LAS COMUNIDADES AGRÍCOLAS DE LA REGIÓN DE COQUIMBO BAJO

LAS INTERSECCIONES DEL FEMINISMO TRANSNACIONAL, LA
GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL Y MODELOS ALTERMUNDISTAS DE
DESARROLLO.

Resumen
La universidad, y sobre todo la universidad pública, está actualmente en crisis.
El modelo educativo chileno ha estado bajo escrutinio desde la protesta del movimiento
estudiantil en el año 2011. Desde entonces, agudas demandas sociales sobre gratuidad y
calidad en la educación han ido articulándose en torno al descuidado rol de la
universidad como institución encargada de producir conocimientos y saberes para el
desarrollo de Chile
En el presente ensayo, analizaré la organización del trabajo y estructura social de
las comunidades agrícolas de Coquimbo, a escala local y desde una perspectiva
materialista. Proseguiré con una breve reseña histórica de la propiedad de la tierra y la
autonomía de las mujeres donde propongo reflexiones y lineamientos sobre cómo
visibilizar estos temas y realidades en la academia, a fin de incorporar una visión crítica
a lo que se entiende por “desarrollo” en nuestro país. Para finalizar, me referiré a la
formulación incipiente de un modelo de endodesarrollo para las comunidades agrícolas
del norte chico, con el fin de ilustrar las dificultades y oportunidades en la incorporación
de una discusión crítica sobre modelos de desarrollo económico, justicia de género y
sustentabilidad ambiental en la universidad.

Palabras Clave: Feminismo Transnacional, Justicia de Género y Medioambiental,
Desarrollo Comunitario, Sistemas de Tenencia Colectiva de la Tierra, Ruralidad y
Sustentabilidad, Neoliberalismo.

Abstract
Universities were once and foremost the institutions in charge of both foster and
maintain disciplinary knowledge for the “development” of Chile. Nowadays, public
education is considered to be under an ongoing crisis. The Chilean educational model
has been under serious scrutiny by the student’s movement that started in 2011. Ever
since then, critical social demands regarding quality measurement and budget allocation
in education, have articulated an incipient notion of the university as a motor for Chile’s
development.
Against a background of feminist materialism, I argue in this piece that in order
to find a way in which the university can incorporate an efficient discussion about the
neoliberal development model and its influence over a myriad of academic issues is
critically look at the rural space and the development models that shape it. This article is
a theoretical and personal reflection that points to the difficulties and opportunities
emanating from attempts to articulate gender and environmental justice in the rural
context, as valid research topics in Chile’s current academic context.

Keywords: Gender and Environmental Justice, Community Development, Collective
Land Tenure Systems, Rural Sustainability, Neoliberalism.

1

popularmente conocido como “Norte Chico” y designan un sistema de tenencia colectiva de la tierra cuyos orígenes se remontan a la colonia. Este sistema de tenencia colectiva se encuentra ubicado desde la quinta región hasta la región de Atacama y es muy similar al sistema de los ejidos en México1. aún no ha sido suficientemente estudiada. sino también en los discursos académico en general y en los de las humanidades y las ciencias sociales. el sistema de “comunidades agrícolas” en la zona centro norte de Chile ha sufrido los efectos de los gobiernos de transición desde 1990 a 2010. Las comunidades agrícolas son. en sí mismas.253. esta nueva realidad social y económica asociada a la figura de “comunidad”.700. Como lo explica José A. la realidad jurídica y social de las comunidades agrícolas da cuenta de un modo de vida en el que la autogestión y la solidaridad son elementos centrales. (Sotomayor.Lo local –global: La glocalización de las Comunidades Agrícolas: Las comunidades agrícolas se ubican en la zona semi-árida del norte chileno. Mariman: “en su artículo nueve. El siguiente extracto de un reportaje sobre las comunidades agrícolas en prensa. Entre todas las comunidades suman unos 13 mil derechos inscritos. La calidad de comunero se obtiene al ser propietario de un derecho (parte alícuota en la propiedad común). Lom Ediciones Ciencias Politicas/Ciencias Humanas: Santiago de Chile. evidenciando profundas transformaciones socioeconómicas e impactos culturales. 2 Durante la primera década de los gobiernos de transición. la que ha sufrido grandes cambios culturales 1 Según la definición de Susana Lastarria-Cornhiel en Las Mujeres y el Acceso a la Tierra Comunal en América Latina (2011) los ejidos son grupos de familias rurales que recibieron tierra del Estado como propiedad colectiva. 2 . siendo los ejidatarios principalmente hombres. 2012. esta ley ofrece la posibilidad a los mapuche de ser reconocidos legalmente como miembros de una “comunidad” (…) Las condiciones para establecer una comunidad son el parentesco. en particular. En teoría. las políticas neoliberales de los economistas de la dictadura siguieron impactando a los mapuche. A su vez. Se les tilda así desde los programas productivos de desarrollo agrícola y las políticas públicas del INDAP debido a su condición de desertificación y. un desafío al modelo neoliberal imperante tanto en su condición de propiedad colectiva de la tierra como en su calidad de “improductivas”. cada derecho corresponde a una familia. el reconocimiento o identificación con un líder-ancestral común o la existencia – aunque caduco—de un título previo de propiedad indígena colectiva” (Mariman.p. 2009). sequía. ya que el régimen de propiedad individual impuesto no se modificó con la promulgación de la ley indígena N19. las describe así: Sobrevivientes a todos los modelos de desarrollo adoptados por el Estado Chileno. Esta realidad es poco representada no solo en los medios de comunicación masivos. aunque un comunero puede llegar a poseer hasta el 3% del total de ellos. este esquema agrario pre-capitalista se halla “contra las cuerdas” desde la imposición del neoliberalismo en 1975. La cantidad de derechos por cada CA es variada: desde menos de 10 hasta más de 1. a la que recientemente se le ha sumado el cambio climático. las comunidades agrícolas de la región de Coquimbo se insertan en el contexto de la llamada “Nueva Ruralidad”. En tanto tenencia ancestral-colectiva de la tierra y sistema mestizo-campesino de producción agrícola. Aunque sin la intensidad política y los recurrentes episodios de violencia de estado que conlleva la demanda histórica del pueblo mapuche2. Según este autor. Mariman en Autodeterminación: Ideas Politicas Mapuche en el Albor del Siglo XXI.52). Para un estudio detallado de las propuestas y argumentos autonomistas de la nación mapuche ver la revisión del concepto de etnonacionalismo que realiza José A.

autoras como Chandra Mohanty y Jacqui Alexander también han abordado procesos diaspóricos de territorializacion y des-territorialización. que ha privilegiado la producción de profesionales para las grandes áreas urbanas. A pesar de la poca atención que recibe. no hegemónica del desarrollo económico. Desde los estudios de género. Otros. donde la mujer del tercer mundo viene a liderar y. más aun. critican fuertemente el feminismo liberal que concibe a la mujer del “tercer mundo” como una víctima del desarrollo 4. potenciar el saber del feminismo de la diferencia la figura de la mujer rural en países del sur como portadoras de un saber propio y autónomo. Russo & Torres. la importancia de mirar estos significados culturales se vuelve aún más crítica durante los años noventa. cuando el “Sur Global” se comporta contestatariamente y se organizan los primeros movimientos globales para combatir el neoliberalismo y sus políticas culturales. como Arturo Escobar. corporeización y descorporeización. usando la nomenclatura de David Harvey. Para Werner.en las últimas dos décadas (Gómez. 1991) 3 . inherentes a la autodeterminación de los pueblos. 2002)3. Desde teoría feminista transnacional y el análisis interseccional. los estudios sobre Nueva Ruralidad en sociología identifican como elementos constituyentes de esta sub-disciplina el interés en la diversidad de ocupaciones y situaciones. Estas corrientes del pensamiento feminista post-colonial. lo han denominado “altermundistas” en relación al sistema mundial que teorizara Immanuel Wallerstein en su época y siguiendo al ya clásico texto de Gayatri Spivak ¿Puede hablar el subalterno?. deconstruyendo todo tipo de fronteras simbólicas y materiales. continúa vigente. Al incorporar y respetar componentes sociales. llama la atención sobre la manera en que la disciplina sociológica tiende a iluminar procesos macroeconómicos mientras se oscurecen micro procesos que ocurren a nivel de organizaciones de base o en territorios “perdedores”. Estas miradas cuestionan las miradas condescendientes y paternalistas que operaban bajo las distinciones geopolíticas post guerras mundiales. En esta misma línea. los territorios sustentan determinadas relaciones de género que responden a la manera en que el Sur Global se relaciona con determinadas regiones económicas del Norte Global. 4 Aquí me remito al canónico ensayo de Chandra Mohanty “Under Western Eyes” / “Bajo los Ojos de Occidente: Academia Feminista y Discurso Colonial” donde se inaugura la crítica sobre el posicionamiento de raza. la ruralidad como objeto de disciplinas como la antropología y la sociología económica. los efectos de la globalización en los espacios rurales y las relaciones de lo rural con el entorno urbano. Dichos debates se pueden agrupar bajo la etiqueta de “post-neoliberalismo” o “post-desarrollo” y fomentan una visión integral. la geógrafa estadounidense Marion Werner. igualmente importantes en términos de desarrollo país. en su teorización sobre la globalización. estos modelos necesitan de estudios empíricos desde el sur. desde la perspectiva del cuerpo como lugar de resistencia. con el fin de abrir posibilidades teóricas y académicas en torno a modelos alternativos de desarrollo. clase y género que desde el feminismo blanco y anglosajón construye intelectual y políticamente a la mujer de color proveniente del tercer mundo como una víctima que necesita ser “liberada” o “salvada” de su propia realidad (Mohanty en Mohanty. donde la división global entre “primer” y “tercer” mundo definió los marcos desarrollistas. los enfoques de desarrollo basados en teorías post-keynesianas de la dependencia se someten a escrutinio crítico y evolucionan hacia enfoques de empowerment. los enfoques de 3 Al respecto. Estos cambios han pasado desapercibidos para la universidad chilena. donde pareciera ser que las temáticas comunitarias han sido sustituidas por una mirada urbano/clase media que homogeniza otras realidades territoriales. La poca atención a asuntos de orden rural y comunitario revela quizás una mirada mecanicista de la formación de futuros cientistas sociales. En la actualidad. culturales e históricos. también llama la atención sobre los significados culturales que conlleva el desarrollo a nivel local y desde el Sur Global. Según Werner. Saskia Sassen.

Por ejemplo. and Rosset. ni de establecer comercio justo7. (2010) La Vía Campesina: The Birth and Evolution of a Transnational Social Movement in Journal of Peasant Studies. Su ubicación. sus medios de subsistencia se ven cada vez más limitados. la praxis política de movimientos sociales como la ‘Via Campesina’ se fundamenta en la lucha por la soberanía alimentaria y la producción agrícola sustentable. lo que va en directo detrimento de las comunidades agrícolas. las tierras cercanas a “aguas corrientes”.E. Transnational Feminisms and the World Social Forum: Encounters and Transformations in Anti-Globalization Spaces in Journal of International Women’s Studies Vol. la mujer rural aparece como una actriz central en procesos de globalización anti-neoliberal5. Estas políticas impactaron significativamente los derechos de agua y tierra de estas comunidades.8:3. P. durante la conquista y la colonia. las unidades territoriales producen en común y se encuentran alejados de los privilegiados y escasos valles del secano. Budds. 1997. M. J. donde los derechos de aguas de pequeños campesinos y crianceros son colectivos y se encuentran lejos de las mayores cuencas hidrográficas. (2011). Las políticas neoliberales de desarrollo implementadas por los gobiernos de transición democrática privilegiaron los valles transversales del centro de Chile para la instalación de la agroindustria de la exportación de frutas. el que es único en su tipo ya que ningún otro país ha ido tan lejos ni por tanto tiempo en pro del libre mercado en términos de leyes sobre el recurso hídrico y en contra de los derechos de agua para los campesinos (Bauer. 6 Entenderé el término “neoliberalismo” como una versión del capitalismo que se da en un contexto de globalización que presupone un progresivo desvanecimiento de las fronteras del estado dentro y entre naciones. 2-50. Comunidades Agrícolas: Colonia. Bajo este código. Es el caso de movimientos como la ‘Vía Campesina’ donde los pueblos indígenas y el campesinado se unen transnacionalmente en solidaridad e intercambio de mercado justo bajo la premisa de la soberanía alimentaria. En este sistema. la agroindustria de exportación se ha beneficiado de los escasos canales de regadío de la región. El impacto del modo neoliberal de desarrollo productivo-económico en las dinámicas de género de las comunidades agrícolas ha introducido significativos en las mujeres rurales6. Dentro de sus estrategias. desde ANAMURI. fueron 5 Para más información respecto a la asociación de activismo político entre mujeres rurales e indígenas ver Martinez-Torres. Al alero del código de aguas de 1981. poniendo de relieve el desarrollo de territorios como el de las comunidades agrícolas de Coquimbo y la importancia de preservar el saber campesino y las tradiciones culturales presentes en la ruralidad del secano. 7 Varios investigadores coinciden en señalar que esta situación se resume en el código de aguas chileno.empoderamiento dieron paso a sucesivas críticas sobre el actuar de ONGs y agencias de financiamiento internacional como el Banco Mundial. En el caso de Chile. sin capacidad de competir en el mercado. 2009) 4 . así como también el delineamiento de nuevos ordenes geopolíticos y culturales que determinan el intercambio mercantil. Postcolonia y Neoliberalismo: La proliferación de visiones altermundistas ha venido a desafiar la prevalencia del neoliberalismo hacia fines de la primera década del siglo XXI. Para la participación y dinámica de las mujeres en los foros sociales de Porto Alegre ver Conway. Estas visiones han puesto de relieve el rol preponderante de las mujeres rurales e indígenas en la preservación de semillas y la identidad cultura rural frente al cambio climático y la utilización de fertilizantes comerciales en la producción agrícola. se debe a que. 37:1. las mujeres rurales e indígenas se han unido a esta fuerza social altermundista. dando paso a movimientos sociales que reclaman saberes ancestrales y defienden sus territorios. 149-175.

los terrenos que quedaron fuera de la legislación de mercedes fueron las quebradas e interfluvios. Huasco. las autoras son categóricas al señalar que: Las experiencias Latinoamericanas de reforma agraria llevan a una sola conclusión general: las mujeres rurales fueron largamente excluidas como beneficiarias directas. 2006). 2003). 5 .destinadas a actividades productivas que se distribuyeron a ocho españoles conquistadores en las llamadas “mercedes de tierra”. Limari y Choapa fueron los terrenos más cotizados para los colonizadores. hasta que. rápidamente se produjo la depredación del bosque nativo. estas tierras fueron manejadas por la colectividad sin intervención estatal directa. 8 Aproximadamente el 25% de la superficie territorial de la IV región constituyen comunidades agrícolas. asumiendo que estos procesos eran neutrales en términos de género. originando procesos de desertificación que son evidentes en la actualidad (Schneider. omitió a las mujeres comuneras como potenciales beneficiarios de derechos a la propiedad de la tierra. entramando un tejido social mestizo en el que la pequeña minería y la agricultura fueron las principales actividades económicas. Los valles de Copiapó. Dado que la principal actividad de estas tierras fue la producción de trigo. Tradicionalmente. Las reformas intentaron beneficiar a las familias campesinas. Las autoras Carmen Diana Deere y Magdalena León. constituyendo un esfuerzo de modernización de las prácticas por parte del estado y del agro chileno. Elqui. Por esta razón. 2004. dentro de un contexto inicial de reforma agraria. los que recibieron el nombre de “estancias” (Solís de Ovando. donde también hubo una legislación negligente con respecto a la equidad de género y los derechos de las mujeres. desafortunadamente en términos de género. en 1968. En este sentido. Mapa de las Comunidades Agricolas de la Región de Coquimbo8 Las “mercedes de tierra” fueron traspasadas de generación en generación. Livenais y Aranda. El decreto con fuerza de ley N5 introduce una normativa legal que rige hasta hoy y que. constatan una situación similar en el ejido mexicano. pese a que intento ser una instancia modernizadora de parte del estado. se promulga el “Decreto con fuerza de ley No 5”.

no solo se dio lugar a la contrarreforma agraria. La Paz. (Deere y León. Bajo la contrarreforma agraria del gobierno militar de Augusto Pinochet. la que intentó impulsar un saneamiento de propiedad mediante comparendos sobre deslindes y otros asuntos del inmueble común para “reforzar la transparencia en el proceso constitutivo de las comunidades agrícolas” (Solís de Ovando. concibiendo al espacio rural como una especie de “purismo” chileno que alguna vez dio lugar a incipientes nacionalismos en la conformación del estado/nación moderna. ver también el estudio reciente de “Tierra de Mujeres” de la ILC (International Land Coalition) editada por Carmen Diana Deer. esta segunda instancia modernizadora en el siglo XX. 2010). las mujeres solo accedieron a la propiedad a través de herencias9. terminaron siendo sesgadas. Muchas veces estas ideas provienen del siglo XIX. el que fue sub-dividido en parcelas o unidades agrícolas familiares a través de un proceso de parcelación. (ILC. también excluyó a las mujeres como beneficiarias directas de estos procesos administrativos y judiciales. Por esto. En Empowering Women: Land and Property Rights in Latin America (2001) las autoras Carmen Diana Deere y Magdalena León. En este estudio. abren un campo de investigación en los estudios de género y ruralidad en torno a las distintas instancias de redistribución territorial en América Latina. 2002).233. los distintos arreglos de género de las comunidades agrícolas han sido permeadas por las distintas instancias de reforma agraria. pp.99-100. esto es. Luego. con un fuerte énfasis en la extracción de recursos naturales y la utilización de capital extranjero. incluso en los ya mencionados ejidos post- revolución Mexicana donde. (Hernandez&Pezo. desde la perspectiva interdisciplinaria de la geografía crítica y la antropología social. No obstante. sino que también se instauro una estrategia orientada a consolidar la exportación en el sector agrícola. las comunidades agrícolas vieron nacer la ley número 19. 2001. beneficiando principalmente al hombre como jefe de hogar. 2011. 10 Con esto me refiero a los estudios de la Nueva Ruralidad que llaman a expandir el concepto de “lo rural” más allá de un contenedor de tradiciones de lo que se considera “la patria”. Susana Lastarria Cornhiel y Claudia Ranaboldo. 2011). Casi la mitad de los beneficiarios originales no pudieron obtener una parcela porque el tamaño del sector reformado fue reducido a la mitad (Kay en Chase. traducción propia del inglés). El caso chileno de las comunidades agrícolas de la región de Coquimbo no es distinto a la norma latinoamericana en términos de distribución de la tierra. Lamentablemente. Posteriormente. se demuestra empíricamente el carácter patriarcal de la tenencia de la tierra. 2004). sin embargo. 9 Para una actualización de los problemas revisados en Empowering Women. también por los ajustes estructurales derivados de la contrarreforma neoliberal que han privatizado sus tierras. 6 . introducida en 1993. cerca del 30% de la tierra expropiada fue devuelta a sus dueños originales. estos territorios deben ser visualizados como insertos en una compleja dinámica de intercambio cultural y no como unidades contenedoras de identidades y tradiciones culturales estrictamente “rurales”10. en la década de los ochenta. la devolución de las tierras expropiadas durante los gobiernos de Frei y Allende. y últimamente por las formas de socialización y cultura que trae la globalización. casi el 20% fue vendida a privados (individuales o instituciones) y alrededor de la mitad permaneció en el sector reformado. no obstante constituirse como referente e inspiración para otros movimientos revolucionarios y reformistas del campesinado latinoamericano.

Los estudios de género y la literatura feminista transnacional. mientras las conductas y atributos aptos para la selección y el empaque de frutas. también se encuentran prescripciones culturales respecto a los géneros. son tipificados como esencialmente femeninos (Klubock. Esta organización del trabajo da lugar a una cultura productiva en la que se tipifica la actividad minera según los códigos de la masculinidad hegemónica. sino también cutlural y se encuentra a la base de nuestra producción de conocimiento y de la división sexual del trabajo en el mundo. Dentro de esta producción económica. Es decir. Fernández-Castillo. N76. prostitución y violencia de género. devela una ideología de género propia del discurso y narrativa neoliberal. para una elaboración de nociones filosóficas de esencialismo v/s constructivismo. L. Al identificar el concepto académico de “desarrollo” como un producto cultural derivado de la mentalidad del “hombre blanco europeo”. se concibe como aquel sector de subsistencia que es articulado a través de una dinámica de género en la que el trabajo femenino se vuelve invisible e 11 Al respecto. La agenda de desarrollo neoliberal también implica en una determinada división sexual del trabajo. En otras palabras. han dado lugar a fenómenos de género que afectan a hombres y mujeres de manera diferenciada.al. Este esencialismo asocia el género de las mujeres en contextos rurales con labores funcionales a la agroindustria. en la que lo femenino se concibe con ciertas disposiciones “esenciales” a su condición ontológica11. definen su carácter postcolonial en la critica a modos de industrialización. et. 2004). el que a su vez también se inserta en un contexto de globalización postcolonial (Ashfar y Barrientos. el trabajo temporal. pp. La asociación entre el ser mujer y la performance de roles tradicionales que son funcionales al modelo neoliberal. el neoliberalismo no sólo es económico. 2002. aparece el fenómeno de la llamada “triple carga” de trabajo de la mujer rural. comercio y empleo que derivan de estructuras intrínsecamente colonialistas (Ashfar y Barrientos. 2002). advierten sobre las ideologías de género de las políticas neoliberales de desarrollo. Chase. con la organización del trabajo alrededor de la agroindustria. genero e identidad latina en EEUU y su relación con estructuras sociales funcionales al sistema capitalista de producción. 2002). 2001. ver Alcoff. esta última asociada también a abusos sexuales. especialmente las relacionadas con la industria agrícola. doméstico y de pequeña agricultora se conjugan en la encapsulación de la mujer rural dentro de un rol que la fija en un esencialismo de lo femenino como producción y reproducción. 1999. 2004. Revista Debates. (1988) Feminismo Cultural v/s Post-Estructuralismo: la Crisis de Identidad de la Teoría Feminista. dentro del hogar y en las labores de la pequeña agricultura familiar. Este fenómeno se refiere al trabajo asalariado fuera del hogar. 2007). Este esencialismo se reduce a una ideología de género en la que las mujeres rurales se consideran diestras con lo manual. La sobreutilización de mano de obra femenina en la globalización industrial neoliberal. poseen una conexión intrínseca con la naturaleza y por lo tanto una disposición incondicional a la maternidad (Braidotti. los estudios de género basados en teoría feminista transnacional. Richard. En las comunidades agrícolas del semiárido. procesos tales como acceso a la propiedad de la tierra y la producción de pequeños campesinos en la cadena agroalimentaria global. Por ejemplo. Naples y Desai. 7 . especialmente respecto a construcciones de raza. la que a su vez se inserta en una cultura local altamente patriarcal. Las actividades económicas de la macrozona norte de Chile son principalmente la minería y la agroindustria. ya que nacen y se reproducen en territorios destinados también a industrias textiles y militares.1-26.Modelo de desarrollo neoliberal e ideologías de género: efectos culturales en la ruralidad. cuyo andamiaje cultural proviene de estructuras sociales hetero- patriarcales de género.

a través de ciertas concesiones. turismo y tecnología. la cultura rural de las comunidades agrícolas también se acopla a los mandamientos de género de la cultura hegemónica. 2007. (Crehan. Kate Crehan (2004) ha señalado la necesidad de considerar estos procesos como resultado de luchas de poder inestables. y conlleva una hegemonía en lo práctico. la 8 . es posible afirmar desde la antropología social. 1995. más allá de lo netamente discursivo: Lo que constituye un paisaje hegemónico concreto en un momento dado –sin olvidar que siempre no es más que una incesante lucha de poder donde el poder nunca está del todo asegurado. que el modelo de desarrollo y de producción chileno no solo es económico. de interpretaciones y de las crudas realidades que son algo más que un discurso. Monk & Katz. el cual incluye necesariamente la materialidad de las prácticas sociales que sustentan estas expresiones de género.suele incluir una mezcla sumamente complicada de fuerza y consentimiento. 2008. (Bergeron. India. cuyas intersecciones de raza/sexo/clase en el ámbito de la ruralidad. se mantiene y refuerza el rol de la mujer dentro de la esfera doméstica. las relaciones de poder y los procesos migratorios que traspasan/enmarcan la cotidianeidad de lo local dentro de la globalización (Thompson. tanto la cultura hegemónica como la local convergen en una ideología de género que resulta en trabajo agroindustrial femenino mal remunerado. etc. relegando la función reproductiva y de la crianza casi exclusivamente a estas. Enloe. complejos militares estadounidenses alrededor del mundo. también concuerdan en señalar que el trabajo de las mujeres en instancias industriales de la globalización neoliberal se orienta a la satisfacción de necesidades como alimentación. vestuario. sectores de cadena alimentaria global. constituye una manifestación de la ideología de género capitalista. En el caso de Chile. sexo. Tinsman demuestra que el impacto de estos ajustes neoliberales en el valle central del Aconcagua no ha sido simplemente explotación. Sweatshops o maquiladoras (el caso del borde México- EEUU. asignan atributos de corte ideológico a los géneros según la organización del trabajo neoliberal. principalmente durante la temporada de la uva y los cítricos. Al mismo tiempo. La agroindustria incentiva el trabajo femenino. como una pluralidad en la relación social de poder que constituyen relaciones de dominación/subordinación cambiantes e insertas en procesos de intercambio y reciprocidades que. etc. La presencia de mano de obra femenina en estas instancias.). Por ejemplo. hago uso del concepto de hegemonía no solo refiriéndome al ámbito “ideológico” en el que suelen incluirse las creencias y las expresiones simbólicas (como el acervo de saber campesino tradicional) sino que también a todo el ámbito del poder.195) Por lo tanto. Rosebarry. 2000. la geografía crítica y los estudios de género inspirados en teoría feminista transnacional. reportando beneficios para la estructura tradicional de la organización social campesina que rige la agricultura familiar de subsistencia. De esta manera. En este punto. 2004. 2001). me parecen pertinentes los debates que desde el campo de las ciencias antropológicas han tenido como objeto reflexionar en torno a los procesos hegemónicos. van conformando derechos colectivos. Los aportes de la geografía crítica. Sassen 1998). En su trabajo. también Sri Lanka. No obstante. sino también cultural. inseguro y precario. 2004). agroindustrias.indiferenciado. Mc Dowell & Massey. De esta forma. p. Crehan. cuya visibilizacion revela su extrema precariedad en términos de seguridad social y laboral (Grewal y Kaplan. 1994.

Discutiendo cómo emerge una falsa dicotomía entre la explotación y la agencia o la resistencia que surge y refuerza varios problemas teóricos y políticos. Tinsman plantea que. Tinsman ofrece una tesis prolífica para comprender lo que se entiende hoy por neoliberalismo en la ruralidad. las mujeres se independizan de los salarios de los cónyuges abusivos y enfrentan menos obstáculos para dejar una relación perjudicial.autora toma como ejemplo a las trabajadoras frutícolas chilenas para argumentar que el paradigma neoliberal ha obligado a muchas académicas feministas y activistas a elegir entre el énfasis en la explotación de las mujeres y la exploración de desafíos concretos a la dominación masculina. En el contexto de las temporeras. el acceso a los ingresos ha permitido a un importante grupo de mujeres rurales. Pero la independencia material es más que la autonomía financiera: si bien las asalariadas encuentran un medio para disminuir la dependencia de sus compañeros. permitiéndoles comprar objetos personales fuera de la vigilancia de la mirada masculina. proporcionando los medios materiales para escapar de las relaciones abusivas. como para sus hijos e hijas. quedando pendiente el acceso a la propiedad de la tierra. la autonomía económica. traducción propia). asegurando una vida más segura tanto para ellas. el acceso al dinero permitió a las temporeras sostenerse. 2000. “más comúnmente por abuso y alcoholismo.materialista que insiste en la importancia de captar la simultaneidad de la explotación del género y la erosión del patriarcado sin atribuir uno al otro. las que. Sin embargo.166. las mujeres dejaban a sus maridos con mayor frecuencia. Incluso con la precariedad laboral y los sueldos mínimos. imprescindible para la seguridad y la integridad física de las mujeres rurales. este período presentó una oportunidad única para que las mujeres rurales logren cierta independencia financiera. traducción propia). 9 . De esta manera. No obstante. y no todas buscaban un reemplazo” (Tinsman. A pesar de las brutales condiciones de trabajo de la clase obrera y los trabajadores agrícolas bajo Pinochet. Tinsman señala que la historia feminista ha estado sorprendentemente lejos de las mujeres y sus condiciones materiales bajo la reciente expansión capitalista neoliberal y propone una alternativa feminista. lo que significaba el creciente sentimiento de las mujeres de que el trabajo asalariado implicaba ciertos derechos y al menos alguna dignidad. “decenas de miles de campesinas campesinas se convirtieron en temporeras”. p. dedica su trabajo de campo al Valle del Aconcagua y sostiene que los procesos que protagonizaron las mujeres rurales en la fuerza de trabajo durante el gobierno militar implicaron nuevas formas de explotación laboral. 2000. en los resultados de su investigación. traducción propia). 2002). aún no se consigue del todo. liberarse de relaciones violentas que las oprimen.173.166. Como ejemplo de cómo este análisis se puede hacer. represión política y sufrimiento personal y a la vez la erosión de la dominación masculina. Al comparar las promesas de la autonomía económica en la reforma agraria y las autonomías que emergen en el escenario histórico improbable de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). las temporeras tomaban con más frecuencia sus propias decisiones económicas. junto con un aumento de la igualdad de género como un ideal (Tinsman. ganando salarios temporales al recolectar frutas para empresas exportadoras como Dole y Standard Fruit (Tinsman. Con estos nuevos ingresos. 2000. como la de comprarse sus propios artículos de aseo y definir el destino de sus dineros (…) muchas tomaron decisiones financieras independientes de la autoridad masculina” (Tinsman. Debido al aumento de la demanda de mano de obra en la agroindustria después de las reformas neoliberales. según Tinsman implicaba una “voluntad de hacer compras sin previa aprobación masculina. p. también encuentran abuso sexual de parte de sus jefes en los packings y las mismas dificultades de antaño para acceder a la propiedad de la tierra. p.

2012). propongo iniciar la teorización hacia un modelo de desarrollo para las comunidades agrícolas del semi- árido chileno basados en métodos de investigación cualitativos y etnográficos que intenten deconstruir la hegemonía cultural del discurso neoliberal sobre los debates de desarrollo en Chile. dando pie a una generalidad que rebasa la particularidad del ámbito local (Naples. De este modo. lo que marcaría uno de los pasos hacia la modernidad en la ruralidad. el trabajo etnográfico permite visibilizar las relaciones (inter)subjetivas entre estructuras sociales de género. En la misma línea. Wolf. 1999. opresión sobre lo femenino. el estudio etnográfico de Catalina Arteaga “Modernización Agraria y Construcción de Identidades” (2000) señala que la modernización agraria ha incidido en la construcción de identidad individual y de género en temporeras y temporeros de la fruta. Modernización Agraria y Modernidad (1999) describen un “Complejo Tradicional”. con su consecuente división sexual del trabajo. 1999. 1999. 1996). donde la posición de poder de lo masculino ejerce dominación y a veces. los significados subjetivos y las transformaciones identitarias individuales y colectivas (Harrison. 12 Me refiero a aquellos procesos que suelen ser invisibilidados en los registros de organismos estatales encargados del relevamiento estadístico en ámbitos rurales y a la posibilidad de describir y documentar desde la participación e inserción en estas comunidades. el que se origina en aquella línea de demarcación entre espacios rurales y urbanos en términos de fronteras que “marcaron con radicalidad la división entre la sociedad urbana y la sociedad rural en un pasado no lejano” (Valdés y Araujo. las autoras Ximena Valdés y Katya Araujo en Vida Privada. al visibilizar la división sexual del trabajo en los territorios del secano en el norte chico. sino que también permitiría acceder a las diversas conceptualizaciones que brindan las mujeres que son miembros de comunidades agrícolas y que se incorporan a la fuerza de trabajo temporal en la agroindustria de exportación.54). se caracteriza por una división heteropatriarcal. las múltiples dimensiones de la problemática de género en estas comunidades pueden salir a la luz. Valdés y Araujo se refieren al contexto de fines de siglo XIX y primera mitad del siglo XX. organización del trabajo neoliberal en torno a binarismos masculino/femeninos 13 y otros macro procesos como la migración interna y externa. Desde otro ángulo. modificando referentes simbólicos y materiales que conllevan procesos de negociación y conflicto en los proyectos de vida rurales. sus experiencias y opiniones personales. esto es. aportando no solo el análisis y descripciones de micro- procesos particulares12. Cabe entonces preguntarse como la cultura local de las comunidades agrícolas se acopla o resiste los mandamientos de género de la cultura hegemónica neoliberal. Por ejemplo. Por esta razón. Tuhiwai-Smith. La literatura sobre desarrollo rural ha complejizado lo que se entiende por desarrollo agrario y su diferencia con desarrollo rural. 2008). a través de sus relatos de vida. 10 . esto es visibilizarse. 13 Esto lo comprendo en relación a lo que Gayle Rubin denomina “sistema sexo-genero”. aparece el trabajo asalariado temporal de la agroindustria como una actividad ejecutada por mujeres principalmente. existente en lo rural. En este trabajo. una división efectuada según los términos culturales derivados de una construcción hegemónica sobre el binarismo masculino/femenino. demandando una aplicación cuidadosa del enfoque de “Nueva Ruralidad” (Romero. ejecutado principalmente por hombres. La utilización de métodos cualitativos y etnográficos otorga el sustento empírico que brinda el trabajo de campo. La división sexual del trabajo bajo esta forma de organización. recorriendo la manera en que la domesticidad de la vida de hacienda va gradualmente dando paso al hecho de que las mujeres se conciban como sujetos de derecho. p. Al respecto. y el trabajo de la industria minera.

además de poseer una organización jurídica . implican la posibilidad de pensar modelos de desarrollo socioecológicos desde las ciencias sociales. capaz de dar cuenta de cómo lxs sujetxs comprenden. El “endodesarrollo” posee una base territorial e intenta hacer visible las comunidades agrícolas del semi-árido chileno y las problemáticas derivadas de la situación de la mujer rural. El capitalismo como estrategia de desarrollo ha conllevado la imposición de contradicciones socioeconómicas en distintos niveles (estructurales. esto es. como tampoco la noción de sujetxs de derecho a nivel individual. es decir. La combinación de métodos etnográficos con técnicas de investigación acción participativa que incluyan mapeos colectivos y otros aportes de la geografía crítica. tanto por parte de individuos como de grupos. en una era en que la globalizacion y la migracion son inevitables. Los procesos de desarrollo económico para las comunidades agrícolas. relacionales e individuales). En mi propuesta de modelos de desarrollo desde el feminismo transnacional. Esta noción de “bien común” tendría que emanar de las mismas comunidades para permitir procesos de desarrollo donde puedan emerger proyectos sustentables y alternativos al neoliberalismo. Para lograr ejercer el “control y poder”. cognitivamente. Aunque cada comunidad agrícola está regida y constituida por un estatuto legal y una organización jurídica particular. Cada comunidad agrícola tiene su propia trayectoria y varía según la realidad territorial local. que están asociados a una comunidad cuyo asentamiento territorial/geográfico depende de ciertos recursos. Propongo metodologías cualitativas y enfoques etnográficos para la visibilizacion las distintas estrategias de supervivencia a nivel comunitario y así potenciar lo que Contreras y Donoso denominan “endodesarrollo”. es decir la posibilidad de pensar una economía rural fuera de la lógica neoliberal. Este concepto. 2010). en el medio-ambiente y estructura social. implica develar la estructura colonial que se prolongó durante los siglos XIX y XX. división sexual del trabajo y propiedad colectiva asociado a una cierta idea de “bien común”. esto es. modelos de desarrollo que emanen desde las prácticas económicas en lo local. permitirían la creación de un modelo de desarrollo para las comunidades agrícolas. una noción que se en basa en la conciencia de sus habitantes como sujetos de derecho. pues desde la colonia hasta hoy ha operado como estrategia hegemónica (Salazar y Pinto 2002). propongo analizar el caso de las comunidades agricolas desde la organización del trabajo y el acceso a la propiedad de la tierra y la manera justa o injusta en que se ha dado para las mujeres. visibilización o destrucción de las identidades colectivas de las personas (Contreras y Donoso. esto implica visibilizar modelos de “endodesarrollo”. asentando el capitalismo como estrategia hegemónica de desarrollo en Chile: El proyecto de desarrollo en Chile ha sido totalmente compatible con el desenvolvimiento de las fuerzas político–productivas del capitalismo. un modelo de desarrollo pertinente a las necesidades locales. discutido por los antropólogos Rafael Contreras y Andrés Donoso en El Endodesarrollo: Aproximaciones a la Historia del Desarrollo en Chile. pero permeable a las foráneas. no necesariamente la noción y sentido psicológico de “bien común” está presente a nivel colectivo. desde la autodeterminación y la autonomía. Cada una posee lo que Maritza Montero denomina “noción y sentido de comunidad”. es necesario que la comunidad entienda que posee derechos y defina su opción de desarrollo en base a lo que entiende por “bien común” (Montero. A la vez. concebida como sujeto de una amplia gama de derechos que 11 . 2003:3). perpetuándose a través de la sustitución.

herencia paterno-filial o vía el mercado (León. históricamente. las comunidades agrícolas también son relevantes para pensar la postcolonialidad y los modelos de “endodesarrollo” con justicia de género en un contexto de cambio climático y riesgo ambiental. permite visibilizar procesos territoriales donde mujeres rurales participan conjuntamente con mujeres indígenas en movimientos rurales anti- globalización. Estas ideologías tienen efectos materiales y jurídicos para las mujeres comuneras. antirracista y postcolonial. Todas estas condiciones. transar los derechos de agua de los pequeños campesinos en zonas semi-áridas. variando según la base territorial y sus estrategias de desarrollo. realidad a la que la mayoría de las mujeres rurales de Latinoamérica han debido enfrentar. Desde la historia y la literatura feminista transnacional. Esto coincide con los gobiernos llamados de “transición democrática”. etc. En la actualidad. El abordaje transdisciplinario desde la historia. configuran un patrón de género en la organización del trabajo que nos obliga a preguntarnos cómo y por qué estos territorios rurales se comportan comunitariamente. la conceptualización de la globalización y el neoliberalismo como procesos hegemónicos que se dan simultáneamente. Estos movimientos surgen desde el “Sur Global” y son anti-globalización neoliberal.van desde lo sexual-reproductivo hasta los de propiedad de la tierra. 1999). Esta temática permite traer a la universidad. dejando en el abandono a los territorios con tenencia colectiva (CENDA. permiten comprender el universo simbólico y material de las comunidades agrícolas de la región de Coquimbo. la creciente desertificación del secano unido a fenómenos derivados del cambio climático. Por otra parte. intentando visibilizar los efectos. siguen forzando la migración masculina desde las “comunidades agrícolas” hacia la gran minería del cobre. Insertas en un contexto de globalización neoliberal. 2010). han invisibilizado la flexibilización del trabajo asalariado femenino y la devaluación interna del consumo de alimentos. Desde la geografía critica. es relevante emprender la tarea de un trabajo etnográfico sistemático en las comunidades rurales del “norte chico”. aprobar grandes proyectos mineros sin debidos estudios de impacto ambiental. la creciente globalización de la agricultura y de la cadena alimentaria. el movimiento migratorio del norte chico ha sido hacia el norte grande. lo que no necesariamente significa anti-globalización per se. Desde la antropología. ya que esta última es visualizada como una oportunidad para lograr coaliciones internacionales de solidaridad y actuar en bloques transnacionales en torno a determinados campos de 12 . ya que solo permiten acceso a derechos de propiedad sobre la tierra en caso de viudez. debates sobre desarrollo rural sustentable para comunidades con propiedad colectiva que desafíen la narrativa del modelo neoliberal como hegemónico. la antropología y la geografía crítica. el territorio de secano demuestra cómo la mano de obra femenina y la tenencia de la tierra se combinan para dar vida a una ideología de género neoliberal basada en estructurales heteropatriarcales (neo) coloniales. Conclusión y Discusión: Un análisis interseccional sobre el desarrollo rural de las comunidades agrícolas de la Región de Coquimbo desde el feminismo transnacional nos muestra que. cuyas políticas públicas en cuanto a desarrollo rural profundizaron el modelo neoliberal no solo al fomentar la tecnificación de la producción agrícola. También profundizan el modelo neoliberal al privilegiar el derecho individual a la tenencia de la tierra. impactos y transformaciones que las políticas estatales y empresariales han tenido en esta forma ancestral de tenencia de la tierra.

2010). se podrá comprender la cultura de género de la ruralidad como en constante reinvención y transformación globalizante. emancipación y liberación requieren de cierta hegemonía cultural para que sus miembros puedan concebirse como sujetos de derecho al interior de las comunidades. entonces es necesario dar cuenta de los procesos sociales y culturales que llevaron a la comunidad a alcanzar dicho estado de hegemonía. Lo rural no es esencialmente agrícola ni dice relación con la domesticidad del siglo XIX. puede ser leído como un movimiento de contra-hegemonía importante. De este modo. permitiría visibilizar la necesaria relación entre dominación masculina y capitalismo. En este sentido. cuyas relaciones de poder dan cuenta de procesos hegemónicos dentro de esta. Por lo tanto. los procesos de empoderamiento. el hecho de que algunas mujeres adopten roles de líderes políticos dentro del activismo campesino para revertir el paradigma neoliberal que las homogeneiza e invisibiliza a través de una performance de un rol que en apariencia las subordina a la clásica división naturaleza/cultura. Pensar el desarrollo de las comunidades agrícolas implica la conceptualización de este proceso social unido a una base territorial. En este sentido. dicen algo de la resistencia al neoliberalismo. tal como lo propone Judith Butler. Por ejemplo. Por esto. ya que. especialmente las nuevas tendencias de huertos urbanos y otras acciones hípster. Al mismo tiempo. por el contrario. En muchas regiones Latinoamericanas lo urbano conlleva fuertes lazos con la producción agrícola diaria. procesos de cadena alimentaria global y sus impactos en las subjetividades de la ruralidad nos permiten el re-pensar académicamente modelos de desarrollo rural 13 .acción tales como la soberanía alimentaria y la autodeterminación territorial (Thayer. las nociones del género como performance nos permiten entender la manera en que las mujeres rurales asumen una cierta autenticidad de su rol y lo despliegan respondiendo a usos políticos estratégicos de la identidad cultural. al ser el paradigma neoliberal altamente totalizante y universalizado. 2004. Esto implica entender que hegemonía no necesariamente es opresión y que. de manera de articular una teorización del empoderamiento de genero unida a la producción de teoría crítica en torno a la globalización del modelo neoliberal. lo tradicional y lo moderno. Por último. es interesante ver como algunas mujeres indígenas y rurales utilizan la asociación entre sus roles y nociones esencialistas que asocian lo femenino a la naturaleza y las conexiones intrínsecas con la tierra. planteo que el estudio de procesos de modernización agraria. la ciudad y el campo no son más categorías mutuamente excluyentes como alguna vez fueron pensadas por los académicos y las políticas públicas. Por ejemplo. considero importante mirar hacia el campesinado como un lugar donde las representaciones y performatividades de los roles de género asignados a las mujeres de estas comunidades. ya sean temporeras o comuneras. de manera que se alcancen resultados óptimos para los grupos involucrados en la toma de decisiones que afectan su desarrollo.2006). Esto implicaría originar un debate en torno al “gobierno de los bienes comunes” y las lógicas de acción colectiva. lo postulado por Kate Crehan en cuanto al dinamismo de las relaciones de poder interculturales contribuye a la búsqueda de nuevos rumbos epistemológicos. Si consideramos el empoderamiento de una comunidad como aquel estado de hegemonía respecto a sus derechos y como este estado se alcanza en un momento dado. las diferencias entre lo rural y lo urbano. procesos migratorios. se van tornando difusas. de manera de conseguir objetivos políticos (Richards. lo auténtico y lo importado. Al respecto. es importante recordar los efectos culturales que se desprenden de la globalización en las comunidades agrícolas.

B. Paralelamente es importante considerar los estudios de Bina Agarwal en la India post- colonial. obliga a la academia. el diferencial de poder existente al interior de las comunidades agrícolas del secano entre hombres y mujeres. Gender and Land Rights Revisited: Exploring New Prospects via the State. Family and the Market. me refiero específicamente a los principales estudios dedicados a la realidad Latinoamericana. 14 . donde se establecen las mismas conclusiones sobre las mujeres en su calidad de propietarias de la tierra. las ideas de “bien común” y “bienestar común” 14. ilustra esta situación. en otras palabras. Referencias Agarwal. Oxford: Blackwell Publishing. desde el trabajo de campo. Sentando las bases de lo que son los movimientos campesinos e indígenas altermundistas o antiglobalizacion. (2003). estos activismos campesinos critican el modelo neoliberal de desarrollo y han sido insuficientemente investigados desde las ciencias sociales. Por ejemplo. sobre todo cuando se trata de suelos fértiles y productivos. a incluir criticas al modelo de desarrollo neoliberal como parte de una producción de conocimiento que asegure la justicia de género. Gender and Land Rights Revisited: Exploring New Prospects 14 En este párrafo. la manera reciente en que la globalización ha unido las demandas de mujeres rurales bajo el activismo político contra la hegemonía del desarrollo neoliberal. El análisis interseccional permite visibilizar. Lo anterior. especialmente en lo que se refiere al acceso de las mujeres a la tierra en comunidades de propiedad colectiva y otras condiciones materiales. En conclusión. y a la universidad. desde el “endodesarrollo” y las distintas performatividades de género en la postmodernidad. B. territorial y medioambiental en las ideas sobre “lo común” y el conocimiento que surge desde la interacción social entre investigador(a) y los miembros de una determinada comunidad glocalizada. (2003).desde la autonomía y autodeterminación de las comunidades. Muchas de ellas experimentan las mismas exclusiones de género. Ver Agarwal. sigue siendo un gran obstáculo para el logro de la administración colectiva de sus propios recursos en condiciones de igualdad de derechos y no discriminación.

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