¿La formación docente inicial actual continuaría privilegiando la formación académico-teórico y

descuidando lo académico-emotivo?
La educación tradicional nos ha traído como producto grandes secuelas en el niño, en la niña, en el
joven, en el adulto; en marco general en el hombre, secuelas que a esta actualidad están impregnadas
en la personalidad y esquemas de los docentes, y estudiantes que se están formando para esta carrera.
Testimonio de ello son los documentales que refrescan la memoria del tipo de educación que se dio en
el Perú, La educación prohibida, el poema del gran escritor José de Vasconcelos “A Cocachos Aprendí”,
una educación basada en los contenidos que erradicaba todo principio centrado en el estudiante y se
daba mayor importancia a la enseñanza basada en el docente.
El video observado “Carta del peor Alumno a su Profesor” da veracidad a una educación de formación
académico-teórico donde se observa el descuido de la inteligencia emocional, aspecto importante para
el desarrollo de la personalidad, actitudes, comportamientos, etc. Hasta la actualidad a pesar de estar
bajo otro enfoque constructivista se sigue manteniendo estos esquemas producto de acciones
tradicionales. Se dice que estamos bajo el enfoque por competencias, el pensamiento complejo de Edgar
Morín, los pilares de la Educación “a prender a ser”, y sin embargo muchos docentes siguen bajo el
esquema academicista, por contenidos, educación generalmente unilateral que deja al descuido a la
parte emotiva.
Un ejemplo de ello es que en la institución donde laboro se tiene todavía estos esquemas. Hay una
estudiante que empezó con mucha debilidades en la parte académica y emocional, está cursando el IV
semestre de la especialidad de Educación Primaria EIB, me presentó un trabajo que les había dejado y
analizando con los instrumentos de evaluación salió con diecisiete por que el trabajo justificaba ello y
cuando conversé con ella me dice textualmente: “Profesor sé que he tenido muchas debilidades en mi
proceso de formación, y cada día hago lo posible y me esfuerzo por mejorar y siento que muchos no
notan ello. Profesor es la primera vez que tengo dieciséis usualmente todos me ponen once o doce y sin
necesidad de analizar mi trabajo, porque piensan que solo soy para esos estándares”. Esto es un claro
ejemplo sobre las practicas pedagógicas que se dan hasta la actualidad, etiquetamos a nuestros
estudiantes y los sentenciamos de por vida, tenemos bajas expectativas de lo que pueden hacer los
estudiantes y peor no se practica una interculturalidad crítica, el trabajo de las emociones para erradicar
estas deficiencias pedagógicas.
El IESPPub. “Filiberto García Cuellar” de Coracora trabaja bajo políticas institucionales de tutoría y
consejería, que se orientan al acompañamiento del estudiante en sus diversas necesidades. Sin
embargo, no es suficiente a ello; los DCBN DEL 2010 no explicitan la educación de las emociones salvo
en el DCBN experimental 2012 que hay un enfoque del buen vivir, que busca la armonía del individuo,
con su congénere y la naturaleza. Bajo esta concepción es necesario impulsar la interculturalidad en su
máxima expresión donde se desarrolle una gestión por procesos y centrada el estudiante, en sus
necesidades principales. Erradicando la exclusión y buscando la armonía intrínseca del individuo, con
sus pares y la naturaleza; para que ejerza una buena docencia con sentido de pertenecía, empatía y
flexibilidad.