ACCIÓN DEL DOBLE EFECTO

El principio del doble efecto ha sido un elemento casi imprescindible en la teología moral católica para la formación del
juicio ético. El principio ha servido para el enjuiciamiento moral de muchas situaciones en que se da un conflicto de
deberes o valores, en las cuales sólo se puede evitar un mal o conseguir un bien más o menos necesario, cuando, en contra
de la voluntad, se prevé algún mal.

El principio se debe a Juan de Santo Tomás (1589-1644), aunque las premisas se encuentren ya en Santo Tomás. Desde la
segunda mitad del siglo xix alcanza un puesto de relieve en los manuales de Teología Moral, por influencia de J. P. Gury
(1801-1866). Pío XII lo "utiliza con frecuencia para dilucidar algunas cuestiones complicadas. Piénsese en la prohibición
del aborto directo, tolerado como efecto indirecto en algunas ocasiones.

La formulación del principio incluye, de una forma o de otra, las cuatro condiciones siguientes:

1) La acción misma, de la que se deriva una consecuencia mala, tiene que ser buena o indiferente, pero no mala
en sí misma, independientemente de las circunstancias.

2) El efecto bueno y el malo tienen que seguirse con igual inmediatez de la acción (pues, de lo contrario, la
consecuencia mala sería un medio para alcanzar el efecto bueno).

3) Únicamente el efecto bueno ha de ser perseguido por el actuante, que se limita a permitir o tolerar el malo.

4) Tiene que haber un motivo proporcionado para asumir la causa y permitir el efecto malo (DS 2131).

Es cierto que todos los tratadistas añaden que el juicio sobre tal proporcionalidad que compense las malas consecuencias
corresponde a la conciencia del sujeto agente, que debe guiarse por el orden objetivo del ser y de los valores y actuar con
la máxima prudencia:

«Como norma general podemos establecer que la razón positiva compensadora de las malas consecuencias debe ser tanto
más importante cuanto más graves son las malas consecuencias previstas, cuanto más próxima y estrecha es la conexión
causal entre el acto y las malas consecuencias, cuanto más débil es el título jurídico en que puede fundarse el sujeto
agente, cuanto más numerosas o poderosas son las razones particulares del sujeto agente, por ejemplo, en virtud de su
cargo o profesión, para dejar de realizar el acto causante de las malas consecuencias».

En la actualidad, el principio del doble efecto ha dado origen a múltiples discusiones. La formulación del principio fue un
recurso necesario para la solución de los inevitables conflictos de valores con los que la persona se ve enfrentada, pero,
en la práctica, puede dar origen tanto a un legalismo fisicista como a un incontrolable relativismo.

Sin referirse a él explícitamente, el principio del doble efecto no está ausente de las orientaciones marcadas por la encíclica
Veritatis splendor: cuando insiste en el hecho de que existen normas negativas absolutas que sin excepción prohíben
acciones intrínsecamente malas (n.50.52, 67, 80-83, 96, 97, 99, 104, 115) 71 y cuando afirma que «si es lícito alguna vez
tolerar un mal menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones
gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien (cf. Rom 3,8), es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que
es intrínsecamente desordenado y, por lo mismo, indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar
o promover el bien individual, familiar o social».

De todas formas, el principio del doble efecto nos remite a una concepción de la libertad y responsabilidad que no termina
en el sujeto mismo, sino que se abre a la presencia de los demás y reafirma la concepción de la responsabilidad moral
como responsabilidad social.

SEM. ARTURO JIMÉNEZ PALMA

La b) intenta excluir que la consecuencia mala sea un medio para el fin que se pretende.5. Como los medios son fines intermedios. II. Otras formulaciones del principio de la acción de doble efecto también se pueden reconducir. Estas reglas constituyen el llamado principio de la acción de doble efecto. – Que no haya otro medio más simple de solucionar el problema. con un fin bueno. Y la d) equivale a lo que afirmaba Santo Tomás con respecto a los efectos tolerados: que deben guardar proporción con lo que se intenta. más amplio y profundo desde el punto de vista teórico que el que se maneja normalmente. Análisis del acto moral. Es lícito realizar una intervención quirúrgica o instrumental muy riesgosa – pero indispensable para la salud de la madre- aunque ello pueda provocar o provoque la muerte del niño. a la conclusión de que. la decisión-acción y la proporción de los efectos tolerados con lo que se intenta. que el efecto bueno sea muy superior al mal que se provocará. Se busca el fin bueno de salvar a la madre y sólo se permite o tolera la muerte del feto. por tanto. ya que lo intentado es. Es lícito aplicar terapéutica anticancerosa de drogas o rayos en una madre enferma gravemente. esta regla se encuentra incluida en la obligación de que la intención sea buena. Damos tres ejemplos. mencionada anteriormente. Hoy en día la postura del magisterio de la Iglesia ha cambiado. aunque esa terapia provoque la muerte del feto. el fin y las circunstancias. seguiría a la acción de modo más próximo que el fin. . las reglas del principio de la acción de doble efecto son superfluas. Nunca el fin justifica los medios. por estar perfectamente comprendidas e integradas en el enfoque del acto moral que hemos venido explicitando. Es lícito extirpar un útero con cáncer. La c) equivale directamente a decir que la intención debe ser buena. y tienen que recurrir a la elaboración de unas reglas que permitan determinar si una acción con efectos buenos y malos puede realizarse sin culpa moral. Para examinar la licitud de acciones que tienen efectos buenos y efectos malos. No es lícito hacer un mal para buscar un bien. la regla a) equivale a decir que la decisión-acción debe ser buena o indiferente. 2. en los que no se comienza matando al feto: 1. si esa consecuencia mala fuera medio. por brevedad. aunque tenga un embarazo. si en vez de examinar en una acción sólo el objeto. c) que se actúe con buen fin y d) que exista proporción entre el efecto bueno y el malo. el fin y las circunstancias. Su formulación varía de unos autores a otros. correctamente entendidas y a efectos prácticos. O sea. analizan en el acto moral el objeto. objeto de la intención del sujeto que actúa. 3. además de objeto de la intención. con esta regla. Una propuesta. por otro lado no sería permitido comenzar con la muerte del niño. siguiendo la sistematización de Santo Tomás en la Summa Theologiae(83). tal como hemos afirmado anteriormente. Principio moral de la causa del doble efecto En breves palabras este principio afirma que se busca un fin bueno. sin especiales dificultades. Pero. las describe así: a) que la acción en sí misma sea buena o indiferente. a los principios tomistas expuestos aunque. pero por otro lado se dará un fin malo. La acción de doble efecto Los estudios de moral clásicos. Así.d. examinamos la intención. – Que haya proporcionalidad en lo que se vaya a hacer. También aquí se busca el fin bueno de salvar a la madre y sólo se permite o tolera la muerte del feto. por tanto. se elimina la posibilidad de obrar el mal para conseguir el bien. b) que la consecuencia mala no se siga directamente de la acción que se realiza. Un ejemplo muy frecuente y muy práctico para este principio es el aborto. El principio moral de la causa de doble efecto sugiere cuatro condiciones o circunstancias: – Que el efecto deseado sea el bien y el mal solo sea permitido. liberalizándose y afirmando de que en caso de que la vida de una madre corra peligro se puede realizar un aborto. Si examinamos estas reglas desde el punto de vista que hemos empleado hasta aquí. omitiremos poner aquí más ejemplos. Llegamos. aplicando el principio de la causa del doble efecto. un efecto de la acción. observamos que. estos tres elementos no bastan. Es decir buscar un fin bueno (salvar la vida de la madre) aunque ello ocasione la muerte del feto (fin malo no querido). Una de ellas. – Que el resultado deseado no sea el resultado de haber hecho antes una acción mala En este contexto considero que el aborto. son otro modo de formular lo que llevamos dicho. si se busca hacer algo por el bien de la madre que traiga como resultado la muerte del feto entonces si es posible.