HISTORIA Y FICCIÓN COLECCIÓN NARRATIVAS

COLEC
ATIVA
S
NARR CIÓN

PRESIDENTA DE LA NACIÓN
Dra. Cristina Fernández de Kirchner

MINISTRO DE EDUCACIÓN
Prof. Alberto E. Sileoni

SECRETARIO DE EDUCACIÓN
Lic. Jaime Perczyk

JEFE DE GABINETE
A.S. Pablo Urquiza

SUBSECRETARIO DE EQUIDAD Y CALIDAD EDUCATIVA
Lic. Gabriel Brener

historia y ficción
colección narrativas

. En los doce relatos que aquí se reúnen vemos desplegarse esa tarea casi mági- ca que la ficción cumple a veces sin proponérselo. Mariel Billinghurst Revisión Hemos recorrido estas páginas con creciente entusiasmo y esperamos que con Silvia Pazos ese espíritu ellas sean recibidas en nuestras aulas. Patria entre nuestras y nuestros jóvenes. habremos dado un paso más en dirección a la construcción de 136 p. Hace tiempo ya que los historiadores han aceptado de buen grado este encuentro entre la historia y la ficción. recopilado por Maria Rosa Lojo. En esta línea de trabajo. ALBERTO SILEONI Coordinadora de contenidos María Rosa Lojo Coordinadora editorial Natalia Volpe Es un gran orgullo para este Ministerio de Educación llegar a todas nuestras escuelas secundarias con este libro que reúne doce cuentos sobre diversos hechos Diseño Gráfico Juan Salvador de Tullio de nuestro pasado.al. Cuentos. cada uno de ellos contextualizado por un especialista en la Mariana Monteserin disciplina histórica. 2013. CDD 863 Fecha de catalogación: 08/11/2013 5 . [et. Maria Rosa. en un conjunto que ha contado con la inestimable coordinación Elizabeth Sánchez de María Rosa Lojo. ción a este objetivo. sino por el contrario estimular la curiosidad sobre él y permitir la emergencia de nuevas preguntas allí donde con frecuencia parece estar todo dicho. no buscan entregar a lectoras y lectores una versión compacta y cerrada de nuestro pasado. recop. en una Argentina que obstinadamente trabaja ISBN 978-950-00-1001-6 por un futuro con mayor justicia y libertad. . nuestro Ministerio quiere que en las aulas argentinas también se produzca el señalado encuentro y que ello permita. Manuel II. Si en algo ayudamos con la presente edi- 1a ed. . otras veces la ficción ilumina aspectos que una lectura superficial del pasado deja de lado o simplemente ignora.. : il.Buenos Aires : Ministerio de Educación de la Nación. El entusiasmo al que hacemos referencia ha surgido al compro- Foto de tapa bar la riqueza que puede alcanzarse mediante el cruce de miradas y saberes que. HISTORIA Y FICCIÓN Plan Nacional de Lectura PALABRAS INTRODUCTORIAS Directora Margarita Eggers Lan PROF. Literatura. Así como puede anticipar y aún crear hechos y climas sociales y culturales. apuntalar la labor docente y generar la reflexión y el debate acerca de la historia de nuestra Historia y ficción / Manuel Mujica Láinez . Guillermo Albanesi saludablemente. Mujica Láinez. Lojo. 25x19 cm.] . a la vez. antes impensable cuando regían las reglas de un cerrado academicismo. I.. tanto por los estudiantes como por los docentes. una secundaria inclusiva y de calidad. 2. 1.

este material está concebido como un espacio de búsqueda para alumnas. Con ella proponemos abordar de manera entrelazada. con perspectivas integradoras que son sustento de nuestra identidad. en torno a la historia nacional. el Plan Nacional de Lectura avanza en la cons- trucción de distintos discursos narrativos. la contextualización histórica a cargo de investigadores de reconocidas universidades. alumnos y docentes. hacer confluir ambos abordajes acerca de distintos hechos de nuestra historia. a quien en especial agradecemos su dedicación. HISTORIA Y FICCIÓN Palabras introductorias plan nacional de lectura Historia y ficción inicia nuestra Colección de Narrativas. diversos campos del conocimien- to y de la experiencia humana –historia. ciencia. destinada a docentes y estudiantes de escuelas secundarias y de Institutos de Formación Docente. 7 . Este primer volumen fue cuidadosa y atentamente compilado por María Rosa Lojo. Ella sumó a la riqueza de los textos literarios de autores argentinos. arte– en torno a situaciones que encuentran en la ficción nuevas miradas interpretativas. A partir de Historia y ficción. Esto permitió en cada caso. Así.

aunque se tratase de sucesos relati- vamente cercanos al momento de la escritura. mujeres y varones de diferentes orígenes: criollos. mestizos. variopintos inmigrantes. en el oblicuo espejo del pasado. Los héroes adquieren cuerpo (intimidad sexual y sentimental. conformaron un marco especialmente propicio para la revisión del imaginario histórico. de una plural y móvil identidad nacional que sigue enriqueciéndose con nuevos aportes. En sus páginas se cruzan las guerras de la Independencia. quizá como ninguna otra. y las etnias no blancas (pueblos originarios. aborí- genes. El contexto problemático de la globalización asimétrica y la búsqueda de la segunda y definitiva independencia. nos habla del presente: de las tensiones. la Se- mana Trágica. afroargentinos) se revelan como sujetos históricos y políticos. el peronismo y el cadáver secuestrado de Evita. los caudillos. junto a los conquistadores y la inmigración. Los cuentos reunidos en esta antología se remontan hasta la primera funda- ción de Buenos Aires (Mujica Láinez) signada por el desencuentro y el espanto de sitiados y sitiadores. Como es propio de la literatura. cofundadores imprescindibles. de la novela) en nuestro país. el experimento sincrético de las misiones jesuíticas. y la bibliografía final abre las puertas a la curiosidad ulterior de sus lectores. de la mano de la investigación académica. No es casual que el género se haya revitalizado en la Argentina desde la década del 80 del siglo XX hasta nuestros días. HISTORIA Y FICCIÓN PRÓLOGO MARÍA ROSA LOJO La ficción histórica es una matriz fundacional de la narrativa (y sobre todo. vulnerabi- lidad ante el deterioro. El contrapunto con las reflexiones historiográficas contextualiza cada cuento. intereses y conflictos que lo cruzan. de José Mármol. como ocurre con Amalia (1851). Pero. 9 . valores. estos ejes temáticos se abordan desde la mul- tiperspectiva y la compleja y concreta experiencia de sus protagonistas: algunos célebres y otros ignotos. mientras que las heroínas silenciosas antes ausentes recuperan presencia en el espacio público. la vejez y la muerte). narradoras y narra- dores buscaron mirarse y mirar la realidad nacional con la perspectiva del tiempo y la distancia prestigiosa del conocimiento. Desde los comienzos de la república. afrodescendientes. la gobernación de Luis Vernet en Malvinas. las guerras civiles y sus levas. las últimas rebeliones federales. la narrativa histórica. y llegan hasta el terrorismo de Estado de la última dictadura (Tizón). En este recorrido tambalean los viejos relatos pedagógicos y se reacomodan sus personajes.

las hogueras de los indios chisporrotean día y noche. No los cuentan ya. muestra en su tersura el “Ave María” heráldico del fundador. los gemidos del Adelantado. un soplo de aire helado. hasta los navíos que cabecean más allá de la playa de toscas. Hubieran querido sacarle de allí. debajo de las otras voces. ven al fulgor de las hogueras destrenzadas por la locura del viento. junto a los fuegos débiles o arrimados a las estacas defensoras. desplegar las velas y escapar de esta tierra maldita. cerca del Erasmo y el Virgilio inútiles. las sombras bailoteantes de los salvajes. De tanto en tanto. se adhieren al gran tapiz con los emblemas de la Orden de Santiago. en la que se 11 . ahí está el angustiado implorar de aquellos a los que roe el ham- Manuel Mujica Láinez bre. Su diestra. Y enseguida recomienza la lluvia de flechas incendiarias cuyos cometas iluminan el paisaje desnudo. al colarse en las casucas de barro y paja. blandiendo la espada como un demente. que reptan sobre el lujo burlón de los muebles traídos de Guadix. Así han transcurrido varios días. triturado: las flacas raciones primero. muchos días. Ahora jefes y soldados yacen por doquier. las sabandijas inmundas. HISTORIA Y FICCIÓN 1536 Alrededor de la empalizada desigual que corona la meseta frente al río. limpia de viandas. añaden pavor a los conquistadores. trae con él los alaridos y los cantos de guerra. En la negrura sin estre- llas meten más miedo todavía. Todo ha sido arrebatado. Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. del tiroteo espaciado de los arcabuces. Es difícil distinguir a los vivos de los muertos. En las tre- guas. luego la harina podrida. Los españoles. apostados cautelosamente entre los troncos. hubieran querido arrastrarle en su silla de manos. pero en el interior de su choza miserable y rica le acosa el fantasma de esas caras sin torsos. Y cuando no son los gritos de los sitiadores ni los lamentos de Mendoza. y cuya queja crece a modo de una marea. El enfermo se retuerce como endemoniado. pero no lo permite el cerco de EL HAMBRE los indios. las ratas. aparecen en las mesas. entre la revuelta vajilla que. del golpear de las ráfagas. del crujir y derrumbarse de las construcciones ardientes. Don Pedro se niega a ver sus ojos hinchados y sus labios como higos secos. arran- cado. las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente. que no abandona el lecho.

sobre el suelo duro. antiguo lo que pasó: le asesinaron en el Janeiro. y no Pero de repente surgen de la noche cuatro sombras. como tres péndulos grotescos. oscilan los cadáveres plata que le entregó su madre al zarpar de San Lúcar y en el que hay labrada de los tres españoles que mandó a la horca por haber hurtado un caballo y una cruz. Esa rabia le mantiene. ¡ay!. pues sabe que otros com. Les imagina. El único que para él algo valía. En los puentes y en las cámaras departían como jefes: Don Francisco de Mendoza. ¡Ay!. Dijérase que por unas horas regalan con maravillosos festines. Se aproximan a existirían diferencias. toca a su hermano montar guardia junto al patíbulo. también imagina. Pero hasta allí le hubieran alcanzado los que. ¡Ah. punzan los dolores y doblarse en dos y tiritar en un rincón de la tienda. el ballestero. famélicos también. más El hambre le nubla el cerebro y le hace desvariar. temor y por envidia. le impide echarse a morir. Si vino a América más y los alcanzará. de una fuerte que el de las medicinas. de los que condujo al saqueo de Roma. pues ha amenguado el ataque. Ahora les ve. sin piernas… Unos pasos violento. Unos pasos más… fue porque creyó que aquí se harían ricos los caballeros y los villanos. don Fernando. Cuelgan. Hasta allí se hubiera deslizado la voz espectral de Osorio. En Morón de la Frontera detestaba al señorío. y Bernardo Centurión. Baitos busca su camino a ciegas entre las matas. Virgen del Buen Aire? ¿Cuándo regresarán El viento esparce el hedor de los ahorcados. hacia las horcas. Baitos les ha espiado con los ojos pequeños. de un bocado. mientras él perece con las entrañas ara. cuánto les odia. nunca hubiera logrado eludir sosteniéndose el uno al otro. ¿Cuándo regresará Ayolas. en el centro mismo del real. ¡el hambre!. despedazados. con su hermano Francisco llegado aquel plañir atroz de bocas sin lenguas. Le irrita observar que ni aun 12 13 . Su hermano ha ofrecido vanamente. ¡Los ahorcados! Esta noche le y partirán hacia la comarca del metal y de las perlas? Se muerde los labios. y las otras voces. No hay más que ceñirse el vientre que pañeros les devoraron los muslos. era Juan Osorio. con la pero de ellos brota el rugido que aterroriza. pero que en su vida sin fervores obra como un estímulo los tres cuerpos mutilados. a cambio de un armadillo. se aferra a las borlas del lecho. habrá paz con los indios. Por co. sus iguales. Toma su ancho cuchillo de caza y sale tambaleándose. de la fundación que tan recio golpe ha asestado a las ambiciones de esos el que hizo asesinar en la playa del Janeiro. Le asesinaron los señores por cuatralbo de las galeras del Príncipe Andrea Doria. como si quisiera arrastrar el pabellón de damasco y sepultarse cuando pretenden endulzar el tono y hablar a los marineros como si fueran bajo sus bordadas alegorías. Sí. ¡El hambre!. no lo habría logrado. cuatro se las daban de duques. el adolescente que fuera mayordomo de si estuvieran en palacios. allí están. con sus ceremonias y sus Baitos se disimula detrás de una barrica. y la de su hermano don Diego. la única alhaja que posee: ese anillo de recordar que allá afuera. de un cuero. ¡Mentira. ñadas por el hambre. No queda nada que la persecución de la carne corrupta. y ya se sabe de nuestro señor Carlos Quinto. no necesita asomarse a la ventana para culebra. Carlos Dubrin. Su hermano andará cerca. Son cuatro hidalgos.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN enrosca el rosario de madera. don Diego Barba. muy joven. que nada justifica. ¡Cómo se equivocó! España no envió a las Indias una una de las hogueras y el ballestero siente que se aviva su cólera atizada armada con tanta hidalguía como la que fondeó en el Río de la Plata. el genovés. porque no lo hay. mentiras! Tentado está de alegrarse por el desastre jidos de la tropa. ¿Por qué no arrastrarse hasta él? Entre los dos podrán descender los platos donde el pintado escudo del Marqués de Santillana finge a su uno de los cuerpos y entonces… extravío una fruta roja y verde. las tiendas y los fuegos escasos. falsos príncipes. registraron el campamento. porque no lo hay. de la Orden de San Juan de Jerusalén. ¡clavar los dientes en un trozo refugiarse con sus cardenales en el castillo de Sant Angelo. Rey de los Romanos. Baitos abre los ojos y se los que fueron al Brasil en pos de víveres? ¿Cuándo terminará este martirio pasa la lengua sobre los labios deformes. cuando el Papa tuvo que de la situación. allí están. Es un odio aquí debe de ser. cuyo olor invade el aposento y es más robar. Pero así hubiera ofrecido una montaña de oro. Todos por las presencias inoportunas. Y su mirada turbia vuelve hacia ballesta. La luna macilenta hace palidecer tienda. Baitos. le alimenta. habérselo comido. Acurrucando en un rincón de su Es una noche muy fría del mes de junio. Y si no hubiera de carne! Pero no lo hay… no lo hay… Hoy mismo. Tira de ellas aires! ¡Como si no nacieran todos de idéntica manera! Y más ira le causan enfurecido. piensa que el Adelantado y sus capitanes se las chozas. caballero entrecerrándolos bajo las cejas pobladas. cuánto. ¡Sí! ¿Y por qué no alegrarse? ultimado por los querandíes el día de Corpus Christi. sin brazos. Su odio contra los jefes se torna entonces más frenéti. Allí estará ahora. hermano de leche pues se acercaba a veces a la soldadesca. Ahora culpa a los jefes distantes.

Centurión. Escudriñó en la oscuridad. encadenados a los remos. pues ya no le restan casi fuerzas. han perdido nada manto de nutrias del capitán de Doria se recortó. estremecida de Conversan los señores en la claridad de la fogata. Se muerde un brazo hasta que crecido durante el viaje. estertor. Tuvo que los aros de oro sobre el cuello de pieles. Lo veía todo como arropado por una bruma leve. riz. y de hacer relampaguear No. Hasta que cesa todo cuando su dueño afirma las manos en las caderas. Los otros ya no estaban allí. brilla la cruz de Malta. Los dientes de Baitos Cuando recobró el sentido. brilla el encaje del mayordomo del Rey de los Roma. en su más terrible verdad. en la carne de ese animal que está cazando y dos brazos y de dos piernas y de cuanto es menester… que ha logrado por fin! La bestia cae con un sordo gruñido. ni de la cuba para no caer. comprueba que Carlos Dubrin. de su agilidad… un modo de volver la cabeza morena. Y tomándose las brasas. de los tigres que merodean en torno del campamento. Ya en San los cuerpos desflecados. muy cerca. y él cae encima y siente. hambre. Por lo menos lo cree él así. entre esas pieles que Francisco le quitó tos. el anillo con una labrada cruz. el caballero de San Juan luce todavía su roja cota de armas. lo sabrá. Se incorporó pesadamente y miró hacia las al cuatralbo después de su muerte. camino del corazón.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN en estos momentos en que la muerte asedia a todos. dientes y los puños. por ventura? También dispone de adentro. con la cruz Nadie: ni su hermano. de una vez por todas?¿Por qué también que el gran almirante le dio ese manto de pieles el mismo día en no aprovechar la ocasión que se le brinda y suprimirle para siempre? Ninguno que el Emperador le hizo a él la gracia del Toisón. En su delirio no sabe ya si ha muerto el cuatralbo del Príncipe Doria o a uno nos. que a Baitos le obliga a apretar los levantar la empuñadura afirmándose con las dos manos para clavar la hoja. a la luz roja de de su empaque y de su orgullo. exhausto. tropiezan con el anillo de plata de su madre. sobre el desgarrado jubón. para abrigarse. magnífico. pronto a apagarse. en El hambre y el odio ahogan al ballestero. si fomentaron su animosidad. ca tanto engreimiento? De verle. Sabe qué no. y que el a esa hora solía andar de ronda con su libro de oraciones. Detrás. le cobró una aversión que ha que si no la apacigua enseguida enloquecerá. Brillan sus palmas y convulsiones. tumbado junto a la empalizada. Retuvo la respiración. Un salto y el cuchillo de caza se hundirá en la espalda del italiano. ¿Y qué? ¿Acaso se expli. Quiere gritar mas no lo consigue saciarse. Se troncharía ese brazo. sobre la lengua. ¡Cuatralbo. la tibieza de la sangre. Alguien se movió. ni tan siquiera el señor don Rodrigo de Cepeda. pues los centinelas están lejos. allá. ni el caballero de San Juan. cuando embarcaron. casi africana. suntuoso. Había callado el viento y se oían. Como un borracho se encarama en 14 15 . italiano lleva sobre la armadura la enorme capa de pieles de nutria que le Bernardo Centurión se interpone entre él y los cadáveres: solo Bernardo envanece tanto. Nadie: ni el mayordomo del Rey. Casi no divisaba a los ajusticiados. y el manto de nutrias se abre. Tiene seguro de su destreza. saltar así? En Morón de la Frontera hubiera estado podido pensar que era el propio Andrea Doria quien venía a América. Tiene una flecha plantada entre los ojos de vidrio. Y los tres cuerpos lívidos penden. Solo entonces la pincelada bermeja de las brasas le muestra más y cae silenciosamente desvanecido sobre la hierba rala. No piensa en el horror de lo que está haciendo. con su Príncipe Doria y que ha luchado a sus órdenes en Nápoles y en Grecia. Busca bajo el manto. y deaba apenas. al corsario italiano. y el El ballestero lanza un grito inhumano. Dos. Los cuentos de los soldados que a él se refieren siente. hubieran Pero ¿podrá él. cuando venía a bordo de la nao. no fue un salto. los aullidos de la indiada. los tres de apuñalar lo cercena con la faca e hinca en él los dientes que aguza el cadáveres giran en los dedos del viento. sino en morder. Se devoraría a sí mismo. en la frente. la caricia de la piel. fue un abalanzarse de acorralado cazador. mucho más allá. se había ocultado la luna y el fuego parpa. sobre la cara. en la na- sus sortijas cuando las mueven con la sobriedad del ademán cortesano. ve el rostro torcido de su hermano. El hambre le tortura en forma tal que comprende Lúcar de Barrameda. remo. que blanca de ocho puntas abiertas como una flor en el lado izquierdo. Sabe que ha sido capitán de cuatro galeras del pudiera. tres veces arranca el cuchillo. horcas. Los espantosa tentación… Si el genovés se fuera de una vez por todas… ¿Y por esclavos turcos bramaban bajo su látigo. y al topar con un brazo del hombre que acaba beza crespa con altanería y le tiemblan los aros redondos. Nadie. en los pómulos. cuatralbo de la armada del Príncipe Andrea ¡Y cómo desapareció en la suavidad de las nutrias! ¡Cómo se le fue hacia Doria! ¿Y qué?¿Será él menos hombre. Y a pocos metros se balancean A este Bernardo Centurión le execra más que a ningún otro. El genovés dobla la ca. en verdad.

En 1536 arri. donde la poética realista suele impregnar. Fue también autor de bio. el Premio Nacional de Literatura. Las crecientes exigencias intentando expulsarlos. Los viajeros (1955) y otros textos. Perdieron muchas vidas de alimentos. dos mundos en pugna. es también investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Honor del Gobierno de Francia. Las crónicas y posteriores relatos literarios ploración para tomar posesión del territorio nos hablan de la atroz experiencia de los y evangelizar a los “infieles”. El laberinto (1974). Solo sobrevivió Francisco del Puerto y de las flechas y piedras indígenas. Díaz de Solís recaló en las costas del Río pequeña fortificación.Córdoba. Bomarzo (1962). con títulos como Aquí vivieron (1949). como si EL HAMBRE la mano trunca de su hermano le fuera apretando la garganta más y más. frágiles. Tanto como Los habitantes originarios del lugar su desesperación y perplejidad ante esos recibieron sorprendidos a los españoles.HISTORIA Y FICCIÓN la estacada de troncos de sauce y ceibo. sitiados. Buenos Aires. y se echa a correr barranca abajo.1999. Los ojos se le salen de las órbitas. la fuerza. Doctor en Historia (UBA). teoría de la historiografía y grafías y ensayos. Cuentos completos 1. debates intelectuales. OMAR ACHA se de elementos fantásticos y maravillosos. Se lo tradujo a múltiples idiomas. ENCUADRE HISTÓRICO hacia las hogueras de los indios. En su vasta obra narrativa descuella la ficción histórica. la Legión de versidad de Buenos Aires. Publicó libros sobre historia argentina. La Matanza. Cuando comenzaron los comba- pofagia ritual con el objetivo de adquirir las tes fueron protecciones vacilantes entre características más valiosas de los venci. Manuel Mujica Láinez Buenos Aires. Misteriosa Buenos Aires. Docente de Filosofía en la Uni- Obtuvo el Gran Premio de Honor de la SADE. Tras una cruenta lucha. ensayista. primer Podemos adivinar también el terror y la núcleo de la ciudad más imaginada que bravura de los habitantes originarios. ©Manuel Mujica Láinez. Científicas y Técnicas. una realidad lejana de las ciudades de Pedro de Mendoza. El pequeño reducto que oro y plata que aspiraban a apropiarse por fundó fue llamado “Puerto de Nuestra Se. del real. 1984. ñora de Santa María del Buen Aire”. Retrató el fulgor y la decadencia de la llamada aristocracia argentina en novelas como La casa (1954). 1910 . extraños con una lengua incomprensible y Pero fueron amigables y les proveyeron armas terribles. fue atacada por grupos guaraníes paraban de los habitantes originarios eran locales. Además del ataque dos. Fue el primer episodio de vencimiento de los aborígenes querandíes una historia beligerante y dramática. bre comenzó a socavar lenta pero inexora- Dos décadas después la corona de blemente a los orgullosos conquistadores. Las barreras que los se- Uruguay). 1971. Castilla envió un nuevo contingente de ex. de la Plata mientras buscaba un paso al La empalizada que protegía a los in- Océano Pacífico. Cuando la expedición de vasores estaba ubicada cerca del actual Solís desembarcó en la ribera oriental (hoy Parque Lezama. otro lado de la empalizada. Estos tenían costumbres de antro. Aires tendría lugar recién en 1580. tido en 1541. Lograron su come- por parte de los recién llegados y el con. con la venia del Papado. Misteriosa Buenos Aires (1950). La de que iban a ser sometidos condujeron segunda y definitiva fundación de Buenos al enfrentamiento. el ham- quienes permanecieron en los barcos. de sus divisiones y odios inter- bó una expedición al mando del Adelantado nos. El Unicornio (1965). “El hambre” en Manuel Mujica Láinez. En 1516 la tropa del conquistador Juan los conquistadores fueron cercados en su Alfaguara. 16 .

Una llama que desgarra las tinieblas. Le di orden entonces a mi indiecito de que la sacara de la vista. se retuerce. aún conturbado. lúbrico. le hormiguean por las manos y por la espalda. apenas emboza- do por una hirsuta cabellera. El inocente Javier me señalaba una estatuilla tosca y casi obscena: una diosa pagana con sus atributos de mujer exagerados. Y partí presuroso hacia las sementeras. No son los peces: son los senos monstruosos de la diosa pagana. HISTORIA Y FICCIÓN Paracuaria. se ríe. la trajeron. y lo rozan. Un alarido atroz. larvas. me la mostró entusiasta. una vez que todos se retiraron. Hasta me da vergüenza consignarlo aquí y con semejante pormenor. en un rincón. Brotan peces. Un torso de mujer que se menea con procacidad. que yo no quería toparme con tamaño engendro. molesto. esa Gorgona desgreñada e impúdica. Frente a ese espectáculo. cuando se cumplieron dos años de mi llegada a la reduc- ción de San Cosme. ¿Botarla. que ahora grita. La cabellera es ahora un río o una enredadera que se extiende palpitante. Un cuerpo desnudo. Cabellos tentáculos. Se hallaba desnuda y expo- nía al aire dos voluminosos e irreverentes senos y unas caderas desmesura- damente anchas. Los indios entraron sigilosamente en mi cabaña y la depositaron sobre la mesa. Cabellos víboras. Yo me di vuelta con benevolencia y apenas la vi tuve que contenerme para no soltar el grito. El Padre Manuel despierta trémulo. camina trasta- billando. Cabellos flechas. Da un salto hacia él y se sacude en un paroxis- mo infernal. Se incorpora. no supe cómo proceder. marzo 17 de 1742 Esta mañana. Yo estaba inspeccionando una caja de accesorios eclesiásticos que acababa de recibir y no me percaté de in- mediato. Se lava la cara en la jofaina para borrar la resaca de la pesadilla. aventar las últimas imágenes. agitado. gusanos. que la pusiera en el piso. Pero. el pequeño Javier. destruirla? ¿Reclamar que los indios que la habían traído se la llevaran aprisa de mi casa? ¿Recurrir a un exorcismo VIRGEN PAGANA como ante una criatura demoníaca? Y no me era posible demorarme en estos menesteres: me estaban aguardando en el campo comunal para prin- MARÍA ANGÉLICA SCOTTI cipiar la recolección del maíz. 19 . el indiecito que siempre me acompaña. aunque inquieto.

Y está también Javier ¿Deberá pedir ayuda al Padre Miguel. Uno ordena cotidianamente la realidad y dora. Hace calor. Pero no encuentra nada. “Sabed que vienen ocurriendo cosas inquietantes. Sin duda. señalándole gozoso al crío que. no puede confe. incompren. la ha desterrado de su habitación? Mejor así: no quiere verla tambalea o es él el que desvaría? ¿Por qué toda esta desorientación. se abandona un momento. El Padre Manuel torna a mirar a la Virgen la Inmaculada. El Padre Manuel está sentado al aire libre escribiendo. desatino?. sus callados indios. tí”. ¿Dónde han a mirar. ¡No sólo peñan los ebanistas y los torneros. Dios o los santos lo están poniendo a prueba. su compañero? No. Ve la plaza. La mirada de la mujer se fija fugazmente en la pared del fondo y enseguida. ¿Ja. Visitar algún malintencionado. Tendrá que destruirla. los molineros y los panaderos cumplen adecuadamente con su faena. Vuelve a los indios para que ellos mismos aniquilen sus ídolos bárbaros. sino que alguien. La había olvida. ha substraído a la Inmaculada Virgen de su sitio!”. Cede. se oyen músicas. Él le grita.. El Padre Manuel persigue la El Padre Manuel abre los ojos. Sólo hay una huella de polvo puesto ese engendro. Ibo- cabellera. rincón con los brazos sobre la frente. amparándose. tendido en una estera. “Qué pasa.. baja la cabeza. Que no queden más rastros de ella ni de sus desmesuras. vier. habitual mesura. Ella siempre está dispuesta para acoger las debilidades o y ahora vislumbra que su manto se ha trenzado con los bejucos que bajan miserias de los hombres. Va en su busca y no la halla. Lo mejor será pedirle auxilio o consejo a la Virgen. Marcha hasta la capilla y busca con la vista la pequeña imagen consola- do en medio del trajín de la jornada. temblorosa. como sujeta por las lianas. parpadea. Atisba uno por uno a sus fieles. El indio aprieta castigues a mi madre. Se le cierran Concluida la misa. las piernas y emite suaves gorjeos. La mujeruca de la carnes y los colores. como resguardándolo. Intenta en vano volver a escribir. Un indio se adelanta y lanza palabras herméticas. La estatuilla pagana. también a los fabricantes de laúdes y de relojes y comprobar si han adquirido Desde el púlpito. Es el fetiche diabólico. somnolienta. ¿Qué son esos sueños que lo asedian sin cesar? En es la Inmaculada. Después de guardar los ornamentos. Ahoga un grito y se vuelve hacia la mujer que está en su sus muchos años de trabajo en las misiones nunca le ocurrió nada igual. La desprende con cautela y se Alrededor de ella advierte que hay flores y como una suerte de enredadera seca el sudor de la cara. de pronto. el Padre Manuel se enardece. una señal. lo toma de la mano. Todavía en el entresueño se hinca mandato la había confinado en un recoveco.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN La estatuilla. los lienzos y los murmullos. los plateros y los grabadores. Todos menos Ja- los ojos. Sus sentidos en el sueño todo se trastrueca. el fiel monaguillo. de un cobertizo de palmas. diabólica. pero no la sibles. Ibotí corre a refugiarse en un rincón. ante el altar de San Ignacio y reza. persuadir parecen traicionarlo al igual que los perversos fantasmas del sueño. sí. de la cabellera hirsuta. olvida por un instante su suficiente destreza en sus oficios. visiones siniestras. Él se ensaña y grita y las manos del indio se llenan de sangre. cálices. esa medusa obscena? Recuerda que él con su propio en el lugar. Teme cerrar otra vez los ojos. ¿Algo maligno lo persigue? ¿La realidad vier la ha sacado. este más ni recordarla. Cae al suelo Apenas entra. descubre que quien está a su lado. quiere recriminarlo pero no le sale la voz. acezante.. crispado sobre el filo de la pluma de ganso. O. y descubre que tiene el puño dirección de la mirada y le golpea la retina la visión de la estatuilla pagana. más bien. bajo el amparo incrédula.. El indio calla pero no suelta su presa. Él enarbola una vara de se halla recluida hace días con su criaturita enteca y con fiebre. el Padre Manuel advierte que al crío le han vuelto las un idolillo de barro y se rompe. Hoy habrá que recorrer los nuevos talleres para examinar cómo se desem. La Inmaculada no está en su nicho. la tranquiliza.”. despeñarse en esas y. “Yo sé. mimbre y le pega en las manos. todos se retiran despaciosamente. Siente la cabeza pesada. mueve los bracitos y sar tales flaquezas. el indiecito se le acerca. Controlar si anda de mano en mano una estatuilla pagana. pero ellos le devuelven una mirada atónita. Se restriega los ojos. Se persigna presurosamente. Debe hacer algo con esa burda hechicería. Y que no son fieros tentáculos sino más bien como 20 21 . en busca de un gesto. Es una tarde sofocante. dice y lo guía hasta una choza donde la india Ibotí un bulto contra el pecho. extrañas. Paí.

gión constituyó un medio privilegiado para pués de una encarnizada lucha contra los superar los efectos traumáticos de estas “hechiceros” indígenas. compiló el libro de testimonios de vida de viejos pobladores Las voces de la me. también conocidos y a los trabajos en las chacras. región meridional de América un sistema nas cumplieran con la asistencia a misa ©María Angélica Scotti. Como si estuviera a gusto con su compañía. español y latín. Los sacerdotes abruptamente con la expulsión de los je- MARÍA ANGÉLICA SCOTTI supervisaban estrictamente las tareas suitas. Investigador del Conicet y profesor de la Además. Estudió Letras en la UBA. donde eran población total de 140. epidemias y conflictos devastadores que tiana. mandioca. Salta. demo. Buenos Aires. de donde se obtenían los me- por sus dimensiones territoriales. dagogía jesuítica. En su conjunto. las 30 bién se desarrollaban actividades en ta- reducciones del Paraguay. un sacerdote y su compañero. ras y ornamentos para las iglesias. ayudados por una éli. estancias. semisonriente. Como si allí hubiera hallado su exacto lugar. de la ornamentación de los templos hasta te indígena con cargos administrativos y las celebraciones del calendario litúrgico. Greca. hospitalario. que le da una expresión apacible. de pueblos de indios. económica vieron actitudes variables. de Santa Fe). y en este sentido se orientó la pe- lograron instalar no solo los valores cen. en algunos casos la liturgia. Y que la enredadera. Diario de ilusiones y naufragios GUILLERMO WILDE (Premio Emecé 1995/96. A pe- Los indígenas allí congregados hablaban sar de su éxito aparente. 1945. los sacerdotes crisis. y allí se dedicó a coordinar talleres de escritura. 1974. Cada reducción tenía dos promoviendo a veces la incorporación de jesuitas. Primer Premio Municipal de Buenos Aires y Segundo Premio Re- gional de la Secretaría de Cultura de la Nación) y Las orillas del fuego (Catálogos. Premio A. en 1768. asombrosamente. Doctor en Antropología (UBA). eclesiásticos que sabía leer y escribir en La historia de este experimento concluye guaraní. algodón. mas de devoción nativa. llena de alusiones a for- trales de la religión cristiana (la doctrina. des- tual y “temporal”. controlando que los indíge- “Virgen pagana”. recibió el Premio Iberoamericano de la Latin American Studies Association (2010). Des. Y que la Virgen se ha poblado de follaje y que VIRGEN PAGANA ha echado raíces en ese recinto. alcanzaron una lleres de oficios muy diversos.000 habitantes en fabricadas la mayor parte de las escultu- el siglo XVIII. Universidad Nacional de San Martín.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN un río manso. donde también ejerció la docencia. las reducciones mayoritariamente la lengua guaraní. parece ENCUADRE HISTÓRICO hermanar las dos estatuillas. 2006). elementos visuales y sonoros locales a encargados de la administración espiri. Frente a ellas los jesuitas tu- toda una organización política. muchas veces fue pueblos: maíz. fueron afectadas numerosas veces por dio básico de transmisión de la fe cris. dios básicos de subsistencia de todos los gráficas y políticas. Publicó las novelas Buenos augurios (Premio Fundación Konex-Fondo Nacional de las Artes 1985). inédito. Y que de su rostro parte una luz casi sobre- natural. 22 23 . que oscilaron y social conformada fundamentalmente entre el rechazo radical y la adaptación. los jesuitas crearon en la cotidianas. carne. me. mate. campos y como “reducciones” o “misiones” que. por indígenas. La reli- etapa avanzada de esa experiencia. Desde 1610. Su libro Religión y Poder en las Misiones de guaraníes moria (1997). las prácticas cristianas dominantes. Desde 1976 reside en el Interior del país. La década de 1740 constituye una redujeron la población a la mitad. San Cosme fue una de ellas. sino también heterodoxas. Señales del cielo (1994. Dentro de los pueblos tam- rio” independiente. yerba exaltado en la literatura como un “Impe. los sacramentos).

y entonces Cabral. de que ese donde que le suena y le resuena en la cabeza no es un nombre. reconoce que lo que merodea sus pensamientos no es la expresión donde. como si estuviese ex- MARTÍN KOHAN trañando a una mujer. procurando determinar un lugar de referencia en medio de tanto alboroto. es en cierta manera el efecto o la consecuencia de otra voz. no sin confusión. cuatro vueltas sobre sí mismo. no logra siquiera acordarse de qué cosas hizo en las horas anteriores. podían preguntarle en medio de las sombras en qué dirección quedaba el Paraná o en qué dirección quedaba el convento. tan confun- dido. y que le dice: ¡acá! ¡acá! ¡acá! Es como una especie de diálogo. como da vueltas él. lo cual representa dos o tres variaciones de sentido o de matices que Cabral está en condiciones de presentir. Sólo entonces. es otra cosa que Cabral. 25 . sino una pregunta. en verdad. Siendo él una persona de aceptable poder de ubicación. como si se estuviese acordando de alguien. Cabral. para el que lo llama a gritos. con un raro vértigo aletargado. aunque para ser un diálogo en el sentido estricto del término la voz interior de Cabral debería convertirse en exterior. lo que no quiere decir que haya tomado demasiado esta vez. el diálogo es diálogo solamente para Cabral. Gira atontadamente. no termina de precisar. en medio de la madrugada y del griterío generalizado. inmerso en el caos de caballos y de sables. con lentitud. Se siente mareado y aturdido: se siente como cuando ha tomado demasiado. tres. sino la expresión ¿dónde?. que es puro grito y ni remotamente murmullo. pero no de definir con nitidez. HISTORIA Y FICCIÓN Cabral da dos. Después se da cuenta de que no. Está. y no con total claridad. Hay mucho ruido y mucho humo en todas partes y Cabral se en- cuentra verdaderamente desorientado. De la manera en que están las cosas. Pero ahora no consigue ni tan solo establecer el lugar exacto del sol en el cielo. exterior en este caso. por así decir. Él mira y mira y mira y MUERO CONTENTO en la cabeza tiene rondando la palabra donde. Primero le suena como un nombre. Cabral advierte que esa especie de voz interior que le grita y a la vez murmura: ¿dónde? ¿dónde? ¿dónde?. que cuando trata de pensar si ha tomado o no ha tomado demasiado la noche previa. Una palabra da vueltas en su cabeza. y él hubiese contestado sin vacilar y sin equivocarse. para el otro.

En un primer momento lo que experimenta es alivio. reconocer el rostro lo sobresalta: ¡es él!. Lo que Cabral tiene que resolver. piensa Cabral. y tiene que ubicarlo con urgencia porque el que grita es el jefe. Cabral imagina la cara.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN –Acá. Nada de eso: tiene que ubicar el acá desde donde le A Cabral le parece decisivo resolver esta cuestión. sino a ¿quién? Las batallas definitivamente lo aturullan. pero con tanto ruido y tanto humo y tanta muerte vueltas como al principio. no es el sol lo que le molesta. meritoria para aquel que no se encuentra en una situación de desconcierto como esta que a él lo embarga. ¡Cabral. acá –grita el otro. Ahora no le parece tan mal estar un poco solo. corto. Cabral se hace visera sobre los ojos. está quieto. ni siquiera a los que le pasan cerca. y después de un rato. es verdad. y aun así Cabral llega a darse cuenta de que la soledad la misma velocidad. Mirá que sos boludo. sino el ningún otro grito. nada seguro: al parecer. piensa Cabral. Cabral. y al mismo tiempo. y que el resultado de todo eso sea que siente no es la mejor que pudiera pedirse. tiene el hábito de hablarse Cabral consigue asociar la voz y el rostro. haya comenzado a girar en el mismo sentido que él. liberado de la pregunta tamos acá. Pero antes de que consiga hacerlo –aun más: antes de que consiga comen- zar a hacerlo– una cara cruza por su mente y lo distrae del asunto de si –¡Acá! ¡acá! –le grita de nuevo–. Es za de solo pensarlo. Entonces humo de los cañones y los gritos de los que se desangran. y Cabral no tiene idea de nada. Y bueno. cosa que puede parecer no tan a sí mismo y de dedicarse pequeños insultos. la puta madre! –grita el otro. cuando en verdad sigue dando como si estuviera solo. Es tanta la desesperación que siente que le entran ganas de llorar. pero con tanta certeza que cree que la ve. Es una suposición. y a samiento precario. por otra parte. no es posible saber si largo o exterior o la voz interior la que dijo esa frase terrible? No logra estar seguro. Reconocer la voz le produjo alivio. ni quejido de moribundo ni relincho de caballo. comprende que la cara no responde a ¿dónde?. ¿pero dónde?. casi obnubilado. allá de ese acá que le están gritando. Está solo. no con tanta claridad: ahora estoy solo. ¿Llorar es de mujeres? ¿Llorar es Y grita. no es un reflejo lo que le impide ver. Todos es. no sea marmota! giraba o si estaba quieto. tiene idea de su situación. Pero también es posible que siga dando vueltas como estuvo dándolas durante quién sabe cuánto tiempo. y lo está llamando. acá. Más grita el otro y él menos sabe qué hacer. gritan. por casualidad. se 26 27 . ¿Qué imagen Cabral escucha con un aceptable grado de nitidez y. sólo él sabe por qué. que ni siquiera puede disfrutar del campo y sentarse a reflexionar sobre algún tema que le interese. como todo el mundo. y que ahora todo su entorno. pero Acá. ¿Dónde? ¿dónde? ¿dónde?. sí. Cabral se atribula aún más: ¿eso lo pensó o se lo dijeron? ¿Fue la voz sar. o está que Cabral crea que por fin se quedó quieto. La se pregunta ¿dónde? sino ¿quién? vida de campaña tiene eso: que uno siempre está con un montón de gente. o la recuerda. y en sus inmediaciones. Si fue la voz interior. vuelve a pen. Pero después recapacita: si él no puede ver a los otros lógico que alguien que se siente tan absolutamente perdido y solo en medio por culpa del humo. cree brindaría un sargento llorando en el campo de batalla? Cabral se avergüen- reconocer la voz. se dice. –¡Acá. Pero pronto retorna todo el humo y todo el ruido y Cabral ahora no solo los otros pueden verlo a él. ni siquiera él. esa vez. es cuál es el ¿quién? pero infinitamente más abrumado por la pregunta ¿dónde? Es él. Yo también estoy acá. el asunto no es grave: Cabral. entonces. que habitualmente se ubica con facilidad aun en terrenos desconocidos. ni siquiera al jefe de siluetas extrañas encuentre alivio en el hecho fortuito de reconocer una que le grita y a quien él trata de ver. –¡Acá! ¡Acá! ¡Carajo! –le grita. acá. sí. tampoco voz. y con premura. no hay. pero es inútil: vueltas sobre sí mismo. Todo el tiempo rodeado de soldados que cuentan historias alrededor del Al parecer ahora está quieto. fogón: llega un punto en que uno quiere quedarse un poco solo. en un momento en el que en el lugar donde Cabral da de maricón? Atribulado. Es un pen- la batalla entera. descubre conmovido. Pero en medio de tanto moribundo nada menos. para su sorpresa.

debajo y no encima de él. aunque zanja. sigue el humo y el remolino por todas partes. za y fuerza y le parece que no va a poder. La vida de viendo– un sargento llorando en el campo de batalla? cuartel lo ha acostumbrado al orden. de en medio del humo. o se lo dijeron desde está bastante cerca y no será difícil hacer un mismo acá del acá del jefe y afuera? Si se lo dijeron desde afuera. Pero la pregunta le con desdicha. ¿no es también cosa de hombres? Quién sabe. Porque la voz que lo dijo –claro que él podría haberse hablado. tanto aturdimiento. Ahora Cabral ve. Y ahora. se encuentra otra vez girando sobre sí mismo. cosa nada improbable en medio de la patria. ¿Él recordaba mal. Pero se aguanta. El asunto es que vuelve a ver al jefe. Cabral vuelve a preguntarse 28 29 . piensa Cabral no sabe exactamente por qué ha pensado en eso. a sí mismo. sigue. se lo propone decididamente.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN dijo. A Cabral las lágrimas se le que. otro mente hacia los ojos. Cabral resopla. a rodar Mucho le duele la tetilla a Cabral. El resultado de esta contradicción es que las lágrimas se poco por el alivio. Duele y arde. para sí mismo. Con alguna zona difuminada. todos los retratos habrían de evocarlo. o. en su formulación. la noche en dan en el borde de los ojos y entonces. ces él puede darse cuenta de que da vueltas. y tira y de pronto el jefe sale. o la voz había dicho: Cabral. interiormente. pero Cabral es rarísima: en lugar de estar. No se quedan adentro –¿adentro sale el maturrango y le clava la bayoneta. ello. y el jefe. un poco por el esfuerzo. con tanto humo. si la voz era exterior. pre. porque reconoció la voz) y ve también el acá. está. Y ve el quién (el quién ya lo sabía. con la voz del otro– era la misma que gritaba todo el Ahora Cabral quiere llorar. el gran jefe sobre su caballo. la voz del jefe. mente. el caballo sobre el gran jefe. pero ve. El humo se siempre se llama a sí mismo Cabral cuando se hablaba internamente. quedan en los ojos. Ya no es un llanto que avergüence: es un llanto destinado a servir a Cabral se estremece. ¿Cómo se vería –y. que ya puede prác- Si él puede verme. ¿Dónde? ¿dónde? ¿dónde?. parece estúpida: ¡contesta. Pero no es fácil mover ese caballo. ¿ese marmota lo pensó él. le funcionan como que tratando de deducir la dirección en la que estaba el Paraná se cayó a una pequeñas pero incomparables lentes de aumento. Todo esto le da más ganas de llorar. eso significa que si lo nombró es que lo reconoció. no sea marmota? La voz lo Cabral trata entonces de orientarse hacia la dirección en la que vio al jefe. pero tampoco se caen decididamente hacia fuera. en la mente de Cabral: ¿de qué color es el caballo blanco de San Martín? cierta forma de llorar. todavía. de saberlo. entonces yo ticamente decirse que están los dos en el mismo acá. Si se trataba de la voz interior. Tira y tira mento mismo en el que la garganta se atasca y las lágrimas le vienen rauda. Echado en el suelo. Y había. dadas las circunstancias. Y es entonces cuando del humo. si lo reconoció es porque pudo verlo. piensa otra vez. cuando más lo deseaba en su vida. de dónde? ¿de dónde vienen las lágrimas? ¿están ya en el ojo? ¿le vienen a uno del alma?–. y en una línea más o menos recta. no le parecen para nada injustificadas ¡quién lo diría!. Pero las lágrimas no vuelven ahora. había nombrado. increíble- que ahora sucede es que la batalla ya no gira al mismo ritmo que él. mejor dicho. El acá no era tan allá como pudo haber pensado: Pero. y lo ve tan cerca. tratando de clarificar su panorama. Es que él siempre trataba de saber adónde se encontraba. ¿Cómo soportar tanta impotencia? Llorar. Aguantarse significa hacer fuerza en el mo. por supuesto que cariñosamente. exactamente aquello que está aunque no es descabellado suponer que siguió así todo el tiempo y que lo preguntando! El hecho es que ahí (¡acá!) está el caballo. es decir que era la voz del jefe. a pesar de tanto espanto. a correr entre los mocos. Pero la escena que ve tendría que poder verlo a él. en el borde de los ojos. no podía establecerlo. como era digno de esperarse y como lo cierto es que no puede verlo. de- duce Cabral. Al parecer. por ejemplo. es cierto. Cabral hace fuerza y fuer- Cabral se aguanta de llorar. con tanto ruido. entonces verdaderamente había de del suyo propio. todo estaba en orden: Cabral Camina. A Cabral. Pero entreabre en un momento determinado. en ese sentido. a él lo están Cabral se dirige con presteza a poner las cosas en su lugar. Y que. ¿La tetilla o más abajo? No hay manera por las mejillas. salvar ese jefe. milagrosamente. cuando más se las necesita. Es reconfortante razonar con tanta lógica. cisamente ahora. algo peor. y Cabral ya sabe que la voz que viene de afuera es lagrimear sin proponérselo en este caso y tal vez sin darse cuenta siquiera. cree. se esmera en tiempo ¡acá! ¡acá!. y enton. qué preocuparse. o posiblemente Cabral ha vuelto a si la voz vino de afuera. hasta que al final puede. Una extraña pregunta emerge las ganas de llorar.

en tanto el sargento más anti- a pensar de él? Solo le queda aliento para pronunciar cuatro o cinco palabras. cuerpo y política (en colaboración) (1998). pero ni idea de en qué jodida parte del cuerpo queda ese acá. la incorporación de que sus últimas palabras fueron: “Muero José de San Martín a sus filas fue decisiva. fue su valor. tuvo lugar un 3 de poner en claro es dónde le duele a él. a sí mismo. argentina y regional. y novelas: La pérdida de Laura (1993). No es que le parece. al dar la vida cuando su supe- se va a morir. El informe (1996). de modo que está tristísimo. Ciencias morales (2007). Eva Perón. bastante sereno: qué carajo ENCUADRE HISTÓRICO importa dónde. Le dicen que la batalla se gana. cuando se lo preguntan. debajo de su caballo. mestizos. Zona urbana. Sabe que pezó a delinearse la Revolución que se fue tamiento. tras intensos años de guerra. 1958. nal de las Provincias Unidas a cargo del Pri. ¿Qué van ganizar el primer batallón de Granaderos a su apellido. provenían honor. Los testimonios de Cabral alcanza a pensar. Lo destacable En el Río de la Plata. hacia 1810. hemos batido al enemigo”. opresión borbónica. Por da vergüenza. lo que Cabral no logra Los ideales de libertad. del estanciero Luis Cabral. el coronel San Martín. ne. que Se le acercan varios. Lo único MUERO CONTENTO que sabe Cabral es que le duele acá. Bahía Blanca (2012). Lo miran. un futuro digno para esos seres anónimos tro pueblo al igual que a Chile y Perú de la Rosario. Museo de la Revolución dinadora de Departamentos de Investigaciones y Publicaciones en Institutos de Formación (2006). Pero. Pero decirlo le de sucesivos cambios. Él los ve desde abajo. el gran estratega que liberó a nues- “Muero contento” en Martín Kohan. indígenas. dice Cabral. em. una dinastía borbónica. dudas sobre su pertenencia étnica. Siente una mer Triunvirato le propuso el desafío de or. lo miran. post mortem. Ensayo de lectura sobre LÍA CLAUDIA GARCÍA Walter Benjamin (2004). un correntino nacido decirle que la batalla se gana y que el jefe está entero. franceses y emblemas de su Revolución febrero de 1813 en las proximidades del se propagaron progresivamente en His. libros de cuentos: Muero contento (1994). ©Martín Kohan. y no el lugar en el que estaba. Cabral sabe positivamente que se va a morir y eso le provoca el despotismo ilustrado encarnado por la zambo. y nadie le hace nuevas ideas y luego las luchas por la inde. contento. no lo dice. de diversas regiones del antiguo virreinato Por salvar de las bayonetas realistas a San rioplatense. quizás consolidando con gran firmeza hasta lograr. Los Casilda. Antes se sabía a él. una desdicha imposible de medir. que apenas si se oyen: es su modesta despedida. Las se convirtió en el escenario y refugio de los suelo. y tenían como meta alcanzar Martín. Narrar a San Martín (2005). Y no es ningún tonto. se le acerca. 30 31 . Santa Fe. que integraban el pueblo americano. Docente de Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia. Dos veces junio (2002). donde se educó una generación de guo contestaba: “¡Muerto en el campo del héroes de la patria. Docente. Autora de libros y artículos sobre historia americana. Segundos afuera (2005). Licenciada y Doctora en Historia (UNR-UCA). y cada vez que San Martín que nunca haya habido un hombre que estuviese más triste que él. MARTÍN KOHAN Buenos Aires. no es que tiene gros africanos) ante un enemigo común. Alguien. Profesora y coor- cautivos (2000). ese acto fue merecedor de un ascenso a pensar que es un maricón. relatos de muerte. mestizo o negro esclavo al servicio una inmensísima tristeza. pasaba lista a sus soldados pronunciaba tristeza inconmensurable. La tetilla. En este proceso quienes se hallaron junto a él reiteraron existió hombre que sintiera más tristeza que él en ese momento. ahora que el humo se está disipando y que el único grito que escucha es el suyo. Cabral se da cuenta de (criollos. patriotas que participaron en el combate. en medio del polvo. Beatriz Viterbo Editora. Caballo. caso. mientras se muere. mulatos. la cosa es que estoy jodido. tirado en el panoamérica al iniciarse el siglo XIX. Cabral siente. la emancipa. rior. Publicó libros de ensayo: Imágenes de vida. Ahora que se lo llevaron aparte. Todos ellos. Es sumamente probable que Cabral tenga razón. convento franciscano de San Lorenzo. Una pena extraordinaria (1998). Jodido y bien jodido. en La Salada alrededor de 1790. es su página mejor. allí tirado. pero vivo en nuestros corazones!”. 1994. no es que lo sospecha. demostrado durante el enfren- enorme congoja.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN ¿dónde? ¿dónde? ¿dónde? Después piensa. ¿Qué van a pensar de él? Van a pensar que es una mujercita. igualdad y El bautismo de fuego de este regimien- fraternidad gestados por los pensadores to contra los realistas. 1967. Le dan vueltas alrededor y por un rato no le hablan. que nunca jamás en la historia ción definitiva de España. Después vuelven a pendencia forjaron la solidaridad y unión de Entre este grupo de granaderos se hallaba una proporción significativa de la población Juan Bautista Cabral. van Más aún cuando el poder ejecutivo provisio. Existen que se va a morir. Muero contento. se pone en cuclillas junto a él y le pregunta cómo se siente. quedó atrapado el jefe. una terrible pena. Cuentas pendientes (2010). si era esa impresión.

¿Qué podía contestar? Como la otra la siguió mirando. que después de retobarse contra el gobernador Bustos. cortó el hilo. dejando el dedil en el cesto de BUSCANDO MARIDO costura. le tocaba a ella ser vocera del reclamo de esa mulata levantisca. cabalgaba con su Delfina por las desolaciones de los campos del norte. las manos bajo el delan- tal. –¿Un hombre? –hipó doña Clemencia. recos- tándose en el sillón y sintiendo que. en el umbral. entró. “Y menos si una es negra o mulata”. ante el ama. la piel sin color. “que es como decir: sobre llovido. hasta que doña Clemencia dio la última puntada en el tapiz. A UNA MULATA –Es por la Bernabela. saliendo de su abstracción–. recapacitó la mujer. ama. –¿Qué será que tiene en mientes Bernabela? –la sondeó la señora. ya que sus cejas se fruncieron. no sería ella quien se lo explicara. le llegaría una jaqueca. CRISTINA BAJO debió encontrarlo. que la morena querría 33 . impávida. ama –contestó el vozarrón profundo de la mujer. –¿Qué pasa con Bernabela. –Se me ocurre que ha de ser para casarse. ¿Y para qué lo quiere? La negra la contempló. si el ama no podía imaginarlo. –Pues que quiere un hombre. Viéndola así. al parecer sin entender. la trompa adelantada. algún defecto a su labor. La señora seguía buscando. en perspectiva. volvió a levantarse de hombros. una mulata joven y fogosa. Ramona? –preguntó al fin. un hombre. mojado”. Pero siendo como era la criada de mayor je- rarquía dentro de la servidumbre. disconformes. HISTORIA Y FICCIÓN AÑO 1821 No era un buen año para conseguir marido. alisó con la uña algún relieve y se tomó el trabajo de levantar los ojos. con todos los hombres corriendo como locos detrás del general Francisco Ramírez –Pancho para quienes bien lo querían–. Bernabela. vea usted –lo adecentó Ramona. en su credulidad. sus ojos sin vida. pensó Ramona. –¿Qué pasa. fatídicamente. con sus frágiles uñas. la mirada aún perdida en los colores entrelazados sobre el cañamazo. percibiendo la desfallecida voz de la señora. –¡Casarse! Dona Clemencia había supuesto. bien podía ser que ya no recordara para qué podía querer. Ramona? –y su dedo tamborileó sobre el men- tón. y ahí nomás se quedó. Llamó con los nudillos a la puerta.

quedó sin saber cuál era el significado de la última parte de la oración. yo tendría que llevó Bedoya.. Quiso continuar con su labor. acla- negro en edad. señora.. clavitud yo tengo que quedarme sin hombre? Y como vio que no iba a conseguir que el ama tomara una decisión. a cavar la huerta y juntar leña De pronto se interrumpió. Desolada al ver que no se sacaría a la negra ni al problema de encima alardear de retobada. nable. Disimulando sus pensamientos así como así. que se han alzado con todos –Pues eso. y nosotros tampoco.. Ramona. así que hizo un Ya se retiraba la negra repitiendo entre dientes “Razonable. por chocho. que alguno de sus hijos.. aun siendo anal. la Sus ojos refulgían de rabia mientras revolvía el locro con ademanes furiosos. Bernabela podía tener la lengua suelta. y sanseacabó con los hombres Bernabela. pero la negra no se movió.. uno falta una mano. Movió la cabeza con un gesto impaciente y continuó: Esta vez fue Ramona quien comprendió que no obtendría nada del ama. general Carrera. que le –No. ¿Y porque se acabó la es- –Según como lo mire cada quien. Hay uno bastante fuerte. –Hágalo. doña Clemencia –Siempre se me olvida –reconoció. Pero no. y con de vagos. O ellos pasarnos a su negro. decente y gesto displicente con la mano. cuando doña Clemencia dijo a sus espaldas: –Vaya nomás.! con un tono perentorio que contradijo casi de inmediato al murmurar mientras Ambas guardaron silencio. Vaya usté a seguirles el rastro o a vislumbrar en qué andan.. todos los posibles se los –Imposible. y no lo voy a hacer.. –Es verdad –dijo doña Clemencia. que no se puede com.. Ni se lo podemos comprar. entonces. Dese cuenta: si ese fuera el caso. va’ saberse a qué echa mano. el otro por guagua. cristiana…”. en mitad de la cancha. pero en lo demás. que la mulata. los Carrera.. resignada: De no. en el monte. ¿verdad. el Pancho. Y tampoco sería justo para el pobre viejo. –Ya le alvertí a esa que no hay en la casa quien se ajuste a lo posible. esperanzada. de la casa. no el problema. Pedrito no llegaba a púber. señora –puntualizó la otra. –y con una leve hesitación. con el hormiguillo que carga. ¿se ha fijado en alguien? Salguero? Los que se salvaron de la leva. que no podemos comprar un negro porque se abolió los hombres pasables. La Iglesia no lo ve con buenos ojos. le traería yo a usté la solución.. ya que va contra la nueva ley. el Bedoya. tendría su jaqueca.. con una sonrisa desleída–. Pero. decente y cristiana. Mientras sus pasos se perdían en el patio de baldosas. Si ya se lo he dicho. ró–: Adviértale que no piense ni por un momento en casarse fuera de su –Pero ama –interrumpió Ramona estólidamente–. para darle más énfasis. Doña Clemencia soltó el tapiz al comprender salía–: Aunque.. señora. Qué pena.. los arrearon para el Fraile Muerto. dudo que consientan.. –Descuide. El negro Juanu. No hay con quién. podría costarle la vida. no me parece sea eso lo que tiene en el piénsamo la cho estaba senil. y explíquele que tendrá que esperar que se compre un –Ah. ¡casarse! Eso superaba cualquier especulación. Ramona..¿Y yo qué? Acá me dejan. prar un negro. Ramona? fabeta–. que la esclavitud se acabó hace varios años. claro! –estalló Bernabela en la cocina–. pues se les ha soliviantado el la escasez de hombres. preguntó como al pasar: –¿No se la podría casar con alguno de los mandingas que tienen los –Y. que. para rastrear al Pancho con su portuguesa.? Pasó revista a las posibilidades dentro de la servidumbre. Y dígale que si ustedes encuentran una solución razo- No hay vuelta que darle... Ramona? –¡Ah. Suspiró y dijo.. si no hay quién –respondió la negra–. la esclavitud y… pagando sus patriotadas. mucha mujer. pero no era maligna. –Bueno. De pronto se le presentó una horrible idea. 34 35 .. ama. –Vea la señora. Ramona... Benabela es mucha hem. Ramona. dígaselo. –¿Está segura de que Juanucho. ¿Y estos otros nue- –¿Y qué le digo? Dígame usté... y los que andaban cederles a Bernabela. Ramona. después de todo.. –¿Y qué hacemos. juntando las manos palma con palma–. no creo que ella se bandee por ese lado –dijo Ramona –¡Ah. doña Clemencia dijo con un pito de voz: –aunque Ramona leía en ella como en la Historia Sagrada.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN un varón para que le ayudase con el charqui. al menos por aquel día. ah?. raza. hablaré con Bernabela y le explicaré el caso. estoy dispuesta a contentarlas. vos. apuró: –Menudo favor me hicieron los patriotas.

maderas. si aquí no hay más que vizcachones –refunfu. escapándose por segundos de sus manos. llena de expectativas a veces. en patas. Desde el borde de la rueda. sin nadie que me rasque. por la otra orilla. Todo comenzó al alba. y suavizó el tono de voz. sin que el ama se percatara. no cuando naciste. y es el otro el que lo come. ni que me gólpie de vez en cuando. un hijo que le diera importancia. porque solita ella y su alma ban en el centro de la pira. gritos sofocados en las sombras 36 37 . con sigilo. y Juanucho. otras. rogativas graciosas al santo. chinita –suspiró Ramona. juntado mucha gente. te han agarrado al la conformara. Lo que la tenía inquieta era lo que iba a hacer: enterrar –en un rincón –Eso sí –aceptó la negra. y esa tarde. Le alisó la mota prieta. novio buscando”. saben qué mete en la olla. relleno de –De qué liebre me hablás. agriada–. ción. una en cada punta. tareas. salvaje. otro para acá. mama”. cuando se llevó a cabo una curiosa ceremo- –¿Es que te creés que los Salguero son tan sonsos que van a dar algo nia. A través del río. para armar las agrandados por la frustración. Las más atrevidas hasta le ofrecían la raspa de las ollas: “Tomá. porque su madrina avaló fogatas en recuerdo del santo. manojos de yuyos secos. Pedrito –Te van a obligar. cortadas por la misma tijera. volvía el rostro. tengo que que. con Bernabela y las chicas. pensando en que pasarían los años y ella no tendría un hombre que Debiste nacer antes o después.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN –Estás hablando bolazos –la amonestó Ramona. seguido por chicos desarrapa- las espera. se le caían los trastos de las de madera–. ya se verá. A veces. te prometo hacer todo lo posible para conseguirte El día de San Juan amaneció con ella todavía regando su pequeña planta- un marido. mordiéndose la punta de –¿Y porque ella no quiere. lo mismo –la calmó Ramo. La mulata se dejó resbalar en el suelo. Ramona. donde se había Bernabela la observó largamente con los ojos vidriados de lágrimas. Y ya nomás te digo para que le digás a “ella”: en procurar los gritos de susto y alegría con que se espantaban los diablos. las dos “Enagua pasando. vieron cómo lo ataban en lo alto de una pica de palo y lo clava- –No es prudente molestar a la que cocina. Pero el ama no quiere ni de la huerta donde el primer sol pintaba la tierra árida del invierno– una cabe- oír hablar de darte. a ver si te conseguís un marido rico”. medio. sintiendo pena por la joven–. Los cantos y las rondas comenzaron con La situación continuó sin variantes para Bernabela. virutas y paja. los dedos para no ceder a la tentación de escarbar y ver qué pasaba bajo el darme sola. cubriéndose la cabeza con las A medida que pasaban las horas. que las liebres saltan de donde menos se la sequía invernal y las escarchas. cendiéndose entre parpadeos. que abundaban por –No desesperés. –No dije compra. dos. cuando Bernabela. de celos? Aquella noche durmió mal. esta casa no se prueban mis morcillas hasta que yo no tenga marido. y debía soportar que las muchachas la fastidiaran con el cantito de: en el guiso borboteante–. –¿Y qué querés? Si al menos hubiera la trata. de más está decir. desanimada –Y qué sé yo. Igualita que el ama. mi negrita. comé. en la calle. Yo para allá. se levantó en bata y –Pues bien me sé que no tienen morcillera. o a las “tortitas para la na. se podría hacer trueque. pasto seco con que lo había cubierto. cuando veía a –Pero si no hay ni un realito por los rincones. la mayoría de la casta de los morenos. –Vamos. No tenés idea de las cosas –le recalcó. intentando poner paz manos. por una mulata inservible? –se burló Ramona. podían ver las fogatas que iban en- Tan sabia advertencia acabó con el entredicho. Así llegaron al 23 de junio. apareció con un muñeco hecho de arpillera y trapos viejos. pesadas de lágrimas las pestañas. retomando el mate–. Le creyó de pe a pa. za de ajo que el día anterior Ramona había seleccionado cuidadosamente. Alguien. con el aderezo de alguno que otro petardo para sobresaltar y ñó la morena. devolviéndole la cuchara. y porque la ley no sé qué dice. la promesa besándose los dedos en cruz antes de agregar: Llevaban ramas. quitándole la cuchara la casa como atontada. que deambulaba por algarabía. De día tenía sueño. dije trueque. la señora les permitió ir a la costa del río. las madres jugando a “las manitas” con sus hijos. la muchacha regó una y otra vez el hoyo.

y la cabeza de ajo saltó por los aires. ridad y riéndose contenidamente. chasqueadas. viejos y hasta dar con la cabeza sepultada. Entre lamentos y manotazos. en las cocinas. una de ellas tropezó con la negra. pocos y la mayoría baldados: al que no le en la palma de la mano. los ejércitos de cuanta campaña se emprendiera se cebaban con los ningún brote. que hay que destapar el entierro. ¿Había mentido su madrina recía el galán que las rescataría del poder de sus padres o de sus amos para para consolarla? ¿Se había escapado la cabeza de ajo por el empujón. Por un momento. pal- brazo. las situaciones en que había otra –u otro– a ellas les tocara. Los candiles y los ojos se faltaba un ojo. otra trató de ama y luego volvió a los fogones. o a pie (lo mismo daba). de por medio nunca terminaban bien. Las cinco cabezas se unieron. Bernabela se fue a la cama llena de dudas. sanjuanes. tomaban bebidas blancas y alardeaban del cuchillo eco de un carnaval en retirada. a gritos y los bailes. Desde la Revolución de juntaron para iluminar el ajo. señal de que Bernabela no se casaría antes de los próximos negros. cuando No quería líos para Bernabela. observando hombre. Eran “abrojaleras” que pólvora. ¡Que sí tiene un ahijada. quizá para “domar el chivo” En casa de doña Clemencia. Bernabela escarbó nerviosamente que le fuera bien a su ahijada. meando la espalda y la cintura de la desdichada. ilusionada en encontrar un mozo Cuando llegaron al rincón del entierro. menos le temerían a otra mujer a la hora de liarse a palo o puñal. el aire todavía olía a batatas asadas bajo las brasas de las hogueras. una vez que Juanucho y Pedrito se fueron a de la soltería durante toda su vida. apoyó la inútiles para el combate. hermanaba a solteras pobres y ricas en su ansiedad de vivir un momento de mirando. fiesta de mayorcitas nerviosas porque no apa. lloró a moco había ni uno que no llevara una vieja o una chica colgada del hombro. sino en enfrentamientos con sangre: En medio del frío de la noche de San Juan. tristonas y calladas. quedaría sola. Ramona inspeccionó la concurrencia. hacia otra esclavitud más dulce. que les cortaba la respiración. detenidamente el ajo. La levantó con cuidado y. le pegó un empujón que lo mandó de traste a las brasas y anunció retoñito! ¡Vengan a ver. se arrebujó entre las colchas tapándose hasta la coronilla. no habían sido desdeñados por las mujeres: no frente en el hombro de una de las chicas y. que tenía ante sí un año de forzosa castidad. si no le temían a un Dolida por la tristeza de la muchacha. –Vamos. era así. los sostenerla. que alguien había dejado destapado. bía arrojado disimuladamente para que no pudiera comprobar que le mentía? según creían. pocas o ninguna criada en casas de familia. Si cuna”. la misteriosa profundidad que guiñaba muy abajo. calcularon mal los pasos por la Entraron en la casa por el portón del fondo. o por las barrancas seguida por Bernabela fueron a la huerta. Ramona distribuyó candiles entre las chiquillas de la servidumbre y Ramona. pisándose las faldas en la oscu- llenas de cuevas que albergaban a los amantes pobres. a la sas. abrazándose a ella. dedicada a vestir santos en las sacristías. Muy distinto fue el regresar a la cocina. Con los pies helados de caminar por las piedras del patio y las mejillas infla- noche de espejos tapados en las salas y los dormitorios de las señoritas “de madas de llanto. dormir. a pesar de haber sido rechazados por La muchacha sintió como si le hubieran propinado un mazazo. o sea. tenía pie de cabra. si Ramona le había mentido. las cosas les resultaran distintas. o enlazándole la cintura. sosteniéndola niños. y unos pocos hombres. pasión o una historia de amor.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN del monte bajo que se extendía más allá de los sauces. donde las chicas. que llevaban a la cintura con un empaque que decía que. zonzonas! a las chicas que era hora de volver. se acercó a arrebu- 38 39 . Pero eran multitudes de mujeres. Era noche de veteranas solteronas que renovaban esperanzas. arrastrándolos a pelear guerras ajenas. o la ha- llevarla en coche. desprejuiciadas y peligro. Pero en el apuro por comprobar el buen augurio. y de ritos más secretos. fiesta que tro del pozo. la negra notó que. pero la convenció con una frase: do al ama si no fuera porque se tomaba sus buenos anisetes antes de acostarse. Cuando vio que un negro borracho comenzó a ponerse baboso con su –¡Pero si serán paspadas ustedes! –gritó alborozada–. Ramona se rezagó. pareció que Bernabela Las chicas se volvieron entre exclamaciones de alegría que hubieran desperta- se le iba a retobar. exaltadas por el fuego. Sin embargo. de mujeres pobres. fue a caer den- puchero del mediodía antes de acabar con la fiesta de San Juan. Fue evidente para todas que no había echado Mayo. casi todas aquellas eran mujeres libres o huidas. del tendido. la entregó a Ramona. se reían ruidosamente mientras calentaban las sobras del pesar de los intentos de las muchachitas por abarajarla en el aire. Ramona fue a darle el parte al senda que pasaba junto al aljibe. fumando su último cigarro junto a la puerta. los cueros y los trapos quemados que se iban apagando como el pitaban tabaco fuerte. confiadas en que. o usaba muletas.

las amigas trataban de alentarla parecía haber perdido las ganas de vivir. algo más Aspiró profundo. ojos de furia bajo cejas finas y rectas que ella delineaba Como ella vaticinó cuando le hicieron bromas –Ramona insistía en que con pinzas a escondidas del ama. cabrón”. su camino. que el cochero se bajaba. echó atrás el brazo. –Te juro. donde viajó parada. la pollera al viento. pizca. Como era conocido su mal talante Antes de Ilegar a la estancia la ganó el desaliento: había visto a un cuando la molestaban. Los indios siguieron al trote hacia unos tapiales. Ramona. No deseables el látigo en la mano. ordenándoles que siguieran para ella.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN jarle la manta sobre el cuello y le dijo con un tono que no admitía reservas: dos. Hermosa. a la estancia de pecho amplio. al aire las piernas y ojos vivarachos que siempre le deslizaba chistes llenos de picardía en el largas de finos tobillos. vio por el rabillo del ojo a tres indios el mundo sabía que los ranqueles no dormían un año bajo las mismas montados en sus caballos sin siquiera un apero. porque en aquel momento el ama regresaba de sus compras. como diría su madrina. como si nunca en su vida hubiera visto Bernabela se había vuelto silenciosa y malhumorada. en la capilla del lugar. y a pesar de que una mujer. y todos partieron hacia el Río Cuarto. mientras los miraba. le calzó un pellizcón doloroso en el subsistencia que renovaban domingo a domingo. nario no la benefició en nada: los peones eran. siempre con malas intenciones emboscadas entre las cejas y la nuca. a buscar el chicote. criollos con una El peón. pero te juro. A Bernabela no le gustaban los indios. llamándolo “viejo el recuerdo y cambiar impresiones luego con su madrina. Le llamó la atención porque aquel varón de las planicies. verde” y otros motes más desagradables. para escapar a los 40 41 . como que hay Dios. Generalmente volvían a la ciudad a fines de febrero. Bernabela. le mientos: había acompañado al ama. apenas. que no podían vivir sin aquella mercadería. alto que los otros. que tenía una espuelita verde el caraji. distinguió a uno de ellos. tenés marido. sosteniéndose de Bernabela viajaba en el pescante. semidesnudo y airoso. cintas. Bernabela. brazo y se veía su hombro redondeado y el nacimiento del pecho. encorvado. en el cochecito de dos caballos. sin embargo. como le llamaba la villa del Río Cuarto. amagando el chicotazo. igualmente ladino. te chata y de ojos oscuros. con muñequeras de tiento y plata. La blusa se le había resbalado sobre el antes del próximo invierno conseguiría “emparejarse”–. sin una palabra. tenía un buen surtido de telas. y cuando el criollo Un día. las trasero y le murmuró en la oreja: “Andá a Iatiguear quirquinchos. Decían que lograba sobrevivir en aquel puesto ticos. además. igualmente cobrizo. pero to. lo que condecía con su fama de vagos y taima. ballo y la miraba con la boca abierta. piel café con leche. de frontera a diez años de anarquía y malones debido a las promesas por su Bernabela saltó a tierra detrás de él. que contenía el aliento de un guerrero. casi todos. profundo. cargando el preciado tapiz. Antes del próximo San Juan. Cerró los ojos para conservar la imagen del indio en oído. al menos. Los tres ranqueles lo provocaron con la mirada. pensando que le robaban la potranca del corral. de algo menos que sangre de conquistadores. el cambio de esce. con una vincha de color que le sujetaba la frente. entre aguas de Colonia y cremas sobre el hombro para mirar rápida y codiciosamente a la mulata a tiempo perfumadas que fabricaba su esposa. Todo de las manos. hombre que le había atraído. y algún amuleto colgando sobre el Llegó noviembre. El enfrentamiento duró unos segundos. de gruesos labios. punti. la cara entre las palmas y con seguridad (en segundo lugar) nunca más volvería a verlo. y les soltó varios insultos. se puso de pie. y acabó de permanencia en “La Aguada”. Parecían andar “al divino estrellas. maldiciendo entre los bigotes selvá- llas. y casi prohibidos. chistes que ella ignoraba con despreciativos gestos. a tiempo que ella le arran- pues la reserva de doña Clemencia se había acabado al estirarse el tiempo caba el látigo y lo tiraba lejos. Ramona–. El fin de la peregrinación era buscar hilos de bordar. pasó algo que la dejó rumiando confusos pensa. hilos y peinetas. alerta y recelosa. el último volviéndose entró con ella en la tienda del francés que. les tenía miedo. maldiciendo. pero ese hombre era indio (en primer lugar) Y mientras estaba allí. y soltó el humo sobre el oído de la muchacha. Una mujer semejante. al lado de un viejo peón de barba gris los barrotes de la ventanilla trasera. mujeres de los alrededores. el viejo no pasaba del dicho al hecho. y se trepó en el pescante de atrás. de nariz igualmen- para alivianarle los sueños. hasta plantó con saña el codo en la entrepierna – “las partes”. el hombre se dobló en dos. los codos en las rodillas. había detenido su ca- la familia. lánguida de aburrimiento. que iba en el coche al lado del ama. botón”.

. buenos resultados en el pasado. balanceando posibilidades. aunque fuera. ella corrió a enfrentarlo como por Ramona. Gritaban de tal modo. Como los ranqueles no habían dado más que con unas pocas reses suel- taba poco más de un mes para que llegaran los sanjuanes. de la promesa de su madrina. en una mano encima. y de Cuyo al Carcarañá. saltó el mujererío de los catres. contró estimulante la refriega. solo quedaban en la casa las mujeres y uno que otro peón. echando mano a cuanto pudiera servirles de arma: palos. Alguien con más patriotas y bandoleros. suspicacia podría haber dicho que aquel nuevo encuentro no era casual. Carcarañá a Buenos Aires. la falda recogida entre las piernas. la atravesaran. del que no tenían noticias. atraído por la magnífica belleza de Bernabela. pues las corridas y los alaridos. si no temiera a su tacuara. A los primeros alaridos de los ranqueles –que serian indolentes. pero quién. mismos indios otearon detrás de las construcciones. taron en las ventanas con las armas de fuego desechadas por los confis. Cierto que no era tan alto como ella. hasta el viejo Juanucho fue sacado a escobazos de bajo su catre de su corazón despertarle todos los instintos. en un intento designio del destino. pero Pero Bernabela atacaba con tanto brío que el indio no lograba ponerle eran madrugadores para sus empeños–. al menos no 42 43 .. y en tanto el indio sentía el tambor sanguíneo cadores. lo sopesó. que los llos. se miraron a los ojos. pues andaba con pensó que no saldría mal parado si conseguía llevársela a los toldos. tas.. era el mis- desesperado de esconder la poca hacienda que le quedaba. había conseguido apoderarse de una lanza que arrojaron contra la casa. y Aquel amanecer. se presentó el malón. Llevados por el ímpetu de su arrojo. otro malón. lo midió y intrusos. porque de novio o pretendiente. y su piel. pastos bajo las heladas. El espanto las hacía correr como locas. mientras sacudía un trapo humeante para asustar a los caba- traspatio. Pedrito y las En “La Aguada” los encontró mayo.. dola a campo abierto y ordenó permanecer al amparo de los muros de la sujeta a la cintura. respondió con bravatas. del para dar la cara y lanzar insultos contra los invasores. del patio al Ramona. pues tropas de distintos bandos y Provocada. Ramona. y enfrentó al presu- Los pocos peones que quedaban –unos viejos inservibles– se parape. atreviéndose a abandonar la casa parcialidades cruzaban del Rio Cuarto a Cuyo.!”. encandilado por la belleza trancas de hierro y alguna pistola de la época de Sobremonte. desmelenada. si bien no demasiado oscura. la lanza a ras. Por un momento que les pareció larguísimo. los señores del desierto que el patrón estaba ausente. y las amenazas le barrieron del cuerpo y del ánimo los malos humores. que aquel día se les había mostrado improductivo. algunos buscando retirarse del campo de Una de esas madrugadas del sur. menos temibles que molestas. que los caballos pampas. el muy sonso”. La muchacha se volvió en redondo. que lo sacudió como a colchón aplastado. mes que le hacía dudar a Bernabela chicas la siguieron. el patrón prefirió no arriesgar a la familia sacán. cuidate el c. entre las aberturas de la bata de lienzo. lo vio acechar a su ahijada y la alertó con un grito ronco: “¡Bernabela. se escondiera en lo alto del campanario y apedreara a los Y mientras sus largas piernas la acercaban a él. Alta. fuerte. cayen. o porque la suerte ayuda a quien se ayuda. toda la región se había vuelto insegura. instándolo a que. Fuerte era. daban paso a Entre el estampido pasmado de la pólvora inservible. cuando comenzaban a blanquear los sus fechorías.. Por la peonada por los “puestos” perdidos entre las quebradas. en- Pero como las montoneras de los chilenos andaban muy activas. descargó su frustración saliendo al descampado con un estancia hasta que se aquietaran los ejércitos o pillaran de una buena vez alarido sostenido que erizaba la piel y parecía tentar a las tacuaras a que a aquellos cuatreros de los hermanos Carrera. y fal. los hombros y los senos morenos resaltando Curándose en salud. furias gritonas. nada. escobas. ya secos. tal como si hubiesen sabido Pero uno de los infieles.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN malones que solían aparecer cuando los cardales. mido. Cuando ya sus compañeros volvían grupas a aquellas batas. Aquel recurso de tirar la piedra y esconder la mano había dado pensó: “Que no es feo. el c. se negó a retirarse y volvió tras ella. pensando que se venía Bernabela. él. que más bien el rapto de la hermosa y no el robo de las vacas había movido más para ayuda en las tareas domésticas que para defensa de la propiedad. a aquel puñado de atrevidos. atacaban como desganados. de una pieza a otra. los insultos do desde Mendoza a morderles los garrones a los hombres del gobernador. Bernabela. empavonada. como tropilla rodeada para la yerra. menguada por mo que se había fijado en ella en la Villa del Río Cuarto.

. y al final los halló: enorme y gozosa. –¡No se desmande. el Perú. indefenso ante semejante tigra–. y el –¿Qué. sino al salió a ver el resultado del zafarrancho. y meter a esa mulata chinchuda repuesta de la batahola del día anterior. que. levantó apenas su mano. casi sobre sus si los llevan al ejército. no dejará salvajes. matando cristianos. que no se ni leyes. este sudaba ante su Aires. siquiera. Por lo de infiel. infieles. aún no barraquita al fondo. Y en cuanto a las morcillas. vimos cautivo en el galpón. que lo instruya exposición de armas del dueño de “La Aguada”.. sus deberes con las mujeres.. Que se olvide siquiera de montar. entre la valiosa pues que cuando venga el padrecito a bendecir los campos. evidentemente indígena. para las tareas pesadas. Entre todas lo chirliaremos cuando se desmande. aquerenciado. vender las cosas trenzadas entre los peones. –¿Va. que son vagos. mucho no ha de ser. Contra la pared. Ra.. Lo cazó la Bernabela. que se las rebuscan para hacerse repeluz y no cumplir virilidad amenazada. Bernabela necesita un marido. y después de atraparlo con un manotazo –Vealó de esta forma. ella solita. Ramona? –gimió. Mire no más. pobre Juanucho ayer ni fuerzas para apedrearlos tenía.. Ramona.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN era una de esas pieles de mondongo de los blancos. Con que lucía renegrido y saludable. Pa’ que rabien los Salguero. que una lanza. Y si su pelo era lacio.. ama.. Husmeando una colorida 44 45 . Y de paso lo alejaríamos del influjo –Pues ella dice que el indio le va bien. lo mandó trastabillando contra el muro. se le irán los malos hábitos de andar no se escabulló con los demás. señora. En fin. no digamos en edad de merecer. siquiera en burro. No sería mala idea ponerles una –¿Qué será esta vez. ama.. No va a andar en tantas fatigas en cuanto se le cure el hambre. en la casa de Córdoba. con paños embebidos en agua de bién. doña Clemencia fáciles para atrapar a un hombre. y remató: –¡Por la santa de mi nombre.... pues.. Que si se matan en la guerra. No nos vendría mal un hombre –Un ranquel. como un decir. recostada en la penumbra. En lo que va de ladrón. ya que ella lo ha pillado sin trabajos. digo yo. Ramona volvió a la carga. curiosidad al observar una lanza. y no estamos a la crencha. Bernabela levantó el brazo y panza llena. y con unos tientitos que encontró lindos se hizo unas maneas trenzadas que son un primor. con un solo golpe de lanza desarmó al aturdido varón –que se descubrió Tomándose un respiro. entonces.digamos casorio. fuerte. corajudo era. que no respetan propiedad de hacerlas.? negaría. solo porque estoy dolorida! tros. no –¿Que qué dice? digo en toruno. ama. Pienseló usted. piedad! –sollozó doña Clemencia–. ¿Es que –Piensemeló. – . que si se largan para el desierto o se van a Buenos partes pudendas. ya que pasó la trinchera y Bernabela lo tenga un poco contento. y a él de talabartero.. qué es eso.. nomás. se lo puede Años después. que son asesinos. cuatreros. veameló así usté: peligroso. malignos... –Que quiere el indio para marido. a matarlo? Se paseó con la cabeza gacha alrededor de la cama. del desierto y sus malas compañías.. Hizo una pausa para que el ama se embebiera en lo dicho. Podríamos encantar a todos esos gringos que pasan para el Chile o rosas sobre los párpados. ama. al borde de las lágrimas. Ya verá usté cómo aprende el guacho con la necesidá. para andar haciéndole ascos al único varón que consiguió. en la ciudad tam- La señora. Y a más.. –Y de seguro que unos reales más nos dentran por él. digo. con un telarcito. en cuanto a salvaje. –Señora –la tranquilizó la negra–. Encontró a Bernabela empuñando menos de poder. tan asusta. ama. Un día que lo tu- Doña Clemencia se desmayó allí mismo. verá que eso se le olvida con la Tomando en el último instante la decisión. unos viajeros ingleses que visitaron la estancia sintieron domesticar. Ramona? –tartamudeó la señora. y se tientan con cualquier pavada. Dice que no faltaría más.. Ramona? ¿Es que esa chinita no sabe que son peligrosos.. con la punta apoyada en el vientre del guerrero. ahora que tiene hombre. No son épocas Cuando la polvareda se asentó y los gritos se acallaron. bien se podrían –La Bernabela quiere hablarle. esa mulata quiere matarme? ¿Qué vamos a hacer con un indio entre noso. los brazos en cruz. ahora que faltan brazos. sacar agua del aljibe o alimentar los pollos. señora. se ganaría mucho con ese rejunte. como sopesando –¿Quiere el ama que lo achure? –preguntó la mulata con una sonrisa argumentos. y lo bautice. no da para más que da como el indio.

la rivalidad entre hijos de esclavos (aunque la abolición de que le sembrara un hijo. también esta- Tú. 1937. Buenos Aires. suprimieron los títulos de nobleza. aunque sin nombre. el yanaconazgo y el tributo. en su oído. niendo fin al Directorio y dando curso a las dos mundos cuyos vínculos se movían de autonomías provinciales. derrotaron ba habitado por los indígenas. ción. mordial de los gobiernos centrales. Distinciones: La Mujer del Año (Legislatura de Córdoba 1998). pensando: “Que no hay caso. Buenos Aires. Historiadora. donde la muerte solía “Buscando marido a una mulata” en Cristina Bajo. y otras provincias. el que ella murmuraba de noche. (2012).HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN historia. estimularon la difusión de nuevos valores historia que recorrió el mundo entre las páginas de un libro de viajero. la lucha entre revoluciona. porque lo relataron en sus memo. pasó a ser parte de una mismo tiempo. En tiempos de calma los indígenas jo aparejada una movilización masiva de solían atravesar la frontera para comerciar los varones (en especial de los sectores con los “cristianos” y. y así fue como Bernabela. Pero al tuvieron otras consecuencias. Pero la revolución y la guerra también Pero el hecho debió impresionarlos. dad. Ramona. manera pendular entre la paz y la hostili- La guerra (entre ajenos y propios) tra. Esta última fue invocada en la tre las tendencias centralistas de Buenos célebre Asamblea del año XIII en la que se en su lengua quería decir Flecha del Águila. Premio Juan N. cada vez más preeminencia política. Cabana. Inmigración. Por ejemplo. Al ritmo de una militarización se rompían. los caudillos locales cobraban guieron la mita. Los caudillos del Litoral. cuando las paces populares). 46 47 . la forma de la guerra de la Independencia. cho Ramírez y Estanislao López. por la fecha en que Bernabela lo hizo terior. Es columnista de la revista Rumbos. el de bautismo. el que na. y se declaró la libertad de vientres para los die conocía. Entre sus libros: El Argentina de Letras (2005) por el libro de cuentos Tú. y fue traducida al griego. Doctora en Historia por la UBA e investigadora del Conicet. Y esa guerra se transformó en la tarea pri. Sudamericana. que te escondes. Parte de su obra se Viaje de los Niños. Premio Academia de Quilmes. Pero el que más le gustaba era el tercero. a las fuerzas militares de Buenos Aires po. ENCUADRE HISTÓRICO tos más sofisticados. prisionero de su amor. terminó enfrentándolos en la Batalla Ese escenario. sin hombres jóvenes. CRISTINA BAJO Córdoba. BUSCANDO MARIDO A UNA MULATA Mientras el hacendado les relataba cómo una mulata de su casa capturó a un ranquel para maridarlo. la leva drenaba la población das en malones. Fernández. igualdad. infancia y memoria en la Argentina de la Segunda Postguerra publicó en España. Premio Municipal Ricardo Rojas (2005). rias. de la disputa por la soberanía. En 1995 editó su primera novela: Como vivido cien veces. era Robustiano. rios y realistas se desplegó sobre la trama entre los que descollaban la libertad y la La historia chica cuenta que él tenía tres nombres: Pilquiñán el primero. los partidarios de un régimen centralizado la esclavitud iba a concretarse recién en y quienes pretendían crear una confedera. Estos gringos tan ilustrados no entenderán nunca que cuando a una mujer se le mete una idea en la cabeza. pasó su infancia en las sierras. 1962. se extin- do. que les servía el vino. Allí. sus incursiones. librada en. ser el precio de la libertad. 2004. el segun- Aires y los reclamos de autonomía del In. a la que siguieron otras obras. cosa muy respetable. movía la cabe- za. mostraban su perfil más masculina hacia los campos de batalla y violento. 1853). transforma- creciente. Pan. docente en la Universidad Nacional Jerónimo Luis de Cabrera (2001). cuando le rogaba A comienzos de 1820. al portugués y al rumano. suele ser Entre 1810 y 1820 la Revolución cobró las mujeres iban quedándose en un mundo más terca que mula mendocina”. Buenos Aires. le rogaron que les contara el porqué de su presencia entre artefac. Publica cuentos y notas en MARÍA BJERG suplementos culturales y diarios de Córdoba. que te escondes. La frontera ©Cristina Bajo. era una línea imaginaria que separaba a ©Editorial Sudamericana. de Cepeda.

le ha encomendado la organización del primer acto cultural. y su poca salud. Pocas palabras: las necesarias. El pia- no. Cuatro veces en los largos cuatro días. escribió en él. añora el puñado de frescura que alguien. cree estar otra vez en el barco. espacio engañoso. aún despierta. el amor de Luis y su sueño empecinado. ayuden. ¿Es el vaivén de mar abierto o el de la silla en la que. Desde adentro. su cuñado. No es su propósito hacer de Malvinas un remedo de la capital. Sopla sobre la llama. Piensa en los vestidos de gasa y muselina que 49 . quizás defrauden a aquellos que esperan una velada que se parezca a las de Buenos Aires. Toma el velón. las olas de ruido cóncavo y el horizonte lejano y distinto. Mañana ha de cumplir con sus deberes de gobernadora. El tiempo. le alcanzara como ofrenda y buen augurio. cedida por un marinero. es un amigo que ha llegado de lejos para hacerle compañía. María Sáez de Vernet escribe. María Vernet mira hacia ese afuera desconocido. les ha cedido. Nada podrá ser ya como en Buenos Aires. Han desembarcado las provisiones y los muebles. Rememora el viaje: la única vez en los quince días que pudo asomarse a cubierta. pasando bajo una barranca donde había mucha nieve. Luis la había arrebujado en su capote. Es un soplido de alivio. la condujeron hasta las casas? Tiene la boca seca. Mientras el viento se arremolina bajo los aleros y nubes oscu- ras comienzan a llover astillas de hielo. Piensa en lo dulce de ciertos frutos de piel áspera. Una bufanda de lana. Esta será la última noche que dormirán en el cuarto que Emilio Vernet. la misión de EN TIERRA PROPIA ellos es crear las condiciones para que este grupo de cien personas se duplique y la gente quiera venir. le dice que hace solo cuatro días que ha llegado a las Islas. nueva y dura vida. Abrigada por los edre- dones y el fuego de la chimenea de hierro. el canto SILVIA PLAGER y la biblioteca en varios idiomas que han traído. su diario. comandante político y militar de las Malvinas por orden del gobier- no de Buenos Aires. en andas. objeto desmesurado. Su embarazo. Tendrá que inventar acordes que armonicen con el viento. Espera que la música de su piano. HISTORIA Y FICCIÓN No hay peor cielo que el mar. que él le ha explicado muy bien. Deberá crear nuevas formas: nuevo paisaje. se acerca al escritorio y extrae de uno de los cajones. Inmóvil. anhela poder dormir. su marido. le abrigó la cabeza. Luis Vernet. Se aferra al lar- guero de su cama.

Mejor no pensar que con sólo trasponer el umbral de la puerta hallarán la devenido en sala de recibo. Plantas increíble que en sólo cinco días haya podido recuperarse de un viaje en el de diferentes clases la bordean. Los alegres acordes de una mazurca. poco a Islas no conoce. Los ojos se le cierran. quería estar con ella. Tantas cosas de las que temió por su vida. y la levanta con cuidado. tal vez. gren penetrar en ese túnel que comienza a abrirse cuando el sol se oculta. su hermano entra con una ráfaga de aguanieve. que durante el viaje la rechazaba por verla siempre en cama. reciben a los que llegan precedi. un ademán que a causa del encierro creía olvidado. suspendida en un univer- su quinto día en Malvinas.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN ya no usará y en el barro que festoneará los ruedos de sus faldas. Iutta. en Loreto quiere ver a sus sobrinos. y lo haré con Emilio. cuelga el capote y abre el piano. hubiese pensado que sólo ha transcurrido un largo día gris en el que La luz de las velas. hermana. en la otra. Los bancos de madera contrastan el amable consuelo de los licores. constante presencia del viento. Loreto. Vernet siente culpa: él ha sido el cordel que. María brilla como solía hacerlo en sus salones. fue arrastrándola hacia esa visionaria pasión suya: Malvinas. za y acalla el sonido del piano ilusorio. En la tranquilidad. él lo ha –Por aquí. Y despertó feliz. El arroyo la tienta y toma un sorbo del cuenco de su invitando a su cuñada con ademán galante. El colono se ofrece a acompañarla hasta el manantial donde ellos se dos por Loreto. Desea con fer vor estar a la altura de sus de. Los anfitriones giran ante la mirada respetuosa de sus invitados. hombres y mujeres saludan a María que ha dejado de tocar y en estas Islas. una alema- La palma se desliza sobre las sábanas. Que no piense que ese frío es el más grande. saca a bailar a una muchacha de trenzas castañas. En la Alemania la nieve perdura por varios meses Formales. tal vez lo. otra nieve. ya no resulta tan desnudo. cha. Se había hecho a la Sobre una mesa de arrimo improvisada. si es que tocas el piano. La palma adormilada tocó su lomo. Mañana. Se maravilla de que el viento. na de gruesa figura. están las copas para los licores y idea de que sólo pisaría piedras y barro. Esa mañana. surten de agua. En la casa más próxima pedirá un vaso. Es La pequeña corriente de agua brota del costado de una loma. acaricie. Se los comería todos. Sofía. Caminar sobre la verde blandura le provoca placer. –¿Le ha quedado familia en Alemania? 50 51 . y se acerca al grupo. Por aquí –los guía. toma de la cintura. extrañarán las comodidades y el regazo de la abuela. Ella no cree que pueda dormir: to- Como invocado. cercana. so inhóspito. abrirá su casa y tocará el piano. que intentan gozoso de las voces. Deja caer la caperuza sobre la capa. Si no fuera por su dia- La oscuridad prematura es un pozo. de un vals. María no las conoce. les resulte útil rememorar rán más velas que en toda una semana. Va hacia el puente. zo de su antigua vida. María le pide que entre en el cuarto vez de cortar. los mayorcitos. apenas dos días y se derrite. la buena lectura. devolverle su casa porteña. Apaga el velón y se acuesta. poco. beres. Su marido hace rato que descansa. ahora sólo para romper el hielo. que se hiela. la música y las tertulias. mano. los primeros pobladores celebran su comunión con las Islas. el ruido envolvente del mar se hace oír con más fuer- –Qué bien huele aquí. La golosina es un ramala. Loreto? Aún quedan rescoldos en la chimenea. Mañana. 20 de julio de 1829. El aroma de los bizcochos de anís per fuma el aire húmedo y el galpón. Como en una burbuja luminosa y confortable. Esa noche se gasta. Cuando Emilio sugiere que el gobernador abra el baile. se sienta en el taburete y toca los primeros acordes Oye el silencio. –Por supuesto. sentido peor en su tierra. rio. lo único vivo fueron los llantos y risas de los niños. la leve caricia de la danza y el bullicio con las sillas tapizadas en damasco y el sillón de gobelinos. fue un animalito tibio y amistoso. los vasos de peltre que han facilitado los colonos. el rayo de sol oblicuo que hacía arabescos sobre su col- La negra Gregoria trae un plato con pastelitos. –¿Cantarás hoy. Loreto le ha dicho que pronto estará igual de saludable que él. Los bucles van a sus mejillas y ella los aparta con sin hacer ruido. Felizmente no hay llanto de niños: Luis Emilio y Luisa. Emilio entra con ánimo entusiasta. La davía resuenan en sus oídos los acordes del piano.

María piensa en la lucha –Nuestro encuentro con el nuevo mundo. buen té inglés. Y levanta su copa a la salud uno de ellos con un frío y una mirada diferentes. quizás les ha hecho impresión el cambio. El gobierno castellano duro. cediendo al brío de los gavieros. de Buenos Aires me ha conferido un cargo y una responsabilidad. jarcias tensas y la morbidez del velamen. Y ahora el resultado de sus esfuerzos estaba tos en la fuente que acaba de dejar la criada. amaneció claro y con viento fuerte. tantos días en la bodega. es duro aquí. dor. está en la patria. Loreto. Cuando Loreto apoya su mano sobre la de María y murmura: Rivadavia envió a su ministro para negociar la llegada a Buenos Aires de –No creo que me resulte fácil dejar las Islas. hermana. Hay voluptuosidad en el acto Ambos hablan de sus sueños. jugosa. ron en el viaje. de todos. Pero así como noso. crecía la inquina contra los “gringos” de afuera. María vuelve a comentar el encuentro con el caza.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN –Mis padres y los de Iutta. españoles. Las visi- ejemplo. por mandaba el bergantín Betsie y su segundo vendrían a tomar el té. cede blandamente bajo la presión del cuchillo. dando grititos de júbilo. –Vamos. ¿te parece poco? que ahora los iguala: un portugués. ya que de ordinario toman té de “lucen”. Emilio. Altos pajonales lo protegen. el campo de pastoreo. detrás de una loma. habían viajado Alrededor de la mesa. –Se poblará de ovejas. doscientas familias europeas. expectante. Loreto hace un movimiento abarcador con su cayado. –Seguro. negros venidos de Dios sabe dónde y los gauchos. Ahora solo nos quedan veinte. El capitán que co- tros. gente –No puedo creer que esta mujer emprendedora sea la pálida viajera que de tantos países. La gobernadora se avergüenza de su nostalgia. Hoy. ingleses. la grandeza suele tener un precio distinto simple de alimentarse. Comen con la alegría del que descubre. y su gente. sienten aprensión. surge. después de estar La carne. y dice: con su piel dorada y aroma prometedor. con los ojos pues. hermana. Las aves. Frau Vernet –contesta Otto Hermann en un –Y el de servir a la patria –agrega Vernet. En Buenos Aires –¿Qué se festeja. Ella. La luz la ciega y frunce –Buenos hasta que no se demuestre lo contrario –dice Loreto–. fueron mercenarios contratados por Brasil cuando la guerra. como ayer. No ol. Con grandes ademanes. Todos aguardan. hermana? –pregunta Loreto. videmos que si se desea poblar no hay que preguntar demasiado. las –pregunta Emilio. que ella mezquina tanto y ofrece solo en esas ocasiones. –¿Acaso no nos mueve a nosotros también el deseo de progresar? Es lindo ver fondear los barcos en la bahía. para cada uno. Emilio. El gobernador promete agradecer el obsequio: Los niños ruedan por la pendiente. Los mástiles orgullosos. de Malvinas. no parecen diferir de aquellas co. Otto llama la atención de un hombre corpulen- to que regresa de su cacería y le pide que se acerque. le dio todas las facultades pero no sé si hizo pero tiene una gran ventaja: se trabaja en libertad. acuesta sobre la hierba y siente una energía nueva. mirando a María–. y tas de los barcos son una oportunidad para recibir noticias del continente Ramirez dejó en su España una familia numerosa y muerta de hambre. Las otras murie- nocidas. Vernet. cada uno arrastra una vida que ha dejado atrás. cada desembarcamos en una silla –dice Vernet. aunque en uno de María acerca los licores y propone un brindis. quién puede no serlo contigo. Heider y Herr. Como otro mar. los párpados hasta convertirla en rombos de colores. María se –Buena gente. –Nuestros colonos me han parecido cordiales –lo corta María. alemanes. Loreto y María. y escuchar historias que se aparten de la tranquila vida cotidiana. hacer fortuna y traer a los servirá la merienda: bizcochos de cuajada que hace la negra Gregoria y suyos. una hierba de allí que llaman té –No creo que deba asustarse con la verdad –replica Loreto. a la vista. 52 53 . Incluso la negra queda un momento. las averiguaciones necesarias. los puntos más australes y perdidos. Loreto. asustarás a María –bromea Emilio. estos alemanes. Vernet. con anterioridad a las Islas. María –Tal vez el buen hombre busque afincarse.

a las dificultades. ron la esclavitud en sus colonias y semicolonias. Como los portugueses contrabandeaban vida ya no les sirve. El novio lleva una levita. y 54 55 . turba suficiente. le gustará estar de Buenos Aires. se consumen en gran cantidad. Las velas. en 1811. esclavos. pre pueden traerse del continente. Cuando la Betsie parta. Hablan de los progresos. Resulta más sencillo encargar las telas –Los ingleses tuvieron el monopolio del tráfico en el siglo pasado.. Estableceremos aquí una empresa pujante. Como verán. que la goleta solo sea una luciérnaga que las aguas se traguen. El plan próximo es levantar el ancla. ellos han comentado acerca de documentos en los que los antecesores de Ruiz Puente registran su opinión sobre Malvinas: “la cosa más ruin y estéril que se pueda imaginar”. el antiguo fuerte –dice María. fondear –Para eso hace falta un sacerdote –responde María con la mente puesta junto a Long Island y recibir las reses vivas que deben llevar a la Isla de en la negra Julia. Loreto volverá a Soledad para empacar ocho novillos más. Estoy seguro de que los actuales pobladores lograrán sobreponerse que es ahora su hogar. María también viaja. lia y acomodar a los colonos. no fue una cuestión de humanidad sino descendiente del primer gobernador en la Isla. tiene el capitán– obedecen a la abolición de la esclavitud. que pedir después se convirtieron en los campeones de la abolición fue debido a que vestidos ya confeccionados. María ha hecho un tocado para la novia con una mantilla de blonda –Faltó conocimiento –dice Vernet– hay aguadas. que recogiera tierra para plantar papas y vegetales. Me gustaría visitar había levantado. el mulato Pedro-: Son todos solteros y hay más hombres los Estados. Qué inhóspita habrá sido entonces Malvinas. –Al decreto de mi nombramiento antecede una declaración del gobierno Al leerlas. mos cultivar cereales. mientras tanto veremos qué madera. buena española y un ramo de flores. frente al mar. las instalaciones para recibir a su fami. que en su primer viaje a las Islas la loma. las primeras de la primavera. Los capotes. Los niños que nazcan en Malvinas crecerán acostumbrados al clima y al paisaje. con los niños. si el tiempo lo permitiera. respecto de los negros –sos- María cuenta que se ha propuesto reunir a las mujeres para confeccio. obsequio de Emilio Vernet. No faltará mucho para que poda. dada la poca luz diurna en invierno comenzaron a aplicar la máquina en su industria. Las cartas son otra vela. sin –Me ha sorprendido la altura del pasto –dice Ruiz Puente. y tener competencia. y no siem. Ese fue el asentamiento más importante previo a nuestra lle- Piensa en esa extensión de más de cincuenta islas y doscientos islotes gada. Recién entonces abolie- y la escasez de días soleados. Loreto Sáez sorpren- –Sin embargo debemos agradecer que los españoles. cercana a la vivienda principal.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN Y más linda es aún la esperanza de recibir carta. pasaron a Buenos Aires. He leído acerca de Bouganville.. –Los cuidados que hoy tiene la señora. Otro de los trabajos es dejar en Los Estados a los encargados de cortar –Ya pedimos sacerdote –afirma Vernet–. nueve hombres que naufragaron allí. ponchos y botas son de rigor. –Iremos. En más de una ocasión de conveniencia –retruca Vernet. aún pueden verse las ruinas del otro lado de María admira la voluntad de Vernet. que mujeres. por derecho El gobernador ha dispuesto para el matrimonio una de las nuevas ca- natural. Si que podrán llegar con las provisiones. La vestimenta que acostumbraban llevar en su antigua el mundo acata todavía esa ley. sas. que deja bien claro que las Islas pertenecían a España y de pie sobre la barranca. a orillas del mar y decir adiós con la mano hasta pasaron a Argentina junto con el resto del territorio. español. a pesar de su de a los recién casados regalándoles una ternera. ir a Georgia en busca de hacer. pero no todo nar ropa y velas. junto a su gente. a Inglaterra se le dio el control sobre esos barcos. –Hubo un período francés. Antonio. si la naturaleza lo permite. vigilaran y reconocieran estas costas que. Debemos impulsarlos a que se afinquen y formen fami- lia. rechazo por el lugar. capataz de los negros. Ellos no iban a permitir que lo manufacturado por los esclavos fuera más barato que lo que hacía la máquina: así Inglaterra pudo vender sus tejidos a todo el mundo. Después.

Hasta que Dorrego. caballos de carruaje de Rosas para arrastrarlo a pulso. parcelas de tierras fiscales. pedirá su traslado. idas y venidas en largos seis años. les concede a él y El comercio con el Brasil ya es un hecho. El en la víspera fueron por lobos. desmalezar y sembrar los campos para el pastoreo. cálmate. debería decírselo. el encargado de negocios británico. Ojalá el nuevo gobierno de Buenos Apenas disponga de barco propio buscará socios e inversores. bres que las contemplaban. ni cosa ninguna buena”. que no les ha enviado cura. y por lo general no respetaban las indiferencia del obispo. había prevenido en contra a las autoridades de la Iglesia. Los amigables so y el desembarco difícil. hábil en la costura y elaboración de velas. Altos chorros de agua. También la que dio a su cuñado: ir a Long Island las cartas y regalos. los temibles mares del recen ignorar las circulares en inglés que él ha hecho repartir y en las que sur. hermana. también: las mundo en el continente no es lo mismo que en esas soledades. y levanta su mirada en una plegaria muda: traer niños al Aires son claras. a tabaco. Esos buques extranjeros pa. a comienzos del veintiocho. Sencilla. alejar a los depredadores. que olía rancio. y la próxima meta es Europa. Prometió a su mujer que volvería a la oración. diciendo que este es un país desagradable y descorazonador. parir. sudor y oveja. al ver cómo la multitud desengancha los transcurrido. muchos lo envidiaron: un joven venido de la Europa y sin gran Vernet no disimula su disgusto. ellos pueden legitimar restricciones impuestas por el gobierno de Buenos Aires. Ojalá Loreto tenga suerte en su entrevista con cias Unidas del Río de la Plata. juntas. izó la celeste y blanca en nombre de las Provin. últimas noticias sobre la posición del presidente Jackson. con Emilio y Loreto. monstruos asomaban sus lomos y se sumergían: siempre nadando hacia –La Providencia lo ha traído sano y salvo. La excitación la lleva casi en vilo a la cocina. no encontraron ni uno. pas. trazar ma- pación española. Rememora la primera vez que avistó ballenas. se encontraba entre otros. Las directivas de Buenos lo ha desvelado. estudiar las posibilidades de explotación y establecimiento de pobla- “Miserable tierra. había avances ya gobernador. Pero lo preocupa María. ¿No ves que estoy bien? Te tranquilizarás con dado a su mujer. Y charlas donde el alcohol soltaba nueva. Espera que no haya con. se empeñan en ignorar banderas y prohibiciones. piensa María. Hubo que explorar. incapaz de encontrar en el mundo mayores desdichas dores. tronar. que ha sido nombrado gobernador de Buenos Aires. y la que ha –Ya. coletazos de cinco metros que hacían bros de su cuñado. Pero 1767 no era 1829. Inteligente. británico capitán James Weddell. Bella. la lengua y alentaba riñas e historias turbias. se le ha cumplido un sueño y. la descripción de Malvinas en una carta de Villa. a pesar de la esas “minas de oro” del Atlántico Sur. Pero ahora. Cuando Aires enviara buques para vigilar las costas patagónicas y malvineras y Jewett. Aquellas moles parecían desdeñar la nave y los minúsculos hom. A los demás capitanes se los puso al es muy amigo de Parish. que su amor y devoción se acrecientan con los años. mujer –Vernet rodea los hom- mar abierto. traer maderas desde Statenland para. Acaban de informarle que los botes que fortuna personal no podía aspirar más alto. Eran demasiados los que se interesaban en María siente que. nueve años atrás. Pero ahora. aquel sacerdote franciscano que habitara las Islas durante la ocu. desalientan. Y llegar por la noche a un galpón frío Quizás. chado. Y con un hijo creciéndole en el vientre. Hasta había recorrido por él. Con ellas harán palenques para atar –Perdona mi ansiedad –lo abraza– pero he sabido que el viaje fue peno- las vacas. ¡Qué distintas estas Malvinas de aquellas sin mujer ni familia! Duras Vernet dijo: “Este es el primer matrimonio civil en Argentina”. ¿podría tomar algo caliente? en busca de costillas de ballenas. Y finalmente. en la industria. la unión de las parejas. Presumen que antes lustre de la vida social no había logrado distraerla del mundo del esfuerzo. a pesar del tiempo desconoce que el mismo Parish. Las malas intenciones de ciertos países. en la ciencia. a Pacheco. Cuánto la admira. y en la voluntad del gobierno argentino que levantar las casas que hoy se disfrutan. el explorador Anchorena… Rosas. también. y que diezmaron.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN Marta. Y decirle. seguirían a su ser vicio. para acompañarlo. con esa boda. tratiempos que demoren el regreso: es hombre de palabra. vale. hayan estado otros loberos. Aún Vernet tanto del acontecimiento y nadie protestó. Recuerda el mal sueño que se prohibe depredar en playas de su jurisdicción. En Desde un comienzo supo cuánto había en Malvinas y cuánto desaprove- su próximo viaje hablará con el Gobernador sobre el futuro de las Islas. Cuando ella aceptó su pedido de mano. No solo café y budines sino 56 57 . próxima a hacía pensar en el progreso.

Quedaré en la miseria si esto se pierde. les importan menos. ni que tuvieras tantos años. opina goleta enemiga. –A mí me gustó viajar en barco –dice Luis Emilio–. oye. Llegué embarazada y descompuesta mandarán barcos a vigilar las costas porque dicen que no los tienen. para que. urbanos. no entiendes nada! el Foreign Office. con tantos lejos. tortas recién fritas. para compensar la aridez del paté de ganso con nueces. niños. vanas las angustias del gobernador que le avisa a María que saldrá en bote anticipadamente. El gobierno mira hacia la pampa y daría la impresión de que estas –Y te caerás de cabeza –se burla Luisita. –Sí. contempla las amistosas naves fondeadas. cree ver el espectro de una El cónsul de los Estados Unidos en Buenos Aires. a pesar de la amable reunión en familia. Por eso. de factoría portuaria ha pasado a ser metrópoli de campaña. 58 59 .. dado que no se indios con caballada criolla.. hacia la goleta Harriett y no sabe la hora de regreso. Los hombres. Cualquiera que arribe a las casas es invitado a entrar y calen- tarse por dentro y por fuera: el frío lastima la cara y las entrañas. por ser tan lejanas. –¿Estas son las de la orilla del arroyo. George Slacum. sigo firme. Puede ser. han seguido con sus reclamos. Chocolate Cuando esa tarde del 30 de julio de 1831 llega el comisionado de que queme. volverán al cuarto –dice Vernet. por la larga travesía. tendremos dificultades para prohibir la pesca de anfibios. inspeccionara las naves infracto- ras. te ves mucho mejor que cuan- rincón. que el pueblo de los Estados Unidos tiene el derecho de pescar y cazar donde quiera.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN –para luego– un gran banquete con sus platos predilectos: cordero asado. A veces la goleta norteamericana Harriet. nos Aires. ha sido apresada Vernet dice que ella ve fantasmas en las sombras. En seis de ellos traje gauchos e –que va a reemplazar la prohibición de la pesca de anfibios. distribuyera entre los capitanes que merodeaban la zona. apenas reparan en las presen. cobrar un impuesto de cinco pesos por tonelada a los buques pesqueros He fletado doce barcos a las Malvinas. en un –Ay. María entonces aprovecha para sentarse. do llegaste. Pero Parish y a través de él. Los niños han pedido verlas otra vez. no tenían un amarillo más fuerte? María no se retira cuando Gregoria sir ve los cafés. las flores de la colección de Emilio instalan la primavera. a pesar de Desde que sabe que está a la firma un decreto que lo facultaría para que mis posibles socios se retiraron por la guerra con el Brasil. desde los comienzos. sobre las islas y a él me debo. y se espanta. natillas y naranjas confitadas. Brisbane para informar que. no se pueden colgar los estropajos. no los había amedrentado y seguían La mañana. también se matando lobos y ovejas. solo que al secarlas. Y en ella trajinan sus servidores: yendo a la leñera. La friega de cacharros es interminable. –¡Qué tonta. –También nuestra piel pierde color y lozanía con el paso del tiempo. se vuelven más tenues. islas. puliendo. La circular en inglés que. Vernet acaba de convencerse de que uno se topa con su sombra. Entonces no son Aunque secas. aguardiente. cuando sea grande Los estancieros se identifican con indios y gauchos y desconfían de los seré gaviero. cociendo papilla. en aguas de jurisdicción. Y así lo comunica al presidente Jackson. casa que llegan a toda hora y hay que atenderlos. Desde 1823 vengo invirtiendo y. panes de harina blanca. prolongación de la funesta noche con pesadillas. ¿Qué será de nosotros? –Niños. con fasti- –Loreto. muda. mate espumoso. y dominar baguales y contaba con barcos para patrullar las costas– autorizó a Brisbane. cuñada. capitán hacienda cimarrona. Cuando a través de la ventana comienza una etapa de difícil litigio. no –Bueno sería que no lo estuviera. –Luis. para formar estancias. yo he venido aquí nombrado por el gobierno que tiene derechos dio. si no se comportan. Bue. su pensamiento está horneando. cerveza recién llegada. de la Betsie. en su nombre. que beben licor cordial. invierno. a los que en buena hora se ha sumado Malvinita y los hombres de la Y no se equivoca. cias femeninas.

de leerse en público. el 17 de agosto. como si fueran hermanos a progresos de la empresa. la proclama de su nombramiento y comience el futuro. con cielo claro y cintas La pulpería se ve inusualmente concurrida por los marinos que hablan azules y blancas en los sombreros. Viva la Patria. que la estremece. el cabo de Hornos. ni las salvas pudieron despertarla. Por eso. Superior. Los adivina allí. María toma de la mano a Sofía Los mástiles tejen un cielo cuadriculado que el viento desordena. como la mayoría de los pobladores. El monstruo ahora tope. 60 61 . las aguas del mundo han una población que haga honor a la República cuyo dominio reconocemos. encargan su bolsa de sal y abundante tasajo fin de que con el incremento de población que se espera. la Breakwater. se comportan como dueños Buenos Aires. suele ir hasta el muelle para asombrarse del cambio: María asiste a la ceremonia y no puede evitar que a esta se le super- pongan las imágenes de su primer 30 de agosto. es la tierra propia. El comandante espera que cada uno de los las ovejas se dejan en el galpón. sido sus aguas. Los nuevos parroquianos son loberos. llega del continente. patrona de América. El de la república. Desde siempre. Para los colonos y los Vernet tiene más cabezas que cortar. por esta agua siempre anduvieron piratas: argentina y la toma de posesión. a su espalda. deberán aprender a respetar las leyes de un país soberano. la proclama resuena en ella con más Pocos gauchos e indios en la pulpería. No siempre existe concordancia entre el ánimo y el paisaje. das al Sur de la par te meridional de la comandancia de Patagones hasta Un tribunal deberá juzgar a los infractores. para ejercer de nuevo un acto formal de dominio sobre estas Islas. del ama. los marinos extranjeros quizás siguen los vales emitidos en Malvinas para pagar a los peones cuando este no desde lejos el ritual. Y estado de esta población. y el 19. La fecha no debe pasar inadvertida. convite. la ellos –se dicen–. mientras miran con admiración especulativa los viviendo como hermanos en unión y armonía. Pero sí la hay ese 30 de agosto. y al efecto ha resuelto enarbolar en este día el pabellón Mientras tanto. María. que aguardan las órdenes. Y y Luisita. acostumbrados a faenar animales aún calientes y a buscar sitios propicios El comandante político y militar nombrado por el Superior Gobierno de para el saqueo. Ahora hay que tomar medidas –le acaricia la mejilla y la so. la Tierra del Fuego y sus adyacencias situa- Poca calma también en casa de los Vernet. aunque prisioneros. en que se lanzan los veintiún cañonazos que conmemoran la soberanía besa–. en consonancia con el decreto del 10 de junio que acaba de casa. y si bien no hay espíritu festivo. junto a sus tíos. En ellos reina la certeza de que serán rescatados y no Gobierno ha prometido fomentar y proteger. Circula dinero en lugar de Abajo. Quizás por eso. ha elegido este día por ser el aniversario de Santa Rosa de Lima. plácida. Día de Santa Rosa. bares portuarios de Stonnington. en poco tiempo volverán a pescar libremente. saludándole en la mejor forma que permite el naciente boyero vigila doblemente su ganado. nazca en su territorio austral deberán enfrentar a la Justicia. espera que su padre en el escritorio del gobernador. y que el Superior para la travesía. un impedimento: A la Harriet se le añaden. en la bahía. Luis Emilio. La captura fue por un mismo motivo: pescar y negarse a pagar el Malvina. en Malvinas o en Buenos Aires. que va tomando el aspecto de los fuerza. muy atento. y hay algo más intenso que el frío. no fueran a carnearle una vaca. bajo los mantillones de lana. como el año anterior. de los tripulantes que. papeles y documentos intentan tejer el lea. No te preocupes mujer. Un grupo de hombres y mujeres se apiñan alrededor del mástil. en los brazos impuesto ordenado por Buenos Aires. para los marinos norteamericanos. la pequeña y laboriosa aldea hier ve de comentarios. encapotado y vento- –Era de esperar. la bandera tiene un significado distinto. duerme. En el Repetir un hecho no solo significa su multiplicación.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN –¿Tan grave es? –pregunta María. Los del saladero reciben varias visitas habitantes dará en todo tiempo ejemplos de subordinación a las leyes. en inglés y consumen más cerveza que ginebra.

Coordina talleres literarios. fue Buenos Aires. el 2 de enero de 1833. Fue distinguida por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Bucarelli. ©Silvia Plager. inédito. la Faja de Honor de la SADE. posteriores. sino que el 6 de noviembre islas comenzaron a ser objeto del interés de 1820. o cuando los ingleses se autonomías de las provincias. el Premio Corregi. Ha publicado libros y artículos sobre historia les. dores españoles en las Islas Malvinas fue Sin embargo. Colabora con diarios y revistas cultura. relaciones interétnicas y arqueología histórica.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN habrá un chocolate con pasteles y un brindis. desde de Gran Bretaña y Francia. Boleros que matan. firmada continua hasta 1811. cuan. obtuvo la Medalla al Mérito a la Mujer Bonaerense. la ilusión y la pérdida (con Elsa Fraga Vidal). 1945. El cuarto violeta. Entre sus obras figuran: Las damas ocultas del Greco. el Pacto Federal (1831) desempeñó un rol Una carta enviada desde el Cabildo de fundamental para comprender el federa- Luján el 2 de octubre de 1770 al Gober. SILVIA PLAGER Buenos Aires. pero las cionalidades. lismo de la época y la trascendencia de nador y Capitán General Don Juan Joseph Buenos Aires y sus territorios de frontera. el interreg- establecen en 1771 y tres años más tar. Malvinas. colonial rioplatense. república vivan en paz”. Durante los años cláusulas como signataria de los acuer. formalizó la posesión de que se ejemplifican cuando se desaloja al las Malvinas en nombre del Gobierno del francés Luis Antonio de Bougainville el 2 Río de la Plata. tierra La sucesión de treinta y dos goberna- de nadie. Luis Vernet se hizo cargo de las Islas cianos y familias sino también que se “les en 1829. aseguró la integridad de las po. las Islas no solo fueron visita- dos de Utrecht y de tratados posteriores das por buques balleneros de diversas na- del siglo XVIII que lo ratificaban. cia. Nombrado por el Gobierno de esta provin- cio de frontera no solo se pobló con mili. Al respecto. Varios de sus cuentos han sido traducidos al inglés. EUGENIA ALICIA NÉSPOLO dor-Diario El Día de La Plata. las islas eran res nullius. permite observar cómo este espa. La rabina (finalista del Premio Planeta 2005). Obtuvo el Tercer Premio Municipal. Pretensiones Puerto Soledad. vestigadora en la Universidad Nacional de Luján. Es decir. de Puerto Soledad fue requerida desde sesiones de España en América del Sur y Montevideo para la defensa de la monar- confirmó su exclusividad de navegación en quía española. Doctora en Historia por la UBA. EN TIERRA PROPIA “En tierra propia”. no de la nueva Asamblea Constituyente y de son expulsados por Francisco de Paula los pactos interprovinciales. se desempeña como docente e in- nombrada Mujer Ejemplar del Partido de San Isidro. 62 63 . dará el destino para Malvinas […] la clase do el capitán James Onslow tomó por la de estos reos para que los vecinos de esta fuerza las Malvinas. al comienzo de las guerras el Atlántico Sur. cundo la guarnición en 1713. el Coronel Daniel Jewett. Vértiz. El Reino Unido ha sostenido que. 1968. Esta década inaugura las de abril de 1767. Lentamente el grupo se dirige ENCUADRE HISTÓRICO a las casas. Inglaterra aceptó dichas de la Independencia. la Paz de Utrecht.

Humean ollas de agua y en su habitación. –Dámasa –dice José Francisco mientras alza un capullo llorón– como mi abuela. riegan las flores de los floreros que acomoda y las manteletas y las co- fias que teje. que sabe que voy a morir. a ver –un joven alto le toma la barbilla–.. HISTORIA Y FICCIÓN Es extraño. si cierro los ojos vuelven las sensaciones de aquel pa- sado: el olor a naranjas del patio de la casa grande.. Grillos 65 . De repente. La comadrona pone su mano sobre la frente ardida y hace una seña. Hoy el caldo estuvo más salado por las lágrimas de Milagros. ¿Por qué llorar por mí? El sol deja un pelusita dorada sobre las cosas y me imagino el brillo de las acequias y la luz que acristala las uvas. Domitila le alcanza el vina- ELSA FRAGA VIDAL gre. María Gerónima Arias Castellano de Boedo se retuerce y muerde un pañuelo. María Gerónima ya es grande para parir. Pero Damasita ha encerrado dos chilicotes1 en un frasco vacío y lo único que le interesa es hacerlos cantar. aunque el sol entra a raudales por la ventana. Pero es 1880 y esa casa donde yo.. José María. –A ver. –¡Es una niña! –grita Milagros y todos corren hacia la habitación. He vivido. un grito prolongado enhebra las campanadas que están sonando en la Catedral salteña. DÁMASA 1818. cric cric-cric cric. Damasita. ¡Qué hermosa! –y la levan- 1. –¡Damasita! –Milagros llama a la niña que juega en el patio del aljibe y le recompone los volados y las puntillas–. fui criada como una flor de invernadero.. acompasada con el ir y venir de mi hamaca de mimbre. mojan mis manos y las suyas. Si se acercaran oirían la historia que repito en voz muy baja. vendrá a conocerla. No tengo jardín. Corren las lágrimas de la viejecita Milagros. –Es muy valiente tu hermano –dijo su madre–. la misma frescura de la parra. ya no está. que me ha criado. ¿Podrías estarte quieta? Es abril de 1822 y su hermano mayor. Peleó como el mejor para la Independencia. Don José Francisco Boedo –a grandes zancadas ha cruzado el patio y lo volverá a cruzar– detiene su marcha.

Quizá fue Da. la esposa. Ahora el cric-cric de la hamaca me recuerda el canto de los chilicotes. adonde Oribe no pueda darles alcance y profanar el cadáver. al exilio con su general. Ella se apoya en el brazo de su tía Nicolasa prichoso. ¿apretaste contra tu pecho María de los Dolores. a orillas del Famaillá.. el general dose. a Bolivia. Da- ¿no mamaron del mismo pecho? ¿Acaso mamaron la discordia? masita tiende el lecho. Puch los –Dormiré en una cama –dice Lavalle a Pedernera y este. Siguen viaje su corazón y su cabeza. ¿o así quiso Rosas que fuera? ¿Cómo murió Lavalle? cido. para descansar en su seno. Y lo ve. Ocampo. ¿Fue tal vez de su propia mano? Y en ese momento. Damasita va Ninguna clase de amor le dará el alucinado. Solo ve un hombre esbelto. Solo quieren detener esta guerra En la casa de Zenarruza. con quien durmió cua. ni José María. Pedernera y los suyos lo llevan lejos. va Lavalle camino de Humahuaca. Resplandecen sus veintitrés años. fusilado por en una pica. va y viene como el desventurado de Lavalle. Es el 8 de octubre. que no quiere ir a Bolivia. Salas y las fuerzas correntinas lo han Boedo de Pereda. Desde afuera. pero no siento su calor. nación por el hermano amado se mezcló con el deseo por su verdugo? Cuatro horas después. Juan Galo el soldado Bracho apunta mirando por la cerradura y –a través de esta– lo de Lavalle. Súbitamente. Soñó tal vez pelo y barba rubios y ojos azules. una luna espesa Lavalle a sus ruegos? calca el garabato del ramaje. Vencer o morir. Brizuela. que el Gobernador Alvarado y el representante del cruel e insensata. Va y viene mi mecedora. Milagros me ha puesto una man- flecos. en batalla. no lo sabe la ces lo descarnan. que quiere ir a Jujuy. el coronel Pereda. Lavalle Ejército unitario.. ni Lavalle. Ella juega con las charreteras doradas y los El sol ya se ha retirado y hace frío. unitarios. desprende la guerrera y saca las botas a su amante. Dios de la fatalidad. vestidas ya con los vestidos de la muerte. Lavalle se quita de un un chal abandonado sobre la hierba. José María y su tío. ¿Qué sintió en ese momento a Dorrego y su fantasma omnipresente. Solana Sotomayor. sabe que los Boedo no son de esa laya. José María? Milagros dice que se comen la ropa. doctor Bedoya. O tal vez soñó su niñez con Rosas orden de Lavalle. Rosas. valiente pero temerario.. clamaba en la puerta de la finca. apenas doscientos con Pedernera a la cabeza. ha dicho el jefe. cabalgan y cabalgan. formado manotazo el sudario de las sábanas y comienza a vestirse. a espaldas de un enemigo mil veces más poderoso. –¿Te gustan los chilicotes. una partida federal viene Porque allá va. ya no existe la casa. la cabeza doliente o hubo en tus ojos el destello acerado de la venganza? tro días y cuatro noches sin levantarse de la cama. ni la luna en el pozo. y sus pocos leales. ta sobre las rodillas. negro de la herida.. mientras sus oficiales Después. Damasita? ¿Qué sintió mientras pedía por la vida de José María. en Metán? ¿Qué oleada de conster. muerto sobre el lomo de la mula. Damasita?. dejando familia y buen nombre como se deja en busca de Alvarado y Bedoya. a las seis de la mañana. o sus esperanzas deshechas. ¿Fue así. ¿Cederá Jujuy duerme en vaharadas de calor. Sobre los tejados. que se acerca. Si ella no lo dijo. masita puesta por el Destino para abrazar su cabeza en el último minuto. mata de un tiro en la garganta. Los acusan de espionaje. Y tantas otras. No podrán vencer. No es sino la última de tantas mujeres. Historia. acaban de abandonar para huir a Bolivia. Enton- O quizá lo vendió para vengar su sangre. están presos en Metán. de Nunca sabremos cuál habrá sido el último sueño de Lavalle. cric-cric.. exterminio. Nada ha recibido Dámasa Boedo. Solo el romántico muerte-amor de las heroínas. O la cabeza de su amigo Avellaneda. aunque no reconoce a Lavalle en esa cara blanca con el agujero abandonan. tiroteos. Se abalanzan los buitres sobre la carroña. Cabalga Damasita Boedo. junto a él. Octubre de 1841. Solo esos pocos hombres y los buitres lo acompañan ahora. 66 67 .. cric cric.. más que la cabeza de un hombre ven. sosiégate. a quien sus generales ya también. Damasita. federales. con la certeza ha detenido por hablar en favor de la paz. en ese mismo instante. lo miran como a un niño ca- Vamos. Cric-cric. brazos y piernas bamboleán- se paseaban desesperados por corredores y galerías y el marido. Pero es inútil continuar. ordena acampar en los Tapiales de Castañeda. Es José María. Con la excitación y el miedo tironea sin pausa los rizos abandonado.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN ta y la besa. sangre. Al exilio. que escapan de su capota. audaz pero testarudo y loco. el mundo desaparece para ella. en la plaza de Tucumán. Hay gritos..

cional de Mar del Plata. a Potosí. Por disciplina debilitaron a Lavalle en el Interior. y el corazón sangrante del hombre que amé. lo llevó a Uruguay montes y lunas y una quebrada colorida y las manos espinosas de Plata dio origen a dos grandes problemas: con su familia hasta que en 1839 se lan- los cardones y una polvareda. entre ellos el Premio Bibliotecas Lanús. ©Elsa Fraga Vidal. Tampoco mi amistad con Juana Manuela. llevó a Buenos Aires. un lado los unitarios. cadáver y trasladarlo a Bolivia. ejecutados en Metán. guerras civiles que signaron la política del do su fusilamiento. víctima de la violen- Fue el caso de Lamadrid. No. No veo mis años en Bolivia. ni mi labor de maestra ni mi vida en Sucre. 1958. y de los Estados Unidos. la Ilusión y la pérdida (con Silvia en el área de Historia Argentina e investigadora en el Centro de Estudios Históricos de la Plager) y Segundo Violín (2012). La previ- Liga del Norte en 1840. Paz o Lavalle inter vinieron des. a enterrar a Lavalle. rrado así. en Coquimbo o en La Paz. Allí se forjó la carrera te el Pacto Federal y las facultades cedidas a merced de los cascos enloquecidos. Buenos Aires. gobernada desde 1835 por un grupo de soldados fieles a rescatar su Juan Manuel de Rosas. seguidores como Marco Avellaneda fueron ©Ediciones B. provisoriamente. como plegarían al movimiento. Profesora y Licenciada en Historia por la Universidad Na- Municipales (dos años consecutivos) y el Quijote de Plata. se volcaron luego a la política. El desacuerdo con Heredia. Buenos Aires. los federales que apoyaban bre de 1841. Quedó ce- con el apoyo de los unitarios. Vergara. de muchos oficiales que. del Interior. Obtuvo numerosos premios literarios. hasta su derrota en Famaillá en septiem- les. Fue profesora en Letras y ejerció su actividad docente en MARÍA LILIANA DA ORDEN colegios e institutos de educación secundaria y terciaria de Buenos Aires. veo DÁMASA siempre lo mismo: el pasado. centralistas y libera. una Lavalle tras el fracasado intento de tomar práctica muy utilizada en la época.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN Ahora. Ambas tendencias contaban con segui. donde nadie quiso verme. Lavalle cayó pocos solían circular entre una y otra facción. Lamadrid. ENCUADRE HISTÓRICO sita?”. dores en las provincias y sus dirigentes Tras las represalias. 1939-2013. ELSA FRAGA VIDAL Buenos Aires. tra los realistas. En el camino hacia el norte. no. Diez años antes. me pregunta Milagros. acostumbrados a Rosas. Docente regular adjunta das y Conquistadoras (2001) y también novelas: Malvinas. ni mi regreso a Salta. y Doctora por la Universidad de Oviedo. No. El triunfo federal. Publicó cuentos: De Conquista. que mitigó la soledad. tras país hasta 1880. das en la Confederación Argentina median- los caballos. Fue coordinadora de talleres literarios. 68 69 . en Elsa Fraga Vidal. la escasez de soldados y su in- “Dámasa”. zó a la nueva campaña. que encabezó la cia que engendraba la violencia. Es un grupo de leales que van rumbo la necesidad de asegurar la independen. Tras de los párpados veo La caída del Virreinato del Río de la un acuerdo con Rosas. no veo otra cosa lítico. guerra. pués en favor de uno u otro partido. un ciclo de las frentado al gobernador Dorrego y ordena. días después en Jujuy. Con los ojos entrecerrados. Contra ese gobierno iba dirigida la al mando. Tras de los párpados. 2001. con la idea de que otras fuerzas se Hombres destacados en la batalla. Los años que siguieron a 1810 Las provincias estaban frágilmente uni- que ponchos que flamean como grandes mariposas celestes sobre estuvieron marcados por la guerra con. la hamaca de mimbre apenas se mece. la autonomía de los estados-provincia. De conquistadas y conquistadoras. ¿lo amé?. UNMdP. por otro. había en. A él se unió Juan sible exposición pública de su cabeza. Dama. “¿Duermes. impulsado por los cia y la de construir un nuevo orden po. exiliados unitarios.

Esa nube destellante se desplaza mucho más rápido que los carruajes. Un caballo es un tesoro y hay tesoros que no valen un caballo. Y EL MORO León Benarós MARÍA ROSA LOJO La polvareda avanza a una velocidad inusitada.] más de un honor desdeña en la ciudad por quedar en el campo acompañando a su cabalgadura. David Peña.. inteligente como el de César.. Solo hubo un caballo. apenas humedecida por la niebla del amanecer. FACUNDO Haciendo temblar los llanos. HISTORIA Y FICCIÓN El moro es veloz como el corcel de Philotas. suspendido en el aire 71 . más velozmente aún que la sombra ambiciosa de cualquier buen caballo de pelea. Si Ricardo III halla el Moro de Facundo. sagrado como el de Calígula ¿De dónde ha tomado Facundo el modelo de amor que Alejandro profesaba a su Bucéfalo? [. uno solo. que podía golpear el pecho de la tierra de tal manera: rozándola apenas con un fulgor de chispa. por dos veces da su reino. capaz de correr parejas con el viento. Lo pensaban sus paisanos Otra vez sobre su moro. Juan Facundo Quiroga De puro brujo. nomás. Rayos de luna se trizan y se reflejan en esa coraza móvil y porosa de tierra seca.

en las noches que precedían al combate. Detrás de las cor tinas que ondean sus dedos en ese pelaje rebelde. per fectamente visible y casi tangible. tendrá que arrastrarse luego por la vida como un muer to civil. mientras intenta. Ya lo tiene apenas me ser virá de escolta. Juan Facundo Quiroga deja enredarse de su comitiva. enfrente de sí mismos. como si no hubiese vivido en cautiverio. que vayan. donde brilla un fantasma de azogue que hechiza las voluntades. también. ha podido sobre la cómplice oscuridad. do persistente. de tropillas nómades en campos de pastoreo. su confidente y secre. Facundo. Han desaparecido el Moro. cualquier desplazamiento puede cau- que amenaza deshacerse bajo sus muslos como la polvareda. lo espera el camino de regreso a Santiago peinar y domesticar. doblado sobre su brazo derecho. crujen bajo el peso de una gran congoja. pueblo. quizá en el Por tezuelo. resplandor de su alma entera. despier te usted! pero es mejor creer que uno muere porque ha tenido el coraje de enfren- Quiroga abre los ojos. Es tal como él la –Todos lo han dicho: el maestro de posta. es ahora el único espejo donde el destino puede reflejarse. Responde. –¿Qué quiere. a distinguir un brillo disperso. Pero en cualquier caso no pasaremos de se aproxima. Está confirmado. El general Quiroga contiene su propia respiración para dejar que úni. salvo él mismo. Pero el acomodar el alma para que permanezca dignamente quieta dentro de su Moro sacude la cabeza y los remos tiemblan. en vano. quizá en camente ese mundo más antiguo respire en las patas del animal que Macha.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN brusco de la fuga como si fuera el aliento mismo del planeta. ese personaje magnífico y reencuentro. y extiende el escudo mágico de su poder sobre los integrantes solo deseo. las cri. sobre el lomo Facundo se levanta a medias. –¿Qué? bajo el sol que cae a pico en un monte de Los Llanos. el gozo desaforado del Sin el Moro. general. ha huido de su captor. A pocos seres se les concede el extraño privilegio de contemplar el co de la noche. apenas un reflejo iner te. Está esperándonos con una par tida. Dondequiera lo sacude. tomándolo del hombro izquierdo. en su estado. congeladas tras 72 73 . el joven Usandivaras. ¿Y si fuera él? A medida que el bulto se acerca comienza Barranca-Yaco. sobre el lomo sombrío del caballo y del camino. Los años pasados no parecen haber dejado marca alguna de Pero Santos Or tiz no se irá sin Quiroga. Todos lo saben. resulta tario. sudoroso y oscuro. –Sosiéguese usted. En tres horas más el calor no nos dará respiro. Ya puede estirar José Santos Or tiz sabe que no hay apelación posible. el relincho que anuncia las ral Quiroga. de lo mata. los arrieros. Santos Pérez se ha emboscado para asesinarlo. Aún no ha nacido quien se atreva a matar al gene- nes que hace tiempo no han sido tusadas. sin poder gaba en ellos su destino. Ha visto su alma por primera vez una mañana. Sinsacate. en cambio. la par tida asesina los seguirá. con un inmor tal. Or tiz vuelve al catre. Ese hombre las manos para acercar a su cara el hocico jadeante. ha vuelto. por orden de los Reinafé. El cuerpo se sacude. que nadie. la noche profunda. del Estero. Sabe que reumatismo le castiga la pelvis y las últimas vértebras mientras una mano ha dicho solamente una bravata para ocultar lo inevitable. Él. Juan Facundo Qui- –Si fuera solo el calor. como de plata molida. las esquirlas de plata tarse al Destino. a unos metros. como cuando inda. hacia atrás o hacia adelante. el ha soñado y casi palpado en las noches transparentes. Si la par tida de Santos Pérez no humillación o incuria sobre el cuerpo que ahora emerge. Facundo Quiroga sería invulnerable. Las patas de la cama precaria montura. le ha llevado esa tarde un caballo de repuesto para facilitarle la huida. A un grito mío. Con el Moro. acaso. el Tigre de Los Llanos. La cara demudada de José Santos Or tiz. intacto y súbito. Facundo quiere mirarse otra vez en esos ojos. –¡General! ¡General. hombre? ¿Por qué no descansa? Aproveche el poco fres. tajante. sino a la cabeza convicto de su deshonra. y apoyar la cabeza que ahora es ante todo su general. El Moro. Reconoce el dibujo tenso de los músculos. más insufribles que el miedo de Or tiz. suspirando. los peones. roga se sabe uno de ellos. se ha decretado sobre el cuello largo que late al compás de su propia sangre. El latigazo del sar dolores inmediatos. por Dios. montar en pelo sobre el lomo espejado en posición casi fetal. se mantiene rígido. Un muchacho al que antaño protegiera. Está en una cama de la Posta de Ojo de Agua. Facundo comienza a temblar terror. esa misma par tida se pondrá a mis órdenes y batallas y el estallido inesperado de las tormentas. inaccesible al lazo y a la ajena Facundo lo oye removerse. pues. ha respondido a su llama. no ya su amigo. capaz de aniquilar al enemigo con solo fijar en él las pupilas negras. con un solo rumor. camino de feroz.

es el Moro quien ha querido esperarlo en el centro de la maña- 74 75 . No es él quien lo ha encontrado y del Tigre basta para pudrir la pólvora dentro de los fusiles y poner alas domado. A poco. Lo deja en y sienta a su lado. Las herraduras del Moro marcan el suelo de San Miguel de las estrellas que únicamente a la intemperie llega a la tierra con absolu- Tucumán cuando Facundo entra en la ciudad. de sable y de bayoneta. ponderles con obras. mientras que los dignatarios civiles y eclesiásticos el camino con todos sus aperos. Camina en línea recta hacia el tros del Moro. rodearle el cuello con el brazo. del Moro se convier te en el caudillo que reúne y concier ta las voluntades en los comedores iluminados por cristales y candelabros. ta. y que otra vez podrá retarlo a comba. es su Allí. bles que se han reunido para recibirlo.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN los muros de un aire de vidrio. desconcer ta- res levanta contra él nuevas fuerzas conspirativas. por temor o porque esperan ser bras. digne despedirlos. Sus hombres creen que el Moro es capaz de la ladera del montecito. en San Juan. recibe Facundo mensajes de Rivadavia. sin que nadie les dirija la palabra. como si el aire fuera un pozo traslúcido y sereno de agua de campos de El Tala. que le envía frustración mayor. quedan de pie. Lamadrid el comisionado Dalmacio Vélez Sársfield por medio de un correo. Quiroga baja por viñedos y tropillas bravas. remanso de un afecto. halla muy distante de rendirse a las cadenas con que se pretende ligarlo Con el Moro invade Facundo la ciudad de San Juan cuando Buenos Ai. prefiere res- de fusil. y así se lo escribirá a doña Dolores. Sabe que la liber tad y la cólera se ablandan y se corrompen bajo lo asiste en sus dudas y lo acompaña en sus cavilaciones. sus ojos. después de la victoria en los ta pureza. los grandes ríos la fatiga de las marchas. acariciar el lomo del enemigos toman por afrenta bárbara estos hábitos cier tamente anómalos animal. cuya espada lleva al cinto como trofeo. sin que el Jinete se Se dirige a su alma que corcovea en lo alto del monte. sin Facundo ya no ha de separarse de esa máquina sensitiva y fulgurante. secreta. El viento no les trae el eco de la para un hombre de ciudad. en el no podrán sofocarla. su mujer. y es. San Juan no le opone do. entre movimientos del hocico. No leerá cuando sepa que su adversario ha logrado sobrevivir a sus once heridas comunicaciones de individuos que le han declarado la guerra. Sabe que su de la Tierra Adentro contra la Liga del Nor te y el poder unitario del por te. y escribe en la cubier ta su rechazo. Ignora los techos de la Casa de Gobierno que lo aguarda Su alma tiene la velocidad del pensamiento y el fuego del deseo. quizá porque el pueblo llano lo está esperando o porque la fama aprueba porque tampoco tiene amos. Sus caballo que parece esperarlo. azorados: su comandante no ha hecho siquiera En las noches sanjuaninas Facundo duerme bajo un toldo. a la distancia. Pero él se enorgullece de haberse criado en voz. como una cosa que ya no le per tenece. que raso. alma se reconcilia consigo misma solo bajo la luz per fecta y distante de ño Rivadavia. y donde él mismo pueda hablar tranquilo. Los dos saben entrar a la pelea dando gritos desestima tanto al doctor por teño que no ha osado presentarse ante más hirientes que un filo de cuchillo. con la nodriza negra de su infancia a quien abraza Facundo desmonta ahora del zaino al que no volverá a subir. Tiene un color gris infames en los pies de la fuga. Su caballo lo armas. Los amaneceres los sorprenden en diálogo mudo. Se los manda de vuelta con el rra sangre y agua con un golpe de lanza. lluvia. sin abrir los sobres. Sus hombres lo miran. Lo ven. al pie de la cordillera. Sobre el lomo sábanas de Holanda. Cree que ha muer to en batalla el general Lamadrid. Quiroga busca un guiño luminoso en la mirada del Moro. sigue tras él. apacible. cruzará la muchedumbre de las aguas. Quiroga es el único rival digno de él. Quiroga no los desmiente. Esa muer te. El general Quiroga desdeña a los nota- azulino que puede virar al negro según la capturen o la esquiven las som. y que le transmite recuerdos de lo por venir. como los papeles que le remite. en la estancia paterna de San Antonio. embargo no es esa la razón que lo detiene junto a su caballo en el campo que conoce sus deseos antes de que él mismo pueda formularlos. favorecidos. El caballo: un “moro” –por su color– que apenas habitar en un tiempo más ancho y más profundo que la memoria humana ha dejado de ser un potro. en la trampa dorada de las camas con baldaquino. Fuer te con honores. a unos me- ademán de sacar el lazo o las boleadoras. al pomposo carro del despotismo. Cuando el correo par te. sin embargo. prefiere un potrero de alfalfa donde el Moro se reponga de como la muer te. pues no conoce peligros que le arredren y se te hasta que uno de los dos desaparezca. los dos saben hacer brotar de la tie. y con breves relinchos. Aun a pleno sol parece mojada por la luna. Facundo solo estará satisfecho chasque. pero entienden que le está hablando y que el tordillo le contesta con los campos de Los Llanos. solitaria e indómi. dice. como ella.

se ha demorado tanto más Sólo oye el tumulto de su montonera –llanistos campesinos. domina Cuyo y el Noroeste. tiene hijos: Ramón. cia. de su alma cuando aún estaba a tiempo. conser varán su memoria. en el hogar solariego. pero sin de todas las derrotas. y el Moro lo sabe.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN na. y él apar ta la trenza deshecha que cae sobre el seno izquierdo esposa y sus hijas. para adueñarse de esa mitad humana que le falta. ya se tratase de chinas o de señoras. sus hijos varones heredarán el deber de vengarlo. que abrazado res. como si constatara un hecho inevitable. Aun en su juventud. el ar ti- reproches. Vuelve a Rincón de Vallada- al Moro. y besa la zona tersa del hombro que la camisilla de encaje. Sabe que de nada valdrá una tropa de que mujeres ajenas se instalen en cada hueco de su ausencia. bajo el sol cenital. y que lo ha esperado siempre. Ese animal. en las antesalas furiosas de la batalla que en los tapices y almohadones pequeños comerciantes. Lamenta haber traicionado la clarividencia imperceptiblemente con las cintas de seda que adornan las cabelleras. Ha dormido más veces al raso. a la que un toldo volado por los vientos del llano. Facundo enca- cía también bajo los besos como las uvas maduras. con la tenacidad más lenta y más sutil de las mujeres. la pólvora te tapará su único vicio perdurable. y apresen cinco mil combatientes. El humo te nublará los ojos. hacendados humildes– que se dispara en direc- del estrado. victorioso en San Roque. en cambio “Otra te cerrará los ojos”. con dolor tranquilo. donde ha vencido de nuevo a Lamadrid y también a los mercenarios a Dolores. “En dos días me olvidarás. entre las sábanas de lino per fumadas con bolsitas de alhuce. que no se anima a hablarle. colombianos de López Matute. Sabe que el Manco Paz. tiempo fuera de su casa que dentro de ella. pero no una queja que Or tiz podría oír. ha dicho teme Santos Or tiz. donde la piel pálida de Dolores enroje. Suspira a su pesar. que no respira. el presidente unitario. Una puñalada de dolor en la base de las vér tebras le arranca lágrimas No la olvida. realmente. de las estrellas –siempre idéntica a sí misma y al cabo indiferente a los 76 77 . María de Jesús. preparado para responder al enemigo entrevisto. Su Dolores. ni los redobles pavorosos de las ejecucio- esposa y sus hijas. mejor que ma. Los enemigos huyen a Salta y a Bolivia. ha pasado más días vigilando las haciendas y los argentinos. logra secretario no puede desprenderse sin temblor y sin desgarramiento de apoyarse del otro lado sin acrecentar mayormente sus dolores. ni hombre para completar el acuerdo de la tierra y el cielo en una sola fuerza y un siquiera. Y una mujer hermosa que a veces ha debido huir con ellos de la casa familiar. agobiada por el sudor. junto ciones imprevisibles para las tropas de línea. Si sucede lo que los oídos. a tiro de fusil. Planea la complicada operación de darse El general oye toser a Santos Or tiz. y le aten las manos de la noche en Ojo de Agua. deja al descubier to. en Malanzán o en Buenos Aires. Facundo. y su fallida Constitución. con el cuidado y la precisión de una estrategia militar. María de las Mercedes. ni hembra. pero tampoco encuentra en el casco redondo de la noche de los ojos cerrados. Un solo ser. Quiroga. También él. Un solo ser: el Moro. viñateros. ¿Tendrán su el tambor sordo de los duelos. Caen sombra de las viñas de Malanzán. Rivadavia. Vas a correr como un ciego. en cualquier par te menos Pero en el corazón deslumbrante de la victoria late el principio oscuro en esta casa”. llero unitario. que a la brutalidad. que saben degollar de a veinte. Facundo respira con cautela. Norber to. le ha dicho su mujer una mañana de despedida. El general Quiroga bebe el hondo y último frescor el corazón de Facundo en la armadura de su corsé. Su vuelta. Lo han engañado la luz neutral Doña Dolores Fernández jamás ha temido las seducciones de otras. le ha inspirado celos. “Vas a morir en un campamento. perseguida por las tropas unita. El vuelco los afectos que lo atan a la vida como se apega un animal a su queren. que es tu oráculo. te llevará al desastre”. y deshacer doncellas santiagueñas y tucumanas con seca entrenando los mejores parejeros para las carreras provinciales. le refresca la espalda. Por fin. beza el par tido federal. donde Facundo desfoga sin medir los peligros. solo pensamiento. sin mangas. inmóvil. memorias suyas? Ha estado mucho más nes. en un catre. vuelta de las campañas o de las mesas de juego. No tendrás más casa rias. Nunca ha temido de Córdoba sólo para emboscarlo. te olvidarás de todo. dejará entrar a Facundo a la ciudad Nunca le ha dicho.

reumático apenas ha cedido. El ataque represalia por el asesinato del entrañable amigo José Benito Villafañe. que se atrevan conmigo. –Bastante. Las caras de los peones parecen recién hechas. Pero ñares o espinillos. a pesar de las friegas y las tisanas calman- 78 79 . la Hasta que uno de los dos desaparezca. los hombres de la posta aprontan caballos para uncirlos a la galera. –Si por lo menos López me hubiese devuelto al Moro. a veces derrotados. –Me asquean los políticos y me ahoga la sangre. en San Juan. La lucha dura dos días. los que él ha mandado degollar o fusilar. López es demasiado cobarde para permitirles Los muertos de la independencia y los de la guerra civil. aunque los rumores les han envenenado el sueño con pequeñas dejaron solo. ni se hallarán por mucho tiempo en condiciones de constituirse. El doctor Or tiz se está vistiendo a la luz aún turbia del amanecer. Le alcanza la ropa de viaje. y Facundo saldrá a darle bata. Reinafé. distrae los ojos en la vegetación sedienta: cha. un niño que ha pedido el privilegio de acompañar al general Quiroga– en la víspera pudiese volver ahora. Paz lo espera en La Tablada. el sol ya pinta el camino y alegra los colores Paz en La Ciudadela con un ejército de presidiarios por el que nadie apos- cansados de las cosas. Afue. y prepara un cocido de hierbas medicinales para los Que las dificultades son aún insuperables. Entra el asistente. en La Tablada y en Oncativo. porque ni siquiera en cada dolores del general. Tuve que enfrentar a Cuando suben a la galera. Pero se equivocan. No tengo voluntad de volver a combate. Lo cree salvado. de sus ojos. –¿Ha quedado usted satisfecho de la gestión pacificadora. dosis de muer te. Solo tiene un re. pero no sobre el Moro. una chinita descalza se despereza mientras calienta hallan. Pelear una vez para no pelear borrachera de la propia fuerza que parecía haber enlazado y amansado al toda la vida. que rehúsa. En –He aquí una car ta de Rosas. Van cuatro hombres montados. taba nada. puesto que nos hallamos en el territorio de sus títeres. ra. Él dirá lo que quiera. Claro que en Buenos Aires no estarán igual de conformes. pero pierde al Moro. Después de quince años de luchas los mismos adversarios siguen cam- Facundo salva su vida. y otras vencedo- lla. quitó a La Madrid. general? Después. biando sus papeles sobre los mismos territorios. –Conozco bien a ese gaucho ladrón de vacas. –¿Pero está usted seguro de que él lo tiene? Él ha jurado que no se trata de su caballo. No me extraña que todos crean que van Juan Facundo Quiroga ve las caras casi borradas de sus muertos. devastados siempre. Quiroga muestra a Santos Ortiz unos pliegos que guarda en el bolsillo. general? un sabor anestésico de alcanfor y eucaliptos. y dos correos: Agustín Marín y José María Luejes. Los a matarme. Rosas y López me limpias. Fuma un cigarro. cíclicos enemigos Paz y La Madrid. se han perdido en el eco de batallas. ¿No han intercedido incluso Rosas y Tomás de Ancho- José Santos Or tiz también parece haber olvidado la conmoción de la rena para que se lo retornase? noche. No solo Salta. el agua del mate. También coinciden en la necesidad de constituir la nación. las adulaciones de sus ambiguos aliados. Quisiera llegar a una lo ayuda a vestirse y a calzarse. dos postillones –uno de Quiroga calla.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN avatares de los hombres–. Él considera que nuestros pueblos no se la cocina de tierra. Dolores recupera a su marido. ni sus gobiernos propios se encuentran armoniosa- –Que venga Funes –ordena Quiroga. Mira al camino como si el animal radiante que ha soñado ellos. encabritado. Y ya antes. Las exhor taciones que ha dirigido a sus consuetudinarios y destino bagual. mente establecidos. estado hay concordia. cualquier jinete: tal es res. y los que los otros le han matado. resolución. Tucumán y Santiago han acordado la paz. saqueos y mutuas crueldades su disgusto porque Quiroga no ha querido acceder a las alarmas severas que se reiteran y se multiplican. mordimiento: veintiséis prisioneros que ha hecho ejecutar furiosamente en Quiroga cierra los ojos y acomoda los cojines de la galera. que ponen manchas verdes y ásperas en la seca de mis propios hombres lo han visto montando al Moro después de que se lo febrero. Se lo lleva a Mendoza. a Buenos Aires. y más de mil federales perecen. lo fricciona con linimento que traspasa a los huesos –¿Y qué cree usted. y volverían a hacerlo en cuanto les conviniera.

Rosas. es esta cosa muy pequeña y que aún tiene por ridículo el que yo de levantar en armas. Su mujer lo acompaña. Sin el Moro nada ha vuelto a ser lo mismo: las victorias se vacían brazos entre sábanas justas. reemplazan el alto mapa inmóvil de y el pecho de los hombres.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN tes. Las ruedas van descendiendo a medida que el bosque se adelanta y se bras. el más fuer te o el más astuto. ya no quiere derramar sangre humana. Compra finalmente una casa en la ciudad del puer to. definitivamente. Las pampas son ahora un pedazo de felpa verde sobre por donde una vez. sino a los pare mi consideración en un caballo. con interjecciones que hacen tajos en la malla del aire. Tampoco la par- impor ta el oro abandonado sobre el campo de un azar incruento. abandona la ropa rústica de las no puede vigilar de a caballo. Juntos pasean por la Alameda. ceñido por sus puede seguir viviendo si ha perdido su alma. piensa Facun- gusto las sendas de la política. no ya a los profesionales de la muer te. que cubre nos Aires. han desembarazado ya de las chaquetas. campañas para vestirse en la sastrería de Lacomba y Dudignac. en ella tan extranjero. No hay esperanza porque nadie de Facundo ha vuelto. No le limpiar. doña Encarnación Ezcurra. Han entrado en la sombra de Barranca-Yaco. Or tiz atisba las alturas. o el grito de guerra capaz usted. se de buena fe que no soy capaz de recibir en cambio de ese caballo el valor aproximan para seducir al general retirado que no acier ta a desentrañar que contiene la República Argentina. y también le protesto a usted negocios. Y sobre todos. en un de un cerco de ponchos azules. su especie: un caballo más entre los otros. Los caireles de las arañas francesas. con papeles. mientras el Moro corre por el cauce de su inmediatamente. donde los doctores y los hacendados dibujan a su algún río. no sufrirá que los motejen de gauchos con un gesto que aúna despedida y penitencia. heridos. exponiéndose a sus burlas: Yo bien veo que para que no estiman tanto su opinión como su brazo. todavía completamente negra. Sin embargo. Muda allí a su familia. Hace educar a sus hijos en que no es el general. corrieron las aguas piadosas de las mesas de juego. y el cuerpo él mismo se incorpore para increparlos. se reconoce al y algarrobales. Todos. Ya no son cuerpos de otros en el campo de batalla. como su amigo Braulio Costa. sí. Todos. Cuando salgan de entre esos túneles vegetales. menos por temor que por rutina. Después de perder al Moro se deja encarcelar en los salones de Bue. Cuatro peones se derrumban. que usted lo sienta no lo paisanos analfabetos que convalidan su poder y se alistan bajo su mando dudo. en los tida que mandan los Reinafé va a detenerse o a cambiar de amos cuando salones. Se entrega a las atenciones asiduas y oficiosas de la Res. Se cree feliz. verán al sol en la mitad del cielo. Sables y disparos brotan bárbaros. ha osado dar la voz de alto. o los dueños de la palabra. como cáscaras de frutas exprimidas y desechadas. y en la barba que Juan Facundo Quiroga estudia el camino que se va tupiendo con talas ha jurado no afeitarse hasta vengar el agravio del Moro. que cierra como una montonera sublevada. con leguas negras de prolija escritura. Pronto tendremos lluvia. la noche antes. El Moro ya no puede aler tarlo contra esas otras emboscadas. la misma donde Rosas y el general Mansilla mandan cor tar sus trajes. antes de la Historia. El calor aumenta dentro de la galera. De nada valió la car ta que le ha Pero Facundo se siente solo ante el asedio de voces contrapuestas escrito a Anchorena. do. que y desata por momentos los nudos de sopor cálido que aprietan el cuello se balancean a la menor correntada. las extensiones que tauradora. los dueños de los para que salga en la República otro igual. Dolores cree que ha olvidado al Moro. Alguien. las leyes. coche tirado por caballos inofensivos que desconocen el dibujo errante Facundo Quiroga sabe que no alcanzarán las pistolas que ha hecho de la guerra. anónimo. al lugar adecuado. Sólo en la hirsuta cabellera rizada. 80 81 . Comienza a extraviarse en los laberintos de la ciudad. sin dones de previsión humor y su salud se han desgastado como el filo de una espada que ni de palabra. las constelaciones. víboras ponzoñosas se ocultan bajo los paisajes bordados de las alfom. donde los per fumes tapan y confunden el olor acre del peligro. los idiomas. los dos hombres se Tigre de los Llanos. la música. pero como yo estoy seguro que se pasarán muchos siglos de años como quien se convier te a la religión verdadera. un alivio fresco afloja no se preparan a la intemperie. amigo. es que me hallo disgustado más allá las redes invisibles que lo cercan y las cor ta con gestos como disparos y de lo posible. Santos Or tiz se santigua. donde las –Hay nubes al Noroeste. para no hallarse Un cruce de gritos y relinchos detiene bruscamente la galera.

pirador del célebre Facundo (1845). financiero. Córdoba. Qui- los gobernadores. “Facundo y el Moro”. ins- educativo y religioso. ENCUADRE HISTÓRICO –¿Qué significa esto? –pregunta inútilmente. la normativa roga murió trágicamente. Juan Facundo Quiroga (1788-1835). había adquirido prestigio militar durante el ron en manos de élites con gran influencia período revolucionario. Sarmiento. nomías provinciales tomaban forma en las optaran por aplicar coerción y terror entre ©María Rosa Lojo. contra los unitarios. fu. 82 83 . pese a las protestas de su dueño de la justicia fue una atribución personal de y las mediaciones de otros federales. comerciales e infor- Amores insólitos de nuestra historia. el ejercicio devuelto. que ampliaron su Un ejemplo de este orden político fue soberanía en lo político. Mansilla: la biografía”. Los estados independientes man. el territorio del Río de la Plata el poder cen. judicial. hizo fuerte en la región de los Llanos de tenían la formalización provisoria del orden La Rioja. en 1835. Sus pares federales depositaron jurídico confederado mediante la firma de en él su confianza para resolver la lucha pactos y acuerdos interprovinciales. literatura de viajes del siglo XIX y sido traducida al inglés. únicas unidades sociopolíticas existentes: sus representados. llevado a Santa Fe por tropas de su aliado. en relaciones familiares. En cambio. bierno urbano) con la novedosa incorpora. y NORMA ALLOATTI las novelas La princesa federal. El Moro no fue ción de la campaña. Siendo muy joven territorio. el Premio Nacional Esteban Echeverría 2004. Pero antes había perdido a su popular. el Premio Konex (1994-2003). italiano. 1956. A menudo. 2011 (nueva edición ampliada). los poderes locales se consolida. A mediados de la década de 1820. Finisterre y Árbol de familia. Entre sus obras figuran Historias ocultas en la Recoleta (cuento). francés. emboscado en jurídica formal se velaba por el influjo de Barranca Yaco. enfrentado El poder ejecutivo provincial se organi. su figura se regional. MARÍA ROSA LOJO Buenos Aires. legendario caballo “Moro”. Aunque fue un pro. Publicó artículos y ensayos sobre historia regional. nacida del voto de los vecinos. Doctora en Letras (UBA). venció a Lamadrid cerca de legislaturas que respetaban la soberanía Tucumán. con una extensa producción académica. Recibió. FACUNDO Y EL MORO Un tiro de pistola le per fora el centro de la pupila. Integra el Proyecto de Investigación del Conicet “Eduarda Investigadora Principal del Conicet. los caudillos. males que legitimaban y daban legalidad a tral estaba lejos de afianzarse. Las auto. ©Editorial Alfaguara. presuntamente sionando el viejo legado de los cabildos (go. gallego y tailandés. luego. En 1831. aunque estos muchas veces Buenos Aires.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN Asoma la cabeza por la ventanilla. Publicó libros de cuentos. las ciudades-provincias. de ceso desigual a lo largo y ancho del vasto Domingo F. Ha Docente. es libros de lectura escritos por mujeres. donde persiste un sol de mediodía. a la Liga del Interior y librado a sus pro- zaba en torno a caudillos acompañados por pios recursos. novelas y las microficciones poéticas Bosque de ojos (2011). 1954. la Medalla de la Cruz Alta. Alfaguara. en María Rosa Lojo. el caudillo Estanislao López. por su trayectoria. un incendio sin llama sobre la crin del Moro. Profesora de Historia (UNR). docente en Institutos de Formación Hispanidad (2009) y la Medalla del Bicentenario de la Ciudad de Buenos Aires (2010).

Conde de la quinta de Palermo de San Benito y Gran Mariscal de la América de Buenos Aires. claro: motes de bufón que el negro Eusebio festejó en la mesa del Restaurador de las Leyes y que nadie. entre broma y broma. Pero. a los que iban a desertar. en el que se ve a una muchacha de perfil y unos árboles al fondo y un pañuelo blanco en primer plano.. que su amo oía con deleite. del arroz con leche. Hay otro. de bufón. el de la pintura. apenas soplara el viento de otro rumbo. EL PINTOR El negro Eusebio cultivó otro arte. en las intrigas de la política. Se llama El adiós. vestimenta de navegante. General de las Californias. podían tomar en serio. Señor de las Islas Malvinas. su bonete tricornio y el gran bastón de mando. naturalmente) el negro Eusebio miraba con lástima a esos hombres. Gobernador de la Provincia. creo.. Y cuan- do los adulones festejaban sus chistes (después que el amo los aprobara. susurraban las verdades que los cortesanos no se atrevían a decir. El negro Eusebio se paseaba así por la quinta y se cruzaba con su dueño. Porque el negro Eusebio supo ser tan distinguido como esos bufones de Europa. que mos- traban a los reyes la otra cara de la realidad y que. Él no usaba uniforme. Hay un retrato de Manuelita hecho por él. su casaca militar. se pavoneara con sus títulos. HISTORIA Y FICCIÓN EL BUFÓN Todos saben que fue el Restaurador quien le otorgó los títulos: Don Eusebio de la Santa Federación. prefería el traje de paisano NEGRO EUSEBIO y. de marino normando. a lo sumo. cuando bastaba con tirarle la lengua para que él empezara con sus acertijos. sus reflexiones de loco. hijo de esclavos. Era broma. que caminaba. con las manos a la espalda. ¿qué importan las apariencias si todo es apariencia? Esa podía ser una pregun- Pedro Orgambide ta del negro Eusebio a la hora de los postres. mucho más conocido. Solo algún tilingo de los que nunca faltan puso el grito en el cielo porque ese negro. ni los enemigos. Majestad en la Tierra. taci- LOS OFICIOS DEL turno. Conde de Martín García. que algunos señalan como la obra de 85 . pensando en los negocios del país.

Tampoco dijo que Matraca tenía otro nombre. Fue asistente de un capitán al que llamaban cación. ca. negro! ¿Qué vas a hacer en Buenos Aires? figuran en un aviso de La Gaceta Mercantil: “En la calle de la Universidad –Ya se verá. gran mi guerra. “Suerte que no lo maté esa noche”. las sienes ceñidas con una corona de laurel”. después almacenes de Buenos Aires hacia 1872. Cuando las cosas se pusieron feas. como esos señores. ¿qué es el tiempo? EL SOLDADO –El tiempo es la tardanza de lo que está por venir.. como otros federales. pero después del origen del mundo. como si el otro. alardes de gaucho. lo siguió como escudero. el Capitán Matraca fuera un Quijote robusto y él un Sancho esmirriado. mi capitán. De algo se muere el hombre. a pelear a Caseros. el hombre seguía vivo. de otros combates y otras sangres. Eusebio no fue un aprovechado. Cuidando sus espaldas. Porque ahora prefería el riesgo de pensar. Y salió de la tienda del capitán. El negro. Por eso. El capitán comenzó el interrogatorio. guerras. de ter- Cuando este dejó el ejército en 1857. negro. contuvo las ganas de pelear. él no cambió de divisa. uniforme y banda punzó. Pero no. mesa. toda la noche. El negro. después de un duelo desprolijo con un minar allí la discusión. Él recordaba haberlo visto por Santos Lugares. la medida. su capitán sirvió como ayudante del general Urquiza y peleó to. No fue mucha su fama. tidumbre del canto. –Esa partida no es para mí. Pero esta no es Nº 150. aunque ahora sin título ni plata. en antes que tomar las armas a las órdenes de ese general que había derrota. Con –Sos insolente. Así. Así se los vio juntos por –Ya nos volveremos a ver –prometió el negro. de Algunos creyeron que había muerto allí. Entre Ríos y en todas las revoluciones del Litoral en las que el capitán par- ticipó. No estuvo. la incer- la guitarra a sus espaldas. acostumbrado a servir. capaz de oír. no. muy peleador. se han recibido retratos de S. Creyó Matraca por su vozarrón y su risa estentórea. negro. Él también quería saber y exigía el derecho a una respuesta. que se llamaba. Muy modes- En 1859. Me basta la guitarra. al galope también. vas a contestar unas preguntas. E. Él iba al frente. ellos. sin responder a una última provocación. mi capitán. Buen hombre. Así vivió. en busto de cuerpo entero. martillando su trabuco. al principio. No. se aficionó a ese capitán. Aquí le dejo el trabuco. todo. siempre en el mejor lugar. a los gritos y los sablazos. Prefirió rumbear para Buenos Aires Palermo. como –Pero antes de irte.. a obedecer. donde calienta el sol. aunque algo chiflado. El negro menosprecio del ignorante ante lo desconocido. el negro Eusebio dejó su uniforme de mariscal. vistió sus pilchas de gaucho pobre y se fue. pensó Eusebio mientras templaba 86 87 . el voltear un toro. Hablaron de política. omitía su pasada grandeza y sus títulos en la quinta de San Benito de en la batalla de Cepeda. –Decime. Hombre muy fuerte. cierto tono provocativo en Matraca. verdad. oficial mitrista. la eternidad. EL PAYADOR Durante años anduvo por las pulperías entonando sus versos. como otros que él vio sentados a la –Como usted diga. Mejor dicho: de muchos retratos que vendió a buen precio y cuyos detalles –iSi serás loco.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN la devoción y otros de la picardía del negro: se trata de un retrato de Rosas. Ahí empezó todo. del peso. tomó plaza de soldado. marchaba el negro Eusebio.. con sin darle importancia. como era frecuente entonces: a punta de cuchillo. José Hernández y era el autor de ese libro que circulaba por los do al Restaurador. aunque se entreveró con los grandes. muy conversadores. que venía del Áfri- Eusebio. El negro no solo contestaba sino que pedía una expli- quizá. muy contentos los tres. de la batalla de Caseros. El general estaba junto a Mitre y Sarmiento..

ve en la ficción lo que no puede hacerse tal vez nació en África. Durante la última Historia Argentina en la UBA. Entre sus novelas: Memorias de un hombre de bien. que recién el personaje: era “afro-porteño” y por lo en 1860 se adoptó en Buenos Aires. 88 89 . fue coautor también de varios musicales y óperas con músicos como Astor Piazzolla para la ópera El ídolo. al recordar que él y el capitán Hernández. “Los oficios del negro Eusebio”. la gente de ascendencia africana. como vor. 1977). el grueso de la población negra era libre y so en la ciudad. Ediciones Atril. con Atilio Stampone. ENCUADRE HISTÓRICO traca. Doctor en Historia por la UBA. Miles de esclavos llegaron estaba organizada en “Sociedades Africa- al Río de la Plata a partir de la conquista nas”. Se parte de un dato real. Eusebio fue esclavos. el Premio Municipal Gregorio de Laferrére (1995) y el Buenos Aires. Hacer la América y Pura memoria. Es posible que fuera negro pero tam. tal vez en América. Eusebio con el poema clave de la literatura rarlo–. autor teatral y guionista para cine y tv. reno de Martín Fierro. 1929-2003. Allí tanto pertenecía a un grupo muy numero. era excéntrica no ocurría lo mismo con el tud siguió de todos modos vigente hasta la otro rasgo clave que brinda el autor sobre Constitución Nacional de 1853. Recibió el Premio Casa de las Américas (1976). Orgambide no solo relaciona a vez durante un tiempo pero volvió a clausu. en Pedro Orgambide. Al combinar su historia con la del mo- bio. Periodista. en 1813 se sancionó la libertad de argentina. en decadencia en la época en que Eusebio Sus rastros son fragmentarios y apenas se hizo conocido: el tráfico de esclavos fue podemos reconstruir algún momento de prohibido en 1812 –Rosas lo permitió otra sus vidas. Realiza contenidos y conducción de ciclos televisivos de historia en Canal Rulfo. No tenemos muchos datos sobre Euse. Encuentro. El arrabal del mundo. Esta se hallaba XIX y en general no dejaron testimonios. “Suerte que no me desgracié”. Orgambide resuel- bién se ha dicho que era pardo (“mulato”). en la payada de Martín Fierro y El Moreno. los ensayos GABRIEL DI MEGLIO Ser argentino y Diario de la crisis. yoritariamente apoyó su política con fer- chos se quedaban en los puertos. murmuró el hombre. acompañaban a Rosas. el Premio Nacional de Novela (México. efectivamente uno de los “bufones” que ganaron su libertad al luchar en la guerra Buenos Aires. la esclavi- ©Herederos de Pedro Orgambide. investigador del Conicet y docente de Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes (1997). hace algo más importante: le vientres que emancipaba a los hijos de los da una biografía. El escriba. Es autor de libros y artículos sobre historia popular rioplaten- dictadura militar estuvo nueve años exiliado en México. libros de cuentos Historias con tango y corridos.000. mientras que muchos hombres Historias imaginarias de la Argentina. Rosas entabló una estrecha relación española. Una chaqueta para morir. con Juan se del siglo XIX. con Alberto Favero y Nacha Guevara para la consagrada Eva. ya no eran los mismos sino otros que estaban condenados a seguir LOS OFICIOS DEL NEGRO EUSEBIO juntos por la eternidad. PEDRO ORGAMBIDE Buenos Aires. desde la historiografía: pocas personas de parece haber sido libre. 1973.. 2000 (edición corregida y aumentada). El páramo. al que le decían Ma. allí fundó la revista Cambio. pero su “oficio” se origen popular sabían escribir en el siglo asocia con la esclavitud. Debilitada. Julio Cortázar y otros. Historias imaginarias de la Argentina. Si la ocupación de la Independencia. escritor. que ma- Eran vendidos en toda la región pero mu.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN la guitarra. solamente entre 1778 y 1812 con ellas y construyó un vínculo fuerte con arribaron de modo legal unos 70.. No es raro que alguien como Eusebio Buenos Aires. fuera federal. para Discepolín.

pero aun así le preguntó al sargento: –¿No podría ir en ancas.. bromeando con su apellido y su grado. viejo Rufino (Rufino no tendría veinticinco RESPLANDECIENTE años). –Estoy entero. No quedaban oficiales ilesos entre los restos de lo que había sido un regimiento. mi comandante. y menos después de la batalla en el arroyo Don Gonzalo. –Ya veo que te han atinado otra vez. donde nos habían hecho trizas. cuantimás enancado. Suficiente para que no sigamos diciendo que no tienen pulso.. que digamos. aptos para trasladar un herido grave como esta- ba el capitán Eduardo Vera. tendría que haberlo llevado a su casa un oficial. sino que éramos nosotros (“infelices. El comandante ya había mandado a hacer las parihuelas para el capitán Vera. caras de ove- ja”) los que nos poníamos como unos badulaques en el camino de sus balas. tocándose el hombro izquierdo. atado a los bastos si pudiera montar o arrastrado sobre unas parihuelas indias. que ni siquiera se había vendado–. Los porteños se nos venían encima en su mal oficio de perseguirnos y peor anhelo de acabar con nosotros. como al principio. mi comandante. nadie se explicaba por qué no era LA IMAGEN todavía oficial el sargento Rufino Cabo). no? Digo porque así sería más fácil para vos. había que poner a salvo al capitán y no dejarlo a merced de los degolladores de la vanguardia enemiga. pero no quedaban en el batallón oficiales vivos disponibles.. Peor está el pobre capitán Vera. JUAN JOSÉ MANAUTA Este era un viejo chiste del comandante. pero el capitán no sé si llegaría vivo a su casa en brazos. con la pata de una olla –dijo el sargento Cabo. –No.. de veras. Hum. Si tuviésemos aunque fuera un triste carro polaco para llevarlo.. Esos malditos no me han dado. que los porteños no tuvieran pulso ni que no fuesen corajudos. En ancas. Ya nadie sostenía entre noso- tros. con la finura de sus buenas maneras.. de modo que el mayor Ponciano Alarcón no tuvo más remedio que llamar al sargento Rufino Cabo (al que le decían por lo bajo “el cabo”. 91 . de cualquier manera. que no estás entero. su coraje y el encanto de su voz. HISTORIA Y FICCIÓN Pasando Nogoyá hacia el Sur (tal como nos íbamos retirando). De solo querer herirte no más te han pillado esos porte- ños. herido solamente en un hombro. O te han rozado. El chiste del mayor se completaba figurando que no eran los porteños los que nos herían y mataban.

porque baja. ver que no nos podían quebrantar del todo. en plena retirada. te. bles o ante la chuza de sus lanzas. arrastrándolo con mucho celo sobre las parihuelas. El enemigo nos bajaba. bajo el filo de sus sa. que nos venían siguiendo y no guerra y la milicia. paraban de ventear nuestros movimientos. cuando los encontrábamos después de los combates. pero nos movían a la burla de El capitán Vera apenas era capaz de boquear y plañir. y así no había ocasión ni tiempo para domo. tan alejados como habían quedado sin contar el lento viaje que debía emprender hasta la casa del capitán Vera. se le brindase. Y no quiero bajas en esta operación. o de. pero dicha a cara limpia. tal vez dos. no sería fácil ni breve. yo me he puesto a tiro. En otras circunstancias. Después montó e hizo andar su overo de ese modo dejaban de ser fortuitos. aun fueran los nuestros quienes los dañaran. escoltaron al sargento la blandura y el conformismo. demoraba el avance del enemigo y cubrió con señorío al grueso que le vendara el hombro. reventando caballo gida que toparía en Nogoyá. lanza y carabina cuando se acercaban mucho. pero esas bromas nos Rufino lo amarró con un pegual por los sobacos a la parihuela para que no hacían compartir con el enemigo la responsabilidad en hechos que vistos de se deslizara durante la marcha. ocasionaba. caletreaba Rufino para su adentro. en silencio. El mismo se los comieran los caranchos o los perros salvajes). y al herido hasta una legua del lugar de partida. La sangre de la herida había traspasado la cami. Y lo que Dios quiso fue que los porteños se cansaron de seguirnos. en la dirección de Gualeguay. en nuestra guerra casi no había prisioneros. pero rellena de cerda y espartillo. sargento –dijo el mayor–. dicha en voz alta. como para hasta que el capitán Vera llegara a destino). como ya lo teníamos hecho durante esa misma pero nadie daba un real por la del capitán Vera. comida. mientras que la tropa ya miraba habíamos puesto en la trayectoria de sus proyectiles. delante del batallón formado. Debían regresar inmediata- “Me han herido. se había puesto cárdena y dura y no hacía más que atraer pudo ofrecer al capitán Vera y al sargento cabo. La vida del capitán Eduardo Vera queda en tus –No tenemos nada. las afueras de Nogoyá. por todos los diablos! –clamaba Lo demás sería lo que Dios quisiera. –¡. en el lenguaje militar. en tanto que cada los heridos leves y de nuestras propias magulladuras. raspones y torceduras palabra que a gatas lograba exhalar de su pecho le hacía abrir los ojos y que se sufren en la lucha. en de sus bases. vanguardia aislada. Los chistes del mayor dejaban su lección: Dos soldados veteranos: Aquiles Grigera y el oriental José Gervasio Per- “No ponerse en el camino de las balas”. cargó dos caramayolas suplementarias de agua fres. a fuerza de Se le gastaron bromas al partir (¿cuándo no?) acerca de la esposa afli. sario y darle agua al herido. Con otra manta lo taparon bajo la severa mirada de Rufino. y volvieron grupas antes de que La misión del sargento Cabo. se lo acostó con mesura y debajo de la cabeza alguien puso una manta do- gollados. Así lo entendió el mayor Ponciano un día y medio de viaje.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN “¿El capitán Vera también se habrá puesto en el camino de las balas porteñas –No debés detenerte más que para comer. Nuestra retaguardia. ya que en la guerra tampoco discurre la piedad. seguros y probados en más de una ocasión. de la tropa durante los preparativos y la más cómoda despedida que se les sa y la guerrera. con sus noches. a la que tendría que tranquilizar y hasta pedirle tras caballo. ya como si no los pudiera retener en su lugar. No se les cuento”. pero tengo la suerte de contar el mente al galope.. 92 93 . raciones de ginebra y Alarcón. moscardones lustrosos y obcecados. a tiros de fusil (no teníamos artillería). hacia el Sureste. nuestro jefe. sino solo desaparecidos. sargento Rufino Cabo.. el mayor Ponciano Alarcón. Ahora lo que convenía era la prudencia (por lo menos ca y un botiquín completo que le armaron los de sanidad. tal vez le habríamos llevado un tropel a fondo y por sorpresa a su Rufino. ¡Suerte! –fue la última orden del comandan- huelas que les he encargado a nuestros ingenieros –agregó con sorna. machete. a paso corto. porque la parihuela con una especie de guata. Seguro que su vida no corría peligro. retirada. tapuja con poco disimulo al Pero nadie podía hacer por él más de lo que se había hecho: apoltronaron muerto o al herido grave. como remate. Los chistes del mayor ya no nos hacían reír. nada mejor que las pari. tan antigua como la propia podía otorgar más ventajas a los porteños. alcanzar la unidad e informar sobre la marcha. manos. La mismísima fortuna de la herida leve. pero nosotros nos combate hacia el poniente. antes de que blada. contrariando su inclinación a aniquilar cuanto enemigo vituallas de obsequio para la mujer del capitán. al Parece fábula: las bajas disminuían en proporción. cambiar caballo si fuera nece- como cualquier recluta ‘cara de oveja’?”. No le perdonábamos al enemigo las bajas que nos empujárselos hacia afuera. después de impartir una orden. como el capitán Vera (no digo prisioneros.

HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN

“Contar el cuento”, como es dicho, después de la guerra apenas tiene soldado de caballería he terminado, sargento?”.
gracia. Habría que haber sucumbido y, si fuera posible, contar la historia –También el soldado de caballería come, duerme y descansa cuando
desde la misma muerte o sus confines. Porque ninguna muerte (hasta la está herido como vos, capitán. No siempre tenemos que andar alanceando
más rápida) está visto que es del todo instantánea. Desde que la bala atra- porteños y brasileros. Mirame a mí. Tengo el hombro deshecho y no podría
viesa el corazón o el obús nos despedaza, hasta la verdadera y definitiva sostener una pluma de ganso para escribirle a mi novia, si la tuviera.
extinción, media un trecho que la conciencia recorre con lucidez y elocuen- Los ojos del capitán seguían en lo suyo:
cia, y que además se expresa en imágenes de inigualable precisión. Un “En vez de volver a su lado –dijeron– más me valdría juntarme con mi
destello como ese emitían los ojos del capitán Vera mientras era conducido madre muerta...”.
a su casa. Las miradas del capitán provenían desde su vértigo final, y la –No sé por qué hablás así, capitán. Dentro de muchos años, tiempo ha-
verdad que las animaba parecía destinada a provocar espantosas reyertas brá para todo. Hasta para el viático. No se sabe de nadie que haya quedado
y acabamientos desmedidos. para semilla en este mundo.
Los ojos espantados del capitán no perdieron su brillo enfermo durante
todo el día y medio que duró el resto del viaje hasta su casa. Y cuando llega-
–¿Qué clase de mujer es tu esposa, capitán? –logró decirle en un descanso ron, él miró a su mujer con esos ojos que solo parecían abrirse para extinguir
el sargento Cabo, venciendo diez mil escrúpulos–. ¿No será que vaya yo a im- su luz. No podía mover los brazos ni las piernas. Podía gemir. Ana María, su
portunarles de balde en tu casa, después de tanto tiempo que no se ven? mujer, tembló al abrazarlo y sollozó en silencio junto a su cuello. Después le
Los ojos del capitán Vera respondieron por él: pidió a Rufino que la ayudara a meterlo en la casa. Calentó agua para bañar-
“A ella no le importará demasiado”. lo y despiojarlo, para lavarle las heridas. Entre ambos lo desvistieron. Ella
En ese momento de ardiente comunicación, el sargento recordó que quemó la ropa que traía puesta. Entre ambos lo vistieron y lo acostaron en
jamás el capitán había mencionado a su esposa o mujer alguna. Tampoco sábanas inmaculadas.
había recibido cartas ni las había escrito. Rufino pidió permiso para ocuparse de los caballos y dejó en manos de
El sargento Cabo recordó las órdenes del mayor: Ana María las vituallas sobrantes del viaje y la provista que había traído para
–Seguramente el capitán querrá ver a su esposa antes de... Quedate con ella por encargo del mayor.
él hasta entonces y no lo pierdas de vista. Si se cura, traelo de vuelta. Que –¿Vivirá? –preguntó la mujer.
pelee un poco más. No es torpe en eso el capitán Vera... Y vos descansá, –Los de sanidad decían...
curate ese hombro. Ayudale en todo lo que puedas a la mujer del capitán y no –Lo veo muy mal –dijo ella en medio de un suspiro–. ¿Y eso? –agregó, al
deseches su ayuda si ella te la ofrece. advertir por primera vez el hombro herido de Rufino.
Los ojos del capitán, fuera de sus órbitas, seguían tan desesperados –No es nada. Un raspón.
como al principio: –¡Por Dios! La sangre le ha atravesado toda la ropa.
“¿No ves cómo regreso –decían–: detrás de un caballo, arrastrado, y no –No es nada –repitió Rufino.
sobre él, en el lugar del hombre?”. Fue imposible quitarle la guerrera. La ropa se había pegado a la herida y
–Estás herido, capitán. Cuando veas a tu mujer, te vas a poner bien, y ya formaba parte de ella. Ana María tomó unas tijeras y le cortó la manga a
después de una buena licencia volverás al batallón, que no está tan deshe- lo largo y a la altura del hombro. El polvo, la sangre, el sudor formaban un
cho como parece. El mayor y todos los demás te estarán esperando. Yo me todo. Rufino olía a soldado en operaciones.
quedaré con vos hasta entonces. –Usted también necesita un baño, y está lleno de piojos...
Los ojos del capitán parecían no entender. Atardecía. El cielo, en sus luces postreras, había tomado color de agua
“¿Qué quedará de nuestro amor si este es mi resto? ¿En qué laya de con limón.

94 95

HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN

La herida de Rufino quedó limpia y vendada, después que Ana María lo maldad. Cultivaremos la chacra entre los dos. Tendremos hijos, muchos ni-
bañó sin ningún recato y lo despiojó, tal como había hecho con su marido. ños, como antes no los pude tener con el capitán Vera. No querrás terminar
Ahora Rufino olía a tintura de yodo y a benjuí. como él, muerto, podrido por dentro y por fuera, como él. ¿Para qué vamos
La ropa de la mochila de Rufino también estaba sucia y deshilachada. a seguir alimentando ese monstruo, que ya nos ha quebrantado a todos?
Ana María le ofreció prendas del capitán que ella reservaba para su regreso. –Ana María, amor mío, ¿usted sabe lo que es un desertor?
Lo ayudó a vestir, como hacen las mujeres con un niño o las enfermeras con El cambio de trato no la conmovió.
un enfermo impedido. –Yo solamente sé que te quiero, como nunca antes he querido a nadie.
Solamente en el cielo, el otoño lograba dar señales cautelosas. Algunas Prefiero un desertor a un muerto; a un inválido maloliente, amargado y
nubes andaban sin apuro hacia el Norte, pero restos empecinados del ve- piojoso. No me importa lo que diga ese loco, que también ha desertado,
rano se rezagaban aún en las colinas, en un verde que iba enriqueciéndose después de habernos traído esta condenada guerra perdida de antemano.
con insinuantes barcinos, pardos y amarillos. Yo no sé lo que es un desertor, pero ¿quién, en la guerra, sabe lo que es
Entonces fue que la noche cayó rápidamente. la mujer de un combatiente? Yo quiero ser la mujer de un hombre, tu mujer,
Ana María salió del dormitorio a la oscuridad del patio. Estaba fatigada. Miró aunque seas un desertor, con el orgullo, además, de haberte rescatado de
hacia lo lejos, más allá del corral, donde los caballos resoplaban satisfechos ese infierno y haberte devuelto a la vida.
y en paz. Al fondo del piquete, hacia el tajamar, un solitario y último bichito de Lo que decía Ana María era la más pura verdad. ¿Para qué habría de
luz parecía haberse desatinado en la esparcida negrura inicial de la noche. Oyó arrastrarse otra vez detrás de un delirante?
los pasos del sargento y el acicate de las espuelas de amplia rodaja que los –Quedate conmigo, Rufino. Vamos a criar muchos niños, nuestros y aje-
enaltecía. Aquellos pasos no aparentaban otro destino que el de ella misma. nos, que andan todos huérfanos por ahí, y te vas a olvidar muy pronto de
Cuando él estuvo cerca, se oyó decir con una voz ajena, desprendida de sí: esta guerra y de quienes han muerto en ella. iQuedate! ¿No ves cuánto te
–El capitán Vera ha muerto. necesitamos aquí?
El sargento Cabo enmudeció. Ella dio un paso vacilante y perplejo hacia Sobre esta conversación empezaron a caer unos goterones pesados,
atrás, señalando la casa. El sargento la sostuvo por los hombros. El primer estivales aún, y enseguida se desató un desabrido ventarrón. El lampión del
sollozo de Ana María ablandó su cuerpo y lo estrechó al de Rufino, que la ciñó patio comenzó a oscilar y a chirriar.
por la cintura con una suavidad que los años de guerra no habían logrado –Debo arreglar ese farol –dijo Rufino–. Parece que llorara.
mancillar. Así la dejó que llorara en silencio. Ana María levantó la cabeza arru- Ennegreció aún más sobre los campos, sobre las sementeras abando-
llada por ese preludio de las luces nocturnas y para comprobar su irrealidad. nadas, sobre los bosquecillos lejanos. Ennegreció sobre el recuerdo del
Las lágrimas empaparon sus labios y los de Rufino al mismo tiempo... compañero muerto, al que acababa de enterrar, sobre el rostro de Ana
Lo que siguió fue incontrolable y los mantuvo unidos en la noche. Se ama- María y sobre la decisión de no regresar más al batallón deshecho, que ya
ron una y otra vez resistiendo las simultáneas embestidas de la culpa. se habría instalado en su cuartel de Gualeguay, si es que antes no lo había
Al día siguiente hubo que sepultar al capitán. Ana María recibió a los aniquilado el enemigo. iAh, si pudiera quedarse al lado de esta mujer, a la
parientes. Llegó nuevamente la noche y con ella otra vez el deseo y también que empezaba a amar, junto a los restos de amor que en medio de la derrota
la culpa y el deber: la vida le ofrecía!
“No lo pierdas de vista. Quedate con él hasta que muera o se cure. Ayu- La belleza de Ana María resaltaba debajo de sus ropas de luto; se es-
dale en todo lo que puedas a la mujer”, no paraba de repetirle la voz del forzaba en sonreír aún con los ojos enrojecidos por el llanto y los labios
comandante. Pero “la mujer” ahora se llamaba Ana María, se abrazaba a él, hinchados de tanto mordérselos. Su cara parecía entonces el rostro de una
desnudos en la noche, y le decía: bella criatura desconsolada.
–Rufino, ahora soy tu mujer. No volverás a la guerra. Eso es pura roña y “No te apartés de él hasta que se cure o se... Si se cura, acompañalo de

96 97

HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN

vuelta y no lo pierdas de vista” –repetía la orden del comandante Poncíano ENCUADRE HISTÓRICO

Alarcón–. “Ayudale a la mujer en todo lo que puedas y no deseches la ayuda LA IMAGEN RESPLANDECIENTE
que te ofrezca. Curate ese hombro, si es que querés volver a darles batalla
a esos porteños que nos están jorobando”.
“¡La vida o la muerte del capitán Vera queda en tus manos, sargento
Rufino Cabo!”. El general entrerriano Ricardo López ejército nacional fueron su armamento de
Las voces del comandante –dichas delante de todo el harapiento bata- Jordán encabezó las últimas montoneras infantería más avanzado, su artillería y su
llón– no lo querían dejar. Las oía en todas partes: en el corral, junto a los que se opusieron al avance del Estado na- rápido desplazamiento en los flamantes
cional sobre los poderes provinciales. En ferrocarriles. La guerra del Paraguay había
caballos descansados; en la cocina, mateando a solas; en la cama, con Ana
abril de 1870 se rebeló contra el goberna- concluido recientemente, lo cual aumen-
María abrazándolo cálidamente y enredando sus piernas en las suyas. dor Urquiza, a quien acusaba de traición taba su capacidad de intervención en los
Y así llegó el día en que Rufino Cabo, sargento de lo que había sido el ejér- a la causa del federalismo. Al conocer la conflictos internos. La táctica habitual en
cito entrerriano del general Ricardo López Jordán, debió tomar una decisión. noticia del asesinato de este último, el las montoneras, de dividir a las tropas en
Ana María lo despidió junto al portón. El viento soplaba doliente en los presidente Sarmiento decidió enviar un batallones de caballería, evitando comba-
ejército, principalmente reclutado en Bue- tes de grandes proporciones y concentrán-
árboles desnudos y la llovizna otoñal volvió a caer sobre la tierra con sus
nos Aires, a fin de sofocar la revolución. dose en los ataques por sorpresa, resultó
espinitas de cristal. López Jordán sufrió una dura derrota en menos efectiva frente a unos regimientos
Al llegar al callejón, Rufino dio vuelta su montado –otra vez de grupas el paraje de Ñaembé, en enero de 1871, de línea veteranos y bien pertrechados.
redondeadas–. Ana María levantó los brazos, y así quedaría ella en sus ojos, luego de lo cual partió al exilio en el sur No obstante, el federalismo aún gozaba
para siempre, y también en la sangre, como una imagen resplandeciente, del Brasil. Con fuerzas menos numerosas de sólidos apoyos entre la población en-
y peor armadas volvió a alzarse en mayo trerriana. La movilización masculina para
como una criatura dolorosa, como un ideal perdido, irrecuperable. de 1873; con esto logró el control de va- la guerra fue amplia en algunas regiones
rios pueblos, como Nogoyá y Gualeguay. de la provincia, haciendo que las mujeres
“La imagen resplandeciente”, en Juan José Manauta, Pero sus tropas fueron diezmadas en no- quedaran a cargo de la agricultura y otras
Llevador de almas, Cuentos completos, Entre Ríos, Eduner, 2006. viembre, en el combate de Don Gonzalo, actividades de la economía doméstica. A
©Juan José Manauta. al que siguió una serie de ejecuciones y menudo debían enfrentar situaciones trá-
©Editorial de la Universidad de Entre Ríos. destierros de los vencidos. El jordanismo gicas –como la muerte, el exilio o la in-
se dividió y perdió influencia, pese a que validez permanente de sus esposos o hi-
su último alzamiento se extendió hasta fi- jos– que ponían en entredicho la fidelidad
nales de 1876. a una causa revolucionaria en progresiva
Factores importantes de la victoria del declinación.

JUAN JOSÉ MANAUTA
Gualeguay, Entre Ríos, 1919-2013. Maestro y Profesor en Letras (Universidad de La Plata).
Autor de novelas como Las tierras blancas (1956), sobre la cual se filmó la película homónima
con la dirección de Hugo del Carril, y de los libros de cuentos que Eduner ha recopilado en ALEJANDRO FERNÁNDEZ
Cuentos Completos (2006), entre ellos Cuentos para la Dueña Dolorida, Colinas de Octubre y
El llevador de almas. Recibió, entre otras distinciones, la Faja de Honor de la SADE, el Premio Hughes, Santa Fe, 1956. Magíster por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Socia-
Municipal de Buenos Aires, los Premios Konex y Fray Mocho. Fue distinguido como Doctor les (Flacso) y Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona. Es profesor en la Univer-
Honoris Causa por la Universidad Nacional de Entre Ríos en 2012. sidad Nacional de Luján. Ha publicado libros y artículos sobre historia social argentina.

98 99

ajustándose ENERO DEL los anteojos. El apretujamiento y las incomodidades de aquel albergue se soportaban mejor pensando que al día siguiente o al otro. el Hotel de Inmigrantes fue el primer lugar donde cerrar los ojos sin sentir el vaivén del agua bajo el cuerpo. un pueblo o una colonia para recomenzar su vida. DIECINUEVE confunde a los árabes. les pareció condenado a no llegar a destino. Después de la entrega de los recibos. cuando el hombre. los esperaba una ciudad. Aniceto. Habían cruzado el mar trayendo sus pocas pertenencias y la esperanza de un destino mejor. En los mediodías y por las 101 . pleno corazón de Parque Patricios. Porque estaban convencidos de que en América todo era posible. lista en un sobre. usted. por mo- mentos. a retirar el importe de los alquileres. El administrador del inquilinato de Inclán y La Rioja. le decía lo de costumbre: –Estimado amigo. llama rusos a los judíos. MABEL PAGANO Atrás quedaron ciudades. solo con asomarse a las cacerolas que humeaban en los braseros encendidos delante de cada cocina. el encargado invitaba al adminis- trador con una caña y le informaba las novedades de la casa y los inquili- nos. Quien entrara en el inquilinato podía darse cuenta de cuál era la pieza de cada uno. ya tenía para entonces la suma. se presentaba puntualmente. Cada uno de ellos cargaba en su espalda una historia de guerras o explotación. que ocupaba junto a Catalina y sus cuatro hijos las dos piezas de adelante. aldeas y pueblos. sonriendo debajo de su gran bigote. contada y recontada. no bien empezaba el mes. Para muchos. el hambre y los despojos. como la mayoría. Sus recuerdos eran fragmentos de paisajes ensombrecidos por la muerte. por sesenta años de un amor que fue posible más allá de todo. Donde empezar a olvidar el hacinamiento de la bodega maloliente de un barco que. Elena e Isaac. sirios y libaneses con turcos y cree que todos los españoles son gallegos. HISTORIA Y FICCIÓN A mis tíos.

los hijos menores jugaban en las vere- de una indecencia. En las cuestiones políticas. la vida era tranquila. las quintas de cerezos. de los proyectos que tenían acá. tener una verdulería en la avenida o aceptar la sociedad alfombras. Sara. ubicados en el fondo. en solida- Catalina se reunían para coser. Ella. las opiniones de ser vicios al doctor en su camino a la banca en la que ahora estaba senta. pero había un do. Juan. contó lo de la rotura de todos Los problemas ocasionados por los hijos más chicos. empezaron a vivir el sobresalto de tiroteos y corridas. se ocupaba de suavizar las cosas con el argumento de siempre: la pun. Elenita. tema en el que todos coincidían. Cada uno de los tualidad en los pagos y el comportamiento eran las condiciones para ser inquilinos que llegaba era rodeado por los otros. Feram y lo del paro que querían iniciar sus compañeros del frigorífico. Abdul. los corrales. descubiertos por la policía y sacados a la calle a punta de pistola. poner una carpintería. el patio se llenaba de humo y olores. Pavlek. hasta que fueron es que no lograban darles alcance. más al enterarse de que los había recomendado el propio vivir a una casa propia. abrir una caban los turcos. inquilinos y lo más importante: jamás se les había sorprendido ni el asomo Y mientras los padres soñaban. sobre almohadones o pequeñas tienda propia. Los domingos a la tarde. Distintos del resto. las estepas y las rías. de los obreros. Si la Co- moño de seda. Abdul o Jaime no eran las mismas. esos problemas porque el presidente Yrigoyen era un hombre del pueblo go de Aniceto. estaban los franceses. eran solucionados por sus madres huelguistas a la forrajería. puchero con la borsh. Samuel. incluidas sus mujeres: la necesidad de que ya ni miraban con recelo a los franceses –como lo habían hecho no redoblar el esfuerzo y así poder abandonar pronto el inquilinato e irse a bien llegaron–. y del único lavadero de cuatro piletas que estaba frente a ellos. las viejas casas de piedra con chimeneas y cobertizos. dormían munista o la Socialista. Juan dijo que el dueño del aserradero había alguna receta –Sara ya había logrado imponer la económica y nutritiva sopa ordenado trabajar con las puertas cerradas. encargado en la fábrica. sentados en el suelo. Pero el conflicto no llegaba a mayores porque Aniceto ocupantes de la casa de Inclán y La Rioja. Ana. que reunían a nueces y los guijarros. a que se lo rompieran todo. que olvidaba su turno para la limpieza La represión a los obreros de los Talleres Vasena estalló en Parque Pa- del ser vicio. ahí está la puerta. además de no comer. por el uso de los dos baños. que confundían el asado y el Así. y Manuel. donde la doctor. Pavlek. Aniceto decía entonces que en la Argentina no existían En la casa del diputado Cosme Landaburu –el Vasco– que estaba a car. la entrada de dos patio y corriendo entre las macetas. los abusos de la gran burguesía y los derechos de día y salían de noche. que no había querido faltar a su trabajo como no le gusta. jugando en el los vidrios del frente de la fábrica metalúrgica. familias pobres pero honradas. las montañas. gente de trabajo. remendar o tejer. un criollo nacido en Barracas y que había prestado leales y se ocupaba de los pobres. das o en la plaza cercana. y los mayores se tomaban el tranvía. Y después ofrecida por un paisano para su bar de Pompeya. al ver que la pareja no molestaba ni se metía con el resto de los tierra y los impuestos eran más baratos. en medio de un calor que abrasaba la ciudad. ayudante de la modista de la calle Rondeau. mientras Lucía. La diferencia la mar. se iban esfumando ante la posibilidad de ser dueño las familias en torno a las mesas cubiertas de hule. porque prefería cerrar el restaurante de lo que había quedado allá y el resto. si escondieron entre bolsas de avena y fardos de pasto. 102 103 . la sarma. al igual que todos los vecinos. de un almacén. A veces se discutía. Manuela. siempre de boina o sombrero. el molino. Una de las mujeres que demo- raba demasiado con la ropa. donde –a pesar de las protestas del patrón– se mediante sopapos voladores. las el guiso de mondongo o el falafel con la sopa de lentejas. remataba. un poco los había mandado de vuelta a casa. intercambiando de paso ridad con los metalúrgicos.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN noches. en torno a una gran sartén de la que todos comían. Los por algunas horas. otra. ansiosos de enterarse de admitidos en esa casa en la que el doctor no quería escándalos. para dar La únicas tormentas que de vez en cuando sacudían las chapas eran una vuelta por el centro. el gefilte fish con el minestrón y la pasta. porque. Y al que las últimas noticias. certeros tirones de orejas o amenazas. Comprar un terreno en algún suburbio. él de polainas y sobre todo en el último tiempo. respecto a las Internacionales. que el encargado de remolachas– los hombres se sentaban en el patio a hablar. desencadenaban alguna discusión que alargaba las caras tricios aquel 7 de enero.

anochecer del sexto día del pogrom. donde había instalado un negocio –Estamos enterados de que en esta casa viven judíos. ensaladas y dulces. Aniceto arrugó la cara y preguntó qué le pasaba a En ese momento. y Abdul comentó la propuesta de Un militar con jinetas de mayor le contestó a los gritos: un primo suyo para viajar a Tucumán. por su lado. Aniceto dijo: los terrenos. fue una cacería de traba. biaron recetas de guisos. solo quiero que me asegure que aquí no viven judíos. se habló de lo que se hablaba los domingos. para trabajar por su cuenta. aseguraba la habilitación en el restaurante. Samuel dijo meneando pués dijo: la cabeza: –Está bien. Cuando el retumbar de las botas se perdió en el pasillo rumbo a la salida. pastas. con algo de desconfianza pero mucho del que poco entendían. Piquetes de policías. al diputado Landaburu. alejándose hacia la puerta: El pogrom desatado en los barrios judíos. alcanzaban en silencio. tó de una estancia que se iba a lotear en Lanús. por culpas que no tenían. hombre se adelantó. Y quédense tranquilos. aprovechando la noche calurosa. Las mujeres intercam- quila. apurados. aturdidos ya se disponía a ordenar el avance a sus hombres. El francés tomó a su mujer del brazo. los platos. Salí del medio si no te querés arrepentir. ya con la calma recuperada. Samuel y su cada uno puso sobre ellas su cacerola o su fuente. padres de buena voluntad. los demás inquilinos aparecieron en el patio y a pesar don Hipólito. Y mientras compartían el pan y las esperanzas. El domingo siguiente. señor –la voz de Aniceto sonaba muy tran. vecinos. todos bolcheviques!”. cuando aparecieron los y con la agitación cortándoles el aliento. de una punta a la 104 105 . porque ninguno se había animado a tocar un tema Mientras comían todos de todo. propietario de esta casa y amigo mío. con la excusa de que los –Hasta mañana. quemaron iglesias.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN Cuando se supo la cantidad de hombres y mujeres que habían matado –Con vos no es la cosa. el mercadería para su recorrido de la mañana siguiente. Manuel. mientras decía con firmeza: tes y Pueyrredón vio a policías y brigadistas de la Liga Patriótica atacando –Mayor. jadores y pequeños comerciantes. mataron cristianos y quieren que seamos sotros vamos a olvidarnos de esta visita. Cuando escucharon los gritos en el patio. cubiertos familia habían permanecido encerrados. Samuel de las ganas de alquilar aunque fuera un cuadradito –Soy el encargado. Pero las peores noticias fueron de que todos apoyaron lo que el encargado aseguraba. Isaac había ido al Once. con buenos precios para Parado frente a la partida. al el patio. los inquilinos respiraron. casi a revisar. así que vamos de ramos generales que no podía atender solo. aquí no ha pasado tumultos obreros eran parte de una conspiración. lo no le va a gustar lo que usted está haciendo. A los muertos y heridos se sumaron el asalto a los templos y el incendio a bibliotecas y negocios. Después. inquilinato decidieron. al tiempo que saludaba. que llegaron juntos la tarde del jueves. –Uno de esos hombres gritaba: “¡Muerte a los rusos que hicieron la –Eso ya se lo informó el encargado. a buscar franceses. amigos. Juan con- e hijos se miraron con miedo. la policía y el ejército. Dándose cuenta de lo que estaba pasando. encargado de su sección en los próximos meses. y Pavlek la posibilidad de ser –Aquí no hay un solo judío. los chicos reían por El otro puso la mano en el revólver que llevaba al cinto. negocios judíos. señores ¿en qué los puedo ser vir? en el Once. igual que todos sus ocupar de que se entere del atropello esta misma noche. Las familias sacaron sus mesas y las fueron juntando. además. Al pasar por Corrien. se quedó en silencio un momento y des- Sentado en el patio. los habitantes del comenzaron a patrullar otras zonas buscando nuevas víctimas. que no paraba esa locura. nada. mientras decía: nada. listos para salir. Cuando llegó a la tienda donde trabajaba su padre. comer juntos en Uno de ellos entró ruidosamente al inquilinato de Inclán y La Rioja. chino. preguntándose qué iba a pasar. comiendo lo que sus vecinos les y vasos. con los ojos ya húmedos. el militar insistió y las de Samuel y su hijo. soldados y brigadistas de la Liga. Durante esas jornadas. El militar retrocedió un paso. Y le aseguro que me voy a encontró junto al dueño bajando la cortina. Hágame el favor de retirarse y no- revolución.

Entre ellos: Fundación Fortabat. capitales externos. En las ciudades comen- cuya incidencia en el crecimiento econó. Obtuvo RUY FARÍAS numerosos premios literarios. ©Mabel Pagano. se incorporó del comercio exterior y la retracción de los una fuerza laboral motivada y competente. hábitos. 1914. El clima de conflictividad se da urbanización de finales del siglo XIX y manifestó con fuerza desde 1917. más tarde. Gobiernos de Buenos Aires. libros de cuentos. 106 107 . por su trayectoria recibió distinciones de Buenos Aires. y en los años venideros lo Oriente Próximo y Latinoamérica. complicadas. Entre 1880 y nueva cultura popular. centros socialistas y anarquistas eran el grupo extranjero más numeroso y.5%) y. en los clubes y cafés. serían aún más a causa de las dificultades Gracias a la inmigración.080 a 7. Como lo fue en la rápi. seguidos de cerca El crecimiento económico no estuvo por los españoles (10. Córdoba y San Luis. dando comienzos del XX. ventillos. la Universidad Nacional de Municipio de Lanús. por exento de crisis. 1972. en muchas antologías. ningún país tuvo una proporción tan Se forjó en los barrios. durante la cruenta represión de de los habitantes– y su periferia. de la mezcla de sus gentina. Pero a estos colectivos y generaron grandes tensiones.662. General Sarmiento y el Museo de la Emigración Gallega en la Argentina. recimiento del costo de vida– y una fuerte recto e inmediato. Publicó novelas. Elenita e Isaac –la piba de los tanos y el rusito– se miraban. Al estallar mayoritarios se añadían muchos otros. en los bitantes. 1945. En aquel último año. (11. Particularmente en el área de la capital MABEL PAGANO Lanús. ENERO DEL DIECINUEVE “Enero del diecinueve”. zó a sentirse la inflación. culturas con las de la Desde 1869 a 1914 la población creció población ya establecida fue surgiendo una de 1. en los talleres y fábricas. la llamada Semana Trágica.903. Asimismo. ya lejos. y de la Pampa húmeda. relatos infantiles y una novela juvenil. Investigador y docente en el Conicet. los italianos gremios. inédito. lle. ciones que alcanzaría su clímax en enero nos Aires –donde llegaron a ser la mitad de 1919. pues los extranjeros se comienzo a un ciclo violento de confronta- instalaron sobre todo en la ciudad de Bue. que fueron recurrentes los franceses (1%). Emecé Editores. mercados y con- alta de inmigrantes en el total de sus ha. además. La inmigración masiva remodeló la Ar. rica y heterogénea. Buenos Aires.5% de la población). costumbres. la guerra las condiciones sociales ya eran gados desde diversos puntos de Europa. biografías noveladas. desocupación.737. Profesor de Historia por la UBA y Doctor por la de Santiago de la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y del Compostela (España). extraordinario salarios reales –con el consiguiente enca- hasta la Primera Guerra Mundial) fue di. el retraso de los mico del país (en conjunto. Participó.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN ENCUADRE HISTÓRICO otra de la mesa que juntaba todas las mesas.

Mientras sirve dos grandes vasos de whisky. mientras que otros se escriben casi solos. [. que ha estudiado filo- sofía y letras. Si la encuentro. a Bue- nos Aires. siquiera momentáneamente. El coronel sabe dónde está. las lu- RODOLFO WALSH ces pálidas del río. pero en cambio elogio su whisky. ornado de mar- files y de bronces. El coronel tiene apellido alemán. Ella no significa nada para mí. una zona vagamente común.] comencé a escribir “Esa mujer” en 1961. Del prólogo de Rodolfo Walsh a Los oficios terrestres. con superiori- 109 . desde luego. lo terminé en 1964. canoso. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.. 1986. verdadera. poderosas vengativas olas. en lo esencial. de cara ancha. ya no me sentiré como una arrastrada. −He leído sus cosas −propone−. Buenos Aires. que tiene veinte años de servicios de informaciones. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind. El coronel busca unos nombres. me va informando. Aún no es una búsqueda. simplemente deja ESA MUJER establecido el terreno en que podemos operar. con entusiasmo. unos papeles que acaso yo tenga. No he descubierto las leyes que hacen que cier- tos temas se resistan durante lustros enteros a muchos cambios de enfoque y de técnica. con alegría. El coronel elogia mi puntualidad: −Es puntual como los alemanes −dice. a un episodio histórico que todos en la Argentina recuerdan. con salud. en busca de sus res- tos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Ediciones de la Flor. olvidada sombra. amarga. miedo y frustrado amor se alzarán. que es un curioso del arte. Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. HISTORIA Y FICCIÓN El cuento titulado “Esa mujer” se refiere. pero no tardé tres años sino dos días: un día de 1961.. casualmen- te. Lo felicito. La conversación que reproduce es. Desde aquí es fácil amar. el Fígari dudoso. frescas altas olas de cólera. y sin embargo iré tras el misterio de su muerte. Él bebe con vigor. es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme. un lugar en el mapa. −O como los ingleses. Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos. No subraya nada. de platos de Meissen y Cantón. Es un hombre corpulento. Yo busco una muerta. Sonrío ante el Jongkind falso. Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer. y por un momento ya no me sentiré solo. tostada. un día de 1964.

que lo tiene cualquiera. una mujer alta. mató a su mujer. Puedo ver las cosas con perspectiva −Cuénteme cualquier chiste político. Creen que yo tengo la culpa. −¡Cómo no me va a importar!. El coronel se ríe. y no saben que fui yo quien lo impidió. esos roñosos. −Y yo voy a quedar limpio. −¿Y usted. con los ojos brumosos y sonriendo. La he puesto en manos de un psiquiatra. −Porque yo he estudiado historia.. −Contale vos. dolorida. con fiereza. Su desdén queda flotando como una nubecita. Porque en el fondo estamos de acuerdo. Ella se va sin contestar. Pero en el fondo no inven. No hacen más que repetir. Pero ellos no saben lo que querían hacer. con método. Tiene doce quedar bien con esos roñosos. −Mire. No es que me importe −Bastante. estaba inventado hace veinte años. he hecho por ellos. uno se animó. Que se usó tras −¿Qué querían hacer? la derrota de Sedán.. Vea cómo trabaja. Su cara cambia y cambia. −Todo se encadena −filosofa. −Tuvo un choque de automóvil. con ira. coronel. −Le pegó un tiro una madrugada. con desprecio. coronel? A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. El coronel. con un rictus de neuro. La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. deja el paquete a mi alcance sobre la mesa. yo voy a quedar bien. −Anduvieron rondando. quemarla y arrojar los restos por −¿Y esto? el inodoro. esos Enciende un Marlboro. palier y salió corriendo. −¿Por qué creen que usted tiene la culpa? −La fantasía popular −dice–. pero sí ante la historia. de Badoglio. No se me ocurre. −Porque yo la saqué de donde estaba. cincuenta años. y más él. −Esos papeles −dice. −Todos. −Derby −dice−. con orgullo. Basura. −Cuénteme cualquier chiste −dice. diluirla en ácido. −Pero el mayor X tuvo un accidente. con elocuencia. que no Sonríe. saca una figurita de porcelana policromada. con remordimiento. Oí decir que al capitán N y al mayor X tam. Dejó la bomba en el Entra su mujer. un siglo. −¿Mucho daño? −pregunto. con ardor. ¿comprende? años −dice. Una noche. −La pusieron en el palier. sis. uno no sabe de dónde sale tanta basura. El coronel bebe. hacen girar el vaso lentamente. habla de la bomba. lámpara de cristal está rajada. Lord Carnavon. El coronel bién les ocurrió alguna desgracia después de aquello. Mi hija.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN dad. −Fondearla en el río. todos hasta el cogote. Si supieran lo que Pero algún día se va a escribir la historia. o a propósito de Hindenburg. ¡Cuánta basura tiene que oír uno! Este país está −La tumba de Tutankamón −dice el coronel−. pero estamos El coronel se seca la transpiración con la mano gorda y velluda. Doscientos años. y yo le demostraré que histórica. tirarla de un avión. de Dollfuss. cubierto de basura. eso es cierto. Una −Lo mío es distinto −dice−. con miedo. ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo. −Me gustaría. Lo miro. importa esto. da una vuelta alrededor de la mesa. tiene una mueca de fierro en la cara nocturna. Negra. Me la tienen jurada. Pienso. Me importa un carajo. −Pero el capitán N… −Esa mujer. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ellos. ¿no? Ha llegado 110 111 . haciendo tintinear el hielo en el vaso. ahora. orgullosa. Mete la mano en una vitrina. mientras sus manos gordas −¿Qué más? −dice. Yo he leído a Hegel. El coronel bebe. coronel. coronel. con tristeza. −La pobre quedó muy afectada −explica el coronel−. roñosos no saben nada. −La confundió con un ladrón −sonríe el coronel−. −Creen que yo tengo la culpa. y la llevé donde está tan nada. A lo mejor la va a escribir usted. −Ojalá dependa de mí. Pero a usted no le A la pastora le falta un bracito. Se para. eso también es cierto. con dos pocillos de café. una pastora con un cesto de flores. el que quiera. Esas cosas ocurren.

chichea. Yo era agregado militar. que lo tiré contra la pared. ese gallego asqueroso… −Yo también. Con un solo movimiento Se sienta. esa frasecita chicos. Para ellos era una diosa. no me da. Una diosa.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN la hora de destruir. “Beba”. Le dije: “Maricón. Oscurece por grados. cinturón franciscano. ¡Salud! −digo levantando el vaso. arrastrando la metralleta. el mundo. la tocaba. Pero ellos. hacia el palier. irónico −Para mí no es nada −dice el coronel−. círculo rojo tras concéntrico círculo oscuridad se piensa mejor. que había por ahí. sus cocinas. pobre gente. De a ratos se oyen las bocinas de los automóviles. −… se le tiró encima. le manoseaba los pezones. sus televisores. Las luces del puerto Bruscamente se ríe. invadiendo la noche. no me da. coronel. Esos roñosos no me van a agarrar descuidado. Se veían las metástasis del −Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ataúd. Y cuando la sacamos del ataúd −el coronel se pasa la mano por la Yo también soy argentino. como un perro que se sacude el agua. que no respetan ni la muerte. Estaba desnuda en el ataúd y parecía una decir qué es lo que eso me demuestra. pasada. como un juguete mecánico. ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Yo también me sirvo un whisky.. Éramos cuatro o cinco y no queríamos mirarnos. Estaba enamorado del ca. y el descenso de la voz una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte. y regresa despacio. Yo estoy acostumbrado a ver mu- vacío del palier. coronel. Muchos en Polonia. rojo. Estaba −¿Pobre gente? ese capitán de navío. Eso le arrastrándose lejanas como las voces de un sueño. bueno −dice. muerta. −Mejor. sé yo las cosas que les meten en la cabeza.. Desde aquí puedo ver la calle. −Me pareció oír. el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida. como la vez Quiero darme cuenta. ¿Le molesta la oscuridad? se durmió cuando lo mataban a Cristo”. sus incineradores. –A mí no me podía sorprender. Después me agradeció. sus sirvientas.. sin −Esa mujer −le oigo murmurar−. argumenta contra un invisible −Pero sin remordimientos. le puse una mortaja y el la picana. gorgotea con sus cañerías. ¿esto es lo coronel se mira los nudillos−. Habría que romper todo. Pienso siempre.. pobre gente −el coronel lucha contra una escurridiza cólera interior−. que hacés cuando tenés que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro. respira. mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa. −Pero esa mujer estaba desnuda −dice. como en un teatro. y no me acuerdo quién −Sí. “Cola” dice el letrero. −Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. En la plata sobre rojo. Y hombres muertos. “Coca” dice el letrero. Le di una trompada. qué El coronel bebe. más cerca del ventanal ahora. donde no hay absolutamente nadie jeres desnudas. Vuelve a servirse un whisky. enciende la luz de golpe. Somos todos argentinos. se ha abierto más cerca. Enarbolando alegremente la bomba y contradictor−. ¿sabe? Con todo. Con toda la muerte al aire. frente−. Estamos sentados junto al ventanal. y desnuda. ese gallego asqueroso. yo también. en el 39. Mil cuatrocientos pesos. sus La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista. −Y orinarle encima. −Desnuda −dice−. del ascensor. La pupila inmensa crece. como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada. brillan: azul mercurio. Es duro. Muchas en mi vida. La cara del coronel es casi invisible. 112 113 . sumo mujeres desnudas más hombres muertos. mira el ascético. la ciudad. −¿Se impresionaron? dáver. Está todo podrido. Tuve que taparle el monte de Venus. de la escalera. La metralleta ha desaparecido y muscular me pongo sobrio. Lo desperté a bofetadas. y en puntas de pie camina manteniendo una divina proporción o qué. Y ahora el coronel se ha parado. Solo el whisky brilla en su vaso. más. No contesta. dese cuenta. La puerta del ascensor −Sí. Figúrese cómo se quedaron. pero el resultado no me da. Por la −¿La vieron así? puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. empuña cada vez más remota encuadrada en sus líneas de fuga. con todo. El coronel es apenas la demuestra ¿eh? Eso le demuestra. virgen.. plata sobre rojo. y se ha cerrado en la planta baja. y el gallego que la embalsamó. geométrico. Y pensar. −No. Repite varias veces “Eso le demuestra”. Llamé a unos obreros cáncer.. mire −el −Uno se desmayó. Miro la calle. El enorme edificio cu. −Ah. como un fuego que se apaga despacio. La piel se le había vuelto transparente. cuando la sacamos.

A las −¿La sacaron del país? tres de la madrugada. los arengué. −Ganas de joder −digo alegremente. por la cara. pienso. remedios. Las cosas tienen que ser legales. la pupila roja. Me la querían quitar.. les decía que era el ¿comprende? transmisor de Córdoba. el pino. −Llueve −dice su voz extraña. colonia en el baño. recortado y negro. armario. y lo dejan intocado y seco. Que me van a cortar los huevos. pañales en la cuna. Para identificarla. la Voz de la Libertad. protegiéndola. −No. −Es para putearme −explica el coronel−. Estoy borracho. −Era ella. con exasperación. Día por medio llueve en un jardín iba a. Yo respeto las ideas. −Comprendo. Basura.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN −Beba −dice el coronel. el cazador Orión. desconocido. −¿Enciendo? Y largamente llueve en su memoria. la tuve en Viamonte. creo que llora. su voz amarga. rojo y plata. una campanilla. cer algo con ella. después en 25 de Mayo. les dije. con grandes y El coronel es de plata. Tal vez ambula entre los muebles. −Sí. donde todo se pudre. Dónde. Y me mira con desconfianza. vida. El profesor R controló todo. Hay que hidratarlo. remota. usted no me entiende. Esa mu- −Lo escucho. La tapé con una lona. Cuando me preguntaban qué era. jer hizo mucho por ustedes. no. sobre un −Sabíamos. −¿Me escucha? −Hice una ceremonia. cuando el En algún lugar de la casa suena. muerte. inconquistable. −Sí. Oigo el hielo en el vaso. en la otra punta de la mesa. lgualita. Lo del dedo es para que todo fuera legal. Bebo. La mano se vuelve roja. se sienta−. Entonces lo veo. −Tantito así. Eso no lo podía hacer cualquiera. −Deciles que no estoy. −¿Eh? −dice− ¿Eh? −dice. −Que a mi hija le agarre la polio. −¿No sabían quién era? siempre cuidándola.. a las cinco. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero siempre lo averiguan. ha- Se ríe. que gruesas lágrimas le resbalan No veo entrar a la mujer del coronel. −Teléfono. Era un acto histórico. −No me haga caso −dice. “Beba”. como Facundo. la demarca con altas ideas que refluyen sobre él como grandes y altas olas contra un peñasco la uña del pulgar y la alza. Esa mujer era ella. que −Llueve día por medio −dice el coronel−. −La sacamos en un furgón. −¿Qué le dicen? −¿Cuántas personas saben? 114 115 . Me llaman a cualquier hora. ¡La enterré parada. entrecortada. El reflejo plateado lo busca. hasta le sacó radiografías. como un cencerro lejano. ahora. −¿La sacó usted? −Cambié tres veces el número del teléfono. que ayudarme. como un ebrio que se despierta en un tren Desaparece. −La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Parecía que iba a hablar. Hacía falta alguien con autoridad que era un macho! científica. pero de pronto esta ahí. las rosas. Y por un momento. mente a sopa en la cocina. Ya no sé dónde está el coronel. −No. resplandor cárdeno lo baña. Tal vez ha salido. muy alto. por- −Sí. Me paro. le toco el hombro. el cinturón franciscano. moral. El edificio huele vaga- Más tarde se lo pegamos. Se mira la punta del índice. sí. −¿Muy cambiada? Miro el cielo: el perro Sirio. Pero tienen −Le cortamos un dedo. −¿Era necesario? El coronel está de pie y bebe con coraje. escondiéndola. estaba en mi despacho. −¿Y? cigarrillos. −¿El profesor R? −¡Está parada! −grita el coronel–.

Tal vez va a preguntarme quién soy. Evita hogares para ancianos. UBA. uniendo isoyetas. pese a haber quienes hacían fila durante largas horas. Sin embar. la Eva para quienes estudiantes. Esa mujer es mía. 116 117 . Buenos Aires. ENCUADRE HISTÓRICO −¿El Viejo sabe? ESA MUJER Se ríe. y la fascinación por esa mujer cién tras la muerte del líder. necesitados. pensando que tendré que volver. remoto. para quienes la querían.. Algún día. pero tampoco confiscatorios Parece cansado. 1986. Evita por parte de los humildes se exten. Prohibieron nombrarla También fue una gran interlocutora en los La lengua se le pega al paladar. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la his. propuesta en un in- Se ríe. Volvió repatriada re- los mapas. Docente reció luego de haber enviado a los diarios su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar. construía hospitales. Y ella atendía personalmente a −¡Ahora! −me exaspero−. autora de Historia Argentina: una mirada Perteneció a la organización Montoneros. no me conoce. a va- ca: no de la “caridad” que da lo que sobra. Ediciones de la Flor. bajo planchas “Esa mujer”. coautora de Historia Latinoamericana 1700-2005. elecciones con sufragio femenino): Perón go. ya que los obreros no dejaron de −Cuando llegue el momento. qué salvo el de la venganza: la adoración hacia do estado de salud. coronel! fallecido en 1952. Río Negro 1927 . estuvo apasionada. fue perseguida por la dictadura voluntarios. la voz del coronel me alcanza como una revelación: mente comprometida con Perón y con los puso su entierro en la bóveda de la familia −Es mía −dice simplemente–. que en 1976 la última dictadura militar dis- un mapa. publicarlo. o tener su imagen (decreto ley 4161) y conflictos gremiales durante los gobiernos secuestraron su cuerpo (momificado por de Perón. complicidades. cripta junto a su esposo en Olivos. los gobiernos subsiguientes. Mientras sé detestaban. coronel. se decidió hacerla des. aparecer enterrándola en un cajón relleno sidenta de la Nación. Cinco mil dólares. Piense. en Rodolfo Walsh. piezas de teatro y de una vasta obra periodística recopilada en El violento oficio de escribir (2008). Para sustraerla a la reclamar lo que consideraban justo. de 1952 y fue despedida por multitudes. esas acciones no lograron su objetivo midió la oposición del Ejército y su delica- Se para despacio. en Enseñanza Media y Superior. −Hay que escribirlo. Los oficios terrestres. Duarte (cementerio de la Recoleta). de la Revolución Libertadora (1955/58) y o ilegales. ni siquiera en Evita. entre otros. capacitadora en CABA y Provincia de Buenos Aires. con recursos no siempre muy la odiaban. Debió −No. Estuvo en una se expandió al mundo entero. Life. probabilidades. diferencias. Profesora de Historia. acerca de los fusilamientos ilegales de José León Suárez. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por descendientes de sectores sociales que la en 1971. Y mientras salgo derrotado. Murió el 26 de julio hago ahí. no obstante. Buenos Aires. de cuentos.. Autor de otros libros testimoniales TERESA EGGERS BRAS sobre crímenes políticos (Quién mató a Rosendo. escuelas. periodista y militante. RODOLFO WALSH Lamarque. El caso Satanowsky). incluso a Otra dictadura envió su cuerpo a España volveré nunca. Paris Match. ya mismo.. el doctor Pedro Ara). primeras −¿Dónde. −Cree que sabe. a los dientes. ©Ediciones de la Flor. Creador de la novela de no-ficción o periodismo narrativo. con Perón. usted será el primero. dónde? Milán. o que no dió a las nuevas generaciones. rios metros de profundidad. madres solteras y −Sí.. con la célebre Operación Masacre (1957). crítica (1806-2006). −¿Dónde? No contesta. bajo una identidad falsa. sí del amor que da lo mejor. Eva Duarte de Perón. y usted queda bien. “Esa mujer”.Buenos Aires. toria. Escritor. renunciar a su candidatura como vicepre- que quiera. bien para siempre. viviendas. hasta que ya no me interesa. 1977. desde 1944. y se reconocía como fanáti. y que justamente no moveré un dedo.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN −Dos. Desapa. de polvo de ladrillo en un cementerio en menso acto por la CGT (en 1951. Diez mil. Su Fundación de acero. 1953. Lo devoción popular. con la que tuvo.

Se mojó la cara y se lavó las manos dos y tres HÉCTOR TIZÓN veces. en realidad casi ya de día. que creía que la Tierra era redonda y que los astros gira- ban alrededor del horizonte y que los cuerpos más pesados como la Tierra tendían a colocarse debajo y los más ligeros como el fuego y el aire arriba. situado sobre la Tierra y debajo del aire. Después no quiso entrar en el dormitorio donde estaba su mujer y se echó sobre el sofá. había dejado olvidado un pañuelo que apenas si ondeaba en el viento del amanecer. un hombre fuerte. dormían indiferentes. y que no había dos cosas parecidas y que las verdades eran nítidas y tenían su contrario y que este era nítido también. y SOBRE LA él dijo “Sí. que es Dios. las agitara y confundiera. se las lavó y cepilló y volvió a hacerlo nuevamente. Las veredas estaban vacías. él. y así incluso había hallado la explicación del mar. sin luz. Los enamorados. Regresó al cuarto de baño. Intentó mirarse en el espejo pero. soy yo”. pero abominable y subversiva. Se tapó los oídos con algodones. despertó con el imperceptible ruido del pestillo y preguntó si era él. que tenía el sueño liviano o simulado de las ANOTACIONES gatas. y disciplinado. Cruzó el living a tientas y entró en el cuarto de baño. como es natural. que estaban hechos de tubos metálicos y que en la punta de esos tubos alguien. pero los diva- nes de los prostíbulos ya estaban fríos. pero no pudo conciliar el sueño. seguramente uno de los obreros. Se tiró sobre el sofá –aún tenía los tapones en los oídos– y cerró los ojos. sólo era como una sombra sobre la luna. y él debió. Entonces se quitó las botas y el correaje de la pistola pero. Sus hijos dormían pero su mujer. HISTORIA Y FICCIÓN UN OFICIAL En aquel otoño de 1976 o 1981 llegó a su casa muy de madrugada. en el trecho de la casa vecina en construcción. pero enseguida sintió que algo extraño lo incomodaba sobre la piel de las manos. como una verdad. aunque su cara estuviese reflejada en las aguas de un estanque y el viento. aunque la luz del sol se obstinaba ya en colarse 119 . El coche lo dejó en la esquina por- que él prefirió bajarse allí y caminar hasta el portal para sentir el aire fresco de esa hora. Allí se quitó la chaqueta y comenzó a GUERRA SUCIA lavarse las manos. descender a la calle para no pasar debajo de los andamios. y borrara. que estaba seguro de todo. los raros gallos de la ciudad esperaban. aunque los lecheros no habían dejado aún las bote- llas en las puertas ni los diarieros los diarios. contrariado o asombrado por aquella voz. satisfechos. y que Dios era también el príncipe.

Uno obtiene su justificación en la carne de otro hombre: saber lo calle que está abajo y está fría. Y. Y están dola. Nadie quiere por ahora las confesiones espontáneas. la mueca. las luces podrían. sí. a esperar. sino gente viven los dos –es un departamento discreto y con macetas– aunque la paga que enmascara su miedo. horas delante de un suboficial frente a la máquina de escribir y volverían a ser ocupada todo el día en su consultorio. es lo que podría decir sin perder la cara. y se casaron y solo envían tarjetas postales y cosas así. A tientas regresó a dormitar UN GATO en el corredor entre los bultos apilados. tal vez. cuando cayó sobre el estrado en plena audiencia. están en Formosa o en Tucumán. ¿dónde estarían los otros? No hay valientes. después de todo. Pero hace mal tiempo y. así como en el buen tiempo alguien puede silbar o cantar o estrellar noche. Y después. no enemigas de ellos. una botella o un cascote en las vidrieras y gritar y divertirse y dar alaridos. e eran bajas y modestas. y él echó a correr en la gente grita. nítidamente. como suelen ser los hijos con los viejos. claro. por una culpa ajena o por una equivocación. sin pecar? Que en un principio.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN a través del ventanal. Pero cuando ella no llegaba para darle las buenas noches y alguien gritó clamando socorro. conversar un rato simulando una visita de gente mayor. solícitos y fornidos guardaespaldas. Pero no. ni siquiera esos perros vagabundos. unas Él lo había dicho: si llegan a mí. Su padre. la mirada inmensa ¿Y si después reaparecía y confesaba voluntariamente. las puertas bien cerradas y allí está tibio. mucho después. acurrucó quieto en su lugar y trató de pensar en otra cosa. entre cajones superpuestos. se arrastró hasta Pero antes del ruido inusual se oyeron rugir motores y estampidos y voces ella y con un dedo hizo un trazo sobre el polvo del vidrio: las casas del frente llamando. Alguien que da voces. el juez. pero inmediatamente oyó. Y ellos no hicieron nada para que eso sucedie. A pesar de la diferencia de edades. a veces. Con las primeras luces distinguió la ventana. y si encendieran había muerto hacía mucho. que solo son perro y. se echó a viejos propios sino también con los demás. jubilados. aparentemente abandonado. La amaba a un gato. o un político famoso. No han tenido hijos. sino el horror del potro del tormento. La madre apenas si contaba. Y ellos no tienen ninguna culpa ni son ellos –ni siquiera sus hijos– cía que jugaban aunque al rato estaban jugando de verdad. descansar. o porque gata a la cama. sino a meter espada). zó a clarear. la sus papeles. claro. luego comen- o todo lo contrario. Él había leído que un héroe. Un grito insólito en la noche. por eso la Al ser descubiertos pudieron escapar. gato mimado por los jóvenes. Sólo queríamos lo bueno UNOS VECINOS y lo justo. Y además ahora llueve. disgregados. o un célebre gángster cansados. Después transcurrieron varias horas en que nadie pasó junto a su ventana. Está de noche oscura. Sus pulmones estaban a punto de estallar cuando de ambos. vean ustedes mismos: los mercaderes y el templo y los hipócritas. o llovizna. porque creía que el cuerpo descargas como en una tormenta. que en su despacho rondaba siempre entre las carpetas un noche anterior al día siguiente en que no habrá pasado nada. Vio pasar un perro siguiendo a otro incluso pueden ser voces enemigas. las sirenas de los vehículos policiales. inhóspita y desierta. ¿O solo era lejos e indiferentes. Amanecía otra 120 121 . quizá. y no solo con los domingo? En un estrecho corredor. ahora a punto de pasar la noche durmiendo. Apoyó la frente en la ventana para verla inofensivos y cobran su jubilación –la que esperan de un momento a otro sea mejor. y hace frío. como cuando se cierne la tormenta. se desquitaba lleván- ra y eran ajenos y distintos de los perseguidores y de los acorralados. seguramente. lealmente? ¿Qué de aquellos ojos aterrados todavía estaban allí. sea escasa. Sí. Ahora estaba aquí. no lo soportaré. como el hermano menor o su hijo. o si los tuvieron están en su carrera encontró el galpón. Se de un hombre sirve para todo menos para el dolor. Es como un juego y ninguno quiere cambiar Han escuchado un ruido inusual que seguramente proviene de la calle. vez. aún jugaban o él ha- enemigos. a lo largo de la calle junto al terraplén ferroviario. el rictus de los labios. Allí Pero habían sido tres. ¿Adónde iría? También su hermana a esas horas quizá se aprestaba aumentada de acuerdo con el índice del costo de vida–. sino enemigas de otros para ir a la escuela. apenas si llovía. Todo estaba oscuro. ser después llamados como testigos y tendrían que y él había sido con él como su padre y también como el hermano de su padre salir vestidos como en domingo o para misa y prestar juramento y esperar y. Y otra vez anocheció. no tan lejanas. a una niña. los que llaman. La madre le había prohibido llevar la citados ante los jueces. creyó (Yo no vengo a pacificar. a respirar en calma. tal peor no nos consuela cuando lo peor es irremediable.

Pero las sensaciones obstruían sus recuerdos. de la Iglesia Católi- penetraban al galpón esa mañana de lunes. apartándose del estrecho corredor. Vivió exiliado entre 1976 y 1982. no impidió que se desarrollaran distintas miento jurídico para legalizar estas prác. La desaparición con aquella otra originada entre distintos forzada de personas fue el método central sectores de la sociedad civil fue esgrimido de disciplinamiento que se utilizó contra originariamente por los militares para justi- los opositores políticos. 122 123 . fue también juez y diplomático. ininteligibles. 2006. HÉCTOR TIZÓN Salta. rra Sucia”. 1929 . pero no fue una más de las intervenciones que zar al conjunto de la sociedad. cultural y político. 2012. evidente llegada de automóviles y. que acababan de descender de los camiones. empresariado. El Estado en esta etapa funcionó clase trabajadora y entre los familiares Cuentos completos. Buenos Aires. historiográficos planteados por el pasado reciente en la Argentina. el Gran Premio de Honor de la Buenos Aires. me- y los primeros trabajadores. y mediante el uso ficar la cruenta represión. Enseguida volvió a escuchar la clara. Se hallan entre sus obras. 1968. una lámpara. La belleza del mundo (2004). Después. Su área de trabajo vincula los estudios de género con los problemas históricos e llero de la Orden de las Artes y las Letras. y también las voces. La dictadura contó con en que el gato volvía a saltar echando al suelo otro de los frascos de pintura la violación sistemática de los derechos el apoyo y la complicidad de sectores del humanos. por medio de dos ilegalmente. un florero. lencia ejercida desde el poder del Estado ción forzada y asesinato. abogado. exilio y más de quinientos niños apropia- trepó a los cajones y se colgó de uno de los tirantes del techo. ticas. como el reforzamiento de los aparatos ca y del Poder Judicial. Fue traducido al francés. do nivel fue donde se instalaron más de fue una forma controvertida de nombrar a 600 centros clandestinos de detención a la violencia política de los años setenta. en dos niveles: uno público sometido a que denunciaron la desaparición y el en- ©Herederos de Héctor Tizón. y otro clandestino. cientos más promiscuos. El saldo de hicieron las Fuerzas Armadas en la vida esta experiencia fueron treinta mil desapa- al cabo se dio cuenta de que iba en sentido contrario. Es historiadora. una galería ENCUADRE HISTÓRICO de gruesas columnas blancas en su casa paterna en las montañas durante ANOTACIONES SOBRE LA GUERRA SUCIA las vacaciones densas y breves y donde hacía siempre verano. oyó que algo. paralizado. diez mil presos políticos. El cantar del profeta y el bandido (1972). tortura.Jujuy. Sin embargo esto represivos y construyó un nuevo ordena. El lo largo de todo el país y donde se utilizó la concepto de Guerra Sucia que iguala la vio- secuencia de secuestro. en el momento nómico. Luz de las crueles provincias (1995). las novelas Fuego en Casabindo (1969). los tejados. Periodista. cas que se habían diseñado previamente dios de comunicación. que antes creyó lejanas. los libros de cuentos El jactancioso y la bella (1972) El gallo blanco (1992) y las memorias El resplandor DÉBORA D´ANTONIO de la hoguera (2008) y Memorial de la Puna (2012). entidades financieras. nos Aires. Sota de bastos. Alfaguara. polaco y alemán. creyó escuchar voces. En este segun. desapari. investigadora y profesora de la Universidad de Bue- Sociedad Argentina de Escritores. formas de resistencia en sectores de la “Anotaciones sobre la guerra sucia” en Héctor Tizón. caballo de espa- das (1975). de inmediato. ruso. lograron controlar y desmovili- Apoyándose en las rodillas y los antebrazos comenzó a buscar la salida. escritor. inglés. Entonces carácter radicalmente diferente porque se de miles de ciudadanos que partieron al descubrió junto a uno de los cajones un trozo de alambre y no lo pensó más: propuso implantar un nuevo modelo eco. Recibió el Premio Consagración Nacional. El gobierno francés lo nombró Caba. Perfeccionó e intensificó políti. La última dictadura militar (1976-1983) del terror.HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN vez. Nació en Salta pero eligió Yala para vivir. un objeto rotundo caía haciéndose trizas en el suelo. ciertas normativas. el Konex de Brillante. al carcelamiento. “Anotaciones sobre la Gue- margen de toda legalidad. Tuvo un recidos. Se arrastró entre los cajones apilados. Los ruidos se hacían institucional del país desde 1930. como Tizón llama a su cuento.

2009. Tulio. Fernando. Buenos Aires.) Historias de caudillos argentinos. Cabral. Devoto. Universidad de Murcia. 2008. Garavaglia. Noemí y Salvatore. 2003. Soldados de San Martín en San Lorenzo. La inmigración española en Buenos Aires. México. Sudamericana. Buenos Aires. Madrid. Entre dios Antropológicos. 1994. 1955. Historia de los italianos en la Argentina. Primos y extranjeros. Tau Anzoátegui. Perrot. vol. Ternavasio. 1949 [1º ed. Rosas bajo fuego. Pilar. Julio. Buenos Aires. Historia de la Argentina 1806-1852. 2004. Paraguay y Brasil. Juan Carlos y Moreno. El caso argentino”. Universidad Católica ra. 1999. Maristella. Brennan. Di Meglio. Alfagua- Maeder. 1994. Armani. Ed. De la Fuente. Paul. El guaraní conquistado y reducido. Lojo. MUERO CONTENTO ENERO DEL DIECINUEVE Busaniche. VIRGEN PAGANA Rosal. Lojo. Gabriel. Noemí (dir. Edivérn.) Historia de caudillos argentinos.). 1950. Eugenia A. 1953. Migración y redes sociales en la Argentina moderna. Ciudad de Dios y Ciudad del Sol. 161-208. Luján en el siglo XVIII: 2004. República. 52. James. En Lafforgue. Alfagua- El HAMBRE ra. Nº 1. Comi- sión del IV Centenario. Sudamericana. Buenos Aires. Academia Argentina de Letras. 2008. 2003. Bartomeu. Murcia. Colección Nueva Historia ANOTACIONES SOBRE LA GUERRA SUCIA Argentina. 2012. heroínas en el espacio público. EN TIERRA PROPIA Calveiro. familia y migraciones en el espacio Buenos Aires. Buenos Aires. 124 125 . vol. Ed. 2006. soldado heroico: Juan Bautista Cabral.). Las Guerras obreras en Córdoba 1955-1976. CuadernosASN_27. Fondo de Cultura Económica. pp. Buenos Aires. Buenos Aires. Ernesto. Cronistas de la fundación de Buenos Reid Andrews. Buenos Aires. en Revista Hispánica Moderna. 1982. Goldman. De la revolución de la independencia a la confederación rosista. El “Estado” jesuita de los guaraníes (1609-1768). 2004. Daniel. 2010. 1991. 367-388. María y Otero. Cántaro. Jorge (ed. Daniel (dir. Marysa.). Escaramujo Editorial. Miguel Ángel. “El populismo imposible y sus actores. vol III. “Las narrativas de la Historia en el contexto de la globalización. Buenos Aires. 1989.. Buenos Aires. R. San Martín vivo. 1850-1930. 1996. Aproximación a las Misiones Guaraníticas. La vida cotidiana de los indios y jesuitas en las misiones del Paraguay. pp. Eduardo. nes Universidad del Salvador. Colimodio. 2006. Zorraquin Becú. 2006. (ed. 1986. Los hijos de Facundo. 2005. James. Bjerg. Buenos Aires. El Cordobazo. Anaconda.). Norma. Buenos Aires. La Facultad. 2008. Jorge. In honorem Victorino Polo. ESA MUJER BUSCANDO MARIDO A UNA MULATA Jozami. 1999. José Luis. María FACUNDO Y EL MORO Rosa Lojo y Michèle Soriano (dirs. Marcela. Groussac. LA IMAGEN RESPLANDECIENTE Temas de hoy. Hernán (comp. Nuevas miradas a un viejo problema. Siglo XXI. Africanos y afrodescendientes en el Río de la Plata. Historia de la inmigración en la Argentina. género y espacio en la novela argentina (1980-2010). Melià. Universidad Católica Nuestra Señora de Asunción. 1998. Historia de las clases populares en la Argentina desde 1516 hasta 1880. 2012. Mendoza y Garay. Resistencia y Complementariedad. José Manuel. Roberto y Romay. Maxime. Siglo Veintiuno. Buenos Aires. Caudillismos rioplatenses. Tomo I. Buenos Aires. Población.). Sudamerica- na. Asunción. 1993. Gabriel. F. Schmit. Descubrimiento y conquista en la novela histórica de los siglos XIX Halperin Donghi. La palabra y la acción. Centro Editor de América Latina. sociedad. James. Vicente Cervera Salinas y María Dolores Adsuar (eds. Revolución. Alberto. Sudamericana.es/dspace/bitstream/10045/16409/1/ Historia Argentina. J. 1852-1872. cap. ¡Viva el Bajo Pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución Navarro.pdf] Gelman. Moya. Buenos Aires. 2009. Buenos Aires. 371-385. Néspolo. Aires”. A. Ríos. pp. Buenos Aires. 1946-1976. De la Flor. La novela histórica desde 1980: héroes con cuerpo. Formación del Estado federal argentino (1820-1852). Poder y desaparición: los campos de concentración en Argentina. Barba. Buenos Aires. Los límites del progreso: expansión rural en los orígenes del capitalismo rioplatense. . volumen IX.1976. En Nueva Historia Argentina. Buenos Aires. Evita. Eudeba. Alma América. 3. un espacio políticamente concertado. gobernar en Buenos Aires. Buenos Aires. El peronismo y la clase trabajadora argentina. Dunken. Di Meglio. Ulrich. Servicio de Publicaciones. Biblos. Buenos Aires. 219-230. Cuerpo. 1971. Ricardo. 2012. Argentina. Siglos XVIII y XIX. 2009. Tandil.IEHS. Resistencia e integración. [http://rua. pp. José C. CEMLA Haas. Ricardo. 1994. Víctor. 1973-1976”. rioplatense. Prometeo. Confederación (1806-1852).HISTORIA Y FICCIÓN HISTORIA Y FICCIÓN BIBLIOGRAFÍA PRÓLOGO DE MARÍA ROSA LOJO DÁMASA Grillo. Edicio. “López Jordán”. Silvia. Buenos Aires.ua. 1948. 1995. “Quiroga”. 1. Siglo XXI Editores. de Mayo y el rosismo. federalismo.). 2001. 2007. Ensayos de etnohistoria. Ediciones Emecé. María Rosa. En Sudamericana. Devoto. Buenos Aires. El federalismo argentino. Buenos Aires. Buenos Aires. Rosa María. Pedro Pablo. Unitarismo. Buenos Aires. José Luis. Buenos Aires. rosismo. Buenos Aires. Los franceses. Goldmann. Identidad y narración en carne viva. George. En Lafforgue. Bartolomé. sargento epónimo. Alicante. María Rosa Lojo y María Laura Pérez Gras (eds. Buenos Aires. Buenos Aires. Crónica del viaje a las regiones del Río de la Plata. Sudamericana. Svampa. Pilar. Haubert. 2º ed. 1995. Chávez. Lavalle y la rebelión de los estancieros. Ediciones Nuevo Siglo. Schmidl. Universidad de Alicante. Los afroargentinos de Buenos Aires. María Rosa. Buenos Aires. Historia de San Martín y de la emancipación Sudamericana. Rodolfo Walsh. Colihue. Mitre. 2010. Fernando. Buenos Aires. Buenos Aires. Planeta. Hechos y aspectos inéditos. Prometeo. “Ulrico Schmidel y Mujica Láinez. Colección de y XX. Ratto. Enrique M. Escribir la Historia. Centro de Estu. Buenos Aires. Paidós. 1995. Siglos XVII-XIX. 1916]. LOS OFICIOS DEL NEGRO EUSEBIO Camacho Delgado. Alfar Editores.

70 PÁG. 100 PALABRAS VIRGEN PAGANA DÁMASA ENERO DEL PROF. 84 PÁG. 7 PÁG. 108 PALABRAS MUERO CONTENTO FACUNDO ESA MUJER PLAN NACIONAL MARTÍN KOHAN Y EL MORO RODOLFO WALSH DE LECTURA ENCUADRE HISTÓRICO LÍA CLAUDIA GARCÍA MARÍA ROSA LOJO ENCUADRE HISTÓRICO TERESA EGGERS BRAS ENCUADRE HISTÓRICO NORMA ALLOATTI PÁG. ALBERTO SILEONI MARÍA ANGÉLICA SCOTTI ELSA FRAGA VIDAL DIECINUEVE MINISTRO DE EDUCACIÓN DE LA NACIÓN ENCUADRE HISTÓRICO GUILLERMO WILDE ENCUADRE HISTÓRICO MARÍA LILIANA DA ORDEN MABEL PAGANO ENCUADRE HISTÓRICO RUY FARÍAS PÁG.ÍNDICE PÁG. 90 PÁG. 48 PÁG. 124 EL HAMBRE EN TIERRA PROPIA LA IMAGEN BIBLIOGRAFÍA MANUEL MUJICA LÁINEZ SILVIA PLAGER RESPLANDECIENTE ENCUADRE HISTÓRICO OMAR ACHA ENCUADRE HISTÓRICO EUGENIA NÉSPOLO JUAN JOSÉ MANAUTA ENCUADRE HISTÓRICO ALEJANDRO FERNÁNDEZ . 64 PÁG. 5 PÁG. 32 PÁG. 18 PÁG. 10 PÁG. 9 PÁG. 118 PRÓLOGO BUSCANDO MARIDO LOS OFICIOS ANOTACIONES MARÍA ROSA LOJO A UNA MULATA DEL NEGRO SOBRE LA CRISTINA BAJO EUSEBIO GUERRA SUCIA ENCUADRE HISTÓRICO MARÍA BJERG PEDRO ORGAMBIDE HÉCTOR TIZÓN ENCUADRE HISTÓRICO ENCUADRE HISTÓRICO GABRIEL DI MEGLIO DÉBORA D’ANTONIO PÁG. 24 PÁG.

ANEXO ILUSTRATIVO .

Juan Facundo Quiroga. MHN MHN . Primeras casas construidas por el Gobernador Vernet. 1829.Islas Malvinas. Retrato del Gral.

MHN MHN .Candombe Federal en la época de Rosas. Combate de San Lorenzo.

Retrato del Gral. “Saludos desde el tren” MHN Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón . Juan Facundo Quiroga.Museo Evita .

Agradecemos al Museo Histórico Nacional y al Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón . .Museo Evita por las imágenes cedidas para esta publicación.

HISTORIA Y FICCIÓN COLECCIÓN NARRATIVAS COLEC ATIVA S NARR CIÓN .