LA CREACIÓN DEL CIELO Y DE LA TIERRA

La doctrina de la creación no es algo que desde siempre se haya impuesto
con evidencia a la razón humana. El concepto de «creación» es ante todo
bíblico, expresa el acto por el que Dios, es la causa libre y amorosa de un
universo esencialmente bueno y armonioso; sacado de la nada y puesto a
disposición del hombre, a su vez la creación es un acto que inaugura el
tiempo de la historia.
Por tal motivo el tema de la creación ocupa un lugar muy amplio en las
Escrituras y, se presenta como el primer tiempo de la salvación. Este tema
es recogido constantemente por los profetas y los salmos, en el clima de
una adoración admirable y agradecida. Los libros sapienciales celebran a la
Sabiduría creadora, presente desde el origen junto a Dios. El Nuevo
Testamento asocia expresamente la persona del Verbo, o incluso la de
Cristo, a la actividad creadora de Dios: «Cristo es la imagen del Dios
invisible, el primogénito de toda criatura. En él fueron creadas todas las
cosas, las del cielo y las de la tierra, las visibles y las invisibles[...]. Todo lo
ha creado Dios por él y para él» (Col 1,15-17).
La doctrina cristiana de la creación, precisamente por su originalidad, ha
tenido que mantener siempre el equilibrio entre dos extremos a los que el
pensamiento humano se ha inclinado fácilmente a lo largo de la historia.
Por una parte, el monismo, que niega que pueda existir algo distinto de
Dios, y por otra parte el del dualismo, es decir, el de no considerar toda la
realidad como fruto de la creación divina, lo que lleva a presuponer una
pluralidad de principios de cuánto existe y a veces se ha considerado la
materia como eterna y preexistente: la divinidad ejercerá sobre ella una
mera acción “demiúrgica” de transformación y «formación» de lo ya
existente.
Frente a estos dos escollos, la fe de la Iglesia ha tenido que garantizar la
verdad y la bondad de la realidad creada. Ésta tiene una existencia

auténtica, aunque recibida totalmente de Dios. Los dos aspectos no se
oponen, tanto uno como otro presuponen una acción libre de Dios, capaz de
dar el ser a lo que no es él mismo. En las formaciones de la doctrina de
creación nos encontraremos con la doble preocupación, de afirmar la
libertad divina al crear y a la vez el que esta creación ha tenido lugar “de la
nada” (ex nihilo). La libertad de Dios excluye toda forma de monismo
emanantista. Dios da a la criatura una consistencia propia y garantiza su
auténtica existencia.
Solamente con el conocimiento de un Dios personal puede tener sentido
hablar de creación, de la producción libre por parte de Dios de algo que no
es él, de su manifestación misma en la obra creadora. La doctrina cristiana
de la creación es una parte irrenunciable de la doctrina sobre Dios y sobre
Cristo. Sólo si Dios es el creador de todo y Cristo, su Hijo, el mediador
universal puede éste salvar a todos los hombres.
El sentido último de la doctrina de la creación se descubre sólo en el
tratamiento específico de la antropología cristiana, el hombre comparte
con el mundo que le rodea su condición de criatura, pero es una criatura
especial: es la que da al conjunto su sentido último.
El orden de la naturaleza es objeto de admiración, así tenemos a Clemente
Romano, quien hace una hermosa descripción de la armonía cósmica: «Los
cielos, movidos por su disposición, le están sometidos en paz. El día y la
noche recorren la carrera por él ordenada [... El sol y la luna y los coros
de las estrellas giran conforme a su ordenación, en armonía y sin
transgresión alguna en torno a los límites por él señalados1.
El texto recoge muchos temas de Gn1, aun con indudables influjos estoicos,
pero es interesante notar que el marco en que este comentario se mueve
está determinado por la consideración de Dios como «Padre y Creador». La
paternidad divina, aquí relacionada con la creación, aparece en otros
lugares de la obra en contextos Trinitarios y Cristológicos, no es por tanto

1
CLEMENTE DE ROMA, Corintios 20,1-2 PApost. 197

que la Carta de Clemente unía a la de la creación. que en este tiempo es considerada de algún modo como «rival» de Dios. imprimiéndole el cuño de su propia imagen2». La creación es vista por tanto en este contexto en relación clara con la salvación de Jesús. Todavía es más clara la inspiración genesíaca de otro pasaje. donde la plasmación del hombre aparece como la culminación de toda la obra creadora: «El mismo Artífice y Dueño de todas las cosas se regocija y complace en sus obras. la doctrina de la creación 2 Ib. 33. plasmó al hombre. que Clemente coloca poco antes del final de su obra. La insistencia es llamativa. 207 ss .aventurado pensar que el misterio del Dios Trino y la creación se hallan implícitamente relacionados.17.28 Y Rom 4. nos da por vez primera la interpretación trinitaria de Gn1. 2-4: PApost. el cristianismo se encuentra con el problema de la eternidad de la materia. 26 que hará fortuna en la tradición patrística: el «hagamos» de este verso se considera como dicho por el Padre al Hijo. Más adelante. Es de notar también que el Pseudo Bernabé. La creación de todo por Dios y la salvación de Cristo parecen seguir caminos diferentes. Pues con su poder soberano afianzó los cielos [. No ha sido repetida en muchas ocasiones en los primeros escritores cristianos la idea de la mediación de Jesús.]. tanto en la introducción como al final. porque la enseñanza de la creación ex nihilo se encuentra explícitamente formulada en la Escritura sólo en 2 Mac 7. Entrando cada vez más en el mundo griego. también el Espíritu Santo se considera destinatario de esta palabra del Padre. tiene también alusiones a la mediación de Jesucristo.. con sus sacras e intachables manos. Finalmente.. aunque los términos exactos de la misma no se expliciten. que según el Nuevo Testamento es el mediador de la creación. El himno a Dios creador y salvador. la criatura más excelente y grande.

Dios crea «cuanto quiere y como quiere". sino por el que es creador de todas las cosas». además han venido del no ser «por providencia de Dios».]. a fin de que por sus obras se conozca y comprenda su grandeza”. Parece señalar que. mientras Dios es inmutable. sino que ha sido creada. Teófilo Antioqueno es tal vez el apologeta en el que la doctrina de la creación aparece con más claridad. todo el mundo fue hecho por la palabra de Dios. En efecto. afirma que Platón tomó sus enseñanzas sobre la creación de Moisés. como Dios [. La soberanía de Dios sobre el mundo se expresa con la indicación de que éste ha venido a la existencia por el mandato de Dios. Otros apologetas afirmarán con más claridad la creación ex nihilo. La doctrina de la creación de Justino mártir. el primero de los profetas. Así. En concreto ha llamado la atención el problema de la creación de la materia. antes señalados por Moisés. Y. a partir de sustratos que ya existían: En conclusión. La creación de todo ex nihilo se encuentra formulada en repetidas ocasiones: “Todo lo hizo Dios del no ser al ser. Además. cosa es que aprendió Platón y los que siguen sus doctrinas. es el origen del mundo: «No es la materia sin principio.no puede desarrollarse sin aclarar este punto. Dios se diferencia de los hombres en que es capaz de crear seres dotados de razón. lo cual excluye toda limitación de su libertad o resistencia a su obra. con esta última afirmación entramos en un segundo punto que Teófilo desarrolla con más claridad que sus contemporáneos: el de la libertad . que todo el mundo fue hecho por la palabra de Dios de elementos preexistentes. ésta última expresión está inspirada en la Escritura.. según el relato mismo del Génesis. siguiendo la enseñanza bíblica. Dios es el soporte de todo. ha suscitado interés desde antiguo y ha sido objeto de discusión. Lo van a tener que afrontar estos escritores eclesiásticos del siglo II.. a Dios de los elementos de este mundo: estos son creación mutable. por último. Justino. según Taciano. y no por otros ha sido creada. Lo hace ya Arístides de Atenas quien distingue radical y explícitamente. en su primera Apología.

como en muchos de los autores de los primeros siglos cristianos. Sin que ello indique desconocimiento de su carácter divino. el Dios justo y el Dios bueno.divina al crear el poder de Dios se manifiesta en que hace las cosas ex nihilo y. las hace como quiere. Frente a la separación del Dios creador y del salvador Ireneo afirma claramente que la creación es una iniciativa del Padre. es el primogénito de toda la creación. el creador. Al Logos le corresponde dar forma concreta al mundo y al cosmos. A Dios Padre se le llama el hacedor. Teófilo de Antioquía señala también con claridad su fe en el único Dios creador de todo. que ve en una unidad de perspectiva la creación y la salvación del hombre. Baste señalar que el Logos es presentado en ocasiones diversas como el que realiza y ejecuta lo que el Padre ha concebido y decidido.26: «Hagamos al hombre . Toda la Trinidad . El Logos personal. destaca la figura de Ireneo. Siguiendo una tendencia que ya hemos encontrado en autores anteriores. este creador es ante todo Dios Padre. a la creación. fiel al pensamiento bíblico. En él nos encontramos con un pensamiento más elaborado. Frente a la separación entre el creador y el salvador.. a los que se dirige la invitación de Gn 1. en Justino. La acentuación de la aplicación al Padre de los atributos creadores puede verse tal vez en la oposición a Marción.». El Dios creador es el Padre de Jesucristo. por una parte. habla de la «paternidad» en sentido lato. precisamente para mantener unidos los dos Testamentos. y la libertad de la creación y la creación ex nihilo por otra. identificado con Jesús. Clemente Romano. Pero esta misma fidelidad. el Hijo y el Espíritu.. le obliga a desarrollar la doctrina de la mediación del Logos en la creación. la generación del Verbo está ligada. referida a la creación. También tenemos que señalar otro punto en el que la doctrina de los Apologetas ha desarrollado notablemente la enseñanza del Nuevo Testamento: la mediación creadora del Verbo. por medio de las dos manos. el padre de todas las cosas. además. En la confrontación con el “gnosticismo". Justino. por ejemplo. contemplará unidas las economías del Antiguo y del Nuevo Testamento.

sin principio ni fin. En estos escritores. La escuela alejandrina reaccionó ante los problemas que la gnosis planteó al pensamiento cristiano. el Verbo. Este Dios creador. dejaría de ser Dios. se basta a sí mismo. Trataron más de dialogar que de oponerse frontalmente. El. y todavía otorga el ser a todas las demás cosas.26 como dicho por Dio Padre al Hijo y al Espíritu Santo. increado. si dejara de actuar. no exclusivamente suya. Éste ha sido creado por el Padre en la misma generación eterna . es en realidad la «materia» de la que todo proviene de esta sabiduría coeterna. Él es el modelo según el cual ha sido creado el mundo.» de Gn 1. el colaborador del Padre en la creación. el influjo de la filosofía griega es fuerte. Por otra parte.. Pero también Clemente da mucha importancia a la relación entre la acción creadora de Dios mediante su Logos y la salvación que el mismo Logos trae en su venida a la tierra. Así Clemente Alejandrino en algunos lugares parece sostener una creación simultánea. También la intervención de la Trinidad entera en la creación se pone de relieve en nuestro autor cuando interpreta el «Hagamos . en el cual se hallan. viene la Sabiduría personal. con ello se muestra que hay un único Dios. del Dios no indigente. no necesita de nadie. La vinculación de la creación con el misterio de Cristo es muy clara en Ireneo. Nos hemos referido ya a la intervención del Hijo y del Espíritu en la formación del universo. y con vistas a la creación del mundo. en el que todo tiene su origen.. También para Orígenes la función creadora del Logos es de suma importancia. Dios no deja nunca de actuar. Ireneo repite con frecuencia la idea. en el Verbo en la cruz aparece la eficacia invisible del Verbo creador: La relación entre la generación del Verbo y la creación está también puesta de relieve en Tertuliano: La sabiduría de Dios. y es al mismo tiempo el instrumento inteligente. como en su fuente. todas las cosas ya decididas y queridas por Dios. coeterna con él. sin indigencia alguna.obra en la creación. Este acto creador se prolonga indefinidamente. abandonando la realidad de los seis días del Génesis. uno y trino.

constituye por tanto una creación «coeterna» a Dios. del mundo material y espiritual. En el símbolo de Nicea. A él se atribuye la creación. ha tenido que ser creador desde siempre. Hay por tanto dos modos claramente diferenciados de venir de Dios: la generación. El Hijo primogénito. Por otra parte. referido al Padre. por tanto. en la decisión de Dios de crear. Esta creación se ha desarrollado luego en el tiempo. Existe. Se atribuye al Padre la creación de todo. por otra parte. el Espíritu Santo confiere la santidad. en los seis días de que nos habla Moisés. y su función mediadora universal se extiende a la conservación del mundo en todos los momentos de su existencia. antes de la creación de la realidad sensible se ha producido la del mundo espiritual. Dios no se hace por tanto Padre al crear. el creador. siguiendo las afirmaciones neo testamentarias. es aquí el Padre. éste es el nombre personal de la primera persona de la Trinidad. En la teología del siglo IV en oriente tenemos: Atanasio. por él todo ha sido creado. Desde siempre ha asistido al Padre la Sabiduría.del Hijo. se añade. el Hijo. entendido no como el comienzo temporal. Por otro lado. En este sentido la creación acontece en el «principio». consustancial con el Padre. el Padre del Hijo consustancial con él. en el que se repite el viejo motivo alejandrino del hijo como la «razón» que ha creado y gobierna el universo que de ella participa. la de las almas. . La razón de esta afirmación es que Dios no ha podido sufrir cambio. por tanto. Hilario de Poitiers considera que la creación ha sido determinada en la eternidad de Dios. sino como el fundamento trascendente de la creación entera". el Hijo. Se nos habla de la creación en relación con el primer artículo de fe. que se aplica a todos los seres visibles e invisibles. Para este autor. el Hijo da la razón. sino que su paternidad es un misterio anterior a la creación. y la creación. es engendrado y no creado. En el contexto de la lucha anti-arriana no podemos dejar de recordar que el Todopoderoso. de lo visible y de lo invisible. que todo ha sido hecho por medio de Jesucristo. que se refiere al hijo. una intervención diferenciada de cada una de las personas divinas: el Padre da el ser.

lo une a la noción del amor con la que nos acabamos de encontrar. En la controversia con los macedonianos y pneumatómacos. que distingue la causalidad diferenciada de las tres divinas personas en la creación. aunque para él es ya claro que la generación eterna del Verbo no está en función de la creación del mundo conocido: “Porque tú. es la presencia del Hijo junto a Dios (Jn 1. de la que Gn 1 habla con tanta frecuencia. El Verbo no precede las criaturas en el tiempo.Por ello. juntamente con el Padre y el Hijo. pero no lo relaciona explícitamente con la creación. hiciste el cielo y la tierras”. Atanasio considera: “El Padre crea y renueva todas las cosas mediante el Verbo en el Espíritu Santo”. Atanasio y los capadocios han tenido interés en subrayar el papel creador del Espíritu Santo. que negaban la divinidad del Espíritu Santo. su prioridad se coloca por tanto en otro orden. Así se muestra la unidad y su igualdad de poder. coeterno con el Padre. También el Espíritu Santo interviene en la creación. nacida de ti y coeterna contigo. el Hijo es la causa que realiza. antes de lo visible y lo invisible. Agustín sigue la interpretación de Orígenes: «en el principio» quiere decir en su HIJO. Cuando Gn 1. distinto de aquel comienzo intemporal y eterno que. Este símbolo desarrolla la parte correspondiente al Espíritu Santo. El Padre es el que ordena. aun en la unidad de la acción divina. Si en la fórmula del «Dios dijo» se contempla la Palabra. en tu Hijo. y a la vez diferenciando sus funciones de las de las otras personas. esto es. se refiere a la acción del Espíritu Santo. La creación del mundo en el Verbo se une también con la no indigencia divina y la creación por amor. trasciende el tiempo. en el principio de nuestra Sabiduría. ya que. el Hijo el que ejecuta lo ordenado.1 nos habla del «principio» se refiere al comienzo temporal. Para Basilio de Cesarea el Padre es la causa principal de la creación.1). La bondad de las criaturas. y que siguió inmediatamente a la lucha anti- arriana. Padre. El símbolo de Constantinopla del 381 añade al primer artículo del de Nicea la mención del cielo y de la tierra. el Espíritu Santo es la causa perfeccionante de la creación. el Verbo . Una terminología semejante usa Gregorio Nacianceno.

Agustín insiste en la diferenciación radical de Dios y la criatura y en la bondad de esta última. sin que esta creación implique en él mutabilidad alguna. la sabiduría creada. Agustín ve en el cielo no sólo el firmamento visible. si todo ha sido creado por Dios. y así son iluminadas. Por lo tanto. por su voluntad. todo puede participar de su bondad. Termina la obra creadora y a la vez en él se da el inicio del retorno de todo a Dios. porque es la pérdida del bien lo que recibe el nombre de mal. Dios ha hecho todas las cosas porque quiso: “La voluntad de Dios es la causa de la existencia del cielo y la tierra”. En cuanto creado. el mal no viene del mundo material. Solamente por esta iluminación del Verbo las criaturas angélicas se convierten en luz. Si se separan de esta luz. la «bondad». y. . la criatura semejante a él. el mundo no es eterno. y esta desemejanza informe se vuelve semejanza por la acción del mismo Dios. Éste sería el sentido de la creación de la luz. el Espíritu. Estas criaturas espirituales. por la acción del Verbo son llamadas a la «conversión» al Creador. son la falta de luz. siendo objeto del amor divino": El Espíritu aparece así asociado a la obra del Padre y del Hijo: en él tienen las cosas consistencia. todas las cosas visibles e invisibles. son reducidas a las tinieblas. Frente a los maniqueos que admiten un doble principio.de Dios mediador de la creación. Palabra preexistente del Padre. sino de la libre voluntad de la criatura racional. en la participación de todas las criaturas de la bondad de Dios. éstas no tienen entidad en sí mismas. las intelectuales y las corporales. hace que las cosas permanezcan en lo que son. como consecuencia. sino también las criaturas espirituales. ya que de él proceden. uno del mundo material y otro del espiritual. La acción creadora de Dios abarca todo cuanto existe. Agustín acentúa más la creación en el Hijo. se insiste en la creación de todo por Dios. ha tenido comienzo. los ángeles. que en el Hijo que se ha de encarnar. Dios saca ex nihilo. Frente al dualismo platónico y maniqueo y a los monismos de tipo estoico.

Se señala entre otras cosas que el diablo es una criatura de Dios. como el sol y todavía muy superior a él. ni siquiera los demonios son malos por naturaleza. En él se explicita la obra de las tres personas en la creación. El más que inspirarse en el relato bíblico de la creación. trata también de la Hermosura que con aquél se identifica. la reciben». de manera jerarquizada: los ángeles. Le preocupa la cuestión del mal. y uno el Señor Jesucristo. en . porque si lo fueran no procederían del Bien. se empiezan la primera toma de posición del magisterio referidas directamente a los temas de la creación. creada buena en el primer instante. Todos estos seres vienen directamente del Bien sumo. como tampoco del cuerpo humano. la creación de la carne no es obra de los espíritus malignos. En los intentos de armonizar la doctrina cristiana de la creación con el pensamiento neoplatónico encontramos en el Pseudo-Dionisio un destacado representante. no es autor de ninguna de las criaturas ni de los fenómenos meteorológicos. por medio del cual todo fue hecho. para él. Gracias a esta bondad subsisten todos los seres. y uno el Espíritu Santo en el que todo existe».En las intervenciones magisteriales del fin de la edad patrística. muestra a Dios como el Bien. Los textos que hasta ahora hemos considerado de los concilios de Nicea y Constantinopla I se referían a la creación en el contexto de la doctrina trinitaria. también los seres irracionales y las plantas y las cosas inanimadas. Lo mismo hará el segundo concilio ecuménico de Constantinopla del año 553. los hombres no están sometidos a la fatalidad de los astros. El sínodo de Braga del año 563 recoge el símbolo y los cánones del concilio I de Toledo y añade algunos anatematismos que muestran influjos de los de este concilio. Se ve fácilmente que la afirmación de la bondad de toda la creación es el fin principal de estas declaraciones. las almas. Además. en un pasaje que sigue de cerca las formulaciones de Atanasio y Gregorio Nacianceno: «Uno es el Dios y Padre del que todo procede. según su capacidad. Todos ellos se configuran según este bien. «extiende los rayos de su plena bondad a todos los seres que. y no el principio y la sustancia del mal. que.

La creación de estas causas primordiales tiene lugar en el acto mismo de la generación del Verbo. principio y causa de todo. su lenguaje en algunos momentos hace pensar en una emanación. o en el principio existía la razón. Son causas que. El mal se atribuye indirectamente a la libertad de la criatura. que da el ser a todo lo que existe. Surge la duda de si la irradiación de la luz. son movimientos necesarios en Dios o provienen de su libertad. En su obra fundamental. . subsisten eternamente en Dios. el Pseudo-Dionisio parece que mantiene la diferencia radical entre el Creador y la criatura. No está en nada. y desde esta última lleva de nuevo a Dios de quien todo ha tenido principio. De él participa todo lo que es. por otra. se manifiesta el problema de la difícil combinación entre la doctrina cristiana de la creación y el pensamiento platónico. Pasa a través de todo y permanece en sí mismo. con el que parecen identificarse: "En el principio existía el Verbo". El nombre divino de «Ser» revela que Dios es la «causa» universal. el mal es carencia e imperfección en los bienes que nos son propios. o en el principio existía la causa». Él lo contiene todo. siendo creadas. más todavía que en su predecesor. se propone explicar el proceso que va desde el origen de todas las cosas en Dios hasta la vuelta a él de todas ellas: el doble camino que desde el Uno lleva a la pluralidad. o más específicamente en el Verbo. En la doctrina de las «causas primordiales». Por una parte. No es nada de cuanto existe». sino que son también el mismo Verbo. son las cosas deficientes en bien y en bondad. que son creadas por Dios antes que todas las demás cosas y por las cuales la creación misma es posible. En Juan Escoto Eriúgena. El mundo sensible es el acto de expansión de la multitud inteligible implícitamente contenida en el Verbo". la comunicación del bien y de la hermosura. «Está presente en todos los seres. según su unidad e identidad. De divisione naturae. Pseudo- Dionisio.cuanto están más o menos alejadas del Bien. es fuente. todas las cosas no son sólo eternas en el Verbo de Dios. en todas las partes. En el Verbo de Dios han sido hechas eternamente todas las cosas.

Las ambigüedades de la doctrina del Eriúgena sobre la creación le valieron condenaciones repetidas. . no por necesidad alguna. el hombre. Tampoco se olvida de la creación de la nada y la creación libre por parte de Dios. a ella se contrapone la «obra de la restauración» (opus restaurationis). la materia de las cosas visibles y de las invisibles. que repercuten de manera bastante directa en la teología de la creación. unido a una mayor atención a la naturaleza. que ha tenido lugar en el primer instante. deja también su huella en él. Hugo mantiene la realidad histórica del relato de la creación en seis días. Los victorinos serían los representantes más cualificados de esta dirección de pensamiento. entre un estado «informe» de la primera creación. Una línea considera sobre todo la economía cristiana en su dimensión histórica. por el sínodo de París en 1210 y por el papa Honorio III en 1225. la escuela de Chartres muestra una mayor tendencia al idealismo cósmico platonizante. Hugo trata en primer lugar de lo que él llama «obra de la creación» (opus conditionis.Dios es a la vez trascendente e inmanente en la naturaleza que de él emana y que de él es dependiente en su alteridad. como san Agustín. y tiende a considerar la creación como el comienzo de la historia de la salvación. ante todo. Distingue. pase a una mejor existencia. en él ha sido creada. al mismo tiempo. más histórica. Estas condenas muestran la vitalidad y el influjo de su pensamiento en tiempos posteriores. Ésta obra se lleva a cabo para que lo que había perecido. Luego ha recibido la creación la forma actual que viene de aquella primera «informidad». por la cual ha venido a la existencia lo que no existía). La creación no significa en Dios ni mutación ni pérdida de nada. ciertamente mucho más importante es la segunda en la mente del Victorino. La creación es tratada en la biblia pues hace falta saber cómo ha sido creado el hombre para poder entender cómo ha caído y ha sido redimido. Por el contrario. pero la corriente agustiniana y anselmiana. En la primera escolástica se desarrollan dos tendencias teológicas. Dios crea solo por amor. «ut melius esset». En el pensamiento de Hugo de San Víctor (+1141) está presente la línea platónica de Dionisio Aeropagita.

mientras que la tierra se refiere a la materia de los cuatro elementos. XII debemos considerar la figura de Pedro Abelardo (1142) que dará lugar a diversas intervenciones magisteriales sobre el tema de la creación. al crear. Esta afirmación está en relación con la idea de la revelación de la bondad de Dios. A partir de esta materia informe tiene lugar la obra de los seis días. siguiendo las enseñanzas platónicas. esta comunicación se hace por la sola bondad. Los cielos son las criaturas angélicas. Dios no puede impedir el mal. El Espíritu ha estado presente desde el momento de la creación en el mundo. Dios es el único principio de todo y de su voluntad viene todo lo que existe. como tercera persona de la Trinidad. confusa e informe. según el efecto que produce en las criaturas. Por ello se habla de una procesión «temporal» del Espíritu. Estas doctrinas son condenadas en el concilio de Sens en 1140 Pedro Lombardo establece con claridad la noción de creación (ex nihilo aliquid facere: «hacer algo de la nada»). tiene que haber creado el mejor de los mundos posibles. Pedro Lombardo recoge la antigua formulación según la cual el Padre crea por medio del Hijo (o en él) y en el Espíritu Santo. a la que parece responder negativamente. revela su bondad. Al tratar de la obra de los seis días afirma que a ésta le precede la afirmación general de Gn 1.En el mismo S. en la cual Dios distinguió las diversas criaturas. Abelardo ha desarrollado ampliamente la noción del Espíritu Santo como «alma del mundo». se refiere a la disposición eterna en el Verbo de lo que se ha de hacer en el tiempo. que se repite en el relato de Gn 1. al lado de su procesión eterna. También se ha planteado Abelardo la cuestión de si Dios puede hacer las cosas mejor de lo que las hace. según la cual Dios creó al principio los cielos y la tierra. Según este mismo principio. en efecto si Dios. El «dijo Dios». no necesidad. Pero en su exposición no se detiene a estudiar la diferenciación de las obras de las personas. sino que intenta evitar una interpretación subordinacionista de estas preposiciones: hay que entender sobre todo que el Padre obra «con el . por esta razón crear conviene sólo a Dios. Siguiendo a Hugo de San Víctor señala Pedro Lombardo que la comunicación de la felicidad de Dios a otros es la única razón de la creación.1.

Éste no está ligado a la materia ni a la creación. Alejandro de Hales fue el primer gran teólogo de la escuela franciscana. XII. arquetipo de la creación. que rebatirá las tesis dualistas usando la expresión creación ex nihilo. Ante esta doctrina saldrá paso la Iglesia en el IV concilio de Letrán del año 1215. a partir del cual se entienden por una parte las procesiones trinitarias. parte de la idea de Dios como sumo bien. Respecto a la cuestión del origen del mal. Los cátaros resucitan las antiguas tendencias dualistas y maniqueas. sin que indiquen en sentido propio una diferenciación de funciones en el obrar creador. sino a la libertad de la criatura: de los ángeles primero. se opone al Dios creador del mundo espiritual. el dios del Antiguo Testamento. y por otro las criaturas. los cátaros se redimen a sí mismos y pueden estar seguros de su salvación. También en la simultaneidad de la creación de los seres corporales vuelve a Agustín. que es el del Nuevo Testamento. Fundamentalmente agustiniano. Con la entrada en la secta y con la vida ascética. Agustiniana es también su idea de los «vestigios de la Trinidad» (vestigia trinitatis) visibles en la creación. que sometió las almas a la creación material. que se extendieron por la Europa occidental desde mediados del s. Nuestro autor se va a detener sobre todo en la creación del hombre. Vuelve también a Agustín cuando comenta las Sentencias. oponiéndose al parecer de Pedro Lombardo.Hijo y el Espíritu Santo». es decir. que participan del Bien sumo. al considerar que el principio de que se habla en Gn 1. Esta doctrina facilitó la respuesta oficial del magisterio a las doctrinas de los «cátaros». Satán. que siguieron la sugestión del diablo. Alejandro parece sostener también la predestinación absoluta de la . De ahí la actitud ética de desprecio del mundo y la prescripción de evitar al máximo los contactos con él. La consideración de la obra de los seis días es breve.1 es el Hijo. Consideran que el mundo material es producto del principio del mal. las otras distinciones no hacen más que reflejar las procesiones intratrinitarias. que los tres intervienen en la obra creadora. y de los hombres después.

Al afirmarse un solo principio. que es a la vez el mayor bien de la criatura. pero a la vez piensa que se puede probar por la razón la imposibilidad de que sea eterna. aun siendo inmensa. como su contraria. San Buenaventura. la encarnación se hubiera producido también en el caso de que el hombre no hubiera pecado. idea que proviene de Averroes. se ordenan a la causa final. ha resumido en su Breviloquio su doctrina de la creación: “Toda (la máquina del mundo) fue sacada al ser en el tiempo y de la nada. En relación con esta última se señala que el fin de la creación es la gloria de Dios. es necesario que tenga una triple causalidad respecto de las criaturas. una opinión católica. la opinión según la cual. el gran maestro de la escuela franciscana. dice Buenaventura. De Dios principio perfectísimo viene la perfección de todas las cosas. Es. se conforman a la causa ejemplar. es decir. Pero personalmente se inclina por ver en la liberación del pecado la razón principal de la encarnación. por un primer Principio. la Escritura parece inclinarse a ver la encarnación como remedio del pecado. estas son constituidas en su ser por la causa eficiente. Diciendo que la creación es ex nihilo. Si desde el punto de vista «natural». número y medida”. . se excluye el error de los maniqueos. cuya potencia. como Dios no necesita nada fuera de sí. ya que la encarnación ha tenido lugar por nuestro pecado y no para la perfección de la obra divina. es decir. Buenaventura admite la posibilidad de la sentencia de la predestinación absoluta de Cristo. se excluye el error de los que afirman la eternidad de la materia. por otra parte. esta sentencia mueve más al amor de Dios. dispuso todas las cosas con un cierto peso. puede ser más congruente. solo y sumo. y defendida por católicos. con lo cual la creación y la salvación aparecen unidas en un mismo designio divino. la perfección de la obra iniciada por Dios en la creación. La idea de la creación es para Buenaventura una verdad de fe. la otra sentencia.encarnación.

es la eficiente. tampoco se puede probar que el mundo no haya tenido principio. sin olvidar las otras. Dios que es absolutamente principio de todo. Así cuando se trata de la creación en la Suma Teológica. todas las criaturas. Por otra parte. afirma en el Comentario a las Sentencias. No repugna una existencia desde siempre de un ser. sino que puede ser conocida también por la razón. y la final. hay razones de conveniencia a favor de un comienzo temporal: se manifiesta más patentemente la causa del mundo. que es Dios mismo. la creación en el tiempo es una verdad de fe. Se parte de la distinción entre el que tiene el ser por sí mismo solamente Dios. con cuya semejanza adquieren todas las cosas la perfección. lo que no acontece en Dios. Pero esto no puede aplicarse a Dios. que en ningún caso sería «eterno» en el mismo sentido en que lo es Dios. santo Tomás se separa claramente de las tendencias averroístas sobre la eternidad del mundo. En la Suma Teológica no se repite esta afirmación. Por lo demás. Por otra parte. Por la razón no puede probarse de manera definitiva. la bondad misma de Dios. y los que de él participan.Para Santo Tomás la creación no es sólo una verdad de fe. en las causas finitas. de las huellas divinas de Dios incluso en . y por esto no es necesario que el agente sea anterior al efecto en cuanto a la duración. Esta última observación nos lleva a otra cuestión importante. También conoce santo Tomás la categoría de la participación y la usa en este mismo contexto. sigue después la causa ejemplar. incluso de la materia prima. «también la razón la demuestra». El ser por participación debe ser causado por otro. creada también por la causa universal de todos los entes. Santo Tomás reconoce la existencia de los «vestigios». porque su acción es instantánea y no sucesiva. que actúan mediante el movimiento. La razón por la cual el comienzo del mundo no puede probarse es que. Dios. pero sólo puede afirmarse con claridad a partir de las afirmaciones de la Escritura. el efecto sigue en el tiempo a la acción. De este modo. se estudia en primer lugar la causa eficiente. pero se dan argumentos racionales a favor de la creación de la nada. ya que existiría en la «sucesión». La «causalidad» que Tomás privilegia para explicar la creación.

ya que Dios es causa de las cosas por su intelecto y su voluntad. sino por continuación de la misma acción por la que les da el ser». La creación. Tenemos que señalar una declaración magisterial importante que se ocupa de la creación en el contexto de la doctrina trinitaria antes de que acabe el siglo XIII. Tomás también ha explicado la creación en términos de «relación».cuanto trino. dado que crear es algo propio de la esencia divina. igualmente se atribuye al Hijo la ejemplaridad.1. En el Contra Gentes ha definido la creación como la misma dependencia del ser creado del principio por el cual viene constituida. al Espíritu Santo la bondad que se manifiesta en la gobernación de las cosas. en la criatura. se señala a la vez que. que nos es ya bien conocida. las que actúan en la obra creadora. La intervención de las tres personas divinas en la creación es fuertemente subrayada por santo Tomás. es una cierta relación respecto del Creador. En los seres racionales estas huellas son «según la imagen». porque no ha recibido de nadie el poder de crear. claramente diferenciadas y distinguidas. que refiere al Hijo el «in principio». Pero ello no significa que la obra creadora sea independiente de las procesiones personales. Al Padre se le atribuye la creación. en el segundo concilio de Lión del año 1274: . Se trata de la profesión de fe del emperador Miguel Paleólogo. al Hijo se le atribuye la sabiduría. ya que son capaces de entender y amar. para contemplar una referencia mucho más universal y absoluta. porque también Tomás recoge la interpretación de Gn 1. Esta dependencia se prolonga en el tiempo y no deja nunca de ser tal: por ello «la conservación de las cosas no la hace Dios por una acción nueva. Así santo Tomás se libera de una concepción de la creación que tiene en cuenta solamente el inicio temporal del ser. se muestran a la vez en sus relaciones internas. como principio de su ser. Éstas son las «razones» de la producción de las criaturas. Las procesiones trinitarias y la creación. la potencia. y no solamente el Padre. son las tres personas.

de quienes todo. y después las cosas que son más cercanas. Pero no es seguro que Duns Escoto haya llegado a esta integración. en quien todo y por quien todo. Padre e Hijo y Espíritu Santo. Dios se ama primeramente a sí mismo. Todavía Duns Scoto conservará el equilibrio fundamental. lo que hay en el cielo y en la tierra. y la distinción respecto de Dios excluye toda posibilidad de panteísmo. El sentido de la contingencia de la creación se acentúa más sin duda. Por ello defiende Duns Scoto la idea de la predestinación absoluta de Cristo. lo corporal y lo espiritual”. La . En su teología hay que señalar la primacía del amor. al Hijo y. La omnipotencia divina está sólo limitada por el principio de no contradicción. Más agudamente se manifestarán las tendencias voluntaristas en el nominalismo. Así la creación puede situarse en relación con la historia de la salvación y dentro de ella. decidida por Dios antes de cualquier mérito o demérito por parte del hombre.. Creador de todas las criaturas. Pero aquí se aplican indiscriminadamente a toda la Trinidad las preposiciones que en la tradición se refieren al Padre. probablemente porque la idea de este papel central de Cristo está deducida de la idea de la creación y de la perfección de esta misma. Lentamente la libertad divina tenderá poco a poco a convertirse en voluntarismo. lo visible y lo invisible. Esta idea estaba todavía presente en Buenaventura y en Tomás. al Espíritu Santo. representado sobre todo por Guillermo de Ockham. es un solo Dios omnipotente (. como acabamos de ver. Con este uso diferenciado se permite vislumbrar una diferenciación de las funciones creadoras en relación con las procesiones intratrinitarias.“Creemos que la santa Trinidad. El amor es la razón de toda la obra de Dios ad extra.. de tal manera que esta voluntad no puede querer nada contrario a la esencia divina.). a fines de la edad media. Se ha de notar sobre todo la afirmación de la creación como obra de las tres personas. Naturalmente la voluntad divina obra conforme a la razón (ordo).

Sin embargo. creó también el mundo (prop 3). lo que es propio de la naturaleza divina. Aunque estas proposiciones. a su existencia ideal. se sigue discutiendo la cuestión de la ortodoxia de Eckhart. Algunas otras proposiciones parecen no mantener del modo debido la diferenciación entre el Creador y la criatura: nos transformamos en Dios totalmente de modo semejante a la transustanciación eucarística (prop. A la vez que el nominalismo se desarrolla también la mística alemana. 10). Por otra parte no parece mantenerse la consistencia de la criatura (prop. ya que tenían que hallar.voluntad de Dios regula así el orden del mundo. El Ser es Dios y «los seres creados permanecen en Dios. Las doctrinas de Eckhart dieron lugar a una controversia doctrinal y a un proceso en Colonia y luego en Aviñón en torno a 28 proposiciones sacadas de sus obras. Juan XXII condenó algunas de sus tesis en el año 1329. son difíciles de sostener. Por lo que a nosotros ahora nos interesa. Si se iluminan las partes oscuras o difíciles por los textos paralelos en la obra de . más que a las cosas creadas. se interesa sobre todo por la relación de las criaturas con Dios en términos que han dado lugar en alguna ocasión a la sospecha de panteísmo. Pero el resultado será que el interés por Dios se limitará a considerarlo como «causa». Eckhart (1260-1327). dos años después de la muerte del maestro. recibir y tener el ser en él. de modo que incluso la creación y la generación del Hijo la hace a la vez el hombre justo (prop. esta profunda inmanencia se refiere. el maestro Eckhart afirma con claridad que el ser de la criatura no se confunde con el de Dios y que tiene su consistencia propia. que dará una interpretación mística de la síntesis escolástica. formalizadas de este modo. porque permanecen en el ser. Insiste en la inmanencia de las cosas creadas en Dios: Dios ha llamado a las cosas de la nada es decir del no ser. es de notar que se condenan las proposiciones que parecen afirmar la eternidad del mundo y que colocan simultáneamente la creación y la generación del Hijo: cuando el Padre engendró el Hijo coeterno y en todo igual a él. lo es también del hombre justo. Por eso la perfección de la criatura tiene su tipo absoluto en el Verbo. 26). 13).

en cuanto tal. hay que admitir que el conjunto de su enseñanza es ortodoxa. Oechslin. la idea de la creación y de la relación entre el Creador y la criatura ha de tener como consecuencia que el hombre abandone todo intento de hallar en sí mismo el fundamento de su ser. por haber sido hechas por el sumo bien. . La idea de la imagen y del reflejo del Creador en lo creado permiten al Cusano una visión cristocéntrica de la creación: en la encarnación se llega a la perfección del mundo. Ahora dejaremos el ejemplarismo antes tratado para abordar la creación entre los ámbitos de la teología. opina R. La creación puede ser vista como una palabra que. ciertamente. con una muestra de un influjo del neoplatonismo y del platonismo cristiano. señala que todo el mundo resulta así “imagen” de Dios.Eckhart. Dios dirige al hombre. lo mismo las espirituales que las corporales. buenas. L. En el paso entre la Edad Media y el renacimiento se coloca la figura de Nicolás de Cusa y el ejemplarismo que plantea. Ya en la segunda mitad del s. Padre. Este concepto de la palabra que Dios dirige al hombre es considerado como el centro y el resumen de la doctrina luterana de la creación. creó por su bondad todas las criaturas.Los reformadores insistirán en la doctrina clásica de la creación de todo por Dios. la idea cristiana de la creación del mundo por Dios. pero mudables. porque fueron hechas de la nada” De esta bondad divina depende y es reflejo la bondad fundamental de la criatura: toda naturaleza. es buena. . El concilio de Florencia completa la enseñanza de los concilios medievales sobre la creación. Primero tenemos los acentos religiosos de Lutero. XV se producen nuevos descubrimientos en todos los órdenes (desde los geográficos hasta los técnicos) y diversos factores concurren a vaciar de contenido. Hijo y Espíritu Santo. filosofía y ciencia. más que a negar directamente. a través de la criatura. es el creador de todas las cosas. Y en 1442 señala: “Dios verdadero. de las visibles y de las invisibles. Según él.

La teología católica seguirá. Francisco Suárez considera los principios generales de la creación: que ésta fue necesaria para que el mundo existiese. Comienza el discurso teológico: “Ya que estas cosas han sido determinadas por la libre voluntad de Dios.Más que de la reinterpretación de los problemas teológicos y metafísicos de la creación. pero no “sucesivas”. tanto por la razón cuanto por la revelación. la esencia increada es única y que de ella vienen todas las demás.Günter: tratará también de dar una fundamentación racional a la fe en la creación. También dice que la creación es una continua irrupción de la presencia (de Dios). También Suárez considera que en principio no repugna la creación sin comienzo temporal. podrían crearse cosas “permanentes”. que fue ex nihilo.Hermes: la verdad de fe de la creación afirma todo aquello que la razón hubiera tenido que admitir. en 1870 y se presenta el “semirracionalismo” de: . que es obra de la sola omnipotencia sin presupuesto ninguno. Se le acusa también de someter la fe a la razón humana y a la filosofía. las líneas clásicas de la escolástica. . que es la felicidad de la criatura el fin último de Dios al crear. Él subraya la continua presencia de Dios más que la autonomía y el ser propio de la criatura. no se puede afirmar que haya creado el mundo para su gloria. fue necesaria su revelación para que pudiésemos tener noticia cierta de ellas” A la teología pertenece (según esta distinción) mostrar cómo se ha producido la creación en cuanto puede ser conocida por la razón. como las que constituyen el mundo concreto que conocemos. Dado que Dios no puede crear por un fin egoísta. Lutero se preocupa del profundo carácter religioso de estas verdades de fe. desde siempre. es decir. No encontramos ninguna definición magisterial importante sobre la creación hasta el concilio Vaticano I. . Se opone a la doctrina católica de la suprema libertad de Dios en la creación de todas las cosas. no sin modificarlas. Habrá que afirmar.

La providencia divina: Dios cuida y gobierna con su providencia todas las cosas que ha creado. la angélica y la mundana. 4 excluye que las criaturas corporales y espirituales puedan considerarse emanaciones de la esencia divina. de una manera muy “antropológica”. juntamente desde el principio del tiempo. la espiritual y la corporal. de manera que Dios no ha creado con la misma necesidad con que se ama a sí mismo. La tesis que subyace es que “el dogma de la creación no es solamente un artículo de fe. sino porque en la participación en su perfección y bondad encuentran su plenitud las criaturas. . La finalidad de la creación es la manifestación de la perfección divina mediante los bienes que concede a las criaturas. liberrimo consilio. 1 y 3). Se condena todo panteísmo (can. En segundo lugar. La finalidad de la creación es Dios mismo. Y el Concilio Vaticano II no ha tratado específicamente del tema de la creación. Se afirma de nuevo en primer lugar la creación de todo ex nihilo. El can. no porque él se haya de perfeccionar. constituida de espíritu y cuerpo” De esto se desprende la mención explícita de la libertad con que Dios ha creado todas las cosas. ni siquiera para decir que la creación es una obra común de las tres personas. donde se presenta a la creación. El Vaticano I no menciona para nada a la Trinidad.El Vaticano I en 1870 va a exponer los puntos fundamentales de la enseñanza sobre la creación en la constitución dogmática Dei Filius: “El único Dios vivo y verdadero es el creador del cielo y de la tierra. vuelve a establecerse la libertad de Dios en la creación. como común. Pero hay alusiones dispersas acerca de una creación “antropocéntrica” Gaudium et Spes: trata de la actividad humana en el universo. Se afirma que el mundo ha sido creado para la gloria de Dios. creó de la nada a una y otra criatura. esto es. sino al mismo tiempo una verdad de orden natural. y luego la humana. El canon 5 es el que más nos interesa.

“Creado el hombre a imagen de Dios. sometiendo a sí la tierra y cuanto en ella se contiene” (GS 38) Aquí se presenta las dos finalidades de la creación: la gloria de Dios y el bien del hombre. “prolongan” la obra del Creador. la alianza es el “fundamento interior de la creación” La teología del siglo XX ha puesto ampliamente de relieve el tema de la vocación del hombre a “culminar” la creación con su trabajo sobre la naturaleza. ¿No habrá hecho la teología al hombre demasiado “rey” de la creación. en provecho de un mundo más feliz y más justo. como su responsable ante Dios y ante sus hermanos. que la creación es un presupuesto necesario. Finalmente. en vez de considerarlo como su “gerente”. hecho él mismo carne y habitando la tierra. recibió el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad. A finales del siglo XX: Barth ve la creación como “el fundamento exterior de la alianza”. es decir. Esta referencia cristológica lleva inevitablemente consigo la de la consumación escatológica hacia la que toda la creación tiende. Dios es el único creador de todas las cosas. . Los hombres. entró como hombre perfecto en la historia del mundo. una preparación algunos dirán que un “pretexto” o un “aderezo” para el edificio de la gracia. por su acción en el mundo. en particular sus sucesores? Porque la creación es a la vez el don de Dios al hombre y el lugar de ejercicio de la libertad del hombre en su respuesta a Dios. asumiéndola y recapitulándola en sí mismo” (GS 38). se atribuye la consumación de toda la actividad humana a Cristo en su misterio pascual: “El Verbo de Dios por quien fueron hechas todas las cosas.