MÉTODOS DE MEDICIÓN DE LA CALIDAD DEL AIRE

Existen muchas formas de medir la contaminación del aire los cuales abarcan
métodos químicos simples ó métodos de algunas técnicas electrónicas más
sofisticadas. De manera general podemos distinguir cuatro métodos principales
para medir la contaminación del aire.

1. Muestreo pasivo: Son métodos de calidad aire confiables y costo
efectivos. Son buenos indicadores de la concentración promedio de
contaminación en periodos de semanas a meses. Se denomina muestro
pasivo porque los equipos de muestreo no tienen sistema de bombeo
alguno. En lugar de ello el flujo de aire se controla por un proceso físico,
tal como la difusión. El mejor ejemplo de esta técnica son los tubos de
difusión que con un diseño simple emplean varias formulaciones de
absorbentes apropiadas para un amplio rango de aplicaciones de
contaminantes orgánicos e inorgánicos. Sin embargo los mas confiables
y por ende mas comúnmente usados son para óxidos de nitrógeno y
benzeno.

Figura
1. Tubos de difusión.

Los tubos tienen una longitud de 71 mm con un diámetro interno de 11
mm y en uno de sus extremos contienen una fina malla de acero
recubierta con trietanolamida, la cual convierte el dióxido de nitrógeno a
nitrito, quedando atrapado para su posterior análisis en el laboratorio. El
otro extremo del tubo se encuentra abierto y colocado hacia abajo para
prevenir la entrada del agua de lluvia o polvo de manera directa. Para
asegurarse que todo el nitrito atrapado en la malla es representativo del
sitio de muestreo los tubos son sellados antes y después de la
exposición. Los tubos se distribuyen y colectan de manera manual.

2. MUESTREO ACTIVO: A diferencia de muestro pasivo, en estos
métodos se bombea un volumen conocido de aire a través de un
colector (un filtro a una solución química) por un periodo de tiempo
conocido, El colector se remueve del sistema de bombeo y es mas tarde
analizado en el laboratorio. De manera general, el muestreo activo utiliza
métodos físicos o químicos para colectar el aire contaminado.

Figura 2. Equipo básico para el muestreo de partículas: 1.- Sostenedor del
filtro, 2. Medidor del flujo, 3. Bomba, 4.- Batería.

3. MÉTODOS AUTOMÁTICOS : Estos métodos son los mejores en
términos de la alta resolución de sus mediciones, permitiéndonos la
realización de un monitoreo continuo para concentraciones horarias
hasta menores. El espectro de contaminantes que se pueden determinar
van desde los contaminantes criterio (PM10-PM2.5, CO, SO2, NO2, O3)
hasta tóxicos en el aire como el plomo y los compuestos orgánico
volátiles. Las muestras colectadas se analizan utilizando una variedad
de métodos los cuales incluyen la espectroscopia y cromatografía de
gases. Además estos métodos tienen la ventaja de que una vez que se
carga la muestra al sistema nos da las lecturas de las concentraciones
de manera automática y en tiempo real.
Figura 3. Estación automática para monitoreo de contaminantes criterio (PM 10,
CO, SO2, NO2, O3)

4. Método ópticos de percepción remota: Estos métodos se basan en
técnicas espectroscópicas. Con ellos es posible hacer mediciones en
tiempo real de la concentración de un buen número de contaminantes
entre los que se incluyen NO2 y SO2.

Figura 4.Monitoreo de la
calidad del aire desde el
especio por medio de
sensores remotos.

Algunas aplicaciones clave de los métodos de percepción remota incluyen:

 Análisis de la tendencia de la calidad del aire ambiente
 Validación de modelos de dispersión
 Evaluación de las acciones implementadas para reducir las emisiones
 Evaluación de los riesgos a la salud
 Evaluaciones de impacto ambiental
 Identificación de fuentes de contaminación del aire y suelo
 Impacto de las emisiones provenientes de procesos y zonas industrials.
 Mantenimiento de los objetivos de calidad del aire
 Estudios de higiene ocupacional

Ventajas:

 Sin contacto directo

 Sin contaminación

 Alto nivel de seguridad

 Tiempo Real

 (relativa/absoluta)
Antiguas lámparas de seguridad para las minas de carbón

En los yacimientos de carbón acostumbra a haber, entre las rocas, gas metano
que al extraer el carbón se desprende y puede llegar, si su concentración es
suficientemente alta, a producir peligrosas explosiones. En el mundo minero a
este gas se le conoce con el nombre de grisú, que proviene de la palabra
francesa “grisou“. Para prevenir accidentes es conveniente ventilar las galerías
para extraer estos gases hacia el exterior y ademas evitar todo tipo de llama,
chispa o elemento muy caliente en contacto con la atmósfera interior.

Del libro “Properties of gases : mine gases, mine ventilation, fuels“, editado en
EEUU en 1907, extraemos la información sobre los diferentes tipos de
lámparas de mina.

En las lámparas de mina se aislaba la llama del aire exterior mediante una
chimenea formada por una tela metálica que dejaba entrar el oxígeno y salir el
dióxido de carbono, pero impedía que se transmitiera la combustión a los gases
que pudiera haber fuera de la lámpara. Por este motivo la lámpara se llevaba
ya encendida a la mina y no se podía abrir adentro bajo ninguna circunstáncia,
para no provocar un accidente.

La razón de que la llama no pueda transpasar la tela metálica es que al llegar a
este punto los hilos metálicos (De hierro, cobre o latón) enfrían suficientemente
los gases, como para que no puedan llegar a la temperatura de ignición del
metano. Este principio es el que utilizó Sir Humphrey Davy en 1815, cuando
diseñó su lámpara de seguridad.

Experimentando, Davy llegó a la conclusión de que la tela metálica ideal era la
que contenía 28 hilos de acero del Nº 28 (Sistema de numeración de
Birmingham) por pulgada, que producía una tela con 784 agujeros por pulgada
cuadrada. Este tipo de tela metálica se utilizaba en la mayoría de las lámparas
de mina de la época.

Cuando hay grisú en el aire éste también entra dentro de la lámpara,
modificando el aspecto de la llama, por lo que este tipo de lámpara también se
puede utilizar para detectar la presencia de gas en el aire de la mina.
En la lámpara de Davy el depósito de aceite era de latón o aluminio y disponía
de una doble protección de tela metálica en su parte superior. Esta tela
metálica podía ser de hierro o de cobre, para evitar la corrosión.

En la lámpara Jack Davy, un tubo de cristal recubría la tela metálica, para
proteger la lámpara frente a las corrientes de aire, que podían producir
explosiones en las lámparas normales.
La lámpara Clanny se utilizaba con alcohol, petroleo, nafta, gasolina, etc.

En la lámpara Howat el aire entraba por los agujeros a, bajando hasta llegar a
la llama.
La lámpara Evan Thomas tenía una doble cubierta de acero y una chimenea
de vidrio también doble.

La lámpara Mueseler se diseñó en Bélgica y disponía de una chimenea cónica
en su interior que dirigía los gases calientes hacia arriba.

La lámpara Marsaut disponía de la triple protección de tres cubiertas de tela
metálica.
La lámpara Ashworth-Hepplewhite-Gray era muy robusta, disponía de una
chimenea de vidrio cónica y se utilizaba también para detectar la presencia de
gas en minas especialmente peligrosas.

En la lámpara Wolf se necesitaba de una llave con iman para poderla abrir.
Utilizaba nafta como combustible.
La lámpara Clowes utilizaba como combustible el hidrógeno comprimido
contenido en el depósito a.

La lámpara Stokes utilizaba alcohol como combustible.
Apertura magnética de una lámpara de mina.

La figura 21 representa la altura (en pulgadas) que alcanzaba la llama de una
lámpara de aceite en atmósferas con diferentes concentraciones de grisú.
OTROS DATOS:

El invento de la lámpara de seguridad supuso un gran avance para disminuir la
gran cantidad de muertes que se daban en las minas durante el siglo XIX. Su
invento no fue sólo una mejora en la dura vida de los mineros, sino que
también despertó una gran polémica en la Inglaterra del momento al disputarse
su autoría dos personas diferentes.

Hasta ahora los mineros bajaban a las minas de carbón con lámparas de gas
para iluminarse, pero al contacto con el grisú explotaba y causaba muchos
muertos y derrumbes. Se comenzaron a utilizar canarios como «avisadores» de
los escapes de gas pero todavía se producían explosiones y gran cantidad de
muertes.
Humprhry Davy en 1813, tras varias investigaciones, había descubierto que si
rodeaba la llama de la lámpara con una fina gasa metálica el calor desprendido
por ésta no inflamaba el gas del ambiente. Esto suponía el poder prevenir las
explosiones de metano en las minas de carbón, algo bastante común en estos
momentos. Por ello su hallazgo despertó admiración y a la Legión de Honor
que le había concedido Napoleón por sus trabajos sobre galvanismo y
electroquímica, unió un premio de 2.000 libras esterlinas y las alabanzas de la
Royal Society.

Pero aquí se desató la polémica, ya que un guardafrenos de vagonetas hijo de
un fogonero llamado George Stephenson había inventado antes que Davy una
lámpara basada en el mismo principio. En la de Stephenson lo que rodeaba a
la llama no era una fina gasa metálica, sino una placa de metal agujereada y de
hecho ya se utilizaba con éxito en varias minas inglesas. Es de imaginar lo que
poco que gustó a Stephenson el premio y los honores que estaba recibiendo de
Davy, pero poco pudo hacer, ya que le negaron el derecho a la patente y el
premio.

Y atención a la explicación, se lo negaron al considerar que un hombre sin
educación no podía haber inventado lo mismo que una de las grandes mentes
británicas. Como consuelo hay que decir que personas que lo apoyaban
hicieron una colecta pública ya recaudaron 1000 libras que le entregaron como
gratificación. La verdad es que la decisión fue además de muy clasista bastante
desacertada, no sé que pensarían y dirían cuando Stephenson inventó la
locomotora a vapor.