Mis primeros acercamientos a la etnografía como método de investigación se remontan a mis

clases se Antropología en la Universidad de Antioquia. Después me volví a encontrar con ella
en otros escenarios, y consciente o inconscientemente me ha acompañado a lo largo de varios
años, tanto en el mundo académico como en el laboral.

La etnografía consiste en un método de investigación, empleado principalmente por
antropólogos, sociólogos, entre personas de otras ciencias sociales que recientemente se han
valido de ésta, para observar las prácticas culturales de un grupo social, durante un periodo
determinado, utilizando herramientas como las entrevistas, la conversación espontanea, la
observación participante, entre otras.

Desde el punto de vista estético toda disciplina que busque investigar la relación entre los
sujetos y los objetos o entre éstos; como por ejemplo la relación de un individuo con otro, y
con los otros, de una persona con una silla, de un cliente con un banco, de un habitante con un
vivienda, de un comensal con sus alimentos, de un ciudadano con el Estado, de un empleado
con su jefe, de un lector con un libro, o incluso de un animal con su entorno, implica un
análisis holístico en el que intervengan todos los sentidos del investigador: el olfato para
percibir lo olores, la vista para observar las formas, los colores, las dimensiones, etc., el oído
para escuchar los sonidos, el tacto para palpar las texturas, y el gusto para percibir los sabores.

Es decir, todos y cada uno de estos elementos intervienen, consciente o inconscientemente en
los intercambios que realizamos los individuos en nuestra vida cotidiana, y es por esto que es
labor del investigador experimentar de una u otra forma esas situaciones para recolectar de
primera mano todo la información posible en relación con el objeto y/o sujeto que se quiere
investigar.

La etnografía entonces tiene una estrecha relación con la capacidad de asombro, es decir, con
la disposición de las personas para tener alerta todos los sentidos y dejarse sorprender por los
elementos que componen el entorno, y especialmente por el “otro”.

En este mismo sentido, en una reciente entrevista de Bajo la mangaa José Guarnizo a raíz
del lanzamiento de su libro “Extraditados por error”, el escritor tolimense asegura que “el
periodismo se aprende en la calle, gastando suela, y tratando de encontrar lo misterioso en lo
cotidiano”, y más adelante “así como Faulkner decía que un paisaje se conquista con la suela
de los zapatos, así mismo creo que las historias se conquistan gastando suela. Esa es una
premisa que suele repetir Salcedo Ramos en la que yo sigo creyendo”. (Ver entrevista)
Como bien lo explica Guarnizo, el periodismo, al igual que la investigación científica, la
crónica, entre otras disciplinas, se aprende y se hace en la calle, en “lo misterioso en lo
cotidiano”, en los detalles más imperceptibles, en lo que subyace, en aquello que es tan
cotidiano que se convierte en paisaje para sus practicantes, pero que solo una mirada atenta y
curiosa puede identificar, como ese universitario que describe Jorge Luis Borges en “El

así como el etnógrafo de Borges no transmitió “el secreto que los brujos revelan al iniciado”.Etnógrafo” que para estudiar las lenguas indígenas. pero que sin definirlo de esa forma. a ese otro diferente que nos cuesta tanto mirar a veces. como lo decía un amigo. por lo demás. pasando por el taxista que conversa todo el día con personas diferentes. porque “el secreto. su día a día. etc. y una de las herramientas para recorrer ese camino es la etnografía. se va a observar los ritos y a descubrir “el secreto que los brujos revelan al iniciado”. Esos caminos hay que andarlos”. en una forma de reconocer al otro. porque solo recorriendo los caminos con todos los sentidos despiertos podemos llegar a él. siguiendo con el investigador. desde el político que sale a la calle a hablar con la gente. su familia. y que no basta con nombrarle como “otro”. hace parte del proceso de trabajo de muchas disciplinas y ocupaciones. Esta es una de las tantas definiciones de eso que conocemos como etnografía. no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él. La etnografía entonces se convierte. . con el escritor. sus sueños. con infinidad de profesiones que a diario se relacionan con las personas y sus problemas. su pasado. con el cronista.