecho privado internacional no diese resultado práctico por no consentirlo el derecho privado internacional de A. Trnité. no resulta admisible otra opinibn. ALFONSIN. vale decir. que debe con- tener. 72 V. en caso de que un Estado extranjero decline nuestro ofrecimiento. no deben ser cololadas con la lex fori.. la lex fori recobra su xigencia territorial estricta y regula sin más trámite la relación. p. de tal modo que si fracasa en sus resultados una norma del primer juego.72 se- gún la cual. 474. según la cual.DOSestudios. o cuádruple. sin más excepción que el ofrecimiento que por cortesía. citada . la regule con la lex fori como si fuera nacional. 3. 71 NIBOYET. sea en una autorización genérica dirigida al juez. La relación juridica extramcionol. porque no es posible que nuestro orden jurídico nacional. sea expresamente. Las lagunas del derecho privado internacional. etc. b) En cambio. t. pero nada obsta a que sea admisible.. hay que regular el caso con nuestra lea fori. p. 39 74 ALFossrrr.. . nuestras normas de dere- cho privado internacional hacen a los Estados extranjeros. y que si fracasa la del se- gundo. cuando se trata de relaciones jurídicas reconocidamente extranacionales. varios juegos de normas de derecho privado internacional jerárquicamen- te ordenados. nuestro derecho privado es estrictamente territorial. Tal opinión no es satisfactoria. luego de reconocer que cierta relación es extra- nacional (puesto que la ha previsto en el cuadro de categorías & sus normas de derecho privado internacional).

24. 4. t. La ley inglesa no reenvía. así como. 1. la teoría del desistimiento haya sido tan bien acogida por la doctrina. 354 . supra. No es asi. no vuelve a ser aplicada: en su lugar se aplica otra (la norma francesa subsidiaria). 76 LEWALD. si Francia no aplica derecho privado inglés cuando en opinión de Inglate- rra hubiera correspondido aplicarlo. por ejemplo. por otra parte. Es natural. p. se clausura el proceso. pero como este derecho resulta inaplicable por cualquiera de las razones expuestas en el número 21. para regular la capacidad de un ingles domiciliado en Fran- cia. que ante esta ventaja. pues. atender a la voluntad o al consentimien- to del Estado cuyo derecho privado hay que aplicar. en efecto. Nunca se ha visto. Annuaire abregé. a ) Por lo pronto. esta teoría no logra explicar satisfactoriamente por qué no podemos apli- car un derecho privado extranjero si el derecho privado internacional extranjero correspondiente no coincide con el nuestro. GOLDSCHMIDT. tampoco afecta para nada la sobei-a- nía de Inglaterra ni comete irreverencia internacional alguna. p. Sin embargo. Si Francia aplica derecho privado inglés a pesar de que en opinión de Inglaterra no hubie- ra correspondido aplicarlo. E n efecto. a la inversa. Sistema. Al recurrir a una competencia secundaria. p. APRECIACI~N DE LA TEORLA DEL DESISTIMIENTO. E L REENVIO EN DERECHO P R I V A D O INTERNACIONAL 145 23. como una pelota devuelta de raqueta a raqueta en el juego de laum-tennis. Francia suple la l e z patriae con la Jex domicilii o con la lex fori. y aplica al caso el derecho privado francés. No hace más que desin- teresarse. t. EL R E E N V ~ OSIN REENV~O. seiialando como aplicable el derecho privado inglés . 1) No es posible. puesto que la norma francesa de derecho privado internacional que sirvió de punto de partida. que un Estado se haya quejado de que otro aplique su derecho en algunos casos para los cuales él no había previsto 75 WESTLAKE. Ruzzati objeta que con este sistema reenviamos de ley a ley. La teoria del desistimiento tiene la particularidad de proporcionar resultados similares al reenvío sin acudir al mecanismo del reenvío. no afecta para nada la soberanía de Inglaterra ni comete irreverencia internacional alguna. el derecho privado internacional francés adopta la ler fatrine. 552: "M. la relación viene a ser regulada como si hubiera ha- bido reenvío. De este modo. con la ventaja de que no hay raquette posible. se juzga en definitiva". 601. tiene fallas fundamentales.

dice que la norma de derecho privado internacional de A decide si el derecho privado de A es competente o no para regular la relación. adoptando en este punto la concepción clásica.. dice que nuestra norma de derecho privado internacional señala el derecho privado de A para regular la relación. jurídicas. como lo prueba la propia circunstancia de que nuestras normas de derecho privado internacional tengan. b ) Aparte de esta última variante fundada en la comunidad de ideas jurídicas. no obstante ser ambas formalmente iguales. y no el que pueda tener desde el punto de vista inglés. por otro. atendiera a su eventual comunidad de ideas con Inglaterra en materia de nacionalidad para aplicar cierta norma francesa de derecho privado internacional. pues las ideas sociales. según la reoría del desistimiento. subordinaría la vigencia de dicha norma a lo que piensen los ingleses. adoptando en . sólo porque una 'es nuestra y otra es ajena. así seria si las normas de derecho privado internacional tuvieran por función atribuir competen- cia al derecho privado : pero no es ésta la función de dichas normas según la concepción privatista. Por un lado. pero esta subordinación es incom- prensible.este punto la concepción priva- tista. etc. puesto que lo que a Francia debe importarle es el significado que tiene la nacionalidad desde el punto de vista francés. por ejemplo. 3) Y tampoco se puede recurrir a la falta de comunidad jurídica entre el Estado . cumplen funciones distintas. Más aún: si viéramos las cosas desde el punto de vista de A.extranjero y el nuestro. De este modo resulta que nuestra norma de derecho privado internacional y la de A. de que otro no aplique su derecho en ciertos casos para los cuales él había previsto su aplicación. Si Francia. las funciones de ambas normas apare- cerían invertidas. o bien. 2) Tampoco se puede alegar que las normas de derecho privado de A sólo tienen existencía jurídica dentro del ámbito de competencia que les fija el derecho privado internacional de A . por donde resultaría que nuestra norma de derecho . económi- cas. y. referencias mínimas. la teoría del desistimZento le atribuye a la norma de derecho privado internacional funciones opuestas.146 QUINTIN ALFONSIN la aplicación. imperantes en un Estado extranjero no pueden influir sobre la vigencia de nuestras propias normas de derecho privado inter- nacional.

tre una u otra función de las normas de derecho privado internacional sin mezclarlas indebidamente. tal como afirma la teoría del desistimiento. P. Y si escogiera la función clásica. Corso. normas in- directas de derecho privado internacional en reemplazo de las directas 78 ANZIWTTI. por lo cual. t. nuestra norma de derecho privado internacional . Descartada la teoría del desistimien- to. en conclusión. i. 1. no habria reenvío ni operación equivalente. 1918. PP. supra. 25. 396. si A posee. . Una consiste en que nuestra norma de derecho privado internacional se refiera a las normas de derecho privado internacional de A. Cons. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 147 privado internacional tendría una u otra función según se refiriera al derecho propio o al ajeno. el derecho pri- vado internacional de A decidiría sobre la competencia del derecho privado de A. a fin de regular con ellas la relación extranacional.. d. pero. por lo tanto. 58. que A poseyera normas directas de derecho privado internacional: no habría duda de que nuestra norma de derecho privado internacional se apropia- ría de las normas directas para regular con ellas la relación extranacio- nal. pero por su parte el derecho privado internacional de A no decidiría acerca de la competencia del derecho privado de A . nuestra norma de derecho privado internacional se referiría al derecho privado de A. donde renunció a su anterior posición sostenida en Studi. Recueil. Si escogiera la función privatista. por lo cual se restablecería la raquette y tampoco habria reenvío ni operación similar. a mayor abundamiento. p. PRIMERA ALTERNATIVA. vale decir. porque las normas del derecho privado de A sólo re- gulan relaciones nacionales. La teoria del desistimiento. 76-78. ANZIWIWI. restan las dos alternativas mencionadas en el número 20. para ser consecuente debería escoger en.no podría referirse al derecho privado de A : tendría que referirse al orden jurídico de A por entero. tal como afirma la teoría del desistimiento. debe usar las normas de derecho privado internacional de A. 11. t. debe usar las normas que dentro del orden jurídico de A re- gulan las relaciones extranacionales. Supóngase.: Aw. ¿Podría acaso nuestra norma de dere- cho privado internacional usar para sus fines las normas del derecho privado de A ? No. como es mucho más probable. por su parte.Riv. Esta solución se apoya en el siguiente razonamiento: si nuestra nor- ma de derecho privado internacional tiene que regular relaciones eztre nacionales. 288.

tampoco podríamos regular la relación hasta que la n o m a de B se apropiara del derecho que ella señala. 26. nada puede impedir que nuestro legislador eche mano del derecho que mejor le convenga para regular las relaciones extranacio- nales. 397 Y ss. aunque se trate de un derecho que el legislador de A destine a . el derecho pri- vado internacional de A. . c. Con otras palabras. 79 PACCHIONI. esta regulación no puede obligar a que nuestro legislador la adopte y la respete. p. cuya función no es regular relaciones extranacionales. al tras- - t C. Queda en duda. SEGUNDA ALTERNATIVA. que si bien es cierto que desde el pun- otros usos.. Scelta.Recueil. 111. no podríamos regular la relación hasta que la norma indi- recta de A se apropiase por su parte del derecho que ella señala. pp. 58. O b s & ~ e s een lo de vZsta de A. CANSACCHI. pues nuestro legislador perma- nece con plena independencia para regular sus relaciones extranacionales con uno o con otro de los dos derechos de A. 159-160. pp. De este modo recairíamos en un inconveniente similar al de la raquette. desde el punto de vista de nuestro legislador. es natural que nuestra norma de derecho privado inter- nacional se apropie de estas normas indirectas para regular con ellas la relación. por lo demás. el derecho privado de A. Pero he aqui que si nuestra norma indirecta de derecho privado in- ternacional se apropiara de la norma indirecta de derecho privado inter- nacional de A. pero como esta norma de B tam- bién es indirecta. 201-206. si esta primera alternativa que esta- rnos examinando responde efectivamente a la voluntad del legislador que creó la norma de derecho privado internacional. en cambio.. o. esta solución parece chocar con la siguiente inconsecuencia: ¿cómo nuestra norma de derecho privado internacional ha de regular relaciones extranacionales con un derecho (el derecho privado de A ) . efecto. La segunda alternativa consiste en que nuestra norma de derecho privado internacional se apropie del dere- cho privado de A para regular la relación. y ha de despreciar. 80 PACCHIONI." Luego de lo que hemos dicho en el número que precede.. el derecho privado internacional de A es el que regula las relaciones extranacionales. etcétera. que puede ser una norma indirecta de B . . t. que es justamente el derecho de A regulador de tales relaciones? Sin embargo.148 Q U I N T I N ALFONSIN recién aludidas. AGO.

tampoco habria duda de que nuestras normas de derecho privado internacional se refe- rirían al derecho privado de A (Segunda alternativa). . cuál es la volun- tad contenida en nuestra norma de derecho privado internacional. 221. Grecia. pues. b ) Si nuestro orden juridico contuviera disposiciones consagratorias de la referencia mínima o condenatorias del reenvío. i. p. debemos entender que nuestras normas de derecho 81 Aco. a las formalidades establecidas por el derecho privado de ese lugar y no a las estableci- das por la ley designada por el derecho privado internacional de ese lugar. necesaria: el legislador lo mismo puede inclinarse por una o por otra. Nápoli. interpretar su alcance dispositivo. valiéndonos.Essai. 83 WIGNY. a ) Si nuestro ordm jurídico contuviera disposiciones consagratorias de la referencia máxima o del reenvío. reconoce que en último término la salución de este problema depende de la interpretación de la norma de derecho privada internacional. de los criterios interpretativos peculiares de nuestro orden juridico. pues a él pertenecen las normas que debemos interpretar. CONCLUSI~N. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 149 mutarse en derecho propio. indagar. ante todo. Conf. p. t. Por lo demás. el art. 58.Essai. 221. no habría duda de que nuestras normas de derecho privado internacional se referirían al derecho privado internacional de A (Primera alternativa). 66. por lo tanto. O6 c) Pero como nuestro orden juridico no tiene disposiciones en un sentido ni en otro. Recueil. se refiere. esto es. p. 83. 398 y SS. por ejemplo. 27.Elententi di dirifto in- temzionale privato. infrn. 1918. como de costumbre. p. fundada en la teoría de la recreación del derecho extranjero... p. 291. 82 Inclusa ANzrwrrr. Riv. 1952. Ninguna de las dos alternativas que hemos examinado es. tendrá la función que nuestro legislador desee ( y no la que le había asignado el legislador de A).:WIGNY. nota 91). es posible que cierta norma tenga una referencia mínima inequívoca aunque las demás del mismo orden jurí- dico tengan referencias máximas o dudosas. V. ha propuesto una demostración distinta. 999 del Código civil francés. Brasil (v. infra. 84 Hacia esta a l t e r n a t i ~se inclinaran varias legislaciones elaboradas durante el primer cuarto de siglo. ESpreciso. nota 89. evidentemente. MORELU. al autorizar a los franceses a testar eri el extranjero "mediante acto auténtico y con las formalidades usadas en el lugar del acto". d. 85 Hacia esta otra alternativa se inclinaron las legislaciones más recientes: Italia.

211. p. pero su disposición se violaria si consideráramos que la norma de derecho pri- vado internacional creada por él se refiere al derecho privado internacio- nal vigente en el lugar de la ejecución. a' Más aún: si nuestro legislador se hubiera referido al derecho priva- do internacional vigente en el lugar de la ejecución del contrato. PP. t. (Cómo explicar en tal caso que nuestro Estado que ha adoptado el criterio del domicilio y rechazado el de la nacionalidad. 11-12. entre las cuales puede contarse una aversión. M~rjms. MEIJERS. 150 QUINTIN ALFONSIN privado internacional se refieren al derecho privado de A. p. pero estas razones perderian su sentido si consideráramos que la norma de derecho privado internacional creada por nuestro legislador se refiere o1 derecho privado internacional vigente en el lugar del domicilio. . que la capacidad se . p. 233. 1924. etc. concluya aplicando la ley de la nacionalidad y excluyendo la del domici- lio? Del mismo modo: nuestro legislador dispuso que los contratos deben ser regulados por la lex Joci solutionis atendiendo a ciertas razones deter- minantes. 1885.) .CI. p. fundada o in- fundada. quien anota que incluso las partes que eligen una ley para que regule el contrato que ce- lebran. atendiendo a ciertas razones determinantes ("el domicilio es el centro de la actividad de la persona". "el criterio del domicilio favore- ce la asimilación de los inmigrantes". 1924.p. Esta solución. Etcétera. Nuestro legislador dispuso. entiende referirse a los derechos privados y no a los derechos privados internacionales. 4. entienden referirse a un derecho privado Y no a un derecho privado inter- nacional. 227 Y SS. habria que reconocer que la norma de derecho privado internacional que ha crea- do tiene dos significados distintos. 540. regularían por el derecho privado internacional del orden juridico designado). 87 Incluso cuando la doctrina estudia científicamente qué régimen es prefe- rible para cierta relación extranacional. o de contratos extranacionales que deben ser ejecutados en nuestro territorio - 86 LABBE.. Vos. por la teoría de la autonomia de la voluntad de las partes. es la que condice con las razones que nuestro legislador tuvo en cuenta para adoptar sus normas de derecho privado internacional. pues este derecho privado internacional quizás señale la lez patriae para re- gular la capacidad. en efecto. Vos. que posiblemente regule los con- tratos por la ley eIegida por las partes.egulase por la Jez domicilii. por ejemplo. "el domicilio es punto de conexión realizable en los Estados que carecen de unidad legislativa". 211.Annuaire abregé. según se trate de contratos extranacio- cales que deben ser ejecutados en el exterior (caso en que se. BAR.

en R. 15-144 (hasta 1912). E. art. 5 70. Quellen. Ley sueca (1904). p. 108 (cons. Tratábase de la validez del testamento otorgado por un inglés que. Darras. BENTWICH. el reenvio fue acogido desde antiguo. PP. juzgó el caso tal como la hubiera juzgado una corte belga. 1.. nv 2 . p.. - 88 Cons. 588. El caso se resolvió de este modo: careciendo Miss . nacida en Malta. 1907. 90 H a y indicaciones precisas sobre la jurisprudencia de numerosos paises en AGO. 1934. p.2 (cons. Padna. LORENZEN. el reenvio solamente puede perdurar e n los Estados cuyas legislaciones m o jurispmdencias hayan recogido la teoria del reenvio. 1913. art. P m .. 81. S~cott (1793). 1911. 717. desde el punto de vista inglés. Ley polaca (1926). art.. SEWELL. debiendo apreciar la validez del testa- mento con arreglo a la ley del domicilio. p. 121).. P. A N z I m . 1911. art. B. ELKIN.: G n ~ s r n en~ . p. 1907. 234. LOBENZEN.. WESTLAKE. y el casoJohnsa (1903) (cans. la ley del domicilio regulaba su sucesión mobiliaria. Palestine Order in Council (1922). G. En la jurisprudencia inglesa. en que por primera vez se examina teóricamente el reenvío (se- gún BATE. art.Notes. 509. 1. P. MAKARO~. G. art.en R. 82. p. Riv. El leading case fné. 193). abrió el camino a la teoría del doble reendo. Código civil alemán (1896). 43. 27. 1924. 169). 262. estaba domiciliado en Bélgida. no. Studi.. 1934 p. Ho-rei (1898). 1934. 29. Ley china (1918). 1934. quizás el primero difundido. p. 510. 24. pero probablemente tiene antecedentes.. Ley de Tailandia (1939).P. En s u m a : d e n t r o de l a concepción privatista del derecho privado internacional. KEIDEL. 19. 89 Cons. 6. que configura un reenvía de segundo grado (testamento de un suizo domiciliado en Francia). Rivaa (1841) (cons.: DICEY. Israel. También se cita el caso B o ~ e v a l (1838) (cons. WESTLAKE. en CI.. 1901. art. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 151 (caso e n q u e s e regularian p o r n u e s t r o derecho privado). Vos. Código civil rumano (1939). 217. Restntempnt de los EE. 718.P.Teoría del diritto intenurzimle Privato. p. 15). también d e b e referirse a u n derecho privado cuando la regula con el derecho de A O d e B. p. es decir. pero desde el punto de vista belga.en R. (cons. 4. p. ELKIN. 232. la coge inglesa.P. 10. nQ 1. Collier c. 64. Qwllen. p. Darras. Código de Liechtenstein (1926). 1912.. también por primera vez un tribunal inglés usó el nombre de renvm) : Miss Jobnson. i. art. SO). Le siguieron el caso Trufort (1887) (cons. sin duda. Darras. L a considera- ción armónica d e estas dos situaciones conduce a la conclusión de que asi como nuestra n o r m a d e derecho privado internacional se refiere necesaria- mente a un derecho privado cuando regula l a relación extranacional con nuestro derecho. falleció estando domiciliada de hecbo en Baden. UU. 1). en CI. 50. a r t 2.p. 579). p.: MAKAROV.en CI. 4. SEWELL.. p. cita el caso Balfour c. p. SEWELL. 1912. 36. B. art. 718.. y en P m u . DICEY. 8. P'TU. de nacionalidad británica. POTU. Table systématique.CI. p. en CI. pero el derecho privado internacional de Baden señalaba la lex palkae. p. según el derecho privado internacional inglés. en CI. en CI. Ley japonesa.. d. BENT- WICH.. p. Ley húngara sobre el matrimonio (1894).

Acerca de la jurisprudencia alemana. 1938. el reenvio se apoyó en las arts. en los cua- les se adoptó la teoría del doble reenuio. el reenvío no 91 P. ELKIN. NOVA. desde 1942. Introducción. LEWALD. 11.. Código Civil italiano. 350. p. . Una desviación de la doctrina inglesa se advierte en el caso Cardogli (1918) (cons. S f d i . 30. 7. Cuando se reconoce la vigencia de normas supranacionales de derecho privado internacional. SIMONS. difundido par KAHN (cons. Efimeramente se orientó hacia el reenuio totd en un fallo del Kam- mergericht (v.. 314 y 315 del Código civil argentino. 81. 225). p. 1937. Sobre estos casos. p. Consistía en una situación similar a la del caso Forgo (ver m6s adelante). LEWALD. B. p. t. art.P. 5 2. p. INPOSIBILIDAD DEL REENVIO. G. 62. 221. . Oxford. 388. 233. p. y fué resuelto. 302. E n Alemania. 3 . admitiendo incluso los de se- gundo grado. citase el caso del tribunal de apelación de Lilbeck (1861).. Malta. supra. p. 505. vol. Véase asimismo un reenvío en materia sucesoria en R. La jurisprudencia sufrió un vuelco en una sentencia de 1889. 1913. d. 544). R. Código Civil brasileño. y Collins (1931) (v. tratábase de fa legi- timación de un hijo de argentinos domiciliado en Florida.Sfudi. CI. LEWALD. A partir de 1900. p. El Tri- bunal del Imperio generalizó hacia 1912 el reenvío. Darras. La jurisprudencia hglesa parece actualmente estabilizada a partir del caso An- nesley (1926) (v. p. y por la ley maltesa se reguló la sucesión.: Código Civil helénico. Darras. 1934. ANZILOITI.en Recueil.: ANZILOITI. t. 222. 152 Q U I N T I N ALFONSIN Pero no puede existir en los Estados que no se plegaron a dicha teoría. que rechazó ca- tegóricamente el reenvío (v. 16. 15. 1932. p. L E W A L en ~ . aunque no se hayan pronunciado en contra. 8 94. 543. 615. DAVIES. 511) en que el juez declaró que no habia que temer riesgo alguno de raquefte. p. t.. p. Y volvió a volcarse a favor del reenvío en 1892 (v. Confirman la jurisprudencia los casos Askew (1930). A ~ z m r n Studi. art. CI. p. cons. 313. e.. p. (v. 535). A par- tir de entonces la jurisprudencia ha extendido el reenvío.en Recueil.. de LAPRADELLE-NIBOYET. p. 528. Giurisprudenza comparata. 188). 546).. en CL. p. cons. desde 1940. al revés del caso Fmgo (v. Rrnvoi in modera english law. hota 47.p. desde 1942. POTU. BAR. 577. e. A N z r m ~ p. 136). P. P. B. i. 221. pues la lsx f o k seria aplicada a todo caso que se recibiera por reenvío de una ley extranjera. 1931. 175). 470). 1927. cons. p. 85. como era natural.. POTU. art.. 1. 32. MENDELSSOHN-BAR~LDY. se la reputó domiciliada en su domicilio de origen.. 1937. REENVIO PROMOVIDO POR NORMAS SUPRANACIONALES DE DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 28. en Riv. 85. d. CI. que el § 27 sólo autorizaba en los casos determinados por él (v. nota 44).. p. el problema se centra sobre el 5 27 del E. i. GRASET~I. LEWALD. Répertoire. G. -~ Johnson de domicilio de derecho en Baden.en Riv. 1934.

P@u. 1878. t. S. Vos.. D. 1938. 1898. 167). según el derecho sucesorio francés). 143. p. 357. 1932. Précir. 1882. S. 1. D. D. cons. p. E n efecto. Cas. C1. 2. 1938. 281. 93. 3283 del Código civil argentino. p. p. 2. -V. CI. 1875.: LAINE. En el caso Marchi della Cosfa (1938) ( R . en CI. el rechazo se debió a que el causante carecia de domicilio de derecho en Francia según los términos de la ley francesa vigente en vida del causante. Abierta la sucesión en Francia conforme con el derecho privado internacional francés (que regula la sucesidn mo- biliaria por la ley del domicilio del causante). 1. Es caso similar al del tribunal de Karlsnihe. 1. 1910. p. 1913. S. 309. CI. en CI. p. bávaro de origen e hijo natural. 1. 1. según lo exigía la ley francesa entonces vigente (derogada en 1927). p. R. 1939. cons. 429. a falta de domicilia en derecho en Francia.. 9 17. 1910. 1882. 1875. 1876. 16. en Répertoire de LAPRADELLE-NIBOYET. 61. puesto que Forgo. belge. in fint-). -V. S. 1930. Lapr. Dallas. 10. 409. 1882. -V. D. R. 393. p. 109. p. 1. Lapr. LEREBOURJ-P~~EoNN~RE. p. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 153 se puede c o n f i g u r a r puesto que no pueden cumplirse las condiciones men- cionadas en el n ú m e r o 3. 294. 1. Bordeaux. p. Sobre la jurisprudencia francesa. p. 1875. 1896. 2. 472. supra. 82. p. p. 343. R. 105.. Tratábase de la sucesión de Forgo. en virtud del reenvío del art.eh CI. 8771. P.en R. 1881. En Francia. y Cas. p.en R. R. Esta pretensión fué atendida. 509. 1. ' R. 1878. 784. 1928. Darras. p.. 1939. p. 262. p. Toulonse. 1880. el problema científico fué promovido por el caso Forgo (1874- 1882). en S. que reenviaba la regulación de la sucesión al derecho francés (puesto que el derecho privado m- ternacional bávaro disponía que las sucesiones mobiliarias debían ser reguladas por la /ex rei sitne -Codex Maximilúuiezrs de 1776. 1877.. 1923. 129. incluyendo el derecho privado internacional bávaro. 1881. derivando hacia la teoría del desistimiento. en CI. p. Cas. cons. BARTIN. 56. No tenía más parientes que unos colaterales naturales. p. 1875. p. 2. resultando en definitiva yacente la sucesión. p. p. 154). conservaba al morir su domicilio de origen en Baviera. las n o r m a s supranacionales d e derecho privado interna- cional derogan automáticamente las correlativas n o r m a s nacionales de SIS. 126. Darras. PHIWNENKO. 1938. 1912. y dejó una considerable fortuna en bienes muebles. -V. Pau. p. en CI. 430-431. 241. p. 1879. Darras. 65. p. Lu- CAS. de Toulouce y de la Corte de Casación (v. pero a su turno el Fisco alegó que por "derecho bávaro" debia entenderse el orden jurídico bávaro por entero.. p. 1883. D. 301). 1880. Las colaterales alegaron en apelación que la sucesión debia regularse por el derecho bávaro. 20. de Bordeaux. 2. la corte rechazó un recurso en que se pretendia aplicar la ley francesa a la sucesión de un argentino (fallecido en Biarritr en 1910). en CI.358. p. S. Sobre el caso Forgo. D. p. 888. que mencionamos en la nota 61. que fué objeto de sucesivos fallos de los tribunales de Pau. p. 1874. 1942. 1878. 1. que falle- ció en Pau sin Iiaber adquirido domicilio legal. 1913. p. p. Así fué decidida. 285. 79. Más acentuado en este sentido fué el fallo en el caso Birchnlll (1939) (S. En 1910 la Corte de Casación confirmó la adopción del reenvío en el caso Soulii (v. fné declarada yacente (pues los cola- terales naturales no tenían vocación hereditaria. 1879. p. belge. 1232. donde puede apre- . DONNEDIEU DES VABEES. p.: Pmu. 73. mpra.

p. co- lumna . 407) observa que en realidad no existe jurisprudencia ni en pro ni en contra del reenvío. p. en sobretiro de Zurich. Un análisis minucioso de la jurisprudencia italiana encuéntrase en PHILONENKO. Así lo manifestó ex- presamente el Fiscal V t s c o s ~(1-6-1936) en La Justicia Uruguaya. p. t. que proscribió el reenvío (cons. Cl. el reenvío de segundo grado ha sido admitido recientemente en el caso PatiRo (v. DIENA. a Paraguay y a P e r ú . 1345: cons. 137. 1913. V. En Bélgica se siguen los pasos de la jurisprudencia francesa (v. 391. 1951. p. En Italia. UDINA. con relación a estos Estados.gz Por ejemplo. . p. GOLDSCHMIDT. p. año en que entró en vigencia el art. 1. Pré~is. 77). Hasta el momento. Si~tema. p. 30 esta orientación de la jurisprudencia. TENORIO. En Brasil. luego de algunas vacilaciones. KUHN. LEWALD. IX. en Recueil. V.en Riv. ALFONSIN. a Bolivia. p. POTU. 214. Direiio internacional privado. 1949. 905. p. cipios.: AN- zrLonI. A d e v o l ~ ~ ~nos a o ~onfliciossobre a lei pessool. oportunidad en que fué considerado como una novedad judicial (v. 33. 1. VI. la jurisprudencia rechazó termi- nantemente el reenvío desde comienzos del siglo (v. 113). 348: p. IV. 177 y SS.. Río de Janeiro. t. 39). di. 235. En España sólo hubo unos poquisimos pronunciamientos de tribunales in- feriores (v. en Recueil. texto de la sentencia en R hel. GRASETTI. POTU. p.Renvoi reuisited?.). Fué categóricamente condenado por la Subragate's Court de Nueva York en el caso Talmadge (1919).. los casos de reenvío ventilados ante la judicatura francesa se refieren exclusivamente a materias del estatuto personal (capacidad. 1950. La jurisprudencia uruguaya desconoce el reenvío. C1. la jurisprudencia estuvo dividida hasta 1942. las n o r m a s uruguayas de derecho privado in- ternacional correlativas a las del T r a t a d o quedaron automáticamente de- rogadas con respecto a la Argentina. VII. cuando e n 1892 el U r u g u a y ratificó el Tratado de Derecho Ci- vil Internacional d e 1889. en Répertoire de LAPRADELLE-NIBOYET. 360. p. el Código civil italiano ha consagrado en el art. p. VIII. p. p. 1952. 270.. 111. estado. 648). Studi.: VALLADAO. 2a. WIGNY. P m u . 1901. A partir de 1938. Essai. p. p. LEREBOURS-PIGEONNI~. p. nota 1). 6. la supervivencia de las n o r m a s uruguayas 92 V. 1930. 7. 133. t. 16 de la Ley de inrtoducción al Código civil. Darras. su- cesión. citada ciarse que la jurisprudencia francesa no es uniforme. Sáa Paulo.p. 1934. t. 305. s e g ú n q u e d ó dicho e n otro lugar. 154 QUINTIN ALFONSIN derecho privado internacional. MIAJA (t. p. 273).La relación jurédica exiranacional. P m u . Tampoco puede considerarse que la jurisprudencia norteamericana admita el reenvío (v. LEWALDha difundido un caso (in re Schneider's Estafe) en que la misma Corte aceptó el reenvío (v. p.t.. 504). 17. p. 21. N ~ S S B A U M Pnn- . 310). R.

a R. 19W. 98 Cons. 97 El art. Trnité. p. 31 del Reglamento de Organización Judicial para Egipto. BUZZATTI. t. p. . Assm. 1907. 112. 24. jcúmo podrían las n o m a s supranacionales referirse al derecho privado internacional de tal o cual Estado. t. belge. 5. 1898. Cuéntanse entre ellos : 1 ) La convención de La Haya de 1902 en materia de m a t ~ i m o n i o . en D. Sin embargo. 1912. ~ ~ cuyo art. 1905. Assm. la super- vivencia de las normas uruguayas debería entenderse jurídicamente re- ducida a cero. Darras. p. Convention de Le Haye relatiue au nmringe. 1029). o en CI.. 1907. BUZZA- -1. 1909. belge. T ~ ~ v a aLa s . 458. 1909. R. se conocen algunos tratados internacionales y algunos proyec- tos de tratados que. p. 440. 1. WOLFF. p. LAINE.p. 1010.: Assrn. en R. 2. en R. 46. 95 MEIJERS. NIBOYET. 1904. Y siendo así.. 147. 1' del Proyecto del Benelux exclu)re el reenvío implicitamente (v. p. p. Darras. 281. 710). p. t. JORDAN. que el reenvio se desarrolló como práctica judicial y como doctrina. en efec- to. 24. R E E N V ~APARENTE O E N LOS TRATADOS INTERNACIONALES. 1901. 208. Darras. en Riv. Darras. 316. i. aprobado en la Conferencia de Montreux de 1937 (v. Sirtewrn. 316. 274. 1901. p. R. por lo menos en apariencia. OLIYI. proscribió expresa- mente el reenvio. 148-149. p. d. 3. en R. p. 1900. 94 M E I J ~ Sp. 1907. klse. p. cuando cobraron extensión e importancia las codificaciones nacionales de derecho privado internacional. 208-209. p. Milán 1902. belge. p. WESTLAKE. p. cons. Paris.. 1937. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 155 debia entenderse reducida a cuanto no estaba previsto por el Tratado. y que igncraron o rechazaron el reenvio todos los autores internacionalistas. t. 1951. 434. acogieron el reenvío en sus disposiciones. R. El art.: BARTIN. p. 96 Sobre el reenvio en los Tratados.en R. 42. Tal actitud se explica por el deseo de na dejar lugar a dudas con respecto a la práctica del reenvio anteriormente vigente. CI. p. SICORE. 1. 130. c. 918. p.en R. 1. GOWS~HMIDT. 61. 41. que fue en Inglaterra donde primero se practicó el reenvío de modo consecuente. POTU. Traifé. Trattato di dirilto internazionnlc privato secondo le Conneneioni dpll'Aje. p. 29. LAINE. p. o. en CI. si el dere- cho privado internacional de cada Estado es derogado por el supra- nacional? Estas razones reciben una confirmación histórica: obsérvese. B u z z ~ r r ~en. 19 establecía: "El derecho de contraer matrimonio se regula - 93 PA~CHIONI. p. belge. p. Supóngase ahora que existiera un sistema completo de normas supranacio- nales de derecho privado internacional de vigencia universal.

que con el tiempo todos los Estados signatarios adop- taran el sistema de la lex domicüii. 1Q inclinaba todo su peso a favor de la le% patriae. el art. además. es ver- dad que se intentaba explicarlo diciendo que el derecho privado inter- nacional de cada Estado subsistía subordinado al derecho privado interna- cional convencional. Pero era precisamente esta subordinación la que ca- recía de sentido desde el punto de vista científico. 19. la capacidad nupcial de un francés domiciliado en Suiza había de regularse por la ley francesa (por ser la lex Patriae del contrayente). c) E n fin. - 99 MEIJEBS. la norma nacional de derecho privado internacional venia a tener por Único efecto modificar la norma convencional a gusto del Estado que. regularía la capacidad nupcial por la lex domicilii. en efecto: 1. en lugar de producir resultados estables. 227. sin haber sido modificado en una sola letra. en tal caso. mediante la cual se proscribía por completo la aplicación del derecho privado suizo para juzgar la capaci- dad nupcial. la solución no favoreció para nada a Suiza. Sin embargo. en efecto. a menos que dicha ley se refiera expresamente a otra". pues en virtud de ella. . además. Este presupuesto era inexplicable. y que. a ) La 3* conferencia de La Haya adoptó la parte final de esta disposición como solución de compromiso para dar satisfacción a Suiza. Pero en tanto hubiera algunos Estados partidarios de un siste- ma y otros partidarios del otro. H e aquí una solución de compromiso muy curiosa. Supóngase. obligaba a Suiza a aplicar a los extranjeros la lex pafriae dentro de su propio territorio. y 2.156 QUINTIN ALFONSIN por la ley nacional de cada contrayente. quedaba prác- ticamente supeditado al cambio de voluntad de los Estados signatarios. 19. el art. con arreglo al texto del art. cosa que precisamente no quería. el artículo presuponía que cada Estado podía conservar sus propias normas nacionales de derecho privado internacional concer- nientes a la capacidad nupcial. la capacidad nupcial de un suizo domiciliado en Francia también habia de regularse por la ley francesa (por ser la ley designada por la ilex patriae). pues lo que en él se disponía. p. partidaria de la lex domicilii. b) El artículo consagraba. según quedó dicho en a. con ese objeto. una solución móvil. la habia conservado.

Un texto similar al de la proposición de VAREIAcontenía el art. Montevideo. cuyas faltas 100 Cons. 29. EL REENVIO EN DERECHO PRIVADO INTERNACIONAL 157 2) El proyecto d e l a Subcomisión d e Montaiideo d e la Junta Inter- n a c i o d d e Ji~risconsultos. en Revista de d. Esta disposición también fué una solución de compromiso entre la opinión uruguaya. el antecedente en POTU. Cons. 4 ) El Protocolo adicional a los Tratados d e Montevideo de 1939-1940 (art. que deseaba proscribir por completo de los tratados la autonomía de la voluntad de las partes como reguladora de la compe- tencia de las judicaturas y del régimen de las relaciones extranacionales y la opinión argentina. BUSTAMANTE. por lo cual. Habana.¡. 301. Santiago de Chile. La Comisión de Jurisconsultos de Río de Janeiro y el derecho intenruional. 1951." Luego de lo acontecido a Suiza con la Convención de La Haya de 1902. Actas de la Reunión de Montevideo. 315. VARELA propuso una solución de compro- miso similar a la de La Haya. fué natural que Brasil no acep- tara la proposición. 1928. 'O2 Ambos incluyeron un artículo 29. Habana. 38. BUSTAMANTE. que deseaba implantarla. p.Apuntes de dprerho internacional privado. 31-3-1927.: PERCE~OU-BOUTE~ON. pero si esta ley nacional declara competente la ley de otro país. estableció que "la jurisdicción y la ley aplicable según los res- pectivos tratados no pueden ser modificadas por la voluntad de las par- tes. encargada de proyectar parcialmente la codificación del derecho privado internacional americano.de 1913. que posteriormente se concretó así: "El estado y la capacidad de las personas se rigen por la ley del domicilio.¡. du billet d ordre et du cheque.: -Junta Internacional de Jurisconsultos. 30-6-1924. 102 V. partidario de la l e z patriae. Habana. del organismo mencionado. Paris. 1927.. -PHIIONENKO. se aplicará esta última. los delegados de Uruguay (VARELA)y de Paraguay (BAEZ). Subcomisión. La nouvelle Iégirlation francaist el internationale de la lettre de clrange. . o en R. p. 101 En su lugar fué adoptado con el tiempo el art. Este articulo. p. a menos que dicha ley se refiera a otra. tropezaron con la intransigencia del de Brasil. p. 30. 7 del Código Bustamante. salvo en la medida en que lo autorice dicha ley". en Revista de d. 5 ) . la capaci- dad se determina por la ley nacional. según el cual. 'O0 E n la 6b Subcomisión de Monte- video. 1937. en CI. Darras. 164. s/f.. p. 5a. 1927. 119 del Proyecto de RODR~GUEZ FEREIRA. p. VABELA. PORTELA.ambos partidarios de la l e x domicilii.P. 381. 'O' 3 ) L o s Convenios d e Ginebra de 1930 y 1931 e n materia d e letras y d e cheques. 1923.

a la ley aplicable a la relación. a menos que el Estado cuyo derecho fuera aplicable al caso poseyera una norma nacional de derecho privado internacional consagratoria de la autonomia mencionada. el régimen de la rex domicaii para sus propios nacionales. . 1Q estable- ció: "Cuando el Estado donde la persona esté domiciliada prescriba la aplicación de la ley de la nacionalidad. por ejemplo.158 QUINTIN ALFONSIN técnicas ( y aun de simple redacción) no viene al caso puntualizar aquí. si así fuera. sin embargo. voluntad que se halla contenida en una norma nacio- nal de derecho privado internacional libremente establecida por él. E n todos los ejemplos precedentes (y en todos los que puedan ponerse) sobresale una circunstancia constante: un Estado-parte de un tratado internacional queda facultado por una disposición del mis- mo tratado para modificar las soluciones convencionales mediante su voluntad unilateral. Ningún Estado que obre de este modo violará. todos los Estados contratantes aplicarán las disposiciones del derecho interno de la ley del domicilio". como se ve. - 103 Sólo nos referimos. Estas observaciones ponen de manifiesto que el mal llamado "reenvío en los tratados" no es otra cosa que una cláusula facultativa. pues todos están facultados por el propio tratado para hacer tales derogaciones. cualquier Estado contra- tante puede derogar esta solución e imponer. las partes podían elegir la ley aplicable. cuyo art. el tratado. establece como solución convencional que la capacidad nupcial se regulará por la lex patriae. impuso a las partes la aplicación de las leyes 'Oa señaladas por los trata- dos para regular las relaciones. 30. LAS NORMAS CONVENCIONALES SOBRE R E E N V ~ O SON CLÁUSULAS FACULTATIVAS. Si cierto tratado. en cambio. 5) El proyecto de la V I I Conferencia de La Haya para resolver los conflictos entre la ley nacional y la ley del domicilio. pero el Estado al cual pertenezca esta persona por su nacionalidad prescriba la aplicación de la ley del domicilio. en la medida en que lo autorizara dicha norma.