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JACINTO

BLÁZQUEZ
Prisionero del campo de
concentración de Mazagón

Jacinto Blázquez Carrasco, prisionero del campo de concen-
tración de Mazagón, que participó en la construcción de los
búnkeres de guerra de Sanlúcar de Barrameda, Doñana y
Mazagón; y en la carretera de esta última localidad a Palos
de la Frontera, recuperó su libertad en 1945. En la foto, Ja-
cinto antes de la guerra.

Por José Antonio Mayo Abargues
G racias a lo relatado por Cándido
Blázquez Millán, hoy sabemos que su padre, Jacin-
to Blázquez Carrasco, prisionero republicano en el
campo de concentración situado donde hoy se en-
cuentra el parque público de Mazagón, junto al faro
de El Picacho, recuperó su libertad en Palos de la
Frontera en 1945.
Jacinto Blázquez Carrasco nació en Cuevas
del Valle (Ávila), el 11 de septiembre de 1918. Jacin-
to, el mayor de dos hermanos varones, se dedicaba
desde muy joven al trabajo del campo, y con tan
sólo 18 años se vio inmerso en un conflicto bélico,
originado por la situación económica, política y
social de España, una sangrienta guerra civil entre
dos frentes; los de izquierdas, apoyados por Rusia,
Francia e Inglaterra, y los de derechas, que conta-
ban con el apoyo de Italia y Alemania, un drama
que asoló a España, tanto por la guerra civil como
por la posguerra, que fue aún más dramática que la
propia guerra.

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Cuevas del Valle, situado a 842 metros de altitud, a ban parte del cordón defensivo que Franco man-
los pies del Puerto del Pico, perteneciente a la co- dó construir durante la II Guerra Mundial, desde
marca de Arenas de San Pedro, era un pueblo de el Campo de Gibraltar hasta Huelva, en previsión
mayoría republicana que fue invadido por el bando de un posible desembarco de las tropas aliadas en
sublevado, llamado a sí mismo bando nacional. Las estas costas. Luego pasó a la margen derecha del
tropas procedentes de Salamanca avanzaban hacia Guadalquivir para construir los tres búnkeres de la
Cuevas del Valle y la noticia corrió como la pólvora Punta de Malandar, frente a Sanlúcar.
entre los vecinos de los pueblos cercanos y milicia- Durante el periodo 1941-1943 perteneció a
nos de otros lugares, que durante días trataron de los denominados Batallones Disciplinarios de sol-
hacerse fuertes en lo alto del puerto para impedir- dados trabajadores penados, 1ª Agrupación, según
les el paso hacia el Valle del Tiétar; pero las tropas se recoge en el Archivo General Militar de Guadala-
nacionales eran mucho más numerosas que la re- jara, donde está su expediente personal.
sistencia republicana, por lo que, tras un ataque Permaneció en los siguientes Batallones
nocturno de un regimiento de caballería, fueron Disciplinarios de Trabajadores de diferentes cam-
derrotados fácilmente. Luego llego lo que se te- pos de concentración en el periodo de tiempo que
mían, a todos les costó caro estar allí defendiendo a continuación se indica: Batallón Disciplinario nº
la República. Escudriñaron hasta el último nombre 92, desde el 08-09-1941 al 11-07-1942 y desde el 27-
de mujer y de hombre con su parentesco cercano. 08-1942 al 30-11-1942. Batallón Disciplinario nº 93,
Haber formado parte de la resistencia se castigaba desde el 30-11-1942 al 27-04 1943. Batallón Discipli-
con la muerte. Tras la desbandada, algunos logra- nario nº 94, desde el 27-04-1943 al 02-08-1945.
ron escapar ladera abajo; no en vano, conocían el Una vez terminadas las construcciones de
terreno; los que no lo lograron fueron detenidos y estas fortalezas es enviado al campo de concentra-
fusilados la mayoría de ellos. ción de Mazagón, ubicado donde hoy se encuentra
Jacinto recogió a sus padres y a una tía en- el parque público. Allí participa con los soldados
ferma que vivía con ellos y huyeron hacia Arenas de desplazados a esta parte de la costa onubense en
San Pedro, donde más tarde se separó de su familia la construcción de los seis búnkeres de Mazagón y
para unirse al bando republicano en las proximida- en la carretera de esta localidad a Palos de la Fron-
des de Talavera de la Reina, y luego acabó partici- tera.
pando en la defensa de Madrid. La vida cotidiana de estos presos del cam-
La familia huye desesperadamente hacia po de concentración de Mazagón era muy dura,
Madrid, y después de una tremenda odisea termi- trabajaban continuamente en la construcción de
naron refugiándose en Alicante sin su segundo hijo, los búnkeres, con el mínimo descanso y muy mal
Donato, al que habían dado por desaparecido; re- alimentados. En las canteras donde extraían la are-
cuperándolo después en el aeropuerto de Madrid na para estas construcciones murieron muchos pre-
cuando estaba a punto de ser enviado a Rusia. sos por el agotamiento y el hambre. La gente de los
Terminada la guerra, vuelven al pueblo pueblos cercanos y algunos familiares les llevaban
confiados en los bandos que se publicaban, dicien- comida con mucha frecuencia. A veces ayudaban a
do que los que no tuvieran delitos de sangre no te- los pescadores a jalar de la red de jábega, un arte
nían nada que temer. Pero, la realidad fue otra muy de pesca tradicional que requería mucho esfuerzo
distinta y a la familia le hicieron pagar con cruel para arrastrar el pescado a la orilla; a cambio, los
represalia el haber estado de parte del bando per- pescadores les regalaban un pequeño rancho de
dedor. También se encontraron con la sorpresa de pescado, todo un banquete del que disfrutaban ese
que habían saqueado su casa, llevándose todos los día. Y así, con la caridad de vecinos y pescadores
enseres y gran cantidad de víveres que guardaban. pudieron sobrevivir en aquel campo de concentra-
Una vez detenido, un tribunal militar lo ción.
condenó en Ávila a la pena de 20 años y un día de Los presos tenían un sueldo irrisorio. En
prisión, reducida posteriormente a 12 años y un día. 1940 el Comisario de Guerra estipuló 2 pesetas
Pasó por diferentes cárceles, entre ellas, la de la diarias, de las cuales se reservaba 1 peseta con 50
localidad de Plencia, en el País Vasco, hasta llegar céntimos para la manutención del prisionero; los
a Sanlúcar de Barrameda, donde lo utilizan para 50 céntimos restantes se les entregaba al término
construir los dos búnkeres de la playa, que forma- de la semana. Si el prisionero tenía mujer en la zona

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y trata durante las primeras 24 horas puede termi-
nar con la vida del enfermo. El único remedio para
combatirla era la quinina, unas pastillas amarillen-
tas de sabor amargo. Jacinto era una persona de
escasa inmunidad, ya que procedía de Ávila y no
estaba acostumbrado a la exposición a estos pará-
sitos. Fue ingresado en el antiguo Hospital Provin-
cial de Huelva, en la plaza de la Merced, y estuvo
entre la vida y la muerte, pero consiguió superar la
enfermedad.
La tensión y la disciplina en el campo de
concentración de Mazagón fue disminuyendo con
el paso del tiempo y el avance de los aliados en la
II Guerra Mundial. Los presos, en el escaso tiempo
libre que tenían, procuraban darle sentido a sus vi-
das con las actividades que más les gustaban. Ja-
cinto tenía arte para tocar la guitarra y no tardó en
conectar con la cultura folclórica de la tierra.
En el verano de 1943 el peligro de la inva-
sión de las tropas aliadas a las costas españolas
desapareció, ya que tomaron rumbo hacia el Me-
diterráneo central, desembarcando en Sicilia. Los
soldados y los presos republicanos de Mazagón
fueron acuartelados en Palos de la Frontera, en
una antigua bodega de grandes dimensiones, pro-
Jacinto, a la izquierda de la foto, en el campo de concen- piedad de Juan Miguel Rodríguez Cordero, situada
tración de Mazagón. en la actual Plaza de la Audiencia, más conocida
en el pueblo como “Plaza de la Peana”. La bodega
nacional, sin bienes propios o medios de vida, el jor- fue adaptada con varios barracones para albergar
nal era de 4 pesetas diarias y 1 peseta más por cada a la tropa y a los presos políticos. Los presos em-
hijo menor de 15 años. El salario no podía exceder pezaron a disfrutar de otro régimen, saliendo y en-
del jornal medio de un bracero de la localidad. trando en el acuartelamiento y moviéndose entre
Al exceso de trabajo y el hambre se unía la la gente del pueblo con casi total libertad. Lo único
dificultad para conciliar el sueño por temor a ser lla- que los diferenciaba del resto de los vecinos era un
mados a una “saca”. Con frecuencia hacían cribas gorro con las iniciales PP (presos políticos).
con los presos con criterios políticos, religiosos, de
estatus social o simplemente de una manera ar-
bitraria, en las que siempre entraban algunas per-
sonas de edad avanzada que ya no tenían fuerzas
para trabajar y representaban un problema para
ellos. Por las noches seleccionaban a los presos y
los montaban en un camión para ir a una cantera de
áridos a “cargar arena” para la construcción de los
búnkeres. Nunca volvían.
Jacinto cayó enfermo con el paludismo
o malaria, como casi todos los presos y soldados,
una enfermedad potencialmente mortal causada
por la picadura del mosquito hembra. Los síntomas
de esta enfermedad aparecen a los 10 o 15 días de
Jacinto, a la izquierda de la foto, tocando la guitarra en La
la picadura del mosquito, provocando fiebre, dolor Calzadilla (Palos).
de cabeza, escalofríos y vómitos. Si no se detecta

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Jacinto con su esposa Esperanza, poco después de ser puesto en libertad.

Jacinto Blázquez estuvo destinado en cocinas y en —recuerda su sobrina, Ignacia Quintero Millán, que
el servicio del botiquín, donde le enseñaron a po- vive en la misma calle donde vivía Esperanza—: An-
ner inyecciones. En el acuartelamiento, los sumi- tonio, Ramón, Manuel, Milagros, María, Antonia,
nistros de alimentos eran abundantes, y Jacinto Juan y Esperanza. En cuanto se casó se marchó de
sacaba del rancho calderos de comida que, con Palos a Ávila, al pueblo de su marido».
una cuerda, deslizaba por una tapia para regalár- El matrimonio tuvo cinco hijos, tres varo-
sela a los vecinos de Palos más necesitados. nes y dos hembras: Jacinto, Juan, Cándido, Maria
Durante la II Guerra Mundial hubo escasez Esperanza y Rosario. Jacinto intento emigrar a
de fármacos y fue necesario utilizar otros sustitu- Francia a buscar trabajo, pero era imprescindible el
tos para tratar el paludismo; como fue el caso de certificado de antecedentes penales para expedir
la quinina, una sustancia elaborada con la corteza el pasaporte, por lo que siguió trabajando toda su
del quino, un árbol originario de América del Sur. vida en el campo.
Como esta enfermedad provocaba vómitos, había Era una persona con una cultura destaca-
que volver a administrar la pastilla antes de que da en aquella época. Relataba las historias como si
transcurriera una hora, y no había suficiente quini- de un cuento se tratara, atrayendo la atención de
na para tratar a los enfermos. Jacinto trapicheó todos los que le escuchaban; sobre todo de su hijo
con la quinina que sacaba del cuartel y la pasaba a Cándido, que se quedaba embobado con sus rela-
los vecinos de Palos, y éstos a su vez la cambiaban tos. Escribió algunas poesías y participó en su pue-
por alimentos en Huelva. Cruzaban el Tinto desde blo en pequeños teatros y comedias.
el muelle de La Calzadilla en pequeñas embarca- Muchos años después, Jacinto viajó a Pa-
ciones para hacer el trueque en la capital y volvían los con su esposa en varias ocasiones para visitar a
cargados de alimentos (principalmente patatas) la familia de ella, y en uno de esos viajes se acercó
que repartían luego entre sus familiares para pa- a Mazagón. Se emocionó tanto al ver los búnkeres
liar el hambre de la época. que él había construido, que le pidió a su hijo Cán-
Muy cerca del acuartelamiento, justo de- dido que se lo llevara de allí rápidamente.
trás de la Iglesia de San Jorge, donde está la llamada Jacinto padecía de una úlcera de estómago,
Puerta de los Novios, en el nº 18 de la calle Vicente que él siempre atribuía a las calamidades y el ham-
Yáñez Pinzón vivía la que luego sería su esposa, Es- bre que pasó en aquellos tiempos. Se aliviaba con
peranza Millán Cerpa, hija de Juan Millán Zafra y de bicarbonato, que su mujer le compraba por kilos.
María Cerpa Infante. En 1945, cuando fue puesto Falleció por una insuficiencia respiratoria el 16 de
en libertad se casó con ella. Esperanza contaba tan octubre de 1993, a los 75 años de edad. Esperanza
sólo con 16 años cuando contrajo matrimonio. tiene en la actualidad 88 años y sigue viviendo en
«Esperanza es la menor de ocho hermanos Cuevas del Valle, el pueblo natal de Jacinto.

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