RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN...

VALOR ECONÓMICO Y
PRECIO JUSTOEN LOS ESCRITOS
DE MARTÍN DE AZPILCUETA

Rodrigo Muñoz de Juana*

RESUMEN
Entre los autores escolásticos cuyas doctrinas económicas se han puesto de
relieve, figura en un lugar destacado Martín de Azpilcueta (1492-1586). Tras una
breve caracterización de su perfil humano e intelectual, se analiza uno de los aspectos
de su pensamiento que configura de algún modo la totalidad: sus observaciones en
torno al valor económico y a la justicia en el establecimiento de los precios.

PALABRAS CLAVE: Escolásticos españoles, ética económica, teoría del valor, precio.

ABSTRACT
Martin de Azpilcueta (1492-1586) is placed among the most relevant scholastic
authors writing about economic topics. After a brief consideration of his human and
intellectual figure, the text analyse one of the specific aspects of his thought, which
some how conforms the total of this thought: his reflections on economic value and his
idea of justice in price formation.

KEY WORDS: Spanish scholastics, economic ethics, theory of value, price.

Desde hace unas décadas, algunos historiadores del pensamiento económico vienen
llamando la atención sobre la necesidad de incluir en la disciplina el estudio de fuentes
escolásticas. Aunque se trata todavía de una cuestión objeto de debate, tal demanda está
sustentada por una tesis de fondo: la idea de que el nacimiento de la ciencia económica ha
de situarse en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, y de modo más preciso en los
géneros de la moral escolástica de los siglos XVI y XVII. La cuestión ha sido y es objeto de
interés creciente, aunque no han faltado observaciones que, aun aceptando en lo esencial la
propuesta referida, critican los presupuestos filosóficos que guían algunos de esos
acercamientos a la escolástica (Langholm 1992, p.1-10; Muñoz 1998, p.21-69; Gómez
Camacho p.323s.).
Entre los autores escolásticos cuyas doctrinas se han puesto de relieve, figura en un
lugar destacado Martín de Azpilcueta. No es posible presentar aquí, ni siquiera con brevedad,

(*) Facultad de Teología. Universidad de Navarra.

CUADERNOS DE CC.EE. y EE., Nº 37, 2000, pp. 73-85 73

p.298-391. Tellechea 1988).. tras una breve caracterización de su perfil humano e intelectual. de traducción y de síntesis. Además de su actividad docente. Finalmente. Nº 37. Tras recibir las Órdenes en Francia. 2000. determinó abandonar aquel reino para emplearse en el estudio y en las tareas necesarias para la publicación de sus obras. Olóriz 1916. donde se doctora en Cánones e inicia su tarea docente. Allí. y la edición en latín de muchas de sus obras. En efecto. respectivamente. para ocupar la misma cátedra universitaria. el 21 de junio de 1586. Algunos años después con- tinúa su formación en Francia. entre los que se cuentan Diego de Covarrubias (1512-1577). que se manifiesta en la publicación de un núcleo importante de sus obras. y después de dieciséis años de docencia en aquella Universidad.. 73-85 . de actualización. 163-201. Cuervo 1912-1913. a los últimos años de su vida que transcurren en Roma hay que atribuirles un esfuerzo de revisión. comienza sus estudios de teología en la Universidad de Alcalá. Muñoz 1998. que transcurre desde 1524 hasta 1537. más que una labor propiamente creadora. ejerció influencia en la vida pública portuguesa como con- sejero y confesor de personalidades ilustres. 55ss). algunos años después. pp. El paso por Coimbra y la estancia pos- terior en Castilla constituye el florecimiento de la etapa anterior.EE. EL DOCTOR NAVARRO Martín de Azpilcueta nació en Barasoáin el 13 de diciembre de 1492. 74 CUADERNOS DE CC. Allí accede a la Cátedra de Prima en Cánones y forma discípulos. El período romano de Azpilcueta –propiciado por el traslado de dicho proceso a la Ciudad Eterna– transcurre desde agosto de 1567 hasta su muerte. pp. el jurisconsulto portu- gués Arias Pinelo. a la estancia en Salamanca correspondería un momento de maduración de su pensamiento. junto con el trabajo que requería la defensa del arzobispo de Toledo. toma el hábito de la Orden de Canónigos regulares de san Agustín en el Monasterio de Roncesvalles y poco después inicia su período salmantino. y EE. De familia noble. p. quizá el de mayor significación.. ingresó Azpilcueta como consultor en el Supremo Tribunal de la Penitenciaría. Francisco Sarmiento y Pedro Deza (1526-1600) (Pereña 1954. Posteriormente se trasladará a Coimbra. Si hubiera que calificar cada uno de los tres grandes períodos que vive el autor desde que comienza su experiencia docente.VALOR ECONÓMICO Y PRECIOS JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN.87-105. a propuesta del Sumo Pontífice Pío V y de Carlos Borromeo. en uno de los aspectos de su pensamiento que configura de algún modo la totalidad: sus observaciones en torno al valor económico y a la justicia en el establecimiento de los precios1. 1. p. (1) He expuesto una visión global del pensamiento económico de Azpilcueta en R. es designado defensor en el proceso que tenía abierto el arzobispo de Toledo Bartolomé de Carranza (Arigita 1895. en las universidades de Toulouse y Cahors. RODRIGO MUÑOZ el conjunto de sus reflexiones económicas. en 1556 vuelve a España para retocar sus escritos hasta que. Nos centraremos.

san Alfonso María de Ligorio. con una concepción de la moral no muy lejana de la de Busembaun. sino principalmente moralista. esto no impide que “contengan implicaciones secundarias con otras ciencias. la maduración del pensa- miento del autor sobre la cuestión data de algunos años antes. Sólo en la segunda mitad del siglo XVI y primer cuarto del XVII alcanzó ochenta y una ediciones. que aparece más tarde completada con el título Commentaria in septem distinctiones de poenitentia. Ciertamente. 577). p. 2000. se tradujo varias veces al italiano y al francés (Dunoyer 1957). que en la posterior traducción latina del texto el autor introduce modifi- caciones de las que resulta un conjunto más ordenado y sistemático. VALOR Y PRECIO EN LA TRADICIÓN MEDIEVAL Como es sabido. Juan de Medina estudia la penitencia como virtud y como sacramento. además.EE. y noventa y dos más en revisiones. Soto construye el Tratado de la justicia y el derecho desde la justicia. nacional. en su versión latina.. p.” (Tejero 1986. con el nacimiento de la Teología moral como disciplina autónoma (Theiner. etc. tanto al tratar las exigencias morales del séptimo precepto del decálogo. que en la actualidad se hayan interesado por su obra estudiosos de muy distintos ámbitos del saber. Es este hecho el que explica. En la historia de la Teología moral. No es sólo canonista. circunstancia que nos obligará a referirnos enseguida a las dos versiones. internacional y eclesial. (Coimbra 1542). versiones y compendios. la Medicina. en gran medida. como testimonia su obra In tres de poenitentia distinctiones posteriores commentarii. los doctores escolásticos se acercan al fenómeno del intercambio desde las categorías que ofrecía el tratado clásico de la virtud de la justicia y en particular CUADERNOS DE CC. Noldin y otros autores de los tres últimos siglos” (M. vol. en latín.85-88. 2. 368). Andrés 1976-77.RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. 73-85 75 . después en castellano y. Escrita primero en portugués. a comienzos del siglo XVII. pp. la Liturgia. por último. como la Teología dogmática y la Teología espiritual. en el contexto de los pecados capitales. Hay que señalar.. el Derecho Internacional. Muñoz. Aunque el Derecho Canó- nico y la Teología Moral son las ciencias en que más directamente inciden los desarrollos doctrinales de Azpilcueta. la Pastoral.. pastoral y jurídico. el Manual de confesores de Azpilcueta constituye un hito significativo en el proceso que culmina. No obstante. Azpilcueta junta en una misma reflexión el aspecto psicológico. Nº 37. p. como tam- bién cuando escribe sobre la avaricia. En él se encuentra lo esencial de la exposición de Azpilcueta sobre la justicia de los precios. p. teológico. Una de las características que impregnan toda la obra del Navarro es la diversidad de campos y disciplinas sobre los que se aplica su talento intelectual. el Derecho Civil. y EE. y se fija especialmente en los contratos. la Economía. fue sin duda el Manual de confesores (Salamanca 1556) o. pues incluyó esta materia en sus explicaciones de Salamanca y Coimbra. 2.111-122). la obra más célebre del Navarro que consagró la popularidad de su autor. el Enchiridion confessariorum (Roma 1573). Es preciso constatar el significado interdisciplinar de sus escritos para obtener una idea adecuada del alcance de la labor científica del Doctor Navarro: “Vitoria extiende la teología al hombre como individuo y como miembro de la sociedad natural.

reconoce que en ocasiones es posible que la equivalencia se desplace en utilidad de uno y detrimento del otro. th. Santo Tomás. lo cual explica que los doctores escolásticos los empleen de modo indistinto. como cuando el comprador necesita mucho de la cosa o el vendedor sufre si carece de ella. aunque no en más de lo que vale para el que la tiene” (q. el intercambio se instituyó para utilidad de ambas partes. II-II. Como se puede apreciar. como lo ponen de manifiesto las frecuentes referencias al bien o a las necesidades de la república– en el contexto de la justicia conmutativa. En segundo lugar. En primer lugar.. lícitamente se puede vender algo por más de lo que vale en sí. la cuestión así formulada –que remite de inmediato a la pregunta por el valor– parece presuponer un valor de las cosas conocido o fácilmente determinable. q. así como el fenómeno de la inflación castellana. arroja ya una primera noción de precio justo que lo concibe como la expresión monetaria del valor.. natural- mente.77 a. que se ocupa de esta materia con concisión. 73-85 . el precio justo será el que mira no sólo a la cosa vendida sino al daño en que incurre el vendedor. ofrece una consideración más dinámica y de mayor riqueza. y en particular Azpilcueta. Este es. Por su parte. Es en buena parte esa percepción la que le lleva a indagar las causas 76 CUADERNOS DE CC. negativa. atenta a multitud de circunstancias que producen alteraciones en los precios. y EE. Volve- remos más adelante sobre esta afirmación. pp. sino que presentaba además elementos cualitativos nuevos. La exigencia principal de la justicia conmutativa se expresa en lo que puede denomi- narse el principio de equivalencia entre las prestaciones recíprocas. Desde este punto de vista moral. aunque en línea con lo esencial de la posición tomista. los términos valor y precio resultan convergentes. Nº 37. “En este caso. precisamente.. Cuando llega a Salamanca después del período de formación que transcurre en Francia.1). Si. la segunda escolástica ya en el siglo XVI.10).1 r). que se configura como medio para romper aquella igualdad en perjuicio de la otra parte que interviene en el pacto. Azpilcueta percibe con particular viveza el contraste entre los precios de una y otra nación.VALOR ECONÓMICO Y PRECIOS JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. La respuesta a este interrogante es.77 a. Tomás de Aquino expone una concepción del precio que lo entiende como compensación al vendedor por la utilidad que pierde al desprenderse de la cosa. como había enseñado Tomás de Aquino. que no solamente se intensificó con respecto a la del XIII. el punto de partida del Navarro en esta materia. sino como relación entre dos personas que se constituye por la mediación de un objeto (S. Sin embargo. q. 2000. Y así. No resulta extraño si se tiene en cuenta la realidad comercial del siglo XVI. esta regla no opera en sentido inverso: una mayor utilidad del comprador no permite incrementar el precio. la consecuencia inmediata es que debe respetarse una cierta proporción o equivalencia entre lo entregado y lo recibido.58 a. El Aquinate afronta la cuestión del precio en los siguientes términos: “si es lícito vender algo por más de lo que vale” (S. Por eso se excluye el empleo del fraude. RODRIGO MUÑOZ –unque no exclusivamente. Nótese que esta igualdad viene exigida por una concepción del intercambio que lo considera no tanto como ámbito de relación del hombre con las cosas. th.EE. pero se puede observar que tal formulación envuelve al menos dos implicacio- nes.

Tal estimación pertenece al ámbito de la prudencia y admite. 279). el que surge de la estimación común. vol. En otro lugar explica que la prohibición de vender fuera del justo precio. porque cuando sobreviene gran necesidad se anula en buena medida el efecto perseguido por la tasa. Hasta aquí la consideración de la cuestión desde un punto de vista moral. como se ha puesto repetidas veces de relieve (Ullastres. En el campo que nos ocupa. p. que consisten –en expresión de Tomás de Aquino– en “una cierta estimación”. LA NOCIÓN DE PRECIO JUSTO EN AZPILCUETA La primera observación de la exposición de Azpilcueta sobre la justicia de los precios recoge una afirmación constante de la tradición escolástica.EE. 477).. Azpilcueta sentencia: “pero considero que esta tasa ha de establecerse con carácter muy excepcional” (1573.. ¿quién debe realizarla y en atención a qué criterios? A la cuestión sobre el sujeto que ha de establecer el precio. por varios motivos que expresa a continuación. “como si una pieza de paño vale x ducados. ése es el que ha de considerarse. La razón de que el precio justo no pueda fijarse en un punto estriba en la esencia misma de los precios. una tasa o precio legal. 476). Naturalmente. que introducen modificaciones en los precios. “porque la injusta no obliga” (ibid. Grice-Hutchinson. un margen de valo- ración. o de emplear dolo o astucia en la compraventa. Nº 37. y EE. y la que le permite formular la teoría cuantitativa del dinero. 73-85 77 . es decir.. Azpilcueta responde: el precio justo es. 1998). Si existe un precio establecido por la autoridad. según el precio justo muy bajo.RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. 379s). y xij según el justo riguroso” (ibid. cuando éste falta. Conviene observar que tal sucesión sólo pretende ofrecer un criterio práctico de orientación a la conciencia. 1601. 2000. Primero. Vale la pena detenerse brevemente sobre los distintos tipos de precios referidos: 1. que no permite ser interpretado al modo de un programa de política econó- mica. Azpilcueta remite la conciencia de los mercaderes “al precio que delante de Dios fuese justo. por tanto. porque da ocasión a que las cosas corrompidas y casi inútiles se vendan al mismo precio que aquellas otras íntegras y perfectamente útiles. y. 472). en primer lugar. aunque excediese la tasa tanto cuanto la justicia natural permite” (ibid. piadoso y moderado” (1556a. en ausencia de ambos. siempre que se trate de una tasa justa. 1952. Y es claro que ninguna ley humana puede derogar las normas del decálogo sin apartarse de la verdad. es decir. una consideración moral análoga a la que recibe cualquier disposición de la autoridad en la teoría clásica de la ley justa. La pregunta que surge inmediatamente es doble: para considerar justa dicha estima- ción. 1941-42. Los precios tasados encuentran. Segundo. el que establece la autoridad. es de carácter natural y divino. 1. Desde la perspectiva de la oportunidad de que la autoridad fije o no los precios. porque encuentran su fundamento en la autoridad y justicia divinas (cf. pues. y xj según el mediano. El Navarro lo describe con estas palabras: “El precio justo de las cosas no es indivisible. el que cada uno fija para su mercadería. y si tal necesidad no concurre se CUADERNOS DE CC. pp. 3. 571). de una cierta amplitud o margen de variación. antes se parte en riguroso. puesto que se halla incluida en el séptimo precepto del decálogo. que había hablado de ‘divisibilidad’ del precio.

“cuando no hay tasa ni común estimación. 473). si lo quiere vender entonces. porque gastó poco. indica un modo de conducirse cuando no hay precio legal ni común estimación. siempre que ésta actúe conforme al dictado de la prudencia. como lo apuntó bien Soto. no querer vender la cosa tasada si no se compra también la no tasada al doble o al cuádruplo de lo que vale. p. en otras palabras. p. pues impide que en tiempos de abundancia pueda accederse a las cosas por un precio inferior. 280). aun al contado. atenta su industria. que barató mucho aquella mercadería do la compró. que venden su merca- dería por precio justo. que han concurrido. cada uno puede poner precio conveniente a su mercadería. y no do la trajo. 228. porque da lugar a innumerables pecados mortales para quienes la eluden mediante mil modos fraudulentos: por ejemplo. que no dejan lugar a dudas: “Es empero de notar. el que establece la autoridad. Esta observación conduce necesariamente a interrogarse sobre los criterios en los que estriba tal estimación o. por último. no han de interpretarse en 78 CUADERNOS DE CC.. en que las distintas clases de precios que los escolásticos presentan en el interior de un conjunto de significado moral.VALOR ECONÓMICO Y PRECIOS JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. 73-85 . y el peligro a que se ofreció a pasarla a su peligro. el Navarro afirma que el precio establecido por la autoridad obliga. pp. Esta alusión a los costes. que sólo excepcionalmente indica la oportunidad de fijar los precios de determinados productos. que se engañan algunos pensando. 2. la remi- sión a la estimación común ha de considerarse como el modo ordinario de fijación de los precios. Así se desprende de otras palabras del autor. y los gastos que hace en la conservar” (1556a. Se puede observar que este esquema tripartito se corresponde sustancialmente con las líneas principales de la tradición franciscana –más influenciada por actitudes de un nominalismo moderado– que recurre a una sucesión idéntica en la determinación del precio justo: en primer lugar. en ausencia de éste el que surge de la estimación común. aunque lo venda fiado. También por la rigidez que la tasa supone. contando sus gastos. de la que nos ocuparemos enseguida. y EE. Finalmente. Puesto que el precio legal se considera excepcional. Porque puede ser que su gasto fuese desmesurado: o que se engañó en comprar más caro: o que por la abundancia de semejantes mercaderías. Nº 37. 3.. y el cuidado que tienen en la guardar. es decir. antes encareció por su falta” (1556a. que no la venden por más de lo que les costó. y el gasto y el trabajo que pasó en llevarla de una parte a otra. Conviene insistir. Por ende alguna vez habrá de vender lo que compró por menos de lo que le costó. RODRIGO MUÑOZ debilita la justificación de su establecimiento. 79. y en otro caso aquel que se determina en atención a diversas circunstancias. 2000. que no pretende ser exhaustiva. o acertó de comprar en tiempo. todas las veces. constituye también una referencia de orden práctico para la conciencia del comerciante. En suma. y otras veces podrá venderlo con mayor ganancia de lo que suele. el precio justo es el que surge de la común estimación de compradores y vendedores. y la ganancia moderada. En ausencia de precio tasado. haya bajado su precio. Por último.. más que una teoría del valor económico de corte objetivo. nos dirige a la cuestión de las fuentes del valor.EE.

Se trata. 323ss.. a juzgar por el tono de la redacción.. y EE. el Navarro reúne ahora los distintos criterios que. 2000. n. apunta a la calidad: afirma el hecho de que existen cualidades de las cosas que las hacen más o menos aptas para la satisfacción de necesidades. Se trata. 78. p. términos de programa de acción política.. Porque la mercadería con (2) La incidencia de la abundancia o escasez de dinero en relación con el valor de las mercaderías. se ha podido afirmar que “una defensa en exclusividad de uno de estos dos precios [legal o libre] hubiera supuesto para ellos apostar por un determinado sistema económico (…). tiempo y manera de vender. tanto de la mercadería como de compradores o vendedores. la analiza Azpilcueta en su obra más estudiada. quo communiter aestimatur res valere tunc. La expresión “bondad intrínseca”. et venditorum earum. y la escasez los empuja al alza. más que a un valor de los bienes de orden metafísico. pp. CUADERNOS DE CC. donde formula una aproximación a la teoría cuan- titativa del dinero. han de tenerse en cuenta para realizar la estimación en que el precio consiste. se puede comprar justamente por lxx. por ejemplo. Se trata de una expresión sintética de la versión latina del Manual que. p. 567). al tiempo que pone de manifiesto la relación inversa por lo que se refiere a los compradores. por tanto. puesta a venderse luego por manos de corredores. Llegamos así a lo que puede considerarse el texto central de Azpilcueta con respecto a la justicia de los precios. En este sentido.EE.. cuyo justo precio en la tienda del mercader es cien maravedís. La referencia sintética al modo de vender viene explicitada en un texto de la versión castellana: “No solamente es justo el precio de una cosa aquel. “según enseñan todos”. de un punto sobre el que no existía discusión 2 . Ca [= porque] una vara de paño. como se puede apreciar.RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. Nº 37. et copia vel defectu rerum illius generis. junto con la alusión al establecimiento del precio por la autoridad o por el dueño de la cosa. A. con independencia del sujeto. (con bibliografía). como la referencia a la utilidad del vendedor. y se encuentran también referencias a lo que hoy llamaríamos condiciones estructurales del mercado. Sobre esta materia ver Muñoz 1998. En efecto. loco. 73-85 79 . Y señala que la abundancia de mercaderías o vendedores trae como consecuencia la disminución de los precios. vel domino rei” (1573. la observación común de que los precios varían en los distintos lugares y momentos. et vendentis utilitate. et emptorum. el Comentario resolutorio de cambios. tempore. se puede comúnmente haber. Los doctores españoles no se plantearon ese problema como se lo planteó después. revela una pretensión definitoria: “Pretium iustum rei est pretium pecuniarum [sic]. attenta illius intrinseca bonitate. Smith en el siglo XVIII” (Gómez Camacho 201). de un conjunto de factores o elementos heterogéneos que pertenecen a planos también diversos: junto a la enunciación de normas morales. por el cual comúnmente en aquella tierra se vende: pero aun aquel por el cual en este lugar. et modo vendendi eam. motivo por el que son estimadas en mayor o en menor medida. statutum a gubernatore loci. otros transmiten simplemente una experiencia. o en almoneda de compradores. El autor menciona también en este lugar la abundancia o escasez.

Santo Tomás y Escoto son claros en este punto: la cosa no se aprecia para el vendedor cuando el comprador alcanza mayor satisfacción. que entiende tal aforismo referido al precio que puede obtenerse “iuste et rationabiliter”. Otro aspecto relevante del pensamiento de Azpilcueta sobre la cuestión que es objeto de nuestra atención es el intento que emprende de aclarar el sentido del aforismo del derecho romano “tanto vale la cosa. por cuanto se puede vender” (ibid. al decir que el vendedor no puede vender algo que le resulta ajeno.232ss). el precio se concibe como compensación: viene a retribuir la pérdida de la cosa para el vendedor. a dos realidades. Esta regla la expone reiteradamente Azpilcueta en diversos contextos. pp. 2000. 80 CUADERNOS DE CC. Tomás de Aquino lo expresa con otros términos.472-473). 4. es decir. la incidencia de la utilidad del vendedor. Nº 37. tiempo y modo de vender. refiriéndola al precio al contado de cierto lugar. Y como se afirma que ese daño o pérdida no crece con la mayor utilidad del comprador. p.EE. Nos hace considerar. No en vano se ha llegado a decir –aunque en referencia directa a Tomás de Aquino– que constituye el centro de la doctrina escolástica sobre el precio justo (Langholm. en ocasiones refiriendo expresamente los pasajes correspondientes de la obra del Aquinate y de Escoto: (3) La expresión “las manos de quien vende” referida al dinero aparece también en la obra de Azpilcueta. más concretamente... por lo demás. pasa a enunciar con expresión gráfica un principio negativo que resume la afirmación relativa al modo de vender: no se ha de comprar un objeto por menos del justo precio piadoso que vale en las manos de quien vende (ibid. era ya una idea asentada cuando escribe Azpilcueta.VALOR ECONÓMICO Y PRECIOS JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. de la cuestión del lucro cesante: “más vale un tanto de dinero en manos del tratante aparejado a tratar con él. 473). p. la justicia indica en ese caso que el precio se mantenga. que el precio tiende a ser superior cuando la iniciativa parte del comprador. merece a mi juicio un análisis más detenido. p. en primer lugar. cuando se ocupa de la usura y. se refiere nuestro autor a las ventas al por mayor o al detalle. Acotaciones de esta índole. De este modo.. 1992. 73-85 . que otro tanto en manos de otro” (Comentario resolutorio de usuras. 475) 3. LA UTILIDAD DEL VENDEDOR La consideración de la utilidad del vendedor y no de la del comprador como condición de justicia en la determinación de los precios.. 25). fraude o dolo. El Navarro comparte el sentido de tal expresión. como es la utilidad del comprador. y EE. de acuerdo con la justicia y según la recta razón moral. y siempre que estemos en ausencia de monopolios. e inferior cuando sucede de modo inverso. Salamanca 1556. se encontraban ya en la doctrina de Gabriel Biel –citada en este pasaje expresamente–. Según se ha adelantado. 78. Al menos estaba vigente desde el siglo XIII. El modo de vender alude. En segundo término. pues. aunque según una interpretación que mitiga su mera literalidad. RODRIGO MUÑOZ que se ruega o puesta a venderse luego vale menos: y no es pecado moverse uno a comprarla porque se vende tan barato en aquella manera de venta” (1556a. El único elemento que no ha sido mencionado hasta ahora..

II-II. por tanto más se la vende (allende del justo precio) cuanto es el daño que recibe en venderla: o por tanto más. q. Vives. parece claro que el precio se apoya sobre una doble estimación del valor. 16. Si esta interpretación de la norma escolástica es correcta. para obtener un incremento del precio que se considera injustificado.2. por tanto. y EE. lib. como condición para la justicia del precio. q. ni pecado. p. o más precisamente. no se la ha de vender más caro de lo que vale. Th. Soto 1967-68. Sin embargo.. que sólo ha de tomarse en consideración la del vendedor? ¿Significa esto que la utilidad del comprador no interviene en absoluto en la determinación del precio? Desde el punto de vista estrictamente económico. según S. que se la venda. aunque en ocasio- nes tenga que realizar pérdidas. 289). que recoge Azpilcueta y había sido aducido ya por Bernardino de Siena– que las medicinas no han de apreciarse en proporción a la salud del enfermo (cf. a un concepto de libertad económica que no quedaba suficientemente definido por las condiciones negativas que recoge el derecho clásico al hablar del consentimiento en los contratos: ausen- cia de violencia física. 3. en efecto. y esas estimaciones surgen en una medida importante de las utilidades respectivas de ambos.. la del comprador y la del vendedor. Domingo de Soto. hay que advertir que la alusión escolástica a la utilidad exclusiva del vendedor se mueve en otro plano. Tal norma apunta. Thomas y Escoto comúnmente recibidos” (las citas internas corresponden a: S. que quien tiene mucha necesi- dad de alguna cosa suya. Nº 37. ¿no es posible concebir que un comprador abuse de la necesidad de dinero que padece el vendedor? Este nuevo interrogante conduce a pensar que Azpilcueta.15. a. cuanto merece la afición de que más la quería tener. que su precio justo. Si el origen del que partíamos era la consideración de que la compraventa se instituyó para utilidad recíproca de comprador y vendedor.3.VI. q. ¿por qué se afirma. como el conjunto de la tra- dición escolástica.77. 2000. después de enunciar la misma regla. en Opera omnia. en la que el comprador es consumidor y el vendedor aparece como comerciante. c. (ibid. La conclusión que se deriva de ambos factores es un desequilibrio CUADERNOS DE CC.1. afirma –mediante un ejemplo bastante revelador. a las utilidades de ambos. un tipo de coerción de la libertad que se apoya en el hecho de la necesidad ajena (Langholm 1998. importunado por otro.EE.RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. En el ámbito de los intercambios económicos existe. XVIII. Opus oxoniense IV. emerge inmediatamente otra cuestión: ¿no cabría pensar en una posición de dominio inversa en la relación de intercambio? En otras palabras. pp. contempla una determinada estructura de la relación de intercambio. 282s) “Tampoco es usura. Se puede pensar que esa precisa formulación de la norma ética. Aunque por sólo tener mucha necesidad el comprador. a. passim). de hecho.1 [vol.. de dolo o del miedo. p. constituye la formulación de una norma de justicia. Su sentido no puede ser otro que el de evitar el abuso por parte del vendedor de una situación de necesidad del comprador. p. y la estimación del valor –como la fijación del precio– atiende. que tiene la condición de profesional y actúa obteniendo ordinariamente un beneficio. presupone además una cierta estructura de mercado: de abastecimiento insuficiente o de concentración de oferta. d. 550]). 73-85 81 . En este punto cabe plantearse un interrogante.

Esta observación viene a confirmar que la reflexión de Azpilcueta no arranca de una concepción abstracta del mercado. pues en una consi- deración ideal del mercado. con lo que el problema apuntado se desvanece. la norma así formulada trata de restablecer la equidad conmutativa nivelando las posiciones en el intercambio. RODRIGO MUÑOZ de hecho que favorece la posición vendedora en perjuicio del comprador. pero no extenderla hasta hacer de las personas objetos de dominio. Es indudable que la interpretación precedente de la regla propuesta permite ampliar los términos con que la escolástica la expresa y formular su contenido esencial de modo univer- sal: no es justo valerse de una posición fáctica de dominio para imponer condiciones abusivas a la otra parte. en la que el carácter moral o ético de los comportamientos no resulta indiferente para el resultado del proceso. que expresado en esos términos podría verse como una invitación al ejercicio de la fuerza. por cuanto se puede vender”. reconoce que la competencia propia de la autoridad se extiende también a ese ámbito. sino de una realidad histórica como la descrita. CONCLUSIÓN Es obvio que Azpilcueta.EE. en coherencia con ese supuesto. lo que es lo mismo. resulta justo esperar una retribución a la propia utilidad. La afirmación de que la tasa ha de establecerse de modo restrictivo –sólo para ciertos productos e incluso por tiempo determinado– pertenece a un plano diverso. que no solamente permite sino que reclama una consideración ética o de carácter moral. Este es el interés que guía su acercamiento a la vida económica de su tiempo. Azpilcueta contempla la actividad económica en un marco político y. En primer lugar. ponen de relieve una visión de la actividad económica como un ámbito específico de ejercicio de la libertad humana. 5. y en particular la teoría del precio justo.. como consecuencia de la evolución del comercio y del crédito.VALOR ECONÓMICO Y PRECIOS JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. o. El aforismo del derecho clásico. basado en la afirmación de un orden económico espontáneo que nunca requiere correcciones. Nº 37. y EE. Tal afirmación viene subrayada. como la escolástica en su conjunto. Se puede objetar que el problema descrito es más artificioso que real. aborda el fenómeno de los intercambios desde una perspectiva moral. Algo semejante ocurre con las precisiones al principio “tanto vale la cosa.. pp. De este modo. El conjunto de los desarrollos de la moral económica. presentaba nuevos desafíos para la reflexión teológica. el del ejercicio de la autoridad conforme a lo que en cada caso dicte la prudencia. el propio sistema cuenta con leyes que lo devolverían espontáneamente a la situación de competencia perfecta. 82 CUADERNOS DE CC. en la exposición que ha sido objeto de nuestra atención. 2000.. la función que en esta materia se atribuye a la autoridad política. Pero ese carácter excepcional no permite hablar de un rechazo incondicionado del precio legal. se entiende siempre dentro de los límites de la justicia y de lo que resulta conforme a la recta razón moral. 73-85 . Según se desprende de la referencia al precio legal. por lo que se puede considerar los tres aspectos principales del pensa- miento del Navarro acerca de la fijación de los precios. que en el siglo XVI.

M. no sólo en campo filosófico. Ahora bien. BAC. La distancia que nos separa de la tradición escolástica no se reduce al mero transcurso del tiempo. apunta hacia una misma idea. permítase una última observación. Desde que se consolidaron los presupuestos intelectuales de la Edad Moderna. aquella de las personas que dan. Nº 37.. Pamplona. En ocasiones se ha señalado que el enfoque escolástico y el que adopta la economía moderna se corresponden con dos universos intelectuales o paradigmas diversos. al contemplar esa relación. Se puede anotar que.. Madrid. Ezquerro. Sin embargo. En: Operum II. Exigencias normativas y leyes positivas se conciben al modo de líneas que discurren en paralelo. M. presenta puntos de contraste bien patentes con respecto al de la economía moderna. desde bases más críticas. (1976-77): La teología española en el siglo XVI. de (1556a): Manual de confesores y penitentes. la equivalencia que exige la justicia conmutativa para las cosas que se dan. M. como dos ámbitos de racionalidad entre los que no cabe la comunicación. se ha de reconocer que resulta sorprendente la impermeabilidad de la economía científica a la crítica que ha sufrido el positivismo. de (1542): “Commentaria in septem distinctiones de poenitentia”. sin puntos de convergencia.EE. que en atención a su objeto es una relación de utilidad. aquel que tiene por objeto la satisfacción recíproca de necesidades por medio de bienes escasos. el pensamiento esco- lástico aparece hoy como una posición demasiado ingenua. 2000. O por expresarlo con otras palabras. los presupuestos filosó- ficos que asume la ciencia económica moderna. Romae 1588. la recepción de la aportación escolástica a la historia del pensamiento económico prestará una de sus contribu- ciones más valiosas si ayuda a repensar. El intercam- bio se contempla como un modo específico de relación entre las personas. estriba en una igualdad más radical.RODRIGO MUÑOZ VALOR ECONÓMICO Y PRECIO JUSTO EN LOS ESCRITOS DE MARTÍN. es decir. y EE. No se puede negar el avance en el conocimiento de los procesos de asignación de recursos económicos que ha tenido lugar desde la Edad Moderna. Es indudable que un acercamiento a la cuestión de los precios como el que queda esbozado en estos tres momentos de la exposición de Azpilcueta. que cierra el paso a todo diálogo posterior.. Pero al mismo tiempo. CUADERNOS DE CC. Andrea de Portonariis. la regla que permite atender a la utilidad del vendedor y no a la del comprador para el establecimiento de los precios. J. AZPILCUETA. Como es natural. Estudio histórico-crítico. BIBLIOGRAFÍA ANDRÉS. sino también en el de otras ciencias sociales.. En tercer lugar. ARIGITA Y LASA. 2 vols. M. no se puede olvidar que en sus términos es de orden personal. 73-85 83 . sobre este punto en particular. (1895): El Doctor Navarro Don Martín de Azpilcueta y sus obras. no obstante. A mi modo de ver tal observación resulta insuficiente cuando se toma como un punto de llegada. pp. es frecuente que las apelaciones a la ética se perciban como imposición arbitraria de una voluntad ajena que dificulta el progreso de la razón científica. Salamanca. se trata de una cuestión que excede con mucho el propósito de estas páginas. AZPILCUETA.

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