ITESM CEM

Diseño y producción de narrativas audiovisuales
Profesora: Mónica García
Karla León A01377046
Sandra Flores A01169950
Jonatan Pérez A01272254
Brenda González A01377527
Rubí Mendoza A01372168
Fecha: 10 de agosto de 2017

Actividad
-Identificación del problema
Social – Indiferencia

-Descripción:

Personajes:

Padre Hija Señor Javier Doña Mercedes
50 años 21 años 53 años 49 años

Tiempo: En la actualidad
Audio/soundtrack: Bibo no Aozora, Henrik Janson
Lugar: Ciudad de México, Texas (Estados Unidos).

-Ilustración / Ambientación:

La historia se desarrolla en la Ciudad de México, por lo tanto, se utilizan escenarios de las zonas más vulnerables dentro de la
ciudad, al igual que sonidos ambientales de la vida citadina en México y del viaje realizado a la frontera. Cuando se trata de
Estados Unidos, la narración se situará en la empresa donde labora el padre,además, se hará uso de diversos foleys que nos
permitirán distinguir una ciudad de otra.

Ambiente de la Ciudad de México

Ambiente de Estados Unidos
-Abordaje del problema
En esta historia se aborda la problemática social de la indiferencia de las personas respecto a los problemas que no les
afectan directamente.

-Historia
Un viaje sin regreso

La luz de la luna jamás me había parecido tan sombría. La visita inesperada de mi vecina, Doña Mercedes, me
sorprendió y de inmediato me dejó con un nudo en la garganta cuando me dijo que mi padre había muerto. Me
dejé caer sobre el pequeño sillón de la sala mientras las lágrimas corrían sobre mi rostro y recordé el día en que
mi padre, con tanto esfuerzo, lo compró para nuestra pequeña casa antes de irse.

Fue hace cinco años que decidió marcharse para que pudiera cumplir mis sueños y darme una vida digna y
cómoda, valientemente se enfrentó a cruzar la frontera, imponiéndose a la bestia, a los delincuentes y a la
policía para probar suerte y conseguir el “sueño americano”. Cuando lo logró no se rindió ni un instante, pues
siempre hizo lo inimaginable para que yo estuviera bien. Si tan sólo hubiera prestado atención a sus
necesidades y no solo me hubiera preocupado por mí, quizá seguiría a mi lado. Mi padre tomó la decisión de
partir a causa del desempleo que vivió durante mucho tiempo en la ciudad, las largas jornadas laborales y su
edad, le impidieron continuar con ese estilo de vida y lo llevaron a enfermar gravemente, cuando se recuperó,
aceptó emigrar a lado del señor Javier, nuestro vecino. Doña Mercedes y yo prometimos procurarnos
constantemente, pues ambas vivíamos solas, sin embargo, poco a poco me alejé, dejé de interesarme por ella y
no frecuente su hogar.

Cuando mi padre llegó a Estados Unidos parecía que todo marchaba bien, recuerdo que alguna vez mencionó
su trabajo en una fábrica de textiles, que se cuidaba de salir a la calle por miedo a ser deportado y que intentaba
no hacer ruido durante el día, pero que le gustaba sentirse parte de los pocos que habían logrado librar los
obstáculos para llegar al otro lado. Cada semana recibía una llamada de él, aunque muchas veces no podía ni
quería contestar. De haber sabido que sus llamadas eran tan importantes habría podido actuar. Mi gran error fue
jamás haberle preguntado su condición de vida; qué comía, dónde dormía, con quién trataba o si era feliz.

Doña Mercedes me dijo que el desgaste físico enfermó rápidamente a mi padre. Si no hubiera sido tan egoísta,
siempre pidiéndole más dinero sin preocuparme por él, si hubiera sabido sus condiciones laborales, si hubiera
hecho durar más las llamadas, si hubiera aportado algo más en mi hogar, si le hubiera pedido que volviera.
Ahora ya no puedo hacer nada por él, pero sí por los que están aquí; los inmigrantes que vienen a mi ciudad, a
los que tal vez les espera un futuro como el de mi padre.

Han pasado un par de años desde el fallecimiento de mi padre y debido a esta experiencia me di cuenta de que
los inmigrantes que vienen aquí no son mejor tratados que en Estados Unidos, me sentí responsable por no
hacer nada. Llegué a percibir la desesperación y abandono que probablemente llegó a sentir mi padre, además,
después de escuchar la versión del esposo de Doña Mercedes, comprendí todo el sacrificio que hizo mi padre.
Desde el instante en que abordó la bestia y se aventuró a una pesadilla en la cual nadie lo apoyaba, donde tanto
su trabajo como vivienda eran deplorables y la congregación de los sueños jamás se hacían llegar. He decidido
formar parte de un grupo de voluntariado para brindar mi apoyo a todos los inmigrantes que pasan por nuestro
país, con la esperanza de que algún día pueda contribuir cada vez más con esta causa. Mi padre no pudo
regresar conmigo, pero intentaré que aquellos que día con día salen a buscar un mejor futuro para sus familias
sean respetados y que tengan la certeza de que podrán regresar a su hogar.

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