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V) JACQUES LECLERC~
\i BIBLIOTECA HISPÁNICA DE FILOSOFÍA
) DIRIGIDA POR ÁNGEL GONZÁLEZ ÁLVAREZ

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• ·1_,AS GRANDES LINEAS
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FILOSOFIA MORAL
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TERCERA EDICIÓN
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BIBLIOTECA HISPÁNICA DE FILOSOFÍA

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O Editorial Gredas. Sánchcz Pachcco, 83. Madrid, 1956, para la versión cas,
te llana.
Título original: Les gra11dcs lignes de lo phi10.~0J,/11c IIH)1t1'e, "Pnb!icalions 11ni-
PRIMERA PARTE
vcrsitaircs de Louvain", Louvain, 195,1.

) Versión castellana de Jos!1 PÉRE:Z RIE:SCO.

) EL HECHO MORAL Y LA FILOSOFÍA MORAL
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N." Registro: 2095,56
1 Depó:o;ito Legal: M. 8691-1960
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Gr;ificas Cóndor. S. A. - S~nchcz Pachcco, 83. - Madrid-1 285)-66
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CAPÍTULO PRIMERO
)
)
) EL HECHO MORAL
)
)
) La reflexión moral puede arrancar de puntos de vista muy diversos.
) Vainas a considerar la n1oral como un _hecha."·
!_ Ello no excluye que la mqral sea una teoría, una nonna y una ver . .
dad. Pero la moral. en cuan~o _regla__y__v_erdad. es _aL.misJQo_tiempP __ un
)
hecho___humano: e¡. ,m _frc,~o que los hombres admiten una verdad
) . ~ Entre los hechos humanos existe uno que se llama moral. igual
que la física es un hecho y la matemática y la filosofía y la religión; Por
encima de la cuestión de saber si tal o tal moral es verdadera, o de
saber cuál es la verdad moral, la verdadera moral. un hecho se im-
pone: los hombres admiten_ una_..regla moral, creen en ...ella. poco_
importa que hayan o no reflexionado sobre ella. El hecho __ moral, es
) decir, el herho de creer en una regla mor¡).. es un hecho _h,u_mano.
Dondeq ui.era__ q ue __ encoI}J_ramos . ho_rnbre.s, los _enco_n_t_r~_m_9~~n__ p_º~~i6n
)
de una moral, esto .es, creyendo en una~tnoral.,
Las investigaciones de L1 etnología contemporánea parecen decisivas
a este respecto. El fenómeno moral se encuentrJ incluso entre los mis
prin1itivos. ¿Se pueden precisar los elementos esenci;i.les tales como
aparecen a primera vista?
)
· El fenómeno moral está esencialmente constituido de aprobación y
) censura. Ciertos actos despiertan un sentimiento de aprObació~-:--de"esli,
tnJ, incluso de entusiasmo, al paso que otros suscitan la reprobación, el
desprecio, la indignación. El sentimiento moral no se aplica por regla

)

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)
) JO El hecho moral y la filosofía »¡.oral El hecho moral 11
)
general más que a los actos humanos, y aun siendo en ciertos aspectos
1,. ; hay que distinguirla de los o_tros hechos que se manifiestan de una
) independiente de b inten,cionalidad del acto, se halla ligado a esa inten, I manera análoga.
cionalid~d en cuanto Qa moralidad º. carácter moral del acto depende
de que este se realice por un agente libre que obra voluntariamente con •••
una intención, pero al mismo tiempo el valor moral no depende de la
libre voluntad de[ agente. El acto tiene un valor moral en sí, indepen, El precepto social es _i11lj)uesto~l medio social: im__¡mne ciertas
diente de la libre voluntad del agente, bien que al propio tiempo su actit_11~s~guie11__9._1!Í_e_re__s_er aceptado en_ e.se medio. Se pueden tomar
carácter de moralidad provenga de que el autor sea un agente libr';} como ejemplo las reglas de cortesía: hay que saludar de tal manera,
Todo esto, que es bastante complicado, origina en las morales primiti, emplear tal fórmula de saludo, encabezar y terminar una carta de tal ·
vas bastantes confusiones y suscita aún problemas delicados en las manera.
n1ora}e5 reflexivas, construidas racionalmente. El Prec~PtO' .r_eligigso es impuesto por la divinidad: es la regla de
Al sentimiento de estima y censura, característico del fenómeno me .. . nuestras relaciones con ella. Debemos someternos a ese precepto e.n-t'.
ral, corresponde el sentimiento de una constricción interior que impulsa la medida en que deseamos es.tar en buenas relaciones con Dios a·r.~
al respeto de la ley moral sin determinar, sin embargo, de la misma los dioses.
manerá que las causas flsicas. Esta constricción interior no determina ' (El precepto moral es de otra naturaleza);
' no corresponde ni a una
necesariamente el acto, pero entraña un sentimien.to de satisfacción o presión social, ni a una presión divina. Puede armonizarse y concertarse
un sentimiento penoso según se la obedezca o no. con una constricción social o religiosa, como más adelante veremos:
· pero, e~ sí m.ismo, se d.istingne de ellas{El _precllig moral coo;espoo.cle__
. a las ex!genc1as de la vida buena o recta, que cealiz:L.elple.no--e:lesauollo .,
· humano) Mientras que el precepto social alcanza en sus relaciones con
1
. sus semejantes y eI ~recepto religioso en sus relaciones con ·.Dios,(el
, rece to moral se a ltca~al .hPJn.htUO.rn.a o n · mismo. sin tener en
(La Illb~l se manifiest~: pues, por un. in1JJeratiVo que se expresa en é,.
C!Je.nt_a_.9tr:a_.<;.9.S~..sl,l.E; IJO .. S.ea
preceptos; este imperativo va acon1pañado de una constricción interior: Cada uno de estos preceptos se impone a título distinto, pero se
debo hacer esto, debo evitar aquelloj) y experimento una presión inte, · traduce en hechos de conciencía que se parecen muchas veces al ex . .
rior qu¡; me inclina a conformar mi acción con el precepto. En otras : tremo de engendrar confusiones.
) palabras/ la moral es esencialmente normativa'l Un hombre comete una falta moral; ha robado o mentido; eUo le
)
Pero rio es la moral la única que se manifiesta por un imperativo, acarrea un violento pesar, el pensamiento de su falta lC¡,ersigue, lo
por preceptos, por constricción interior. El hombre experimenta muchas daría todo por no haberla cometido y querría borrarla mediante un
)
otras constricciones de las que algunas se manifiestan p'or signos que acto reparador. No se atreve ya a aparecer ante aquellos que fueron
guardan sorprendente parecido con la constricción de la moral. Tales, testigos o víctimas de su falta: le domina la impresión de que todo el
por ejemplo, las constricciones sociales y religiosas. mundo conoce su perfidia y la condena.
[gua! que con los preceptos morales, el hombre se enfrenta tam, Otro comete una falta contra el código de las conveniencias mun . .
bién con preceptos sociales y preceptos religiosos. Estos preceptos so, danas: un joven, al concurrir a una reunión en llna casa que gusta de
ciales y religiosos le aparecen asimismo como verdades y reglas impe, frecuentar, sufre al entrar una equivocación y estrecha la mano al cria . .
'
rativas: y como la moral, la regla social y religiosa es un hecho al

~
do. Al percatarse de su equivocación, el joven se siente ridículo, enro . .
i mismo tiempo que una verdad. Para comprender lo que es la moral, jece de vergiienza, experimen~a un violento pesar: el tormento de su
11
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)
• El hecho moral y la filosofía moral El hecho moral
)
12 13
) humillación no le abandona durante .toda la velada y le persigue incluso cablemente: en algunos, por el contrario, uno de estos imperativos
hasta su casa ; lo daría todo por no haberse equivocado; querría toma la delantera sobre los o.tras y a veces se desarrolla solo.
borrar su pifia con un acto reparador: tiene la impresión de que todo Algunos h~mbres se hallan ~atados de un sentido moral muy afi-
el mundo se burla de él. nado, pero estan desprovIStos dé sentido religioso y de sentido social. ·
Los dos estados de espíritu son tan parecidos que es difícil hallar Estos tales se muestran anhelosos de rectitud, de pureza; evitan con
entre ellos diferencias: la misma turbación, el mismo sentimiento de cuidado lo que podría desacreditarlos a sus propios ojos; la más pe,
pesar, la misma humillación, el mismo deseo de reparación, la misma queña mancha en la integridad de su yo les parece la peor de las
impresión de sentirse condenados por los que los rodean. Sin embargo caídas. El imperativo moral es para éstos el imperativo categórico, el
el primero ha pecado contra la moral, el segundo contra las convenien, absoluto: y aceptarían todos los inconvenientes e incluso todos los·
cías mundanas solamente; uno y otro tienen clara conciencia del ca .. sufrimientos antes que envilecerse con una falta.
rácter de su falta. El segundo sabe que no hay en su acto ninguna Por el contrario, las convenciones sociales les parecen desdeñables.
falta moral; el primero no piensa siquiera en identificar la falta con Se da el caso que tales honlbres no creen en nada ni se sienten acucia,
su repercusión social. dos por ninguna necesidad religiosa. Se les llama hombres naturalmente
Lo mismo pasa con las faltas religiosas, sí bien aquí es más dificil morales y naturalmente virtuosos. Para éstos el bien moral es el prime-
poner un ejemplo en nuestra sociedad impregnada de espíritu cristiano, ··-...
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ro Y a veces el único valor; la mancilla moral el único mal.
porque ~l cristianismo, según tendremos ocasión de ver, ha acercado Otros, por d contrario, tienen el sentido social desarrollado, pero
la moral a la religión hasta el extremo de que no se concibe la separa- carecen de sentido moral. Su única regla de vida consiste en seguir los
) ción de una y otr~ sin una deformación del sentido religioso. No Ínsís, usos del medio; su argumento supremo es: "todo el mundo lo hace",
tiremos, pues, en la distinción entre lo moral y lo religioso. o "nadie lo hace". No les pasa por la mente oponer las exigencias de
)
Esta distinción 'se manifiesta en cambió con bastante nitidez en su conciencia al uso eXistente. -
la diferencia de las constricciones. (),a constricción m.oral se expresa por Otros, en fin, tienen sentido religioso, pero les falta sentido moral.
la conciencia de una caída persona~ la constricción social por el temor Esto parece sorprendente en la sociedad cristiana, pero no es infrecue11te
a perder el crédito ante los ojos de los demás; la constricción religiosa entre los. malos cristianos. Los hay que no experimentan nillguna re ..
)
por el temor de desagradar a la divinidad. pugnancia espontánea ni ante el robo ni ante el adulterio ni ante la
mentira, pero que tienen miedo al infierno. Y así intentan evitar el
) infierno o incl~so agradar a Dios por medios religiosos no morales,
••• tratando, por eJemplo, de ganar indulgencias, o mandando decir misas,
)
. ~ 1
o practicando ellos mismos ejercicios piadosos, pero sm renunc,ar al
) La diferencia entre los estados de conciencia correspondientes a cada
.:--.. pecado ni al deseo de pecar.
J uno de estos imperativos nace de que el hombre se encuentra en ellos· Unos buscan, pues, el bien de la conciencia recta: otros, ·et bie~
enfrentado a realidades diferentes. Estos estados de conciencia están de la estim.aci?n hu'."ana; los últimos, el bien de agradar a Dios; pero
desigualmente desarrollados, según que las realidades correspondientes cada uno cóns1dera un,camente el punto de VISta que tiene por absoluto.
se hallen más o menos en. el primer plano de la conciencia. Se puede
·hablar así de un sentido moral, de un sentido social y de un sentido •••
religioso, que consisten en una sensibilidad o facilidad de percepción
más o menos aguda con relación a cada uno de los tres grupos de ( En la vida cotidiana los tres imperativos se hallan las más veces
imperativos. En muchos, los tres imperativos se confunden casi inextri,. ent;emezclados.) y mucho, serían incapaces de decir a cuál obedecen.

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)

)

) El hecho moral y la filosofía moral El hecho moral 15
) Por lo demás concuerdan y se confirman muchas veces entre sí. El Desde un punto de vista más general, se puede decir que lo moral or,
) acuerdo 1 en los imperativos es el signo de una forn1ación equilibrada. dena respetar las condiciones generales de la vida social y que muchos ·
La regla moral, en su parte más aparente, viene de la sociedad b de preceptos sociales, puramente tomados en sí mismos, se hallan sin em..
la religión: la religión, a su vez, viene en cierta manera de la sociedad; bargo vinculados a la moral por su origen o por su razón de ser. Tales
de otra parte, moral y religión confirman con frecuencia los preceptos los preceptos de cortesía, convencionales en sí mismos, pero que ex ..
sociales. Y así resulta difícil determinar si se obedece al precepto en presan el deber de deferencia para con los semejantes o los superiores,
razón de su carácter social, 1noral o religioso. La diferencia de natura .. y las reglas de buena crianza. ligadas a una idea general de modales
leza entre los preceptos es fácil de establecer en teoría, pero difícil de que excluye el que los abandonemos ostensiblemente a las necesidades
captar en la práctica. físicas.
Se echa de ver esto en la educación. Se impone al niño el respeto En estas condiciones se concibe que la distinción entre los puntos
de un conjunto de preceptos, algunos de los cuales tienen un carácter de vista resulte delicada y que muchos no lleguen a captarla.
moral, otros un carácter puramente socia]. Es más o menos la distinción La situación es la mis1na en lo que concierne a las relaciones :9-e..: ,r
en t re l o que es ma Iotf e U'1ncorrecto H . p ero se l e 1ncu
U • lcan unos y otros lo moral y lo religioso. Todas las religiones superiores ordenan la prácJ,i -_:·
de la mis1na manera; se le dice, por ejen1plo, que mentir es "1nuy feo" tica religiosa.. A esto se añade por otra parte también lo social, pues ell
y que hurgarse la nariz con los dedos es también "muy feo". Sin em- una sociedad religiosa el medio social impone el respeto ~ la religión.
bargo, lo primero es malo porque ofende la regla moral: lo segundo Se puede ir a la iglesia porque se desea honrar a Dios o porque va todo
se opone simplemente a los usos sociales. O bien .-;e le dice en uno y otro el mundo y se perdería a los ojos de los demás si no fuéramos.
caso: "no puedes hacerloº. El niño se ve así cargado de una cantidad En lo que respecta a la moral y la religión es con frecuencia difícil
de imperativos entre los que no observa diferencia y que le llegan todos decir si el cristiano es casto, sobrio, leal. por convicción religiosa
de la misma autoridad y expresados de la misma manera. o por preocupacíón moral. La religión impone ciertas actitudes, y la
Por ello no hay que admirarse de que la distinción clara entre el moral ta1nbién; pero por 1notivos diferentes. En la mayoría, los moti ..
imperativQ_ mora] y $Ocial esté tan poco extendida. La mayoría perma, vos se confunden; en algunos la preocupación religiosa, moral o so ..
nece toda su vida en la confusión. Expe:ri1nentan senti1niento.o; de esti1na cial aparecen en primer término y se manifiestan, por ejemplo, en los
o de d~precio de la misma naturaleza hacia el hon1bre virt1105o y cdu . . 1notivos que invoc:i.n. Un padre de fa,nilia dirá: "Quiero que mi hijo
cado que hacia el hon1bre corro1npido y 1nalcriado. Las cosas "que no vaya a n1isa; en mi familia sie1npre se ha ido a misaº; o bien ante un
se. hacen" pertenecen tanto al orden moral con10 al social: y la repug.- divorcio manifestará un sentimiento de humillación debido a que el
nancia de numerosos medios hacia el que escupe en el suelo o emplea divorcio va a poner al divorciado en entredicho de la sociedad. Otro,
palabras groseras es de la misn1a naturaleza que hacia el que 1niente por el contrari~. dirá: "Me es indiferente el qué dirán; lo que no
o roba.
La confusión es tanto más fácil cuanto que lo moral y lo social or, . '
puedo tolerar es el pensamiento de que va a perder su alma': y toda-
vía un tercero: "Va en ello una 1nerma de sí mismo, una caída que
denan con frecuencia los mismos actos y lo moral se expresa por lo no se puede aceptar".
social, es decir, que el imperativo moral nos llega por vía social, por la
vía de los padres, de los maestros, de los superiores. El imperativo so,
1 cial ordena actos morales: el respeto de los hijos a los padres, el res-
peto ~ los ancianos, a los bienes ajenos. El ladrón viola un i1nperativo
social tanto con10 moral. De otro lado, la 1noral in1pone actos sociales: La experienoa de la confusión e interdependencia de lo moral. lo
limpieza, moderación en el comer y beber y los que .,cabamos de citar. social y lo religioso ~f': re:ali7.a de una rnrtnera particulrtrmcnte comple~
)

)
:_•6::____________ El hecho moral y la _filosof,a._moral El hecho moral

ta en la Iglesia católica, que constituye por este motivo un punto de Los moralistas contemporáneos han estudiado detenidamente el ca-
rácter específico del fenómeno moral y la distinción de lo moral res,
observación privilegiado.
En efecto, no sólo la religión cristiana ordena el respeto a la mo- pecto a los otros estados de conciencia. Sus investigaciones se han
ral como medio por excelencia e incluso único de agradar a Dios, sino desarrollado principalmente bajo el signo de las preocupaciones feno,
que las iglesias en general y la .Iglesia Católica en partirnlar imponen menológicas, que pretenden captar directamente lo real en los análisis
prescripciones de carácter social. Estas prescripciones se hallan vincu-- de los estados de conciencia. La distinción entre lo moral, lo religioso
ladas, es cierto, a la moral y a la religión como medio de ob.servarlas; y lo estético, ocupa 1111 sitio preferente en la filosofía alemana. Quizá
pero por otra parte poseen un carácter puramente social en cuanto el tenga1nos ocasión de volver sobre esto 1nás adelante. Por el momento
1notivo en cuya virtud tal o cual prescripción concreta se impone al res-- contentémonos con las distinciones ya indicadas que nos permiten dar.-
peto de los fieles,· se halla únicamente en el mandamiento de la nos cuenta de la peculiaridad del fenómeno moral.
autoridad social de la Iglesia. La mayoría de los filósofos actuales estudian la cuestión desde un
Si la Iglesia impone a los fieles la obligación de oir misa los do- punto de vista diferente: analizan los. estados de conciencia, indagan
mingos y comer de vigilia los viernes, ello es ciertamente en aplicación en qué difieren unos de otros y si esta diferenciación implica una di-
de la ley moral y religiosa que obliga a la oración y la penitencia. Pero ferenciación de los objetos. Su punto de partida es el estado de con,
la ley moral y religiosa no obliga como tal a estas prácticas concretas. ciencia. Por el contrario, en lo que llevo expuesto, la diferencia se
La Iglesia cree que, como autoridad social, debe concretar la obliga- refiere a la diferencia de objetos de que tenemos conciencia, a la fuente
ción moral en un acto 1nínin10 exigible a todos. Esta obligación de de lo moral, lo social y lo religioso. Lo moral se diferencia de lo social
obediencia es una obligación social; su carácter de obligatoriedad y lo religioso no en el sentido de que el hombre comprueba en sí un
arranca de la disciplina social y se pierde cuando la disciplina social estado psíquico diferente, sino en el sentido de que se percata habién-
deja de imponerlo. doselas con una realidad diferente. El estado de conciencia no puede
Ahora bien, la mayoría de los católicos mezclan aquí lo moral. lo analizarse ni coinprenderse sin tener en cuenta la realidad de que cob~a
social y lo religioso. Hay buenos cristianos, deseosos de cumplir ente-- el hombre conciencia.
ramente con su deber, que ponen todo su fervor religioso en comer de Cierto que, en uno y otro caso, se parte siempre de la conciencia.
vigilia los viernes, aun cuando la Iglesia les dispense de ello, pero que Y ¿ de dónde, si no? No se puede partir más que de un objeto cono-
no piensan en hacer una penitencia voluntaria o espontáne;1; o bien cido, y el objeto conocido sólo puede ser estudiado en cuanto conoci-
Se muestran más exigentes que la Iglesia en cuanto ;i la 1nisa de los do, Pero el punto de vista difiere, sin e1nbargo, según que se considere
domingos, pero no asisten nunca a la misa los días de semana. Dan el objeto en cuanto conocido o el ac_to de conocimiento mediante el
un valor moral a la regla social y desatienden el punto de vista moral que se le conoce. En el primer caso, nos situamos directamente, me . .
propiamente dicho. Atribuyen un carácter moral a la vigilia de los diante el acto de conocimiento, frente a un objeto que concebimos
viernes, pero no a la de los otros días, siendo asi que esta especifica.- independientemente de nuestro conocimiento, bien que sólo podamos
ción del día es propiamente ~ocia!; pierden completamente de vista conocerlo en cuanto conocido; en el segundo supuesto, nos detenemos
el precepto moral de la penitencia, mucho más importante y obligatorio en el fenómeno del conocimiento y en el análisis de este fenómeno.
en todo tiempo, que puede rnmplirse de mil maneras y que no se
identifica y mucho menos se limita al precepto de la abstinencia de
los viernes.

• ••
Filo.~offo moral. - 2
)

)
!

) 1 8
:_:_~~~~~~~~~~~--~~~
El hecho moral y la filosofia moral
¡,
,
..i El hecho moral
)
matar: _todos admiten también que se puede matar en ci~rt~s casos;
11 pero no están de acuerdo en las aplicaciones. Estas difere~cias hacen
surgir así problemas de moral. Pero ¡fo _todas partes aparece la regla
Tratemos de precisar Íla ~o~;6n de moqÍ,[limitándonos a un análi- universal: hay que hacer el bien; hay que evitar el mal~el bien nos
sis del contenido inmediato de)la conciencia comúnj del fenómeno mo- hace dignos de aprecio; el mal nos hace despreciables .. -
ral tal como aparece en el hombre corriente, desprovisto de form_ació_n
científica. Este punto de vista ofrece la ventaj_"._ de que la conciencia •••
mal desbastada del hombre sencillo y vulgar_ es más espontánea que
¡;-c~~c,encia elaborada del hombre refinado. (¿De dónde brota el imperativo moral? . '.- ·
Ante todo, el análisis de las diversas formas de imperativos mues-
A primera vista, parece na_cer del _med1~ social., S~~.emo~ q_ue d~b'::¡-""..;
tra que el imperativo 1noral ·se caracteriza por su gratuidad, esto es,
mos hacer o evi_tar tal cosa, porque as, se nos ha dicho.\ Y.,s~n~lj1:1]P~~.~f,, . ·
se impone sin consideración de personas.\
Se trata de gratuidad en relación con 1.el imperativo social. füte se
e! hombr~, tiefie la impresión de que el precepto moral, s~ mtp?t\l.~rr··.
, , s, mismo, l>uede que yo sepa que no debo matar, porque as1 se :lnti.1 ·,
impone en consideración de los otros hombres; al enc~ntrar_se sol_os, ') ha dicho; y sin embargo tengo conciencia de que no es porque así sel"-
la mayoría deja de preocuparse de las reglas -de la conv1venC1a sooal. me ha dicho por lo que no puedo hacerlo, sino que se me ha dicho ast \
Por su parte, el imperativo religioso se impone en consideración de la porque no puedo hacerlo. -'
divinidad. El precepto moral se impone por sí mismo; corresponde
al sentido de la rectitud de vida, de la sanidad de la acción. No tiene
el hombre más que consultarse a sí propio, sin tenerse en cuenta más
que a sí mismo, para que el precepto moral se imponga a su espíritu.
Además si el niño recibe dócilmente los preceptos de aquellos que
tienen a.u· ~o;id,ad sobre. _él. y. sj ha Y. _asimismo persona;;t~··

.. ~~~cu~a\t4: ·:,·
~~.~-1'' ·; .~1·
: -~ .~1
en la sabt~_JÍ~ de.,qute!';~g-uye~,., e! desarroll_o_,, , e.nt190 ,. . . 1
pto' ,ci'I\ el mec\~ldl:a~fi.!I,. ·,. i~f~ ,;
El imperativo moral se afirma en particular en oposición con el
· i_

deseo de felicidad, cuando el hombre tiene la impresión de que la
' so~i~l ~O es. :?ueS, ITlás qúe la ocasión de que có rem.os Concieric~a del · -~
imperativo moral.( En sí, el imperativo se impone por sí mism_!l) He
búsqueda de una satisfacción le acarrearía una caída. Me gustaría ha-
aquí por qué el sentido moral es esencialmente fue_nte de independen-
cer tal cosa, pero no puedo. El imperativo se expresa en for111as di-
cia. El hombre moral tiene siempre tendencia al individualismo, a vivir
versas: esto está bien o no está bien; yo debo, yo puedo( yo no puedo.
por si mismo, a oponer las exigencias de su conciencia a lai·exigeni:Íi.s
De otra parte, :el objeto de este imperativo moral ~ermanece su- externas. El sentido moral lleva a encontrar en uno mismo el principio
\mamente vago para la mayoría. Cada uno conoce una formula general
director de la acción. El hombre plenamente moral prefiere verse des-
qu~ se expresa lo más frecuentemente en la regla: "hay que hacer el
terrado de la sociedad y sufrir toda clase de sinsabores, incluso la
b_ien y evitar el mal'', o bien: "el bien es lo que debe o _puede hacerse; muerte, antes que ponerse en desacuerdo con su conciencia.
;l mal es lo que se debe evitar". Pero cuando se quiere prernar en ¿Qut se debe entender aquí por conciencia? La conciencia moral
qué consiste el bien y el mal, la mayoría responde sólo por vía de , es visiónJ de las condiciones de rectitud de vida y juicio de nuestros
ejemplos: "El bien es, por ejemplo, no_ matar, no robar, no cometer actos co~forme a esta visión. Para el hombre moral, el primer bien con-
0
adulterio". Vía de ejemplos y vía _tambien negativa. Los sencillos di- siste en no decaer, en obrar conforme a su dignidad de hombre. Su
cen: "Soy un hombre honrado, no hago ningún mal". . . ser es, ante .todo, su dignidad de hombre. La vida pierde su valor
· Entre estos preceptos, los hay bastante generales, admitidos por to-
cuando hay que pagarla con el sacrificio de nuestro ser. .:
dos los pueblos. Pero cuando se quiere concretada regla más al detalle,
surgen las diferencias. Todos los pueblos admiten que no se puede ••• '
)
)
) 20 El hecho moral y la filosofía moral
~~~~~-~~~~~~~--~~--~~~~

Esto nos lleva a las condiciones de la moral. acuerdo en la determinación de la sanción, pero todos están acordes
Como hemos visto, la moral no se aplica más que a los hombres, en la necesidad de una sanción.
porque se reconoce a éstos rütiiií.rincipio _de_ acción) extraño a las bes, Sin embargo, la experiencia no manifiesta la sanción. El sentido
ti'!_s_ y a las cosas.~! acto moral supone la /_autonomí_a interiorique viene moral reacciona entonces con el escándalo. La suerte de los malvados
del espíritu y hace un ser responsabli) y el infortunio de los justos constituye, el gran escándalo del mundo,
Responsable quiere decir que :gno_ responde de sus actos, o que escándalo permanente contra el que los hombres se han rebelado siem,
los actos son, en último análisis(~~ibuibles al sujeto ·que los ejecuta. pre. El sentido moral se manifiesta entonces negándose indignado a
Esta autonomía solamente es practicacla ·pór. el ser dotado de reflexión, aceptar el hecho. ,
capaz de volun_tad reflexiva.
,\
Como no se les reconoce este carácter a la actividad animal o a la
·acción de los seres inanima_dos, !1º se les atribuye responsabilidad y se
I
les conceptúa .extraños al orden moral. O a veces se supone tras la
acción de la bestia o de la cosa un espíritu que obra intencionadamen,
1 te. La piedra que cae es un espíritu que hiere. En todo caso, no hay
·/ moral más que cuando hay intencionalidad. La intencionalidad entraña
1'
li_t>ert~~· __responsabilidad.
El dominio moral es, pues, aquél donde se ejerce la actividad de
los seres libres. J;;stos merecen alabanza o reprensión según el carácter
de_ su acción(La noción de responsabilidad implica la exigencia de la
sanción. J¡
!
[i.;~ ~an__t;_{ón consiste en que un acto tiene.\¡ consecuencias_ propor--
cionadas a su valor. Cuando obra un ser libre, se juzga (inadmisible·
que el acto no tenga consecuencias y que est-ts consecuencias n~ .guar--
den relaciqn con el valor moral del acto. Una acción buena debe pw,
curar un ventaja y una acción mala una desventaja a, según el len,
guaje popular, una recompensa y un castigo. También en este punto
están de acuerdo todos los hombres: así lo testimonian todas las lite,
raturas del mundo; en la imaginación popular, el bueno debe ser re,
compensado y el malo castigado•
.\ Donde no hay acuerdo es en la naturaleza de la sanción. Cada
cual se imagina la sanción según sus convicciones filosóficas o religio,
sas o a tenor de sus propias aspiraciones. Para unos, la sanción está en
los bienes terr~nos como la salud y la riqueza; para otros, en el testi,
monio de una buena conciencia: para otros también, en la considera,
ción o el desprecio públicos, en una recompensa eterna. No existe

·--'- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
)

Moral religiosa y moral filosófica 23
los ladrones. En estas religiones mitológicas hay entre lo moral .Y lo re,
ligioso una neta diferencia: se pretende agradar a _los dioses _por medio
de actos propiamente religiosos, sacrificios y oraciones; el 1mpera~1vo
moral se presenta en un plano distinto.
Mas, por encima de esta religión mitológica,. concebid,. ~ imagen del
hombre, aflora otra religión más profunda. La literatura griega Y roma-
na están asimismo impregnadas de una concepción a la vez más vaga
CAPÍTULO II y más sintética de la divinidad; concepción que se expone con ~re~uen•
cia en la fórmula general: "los dioses". En la trag~d,a: los _wmmales
son perseguidos y castigados por los dioses; esta d1vm1dad mdetermi-
MORAL RELIGIOSA Y MORAL FlLOSóFICA nada, guardiana de la justicia, se manifiesta e!l ciertas c1rcunstanc1~
por el intermedio de divinidades de segundo orden que ~on sus age_n- ,·:
tes: tales son las Erinnias, personificación del remord1m1ento, que s~;:
encarnizan en el culpable hasta que ha expiado su falta. ··
Si bien el sentido moral es distin_to del sentido religioso, los diver- Estas religiones inferiores presentan, pues, dos ca~as: _una, la más
sos sistemas de moral están en todas partes en relación tan íntima con superficial, es más o menos amoral: la otra, en cam?'º• vmcula la re•
las respectivas religiones que al espíritu público le resulta muy difícil ligión a la moral. La religión cultual, que se extenonza en templ?s,
distinguir unos de otras. Para la opinión popular de nuestro mundo ritos y sacrificios, corresponde a la capa amoral superficial y a los dio-
occidental tanto vale religión como moral. De hecho, las morales que ses concretados en seres concebidos a semejanza de los hombres. La r~-
proporcionan reglas de conducta al mayor número son morales religio- ligión profunda, ligada a la moral, se exterioriza y concreta en las reh-
sas. tsta es la razón de que no podamos ver claro en el problema mo- giones superiores. . .. , . . , .
ral ni comprender de qué manera se plantea el problema de la filosofía Las religiones supenores, tales como la relig,~n chma, h~ndu: )U•
moral, si no comenzamos por determinar cuidadosamente las relacio- día, cristiana y musulmana, se basan en la creencia en un Dios un1co
nes entre moral y religión. y trascendente, señor del cielo y de la tierra. Dios es el Perfecto: el
hombre no puede agradarle más que siendo a su vez perfecto: el ser•
vir a Dios no se concilia con la falta de moral. "El Altísimo no acepta
1 las ofrendas de los impíos ni perdona los pecados en atención al gran
núinero de víctimas" (Eclesiástico XXXIV, 19). El deber moral es ser·
Las relaciones entre moral y religión no son en todas partes las vicio di vi.no: el bien moral radica, de una u otra manera, en Dios; la
mismas. En las religiones inferi01es, esas relaciones son imprecisas: perfección del hombre está en la unión con Dios.
Estas religiones son politeístas y sus dioses son frecuentemente inmora· En estas religiones, por consiguiente, la moral forma parte ~e la
les. Los dioses de las religiones politeístas, como los dioses romanos religión en cuanto la religión manda observar la moral:. y, al mismo
o griegos, están concebidos desde el punto de vista moral sobre el plano tiempo, la religión forma parte de la moral en cuanto a la moral_ manda
de los hombres a quienes sólo aventajan en poder. Injustos, violentos, servir a Dios y las relaciones entre el hombre y Dios están regidas por
desenfrenados, estos dioses no pueden enfadarse de que los imiten. la moral. Religión y moral se encuentran y confunden en ambos extre-
Por otra parte; algunos de ellos son los patronos de la inmoralidad;
' Afrodita patrocina el amor camal como tal y Hermes es el patrono de
)

)
)
El hecho moral y la filosofía moral Moral religiosa y moral filosófica
mos y se comprende que la distinción entre una y otra resulte imper- el objeto de la actividad propiamente religiosa. Así pues, la moral lleva
ceptible para quienes no las examinen muy .de cerca. a la religión aparte de toda religión positiva; y esto es, sin duda, lo
Sin embargo, en la práctica, las religiones inferiores reaparecen en que explica en parte que se encuentren siempre elementos de religión
las superiores en el sentido de que aquellos que se adhieren teórica- de lo absoluto subyacentes en las religiones inferiores politeístas.
mente a las religiones superiores las aplican con frecuencia seg1ín el
espíritu de las religiones inferiores. Las religiones más elevadas impli-
can, en la realidad vivida, una parte de religión inferior, cuando los
11
fieles no ven en la religión más que yn medio de agradar al Todopo-
deroso Y de atraerse su benevolencia para utilizar su protección en la
búsqueda de los bienes carnales que ansían. Si los profetas del An- Las religiones están, pues, estrechamente vinculadas a la moral, y
tiguo Testamento, igual que los sabios indios y chinos, vuelven a in- las religiones superiores son esencialmente religiones morales. De esto
sistir una y otra vez en la idea expresada en el texto citado poco ha, no se sigue, sin embargo, que la moral brote de la religión.
ello obedece a que al pueblo le cuesta asimilárselo. El pueblo vuelve Las religiones como tales no enseñan una moral totalmente hecha;
siempre invenciblemente a la idea de un Todopoderoso animado de to- no dan ni un sistema, ni un código de moral; se limitan a imprimir
das las pasiones humanas, y se obstina en querer agradarle por medios ciertas orier:i,taciones a la vida y a dar especialmente una enseñanza so--
distintos del bien moral. En otras palabras, el pueblo separa lo reli- bre las relaciones del hombre con Dios. Fuera de esto, la religión san-
gioso de lo moral. ciona una moral que existe, que trata como preexistente y que da por
Encontramos esta desviación en el cristianismo vivido como en las conocida.
otras religiones. El folklore religioso cristiano abunda en estas tentati- Incluso cuando la religión promulga ciertos elementos de un código
vas que conducen a la. superstición. Y es que la noción del Dios trans- moral, se trata frecuentemente de un llamamiento solemne, no de la
cendente no se integra en la vida más que mediante una cierta pureza revelación de principios que los hombres no conocerían.
moral. Muchos cristianos aceptan la doctrina sin reflexionar sobre ella, Así el Decálogo, carta magna de la moral judía y, en cierta medida,
sin desearla, sin que corresponda a nada suyo personal: la conducta de de la moral cristiana. Moisés lo recibe de Dios; pero la lectura del
tales cristianos desmiente el credo que pronuncian sus labios. Génesis muestra que los principios del Decálogo eran ya conocidos
Sin. embargo, se puede añadir que el sentido moral conduce al por los judíos. El asesinato de Abe! a manos de Caín es presentado
sentido r~ligioso por uno de sus aspectos fundamentales, pues el sen- como un crimen, aunque el Decálogo no había sido promulg~do, y
tido moral es sentido de un absoluto que se impone en la acción. Ahora cuando los hijos de Noé faltan al respeto a su padre, su hermano los
bien, lo absoluto en la acción, tal como se impone al espíritu por el reprende, bien que no hubiera todavía "cuarto mand~miento"; la im,
sentido moral, no es extraño al absoluto, tal como se impone al pen, pureza de los habitantes de Sodoma y Gomorra aparece igualmente es-
samiento especulativo como fundamento de lo real. El objeto de la tigmatizada. ¿ De dónde procedían estas reglas morales que no habían
moral es, pues, establecer las condiciones por las que el hombre se hace sido reveladas? Del juicio espontáneo de la conciencia, del sentido mo-
digno de este absoluto y capaz de unirse a él o de realizarlo en su ral. Y los acontecimientos en que las vemos aplicadas dan testimonio de
vida, expresiones éstas que acuden espontáneamente a los labios, pero un juicio indiscutido, de una evidencia moral que no está vinculada
que deben precisarse por la reflexión ulterior. a una síntesis filosófica o religiosa, sino que presenta la mera! como un
dato que se impone a la conciencia.
Ahora bien, lo absoluto se realiza en el Ser supremo, y la búsqueda
Cristo se refiere también constantemente a la moral, sm preocu-
de lo absoluto en cuanto este absoluto se realiza en Dios, constituye
parse de ofrecemos un sistema, ni un código de ella.
)

)
El hecho moral y la filosofía moral Moral religiosa y moral fi!osójica 27
Incluso en la.s religione,; má5 elevadas, moral y religión forman, dera o aparente de los preceptos de la moral corriente, al mismo tiem-
pues, dos corrientes di.stintas que pueden unir sus aguas p?r la a~tori- po que por el deseo de justificarlos. Por una parte, el filósofo se en-
dad de Dios, pero que permanecen siempre más o menos d1Eerenc1adas. cuentra en presencia de una idea general; hay que hacer el bien: por
La moral sigue brotando de la conciencia moral, mientras que la reli- otra, se enfrenta con un conjunto de preceptos particulare,;: no se pue-
gión depende de las prescripciones divinas. Y si es cierto que la reli- de matar, robar, cometer adulterio; y, naturalmente, se pregunta en
) gión sanciona el juicio de conciencia y lo re,;ume hasta hacer de él qué consiste el bien y qué relación guarda con el bien la multiplicidad
) un todo con la voluntad divina, también lo e,; que subsiste siempre una de los preceptos particulares. En la medida en que llega a dar del bien
distinción. En las religiones como el cristianismo, cuyo autor es un una noción tal que se pueda reducir a ella toda la actividad del hom-
personaje histórico, el fundador se preocupa menos de establecer un bre y dirigirla de una manera perfectamente ordenada, el morali.sta
sistema de moral o un código, que de dar un impulso general a la formula un sist.i:ma satisfactorio para el e,;píritu.
vida e indicar un camino. La religión como tal no resuelve todos los Pero la filosofía moral e,; inseparable y_dep_endien,~-.d~_la filosqfÍ¡¡
problemas de la moral; al lado de la religión, subsiste la mo'.al con eral, es decir_, de la con~~pción de conjunto de su_ autor acerca del
sus propia.s perspectivas; y, si se quiere precisar la mO'ral, umficarl~, ndo y del hombre. l!sta no depende de la filosofía moral: e,; la
)
reducirla a Dios, e,; decir, determinar de qué manera ha de subordi- ~lL.'lli_d~i,e-~de~d_e eQ~.INo se espera a haber hecho moral para
narse cada acto a la finalidad de toda vida, hay que realizar un esfuer- pronunciarse sobre el origen del hombre y del mundo, sobre la natu-
zo de reflexión. La reflexión moral mantiene su puesto en el marco raleza del hombre y la existencia de Dios. Por otra parte, la moral por
del cristianismo, igual que en el de las religiones tradicionale,; 1, como sí misma no da la solución de e,;tos problemas; la supone. Cuando el
la religión china o indú, igual que en el marco del pensamiento no moralista aborda la moral, tiene habitualmente sus convicciones forma-
religioso. das, y resuelve las cuestiones fundamentale,; de la moral en función de
sus opinione,; pree,;tablecidas. En otros términos, la metafísica y la psi-
cología preceden a la moral lógicamente y de hecho. El moralista, al
III hacer -moral, no pone en tela de juicio la solución de los problemas
fundamentale,; •
.,El moralista es materialista o espiritualista, monista, idealista o
G. f,l~sofía ~oral e,; ·reflexión sobre la acc10n en cuanto e,;tá so- ·clcista, antes de hacer moralJ El materialista que hace moral construye
metida a ·regla.s. Tiene por fin unificar éstas reduciéndolas a u_no_ o_ a
un siste~a q ~~.. concuerda la moral con su filosofía materi¡Íuta, y ¡;;-
algunos principios fundamentales, vinculados a su "ez a ~0~_1:nnc1p1os
mismo el espiritu¡f1sta y el monista. Ninguno de ellos pon~-corriente-
fundamentales de explicación del homb~eJ -
mente en duda su sist~ma por el hecho de reflexionar sobre la moral;
(Ll-filós'Ji;;-;;.;;raÍ n~ce ~~~Ía-reflexión filosófica y se la enrnentra
ésta es entre las ciencias filosóficas una rama de aplicación; depende
a veces en el origen de la reflexión filosófica) ésta puede nacer tan t_o
de la metafísicar'l>ór esii no· se puede comprender a un moralista, si ,
del deseo de fundamentar la acción humana como del deseo de expli-
car el mundo. Y se ve estimulada en moral por la incoherencia verda- no se conocen de algún modo los primer~_rj~ipj_oJ-~.q~:__~t/
!,u sistema.
Cierto que en los tiempos modernos cierto número de filósofos ha
1 Se deben distinguir aquí las religiones tradicionales, como la religi6n
china, hindú o griega, que traen su ~rig~n de una tradici~n. que se pierde
intentado basar la filosofía en la moral. Los re,;ultados son engañosos:
en el pasado sin que se les. pueda atribuir autor, y las religiones revela_das, desembocan en filosofías del desastre o del sentimiento. Pero a la vez
como el cristianismo o el mahometismo, vinculadas a un fundador h1st6, sus esfuerzos constituyen la prueba de una actitud preestablecida Eren-
ricamente conocido, que se presenta como enviado de Dios.
)
)
28 El liec:l,o mor11l y la filosofía moral Moral religiosa y moral filosófica 29
~~~~·~~~~~~~~~~~~

te al problema filosófico: actitud negativa, negadora de la posibilidad pone un dato que no depende de ella y que ella no modifica grande-
'
\
de llegar a una construcción racional del universo. Estos filósofos co- mente. Y así, la situación del que reflexiona sobre la moral en el marco
rresponden a las fases de 9.!'presión ..en lahisto_i:_ia del pensamiento. de un pensamiento religioso no es muy diferente de la del pensador
\ Pero además, si el moralista depende de su. fiÍ~sofía gene.rai; no es que reflexiona fuera de todo pensamiento religioso. Uno y otro parten
menor su dependencia de la moral práctica. El pensador que comienza de un conjunto de concepcioues que no discuten en moral. Que estas
a hacer moral es un adulto a quien la vida ha impregnado ya prohm- concepciones les vengan de una tradición religiosa anónima, como en-
)
damente de juicios a priori, imponiéndole actitudes de toda clase. Es- tre los indios o en China; de una tradición religiosa vinculada a un
) tos juicios, de los que el Decálogo nos ofrece una lista clásica, se ba- fundador, como en el cristianismo, o que hayan llegado a ellas me-
) san en preceptos particulares reguladores de la conducta del hombre diante una reflexión suscitada u orientada por las mil influencias de las
en las circunstancias ordinarias. Se imponen al espíritu tanto por el ideas de su tiempo y de los maéstros cuyo ascendiente han sufrido,
influjo social como por el juicio espontáneo del sentido moral, y no en todo caso, estas concepciones fundamentales constituyen una adqui-
)
esperamos a haber formulado un sistema de moral para aceptarlos. Al sición sobre la que no disrnten ya.
) contrario, el moralista, se halla en general tan convencido de la exac, ¿Hay que concluir de aquí que la filosofía moral es un juego de
) titud de estos juicios, que está, inconscientemente o conscientemente, espíritu bastante vano y que no logra jamás encontrar una verdad nue,
decidido a incorporarlos a su síntesis. Así, pues, al comenzar a reflexio, va o modificar una postura de espíritu? Es verdad que la filosofía mo-
)
nar sobre la moral, tiene ya preestablecidos los principios fundamen, ral, en manto tal, no es creadora.. de. sistemas. filosóficos ni modifica la
tales sobre los que va a construir su moral y lo mismo cierto número conc.

pcjón que nos.~~yaiñai...h.e.sb.o de(mun.do. Pero, como- t~d¡-~~-
de conclusiones: unos y otras constituyen un dato que no pone en flexión, obra sobre el que reflexiona y le lleva a conside~;,-aspectos de
tela de juicio. lo real el}_ q11e. hasta entonces no había r~parado. L~ reflexión, 1t¡,-J;,
· Para la mayor parte ·de los moralistas, la reflexión moral tiene por quedá.de la coordinación de lÓs valores, nos llevan con frecuencia a
objeto relacionar y concordar las conclusiones con los principios: esto fijarnos en la importancia de un elemento de pensamiento o de vida
es, el sistema: se necesita una regla de vida que justifique los precep, en el que no habíamos puesto atención. De este modo, la moral ejerce
tos de la moral práctica. Si esa concordancia no llega a realizarse, la una influencia sobre el conjunto de las ideas: pero es una influencia
mayoría sacrifica la lógica an.tes que sus conviccione~ preestablecidas que. resulta imposible reducir a fórmula.
)
y palían su ilogismo con algún sofisma ingenioso: sólo que la fuerza ÍDe olra parte, la moral práctica ordinaria es con frecuencia incohe-
de sus convicciones les impide con frecuencia darse cuenta de ello; y rente e imprecisa; a cada momento tropezamos con casos difíciles cuya
así, en más de un sistema clásico. tropeza1nos con ilogis,1nos que pare.- solución es discutible. La sistematización de la moral permite iluminar
cen incomprensibles a quien no tenga presente la manera como trabajan esos casos) la moral modifica la importancia de ciertos datos y permite
los moralistas. No puede uno menos de preguntarse cómo hombres tan la solución de problemas delicados: nos lleva a modificar ciertas pos-
inteligentes han podido adoptar posturas tan abiertamente irracionales; t~ras; modifica, sobre todo, como veremos, las orientaciones del espí-
la explicación no está del lado de la inteligencia, sino del lado del apego ritu y, de esta manera, puede trastocar los relieves más que cambiar
a convicciones vinculadas a su vez a la vida. las soluciones positivas.
,·cuando se estudian los sistemas de filosofía moral, hay, pues, que En fin, en la reflexión moral, como en toda reflexión, interviene el
¡ evitar considerarlos todos como autosuficientes. Un sistema de moral interés ¡,urnmente espernlativo, el deseo de saber por saber, que des-
{ no _es más que la aplicación de una concepción general de vida, tribu, empeña sin duda un papel menos exclusivo allí donde se ventilan inte-
\ tana a su vez de todos los puntos de vista del espíritu) La moral su- reses vitales, pero sin embargo subsiste.
.. ---·· - -- - -·-
30 El hecho mornl y la filosofía moral Moral religiosa y moral filosófica 31
,,,..
odo esto no desvirtúa lo que se ha dicho anteriormente. El mo- ( En una sociedad religiosa, el espíritu de los miembros de esta so-
alista reflexiona bajo el imperio de sus ideas generales y de sus con- : ciedad sufre el influjo de la religión. Un Descartes, un Kant, un
vicciones prácticas. La reflexión moral consiste, primordialmente, en / Nietzsche, un Bergson, son inconcebibles sin el cristianismo. Cada uno
o ~ sistema en función de unas y otras. Pero toda reflexión ' reflexiona necesariamente dentro de un conjunto de ideas que toma de
reacciona sobre el espíritu; el punto de vista en que el moralista se , su medio; y como la religión ferina parte de este conjunto, la filosofía
sitúa, le lleva a considerar otros aspectos de lo real y, por ende, modi- no puede definirse por su separación de la religión.
fica en cierta medida el conjunto de sus concepciones. - La distinción establecida en el Renacimiento nació simplemente de
1
hna reacción contra la tradición cristiana de la Edad Media. Se creyó
(encontrar en la filosofía griega un modelo de pensamiento desligado de
IV \prejuicios, y se intentó reasumirla por encima de la Edad Media cristia-
fª·. P~ro hoy nos d~mos cuenta de que hay un lazo constante entre la
No se puede, pues, establecer una separación rigurosa entre el pen- [ehg,on Y la filosofia griegas y que muchas tesis de los filósofos no se
samiento filosófico y el pensamiento religioso; hay, sin embargo, cierta explican más que por las tradiciones religiosas del medio. Por esto,
oposición, pues no se puede negar que los motivos por los que se ad- quienes niegan la existencia y la posibilidad de una filosofía china,
mite la verdad religiosa son diferentes, en principio, de aquellos por hindú, cristiana, son hoy día cada vez más raros y aparecen anticuados.
los que admitimos la verdad filosófica. Se presta adhesión a una reli- · Cierto que en Grecia el carácter grosero de la religión mitológica
gión porque se tiene confianza en el carácter sag·rado de la tradición llevó a los filósofos a liberarse rápidamente de ella. Los pensadores
que la expresa o en el maestro que la anuncia, mientras que a una cristianos e hindúes, encontrándose frente a una religión muy pura, ba- .
doctrina filosófica nos adherimos porque esta doctrina, tomada en sí sada en la idea de un Dios trascendente, pudieron desarrollar una re-
misma, satisface el espíritu./De aqut la incompatibilidad que se esta·, flexión filosófica dentro de los límites de su religión. Pero hoy día sa-
,bleció, en el Renacimiento, entre filosofía y religión, negando a los hemos que los filósofos griegos sufrieron el influjo de numerosas co•
'.espíritus religiosos la posibilidad de hacer filosofía, ya que prestan adhe; rrientes religiosas y sociales y se apartare~ de la religión mitológica.
'sipn a doctrinas por motivos distintos de los motivos racionales'. Du- Esto que es verdad de la filosofía en general, lo es también de la
rante largo tiempo, no se ha querido admitir que hubiera filosofía hin· moral más que de ninguna o_tra de las disciplinas filosóficas. La reper-
dú o chir¡a, pues el pensamiento hindú y chino se desarrollan en el cusión de la moral sobre la vida implica repercusión de la vida sobre
marco de una tradición religiosa, y muchos se negaban a aceptar que la moral, pues la vida precede a la reflexión moral, y el que no tiene
pudiera haber una filosofía cristiana. gana de cambiar su vida no la tiene tampoco de admitir proposiciones
Pero el desarrollo de los estudios históricos en nuestros días ha de- que le obligan a cambiarla. De otro lado, la imposibilidad de hacer
mostrado que este punto de vista es psicológicamente falso, pues los moral sin tener ya puntos de vista fijos sobre los principios fundamen-
filósofos son todos tributarios de numerosas influencias no racionales. tales del pensamiento como sobre ciertos juicios de acción particulares,
Igual que el resto de los hómbres, sufren el impacto de los sentimien, ,, reduce a nada la imagen del moralista que no se deja llevar más que
tos y de las ideas de su tiempo y de su país, .,( cuando llegan a la por puntos de vista puramente racionales.
edad en que _se comienza a hacer_ filosofía, se h~han-yás~t~rados de I'. . Esto no impide reconocer una diferencia esencial entre el pensa-
juiciÓs establecidos. La idea de Descartes de que se puede hacer tabla 'j ( miento filosófico Y el pensamiento religioso. El pensamiento filosófico
rasa d~ -¡ódo Ici que ·se sabe, de todo lo que se cree, de todo lo que se 1 justifica sus posiciones intelectuales sin recurrir a argumentos distintos

J___ --- -
ama, para edificar el pensamiento sin. ningún prejuicio, no pasa de ser ( .de los racionales. En este sentido, el procedimiento de la _tabla rasa de

""' ;"''""""' d, h=h,, d, ,.h;••:) --- --- __
)

32 El hecl,o m01al y la filosofia moral
Descartes puede ser un buen instrumento metodológico. La reflexión
religiosa, por el contrario, apuntala sus posiciones intelectuales con ·ar,
gumentos tomados de la autoridad de la tradición religiosa en la que
se confía. Cuando un cristiano o un indio hacen filosofía, tratan de
justificar, si pueden, sus posiciones intelectuales mediante argumentos
racionales, sin apelar al argumento de autoridad de su tradición reli-
giosa. Cuando un pensador sin religión hace filosofía, no procede de
manera distinta. CAPÍTULO lll
. . Añadamos que, en moral, pretender reducir la filosofía moral al
pensamiento moral no religioso es restringida de una manera que mata
,su interés, pues la influencia de las morales no religiosas ha sido muy FILOSOFfA MORAL Y MORAL CRISTIANA
{limitada, ya que el conjunto de la humanidad ha sido guiado siempre
en la vida por las grandes religiones. Si queremos reflexionar sobre la
moral de una manera verdaderamente eficaz, es preciso, pues, tomarla
tal como se presenta de hecho, es decir, dentro del conjunto de las doc- ----La moral cristiana ocupa un lugar tan destacado en nuestra socie·
trinas religiosas y filosóficas en que ha cristalizado. Y esto no se opo- · dad occidental que en muchos medios s~ la identifica_ con la moral a
ne en forma alguna a las exigencias de una sana filosofía, pues ésta exi- secas. En estos medios se considera la mqral cri~tiana como la moral
ge que se tenga en cuenta todo lo real del que el hecho religioso cons- eterna. No se piens;1...),'a que tuvo un comien_zg,_que hubo anteriormen,
tituye un elemento importante. te hombres y civilizaciones n2__gistianos y que estos hombres no po-
dían estar desprovistos d~oral. Muchos se quedan sorprendidos
cuando se les dice esto, y sólo tienen una idea muy confusa de lo que
podría ser una moral no cristiana. Por otro lado, las morales no reli-
giosas del mundo occidental son, en amplia medida, morn!es gistianas,
esto es, morales impregnadas de tradiciones y espíritu cristiano, como
tendremos ocasión de señalar en repetidas ocasiones.
Como, por o.tra parte, el autor de esta obra es católico y su libro
será leído sobre todo por católicos, es indispensable, so pena de incu-
rrir en continuos equívocos, precisar desde el principio las relaciones
d~Ja moral cristiana, en cuanto moral religiosa revelada, con la filo,
sofía moral.
r
---- ---
f.;-':a moral cristiana forma __ un conjunto que abr¡¡za a )a vez la mo,
ral natural y los datos de la revelación.
Mas, a fin de evitar los equívocos, será útil precisar aquí el sen-
tido de algunos términos.
f,"jJni,.nfi;i mnn,I. - .,

·--------·. - - - - - - - - - - - - - - - - - -
)
) El hec /,o moral y la filosofía moral
34 Filosofía moral y moral cristiana
)
35
·-·· ·- · Se entiende por ,;!,oral natural el conjunto de. reglas de acción de- El término "racional" constituye, por lo demás, una fuente cons-
rivadas dua natura!'ela deLhombre:1 Si la naturaleza impone coE1_er y tan te de confusiones.·
beber, habrá una regla del comer y del beber: si la naturaleza impone --Así, por ejemplo, unos toman "racional" como sinónimo de uinte..
al hol!lbre reflexionar, existirá una regla moral de la reflexión. lectual", y hablan de racional siempre que hay operación de la inteli-
La noción de moral natural es propia de la literatura cristiana, en gencia. Otros limitan lo racional a aquella parte de la actividad inte,
la que se opone a la moral revelada. de origen sobrenatural. Los no lectual que procede por razonamiemo.
)
cristianos no conocen más moral que la moral natural; y así, no la es, De otra parte, una actividad racional ~ más o menos exclusiva;
) pecilican, sino que hablan de moral a secas. Pero _co111.o ~_s__cristianos el razonamiento no se aplica nunca más que a ciertos dominios de pen,
) pos~~una ri:.Y"laf.iÓll que les proporciona cier_to número d.i, reglas mo, sa1niento. Así, el cristianisrno considera su fe "racional" en cuanto
rales basadas en otro fundamento, distinguen la moral natural de su concuerda con la razón y ésta le dicta su adhesión: mas, por otra par,
mor'!!._religiosa, _revelada. .. . .. ·---·. .. . . ·-
te, cuando presta su adhesión a Cristo, cree cuanto Cristo enseña sin
--l:lallamos también el término de moral racional en un sentido muy exigir justificación racional de cada uno de los puntos de la doctrina
próximo al de moral natural. ~moral racional es la moral elaborada tomados separadamente. Por el contrario, partiendo de vei:¡lades reve-
pqr la razón. l!sta debe basar su reflexión en la naturaleza. Moral ra, lM!a-ú~eología razona acerca de estas . verdades vecae así en un
cional equivale, pues, a mor;iL.r.elkxiYa o moral conforme a la razón. "!~Ci@al.is.Q!Liünitado a las verdades__deJa..le.
Ahora bien. moral conforme a la razón es también conforme a la na, La postura de los filósofos no es apenas diferente, según vimos.
turakza. Cuando se habla de moral racional, se alude corrientemente ~~ _s~rven ~-~razón. .razonante'~ .. a pa(tÍr de cierto. punto,. que es __va ..
a la moral en cuanto reflexiva o racionalmente elaborada, mientras que riable. ,En la exposición de los sistemas que haré más adelante, se ca-
moral natural se emplea en el sentido general de moral conforme a la lifica de "empíricos" a los que parten de un hecho de experiencia.
naturale~a, espontánea ·o reflexiva, bmda o elaborada. Ahora bien, los filósofos del siglo XVIII, que procedían de esta ma-
· ~ Finalmente, filo.sofía moral se emplea también en el sentid_~_e-mo, nera, declaraban que sólo recurrían a las "luces de la razón", y opo,
( ral rtfü:iúva, de manera más precisa en cuanto ésta se aplica a los ·prin- nían esa actitud a la aceptación de la revelación cristiana. Pero los
cipios fundamentales de la moral. Pero trátase siempre de moral natural. wstianos creen que la razón les ordena someterse a la revelación ...
isin embargo, en la ~oral religiosa, que es pa.ra ~.cristiano. u!'a Al encon.trar Y emplear las palabras "razón", "racional" y "racionalis,
m9.ral revelada, hay también una elaboración racional. La t~ología im, mo", es preciso tener presentes es.tas distinciones.
plica una reflexión racional aplicada a las verdades reveladas: La elabo,
ración racional no se realiza, pues, solamente en el plano natural. Así, •••
se dirá a veces de la filosofía moral que es una moral puramente ra,io,
na!, dando a entender con ello que la filosofía no recurre a ningún prin, Moral natural y moral revelada, ambas se imponen al cristiano.
cipio distinto de los que le proporciona la razón y que su espíritu ela- La revelación sanciona y sostiene con su autoridad la moral natural.
bora en un terreno estrictamente delimitado por las capacidades de la y la Iglesia de Cristo, cuya misión consiste en guiar a los hombres ha'.
razón abandonada a sus solas fuerzas. cia s~ etern.a salvación, define la moral natural y la religión natural con
el m1smo,.~ulo que los datos de la revelación . .J,Jloral natural y moral,
Es necesario precisar estas nociones para determinar de qué mane,
\r!'v_el~~"c~)inseparables': el abandono de la moral natural corrompería
ra estos asp<;ctos diferentes de la moral se encuentran y armonizan en
al crJ.lllil!ltsmo: la lglesta debe velar porque la moral .mantenga su pu-
el cri1\i_anismo.
reza, Y añade el peso de su autoridad a la inteligencia natural de los
problemas.
)

\ El hecho moral y la filosofía t1wral Filosofía moral y moral cristiana 37
\ --La moral natural se impone, pues, a los cristianos por doble mo- ·--,,Cristo nci_~_L\ln_p_e11sa_dor __especulativo: no vino a enseñar una doc-
tivo: en primer lugar, por__sí mi~ma, eri cuanto moral natural que co, ,(rriinnaa tendente a satisfacer nuestro deseo de conocer. Cristo__es un maes,
rresponde a las exigencias del espíritu; y, en segundo lugar, por la (
tr~e vida. Lo que vino a enseñarnos fue a vivir: es .el .S...aJ.vador: su
autoridad de Cristo y de su Iglesia, en cuanto forma cuerpo con la buena nueva es la nueva de la salvación, la nueva de que Dios es un
)
revelación. padre. que no_L;t._!!l.L}'_c¡uiere salvarnos. Sus enseñanzas, propiamente
\ Siendo ello así, se comprende que el cristianismo se sienta en ge- doctrinales, no tienen como fin responder a nuestra curiosidad y' dar sa-
) neral poco preocupado por determinar lo que ensta la moral_ natura_1 tisfacción a nuestro espíritu, sino indicar lo que debemos haw. Las
\
y lo que en ella modifica o le añade la revelación<.._La moral)o.rma u_n revelaciones doctrinales, en la enseñanza de Cristo, están subordinadas
toc!o.: __ !1..0 _l}_a~m:ú_ que __una__!noral, una norma de vida. La moral cris- a la finalidad práctica de su obra. Si nos revelan algunos misterios de
·--ti~na es la rei;¡la de vida de.Jos_:<:ristianos:: PocO importa que esta regla la vida íntima de Dios o de la acción de Dios entre nosotros, es porque
provenga de la naturaleza o de la revelación: el cristiano debe subor- esas verdades sirven de base a nuestra conducta, y es sobre todo para
dinar a ella su actividad; todo cuanto el cristiano. debe hacer, en cuan- que comprendamos lo que El es y lo que debe ser en nuestra vida.
to cristiano, es del dominio de la moral cristiana.
"7""La Iglesia de -~risto está tambié.n ~e~vicio_de_Jª acci§n y_or~en-
-~st~--n~_obst_~ p_a_ra queJo_que_ seJla_l!'_a _l11_oral cristian~. conste a la ·. tada hacia la accton. No consiste su m1s1on simplemente en ensenar,
~ez de elementos nat~ales y elementos revel~d_§'Ciertos preceptos de
la~orariiaiiiral se-hallan, como hemos visto, recogidos por la revela-
l sinQ.en salvar transmitiendo la enseñanza y la vida de su Maestro, y
en dirigirnos por el camino de la salvación. La Iglesia determina la
Cton: tal es el caso del Decálogo. Otros están definidos por la Iglesia regla moral con este fin y procura hacerla respetar: la finalidad prác-
como solidarios con la revelación; otros, en fin, los enseña simplemen- tica domina ·en todas sus actitudes.
te la tradición eclesiástica, sin definición sistemática. Y lo mismo pasa con todas las religiones. El caso de la Iglesia cató-
En todo caso, el· conjunto difiere notablemente de las otras mora- lica no es diferente del de las demás sociedades religiosas. Los dirigen-
les. El cristiano tiene conciencia de hallarse en pose.,ión de una doc- tes de la Iglesia so_n ante todo hombres de acción y de gobierno, ..Lo _
que preocupa a la Iglesia es la salvación: la Iglesia está animada -e
trina moral incomparable: y como este conjunto doctrinal no se en-
cuentra más que en el cristianismo, se siente inclinado a considerar la
·-·-- . . ·- ---·---
··- -----
impulsada pÓr uñ inm.eñso deseo de sálv"áraléis hombres. Para salvarse,
moral cristiana diferente de las otras en todos los puntos y a ercer 1 - - los hombres han de practicar el b~en: ·s; próclíraa:--pues, que lo
también que ¡odas los principios integrantes de la llamada moral cris- practiquen. Para practicarlo. deben conocerlo: se les enseñará en qué
tiana provienen del cristianismo, es decir, de la revelación. De aquí, consiste. El fin es hacer el bien; conocer es una etapa, un medio para
esa ·idea tan difundida entre los cristianos de que no hay vida ,moral practicarlo. Por ello, un conocimiento que no interese a la práctica,
posible fuera d_e la Iglesia y que la moral se derrumba cuando se aban- resulta ocioso; ¿ no basta con saber en qué consiste el bien? ¿ De qué
dona la fe, sirve investigar si tal precepto está mandado por ley natural, por la
ley natural o la revelación conjuntamente, o por sola la revelación,
puesto que en cualquier caso debemos someternos a él?
11 "--- Entre los especulativos y los hombres de acción reina siempre cierta
inteligencia. El especulativo se le hace sospechoso al hombre de acción,
( porque las preocupaciones de principio retardan el momento de pasar a
l.._Esta ausencia de distinción en la moral cristiana se acentúa por el
/ la acción. Cuando se sabe lo suficiente p>cra obrar, el hombre de acción
hecho de que la obra de Cristo y la misión de su Iglesia tienden a la
'·-•.e irrita de que todavía se sigan planteando problemas. Esos son, piensa,
acción, no a la "'cien~~,9

)
)

El hecho moral y la filosofía moral Filosofia moral y moral «istiana 39
placeres de estela; palabra ésa que entraña a sus ojos un sentido clara- lende es que la verdad cristiana brille en todo su fulgor y las almas se
mente peyorativo. sientan atraídas a la verdad, y no únicamente que se escudriñen doc-
~ vida de la Iglesia y los desarrollos doctrinales en la Iglesia se trinas poco conocidas o se reflexione sobre facetas mal estudiadas de
explican a la luz de estas nociones. Si la Iglesia es una sociedad de la .v.erdad, sin más finalidad que conocer por conocer.
peruamiento, lo es al servicio de la acción. Por esto, no comenzó por 1
· L~ historia g~l<Lfilowfía presenta un espectáculo muy distinto. Nos
org~nizar una escuela. una academia, un centro de estudios, sino misio .. / ofrKLe.¡cuelas J!e_ ¡¡ensamiento cuyo valor radica totalmente en el
nes. Los apóstoles predicaron a Cristo antes de definirlo; la Iglesia \ pensamiento y cuyos representantes no resulta particularmente intere-
vivió la erueñanza de su fundador a_ntes de sistematizarla, y ha aplicado s.ante conocer. Una doctrina filosófica puede ser anónima: la persona·
la moral de un modo en cierta manera instintivo, tomando de la moral lidad de un autor ofrece escaso interés para el valor del sistema .•.~~­
corriente lo que concordaba con el espíritu del Maestro, modificando lo trata de ideas y de verdad. Poco importa que estas ideas las compartal)
que necesitaba ser purificado, a la luz del Evangelio. ,muchos ~ poco¡/ El filósofo nos aparece más bien como un s~litárióque
Cristo había insistido en ciertos preceptos, como el de la castidad luiyi!° de li ·¡i,u'chedumbre y prefiere rodearse de algunos discípulos so•
o el perdón de las injurias: la Iglesia. ha hecho asimismo hincapié lamente o dialogar con sus ig11_ales.
en esos preceptos, presentándolos como la enseñanza de Cristo, sin
preguntarse cuáles podían ser de orden natural o de orden revelado,
sin preguntarse qué podía ser común al cristiano y a otras doctrinas. III
Después, cuando surgían dificultades, la Iglesia las resolvía según un ----...
juicio prudencial inspirado en las enseñanzas de .Cristo y en la tradición Cuando Dios habla, toda autoridad se borra ante la suya. Estando J
cristiana, guiada más por un sentido moral inspirado en Cristo que poi· seguro el cristiano de que Dios habla en la revelación, no hay por

el rigor del razonamiento. qué maravillarse de que los datos de la razón le parezcan de_ interés
--Sin _embargo, en la Iglesia ha.n ·surgido escue1a_-..-Je pens-.;,;;,nto,lj secundario. ....... ·
la Iglesia las ha fomentado en la medida en que servían al apostolado. La palabra de Dios es la expresión de una autoridad más alta que
La Iglesia sostiene e incluso organiza ohe1almente centros -de estudios la raZQI) humana. Ello no quiere decir que puedan ser opuestas una y
teológicos y filosóficos y hasta centros de estudios de ciencias po- otra: sabemos de antemano que cuanto viene de Dios tiene que ser
sitivas. ~ero se trata aquí de la simple investigación de la verdad por en sumo grado razonable. Y esto es tan cierto que puede parecer ocioso
sí misma: lo gue interesa a la Iglesia es la búsqueda de la verdad al comprobarlo. ¿ No arguye más bien falta de confianza en Dios preten-
~ervicio de las almas: y para convencerse de esto, basta volver los der comprobar la concordancia de su enseñanza con la razón? ¿No
ojos a aquellos que ha proclamado sus doctores. La primera condición equivale a citar a Dios ante el tribunal de nuestra inteligencia? Cuando
que les exige es que sean santos. Por eminente que sea un pensador. Dios nos dispensa el honor de hablamos. ¿ qué otra cosa puede hacer
no podrá ser proclamado Doctor de la Iglesia. si no es primero santo. el verdadero cristiano m_ás que f'~cibir con respeto, con sumisión. con
-Es preciso ser santo para ser doctor, pero no se necesita ser .~tor ~a reconocin1iento, con amor, cuanto Dios .tiene a bien decirle?
ser santo. Y casi todos los doctores SQ_Q hombres de a_cción. como los En este supuesto, se comprende que los hombres religiosos pro>,
Padres de la Iglesia, que son obispos, apóstoles y cuya obra es casi pendan a presentar las verdades morales, como las otras, bajo el ángulo ;
1
toda entera de exhortación o de polémica. Más tarde, de entre los que de la palabra divina más bien que de la verdad natural. · •

estaban consagrados a la enseñanza, muchos fueron trasladados a pues- Si un precepto natural prohibe matar y al mismo tiempo Dios, en
tos de acción, en calidad de obispos o superiores de órdenes religiosas. su revelación, promulga el mandamiento: "No matarás", ¿no es más
Y todavía hoy, al fomentar la renovación de los estudios, lo que pre- bello y más cristiano: yo no mato porque Dios lo prohibe, que decir:
El hecho moral y la filosofía m-0ral Filosofía moral y moral cristiana 41
yo no mato porque mi razón me dice que no debo matar? Siendo el racional. Si la enseñanza de Cristo respecto a la castidad c.ontiene ele-
servicio divino, la unión con Dios el objetivo de toda la ley, ¿ no mentos propios del cristianismo, y esta enseñanza propiamente cristiana
nos situamos de golpe en el centro mismo de la vida cristiana, refiriendo sobrepasa las exigencias y las posibilidades del orden natural, no se
a Dios todas nuestras acciones más bien que pasando por el intermedio podrá determinar esa enseñanza más que comenzando por establecer con
de la ley natural? Ante dos formas de argumentación, de las que una, rigor la doctrina natural de la castidad: y esta determinación es indis-
la racional, se inspira en el orden de la naturaleza y la otra se apoya en pensable, si queremos darnos cuenta hasta qué punto la práctica de la
la revelación y la tradición de la iglesia, ¿ no es una prueba de espíritu castidad se halla vinculada a la vida sobrenatural. Limitarse a considerar
cristiano preferir la segunda? Y puesto que e.stamos seguros de hallarnos la castidad como un manda1niento divino, sin escudriñar su razón, .sin
)
en la línea recta de la tradición cristiana, ¿por qué recomenzar largos indagar el lugar que debe ocupar en nuestra vida, tanto natural como
) sobrenatural, es empequeñecer la cuestión, y se corre peligro de hacer
trabajos de reflexión para reencontrar la misma verdad por la vía de las
evidencias racionales? imposible una visión exacta del papel de la castidad en la vida.
Y con todo, por muy natural que sea esta forma de proceder, no El-hombre de acción está expuesto a un utilitarismo impaciente que
está exenta de peligro. La evidencia racional tiene un valor que Sllbsiste se enerva con una larga preparación: no gusta de la discusión y, si es
incluso cuando Dios ha hablado: y existen numerosas razones que ha- jefe, desea que se le obedezca: si es subordinado, desea recibir consig,
cen deseable el que se la establezca. nas: lo que quiere es, no reflexionar, sino obrar. Siempre ha habido
Primeramente, la verdad racional tiene un poder en sí de orden que recordar a los hombres de acción la necesidad de reflexión: pero
distinto del de la palabra revelada. Ver la verdad de una doctrina sólo un corto número hace caso de ella.
en el plano racional da al espíritu una seguridad de carácter distinto De ahí el peligro del dogmatismo que encontramos en todas las
de la fe, porque la verdad racional indica la posición concreta de esta sociedades organizadas con vistas a la acción y que tan frecuentemente
doctrina en medio de) conjunto de nuestros conocimientos, o, si se se le ha echado en cara a la Iglesia católica particularmente. Este dog-
trata de una regla moral, nos hace comprender de qué manera se matismo no es en modo alguno privativo de la Iglesia: lo hemos visto
ajusta esta regla al imperativo moral conforme a las exigencias de en nuestros días aparec~r en la Rusia soviética y en la Alemania nazi,
nuestra naturaleza. El conocimiento racional de la regla da así al espíritu desde la instauración de estos regímenes, con una violencia y estrechez
un apaciguamiento complementario del mandamiento divino. Difieren tales que sobrepasan cuanto jamás se haya visto en el mundo cristiano.
uno de otro y no se excluyen uno a otro. A un espíritu religioso o ple- El dogmatismo consiste en imponer doctrinas como ciertas a fin
namente 'desarrollado le gusta comprender que los mandamientos divi- de zanjar las discusiones que pueden entrabar la acción. En la Iglesia
nos forman un todo armónico: le gusta la sabiduría divina en el orden católica se manifiesta en el deseo de algunos teólogos de encontrar
natural: los sabios adquirirán el sentido de lo divino escudriñando la na· en los textos inspirados tantas soluciones ciertas como sea posible y de
turaleza y descubriendo en las cosas una armonía que el ojo no sospecha. forzar por consiguiente los textos, lo mismo que los decretos de la
No deja, pues, de entrañar vulgaridad la actitud de quien se niega Iglesia, de manera que se supriman las discusiones. Se manifiesta tam•
a las fatigas del análisis y de la reflexión, desde el momento en que bién en el gusto por el argumento de autoridad, respondiendo a un
la voluntad es clara y cierta. Ello es excusable en los hombres de argumento racional con un argumento de autoridad divina.
acción, pero hay que añadir que los hombres de acción deben desear Hablamos aquí de gusto: se trata de una inclinación afectiva, de
que otros, a su lado, se dediquen a los problemas especulativos. Tanto una preferencia. Que la autoridad eclesiástica, encargada de la guarda
más cuanto que, en gran número de casos, la verdad revelada no está de la fe, defina los dogmas, cuando se hace sentir su necesidad, y re-
clara o es sólo parcial y necesita. ser aclarada por la verdad natural, y cuerde a los fieles la ley divina, no hace con ello más que cumplir la
ésta no podemos conocerla con precisión más que mediante la reílexión función que le ha sido encomendada por Cristo. El dogmatismo es una
)
El hecho moral y fo filosc,fia moral Filosofía moral y moral cristiana
) ---· ··-----~--- ·-·----·-· ----------- 43
deformación que exagera el papel de la Iglesia y se complace en el de una filosofía elaborada por católicos, ~ fuera verdaderamente un
dogma, en parte por deseo de_ mostrarse deferente con las inspiraciones pensamiento racional, desarrollado en el marco del orden natural, sin
divinas, en parte por una especie de pereza que se rebela contra los recurrir a Ja revelación.
rodeos de la reflexión y prefiere ir a su objetivo con menor esfuerzo, Aunque esta razón de oportunidad de la filosofía cristiana es mu-
puesto que se puede creer en una intervención divina, en parte _por cho rnenos imperiosa en sl que la p"rimera razón expuesta más arriba,
simplismo de hombre de acción que quiere llegar al resultado tangible causa por su naturaleza mayor impresión en aquellos que se preocupan
y a su vez se impacienta con las lentitudes de la reflexión. de las -exigencias de la acción. Si nos inspiramos solamente en esta
) ,__ Pero los resultados son nefastos. El dogmatismo lleva a descuidar . oportunidad, corremos peligro de dcselnbocar en__u~pensamiento mez-
) ~!
1
pensamiento racional y ahoga la reflexión. Cuando se está únicame_n\~. f quino, pero la preocupación piáctíéa ~e-e~Ít¡r la oposición-entre la
pre~upado por los_ argumentos de autoridad, no se detien~ uno a exa- I razón _Y la fe puede ser el _punto d~ partida cjüe nos lleve ·:;: ·comprender
"_'inar el alcance intrínseco de los problemas, y el pensamiento se ex- \ las exigenctas del pensamiento racional. · · · ··· · -
.~ mgue. . .
__I,.a djecadencia del pensamiento religioso que _ se s1g_t1.i:_ de e~t.o Qr!:
gina inevitablemente una reacción antirreligiosa_: algunos espíritus ad- IV
quieren la impresión de que en nombre de la revelación se les impone
--~.a reflexión filosófica es, pues, indispensable a los cristianos para
post~ras gratuitas no ordenadas ni por la razón ni por la revelación.
el conocimiento pleno_ de _las__'lerdades naturales, incluso ..t.l!i!J)QQ. éstas
Otros tienen la impresión de una separación entre la razón y la revela-
están unidas a la revelación. Incluso cuanJ;- la Iglesia define ciertos
ción: y de la separación se pasa fácilmente a la oposición. Pues enton-
elementos de las verdades naturales, la reflexión filosófica sigue siendo
ces sólo los espíritus poco religiosos o irreligiosos se entregan a la
necesaria para una visión de conjunto que sitúe estos elementos en el
tefl¡xión racional :__ se apartan frecuentemente de la tradición cristiana,
conjunto de los conocimientos humanos.
a veces se le oponen y a veces también esta oposición es sistemática y
Esta reflexión no puede desarrollarse plenamente más que en el pla-
- procede a su vez de tendencias afectivas más que de actitudes raciona-
no puramente racional, pues, en el plano teológico, la atención está ine-
les. En la medida en que el pensamiento cris_tiano adopta actitt1des dog-
vitablemente captada por los aspectos de la doctrina en relación directa
--matÍzfflte.s~el -pcrisam_iént~tjanO·. parece· sel' el único que repre--
con la revelación ; además, el teólogo 5e halla por profesión más preo-
senta el P!"Samiento racional. Así, a los ojos de los no iniciados, el
cupado del fundamento revelado de las doctrinas que de su articulación
pensamiento religioso se opone al pensamiento racional o filosófico como
racional. Se precisan, pues, especialistas consagrados a reflexionar sobre
un contrario, léase como un contradictorio. '

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como este pensamiento
los problemas del espíritu y de la vida en el plano racional; se necesi-
• rª_cional propone temas inconciliables con el cristiano, el público tie_ne tan filósofos cristianos.
la impresión d,,_ que la fe __¡,ide el ,acrificio_ de la razón, que es premo
I elegir entre las dos, que no se puede seguir una__y~tra.
.---.Se explica la actitud tomada por tantos filósofos en el Renacimiento,
Para llegar a saber lo que sobrepasa específicamente el orden natural
de la revelación hay primeramente que escudriñar el orden natural, re-
flexionar sobre él libremente, construir un pensamiento natural plena-
respecto a la incompatibilidad del pensamiento religioso y filosófico, si
mente desarrollado: el teólogo podrá después reasumir este pensamien-
· se piensa que la escolástica, representante del pensamiento católico,
to racional y refundirlo en una síntesis nueva que lo integre en la
estaba en ese momento en decadencia; y se explica también que esta
-revelación. Mas para que este último trabajo pueda realizarse, sin error
actitud se haya acentuado _todavía más en los siglos XVlll y XIX. -Por
de perspectiva y de manera que proporcione un conocimiento cabal
el contrario, este aspecto de la cuestión explica también por qué hasta
del conjunto de los problemas humanos, hay que haber realizado el
hombres de acción han podido, finalmente, darse cuenta de la necesidad primer trabajo con plena independencia.
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}
} Filosofía moral y moral cristiana
44 El hecl,o moral y la filosofía moral 45
}
Este trabajo filos6fico supone, pues, cierta libertad de proposici6n diciones de pensamiento de China y la India. Por falta de una visión
) exacta de lo que representa el Cristianismo en cuanto sabiduría huma,
y, digámoslo, cierta libertad de error. El pensamiento no puede pros,
) perar má.s que si se admiten nuevas concepciones aun antes de haber na, nos privamos de entender completamente todo movimiento de
comprobado todas sus facetas. El pensamiento se comprueba en la ·,_. pensamiento, sea el que sea, posterior a la era cristiana.
discusi6n; es la discusión la que hace aparecer los puntos débiles o -.- La cuestión puede enfocarse, pues, desde tres puntos de vista. En
fuertes de una concepci6n nueva; la discusión supone tesis discutibles; la Iglesia, para los que tienen la fe, la reflexión filosófica y la síntesis
y cuando las ideas son nuevas son necesarios tiempo y controversias filosófica integral de lo que es orden natural en la moral cristiana, son
para distinguir las novedades fecundas de las parásitas. requisitos estrictos para la inteligencia del conjunto y la determinación
También aquí el dogmatismo ahoga el pensamiento. Preocupado exacta del papel de lo sobrenatural. Esta moral cristiana natural es ade-
)
por la seguridad doctrinal, no por la búsqueda o progreso de los cono- más, según creen los cristianos, la moral natural verdadera, la moral
cimientos, con_dena inmediatament~_lo que le parece contradecir las filosófica o natural que corresponde exactamente a las necesidades, a
concepciones admitic;!as hasta _.,11!###BOT_TEXT###gt;nces. Cuando espíritus dogmáticos las aspiraciones y a la naturaleza del hombre. Si los cristianos están
ocupan un puesto importante en la Iglesia. el pensamiento católico cae convencidos de la verdad de la fe y si están obligados a procurar ganar
en letargia. Pero el dogmatismo no representa la tradición oficial de la para ella a todos sus hermanos. no es menor su obligación de procurar
lgl!:$ia. Cuando se lee la historia ~e las_ controversias religiosas. queda ganar para las verdaderas perspectivas de la moral humana a aquellos
uno frecuentemente _sorpreruIKlo__dela mansedumbre Icon que la Igle- a quienes no logren ganar para la fe, pues si la moral humana del cris-
si;1__ha soportado largo tiempo herejías evidentes, de la paciencia con tianismo es sólo una parte de la verdad moral, cuando menos es una
que ha esperado a que los emires se· reabsorban por sí mismos, del verdad y toda verdad debe imponerse a los hombres. En fin, en el
tiempo que ha tardado en _conde.!_l_arJo,s. plano de las morales comparadas y en el plano de la historia, la moral
J F•Jera de la cuestión de la revelación, es decir, de la cuestión de humana del cristianismo, dentro de sus perspectivas exactas y en el
saber si Cristo es el enviado d~ Dios y con qué _título habla en nombre lugar que ha ocupado y que ocupa todavía en el pensamiento humano,
de Dios, la moral cristiana S" prese11t~ como una sabiduría de vida de la debe_ ser_ colocada entre las demás; y si los cristianos que tienen plena
que podemos aceptar muchos ténüinos, sin que 1-:i- palabra de Cristo conciencia de ella no la proponen, ¿quién la propondrá? Sería imposi,
sea tenida por palabra de Dios. El ideal de la fr.aternida_rl __b_ll11lil_pa. que ble enumerar los equívocos y los errores que han brotado de la mala
está en la base de la _moral cri~;iana, ha sido aceptado por muchos inteligencia y de las perspectivas erróneas de la moral cristiana y que
incrédulos. Para determinar lo que. en esta fraternidad, depende del son el resultado de no haber sido muy frecuentemente estudiada en
carácter divino del mensaje de Cristo y no puede realizarse más que en cuanto moral humana más que por pensadores extraños al espíritu del
la adhesión a su divinidad, hay que comenzar por estudiarlo en el Cristianismo.
plano natural y en cuanto sabiduría humana. •••
--Una filosofía mofil _cristiana es, pues, indispensable al_pensa-
miento c.ristiano para cobrar plena conciencia del mensaje de Cristo. Y _Pero ¿qué_ ~ucederá al moralista cristiano si tiene una impresión
no. lo es menos al pensamiento humano en general, tanto no cristiano de mcompat1b1hdad entre la enseñanza de Cristo y las exigencias de la
como cristiano. a fin de situar el cristianismo y los valores morales pro- razón? Su postura no será apenas diferente de la de los filósofos no
venientes del Cristianismo, en el conjunto del pensamiento humano. cristianos, pues hemos visto que nadie hace moral sin convicciones
Todos los pensadores occidentales son tributarios del pensamiento cris- ~reestablecidas: La ~e se impone al espíritu del cristiano por un con-
tiano; y desde que el Occidente se ha puesto en contacto con el Extre- ¡unto de conS1derac1ones extrañas a la regla moral; no se somete a
mo Oriente, el pensamiento cristiano obra incluso sobre las antiguas tra- Cristo en razón de la moral que ~ste enseña, sino que acepta la moral
)
) El hecho moral y la filosofía moral
)
de Cristo p9.1:qu~~ree en !!!. Si tropieza con una opos1C1on aparente
entre el pensamiento racional y la enseñanza de Cristo, la sabiduría le
dirá que suspenda su juicio y reemprenda el estudio de toda la síntesis.
Sin duda pasará por horas de angustia, pero si la fe sigue imponiéndose
a su pensamiento sin que él consiga conciliar las exigencias de la fe con
sus propias concepciones racionales, la única conclusión lógica que cabe
deducir de aquí será que no logra anudar su sistema en un todo.
De hecho, el ascetismo del renunciamiento a la explicación, es tan
penoso para el pensador, que la mayoría recurrirá al procedimiento
)
que encontramos frecuentemen.te entre los pensadores no cristianos y
saldrán del paso gracias a un sofisma que no se atreverán, las más veces,
a confesarse a sí mismos. Este recurrir al sofisma constituye una esca-
patoria que atestigua simplemente la debilidad humana, debilidad mo,
SEGUNDA PARTE
r.al aún más que intelectual.
Pero ¿es que el filósofo cristiano va a temer realmente este escollo?
La respuesta nos la dará el resto de este tratado. La única resp11esta que
se puede dar desde ahora es que el autor de estas páginas, habiendo POSTURAS FUNDAMENTALES
hecho siempre cuanto estaba en su mano para practicar una perfecta
lealtad de pensamiento, jamás ha _tenid_o con_c:_iencia_d~ !~tirse_<:,bstacu,
DE LAS MORALES HUMANAS
liz~d_o_¡><>~nj11gun:i_c:l~Ias_ doctrinas del Cris~a.!)ismo; antes ~l contra-
rio, ha hallado siem.Ere en la .. sabiduría de Cristo y de la Iglesia una
plenitud racional que da satisfacción a todas las necesidades del es-
píritu.
)
)
)
)
)

MilTODO DE EXPOSIC!óN

Después de haber expuesto cómo se presenta el problema del
bien, cúmplenos examinar las principales soluciones que se han pro,
puesto, A primera vista, la multiplicidad de los sistemas desconcierta
el espíritu; pero veremos que, al considerarlos atentamente, se descu-
bren puntos de convergencia y que, las aparentes oposiciones, son más
frecuentemente diferencias de puntos de vista que oposiciones reales.
)
El interés de las diferentes posturas morales radica en lo que cada
) una de ellas contiene de verdad. En efecto, cada una, o lo que se puede
) llamar cada uno de estos sistemas, corresponde a un punto de vista
real sobre el que los autores han llamado particularmente la atención:
)
y el error de los sistemas está generalmente menos en lo que afirman
que en lo que descuidan. El error se reduce casi siempre a no a_firm~r
sino un aspecto de lo real, sin ver que hay además otros, o a dar al
aspecto sobre el que se c~;..~~~tra ia·-~tención dei-¡ut~~-~n relieve exce,
sivo. A veces, cuando el filósofo está dotado de espíritu polémico, aña,
de demasías contra los que no comparten sus puntos de vista o se com,
place en excesos de lenguaje por gusto de bravata o de provocación.
Pero estas últimas notas son de importancia secundaria. Lo que
nos interesa es espumar de cada una de las grandes posturas históricas
la verdad que encierran y reunir así los elementos que nos permitan
construir un sistema perfectamente coordinado. Esto indica en qué me,
dida se puede hablar de un progreso de filosofía moral. Cada vez que
aparece una nueva postura, ésta subraya el valor de ciertos elementos
Filn,;nfb n1nr:iT. - 4
• ,_. l' ~
) ']I :i . ¡ .. J .:, Bl81101EC~.., ~
)

)
5-:.º:_ ________P_o_s_h_,~_ru____c/1mda,ne11tnlc:_!-..:..}ªs ,n01'n!'::'_ h11m,11u,s Método de e:,;posición
:::.:.:.:.::.::__::_..:.:::~:.::__~~~~~~~~~~~-----=~~'ü<,s~~¿¡-l1~__.,,~-·
51 , ji
de las aspiraciones humanas, de las condiciones de existencia del hom- la sabiduría cristiana que constituye a nuestro juicio el cor ID.l~c--·'
bre y de la regla de acción, desatendidas hasta entonces, o al menos de las grandes orientaciones del pensamiento moral 1,
destaca ciertos elementos que no habían recibido en los sistemas ante- Esta exposición de los sistemas no es, por otra parte, completa,
riores el lugar que les correspondía, y hace posibles así sistemas nuevos pues no es nuestro propósito hacer una historia sistemática de la moral,
mejor articulados y mejor proporcionados. sino indicar las posturas más características, a fin de encontrar en ellas
El escollo de este méwdo consisuría en querer construir una espe· materia de reflexión. Ésta es, pongo por caso, la razón de que la moral
cie de sincretismo en el que se pretendería hacer entrar a viva fuerza de Platón y de Aristótdes, de Santo Tomás o de Descartes no figuren
todo lo que se encuentra en cada uno de los sistemas. En realidad, el aquí, y ello por dos motivos.
provecho del estudio de los sistemas, consiste simplemente en que nos El primero es que estos filósofos son ante todo metafísicos, y la
permite distinguir con relieve más acusado cada una de las facetas del moral ocupa sólo un puesto secundario en su obra: el segundo es .¡ue
problema moral y de la realidad humana de que depende su solución. su moral es una moral de equilibrio que trata de conciliar los puntos
Un sistema verdadero debe respetar _todo estos datos. de vista. La historia revela una tradición continua de moral de equili-
Mas para comprender los sis.temas es preciso separarlos de las esco- brio que reaparece entre todos los pueblos y cuyos modelos más caba·
rias que los recubren -torpezas en la presentación de las ideas, equí- les se hallan sin duda en la moral china. Esta tradición constituye el
vocos en los términos, compromisos con metafísicas poco afortuna- elemento esencial del pensamiento moral: pero estos sistemas ponen
das-, de suerte que descubramos la intención a que responden, el sin duda menos de relieve los aspectos particulares del pensamiento
aspecto de la realidad que valoran y, por tanto, la parte de verdad que moral. Por lo demás, se relacionan en sus grandes líneas con la moral
contienen. Sucede con muchos sistemas lo que con los obreros aquí expuesta y presentan por ello menos interés para nosotros como
trabajan en excavaciones y manejan la pala con sobrada rudeza: cuan- instrumento priinero de reflexión.
do. exhuman una obra de arte, la destrozan al mismo tiempo : y ha y
que poner después un cuidado infinito en reunir los .trozos.
Un buen número de posturas inaceptables o de ilogismos de los •••
moralistas nace de las concepciones metafísicas que inspiran sus mo-
rales. Ya hicimos notar que no se puede co111prender_un_a__r.no_r~l~~_c~_:_
nocer la metafísica del autor. Tendremos, pues, que indicar, para cada Mas, de otra parte, es imposible juzgar los sistemas sin aplicar uno,
una de las posturas morales, la metafísica de que es tribútaria; pero no pues juzgar es comparar con un contraste de verdad.
nos detendremos a discutirla, pues las cuestiones de la metafísica no Esto es común a toda encuesta filosófica. La encuesta filosófica su-
son de la competencia de un tratado de moral. Nos bastará con indicar pone al menos una visión pre-filosófica de la cuestión.
nuestra propia postura y subrayar el lazo de la metafísica y la moral En el caso presente, esta visión pre-filosófica está representada por
en cada caso. la "moral de las gentes de bien", que se sitúa de golpe en un cierto
El orden en que se exponen los sistemas no es un orden histórico. clima y nos permite emitir un juicio acerca de los sistemas, sin excluir
Éste perjudica a las verdaderas perspectivas del pensamiento, ya que el rectificar después lo que un análisis más profundo nos pida co-
en todas las épocas encontramos las mismas posturas fundamentales. rregir.
Hemos preferido seguir un orden lógico, clasificando los sistemas según
que correspondan a un pensamiento más matizado, comenzando por
I Se encontrará una hi5toria b;i.stante completa de la Filosofía Moral
los más sencillos y elevándonos progresivamente hacia una visión más
y robre todo una bibliografía completa en LE SENNE, T raiti de mora le
amplia de las exigencias de la moral, para .terminar con un esbozo de générale, París, 19;¡2.
) La negación de la regla moral 53
)
la existencia de una verdad absoluta, cual<l!!i~ra ~ se3L constituye.
\ un fen6meno _de lasitud intelectual que no aparece más que con las
) I civilizaciones envejecidas::J Se le encuentra en todas las civilizaciones'
antiguas, en China y la ·India, en Grecia y en nuestro tiempo. Sigue'
a períodos de_ef~.ry~sgn~ia.J!ltelectual y :de entusi3Sl11Q.raciooalista .en
)
que se creía que iba_~ ~---r~~lv_~r. Jodos los problemas con las solas Ju ..
) ces de la razón. Esta efervescencia intelectual se vierte en múltiples sis-
CAPfrULO PRIMERO temas que se oponen unos a otros, a veces con acrimonia, cada uno de
los cuales pretende dar la única fórmula exacta y completa de explica-
ción del universo. Tras un período de exaltación, el desencanto sucede
LA NEGACióN DE LA REGLA MORAL al entusiasmo. Se comprueba ue las discusiones fracasan en su em,
peño de poner e acuerdo a los hombres y que no se logra una verdad
universalmente re~onQcida. Unos tienen la impresión de que todo el
mundo está de acuerdo y de que las discusiones versan sólo sobre pa,
Antes de abordar las diferentes concepciones del bien, se plantea labras; otros creen que no se puede llegar a un acuerdo, que todos los
una cuestión preliminar: ¿se puede dar una fórmula del bien y hay sistemas tienen su valor, que se puede defender o impugnar cuanto
obligación de buscu)a? Ha habido en todo tiempo filósofos que lo han uno quiera, y que toda filosofía resulta vana. ~-n__a:on_:~_a_erece d escep,
negado y en ciertas épocas esas filosofías cobran una importancia más ~ticismo,que_ no es 111ás_ t:¡_U':_d fruto del cansancio. El espíritu renuncia
considerable. Tal fue el caso de los escépticos en la antigüedad griega a la firmeza de la adhesión. Prefiere balancearse de una a otra doctrina,
y tal es, sobre todo, el caso de nuestro tiempo. comp~endeao todo sin elegir nada, y se tiene la impresión de ap~~~cer
La actitud de los escépticos en la antigüedad no ofrece apenas más -inteligente mostr:indose receptivo a toda doctrina, lo que equivale a
que un interés histórico, por lo que no vamos a detenernos en ellos; cerrarse a todas.
pero sí conviene decir unas palabras de la actitud general de pensa- El esceeticismo no .s~ aplica_solamente _a la _111_0~"!,. E]_escep_ticismo
miento a la que responde el ~cepticisn,a pues esa actitud. constitt¡ye moral depende de un escepticismo más general que se aplica a todo
un elem_ento pennanente, J.e:._ la filoso/la. \;., _ conociiniento. Se ha refutado muchas veces el escepticismo, demostran-
• 1La~cu.e~ti<>11_ de sabersi ex_~te un problema !!'º!.ª!,: ~s decir, si existe -do que no -mantiene su lógica hasta el fin. que no se es mmca escéptico
.una regla moral independien.te .del. hombre, a'\ la que éste debe some- ' más que en cierta medida; pero estos argumentos hacen poca mella en
!~y-quedebe busca!_J>ara sometérsele, es lógÍc;;;,er,te -la primúa \ los escépticos, porque_!'] escepticismo nace de tendencias afectivas tan,
.cuestió_n que_~e .. elantea al filósofo mando aborda la filosofía-de Ji.ac- ~ \o como racionales. ·
ción. En efecto, como el análisis descriptivo revefa-UO-~b~O·raf . ZOó - Las f~~111¡; d~l escepticismo son diversas. Vamos a estudiar la for-
ca.rá<:t~J_ cl~_imper,1tiyo_..__p_are-.e..t _que_el. espíritu debe inmediatamente pre .. ma que ha tomado en nuestros días y sus repercusiones sobre la filo-
_ .. gimta.r$~ .qué vale. esta experiencia y si responde a.una.. cralidad ...si¡¡
embargo, esta cuestión no aparece cronológicamente hasta bastante tar-
,. sofía moral contemporánea. Estas npercusiones son muy profundas, y
veremos que ese trabajo de disolución de la moral no ha sido entera,
) de, pues los espíritus sencillo~- n~"__~a_plant.ean .. Para el -~spíritu sen- mente vano. De las discusiones acerca de la posibilidad de establecer
C:140, la existencia _de k mor:if es u11.~ evide!1.cia: podrá disc,utir su una regla mo~al saldrá quizá renovada la moral.
éontéiiído ..y sus princíiios,
-----· --- ••.. -------·-- --
nero no duda aue exista una .. La duda en
_ _ ,::_ _________ =-.....::i.,. __ . -· . --~~----·- -------
)
esta materia, como la 1:1cl_~ ~~erca de la ¡,osibilid.ad de la filosofía o de

----------------------·--··-- ---·
'
)

)
54.~________P_o_s_t_ur~as.:.._,f~u~n_d~a~m~e~n~tn=l=es::__:d=e:_::las:::___~m=°"~ª~l:es:'.....'.h:•~1'1"'~·,~,as La negación de la regla moral 55
)
filosofía consiste en un curioso sincretism.o ..~\ª5. tendern;_ias evolucio-
' i '
) ,,· ¡·1~·····, ,.,,,.~.1'_1,_!,,.,,.:,0 1·, l\{•(t.·.. ,,·r·',''•·'•;'!'i•i' ··lcl'( ..i.
1

nistas y biológicas de su tiempo. Su concepción del optimismo liberal
) ~"-- . -- ·----- / de la época~ expresa una Te profunda en el progreso: ~ometido_aJa ley
ce tlcismo.. oderno ado ta 1 forma e relativi •mo, 1,ste con-
)
de la selección natural, el hombre evoluciona hacia un estado cada vez
siste en una ru11u.íi del.es .ÍIÍ!.!!....cl.~ as ecto muchas veru" dogmático
m:r.··¡;erfecto que se expresae_n _,ma diferencia~ió11_ c_re-9.en_t.",.. graci~~-~
) Y en t:no_ .9 alguno escéptico en apariencia, gue_rec aza to o a so uto
la cual cada uno se adapta lo mejor que puede a las condiciones de
)
y. por tanto, todo en sí. No hay, pues, Dios, ni alma~ nínoiTiore;-ni vida que le son propias. La evolución de la moral corre pareja cor1Ja
cos;is__~.E_<>_.h~más que relaciones anudándose en relaciones, y numero-
) evolución de las p~rsºnaJ.idaq_eJ;, en el sentido de la diferenciac:_ión, has-
sos Sl~temas ~ra~an _de explicarlo todo por u'tio u otro procedimiento,
ta que cada uno, cobrada ya plena conciencia d_e s_u _naturaleza propia,
) r_~d!!_C!_e!'dO J~cl()_ <>~J~to_de conocjmiento reJaci~~-es.]J ... - .
,Jse hace su moral ~sonal. Así, pues, basar pnnc1p1os comunes a to-
, •. Com~ el esceptlc,smo _en gen~ral, 1 re at1vis o 'es un ·estado de es-)1,,
)
·pmtu mas que una doctrina; mas o menos acentuado lo encontramos
!
d~~. o inclus~-;-::,arios:-~·{o es más que una etapa más_o menos primi ..
) ltiva de la que el progreso pide que nos ema~ci~e~os.\~n la ~~~}da en
·en gran núinero de doctrinas y en todas las formas de pensamiento.
) que se admite que cada cual debe tener prmcip1os diferentes, en esa
En mor~h. parte del prin~!PÍS' ~e que no hay nada de común entre los
misma medida se avanza hacia la perfección, que no sería alcanzada
) . hombres -no hay naturaleza humana uniforme-, ~,e, por tanto,
hasta el día en que cada cual tenga sus principios propios, estrictamen-
) 1.no. ~~~P.YJ~e encontrar ningú!l principio de acción aplicable a todos,
te individuales y enteramente diferenciados]
qu_e. nC>_".".IS!~, '."'"· ~¡~ mor_al,. sino varias, tantas cuantos hombres, y-
)

)
q11~faJ>er[,;.551?n .¡!~ .la mc,ral !1.?_~~riba c~!~.&:.!..~un sLStema exacta- ,
m~n~_pr_o <>~9onado a la naturaleza_ humana a licable a la totahdad
µ:>1 ¡ _La c:on,¡w.ción ,relativista impregna profu~damente to~o el pen~-
miento la literatura contem oráneos se difunde a traves del no-
I dico, la novela y las demás vías de acc:5~~l?.s es~ritus. Se. insiste en
) ~~_los hombres! aun _.Fermitiendo a las diferencias in ivi ua e,-1nan1-
lo que diferencia a los hombres, nunca en _1c,__~1e os __a¡,~~'"~ª· Cada
)
i~l~~.!~· tríi~ gu;" la per~ecci6n .de la. mQrí!l )e enEiñt~a en la difer~-;;- cual debe seguir ,u·i naturaleza ..Y.~~~-ª cualtieneEun_~ naturaleza dife-
EªClon ~reciente de las morales hasta un término ideal que sería tener
rente: lo que es bueno para uno no debe serlo P.ª.(ª. otrn: el matrimo-
(tántas _lllorales cuantos hombres existen: ~ (
- .;;o indi;ol~ble ~ la mejor forma de unión para ciertos tipos de hom-
"--ta enseñanza de ¡¡•moral d;be pues, consistir en abrir los cspm-
bres: otros, en cambio, desplegarán y desarrollarán mejor su natura-
) ~ J!_",~'!,.c\L.ue cada '!!'.". busgu,1;5;¡:;mor,o:I. Las morales históricas son , leza o en la poligamia o en las uniones sucesivas a corto plazo: algunas
s1mples.e1emplos de adaptación de la moral a las diversas aspiraciones
) sociedades protegen con grandes gastos la vida de los débiles, niños
de l_os espíritus. "En estas imágenes diferentes o, por mejor decir, con-
canijos, ancianos, incluso la vida de los anormales: y ello se justifica
trarias, de la verdad, cada uno deberá buscar la que conviene a su vida,
habida cuenta de las condiciones en que tales sociedades se hallan: en
) a sus aspiraciones. El pesado privilegio de nue~tro _tiempo consiste. ':_n
cambio, otras condenan a muerte a los viejos y a los débiles, y deben
ver__re11;i_cer y florecer ala _vez todas las doctrmas que sucesivamente
) hacerlo así si quieren vivir y prosperar. Una y otra práctica tiene, pues,
han tentado la curiosidad humana. Tod" lci_íiii~ sej,~eclel;acér-.ñ-r.,:
el mismo valor en sí; su valor lo crean las circunstancias. Por otra par-
vor_de un es.eírit11_ ~ven, perplejo ante la elección, es ay,;J;d;-;; ~~­
te, los pueblos tienen, igual que los hombres ..m individualidad: el bien
) cono~i,r~e__y_tr~!~!!"_ e_I111_1_11bo _4el espíritu humano" 1.
del alemán y el bien de Alemania no son el del francés o el del espa-
Una de las fórmulas más completasde-·;sterelativismo moral fue
ñol. El honor alemán es verdaderamente el honor alemán: pero ese
dada a finales del siglo XIX por Her]¡_ert Spcnc·e~(¡-!h.;,1903): cuya
honor puede ordenar actos que deshonrarían a tm francés o a un ruso:
¿córno establectt' una inedia entre lo que conviene a un chino, a un
I DARLU, en BELOT, etc .• l!tudes Jur la philo1ophie morale au X[Xe
.sie'cle, París, 1904. Introducción.
negro y a un europeo? La historia, las ciencias sociales, el folklore, la

----·-----
)
Posturas fundamentales de las morales humanas La negación de la regla moral 57
psicología, son citados sucesivamente a dar testimonio de las diferencias abandonarse a los instintos, pues no ofrece ninguna línea de resist_encia
ilimitadas que separan a los hombres. Se es como se es, y la vida debe al que opone como regla decisiva de su conducta moral: "Yo soy así;
plegarse a la naturaleza; la noción misma de una norma moral um· hay que tomarme como soy". Esto enclerra una parte de verdad, como
forme constituye un desafío a_la_realidad._ veremos, pero no es toda la verdad.
El __p~!P,ci'E.:1.o re.lativista se encue~ntra_ en nl1est:~_-ª.~~~-ast~ __en las-··-
••• morales más sólidamente construidas. En su Traité de morale générale,
R. Le Senne,' después de exponer los principales sistemas, se pregunta
- - -Tendencia más bien que doctrina, el relativismo impregna los es- qué provecho podemos sacar de ellos, y comienza por descartarlos to-
píritu, en proporción variable; y a pesar del radicalismo de sus peti- dos: "Ninguno de los principios fundamentales d_~ l'!§ diversas mo-
ciones de principio, no sostiene nunca su lógica hasta el fin. Cuando se rales ni, por tanto, ninguna_ de las morales, pueden ser _considerados
habla con un relativista y se le dice: "Usted pretende no ver nada de como suficiellt_es". Ñ~ cabe. pu~, elegir entre e.sos sistemas ni se puede
común entre un chino y un blanco; pero ¿ cómo se explica usted que siquiera pensar en hacer un sistema de todos "para construir~n:,oral
un cirujano blanco, con sólo sus estudios y sin haber operado nunca más más comprehensiva, l_a_,no_ral,_qu_e_ pondría a cada uno en su lugar ... ".
que a europeos, pueda abrir tranquilo y seguro el vientre de un chino Por el- contrario, ;¡~ _er~cis_c,_ _gua!_cl~rs~ de descar_t_a~ _njn_S"_l"IO _de_ los
y encontrar los órganos exactamente en el mismo lugar?", él responde: principios que las diversas morales ponen a nuestra disposición" -si
"No es eso, evidentemente, lo que yo quiero decir", Si se le dice en• no exis_te mor_al v_erdader_a, tampoco e:><is_te !llora\ falsa-, pues "cada
tonce.,: "Usted pretende no ver nada de común entre un chino y un uno da al hombre un poder nuevo. Pero el hombre no_.ffi!.!;de atenerse
blanco: ¿ cómo explica usted entonces que un chino pueda aprender a estos ·principios ni a la totalidad d;- ellos. La unidad real no consiste
nuestra lengua, hacer estudios en nuestras escuelas y volver a China en la unidad sistemática de nocionesqÜe formarian ·erioéfo-ci-;-;;;-;--;i"un- .
.• enseñar a sus com¡,atriotas lo que ha aprendido entre nosotros?", do moral; consiste enli-unidad viva del espíritu mismo,del que toda_
os volverá a responder: "No es eso, evi¡lentemente, lo que yo quiero objetividad es solo expresi6n o instrumento" (págs. 520-523).
decir". Y si añadLS: "¿ Cree usted que nada hay de común entre la Estas fórmulas no son ·muy C!iTcrentes, en el tenor de su letra, de
atracción de un chino por una china y la atracción. de un blanco por las que sirven de introducción a nuestro estudio de los sistemas: se
una blanca? ¿Cómo explica usted entonces que pueda incluso suceder distinguen solamente como las _dos vertientes de un tejado, que arran-
que un chino ame a una blanca y exprese sus sentimientos de manera can de la misn1a viga maestra, están construidas con los mismos mate~
que toque los ,entimientos de ésta?". él os responderá de nuevo: "No riales y se oponen únicamente en el sentido de su caída.
e., eso. evidentemente, lo que yo quiero decir". __Lo gue el relativista ,, •.· .
quiere decir e.s, simplemente, qu~_ ~-"~te_'.',.,$!~ndes diferencias entre los ,
hºmbres, que esas diEerencias s_on__l!l_ucho más profundas de lo gue se
"t .' 1.
11
.. creía en. tiemp5>5_pasados,q_ue las morales __ antiguas y las antiguas ins-
tituciones no tenían suficientemente en cuenta tales diferencias. El re-¡ ·. El relativismo impregna profundainente la filosofía moral del últi-.
lativismo se explica por una reacción; y, como la mayoría de las~ · me siglo, aunque bajo este relativismo se haya propuesto más de un
_2~nes, -~-r~11sfi"ere-~i fóiinulas alisoli.íta,to-qllete-a.pafece en él ¡)T~'!?, · sistema;(¡a5;-C<l!1_Cepc(o~~S ~ás, repre_sentativas se encuemr~n- en_ la CS•
relativo, 1 cuela soc,ologrco.-pos1ti~!!_~.! ele una parte, y de otra, en ciertas apli ..
· Pero si el relativismo nQ _resiste a los ejemplos prácticos, se expresa cácioriesclé laJilosofía de los valores. 1
constantemente en fórmulas abstractas que se presentan como absolu- Fundado oficiahne.Jlle por Allgusto Comte (1798-1857), el posi-
tas, y sirve de pretexto para todas las concesiones morales. Acarrea el . tivismo es fambié_ri_ ]!.~actitud más que un sj_stem¡¡, y ..u el resultado
)
)
Posturas fundamentales de las mMales humanas La negación de la regla moral 59
de numerosas corrientes de ideas y sentimientos que se desarrollan en Pero un sistema de moral es il)c_on_cel:,jb_l~_E!a.~l _e_Cl_~itivis!'!o. _No
el mundo intelectual mucho antes de que Comte formulase los prin, I admitiendo ni __ metafísica ni principios racionales, n,o.puede·_ªQl)lit}r ..
c1p1os. ·,tampoco nada que fundamente una: reifa .º. ,;~;-;¡_;¡;;;;.;ª, El'positivismo
(E'n la base _del positivismo aparece primeramente una conce ción . es un fenómeno muy representativo de la disposicjón intelectÚal que
,negativa de la filosofía :\es ilTlps,siblel lo que hasta entonces levaba e r_esulta del abuso de las especulaciones metafísicas y que trae consigo
·nombre de filosofia, e~to es, un conocimiento racional basado en una el horror hacia__ el tr~b_ajo__r~~ion~. l,EI posjtjyj5ta cxprciro•ryH una ~-
\realidad discernible por el espíritu, pero inapresable por los sentidos. ' p~_a_ncia casi instintiva hacia la metafísica_; tan pronJ_o__ ~o~..se ve
- - El espíri!~..!iu!!J_ano_11o__Eue~~ e~n':~r~~l~ naturall'za ínt~a J,_las_ca_u, sú'ígír en el hori~o~te del pensamiento una tendencia a i-ecí1rrir a ~pr,ri;'
sas de lo real; las esencias le son inaccesil)fes. No conoce mas que el cipios · o a u.n razon;¡mienta .. qur.. sobre~• lo que nos .d.¡n lo.1.. L~ul-
IeriOmcno, y las ~~~;tr~zcciones del espíritu se iI;nitan a deducir de la tados .del~ ~x~riencia inm~diata, corta la discusión y s.--~ügia en
observación de los fenómenos las relaciones constantes llamadas leyes. una abstención d;;~;;nfiad~~~~lar'andéi' q~é 'Je -esta manera. iiosaen-
Todo lo que va m~s-ál!Tcte- este trabajo es fantasia: í:l__gJdl:ll duas.... turamos por .. un t,:rreno por ef qu'é no se puede llegar a otra cosa más
esencias es lo que_ Spen~~-~.!-~iscípulo de Colllte en este punto, llamará que a disputas verbalistas.·
IÓ "incognoscibl~". No_ afirmamos lo incognoscible, ni_ tampoco lo ne- ! Es, sobre to~·d·si¡¡lo XX cuando el positivismo i11vade la mo,
gamos: no escapa: no hay que ocuparse de él. \ral. La -obra d/{,_évy-BruljP (1857-1939), La morale et la science. des
Prácticamente, el f'.'sitivismo va más lejos, pues la actitud que co~- moeurs (1903), ha Tcirír,"uiado y difundido la concepción positivista de
siste en declarar que, 110 nos ocupamos _:le lo que sobrepasa los sent1- I la moral..
!dos, nos lleva a trata'rlO. como inexistente} Si existen esencias, si existe "CT El autor formula contra la moral normativa un conjunto de obje-
io racional. si lo racional nos introduce en un mundo espiritual, si co- cione.sqíie corresponden a la concepción positivista del conocimiento;
rresponde a una realidad, cabe la posibilidad de que modifique en algo juzgándola condenada al fracaso, prnpone_ reemplazarla por la ciencia
nuestros conocimientos positivos; y éstos deberán ajustarse a este ob- ¡de las costumbres. f:sta consiste simpl_ementee~ estudiar el hecho mo-
jeto racional; y es harto probable que con ello la norma de nuestra . raT y-e¡:¡· cclmprobar los jmcios usuales de bien y de mal. Este estudio
abstracción de las realidades suprasensibles equivale a negarlas, so positivo pc3dra'ácarreai;·¡1ña- vei'éíesarrolfáJost1ÍIC~',fl~nt('.,__~_J;Qfil-
pena de detenerse en la construcción intelectual antes de haber llegado tm
t1tuc1Ón de ''arte moral r_acion~;;._ g_ue _seda_ la_vida moro que
a una fórmula completa de vida. O bien e.l positivismo debe renunciar la medicina a la vida ffoica: el arte de "estar bien"'.
a formular una concepción de conjunto cualquiera, o bien debe desem- ( Al lado de Lévy,Bruhl, . Durkheim (1859~1917), fundador de la
bocar en la negación de lo suprasensible. En la práctica, se queda en \ Escuela Sociológica Francesa, des.;.'¡rolla . en numeroso·, estudios -ideas
esta segunda solución. similares-: El problema de la moral tradicional. que consiste en buscar
E~sitivismo t}!!'JUfu una importancia reducida en la hist~ria de una norma directriz de la vida, no se plantea, El único. obito-cientí-
la .;et_affsjca,__puesto qué!n~ga la posibilidad de la metatis1ca: ¡no se . fico de investigación es el hecho moral. que difiere de sociedad a so-
ña·s~octip·,.;
oc:_up~. P:•_es,i)e ell'!!..l:'...!~ITl_etafísicas apenas del posi~ l -9efl~d. ~O,_ se_ pue~e hallar otro criterio ~~l 'lalor mc,raf,nás que .!']
·tívi,uno. Pero éste tiene una ¡¡ran im:rtanc1a en el desarrollo contem- ,j 1 ]J.IQ_l es bueno en una sociedad dada lo que la mayoría tiene por tál.
p;ráneo !:l~~oncep~iones mor~~~:Pues se acuna mucho- ds [a c9!1-- ¡ o lo que hace la mayor parte: la excepción nunca tiene razón.
lü¿ta· humana.: ésta c. onstituye incluso para. ~l _l?!_objeto fund?mental \ i i La moral se reduce, e_ues, y se limi.ta al hecho moral: y et hecho
de la ciencia, ¡;,.rn:.Ld.c.Jo_das las reatictadei que reputa cognosc1hks, d ·:, moral es pu~a;n~nte so~iaCPero mientras que para nosotros erl,éclio·
h.,;;,brc es la más alta: y~í"ZoM~iiníi:i,io cr.;n,o,ññ'rc ~eprescnta Pª'ª 1 ', moral suscita el problema lnoral, lós ¡iosífivista,-ie niegan aesiucliarlo.
él la cumbre y remate de iodo cÓnociin~e~to·: . · Y ~parecen poco cohere_nt~_cón siii..P!'oj,iaspoSturas, pu.es'eT"pcQ.::
I

)

) 60 Posturas fundamet1tales de las morale., l111nldna.,
~~~~~~~~~~~~--'-~~~~~~~~~~~~~~~-
La t1egaciót1 de la regla moral
)
¡ blema moral es también un hecho en cuanto q~e es un hecho 'lu¡,_Jos re la concienc_ia, __ com.íu1.__ ~o Jo reprobamos pncq.1!«_ 'ªª--~~.__t;rifRtn, Mno
) nombre$ plantOan el problem_a_l!'oral. Pero plantear el _problema _mo~al que es un crimim,2_o.i:~~.l<t.!l'P.robamos",
x
) -~ría hacer_ -!Jlet~flsica~;. _est~ ~__lo_~ue -~o q~ierep lo~ positivist_a_s; --- Hemos hablado ya, al exponer el punto de vista positivista, de la
l esto es un a pnori, y los pos1t1v1Stas se niegan a discutir la cuestton, Jf
acción de la sociedad. oda la filosofía positivista converge hacia la
pues ¿cómo discutirla sin admitir al menos la posibilidad de la cosa? ~x?,lta.~ión~ 4~Ja sociedad¡ del positivismo proced_~ la idea de consti ..
l-- 1.a_iii~r_a_Le.s,...E~es_.___s~_g_ú11_ ellos. un h<:_cho_~ los otros, como la t_!:!!!_~I e_s_~~ª!ode la sociedad en ciencia especial; .l~__sori_9J9gjr1.
~~igión, como las_ len.guas, como el derecho. ----~º~:.i hace de la socio)pgía la cie_ncia_ s_uprema, en !a que debeo
Los antiguos mora_!~~as _ incurrieron en _yn error gro~e!2__a_l creer desembocar todas las· otras.· Esta concepción es lógica. ya que el estudjp
) q_u~~_!l~ce.s_a_rio fundamentar la moral; la moral s~ desarrolla en la deínoinbre constituye a sus ojos el coronamiento de todos !os .estu-
sociedad humana como una planta en el s11e!o, Y.-!lO tle!l.~ mayor nece- - ruos.~_y l~}'?cíédad es el fen6m~~o humano más rico y más completo.
í si_dad de justificarse w_.<;!!alquie_ra de las cosas existentes, No se_~. ~-El ~tudio del ho111_b_r::__ll_e_va, pues, al estudio de la sociedad, objeto

l
U
) bi lo· ue existe : se com rueba.
-La ciencia e ..tOH\I es estudia los. .hechos morales para de-
de la soci<J_lo_.g"í.-'a.'---
Por otra par~e. todo el desarrollo científico y todo el desarrollo de
terminar las leyes de su !'•cimiento, de su crecimiento y de su muerte. las ideas desde hace un siglo no han cesado de llamar la atención so-
Los.técnicos de la moral científica nos informan sobre el desarrollo del bre la dependencia del hombre respecto de la sociedad. El hombre
he.1;--~~~~j y s~bre sus }~yes. Obse~an los comportamientos comu· ,---!lace en un medio social cuyo influjo sufre desde todos los puntos de
--~de los hombres en sociedad y nos invitan a ajustarnos a estas leyes \ vista:. la sociedad le modela a su imagen: sus gustos, sus opiniones,
d~_ la vida socia~ Pero ésta~, ~-'- SE[>llesto_. varían de una sociedad a \ sus hábitos, su_ formación intelectual. incluso su c.omportamiento, todo
otra: si se puede hablar de leyes, es sólo en_ ~n área_ surna.ment,;__ !~--_ .proviene de la influencia social: todas la.s dif~~_.;;~ias ~ntre los hom-
t~i11g_ida. ~e .P'!l'de! por ejemplo, en una soúedad dada, "e!iminar los • bres, según la época, el país, la clase, la familia/todo esto nace del in-
deberes arcaicos nacid0,5c deii:,stituciQnes anticµadas, que ,:,,;tan f_ll~r:il de flujo del medio. La moral como todo lo demás.~ · ·
~"y (lU-;j¡·h~~Qnvertido en impeclime11ta de la vida social" (Lévy, • fi:.a -~oral se explica, JJII.~~ t\ni~a.mi;n~. el ii:ifu!R!.ºS!ªl: es un
Bruhl) •.
... ComoJ<>s..h..mb.r~s. YiY~!l. en. s_o~iedad y depend.m ~st,red1amcnte de
I pr~cto del ;,,edio social: no hay que buscar en la mora bases ra-
I cionales: brota del mantillo que forma el medio y, para explicarla, no

·ésta.__!~ bu_~nas c_ostumbres_ ~011_!~ .'?~!umb~s \liabitual~s en una-~~--__ es necesario acudir a las teorías con las que se pretende justificarla:
~iedad dada• yJas malas l~s n_o habituales. Como la-~o~iedad es necesa-
ria al.h21Ilhr.e.....y_t.Q.1]10 no es posi###BOT_TEXT###gt;Ie_vivir en sociedad.más que acep'. ......
I estas mismas teorías se explican también por el medio: es inútil pesar
los argumentos con que estas teorías pretenden demostrarse: esos ar-
tanda sus usos, éstos se imponen al hombre por una ..e,re;;J.ó11_i11t:._rna, gumentos se explican asimismo por el medio, ·y basta cambiar el medio
~.J!!:éir;· qÜ~-~lhombri;~e v'e ~n fa ¡:,.~isíct;d de seguir]~~ usos soc~a- social para que los argumentos pierdan su poder sobre los espíritus.
l!;S :_ ahí está la oblig~iÓ!J:: ,Por ~1 ~oritrario,_el _necio o el imprudente Así se explica que razonamientos que parecían perentorios a los grie-
que viola estos usos sufre consecuencias A~:'11!"!~~~les A• toda~ cl=.scs,. gos nos parezcan fútiles, y que nuestros argumentos carezcan frecuen-
q;;-¡ pued_en llo:gar _h_a.s_ia -hac~ri;1..-~;d~ im¡,osible: esto constituye la temente de eficacia para los orientales..
~~: ' ----,.-.i, La misma ide~ de moral brota de la sociedad. Un hombre aislado
' ~ Así se_dcsvan~_e la antigua distinción entre el bien y el mal.' El ( nQ_kn_c!_ría idea de un p;~bk;;;; moral,. ~_e _u_11a obligación~morn!,_c!e un
1 ; bieñy el mal no~orio\ra cosa. más .9..

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!; 1lLW~J~ m.t.Íedi?Jí'Ulena o ·. bien moral. 'El problema moral nace de nuestro contacto con nuestro-;-
' prohibé: "No hay que decir", escribe D_urkheim, "que un acto ~_iere la
' cói_;~I~n_cia ~omún porque es criminal, sino que es criminal porque hie-
s,:mejar:ites. Estas concepciones están hoy ·,ompieta;,,e~te difundidas y
se consideran frecuentemente como un postulado que no necesita si-
)
) 62 Posturas fundamentales de las morales humanas LA negación de la regla moral

quiera demostraciónÍ"Li\ ~q_cj!'da,I_ et. 4-®ce r¡:vela_ aLli.11_lllhri:.Jiu¡.w: . ---- Valor es un término de lenguaje corriente, empleado primero en
e~o. mtj<>r, lo que debe ser" (Loisy, La Morale humaine ). "Lunm- ecc,_n_omía_ _¡,ojítica con un sentido técnico. El gran prestigio de la eco,
Íidad, en su naturaleza profunda, no es otra cosa que lo social mismo, nomía en los siglos XIX y XX explica el ·que la palabra y la preocupa-
esellala--que coruiiiuye -el 3cuérdó consciehfe-o-1m-¡5lícito ele tas jndi- · - ción a que responde hayan pasado a las ciencias del espíritu y hasta
v1diiospara.~om~ar sus_ actividadiJ' (Dupréel, Traité de moral~). a la filosofía. En filosofía, el término valor se ha extendido a numero-
Este soc1olog1Smo moral impregna hasta a los_pensadores_m;u_ak,_ sos empleos; y hoy en día tiend_e_a_reemplazar el_ a;tiguo término de
jados-del positivismo. Seg6n Be~gs¿n, en un tratado de morn]qw:._µu,_ ~i<n sin recubrirlo exactamente.
blicó al- Ímcle- su vida Les tleux s911rces de la religion et de la 11wr:,1le ----Valor designa en primer lugar lo que hace que las cosas sean es-
(1932), la moral corriente, popula_r, 9_!!~ él califica_ d~_ ~tllil:a, moral ! timadas y deseadas; de aquí se pasa a un segundo sentido ligeramente
conservadora, _n_a_c_hl!,_ __cl_el~~!<?___ª_ hs _r e ~establecida~, es de_ ori_gen " l diferente, a saber: lo que hace que las cosas merezcan ser deseadas
_exchrnvamen_te social, y el sentimiento de la obligación b_r:ota exc!11si- o estimadas. Uno y otro pueden explicarse desde un punto de vista
vamente de la sociedad, de la resión social. in embargo, esto no subjetivo u objetivo, por el sujeto cognoscente o por el objeto cono-
agÓta, a su juicio. erhecho moral. Al_ lado de esta moral estátic~:tra- cido. Según que una filosofía de los valores haga más hincapié en el
diciona1, -puramente recibida, B.ergson descubre la existencia de otra _ primero o en el segundo, tendrá un carácter más subjetivo u objetivo,
moral que d_enomina dinámica.J! QlOral creadora, ~o~esi',';¡,_J!.llllYa- más realista o más centrado en lo absoluto.
dor¡ de los ~íritu.1, ....f.sta trae su origen de personalidades recias, a El valor es, pues, lo que hace las cosas estimables o deseables; se-
las que Bergson caliij".r de héroes. Estos héroes se liberan del medio gún los motivos de estima, se distinguirán principalmente los valores
1
social reaccionário ~coñtra él, crean valores nuevos y se ven general.. , intelectuales, estéticos, morale~ y religiosos. La filosofía de los valores
mente perseg,;¡;¡;~, porg__ue el_ medio social no acepta más que la moral/ se consagra a analizar la. eseucia de esos valores ...
estática~Ja que se halla-:-h;.bit~;.J;~-S6~;at~s, fesús, Mili~~ •.
L~tero. Es la fenomenologí; la- qt1e nos permite llegar a la esencia. La
están~11tre_es1os__héroes. Cuando su pensamiento llega a trit1nfar en fenomenología constituye un método de reflexión por el que el espíritu
un medio social, se im~~-~n la monlestática y se convierte él mismo enfoca las percepciones más primitivas, la experiencia inmediata de lo
en estático, es decir, tradicional. real, que no es posible descubrir más que mediante un trabajo de des-
; ' • ' • ~J • '· ~ • .
integración de las sobreestructuras que la vida social y personal han
edificado sobre la experiencia primaria. La fenomenología constituye
lII una reacción contra lo artificial y lo convencional que muchos contem-
poráneos echan en cara a las filosofías y morales antiguas. En el plano
OrÍgt,!!__ tnl!)' _distinto tiene un conjunto de concepC1ones morales del pensamiento puro, corresponde a la "vuelta a la naturaleza" en el
relacionadas con las filosofías del valor. plano de la acción, deseo de simplicidad, de contacto con lo real tal
: _ Las filosofías del valor no constituyen, propiamente hablando, l!!!ª como se experimenta, dando libre curso a la espontaneidad de las ten-
escuela. Se agrupan aquí filosofías correspondientes a todas las tenden- dencias. Como la vuelta a la naturaleza, la fenomenología reacciona
cias del espíritu, y no tienen en co1ní1n más que cierta manera de pre ..
.¡ contra lo que una civilización muy refinada entraña de irreal y de ar-
sentar el problema filcsófico. Estrechamente emparentadas con la fe- tificial; y al propio tiempo, esta vuelta a la espontaneidad primitiva se
nomenología, constituyen el resultado de toda la evolución de la filoso- halla a su vez impregnada de un intelectualismo refinado. Así como
fía desde hace dos siglos. Algunas de ellas participan del estado de la vuelta a la naturaleza acarrea la aparición de una industria que ofre-
espíritu relativista, mientras que otras trasplantan a temas nuevos las ce a lo~ excursionistas utensilios numerosos. variados, costosos y com~
antiguas tradiciones metafísicas. plicaclos, destinados a hacerle< agradable la vida sencilla. así también el
)
) La negación de la regla moral
64 Posturas fundamentales de las morales l111tt1anas 65
----'-----------------
método fenomenológico de vuelta a la "sencillez primitiva" sólo llega res, es la tentativa de construir una moral teórica, intermedia entre la
a ella mediante largas y sutiles reflexiones, ininteligibles para quien no moral normativa y la ciencia de las costumbres.
tenga una formación filosófi(a previa. El papel del moralista, dicen, no consiste en encontrar la moral
En lo que concierne a los vaj_o~~rnorales, los autores están de ni en deducirla de principios abstractos; la__!!l!)ral n_o~ es dada por la
-acuerdo en reconocerles un carácter específico que los dife!!'ncia de experiencÍ! moral: el moralista reflexiona sobre el dato moral y la
todo otro valor, especialmente de los valores intelectuales, cifrados en coordina. Esta moral teórica "no prescribe nada y no construye nada":
. el conocimiento como tal, y. de los. ~~lrue;-~-;Jtico~. Lo peculiar de formula "juicios puramente teóricos comprobando, en una reflexión
'1 los valores morales radica en estar vincuhdós a la acción y concebidos
- - - - - - - - ·----··-··-··· --·· - - - --·----------
posterior, los datos efectivamente vividos en la experiencia moral in-
' en__ y _po,_ la -ª-~fión. Los valores morales pertenecen al dominio de la mediata, infinitamente variable" (Gourvitch, Morale tl,éorique et scien-
emoción, dice Max Scheler (1874-1928), uno de los principales maes- ce des moeurs ). Estas ideas reaparecen con variantes, desde finales del
tros de la filosofía de los valores y de la fenomenología. Un valor mo- pasado siglo, en autores como Wundt y Fouillée, y más tarde en Rauh,
ral se expresa por un ºquehacer", pero no se conoce plenan1ente un Bouglé y otros.
quehacer más que haciéndolo; "el hombre no tiene que regular su La "moral teórica" no deja de tener parecido con el "arte moral
conducta según un modelo ínmóvil, primero contemplado y después racional" de Lévy-Bruhl, pero enfoca el problema desde el extremo
reproducido. El, hombre ,:re_a_ llll_ rnod~Jo_c:,l,ra_n_do o, si lo ve primero, opuesto. La ciencia de las costumbres de los sociólogos positivistas se
lo vivifica, lo recrea continuamente mediante su acción" (Rauh, L'Er- basa en el estudio del hecho moral estudiado bajo el ángulo de sus ma-
périence morale ). nifestaciones exteriores en la vida social; la moral teórica de los feno-
Esto no significa que la inteligencia no tenga nada que ver en menólogo, encara el problema moral bajo el ángulo de la experiencia
moral; pero los filósofos del valor se oponen a un intelectuali,mo interna. Los dos puntos de vista se completan y pueden llevar al es-
abstracto que juzgan peligroso, pues "la moral es más exigente que la tudio exhaustivo del hecho moral.
ciencia; no puede contentarse con comprobaciones abstractas cuya
utilidad sea eventualmente el producto; compromete la totalidad del
hombre y de su vida. Esto supuesto, aun cuando siga uno siendo inte-
lectualista por confianza en la inteligencia, será preciso aceptar "auxi-
liares": _la experiencia, los sentimientos, el respeto del deber, aparte ¿ Qué podemos retener del relativismo?
del conocimiento puro" (Le Senne, Traité de morale). Estos autores --Hemos visto que no existe_relativista integral. Algunos autores lo
gustan de apoyarse en el dicho de Pascal : "El corazón tiene sus razo- reconocen de buen grado, como M. Dupréel en su Traité de morale,
nes que Ja razón no conoce". la exposición más sintética y más coherente, al mismo tiempo que la
Los filósofos del valor se han entregado a análisis del fenómeno más radical, de lo que puede ser una moral positivuta sociológica.
moral, contübuye_n~o con ello a precisa~ _llls_c:_aracteres del h_ech_o moral "Sin duda, escribe Dupréel. hay una naturaleza humana, dato cons-
y su profunda originalidad frente a otras manifestaciones del espíritu. tante de qüe se deberá tener m~ch~ c~e;.,t~. pe~o g v~riedad de los fe-
Estos análuis, como el conjunto de la actitud fenomenológica, con- nómenos morales no puede e"l'licarse ni_RQr el fondo común de carac-
cuerdan con las posturas filosóficas más diversas. Unos, creen encon- teres idénticos entre los hombres, ni por las diferencias que el azar pone
_trar en los juicios de valor juicios _ele realidad; otr_c,s, creen los juicios e_n c_asJa__ un_c,__de ellos" (pág. 273).
1 "·-·-----
de valor puramente s_ubjetivos, actitud que nos lleva al relativismo mo- ·-~El rela.tivisrno es un_a_!.eacció_n contra el ~~-~-~sj~~- tl_gor, real o apa ..
ral. La manifestación más interesant~_de éste, en la escuela de l_c,_s valo- . rente, de l~_s _mor_ale,s~t_r_ad_iC_i_<>nales, en particular contra el rigor de Ja
m_oral cristi_apa. Ya se trate de la mo-ral ·,atólica, especialmente en ma-
f"iln<:offo ,nnrnl. - 5

- - - - -- - - - - - - - ·
)

\ 1
66 Posturas f,mdanientn/es de las mornles lnm,anas ,¡
_______ teria sexual, o de la mor~L¡,ro!i;,;_tante tal como se la predica en los el Discours sur )'origine et les fondements de l'inéga!ité, de~lara: "Co-
medios puritanos, la moral cristiana l~ar_ece exageradamente estre- me~~mos _por._descartar todos los hechos, pues no tocan en absoluto
cha y desprovista de flexibilidad. Muchos espíritus que se separan del . l_a,_!'uest~ón". Esta manera desenvuelta de tratar los hechos sorprende
dogma, re.tccionan contra estas formas rígidas cuy~-c-atcance exacto no al hombre de hoy, pero los lectores del siglo XVIII "estaban muy dis-
siempre comprenden. Las posturas de la moral cristiana trad,c,o?al, í, puestos a hacer los mayores sacrificios para introducir claridad" en las
especialmente de la casuística católica, son efectivamente muy matiza, ideas (Georges Sorel, Les ill11siom du progres ). A fin_ale.s._ de sigla la
das, y se necesita una iniciación bastante prolongada para compren• manifestación más resona'!_le ele es_t~ e,pjrjt!! ~e __eo.i;\ltlllr.L en la De-
derlas. Y así, Albert Bayet, en su obra La Casuistique chrétienne con• clnfáción de los derecho_s _ckl h~n~b.!~-Ll~- misrJE__!endencia continúa,
temporaine (1913). echa en car_a_ a Jas c~_uí_sti.c_a,s_ _c:_at_óli.c_a_s_ eLno ser dominando los medios ofici~I~J.-~tl.Eraoria 5ohre toda hasta rony en,.
lógicas consigo mismas, pues formulan principios absolutos y admiten trada ya la segunda mitaddel si~XIX. Contra esta tend•ocia se le-
después excej>C:iones en la aplicación. Formulan, _por ej~plo, como ·1 vantó el positivismo.
absoluto el principio: No matarás, y después admiten casos en que es ~--Desde entonces, los_ estudios de psicología y de so~ología _no han
lícito matar. cesado de poner de -relieve las diferencias_ entre los_hombres: y no cabe
--E~-;-;;lidad, esta crítica descan_s_a_~_u11_err_or respecto a lo que los dudar que tenemos hoy en día una conciencia de estas diferencias más
moralistas cristianos llaman l~-~bsoluto de la moral, pues los teóricos aguda que en ninguna época anterior. Al llamar la atención sobre este
de las morales absolutas no han excluido nunca cierta variabilidad de _asp. ect~ el .r~la.ti·v·· ismo _l,_~_h.ech. o_',!_ n__g.r_a~-ir

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Í~io, .pero no modifica en. \ i
la moral práctica a tenor de las circunstancias. ~na cosa es la inmuta- nadatundamentalmente el problema humano: que las diferencias sean /
~ilidad de los principios y otra la va!~abilida~ de las aplicaciones: la más o menos numerosas.TosnomoresnoCTejañ-dO ser _un_g~ne~ijU•
cueitión és'tf-en ver en qué medie!_~ debe!). variar.Jas aplicactO!l~~· mano, sometido a_ leye,s _com!Jn_es, :t. el problema de la moral es bus~ar
~ Es exacto, sin embargo, que :1os antiguos no te~Í~}!_~~a concepc1ón las leyes de la acción humana libre. ..
tan amplia_ c:_~rn~l_:i_E._uestra cl_~_)as diferencias ~l)_t!:_e_.!o_s_ hs,mbres. En 'Fijar esas leyes- exige, por otra parte, llegar. por encima de- la- psi-
'particular, ~ partir de Descartes, lª__fi10J_ofía_.c.i~1Ca ha estado obses10- ,cología y la sociología hasta los fundamentos de la naturaleza humana.
\nada par_ eLcl_~"?. de_ co!'~!~_uir la filo~ofía seg_ún el _modelo _de las ma- Para conocer el· bien del hombre, es indispensable el conocimiento de
,teiriáticas; por vía ~ra~ente deduct1va,,.l'~!•endo. de uno ~ de algu- las presiones psicológicas y sociales que obran sobre él, pero no po-
...- ~os ---principios__si_m2lcs_,__ de_ evidencia inmediata. Lo~k_c y Le1bn1tz, es- demos detenernos ahí. Es preciso llegar hasta el estudio de su natura-
pecialmente, intentaron edificar una moral matemat,ca partiendo del leza, esto es, de las condiciones de su ser que explican esta presión
mwor nú_¡nero posj!1]e.s!.•L•2'.!2.!".E .Y...<!e postulado_s__<!e una evidencia psicológica y social, y determinar ¡,~r gué ciertas leyes se impon~n,
ta!__g_l!~_!!adj_~ p_ll,cl_iera centrad~. y dedi'.cir toda la mor:! de. e ~ , por qué, en particular, y en qué medida debemos obedecú ;; 1;;_· presión
pri~eros _principios sin_rccur_rir a la exper1enc1~. Se ,oodr13 r~or.da.r. ' psicológica y social a fin de realizarnos, es decir, a fin de realiza< la
' también la ética de S~inoza, en ]a que, caro? d,cc I cv}!~RrJJ?J. se ~ ·plenitud de nuestro ser. No se puede establecer esta dÓ~trina más que
visto durante mucho tiempo, a pesar de su_ titulo, u_n._~ __1ne_taÍ15!92!1as , reflexionando sobre la naturaleza del hombre, situándolo en el cosmos:
J:iie_J!_ que una moral. y esto sólo es posible hacerlo incardinando al hombre en la explicación
- "' i Este movimiento ganó en el siglo XVII tod_as las capas del pensa- general del universo, objeto primario de la filosofía.
miento. Dio erigen a lo que sé llama hoy Escueln do/ Dérccho Natu,
•••
I
rnl que es también una escuela de la moral natural. en la que derecho 1

y ~oral se basan en la naturaleza del hombre, naturaleza definida a Sll · El serv1C10 prestado por el pos1t1v15mo consiste en l,nber llamndo
, vez sin recurrir para nada a la experiencia. Juan Jacobo Rousseall, en In atención sobre el hecho mornl. Que_ la mQr_al_ _i;,;__un hecho aÍ ~i~o
68 Post11ras fundamentales de las morales h11,na11a, La negación de la regla moral 69
_\ tiempo qu_e_yna teoría, es cosa que hemos recalcado desde la primera ha sentido interés por ninguna clase de rnus,ca, no se interesará ape-
)
, página de este libro; Y, PªEece_tazona_ele,_ mando_ ~e i,stud_i:t_ la ITl~ral! nas por una filosofía de la música; una vi ya _cl!riosjdacLi:lt _,i_ijw_qué
) 1. partir del h_e~h_o -~_?ral. ! . esJa_ belleza, sólo puede surgir en aquellos qus__tie!J_gn la dicha .dLsen-
'--También aquí cabe decir que el positivismo no ha inventado na_d_'l,._ I .
tiíla. Esto·l~!~111:-o--pa;a-·con el sentimiento del bienº.
q_ue se ha limitado a llamar insi,<te_rit':_~e!'t" la atención sobre uri __ as-. _ j ·--~ La- m~ral es, pues, un dato. Pero ¿ qué sucederá si el moralista tro-
pecto de la realida_d al~ se prestaba menor atención en tiempos pa- pieza con una conciencia il!_quieta, esto es. una persona que tiene la
sados. Ya en el siglo XVII,_ el jesuita Lessius, prq,arando un tratado preocupación de la moral, pero es incapaz de resolver los problemas
' ~ la justicia _conrnutatívai frecuentó una temporada la Bolsa de Arn- que se plantean a su espíritu? O bien, si se le presentan educadores
beres para iniciarse en la práctica de los negocios antes de hacer su pidiéndole consejo, ~uiéo debe_r¡í uno dirigirse, si el moralista rehu,
propia teo~ía. Podríamos encontrar otros ejemplos en el pasado. Auto, sa responder?
res corno Aristóteles y Santo Tomás mezclan constantemente conside-
raciones de hecho en sus exposiciones de moral teórica, si bien es •••
cierto que no piensan en hacer un estudio sistemático del hecho 111__oral
en _sí niísnio; sus éoiüideraciones de hecliQ s1111-m;ís hien abservacio- Lo que impide sin duda a los positivistas encarar el problema ;o,)
-;;-es re~.;-gJ~s_¡l ~zar: J1Qr ..ru:e_cigs qu_c_sean~fil>_p.ueden_trorr el rigor cial es, además de su repugnancia a la metafísica y su temor a verse.'
de una observación metódica. Uria__ciencia de las cost_urnbres e~,_pues, enredados en· eJla, su co_nvicción de que la 111o_r_al_e,s de origen sociaE
. JJnay¡<illar precioso de la mofa!. · · · . - Nuestras convicciones moral~s d~nden.J. en este supuesto, no del va;
, - Pero es sólo un auxiliar, pues hemos visto también que, si la moral lor de su fundamento, sino de las influencias sociales sue han obrado
es un hecho, un elemento de este hecho es ser una teoría o "" proble- s~bre nosot~?-~· La ·mor·ar·-~~ _tieil~~<~p~~; que justi~carse: como tampa ..
ma. El hecho moral no consiste solamente en que los hombres siguen co una __ley: física; tiene solamente que explicarse, _y_ __se e~lica por el
una línea de conducta, sino. en~-"-~ntéan cuest}onesc.'__L..~E._!!estión re- m~qj9_~oc_iªl. Yivi_

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nc:!Q. hoy en tal sociedad. tengo necesarj¡mente tale.1 !
clama_ una respuesta_ ·_ R_éclim ª·
__ ciía-·ñao_ menos, la. bu. s!lue. da_ d.e . lª_ res-,'
í>Ue~ta. N_o ~_!emos sab~r a JJ_ri_ori ~-~nco_ntra_r~~~.1"..I~11!l~Sta; pero
convicciones morales: disrntir el fundamento de esta rn~rai' es -~imple;¡
mente .,;,~í~t-.-~ ~~ c~;.¡ct~-r y su ~~ige~ reales. '
debi:rnos---º.!!filܪ-.)'_~n eso consiste el objeto de .la rno_ral. ~fil!;_ o_l,illo - Esta infl11encia de Ía sociedad es asimismo indiscutible, y los estu,
{_ es_.!l_qµe el positivismo se niega a considerar, :_ dios sociológicos contemporáneos representan así en el conocimiento
.-;.- _El_ verd;idero _positivism.Q .. c~D,s.id~rª_~l~_-1!1-9Iil como )ID d_;Jta · inves, del hombre un progreso cuyo resultado constituye una adquisión in-
tigá'},:ili,~influencias ~_farma y evoluciona este dato, pero no _ella-. dudablemente definitiva. Antes se estudiaba al hombre en sí mismo,
int¡.;a su valor. La ciencia moral se ocupa en comprender, no en edifi- como si pudiera considerarse aparte de su medio: hoy día nos darnos ,
car, escribe M. Dupréel. "Este libro (Traité de morale) quiere ser obra cuenta de que no se comprende perfectamente al hombre más que en
de ciencia, no es un curso de moral práctica. El autor no pretende en- su medio. La influencia del medio se halla presente en tod~..J~_gue
señar los deberes del hombre honrado, ni demostrar que la virtud vale pensamos y hacemos: pero no es la totalidad del hombre.
más que el vicio y que el que se somete a sus reglas no es víctima de - S i el hombre no se explica sin la sociedad, much,;· ¡:;jenos s~explica
sus preJUICIOS, la sociedad sin el hombre, pues está compuesta de hombres: no es rn:Ís
"Las páginas que siguen van sólo destinadas a personas capaces de que "el nombre común de las iníluencias de otros sobre nosotros" (Le
interesarse en ellas, y esta capacidad no se da sin una conciencia rno .. Senne); toda iníluencia social es influencia J<;_~i_n,.h':_s,_ de homl,_res_
ral previamente desarrollada. Es preciso conocer las reglas elementa- d~~asiadó num_f:~~o~ . .'1!1!z.~___para gue~_...,12arte de cada 1100 pu~_¡er
les y estar convencido del valor de sus mandamiento~. El que nunca determinada con lºs_mediº~ ele_ investig_ación de q_ue disponemos., pero,
)

1 La negación de la regla moral
70 Posturas f1111danicntales de las ,no-rales lunuana.c; 71
)
en definitiva, de hon1bres. ,Lns eal.~bras colectivas: sociedild. cornuni.- ho1nbre.s concretos. En vano buscaríamos una sociedad en la que no
)
~ad, ~~t~do~ son escapatorias _ql:1~_·pa·i;~n __ m;·~tr;¡ _fgnOr~~~~;;ir~ ~;t-;~_ hubiera desacuerdo sobre ningún punto de moral; basta_ que haya
) p:ilabras ab~tra_~eocultan hombre~~ccio!)_e_s__e_ infhi.emias _h_um;w;u,_:-__ controversia sobre un punto, por fútil que sea 1 para glleSe plantee e\
Para explicar la s.ociedad, las influen~!~s sociales, es preciso, pues! , 0 .. , i~-blem_a.
\
____ menzar por estudiar a l_o~~~mbres. \ '\ Un argumento de Lévy-Bruhl, frecuentemente- repetido, es la in-
) utilidad de las morales teóricas.¡ En efecto, escribe, ¡un partiendo de
-~-Por otra parte, la escuela socio.]Qgica basa su argumentación en losl ·\
) fenómenos de una11in1ido.~ social, pero ~-~_ti~~~ en cu~n~a_ lo_s ,011/~1:c~t_o.~, j· c~ncepciones filosóficas opuestas, todas las morales concuerdan en la
práctica. No ~~---~ede negar que, dentro de una misma fu.2.~c!. .Y en la_
11

) pues al lado de las doctrinas sobre las que están de acuerdo los hom-
bres, hay otras sobre las que discuten. Cuando se proponen varias 1n 0 .. 1nj~rn'!___~_i_vi1izilción, las diferentes doctriQ-ª~__!!}ora1~_!}._0__q_~~!Qboquen en
rale_s •• ¿c_u~I _e_lesir? Es _ésta una cuestión a Ta gi.ie ria cl:i_"_í'~_s_ii¡ieSiá et g':neral en preceptos tan se1nej~!!_~_~_nt_~~-s-~~--- co'!.l_~ __p?.co se"'!ejantes_
) , P_?.~1t1y1smo... son las teorías". Ya Schopenhauer lo había hecho notar: "es diHcil
(Su concrpc:ón supone que rcin;i el acuerdo rn rl 1nedio social, o I _ _ (undamentar -1~ moral: e, fácil predicarla". Por esto las _morales teOríc_á"i
que no hay rnás que ~lg1:1~0.s di~idente~ a ~uien bastará decir: haced _: tieil~i, ·p~-S~-i~.Jl-~~-~~-~Ii
~·.-~I?!!li.11...Lnguiet~n- las con·~-i~-~!j?:.~·-·
) 1
Hay en esto una parte de verdad que ya hemos puesto de relieve
como todos, no quera1s d1st1ngu1ros. efoctnna eminente111ente conser ..
) vadora. en el capítulo precedente. Pero no hay que exagerar: ; ~ o j_e_ l~s _
_Pero ¿qué actitud adoptar frente a una doctrina nueva que trata ·puntos de acuerdo exis_ten pu_ntos de __~.~~~~_e-~~o: _y" se cae en el error,
de imponerse a los espíritus? El positivismo debe comenzar por con- si se descuida lo uno en detrimento de lo otro. Decir que la vida
) Práctica del ef'icúreo y .d~l. ~-~~<?ico es exactamente la i:n~sma, c~nstitu}'~
denarla •. ya que. esa nueva doctrina se opone a la opinión recibida. Si
) la doctrina se difunde y gana cierto nt'1mero de espíritus, el positivista una exageración maniíiesta: y ya se _trate, en la Ed_ad_Me~ia, de laº~-~
)
debe adoptar una actitud de expectativa hasta que el conílicto guede sición _entre mani~eo Y c!isti-~Ilo~·-:.i· -~-11 Q!l~~r_q-;_--d.ii;;·-d_~--l~--
QiO~Tción
resuelto. La buena moral se juzga por el éxito. Sin embargo, es ahora entre co1nu11).~;~ _Y.._~ristian~, no5 encontrilmos eu___pr~.tnt.ia....de.....o.pmicio.,
) cuando tengo que tomar posición, y el acuerdo no se logrará quizá nes c:¡ue _ se __ \!..~P?!1:en al e~pJ.~!~-~! L.~!.<?.!l __a_!a_ yez __ !._~_§_rj_~!.!_.Y.__Q!"á_s~icas.
) hasta dentro de 100 años o puede que nunca. ÉS. ~ler~~ que ~?das l~-~--~~~~~-1-~ ~~-~~u-~~?-~~IJ. . ~~~,rtos puntos: per~
El positivismo desemboca, pue.s, en la paradoja de que una verdad basta que se separen en uno solo, ba~~~~-e presenten las mismas re ..
mo_ral nueva es necesariamente el resultado de una sutna de er.rore.s y glas se¡~JÍn 11n orden de importancia difere;,te, para q~e_Ta _ vid,--s-e
) actitudes culpables, pues no pasa a ser buena sino mediante ·1a con- trani_or1_ne_¡r_se ¡,_!ante_~ _el roblema mo~----- ----
) quista de la unanimidad; pero los primeros que se le han adherido A_de,n_ás_. ya lo hemos visto, o moral se opone bajo cierto punto de -- 1

)
. se engañaron Y obraron mal, pues que se opusieron a la moral recibida.
Además, puede suceder que el acuerdo no se logre. Pues Junto
a los puntos de acuerdo se encuentran ¡,untos de desacuerdo, problernas
l vista a lo social. El sentido mora es esencialinente concie11c1'a de auto ..
~ ------
nomía, y quien tiene el sentido moral ~do es un independiente. Su '
conciencia afron_~.ª ~1 s~n-~~ E?_'Ilút:i_.Y. s(de~·ide""'"S·e¡rn-su conciencia, sin :
...¡

eternamente controvertidos sobre los que no se llega a e.stablecer el ...... preocuj!!!se de la opinión común. El hombre mOral es··· ti~ no .. 5ory .._j
acuerdo. Cada cual debe tomar posición; debe adoptar una postura formista. -- - --
)
sob~e la moral sexual o sobre el derecho de propiedad.! El positivista ... Sus convicciones brotan, 5in embargo, en gran parte, de la socie .. ,------.,
) dira: se adopta una postura hajo el inílujo de tal facto~·-' Ex¡,lic,ción dad: pero en la medida también en C[l!_e __su personalidad moral se: '
) 1ntcrc..sante, pero que no evita que yo tenga que responder a quien me ~rma. don1ina_ la apo~ta_ciq.!l _s.QC.ial y a
recibe sino lo que quiere rec, .. ,
pregunta: ¿gué postura .,doptar? Después de todos los estudios del hir. Reducir la vida moral a una fonna de vida social es, pues, despojar.. /,
)
hecho moral, el problema moral sigue planteándose concretamente a la de lo que tiene de más esencial. ....----

... ·'l -'
Posturas fundanientales de las morales hinnanas La negación de la regla moral 73
----~-------------
- - Bergson había visto claro al distinguir la moral del héroe, moral moral: pero es sólo una ciencia aneja, y cuando la ciencia de las
dinámica, individual, y la moral social o estática. Pero hay que precisar costumbres h_a estudiac!Q...!.9.c!.oJQ_c¡u_e es capaz de estudiar, el__ ¡,roblema
su postura aiíadiendo que la moral estática es la moral de aquellos cuya mo_!al subsige en toda su integridad.
vida moral está muy poco desarrollada, es_ la_;11oral embrionaria; la
moral dinámica es la que corresponde a la vida moral desarrollada.
Además, hay que añadir que en_ todo hombre -hay ut1a parte de héroe y
de moral estática. El_ héroe,tipo, el sabio que propone una fórmula
•••
¿Qué podemos retener de las morales del valor?
Hablaremos más adelante de los filósofos q 11e sreen_ poder_ deducir
J
mora_\ nueva, n~ la_c~e_a_ de_;:,ies a cabeza, ~ino gue t_O]~U una gran parte, de la percepción de los valores utla metafísica. El conjunto del mo-
por no decir la mayor, de la tradición de la sociedad en que vive. Por. vimiento ha introducido primeramente un análisis del sentimiento más
el contrario, el hombre más sencillo., con"t~qt,--. tengtu;:;asombr~ de profundo de lo que hasta entonces se había hecho. En particular, la
co,ociencia moral despierta, tiene algo de héroe, e.s decir, que en un idea de que la. conciencia de la moralidad se halla vinculada a la acción,
pu11_to u otro tiene ideas personales que se distinguen y a veces se constituye una noción importante y fecunda .
oponen a las de ,u medio. Ha_y _que ser un -~!lito muy rebruto par~_;;- .\: Por otra parte, no es ésta una idea nueva. Los filósofos del valor
te~ nunca, en ningún terreno, coJicepcifü,es·¡,ersomru-:-·'tilr:-cra~ se . . recuerdan entre sus precursores la "dialéctica del amor" de San Agus,
dice aquí de la moral. es sólo un caso de aplicación de la co_ristan_te_-'-1\ tín y el dicho de Pascal: "el corazón tiene sus razones que la razón no
que reaparece en toda la vida del espíritu y en todas las formas de la · conoce"; pero sus precursores son mucho más numerosos, ya que
acción. - _j toda la tradición cristiana se halla impregnada de la idea de que la
E Spe~cer tenía también razón cuando juzgaba que el progreso de inteligencia de los valores morales está ligada a la pureza del corazón.
la humanidad está en función del desarrollo de las personal~dades y que El sentido moral no consiste solamente en una facultad de razonamien--
éstas cntraiían diferenciacióñ/ No que ésta pueda llegar a lo absoluto, to, sino en un don de visión intelectual que exige la pureza. Para
lo que acarrearía la desapá;ición de todo carácter común entre los comprender la regla 1noral. se necesita tener buena voluntad.
hombres y haría imposible toda ciencia del hombre y hasta la posibili, Sin duda, estas morales tradicionales no señalan estas observaciones
dad de hablar de "los hombres" como de una especie: mientras haya psicológicas n1ás que en una perspectiva de segundo plano; pero éstas
hombres, éstos conservarán los caracteres fundamentales de la especie son n1uy numerosas. ¿ De dónde proviene que esta tradición sea tan
que forman la base de las condiciones comunes de vida física, intelec- poco conocida fuera de medios cerrados? Sin duda porque se halla
tual y moral, y por tanto de la regla moral: pero dentro de la unidad generalmente vinculada a un conjunto de consideraciones propiamente
y permanencia de la especie, hay sitio para una diversificación infinita religiosas que dan la impresión de que es inseparable del orden revela-
de las personalidades: y en la medida en que se afirma la personalidad, do, Se habla de la vida moral al mismo tiempo que de la vida religiosa
siempre original hasta el extremo de ser necesariamente única, se afirn1a y particularmente de la fe. Se dice al cristiano: "practica tu fe y
también la conciencia de la autonomía y de la responsabilidad, la creerás", con10 se le dice: "haz el bien y verás su belleza". Para re,
conciencia mora.l. construir la doctrina moral, sería preciso hacer en la tradición moral
/Lo q\lcqµedªrá c!_e__la s..Q.ciología será, pues, Ia__ciencia_cle !as_ cos, cristiana un trabajo de evaluación entre lo que p;rtenece a la fe y a
tumbres, concebida como el estudio del hecho moral en cuanto fenó, la 1noral; encontrarían1os entonces numerosas notaciones psicológicas.
meno social. /La ciencia de las costumbres es una ciencia aneja de la que corresponden enteramente a lo que los filósofos del valor han des,
moral, sumamente ú_til y moralista y apta para resolver muchas difi- cubierto en nuestros días.
cultades preliminares de la moral. así como también cuestiones de hecho Volveremos sobre esta noción que proporciona a la moral uno
cuya solución es indispensable para el establecimiento de una sana de sus principios fundamentales. Las morales del valor se dedicaron
)

74 Posturas f1111da111011ta/o, de las morales l11ouanas La negación de la regla moral 75
después a análisis psicológicos muy profundos con vistas a determinar de sus análisis, no bien creen haber establecido sólidamente alguna
los caracteres de la moralidad y la diferencia entre el sentido moral, verdad de hecho. Sin embargo, si se comparan estos escritos con los
social, estético y religioso. Estos análisis han aportado gran númerol que aparecieron un siglo o dos antes, la transformación de los métodos
de materiales a lo que podríamos llamar la psicología de la moral, el , resulta muy clara y permite esperar que el estudio positivo de la vida
estudio del mecanismo de la vida moral, visto descle el lado de la moral, en cuanto vida interior, se constituya dentro de poco en disci-
conciencia y no desde el punto de vista exterior, que es el punto de plina científica distinta, al lado de la ciencia de las costumbres y fuera
vista de la sociología/Bajo este- respecto, la moral teórica, tal como la de la moral propiamente dicha.
conciben aquellos filt,sofos del valor gue no admiten moral normativa,
es interesante, al lado de la ciencia de las costumbres, por_<¡_\l~--"5tudia
V
la _wa faceta_ del hecho moral, el aspecto psicológico, i~terior, que J
completa el aspecto exterior. Después de Lodos estos trabajos, la filosofía moral se presenta bajo
Actualmente, esta psic__ología de la moral, no se ha constituido toda- una luz sensiblemente diferente de aquella bajo la que se presentaba
vía en cienc~sitiva con igual dere_c_l]_\!_ q~ facteñru-ae--r;ii _ __<;9s- anteriormente.
tumbres, pero se puede decir que está en camino de ello. Si tarda Los antiguos moralistas, encontrándose frente a reglas morales ad-
en hacerlo es porque toca tan de cerca a la moral normativa que los 1nitidas en su 1nedio, se li1nitaban a intentar for1nular un sistema que
desarrollos positivos relativos a la conciencia moral son tratados casi relacionase esta moral pr.ictica con sus principios metafísicos. Si la
siempre a una con la investigación o exposición de los principios mis.- estructura de su pensamiento les llevaba a oponerse en ciertas can . .
mes de la moral. Sin embargo, ha visto la luz en nuestro siglo una cepciones prácticas, y si algunos de entre ellos matizaban sus aplicacio-
literatura bastante abundante, inspirada por esta preocupación de co- nes con notaciones psicológicas, no pensaban sin en1bargo que pudiera
nocer y desmontar el mecanismo de la vida moral, sin hacer teoría de ser útil o necesario entregarse a un estudio sistemático del hecho moral.
la regla de conducta. Desde finales del siglo XIX, esta tendencia se De ello resultaba que las morales formaban con frecuencia conjuntos
manifiesta en filósofos como Dilthey (1833-1912), W11_ndt (1832- poco homogéneos. Los enunciados de principios metafísicos y las apli-
1
1920), Simmel (1858-1918) en Alemania; estos •_!!__!_(?Les, sin embargo, , caciones de la metafísica se mezclaban con argumentos sacados de la
no separan todavía completamente la moral propiamente dicha del aná- j experiencia y con argun1entos utilitarios interpretados o forjados según
lisis efe Tos fenómeno.; psíquico-morales. _.Dígase otro tanto de los prag- las necesidades de la causa. Es sobre todo en la moral práctica o
matistas anglo-americanos, en particular William (1842-1910), en quie- moral aplicada donde se encuentra este género de ejercicio. Por ejem-
nes las preocupaciones religiosas ocupan un puesto importante. plo el moralista querría probar que es provechcso ser honrado; invocará
A principios del siglo XX, F. Rauh (1851-1909), en Francia, acen- para esto la dicha que proporciona una buena conciencia o la estima de
túa la tendencia al análisis del fenómeno moral por sí mismo (L'E:r:J1é- que goza y, con10 consecuencia, las ventajas sociales que se obtienen
ric11ce morale, 1903). Desde entonces, cierto número de publicaciones de la honradez. Pero son éstas cuestiones de hecho que sería preciso
reiteran este punto de vista. Cabe citar, en este orden, ciertas obras de examinar de cerca, si queremos servirnos de ellas con seguridad. Los
- Max Scheler, en Alemania, y de M. Jankélévitch, en Francia. Pero argumentos inversos se defienden frecuenten1ente con la misma vera ..
esta literatura. que tiene un carácter bastante. nuevo, aparece sobre similitud. O bien se dirá que la castidad -es la virtud de los fuertes, que
todo en artículos de revistas. desarrolla la energía ; pero otros pretenden que la búsqueda de la
Difiere de la antigua literatura me>ra! en_ gue se dedica_ a c_~:-~~~~ ¡ aventura sexual es un E?'Sti1nulante de iniciativa, de audacia y de energía.
no a formular preceptos. A decir verdad, son raros los que se remten _) Es también ésta una cuestión de hecho que hay que estudiar en el
-;- ¡a tentación de formular prescripciones como conclusión inmediata terreno de la observación positiva.
')
76
·~~~~~~~~~~~~-'-~~~~
Posturas fundamentales de lru mornles humanas La negación de la regla moral 77
La constitución de una ciencia de las cost11111bres y de una psico- para el filósofo actual. El ejemplo de Bayet, qtte intentó aventurarse
logía de la moral, en cuanto ciencias autónomas aplicadas al estudio en él, es bastante concluyente.
del hecho moral, tanto exterior como interior, puede permitir resolver No se puede, pues, menos de desear que los estudios morales ac-
numerosas controversias que permanecían insolubles hasta que se las tuales lleguen a constituir una ciencia autónoma de estudio de los
abordó prácticamente. La regla moral no depe!'lde de estas ci_encias hechos morales.
necesariamente: puede ser que yo deba ser casto, incluso si la castidad La moral es una disciplina filosófica de un género muy peculiar.
n<? desarrolla ~¡ -~n_¡;_rgía, pues pueden existir otros n1otiv_o_s para ser ---Tiende a conocer y por ello se la puede calificar de ciencia; pero
casto; puede ser que yo deba mantener mi palabra aun cuando fa -hon· lo_g1J."._Qfetende conocer son las __r_egl_a_s__c!~ la acción; ahora bien, éstas
radez no me granjee ninguna consideración e incluso si la satisfacción no interesan al hombre, de hecho, más que en la medida en que sirven
de una buena conciencia se encuentra con frecuencia en- los b~-íbones. a la acción; y si las reglas de acción pueden estudiarse en teoría con fin
Puede haber numerosas razones para una regla moral; pero una buena especulativo, de hecho sucede esto raramente porque, desde un punto
vale más que diez malas; o por mejor decir, no existe regla moral si de vista especulativo, presenta un interés desproporcionado con su
no se justifica por una buena razón. Ba_sta __11na_JJ~~~-ª __r~1.ón ; ~o es interés práctico. Cuando se las estudia desde un punto de vista pura-
q_ecesaria una buena. mente especulativo, se las estudia generalmente 1nal, pues la atención
~ La_ m~;al_es_la_ regla de !'!. accjón humana. Pero el hombre_no e., no se fija en lo que importa a la práctica, sino en lo que puede
l!n_¡,roducto _del espirjtu; no es tampoco_ un ser necesario. El hmnbre_ proporcionar los elementos de un sistema satisfactorio para el espíritu.
es un se~ continge~te; conocemos solanlente su existencia porque la
comprobamos, y no sabemos cómo es sino porque lo constata1nos.
Para establecer la regla de su acción, no basta con algunos principios
I Es esto lo que explica que tantos metafísicos que hacen moral, la hagan
mala, porque la hacen en un estado de espíritu que no es el que requie·
re la moral.
metafísicos; es necesario además aplicarlo a _este s_er concre_to _que_ es La_ morfi _propiamente diclia tiene,. p_ue_!, __ up__o_\ifr~c)arame.nte cir~ \ Í
el hombre; y cuanto mejor se le conozca, más exactas serán las cunsmto: \ fi¡ar las reglas de la acc10n. ·. La moral es ne>rrn_aj!','L_pQr .
- ·-··- - - - - - - - - - • 1
aplicaciones. esencia. Pero no puede realizar su obra propia más que con gran
La ciencia de las costumbres y la psicología encuentran por lo de- rli'imero de apoyos, ya qu!l'. prli11era-tfient-e; para establecer las reglas
más precursores principalmente en la casuística católica, sobre todo de la acción, se precisa una filosofíi general que señale al hombre su
desde finales del siglo XV!, Movidos por las necesidades de la práctica puesto en el universo; es el papel de la metafísica que lleva a determi·
del confesonario, los casuistas han reunido un cuantioso material de_ nar el sentido general de la vida. En ·segunde> lugar, la moral necesita
observaciones que constituyen la base de distinciones psicológicas en de la psicología y de la sociología que pueden enseñarle las condiciones
extremo refinadas. Aunque el estímulo de este esfuerzo no nació de la interiores y exteriores de g._1,1~ _Q_es~_s_Ít_a_J~~e-~---~~enta para realizar e]
preocupación por la investigación científica, la ciencia puede, sin e111 .. objetivo que le asigna la metafísica. Metafísica de la mo-raC psicología
bargo, estar agradecida a la Iglesia y felicitarse de que la disciplina del de la moral y sociología de la moral forman, pues, las tres ciencias
sacramento haya sido la ocasión de semejante esfuerzo de investigación, básicas sobre l~ que se apoyará a su vez la moral para formular la _
del que no se encuentra equivalente en ninguna otra sociedad. Desgra- regla de vida. .,
ciadamente, e.sta acumulación de riquezas científicas yace oculta en una -----Cuando los positivistas echan en cara a la moral el que incurre en
literatura en lengua latina erizada de locuciones, de puntos de vista y confusión por preocuparse a la vez de conocer y for;:mular, incurren
de preocupaciones técnicas que la hacen esotérica para el lector no ini- ellos mismos en la confusión de los diversos planos de la moral. La
ciado, y hacen, en la práctica, de este jardín precioso un jardín cerrado moral se ocupa totalmente en conocer, pero conoce con vistas .a la
acción; y es esto lo que le da su originalidad con relación a las demás
)

Posturas /1111da111e11tales de las morales humanas La negación de la regla moral 79
disciplinas filosóficas. Es lo que expresamos al dec~e la moral es la dibujado. Esta moral se expresa en una literatura de la que encontramos
.. __ filosofía P_ráctica o la filosofía de lo práctico:--según elte~peramento ejemplos entre los estoicos de la antigüedad, con autores como Séneca,
del moralista, la n1oral es más una ciencia con vistas a la acción O una Epicteto y Marco Aurelio, en autores cristianos como San Francisco
ciencia nacida de la acción. Pero las condiciones de la acción son tales, de Sales en la Introducción a la vida devota, o en autores menos reli,
que no se razona bien con respecto a la acción más que en la medida giosos como La Rochefoucauld o Vauvenargues. Los siglos XIX y XX
en que se está_ preocupado de los efectos de b acción. El moralista per- han dado origen a muchas de esta.s obras de moral práctica, en las que
fecto debe umr los dos puntos de vista. el genio inglés se muestra particularmente fecundo.
· ~ r o . la moral depende de la metafísica, de la psicología y de la¡ Por regla general se basan en algunas ideas generales que no expo-
soc10log1a, que a su vez cumplirán plenamente su cometido sólo si 1, nen sistemáticamente: sentido de la dignidad humana: deber de buena
se preocupan exclusivamente de conocer .¡¡QJ" cQnocer. Y también este :\ inteligencia con sus sen1ejantes o ventajas de esta buena armonía, que
)
desinterés parece en extremo difícil. llega hasta la ayuda mutua; moderación de las pasiones; dominio del
Es que a los ojo; d-.;--¡a mayoría de los hombres, la .ae_ción consti- espíritu sobre la carne, respecto a la verdad y, cuando el autor tiene
tuye el interés primario _de la yida, tanto de la vida del pensamiento preocupaciones religiosas, reducción de todos estos deberes o de .todas
como de las ?emás formas de vida. Por ello difícilmente se resignan estas virtudes al servicio ele Dios. Estos principios aparecen tratados
)
a declararse mcompetentes en el terreno de la acción; y desde el como evidencias conocidas por todos. Dando por sentado que existe
) acuerdo sobre estos principios fundamentales, el autor se preocupa úni-
mo~~~to que el ?bjeto de sus estudios les lleva a una u otra pro,
) pos1C1on sobre la vida, por subrepticia que sea, la aprovechan para sacar camente de dar buenos consejos y hacer análisis psicológicos justos de
) mme~1at~ment~ conclusiones que sobrepasan en amplia medida lo que manera que muestre a sus lectores de qué modo realizarán con la má-
autonzana la log1ca. Lil cksgr_a.ci.Ld_e_-la_moral es que todo el mundo se - xima perfección su ideal de hombre. En nuestro tiempo, el autor más
)
en.tremete a hacerla. Hemos visto que la mayor parte de los que ha~en representativo de este arte moral es, sin duda, Herman Keyserling
) psicología moral pasª'1 a_fo_r!Tlula.1".P_i:incipios de moral. Otro tanto hacen : (1880-1946). Él mismo tituló uno de sus libros: Sobre el arte de la vida.
) los metafísicos; y hasta autores que se dedican a la ciencia de las Ciencia de las costumbres y psicología moral proporcionarán a
costumbres. De aqu!_nace la impresión_de encontrarnos en_Rresencia de este arte de vivir materiales sistemáticamente elaborados. Pero sea cual-
numt;rosas _morales m!!}'_ de.semejantes, cuando no se trata mis que de quiera la perfección a que este arte de vivir llegue, ¿podrá nunca sa-
) trcizos de moral_ edificados por autores que_ .~arecen de una visión de, 1 tisfacer las exigencias de la moral?
) conjunto del problem~. ! - - El punt2-débil citlJ,Q~itivismo e!l__ll!Oral, como hemos visto, es que
1
I pretendiendo limitarie al hecho moral, se_nicg.a_.a_rl:!:Q.!lOCer qu_e_ !as
)
••• teorías morales for_n_1il!l_~rte __ cl_el_ hecho moral y que _el_hecho moral
1 plantea, por tanto, ineluctableme~t.;- ~l_p~o!,!e!Tl.i_ .mora1:v·-~í. los
¿ No es verdad, sin embargo, que se podría constituir sobre la base autores positivistas se dedican a minimizar la influencia de las morales
) de la ciencia de las costumbres y de la psicología moral solas un arte
moral, como lo deseaba Lévy-Bruhl, o una moral técnica, como pro-
j teóricas y a subrayar el acuerdo en la práctica de aquellos que se sepa-
ran en la teoría. Si ha¡r_ un:\_par~__de verda_d en esta concepción y si
) !
pone M. Gurvitch? difercncia.s__de__temperamento__g de medio expJic_a_n___gt1_e~~ _Q\Ie tie-
) . Tampoco e.sta concepción es tan nueva como parece; se limita poco nen_las_ mis1nas teorías puedan tener CQ!!_~epciones_morales.PJ'ácti_cas muy
más o menos a esclarecer nociones anteriormente confusas. En efecto, diferentes,_ como se ve incluso entre los cristianos, y que, por el con ..
siempre se encuentra una moral práctica en la que los principios gene- trario, ho,11br.~~_g ue tienen teorías· 1n9ral~~__Q_Qu~~-~~ _pu_~dan tener. acti ..
)
rales de la filosofía y de la religión desempeñan sólo un papel des- tu des prá.~_tjcas -~em_E:]~~!.~s_,_. ;iJ n1enos en ciertos sectores de la acción,
)

)
So /Josturct< fundamentales de las morales humanas

hay, sin embargo, eyjgente ex;¡ggación e~ar la importancia de las ·
teoríast según vere111os ampliamente al recorrer los grandes siste1nas.
Por otra parte, la moral práctica, el arte de vivir, está siempre más
o menos influida por el ideal moral, el sistema general, la doctrina
en, que el autor se inspira, de la misma manera que el sistema de
'
moral debe estar más o menos influido por el conocimiento del hombre. l
1
He aquí por qué el moralista, situado en el punto de convergencia
donde se formula la regla de vida, teniendo presente tanto la doctrina
fundamental como las condiciones concretas en que se desenvuelve la
vida del hombre, debe fijar su atención en una y otras. U_n~lº9m..<J,.Ue
no se apoye en un con2üm.iento preciso 9el hombre y .<!<:_las condicio- -1 1
nes de vida que se le imponen, está siempre fa~ea~..'.1 P.º!_!~!1.J)Unto; y 1 1 '
>,

un~ moral que nose base en una concepc.i_ó_ngeneral del hombre y del 1 ':
lugar que le corresponde en. el Universo, suficientemente precisa y cui, ',
dadosamente elaborada, ti_ene siempre algo de débil. LAS MORALES EMPIRICAS

1
Los sistemas de _mor!l~_c!e~~irse en dos giu~s fundamen-
tales seg¿n que se basen en una concepc16n del 'rñuñ4o gue reconozca
A~º un p~i~cipi~_ ;uperior(J)hombre .y que_ se impone a su respeto.
(!JASi nada existe superior al hombre, és.t_e no puede buscar más que
en sí mismo el fin y .la moral de su acción~ A estas primeras mÓrales,
las más sencillas y las más elementales, sé' las califica de morales em,
pJ!ic!Ji, porque pretenden fundarse sobre un hecho de experiencia, un
principio que el hombre encuentra en sí por_J~. ~periencia de la
vida 1.
(z\ (_ Al co~tra,:i9, si. una realidad se impone_ 3.l__espíritu, el problema
~ r resolver será el de las relaciones entre el hombre y ~!_a__ realidad
superior; y tenemos las morales raciona1!!, que recurren no sólo a la
experiencia, s_(n_c,_ taml,~ep a los datos percibidos p<Jr J.,__sol_a inteli-

r gwcta. 1
Vamos a comenzar con la exposición de las morales empíricas, agru,
: pándolas en tres series: morales utilitarias, morales altr!iista y mora,
'les de.la sspontane_id_ad.
l Cf. las observ,,ciones, c~p. III, I, sobre la p~labra "racional".
Fih>soíía n1or.1l. - 6
)
) El utilitarismo
)
)

)

) ~-;La mo;al griega '.~stá dominada por la idea de q_ue el hombrel
) \ husca la frlici<iad. J
..
1
- _/ - No se pone en duda que sea éste el fin de la vida, ni que ese fin
sea legítimo, Los más grandes filósofos, Sócrates, Platón, Aristóteles,
)
,'
'
adoptan esta proposición como punto de pártida de sus razonamientos.
Pero esta felicidad puede concebirse de diversas maneras.
)
f.; í E. n la. .. moral. _ gr_.ie¡a suelen distinguirse el hedoni_u»a }L. .el eudcnio . \.
) CAPÍTULO [l ,: ~:isn10. El hedonismo es la moral del place~.-~~demonismo la moral J
) {, de la felicid~q,!_!'ero 1's ~ifícil trazar_ una Jinea de demarcació,11 _entre
) / EL UTILITARJSMO ¡;;;-() y otro, pues el placer tiene por fin la felicidad. lasmorales del
• lace:r morcl.le más raseras, ue se .itiet'l-en · al instante carecen
)
_de visi6~--de. conjun~o sobre (a,._yjda o no quieren cons, eraria- en su
tota.1'.ª:id·- Sm! o morales de pr1m1t1vos, incapaces de cálculo, de pre-
visión y de síntesis, o morales de desengañados que creen ·guO se les
,' La moral utilitarista es la moral más elem_$ntal, la que se ofrece embauca cu~n~~e les_jnYita ~ sacrif.1car placeres inll!ed~at_OLJ###BOT_TEXT###.-.aras

·
'n primer término al espíritu de las gentes sencillas,\Se basa en la idea de una:Jeli~idad ..fu.tura. gue _nu11~a.-J!ega. En uno y otrO caso, lo que_
e ue el hombre trata de ser eli que éste es el fin de la vida. / ___- ~Jh;~c:,~ista busca es siei,,¡:ir~ _!;¡ folj<:ida,!,__
En segundo lugar, esta moral estima que la_felicidad resjde en ei En un sentido bastante parecido se habla de sensualismo y utilita,
·~lace(;} y se necesita, efectivamente un ensamiento
tmguir entre uno y otr3. El ],_~!'\bre bus~a e,;pg!!_táneamen1~_g_sa~isJ~s-:_
ción, y la felicidad se le _e_~~~n_ta como el ~_t;ic;IQ .en. que posrera todo -
·
LI

f ,ism!!.. La palabra sensualismo dice doctrina que precon.iz_a la búsqueda
del {placer sensible,; la palabra utilitarismo dice __ _cálculo, y el cálculo
tiene como_ fin! la felicida~. /Se_l'lsu.alismo y utilitarismo difieren igual,
mente en que ~ utilitarism~' in1plica una intervención más activa de.l
)
_Jg_i¡l!i~_p¡¡e¡le satisfacerle. El aj_ño, antes de toda re.l}_e~jgp, lo mismo
qÚe el an1m-aÍ,-- íi~ñde-hacÍa lo que proporcion~_una ~e!ls~ción agra~'!:°-
@e · -;Iiffleovi~CCWJropiO-:-ji,-,;gg colores brillantes; y la m1s1na tenden-
l_es_pírit11. El scnsual_ismo, al igual que el hedonismo, con el que se con,
funde en la práctica, es una concepción simple, más_ bien grosera,
)
cia espontánea reaparece en el adulto más o menos ~isfrazad_a. mientras que el utilitari~mo puede ser muy_refinado. Si las teorías más
) ,· LaS 1fü5rnes-uf1htarisfas- reducen toda la moral a ~l_L.dato. En~ representativas del eudemonismo y del utilitarismo se encuentran entre
tierta ~anera se las pueck_ ll~mar primitivas, aunque se las encuentre filósofos 1naterialistas, ver.e1nos, sin e1nbargo, que se puede concebir
1en civilizaciones avanzadas,_..E.n_la..historia de. la filosofía van tmjdas
)
y que se encuentra, efectiva,nentc, u1~:L ~1tj_l_itª-~~n_~9 espiritualista.
al materialismo __b~o todas J'!J fo~as, porque si n<l_ existe nad~ por No vamos a detenernos en el hedonismo sensualista. Los grandes
encima del hombre, éste no_ tiene qu_e bt1s~ar __el bien fuera n¡ por..; sistemas utilitarista.s nos darán su refutación. Sin embargo, el hedonismo
-e~qp)-a. de sí; nad~ se ii:npon~, pu~~.'..,~_s~-~~_:p~t~.i~--~~ . ti_;.~; ~e -~~1tar.l es eterno y, constantcn1ente refutado, revive sin cesar. Se le encuentra
más que consigo mistno y,~--~-~ e~~e ..~ª~º'. la pr1me~~--~~1potes1s_ gue se en litHatos más o menos filósofos en el amplio sentido de la palabra,
presenta a su espíritu es l~ de_ __~ no_ tiene que J2uscn ~mP ~filo más que en filósofos sistemáticos. Se puede citar, por ejemplo, en la
)
su felicidad. antigüedad a Horacio, cuyo carpe diem constituye una divisa hedonista

)
)

Posturas f,mdn111cnta/cs de las morales lwmanas El utilitarismo

y, en nuestro tiempo, a André Gide, cuya obra Les Nourritures terres- (tras su lenguaje es genera\m~nte moderado: "El principio y la raíz~
tres, constituye una violenta reacción contra el finalismo cristiano y . _?e tod<> bienest~n en el ¡:,lac~r del vienhe ... _N_'o ~1í-rí,-qu[ i_de¡ for-
está consagrada por entero al _eJo_gi~_cj!'~ce del momento.

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__oído y de la vista, _r_~u,laceres de V~"· ------
) Esto parece llevar a un sensualismo grosero; pero pronto Epicuro
// I II comienza a refinar. Como muchos filósofos, parece haber sido corpo-
ralmente "muy poca cosa": y si pondera los placeres del vientre, pare-
- - El gran sistema utilitarista de la antigüedad es el de Ji;(~ ce que su placer personal fue más bien cerebral, pues su salud era
a~
(341-270 C.). delez!l_able, y si vivió largo tiempo, sufrió enfermedades durante toda
.Como hombre, Epicuro encama el tipo de sabio que vive para la su ve¡ez.
sabiduría, un maestro rodeado de discípulos que le veneran. -Tuvo, al f. Para·juzgar el laéer, ha u..~- distinguir dos clases, el ' acer en l
parecer, una p.er~onafülad en extremo atrayente; ~n su vejez inspiraba i mov~~:rn,~to y e .. Jacer en ,eposo, cuya plena a 1zación se encuentra \
un respeto casi religioso a cuantos le rodeaban. ~'Fue un dios, sí, un en la ataraxia. El único con1pleto es ."Lplacer!'..'.:'_~epgso, pues el plac~
dios", escribe Lucrecio, "el que primero descubrió esta manera de nace de la s~sfacción g~n deseo y el deseo proy¡~ne de uo mEri- ,
v!vir que lleva ahora el nombre de sabiduría, el que con su arte nos miento. ·EÍcieseo nace de que sufro por algu~a-cosil Deseo comer cuan-
h_1zo escapar de_ tales tempestades y salir de tan horrible noche para -----,rc, teng~ liaml:irtj en,.,;:;¡;¡.-;,-·~-Süfrimíento.Jil placer en lllci
situar nuestra vida en una morada tan tranquila y luminosa", miento es ~l placer del sufrimiento que se elimina: el q~e...!:_xperimeQtQ I
Desde el punto de vista filosófico, hoy día diríamos que es rrys _al cc,mer; el placer en reposo es el del s~frim_iento_ eliminaao, c~ando _I
int~ic~onista qu~ racionalista. No se preocupa del sistema: y-e-~ la div quedo saciado. :J
pos1c1on de las ideas, más que exponerse, se insinúa. Por otra parte, le i----= El' verdadero placer, el placer del r~poso¡ es un placer tranquilo;
preocupa menos la síntesis que la vida. · el ideal de la vida se halla en una se_r":_ni_~ad permanente, hecha de una
í Cree en los dioses o, al menos, juzga no tener buenas razones para saciedad constante que no turba ni el sufrimiento ni el deseo .. Pero
1 la vida corporal no proporciona esa felicidad : los placeres corporales
¡ negarlos, ya que todo el mundo admite su existencia. Pero le parece
i inconcebible que _los <li_oses se ocupen de los ho,~bres y del' m~~d~~ están mezclados con efervescencia e in uietud; E icuro desconfía de
I El mund? se e~pl_ica solamente _por el azar: es ...tá hecho de átomos q~;\ ellos, como a mayor parte e los filósofos e incluso los. intelectuales
I se combinan sm regla: el _¡111s_mo_hom_bre es una combinación de \ ;¡j'general. Y así, . el verdadero lacer se saborea más_ bien en el
\/ ~to!Il,QS, fruto__d_el__~,:_ar; y al _morir el horti:bre, -todo s~ disuelve. No \ , .-·jilacéide] espírifu, niás pro undo también, más entero, porque e cuer-
hay, pues, que preocuparse de la vida futura, ni tam_poco de la muerte, ( po está completamente en la sensación presente, mientras que el espíritu
t pues, ºmientras todav.ía exista1nos, la n1uerte no estl-Pres~i;·; ·pero · dice relación al pasado y espera el futuro.
cuando la muerte esta prese.nte, entonces so1nos nosotros quienes ya , No es gue este placer del espíritu sea ajeno al Cl!~t:112· Epicuro es
no existimos". - (piofundamente materialista. y las actividades más intelectuales se re-
- - No ten_~!llQ.~_~..Q~!l.fil!!'()~ Jnás que de esta vida. El_ pr_oblema • ducen, a su juicio, a estados físicos. E] objeto de\ placer de] e1píciw
es~~nias_arla lo m~s agradab~..!!)!e posj~. ¿ Dónde padríamos en- igual que su -naiuraleza, se reduce al placer físico, pues está, antes que
contrar el bien de la vida más que en ~!....2kcer? "El placer es el..J2w¡ nada, en el recuerdo del lacer ue se ha tenido en la es era del ue
primitivo e. .innato''. líus a sa I uría de Epicuro viene a parar así a un sabio cálculo
Pero ¿de dónclc_p_rocede el placer? ¿De dónde podría venir más d;J placer físico con el fin de saborearlo lo más puro posible, es. decir,
que_ del cuerpo? Epicuro es aquí muy categórico, hasta brutal, mien- ' lo menos mezclado de sinsabores, pues el placer puro es el placer sin
)

) 86 Postitras f1mdan1enta/es de las n,orale., humanas
El utilitarismo 87
mezcla de sufrimiento. Este placer deja un recuerdo agradable que en- gran valor y Aristóteles le consagra dos libros enteros de la l!tica a
gendra la esperanza de renovarlo. Y así, de esperanza en goce, de goce Nicómaco. Los sabios grieg9s están en general contra el amor_y__ e11Javor
) en recuerdo y de recuerdo en esperanza, los placeres se engendran unos 'de la amistad; el amor les parece fuente de turba~icí!1_ del

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Sp[ritu; la__ _
a otros para hacer dichosa la vida.
amistad es, por el contrario, una forma de amor que. n_(l __ despier_t:a_l_as _
Por otra parte, ~;_<>~'!!osJ':'! .E!'.'_<:er_e~__ ;_on !~-!~~~ según lo que pasiones carnales .Y__ satisface _clenamente_ el _espíritu. Cuando Ep1curo
pueden reportarnos. Algu_n_o~_¡,l_ace_res _traen sufrimiento, como cuando considera la amistad como el primero de los bienes, está simplemente
se co_~-~~mas_iado; algunos dolores acarrean placer, com.;--zuando se de acuerdo con una tradición que se presentaba sin duda a su espíritu
sigue un tra_tamiento_ penoso: Asi; ;,;.;-~;- c~.-lquier placer el objeto de co1no una evidencia.
nuestra elección: hay muchos que dejamos de lado, cuando el mal qne •••
de ellos se nos sigue sobrepuja al placer mismo. Muchos sufrimientos
nos parecen asimismo preferibles a la voluptuosidad, cuando c,tos su- _ Se ve que esta doctrina de Epicuro se aparta mucho del sensualismo
frimientos soportados largo ti:;i_npo quedan compensados-con crece_ s P_or grosero. Sin duda, su lógica es poco rigurosa; como hoy día la..leno-
el placer que ~e ellos resulta. \}na sabia economía del p_la~e.r exige, E!J~S, ; menol~~r_(l~"-cle_!!_Lla_ e1<_p_erien~ia~v_iw__más QY• de Ja r,,.zón ª?strac-
gue_se_ ex_am1_~1:n__ l":!_5!if':Eentes Jo_rlll~-~': :_c~ividad y de deseo para ta. [)¡ ella retendremos que esta moral, que parte de la afirmación de
determmar cuáles son las má fecu a ··- - ··· -- ·· ---- -- - -
- que todo bie~~- ~~d;;;:e al plac<;r del_'!'Í~ntre, desemboca en un ascetis-
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. b¡· aquí l~-{a;;;;;;-distinción de las tr_es_ Jase~ de deseos :~os de- Y. mo de agua clara y pan seco, pero al mismo tiempo en un cálculo sabio
seos naturales necesarios, ~u~~a-~ifaccion es indispen~ble para vivir, 1

que exige un gran control de sí mismo y un serio desarrollo intele_ctual. -,
como co~~.Lh_eber_ .Y..._ orm1r ~ese..o~-1!~<1.~ ;Pero, nQ_~ccsarios, Por otra parte, el aspecto sin duda más llamativo de esta moral ep1eúrea
pues se puede prescindir de ellos sin atentar· a la vi'da-, como ef amor; _ _ es su profundo egoísmo.- ~I sabio no_ busca m~e. Sl!__!nJ~rés ~ goce.
en fin~s deseos que no son ni naturales ni necesari<,s, como la ambi, .p_ers~nales. Si ~~ preocupa de sus_~!11Jg9S, l2Jiacc. ~e.n k medida en,
· ~ ción, el deseo de poder, de riq;;;,"i.:-Se recorioteq~e un deseo es- natu, que. encuenira en ellos la fuente de sus goces más delica~os. Desde el
ral en que es común al hombre y a los animales. _ punto de vista social, el discípulo de Epicuro es un_ Pª!ásito: se apro-
Sólo los primeros deben ser satisfechos y lo son fácilmente. "Efec- vecha del orden social; no puede siquiera realizar su ideal m~ _<¡!!e
tivamente, ¿ no constituyen un manjar admirable el pan y el agua en una sociedad bien ordenada -en la que velan otros por su seguridad_;
cuando se tiene hambre y sed?". Los deseos naturales pero no nece- pero él nada aport~--a este orden del que vive desinteresado.
sarios ·son la ___fll~nte de mucho.s disgustos. ¿ Quién podrá decir las
preocupaciones que nacen del matrimonio y de 1:._p_~ternidad? A Ep,'. - •••
curo le -~ª9~.fJ<>_co la compañía de las mujeres. E.l sili11.~se libera
si12 trabajo _cle_ e.stos__desec,_~. E11 _cui!n_t<J a los deseos, ni naturales ni El epicureísmo encontró una acogida favorable. Parece que Epicuro
ne~os, ~<>~_~_ólo una depravación. ¿ Qué se puede buscar de sano llevó desde el principio y de una sola vez su sistema a la perfección.
en la agitación de la política?
El epicureísmo representa u~cti.tllil ante la vida,~_ centra I_a
· - - Por el contrario, la_'!!]1j_s1.a.d desempeña un papel fundamental en la acción en el cák\r)Q_!k.ill placeres. Sm duda, la mayona de los ep1-
felicidaa según Epicuro. No se ve bien qué relaaón esiableéee,itre este Cúfeos --no s i ~ :il maestro, en su ascetismo: pero el principio de su
placer y su doctrina, pues la amistad responde a un deseo que ni es acción es el de Epicuro: elegir las sensaciones para no retener o buscar
· natural ni nece.sario; y no se ve tampoco có1110 se con1pagina aquél con sino aquellas que dan los placeres má~uros, es decir, los más exentos_
el placer del vientre: pero la_ amistad ocupa un lugar importante en el de sufrimiento; buscar el goce en el placer físico,_ pero llQ__en_treg~rse
ideal de la mayor parte de los filósofos _grj_egos; Platón le atribuye un más que ~- aquellos placeres físicos en que el espíritu tiene mayor
)

88 Postura., fundamentales de la., morales humana., El utilitarismo
participación. El e icúreo será un gastrónomo sibarita, pero no un 1 ~He aquí córno, por su misn10 refinamiento, el epicureísr:no es muy
tr~n voraz: buscará la ca I ac:l, no la cantidad: pues en el i,i~rndel _de temer: entraña una ruina y decadencia tan profunda que corta
gastrónomo el placer del cuerpo sirve de excitante del placer del toda posibilidad de ascensión hacia una vida propiamente humana.
espíritu. El gastrónomo defiende que para saborear los manjares hay
que tener un poco de hambre, pero no mucha: cuando el hambre
es violenta, estamos poseídos por el deseo físico y sólo satisfacemos una III
pasión camal en la que ninguna parte tiene el espíritu: pero cuando no / '\

tenemos hambre en absoluto, no experimentamos placer ninguno en Después de sufrir en la Edad Media un ecl~<;_ debido a la in-
comer. El epicúreo mantendrá, pues._su capacidad de goce no comiendo .. fluencia dominante del cristianismo, eJ utilitarismo renace ep el si .
nunca hasta_ saciar el ham!>I~.fQIJlO hacerrJ~_l,estias y lps hombre,, &l,o XVI y domina gran parte de la filosofía moral hasta el siglo XIX.
embrutecidos,. sino alirnentándose...s.iemp.a:._lo_.mficiente para no suúir ,--La patria del moderno utilitarismo es _p_or excelenci;( Inglaterra._)
del hamb.i:_e. Y aplicará este mismo método a todos los placeres físicos, Existe, al parecer, una correspondencia_ espontfo~a.. .i:ntr:e . d:".npfrltu..
purificándolos hasta convertirlos en placeres del espíritu, pero sin utilitario y el genio m¡;lés,
pasar de la búsqueda meramente personal del placer. Toda la atmósfera social de la isla diríase impregnada de utilita-
El epi~ú_r!_~arece, pues, a primera vist_a_j~_l!_n~--~c,ralidad bas- -~. rismo. No bien desembarcamos, nos sentimos ganados por un espíritu
/tante elevada: esdueño de sí:__ ~a:,:c,na sus act~s: no se deja llevar de de limpieza moral y de cordialidad que no se inspiran en ningún mo-
~~c_e~os__de la ca.me; desd.eñ.a Jos. .¡:,G.an:.s.ir2§e_r_os. Pero cuando se _ tivo más elevado que un interés bien entendid_o. La población parece
ahonda en el análisis, se ve que está cor~ídg .J1Qr el materialismo_yjT obedecer en su conjunto a algunos preceptos sencillos y prácticos que
e,t¡b_J.Smo, quesu apareiiti:. cfesprendimiento recub-re tal coñcentración
> se podrían formular poco más o menos así: "Mantengamos nuestra
so re sí mismo y su interés, que la .idea de un acto de generosidad, es I pªlabra, y seremos todos más_[elices: seamo.,s__c_ordiales y se_rvjciales
decir, de un acto con un móvil distinto de su interés personal, carece
de sentido para él y no despierta en él el eco de ninguna experiencia,
de ninguna aspiración que haya podido tener en su vida. Para el epi- -,
cúreo no ex_i~te nadie más g ue él ; y_ -~_te él se reduce a su-- cuerpo. .-i
I unos con otros, mostremos siempre cara sonriente, y seremos todos más
felices: ~.;;petemos los reglamentos, -dej_emo-; que nuestros semejantes
obren_c:c,¡_no quieran, y seremos todos más felices". Esta convicción de
que el respeto de las exigencias de la regla moral y especialmente de
Epicuro significa· clárameníe. el . principio fundiineñial de la doctrina, la buena arn10nía e inteligencia constituye la condición de la felicidad
cuando dice que la raíz de todo bien se halla en el placer del vientre . ./ de todos y de cada uno, y de que por este motivo hay que respetar la
Este sensualismo intelectual en el que se llega a comprometer todo el moral, se transparenta a cada momento en mil detalles de la vida. Mo,
espíritu, es mucho más corruptor que el sensualismo grosero que se ral ésta que no es muy elevada, que apenas se cubre con