Las diabólicas, aunque participa del naturalismo habitual y el uso de localizaciones reales, es un

film más elaborado visualmente, explotando las convenciones estéticas del cine negro de forma
brillante.

Clouzot utiliza la intriga para introducir la critica social y hacer un retrato no muy positivo de la
sociedad francesa, factores que elevan la película por encima de otras simples intrigas.

n su momento, la recepción crítica de la película fue algo cruel con Véra Clouzot, cuyas habilidades
artísticas empalidecían al lado de la estrella de entonces Simone Signoret, acusando al director de
mantener a la Signoret permanentemente en la sombra mientras su esposa estaba siempre bien
iluminada en un intento de robarle protagonismo a Signoret. Hoy día, con la perspectiva del tiempo,
podemos interpretar mejor las intenciones de Clouzot, el cual utiliza las sombras para indicar el hecho
de que el personaje que interpreta Signoret es corrupto, haciendo lo mismo con Paul Meurisse.
Siguiendo este estilo, Clouzot llena la película de pistas e indicaciones sobre la naturaleza de los
personajes, usando también los encuadres además de la luz. Detalles que se hacen obvios una vez
se ve el film en repetidas ocasiones.

Y hay motivo para ver el film en repetidas ocasiones, además de para ver los detalles que añadió
Clouzot, ya que es un gran clásico del suspense. Un soberbio film en el cual nada es lo que parece,
donde las sombras y el gris no son sólo producto de la fotografía en blanco y negro.