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Una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas(CSIC) ha comprobado
que dos oncoproteínas, la Vav2 y la Vav3 controlan parte del desarrollo de uno de los cánceres de piel
más frecuentes, el carcinoma de células escamosas. El hallazgo podría servir para crear dianas
farmacológicas contra este tipo de tumores y contra otras enfermedades de la piel como la psoriasis.

El carcinoma de células escamosas es uno de los cánceres de piel más frecuentes en todo el mundo.
Es fácilmente tratable y rara vez llega a ser mortal, pero en ocasiones alcanza estadios muy
desarrollados, lo que dificulta su tratamiento.

Las proteínas Vav son dos activadores del cáncer de piel que están relacionadas con la movilidad y la
proliferación de las células. Gracias a su experimento con ratones modificados genéticamente los
investigadores simularon el efecto que tendría la eliminación de dichas proteínas. Como explica el
científico del CSIC Xosé Bustelo, del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca “con esta
estrategia, se quería simular el efecto que el uso sistémico de inhibidores contra estas dos proteínas
tendría sobre el inicio y progresión de los tumores de piel y, al mismo tiempo, valorar los efectos
colaterales que dicha inhibición pudiese provocar en la piel normal no tumoral”.

Y los resultados fueron más que satisfactorios. Esta eliminación disminuía los tumores de piel inducidos
en ratones y no mostraba ningún efecto sobre el desarrollo normal de la piel, lo que indica que afectaría
específicamente a la viabilidad de las células tumorales.

En palabras de Mauricio Menacho?Márquez, investigador del CSIC en el Centro de Investigación del
Cáncer de Salamanca, “estos experimentos indican que Vav2 y Vav3 juegan un papel importante en la
iniciación y el desarrollo de cánceres de piel al promover rutas de señalización celular en células
cancerosas relacionadas con la supervivencia celular al ADN dañado, la proliferación y la modificación
del microambiente tisular donde dichas células crecen y se desarrollan”. Además, según ha explicado
el mismo investigador, “muchos de estos programas protumorigénicos están activados en otras
enfermedades frecuentes de la piel, como es el caso de la psoriasis”, lo que aumenta la importancia de
este nuevo hallazgo científico.

El estudio, publicado recientemente en la revista PLOS Biology, ha contado con la colaboración del
Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” del CSIC y del Centro de Investigaciones Energéticas,
Medioambientales y Tecnológicas.