Poemas de Joaquín Giannuzzi

De Contemporáneo del mundo (1962)

Museo de ciencias naturales

El espacio interior de este cubo de cristal
padece un extraño silencio, como una
emanación de la hoja seca
del gliptodonte en cáscara marchita.
Te acercas y consideras con estupor ese silencio
de quinientos milenios arrancado a la sorda
población que duerme bajo la pampa.
Sin duda, aquí hay una cierta carencia de sentido
pero el tema del tiempo
con decepción, con horror y con náusea se apresura
en una dimensión que hace estallar tu cerebro.
Este hueso que ahora otorga muerte y vacío
a la luz de los días renovados en torno,
fue antaño un límpido, concluyente movimiento
de la llanura, en un reino que el sol absorbió
con mareas impetuosas y desmoronado tumulto
de formas activas y ciegas. Anduvo, empujó a las edades
este hueso, los actos codiciosos
levantados desde el polvo con ígnea memoria,
una vida tras otra hasta integrar la tuya,
hasta situarte aquí, frente al silencio y la cáscara,
como una pregunta ante su huevo primario.
Aunque no entiendas esto conjeturas
una especie de burla detrás del vidrio: tú persistes
garantizado tenazmente por el lujo de la conciencia,
pero millones de años en marcha aseguran
la degradación de tu propio interrogante,
la próxima destrucción de tus lúcido huesos
no obstante el famoso conocimiento de sí mismos.
Porque si el universo por tu imagen se expresa
y a través de tu mente se envenena y declina;
si el que de ti se ocupa y de las rosas
con especiales, pensativos círculos que tienden
hacia una insoportable perfección, a lo lejos,
y por lo tanto eres y las rosas contigo
un tramo en el sendero, una etapa de fuego
sólo brindado al límite de su edad,
¿qué cubo de cristal o de piedra traslúcida
podrá encerrar el cráneo de quinientos milenios,
ese ámbito que en llamas anticipó la muerte
de su propio linaje y el sentido del tiempo

en un cerco de grasa cansada y definieron por último una conciencia acorralada y perpleja. La carne fracasó por sectores. Los ojos retrocedieron hacia una especie de negación. ¿Fue inevitable este rostro en el melodrama del mundo que toca a su fin? Se oyen disparos al fondo del revuelto decorado sombrío. El problema no fue resuelto. .en la desolación de esta carcasa? De Principios de incertidumbre (1980) Retrato de un contemporáneo común El esfuerzo de ser realista con la época provocó estas sombras mal distribuidas como hematomas. de pánico en pánico hasta secarse en alaridos mentales. allí donde algo no funcionó. el reguero sanguinolento que deja su retirada a la oscuridad. Miro en escena esta superficie que contiene entera una identidad equivocada este actor secundario cuyos hombros descienden a punto de ser despedido entre silbidos.

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