GUILLERMO ARDISSONI

DÁDIVAS

HEBRA EDITORIAL
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AGRADECIMIENTOS FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO

Cuando sale la luna, el mar cubre la tierra y el corazón se siente isla en el infinito. (GARCÍA LORCA)

a la casa y a su gramática del silencio
Esta vez hay muy poco, casi nada: Ni una multitud de golondrinas girando en torno a mis cabellos hay, Ni el trino ladridos de perro ingenuo afuera; Hay solo un relámpago cortando el frío de la madrugada, Un pez brincando entre las sábanas, una mano enrollándose alrrededor de la puerta Las paredes en torno se arrugaron con las lágrimas mi cuarto, Lágrimas que se descolgaron solas Que nadie lloró, Pues no hay nadie en la casa O al menos Muy pocos: En el baño, una muerte usa mi cepillo como un peine, Tres hormigas giran sin poder salir de la tina Y es todo. Una pequeña mariposa se ha pegado en mi labio, Ocupa el espacio que nadie ocupa en mi labio, Aletea despavorida en las fisuras de mi labio, Desesperadamente y despavorida: Tú bailaste tangos con tu borrachera anoche mariposa, Yo canté rancheras mientras desesperado en luto…

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Yo y la soledad… Nadie más en la casa… Somos muy pocos, a veces pienso… Somos muy pocos… Esta noche, no se encenderán las velas en mi cuarto, No hay para qué, Somos muy pocos.

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al cuerpo propio
1 Respiro por tantas partes a la vez que sospecho de que en cada articulación de mi cuerpo haya una nariz sorbeteando. Y aun cuando el millón de silbidos, producto de su ejercicio asmático y regurgitador de aire, me recuerde que aún sigo vivo, la voz no me sale y se me enrollan las palabras conjeturando uniforme e infructuosa la mano con que escribo. 2 Respiro por tantas veces a la vez que si me negase a hacerlo un segundo tan solo, ni el sol seguiría respirando la luz, y ni los hombres ni la noche le harían caso pues el sol, se volvería un estropajo que de vez en cuando tan solo, se vendría haciendo día a la limpieza de mis pies. 3 Respiro con tanto miedo y con tanta hambre que de esas mañanas cuando me despierto y la luz se desarma sobre mi cama, y mi cama se desarma, me desarmo el cuerpo parte a parte, lo embalsamo entero y dejo de respirar.

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a la mujer
Te recuerdo Y recuerdo tu piel encogida en el fondo de mi mano Hundiéndose como una estrella fugaz en el agua del universo Fuimos una obra de arte Tú lo dijiste Y tenías una luna entre las piernas Luna acuática redonda y triste Que yo levanté con mi cuerpo Hacia los canales remotos de la aurora Donde en el pétalo más diminuto de la boca Nos drenamos juntos En el áureo elixir de la fundición

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a lo submarino
en el agua, dos cisnes, los pechos desnudos, solo un sentido. en el agua, tu cuerpo flota, y es señor de las olas. las corrientes, se duermen y confluyen, a tus brazos. tu cara se humedece, la nariz rema, el oído se hunde. ¿qué músicas viven en la profundidad del agua? ¿qué atmósfera extraña es hábitat de otro mundo? dulces y amargos colores, suaves y ásperos sonidos, perfumes, como peces, blancura y todo, todo se mece. en una sola gesticulación, uniforme y lenta va el cielo, todo es palpable el cielo, todo es baile es blancura es nacer, todo es cielo.

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a los fármacos
En el rincón de la abuela El tiempo pasa de otra manera El polvo tiñe las palabras Y las arañas revolotean como jugando Se persiguen y se alcanzan Y cantan canciones de cuna para dormir a la abuela En el rincón de la abuela Las vírgenes de yeso Alineadas en orden decreciente Todas iguales En la misma postura y del mismo color Mirándola a los ojos la hacen dormir cada día después de la cena En el rincón de la abuela La torre de fármacos se empina En la cabecera del sofá Y las recetas y los calendarios Cuelgan como hojitas de un cipresal envejecido Donde ordenados alfabéticamente se deshacen por su boca y la hacen dormir Los fármacos de la abuela El siete veces a la semana último respiro de la abuela Si tan solo pudiera y me echara por la boca veinte de ellos Escogidos al azar Daría punto final Al más grande de los poemas

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al otro de uno mismo
Al otro lado, donde Es infinito y maravilloso el Árbol que da sombra, el agua que da vida… Soy ancla en el barco Que habita del o t r o l a d o Hay días en que salgo a la calle y, sin embargo, me quedo en cama. Camino sin echar sombra Pues aún sigo dormido. Beso a las mujeres sin sentir sus labios Pues en realidad sigo dormido. Y mi voz se calla Y soy un títere Y no soy nadie, Soy no más que el reflejo de un hombre y no soy nadie. Dormido vivo el día y mi voz no es voz, y son dos yo los que van por el camino, uno echando sombra, GUILLERMO ARDISSONI | 11

el otro dormido. ¿Cuál de estas dos masas idénticas es mi cara? ¿Cuál de estas dos masa idénticas es mi Cara? Habitan nebulosas en mi espejo. Un río de llamas de fuego en mi espejo. Un río muy lento que corta en dos mi espejo.

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a toda muerte que llevamos dentro
¿Qué tanto vale un hombre sentado a los pies de su abuelo muerto, si el propio muerto tiene más sentido que el hombre vivo? Comienzo: Un cuerpo explota en lo subterráneo y yo, inmóvil en la superficie me detengo, la comodidad se abre como una puta y se esparce en la paz del cementerio, lo real se estrella en mi cara y se revienta. Lo real, lo único real, es que tras cada minuto que pasa, más se acerca este cuerpo a su propia tumba: - ¡Espérame, espérame gusano! Clama mi cuerpo hablándose a sí mismo. Espera, a esta princesa que es mi alma entera le urge que la vengas a buscar. Si pones la libertad en sus manos, yo te entrego este cuerpo para que lo devores, como lo has hecho por la infinidad de los tiempos, y como lo estás haciendo ahora en este preciso momento a mis pies, con el cuerpo de mi abuelo muerto. GUILLERMO ARDISSONI | 13

a los “poetas”
Tengo hambre mas no sed Porque sed tienen los ángeles Y hambre tenemos los hombres Los planetas: Soy un sol hecho cenizas Y al decir engullo lo que digo Lo que soy Poesía? Yo me rehúso a creer.

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hidropónico
Esto No es más que una pasión desbordada por las palabras, Un enamoramiento intenso por cada una de ellas, Un pacto o una condena Que se abre en la punta de los dedos O en la corriente de las venas. Y cuando por cosa del destino Se inventa o se oye una nueva, El corazón salta jubiloso, divertido, Golpeando el pecho desde adentro Mientras un cosquilleo silencioso Se derrama por cada uno de los huesos. Esto, No es más que una pasión desbordada por la palabra Y un incontrolable temblor de manos Que nos mantiene vivos Y nos vuelve una derivación extraña De aquel género humano al que estamos adheridos.

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al padre
Jamás imaginé Que mientras escarbaba en las canteras de tu vientre Y tu cuerpo se desplomaba Gajo a gajo Sobre mi piel Por lo ancho de tu mente obscura y enfermiza Pasaba la extraña fantasía De que hacías el amor Con tu padre Y no era yo el que apretaba tu espalda Y dejaba sus líquidos en tus pies Sino tu padre Y no era a mí al que veías desnudo Y besabas con vértigo desesperado Sino a tu padre Y no era nuestro hijo al que parías Sino al de tu padre contigo Y al de todas las interpretaciones posibles Respecto de ángeles rabiosos En alguna cueva mustia Y cubierta de sangre

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a Vilches

Tengo una profunda necesidad de bosque

una larga nostalgia de árboles y esta sed de amplitud tan ardiente que me acoge se asoma acuosa por los poros de mi lengua que nada advierte todo toca

Aguardo dentro un profundo clamor de campo
una sed de viento y brisa incontrolable que mi cara cierra los ojos y se somete al cumbre cielo de su memoria conforme el sol se mueve ella se acomoda

Lanzo tanto dardos como pétalos

desde mis ojos hasta la cima donde otrora un hombre alzaba los brazos y remezclaba las estrellas con la punta de los dedos lanzo tantos dardos desde ésta mi sedienta boca que mis años se van quedando y mi sombra viaja sola (sin mí) montada apacible en la espalda de orión pero GUILLERMO ARDISSONI | 17

Calma

que el retorno recién comienza y las frutas que me aguardan no se pudren maduran y para cuando el sol serrano salga por la mañana abriéndose majestuoso en la garganta de la cordillera de pie y justo en frente estaré yo con el corazón torrentoso y latiendo sobre la mano grabando mi nombre

en la corteza de cualquier árbol que se ponga en mi camino

Allá

muy lejos en la cima donde todo es gigante y vibra en un delicado y casi imperceptible movimiento de baile en donde el alma se multiplica en millones de partículas de cielo y donde es fruto el hombre por entero hay un nacimiento esperando por mí

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a la señorita poesía
El perro ladro techo arriba cuando el agua durante luna cual pelo estrella mi noche abre El perro ladro techo abajo sepulta en mesa piedra roja y roba el ojo al hombre solo El perro ladro techo cojo y se rehúye en lengua boca Anfibia tú tu mente ¡hey! Hombre el hambre la fiebre lo carne El perro ladro techo adonde el ojo vuela en olla arrastre Un hombre ladra el cielo tose Mi perro ladro techo aparte

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a la hija
Quiero la muerte Decido morir Porque quiero hoy

Ver el cómo bailas a los quince Hija Y porque quiero ver como ríes y saltas En tu fervor adolescente Y en tus ojos Donde quepo entero Bañarme de blancura y Descifrar su lenguaje extraño y nuevo Todo aquello que traes en tu inocente y díscola sonrisa Para saber entonces Cómo empujarte al hondo abismo de la libertad Sin temer Y sin querer irme contigo Detrás

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a la sobrexplotación
Agosto cuando duermes de espalda Agosto cuando duermes Agosto mientras suben las máquinas en tu cama Agosto siempre Agosto Agosto cuando dejas que pasen las máquinas Agosto siempre cuando estás solo Agosto Agosto cuando no tienes tiempo Agosto Agosto cuando son escasos los salarios Agosto cuando rompe el viento en la ventana Agosto cada vez que sudas y no en la cama Agosto cuando el rostro es solo polvo y el polvo es nada Agosto nada Agosto el tiempo que pasas solo Agosto cuando cierras los ojos Agosto cuando las palabras se drenan inmediatas como si no dijeran nada Agosto el tiempo que pasamos solos la lluvia sin freno el oído sin compañero GUILLERMO ARDISSONI | 21

la mano destruida la soledad indiferente Agosto cuando dejas que pase la vida como si no la vieras así derepente

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a la Urbe
Llueve y todos abren la boca Llueve la sangre de los muertos Y todos abren la boca Llueve la sangre sin venas Y las pasiones no natas Y todos abren la boca Y trazan el escape de la vida Desde el cuerpo de los muertos El ultimo escape de la vida Desde el campo cementerio hacia nuestras sierras Llenas de bosque Y libres de perpetuidad moral Terrestre y fugaz Donde el viento Trae solo limpieza y más Libertad

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a ti que lees en este momento
Estás tan lejos De algunas partes De tu cuerpo, que Ignoras por completo Quién eres Más acá de tus ojos. * En la espesura De tu ombligo, un Ángel rabioso Se golpea la cabeza Contra las paredes De su cueva. Estás tan lejos De algunas partes De tu cuerpo, que Ignoras por completo Lo que pasa en Tu ombligo. * En la punta de Tus dedos, hormigas Y caracoles se trepan Y hacen nido En lo herbáceo que Tienen tus dedos.

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Estás tan lejos de tus dedos. En la profundidad Más honda de Tu ombligo, el Ángel se despluma Las alas porque No te ha visto. Nunca. Las hojas en tus Manos, como Agujas en el agua Atraviesan palmo A palmo mis golondrinas. Carcomidas Tus hojas, no Son nadie si No las miras. Es por eso Que yo no me Acerco, es Posible que estemos Tan lejos y que no Me veas al menos. Es posible que Estemos tan lejos GUILLERMO ARDISSONI | 25

A la hora de Besarnos, que Jamás nos veamos Por completo. * Lo curioso Es que justo Ahora tú me ves Y yo estoy lejos, que Tú oyes lo que digo y No nos vemos, que Casi me sientes respirar Y ya estoy muerto. ¡¿No te parece bello?!

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