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CARL SANDBURG

NEGRO

Soy el negro. El que canta canciones, el que baila con más suavidad que el algodón con más dureza que la tierra oscura, los caminos apisonados por el sol,

por los pies descalzos de los esclavos

espumarajos entre los dientes

amor rojo por la sangre de la mujer, amor blanco por los negritos que trastabillan amor perezoso por el tañer del banjo sudoroso, obligado al jornal de la siega, altas risotadas con las manos como dos jamones, endurecidos los puños con el mango, la sonrisa de los sueños, la duermevela en las junglas de antaño, loco como el sol y el rocío y el goteo, como la poderosa vida en la jungla, meditabundo, triste, farfullando los recuerdos de los grilletes:

estridentes carcajadas

soy el negro. Mírame. Soy el negro.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

PERSONALIDAD

(Cavilaciones de un policía adscrito al Despacho de Identificación)

Has amado a cuarenta mujeres, pero sólo tienes un pulgar. Has llevado cien vidas secretas, pero sólo dejas una huella dactilar. Vas por el mundo y combates en un millar de guerras y obtienes todos los honores del mundo, pero cuando regresas a tu hogar la huella de uno de los pulgares que te dio tu madre es la misma huella del pulgar que tenías en el asilo, donde tu madre te besó para despedirse. Del útero revuelto del tiempo provienen millones de hombres, cuyos pies atestan la tierra, y se rajan el cuello unos a otros por un lugar donde seguir en pie, y entre todos ellos no hay dos huellas de pulgar que sean iguales. En alguna parte debe haber un Gran Dios de los Pulgares, capaz de contar por dentro la historia de todo esto.

Versión de Miguel Martínez-Lage

De "Puñados":

Versión de Miguel Martínez-Lage De "Puñados": ELIGE Un solo puño cerrado está en lo alto, listo,

ELIGE Un solo puño cerrado está en lo alto, listo, si no, la mano abierta, tendida, a la espera, con su pregunta. Elige:

nos hemos de encontrar en uno o en otra. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

FELICIDAD

Pedí a los profesores que enseñan el sentido de la vida que me dijeran qué es la felicidad. Fui a ver a los afamados ejecutivos que comandan el trabajo de miles de hombres. Todos menearon la cabeza y me sonrieron como si yo tratase de engatusarlos.

Y un domingo por la tarde fui a pasear por la orilla del

río Desplaines.

Y vi a un grupo de húngaros bajo los árboles, con sus

mujeres y sus hijos, un barril de cerveza y un acordeón.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

HOMBROS ALBOS Tus hombros albos los recuerdo

y te encogías de risa. Risa rara que te arrasaba sola desde tus hombros albos.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

LEALTADES

Polvo amarillo en el ala de un abejorro, luces grises en los ojos de una mujer que pregunta, rojas ruinas a la luz cambiante de los rescoldos del crepúsculo:

os tomo y amontono los recuerdos. La muerte ha de romperse las garras en algunos a los que guardo.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

NIEBLA

Llega la niebla con sus mullidas almohadillas de gata. Se sienta a mirar la ciudad y el puerto

sobre sus ancas calladas

y luego sigue su camino.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

PÉRDIDAS

Tuve un amor

y un hijo,

un banjo, las sombras. (Pérdidas de Dios,

todas acabarán

y un buen día

nos quedaremos sólo con las sombras.)

Versión de Miguel Martínez-Lage

de Dios, todas acabarán y un buen día nos quedaremos sólo con las sombras.) Versión de

De "Poemas de guerra 1914-1915:

ASESINOS

A vosotros canto

con voz queda, como la del hombre que habla con su hijo muerto; con la dureza de un hombre esposado,

sujeto allí donde no puede moverse.

Bajo el sol hay dieciséis millones de hombres

elegidos por sus dientes brillantes, su buena vista, sus piernas duras

y

porque corre en sus muñecas la sangre caliente y joven.

Y

un jugo rojo corre por la verde hierba;

y

un jugo rojo empapa la oscura tierra.

y

los deciséis millones asesinan

y

asesinan y asesinan.

Nunca los olvido, ni de noche ni de día:

me golpean la cabeza para que los recuerde, me baten el corazón y yo les devuelvo el grito

y grito a sus hogares y mujeres, a sus sueños y juegos.

Despierto en plena noche y me llega el olor de las trincheras

y escucho la leve agitación de los que duermen en hilera Dieciséis millones de durmientes y piquetes a oscuras:

algunos ya durmientes para siempre,

algunos a punto de dormir mañana, dando tumbos, para siempre, clavados tras la estela de la pena negra del mundo,

comiendo y bebiendo, empeñados en la faena largo trabajo de asesinos. Dieciséis millones de hombres. Versión de Miguel Martínez-Lage

en un

* * *

ENTRE ROJAS ESCOPETAS

(Tras despertar al alba una mañana, cuando el viento cantaba con voz baja entre las ramas secas de un olmo)

Entre rojas escopetas, en los corazones de los soldados . corre la sangre libre en la larga, larguísima campaña:

siguen los sueños.

Entre las monturas de cuero, en las cabezas de los soldados, recios en la tortura y la matanza de toda lucha cuerpo a cuerpo:

siguen los sueños.

Entre los cañones que abrasan, en las manos de los soldados, traídos de los pliegues de carne de las mujeres blandos en medio de la sangre y el llano en todas vuestras cabezas, todos vuestros corazones, entre las escopetas, las monturas, los cañones:

Los sueños, siguen los sueños entre los muertos boca arriba, destrozados, inútiles ya del todo:

los sueños del camino y la meta siguen intactos. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

ESTADÍSTICA

Inquieto, Napoleón cambió de postura en el viejo sarcófago y murmuró al vigía:

«¿Quién va?»

«Veintiún millones de hombres, soldados, ejércitos, armas, veintiún millones

a pie, a caballo, por aire, bajo el mar.»

Y Napoleón volvió a conciliar el sueño.

«No es mi mundo el que responde:

será un soñador que no sabe

nada del mundo en el que avancé desde Calais hasta Moscú.»

Y siguió durmiendo

en el viejo sarcófago mientras el zumbido del motor de los biplanos

se desgranaba entre el mausoleo de Napoleón

y las estrellas frescas de la noche.

Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

FAUCES

Siete naciones se plantaron con las manos en las fauecs de la muerte. Era la primera semana de agosto, mil novecientos catorce. Yo escuchaba, escuchabas tú, el mundo entero a la escucha,

y todos nosotros oímos una Voz que murmuraba:

«Yo soy el camino y la luz. el que cree en mí, no perecerá, sino que salvará su vida eterna». Siete naciones aguzaron el oído y oyeron a la Voz y respondieron:

«¡Al demonio!» Las fauces de la muerte comenzaron a entrechocar y siguen entrechocando:

«¡Al demonio!»

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

GUERRAS

En las guerras de antaño, el tamborileo de los cascos y el rumor de pies calzados. En las guerras nuevas, el runrún de los motores y el siseo de neumáticos. En las guerras por venir, ruedas calladas y zumbido de cañas que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres. En las guerras de antaño, empuñar de espadas cortas y embates de las lanzas en los rostros. En las guerras nuevas, armas de largo alcance y muros destrozados, armas que escupen metal y hombres que caen a decenas, a centenas. En las guerras por venir, nuevas muertes calladas, nuevos lanzadores callados que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres. En las guerras de antaño, reyes que disputan y miles de seguidores. En las guerras nuevas, reyes que disputan y millones de seguidores. En las guerras por venir, reyes pisoteados en el polvo y millones de seguidores de las grandes causas, que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

HIERRO

Armas, largas armas de acero que apuntan desde los buques de guerra

en nombre del dios de la guerra. Armas rectas, brillantes, bruñidas,

a las que se encaraman los reclutas de camisa blanca,

la gloria de los rostros tostados, el cabello revuelto, los dientes blancos,

la risa de los ágiles reclutas de camisa blanca, sentados a horcajadas en las armas con sus cantos de guerra, con sus bélicas salomas.

Palas,

anchas palas de hierro que recogen carbón de las bodegas ahusadas, remueven la turba, nivelan la tierra.

Os pido que seáis testigos de que la pala es hermana del arma. Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

MURMULLOS EN UN HOSPITAL DE CAMPAÑA

(Lo recogieron en el prado, donde llevaba dos días tendido bajo la lluvia, con una esquirla de metralla en los pulmones)

Ven a mí ahora sólo con juguetes Una foto de una mujer que cante y tenga los ojos azules de pie ante un seto de hortensias, amapolas, girasoles

o un anciano al que recuerdo contar cuentos a los niños,

cuentos de días que nunca sucedieron, en ningún rincón

del mundo

Se acabó el hierro frío y duro de manejar, torneado para emprender la carga. Tráeme sólo cosas bellas, inútiles. Sólo cosas del hogar, tocadas por la luz del atardecer, en la quietud

y

en la ventana, un día de verano,

el

amarillo en el nuevo cuenco de la mantequilla

frente al rojo de las rosas que trepan

y que el mundo sólo fueran juguetes.

Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

Y OBEDECEN

Aplastad las ciudades. Haced añicos las murallas. Destrozad fábricas y catedrales, almacenes y hogares; apiladlos como caigan, entre escombros y madera renegrida y quemada:

sois soldados y os lo hemos ordenado.

Construid las ciudades. Levantad de nuevo las murallas. Reparad fábricas y catedrales, almacenes y hogares; apiladlos en forma de edificios para la vida y el trabajo:

sois obreros y ciudadanos todos, y os lo hemos ordenado. Versión de Miguel Martínez-Lage

De "El camino y la meta":

A UN MUERTO

Martínez-Lage De "El camino y la meta": A UN MUERTO Sobre la línea de los muertos

Sobre la línea de los muertos te hemos llamado para que vengas a nosotros con una palabra, un susurro apaleado sobre lo que sucede allí donde estás, sobre la línea de los muertos sordo a nuestras llamadas, sin voz propia.

No han contestado las sombras que parpadean,

ni han enviado tus labios una señal

sobre si habla el amor y crecen las rosas

y rompe el sol el alba

salpicando el mar de carmesí.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

EL CAMINO Y LA META

He de recorrer la senda al crepúsculo

por donde vagan las sombras del hambre

y transitan los fugitivos del dolor.

He de recorrerla en silencio, de mañana,

y ver deslizarse la noche en el alba,

oír cómo se levantan lentos los vientos poderosos allí donde son altos los árboles que jalonan el camino

y se comban cargados.

Los pedruscos rotos a ambas orillas no vendrán a conmemorar mi ruina. Será el pesar la gravilla que triture. Buscaré en el cielo esbeltas aves de ala rápida que rolan donde el viento y los truenos empujan a las procesionarias de la lluvia.

El polvo del camino recorrido

me manchará las manos y la cara. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

OPCIONES

Es mucho lo que te ofrecen. Yo, bien poco.

La luz de la luna que de noche juega con el agua de las fuentes

y esparce una monotonía embriagadora,

mujeres sonrientes, de hombros desnudos, charlas

y

fuegos cruzados de amores y adulterios

y

el miedo a morir y el recuerdo de los pesares:

todo eso te ofrecen.

Yo en cambio vengo con el pan y la sal un empleo terrible

y la guerra infatigable.

Ven, pues y disfruta del hambre del peligro

y del odio.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

TUMBAS

Soñé que un hombre plantaba cara a un millar, un hombre condenado por bobo y obstinado. Año tras año recorría las calles,

y mil encogimientos de hombros, mil abucheos

lo saludaban en las espaldas y las bocas al pasar.

Murió solo

y sólo el enterrador acudió a su funeral.

Crecen las flores sobre su tumba y se mecen al viento,

y sobre las tumbas de los otros mil

también crecen y se mecen las flores al viento.

Las flores y el viento, las flores se mecen sobre las tumbas de los muertos, pétalos rojos, hojas amarillas, manchas blancas, masas violáceas y desmoronadas Te amo y amo tu gran manera de olvidar. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

UNA ESFINGE

Te has pasado cinco mil años con la boca cerrada, sin soltar siquiera un susurro. Vienen y van las procesiones, los que marchan, formulando preguntas que contestas con esos ojos grises que ni siquiera parpadean, esos labios prietos que nunca dicen nada. Ni un ápice de todo lo que sepas ha salido de tu gatuna forma de estar agazapada a lo largo de los siglos. Yo soy uno de esos que saben todo cuanto sabes tú, y sostengo mis preguntas: conozco las respuestas que te reservas. Versión de Miguel Martínez-Lage

De "Brumas y hogueras":

AMAPOLAS

Martínez-Lage De "Brumas y hogueras": AMAPOLAS Aella le encantan las amapolas rojo sangre para caminar por

Aella le encantan las amapolas rojo sangre para caminar por el jardín. Con un vestido blanco, holgado, camina y una niña nueva tira de los tendones de su cuerpo. La cabeza vuelta al oeste cuando atardece, cuando repta el rocío, un estremecimiento de alborozo le recorre los huesos y las fibras del torso:

le encantan las amapolas rojo sangre para caminar por el jardín. Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

BRUMA PERLA

Ahora, abre la puerta:

súbete los cuellos del abrigo para caminar en la cambiante pañoleta de la neblina.

Cuéntale tus pecados a la bruma perla

y aprende al menos esta vez cómo se ahonda la noche extraña como lo que se dice a medias.

Acecha en los ojos de ratón de una mujer sabia.

Si, cuéntale tus pecados

y aprende cuán poco importan a la bruma perla

las leyes que hayas quebrantado.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

DOS

Tu recuerdo es

la lanzada azul de una flor.

no me acuerdo de cómo se llama.

A lo largo de una enhiesta amapola que gotea hay fuego y seda.

Y te cubren.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

LA CAMISA

Recuerdo que una vez fui corriendo tras de ti y te agarré por el faldón de la camisa, que ondeaba al viento.

Una vez, pero hace ya muchos días de esto, me bebí un vaso entero de no me acuerdo qué y tu imagen retembló hasta posarse sobre la superficie del líquido.

Y de nuevo sólo a ti llegué a oír en la voz cantarina de una mujer que algo tarareaba al desgaire.

Una noche, sentado con los camaradas en redor de las rojas ascuas de la hoguera, contando historias en una lengua cuya hechura hablaba por sí sola ante un manto de blancas estrellas:

eras tú la que se escabullía reidora en la torpeza de las sombras tambaleantes. Truncas respuestas del recuerdo me hacen saber que estás viva, con el rostro de un espectro que se asoma tras algún umbral, en algún lugar, en medio de la

pujanza y la furia de la ciudad

O bajo una masa de musgo y hojas secas, en silencio, a la espera, bajo los brazos nudosos del roble, lista como nunca para echar a correr en cuanto te agarre por esa tu camisa ondeante.

Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

MONOTONÍA

Es hermosa la monotonía de la lluvia,

y el súbito recrudecerse y lento escampar de la lluvia larga y multitudinaria.

Es hermoso el sol en los montes,

o un atardecer capturado y arrojado al mar, con sus estandartes de oro y fuego.

Es hermoso un rostro que conozco

con el oro y el fuego del cielo y el mar

y la paz de la lluvia larga y cálida. Versión de Miguel Martínez-Lage

De "Sombras":

ES MUCHO

de Miguel Martínez-Lage De "Sombras": ES MUCHO Mujeres de la vida nocturna entre luces bajo las

Mujeres de la vida nocturna entre luces bajo las que el perfil de vuestros pechos plenos, redondos luce con el mismo fulgor que el brillo de vuestros ojos

y el tintineo de vuestras risas de corazón:

es mucho no pasar frío y tener la certeza del mañana.

Mujeres de la vida nocturna entre sombra:

de pechos entecos, arrimadas a las tapias, flacas como una perra que estuviera en los huesos,

bajo el maquillaje de vuestras caras sonrientes:

es mucho no pasar frío y tener la certeza del mañana. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

ESQUINERA

Entre las sombras, donde se cruzan dos calles, acecha a oscuras una mujer que aguarda hasta seguir su camino en cuanto se deje ver un policía. Con una sonrisa cotrañosa, con una cara pintarrajeada, demacrada, huesuda, en la que asoman ojos desesperados, durante la noche entera ofrece a los transeúntes lo que deseen de su belleza echada a perder, de su cuerpo ajado, sin exigencias, sin que nadie muestre interés ninguno. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

HARRISON STREET COURT

Oí de labios de una mujer que conversaba con una compañera estas palabras:

«Una mujer que se busca la vida nunca se queda con nada por más buscona que sea. Es otro quien siempre se queda lo que ella sale a buscar por las calles. Si no es un chulo es un toro el que se lo queda. Ahora he de buscarme la vida hasta que ni para eso ya valga. Nada tengo que me compense.

Todo se lo quedó un hombre,

todas mis noches de busconeo.» Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

PALOMA MANCILLADA

Seamos sinceros: la dama no fue furcia hasta que casó con un abogado de empresa que la encontró entre las chicas del coro de un espectáculo de Ziegfeld. Hasta entonces, nunca se quedó con el dinero de nadie,

y

pagó sus medias de seda con lo ganado cantando

y

bailando.

Amó a un hombre que amó a seis mujeres, y tanto tráfago

a ella le cambió la cara: le exigía más y más dinero

en afeites, sumas elevadas para los médicos de belleza. Ahora conduce ella sola un coche largo y vendido bajo cuerda, se entera por los periódicos de los tejemanejes de su marido en la comisión interestatal de comercio, ha de comprar corsés de tallaje mayor

a cada año que pasa y a veces se pregunta cómo se las apaña un hombre con seis mujeres Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

POEMAS COMPUESTOS EN UNO DE LOS ÚLTIMOS TRANVÍAS DE LA NOCHE

I. TORDAS

Soy la Gran Avenida Blanca de la ciudad. Cuando me preguntes cuál es mi deseo, así contesto:

«Muchachas frescas como flores silvestres del campo, can el rostro joven y hastiado de vacas y graneros, el ansia en sus ojos como el alba, el afán por conocer mis misterios; muchachas esbeltas y ágiles, de piernas bien torneadas, el atractivo en el arco de sus hombros estrechos

y la sabiduría de las praderas, para llorar quedo tan sólo ante las cenizas de mis misterios».

II. AGOTAMIENTO (Versos basados en ciertos arrepentimientos que trae consigo la meditación sobre las caras maquilladas de las mujeres que pasean por North Clark Street, Chicago)

Rosas, rosas rojas, aplastadas en la lluvia y el viento cual bocas de mujeres aplastadas por los puños

de los hombres que las usan. Oh, capullos de rosa

y

hojas rotas

y

volutas de pétalos:

así tú, que de tal modo arrojaste tu carmín al sol tan sólo ayer.

III. EL HOGAR

He aquí algo que anhela mi corazón fuera, ojalá, más corriente en el mundo:

una noche lo oí suspenso en el aire, al escuchar

a una madre que arrullaba a su hijo intranquilo y enojado en las tinieblas. Versión de Miguel Martínez-Lage * * * SE FUE

Todos amaban a Chick Lorimer en el pueblo. Lejísimos todos la amaban. Así las cosas, todos amamos a una chica salvaje y sujetamos

con mano firme

el sueño al que aspira. Nadie sabe adónde se fue Chick Lorimer.

Nadie sabe por qué hizo la maleta

y se fue,

se fue con el mentón pequeño y bien alto, con el cabello suave y descuidado ondeando bajo su sombrero de ala ancha, bailarina, cantante, amante apasionada y risueña.

unas cuantas cosas viejas

¿Eran diez o cien los hombres deseosos de dar caza a Chick? ¿Eran cinco o cincuenta los que por ella suspiraban con el corazón partido? Todos amaban a Chick Lorimer. Nadie sabe a dónde se fue. Versión de Miguel Martínez-Lage

De "Otros días" 1900-1910:

ANCIANA

Martínez-Lage De "Otros días" 1900-1910: ANCIANA Traquetea el último tranvía obstinado con el eco que le

Traquetea el último tranvía obstinado con el eco

que le devuelven los edificios y el pavimento horadado:

los faros desdeñan la bruma

y clavan los rayos amarillos en la lluvia lenta y fría; contra una ventanilla aprieto la frente

y, con mareo, contemplo las tapias, las aceras.

Los faros hallan el camino, desaparece la vida de la humedad y el fárrago Sólo una anciana hinchada, desmadejada, agotada, abandonada, remota caminante de otro tiempo, se acurruca en un portal en pos del sueño sin techo. Versión de Miguel Martínez-Lage * * *

BAJO UN POSTE TELEFÓNICO

Soy un cable de cobre tendido en el aire. Fino, recortado contra el sol, ni siquiera proyecto una clara línea de sombra.

Noche y día canto sin cesar; zumbo y vibro:

es el amor y la guerra y el dinero, es la lucha y son las lágrimas, el trabajo y la necesidad; son la muerte y la risa de los hombres y mujeres que pasan

a través de mí, portador de sus palabras,

a la lluvia, con la escarcha y el goteo, al alba y al secarme

y relucir.

Un cable de cobre. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

BROADWAY

Nunca te olvidaré, Broadway, tus luces doradas me llaman.

Mucho tiempo te recordaré, río amurallado de prisas y juegos.

Los corazones que bien te conocen te odian

y los labios que tantas risas te prestaron

hoy cenizas son de la vida y de sus rosas,

y maldicen los sueños echados a perder

en el polvo de tus piedras ásperas y pisoteadas. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

DESDE LA ORILLA

Un ave gris y solitaria baja en picado, vuela lejana, sola en las sombras y grandezas y tumultos de noche y mar

y estrellas y tempestades.

Allá sobre las tinieblas oscila y planea, allá en la penumbra se interna y aletea, allá en el viento y en la lluvia y en lo inmenso, allá en el pozo de un gran mundo negro, donde batallan las nieblas por el cielo, empujadas por el mar, el amor de la bruma y el embeleso del vuelo, la gloria del azar y los avatares de la muerte sobre sus alas ansiosas, palpitantes.

Allá en lo profundo del gran mundo oscuro,

más allá de las fronteras dilatadas donde espuma y pecios

de las olas numerosas se pierden para siempre

con las mareas que se precipitan y retroceden y se hunden.

Versión de Miguel Martínez-Lage * * * EL GOBIERNO

El

gobierno

Tuve noticia del gobierno y salí en su busca.

Dije que, cuando lo viera, lo iba a examinar a fondo.

Vi

entonces a un policía que arrastraba a un borracho camino del calabozo. Era el gobierno en acción.

Vi

a un administrativo municipal colarse en un despacho una mañana y conversar con un juez. Entrado el día, el juez desestimó una acusación contra un carterista que trabajaba en la oficina del administrativo. De nuevo vi que ése era el gobierno, y que así hacía las cosas.

Vi

a los milicianos apuntar con los fusiles a una muchedumbre

de obreros que trataban de conseguir que otros obreros se abstuvieran de entrar en un taller en el que se había declarado una huelga. El gobierno en acción. Por todas partes vi que el gobierno es una cosa hecha de hombres, que el gobierno es de carne y hueso, que sus numerosas bocas susurran al oído de muchos, envía telegramas, apunta con fusiles, redacta órdenes, dice sí y dice no.

Muere el gobierno como mueren los hombres que lo forman, y que

van a dar con sus huesos en sus tumbas, y el gobierno

que lo sucede es humano, está hecho de latidos, de sangre, de ambiciones y lujurias, de dinero que todo lo recorre, dinero que se paga, dinero que se cobra y dinero que se esconde, dinero del que sólo en voz baja se habla. Un gobierno es tan secreto y misterioso, y tan sensible como cualquier pecador cargado de gérmenes, de tradiciones y corpúsculos transmitidos por padres y madres desde hace mucho tiempo. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

LA GITANA

Pedí a una gitana amiga que imitara a una vieja imagen

y hablara con la sabiduría de antaño.

Bajó el mentón contra el pecho, convirtió cabeza y cuello en la cúspide de un obelisco del Nilo y dijo:

Arráncate la mordaza de la boca, hijo,

y sé libre de guardar silencio.

Nada digas a nadie, pues nadie escucha,

pero ten prestos los labios para hablar. Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

MUCHACHA DE ENSUEÑO

Llegarás un día con una flaqueza de amor, tierna como el rocío, impetuosa como la lluvia,

el bronce del sol en tu piel, el runrún de la brisa en tus murmullos,

y posarás con la elegancia de una flor de montaña.

Llegarás con tus brazos esbeltos, expresivos, ladeada la cabeza de un modo tal como no ha plasmado escultor alguno

y matices dichos con el hombro y el cuello,

tu rostro con ánimo de pasar y repasar, tantas veces como los cielos en delicado cambio de nubes y azules y sol titilante.

Sólo que tal vez no llegues, oh muchacha de ensueño,

tal vez sólo nos crucemos según gira el mundo

y tomemos de una mirada a los ojos

una película de esperanza y un día para recordar. Versión de Miguel Martínez-Lage * * * SUEÑOS EN EL CREPÚSCULO

Sueños en el crepúsculo,

sueños tan sólo al final del día que al caer el día regresan

a las cosas grises, a lo oscuro,

a lo lejano y lo profundo,

a la tierra de los sueños.

Sueños, sueños tan sólo en el crepúsculo, tan sólo fotos viejas, recordadas, de días perdidos en que la pérdida del día con lágrimas escribía la pérdida del corazón.

Así lágrimas y pérdidas y sueños rotos hallen tu corazón en el crepúsculo.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Otros poemas:

y sueños rotos hallen tu corazón en el crepúsculo. Versión de Miguel Martínez-Lage Otros poemas: PRIMER

PRIMER LINCHAMIENTO

Hubo dos Cristos en el Gólgota:

uno bebió vinagre, otro miraba. Uno estaba en la cruz, el otro en la muchedumbre. Uno tenía los clavos en sus manos, el otro, agarrando un martillo, clavaba clavos. Había muchos más Cristos en el Gólgota, muchos más compañeros ladrones, muchos, muchos en la multitud aullaban el equivalente judeo de: "¡Matadlo! ¡Matadlo!" El Cristo que ellos mataron, el Cristo que no mataron, ambos estaban en el Gólgota.

¡Piedad, piedad por estos tobillos rotos! ¡Piedad, piedad por estas muñecas dislocadas! Los brazos de la madre son fuertes hasta el final. Ella le sostiene y cuenta los borbotones de sangre de su corazón.

En él había el olor de los barrios bajos, iniquidades de los barrios bajos encendían sus ojos. Canciones de los barrios bajos se trenzaban en su voz. Los enemigos de los barrios bajos odiaban su corazón de barrio bajo.

Las hojas de un árbol de la montaña, hojas con una girante estrella temblando en ellas, rocas con una canción de agua, agua, encima de ellas, halcones con un ojo fijo en la muerte, siempre, siempre, el olor y el poder de esto estaban en sus mangas, en las ventanas de su nariz, en sus palabras.

El hombre de los barrios bajos fue muerto, el hombre de la montaña vive.

Versión de Agustí Bartra

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