Prólogo

Las instalaciones solares térmicas juegan desde hace más de 30 años
un papel cada vez más importante en la prevención del cambio
climático y en el suministro de energía. A lo largo de estos 30 años,
aquellas instalaciones que se hacían de forma artesana, han evolucio-
nado hasta convertirse en sistemas profesionales producidos de forma
industrial. El mercado de las instalaciones solares térmicas evoluciona
a un ritmo vertiginoso en diversos países de Europa, Asia y la cuenca
del Mediterráneo.
La presente obra ofrece una traducción adaptada al mercado hispano-
hablante del libro publicado en marzo de 2001 titulado Langzeiterfahrung
Solarthermie (Dilatada experiencia sobre la tecnología solar térmica).
Se trata del resultado de 25 años de investigación llevada a cabo en Ale-
mania en el campo de la energía solar térmica, combinado con la apli-
cación de los conocimientos técnicos más recientes .
En 2002 se publicó una traducción al inglés de esta obra, abriéndose
así paso en el mercado internacional, bajo el título Solar Thermal Sys-
tems (Sistemas solares térmicos) , con el apoyo del Ministerio Federal
Alemán de Economía (BmWi) y de la Organización Coordinadora de
Proyectos (PtJ) del Centro de Investigación Jülich, haciendo uso de los
medios facilitados por el programa OPET de la Unión Europea .
Gracias a la iniciativa para el fomento a la exportación de energías re-
novables de la Agencia de Energía Alemana (Deutsche Energie-Agentur
GmbH, «dena»), la obra ha podido ser traducida a los idiomas francés,
español, italiano y turco.
Nos complace publicar hoy esta obra en el mercado hispano-hablante
en cooperación con Censolar. Este manual ofrece conocimientos gene-
rales para lograr un diseño y montaje óptimos, así como una utiliza-
ción eficaz de las instalaciones solares térmicas. Esperamos que sea
una obra de gran utilidad, no sólo para los que trabajan en el campo
de la tecnología solar (fabricantes, proyectistas, instaladores y man-
tenedores de instalaciones), sino también para aquellos interesados
en esta materia (instructores, estudiantes, etc.).

Dr. Felix A. Peuser Karl-Hei nz Rem mers
Índice

l. Introducción y conocimientos básicos ............................................... 1
1.1 Evolución del mercado de las instalaciones solares térm icas ................................. l
1.2 Evolución del mercado a nivel mundial. ..................................................................... l
1.3 Evolución del mercado en Europa ............................................................................... 3
1.4 Evolución del mercado de las instalaciones solares t érmicas en Espa ña .............. 6
1.5 Argumentos a favor de las instalaciones solares térm icas ...................................... 8
1.6 Rad iación solar sobre la Tierra ..................................................................................... 9

2. Análisis del comportamiento a
largo plazo de los sistemas solares térmicos ................................... 15
2.1 Comportamiento a largo plazo en Alemania .......................................................... 15
2.2 Inventa rio del Programa de Inversión Futu ra
(«Zukunftsinvestitionsprogramm » - ZIP) ................................................................ 16
2.3 Defectos frecuentes ...................... ............................................... ................................ 20
2.4 Vida útil de los sistemas sola res té rmicos ............................................ .................... 25

3. Aplicaciones y principios básicos de diseño ..................................... 27
3.1 Desarrollo de la tecnología de las instalaciones sola res térm icas ........................ 27
3.2 Valores característicos de la s instalaciones sola res té rmicas ............................... 29
3.2.1 Carga de consumo específica.... .......................... ...................... ........................ 30
3.2.2 Rendim iento... ....................... ........................ ............ 31
3.2.3 Fracción solar ......................... . ......................................................................... . 33
3.2.4 Factor de productividad .. ············ 35
3.2.5 Cost es de l ca lor so lar ....................... . ................................................................. . 35
3.3 Requisitos de higiene de agua sanitaria (prevención de la legionelosis) ............ 36
3.4 Instalaciones solares de A.C.S . ................................................................................... 38
3.4.1 Sistemas por termosifón .... ...................................... ..... 38
3.4.2 Instalaciones de A.C.S. pequeñas de circulación forzada..... ........................ .41
3.4.3 Instalaciones de A.C.S. medianas y grandes
con acumu ladores de agua sanitaria ............................... . ... 42
3.4.4 Insta laciones de A.C.S. medianas y grandes
con acumu ladores de inercia ......... . .............................. 46
3.4.5 Configuraciones pa ra viviendas multifami liares ......................................... . ........ 57
3.5 Instalaciones solares de A.C.S. y calefacción .......................................... .................. 63
3.5.l Informaciones básicas sobre los sistemas combinados
de A.C.S. y ca lefacción . ...... ............... .............. 63
3.5.2 Diseño bás ico de las instalaciones solares de A.C.S. y
apoyo a la ca lefacción.... ......... 65
3.6 Calefacción solar de distrito ................................................... .................................... 70
3.6.1 Desarrollo tecnológico de la integración
de las instalaciones solares en las redes de distribución..... ......... 70
3.6.2 Ejemplos de la integración de las instalaciones solares
en las redes de distribución........... . .................................... .. 71
3.7 Climatización solar ...................................................................... ................................ 75
3.7.1 Tecno logía de climatización solar ......... 75
3.7.2 Aspectos económ icos ........................... ..... 84
3.7.3 Planifi cación ....................... ............... 85
3.8 Sistemas de vaciado automático («dra in-back ») .................................................... 86
3.9 Calefacción solar por aire ............................................................................................ 89

4. Principios básicos del dimensionado
de las instalaciones solares térmicas ............................................... 91
4.1 Diferencias entre el dimensionado de las instalaciones
convencionales y la s instalaciones solares .............................................................. 92
4.2 Empleo de los valores de consumo estándar de sistemas
convencionales para las instalaciones solares ........................................................ 94
4.3 Normativa solar en España ......................................................................................... 95
4.4 Instalaciones sola res exclusivamente para A.C.S ................................................... 96
4.4.1 Principios básicos para evitar sobredimensionados ....................................................%
4.4.2 Consumos significativos de agua caliente .............................. 97
4.4.3 Med ición de consumos significativos ...................................... ........ 102
4.4.4 Va lores de consumo recomendados para el dimens ionado........ ........ 105
4.4.5 Dimensionado del campo de captadores y del acumu lador .................................. 109
4.5 Instalaciones sol ares para A.C.S. y apoyo a la calefacción ................................... 120
4.5.1 Demanda de energía para agua caliente y calefacción ... ...... .. .................... ........... 120
4.5 .2 Reg las prácticas para el dimensionado... ............................................................ 122
4.6 Calefacción solar de distrito ..................................................................................... 128

5. Captadores solares ........................................................................... 129
5.1 Fu nción y valores caracte rí sticos .............................................................................129
5. 1.1 Cu rvas de rend imiento de los captadores................................................ ..... 129
5. 1.2 Refl exión en la cub ierta transparente.......... ............................ 133
5.1.3 Otros valores característicos del captador. .. ..... ...................... .......... 134
5.1.4 Definiciones de las áreas de un captador .. .............................. 135
5.2 Tipos de captadores ................................................................................................... 139
5.2.1 Captadores planos estándar............................... ............................ 140
5.2.2 Tipos especia les de captadores planos ........................... ............................. 142
5.2.3 Captadores de tubos de vacío .............. ......... ........................ 143
5.3 Absorbedores .............................................................................................................. 147
5.3 .1 Función y características................................ .................................... ............ 147
5.3 .2 Materiales y tipos de absorbed o res....... ................... ............ 150
5.3 .3 Tipos y materia les de absorbedores actuales...... ..... 154
5.4 Recubrimientos del absorbedor ............. .................................................................. 157
5.4.1 Función de l recubr imiento del absorbedor .. ................................................... 157
5.4.2 Recubrimientos del absorbedor utilizados en el pasado ................. 158
5.4.3 Recubrimientos de los absorbedores actuales ............................................................ 164
5.5 Carcasa del captador ................................................................................................. 168
5.5. 1 Tarea y función.............................................. ................................. ....................... 168
5.5.2 Carcasas de captadores usadas en el pasado............... ................... ..... 169
5.5 .3 Carcasas de captadores actuales ............................ ........................... 170
5.6 Reflectores .................................................................................................................. 171
5.6.1 Tarea y función..... ............................................................. 171
5.6.2 Experiencia con los reflectores ............................. ........................................................... 171
5.6.3 Requisit os de los reflectores.......... ................................ .............. 172
5.7 Cubierta transparente del captador ........................................................................ 172
5.7.1 Tarea y función. .... ................................................. ...................................... 172
5.7.2 Cubiertas utilizadas en el pasado ...... 173
5.7.3 Suciedad en las cubiertas transparentes.................... .174
5.7.4 Dism inución de la transparencia de la cubierta con el paso del tiempo ........... 178
5.8 Aislamiento térmico y juntas ................................................................................... 180
5.8.l Tarea y fu nción ..................... ....... 1 80
5.8.2 Aislamientos térmicos usados en el pasado.............................................. .......180
5.8.3 Experiencia actual co n mate ria les de aislamiento térmico..... ................. 1 84
5.8.4 Requ isitos para materiales nuevos para juntas........................................ ....... 185
5.9 Normas y métodos de ensayo para captadores ....................................................185
5.9. 1 Ensayos de du rabil idad y f iabi lidad del capt ador... ..............186
5.9.2 M edición de l re ndi mient o del ca ptador .........................................................................188
5.10 Divergencia entre los resultados de la medición del rendimiento .....................190
5.11 Uso de los valores característicos.
Cálculos del aporte de energía solar ....................................................................... 191
5.12 Certificación ................................................................................................................192
5.13 Normas adicionales pa ra componentes del captador .......................................... 193
5.14 Ensayos de sistema ....................................................................................................193

6. Tipos de montaje de los captadores ............................................... 197
6 .1 Montaje en el suelo o en pérgolas ...........................................................................198
6.2 Montaje en cubierta inclinada ................................................................................. 199
6.2 .l M ontaj e en cubierta incli nada ......................................................................................1 99
6.2.2 Integración en cub ierta incli nada............. ............................. ...... 200
6.3 Montaje en cubierta plana ....................................................................................... 202
6.3.1 Requisitos del mont aje en cubierta plana ..................................................................... 202
6.3.2 Cu bierta plana con cargas distribu idas................................................. ..... 204
6.3.3 Cubiertas planas co n soportes sepa rados a poca distancia ....................................20 5
6.3.4 Cubierta plana con soportes separados a gran dist ancia ........................................ 206
6 .3.5 Tubos de vacío sobre una cubierta plana ..................................................................... .206
6.4 Montaje en fachada ...................................................................................................207
6.4.1 Aspectos principa les....................................................... ................... ..... 207
6.4.2 Capt adores planos mont ados en fachada. ......... ..............................207
6.4.3 Tubos de vacío montados en fac hada... .............................................208
6 .5 Montaje de los sistemas por termosifón prefabricados ......................................209
6.5.1 Montaj e en cub iertas planas.... .. ..................... ... ............................... 209
6.5.2 Mont aje en cubiertas inclinadas.... .................................................................. 209

7. El circuito primario ........................................................................... 211
7.1 Requ i ~itos princi~ale~ de l~s cor:nponentes y
materiales en el c1rcU1to primario ...........................................................................211
7.1.1 Componen t es del circuit o prima rio....... ............................................................... 211
7.1.2 Tem pera t uras de trabajo en el circuit o primario .............. .......................................... 21 2
7.1. 3 Pres iones de t rabaj o en el ci rcu ito primario ............................ ................................... 213
7. 1.4 Proceso de va porización en el circu ito pri mario........... .....................................21 5
7.1.5 Co m po rtamien t o res pecto a la eb ullición
de los sistem as por termos ifón ... .......... ....................................... 219
7. 2 Conexionado de captadores .....................................................................................221
7.2.1 Insta laciones pequeñas de conexionado en para lelo ................................................ 22 1
7.2.2 Conexionado en se rie en instalaciones pequeñas...... ...... ............... 224
7.2.3 Conex ionado de campos solares grandes con retorno invertido........... ... 226
7.2.4 Alternativas al retorno invertido para el conex ionado
de campos solares gra ndes............... ...... ........... .............................. .... 227
7.3 Modos de flujo en el circuito primario .................................................................... 229
7.3.1 Flujo normal .................................................... ..................................................................... 229
7.3.2 Bajo flujo....... ............................ ....................................................................... 230
7.3.3 Flujo ajustado.................................................. ........................... 231
7.4 Fluidos de trabajo ...................................................................................................... 232
7.4.1 Requisitos....................................................................................... .............. .. 232
7.4.2 Evaluación a largo plazo de los fluidos de trabajo ..................................................... 234
7.4.3 Aplicación de lo s fluid os de trabajo........ ................ .. .............................................. 237
7.5 Tuberías del circuito primario .................................................................................. 239
7.5.1 Requisitos....... ............................... ...................................... .... 239
7.5.2 Evaluación de los resultados a largo plazo de las tuberías
del circu ito primario.............................................. .......................... ..... ....... 240
7.5.3 Instalación de las tuberías en un circuito primario ................................................... 242
7.6 Aislamiento térmico de las tuberías del circuito primario .................................. 244
7.6.1 Requisitos............ .......................................................................................................... 244
7.6.2 Estudio a largo plazo de los aislamientos térmicos .................................................. 245
7.6.3 Selección e instalación de los materiales aislantes..... .......................... 251
7.7 Vasos de expansión ................................................................................................... 253
7.7.1 Función y requisitos.... ....................... ................................................ 253
7.7.2 Evaluación a largo plazo de los vasos de expansión.. ........... ............. 255
7.7.3 Dimensionado correcto de los vasos de expansión cerrados ................................. 258
7.7.4 Instalación correcta de los vasos de expans ión .......................................................... 266
7.7.5 Aplicación de los vasos tampón... ............................................... 267
7.8 Bombas de circulación ............................................................................................... 269
7.8.l Función y requisitos........................ ...................... ..................... .............. 269
7.8.2 Evaluación a largo plazo de las bombas de circulación .......................................... 270
7.8.3 Ap licación correcta y dimensionado................. ............................... ......... 272
7.9 Accesorios .................................................................................................................... 276
7.9.1 Requisitos ............................................................................................................................... 276
7.9.2 Evaluación a largo plazo de los accesorios del circuito primario ................. .......... 276
7.10 Purga de aire ...............................................................................................................277
7.10.l Función y requisitos......................... ............................... ......... 277
7.11 Equipo de seguridad .................................................................................................. 284
7.11.1 Requisitos ......... ........................ ......... ............................................................................... ...... 284
7.11.2 Conceptos de seguridad....... ........ 284
7.11.3 Experiencias a largo plazo con los equipos de seguridad ....................................... 287

8. Acumuladores .................................................................................. 289
8.1 Función y requisitos ........................... ........................................................................ 289
8.2 Tipos de acumuladores ............................................................................................. 290
8.2.1 Acumuladores de agua caliente sanitaria ..... ......................... .................................... 290
8.2.2 Acumuladores de inercia................... ................................................................ 291
8.3 Aislamiento del acumulador .................................................................................... 293
8.4 Procesos de carga y descarga del acumulador ...................................................... 294
8.4.1 Carga .............................. .......................... ....................................................... ..... 294
8.4.2 Descarga................. ...................................................................... 298
8.4.3 Integración de tuberías de recirculación .................................................................. ... 299
8.5 División del volumen de acumulación. Interconexión de acumuladores ......... 299
8.6 Resultados de las inspecciones ................................................................................ 303
8.6.1 Problemas con la conexión en parale lo de los acumuladores..... ................. 303
8.7 Evaluación de las condiciones de los acumuladores
de las instalaciones antiguas ................................................................................... 305
9. lntercambiadores de calor ............................................................... 307
9.1 Función y requ isitos ...................................................... ............................................. 307
9.2 Tipos de intercambiadores ...................................................................................... .307
9.2.1 lntercambiadores de calor internos ........... .307
9.2.2 lntercambiadores de calor externos....... ....................... ............ 309
9.3 Recomendaciones sobre el diseño ...........................................................................310
9.3.1 lntercambiadores de ca lor internos tipo serpe ntí n ................................................... 310
9.3.2 lntercamb iadores de ca lor externos ......................................... ..................................... 311

10. Control de la instalación solar ........................................................ 315
10.1 Función y requisitos ................................................................................................... 315
10.2 Métodos básicos del control de ca rga del acumulador solar .............................. 316
10.2.1 Cont ro l de carga de un acumu lador con intercambiador interno ......................... 316
10.2.2 Control de carga de un acumulador con intercambiador de ca lor externo ...... 32 1
10.2.3 Co ntrol de carga optimizado para alca nzar altas temperaturas o
una tem peratu ra objetivo en el acumu lador ...................... .....323
10.2.4 Ca rga del acum ulador con co nex iones a dife rentes altu ras.............. .......324
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar ........................326
10.3. 1 Sist em as de agua ca liente sa nitari a ............................................................. 326
1 0.3.2 In st alaciones so lares de apoyo a la calefacc ión ....... .............337
10.4 Evaluación de los controles de los sistemas viejos ............................................... 338
10.5 Recomendaciones para la práctica .......................................................................... 341
1 0.5.1 Control solar y técnicas de contro l de procesos ........................................................... 341
10.5.2 Sensores de temperatura ................................. ................. ........ ...... 34 2
10.5.3 Insta lación de los sensores... ....................... ......... 344

11. Valores característicos de diferentes tipos
de sistemas solares térmicos ........................................................... 347
11.1 Valo res característicos en función de la localización ,
el diseño y los componentes .................................................................................... 347
11.1.1 Loca lización de l sist ema......... .................................. ........ 34 8
11.1.2 Va ri aciones anuales en las cond iciones climát icas ...... 34 9
11.1.3 Incli nación y orientación de l campo de captadores . ............ 34 9
11.1.4 Ca lidad de los compo nentes de l sistema ........... . ......... 35 1
11.1.5 Diseño del sistema ............................. . .35 4
11.1.6 Camb ios en la dema nda de energía ........................... . .... 35 5
11.2 Valores característicos de los sistemas solares térmicos
de construcción reciente ................................................................................. ..........356
11.2.l In st alaciones solares de A.C.S. pequeñas.. ....... 3 56
11.2.2 In st alaciones so lares de A.C.S. medianas y grandes... ..360
11.2.3 Sistemas co mbinados de A.C.S.y calefacc ión
co n una baj a fracción solar en Aleman ia ........................ ....371
11.2.4 Sist em as combi nados de A.C.S. y ca lefacción
co n una fracc ión solar elevada en Ale m ania .................... 374
11.2.5 Inst alaciones conecta das a las redes de calefacc ión de distrito . ..37 6
11.3 Variaciones en los valores caracte rísticos
de las instalaciones solares antiguas ..................................................................... .379
11.3 .1 Razones de los cambios de rend imiento.................................................... ........... 379
11.3.2 Cambios de los va lores característicos .... ........................... . ............................ 381

12. Anexo ................................................................................................. 383
12.1 Bibliografía ..................................................................................................................383
12.2 Material fotográfico ..................................................................................................387
12.3 Direcciones de Organizaciones, 1nstitutos y Empresas ....................................... .388
1.1 Evolución del mercado de las instalaciones solares térmicas

l. Introducción y conocimientos básicos

1.1 Evolución del mercado de las instalaciones solares
térmicas
Debido a la tendencia creciente en la demanda de energía a nivel
mundial, se prevé que en el transcurso de los próximos 40 años las
fuentes de energía fósil llegarán a sus límites, o sea, las reservas tanto
de petróleo crudo como de gas natural se habrán consumido en su
mayor parte.
El uso continuo del petróleo fósil ocasiona graves daños en el medio
ambiente y origina cambios climáticos irreversibles.
En muchos países de clima árido se suele emplear leña para encender
el fuego con el que cocinar alimentos y calentar agua, lo que lleva a
deforestación, formación de estepas y erosión .
El informe del Club de Roma del año 1970 («Los límites del crecimiento»)
y la primera crisis del precio del petróleo en 1973 atrajeron la atención
mundial. Como consecuencia a estos sucesos, se inició la primera fase
de desarrollo de la tecnología solar en muchos países.
La energía solar es una fuente inagotable que garantiza una reserva
permanente de suministro de energía y de riqueza disponible en nues -
tro planeta. En el transcurso de las próximas décadas la tecnología solar
transformará las estructuras actuales del sistema energético, debido
especialmente al continuo desarrollo del mercado internacional.

1.2 Evolución del mercado a nivel mundial
La superficie total de los captadores instalados en el mundo en 2002
era aproximadamente de 10 millones de m 2 . En la figura 1.1 se aprecia
claramente que la República China representaba el 75 % del mercado
internacional, teniendo un gran número de fabricantes nacionales,
que producen tanto captadores de tubos de vacío como captadores
planos.
Según la figura 1.1, exceptuando Turquía, Israel y Europa en su con-
junto, el resto de países muestra una participación en el mercado de la
energía solar práctica mente insignificante.
En todo el continente africano, los Estados Unidos de América, América
Central y América del Sur, así como en casi todas las regiones de Asia,
apenas ha empezado el aprovechamiento del enorme potencial de las
aplicaciones para instalaciones solares térmicas. Esto implica, a su vez,
que existen grandes oportunidades de expansión, en estos mercados

1
l. Introducción y conocimientos básicos

aún no desarrollados, para los fabricantes y otras industrias del sector
de la tecnología solar.

Resto del mundo
4%
Japón
2%

Figura 1.1 Área de captadores instalados en diferentes regiones del mundo en
el año 2002 /1/.

El área de captadores instalados por habitante constituye un parámetro
importante mediante el cual se evalúan el desarrollo del mercado y el
potencial para las instalaciones solares térmicas. En la figura 1.2 se in-
dican las superficies de captadores instalados por cada 1000 habi-
tantes en diferentes países.
De la figura 1.2 se deduce claramente que el área de los captadores ins-
talados en casi todos los países se halla en un nivel extremadamente
bajo, aproximadamente 0,02 m 2 por habitante, (el equivalente a un
área de 10cmx20cm). Esto se aplica igualmente a China, a pesar de
que su participación en el mercado internacional sea mayor.
No obstante, países como Grecia y Austria demuestran un enorme po-
tencial para las instalaciones solares térmicas cuando se observa el co-
ciente entre el área de captadores instalados y el número de
habitantes, muy superior al de la mayoría de los demás países. Otro
ejemplo en donde se ha logrado aumentar ese cociente es Chipre, con
un valor de 800 m 2 por cada mil habitantes, o sea, 0,8 m 2 por persona.
Es lógico suponer que, incluso en esos países, el mercado continuará
creciendo, gracias al continuo desarrollo de la tecnología solar y a la in-
troducción de nuevas aplicaciones como la climatización solar. Es obvio
que en un futuro próximo y a medio plazo el mercado en casi todos los
países del mundo experimentará tasas de crecimiento enormes.

2
1.3 Evolución del mercado en Europa

-
0,0 60 100 150 200 250 800
__J

Chipre
Grecia
Austria

Alemania
Dina marea r:;::;;:::c::;;::::::::::;;:::::;;:::::!::l:~:C:::::::::::cltm~
Suiza
Europa
China
Suecia
Holanda
Portugal
España
Italia
Bélgica
Francia
Reino Unido
Finlandia
India

0,0 10 20 30 40 50 60 (m'/1000 habitantes)

Figura 1.2 Estudio de la superficie de captadores instalados por cada 1000 habitantes en
diferentes países /1, 3/

1.3 Evolución del mercado en Europa
En los últimos años, en muchos países europeos se están ampliando
considerablemente las actividades relacionadas con el desarrollo de la
tecnología solar. En varios de ellos se han introducido ecotasas, pro-
gramas de subvención u otras medidas para incentivar el uso de la tec-
nología de las energías renovables.
El Libro Blanco de la Unión Europea, en el sector de la Energía, prevé
que hacia 2010 el suministro de las energías renovables habrá crecido
en toda Europa hasta representar el 12 % del aporte total de la UE. Las
inversiones correspondientes para este período se estiman en aproxi-
madamente 165 000 millones de euros. Se pronostica la creación de
500 000 puestos de trabajo y, además, para el 2010 se espera un mer-
cado de exportación anual equivalente a 17 000 millones de euros, a lo
que se añade la posibilidad de crear 350 000 puestos adicionales. Los
diferentes estados de la UE persiguen estos objetivos ambiciosos por
medio de programas para fomentar el mercado. Además, por medio
de campañas de concienciación, se puede llegar a contribuir consi-
derablemente al desarrollo nacional en cada estado.
Otro factor que desempeña un papel importante con respecto a la
evolución del mercado de las instalaciones solares térmicas a nivel eu-
ropeo es la Directiva de Edificación Europea, la cual se está desarro-

3
l. Introducción y conocimientos básicos

liando actualmente, y que pretende llevar a un aumento significativo
en la incorporación de instalaciones solares a los edificios de reciente
construcción.
El potencial técnico-económico para instalaciones solares térmicas en
Europa se estima, según análisis moderados, en un valor de 1400
millones de metros cuadrados (100 veces más que hoy día). Estas ins-
talaciones podrían suministrar el equivalente al 6 % de la demanda
europea de energía final /4/. otros expertos consideran un potencial
del 10 % al 15 % de dicha demanda total.
En la figura 1.3 se señala la situación del mercado europeo en el año
2003, en el cual se instalaron 1,4 millones de m 2 de captadores solares.

DKl % SE 1 %
BE 1 % UK2 %
FI <1 % CH2%
PT <1 % NL2 %
FR 3 %

DE - Alemania IT - Italia UK - Reino Unido PT - Portugal
AT - Austria FR - Francia SE - Suecia FI - Finlandia
GR-Grecia NL - Holanda DK - Dinamarca
ES - España CH - Suiza BE - Bélgica

Figura 1.3 Área de captadores instalados en Europa en el año 2003 /1/

El diagrama muestra claramente los tres países que dominan el mer-
cado actual europeo: Alemania, Austria y Grecia. En ellos se logró ins-
talar el 79 % del área total de captadores en 2003.
Otros países del sur europeo, especialmente España, Francia e Italia,
aún están notablemente a la zaga con respecto al aprovechamiento
de su elevado potencial de radiación solar. Sin embargo, estos países
se esmeran cada vez más por llevar a cabo actividades con el fin de
contribuir a la aceleración del desarrollo de estas tecnologías, con tasas
de crecimiento elevadas.

4
1.3 Evolución del mercado en Europa

Por otro lado, países situados más hacia al Norte como Dinamarca y
Suecia, los cuales no disfrutan de la gran ventaja de poseer abundancia
de radiación solar, demuestran que las instalaciones solares térmicas
pueden funcionar igualmente bien en estas regiones. En estos países
escandinavos, así como en Europa Central, se suelen emplear con fre-
cuencia las instalaciones solares no sólo para la obtención de agua ca-
liente sanitaria (A.C.S.), sino también en los sistemas de calefacción.
En los dos países mencionados se han instalado sistemas de calefac-
ción de barrio o distrito muy grandes, provistos de acumuladores esta-
cionales (figura 1.4).

Figura 1.4 Un campo de captadores de 9000 m 2 abastece de energía solar a Marstal, una
pequeña ciudad de la isla AertJ (Dinamarca).

Otra aplicación importante, aunque sin acumulador estacional, son
los sistemas combinados (tanto para A.C.S. como para calefacción), los
cuales representan, en el caso de Alemania, el 20 % del mercado. El
tamaño típico de estas instalaciones es de 10 m 2 -15 m 2 de área de
captación, con un volumen de acumulación de 5001-1500 l. En Aus-
tria, debido al gran número de calderas de calefacción central de leña
y provistas de acumuladores de inercia ya existentes, la calefacción solar
desempeña, con aproximadamente el 50 % del mercado, incluso un
papel más importante, disponiendo a menudo de áreas de captación
aún mayores, de 20 m 2 a 30 m 2 .
Por el contrario, en las regiones mediterráneas, las instalaciones solares
típicas en viviendas unifamiliares suelen ser pequeños sistemas por
termosifón destinados al calentamiento de agua sanitaria. En países
como Grecia y Chipre, con un alto porcentaje de instalaciones solares,
se ha alcanzado ya la saturación del mercado de estos sistemas, en el
que las sustituciones de los sistemas con una vida útil media de unos
15 años representan un porcentaje de negocio importante. No obstan-
te, aún queda por desarrollar un gran número de aplicaciones adicio-
nales en el sector comercial, no sólo en los sistemas de producción de
A.C.S., sino también en la producción del calor necesario para procesos
industriales y en la climatización solar.

5
l. Introducción y conocimientos básicos

Mejoras en la calidad del producto y estandarización
En general, se puede decir que se ha logrado superar un gran número
de los impedimentos e insuficiencias iniciales que caracterizaban los
principios de la tecnología solar a finales de la década de los 70 y prin-
cipios de los 80. Los fabricantes han ido acumulando cada vez más ex-
periencia y los productos han alcanzado un estado de madurez desde
un punto de vista técnico. En Alemania , por ejemplo, se puede consta-
tar con regularidad que las instalaciones térmicas solares constituyen
una parte inherente del mercado de la calefacción y de las instalacio-
nes sanitarias, tras un crecimiento constante desde los años 90.
Sin embargo, además de productos de buena calidad, es necesario que
los instaladores dispongan de una buena formación , a fin de entender
las peculiaridades de las instalaciones solares térmicas. Dicha forma-
ción supone una necesidad en los mercados europeos más desarrolla-
dos, pero aún lo es más en los de menos desarrollo.
La elaboración y la adopción de las normas europeas EN 12975, EN
12976 y ENV 12977 (norma experimental) en el año 2001 (véase el
apartado 5.9) ha constituido un logro importante para la tecnología
solar en Europa . En casi todos los países de Ja UE se han puesto en
práctica estas normas, y se han retirado, o se están retirando en la actua-
lidad, las normas nacionales existentes hasta entonces.
La Solarkeymark, simplificación reciente para lograr la identificación
inmediata de la calidad de los productos que se usan en las instalacio-
nes solares térmicas, garantiza al cliente en toda Europa que el pro-
ducto cumple las normas europeas. La Solarkeymark se concede
actualmente para los captadores solares y los sistemas prefabricados,
pero estará también disponible en el futuro para otros componentes.

1.4 Evolución del mercado de las instalaciones solares
térmicas en España
En España, el primer despegue del mercado para instalaciones solares
térmicas tuvo lugar a finales de los 70 y principios de los 80. Tras unos
pocos años, el mercado sufrió nuevamente una caída y quedó estancado
a un nivel muy bajo, debido al descenso de los precios de la energía, así
como al insuficiente rendimiento y fiabilidad de muchos de los sis-
temas instalados. La escasa calidad de los sistemas de la «primera gene-
ración» fue más bien resultado de la falta de conocimiento y
experiencia que de la propia calidad de los componentes, como lo
prueban los sistemas que todavía se encuentran en funcionamiento.
La figura 1.5 representa la superficie de captadores instalados anual-
mente en España. Se ha de considerar que esta representación sólo tiene

6
1.4 Evolución del mercado de las instalaciones solares térmicas en España

en cuenta las instalaciones registradas por los programas de subven-
ciones, siendo el número total algo mayor.

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Figura 1.5 Superficie de captadores instalados anualmente en España (IDAE).

Desde finales de los años 90 se ha registrado un nuevo y considerable
crecimiento en el mercado de las instalaciones solares térmicas. Este
desarrollo se debe, por un lado, a los programas de subvenciones a nivel
regio na 1, destacando sobre todo el programa PROSOL en Anda 1u cía, y a
nivel nacional, gestionados estos últimos por el Instituto para la Diver-
sificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Por otro lado, el desarrollo
puede atribuirse al crecimiento económico del país y al sector de fabri-
cantes e instaladores más especializados.
En el año 2000 entró en vigor en Barcelona la primera Ordenanza Solar,
que obliga a la instalación de sistemas solares térmicos en las edifica-
ciones de nueva construcción o en aquellas rehabilitadas. Ésta y otras
numerosas ordenanzas en ciudades como Sevilla, Pamplona y Madrid re-
presentan un importante factor adicional para el desarrollo del mercado.
Como se subrayó en el Plan de Fomento, el gobierno de la nación eva-
luó un potencial total de 26,5 millones de m 2 de área de captación
para España, estableciendo un objetivo ambicioso para el año 2010:
4,5 millones de m 2 instalados. Para alcanzarlo sería necesario un creci-
miento medio anual de alrededor del 40 % en los 10 primeros años del
milenio.
Con una irradiación anual de entre 1200 kWh/(m 2 ·año) y 1900 kWh/
(m 2 ·año), España ofrece condiciones muy favorables para el apro-
vechamiento de la energía solar. Aparte del calentamiento de piscinas,
donde los sistemas solares térmicos ya representan la tecnología más
común, hoy día la aplicación principal para las instalaciones solares

7
l. Introducción y conocimientos básicos

térmicas es la producción de agua caliente sanitaria (A.C.S.). Dentro de
esta aplicación se pueden distinguir, por un lado, los sistemas compac-
tos para viviendas unifamiliares (muchas veces se trata de instalacio-
nes por termosifón), y por otro lado, las instalaciones de mediano y
gran tamaño para la obtención de A.C.S. en viviendas plurifamiliares,
hoteles, polideportivos y otros. Sin embargo, existe además un gran
campo de aplicaciones en la industria, donde las instalaciones solares
pueden suministrar energía térmica en un amplio rango de tempera-
turas. Otras aplicaciones de interés pueden ser la calefacción y la cli-
matización solar (véase el capítulo 3).
Un factor decisivo para asegurar un continuo crecimiento del mercado
será la implantación del Código Técnico de la Edificación, el cual obli-
gará a la instalación, a nivel nacional, de los sistemas solares térmicos
en edificaciones de nueva construcción o rehabilitadas, complemen-
tando de este modo a las ordenanzas solares. De igual importancia
para el futuro desarrollo del mercado de la tecnología solar será la
continua profesionalización del sector de fabricantes, proyectistas e
instaladores, para lograr así que se diseñen, instalen y se haga funcio-
nar sistemas de alta fiabilidad , durabilidad y rentabilidad, y de este
modo conseguir que las instalaciones solares térmicas sean habituales
en todas las aplicaciones que requieren energía térmica de baja tem-
peratura, o sea, A.C.S., calefacción, calor para procesos industriales y
climatización.

1.5 Argumentos a favor de las instalaciones solares
térmicas
A continuación se exponen diversos y contundentes argumentos a favor
de la instalación de los sistemas solares térmicos:
• Dado que las instalaciones solares suministran energía sin emisión
alguna de gases que provocan efecto invernadero, sus propietarios
contribuyen activamente a la prevención del cambio climático.
• Las instalaciones solares, con una vida útil media de 20 años, son
una prueba de una tecnología de confianza y de alto nivel.
• Los propietarios de las instalaciones solares evitan costes adicio-
nales por el aumento de los precios de la energía y las ecotasas; de
esta manera logran alcanzar cierta independencia económica.
• El factor económico principal surge de la apreciable inversión inicial
en la instalación solar. Sin embargo, los costes se pueden calcular
con exactitud y con muchos años de antelación . En cambio, los costes
del combustible para las instalaciones de calentamiento conven-
cional varían considerablemente y no se pueden calcular con un
período de antelación de 20 años. Por consiguiente, una instalación
solar representa una inversión segura.

8
1.6 Radiación solar sobre la Tierra

• Las instalaciones solares requieren un mantenimiento mínimo y
consumen una pequeña cantidad de energía eléctrica auxiliar.
• Los propietarios de las instalaciones solares se benefician a menudo
de las ventajas relativas a los impuestos y de las subvenciones guber-
namentales.
• Las instalaciones solares mejoran la imagen de una edificación, así
como su valor.
Las «casas solares» se arriendan y venden con mayor facilidad.
• En los edificios con instalaciones solares es posible que los ingresos
netos para el propietario que alquile las viviendas experimenten un
ligero aumento, puesto que los costes de calefacción convencional
se reducen.
• Las instalaciones solares utilizan una fuente de energía práctica-
mente inagotable. Su utilización contribuye a la conservación de los
recursos de energía convencional (petróleo, gas, etc.) y garantiza al
país una mayor independencia, tanto económica como política.
• La adquisición y aplicación de las instalaciones solares asegura y
fomenta conocimientos y experiencias sobre esta moderna tecnolo-
gía en el país donde se utilizan, estableciendo una base sólida para
el desarrollo económico positivo y abriendo nuevos mercados tanto
a nivel nacional como internacional.
• Poseer una instalación solar denota una gran responsabilidad
medioambiental.
• Gracias a la continua expansión de la energía solar térmica, se han
creado puestos de trabajo adicionales en la industria y en muchos
oficios auxiliares, como en el de la fontanería .

1.6 Radiación solar sobre la Tierra
En el interior del Sol , los núcleos atómicos de hidrógeno se fusionan
bajo una presión enorme, dando lugar a núcleos atómicos de helio.
Durante este proceso, parte de la masa atómica se transforma en
energía térmica que, en consecuencia , provoca temperaturas de millo-
nes de grados en el interior del astro. La temperatura de la superficie
del Sol es de aproximadamente 6000 ºC.
De esta manera, el Sol funciona como un reactor de fusión, que actúa
de manera continua y segura desde hace 5000 millones de años y que,
según las estimaciones de los astrónomos, seguirá suministrando
energía otros tantos .

9
l. Introducción y conocimientos básicos

La potencia radiante del Sol en el límite exterior de la atmósfera terres-
tre, a una distancia de unos 150 millones de kilómetros, corresponde a
aproximadamente 1360 W /m 2 . Este valor se denomina Constante Solar.
La irradiancia solar extraterrestre se reduce al pasar por la atmósfera
terrestre, de modo que al llegar a la superficie de la Tierra alcanza un
valor máximo de unos 1000 W/m 2 . Evidentemente, las nubes reducen
incluso más la irradiancia . La irradiancia total que incide sobre una su-
perficie en la Tierra se denomina irradiancia global y se compone tanto
de irradiancia difusa como de irradiancia directa . Ambas componentes
de la radiación solar se pueden aprovechar con actual tecnología solar.
La energía solar que incide anualmente sobre toda la superficie terres-
tre ofrece un potencial inmenso, pues supone unas diez mil veces la
demanda de energía anual de la población mundial. Los recursos solares
representan un valor considerablemente superior a todas las reservas
de energía n u el ea r y fósil d is pon ibles en la Tierra (figura 1.6).

-Uranio

-Ga s natural

Irradiación solar anual

-Petróleo

Ca rbón

-Consumo
energético
mundial

Figura 1.6 Irradiación solar anual en la superficie terrestre frente a los recursos de
energía disponibles en forma de carbón, petróleo, gas natural y uranio, así como
comparación a escala mundial de la demanda de energía anual.

Los recursos de energía solar disponibles en la Tierra se distribuyen
desigualmente y están sujetos a variaciones estacionales. En las regio-
nes desérticas cerca de los trópicos, la irradiación anual puede al-
canzar un valor total de 2300 kWh/(m 2 ·año), equivalente al doble de
la irradiación solar media típica de Europa Central, que es de unos
1100 kWh/(m 2 ·año).

10
1.6 Radiación so lar sobre la Ti erra

• 640 - 900 • 900 - 1050 • 1050-1200 1 200 - 1350 1350 - 1500

1500 - 1700 1700 - 1900 1900 - 2100 • 2100 - 2300 • >2300

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-50 f-+-++-+-1-+-+-+-l-+-li!'4.-+-1-+-+-+-t-+-++-+-1-+-+-+-t-+-++-t-1-+-+1---I
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Figura l. 7 Valores de irradiación anual a escala mundial / 5/

El valor absoluto y la distribución de la irradiación en el transcurso de
un año dependen considerablemente de la latitud . En regiones cerca
del ecuador, la irradiación media mensual se distribuye de modo rela-
tivamente uniforme a lo largo del año, pero en latitudes superiores es
claramente mayor durante el verano y menor en invierno {figura 1.8).
Sin embargo, tanto el clima como la inclinación y orientación de la su-
perficie de captación afectan en gran medida a lo antedicho.
La irradiación solar en lugares situados en el hemisferio norte con dife-
rentes latitudes se representa en la figu ra 1.8.

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Figura 1.8 Irradiación media diaria en dife rentes lugares del hemisf erio norte en
kWh/(m 2 ·día).

El suministro de energía anual media proporcionado por el Sol sobre
cada metro cuadrado equivale al contenido energético de 100 litros de
petróleo en las latitudes medias y hasta 230 litros de petróleo en las
zonas desérticas (figura 1.9).

11
l. Introducción y conocimientos básicos

Figuro 1.9 Lo irradiación solar anual por m 2 equivale a un contenido energético de 100 o
230 litros de petróleo.

Los sistemas solares térmicos actuales pueden aprovechar un porcen-
taje comprendido entre el 30 % y el 60 % de la irradiación solar incidente
sobre el captador.

12
1.6 Radiación solar sobre la Tierra

Radiación solar en España
En la figura 1.10 se pueden observar las diferencias regionales en la
irradiación global media anual dentro de España, con valores mayores
en el sur y menores en el norte del país.

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Figura 1.10 Valor medio anual de la radiación solar global diaria en superficie horizontal
en España. (Información procedente del Instituto Nacional de Meteorología).

13
2.1 Comportamiento a largo plazo en Alemania

2. Análisis del comportamiento a
largo plazo de los sistemas solares
térmicos

La tecnología solar térmica se ha aplicado como un nuevo desarrollo
en diversos países durante más de 20 años. A lo largo de este período
de tiempo, los investigadores y los fabricantes han podido obtener expe-
riencias de considerable valor con respecto a los materiales, el diseño,
la producción y la utilización de esta tecnología. En Alemania se han
efectuado estudios muy detallados.

2.1 Comportamiento a largo plazo en Alemania
Entre 1978 y 1983 se instalaron en Alemania 141 sistemas solares
para el uso térmico de la energía solar en edificios del gobierno federal.
Hay varios ejemplos en cuarteles militares y en diversos edificios de
prestación de servicios. Esto se hizo con el objetivo de demostrar su
funcionalidad, además del propósito simultáneo de incentivar a las
autoridades públicas a incrementar la aplicación de la tecnología solar.
La mayor parte de los sistemas estaban destinados al abastecimiento de
A.C.S. En Alemania los sistemas suelen ser de circulación forzada con un
circuito primario cerrado, en el cual el fluido de trabajo empleado es
una mezcla anticongelante.
En el año 1980, el Ministerio Federal de Educación, Ciencia, Investiga-
ción y Tecnología solicitó a la Oficina Central de Tecnología Solar (en
alemán : Zentralstelle für Solartechnik- ZfS), dentro de la organización
para la Promoción de la Tecnología de Climatización y de Calefacción
(en alemán : Gesellschaft zur Forderung der Heizungs- und Klimatechnik
mbH - GFHK), la realización de un programa de monitorización para
ciertos proyectos.
Con el apoyo de estas instalaciones ofrecido por la ZfS se tomaron medi-
das de optimización, las cuales condujeron a un aumento considerable
del rendimiento y de la seguridad en muchos de los sistemas solares.
Igualmente, se produjo un aumento de la rentabilidad , así como una
mayor aceptación por parte del consumidor.
La investigación se pudo continuar, a partir de 1993, en el marco de
otro programa concebido para sistemas solares térmicos («Solarther-
mie 2000 »). Para una muestra representativa instalada a finales de los
70 y comienzos de los 80 se llevaron a cabo estudios sobre el envejeci-
miento, la estabilidad y la fiabilidad a largo plazo. La mayoría de los re-

15
2. Análisis del comportamiento a largo plazo de los sistemas solares térmicos

sultados se puede aplicar a los sistemas actuales, los cuales son
parecidos en cuanto a su diseño y componentes.
Dentro del programa de investigación también pudieron efectuarse
estudios de los materiales. Para este fin se extrajeron componentes de
18 sistemas, que se desmontaron y se analizaron a fondo .
Con objeto de evaluar la eficacia de los captadores antiguos, se midió
el rendimiento de 21 de ellos (de 13 fabricantes diferentes). Tras la reali-
zación de las pruebas, para comprobar el rendimiento del captador, se
hicieron mediciones sobre algunas de las propiedades ópticas del recu-
brimiento de los absorbedores y de las cubiertas transparentes, y sobre
la conductividad térmica de los materiales de aislamiento.

2.2 Inventario del Programa de Inversión Futura
(«Zukunftsinvestitionsprogramm» - ZIP)
A principios de 1994 se llevó a cabo un inventario de los sistemas ins-
talados entre 1978 y 1983, con el fin de calcular y comprobar el por-
centaje de las instalaciones aún en funcionamiento. Los resultados se
pueden ver en la figura 2.1.

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Sistemas a principios de 1997 Sistemas a principios de 2000

- Desconectadas debido a defectos en el sistema
- En funcionamiento
- Desconectadas por motivo de reconstrucción/modificación

Figura 2.1 Resultados del inventario para determinar el estado en el que se encontraban los
sistemas solares en el marco del Programa de Inversión Futura (ZIP).

16
2.2 Inventario del Programa de Inversión Futura («Zukunftsinvestitionsprogramm» - ZIP)

De un conjunto de 113 sistemas solares instalados bajo el Programa
de Inversión Futura (ZIP), a finales de 1997 aún se hallaban en funciona-
miento 50 sistemas (o sea, el 44%). A principios de 2000 todavía esta-
ban funcionando 36 sistemas.
A comienzos de los años 80, algunos de los sistemas iniciales tuvieron
que desmantelarse debido a los defectos detectados. Sin embargo,
estos sistemas disponían de captadores experimentales, cuya produc-
ción había ya cesado con esos diseños y materiales. Desde principios
de los 90, el número de desmantelamientos anuales o de supresiones
aumentó debido a la alteración del uso de los edificios o a la restaura-
ción de los tejados. Hacia finales de 1999 se habían realizado sólo 36
supresiones (es decir, el 32 %) como consecuencia de defectos del sis-
tema, mientras que otras 41 (o sea, el 36 %) se debieron a circunstan-
cias técnicas ajenas a la tecnología solar (véase el apartado 2.1).
Dejando al margen los 41 sistemas desmantelados, entre los 113 ori-
ginales, resulta que en 2000, veinte años después de su instalación, 36
(el 50 %) de los sistemas estaban aún funcionando. Este porcentaje
prueba la durabilidad de los primeros sistemas solares en lo que res-
pecta a su diseño y tecnología, a pesar de que los componentes segu-
ramente no habían sido construidos de modo óptimo.
Hasta 1999, los 36 desmantelamientos como consecuencia de defec-
tos mayores incluían 21 sistemas cuyo diseño no puede compararse
con los diseños acordes con la actual tecnología. Estos fueron, por
ejemplo: sistemas con captadores prototipo de la primera generación
(captadores de construcción casera, captadores planos de tubo de calor
(heatpipe), captadores de tubo de vidrio sin vacío, captadores planos
con reflectores y de cubierta superior de metacrilato, captadores con
absorbedor de acero de chapa embutida (moldeada) o variaciones de sis-
temas prototipo (circuitos primarios llenados con agua y nitrógeno).
De los sistemas que cumplen en parte o completamente las normas
de construcción actuales (o sea, alrededor del 90 %), sólo 15 (lo que
equivale a un 17 %) fueron desactivados debido a defectos graves del
sistema. Después de unos 20 años de funcionamiento, se trata de un
resultado sobresaliente.
En la figura 2.2 las razones de cierre de los sistemas se han integrado
en un modelo matemático concebido para predecir el desarrollo futuro.
La curva se normalizó para un inventario inicial del 100 % (equivalente
a 113 sistemas).

17
2. An áli sis del comportamiento a largo pl azo de los sistema s solares térmicos

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(1980)
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(1984) Año

- - Tendencia

Figura 2.2 Curva del inventario de los sist em as del Programa de Inversión Futura (ZIP)
(nivel :f in de 1999).

Hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones a la hora de in-
(1999) (2004)

terpretar los resultados expuestos en la figura 2.2:
• Entre 1977y1979 se instalaron 81 de los 113 sistemas (más del
70 %}, pero más tarde sólo pudieron instalarse unos pocos sistemas
(1983/1984) . Por consiguiente, 1980 fue considerado el primer año
de operación para todas las instalaciones. Algunas de ellas ya tenían
de 2 a 3 años en aquel entonces, y algunas se instalaron hasta tres
años después.
• Todas las instalaciones con tecnología experimental (sistemas
de la «primera generación ») quedaron incluidas en la curva de
defectos, aunque estos sistemas (o sus componentes) en su
mayoría no dieron buenos resultados y pronto presentaron defectos
graves, razón por la cual se suprimieron . Tales sistemas con tecnolo-
gía experimental desaparecieron del mercado. Los componentes
conforme a la tecnología actual son casi todos mejores, lo que con -
lleva la superación de los defectos de diseño iniciales. Como conse-
cuencia, el análisis de defectos muestra una imagen distorsionada
de los sistemas actuales con tecnología mejorada. Las deficiencias
en el diseño de los primeros sistemas ya no aparecen (véase el
apartado 2.3).

18
2.2 Inventario del Programa de Inversión Futura («Zukunftsinvestitionsprogramm» - ZIP)

• Como se postuló más arriba, la desactivación de sistemas por razones
técnicas no relacionadas con la tecnología solar no deberían incluirse
en las estadísticas sobre defectos. No obstante, si estos sistemas aún
estuvieran funcionando, probablemente algunos de ellos se habrían
cerrado a causa de defectos. Esta probabilidad se tomó en cuenta al
asumir que, dentro los sistemas desmantelados por motivos ajenos
a la energía solar (como rehabilitación, dedicación del edificio a otros
usos, etc.), se habría dado el mismo porcentaje de defectos que en el
resto. De este modo, dichas instalaciones fueron consideradas en el
estudio como si hubieran seguido funcionando .
Los dispositivos tecnológicos poseen a menudo una característica que
consiste en que, a los primeros defectos en un número pequeño de sis-
temas, les sigue un largo período de bajos índices de fallos. El análisis
estadístico podría implicar entonces que algunos de los aparatos son,
probablemente, indestructibles. No obstante, cualquier aparato fraca-
sará en un período de tiempo razonable, salvo si fuese reparado repe-
tidas veces sin detenerse en gastos. Los sistemas solares del Programa
ZIP muestran claramente esta característica. Una curva de Boltzmann
se adapta a los datos de manera bastante exacta, lo que nos permite
utilizarla para el modelo matemático de la figura 2.2. Al acercarse
asintóticamente la curva de Boltzmann a la línea cero, la deducción
errónea que resulta es que, incluso después de 100 años, algunos de
los sistemas podrían continuar funcionando.
Por lo tanto, un nuevo origen o punto cero «sensato» quedó establecido
para esta curva (matemáticamente con un acercamiento asintótico al
valor de aproximadamente -4). Vale la pena observar que el último sis-
tema ZIP debería cerrarse unos 30 años después de su instalación.
Para el análisis lo más importante es saber que tras 20 años (a finales
de 1999), cerca del 50 % de todos los sistemas se hallaba aún en
funcionamiento. Sin embargo, la curva adaptada de Boltzmann corta
la línea del 50 % antes. Este período de vida media puede definirse
como vida útil de los sistemas solares, lo cual implica que, tras dicho
período, es probable que se produzca relativamente pronto el cierre o
desmantelamiento de los sistemas restantes (en el modelo matemático,
en el transcurso de los siguientes 10 años).
Las causas de las supresiones efectuadas por razones ajenas a los de-
fectos del sistema, o sea, no relacionadas con la tecnología solar, se
pueden resumir así:
• Cambios de la propiedad o del uso de los edificios. Por ejemplo,
después de la reunificación alemana, en el caso de edificios de la
Fuerzas Armadas Federales o de la Defensa Fronteriza .
• La necesidad de renovación de algunas de las cubiertas planas sobre
las cuales se había instalado el campo de captadores.

19
2. Análisis del comportamiento a largo plazo de los sistemas solares térmicos

Si la renovación de una cubierta plana era necesaria tras la instalación
de un sistema solar, ello implicaba por lo general desmantelar el campo
de captadores, incluyendo la estructura de soporte. Aunque en muchos
casos los captadores desmontados estuvieran todavía funcionando,
no se instalaron nuevamente, probablemente debido a que los gastos
relativos a la reinstalación de los viejos captadores no merecían la pena,
ya que el período de vida restante de éstos se estimaba de corta dura-
ción. La reinstalación con nuevos captadores sólo se realizó en casos
aislados.
Las experiencias de este estudio demuestran que es importante pres-
tar atención a la durabilidad de la cubierta, ya que renovaciones pos-
teriores conducen, o a costes superiores, o al cierre prematuro de la
instalación solar, todo ello como consecuencia del necesario desmon-
taje y posterior reinstalación del campo de captadores.
Para futuros proyectos de construcción debería estipularse que la cu-
bierta sea relativamente nueva, renovada recientemente, o que sea re-
novada justo antes de comenzar los trabajos, como medida de
precaución y asumiendo los costes el propietario, antes de proseguir
con la instalación del sistema solar. Asimismo, es importante ase-
gurarse de que la estructura de soporte y los captadores sean fáciles
de desmontar y de reinstalar, o que haya suficiente espacio debajo,
para el caso de producirse daños imprevisibles de menor importancia
en la cubierta o en los captadores. En este último caso, la construcción
de una estructura de soporte más alta, no supone un gasto adicional
significativo, y permitiría llevar a cabo las reparaciones que fueran im-
prescindibles realizar en el futuro, aunque lo ideal es efectuar escrupu-
losamente un repaso integral de la cubierta antes de montar la
estructura, arreglando todos sus defectos en los puntos potencial-
mente susceptibles de producirse futuros problemas, y así asegurarnos
de que no se van a producir éstos en muchos años

2.3 Defectos frecuentes
La siguiente información sobre los defectos y fallos frecuentes de los sis-
temas solares térmicos es el resultado de una encuesta adicional. Se hizo
un cuestionario en 1997 con una amplia selección de preguntas. Pos-
teriormente, a finales de 1999, se recabó información complementaria.
A pesar de lo extenso del cuestionario, el dato del 83 % de respuesta
por parte de los titulares de los 113 sistemas es bastante representa-
tivo. Por lo tanto, la estadística de fallos con respecto a estos sistemas
es fiable.

20
2.3 Defectos frecuentes

La figura 2.3 presenta un resumen de los resultados más importantes.
En algunos casos se incluye la información sobre los defectos que se
obtuvo de las preguntas adicionales, a fin de presentar una imagen
más completa. Las especificaciones porcentuales indicadas en la figura
2.3 se refieren únicamente al número de cuestionarios recibidos en
1997 (98), y no al número completo de sistemas instalados (113 siste-
mas). No obstante, se ha tenido en consideración la información com-
plementaria de finales de 1999. Los defectos se han clasificado para
mostrar la frecuencia de su aparición. La suma total de todos los por-
centajes es superior al 100 % debido a que no se excluyen fallos múl-
tiples en un mismo sistema.

Lámina de plástico secundaria hendida

Condensado en el captador 1--..--.....- -.....--....,..-
Cubierta del captador rota/hendida r-.....,..---.---..,....-
Daño de la bomba • • • • • • • •

Escape del fluido de trabajo o vapor • • • • • • • •

Corrosión de la superficie del absorbedor
Insuficiente purga de aire del circuito primario

Fuga en la cubierta • • • • • •
Fuga en el absorbedor

Controles defectuosos ····~==-,:=::::·==:::==l
Fuga en el acumulador

Descoloración de la cubierta del captador

Descoloración del absorbedor
Vaso de expansión defectuoso

Corrosión del acumulador

Prueba regular del líquido anticongelante
o 10 20 30 40 50
índice de errores[%]

Captadores - Tubería del circuito primario

- Acumulador - Otros componentes en el circuito primario

- Otros componentes - Dimensionado incorrecto

Figura 2.3 Frecuencia de fallos en sistemas solares térmicos del Programa de Inversión
Futura (ZIP} a principios de 2000.

Como se puede apreciar en la figura 2.3, la fuga en el circuito primario
ocupa el primer lugar en la lista de los fallos. Estas fugas suceden a
menudo en conexiones, poco apropiadas, de manguera flexible entre
los captadores, así como en conexiones de válvulas, bombas o vainas
de inmersión para el sensor de temperaturas del control. Esto está direc-

21
2. Análisis del comportamiento a largo plazo de los sistemas solares térmicos

tamente relacionado con la capacidad que posee el glicol de penetrar
en ranuras finas o capilares, debido a la menor tensión superficial de
una mezcla de glicol en comparación con el agua. Un sistema que pasa
la prueba de estanquidad con agua no es necesariamente estanco a la
mezcla de glicol-agua.
El alto porcentaje de fugas indica que muchos sistemas no podían
aguantar presiones elevadas a temperaturas altas en el circuito prima-
rio, de modo que, frecuentemente, el aire era absorbido a medida que
los sistemas volvían a enfriarse. Si posteriormente el sistema no se llena
nuevamente con mezcla anticongelante (no agua pura), ni tampoco se
purga, se produce acumulación de aire en las partes superiores del cir-
cuito. Normalmente, esto afecta a los bordes superiores del absorbe-
dor y, a veces, a las conexiones superiores entre los captadores. En
estas partes puede originarse corrosión en los absorbedores de acero o
de aluminio, pero raramente en los absorbedores con tubería de cobre
(véase el apartado 5.3). Esta corrosión incluso puede ocasionar per-
foraciones y fugas. Si los absorbedores se corroen completamente, el
sistema ya no podrá funcionar. Conviene destacar que en el 20 % de
los cuestionarios el sistema de purga o los purgadores de aire fueron
motivo de crítica por parte de los usuarios.
En resumen, es necesario que el circuito primario sea estanco ante
mezclas de agua-glicol. En caso de fugas, éstas han de repararse inme-
diatamente. La instalación de purgadores adecuados y/o un separador
de aire eficaz dentro del circuito primario es muy importante. El aire
en el circuito primario no sólo facilita la corrosión, sino que también
reduce el caudal del fluido de trabajo (hasta llegar a la paralización o
cese del funcionamiento de la instalación) y, por consiguiente, reduce
el rendimiento del sistema. Hoy día, las entonces habituales fugas en
las conexiones entre captadores ya no aparecen con frecuencia, debido
a las mejoras en las técnicas de conexión utilizadas.
Los captadores antiguos incorporaban láminas internas transparentes
como cubiertas secundarias, a fin de reducir las pérdidas térmicas,
pero se agrietaban con frecuencia y se volvían inservibles. Actualmente
la tecnología ya no necesita estas láminas secundarias, al emplear recu-
brimientos selectivos.
El condensado en los captadores planos a bajas temperaturas es rela-
tivamente de poca importancia, siempre y cuando éste no cause corro-
sión en la superficie del absorbedor y el líquido infiltrado pueda salir
del captador en forma de vapor cuando la temperatura aumenta.
Los defectos en las tuberías exteriores se deben por lo general a corro-
sión, o incluso perforación, del recubrimiento exterior del aislamiento
térmico (normalmente, chapa de acero galvanizado), así como a errores
en el montaje de estas chapas, como uniones situadas en la parte su-
perior o tubos pasantes mal hechos. Así, se descubrió habitualmente

22
2.3 Defectos frecuentes

penetración de humedad dentro del aislamiento térmico de las
tuberías exteriores. Además, en ocasiones se presentaron daños en los
materia les de aislam iento no revestidos {por ejemplo, Armaflex y
otros), causados por pájaros, ya que éstos a menudo picoteaban los
materiales para construir sus nidos. Por eso, tal recubrimiento de plás-
tico desprotegido no debería usarse en las partes externas del sistema.
Las rupturas y grietas de las cubiertas delanteras transparentes casi
siempre se debían al hecho de que las cubiertas de metacrilato eran
inapropiadas para soportar grandes esfuerzos, como, por ejemplo, las
tensiones causadas por altas temperaturas dentro del captador, los
originados por ráfagas de viento en construcciones mal preparadas, etc.).
En la actualidad las cubiertas de metacrilato raramente se utilizan, ya
que el vidrio moderno, de bajo contenido en hierro, presenta una trans-
mitancia mucho mejor y además es resistente a los esfuerzos mecáni-
cos por un período más largo. La mayoría de los daños registrados ya
no representan hoy día un problema en las instalaciones solares.
Las roturas de la cubierta de vidrio eran poco frecuentes, salvo en un
sistema en Davos, Suiza, con tubos de calor {heatpipe) muy largos, los
cuales tenían altos gradientes de temperatura en algunos puntos del
vidrio debido a la construcción del captador y, por consiguiente, grandes
fuerzas por dilatación térmica. En algunos otros sistemas el vidrio se
agrietó, casi siempre a causa de la mala calidad del mismo.
En el 30 % de los sistemas se pudieron registrar escapes de vapor y/o
fluido en el circuito primario. Esto se debe al hecho de que los sistemas
dentro del Programa ZIP se solían diseñar con superficies de captación
sobredimensionadas. Debido a ello, el acumulador alcanzaba una tem-
peratura máxima alrededor del mediodía y se producía un estanca-
miento. Como consecuencia, el fluido de trabajo se vaporizaba en el
absorbedor y, en muchos casos, se produjeron escapes de líquido por la
válvula de seguridad, debido a que los vasos de expansión no estaban
dimensionados para recoger el líquido desplazado por el vapor. Ade-
más, después del enfriamiento del sistema entraba aire en el circuito
primario por depresión. Si estas experiencias se tienen en cuenta en el
momento de diseñar los sistemas solares, no deberían ocurrir este tipo
de problemas.
Se pudo constatar que las fugas en las cubiertas ocurrieron tanto en
las planas como en las cubiertas inclinadas con captadores integrados
en ellas. Tales fugas ocasionaron daños significativos en zonas situadas
debajo. No obstante, aunque estos problemas podrían surgir igual-
mente por otras circunstancias (claraboyas, antenas, aeroductos, etc.),
como es lógico se hace responsable de los mismos a la instalación so-
lar, ya que de no existir ésta, aquellos no se hubieran presentado.

23
2. Análisi s del comportamiento a largo pla zo de los sistemas solares térmicos

En capítulos posteriores se analizará en detalle otro tipo de fallos en
los distintos componentes mencionados en la figura 2.3. Algunos de
ellos se debieron al propio sistema, como, por ejemplo, corrosión de la
superficie del absorbedor, decoloración de las cubiertas transparentes
(sobre todo en las de plástico reforzado con fibra de vidrio), etc. Otros
fueron causados por la falta de un buen mantenimiento, como, por
ejemplo, corrosión del acumulador debida a un ánodo de magnesio
consumido. Finalmente, están los que han de considerarse como dete-
rioro normal en sistemas en funcionamiento desde hace más de 20
años.
En las respuestas al cuestionario, los fallos de los elementos de control
(por ejemplo, sensores y electrónica) se registraron con poca frecuencia:
tan sólo el 11 %. Según la experiencia de la Oficina Central de Tecnolo-
gía Solar (ZfS), con los datos recogidos de unos cien sistemas solares,
este bajo porcentaje no se ajusta a la realidad , pues los usuarios lo que
normalmente hacen es llevar un registro de los defectos de control en
caso de fallos evidentes en el sistema (sensores instalados incorrecta-
mente, sensores antiguos con señales incorrectas, electrónica defi-
ciente, etc.) . Sin embargo, los defectos que sólo disminuyen el
rendimiento del sistema a menudo no se detectan . La razón es que el
sistema convencional de calefacción asume todo el abastecimiento de
calor en el caso de fallos en la instalación solar y que el rendimiento de
la misma raramente está monitorizado. Aun si el suministro energético
se logra registrar o medir, el usuario no suele saber interpretar los re-
sultados. La experiencia durante las investigaciones permitió concluir
que aproximadamente el 40 %-50 % de los controles se había ajustado
de manera incorrecta o deficiente.
Otro resultado de gran importancia extraído de los cuestionarios fue
que el fluido de trabajo en el circuito primario sólo estuvo controlado
regularmente en el 40 % de los sistemas. Además, no se mencionó si el
significado de «regularmente » se refiere al mantenimiento realizado
anualmente o con otra periodicidad . En el capítulo 7.4 se muestra que
este mantenimiento es muy importante, en especial si se han empleado
materia les inadecuados.
Como conclusión, podemos afirmar que un gran número de sistemas
se desmontó debido a causas ajenas a la energía solar (cambio en el
uso del edificio, renovación de la cubierta plana, etc.), y por tanto la
tecnología solar no se puede considerar como la causa responsable.
Además, muchos defectos técnicos que condujeron a un desmantela-
miento ocurrieron en sistemas con captadores que se han dejado de
fabricar o se ha cambiado el material utilizado a consecuencia de la
experiencia negativa . Si tales sistemas no se tienen en cuenta, el ín-
dice de fallos relativo asciende aproximadamente al 30 % al cabo de
20 años de operación, o lo que es lo mismo, un 70 % sigue teniendo
éxito. Considerando la falta de experiencia con respecto a algunos de

24
2.4 Vida útil de los sistemas solares térmicos

los componentes más sofisticados, así como las cargas térmicas du-
rante los largos períodos de estancamiento (resultado del sobredi-
mensionado frecuente), se puede deducir que con un diseño mejorado
del sistema el índice de defectos habría sido aún menor.
En resumen, si incluso los sistemas solares de primera generación de-
mostraron que podrían tener un período de vida prolongado, los ac-
tuales, con componentes considerablemente mejorados y un diseño
escogido cuidadosamente, harán rebajar sin duda, para los próximos
20 años de funcionamiento, el índice relativo del 30 % por fallos o de-
fectos que se obtuvo en este estudio.

2.4 Vida útil de los sistemas solares térmicos
Cuál es la vida útil del sistema solar es una pregunta que se hace fre-
cuentemente al intentar vender o comercializar dicho sistema. Su esti-
mación puede basarse en el análisis realizado en el apartado anterior.
Gracias a la sofisticada tecnología actual, la vida útil de una instala-
ción solar se puede situar en unos 20 años (con buenos componentes,
25 años). Por consiguiente, los sistemas solares térmicos son bienes
económicos de gran valor que, a su vez, van a tener una duración ex-
tremadamente larga. Esto último es esencial tenerlo presente antes
de tomar la decisión de realizar una instalación de este tipo.
Las condiciones previas para garantizar un período de vida de la ins-
talación solar de 20 a 25 años son las siguientes:
• Un dimensionado correcto de la instalación, de acuerdo al consumo
medido. Evitar el sobredimensionado, así como los períodos de
estancamiento demasiado frecuentes y demasiado prolongados.
• Un diseño del sistema cuidadoso y detallado, seleccionando compo-
nentes de alta calidad.
• Montaje cuidadoso de todos los componentes del sistema .
• Supervisión intensiva de la instalación por el proyectista.
• Un control cauteloso en la inspección, certificación y durante la
puesta en marcha.
• Control del comportamiento del sistema durante la operación y un
mantenimiento esmerado del mismo.
Como se puede ver, estos requisitos son válidos para todo tipo de ins-
talación técnica. Una instalación solar no exige mayor cuidado que
otros sistemas.

25
2. Análisis del comportamiento a largo plazo de los sistemas solares térmicos

Según nuestra opinión, los sistemas solares actuales tienen una vida
útil de 20-25 años. Para conseguir un periodo de pleno servicio de los
captadores más prolongado todavía, deberían mejorarse algunas partes
de la tecnología del sistema. Por ejemplo, debería considerarse el recu-
brimiento de aislamiento térmico de la tubería exterior. Seguramente
es rentable el empleo de un material exterior más caro {por ejemplo,
aluminio) desde el principio, en vez de efectuar un reemplazo costoso
en medio del período de servicio de un sistema . Además, si los gastos
para el recubrimiento dependen principalmente de las horas laborales,
y no del material, sería interesante desarrollar tubos prefabricados
completos con aislamiento térmico y recubrimiento, parecidos a los
tubos subterráneos para calefacción de distritos. Esto llevaría a una
reducción significativa de los costes de instalación para la tubería ex-
terior. Sin embargo, deberían tenerse en cuenta las altas temperaturas
en el circuito primario.
En capítulos posteriores se comentarán otros defectos de los sistemas
antiguos y los progresos realizados, mostrando más información res-
pecto a los componentes individuales del sistema y a sus posibilidades
de desarrollo.

26
3.1 Desarrollo de la tecnología de las instalaciones solares térmicas

3. Aplicaciones y principios básicos de
diseño

En los siguientes apartados se describirán las diferentes aplicaciones y
los principios básicos de diseño de los sistemas solares térmicos. No
obstante, los ejemplos ofrecidos se limitarán a algunos casos relativos
a los fundamentos de diseño, puesto que la presentación de la varie-
dad de las posibles configuraciones sobrepasaría el alcance de este
capítulo. Tanto el dimensionado, la función y el diseño de cada uno de
los componentes del sistema, como las experiencias obtenidas a largo
plazo durante los años de servicio, se tendrán en cuenta de manera
detallada en capítulos posteriores.
Diseñar las instalaciones solares térmicas de manera sencilla a fin de
obtener costes mínimos del calor solar útil se asume como una base
de partida recomendable. A pesar de esto, con frecuencia se emplean
«inventos» para mejorar el rendimiento de aquéllas, aunque la rela-
ción entre el coste y el beneficio de dichos dispositivos suele ser desfa-
vorable, además de que aumenta la probabilidad de perturbaciones en
el sistema .

3.1 Desarrollo de la tecnología de las instalaciones
solares térmicas
En la mayoría de los casos (por ejemplo, en las viviendas), la demanda
de energía para el calentamiento del agua sanitaria se mantiene casi
constante en el transcurso del año, razón por la cual se puede apro-
vechar eficientemente la gran oferta de radiación solar durante el
verano para la producción de A.C.S. mediante sistemas solares tér-
micos. Éste es el motivo de que en muchos países se suelan emplear
estas instalaciones solares para dicha función.
La calidad del agua y los requisitos con respecto al agua potable varían
según los países. En algunos se considera ésta como alimento y, por lo
tanto, está sujeta a las medidas de higiene correspondientes antes de
obtener la designación de agua potable. Por lo tanto, estos requisitos
también afectan a la configuración del sistema (véase el apartado 3.2).
Además, el calor solar se puede utilizar para el calentamiento de edi-
ficios. Tanto el aumento del rendimiento de las instalaciones solares,
como la optimización de las configuraciones y de los acumuladores
térmicos han contribuido a que la tecnología solar sea capaz de sumi-
nistrar energía para la calefacción de manera eficiente, sobre todo si
se adapta a los sistemas calefactores con temperaturas relativamente
bajas como, por ejemplo, calefacción por pared y suelo radiante.

27
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Debido a las condiciones climáticas es obvio que se disponga de menos
radiación solar en los momentos cuando más se necesita la calefac-
ción. En las regiones frías, con poca radiación solar durante el invierno,
sólo es posible suministrar una fracción solar elevada de la demanda
de energía total del edificio con la ayuda de grandes acumuladores de
almacenamiento estacional. Por el contrario, en las zonas climáticas
más calientes, con bajas demandas de energía y temporadas de cale-
facción cortas, se suelen emplear a menudo fuentes de calor distribuidas,
muchas veces eléctricas. En este caso se requieren mayores esfuerzos
para la instalación de los sistemas de calefacción solar centralizados.
En la figura 3.1 se representa la evolución anual de la irradiación solar,
la demanda de energía, tanto para A.C.S. como para calefacción, y el
aporte de energía útil referente a dos instalaciones solares distintas
ubicadas en Europa Central.
Mientras que la demanda de energía para A.C.5. sigue siendo práctica-
mente constante durante todo el año {sólo se observa una ligera dis-
minución en verano), la demanda de energía para calefacción es
mucho mayor en invierno, cuando la irradiación es más baja.

Instalación solar de A.C.S.y apoyo Instalación solar de A.C.S. (6 m')
a la calefacción (12 m')

Demanda de energía para A.C.S. m Aporte de energía solar útil

Demanda de energía para calefacción Irradiación en el área de captación

Figura 3.1 Evolución anual de la irradiación solar y demanda de energía para A.C.S. y
calefacción, así como del aporte de energía útil de dos instalaciones solares diferentes
ubicadas en Europa Central. Izquierda: instalación solar de A.C.S. y apoyo a la calefacción.
Derecha: instalación solar de A.C.S.

La gran mayoría de las instalaciones solares térmicas instaladas hoy día
se utiliza para el calentamiento de agua sanitaria, debido a la relación
relativamente favorable entre la demanda y oferta de energía expuesta
en la figura 3.1. Sin embargo, en Alemania la proporción de las llamadas
instalaciones combinadas, tanto para A.C.S. como para el apoyo a la

28
3.2 Valores característicos de las instalaciones solares térmicas

calefacción en los denominados períodos de transición (primavera y
otoño}, no ha dejado de aumentar, situándose en la actualidad alrede-
dor del 15 %. En Dinamarca, la proporción de las instalaciones que
incluyen sistemas de apoyo a la calefacción asciende al 40 %, y en Suecia
al 20%.
En los países situados en latitudes bajas y con altos niveles de radia-
ción solar, las instalaciones solares de apoyo a la calefacción son menos
frecuentes, aunque la demanda de energía puede ser parecida a la de
Europa Central, debido al estándar reducido del aislamiento térmico
en los edificios.
otro campo de aplicación es el de la climatización solar. Para este caso,
la coincidencia temporal entre la demanda de frío y la oferta de energía
solar significa una condición ideal para el aprovechamiento del recurso
solar. Además, cuando baja la demanda de frío, el calor solar generado
por la instalación podrá utilizarse para la calefacción en las temporadas
de transición, así como en invierno (véase el apartado 3.7}.

3.2 Valores característicos de las instalaciones solares
térmicas
Los valores característicos son útiles para llevar a cabo la evaluación
del dimensionado, el funcionamiento y los aspectos económicos de
una instalación solar térmica . Todos los valores característicos que se
definirán a continuación desempeñan un papel importante para la
evaluación de una instalación solar térmica. Si tan sólo llegase a faltar
uno de estos valores, no se podrá describir de manera suficiente dicha
instalación. De igual modo, no se puede describir suficientemente
bien la calidad del sistema con sólo un buen valor característico (por
ejemplo, una fracción solar elevada} .
Por otra parte, las interfaces del sistema, en donde se presentan y se
pueden medir los flujos de energía que se necesitan para el cálculo de
los valores característicos, han de quedar claramente definidas. En la
figura 3.2 éstas se representan por medio de un esquema de una ins-
talación provista de un acumulador de inercia.

29
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Pérdidas Energía
térmicas de para el
Acumulador reci rcu lación calentamiento
de agua
@ t~
de inercia
sanitaria

Protección sistema
del inter- convencional +-
Energía
cambiador suministrada
contra T ma¡¡ por el sistem
heladas convencional

"'i
Agua fría
-+ -+
Energía solar Aporte de
suministrada por energía solar útil
el circuito primario

Figura 3.2 Esquema básico de una instalación solar, con indicación de las interfaces
necesarias para la determinación de los valores característicos en un sistema de circulación
forzada provisto de un acumulador de inercia.

3.2.1 Carga de consumo específica
El consumo de agua caliente sanitaria por persona varía considerable-
mente, por ejemplo, si se comparan diferentes residencias u hospitales
entre sí. Por lo tanto, no basta con establecer un solo valor de super-
ficie de captación por persona, unidad residencial o cama de hospital
para poder efectuar el diseño de una instalación solar, sino que con-
viene definir un valor que establezca una relación entre el área de cap-
tación y el consumo de A.C.S.
La denominada carga de consumo específica indica el volumen de
agua en litros que se ha de calentar en la instalación solar por día y por
metro cuadrado de área de captación. Este valor sólo es relevante para
sistemas exclusivamente de A.C.S, donde representa una característi-
ca esencial para el dimensionado. Cabe notar que con un determinado
valor de demanda de agua caliente, la carga de consumo específica
disminuye al aumentar el área de captación.
En Europa Central y en zonas climáticas parecidas, se recomienda,
para las instalaciones de gran tamaño, una carga de consumo espe-
cífica elevada, de aproximadamente entre 60 l/(m 2 ·día) y 701/(m 2 ·día),
o superior a ésta. Por lo general, resulta satisfactorio si se obtiene una
carga de consumo específica de aproximadamente 501/(m 2 ·día) a
60 l/(m 2 ·día), sin embargo, un valor inferior a 50 l/(m 2 ·día) suele poner
de manifiesto un sobredimensionado.

30
3.2 Valores característicos de las instalaciones solares térmicas

Sólo en el caso de instalaciones pequeñas se puede justificar una carga
de consumo específica inferior, por ejemplo de 30 l/(m 2 ·día), debido a
la disminución significativa de los costes específicos (costes por m 2 de
área de captación) al aumentar el tamaño del sistema (figura 4.5).
Consúltese el apartado 4.4.3 para la determinación correcta del caudal
de agua fría que circula a través del sistema.
En instalaciones solares de apoyo a la calefacción es conveniente esta-
blecer una relación entre el área de captación y la demanda de energía
(kWh por m 2 de superficie habitable por año). En este caso se trata de un
valor diferente de la carga de consumo específica definida previamente,
la cual sólo es relevante para el calentamiento de agua sanitaria.

3.2.2 Rendimiento
La energía solar incidente sobre el captador (inclinado y orientado ade-
cuadamente) es el valor de referencia para determinar todos los dife-
rentes rendimientos que se pueden definir para una instalación solar
térmica. Por esta razón, se deberá indicar el área de referencia del
campo de captadores, ya sea el área total, el área de apertura o el área
del absorbedor (véase el apartado 5.1.4). Este valor se podrá medir con
ayuda de un sensor de radiación, o sea, un radiómetro. Si se ha acordado
la garantía de los resultados solares (GRS), se hará necesario el empleo
de un dispositivo de alta calidad. Por razones de control del funciona-
miento es suficiente con disponer de un instrumento de calidad media.
Además, se podrá recurrir a los mapas y publicaciones sobre radiación
solar elaborados recientemente por los servicios meteorológicos, a fin
de efectuar determinaciones aproximadas.
Como existen varias definiciones del rendimiento, cuando se indique
un valor siempre deberá mencionarse, o habrá que conocer, la defini-
ción usada en ese caso particular. Es importante distinguir si se trata
de un rendimiento instantáneo o de un rendimiento medio de un deter-
minado período (normalmente el rendimiento medio anual).

Rendimiento del circuito primario
El rendimiento del circuito primario solar representa la relación entre
la energía térmica que se transfiere en un periodo de tiempo dado al
intercambiador de calor, o al acumulador solar (interfaz 1 en la figura
3.2), a través del circuito primario y la irradiación incidente sobre el
campo de captadores en el mismo período. Esta relación no tiene en
cuenta las pérdidas térmicas de las tuberías en el exterior de la inter-
faz del circuito primario, ni en el acumulador, etc., por lo que suele ser
siempre superior al rendimiento del sistema.

31
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Rendimiento del sistema
El rendimiento del sistema es la relación entre la energía térmica que
se transfiere en un periodo de tiempo dado al sistema convencional a
través del sistema solar térmico completo, el cual incluye todos los
acumuladores e intercambiadores de calor (interfaz 2 en la figura 3.2),
y la irradiación que en el mismo período incide sobre el campo de
captadores.
Cabe señalar que la interfaz 2 en los sistemas en los que tanto el calor
solar como el convencional se transfieren hacia el mismo acumulador,
no está claramente definida. Para efectuar una medición se deberá re-
currir a la última interfaz a través de la cual sólo se transfiere energía
solar. Luego se han de deducir de esta medición las pérdidas térmicas
estimadas en los componentes posteriores que aún pertenecen a la ins-
talación solar (por ejemplo, la parte solar del acumulador bivalente,
véase la figura 3.3).

Energía para el
calentamiento
h - - - ::::::i:==::::___:_
d.:.
e..:.
a:::
gu:...:.
a san ita ria

Aporte de
energía solar útil
(no medible)
2
Energía
suministrada
por el sistema
convencional

Energía solar suministrada
por el circuito primario

Agua fría

Figura 3.3 Determinación de la energía suministrada por la instalación solar en un sistema
con interfaz inaccesible entre el sistema convencional y el solar.

En los sistemas por termosifón es casi imposible determinar el rendi-
miento del circuito primario, ya que el caudal no puede medirse mecá-
nicamente sin influir en la circulación. En este caso sólo se podrá
determinar por medio de un balance de energía, es decir: consumo de
agua caliente menos energía convencional y las pérdidas térmicas del
acumulador.

32
3.2 Valores característicos de las instalaciones solares térmicas

l.

Energía solar Energía
suministrada suministrada
por el circuito por el sistema
primario convencional Energía
(no medible) para el
calentamiento
de agua
sanitaria

Agua fría

Figura 3.4 Interfaces para la determinación de los valores característicos de un sistema por
termosifón.

3.2.3 Fracción solar
Por fracción solar se entiende la relación entre la energía suministrada
por la parte solar de una instalación y la energía total suministrada
por ésta. El valor básico para la determinación de la fracción solar
(también denominada cobertura solar) es la energía térmica suminis-
trada por la instalación solar al consumo, o sea, al sistema convencio-
nal (véase Rendimiento del sistema). Esta energía se mide por medio
de un contador de energía colocado en la interfaz 2 (figura 3.2), o se
determina como se describió en el apartado sobre el rendimiento del
sistema.
Este valor puede referirse a diferentes valores de consumo, de manera
que se obtienen como resultado diferentes definiciones para la frac-
ción solar. Al determinar una fracción solar siempre se deberá indicar
la definición utilizada o preguntar cuál es.

La fracción solar de consumo
La fracción solar de consumo es el porcentaje de la energía solar en la
demanda total de energía requerida para obtener el agua caliente
consumida. No están incluidas, ni la energía necesaria para cubrir las
pérdidas térmicas en los acumuladores convencionales, ni las pérdidas
térmicas de recirculación y distribución, ni tampoco la energía para
calefacción.
Con la fracción solar de consumo se caracteriza adecuadamente una
instalación solar sólo para A.C.S., siempre que por razones de diseño o
de construcción ésta no sea capaz de contribuir a la cobertura de las

33
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

pérdidas térmicas de distribución, recirculación, etc., y si no está conec-
tada a la calefacción.

Fracción solar de consumo y de recirculación
También puede denominarse «fracción solar de consumo y de las
pérdidas térmicas de distribución y recirculación», debido a que es po-
sible que la red de distribución de A.C.S. del edificio esté provista de un
sistema de recirculación . Es la relación entre la energía suministrada
por la instalación solar y la requerida para obtener el agua caliente y
cubrir las pérdidas térmicas de distribución . En este caso no se incluye
la demanda de energía, tanto para la cobertura de las pérdidas
térmicas en el acumulador convencional, como para la calefacción .
Este valor desempeña un papel importante en caso de que la instala-
ción solar para el calentamiento de agua sanitaria se haya diseñado de
tal manera que sea igualmente capaz de cubrir parte de las pérdidas
térmicas de recirculación y si no se mide la cantidad de energía sumi-
nistrada por el sistema convencional. También este valor implica la medi-
ción de dos cantidades de energía en el sistema convencional (energía
del agua caliente consumida y de las pérdidas de recirculación}.

Fracción solar de la demanda de energía total de un sistema de
A.C.S.
La fracción solar de la demanda total de energía de un sistema de
agua caliente sanitaria es la relación entre la energía suministrada por
la instalación solar y la demanda de energía de todo el sistema de agua
caliente (energía para el calentamiento del agua, pérdidas térmicas de
distribución y recirculación , y pérdidas térmicas de acumuladores con-
vencionales). Debido a que, por lo general, las pérdidas térmicas en el
acumulador de A.C.S. convencional son proporcionalmente bajas (si se
presupone un buen aislamiento térmico}, la fracción solar total suele ha -
llarse ligeramente por debajo de la fracción solar de consumo y de recir-
culación. Ambos valores pueden igualarse en aproximaciones iniciales.
La determinación de esta fracción solar sólo requiere, además de la
medición de la energía suministrada por la instalación solar, el uso de
un contador de energía adicional para medir la transferida al sistema
de A.C.S. por el sistema convencional. Como en este caso se desiste de
la determinación de la energía requerida para obtener el agua caliente
consumida, así como de las pérdidas de recirculación, no es posible veri-
ficar si el sistema se diseñó correctamente en cuanto a la demanda de
energía real. Además, tampoco se considera la posibilidad de calcular
las pérdidas térmicas de recirculación, que suelen ser muy significati-
vas, y de tomar medidas de optimización a fin de reducir las pérdidas
térmicas en el sistema .

34
3. 2 Valores ca racterísti cos de las inst alacione s solare s t érmi cas

Fracción solar de la demanda de energía total del edificio
La fracción solar de la demanda total de energía es la relación entre la
energía suministrada por la instalación solar y la demanda de energía,
tanto para A.C.S., como para calefacción, incluidas todas las pérdidas
térmicas. Este valor se suele indicar cuando se trata de un sistema
combinado de A.C.S. y de apoyo a la calefacción .
La determinación de esta fracción solar requiere, además de la medi -
ción de la energía suministrada por la instalación solar, sólo el uso de
un contador de energía adicional para medir el total de energía sumi-
nistrada por el sistema convencional , la cual se transfiere al sistema
de A.C.S. y a la calefacción del edificio. Como en este caso se desiste de
la determinación de la cantidad de energía suministrada a cada uno
de los consumidores, no es posible verificar la fracción solar que se logró
obtener para cada uno de los mismos. Sólo con mediciones adicionales
será posible realizar este cálculo.

3.2.4 Factor de productividad
El factor de productividad describe la relación entre la energía térmica
suministrada por la instalación solar y la energía eléctrica (energía
auxiliar) utilizada para el sistema de control , las bombas, las válvulas
de control , etc., sin tener en cuenta los posibles dispositivos de moni-
torización. El factor de productividad indica la cantidad de kWh de
energía solar suministrada por kWh de energía eléctrica utilizada en
una instalación solar.

3.2.5 Costes del calor solar
Los costes del calor solar se cuantifican a partir de la relación entre la
anualidad (en euros), que se calcula a partir de los costes de inversión
totales de una instalación solar, la vida útil del sistema y el tipo de in -
terés para el capital que se ha de emplear, y el aporte anual de energía
solar útil (en kWh/año). Partiendo de los valores de una vida útil equi-
valente a 20 años y de un tipo de interés del 6 %, se obtiene una anua -
lidad equivalente al 8,72 % de la inversión total. Si se pueden evitar
inversiones en componentes convencionales al instalar el sistema solar
térmico {por ejemplo, un acumulador de A.C.S. en el sistema conven-
cional, o tejas en caso de que los captadores se integren en la cubierta),
los costes ahorrados de esta manera se han de deducir de los costes de
inversión totales de la instalación solar.
En los costes mencionados no están incluidos los costes de operación,
a saber, los de energía auxiliar, mantenimiento y reparación , los cuales
pueden aumentar los costes relacionados con la inversión alrededor
del 15 % al 25 %. Sin embargo, este porcentaje depende en gran medida
tanto del diseño del sistema como del aporte de energía anual.
Por otro lado, se deben tener en cuenta los costes que se lograron
ahorrar al reemplazar los combustibles convencionales. No obstante,

35
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

estos costes dependen en gran parte de la evolución de precios de las
fuentes de energía tradicionales y del rendimiento medio anual del
sistema de calentamiento convencional. Por consiguiente, no se pueden
hacer formulaciones generales permanentemente válidas. En caso de
que se utilice, por ejemplo, gasóleo de calefacción en una caldera con
un rendimiento medio anual del 80 % a un precio de aproximadamente
0,5 euros por litro, el calor suministrado puede tener un precio de unos
0,06 euros por kWh (véase el capítulo 11).

3.3 Requisitos de higiene de agua sanitaria
(prevención de la legionelosis)
Las instalaciones solares térmicas calientan el agua sanitaria apro-
vechando la energía solar. Debido a que la radiación solar no incide en
la tierra constantemente, estos sistemas necesitan un acumulador
con el fin de superar el desfase temporal y las diferencias de potencia
entre radiación solar y demanda de energía. Estas diferencias requieren,
por lo general, mayores volúmenes de A.C.S. que los sistemas conven-
cionales. Esta necesidad contradice, sin embargo, los requisitos rela-
tivos a una mayor higiene con el agua sanitaria, que se cumplen mejor
si se logra almacenar la menor cantidad de agua posible y si se evitan
largos tiempos de retención de la misma. Por esta razón, desde un
punto de vista higiénico, es aconsejable tomar una posición crítica con
respecto a los acumuladores de agua sanitaria con un volumen aproxi-
mado, o incluso mayor, al consumo diario de A.C.S.
Las temperaturas de 30 ºC a 50 ºC suelen presentarse con frecuencia
en los acumuladores solares. En caso de que se almacene agua sanitaria
a temperaturas semejantes durante períodos de tiempo de mayor
duración que un día, se deberá prestar especial atención a la higiene
del agua, en vista de que los más altos índices de reproducción de las
bacterias tienen lugar en ese rango de temperaturas, como puede ser
el caso de la legionella.
Sin embargo, la multiplicación de bacterias en el agua sanitaria no re-
presenta un problema específico de las instalaciones solares. Cual-
quier sistema de circulación de agua sanitaria podrá verse afectado,
por ejemplo, las instalaciones con calentadores de agua instantáneos
(sin acumuladores}, las redes de agua fría y, especialmente, las instala-
ciones de A.C.S. en las cuales se precalienta agua fría sanitaria en fases
convencionales (por ejemplo, utilización del calor residual}. Debido a
los altos riesgos, es aconsejable adoptar medidas especiales en cuanto
a la prevención de legionelosis en el agua sanitaria .
La «legionella» (Legionella pneumophilla} es una bacteria que está
presente en pequeñas cantidades por toda el agua y que puede llegar
a reproducirse velozmente en el agua caliente si se dan temperaturas

36
3.3 Requisitos de higiene de agua sanitaria (prevención de la legionelosis)

favorables de, aproximadamente, 3S ºC. Aunque estas bacterias no
constituyen ningún riesgo para los seres humanos en el sistema gas-
trointestinal, pueden introducirse en los pulmones al inhalarse en go-
tas diminutas (como de aerosol}, por ejemplo durante la ducha, y
suelen provocar síntomas clínicos parecidos a la pulmonía, que incluso
pueden ser letales. Entre los grupos más afectados están los enfermos
y los ancianos, por lo que es imprescindible el uso de medidas preven-
tivas relativas a la higiene del agua en los hospitales y las residencias
de ancianos.
Esta enfermedad se observó por primera vez en 1976 entre los legio-
narios norteamericanos, lo que explica el origen del término «legio-
nella». Los legionarios se habían concentrado en un hotel en donde el
sistema de aire acondicionado estaba contaminado por estas bacterias,
las cuales se difundieron por todas las habitaciones a través del sis-
tema de ventilación . Doscientos veinte de los 4000 participantes con -
trajeron esta enfermedad, de los cuales fallecieron 30. Después de
este incidente, se dieron a conocer directivas adecuadas.
Existen diferentes directivas en diversos países con el fin de garantizar
la higiene del agua y de reducir la proliferación de la «legionella». En
Alemania se han concebido algunas muy detalladas. A modo de ejem-
plo, las instrucciones de la «Deutsche Vereinigung des Gas- und Was-
serfaches e.V. » (DVGW} WSSl y WSS2 /3/ presentan una lista de los
requisitos relativos a la tecnología en las instalaciones de A.C.S . con el
fin de prevenir la multiplicación de la «legionella». Los requisitos más
importantes son los siguientes:
• La directiva distingue entre instalaciones pequeñas y grandes. No se
considera necesario la adopción de medidas especiales en las insta-
laciones pequeñas a fin de prevenir la legionelosis. Sin embargo, si
el volumen del acumulador de agua caliente sanitaria sobrepasa los
400 litros, o si el volumen en las tuberías del agua caliente desde el
acumulador hasta el punto de consumo más alejado es mayor de tres
litros, entonces el sistema se define como una instalación grande.
• La temperatura en el llamado acumulador de «disposición de ser-
vicio », es decir, el acumulador final antes de la distribución hacia el
consumo de una instalación grande como la definida anteriormente,
se ha de mantener constantemente a una temperatura de, por lo
menos, 60 ºC, para así posibilitar la desinfección térmica . Se admite
una reducción temporal de S ºC. La temperatura inferior en toda la
red (también en el retorno de la recirculación} puede ser sólo de S K
(Kelvin) inferior a la temperatura del acumulador.
• Las fases de precalentamiento antes del acumulador de disposición
de servicio han de alcanzar una vez al día un mínimo de 60 ºC (des-
infección térmica) . Las fases de precalentamiento son sistemas en
los que el agua sólo se precalienta antes de que su temperatura se

37
3. Aplicaciones y prin cipios bás icos de di se ño

eleve finalmente hasta 60 ºC en el acumulador de disposición de
servicio. Éstos incluyen instalaciones destinadas al uso de calor resi-
dual, etc., y también los acumuladores de agua caliente sanitaria de
las instalaciones sola res térmicas.
Las primeras horas de la tarde (hacia las 16 h} han demostrado ser el
período de tiempo más propicio para efectuar la desinfección térmica
de los acumuladores con el menor uso de energía convencional, ya
que es muy probable que la energía solar caliente los acumuladores
antes de las horas puntas de consumo de la tarde. Además, en este
período el consumo de agua caliente y, por lo tanto, la entrada de
agua fría en el sistema, suele ser menor, lo que facilita que se alcancen
los 60 ºC en todo el volumen que se ha de calentar.
En España, los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control
de la legionelosis están establecidos por el Real Decreto 865/2003. A
diferencia de los reglamentos alemanes, no se exige la desinfección
térmica diaria de todo el volumen de A.C.S. de las fases de precalenta-
miento, como por ejemplo los acumuladores solares de A.C.S. Sólo en
el acumulador final antes de la distribución hacia el consumo se ha de
asegurar que se alcance una temperatura de 60 ºC. Con respecto a la
distribución del A.C.S ., se ex ige que la temperatura en el punto más
alejado o en la tubería de retorno de la recirculación al acumulador se
mantenga por encima de los 50 ºC /7 /.

3.4 Instalaciones solares de A.C.S.
Tanto en verano como en invierno se necesita agua caliente sanitaria,
ya sea para duchas, baños o para otros usos domésticos. Debido a que
en verano la energía solar está ampliamente disponible, es lógico apro-
vechar esta energía para la obtención de A.C.S. Por esta razón , la mayoría
de las instalaciones solares tanto en Alemania como en España y otros
pa íses, se utilizan para esta aplicación . A continuación se expondrán
algunos ejemplos de las configuraciones básica s de los sistemas de
A.C.S.

3.4.1 Sistemas por termosifón
En los sistemas por termosifón la circulación en el circuito primario solar
se efectúa por convección natural , debido a las diferencias de densi-
dad entre el fluido de trabajo caliente y el frío. El fluido en el captador
asciende a medida que se calienta a consecuencia de la radiación solar.
Al alcanzar el acumulador colocado por encima del captador, transfiere
su calor y vuelve enfriado hacia el captador, tras descender por las
tuberías de retorno. Este principio se denomina circulación por termo-
sifón . Las instalaciones por termosifón funcionan sin bomba o controles,

38
3.4 In st a la cione s solares de A.C.S.

o sea, sin necesidad de energía eléctrica auxiliar y, por lo tanto, pueden
utilizarse incluso donde no se dispone de red de corriente eléctrica.

\?.:--.
;, ~ ·.

Figura 3.5 Esquema de un sistema por termosifón (indirecto) con el acumulador colocado
por encima del captador.

Este sencillo principio es el más apropiado para utilizar en países situa-
dos en zonas climáticas cálidas. Dado que no existen riesgos de hela-
das, o que suelen ser muy escasos, el acumulador podrá situarse en el
exterior, sobre la cubierta , por encima del captador, siempre que ésta
sea capaz de aguantar el peso adicional de los captadores y del acu-
mulador lleno.
Hay que distinguir entre los sistemas directos, en los que el agua sani-
taria circula directamente a través del captador, y los sistemas indirec-
tos con un circuito primario cerrado, como el que se representa en la
figura 3.5.
Por lo regular, se trata de sistemas prefabricados que suelen suminis-
trarse en una unidad completa que consta de uno o dos captadores,
un acumulador y los accesorios correspondientes. En Europa, estos sis-
temas han de cumplir los requisitos de la norma EN 12796. Debido a
su sencillo montaje, bajos costes y pocos problemas, los sistemas por
termosifón han logrado una muy buena aceptación . El montaje resulta
sencillo si se realiza en casas de cubiertas planas, en especial si las
tuberías y los depósitos de agua de la red ya se hallan sobre la cubierta .
Las fuerzas ascensionales en los sistemas por termosifón son
pequeñas, por consiguiente, es importante que los diámetros de las
tuberías sean relativamente grandes, con tramos rectos y cortos a fin
de mantener las pérdidas de carga en un nivel bajo. Para superar la
pérdida de carga se requiere una diferencia de cotas suficiente entre el
captador y el acumulador. La base de este último se coloca gene-
ralmente por encima del margen superior del captador, aunque en al -
gunos sistemas está situado por detrás de éste. Habitualmente, los
sistemas por termosifón suelen trabajar de forma más lenta que los

39
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

de circulación forzada. Además, sólo se puede parar la circulación, por
ejemplo para limitar la temperatura en el acumulador, mediante
válvulas termostáticas (si se quiere prescindir del uso de energía eléc-
trica auxiliar). En todo caso, los sistemas están equipados con válvulas
de seguridad.
Los sistemas por termosifón se utilizan sobre todo en instalaciones so-
lares pequeñas. Si se conectan varios captadores en paralelo, hay que
asegurar una circulación uniforme por cada captador, o sea, que la
pérdida de carga en cada tramo en paralelo sea la misma. La forma
más simple de conseguirlo es por medio de un conexionado con retorno
invertido. Cuanto mayor sea el número de captadores y, por consi-
guiente, las longitudes de las tuberías, mayor será la pérdida de carga en
el circuito. A partir de un determinado nivel de pérdidas de carga, las
fuerzas ascensionales ya no son suficientes para provocar la circula-
ción adecuada del fluido. Incluso si el diseño interno de los captadores
se adapta para los sistemas por termosifón (absorbedor tipo parrilla
con tubos verticales de diámetros grandes), el número de captadores
que se pueden conectar en una instalación es limitado.
En regiones no expuestas a las heladas se pueden utilizar sistemas di-
rectos sin intercambiador de calor. En estos sistemas el agua caliente
destinada al uso doméstico o industrial circula directamente a través
de los captadores. No obstante, han de cumplir estrictos requisitos con
respecto a la calidad higiénica del agua y a la protección contra la
corrosión del captador. Debido a sustancias disueltas, o al alto con-
tenido de cal en el agua, pueden llegar a producirse sedimentaciones
en los tubos del absorbedor, lo que lleva a una disminución de la
transferencia térmica y de la circulación, hasta que al final ésta se
paraliza.
En definitiva, los sistemas por termosifón vienen dotados, por lo general,
de intercambiadores y funcionan utilizando mezclas anticongelantes
en el circuito primario. Los intercambiadores utilizados habitualmente
son los de doble envolvente, que se caracterizan por una pérdida de
carga muy baja, por lo que son adecuados para estos sistemas.

40
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

3.4.2 Instalaciones de A.C.S. pequeñas de circulación forzada
Las instalaciones pequeñas corresponden a sistemas solares térmicos
para casas de una o dos viviendas con un área de captación de hasta
aproximadamente 10 m 2 y un volumen máximo del acumulador de
400 litros. Esta clasificación se basa en el reglamento alemán sobre la
prevención de la legionelosis (ver apartado 3.3).
Hasta la fecha, la mayoría de las instalaciones solares se han ubicado
en casas de una o dos viviendas, respondiendo una gran parte de las
mismas a la configuración mostrada en la figura 3.6, o sea, a un sistema
provisto de un acumulador de A.C.S. bivalente (acumulación solar y vo-
lumen de «disposición de servicio» de calentamiento convencional en
un solo acumulador).
En un sistema con un acumulador bivalente como el representado en
la figura 3.6, la bomba de circulación del circuito primario solar se suele
conectar cuando la temperatura en el captador sobrepasa la tempera-
tura en la parte inferior del acumulador en un valor preprogramable
(por ejemplo, t..T=7 K). La bomba se desconecta cuando esta diferencia
de temperaturas t..T es inferior a, por ejemplo, 3 K. El calor solar se
transfiere directamente al agua sanitaria a través del intercambiador
de calor situado en la parte inferior del acumulador bivalente. En caso
de que el agua sanitaria en la parte superior del acumulador no logre
alcanzar la temperatura de consigna deseada, se enciende el sistema
de calentamiento convencional. Durante el día se puede impedir que
el sistema convencional se ponga en funcionamiento, por ejemplo,
después de la primera punta de consumo por la mañana, para lograr
así un máximo aprovechamiento de la energía solar. Para este fin se
puede utilizar un temporizador o un sensor de radiación (generalmente
un sensor fotovoltaico). En el último caso, la interrupción del sistema
convencional sólo se efectúa si se mide un cierto nivel de irradiancia
(por ejemplo, 200 W /m 2 ) durante un determinado período de tiempo.
La temperatura en el acumulador se limita a 65 ºC en el caso de agua
con alto contenido de cal, con el fin de prevenir deposiciones calcáreas.
Si se admiten temperaturas superiores, debería instalarse una válvula
termostática (mezcla con agua fría) en la tubería de agua caliente sani-
taria como dispositivo de protección ante el riesgo de accidentes por
quemaduras.

41
3. Aplicaciones y principios bá sicos de di seño

Figura 3.6 Configuración típica de sistemas pequeños provistos de un acumulador bivalente
para el calentamiento de agua sanitaria.

Este tipo de instalaciones pequeñas cuenta con una oferta variada en
el mercado. Su tecnología ha alcanzado un alto nivel de perfecciona-
miento y, si llevan unas buenas y completas instrucciones de uso, son
fáciles de instalar y de integrar por profesionales en los sistemas de ca-
lentamiento de agua existentes. Además, no requieren mucho tiempo
para su mantenimiento.

3.4.3 Instalaciones de A.C.S. medianas y grandes con acumuladores
de agua sanitaria
Las instalaciones provistas de un campo de captadores de más de 10 m 2
y hasta SO m 2 se definen como instalaciones solares medianas. Suelen
montarse en edificios residenciales plurifamiliares, así como también
en hospitales, residencias estudiantiles, edificios comerciales, etc., en
los que el consumo diario de agua caliente sobrepasa los 500 litros.
Los sistemas que superan los 50 m 2 de área de captación se consi-
deran ya instalaciones grandes.
El diseño de las instalaciones medianas puede realizarse, básicamente,
de acuerdo con el mismo principio de los sistemas pequeños con un
acumulador solar de A.C.S. En el caso de que el agua sanitaria deba
servir como medio de almacenamiento, entonces en estos sistemas,

42
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

en comparación con los pequeños, se separa el acumulador solar del
acumulador del sistema de calentamiento convencional (figura 3.7). A
medida que aumenta el tamaño del sistema, se habrá de reemplazar
los intercambiadores de calor internos por los externos de placas,
puesto que ya no se dispondrá de intercambiadores internos con una
superficie de transferencia térmica suficiente para transferir el calor
solar desde el circuito primario hasta el acumulador con una diferen-
cia de temperaturas logarítmica media aceptable (véase el capítulo 9).
El acumulador del sistema convencional se coloca detrás del acumulador
solar y, por lo tanto, puede seguir utilizándose sin modificación alguna.
Tales sistemas poseen un diseño sencillo, son fáciles de reequipar y,
además, se puede confiar en su buen funcionamiento .

,. . --------------· 1--------
~
''
'
''
''
'
___ ',''

----- Circuito «anti-legionella» (obligatorio en Alemania)

Figura 3. 7 Instalación con dos acumuladores, uno solar de A.C.S. y otro convencional,
conectados en serie.

En una instalación según el esquema representado en la figura 3.7, los
captadores calientan primero el fluido del circuito primario. Tras ha-
berse alcanzado una diferencia de temperaturas suficiente entre dicho
circuito y la parte inferior del acumulador solar, se conecta la bomba
de carga en el circuito secundario y el acumulador de agua sanitaria se
calienta a través del intercambiador de calor externo. Si el calenta-
miento del agua sanitaria por energía solar no es suficiente para al-
canzar la temperatura de consigna, se efectúa el calentamiento del
acumulador del sistema convencional automáticamente por medio de
la caldera.

43
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Una de las desventajas del esquema representado en la figura 3.7 con-
siste en que el calor solar sólo se transfiere hacia el acumulador del
sistema convencional al consumirse agua caliente sanitaria. Por lo
tanto, es imposible que la instalación solar pueda cubrir las pérdidas
térmicas en el acumulador del sistema convencional y en las tuberías
de distribución y recirculación, aun cuando predomine un nivel de
temperaturas suficiente en el acumulador solar. Este inconveniente
tiene efectos mayores cuanto más irregular sea el perfil de consumo
(por ejemplo, si el consumo en los fines de semana es menor que du-
rante la semana).
En parte se pretende transferir calor desde el acumulador solar hasta
el acumulador del sistema convencional mediante un circuito regulado
por la diferencia de temperaturas, análoga a la del circuito «anti-legio-
nella» de la figura 3.7 . Estos intentos suelen ser difíciles en la práctica,
dado que no se puede definir claramente a qué temperatura de refe-
rencia se ha de recurrir en el acumulador del sistema convencional, así
como en qué posición se puede medir dicha temperatura. Además, se
corre el riesgo de que se efectúe un arrastre de temperaturas, o sea,
una transferencia de energía desde el acumulador del sistema conven-
cional hasta el acumulador solar, ya que el calentamiento de la parte
superior del primero a una temperatura de 60 ºC se lleva a cabo
automáticamente a través de la caldera . La misma coyuntura se pre-
senta en caso de un conexionado que posibilite la desviación del retorno
de la tubería de recirculación en el acumulador solar en función de la
temperatura, como se verá más adelante.
Otro aspecto que se ha de considerar en el esquema representado en
la figura 3.7, es la posible necesidad de limitar las temperaturas en el
intercambiador externo según el contenido de cal en el agua sanitaria.
Dado que la calcificación comienza de manera significativa a partir de
los 60 ºC, puede ser necesaria dicha limitación para evitar los depósi-
tos calcáreos en el lado secundario del intercambiador de calor.
El «bypass», en paralelo con el intercambiador de calor del circuito pri-
mario se abre sólo si el fluido de trabajo alcanza el intercambiador a
una temperatura inferior a los +4 ºC, por ejemplo al cabo de una noche
fría de invierno, debido a que de otra manera podría correrse el peligro
de que el agua sanitaria en el lado secundario del intercambiador se
congele. Esta medida de precaución es razonable para cualquier ins-
talación que tenga tramos largos de tu be rías en el exterior y sólo tra-
mos cortos en el interior caliente del edificio.

44
3.4 In stalaciones solares de A.C.S.

De acuerdo al reglamento alemán para la prevención de la legionelosis,
todo el volumen de A.C.S ., incluso el del acumulador solar, ha de calen-
tarse una vez al día a 60 ºC (véase el apartado 3.3) . Para cumplir con
este requisito se utiliza el circuito «anti-legionella » indicado en la figura
3.7. Debido a esta condición , que sin embargo no se exige en España,
el aporte de energía solar suministrada por el circuito primario puede
reducirse en aproximadamente un 15 % /8/.
A continuación se ofrece un resumen de las ventajas e inconvenientes
de los sistemas de dos acumuladores de A.C.S. según la configuración
indicada en la figura 3.7:

Ventajas:
Operación de los captadores a un nivel de temperaturas lo más bajo
posible, debido a que sólo existe un intercambiador de calor entre el
circuito primario y el agua fría.
• Configuración sencilla del sistema .
• Supresión del control de descarga y del intercambiador de descarga,
los cuales se necesitan en el caso de sistemas con acumuladores de
inercia (véase el apartado 3.4.4).
• Consumo de energía eléctrica auxiliar inferior al del sistema de
acumulador de inercia, puesto que sólo se necesitan dos bombas
de circulación .

Inconvenientes:
• Costes de los acumuladores de A.C.S. superiores a los acumuladores
de inercia debido a la mayor presión nominal , así como mayores
requisitos relativos a la higiene y a la protección anticorrosiva .
• Reducción del rendimiento medio anual a causa de la diaria desin-
fección térmica del acumulador solar (obligatorio en Alemania), así
como aumento de costes y de los requisitos de control debido al
circuito «anti -legionella » en comparación con los sistemas con acu-
muladores de inercia .
• La limitación de temperaturas en el acumulador solar de A.C.S. a
60 ºC para evitar incrustaciones calcáreas implica un aumento del
volumen de acumulación y puede, incluso, llevar a una reducción
del rendimiento medio anual.
• El calor solar se transfiere sólo cuando hay consumo de agua
caliente .

45
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

3.4.4 Instalaciones de A.C.S. medianas y grandes con acumuladores
de inercia
Si se ha de limitar el volumen de agua sanitaria y si se ha de reducir el
uso de energía convencional para la desinfección térmica, es habitual
utilizar acumuladores de inercia para almacenar la energía solar tér-
mica. Los acumuladores de inercia se llenan normalmente con agua de
calefacción.
En la figura 3.8 se indica un sistema con acumulador de inercia, aunque
sin representar el sistema de calentamiento convencional ni la ins-
talación de agua caliente.

Protección del
T max
intercambiador
contra heladas ,___ _

1 '

B3

Figura 3.8 Esquema de una instalación solar provista de un acumulador de inercia
(sin sistema convencional}.

En los sistemas con acumulador de inercia, el calor obtenido en los cap-
tadores se transfiere primero hacia el mismo a través del intercambia-
dor de calor del circuito primario, el llamado intercambiador de carga.
Posteriormente, la energía se transfiere al agua sanitaria a través de
un segundo intercambiador, denominado de descarga, hacia el consumo
(no se muestra en la figura 3.8; véanse las figuras 3.9, 3.10 y 3.11). Este
intercambiador de calor no se necesita en sistemas provistos de acu-
muladores de agua sanitaria.
La bomba del circuito primario se pone en marcha al alcanzar, o un nivel
mínimo de radiación solar (ajustable en el control), o una diferencia de
temperaturas de un determinado valor entre el campo de captadores
y la parte inferior del acumulador de inercia. Si se presenta una dife-
rencia de temperaturas útil entre la entrada del intercambiador de
carga y la parte inferior del acumulador de inercia, la bomba de carga
del acumulador se pondrá en marcha y, por consiguiente, se procederá
a llevar a cabo la carga del acumulador de inercia. Tanto la bomba de

46
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

carga, como la bomba del circuito primario, se desconectarán al mismo
tiempo, tan pronto como la diferencia de temperaturas sea inferior a
un determinado valor preprogramable. Si se consideran tiempos de
operación mínimos, se protegerán las bombas de operaciones intermi-
tentes, es decir, se evitarán cortos períodos repetidos de conexión y
desconexión (véase el capítulo 10).
Con respecto a los detalles del proceso de carga del acumulador de
inercia existen diferentes opciones: una conexión, dos o más conexio-
nes a diferentes alturas o carga mediante dispositivos estratificadores
(véase también el apartado 10.2).
Para el conexionado del acumulador de inercia con el sistema de agua
caliente existen diversas variantes, tres de las cuales están representa-
das en las figuras 3.9, 3.10 y 3.11.

Acumulador de Caldera
A.C.S. del sistema
convencional

Instalación solar
+----
Agua fría

Figura 3.9 Proceso de descarga del acumulador de inercia mediante calentamiento
instantáneo.

Acumulador ---------·'
de A.C.S. del ''
sistema
convencional - --r---._
'''

Caldera

''
''
@
¡ Circuito «anti-legionella»
¡ (obligatorio en Alemania)
-----·
Agua fría

Figura 3.10 Proceso de descarga del acumulador de inercia mediante acumulador de
precalentamiento solar.

47
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Descarga del acumulador de inercia mediante calentamiento
instantáneo
En la figura 3.9 se muestra un diseño sencillo y económico. Además, es
posible efectuar un reequipamiento de la instalación solar sin necesi-
dad de modificar el sistema de calentamiento convencional existente.
Las pérdidas térmicas que se han de cubrir por energía convencional
sólo se producen en el acumulador de A.C.S. del sistema convencional,
de igual modo que sin sistema solar térmico. Este tipo de conexionado
ha demostrado ser el más adecuado entre muchos proyectos para el
calentamiento de agua sanitaria a la temperatura de consumo desea-
da, en cuanto a un elevado rendimiento medio anual de la instalación
solar y un consumo lo más bajo posible de energía convencional /8/.
No obstante, estas investigaciones se llevaron a cabo mediante el uso
de programas de simulación, en los cuales no se incluyeron deficien-
cias leves en el sistema, con cuya existencia se suele contar con fre-
cuencia en la práctica y que pueden ser problemáticas.
El agua sanitaria que se ha de calentar solamente circula a través del
intercambiador de calor de descarga cuando se consume agua caliente
en el edificio (principio de calentamiento instantáneo). La bomba de
descarga del acumulador de inercia debe ponerse en marcha sólo si
existe una diferencia de temperaturas útil entre la parte superior del
mismo y el agua sanitaria fría y cuando hay consumo de agua caliente.
Al mismo tiempo, se ha de calentar el agua de manera óptima, mientras
que el retorno hacia el acumulador de inercia también se debe enfriar
hasta una temperatura lo más baja posible. De acuerdo con el programa
de investigación «Solarthermie-2000» existen diferentes formas de con-
trol que se han puesto en práctica en varias instalaciones para alcan-
zar este objetivo (véase el apartado 10.3).
El elemento crítico para que esta configuración funcione correctamente
es que la bomba de descarga del acumulador solar sea capaz de seguir
la punta de consumo. Si su caudal no es suficiente, no se puede extraer
todo el calor solar necesario para precalentar el agua fría de la red,
pero si su caudal es excesivo, se penalizará el rendimiento solar, ya
que se destruirá la estratificación térmica en el acumulador solar, pro-
duciéndose su homogeneización térmica, con el consiguiente aumento
de la temperatura de trabajo de los captadores solares. Lo ideal es tra-
bajar con bombas de caudal variable, con seguimiento de los caudales
del consumo de A.C.S.
En las instalaciones grandes (consumo diario de agua caliente mayor
de 3 m 3 } con un gran margen de variaciones del caudal de A.C.S. en
cortos intervalos de tiempo, existe todavía mucha incertidumbre con
respecto al dimensionado del intercambiador de calor de descarga
(véase el capítulo 9) .

---
.
48
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

Además, en este conexionado, la energía solar sólo se podrá transferir
hacia el acumulador del sistema convencional cuando haya consumo
de agua caliente. Por lo tanto, a no ser que se adopten medidas adicio-
nales, es cas i imposible cubrir las pérdidas térmicas de recirculación
más allá de los horarios de consumo, incluso a temperaturas suficien-
temente elevadas en el acumulador de inercia.
En la configuración de descarga con calentamiento instantáneo, a pesar
de la construcción sencilla y económica, con una fracción solar simul-
táneamente elevada, quedan aún problemas por resolver. Lo único
que se puede recomendar en la actualidad, aunque con reservas, es la
utilización de este conexionado en las instalaciones solares grandes,
sólo si se lleva a cabo una investigación preliminar de manera cuida-
dosa y si se procede luego a una revisión del ciclo de descarga. A pesar
de todo, se parte del hecho de que se podrán hallar soluciones para los
problemas mencionados anteriormente.

Descarga del acumulador de inercia mediante acumulador de
precalentamiento solar
En la configuración de descarga representada en la figura 3.10, el inter-
cambiador de calor de descarga está conectado directamente al agua
fría que circula durante el consumo y, al mismo tiempo, al acumulador
de precalentamiento, el cual puede calentarse mediante la energía solar
almacenada en el acumulador de inercia , independientemente de la
extracción de A.C.S. El proceso de descarga se suele controlar en fun-
ción de la diferencia de temperaturas determinada entre la parte su-
perior del acumulador de inercia y la parte inferior del acumulador de
precalentamiento. La circulación del agua sanitaria a través del inter-
cambiador de descarga y, por lo tanto, la transferencia de energía, se
efectúa por medio de la bomba colocada entre el intercambiador y el
acumulador de precalentamiento. Con el uso de la bomba adicional se
garantiza, asimismo, una definición clara del caudal que circula en el
lado del agua sanitaria del intercambiador de calor de descarga. De esta
manera se logra una simplificación en el diseño de este último.
Como se ha mencionado, el reglamento alemán para la prevención de
la legionelosis exige que el acumulador de precalentamiento ha de ca-
lentarse una vez al día a 60 ºC (véase el apartado 3.3). Para cumplir
con este requisito se utiliza el circuito «anti-legionella» indicado en la
figura 3.10. Para esta finalidad no se puede utilizar la tubería de recir-
culación , dado que la temperatura en el retorno de la recirculación
será siempre inferior a los 60 ºC si la temperatura de consigna en el
acumulador del sistema convencional es de 60 ºC.

49
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Si se admite una temperatura algo superior en el acumulador de pre-
calentamiento en comparación con la del acumulador del sistema
convencional, una parte de las pérdidas térmicas de recirculación del
sistema de agua caliente podrán cubrirse mediante la energía solar,
sin que se añadan otras medidas. No obstante, esta temperatura al-
canza el acumulador del sistema convencional sólo cuando hay consumo
de A.C.S. Si se pretende obtener una fracción solar de consumo y de re-
circulación superior, el retorno de la recirculación deberá conectarse al
acumulador de precalentamiento mediante una válvula de tres vías
que opere en función de la temperatura en el acumulador de precalen-
tamiento {figura 3.10). La válvula conduce el flujo hacia el acumulador
de precalentamiento cuando su temperatura es superior a la tempera-
tura en el retorno de la recirculación. Sin embargo, debido al volumen
del acumulador de precalentamiento, relativamente pequeño, la en-
trada del retorno de la recirculación puede perturbar considerablemente
la estratificación de temperaturas en este acumulador, lo que podría
repercutir negativamente en el rendimiento del sistema solar térmico.
Además, los sistemas dimensionados para una fracción solar mediana
con el fin de lograr una relación favorable entre los costes y los bene-
ficios, alcanzan raras veces el nivel de temperaturas necesario de unos
S K por encima de la temperatura del retorno de la recirculación del
agua caliente. Por consiguiente, estas medidas no siempre suelen resul-
tar satisfactorias.
Igual que en la variante con calentamiento instantáneo {figura 3.9), el
conexionado representado en la figura 3.10 no supone cambios en el
sistema de calentamiento convencional. Sin embargo, se utilizan com-
ponentes adicionales, a saber, el acumulador de precalentamiento y
una bomba de circulación . Además, se necesita el circuito «anti-legio-
nella» para la desinfección térmica. Aunque el intercambiador de des-
carga del acumulador de inercia ya no se ha de diseñar teniendo en
cuenta los valores máximos de consumo, lo que lo hace más económico
y facilita el control de descarga, se observa un ligero aumento de cos-
tes en la variante con acumulador de precalentamiento. A pesar de las
ligeras ventajas en coste de la configuración representada en la figura
3.9, se prefiere actualmente la variante con el acumulador de preca-
lentamiento solar {figura 3.10) en aquellas situaciones en las que se
esperan puntas de consumo muy acusadas. Esto se debe al hecho de
que los componentes se suelen diseñar sin dificultades y que el proceso
de descarga del acumulador de inercia se puede controlar con mayor
facilidad, lo que lleva a una reducción de costes de operación.

50
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

Descarga del acumulador de inercia mediante acumulador bivalente
La configuración del sistema de la figura 3.10 puede modificarse com-
binando el acumulador de precalentamiento solar y el acumulador del
sistema convencional en un solo tanque (arriba la parte correspon-
diente al acumulador convencional y abajo la parte de precalenta-
miento solar, tal como se muestra en la figura 3.11). Al igual que en los
casos anteriores, la desinfección térmica de la parte inferior del acu-
mulador se efectúa mediante un circuito «anti-legionella».
Esta configuración permite un ligero incremento del aprovechamiento
de la energía solar a fin de superar las pérdidas de recirculación, en vista
de que el nivel de temperaturas solar también llega hasta la parte con-
vencional del acumulador, cuando no se extrae agua caliente.
Sin embargo, el empleo de un acumulador bivalente supone que ni las
tuberías de recirculación ni el sistema de calentamiento convencional
causen perturbaciones en la estratificación térmica en el acumulador.
Por lo tanto, resulta ventajoso emplear un acumulador particularmente
alto y estrecho. Además, los caudales de recirculación y calentamiento
convencional se han de mantener en un nivel lo más bajo posible. Por
consiguiente, se aconseja que las redes de circulación se operen con la
máxima diferencia de temperaturas admisible entre impulsión y retorno
y que, además, se lleve a cabo un cuidadoso equilibrado hidráulico.
La entrada de caudales demasiado altos puede llevar a un deterioro
del aporte de energía solar. Se debe prestar atención a que estos flujos
sólo circulen a través de la parte superior del acumulador. En caso de
que entren en la parte inferior del mismo (el volumen de precalenta-
miento solar), se está introduciendo energía convencional en la parte
correspondiente al precalentamiento (figura 3.12). De esta manera se
impide la transferencia de energía desde el acumulador de inercia, lle-
vando a una disminución del rendimiento de la instalación solar. Los
intercambiadores internos para el calentamiento convencional pre-
sentan aquí ventajas, debido a la menor convección.
Dado que en los sistemas de calentamiento convencional la tubería de
retorno a la caldera suele estar conectada a la parte inferior del acu-
mulador, esta configuración con acumulador bivalente de precalenta-
miento y de calentamiento convencional casi nunca es apropiada para
re-equipamientos, sino más bien para instalaciones nuevas.
Como la configuración de la figura 3.11 ofrece pocas ventajas con res-
pecto a la posibilidad de un ligero aumento de la fracción solar de con-
sumo y de recirculación, en comparación con la variante con
acumulador de precalentamiento solar separado, sólo se puede reco-
mendar actualmente con reservas, ya que existe el peligro de reduc-
ción del rendimiento medio anual del sistema solar térmico, en caso
de que no se efectúe la instalación de manera cuidadosa. Aún no se
han concluido las investigaciones sobre esta configuración y, por lo

51
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

tanto, no se puede llegar a afirmaciones definitivas con respecto a su
comportamiento operativo.

Caldera

~ , Circuito «anti-legionella»
i (obligatorio en Alemania)
.............

Agua fría

Figura 3.11 Proceso de descarga del acumulador de inercia mediante un acumulador
bivalente provisto de una parte de precalentamiento solar y otra correspondiente al
calentamiento convencional.

Caldera

Agua fría

Figura 3.12 Conexionado erróneo del acumulador bivalente {calentamiento del volumen
total con energía convencional}.

En otras configuraciones de sistemas con acumulador de inercia, el ca-
lentamiento convencional se efectúa en la parte más caliente del acu-
mulador de inercia o en el circuito de descarga.

52
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

Recirculación

Protección
del inter-
cambiador
contra
heladas

Agua fría

Figura 3.13 Configuración con calentamiento convencional en la parte superior del
acumulador de inercia.

Según la configuración representada en la figura 3.13, el calentamiento
convencional se efectúa en la parte superior del acumulador de inercia
(o en el más caliente de los acumuladores de inercia si el volumen del
mismo se distribuye entre varios tanques) y desde allí se procede a la
carga del acumulador de disposición de servicio. En este caso se intro-
ducen, tanto energía solar, como convencional, en el acumulador de
inercia. La parte superior del acumulador se calienta con energía con-
vencional hasta 70 ºC con el fin de producir una temperatura de, por
ejemplo, unos 60 ºC en el acumulador de disposición de servicio. El inter-
cambiador de descarga se suele dimensionar según los requisitos rela-
tivos a la seguridad de suministro del sistema de agua sanitaria. Tanto
el acumulador de disposición de servicio, como la parte correspondiente
al calentamiento convencional en el acumulador de inercia, se suelen
diseñar también de acuerdo con los mismos requisitos de seguridad
de suministro.
En ésta y otras configuraciones de sistemas similares con calentamiento
convencional del acumulador de inercia, o también en el circuito de
descarga de éste (en la figura 3.13 sólo se muestra una de varias posi-
bilidades), existe un riesgo elevado de que la energía convencional se
transfiera hacia la parte fría del mismo, llevando a una reducción del
rendimiento de la instalación solar /8/. Los costes relativos al control
necesario para alcanzar un nivel de temperaturas lo más bajo posible

53
3. Aplicaciones y principios bá sicos de diseño

en el retorno del circuito de descarga del acumulador de inercia pue-
den llegar a ser elevados. Se debería plantear la pregunta de si los altos
costes relativos al control y la reducción del rendimiento medio anual
de la instalación solar compensan, o no, los costes ahorrados gracias al
diseño más compacto del sistema.
En el programa de investigación «Solarthermie-2000» se montaron
dos instalaciones con calentamiento convencional a través de un inter-
cambiador de calor colocado en el circuito de descarga del acumulador
de inercia . Ninguna de las instalaciones logró conseguir los resultados
garantizados para el aporte anual de energía solar.

Resumen de las ventajas e inconvenientes de las configuraciones
con acumulador de inercia

Ventajas generales de todos los sistemas con acumulador de inercia:
• Reducción de costes del acumulador de inercia en comparación con
el acumulador de agua sanitaria, debido a menores requisitos con
respecto a presión y higiene, así como a la protección anticorrosiva.
La no utilización de grandes volúmenes de agua sanitaria repercute
de manera positiva en la higiene del agua.

Inconvenientes comunes a todos los sistemas con acumulador de
inercia:
• Al haber dos intercambiadores de calor entre el agua fría y los cap-
tadores, se produce un ligero aumento del nivel de temperaturas en
el circuito primario, además del lógico aumento de costes debido a
los componentes adicionales.
• Se hace necesario una bomba adicional en el circuito de descarga,
lo que trae como consecuencia un ligero aumento del consumo de
energía auxiliar.

Principio de calentamiento instantáneo (figura 3.9)

Ventajas:
• No se requieren cambios del sistema convencional existente.
• Se puede continuar con la operación de los acumuladores de dispo-
sición de servicio convencionales existentes, sin tener que modifi-
carlos tras la integración de la instalación solar. De igual manera,
se pueden complementar los sistemas convencionales de calenta-
miento instantáneo por medio de dicha instalación solar.
• La instalación solar se integra fácilmente en la red de agua sanitaria
existente mediante un intercambiador de calor de descarga .

54
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

• El agua fría circula directamente a través del intercambiador de des-
carga. Si el caudal en el circuito de descarga del acumulador de inercia
se controla correctamente, el retorno hacia este último se enfriará a
una temperatura cercana a la del agua fría, lo que contribuye a que
la instalación solar logre un aporte de energía solar elevado.
• No se necesita un circuito «anti-legionella».
• Es una configuración de coste relativamente económico.

Inconvenientes:
• El intercambiador de calor del circuito de descarga debe diseñarse
considerando las puntas de consumo de agua caliente y, por lo tanto,
resulta voluminoso y caro en las instalaciones solares grandes y,
además, se desconoce la magnitud de estas puntas de consumo. Las
normas para los sistemas convencionales no suministran informa-
ción suficiente acerca de los valores de consumo y, portal motivo, se
han de determinar mediante mediciones con una alta resolución.
• En las instalaciones grandes con amplias fluctuaciones del consumo
en cortos períodos de tiempo, el intercambiador debe ser capaz de
asegurar una transferencia de energía óptima en un holgado margen
de consumos. Sin embargo, esto sólo es posible hasta cierto nivel y
con cierta inercia en el caso de consumos en un corto período de
tiempo.
• El control de descarga debe funcionar de manera muy precisa, por
un lado, con respecto a la detección del proceso del consumo y, por
otro, con respecto a la regulación óptima del caudal en el lado del
acumulador de inercia del intercambiador de calor.
En la práctica, la mayoría de los productos no cumplen estas
condiciones.
• Incluso con un aumento de la temperatura del agua sanitaria en la
salida del intercambiador de descarga, es casi imposible superar las
pérdidas de recirculación sin la adopción de medidas especiales.

Configuración con acumulador de precalentamiento solar
(figura 3.10)

Ventajas:
• No se requieren cambios en el sistema convencional existente.
• Se puede continuar la operación de los acumuladores de disposición
de servicio convencionales existentes sin que se deban modificar
tras la integración de la instalación solar. Igualmente, se pueden
complementar los sistemas convencionales de calentamiento
instantáneo por medio de la instalación solar.
• La descarga del acumulador de inercia es posible, independiente-
mente del consumo existente del agua caliente.

55
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

• El intercambiador de descarga se puede mantener de tamaño
relativamente pequeño y, además, se puede dimensionar con gran
facilidad.
• El control de descarga para el acumulador de inercia es muy sencillo
y económico.

Inconvenientes:
• El sistema necesita un acumulador de precalentamiento solar adi-
cional, otra bomba (bomba de carga del acumulador de precalenta-
miento) y un circuito «anti-Jegionella». Por este motivo resulta algo
más caro.
• Se han de superar pérdidas térmicas del acumulador ligeramente
mayores mediante el uso de energía convencional (debido al cir-
cuito «anti-legionella» para el acumulador de precalentamiento).
En el acumulador de precalentamiento puede haber una mezcla
de temperaturas, de tal manera que en el intercambiador de calor
de descarga se presenten temperaturas ligeramente superiores a
las del agua fría, incluso en momentos en que se consume agua
caliente. No obstante, la diferencia en el rendimiento es pequeña,
en comparación con el sistema de calentamiento instantáneo.

Configuración con acumulador bivalente (figura 3.11)

Ventajas:
• Las mismas ventajas que en el caso del sistema con acumulador de
precalentamiento solar. Sin embargo, la integración en instalaciones
existentes resulta, por lo general, difícil.
• En este caso, con mayor probabilidad entre las tres configu-
raciones, las pérdidas de recirculación se pueden superar sin
medidas especiales.

1nconven ientes:
• Por lo general, la integración en los sistemas convencionales
existentes res u Ita difícil.
• Alto potencial de errores al conectar los diferentes flujos de energía
al acumulador bivalente.
• Alto riesgo de que se produzca una mezcla en el acumulador si los
caudales del calentamiento convencional y de la recirculación son
elevados, incluso si la conexión se efectúa correctamente.

56
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

3.4.5 Configuraciones para viviendas multifamiliares
En el diseño de las instalaciones solares térmicas para viviendas multi-
familiares se ha de tener en cuenta la distribución de los distintos pisos
o apartamentos en que, por lo general, se divide el edificio destinado a
viviendas, así como las posibles partes de éste que sean de propiedad
comunitaria. Dado que en las viviendas colectivas el actual mercado
de equipos convencionales de producción de A.C.S. en obra nueva está
dominado por las calderas murales a gas y por los calentadores eléctricos
individuales, se presentarán a continuación las configuraciones básicas
del acoplamiento de la instalación solar con los calentadores indivi-
duales. La preparación centralizada de A.C.S. con energía solar corres-
ponde a los esquemas presentados en los apartados 3.4.3 y 3.4.4.
Por motivos económicos, de eficiencia y de estética no se suele optar
por la construcción de pequeñas instalaciones solares individuales, de
modo que el diseño típico consta de un campo solar y un sistema de
distribución comunitario, mientras que la acumulación puede realizar-
se, bien centralizada o bien de forma individual, como se expone a
continuación .
El acoplamiento de los calentadores de A.C.S. convencionales con una
red de distribución de agua precalentada por energía solar exige una
serie de requisitos que los calentadores distribuidos tienen que
cumplir para poder completar el salto térmico requerido en caso de
que la energía solar no sea suficiente, como son la capacidad de adap-
tar su potencia según la temperatura del agua suministrada por la ins-
talación solar, ser resistentes a temperaturas elevadas del agua
precalentada y poder efectuar un control preciso de la temperatura
del A.C.S . de salida .
Por razones de simplicidad no se suele medir el aporte de energía solar
suministrada a cada usuario, por lo que el diseño de la instalación solar
debe asegurar una distribución uniforme de la energía en todo el edi-
ficio. Al utilizar calentadores individuales se evita la necesidad de re-
partir los gastos relativos al consumo de energía convencional entre
los residentes.
Las configuraciones principales para viviendas multifamiliares con calen-
tadores individuales se indican en las figuras 3.14, 3.15, y 3.16. Para el
cálculo de estas configuraciones es de especial importancia el incluir las
pérdidas térmicas de distribución ly de acumulación individual en su ca -
so) en el cálculo de la demanda energética del agua caliente sanitaria .

Configuración con acumulador solar de A.C.S. centralizado
En esta configuración (figura 3.14) el agua sanitaria se calienta en uno
o varios acumuladores centrales mediante intercambiadores externos
o internos, mediante los cuales se transfiere la energía solar generada
en el campo de captadores.

57
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

El agua sanitaria precalentada procedente del acumulador solar se dis-
tribuye a cada vivienda mediante una red de distribución, circulando
permanentemente en un circuito de recirculación, a fin de lograr que
la temperatura disponible a la entrada de cada vivienda sea la máxima
posible.
Para poder repartir entre los vecinos los gastos relativos al consumo
de agua sanitaria suministrada por la instalación solar, es necesario
disponer de un contador de agua a la entrada de cada vivienda,
además del que mide el consumo de agua fría. La compañía distribui-
dora de agua medirá y facturará en base al contador de consumo
comunitario, mientras que la comunidad tendrá que repartir el gasto
entre los vecinos en base al consumo individual.

ACS ACS

ACS ACS

@ Contador de agua caliente AF Agua fría ACS Agua ca liente sanitaria

Figura 3.14 Configuración con acumulador de A.C.S. centralizado y contador de agua, así
como sistema convencional de calentamiento instantáneo, en cada una de las viviendas.

58
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

A pesar de que el Real Decreto 909/2001 no exige medidas para la pre-
vención de la legionelosis en viviendas de individuales, el diseño de la
red de distribución de agua sanitaria precalentada ha de asegurar que
la multiplicación de las bacterias se mantenga controlada. Dado que
durante días nublados, y sobre todo en invierno, el precalentamiento
solar suele ser suficiente para alcanzar temperaturas en el acumula-
dor solar que pueden coincidir con las temperaturas apropiadas para
que se reproduzcan las bacterias (lo hacen de forma óptima entre
35 ºC y 37 ºC), convendrá garantizar que esto no supone un factor de
riesgo en la práctica.
Para evitar incrustaciones calcáreas en los intercambiadores y demás
accesorios, puede resultar necesario limitar la temperatura en el acu-
mulador solar a 60 ºC, si el agua de la red local no presenta un conteni-
do de cal muy reducido, o bien se ha de proceder a su descalcificación.
Si se permiten temperaturas más elevadas en el acumulador solar, se
limitará la temperatura del A.C.S . de consumo mediante la mezcla con
agua fría a través de una válvula termostática, bien a la salida del acu-
mulador central o bien en cada vivienda.
Al diseñar el circuito de distribución se han de tener en cuenta los
coeficientes de simultaneidad de los consumos en las viviendas . El
caudal de recirculación debe ser tal que la energía aportada a la red de
distribución sea suficiente para compensar las pérdidas térmicas de la
misma .
El control del circuito primario y el control de carga del acumulador se
efectúan tal como se describe en el apartado 10.2.

Configuración con acumulador solar centralizado e
intercambiadores de calor en cada vivienda
En la configuración representada en la figura 3.15, el agua que circula
por el circuito de distribución no es agua sanitaria sino agua de cale-
facción en un circuito cerrado, que sirve para almacenar y distribuir la
energía previamente transferida al acumulador solar por el circuito
primario.
El calentamiento del agua sanitaria se efectúa de forma instantánea
mediante un intercambiador de placas de forma individual en cada vi-
vienda, estando así la circulación y el consumo de agua sanitaria li-
mitados a las mismas. La separación de los circuitos hace que este
sistema sea intrínsecamente seguro contra la legionelosis, facilitándose,
además, el mantenimiento de la instalación solar y de las calderas,
pues en caso de que la instalación solar necesite mantenimiento, no se
precisa cortar o desviar el suministro de A.C.S . en todas las viviendas.
Dado que el acumulador solar no contiene agua sanitaria, se puede
utilizar como material del mismo el acero negro, de menor precio y
mantenimiento que los acumuladores de A.C.S ., y no es tampoco nece-

59
3. Aplicaciones y principios bá sicos de diseño

sario la limitación de temperaturas para evitar deposiciones calcáreas.
Por consiguiente, se puede aprovechar un amplio margen de tempera-
turas de trabajo del acumulador (hasta llegar a los 90 ºC), lo que suele
repercutir de manera positiva en el rendimiento de la instalación solar
y permitir un volumen de acumulación reducido.
No obstante, se recomienda de todos modos limitar la temperatura en
el circuito de distribución, para evitar tanto posibles escaldaduras de los
usuarios como el depósito de cal en los intercambiadores individuales.

ACS ACS

ACS ACS

ACS

AF Agua fría ACS Agua caliente sanitaria

Figura 3.15 Configuración con acumulador de inercia centralizado e intercambiadores de
placas, así como sistema convencional instantáneo, en cada una de las viviendas.

El circuito de distribución se diseña teniendo en cuenta los coeficien-
tes de simultaneidad de los consumos en las viviendas, debiéndose
controlar el caudal de recirculación en función del consumo. El obje-
tivo del control del caudal que circula por el intercambiador de cada vi-
vienda cuando se consume agua caliente, debe ser lograr tanto un
óptimo calentamiento del agua sanitaria como un máximo enfria-
miento del retorno al acumulador central, para evitar destruir la estra-

60
3.4 Instalaciones solares de A.C.S.

tificación térmica del mismo. Es importante que el intercambiador
individual de cada vivienda se seleccione con el tamaño adecuado
para cumplir dicho requisito, pues la. elección de un intercambiador
demasiado pequeño puede empeorar considerablemente el compor-
tamiento de la instalación, al provocar un aumento de la temperatura
de retorno al acumulador solar y, por tanto, una reducción significativa
del rendimiento y de la fracción solar.
Mediante un caudal mínimo se asegura que a la entrada de cada vi-
vienda siempre se disponga de un nivel de temperatura útil.
El control del circuito primario y el control de carga del acumulador se
efectúan tal como se describe en el apartado 10.2.

Configuración con acumuladores individuales en cada vivienda
La variante consistente en disponer de un acumulador individual en
cada vivienda (figura 3.16) se elige cuando se presentan problemas de
ubicación del acumulador central (resistencia del forjado, espacio dis-
ponible, impacto visual, etc.) o cuando el promotor de las viviendas
entiende que el usuario final va a valorar favorablemente el tener un
acumulador en su propia vivienda . La utilización de una resistencia
eléctrica como sistema convencional (termo) en vez de la caldera de
gas es la principal variante a considerar. En este caso la resistencia ha
de estar en la parte alta del acumulador solar (evitando su influencia
sobre las temperaturas de retorno al circuito solar), o en un acumula-
dor independiente en serie.
El calor generado por el campo de captadores se transfiere mediante
un intercambiador de placas al circuito de distribución, por el cual llega
hasta los acumuladores distribuidos. Al igual que en la configuración
de la figura 3.15, los diámetros de las tuberías de la red de distribución
no deben ser demasiado grandes, ya que no se ha de diseñar consi-
derando las puntas de consumo, sino la potencia térmica solar que se
ha de transferir (siempre y cuando se garantice el caudal adecuado) en
el intercambiador individual o en el serpentín.
A pesar del menor diámetro de la red de distribución y de prescindir
del acumulador central, la configuración resulta algo más cara que las
descritas anteriormente. Debido a los acumuladores individuales, las
pérdidas térmicas resultan más elevadas, lo que hay que tomar en
consideración al efectuar el diseño.
Esta configuración ofrece igual seguridad frente a la legionelosis y la
misma facilidad de mantenimiento que el esquema de la figura 3.15 .
La limitación de la temperatura de salida de A.C.S. de los acumulado-
res individuales para evitar escaldaduras se puede efectuar bien a la
salida de cada acumulador o bien de forma central, mediante el con-
trol del circuito de distribución .

61
3. Aplicaciones y principios bás icos de di seño

> ACS

...,. A"--
F- - -···-·

> ACS

...,. AF

> ACS

...,. AF

AF Agua fría ACS Agua caliente sanitaria

Figura 3.16 Configuración con acumuladores distribuidos y sistema convencional
instantáneo en cada una de las viviendas.

Con respecto al control de carga de los acumuladores distribuidos, se
ha de considerar que un acumulador determinado puede se cargado
siempre que la temperatura en la tubería de distribución sea más ele-
vada que la de la parte inferior del acumulador, lo cual corresponde ser
gestionado por un sistema de control diferencial de temperaturas,
como se expone en el apartado 10.2.1.
Si los acumuladores no se controlan de forma individual, y si el agua
de distribución circula por cada acumulador siempre que la bomba de
la red de distribución se pone en marcha, puede resultar que mientras
los acumuladores con una temperatura inferior a la de la red de distri-
bución se cargan , otros acumuladores con una temperatura superior
se descarguen . Para que esta forma de distribución de la energía a tra-
vés del edificio sea uniforme, es imprescindible realizar un esmerado
equilibrado hidráulico.

62
3.5 Instalaciones solares de A.C.5. y calefacción

3.5 Instalaciones solares de A.C.S. y calefacción
A continuación se presentarán algunas informaciones básicas sobre
los sistemas combinados de calentamiento de agua sanitaria (A.C.S.) y
apoyo a la calefacción, así como ejemplos de las configuraciones prin-
cipales para esta aplicación. Por otra parte, en los capítulos 4, 8y11 se
suministrarán detalles sobre el dimensionado de estas instalaciones,
sobre sus componentes esenciales y sobre los resultados obtenidos del
funcionamiento de los sistemas instalados.

3.5.1 Informaciones básicas sobre los sistemas combinados de A.C.S.
y calefacción
La demanda de energía de un edificio depende en gran parte del clima
local y de los reglamentos de edificación vigentes con respecto al con-
fort y al aislamiento térmico. Como ya se expuso anteriormente en el
apartado 3.1, en las regiones más frías las normas exigen un mayor
aislamiento térmico. Por consiguiente, la demanda de energía para cale-
facción por m 2 de superficie habitable puede ascender en Escandinavia
a un valor ligeramente inferior al de Alemania o al mismo que en re-
giones del norte de Italia .
Para fines de calefacción , la tecnología solar se puede enfocar básica-
mente desde dos puntos de vista diferentes. Por un lado, es posible al-
macenar calor solar durante el verano en grandes acumuladores de
almacenamiento estacional, con vistas a ser aprovechado para cale-
facción en otoño e invierno. Estos sistemas se denominan sistemas
con «alta fracción solar». Por otro lado, existen acumuladores con alma-
cenamiento no estacional capaces de almacenar la energía equivalente
a aproximadamente la demanda de uno o dos días. En este caso, los sis-
temas se denominan sistemas con «baja fracción solar».
• Una alta fracción solar de la demanda de energía total (agua
sanitaria y calefacción), de entre el 50 % y el 100 %, sólo se puede
conseguir con áreas de captadores montadas sobre la cubierta de
la vivienda, siempre que el edificio se haya construido como «casa
solar pasiva » o de bajo consumo energético. En este caso, el volu-
men del gran acumulador de almacenamiento estacional necesario
se mantiene en un nivel que permite su ubicación en el interior del
edificio. Sólo de este modo, las pérdidas térmicas del acumulador se
podrán usar para el propio calentamiento del edificio.
No obstante, a medida que el aislamiento térmico del edificio
aumenta y se aprovecha pasivamente la energía solar por medio
de grandes ventanas orientadas hacia el sur, el período carente de
calefacción se prolonga . De esta manera, la demanda de energía
para calefacción se produce más bien durante períodos de baja
radiación solar y no en temporadas de radiación solar elevada. Si se

63
3. Aplicaciones y principios básicos de di seño

prescinde del uso de acumuladores estacionales, se presentarán
períodos de estancamiento muy prolongados en la instalación
solar térmica, lo que repercute negativamente en el rendimiento,
pudiendo reducir la vida útil del sistema.
Una baja fracción solar que equivalga a un porcentaje de entre el
20 % y el 50 % de la demanda de energía total, se puede lograr tam-
bién en edificios con aislamiento térmico «normal» según las actua-
les normas. Las áreas de captadores y los tamaños del acumulador
deben adaptarse conforme a la demanda de energía de calefacción,
en comparación con un sistema exclusivamente de A.C.S. Por lo
general, estos sistemas suelen tener largos períodos de estanca-
miento durante temporadas de alta radiación solar en verano, ya
que en esta estación no hay demanda de calefacción.
Ambas variantes presuponen una calefacción a bajas temperaturas
(calefacción por suelo radiante o radiadores de grandes áreas), si se
pretende alcanzar un buen rendimiento de la instalación solar. Cuanto
más altos sean el rendimiento medio anual y la fracción solar reque-
ridos, menor tendrá que ser la temperatura de retorno del sistema de
calefacción .
A continuación se exponen algunos argumentos a favor de una insta-
lación solar ampliada para el suministro combinado de A.C.S. y de ener-
gía para calefacción, teniendo en cuenta las restricciones respectivas:
• Los costes adicionales de un sistema combinado de A.C.S. y apoyo a
la calefacción (baja fracción solar) son relativamente pequeños, en
especial en las instalaciones menores, si se comparan con un sis-
tema sólo para el calentamiento de agua sanitaria . En el caso de las
instalaciones pequeñas, los costes específicos (costes por m 2 de
área de captación) de los sistemas combinados suelen ser inferiores
a los de los sistemas de A.C.S ., debido a la considerable reducción de
costes específicos en relación con el tamaño del sistema. Sin embargo,
el aporte de energía específico de la instalación solar también se
reduce, a causa de los períodos de estancamiento inevitables durante
el verano. En caso de que el dimensionado del sistema combinado
no sea demasiado grande (o sea, con una fracción solar relativamente
elevada), estos dos efectos pueden compensarse mutuamente. Por
tanto, los costes del calor solar útil del sistema combinado son apro-
ximadamente los mismos que los del sistema exclusivo de A.C.S ., o
algo superiores. No obstante, esta afirmación no es válida para las
instalaciones grandes, en las que la disminución del rendimiento
medio anual del sistema no se suele compensar con la reducción de
los costes relativos (debido a que los costes específicos ya no se
reducen significativamente en relación con el aumento de tamaño) .

64
3.5 Instalaciones solares de A.C.S. y calefacción

En un sistema grande de apoyo a la calefacción se pueden evitar
sustancialmente más emisiones de dióxido de carbono (C0 2 ) que
en un sistema pequeño, aunque, sin embargo, es probable que los
costes por cada unidad de C0 2 evitada aumenten .
Si los fondos puestos a disposición para instalaciones solares son
limitados y sólo es posible integrarlas en algunos edificios de entre
un determinado grupo de ellos, es preferible, para el mismo coste,
hacer varias instalaciones pequeñas de alto rendimiento en un gran
número de edificios, que pocas instalaciones grandes en unos cuan-
tos, para lograr así el máximo ahorro.
• Los sistemas han alcanzado ya un alto nivel de perfeccionamiento y
se suelen integrar, por lo general, con gran facilidad.

3.5.2 Diseño básico de las instalaciones solares de A.C.S. y apoyo a la
calefacción

Sistema de dos acumuladores
En las etapas iniciales del desarrollo de las instalaciones solares tér-
micas destinadas al calentamiento de agua sanitaria y al apoyo a la cale-
facción con bajas fracciones solares, la modificación principal consistía
en aumentar el área de captación y complementar el acumulador de
agua sanitaria con un acumulador de inercia para la calefacción (figura
3.17).

Figura 3.17 Instalación solar para A.C.S. y apoyo a la calefacción provista de un
acumulador de agua sanitaria y de un acumulador de inercia.

65
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

De la misma manera que en los sistemas de A.C.S ., se suele cargar pri-
mero el acumulador de agua sanitaria. Al alcanzarse la temperatura
deseada en el acumulador de A.C.S., se procede a llenar el acumulador
de inercia realizando un cambio de conexión mediante una válvula de
tres vías en el circuito primario. El acumulador de inercia se carga
igualmente, según la oferta de energía solar, a la temperatura deseada
o hasta la temperatura máxima de, por lo general, 95 ºC. Por otro lado,
el acumulador de A.C.S. se descarga al consumirse agua caliente, por
ejemplo, en la ducha o en el baño. De acuerdo con el sistema de con-
trol empleado, el ciclo de carga vuelve a cambiar de conexión hacia el
acumulador de A.C.S., al disminuir la temperatura en éste por debajo
de un cierto valor.
El acumulador de inercia se descarga mediante el control del sistema
de calefacción . En las configuraciones sencillas, la energía solar alma-
cenada sirve para aumentar la temperatura del retorno del circuito de
la calefacción (véase más adelante la descripción del aumento de la
temperatura de retorno en los sistemas con acumuladores combina-
dos). Además, debería existir la posibilidad de transferencia de la ener-
gía almacenada en el acumulador de inercia hacia el de agua sanitaria,
en caso de que se necesite en los períodos carentes de calefacción (du-
rante días de poca radiación solar), ya que en caso contrario no se podrá
aprovechar esta energía durante esa temporada. Si se pretende al-
canzar un funcionamiento perfecto de todo este complejo sistema, se
recomienda integrar un sistema de control en esta configuración, por
medio del cual se pueda «reconocer» todos los componentes en el sis-
tema y llevar a cabo un control general. No obstante, únicamente
u nos pocos fabricantes ofrecen estos controles como componente
estándar.

Sistemas de acumuladores combinados
Los acumuladores combinados (véase el apartado 8.2.2) se desarrollaron
a fin de simplificar la construcción y el control de las instalaciones, al
igual que se pretendía reducir los costes y el espacio del montaje nece-
sarios. En las figuras 3.18 y 3.19 se muestran dos esquemas de este
tipo.
En estos sistemas, el acumulador combinado se carga de igual modo
que en las instalaciones de A.C.S. pequeñas, a través del circuito pri-
mario, mediante el uso de un sencillo control diferencial de tempera-
turas. En principio, los acumuladores combinados están divididos en
tres zonas. En la zona solar, en la parte inferior (la más fría), está colo-
cado el intercambiador solar. La parte superior sirve de volumen de
disposición de servicio de A.C.S. y está calentada por el sistema con-
vencional en caso de que el nivel de temperaturas suministradas por
la instalación solar no sea suficiente. La zona intermedia está destinada
a la calefacción .

.
~

66
3.5 Instalaciones solares de A.C.S. y calefacción

Figura 3.18 Instalación solar, destinada a obtención de A.C.S. y apoyo a la calefacción,
provista de un acumulador combinado del tipo «al baño maría».

Por lo general, la temperatura máxima en el acumulador combinado
se fija en un valor de 95 ºC. Para fines de protección contra posibles
riesgos de accidentes por quemaduras, es imprescindible la aplicación
de una válvula termostática en el lado del agua caliente de la red de
agua sanitaria, con lo que se logran evitar temperaturas superiores a
60 ºC en los puntos de consumo (figura 3.18).
Para el suministro de energía a la calefacción, el acumulador se conecta
con el retorno del circuito de ésta. El suministro se efectúa al desviar el
retorno del circuito de calefacción primero por el acumulador combi-
nado, antes de llegar a la caldera. Esta desviación se realiza por medio
de un sencillo control diferencial de temperaturas y de una válvula de
tres vías. Si la temperatura en la zona intermedia del acumulador es,
por ejemplo, superior a 8 K en comparación con la temperatura del re-
torno del circuito de calefacción, el retorno circulará a través de la parte
correspondiente del acumulador combinado. Por lo tanto, la tempera-
tura de retorno de la calefacción experimenta de esta manera un au-
mento gracias al empleo de la energía solar. Según la temperatura del
retorno precalentado de esta manera, la caldera o bien quedará apa-
gada, o bien sólo funcionará a un nivel de potencia reducido o por muy
corto espacio de tiempo. En caso de que el retorno esté, por ejemplo
sólo 2 K más frío que el acumulador combinado, la válvula de tres vías
conectará el retorno del circuito de calefacción directamente hacia la
caldera de calefacción, sin pasar por el acumulador de inercia. De esta
manera, se logrará evitar que la caldera caliente indeseadamente el
acumulador combinado.

67
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

El calentamiento de la parte de disposición de servicio del agua sanitaria
del acumulador combinado suele realizarse independientemente del
uso de la energía solar en la calefacción, a saber, por medio de una
bomba de carga del acumulador controlada por el control de calefac-
ción, como se indica en la figura 3.18.
Además de los sistemas con acumulador del tipo «al baño maría», repre-
sentado en la figura 3.18, se desarrollaron acumuladores combinados
de calentamiento instantáneo de agua sanitaria . Entre éstos se dis-
tinguen dos variantes principales. Por un lado se fabrican acumulado-
res provistos de intercambiadores de calor externos para la obtención
de A.C.S . Este intercambiador externo forma una parte fija del acumu-
lador que además viene provisto de una bomba de caudal variable, un
dispositivo estratificador de carga térmica y el control correspondiente.
Este conjunto de componentes para el A.C.S. se denomina «Estación
de precalentamiento instantáneo de A.C.S. con energía solar» (figura
3.19). Por otro lado, la obtención del A.C.S. se efectúa en un proceso
casi instantáneo, mediante un intercambiador interno en forma de un
tubo liso u ondulado que pasa por todo el acumulador desde el fondo
hacia arriba.
En ambas variantes, el calentamiento convencional de la parte de dis-
posición de servicio del acumulador combinado, así como el conexio-
nado del circuito de calefacción, se realizan de manera similar al caso
del acumulador «al baño maría».

Figura 3.19 Instalación solar destinada al calentamiento de agua sanitaria y al apoyo a la
calefacción, provista de un acumulador combinado de obtención instantánea de A.C.S.

68
3.5 Instalaciones solares de A.C.S. y calefacción

Instalación solar térmica de A.C.S. y calefacción con fracción solar
elevada
El diseño básico de una instalación solar con una fracción solar elevada
destinada al calentamiento de agua sanitaria y a la calefacción se mues-
tra en la figura 3.20.

Figura 3.20 Instalación solar con una fracción solar elevada destinada al calentamiento
de agua sanitaria y de apoyo a la calefacción, provista de acumulador de almacenamiento
estacional (fracción solar de hasta el 100 %).

La bomba del circuito primario se pone en marcha tan pronto como la
temperatura del campo de captadores sea, aproximadamente, 5 K su-
perior a la temperatura en la parte inferior del acumulador. Las
válvulas de tres vías Vl y V2 se abren en función de la diferencia de
temperaturas entre el circuito primario y la parte correspondiente del
acumulador, con el fin de llenar este último a través de los intercam-
biadores de calor internos. Así se podrá calentar el acumulador hasta
unos 90 ºC durante el verano.
La bomba del circuito de calefacción BC y las dos válvulas mezcladoras
VCl y VC2 están reguladas mediante el control del sistema de calefac-
ción (por lo general, en función de la temperatura ambiente). Median-
te ambas válvulas se controla la temperatura de la tubería de
impulsión de la calefacción. Siempre se descarga primero la parte del
acumulador, cuya temperatura es justamente suficiente para cumplir
los requisitos del consumo. La válvula V7 conduce el retorno de la cale-
facción hacia la parte inferior del acumulador, si el nivel de tempera-
turas en esta parte del acumulador es suficiente para elevar la
temperatura del retorno. Si el retorno de la calefacción es más caliente
que la parte inferior del acumulador, se conducirá a un estrato superior
del mismo. La válvula V7 no se necesita si el retorno de la calefacción

69
3. Aplicaciones y principios bá sicos de di seño

se halla siempre a una temperatura baja, por ejemplo, en un sistema
de calefacción de suelo radiante.
En caso de que el acumulador se descargue en el transcurso del invierno,
la caldera podrá rellenar la parte superior del mismo mediante la bomba
B4. La función de la válvula de tres vías V4 es mantener la temperatura
de retorno de la caldera a un determinado nivel, a fin de prevenir daños
corrosivos en ella .
El control de esta instalación se efectúa, bien mediante varios controles
individuales, o bien por medio de un control general .

3.6 Calefacción solar de distrito
El término «calefacción solar de distrito» (en inglés, solar district hea-
ting) significa la integración de las instalaciones solares térmicas en
las redes de distribución de los sistemas de calefacción de distrito o de
barrio. Las referencias bibliográfícas /12/ y /35/ proporcionan explica-
ciones exhaustivas sobre las ventajas de estos sistemas, así como de
las fases de proyección necesarias para la integración de las instalacio-
nes solares muy grandes, provistas de acumuladores estacionales de
diferentes diseños, en las redes de distribución. Algunas de las siguientes
explicaciones de los aspectos más importantes relacionados con la cale-
facción solar de distrito se basan en éstas y otras obras. Las caracterís-
ticas de tales instalaciones solares están aquí muy resumidas, ya que
ambos libros describen detalladamente estos sistemas.

3.6.1 Desarrollo tecnológico de la integración de las instalaciones
solares en las redes de distribución
Junto con un amplio aislamiento térmico de los edificios, las instala-
ciones solares integradas en las redes de distribución de los sistemas
de calefacción de distrito en Alemania pueden lograr fracciones solares
de hasta el 50 % con respecto a la demanda de energía total (A.C.S. y
calefacción}.
Sin embargo, conseguir tales fracciones solares implica un gran esfuerzo.
Además de los campos de captadores grandes que han de distribuirse
generalmente por varios edificios, se necesitan acumuladores muy
grandes para el almacenamiento estacional del calor solar acumulado
en verano hasta la temporada de invierno. Estos acumuladores esta-
cionales resultan muy costosos y les plantean tareas difíciles a los inge-
nieros, los arquitectos y los montadores especializados, tanto en la
concepción como en los detalles.
En el caso de los sistemas de calefacción solar de distrito con una frac-
ción solar baja (entre el 10 % y el 25 %}, el volumen del acumulador
puede ser relativamente pequeño. Según la fracción solar deseada, la
acumulación puede ser limitada al equivalente de la demanda de

70
3.6 Cal efacción solar de distrito

energía diaria o semanal. Debido a que el volumen de acumulación
puede estar centralizado y que en la mayoría de los casos las super-
ficies de captación son muy grandes, los costes específicos de este tipo
de sistema de gran tamaño con fracción solar baja pueden ser, a su
vez, muy bajos. Por consiguiente, se obtienen costes del calor solar
económicos.
Por lo general, el potencial de la calefacción solar de distrito se suele
considerar muy alto, siempre que se logren producir acumuladores
estacionales económicos y de alta durabilidad . Uno de los temas de
tratamiento especial de la investigación , desarrollo y demostración en
el programa «Solarthermie-2000 » lo constituye precisamente esta
área .

3.6.2 Ejemplos de la integración de las instalaciones solares en las
redes de distribución
La integración de las instalaciones solares en las redes de distribución
de los sistemas de calefacción de distrito se tratará sólo brevemente
en este apartado. Para mayor información consúltese la bibliografía
mencionada anteriormente.
Con respecto a las redes de distribución de los sistemas de calefacción
de distrito se distinguen dos principios de diseño :
• La red de cuatro tubos (dos redes por separado, una de agua
caliente sanitaria y otra de calefacción , que solían usarse antes
en las redes de distribución pequeñas).
• La red de dos tubos, común hoy en día, provista de subcentrales de
calefacción para cada edificio o grupo de edificios, donde se trans-
fiere la energía a los sistemas de A.C.S. y de calefacción .
Dentro de las redes convencionales de cuatro tubos se puede optar
entre una instalación solar destinada únicamente al calentamiento de
agua sanitaria, como se indica en la figura 3.21, o que también ofrezca
apoyo a la calefacción . En este último caso su configuración puede ser
similar a las descritas en el apartado 3.5.
En la instalación que se representa en la figura 3.21, el campo de cap-
tadores está montado sobre la cubierta de la central de calefacción
principal. De igual manera, se podrá distribuir por las cubiertas de varios
edificios. En este último caso, además de los cuatro tubos convencio-
nales, se deberán colocar en el suelo dos tuberías de distribución adi -
cionales, a las que están conectados los campos de captadores.
La energía solar térmica se transfiere desde los campos de captadores
al acumulador de inercia , desde el cual se calienta posteriormente el
agua sanitaria (sistemas sólo de A.C.S., figura 3.21) o también se au-
menta adicionalmente la temperatura del retorno de la red de distri-
bución del sistema de calefacción . En una instalación con apoyo a la

71
3. Aplicaciones y principios bá sico s de diseño

calefacción, el requisito para obtener un buen rendimiento de la ins -
talación solar es una baja temperatura del retorno de la red de distri-
bución del sistema de calefacción, a ser posible inferior a 40 ºC.

Edifi cio 1 Central de calefacción

Caldera

4c
Hacia edificio x Hacia edificio x 4c= Red de distribución de 4 tubos

Figura 3.21 Integración de una instalación solar, exclusivamente para obtención de A.C.S.,
en una red de distribución convencional de cuatro tubos.

En cuanto a las redes de calefacción, comunes hoy en día, y que están
provistas de sólo dos tubos que se extienden desde la central de cale-
facción hasta los edificios, la instalación solar sólo se puede conectar
al único retorno de la red , si no se quiere instalar sistemas solares
térmicos de A.C.S. más pequeñas en cada uno de los edificios. Esto signi-
fica que la instalación solar cubrirá automáticamente, en parte, la de-
manda de energía relativa, tanto al calentamiento de agua sanitaria,
como a la calefacción.
Debido a que en estos sistemas se necesitan campos muy grandes de
captadores, dichos captadores se suelen distribuir por encima de varias
cubiertas. Por este motivo se requieren dos tubos adicionales para la
conexión de los campos de captadores al acumulador solar central.
Este tipo de sistema está representado en el esquema de la figura 3.22.
Sin embargo, este esquema no se aplica a los denominados sistemas
de tres conductos que, además de las tuberías de impulsión y retorno
de la calefacción, constan de un conducto adicional de A.C.S.
El control de carga del acumulador de inercia se efectúa de manera simi-
lar a como se describió en algunos de los apartados anteriores. En caso
de que los captadores estén inclinados y orientados de forma similar,
bastará con el uso de un control central en todos los campos. Si los
campos tienen orientaciones diferentes, será necesario el empleo de
controles individuales para cada subcampo.
La descarga se lleva a cabo conduciendo el retorno de la red a través
del acumulador de inercia cuando, y sólo cuando, su temperatura esté
a unos pocos grados por debajo de la temperatura en el acumu lador

72
3.6 Calefacción solar de distrito

de inercia . En caso necesario se efectúa el calentamiento mediante la
caldera convencional para lograr la temperatura de impulsión deseada.
En este proceso se debe prestar atención a que la caldera no se encienda
y apague en cortos intervalos, si el salto de temperaturas es pequeño.
Si por tal razón se ha preprogramado un tiempo de operación mínimo
de la caldera, esto no debe llevar a que la temperatura en la tubería de
impulsión aumente demasiado, lo cual implica que la potencia de la
caldera debe adaptarse a estas condiciones de operación . Además,
puede ser necesario efectuar un aporte adicional del retorno entre el
acumulador de inercia y la caldera, asegurando así una diferencia de
temperaturas mínima entre la temperatura del agua que entra en la
misma y la temperatura de consigna de impulsión, siempre y cuando
un calentamiento convencional sea menester. Esta adición del retorno
también se hace indispensable cuando la temperatura en el acumula-
dor de inercia es superior a la temperatura de consigna de impulsión
de la red.

Central de calefacción

Acumulador solar

Caldera

Hacia edificio x 2c = Red de distribución
de 2 tubos
Hacia edificio n 2 5 = Red de distribución
solar de 2 tubos

Figura 3.22 Integración de una instalación solar en una red de calefacción convencional de
dos tubos.

Tanto el área de captación como el volumen del acumulador de inercia
se han de dimensionar según la fracción solar deseada de la demanda
de energía total de los edificios. Si las fracciones solares son bajas, con
un porcentaje entre el 10 % y el 20 %, bastará con utilizar un volumen
de acumulación equivalente a la demanda de energía diaria o semanal
en base a la demanda de energía durante el verano. Estos acumuladores
se suelen llenar de agua de calefacción, al igual que los acumuladores
de inercia usuales. Si se pretende alcanzar una fracción solar superior
(de hasta aproximadamente el 50 %}, se tendrán que utilizar acumula-
dores estacionales, los cuales almacenan el calor solar del verano al in-

73
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

vierno, en combinación con campos de captadores en consonancia en
cuanto al tamaño.
Para fines de almacenamiento estacional se pueden emplear diferentes
diseños de los acumuladores (consultar la bibliografía, /35, 36/, para
obtener información más detallada):
• Acumuladores de hormigón enterrados en el suelo, llenos de agua .
• Recipientes de gran tamaño sellados y enterrados en el suelo,
llenados con una mezcla de agua y gravilla.
• Aprovechamiento de las capas de agua naturales subterráneas
(acumulación acuífera).
• Cavernas subterráneas incrustadas en rocas.
• Sondeos subterráneos de intercambio de calor (sondeo terrestre).
La decisión a favor de uno de estos tipos de acumuladores depende,
esencialmente, del terreno a disposición correspondiente. En caso de
la acumulación acuífera y de sondeo subterráneo, las condiciones
geológicas e hidrogeológicas desempeñan un papel particularmente
importante.
Para que las instalaciones solares que se integran en las redes de dis-
tribución de los sistemas de calefacción de distrito alcancen un rendi-
miento medio anual elevado, es generalmente necesario que las
temperaturas del retorno de la red de distribución sean lo suficiente-
mente bajas, a ser posible inferiores a 40 ºC durante todo el año. Du-
rante el verano, cuando no hay demanda de energía para calefacción,
la temperatura del retorno de la red de distribución sólo queda deter-
minada por la calidad de los sistemas de A.C.S. en las subcentrales de
calefacción de los edificios. Por eso, es indispensable que también los
sistemas de A.C.S. en las subcentrales de calefacción se diseñen para
alcanzar bajas temperaturas de retorno de la red de distribución, ya
que todas las medidas tomadas al respecto en los sistemas de calefac-
ción sólo repercuten al comenzar la temporada de utilización de ésta .
En muchas redes de distribución, sin embargo, suele suceder que el su-
ministro de A.C.S. desplaza el nivel de bajas temperaturas de retorno,
con lo que se obtienen valores demasiado altos.
Si se han de integrar los sistemas solares térmicos, los cuales deben
también cubrir parcialmente la demanda de energía de calefacción en
las redes de distribución convencionales (redes de dos o cuatro tubos),
es indispensable una planificación de dicha integración. Es de suma
importancia que los proyectistas de la red de distribución, de las ins-
talaciones solares térmicas y de los sistemas de A.C.S. y calefacción
convencional trabajen en estrecha colaboración, con el fin de poder
considerar suficientemente los requisitos y las interacciones de los dife-
rentes sistemas. Si se prescinde de esta coordinación, será imposible

74
3.7 Climatización solar

lograr un alto rendimiento medio anual del sistema solar térmico inte-
grado en la red de distribución de un sistema de calefacción de distrito.

3.7 Climatización solar
En sintonía con los requisitos propios de la climatización, existe una gran
variedad de posibilidades de aplicación de la tecnología solar en dicho
sector. El caso ideal es la coincidencia temporal de la demanda de frío
y la oferta de radiación solar. Además, el calor solar podrá utilizarse en
los períodos de transición y en invierno para el apoyo a la calefacción. El
potencial de mercado con respecto a sistemas de refrigeración es
enorme, especialmente porque se observa un crecimiento en la de-
manda de refrigeración (requerimientos elevados del aire acondicio-
nado, mayor área de edificios de oficina dotados de más aparatos
técnicos, etc.).
Hasta la fecha , en el mercado de equipos utilizados para aplicaciones
de climatización predominan las máquinas por compresión que
funcionan con energía eléctrica . Anualmente se venden a nivel mundial
unos 100 millones de instalaciones estacionarias y unos 35 millones
de instalaciones móviles. La compatibilidad medioambiental de los refri-
gerantes convencionales, así como el aprovechamiento de energía,
constituyen un tema de discusiones crítico. El consumo medio anual
de energía eléctrica debido al funcionamiento durante el verano de ins-
talaciones por compresión en los edificios climatizados de Europa Cen-
tral se sitúa entre 10 kWh y 20 kWh por m 2 de área útil climatizada .
Por lo tanto, el consumo de energía primaria relativo a la climatización
es de 30 kWh/m 2 a 60 kWh/m 2 /9/. En el área mediterránea estos con-
sumos son claramente superiores, pudiendo llegar a doblar estas cifras.
Entre algunas de las ventajas ecológicas de las tecnologías de refrige-
ración mediante energía térmica en comparación con las máquinas
por compresión de funcionamiento eléctrico, se pueden mencionar las
siguientes :
• Se lleva a cabo una sustitución de la energía eléctrica para el com -
presor de la máquina con el propósito de ahorrar energía primaria .
• No se aplican refrigerantes controvertidos (CFC} .
• Se reducen considerablemente las emisiones de C0 2 .

3.7.1 Tecnología de climatización solar
En la climatización solar se utiliza la energía térmica como fuerza
motriz para la producción de frío. Las tecnologías para la producción
de frío y la climatización solar pueden clasificarse en sistemas cerrados,
con máquinas de absorción o adsorción , y sistemas abiertos (enfria -
miento desecativo) . En la tabla 3.1 se resumen estas tecnologías.

75
3. Apli cac ion es y prin ci pi os bás icos de diseño

-Circu ito de
refrigerante

Princ ipi o
Cerrado

Circuit o ce rrado

Producc ión de agua fría
Abierto

Refri gerant e (agua) en co ntacto
con la atmósfe ra

Des humi difi ció n de aire y
refr igeració n por evaporación

Absorbent e Só li do Líquido Sólido Líquido

Pares de Ag ua/ge l de Bro m uro de Ag ua/gel de Agua/cloruro de
susta ncias sil ice; liti o/ag ua; si l ice; Agua/ ca lci o; Agua /
típi cas Amoni aco/sa l' Amon iaco/agua ce lul osa de cl oruro de litio
cloruro de litio

Tecno logía Máquina de Máquina de Enfriamiento
disponible en el adso rción absorción desecativo
me rcado

CO P 0,3 -0,7 0,6 - 0,75 O,S -> 1 >1
(simp le efecto)
<1,2
{dobl e ef ect o)

Tem peraturas 60-95 ºC 80 ºC 110 ºC 45°C - 95 °C 45ºC- 70 ºC
t íp icas en el (si m ple ef ect o)
ge nerador 130 ºC - 160 ºC
{dob le efect o)

Tecnología so lar Captador de Capt ador de Ca ptador plano/ Captador plano/
tubos de vacío/ t ubos de vacío/ captador de aire ca pta dor de aire
ca ptador plano capt ado r plano

•E n desarroll o

Tab la 3.1 Cuadro sinóptico de las tecn ologías de refrigeración.

Máquina de absorción
Igual que en el caso de las máquinas por compresión, un refrigerante
se evapora a un nivel bajo de presiones y temperaturas . Al evaporarse,
la energía equivalente a la entalpía de evaporación se transfiere al refri-
gerante y se produce de este modo el efecto de refrigeración deseado.

Funcionamiento del circuito de refrigerante
Según se representa en la figura 3.23, el vapor del refrigerante prove-
niente del evaporador (1) es absorbido en el absorbedor (2). La disolu-
ción líquida resultante, con alta concentración de refrigerante, se pasa
a un nivel de presión superior mediante una bomba (3) hacia el gene-
rador (4). En éste, bajo el suministro de calor, el refrigerante se evapora
y circula al condensador, donde se condensa cediendo su calor al agua
de refrigeración (5). Al pasar por la válvula de expansión (6) se expande
a un nivel de presión inferior y vuelve a llegar al evaporador (1). De
esta manera se cierra el circuito del refrigerante. La disolución con
baja concentración de refrigerante proveniente del generador (4) cir-
cula después de pasar por la válvula de expansión (6) hacia el absorbe-
dor, con el fin de absorber el vapor de refrigerante. De esta manera se
cierra el circuito del absorbente.

76
3.7 Climatización solar

En definitiva, el proceso se compone de dos circuitos que se intersec-
tan : el circuito del refrigerante y el circuito del absorbente. El circuito
del refrigerante funciona de acuerdo con el principio del desplaza-
miento del equilibrio térmico de un par de sustancias bajo diferentes
condiciones de temperaturas y presiones. La transferencia de calor
desde el absorbedor (2) y el condensador (5) al ambiente se lleva a
cabo a través de una torre de refrigeración.

5
• Transferencia de calor 4

Circuito del refrigerante

6 6 Circuito del
absorbente 3

Aprovechamiento:
Agua fría 1
Potencia de 1 2 Transferencia de calor ___.,.
refrigeración -+
l . Evaporador 4. Generador
2. Absorbedor 5. Condensador
3. Bomba 6. Válvula de expansión

Figura 3.23 Representación esquemática de un ciclo de absorción de simple efecto.

Según el nivel de temperaturas frías deseado se utilizan diferentes pares
de sustancias. En el caso de la producción de frío para la refrigeración
de edificios, suele emplearse el agua (refrigerante) y el bromuro de litio
(LiBr, absorbente). Cuando se exijan temperaturas inferiores a O ºC se
suele emplear amoniaco (NH 3 ) y agua. En el mercado existen sistemas
con una potencia de refrigeración desde 35 kW hasta 5 MW. Las má-
quinas de absorción necesitan potencias eléctricas nominales muy bajas,
son propensas a pocos desgastes y requieren poco mantenimiento.
La eficiencia de las máquinas de refrigeración accionadas con energía
térmica se describe por medio del COP (en inglés, Coefficient of Perfor-
mance), que se define como la relación entre la potencia de refrigera-
ción y la potencia térmica necesaria.
En los procesos de simple efecto se suelen alcanzar valores de COP de
0,7 y en los procesos de doble efecto incluso más de l. Sin embargo,
las temperaturas requeridas en el generador aumentan en relación con
el proceso de simple efecto desde 80 ºC-110 ºC hasta 130 ºC- 160 ºC
en el proceso de doble efecto. Por eso se prefiere el uso de captadores
de tubos de vacío o de colectores planos de muy alta eficiencia. Tam-

77
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

bién es posible el empleo de calor residual (de un proceso de cogenera-
ción, turbinas de gas, etc.), bien sólo, o bien como sistema de apoyo en
combinación con la tecnología solar.
Mientras que el rendimiento de los captadores solares disminuye al
aumentar la temperatura de trabajo, el rendimiento de la máquina de
absorción aumenta con temperaturas de trabajo elevadas. En este
contexto, se han de desarrollar conceptos de regulación que minimicen
el uso de energía primaria total.
A continuación se presenta un sistema solar térmico de altas tempera-
turas con captadores cilindro-parabólicos que alimenta una máquina
de absorción de doble efecto con calor solar para la climatización.
El sistema se inauguró en el invierno de 2003/2004 en un hotel situado
en Dalamán, en la costa turca del mar Egeo, y recibió el premio de inno-
vaciones R.1.0. 2004 en otoño de ese mismo año. La puesta en marcha
se efectuó en abril de 2004. La instalación provista de captadores cilin-
dro-parabólicos con un área total de 180 m 2 climatiza el hotel, calienta
la piscina en las estaciones más frías y seca la ropa en este hotel
equipado con 700 camas.

Figura 3.24 Campo de captadores cilindro-parabólicos en el Hotel Ibera Sarigermepark, en
Turquía (Foto: Solitem).

El COP de una máquina de absorción de simple efecto de aproxima-
damente 0,7 requiere una potencia térmica de un factor de 1/0,7=1,43
superior en relación con la potencia de refrigeración de la máquina .
Por consiguiente, una potencia de refrigeración de 100 kW exige una
potencia térmica de 143 kW. El COP de una máquina de absorción de
doble efecto varía entre 1,27 y 1,5, según las condiciones de trabajo
(en promedio, 1,4). Con una potencia de refrigeración de 100 kW sólo
se necesita, por consiguiente, una potencia térmica de 71,4 kW. En
consecuencia, se reduce la superficie de captación de una instalación
solar casi hasta la mitad, si bien es cierto que las instalaciones con

78
3.7 Climatización solar

captadores cilindro-parabólicos suelen ocupar más espacio, tienen un
precio superior y mayores requisitos de mantenimiento y de seguri-
dad, con lo que la tecnología de climatización solar seleccionada en
numerosas ocasiones acaban siendo los sistemas con máquinas de ab-
sorción de simple efecto conectadas a instalaciones de captadores pla-
nos de alta eficiencia o a tubos de vacío.

Campo de captadores
cilindro-parabólicos ~----+--+----+-1

Circuito de agua ca liente
(180 ºC/155 ºC)

Acumulador de agua caliente

..---A
_ g_u_a_r_ef_r_ig_e_ra_d_a_(6_ ºC_/ _1_2_·_c)_ _ _ _ _' - ' -- i 1nsta lación
de aire
..----<•»----------..;._..;._---1 acondicionado
Acumulador
de agua fría
Vapor saturado (4 bar)
- Consumo de
vapor
(lavandería)

Máquina de
absorción de
.____....r---< doble efecto

Torre de refrigeración
(27 ºC/35 ºC)

Figura 3.25 Esquema de una instalación solar a altas temperaturas con captadores cilindro-
parabólicos, circuito de agua caliente, producción de vapor y máquina de absorción.

En el circuito primario solar circula un fluido de trabajo líquido que sale
de los captadores a una temperatura de 180 ºC y transfiere el calor solar
a esta misma temperatura hacia el generador de vapor, donde se enfría
hasta 155 ºC, cediendo su calor al vapor saturado que se encuentra a
una presión de 4 bar. El vapor saturado se utiliza en parte para la pro-
ducción de frío en la máquina de absorción de doble efecto y en parte
como calor de proceso en una lavandería. Un acumulador de agua ca-
liente sirve para compensar las desigualdades entre la oferta y la de-
manda de energía solar.

79
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Máquina de adsorción
En la tecnología de adsorción se adsorbe agua como refrigerante en
un cuerpo sólido, por ejemplo gel de sílice, liberándose entalpía de en-
lace en la superficie. El nivel de temperaturas necesarias para este pro-
ceso es de 60 ºC-95 ºC, por lo tanto se pueden emplear captadores de
tubos de vacío o captadores planos.

Ventajas:
• No se utilizan refrigerantes controvertidos, sólo agua .
• Proceso sencillo.
• Poca susceptibilidad a perturbaciones.
• Nivel de temperaturas inferior al de una máquina de absorción .

Inconvenientes:
• Volumen de construcción grande.
• Caro.
• Un valor de COP inferior al de una máquina de absorción .

Funcionamiento de una máquina de adsorción
Las máquinas de adsorción se componen de un recipiente en vacío
subdividido en cuatro cámaras. Como se representa en la figura 3.26,
en el evaporador (1) se evapora el refrigerante a una temperatura y
presión bajas. La entalpía de evaporación necesaria se extrae del agua
que se ha de refrigerar (enfriamiento, por ejemplo, de 14 ºCa 9 ºC). Las
dos cámaras intermedias (2, 3), provistas de intercambiadores de tubos
de cobre revestidos de gel de sílice, cambian su función de generador
(desorbedor) (2) y colector (adsorbedor) después de cada ciclo, des-
viando el circuito de refrigeración y calentamiento. En el adsorbedor (3)
se añade el vapor de agua en la superficie del gel de sílice. La energía
equivalente a la entalpía de enlace se transfiere a una torre de refrige-
ración. En el desorbedor (2) el proceso se lleva a cabo en dirección con-
traria. En este caso se suministra calor generado por un sistema solar
térmico a una temperatura de aproximadamente 80 ºC, y se libera el
refrigerante adsorbido en la superficie del gel de sílice.
La cámara superior es el condensador (4). El refrigerante condensado
allí se conduce al evaporador a través del circuito de recirculación.
Todos los componentes están conectados por medio de válvulas de
mariposa, que se abren y cierran automáticamente debido a las dife-
rencias de presiones predominantes, posibilitando de esta manera la
formación de un circuito cerrado, con funcionamiento periódico. En
caso necesario, el calor residual sigue utilizándose gracias a una ins-
talación de recuperación de calor. Para mayor información se pueden
consultar en Internet las webs www.adsorber.de y www.gbunet.de.

80
3.7 Climatización solar

4

3 2

~--~-+-
Agua caliente (solar)
Agua de
refrigeración
-+

l. Evaporador
2. Desorbedor 4. Condensador
3. Adsorbedor S. Recirculación del refrigerante

Figura 3.26 Esquema de una máquina de adsorción. La función de las cámaras 2 y 3 cambia
después de cada ciclo, para esto se desvían los circuitos de refrigeración y de calentamiento.

s

2
3

l. Máquina de adsorción S. Acumulador de agua caliente
2. Aprovechamiento de frío 6. Campo de captadores
3. Acumulador de agua fría 7. Torre de refrigeración
4. Caldera 8. Agua de refrigeración

Figura 3.27 Esquema de un sistema de adsorción con calentamiento solar.

Sistemas abiertos: Enfriamiento desecativo
En cuanto a las instalaciones de climatización con enfriamiento dese-
cativo, se trata más bien de sistemas abiertos, contrariamente a las
máquinas de refrigeración descritas anteriormente, las cuales produ-
cen agua fría en un circuito de refrigeración cerrado. Estos sistemas

81
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

deshumidifican y enfrían directamente el aire. El enfriamiento deseca-
tivo se basa en el principio de refrigeración por evaporación mediante
la previa deshumidificación del aire con el fin de aumentar su eficacia.
Suponen una alternativa a los sistemas de refrigeración convenciona-
les. Debido al bajo nivel de temperaturas de trabajo, de 45 ºCa 95 ºC,
es posible el uso tanto del calor residual como de captadores planos y
captadores de aire.

Operación en
invierno

AB bzw. AU

AU

1 2 3 4 5 6

l. Filtro 7. Enfriadora por evaporación
2. Rueda del adsorbedor 8. Calentador
3. Recuperación de calor 9. Ventilador
4. Calentador 10. Captadores
5. Enfriadora por evaporación 11. Acumulador térmico
6. Ventilador del aire adicional 12. Caldera

Figura 3.28 Esquema de una instalación de enfriamiento desecativo.

Descripción del proceso
En el proceso de enfriamiento desecativo (figura 3.28), el aire filtrado
del exterior (1) se seca con una denominada rueda del adsorbedor (2).
A continuación, se enfría en un sistema de recuperación de calor (3), y
luego se humedece con agua en un refrigerador por evaporación (5). El
agua se evapora y extrae del aire la entalpía de evaporación necesaria .
De esta manera se enfría el aire en los sistemas hasta alcanzar 16 ºC.
El gel de sílice es un producto deshumidificadorfabricado a base de sili-
cio y no contaminante que se suele utilizar, por ejemplo, en los emba-
lajes de aparatos técnicos sensibles a la humedad . El gel de sílice
adsorbe el vapor de agua contenido en el aire que circula por la rueda
del adsorbedor, reteniendo las moléculas de agua en la propia estruc-
tura, hasta que se satura. La fuerza motriz es la diferencia de presión
parcial (la presión parcial del vapor de agua en el aire es mayor que la
de por encima de la superficie del adsorbente).

82
3.7 Climatización solar

Debido a las propiedades higroscópicas se logra deshumidificar el aire
ya antes de alcanzar la temperatura de condensación.
Mediante el suministro de calor solar (8) se vuelven a liberar las molé-
culas de agua del gel de sílice a un nivel de temperaturas relativamente
bajo, de 45 ºCa 95 ºC, lo que permite a la rueda del adsorbedor la ad-
sorción de vapor de agua en el siguiente ciclo. En invierno y en la tem-
porada de transición, el sistema de enfriamiento desecativo funciona
como un equipo de refrigeración convencional con recuperación del
calor, en donde se emplea la rueda del adsorbedor a modo de recupe-
rador de calor adicional. La instalación contribuye al calentamiento del
aire de impulsión (4) en el período de transición.

r
1

Contenido de agua x (g/kg aire seco)

Aire adicional -------- Aire de regeneración

Figura 3.29 Cambios de estado de aire (en verano) en el diagrama h-x de un sistema de
enfriamiento desecativo.

Cambios de estado:
1-2 Deshumidificación del aire exterior mediante adsorción.
2-3 Enfriamiento (previo) del aire exterior por medio de la recu-
peración del calor.
3-4 Enfriamiento mediante refrigeración por evaporación
controlada.
4-5 Calentamiento debido a la potencia térmica del ventilador.

83
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

6-7 Enfriamiento del aire de extracción. Por lo general, se emplea el
aire de extracción para la regeneración del absorbedor (aire de
regeneración). Sólo en caso de que esté sometido a tempera-
turas elevadas y/o contaminado como, por ejemplo, en las na-
ves de producción, se suele utilizar también aire del exterior.
7-8 Calentamiento del aire de regeneración debido a la recupera-
ción de calor al enfriarse el aire de impulsión (2-3) .
8-9 Calentamiento posterior del aire regenerativo (calor solar, calor
proveniente de un proceso de cogeneración, etc.)
9-10 Desorción del agua en la rueda del adsorbedor (1-2) debido a la
corriente del aire regenerativo.
10-11 Calentamiento debido a la potencia térmica del ventilador.
Hasta la fecha se han instalado en Alemania siete sistemas de climati-
zación de enfriamiento desecativo accionadas por energía solar térmica.
Las experiencias acumuladas en relación a su funcionamiento son posi-
tivas. En comparación con las máquinas de adsorción y absorción, resulta
más fácil realizar un conexionado hidráulico estable con una instala-
ción solar. El primer sistema de climatización de enfriamiento deseca-
tivo operado sólo con energía solar, con 100 m 2 de captadores de aire
(figura 3.30), logra enfriar desde finales de junio de 2001 la amplia-
mente acristalada planta de sesiones de la Cámara de Industria y Co-
mercio situada en el sur del Alto Rin, en Friburgo.
El enfriamiento sólo mediante energía solar se suele llevar a cabo raras
veces. De todos modos, se ha de determinar con exactitud en la fase
inicial del proyecto el perfil de la carga de refrigeración del edificio. Por
motivos de seguridad de suministro, generalmente no es posible pre-
scindir de la integración adicional de una caldera convencional. En las
regiones climáticas con alta humedad del aire exterior se recomienda el
acoplamiento de una máquina de frío convencional a fin de reducir la
temperatura, dado que en períodos con un alto grado de humedad la
deshumidificación del aire en la rueda del adsorbente resulta insuficiente.

3.7.2 Aspectos económicos
Si se utilizan fuentes de calor baratas, como el calor residual, los proce-
sos de climatización accionados por energía térmica pueden resultar
económicos. Como los costes del calor solar suministrado suelen ser
superiores a los del calor residual, resulta difícil llevar a cabo una ope-
ración rentable de los procesos de climatización solar en la actualidad.
En comparación con los sistemas presentados, es más factible alcan-
zar este objetivo mediante un sistema de enfriamiento desecativo /10/.
El caso más problemático en cuanto a la rentabilidad de la operación
se presenta cuando se trata de máquinas de adsorción, en vista a que
los costes de inversión, incluida la de los elementos periférico, ascienden

84
3.7 Climatización solar

en la actualidad a un valor aproximado superior, en un factor 2, al de
las máquinas por compresión (tamaño de la instalación de aproxima-
damente 240 kW).
En el caso de un proyecto concreto la evaluación económica podrá variar
según el lugar, la fracción solar y otras condiciones secundarias, en
comparación con la estimación expuesta.

Figura 3.30 Cien metros cuadrados de captadores de aire suministran la energía en la
cubierta de la Cámara de Industria y Comercio, situada en el sur del Alto Rin, en Friburgo,
necesaria para un sistema de climatización con enfriamiento desecativo
(Foto: Fraunhofer /SE).

3. 7 .3 Planificación
Hasta la fecha, se dispone de pocas reglas para recomendar como
efectuar el diseño del sistema. Por tal motivo se aconseja recurrir al
manual «Solar-Assisted Air-Conditioning in Buildings - A Handbook
for Planners», que apareció en el marco de la Task 25 (Tarea 25) «Solar
Assisted Air Conditioning of Buildings», en relación a la climatización
de edificios mediante la utilización de energía solar. La Task 25 se lleva
a cabo desde 1999 y en ella participan 12 países en el marco del pro-
grama «Solar Heating & Cooling Programme» de la Agencia Interna-
cional de Energía (IEA). Se puede consultar información en la web
www.iea-shc-task25.org.

85
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

3.8 Sistemas de vaciado automático («drain-back»)
Los sistemas de vaciado automático están difundidos en muchos países
europeos, en Australia y en la zona asiática. Partiendo del requisito de
una instalación hecha con esmero, destacan por la seguridad contra
posibles estancamientos y contra heladas, así como su sencillez.
Muchos fabricantes ponen a disposición diferentes configuraciones,
en las que el área de captación varía desde 2 m 2 , en caso de sistemas
pequeños, hasta más de 20 m 2 en instalaciones relativamente grandes.
La diferencia principal en comparación con los sistemas solares tér-
micos descritos en los apartados anteriores consiste básicamente en
el vaciado del fluido de los captadores y las tuberías contiguas cuando
la bomba esté detenida. En este caso, el fluido de trabajo se encuentra
en un recipiente recolector cerrado. Si el captador alcanza un nivel de
temperaturas aprovechable, la bomba se activa, introduciendo a pre-
sión el fluido en el captador y el aire en el recipiente recolector. Si la
bomba se desconecta, el captador se vuelve a vaciar.

Figura 3.31 Sistema de vaciado automático con la bomba en funcionamiento (derecha) y
detenida (izquierda).

Como en los sistemas de vaciado automático el captador se llena del
fluido de trabajo sólo cuando está caliente, no existe peligro de que el
fluido se congele, si el montaje se lleva a cabo con el debido cuidado.
De esta manera se podrá utilizar en el circuito primario agua, con sus
va lores más favorables en comparación con las mezclas de agua-gl icol.
Sin embargo, por razones de seguridad y debido a que además siempre
se añaden inhibidores al glicol (estabilizadores, agentes de protección
anticorrosiva, etc.), la operación de algunos sistemas de vaciado
automático se efectúa con mezclas de agua-glicol.
Entre otras ventajas que resultan al vaciar los captadores cabe men-
cionar que, de esta manera, se evita la ebullición del fluido en caso de
estancamiento de la instalación (véase el apartado 7.1.4). Dado que el
circuito primario no está, ni completamente lleno de fluido, ni presuri-
zado, se puede prescindir del uso de componentes necesarios en otros

86
3.8 Sistemas de vaciado automático («drain-back»)

tipos de instalaciones, como manómetros, vasos de expansión y pur-
gadores, según el fabricante y/o el sistema. De igual modo, podrá omi-
tirse la instalación de las válvulas de retención, puesto que no es
posible la circulación por convección natural tras haberse desconectado
la bomba y haberse vaciado el circuito primario.

Figura 3.32 Ejemplo de un sistema de vaciado automático pequeño.

Ciertos fabricantes han logrado prescindir de la instalación de un reci-
piente recolector, debido al pequeño diámetro de las tuberías escogidas,
lo que implica un volumen mínimo del circuito primario. En este caso,
la parte superior del intercambiador de calor, dimensionado generosa-
mente en el nivel inferior del acumulador, sirve de recipiente recolector.
Algunos fabricantes ofrecen acumuladores prefabricados en los que
ya vienen incorporados el control solar, la bomba y todos los disposi-
tivos necesarios, como válvula de seguridad y válvulas de vaciado. De
este modo se logran reducir considerablemente los costes relativos al
montaje.
A fin de conservar el aire en el recipiente recolector, la velocidad de flujo
en las tuberías descendentes debe ser, en cualquier momento, superior
a la velocidad ascensional del aire (aproximadamente 0,4 m/s). Además,
la bomba ha de suministrar valores de altura más elevados que en los
sistemas sin vaciado automático. Al conectarse, la bomba debe su-
perar, además de las pérdidas de carga en el sistema, también la pre-
sión estática (diferencia de cotas entre el captador y el acumulador).
En cuanto se efectúe el llenado completo de las tuberías, se com-
pensan las presiones estáticas en las tuberías de impulsión y retorno, y
la bomba sólo tendrá que superar las pérdidas de carga de igual modo
que en los sistemas convencionales.

87
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

Por lo general, se suelen emplear bombas especiales de engranaje de
alto rendimiento, las cuales desarrollan grandes alturas con bajo con-
sumo de energía eléctrica. Al ponerlas en marcha se produce un mayor
ruido que con las bombas centrífugas comunes. Además, las bombas
de engranaje son con frecuencia más caras, requieren un mayor man-
tenimiento y tienen una vida útil más corta. Por tal razón, se prefiere
cada vez más el uso de bombas centrífugas capaces de suministrar al-
turas de más de 10 m. Como la potencia eléctrica nominal de estas
bombas es muy alta, se recomienda la operación de la bomba con cau-
dal variable, regulada por medio del control solar con el fin de alcanzar
una optimización del consumo de energía. Mientras que durante el
llenado del circuito se necesita toda la potencia de la bomba, ésta se
puede reducir a un nivel claramente menor del 50 % tras la finaliza-
ción del mismo.
En el captador se suelen utilizar frecuentemente absorbedores de tipo
serpentín, ya que en este caso el fluido de trabajo circula por un solo
tubo y es más sencillo el proceso de vaciado. Según el fabricante se
pueden instalar sobre la cubierta, ya sea transversal o longitudi-
nalmente y, en especial, se vacían bien con la bomba desconectada.
No obstante, los absorbedores de tipo serpentín presentan pérdidas
de carga relativamente altas, razón por la cual en los sistemas bastante
grandes se ha de elegir una combinación de conexionado en paralelo y
en serie.
Si el montaje de las tuberías del circuito primario solar no se realiza
con el mayor cuidado, y si por razones de diseño el captador o el campo
de captadores no se puede vaciar por completo, o sólo se puede purgar
trabajosamente, se corre el peligro de que la instalación no sea capaz
de funcionar de manera correcta debido a la introducción de aire, o de
que se produzcan daños causados por las heladas. Las tuberías de im-
pulsión y retorno se han de colocar teniendo en cuenta, en general, un
desnivel o inclinación de aproximadamente el 4 % (según las indica-
ciones del fabricante), a fin de lograr extraer bajo presión todo el aire
de los captadores y de evitar acumulación de agua al vaciarse. De acuerdo
con las indicaciones del fabricante, se admiten ciertos tramos ascen-
dentes, por ejemplo, en los pasamuros por cubiertas, ya que las
tuberías se vacían por completo debido al efecto sifón.

88
3.9 Calefacción solar por aire

3.9 Calefacción solar por aire
La energía solar térmica no se utiliza sólo para la obtención de A.C.S.
También con el calentamiento directo del aire se suele aprovechar la
energía solar y esta tecnología desempeña un papel cada vez más impor-
tante, por ejemplo, para fines de calefacción y ventilación de edificios.
Debido a que un sistema de ventilación suele trabajar a temperaturas
relativamente bajas, se pueden utilizar niveles de radiación solar redu-
cidos para efectuar el calentamiento del aire. Incluso a temperaturas
ambiente bajas y con niveles de radiación solar reducidos en invierno
se alcanzan temperaturas en el captador superiores a los 40 ºC, lo que
permite, a su vez, el calentamiento y la ventilación de un edificio al
mismo tiempo.
Los sistemas de ventilación solares están especialmente indicados para
edificios grandes, como por ejemplo, piscinas y polideportivos, naves
industriales o edificios de oficinas, puesto que forman parte constitu-
tiva estandarizada del equipamiento técnico del edificio.
Mediante el empleo de elementos estándar económicos, los cuales ge-
neralmente se suelen montar sobre cubiertas planas, ya se alcanza en
un gran número de proyectos un ahorro energético considerable en cale-
facción, con un nivel de costes de la energía suministrada razonable.
Por otro lado, también es posible la utilización de un sistema de cale-
facción solar por aire, incluso durante todo el año, en viviendas unifa-
miliares. En invierno y en los períodos de transición con fines de
calefacción y/o ventilación y, en verano, para el calentamiento de
agua sanitaria mediante un intercambiador de calor de aire-agua.
Sin embargo, la combinación de un sistema de calefacción solar por aire
con un sistema de ventilación convencional no es obligada, pudiéndose
utilizar únicamente el primero, ya que en los edificios con un buen ais-
lamiento térmico el proceso de ventilación desempeña un papel fun-
damental. La construcción de edificios según las normas actuales
limita cada vez más la ventilación natural.
En los edificios en los que no se vive permanentemente como las casas
de veraneo o refugios de montañas, se nota la falta de ventilación de
manera bastante desagradable: los malos olores reducen el confort y
el moho perjudica el mobiliario, la estructura del edificio y la salud. Un
sistema autónomo de calefacción solar por aire puede solucionar este
problema. Tan pronto como salgan los primeros rayos de sol, se sumi-
nistrará al edificio aire fresco calentado y filtrado. El aire caliente absor-
berá y eliminará la humedad. Al mismo tiempo, se mejorará
apreciablemente la calidad del aire en el edificio.

89
3. Aplicaciones y principios básicos de diseño

El aire no tiene problemas de ebullición y es inmune a las heladas. Por
esta razón, se suelen integrar con frecuencia los sistemas de calefac-
ción solar por aire en la estructura ya existente del edificio. Muchos
ejemplos demuestran la flexibilidad y el amplio margen de diseño de
las fachadas con captadores de aire integrados, brindando así una
gran variedad de posibilidades para los arquitectos.
Los sistemas de calefacción solar por aire se desarrollaron origi-
nalmente para fines de secado. Mientras que al principio se utilizaban
sobre todo para productos agrícolas, hoy en día se suelen secar princi-
palmente biocombustibles o lodos de depuración . Debido a que estos
materiales se producen durante todo el año, se puede aprovechar
también cada kilovatio-hora de energía solar generada a lo largo del
mismo.

90
4. Principios básicos del dimensionado
de las instalaciones solares térmicas

El dimensionado de las instalaciones solares térmicas depende princi-
palmente de:
• Las condiciones climáticas locales, en especial de la irradiación solar
y de la temperatura ambiente.
• La demanda de calor.
• La fracción solar deseada.
• El rendimiento de la instalación .
Debido a la gran variedad tanto de las condiciones climáticas como de
los requisitos del consumo, además de las grandes diferencias que
pueden existir en cuanto al rendimiento, no es posible establecer valores
generales para el dimensionado del sistema. Por esta razón, sólo si se
recurre a ejemplos y experiencias reales será posible ofrecer una expli-
cación adecuada del procedimiento del dimensionado de las ins-
talaciones sola res.

Dimensionado de las instalaciones solares pequeñas
Un gran número de los sistemas instalados en el mundo corresponde
a instalaciones de pequeño tamaño, con un área de captación menor de
10 m 2 . Su cometido principal es el de calentar agua sanitaria en vivien-
das unifamiliares.
En los diversos países y zonas climáticas, los fabricantes e instaladores
efectúan a menudo el dimensionado de las pequeñas instalaciones de
acuerdo a ciertas reglas y valores prácticos empíricos.
Por lo general, no se llevan a cabo ni el dimensionado detallado ni las
medidas del consumo de una forma exhaustiva . Las instalaciones
pequeñas se diseñan frecuentemente para altas fracciones solares, y
persiguen menos la rentabilidad que las instalaciones de uso comercial
y las de los edificios públicos.

Dimensionado de las instalaciones solares de gran tamaño
Debido a que las grandes instalaciones se suelen ubicar en edificios de
uso comercial y, por consiguiente, deben cumplir requisitos de renta-
bilidad suministrando calor solar a costes razonables, este aspecto se
considera de suma importancia, y así se tratará aquí.
Las instalaciones que se construyeron en Alemania en el marco del
«Programa de Inversión Futura» {ZIP}, alrededor del año 1980, se dimen-
sionaron en su mayoría por exceso, debido al hecho de que el dimen-
sionado se basó casi siempre en los siguientes valores:

91
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

• Un consumo de agua caliente de 50 litros por día y por persona, a
60 ºC.
• Un valor medio anual de la irradiación diaria en la superficie del
campo solar de tan sólo 3 kWh/(m 2 ·d).
Como resultado de este dimensionado las instalaciones acusaron du-
rante el verano el exceso de superficie captadora, por ser también el
consumo menor que el previsto y, además, porque la irradiación solar
en verano tiene un valor muy superior a 3 kWh/(m 2 ·d). Normalmente,
el rendimiento medio anual de estas instalaciones era muy bajo. En
términos generales, los costes tan elevados del calor solar se debían
no tanto a componentes deficientes como al resultado de un dimen-
sionado incorrecto y al frecuente acoplamiento deficiente de la ins -
talación solar con el sistema convencional existente.

4.1 Diferencias entre el dimensionado
de las instalaciones convencionales y las solares
Las calderas convencionales pueden conectarse siempre que sea nece-
sario, e incluso es posible regular su potencia, mientras que una ins-
talación solar sólo puede suministrar energía dependiendo de la
radiación . En caso de que no se pueda transferir más energía al acu-
mulador térmico (por ejemplo, porque éste ya ha alcanzado su tempe-
ratura máxima), el campo de captadores sigue generando calor, que se
transfiere al ambiente sin ser utilizado, o sea , se establece un equili-
brio entre la potencia térmica generada por el captador y la irradiancia
solar incidente. Por este motivo, para efectuar el dimensionado de una
instalación solar deben aplicarse reglas diferentes de las que se usan
para el diseño de un sistema convencional, aunque este hecho no
siempre se tiene en cuenta al proyectar la instalación .
La seguridad en el suministro desempeña un papel fundamental en el
dimensionado de los sistemas convencionales, lo que significa que
éstos deben ser ca paces de cubrir la demanda, incluso durante a Itas
niveles de consumo. En caso contrario, podrían surgir quejas por parte
de los usuarios.
Esta exigencia se tiene en cuenta en el dimensionado de un sistema
convencional, determinando la potencia que han de tener los equipos
en función de su capacidad para cubrir las puntas de consumo:

92
4.1 Diferencias entre el dimensionado de las instalaciones convencionales y las solares

• La demanda de energía se establece en un nivel relativamente
elevado (en el nivel superior del margen de fluctuaciones supuesto).
• Se calcula teniendo en cuenta la demanda de energía prevista para
el período en que ésta alcanza su nivel máximo, generalmente en
invierno.
• Se añaden factores de seguridad al cálculo, aunque éstos no se
suelen especificar en las normas.
• Se toma en cuenta un posible consumo adicional, por ejemplo,
debido a posibles planes de ampliación.
En contraste con estos requerimientos, en la tecnología solar se suele
plantear como objetivo que el sistema no suministre más energía de
la precisa en períodos de baja demanda, ya que de esta manera se lo-
grará evitar el estancamiento del campo de captadores, expuesto a al-
tas temperaturas. El diseño se hace para cubrir un determinado
porcentaje del consumo anual medio esperado. Se exceptúan los siste-
mas con acumuladores estacionales, así como las instalaciones de
apoyo a la calefacción.
Las instalaciones solares con excesivo dimensionado y con frecuentes
períodos de estancamiento son innecesariamente caras, poseen un
rendimiento medio anual bajo, acarrean costes elevados del calor solar
que generan, y están sujetas a una carga térmica mucho mayor, en es-
pecial durante dichos períodos de estancamiento (reduciéndose su
vida útil). También reaccionan peor a un consumo reducido, así como
a los defectos menores del sistema, o a las deficiencias en el control.
Mientras que en un sistema convencional se pretende alcanzar el ob-
jetivo del abastecimiento completo de la demanda de energía, en una
instalación solar pueden existir diferentes objetivos al dimensionarse.
El sistema puede diseñarse para lograr una fracción solar deseada, o
bien para un aporte de energía lo más elevado posible por m 2 de área
de captación, es decir, un bajo coste para el calor solar generado.
En ningún caso se ha de elegir toda el área disponible en la cubierta
como base para el dimensionado de una instalación solar, pues esta
área sólo representa el límite superior de la superficie de captación.
Resulta relativamente fácil proyectar una instalación solar con una
fracción solar elevada. Se debe aumentar el sistema hasta obtenerla,
para lo cual se puede emplear un programa de simulación .
En apartados posteriores se tratarán los requisitos para optimizar los
parámetros «alto aporte específico de energía solar», así como «bajos
costes del calor solar». Para alcanzar estos objetivos hay que partir de
un proyecto realizado con mayor cuidado que en el caso de una ins-
talación con una fracción solar elevada.

93
4. Principios básicos del dimensionado de la s instalaciones solares térmicas

4.2 Empleo de los valores de consumo estándar de
sistemas convencionales para las instalaciones solares
El empleo de los valores de consumo provenientes de las normas o de la
literatura sobre las instalaciones térmicas convencionales constituirá
el tema de discusión de este apartado. Se elegirá el ejemplo del calen-
tamiento de agua sanitaria.
Los valores de diseño de consumo de A.C.S. utilizados en las normas de
las instalaciones térmicas convencionales se han establecido con el fin
de asegurar el abastecimiento total de la demanda y, por lo tanto, se
orientan a la demanda máxima o punta.
Estos valores son, por lo general, demasiado altos para el dimensionado
de las instalaciones solares térmicas, ya que en éstas se persiguen ob-
jetivos de diseño diferentes (por ejemplo, evitar excedentes de energía
en verano). No obstante, los valores de diseño de las normas conven-
cionales se necesitan para dimensionar la parte convencional de una
instalación, ya que, exceptuando los sistemas solares con un acumula-
dor estacional, no se puede incluir la aportación de la parte solar en el
cálculo de la potencia térmica de aquella .
En Alemania, las normas para las instalaciones térmicas convencio-
nales indican para las viviendas un consumo de agua caliente (a
60 ºC) de aproximadamente 501a601 por persona y día, con un mar-
gen de fluctuación entre 20 1y 80 1 por persona y día. Este margen
corresponde, más o menos, a lo que nos confirma la experiencia sólo
si se consideran las viviendas unifamiliares. Sin embargo, esto no signi-
fica que se haya de utilizar para el cálculo un valor medio de la forma
(80+ 20)/2 = 50. Más bien debería haberse determinado este valor
medio para los diferentes tipos de viviendas, utilizando un promedio
ponderado de todos los valores individuales. En vista a que, según
nuestras mediciones (véase el apartado 4.4.4), el consumo diario por
persona en las viviendas multifamiliares se sitúa en un promedio
anual de entre 20 y 33 litros solamente, se ha de suponer que el pro-
medio ponderado es apreciablemente inferior a 50 1por persona y día.
Estas conclusiones coinciden en gran parte con las de otras experien-
cias en Austria y Alemania /13, 14/ y con los valores de referencia de-
finidos en España por el IDAE (véase la tabla 4.3).
Sin embargo, incluso los valores de diseño con mejor fundamento no
pueden sustituir a una medición meticulosa, ya que, por ejemplo, los
períodos de baja demanda en verano, que desempeñan un papel im-
portante en la tecnología solar, no se tienen cuenta en esos valores.
Por lo tanto, se recomienda, siempre que sea posible, una medición del
consumo real en los edificios existentes.
Sólo en el caso de proyectos para edificios nuevos, en los que se hace
imposible la medición , se recomienda el empleo de nuestro conjunto
de valores de diseño (véanse la figura 4.4 y la tabla 4.2). No obstante,

94
4.3 Normativa solar en España

ello sólo es válido para las viviendas multifamiliares. En las unifamiliares
se aconseja que se realice una adaptación para cada caso, si se quiere
también considerar los aspectos económicos.

4.3 Normativa solar en España
A lo largo de los últimos años se ha iniciado el despertar del mercado
solar térmico en España, con crecimientos que, sin llegar a las cifras de
Alemania, empiezan a ser muy significativos al superarse en el año
2003 los 80000 m 2 instalados (véase el capítulo 1).
Los principales mecanismos que explican este despertar solar están li-
gados tanto al aumento del interés social por la protección del medio
ambiente, como a una actitud mucho más activa por parte de las Ad-
ministraciones -Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Adminis-
tración Central-, que han abierto líneas de subvención mucho más
generosas y que están introduciendo elementos de obligatoriedad solar
dentro de las regulaciones de su competencia. Las ordenanzas solares
de los Ayuntamientos de Barcelona, Madrid, Burgos, etc. obligan a la
instalación de sistemas de aprovechamiento solar para la producción
del agua caliente en las nuevas edificaciones -y en las de reforma inte-
gral- de las ciudades (viviendas, hoteles, polideportivos, etc.), en las
que habita prácticamente el 20 % de la población española, han sido
los primeros ejemplos, que ya también están siguiendo otras ciuda-
des como Pamplona , Zaragoza, Valladolid, Sevilla, Gijón, etc.
Como ampliación de los requisitos de las ordenanzas solares, el Có-
digo Técnico de la Edificación (CTE}, que tiene el objetivo de regular a
nivel nacional los requisitos que se han de cumplir en las edificaciones
en España, incluye un capítulo dedicado a la producción de A.C.S. por
energía solar térmica, dentro del Documento de Aplicación del Código
sobre Ahorro de Energía (HE}, que forma parte de los Requisitos Bási-
cos de Habitabilidad de los edificios /17/. Este documento establece
una s contribuciones mínimas de los sistemas de captación solar para
la producción de A.C.S. en función de tres factores :
• Zona climática en la que se encuentra el edificio.
• Demanda total de A.C.S. del edificio en litros/día .
• Fuente energética de apoyo (efecto Joule u otros).
Asimismo, establece las prescripciones técnicas de las instalaciones
solares térmicas (requisitos, criterios de diseño, componentes y man -
tenimiento).
Tanto las ordenanzas solares como el CTE muestran una especial preo-
cupación por garantizar la calidad de las instalaciones y su correcto
mantenimiento, promueven la eficiencia energética de los captadores
solares y muestran especial interés en que la integración arquitectónica

95
4. Principios básicos del dimen sionado de las instalaciones solares térmicas

de la instalación sea adecuada. La nueva normativa va a afectar prácti-
camente a todos los edificios de nueva construcción, o a los que se les
someta a una reforma sustancial; las únicas excepciones van ligadas a
la imposibilidad física de aprovechar el sol o a elementos bajo la pro-
tección del Patrimonio Histórico Artístico.
La principal aplicación solar que se regula por las ordenanzas solares y
el CTE en las ciudades es la preparación del A.C.S. Los requisitos de di-
mensionados usuales suelen ser tales que con energía solar se reduce
entre el 60 % y el 75 % su consumo energético. Este requerimiento de
reducción del consumo conlleva que, en función de la eficiencia de la
tecnología solar utilizada, se va a necesitar un área de captadores dife-
rentes: cuanto mayor sea el rendimiento del sistema solar en su con-
junto (captadores solares, acumuladores, sistema de tuberías de
distribución, etc.), menor será el área de captadores solares requerida.

4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.
Las siguientes observaciones se refieren sobre todo al calentamiento
de agua sanitaria para viviendas.
Por lo general, el período de baja demanda suele coincidir con el verano
debido a las vacaciones. Por supuesto, existe también un gran número
de perfiles de consumo diferentes, como por ejemplo, en el caso de ho-
teles, en donde se nota un gran aumento del consumo durante el
período estival.
En consecuencia, se deben siempre adaptar mutuamente de manera
óptima la oferta y la demanda de energía al realizar el diseño de una
instalación solar. En principio, el dimensionado se ha de efectuar de tal
manera que en el sistema no se produzcan excesos de energía (estan-
camiento) durante los meses de verano con alta radiación solar.
En cualquier caso, para las instalaciones a realizar dentro de las pres-
cripciones del Código Técnico o de las ordenanzas solares, se habrá de
utilizar el método especificado del cálculo de la demanda (incluyendo
en general tanto la energía para el calentamiento del agua, como las
pérdidas en tuberías de distribución y en los acumuladores, sean éstos
solares o convencionales), y el diseño solar se realizará cumpliendo el
requisito de obtener la fracción solar que corresponda.

4.4.1 Principios básicos para evitar sobredimensionados
Sería posible evitar el sobredimensionado de una instalación solar
destinada al calentamiento de agua sanitaria si se midiese el consumo
de agua caliente en el edificio. Esto debería llevarse a cabo preferible-
mente en el período de baja demanda durante el verano. Si las medi-
ciones sólo pueden efectuarse en otro período del año, los valores
medidos se han de convertir en valores equivalentes correspondientes

96
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

al período de baja demanda (véase el apartado 4.4.2). El sistema se ha
de diseñar teniendo en cuenta dichos valores si se pretende alcanzar
un rendimiento medio anual elevado, o sea, una sustitución máxima
del combustible convencional, lo que se traduce en una mayor reduc-
ción de las emisiones contaminantes, como el C0 2 .
Según nuestras experiencias, los consumos diarios por persona en dis-
tintos edificios, incluso utilizados de modo similar, pueden diferir hasta
en un factor de dos (figura 4.4), por lo que no es aconsejable prescindir
de las mediciones. Si no se puede medir el consumo, como en el caso
de un edificio todavía en fase de proyecto, se han de tener en consi-
deración los siguientes principios al proyectar una instalación solar:
• Diseñar el sistema para un valor del consumo tirando a la baja, a
partir de datos obtenidos en edificios similares.
• Considerar la demanda de energía en períodos de baja demanda
durante el verano para efectuar el dimensionado, dado que en este
período tanto la irradiación como la temperatura del agua fría
alcanzan su máximo.
• Preferir factores de minoración en vez de factores de seguridad,
ya que de esta manera se logran evitar con gran probabilidad
situaciones de estancamiento durante los períodos de baja
demanda propios del verano.
• Tener presente no sólo la posibilidad de un futuro aumento del
consumo, sino también de una reducción en el mismo, por ejemplo,
debido a la instalación de dispositivos para ahorrar agua .
• Tener en cuenta las fases de precalentamiento u otros cambios
en el nivel de temperaturas del agua fría y caliente (en especial,
durante el verano, véase el apartado 4.4.3).

4.4.2 Consumos significativos de agua caliente
El consumo de agua caliente durante el verano es el indicativo, por lo
general, más relevante a la hora de dimensionar las instalaciones sola-
res, ya que precisamente en esta estación del año existe el mayor peli-
gro de sobrecalentamiento. Se debe prestar especial atención si las
fluctuaciones estacionales del consumo son significativas. Por este
motivo, el período de medidas del consumo se ha de escoger de modo
que permita determinar el período de baja demanda, de gran im-
portancia para el dimensionado. Sin embargo, si se pretenden evitar
grandes demoras, de varios meses, esto no siempre será posible. Por
consiguiente, en muchas ocasiones se debe obtener el consumo du-
rante el verano a partir de los valores de medición provenientes de
otros períodos.

97
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

Es importante considerar los aspectos siguientes, referidos a la conver-
sión de los valores de consumo en valores adaptados al período de
baja demanda durante el verano:
• En invierno, la temperatura del agua fría es bastante inferior a la del
verano. Si no se dispone de datos de la evolución de dicha tempera-
tura a lo largo del año, se puede recurrir al procedimiento expuesto
en UNE-EN 12976-2. En Alemania se pudo medir una diferencia de
aproximadamente 7 Ka 8 K entre el verano y el invierno. A una tem-
peratura de consigna constante en el acumulador de A.C.S., por
ejemplo de 60 ºC, se ha de añadir menos agua fría en invierno para
alcanzar una temperatura de unos 40 ºC en el punto de consumo.
De este modo, si el consumo diario permanece constante a través
del año, se producirá automáticamente durante el invierno un
aumento del caudal de agua caliente que circula por el acumulador,
aproximadamente de un 10 % a un 12 % en comparación con el del
verano, debiéndose esto tenerse en cuenta al realizar las medidas
(véase el apartado 4.4.3).
• Por lo general, se suele utilizar la ducha o tomar baños con mayor
frecuencia, y a temperaturas algo superiores, en el invierno que
durante el verano, lo que puede significar un aumento adicional del
consumo de un 5 % a un 10 % en los edificios en los que el consumo
de agua para ducharse constituye la parte principal del consumo de
A.C.S. Sin embargo, esto no sucede si según algunas pautas de
costumbres, se suelen tomar más baños o duchas durante los días
calurosos de verano.
En total, solamente por lo anteriormente mencionado, se obtiene un
aumento del caudal diario de agua caliente que circula a través del
acumulador de A.C.S. entre el 15 % y el 20 % en el verano con respecto
al invierno.
En términos generales, se puede decir que el consumo diario de energía
para el calentamiento de agua sanitaria aumenta durante el invierno
del 20 % al 30 % en comparación con el verano. Aproximadamente, de
un 15 % a un 20 % del aumento se debe al incremento cuantitativo, y
otro 15 % es debido a la variación de la temperatura del agua fría a lo
largo del año.
En la figura 4.1 se indica el caudal normalizado de agua sanitaria que
circula a través del acumulador de A.C.S. del sistema convencional
para los edificios residenciales grandes. El valor promedio del período de
baja demanda, unas seis semanas, se establece igual al 100 %. El empleo
del valor promedio del consumo diario medido en las aproximada-
mente seis semanas centrales del verano como valor de diseño, podría
tener como consecuencia algunos cortos períodos de estancamiento.
Si se realizara el dimensionado con el mínimo absoluto del consumo
diario, se evitaría posiblemente el estancamiento por completo. Sin

98
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

embargo, el dimensionado podría resultar demasiado pequeño para
los períodos restantes, y la fracción solar llegaría a disminuir a un nivel
demasiado bajo. El método elegido en este caso representa un com-
promiso razonable entre el objetivo de evitar períodos frecuentes de
estancamiento y el de llegar a una fracción solar aceptable.

-¡¡; 160 % !Período de medición l Promedio de seis semanas
ro o 150 % _ _ _-.:;::::::::-----~ durante el periodo de baja
~e
ro ro
Q_~
QJ 140 % demanda en verano
o> establecido en un 100%
-o-
ro QJ 130%
_....,
.~ aJ
120 %
ro e
E~ 110 %
~ ::s
~-o 100 %
QJ ro
+-'-o
ce 90%
QJ ro
=E 80%
[3 QJ 70%
ro -o
::s ro 60%
oc>"ro
ro _n
QJ QJ so%
-O-o
40%
ºº
E-o 30%
~-º
V\
e
~
QJ 20%
o Q_ No se han tenido en cuenta los días festivos y las vacaciones, excepto en
u 10 % verano. El 100 % corresponde a 23 litros por persona y día (60ºC).
0%
~~~NN mm ~~~~~ill~~~oooommoo~~NN
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOrlrlrlrlrlrl
~~ffiNillNillmm~~~OONillciM~ci~OON~mm~
OrlNrlNrlNONONOrlOrlrnrlNrlNONOrlDrl
Sema na

Figura 4.1 Consumo de agua caliente normalizado para el período de baja demanda
durante el verano correspondiente a un gran edificio residencial.

En caso de que por razones de falta de tiempo no se puedan realizar
las mediciones en el período de baja demanda durante el verano, se
pondrá a disposición el procedimiento indicado en la figura 4.1, a
saber, la conversión de los datos de medición provenientes de cual-
quier otro período en los valores equivalentes previstos para el período
estival.
En el ejemplo siguiente se expondrá la conversión de datos de un
período de medición desde el 9 de abril hasta el 21 de mayo, mostrado
en la figura 4.1.
Consumo medio diario
medido en las seis semanas : 6 m 3 /día
Consumo relativo en el período de
medición correspondiente al período
de baja demanda durante el verano
(proveniente de la figura 4.1): 138 %
Consumo probable en el período
de baja demanda en el verano: (6 m 3 / día)/1,38=4,3 m 3 / día

99
4. Principios básicos del dimen sionado de la s instalaciones solares térmicas

Debido a que las vacaciones de verano varían según cada país, en la figura
4.1 se tuvo que optar por un período representativo medio de vacaciones.
Para este fin se definió un período que abarcó desde el 10 de julio hasta
el 20 de agosto. En la curva se marcó con una línea discontinua el reco-
rrido teórico durante este período de seis semanas, sin incluir la reduc-
ción del consumo ocasionada por las vacaciones. Si la temporada de
vacaciones cayera, por ejemplo, en agosto o septiembre y si las medi-
ciones se efectuaran en julio, entonces el porcentaje para la corrección
de los valores de medición habría de deducirse en la línea discontinua.
Esta gráfica se puede aplicar de manera análoga a los países situados
en el hemisferio sur, o a los países con diferentes períodos de vacacio-
nes, por ejemplo, efectuando un desplazamiento de seis meses en el
eje del tiempo.
Las mediciones deberían llevarse a cabo durante cualquier período de,
por lo menos, cuatro semanas, aunque, como es lógico, se han de evi-
tar hacerse en períodos con condiciones de consumo anómalas, como
otras épocas de vacaciones que no se tuvieron en cuenta en la figura
4.2. Con respecto a la resolución o precisión de las medidas, es
suficiente la determinación de sumas diarias, a no ser que el diseño
particular de la instalación solar parta de una base de resoluciones dife-
rentes, o que se tenga que contar con perfiles de consumo diarios
completamente atípicos. En general, se puede considerar que un perfil
de consumo como el indicado en la figura 4.2 (el cual sólo se aplica a
un edificio residencial grande) representa con una exactitud suficiente
el desarrollo diario del consumo.
Aunque en casos concretos pueden existir divergencias con respecto al
perfil de consumo diario, estas divergencias, a menos que fueran anor-
malmente grandes, tienen sólo una ligera influencia sobre el aporte de
energía de la instalación solar o sobre los cálculos del mismo mediante
el uso de programas de simulación .

100
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

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Hora
Figura 4.2 Perfil típico del consumo horario de agua caliente, normalizado al consumo
diario total. Datos en tanto por ciento del consumo diario, válidos para edificios residen -
cia/es muy grandes situados en Alemania.

En otros tipos de edificios, como por ejemplo, residencias de ancianos,
hospitales etc., se determinaron curvas similares a la de la figura 4.1,
aunque con el período de baja demanda durante el verano menos
marcado. En ciertos casos aislados y, sobre todo, en tipos especiales de
edificios, como residencias de estudiantes, centros deportivos, hoteles,
etc., estas curvas relativamente uniformes pueden, sin embargo, estar
superpuestas debido a variaciones bruscas en el comportamiento de
los usuarios y a fluctuaciones considerables en la ocupación, por ejem-
plo, por la disminución significativa del número de estudiantes durante
las vacaciones semestrales; el uso de instalaciones deportivas al aire li-
bre, en vez de complejos bajo cubierta, para el verano; el incremento
de la ocupación de hoteles en períodos de vacaciones, etc.
Ya se ha demostrado que el consumo de agua caliente puede variar
notablemente tanto en cantidad como en perfil, incluso en los casos
de instalaciones de uso similar y en el mismo país. Dependiendo del
país y la zona climática se suelen dar diferencias todavía mayores. Por
este motivo, es imposible hacer normas de aplicación general, las cuales
requerirían investigaciones más profundas. A continuación se expli-
cará la importancia que se atribuye a una determinación del consumo
lo más exacta posible y se expondrá un procedimiento general.

101
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

4.4.3 Medición de consumos significativos
Al determinar el consumo debería considerarse la medición de los si-
guientes parámetros:
• El caudal que circula a través del calentador de agua.
• La temperatura en la salida del calentador (generalmente en la
salida del acumulador).
• La temperatura del agua que entra en el calentador (normalmente
agua fría).
• A ser posible, el número de residentes.
• Pérdidas térmicas de recirculación, en los sistemas diseñados
para lograr una contribución solar sobre las pérdidas térmicas de
recirculación.
Como la instalación solar se suele integrar en serie delante del sistema
convencional, sólo podrá calentar el agua que circula hasta ese punto
de unión . Por esta razón, es importante medir únicamente el caudal
que circula a través del calentador de agua convencional, ya que con
este valor se determina el consumo de diseño para el dimensionado
de la instalación solar (véase el apartado 3.4). El caudal en el punto de
consumo mismo no es relevante, puesto que precisamente en este
punto se añaden, según la temperatura en la red de distribución, agua
fría en pequeña o gran cantidad, la cual no circula a través de la ins-
talación solar.
Para una extracción de A.C.S. idéntica, el caudal que circula a través del
acumulador es menor cuanto más elevada sea la temperatura en el
acumulador en comparación con la temperatura de consumo, por lo
general de aproximadamente 40 ºC.
La temperatura de consigna del acumulador de A.C.S., en combina-
ción con el caudal y la temperatura de entrada del agua que se ha de
calentar, determinan la demanda de energía que se requiere para el
dimensionado de la instalación solar. Por lo tanto, estos valores deben
ser registrados en las mediciones preliminares. Si se efectúan cambios
posteriores en la temperatura de consigna del acumulador, el rendi-
miento medio anual de la instalación solar puede verse afectado. En la
tabla 4.1 se muestra el caudal que circula a través de un acumulador,
en función de tres diferentes temperaturas de consigna, para una ex-
tracción de A.C.S. de 10001a40 ºC en el punto de consumo.

Temperatura en el acumulador
(°C)
Caudal del acumulador a
temperaturas de agua fría de:
14 ºC en verano/6 ºC en invierno (1)
-····
1000/1000 839/872 722/773 634/694

Tabla 4.1 Caudal a través de un acumulador, en función de la temperatura de consigna,
565/630

para una extracción de A.C.S. de 1000 I a 40 ºC (agua fría en verano: 14 ºC; en invierno: 6 ºC).

102
4.4 Instal aciones solares exclusivamente para A.C.S.

Se puede observar que con un aumento de la temperatura del acumu-
lador se reduce el caudal a través del mismo, y que el caudal del acu-
mulador aumenta al disminuir la temperatura del agua fría (véase el
apartado 4.4.2). A fin de disminuir las pérdidas térmicas en el sistema
de agua caliente, sería razonable conservar la temperatura del acumu-
lador en un nivel lo más bajo posible. No obstante, es recomendable
mantener una temperatura de salida de 60 ºC por razones de preven-
ción o higiene. Por este motivo, se suele establecer este valor en los
edificios grandes. En España, el Real Decreto 856/2003 también exige
una temperatura de 60 ºC en el acumulador final antes de la distribu-
ción del A.C.S. hacia el consumo.
El consumo de agua caliente se estima con frecuencia a partir de otros
valores de medición indirecta, por ejemplo, de la energía medida para
todo el sistema de agua caliente, o del consumo total de agua (fría y
caliente) en un edificio. Sin embargo, estos métodos no son apropia-
dos, puesto que, en el primer caso, las mediciones incluyen las
pérdidas térmicas de distribución y recirculación, que varían consi-
derablemente entre los edificios y, en el segundo caso, se debe realizar
el cálculo de la proporción de agua caliente con respecto al consumo
total por medio del uso de valores indicativos, extraídos de fuentes do-
cumentadas, los cuales sólo pueden aplicarse en contadas ocasiones.
De ningún modo estas apreciaciones pueden reemplazar una medi-
ción directa.
La instalación correcta tanto de los caudalímetros como de los sensores
de temperatura, desempeña un papel de importancia para la exacti-
tud de la medición (ver figura 4.3). La ubicación correcta para el conta-
dor de agua caliente es en la entrada del agua fría que conduce al
acumulador de A.C.S. del sistema convencional. Entre el caudalímetro
y la entrada de la tubería de agua fría en el acumulador no debería ha-
ber ninguna bifurcación y, por supuesto, tampoco ninguna afluencia,
salvo en el caso siguiente : si el retorno de la tubería de recirculación
no está conectado directamente al acumulador, sino que se une con la
tubería de agua fría por delante del mismo, se deberá establecer el
punto de medición de tal manera que el caudal de recirculación no
quede incluido en la medición . No se recomienda la instalación del
caudalímetro en la salida de agua caliente del acumulador, ya que en
este punto se mediría también el caudal de recirculación. Sólo se per-
mitirá esta posición si el caudal de recirculación se mide por separado,
con ayuda de un segundo caudalímetro en la tubería de recirculación.
Un caudalímetro instalado correctamente se podrá utilizar también
posteriormente para efectuar mediciones en la instalación solar.

103
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

Bomba de recirculación

Consumo de
agua caliente
Reci rcu lación
Posibles puntos -~
'+-
de medición de
temperatura
"'00
::;¡

ro
QJ
-o
o
E
::;¡
Posible fase de
precalentamiento
"'oe
Temperatura
del retorno
¡-----------,¡ u

de la .: .:
recirculación : :
'---~-+~~........._...._,~~ ....__~~· :

: r..,'= Incorrecto Incorrecto
,___ .... __
: 1 1
+---~

' '
Temperatura de : ! Bifurcación
entrada del agua fría

Figura 4.3 Ubicaciones correctas e incorrectas para los dispositivos de medición del consumo.

En el caso de edificios grandes, se recomienda igualmente la determi-
nación de las pérdidas térmicas de recirculación (volumen, tempera-
turas de salida y entrada al acumulador), ya que suministran
información importante sobre el estado de la red de distribución de
agua caliente y permiten a menudo una potencial reducción en los
costes.
Es de importancia que se sigan con exactitud las indicaciones del fabri-
cante al instalar el caudalímetro. Igualmente, cabe prestar especial aten-
ción al elegir el caudal nominal necesario del caudalímetro. Debido a
que los diámetros de las tuberías en la mayoría de los casos son exce-
sivamente grandes, basta a menudo elegir para el caudalímetro el diá-
metro nominal inmediatamente inferior. Si el caudalímetro se elige
demasiado grande, se corre el peligro de que no se registren los cauda-
les pequeños y, por lo tanto, la medición resulte inexacta.
Para determinar el consumo medio diario de agua caliente en el período
de medida, se divide la cantidad total durante dicho período entre el
número de días de medición.
Por esta razón, en principio basta con registrar los niveles del contador
al principio y al final del período de medición. Sin embargo, se reco-
mienda llevar a cabo las lecturas diariamente puesto que, en primer
lugar, se podrán reconocer y eliminar de esta forma los días atípicos y,
en segundo lugar, se podrán determinar las diferencias entre los días
laborables y los sábados, domingos y días festivos oficiales. En algunos
programas de simulación existe la posibilidad de incluir esas diferen-

104
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

ciasen los cálculos del aporte de energía de una instalación solar. Para
la medición de la temperatura en el acumulador de agua caliente, por
lo general basta con tomar varias muestras de agua en la salida del
acumulador (toma de agua sin mezcla de agua fría), medir la tempera-
tura y hallar el promedio a partir de los valores de medición.
Esta medición resulta suficientemente exacta si la temperatura del
acumulador se mantiene durante el día en un valor casi constante. La
temperatura del agua fría también podrá determinarse tomando varias
muestras de agua en el transcurso del día. El agua se ha de extraer a
diferentes horas del día, en un punto cercano a la entrada del acumu-
lador, a fin de poder reconocer la variación de las temperaturas del
agua fría partiendo de estas mediciones. Esta variación brinda además
información sobre el precalentamiento de agua fría debido a la expo-
sición al ambiente. En casos particulares, por ejemplo presencia de fases
de precalentamiento, puede ser necesaria una mayor resolución en la
escala del tiempo.

4.4.4 Valores de consumo recomendados para el dimensionado
En este apartado se tratarán sucintamente los valores de consumo re-
comendados para dimensionar las instalaciones solares dedicadas ex-
clusivamente a obtener A.C.S. En la bibliografía respectiva se podrá
encontrar información mucho más detallada.
En apartados anteriores ya se comentó que las diferencias del consumo
diario de agua caliente por persona pueden ser considerables incluso
en edificios de similar uso. En la figura 4.4 se muestra la variación de
valores de consumo en diferentes tipos de edificios en Alemania, de-
terminados en el marco del programa de investigación «Solarthermie
2000».
Los valores de consumo diario de la figura 4.4 se refieren al número de
personas registradas en el supuesto de un plan de ocupación total
{pot) y no al número de ellas que vive realmente en el edificio durante
los correspondientes períodos. El número de personas, de acuerdo al
plan de ocupación total, corresponde, por ejemplo, al número de camas
en un hospital, o a la cifra de ocupación nominal prevista en un edi-
ficio residencial. Se ha optado por esta cifra de referencia, puesto que
se trata de la única de que dispone el proyectista para dimensionar la
instalación solar. Si se trata de un edificio nuevo o en fase de proyecto,
no existe otro dato. Aunque en edificios ya existentes se podría conocer
el número real de ocupantes, este dato no se suele divulgar. Cuando se
trata de edificios residenciales grandes, se ignora frecuentemente el
número de personas que vive realmente en cada uno de los pisos. En
este caso, sólo se suele disponer del número de personas contabiliza-
das o registradas según un plan de ocupación total {número de unida-
des residenciales multiplicado por las personas previstas por cada
unidad), como dato para el proyecto.

105
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

Por lo tanto, para un proyectista sólo es posible hacer los cálculos con
el número de personas registradas en el plan de ocupación total (como
una cifra de planificación fija) y con el valor de consumo por persona
durante el período de baja demanda. Este valor de consumo por cada
persona registrada evidentemente no corresponde al consumo real
por residente en caso de que el número de ocupantes sea variable. Sin
embargo, es absolutamente irrelevante para el dimensionado de una
instalación solar, puesto que sólo es de importancia la suma del con-
sumo diario, o sea, la demanda diaria total de energía .

Hospital'
Otro período
Residencia de ancianos'
Otro período
Residencia estudiantil '
Otro período
Hostal ' Gran variación según la temporada
Otro período
Viviendas multifamiliares'
Otro período
Casa unifamiliar' Durante las vacaciones puede acercarse a cero
Otro período

Escuelas • Durante las vacaciones se acerca a cero

o 10 20 30 40 50 60 70
Consumo diario de agua caliente (60ºC) por ocupantes
registrados según un plan de ocupación total y por día (l/(pot)·d))

' Período de baja demanda en verano • Foco - - Margen de fluctuación

Figura 4.4 Consumo diario de agua caliente por ocupante registrado, según un plan de
ocupación total (pot) en diferentes edificios durante el período de baja demanda en el
verano y durante el resto del año.

En la figura 4.4 se muestra claramente la importancia de llevar a cabo
mediciones en el caso de edificios ya existentes, pues la gran variedad
del consumo apenas admite un dimensionado adecuado de forma
individualizada.
La fluctuación de valores de consumo es relativamente pequeña en los
edificios residenciales grandes. La variación en el caso, por ejemplo, de
hospitales, depende en gran parte de las diferencias esenciales en el
equipamiento de estos edificios (secciones de baño, piscinas para tra-
tamiento terapéutico, lavandería propia del hospital). El valor relativa-
mente reducido en las residencias estudiantiles se debe a la referencia
del consumo de las personas registradas en un plan de ocupación total.
En el período de baja demanda durante las vacaciones semestrales de
verano, empleado como base en este caso, el número de ocupación total
es, por supuesto, considerablemente superior (aproximadamente en
un factor de dos, el cual depende del tipo de universidad y de la afluen-

106
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

cia del lugar) al número de estudiantes realmente presentes. Por lo
tanto, el resultado que se obtendría por cada residente presente sería,
más o menos, el doble de los valores indicados en la figura 4.4.
En base a los resultados del programa de investigación «Solarthermie
2000», los valores indicados en la tabla 4.2 para el consumo de agua
caliente en el período de baja demanda del verano son los que se reco-
miendan para el dimensionado de una instalación solar (con tempera-
tura de referencia de 60 ºC). No obstante, estos valores han de
emplearse solamente en el caso de que no sea posible llevar a cabo
una medición.
Sólo si es totalmente seguro que el consumo será superior al normal
debido a las instalaciones especiales de servicio conectadas al sistema
de suministro de agua caliente (por ejemplo, piscinas para tratamiento
terapéutico en los hospitales), debería aplicarse una desviación hacia
arriba de los valores indicados en la tabla 4.2, sin sobreestimar, no
obstante, el consumo adicional.

Consumo diario 30-35 30-35 20-25 20-30 20-25
[l/(pot ·día)]

Tabla 4.2 Consumo diario de agua caliente por persona registrada en un plan de ocupación
total [l/(pot·día}; 60 ºC} recomendado para el dimensionado de una instalación solar
(valores determinados para el período de baja demanda durante el verano en Alemania).

A fin de obtener el consumo diario total (en l/día), se han de multiplicar
las cifras de la tabla 4.2 sólo por el número de personas registradas en
el plan de ocupación total (pot) y no por las cifras reales de ocupación
previstas, que de todos modos en la mayoría de los casos suelen ser
poco seguras. La ventaja de referirse a la cifra de ocupación total se
pone de manifiesto en este cálculo sencillo. De esta manera se evitan
posibles especulaciones sobre el número real de ocupación previsto.

Valores de consumo utilizados en España
Los valores más aceptados para el dimensionado de las instalaciones
solares térmicas en España son los del Instituto para la Diversificación
y Ahorro de la Energía (IDAE), que se indican en la tabla 4.3. Sin embargo,
estos valores se refieren a una temperatura de 45 ºC. La conversión de
los valores a una temperatura de 60 ºC se ha indicado para dos tempe-
raturas (10 ºC y 20 ºC) del agua fría .
Es importante tener en cuenta que para una misma demanda energé-
tica para la producción de A.C.S. a un determinado valor de tempera-
tura de uso, Tu, el valor de la temperatura de preparación TP puede
afectar a la eficiencia energética de la instalación solar si esta diferencia
afecta también a la proporción del agua de consumo que se precalienta

107
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

en el sistema solar (y por tanto, a la temperatura media de trabajo del
sistema solar y a su rendimiento térmico).
Cuando Tp> Tu, para obtener la temperatura de uso requerida hace
falta mezclar el agua proveniente del acumulador de preparación con
agua a una temperatura inferior a Tu. Si la mezcla se realiza con agua
fría de red (TAF ), cuanto mayor sea la diferencia entre TP y Tu, mayor será
la penalización del rendimiento del sistema solar. Si la mezcla se realiza
con agua precalentada con el sistema solar, el impacto en el rendi-
miento solar es despreciable. En los casos en que haya una diferencia
importante entre TP y Tu y se deban de imponer medidas de protección
anti legionela, la mezcla con agua precalentada por energía solar sólo
será posible si el precalentamiento se hace al paso, mediante un inter-
cambiador de calor, ya que si se tomara directamente del acumulador
solar, el agua de mezcla no estaría tratada contra la legionela.

Criterio de consumo

Viviendas unifamiliares

Viviendas multifamiliares

Hospitales y clínicas

Hoteles ****
- 40

30

80

100
por persona

por persona

por cama

por cama
28

21

56

70
25

18,8

50

62,5
Hoteles ... 80 por cama 56 50

Hoteles/Hostales•• 60 por cama 42 37,5

Camping 60 por emplaza- 42 37,5
miento

Hasta les/Pensiones• 50 por cama 35 31,3

Residencias (ancianos, 80 por cama 56 50
estudiantes, etc.)

Vestuarios/Duchas colectivas 20 por servicio 14 12,5

Escuelas 5 por alumno 3,5 3,1

Cuarteles 30 por persona 21 18,8

Fábricas y talleres 20 por persona 14 12,5

Oficinas 5 por persona 3,5 3,1

Gimnasios 30 a 40 por usuario 21 a 28 18,8 a 25

Lavanderías 5a7 por kilo de ropa 3,5 a 4,9 3,1-4,4

Restaurantes 8 a 15 por comida 5,6 a 10,5 5 a 9,4

Cafeterías 2 por almuerzo 1,4 1,3

Tabla 4.3 Valores máximos de consumo diario en litros/día (45 ºC) según el Pliego de Condi-
ciones Técnicas 2002 del IDAE / 16/ (con los valores convertidos a 60 ºC para temperaturas
del agua fría, TAF, de 10 ºCy 20 ºC respectivamente).

108
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

En la norma UNE «Instalaciones solares térmicas para producción de
agua caliente sanitaria: cálculo de la demanda de energía térmica», en
la que se recogen los consumos de referencia de A.C.S. para las distintas
tipologías de consumo y las temperaturas de agua de red de referen-
cia para el cálculo en las principales localidades españolas.

4.4.S Dimensionado del campo de captadores y del acumulador
En este apartado se tratará brevemente el dimensionado de los compo-
nentes más importantes (campo de captadores y acumulador). Informa-
ción más detallada sobre el dimensionado de éstos, así como de otros
componentes del sistema, está disponibles en las fuentes bibliográficas
/12/.

Campo de captadores
El tamaño del campo de captadores desempeña un papel primordial
para el dimensionado de los demás componentes del sistema y, por lo
tanto, ha de efectuarse con sumo cuidado. Por lo general, el propósito
consiste en conseguir costes para el calor solar lo más bajos posible. A
continuación se darán algunas propuestas en las que se tiene presente
dicho aspecto. No obstante, no hay nada que objetar en cuanto a la
posibilidad de concebir un sistema de dimensionado mayor (dentro de
ciertos límites) si el aspecto económico sólo desempeña un papel secun-
dario, y si se está dispuesto a afrontar un mayor riesgo de disminución
de la vida útil del sistema a causa de períodos de estancamiento del
campo de captadores más frecuentes.
Las propuestas que se ofrecen en este apartado para realizar el dimen -
sionado son válidas para las instalaciones de A.C.S . de gran tamaño,
con más de 50 m 2 de área de captación, ubicadas en Alemania o en re-
giones sometidas a condiciones de radiación solar parecidas, incluyén-
dose su extrapolación para España.
Las instalaciones medianas se diseñan con un criterio más amplio, admi-
tiendo un aumento de los costes del calor solar y, para el caso de las
instalaciones pequeñas en viviendas unifamiliares, alcanzando unos
costes que se duplican en comparación con los de las instalaciones
grandes.
La razón para este cambio en el dimensionado se puede ver en las cur-
vas decrecientes de los costes específicos (costes por m 2 de área de
captación) en función del tamaño de la instalación (ver figura 4.5). Ya
que los valores dependen en gran parte de los componentes seleccio-
nados, del diseño del sistema, de la integración en el sistema conven-
cional, de las condiciones de montaje, así como del nivel de los costes
salariales en el lugar de trabajo, se ha marcado un margen de fluctua-
ciones en la figura 4.5, calculado para Alemania pero válido para Es-
paña, que se puede aplicar a la mayor parte de los sistemas.

109
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

1200
E
--.... Costes para instalaciones solares
e 1100
:o montadas sobre cubierta plana,
LLI
1000 incluidos la planificación y el IVA.
e
•O
·¡:; 900
~ Margen superior de los costes válidos para el reequipamiento
.,_,ro 800 de los edificios ya existentes.
"'e
~ 700
QJ
u 600
"'
o
u
~ 500
u
OJ
o.. 400 Margen inferior de los costes válidos para la instalación en
"'OJ edificios nuevos.
"'OJ 300
~
o 200
u
100
o
o 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1000
Superficie de captación (m')

Figura 4.5 Margen de fluctuaciones de los costes específicos de una instalación solar en
función del tamaño de la instalación. {Se incluyen los costes del proyecto y el /VA}.

Básicamente, los costes relativos de una instalación solar disminuyen
al aumentar el tamaño de la instalación, ya que el precio de los com-
ponentes no suele subir en relación lineal con dicho tamaño. Sin em-
bargo, el aporte específico de energía solar disminuye también si se
diseña una instalación de modo más generoso, puesto que se produce
un aumento de las temperaturas de trabajo del sistema, y es más pro-
bable que el campo de captadores se encuentre con mayor frecuencia
en un estado de estancamiento. Ambas tendencias, o sea, por un lado
la reducción de los costes específicos y, por otro, la reducción del aporte
relativo al aumentar el tamaño de la instalación, deberían llevar final-
mente a un punto óptimo para el dimensionado en una determinada
aplicación.
En caso de que se deba tener en cuenta el aspecto económico, como
suele suceder en la mayoría de las instalaciones grandes de uso co-
mercial, es necesario encontrar un punto para un consumo de diseño
dado en el cual se obtenga un resultado óptimo de la relación entre
coste y beneficios. En otros términos, se pretende buscar el mínimo
coste para el calor solar.
En principio, se puede suponer que una instalación solar grande, en
donde la disminución de los costes relativos es pequeña en relación
con el aumento de tamaño, funciona con la máxima rentabilidad si el
sistema suministra siempre energía útil cuando se dispone de radia-
ción solar aprovechable.

110
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

Esto lleva a considerar lo que sigue :
• En un día de verano con alta irradiancia, y según el lugar, inciden en
cada metro cuadrado del área de captación entre 7 kWh y 9 kWh .
• Un sistema exclusivamente dedicado a obtención de A.C.S., con una
fracción solar baja (sin períodos de estancamiento) y un buen capta-
dor solar, tiene durante ese día un rendimiento medio aproximado
del 50 %, es decir, el suministro de energía solar útil oscila entre unos
3,5 kWh y 4,5 kWh por cada m 2 .
• Si se quiere evitar la instalación de acumuladores muy grandes, esta
energía debe consumirse completamente, o casi, en ese mismo día,
excepto una pequeña reserva que queda almacenada .
• Por lo general, durante el verano el agua fría se calienta desde unos
12 ºC ó 14 ºC hasta una temperatura de 60 ºC en el acumulador de
A.C.S . de un sistema convencional (la diferencia de temperaturas es
de unos 46 K ó 48 K) . Esto requiere aproximadamente 55 Wh por
litro de agua.
• Con una energía de 3,5 kWh a 4,5 kWh se podrán suministrar 64 y
83 litros de agua caliente a 60 ºC, partiendo de unos 13 ºC.
• Para evitar un sobredimensionado, habrá que cerciorarse de que se
dispone de un consumo de agua caliente de entre 601y801 por metro
cuadrado de área de captación, con un aumento de temperatura
desde unos 13 ºC hasta unos 60 ºC (diferencia de temperaturas de
47 K). La carga de consumo específica de la instalación solar debería
situarse, por tanto, alrededor de unos 70 l/(m 2 ·día), siguiendo la
lógica de estas suposiciones (véase el apartado 3.2) .
De todo lo anterior se deduce que se debe incluir la diferencia de tem -
peraturas entre el agua fría y la caliente en la determinación de la ca rga
de consumo específica (litros de agua fría que se han de calentar por
metro cuadrado de área de captación) .
Se ha de efectuar una corrección del valor de diseño de 70 l/(m 2 ·día)
en caso de que se presenten divergencias en el incremento 47 K antes
señalado. Por ejemplo, si el agua se calienta sólo a unos 50 ºC, o si el
agua fría que entra se halla a una temperatura considerablemente su -
perior a los 14 ºC (por ejemplo, a 23 ºC) debido a la localización del aljibe
o depósito, así como a posibles fases de precalentamiento.
Veamos un ejemplo resumido :
Valores estándar:
Calentamiento en el acumulador hasta 60 ºC
Diferencia de temperaturas= 47 K
Carga de consumo específica= 70 l/(m 2 ·día)

111
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

Valores nuevos:
Calentamiento en el acumulador hasta 50 ºC
(o temperatura del agua fría de 23 ºC)
Diferencia de temperaturas nueva= 37 K
Carga de consumo específica nueva=
70 l/(m 2 ·día)x47 K/37 K = 89 l/(m 2 ·día)
A fin de poder verificar la validez de lo anteriormente expuesto, se lle-
varon a cabo cálculos mediante programas de simulación para las ins-
talaciones solares de diferentes tamaños con un consumo fijo de
11 m 3 /día (a 60 ºC) en el período de baja demanda del verano. Los cos-
tes del sistema se calcularon a partir de los costes de los diversos com -
ponentes de algunas de las instalaciones de un tamaño adecuado.
Los costes de cada uno de los componentes se adaptaron al tamaño
del sistema sobre una base lineal o no lineal en función de su depen-
dencia con dicho tamaño. Estos cálculos se efectuaron para dos redes
de distribución de agua caliente, una de ellas con tubería de recircula-
ción y la otra sin ella.
En la figura 4.6 se indican los resultados válidos para Alemania y sólo
para el sistema sin recirculación , a excepción de la fracción solar. La
fracción solar de la demanda total de energía del sistema de A.C.S.
cambia cuando se tienen en cuenta las pérdidas térmicas de recircula-
ción, porque en ese caso se produce un aumento de la demanda de
energía, con la cual se compara la energía útil suministrada por la ins-
talación solar (véase el apartado 3.2). En cambio, el hecho de que se
incluya la recirculación afecta sólo ligeramente al rendimiento medio
anual del sistema y a los costes del calor solar hasta áreas de capta-
ción de unos 250 m 2 . Incluso con un área de captación de 500 m 2 y una
carga de consumo específica de sólo 22 l/(m 2 ·día), surgen divergencias
relativas de sólo un 5 % aproximadamente.
En España, los resultados de la figura 4.6 se modifican considerable-
mente. Los valores típicos de la radiación solar disponible en un día
despejado de verano son semejantes en España y en Alemania y, por
tanto, el criterio para evitar el sobredimensionado de los sistemas so-
lares que se ha expuesto para este último país, se mantiene para Es-
paña. Sin embargo, los niveles de irradiación solar disponible
anualmente son superiores en España en más de un 50 %, y esta dife-
rencia es incluso mucho mayor si se analizan exclusivamente los meses
invernales. El resultado es que, manteniendo el mismo criterio de no
sobredimensionar el sistema en verano, un sistema solar en España,
con la misma configuración, tecnología de captador y tamaño que
otro en Alemania, alcanza valores de fracción solar anual muy superio-
res. Así, es habitual conseguir fracciones solares de un 30 % a un 50 %
mayores que las obtenidas con el mismo criterio de dimensionado en
Alemania .

112
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

60

50
Ít

40

~ :e
":-.: 30 ~+---'~~~-+-~~+-~--+~-
c--l~~-+ 15 $5:
~ ~

20

10 5

o o
o 25 50 75 100 125 150 175 200 225
Carga de consumo específica (l/(día ·m '))

(Temperatura del agua caliente: 60 ºC. Consumo diario: 11 m'/día. Pérdidas de
recirculación: 40% de la demanda de energía para el calentamiento de A.C.S.)

-o- -t:- -<>- ..,._
Rendimiento Fracción solar Fracción solar Costes del
medio anual del consumo total calor solar
R, (%) fc(%) Ít (%) C(ct/kWh)

Figura 4.6 Rendimiento medio anual.fracciones solares y costes del calor solar en
instalaciones de diferentes tamaños y de consumo constante. {Componentes de
calidad media).

Como resultado de los cálculos realizados, se obtiene un valor mínimo
para los costes del calor solar que se sitúa entre 120 m 2 y 130 m 2 de
área de captación, para un consumo diario de 11 m 3 de agua caliente
establecido para este caso. En vista a que este mínimo, sin embargo,
se extiende en una curva muy poco pronunciada, es posible que su posi-
ción se desplace muy levemente, ya sea con ligeros cambios en el sis-
tema o en las condiciones de trabajo. No obstante, es seguro que
dicho mínimo no debería ser inferior a 50 m 2 , así como tampoco supe-
rior a 200 m 2. Con un consumo de agua caliente de 11 m 3 /día, esto sig-
nifica también que en el caso de instalaciones de este tamaño deberá
disponerse, por m 2 de área de captación, de un consumo mínimo de
agua caliente de 501 y un máximo de 2001, con una diferencia de tem-
peraturas de 47 K.
El dimensionado siguiente podrá considerarse como un compromiso
entre el valor óptimo bajo criterios económicos y una fracción solar
suficientemente elevada:

113
4. Principios básicos del dimensionado de la s instalaciones solares térmicas

70 litros de consumo de agua caliente en el período de baja demanda
del vera no (ll T = 4 7 K) por cada metro cu ad rada de área de captador
plano.
Este valor de 70 l/(m 2 ·día), designado como carga de consumo espe-
cífica, no se halla lejos del valor inferior mencionado anteriormente,
aunque todavía con suficiente margen como para que aún no se
llegue a producir un sobredimensionado de la instalación solar debido
a posibles reducciones en el consumo (motivados por a una disminu-
ción de la ocupación y una optimización de los dispositivos economi-
zadores de agua). Esto, sin duda alguna, se ha podido verificar en la
práctica .
En caso de que se haya de una diferencia de temperaturas entre el
agua fría y caliente diferente de los 47 K, se deberá efectuar adecua-
damente la conversión del consumo medido, o se habrá de definir
nuevamente la carga de consumo específica de acuerdo con el ejemplo
expuesto anteriormente.
Si el dimensionado propuesto no está referido al volumen, sino más
bien a la energía del agua caliente, se tiene la siguiente relación apro-
ximada (dependiendo de la región) :
Entre 3,5 kWh y 4,5 kWh de demanda diaria de energía para el calenta-
miento de agua por metro cuadrado de área de captación.
Esto corresponde aproximadamente a la energía útil que una instala-
ción solar así dimensionada puede suministrar durante un día soleado
de verano, con una irradiación de entre 7 kWh/(m 2 ·día) y 9 kWh/
(m 2 ·día) sobre el área de captadores. Debido a que este valor, basado
en la demanda de energía , ya tiene en cuenta la diferencia de tempe-
raturas, no se tendrá que efectuar conversión alguna (a diferencia de
si se hubiese medido el volumen) en caso de que la diferencia de tem-
peraturas entre el agua fría y caliente sea diferente de 47 K.
En el caso de esta carga de consumo específica, correspondiente a
unos 150 m 2 de área , según la figura 4.6, se podrá contar en general
tanto con un rendimiento medio anual de la instalación solar desde
alrededor del 45 % hasta el 55 %, según la calidad de los componentes
y el lugar, como con una fracción solar del consumo del 30 % al 40 %.
Dependiendo de la irradiación local, ello implica que una instalación
en Alemania dimensionada de esta manera puede suministrar cada
año de 450 kWh a 650 kWh de energía útil por cada metro cuadrado
de área de captación .
Los valores característicos para este caso en España serían fracciones
solares del 55 % al 70 % y producciones anuales de entre 800 kWh y
1000 kWh por cada metro cuadrado del mismo captador solar. Hay
que tener en cuenta que en el mercado alemán la mayor parte de los

114
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

captadores se encuentran en un estrecho rango de calidad alta ; en el
mercado español el rango de calidades es mucho más amplio.
Conviene volver a señalar que esta recomendación para el dimensio-
nado sólo es válida para las instalaciones solares grandes (área de cap-
tación mayor de 100 m 2 o un consumo de agua caliente superior a
7 m 3/día). En el caso de instalaciones pequeñas, el mínimo de los costes
se desplaza un poco hacia un valor inferior para la carga de consumo
específica .
Si una parte de las pérdidas térmicas de recirculación en la red de agua
caliente se ha de cubrir con energía solar, se tendrán que adoptar medi-
das especiales, sobre todo para los sistemas con acumulador de inercia
(véase el apartado 3.4.4) . Incluso si se aumenta el tamaño del sistema,
sólo durante días muy soleados se podrán cubrir parcialmente las
pérdidas de recirculación , puesto que en el acumulador de inercia debe-
rán presentarse, por lo menos, temperaturas superiores a 60 ºC, si el
retorno de la tubería de recirculación con una temperatura, por ejemplo,
de 55 ºC se ha de calentar mediante energía solar. Por lo tanto, el bene-
ficio obtenido de estas medidas seguirá siendo relativamente pe-
queño, a pesar de que se origina un aumento de costes en el sistema,
además de que éste se hace más complicado y la probabilidad de un
mal funcionamiento es mayor. Sin embargo, en principio no hay nada
que objetar, a excepción del aspecto económico, contra la integración
activa de la recirculación en la instalación solar.
No obstante, los proyectistas o titulares (también en ocasiones las
condiciones de los programas de subvención y la normativa) establecen
a menudo una fracción solar total relativamente alta (en Alemania,
por lo común del 60 %} de la demanda de energía total de un sistema
de A.C.S., generalmente debido a que se desconocen las relaciones antes
mencionadas. Cabe recordar que, a efectos de la fracción solar, la ener-
gía solar útil no sólo se compara con la demanda de energía para el
A.C.S ., sino también con la suma de esta energía y las pérdidas tér-
micas de distribución, recirculación y del acumulador de agua caliente
convencional (véase el apartado 3.2). En la figura 4.7 se demuestra que
en Alemania sólo se puede alcanzar una fracción solar del 60 % (aun si
sólo se refiere a la demanda de energía para A.C.S.} con un sistema
ampliado en un factor de más de dos (350 m 2 } de lo que se recomienda,
y que, además, se halla lejos del mínimo en cuanto a costes.
Sin embargo, en España este aumento tan importante de costes para
alcanzar fracciones solares superiores al 60 % no ocurre para sistemas
solares capaces de dar en invierno fracciones solares en torno al 40 %.
Si además se tienen en cuenta las pérdidas de recirculación, entonces
las instalaciones estarán completamente sobredimensionadas. El pro-
medio anual de las pérdidas de recirculación, por un lado, asciende
aproximadamente a un 30 % de la demanda de energía total del sistema

115
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

de agua caliente en los edificios residenciales provistos de tuberías de
agua caliente con un aislamiento térmico adecuado y, por otro, frecuen-
temente se sitúa por encima del 50 % de la demanda de energía total
en edificios más viejos, con redes de agua caliente muy ramificadas.
Por lo tanto, estas pérdidas térmicas suelen ser a veces superiores a la
demanda de energía para el calentamiento de A.C.S.
En la figura 4.6 se indica igualmente la fracción solar de la demanda
de energía total lft_) para el sistema con pérdidas de recirculación de
aproximadamente el 40 % de la energía total. Se puede ver allí que el
tamaño del sistema para alcanzar la fracción solar objetivo del 60 % en
Alemania debería ubicarse mucho más por fuera del área representada
en la figura. Aunque por medio de una integración activa de la recircu -
lación en la instalación solar se conseguiría una reducción del área de
captación requerida, una instalación semejante aún debería ser de un
tamaño enorme, y quedaría mucho más allá del límite de cualquier
justificación económica.
En cuanto al calentamiento de agua sanitaria, no es necesario utilizar
captadores de tubos de vacío. Debido a que suelen ser en general
mucho más caros que los captadores planos, su empleo puede aumen-
tar notablemente los costes del sistema. Estos costes adicionales no se
compensan con un aporte correspondientemente mayor de energía
solar útil. Los cálculos de simulación y las experiencias acumuladas en
la práctica han demostrado esto suficientemente. Los costes de la ener-
gía solar útil suelen aumentar con el uso de los tubos de vacío entre el
20 % y el 30 %, lo que significa que estos sistemas son, bajo el punto de
vista económico, peores que las instalaciones provistas de captadores
planos. El área de aplicación correcta para los tubos de vacío se halla
en el suministro de calor para diversos procesos a un nivel de tempera-
turas de unos 100 ºC, donde pueden demostrar sus ventajas en cuanto
al rendimiento en comparación con los captadores planos.
Por razones técnicas, el empleo de los tubos de vacío para el A.C.S.
puede resultar justificado en casos aislados. Por ejemplo, si sólo se dis-
pone de un área limitada en la cubierta para instalar los captadores y
si esta restricción puede así compensarse en parte con un rendimiento
específico del campo solar superior, o si la cubierta sólo admite una
carga limitada . Aunque los tubos de vacío pueden por lo regular ins-
talarse mediante una estructura de soporte menos costosa, sólo en al-
gunos casos especiales estas ventajas pueden compensar los altos
costes de los mismos.

Acumulador solar
El tamaño del acumulador solar depende, por supuesto, del tamaño
del campo de captadores, y también del consumo diario de agua
caliente y su perfil durante la semana (por ejemplo, un consumo más
o menos constante durante todos los días, o sólo un consumo durante

116
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

los días laborables, como puede ocurrir en fábricas, talleres, etc.). Al fin
y al cabo, un acumulador solar debe ser capaz de almacenar el calor
solar generado durante el día, que no se puede transferir directamente
al consumo, hasta que se necesite esta energía.
Para una instalación solar ubicada en Colonia, en un edificio con un
consumo diario de agua caliente de 7 m 3 /día, se efectuaron cálculos
de simulación variando el volumen del acumulador. Los cálculos se
realizaron para dos tipos de edificios, a saber, un edificio residencial
con un consumo aproximadamente constante durante todos los días
de la semana y un taller que no registró consumo los sábados, los do-
mingos y los días festivos. Además, se cambió la carga de consumo espe-
cífica del sistema para ambos edificios, 70 l/(m 2 ·día) en el primero y
40 l/(m 2 ·día) en el segundo, aumentando el área de captación desde
100 m 2 hasta 170 m 2 . Al efectuar los cálculos se partió de la base de
que todo el volumen necesario podría estar en un único acumulador.
En la práctica, suele ser necesario instalar dos o tres acumuladores. Por
esta razón podría producirse un ligero aumento de las pérdidas
térmicas del acumulador, llevando a una pequeña disminución del
rendimiento medio anual del sistema en comparación con los valores
calculados. En la figura 4.7 se muestran los resultados de estos cál-
culos de simulación.

~ 50 ......... Edificio con consumo diario
ro constante
::::>
e 45 C" = 70 l/(m'-día)
ro
.2
'D ·-0- · Edificio con consumo diario
a;
E 40 constante
o
+' C" = 40 l/(m'-día)
e
.'!! _....
~J-4--fill)
E 35 Edificio sin consumo durante
'D el fin de semana
e
a; C" = 70 l/(m'-día)
°" 30
..· (en un día laboral)

-./::,.- Edificio sin consumo durante
25 Valores calculados para el fin de semana
,, Colonia, Alemania C" = 40 l/(m'-día)
,, (en un día laboral)
20
10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
Volumen específico del acumulador de inercia (l/m') C" : carga de consumo específica

Figura 4. 7 Rendimiento medio anual de la instalación solar en función del volumen
específico del acumulador (volumen por metro cuadrado de área del captador), en dos
edificios utilizados de manera diferente, cada uno con dos cargas de consumo específicas.

En el caso de edificios con un consumo prácticamente constante du-
rante todos los días de la semana (edificios residenciales, hospitales,
residencias de ancianos, etc.), a partir de un volumen específico del
acumulador de 40 l/m 2 a 50 l/m 2 de área de captación apenas se nota
un aumento del rendimiento medio anual del sistema con una carga

117
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

de consumo específica de 70 l/(m 2 ·día) en una localidad en Alemania.
Los costes adicionales relativos a un aumento de volumen del acumu-
lador no podrían compensarse con un aporte de energía solar útil co-
rrespondientemente superior. Un valor del volumen específico de 40 l/m 2
a 50 l/m 2 con una carga de consumo específica de 70 l/(m 2 ·día) corres-
ponde a un volumen del acumulador de entre el 60 % y el 70 % del con-
sumo diario de agua caliente. Dado que un acumulador de inercia
puede llegar a calentarse hasta unos 90 ºC, este volumen a dicha tem-
peratura corresponde más o menos a la demanda de energía de un día
entero. En cambio, un acumulador de agua sanitaria, cuya temperatura
quedó restringida hasta 65 ºC (para evitar calcificación}, debería tener
un volumen específico de entre 60 l/m 2 y 70 l/m 2 (entre un 90 % y un
100% del consumo diario) para almacenar la misma cantidad de energía.
Para las instalaciones con una carga de consumo específica reducida,
sobre 40 l/(m 2 ·día) con 170 m 2 de área de captación, la situación es
básicamente la misma . La curva sólo se allana de forma más paulatina.
En este caso sería conveniente un volumen específico entre 40 l/m 2 y
50 l/m 2 para un perfil de consumo constante, a modo de compromiso
entre el aporte de energía solar y el tamaño del acumulador. Desde un
punto de vista absoluto, este volumen corresponde a un valor aproxi-
mado de 7 m 3 a 8 m 3 , lo que equivale más o menos al 100 %-120 % del
consumo diario. Un sistema dimensionado de esta manera posee un
rendimiento medio anual cercano a un 10 % (dato absoluto), o de casi
un 20 % (dato relativo), inferior a un sistema con una carga de consumo
específica de 70 l/(m 2 ·día). Esta reducción en el rendimiento sólo se ve
ligeramente afectada incluso por un aumento significativo del volumen
de acumulación. Además, en caso de una instalación grande, dicha re-
ducción no se puede compensar por el efecto de la disminución de
costes relativos al ampliarse el sistema (costes por m 2 de área de cap-
tación), por lo que, de esta forma, se produce un aumento de costes
del calor solar útil.
En la figura 4.7 se señala que en caso de que no haya consumo durante
el fin de semana y días festivos (por ejemplo, en un taller), el rendimiento
medio anual de una instalación solar con el mismo dimensionado se
situará alrededor del 8 % (dato absoluto) o del 15 % (dato relativo) por
debajo del de una instalación con un consumo constante. Esta dis-
minución en el rendimiento medio anual podrá aminorarse reduciendo
el tamaño de la instalación solar del taller mediante el cálculo basado
en una distribución uniforme del consumo total semanal (5x7 m 3 /d)
a lo largo de los siete días de la semana (en este caso 5 m 3 / d) y con el
dimensionado del campo de captadores conforme a este valor pro-
medio de consumo. En el caso de una carga de consumo específica
de 70 l/(m 2 ·día), se instalaría una área de captación de alrededor de
70 m 2 . Por esta razón, el rendimiento medio anual aumentaría durante

118
4.4 Instalaciones solares exclusivamente para A.C.S.

los días laborables (debido a la carga específica superior), mientras
que la fracción solar disminuiría.
Con relación a los demás aspectos, la comparación entre las dos varian-
tes brinda resultados parecidos tanto para el taller como para el edi-
ficio residencial. En el caso del primero, el rendimiento medio anual
para una carga de consumo específica reducida, 40 1/(m 2 ·día), tam-
bién es de alrededor de un 10 % (dato absoluto) o de un 25 % (dato
relativo) inferior en comparación con una instalación con una carga de
consumo específica de 70 l/(m 2 ·día). El tamaño óptimo del acumula-
dor para ambas variantes de carga de consumo específica es de 70 l/m 2 .
Debido a la necesidad de almacenar energía durante los días sin con-
sumo, este valor es superior al de una instalación con consumo cons-
tante durante todos los días. Con respecto a los valores absolutos, esto
corresponde a un volumen del acumulador cercano a los 7 m 3 para la
variante con 70 l/{m 2 ·día) y alrededor de 11m 3 a12 m 3 para la variante
con 40 l/(m 2 ·día).
En resumen, se puede afirmar lo siguiente con respecto al dimensio-
nado del acumulador de inercia:
• Un volumen específico del acumulador de 50 l/m 2 (±10 %) ofrece
una relación óptima entre coste y beneficio en las instalaciones de
gran tamaño para A.C.S. si el consumo de agua caliente es aproxi-
madamente constante durante todos los días de la semana. Este
valor es casi el mismo incluso para el dimensionado de un campo de
captadores diferente, mientras que el mismo se mantenga en un
margen razonable.
• Si una instalación solar se ubica en un edificio en el que en algunos
días de la semana no hay consumo, se recomienda que el consumo
semanal se distribuya uniformemente entre los siete días y que se
utilice este teórico consumo medio diario como valor de diseño. De
este modo, la disminución en el rendimiento medio anual en com-
paración con el sistema de consumo constante queda parcialmente
compensado. El volumen específico del acumulador debería esta-
blecerse en unos 70 l/m 2 .
• Si no es necesario suministrar energía solar a los diferentes consu-
mos a niveles de temperaturas muy diferentes, se debería incorpo-
rar todo el volumen del acumulador de inercia en un solo recipiente.
La repartición en un máximo de cuatro acumuladores podrá tole-
rarse si se tienen en cuenta las peculiaridades del conexionado de
los acumuladores {véase el apartado 8.5). Si se dispone de un número
mayor de acumuladores individuales, se notará un aumento de las
pérdidas térmicas debido a la relación desfavorable entre la super-
ficie y el volumen. Además, los costes relativos a los acumuladores
mismos suben considerablemente, así como los de las tuberías de
conexión .

119
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

4.5 Instalaciones solares para A.C.S. y apoyo a la
calefacción
Si en una instalación solar, además del calentamiento de agua sanitaria
se pretende lograr una cobertura parcial de la demanda de energía
para calefacción, los sistemas se han de diseñar mayores que en caso
de sistemas destinados exclusivamente para A.C.S. Como en verano
hay muchos días de radiación solar intensa durante los cuales, sin em-
bargo, no se necesita calefacción, se presentan en el transcurso de
este período estancamientos del campo de captadores, los cuales lle-
van a una reducción del rendimiento medio anual. Mediante acumula-
dores muy grandes se podrían evitar estos períodos de estancamiento,
aunque encarecerían considerablemente el sistema.
A pesar del rendimiento medio anual más bajo de las instalaciones so-
lares para A.C.S . y apoyo a la calefacción, es importante destacar que el
consumo absoluto de los combustibles convencionales se reduce
sustancialmente, más que en los sistemas sólo para A.C.S. Lo mismo es
válido para las emisiones de contaminantes del aire, en especial el
C0 2 .
Por un lado es deseable disponer de una fracción solar elevada a fin de
ahorrar mucha energía y evitar la emisión de C0 2 , pero los sistemas di-
mensionados para este fin suelen suministrar calor solar a costes muy
elevados, en comparación con los costes relativos al calor generado de
manera convencional. Por esta razón, es imprescindible llegar también
aquí a compromisos razonables.

4.5.1 Demanda de energía para agua caliente y calefacción
En el caso de los edificios residenciales grandes con aislamiento térmico
de acuerdo con los reglamentos aplicables en Alemania, la demanda
de energía del sistema de agua caliente (calentamiento de agua
además de pérdidas térmicas de distribución y recirculación) consti-
tuye aproximadamente el 20 % de la demanda de energía total del
edificio. En el caso de edificios construidos antes y con aislamiento tér-
mico deficiente, este valor asciende a veces sólo al 10 %. En caso de las
denominadas «casas de bajo consumo energético» puede alcanzarse
entre el 30 % y el 40 %, o incluso más.
En España, en edificios que cumplen la normativa existente, la demanda
de energía para agua caliente sanitaria representa, generalmente, un
porcentaje que va del 25 % del total en las zonas frías a más del 90 %
en las cálidas.
Cuanto mejor sea el aislamiento térmico de un edificio y mejor sea el
empleo pasivo de la energía solar (por ejemplo, mediante grandes áreas
de ventanas situadas hacia el Sur), más largo será el período en el que
se puede prescindir de calefacción . Esto se debe a que el uso pasivo de
la energía solar y las cargas internas (fuentes de calor interno, como

120
4.5 Instalaciones solares para A.C.S. y apoyo a la calefacción

por ejemplo, los mismos residentes, aparatos eléctricos, iluminación,
etc.) suelen ser a menudo suficientes para cubrir la demanda de energía
de calefacción durante días no muy fríos.
En la figura 4.8 se representan las condiciones expuestas anteriormente
en relación con los tres casos (edificio antiguo con aislamiento térmico
deficiente, edificio de acuerdo con el reglamento sobre aislamiento
térmico de los edificios en Alemania del año 1995 y casa de bajo con-
sumo energético). El eje de ordenadas, a escala arbitraria, indica la de-
manda de energía.
Los valores característicos en España están en torno a los 70 kWh/
(m 2 ·año)-80 kWh/(m 2 ·año) en el interior de la Península, los 30 kWh/
(m 2 ·año)-40 kWh/(m 2 ·año) en el sur peninsular y los 10 kWh/(m 2 ·año)
-20 kWh/(m 2 ·año) en Canarias.

E F M A M A s
Mes

Edificio de bajo consumo (30 kWh/m'·año) Demanda de
energía para A.C.S.
- Edificio nuevo (90 kWh/m'-año)
- Edificio viejo (150 kWh/m'·año)

Figura 4.8 Demanda de energía para agua caliente y calefacción en Alemania para
edificios con diferentes estándares de aislamiento térmico {los valores se refieren a la
superficie habitable del edificio).

La demanda de energía para calefacción puede variar mucho, hasta en
un factor de dos, incluso entre dos casas similares o entre dos pisos
idénticos en el mismo edificio. Esto se debe al hecho de que el compor-
tamiento del usuario afecta en gran medida a la demanda (nivel de
temperaturas en las habitaciones, número de habitaciones en las que
se prescinde del uso de calefacción, empleo de persianas, períodos de
bajas temperaturas en las habitaciones, etc.).

121
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

De todas las razones mencionadas resulta que es aún más difícil deter-
minar la demanda de energía para calefacción en un edificio que la de-
manda de energía para el calentamiento de agua sanitaria, que de por
sí ya es compleja.
Las reglas prácticas que se exponen en el siguiente apartado se refieren
al dimensionado de una instalación solar para cubrir parcialmente la
demanda de energía, tanto con respecto al calentamiento de agua
sanitaria como a la calefacción, y deben tratarse, por lo tanto, como
normas muy generales. Es imprescindible tener en cuenta las condi-
ciones reales al proyectar la instalación, en especial si se desea al-
canzar una fracción solar elevada.
En la bibliografía sobre este tema hay varios estudios de casos particu-
lares que no deben generalizarse. Se mencionan dos libros con infor-
mación interesante y sugerencias para la realización de tales
instalaciones. Algunas de las recomendaciones expuestas en el
apartado siguiente se tomaron de estas publicaciones /33, 34/.

4.5.2 Reglas prácticas para el dimensionado
En todas las instalaciones solares de apoyo a la calefacción, se reco-
mienda que se conecten las tuberías de recirculación de agua caliente
sanitaria con la instalación solar de tal manera que en el período en el
que no se utiliza calefacción se pueda transferir tanta energía como
sea posible hacia el sistema de A.C.S.
Además, en todas las instalaciones solares se recomienda que para la
calefacción se utilice un mayor ángulo de inclinación del captador que
en las instalaciones sólo de A.C.S. De este modo, se consigue tanto una
ligera atenuación de los excedentes de energía en verano, como una
incidencia de la radiación solar más favorable durante los períodos de
transición climatológica y en invierno.
Si se quiere almacenar energía solar desde los períodos de alta irradia-
ción con baja demanda de energía hasta los períodos de menor irra-
diación y demanda de energía superior, el volumen específico del
acumulador (volumen por metro cuadrado de área de captación) se ha
de diseñar mucho mayor que en las instalaciones de A.C.S. El volumen
relativo del acumulador aumenta a medida que aumenta la fracción
solar de la demanda de energía total del edificio.
En caso de que se deseen obtener fracciones solares elevadas, se de-
berá prestar atención especial a disponer de una buena estratificación
de temperaturas en el acumulador, así como a un proceso de carga y
de descarga estratificada bien adaptado, que tenga en cuenta las tem-
peraturas necesarias y disponibles en los diferentes niveles del acu-
mulador. Con respecto a la estratificación de temperaturas, cabe
destacar también que en un acumulador combinado del tipo «al baño
maría» (ver figura 8.1), el acumulador de agua caliente sanitaria interno

122
4.S Instalaciones solares para A.C.5. y apoyo a la calefacción

debe llegar hasta el fondo del área fría del acumulador, de tal manera
que la estratificación de temperaturas en el acumulador combinado
se vea afectada lo menos posible.
Para alcanzar un alto rendimiento de la instalación solar, el sistema de
calefacción deberá operarse con temperaturas de impulsión y retorno
en un nivel lo más bajo posible. Las temperaturas del retorno han de
ser siempre inferiores a 50 ºC. Cuanto más alta se elija la fracción solar
para la calefacción, mayor será el efecto de las elevadas temperaturas
del sistema de calefacción sobre la reducción del rendimiento de la
instalación solar. En casos extremos de una fracción solar del 100 %,
un aumento del nivel de temperaturas en la red de calefacción en 10 K
disminuye el rendimiento medio anual de la instalación solar entre un
5 % y un 7 %. En caso de instalaciones con fracciones solares bajas, el
rendimiento medio anual se reduce alrededor de un 2 % bajo estas
condiciones.

Instalaciones con una fracción solar baja
En Europa Central, así como en algunas zonas climáticas parecidas (o
de demandas de energía similares), el dimensionado de las instalacio-
nes combinadas (sistemas de A.C.S. y de apoyo a la calefacción} suele
realizarse habitualmente como se expone a continuación:
En instalaciones con una fracción solar baja de la demanda de energía
para la calefacción (como máximo, el 25 % con muy buen aislamiento
térmico del edificio), la instalación solar no se suele aumentar tanto
en comparación con otra destinada sólo para obtención de A.C.S. En
este caso se selecciona un aumento del área de captación en un factor
de 2 a 4.
El volumen específico del acumulador de inercia se establece entre 601
y 1001 por metro cuadrado de área de captación (cuanto mayor sea la
fracción solar del sistema, mayor se deberá elegir el volumen espe-
cífico del acumulador). El volumen grande del acumulador obtenido,
con una diferencia de temperaturas de entre 70 K y 80 K, implica un
cálculo cuidadoso del vaso de expansión en el circuito del acumulador
de inercia.
Las instalaciones dimensionadas de esta manera logran conseguir una
fracción solar de la demanda de energía para la calefacción de entre el
5 % y el 25 %. La fracción solar del consumo de A.C.S. será, por consi-
guiente, claramente superior (en Alemania cercana al 70 %, en España
por encima del 90 %} a la de una instalación típica meramente para el
calentamiento de agua sanitaria.
Según el estándar del aislamiento térmico, la fracción solar de la de-
manda de energía total del edificio corresponde a un valor entre el
10 % y el 25 %. El rendimiento medio anual del sistema se sitúa entre

123
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

el 30 % y el 40 %, ubicándose de esta manera por debajo del valor para
los sistemas de A.C.S. (según el dimensionado).
En estos sistemas suelen producirse períodos de estancamiento del
campo de captadores durante el verano, cuando la radiación solar es
muy elevada durante algunos días consecutivos, puesto que entonces
no hay demanda de energía para la calefacción. Estos períodos de
estancamiento disminuyen tan pronto como empieza la temporada
de calefacción.
Los sistemas de fracción solar baja funcionan especialmente bien si el
aislamiento térmico del edificio no es muy bueno y, por lo tanto, aún
hay demanda de energía para la calefacción durante los períodos de
transición {primavera y otoño), y/o si el edificio está en una región en
donde se utiliza con mayor frecuencia la calefacción durante casi todo
el año debido a las condiciones climáticas {altitudes elevadas, etc.). Si
el período sin usar la calefacción es muy prolongado debido a un buen
aislamiento térmico o a las propias condiciones climáticas de la zona,
como es el caso de la mayor parte de España, resulta difícil suministrar
fracciones solares grandes, dado que la energía solar suministrada por
la instalación en los meses de invierno ya se necesita por completo
para el calentamiento de agua sanitaria.
Las consideraciones anteriores sólo se refieren a las regiones con cli-
mas parecidos a los de Alemania (baja radiación, invierno frío). No son
válidas para regiones con altos niveles de radiación solar también en
invierno. El dimensionado de una instalación solar combinada depende
siempre mucho más del lugar en el que se encuentre la instalación
que en del caso de sistemas de agua sanitaria solamente.
En la figura 4.9 se representa esta relación para el clima alemán en los
dos casos extremos indicados en la figura 4.8. La baja resolución de la
escala temporal y el alisa miento poco definido de la curva de la figura
4.9 difuminan casi completamente las condiciones reales con grandes
diferencias diarias, de tal manera que se llega a producir una impre-
sión exageradamente desfavorable. No obstante, las consideraciones
anteriores quedan probadas solamente con observar la tendencia de-
mostrada en la figura.

124
4.5 Instalaciones solares para A.C.S. y apoyo a la ca lefacción

Edificio viejo

m
'~
cu
<::

.....
F M A M A
Mes
- Demanda de energía para calefacción - Demanda de energía para A.C.S.
Irradiación (en la superficie de captación) ---- - Energía solar útil

Energía solar útil para calefacción - Energía solar úti l para A.C.S.

Edificio de bajo consumo

m
'tiiJ
~ 1--~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~-<

<::
LJ.J

E F M A M A s
Mes

Figura 4.9 Demanda de energía del edificio en comparación con la radiación solar y el
suministro de energía útil de una instalación solar para agua caliente y calefacción con
una fracción solar baja (en Alemania o en otros lugares con climas parecidos). Arriba:
edificio antiguo con aislamiento térmico deficiente, con una demanda de energía por
superficie habitable de unos 150kWh/ (m 2 ·año). Abajo: edificio de bajo consumo ener-
gético, alrededor de 30kWh/ (m 2 ·año).

125
4. Principios básicos del dimen sion ado de las instalaciones solares térmicas

Instalaciones con una fracción solar alta
Si se pretende alcanzar una fracción solar elevada (del 50 % o más) de
la demanda de energía total del edificio, se debe observar que el requi-
sito básico consiste en un buen aislamiento térmico del edificio, o sea,
que la demanda de energía ha de ubicarse en un valor mínimo, o de lo
contrario, el campo de captadores podría tener un área mayor que la
disponible habitualmente en la cubierta del edificio. Para alcanzar una
fracción solar de alrededor del 50 % se deben instalar aproxima-
damente 3 m 2 de área de captación por MWh de demanda de energía
anual, para instalaciones solares de agua caliente y calefacción .
No obstante, estas instalaciones parten más bien del hecho de que por
lo menos una gran parte del calor solar generado durante los períodos
de alta radiación se puede almacenar para los períodos de baja radia-
ción solar en invierno. Esto requiere el uso de acumuladores muy gran-
des, capaces de almacenar la energía solar durante varias semanas o
meses. Se recomienda un volumen específico del acumulador de 1201
a 10001 por metro cuadrado de área de captación /34/.
Los acumuladores han de tener pérdidas térmicas muy reducidas y,
además, el calor debe transferirse al edificio mismo, cuando el acumu-
lador esté situado en partes del edificio con demanda de calor. En este
último caso, cabe recordar que estos acumuladores también suelen li-
berar energía en momentos menos deseados, como, por ejemplo, en
días calurosos del verano. Si se ha de evitar un sobrecalentamiento del
edificio, hay que asegurarse de que este calor se transfiere al ambiente,
por ejemplo, por medio de ventilación.
El rendimiento medio anual de los sistemas dimensionados de talma-
nera, con una fracción solar de alrededor del 50 % de la demanda de
energía total del edificio, asciende sólo a un valor aproximado entre el
20 % y el 30 %. Esto equivale más o menos a la mitad del porcentaje de
un sistema de agua sanitaria. No obstante, estas relaciones dependen
en gran parte del clima .
En la figura 4.10 se representan las relaciones entre la demanda y el
suministro de energía para los dos casos extremos utilizados ya en la
figura 4.9 (clima alemán o semejante; fracción solar en ambos casos
de aproximadamente el 50 %) . Los comentarios con respecto a la exac-
titud de las tendencias son válidos para la figura 4.9, como se expuso
anteriormente. Sin embargo, se puede advertir que los sistemas con
altas fracciones solares son también apropiados para casas de bajo
consumo energético, debido a las cantidades sustancialmente mayores
de energía almacenada . Se discute mucho si son adecuados teórica-
mente para los edificios con aislamiento térmico deficiente. Sin em-
bargo, podrían no ser factibles por falta de espacio para un campo de
captadores de gran tamaño.

126
4.5 Instalaciones solares para A.C.S. y apoyo a la calefacción

Edifico viejo

ro ,,
'§ ,,
Q)
e ,,'
lJ.J ,'
'\ ,'
\ /
/
..........
........ ....../
... ,•'•'

E F M A M A s o N D
Mes
- Demanda de energía para calefacción - Demanda de energía para A.C.S.
Irradiación (en la superficie de captación) ----- Energía solar útil

Energía solar útil para calefacción - Energía solar útil para A.C.S.

Edifico de bajo consumo

-- - --- ------ ~-~......,..._ ----- --- -- -

ro

Q)
e
lJ.J

_____ ......... ..
E F M A M A s o
Mes

Figura 4.10 Demanda de energía del edificio en comparación con la radiación solar y
el suministro de energía de una instalación solar con fracción solar alta para agua
caliente y calefacción (alrededor del 50 %}, en Alemania o en sitios con clima similar.
El retardo del suministro se debe al tamaño muy grande del acumulador. Arriba: edificio
viejo con aislamiento térmico deficiente, con una demanda de energía de aproxima-
damente 150 kWh/ (m 2 ·año). Abajo: edificio de bajo consumo energético, alrededor
de 30 kWh/ (m 2 ·año).

Las instalaciones con una fracción solar cercana al 100 % se pueden
sólo instalar en casas con bajo consumo energético (debido a la res-
tricción del área de captación). Además, conllevan el uso de un acumu-
lador estacional muy grande.

127
4. Principios básicos del dimensionado de las instalaciones solares térmicas

En esta parte no parece conveniente analizar hasta qué punto las ins-
talaciones solares de gran tamaño, con un bajo rendimiento medio
anual, ofrecen la solución óptima, tanto desde el punto de vista técnico
como desde los puntos de vista ecológicos y económicos, a fin de cubrir
la reducida demanda de energía de las casas de bajo consumo energé-
tico. Tampoco es tema de discusión si existen o pueden existir otras
posibilidades más adecuadas (por ejemplo, recuperación de calor,
bombas de calor, pilas de combustible, etc.), aunque podría ser conve-
niente llevar a cabo un análisis de tales alternativas.

Instalaciones con fracción solar mediana
Los requisitos de las instalaciones con fracción solar mediana (del 20 %
al 50 %) se sitúan, evidentemente, entre los de fracciones solares altas
y bajas descritos anteriormente, y los componentes han de diseñarse
de acuerdo con ello.

4.6 Calefacción solar de distrito
En este apartado no se tratarán los detalles del dimensionado de las
instalaciones solares que están integradas en las redes de distribución
de sistemas de calefacción de distrito. Sin embargo, sí se indican a
continuación los valores estándar aproximados, de acuerdo con la bi-
bliografía especializada /35/, para instalaciones solares con una frac-
ción solar del 40 % al 70 % de la demanda de energía total del edificio.
Tamaño del campo solar: de 1,4 m 2 /(MWh·año) a 2,4 m 2 /(MWh·año).
Volumen del acumulador: de 1,4 m 3/m 2 a 2,1 m 3/m 2 de área de captación.
Fluido de acumulación: agua (o equivalente al agua en el caso de em-
plearse otros fluidos).
En los sistemas de calefacción de barrio o distrito (en inglés «district
heating»), la temperatura del retorno de la red de distribución desem-
peña un papel especialmente importante en el rendimiento de la ins-
talación solar, ya que en las redes habituales de dos conductos (figura
3.20), dicha temperatura es considerablemente mayor que la del agua
fría. Por consiguiente, el nivel de temperaturas de trabajo en la ins-
talación solar, y sobre todo en el circuito primario solar, es asimismo
más elevado que si fuera el de las temperaturas de la red de agua fría.
Una temperatura del retorno de la red de distribución innecesaria-
mente elevada en aproximadamente 10 K (por ejemplo, de 55 ºC en
vez de 45 ºC), reduce el rendimiento medio anual de la instalación so-
lar en un 6 %. La temperatura del retorno ejerce, sobre todo en verano,
una gran influencia sobre el rendimiento de la instalación solar.

128
5.1 Función y valores característicos

S. Captadores solares

5.1 Función y valores característicos
El captador representa la «fuerza motriz» de la instalación . En su inte-
rior se calienta el fluido de trabajo gracias a la energía de la radiación
solar, transfiriéndose el calor generado a través del circuito primario
que, en la mayoría de los casos se almacena en un acumulador. Según
se vaya necesitando, el calor pasa desde el acumulador al circuito de
consumo.
Todos los diseños tienen el objetivo común de convertir con el mayor
rendimiento posible la radiación solar en calor, para después suministrar
eficientemente éste a los consumos. Los diseños de los captadores varían
considerablemente en cuanto a calidad, rendimiento, construcción y
coste. En los siguientes apartados se describirán las propiedades típicas
de los captadores, usándose para ello curvas y valores característicos.
Una lista completa que abarque todos los valores característicos bási-
cos es parte esencial de una descripción correcta de las propiedades de
los captadores, y en el caso de que falten algunos de estos valores,
será imposible la realización de cualquier análisis o la comparación de
los captadores entre sí. En Europa la norma principal para la determi-
nación de los valores característicos de los captadores se establece a
partir de la EN 12975 (véase el apartado 5.9).

5.1.1 Curvas de rendimiento de los captadores
El rendimiento del captador, 'Y], es la relación entre la potencia térmica
generada por unidad de área y la irradiancia solar incidente. Es un valor
que carece de dimensiones y se suele expresar en forma porcentual.
Un modelo matemático utilizado con bastante frecuencia , que también
se aplica en EN 12975, describe la curva característica del rendimiento
de un captador:

129
5. Captadores solares

Símbolo

Tlo
•.,,.
%

%
Descripción

Rendimiento del captador

Rendimiento óptico del captador
-
=ai; F' (8=0 °)

a, W/ (m 2 ·K) Coeficiente lineal de pérdidas térmicas 1,2-4
2 2
W/(m •K ) Coeficiente cuadrático de pérdidas 0,005-0,015
térmicas
ºC Temperatura de entrada del fluido de
trabajo
ºC Temperatura de salida del fluido de
trabajo
ºC Temperatura media del fluido de trabajo
en el absorbedor

r. ºC Temperatura ambiente

W/m 2 lrradiancia 1000

% Factor de eficiencia del captador 0,92-0,97

% Transmitancia de la cubierta 0,88-0,91

a % Absortancia del absorbedor 0,90-0,96

Valores adicionales:

% Modificador del ángulo de incidencia
(véase apartado 5.1.2)

Coeficiente global de pérdidas térmicas

kJ/(m 2 • K) Capacidad térmica del captador

Tabla 5.1 Magnitudes y símbolos relacionados con la ecuación de la curva de rendimiento
del captador.

r¡ 0 representa el rendimiento del captador cuando la diferencia entre
la temperatura media del fluido y la temperatura ambiente sea igual a
cero, o sea, el captador se halla a temperatura ambiente, anulándose
los dos últimos términos de la ecuación. El factor r¡ 0 también se deno-
mina rendimiento óptico del captador o también eficacia óptica, no
debiéndose confundir con el factor óptico, que es el producto i: a.
Las pérdidas térmicas del captador se describen por medio de los dos
coeficientes de pérdidas térmicas a1 y a 2 . a 1 define una variación lineal,
mientras que a 2 denota una variación cuadrática de las pérdidas
térmicas. Se trata de una aproximación matemática al modelo físico
real. Cuanto mayores sean estos dos coeficientes, menor será el rendi-
miento, sobre todo a elevadas temperaturas.

130
5.1 Función y valores característicos

Los coeficientes a 1 y a2 no son magnitudes físicas previamente defini-
das, sino más bien resultan de la representación matemática de los
puntos de medida de la curva de rendimiento. Por este motivo, la com-
paración directa de varios captadores en base a estas magnitudes
como características únicas, por lo general puede inducir a errores. En
el pasado, combinando ambos coeficientes se obtenía a glob• que, sin
embargo, resulta insuficiente para describir adecuadamente el
rendimiento.
Las curvas y los valores característicos del captador son determinados
experimentalmente por laboratorios de ensayos reconocidos, mediante
la utilización de métodos normalizados (véase el apartado 5.9). Éstos
establecen el procedimiento del ensayo y aseguran la comparabilidad
de los valores resultado de las medidas. Desafortunadamente, se usan
o se han usado diferentes normas nacionales e internacionales al mismo
tiempo, y por este motivo, al indicar los valores característicos del cap-
tador, resulta obligado que se cite asimismo la norma utilizada, pues
éstos valores no son necesariamente compatibles entre diferentes
normas, a pesar de las apariencias. A este hecho no se le presta a veces
suficiente atención en los folletos técnicos de las compañías, y existe
el peligro de que se comparen los captadores usando valores caracterís-
ticos o aportes anuales de energía solar determinados mediante el uso
de programas de simulación, pese a no poder compararse esos valores
característicos si provienen de normas distintas.
Los rendimientos medidos durante la realización de los ensayos del
captador se utilizan en un modelo matemático por medio del cual se
logran calcular los valores característicos r¡ 0 , a 1 y a2 , y se obtiene así la
representación completa de la curva característica.
Los ensayos de acuerdo a la norma EN 12975 representan el rendi -
miento en función del cociente entre la diferencia de temperaturas y
la irradiancia porque, de esta manera, se obtiene como resultado una
sola curva para todas las irradiancias (figura 5.1). No obstante, a pesar
de que esta representación tiene dicha venta ja, en la práctica es de
menor utilidad para los profesionales.
Si el rendimiento se representa en función de la diferencia de tempe-
raturas entre el captador y el ambiente, y si se deja la irradiancia como
parámetro, se obtienen curvas características diferentes para cada valor
de ésta, como la familia de curvas características mostradas en la figura
5.2. De esta forma , el técnico podrá deducir fácilmente el rendimiento
que se obtiene con determinadas irradiancia incidente y temperatura
del captador.

131
5. Captadores solares

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o
o 0,01 0,02 0,03 0,04 0,05 0,06 0,07 0,08 0,09 0,1
(Tm- T. )/E 8 (K/(W/m 2 ))

Figura 5.1 Curva característica del rendimiento de un captador, representándose éste en
función del cociente entre la diferencia de temperaturas y la irradiancia (representación
característica de laboratorios de ensayos según EN 12975}.

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o
o 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Diferencia de temperatura entre captador y ambiente T m- T, (K)
2 2 2
- 1000W/m - 800W/m - 300W/m

Figura 5.2 Rendimiento del captador en función de la diferencia de temperaturas entre el
captador y el ambiente, con la irradiancia como parámetro.

1 32
S.1 Función y valores característicos

Los diagramas demuestran claramente que el rendimiento del capta-
dor se reduce si la irradiancia disminuye, y si la diferencia de tempera-
turas entre el captador y el ambiente aumenta.
La curva característica forma parte de la descripción de cada captador;
sin embargo, no puede sustituir al conjunto de todos los valores carac-
terísticos de éste.
En España se ha introducido la citada norma europea como UNE-EN
12975, y se espera que sean aceptados oficialmente los resultados de
los ensayos realizados por cualquier laboratorio acreditado en Europa
siguiendo esta norma. La mayoría de los captadores que han sido ho-
mologados en España han pasado los ensayos conforme a la norma
1NT A-610001.
Según esta última norma, se utiliza tanto la temperatura de entrada al
captador Te como la temperatura media del captador Tm para dar los
valores de los parámetros característicos del captador. Al utilizar un
solo coeficiente de pérdidas térmicas (idéntico a aglob dividido por 10,
en el caso de los parámetros referidos a Tm), la representación de la
curva característica resulta ser de forma lineal (figura 5.3).

1,0

o

e Rendimiento: r¡ = a1 · a 2 /'
.'!!
E

¡
•••fH
·f. -·

o
o 0,4 0,8 1,2 1,6
/'
uo = 1o (___yj___ ) I = lrradiancia ( ~ 2)
m2·ºC

Figura 5.3 Curva característica de un captador según la norma /NTA-610001.

5.1.2 Reflexión en la cubierta transparente
Las curvas de rendimiento indicadas en el apartado 5.1.1 para los cap-
tadores solares se aplican en el caso de incidencia perpendicular de la
radiación solar sobre la cubierta transparente del captador.
La transmitancia de la cubierta del captador depende de las propiedades
del vidrio, como la mayor o menor absorción de la radiación en el mismo,
y de la reflexión en su superficie. Si un rayo incide verticalmente sobre
la superficie del vidrio, éste sólo reflejará una pequeña parte de la radia-
ción. Sin embargo, cuanto más rasante sea el ángulo de incidencia,
mayor será la reflexión. Con una incidencia paralela al vidrio, la trans-
mitancia será cero y el vidrio actuará como un espejo.

133
5. Captadores solares

Esto se tiene en cuenta en los ensayos de captadores conforme a EN
12975-2 /19/ al determinar, con un ángulo de 50°, el modificador del
ángulo de incidencia K6 . Éste se calcula tanto para la radiación difusa,
como para la radiación directa, utilizándose también en algunos pro-
grjlmas de simulación . En /19/ se pueden obtener más detalles sobre
-tí determinación del modificador del ángulo de incidencia .

Reflexión
en el Pérdidas Viento,
Radiación directa absorbedor térmicas lluvia,

~
por nieve
Reflexión
en la
cubierta
Radiación difusa

11 Energía
solar útil

Figura 5.4 Reflexión de la radiación solar en la cubierta transparente y pérdidas térmicas
de un captador.

5.1.3 Otros valores característicos del captador

Capacidad térmica
La capacidad térmica, C, del captador se determina en los ensayos de
acuerdo a EN 12975, y es una medida de inercia térmica y, por consi-
guiente, de la rapidez de respuesta del captador durante el calenta-
miento y el enfriamiento. Una capacidad térmica baja es ventajosa
para las condiciones climáticas variables típicas de Europa Central.

Pérdida de carga del captador
La pérdida de carga de un captador se determina para diferentes cau-
dales en el marco de los ensayos según EN 12975. Esta prueba se lleva
a cabo generalmente usando agua, por lo que los valores obtenidos
han de adaptarse a las mezclas anticongelantes que se suelen emplear
en el circuito primario.

134
5.1 Fun ción y valore s caracterí sticos

Temperatura de estancamiento
Si el captador se expone a una irradiancia constante de 1000 W/m 2 y a
una temperatura ambiente de 30 ºC sin que circule fluido por el circuito
primario (fluido estancado), hasta que se alcance el equilibrio entre la
energía incidente y las pérdidas térmicas, la temperatura máxima que
se obtiene en este caso se denomina, según EN 12975, temperatura de
estancamiento. En caso de temperaturas ambientes superiores a
30 ºC, la temperatura de estancamiento también será superior (véase
el apartado 5.9.1).
En la curva característica de la figura 5.2, la diferencia de tempera-
turas entre el absorbedor en estado de estancamiento y el ambiente
puede hallarse en la intersección de la curva característica para la irra-
diancia de 1000W/m 2 con el eje de abscisas. En la figura 5.1, el valor
que resulta de esta intersección debe multiplicarse por 1000 (W/m 2 )
para obtener la diferencia de temperaturas respectiva. Si el valor de la
temperatura ambiente se agrega a esta diferencia, se obtendrá la
temperatura de estancamiento.

5.1.4 Definiciones de las áreas de un captador
Con el objetivo de calcular la energía solar útil específica (kWh/m 2 ) del
captador, es importante definir cuál de las áreas mencionadas más
abajo se emplea como área de referencia expuesta a la radiación . Las
definiciones exactas de estas áreas se encuentran en el Apéndice de
EN 19575-2 / 19/. De acuerdo a EN 12975-2, los valores característicos
del captador se relacionan con el área de apertura; no obstante, conforme
a ISO 9806-1 (1994) / 25/ pueden referirse al área del absorbedor.
Área total, AG: Es el área entre los límites exteriores del captador,
generalmente los bordes externos de la carcasa del mismo.
Área de apertura, Aa: Es la de la superficie vi si ble o abierta del capta-
dor para la radiación solar. Por lo general, coincide con el área de la cu-
bierta transparente visible (sin contar la junta) . Para los captadores de
tubos de vacío sin reflectores, es el producto del diámetro interno del
tubo, la longitud interna cilíndrica no sombreada y el número de tubos.
En el caso de los reflectores en la parte posterior del captador o en su
interior, se define como la proyección del área del absorbedor y del re-
flector en el plano del captador (véanse las figuras 5.5 a 5.7) .
Área del absorbedor, AA: En los captadores planos, así como en los tubu-
lares, es la suma de las áreas de las aletas y de las tuberías internas de
distribución expuestas a la radiación . En los captadores con reflectores,
equivale a las áreas de todas las superficies que absorben la radiación
solar (véanse las figuras 5.5 a 5.7).

135
5. Captadores solares

Área «activa» del absorbedor: Coincide generalmente con el área del
absorbedor, AA, aunque se han fabricado captadores de manera que el
absorbedor se extiende por debajo del marco del captador. Como con-
secuencia, el área del absorbedor puede ser mayor que el área de aper-
tura. El área «activa» del absorbedor es, en ese caso, el área del
a.b5Írbedor que no está sombreada por el marco del captador (es decir,
equivale al área de apertura). El área «activa» del absorbedor no está
definida en la norma EN 12975.

Área del absorbedor

Área de apertura

Área total

QÁrea del absorbedor
...··

D Área del absorbedor D Área de apertura D Área total
Área del absorbedor =Superficie de una aleta x Número de aletas

Figura 5.5 Áreas en un captador plano.

136
5.1 Función y valores característicos

D Área del absorbedor D Área de apertura D Área total

O Área del absorbedor D Área de apertura D Área total

Figura 5.6 Áreas en un captador de tubos de vacío sin reflectores.

137
5. Captadores solares

Espacio anular evacuado
entre el tubo interior y exterior

O Área del absorbedor O Área de apertura O Área total

Área del absorbedor =Perímetro externo del absorbedor x
Longitud del absorbedor x Número de tubos

Figura 5. 7 Áreas en un captador de tubos de vacío con reflectores.

Los diversos laboratorios de ensayos relacionan en parte los valores carac-
terísticos de los captadores con una u otra de las diferentes áreas antes
definidas. En consecuencia, se obtienen parámetros que no se pueden
comparar directamente. Por tal motivo, es importante conocer cuál de
las áreas de referencia se ha elegido para calcular los valores caracterís-
ticos de un captador. Además, en el pasado se empleaban procedimientos
de ensayo diferentes según la norma utilizada, lo que conllevaba a
considerables diferencias en los valores característicos. Así, las curvas
y las tablas de valores característicos debían siempre incluir informa-
ción acerca del procedimiento de ensayo que se empleaba para la medi-
ción y especificar qué área se usaba como referencia.
En la tabla 5.2 se representan, a modo de ejemplo, los resultados de los
ensayos del Instituto de Pruebas de la Tecnología Solar {SPF) en Rap-
perswil, Suiza. En la tabla se diferencia entre los procedimientos de
ensayo y las áreas de referencia. Antes, la SPF realizaba las mediciones
utilizando sólo sus propios procedimientos de ensayo. Probablemente
por ello, se obtuvieron resultados aparentemente mejores en compa-
ración con las normas EN o ISO. Por medio de la tabla se pueden obser-
var claramente las variaciones que pueden darse entre los diferentes

138
5.2 Tipos de captadores

procedimientos de ensayo, y también entre las diferentes áreas de refe-
rencia aun cuando se aplique el m ismo procedimiento.

• • • 1. Especificaciones sobre la medición
de Rapperswil (ya no vigentes)
(sin movimiento de aire)
.. ... Absorbedor Apertura Total

Área del
ca ptador (m 2) 4,871 5,099 5,686 4,871 5,099 5,686

'l'l o 0,798 0,76 2 0,684 0,801 0,765 0,686
a 1 [W /( m2· K)] 4,12 3,94 3,53 3,77 3,60 3,23
ª2[W/( m2·K2)] 0,0095 0,0091 0,0081 0,0091 0,0087 0,0078

Tabla 5.2 Extracto de un ensay o de captador del Instituto de Pruebas de la Tecnología
Solar {SPF} en Rappersw il, Suiza.

El área que se define siempre de manera inequívoca para todos los cap-
tadores (incluso los provistos de reflectores) es, sin embargo, el área de
apertura, escogiéndose ésta como área de referencia en la norma EN
12975. Si se calcula el rendimiento de una instalación por medio de un
programa de simulación y si se emplean los valores característicos del
captador correspondientes al área correcta, entonces se obtendrán los
mismos resultados en todos los casos, dentro del margen de exactitud
de las medidas).
Por ello, es indispensable que se elija un área de referencia válida para
todo tipo de convocatorias y de licitaciones públicas. Por ejemplo, en el
programa de investigación y de demostración alemana «Solarthermie
2000», todos los datos se referían al área «activa» del absorbedor.

5.2 Tipos de captadores
En el pasado, para fabricar captadores, a veces se solían pintar de negro
radiadores comunes de placa plana , los cuales se protegían con una
cubierta transparente y se instalaban en el tejado de una forma más o
menos profesional. Además de estos captadores de fabricación casera,
surgió un número de tipos diferentes, a veces marcadamente experi-
mentales. Algunos de los diseños resultaron ser inapropiados, desapa-
reciendo rápidamente del mercado, pero no sin antes dejar en la
opinión pública una desfavorable impresión . Algunos de estos diseños
antiguos se describirán en los apartados 5.4 y 5.5. La figura 5.8 muestra
un ejemplo típico del año 1980.

139
5. Ca pta do res solares

Figura 5.8 Captador plano de 1980 con cubierta de metacrilato.

El captador plano que se muestra en la figura 5.8 corresponde básica-
mente, excepto por la cubierta de metacrilato y una lámina de plástico
secundaria en el interior, al diseño actual de los captadores planos.
A pesar de la estandarización de los diseños, algunas veces se pueden
conseguir en el mercado actual captadores que son claramente dife-
rentes de los habituales.

5.2.1 Captadores planos estándar
En los captadores planos, el absorbedor está protegido contra las pérdi-
das térmicas por medio de un material de aislamiento, generalmente
lana mineral y una cubierta transparente de vidrio. Actualmente, en
los captadores de alta calidad se emplea para la cubierta transparente
el llamado «vidrio solar», de bajo contenido en hierro, endurecido, de
alta transmitancia y de reflectancia baja . Para el marco se suele usar
aluminio, y para la parte posterior se usan materiales de aislamiento
térmico laminados con aluminio, telas asfálticas o láminas de aluminio,
de acero inoxidable o de acero galvanizado. También se pueden em-
plear chapas embutidas de aluminio o acero inoxidable para fabricar
la carcasa .
Con respecto al diseño, se distingue entre captadores de pequeño ta-
maño completamente prefabricados (aproximadamente 2 m 2 ) y cap-
tadores grandes (de 5 m 2 a 12 m 2 ) . Debido al peso de los captadores
grandes la cubierta transparente se coloca sólo después de la instala-
ción de la carcasa en el tejado, o las unidades completas se llevan a su
emplazamiento por medio de una grúa .

140
5.2 Tipos de captadores

El porcentaje en el mercado alemán de captadores planos destinados
al sector de A.C.S. es del 85 %-90 %, mientras que en España es de más
del 95 %.

Figura 5.9 Captador «pequeño» integrado en la cubierta, de Roto Frank Bauelemente.

Figura 5.10 Captador «grande» integrado en la cubierta, de So/vis Energiesysteme.

141
S. Captadores solares

Entre las ventajas de los captadores planos caben mencionar las
siguientes:
• Estructura robusta y sencilla.
• Suficientemente contrastado desde un punto de vista técnico.
• Relación favorable entre el precio y el rendimiento.
• Atractivo desde un punto de vista estético, debido a las superficies
planas.
Los captadores se diferencian entre sí por muchas de sus características :
la forma, el recubrimiento de los absorbedores, el diseño hidráulico in-
terno, el valor de la pérdida de carga, forma de las conexiones, espesor
y calidad del aislamiento, la carcasa, cubierta transparente, juntas, así
como por su proceso de fabricación, o inclusive por los sistemas de
montaje, estética y vida útil. Algunas de estas características se
tratarán en los siguientes apartados.

5.2.2 Tipos especiales de captadores planos

Captadores de aislamiento térmico transparente {TIM}
Este tipo de captador presenta, en vez de vidrio, una cubierta transpa-
rente con propiedades aislantes. El aislamiento transparente (en inglés,
Transparent lnsulation Material, TIM) es un material en forma de panal
de abeja, diseñado con el fin de permitir la transmisión de la radiación
solar y disminuir al mismo tiempo las pérdidas térmicas a través de su
cara anterior. Estos captadores pueden llegar a obtener rendimientos
altos, así como temperaturas de estancamiento muy elevadas. Por tal
razón, las rigurosas exigencias con respecto a las características tér-
micas del aislamiento transparente son difíciles de cumplir. Los capta-
dores de aislamiento transparente son total más caros y pesados que
los convencionales, lo cual se debe a la mayor cantidad de material
empleado en su fabricación . Este tipo de captador todavía no se fabrica
en serie y, por consiguiente, no está disponible en el mercado.

Otros tipos
Entre los tipos «exóticos» de captadores disponibles en el mercado están,
por ejemplo, aquellos en los que el ángulo de las aletas del absorbedor
puede girarse mediante una cadena. Otros diseños algo fuera de lo
común son los captadores con área del absorbedor aumentada, los de
construcción semiesférica o algunos modelos con persianas incorpora-
das para tapar el captador. Es recomendable que se comprueben las
propiedades indicadas, sobre todo en caso de fabricación exclusiva, y
si surgen dudas, es mejor que se consulte a un laboratorio de ensayos
(las direcciones aparecen en el Apéndice), además de exigir los informes
de ensayo descritos en el apartado 5.9.

142
5.2 Tipos de captadores

5.2.3 Captadores de tubos de vacío
Con el fin de reducir las pérdidas térmicas por conducción y convec-
ción entre el absorbedor y la cubierta de vidrio, en los tubos de vacío se
elimina el aire modo semejante a como se hace entre las paredes de
los termos. El grado de vacío desempeña un papel fundamental para
la disminución de las pérdidas térmicas.
La figura 5.11 muestra que la presión se ha de reducir a un valor consi-
derablemente inferior al de la presión atmosférica, con el fin de lograr
disminuir significativamente los coeficientes de pérdidas térmicas del
captador. En una variante de captadores de tubos de vacío, del fabri-
dnte Schott (figura 5.15), los tubos se llenan con xenón para así lograr
esta reducción de las pérdidas térmicas con un grado de vacío menor,
ya que los grados de vacío moderados salen más económicos, contri-
buyendo así a ahorros considerables en la producción.

12

10 " 10·1 10 ° 10 1 10 2
Presión (kPa)
Argón - - Criptón - - Xenón

Figura 5.11 Coeficiente lineal de pérdidas térmicas de las diferentes variantes del captador
de tubos de vacío tipo Schott.

Ya que los captadores de tubos de vacío son capaces de alcanzar tempe-
raturas considerablemente superiores a las de los captadores planos,
la carga térmica sobre el aislamiento de las tuberías, el sensor de con-
trol y el fluido de trabajo puede resultar alta. El aislamiento de las
tuberías cercanas a los captadores de tubos de vacío debe ser resistente
de forma estable a temperaturas por encima de los 150 ºC. En las ins-
talaciones provistas de tubos de vacío de flujo directo, sólo se permite
el empleo de un fluido de trabajo que haya sido aprobado explícita-
mente para su uso con este tipo de captadores, por lo que siempre hay
que cerciorarse que el producto cumple dicho requisito.
Las técnicas de conexión para las tuberías del circuito primario deben
ser aptas para resistir temperaturas de hasta 160 ºC. Por ello, no es acon-
sejable que para las tuberías de cobre se utilice la soldadura blanda .
Además, hay que tener en cuenta de que se puede producir la vaporiza-

143
5. Ca ptadores solares

ción del fluido de trabajo en cualquier parte de las tuberías del circuito
primario, en particular a presiones bajas y temperaturas elevadas.

Ventajas de los tubos de vacío
• Pueden alcanzar temperaturas de trabajo superiores a las de los
captadores planos. De este modo pueden suministrar calor para
procesos industriales y para climatización solar con mayores
rendimientos.
• Pérdidas térmicas reducidas en comparación con los captadores
planos, debido a un mejor aislamiento térmico.

Inconvenientes de los tubos de vacío
• Temperaturas de estancamiento--ele-adas y altas cargas térmicas de
todos los materiales cercanos al campo de captadores, así como del
fluido de trabajo. En caso de estancamiento, la vaporización es
mayor que con captadores planos.
• Costes superiores de la energía solar útil obtenida a un nivel de tem-
peraturas de trabajo medio, debido a que el mayor rendimiento se
presenta únicamente a temperaturas de trabajo superiores.

Tubos de vacío de flujo directo
En este tipo de diseño el fluido de trabajo fluye directamente a través
del absorbedor dentro de los tubos de vacío. Debido a la transferencia
directa de calor es posible lograr un rendimiento elevado. En la mayoría
de las variantes de diseño, los absorbedores se pueden girar para poder
conseguir una mejor alineación con respecto al Sol en caso necesario,
por ejemplo, en el montaje en una fachada.

Cubierta de acero inoxidable

Anil lo de fijación

Tubos coaxiales por los
que circula el fluido
de trabajo Absorbedor selectivo

Elemento absorbedor de
moléculas (p.ej: hidrógeno)

Cubierta de vidrio

Figura 5.12 Sección de un tubo de vacío de flujo directo.

144
5.2 Tipos de captadores

Los tubos de vacío de flujo directo añaden una ventaja más a las gene-
rales comunes a todos los tubos de vacío, dado que su montaje puede
realizarse directamente sobre cubiertas planas (aunque sólo en regio-
nes con escasas nevadas), lo que significa que se podrán minimizar los
costes relativos a la estructura soporte. Por consiguiente, permiten
una mejor integración arquitectónica al ser menos llamativos. Esta
misma ventaja también la tienen a los captadores del tipo CPC, que se
analizan más adelante.

Tubos de vacío del tipo tubo de calor («heatpipe»)
En los tubos de vacío de este tipo, el absorbedor metálico está conec-
tado a un tubo de calor, el cual contiene una cantidad muy pequeña
de agua, u otro un fluido diferente según el rango de temperaturas
deseado. Este fluido se evapora en un vacío parcial, sube en forma de
vapor, se condensa en el condensador y regresa en forma líquida al inte-
rior del tubo. En el condensador el calor se transfiere al fluido de trabajo
del circuito primario.

Figura 5.13 Sección de un tubo de vacío tipo «heatpipe».

En contraposición a los tubos de flujo directo, este sistema requiere
una inclinación mínima del captador, que los fabricantes indican de
20° a 30°.
Si la temperatura del condensador es superior a la temperatura de
evaporación del fluido en el tubo de calor, se origina una evaporiza-
ción total. Esto puede suceder en caso de estancamiento, por ejemplo
cuando no hay demanda de calor. En ese caso, no hay transporte de
calor hacia el condensador por parte del fluido en el tubo de calor. Esta
«autolimitación de temperatura» puede repercutir positivamente en
los sistemas que se exponen a frecuentes, pero cortas, fases de estan-
camiento. Si el absorbedor está en estado de estancamiento durante

145
5. Captadores solares

un período de tiempo considerable, entonces se alcanzará una tempe-
ratura muy elevada en el condensador, debido a la conducción térmica,
y por consiguiente también en el fluido de trabajo del circuito prima-
rio. Las temperaturas de trabajo de estos captadores son, en principio,
algo inferiores a las de los tubos de flujo directo, a causa de la transfe-
rencia de calor adicional entre el condensador y el fluido de trabajo.

Tubos de vacío tipo «Sydney» y captadores tipo CPC
El tubo de vacío tipo «Sydney» fue concebido como un tubo de vidrio
de doble pared, cuyo fin es evitar posibles pérdidas de vacío a través de
la conexión entre el metal y el vidrio que se produce en otros diseños
de tubos de vacío. En contraste con otros tipos de tubos de vacío, en
los «Sydney» la superficie absorbedora se halla directamente sobre el
tubo interior de vidrio. Debido al absorbedor cilíndrico que incorporan,
es necesario un reflector para aprovechar el área de aquél no alcanzada
por el sol. Estos reflectores se utilizan al mismo tiempo como concen-
tradores, y la unidad completa del captador se comercializa bajo el nom-
bre CPC (captador de concentración cilindro-parabólico compuesto).
La eficacia de los reflectores situados fuera del tubo de vidrio puede
disminuir con el tiempo debido a la influencia de la intemperie {véase
el apartado 5.6). Por tal razón, deberían verificarse y limpiarse los re-
flectores durante el mantenimiento, el cual debe realizarse de todos
modos.

o
Vidrio

Recubrimiento del
Reflector absorbedor

Absorbedor

Vacío

Figura 5.14 Sección de un tubo «Sydney» con absorbedorcircular.

Gracias a su bajo precio, este tipo de tubo ha logrado establecerse en
una buena posición en el mercado de las pequeñas instalaciones, a pe-
sar del rendimiento inferior comparado con otros tipos de tubos de
vacío.

146
5.3 Absorbedores

Hay que tener en cuenta que al hacer comparaciones entre los dife-
rentes tipos de captadores se debe considerar las diferentes definicio-
nes de las áreas (véase el apartado 5.1.4). Los captadores tipo CPC
ofrecen, por lo general, un área de apertura mayor debido al reflector,
pero un área del absorbedor relativamente pequeña.
Un nuevo desarrollo logrado por la compañía Schott-Rohrglas combina
el pffi:u:i.pio del tubo «Sydney» con un reflector en el interior del mismo.
En este tubo, el reflector se halla protegido de los efectos de la intemperie.

o:::::m:::::l Vidrio

Absorbedor

- Reflector

Fluido de trabajo - Vacío

Figura 5.15 Sección del tubo de vacío tipo Schott.

5.3 Absorbedores

5.3.1 Función y características
La energía en la radiación solar se convierte en calor en el a bsorbedor.
El fluido de trabajo circula a través de finos tubos, que forman parte
del absorbedor y transporta el calor obtenido hacia el acumulador o el
consumo.
El factor de eficiencia del captador, P, describe la relación entre la ener-
gía útil suministrada por un captador y la energía que podría suminis-
trar si el absorbedor estuviese a la temperatura media del fluido en el
captador.
Los tubos del absorbedor no deberían estar demasiado separados, a
fin de que la transferencia de calor desde la lámina metálica del absor-
bedor hacia el fluido de trabajo se lleve a cabo de forma óptima y uni-
forme sobre toda el área. En la práctica, se suele poner una distancia
entre los tubos de 100 mm a 120 mm, lo que representa un compro-
miso entre una transferencia de calor óptima, una baja capacidad tér-
mica, un gasto reducido de material y bajos costes de fabricación.

147
5. Captadores solares

Además, el absorbedor debe estar hecho de un material con buena
conductividad térmica, que no conviene que sea demasiado fino . Se
suelen utilizar láminas de cobre o aluminio de un espesor de unos
0,2 mm (en un rango de 0,15 mm a 0,3 mm). La conductividad térmica
del cobre es mayor que la del aluminio, que a su vez es considerable-
mente mayor que la d~ro o el acero inoxidable.
Otro aspecto importante es la buena transferencia de calor entre las
láminas metálicas del absorbedor y los tubos por los cuales circula el
fluido de trabajo, así como entre la pared de los tubos y el fluido de
trabajo. La transferencia de calor entre el tubo y el fluido depende, por
un lado, de las propiedades del fluido de trabajo (por ejemplo, las mez-
clas de glicol con agua poseen un calor específico inferior al agua pura)
y por otro lado, de las características del flujo. Cuando la circulación a
través del tubo pasa de un régimen turbulento a uno laminar se pro-
duce una caída drástica de la transferencia de calor. Si el caudal es in-
suficiente, se puede producir una pérdida considerable de eficiencia de
un absorbedor diseñado para un caudal elevado.
Además, debe garantizarse una circulación uniforme a través de todo
el absorbedor. Si no hay circulación a través de algunas partes del ab-
sorbedor, o si ésta es muy reducida, entonces la eficiencia del captador
disminuye de manera proporcional al tamaño del área carente de
circulación .
La distribución de la circulación en el absorbedor depende de la rela-
ción entre la pérdida de carga en los tubos distribuidores y la pérdida
de carga en los tubos finos del absorbedor.
La pérdida de carga en los tubos distribuidores debe ser como máximo
del 20 % al 30 % de la pérdida de carga en los tubos finos del absorbe-
dor. Si se cumple esta regla, se podrá garantizar un flujo prácticamente
uniforme.
En las figuras 5.16 y 5.17 se muestran dos imágenes infrarrojas de un
absorbedor de aluminio tipo «roll-bond» con los conductos dispuestos
en forma de red . La parte posterior del absorbedor se muestra en la fi-
gura 5.18. El absorbedor, que estaba a una temperatura ambiente de
aproximadamente 20 ºC, se conectó a una tubería de agua caliente a
60 ºC-62 ºC. Su entrada está en la parte inferior derecha y su salida en
la parte superior izquierda . En la primera prueba, el caudal específico
quedó establecido en 22 l/(m 2 · h) y en la segunda, en 65 l/(m 2 ·h). Las
respectivas imágenes infrarrojas se tomaron después de unos 20 minu-
tos, o sea, después de haberse alcanzado las condiciones de equilibrio.

148
5.3 Absorbedores

H.IO
40.H

Figura 5.16 Temperatura de la superficie de un absorbedor de aluminio tipo «roll-bond»
con un caudal de 22 l/(m 2 · h}.

U.H
......

Figura 5.17 Temperatura de la superficie de un absorbedor de aluminio tipo «roll-bond»
con un caudal de 65 l/(m 2 · h).

Se puede ver claramente que con el caudal específico bajo (figura 5.16)
la circulación a través del absorbedor no es uniforme. La parte inferior
izquierda sólo alcanza una temperatura de aproximadamente 40 ºC.
Se debe considerar que la causa de este nivel tan bajo de temperatura
es más bien la propia conducción térmica en el aluminio, en vez de la
circulación del fluido caliente. Este absorbedor no es apropiado para
tales caudales. Un flujo uniforme sólo se puede alcanzar si el caudal
específico sobrepasa los 60 l/(m 2 ·h}. (Figura 5.17).

149
5. Captadores solares

Figura 5.18 Parte posterior de un absorbedor de aluminio tipo «ro/1-bond» con conductos
dispuestos en forma de red.

5.3.2 Materiales y tipos de absorbedores
A partir de los años 80, comenzó a utilizarse una amplia variedad de
materiales y de tipos de diseño para la fabricación de absorbedores.

Acero
• Absorbedores de acero tipo serpentín, que se producían repujando
dos serpentines en dos placas de acero que luego se soldaban entre
sí.
• Absorbedores de acero de chapa embutida, confeccionados con
láminas de acero soldadas por puntos y a las que lu_ego se les daba
abombamiento.

Figura 5.19 Parte posterior de un absorbedor de acero de chapa embutida.

150
5.3 Absorbedores

Los absorbedores de chapa embutida han demostrado ser bastante
susceptibles a la corrosión. En algunos casos ésta resultó ser tan fuerte
que incluso se originó una perforación en la pared (figura 5.19). Estos
daños se produjeron, especialmente, en instalaciones en las que los inhi-
bidores de corrosión en el fluido de trabajo se habían degradado, o bien
cuando los absorbedores no estaban permanentemente llenos de fluido,
como en el caso de sistemas de vaciado automático («drain-back»),
donde la corrosión tuvo lugar a pesar de que el circuito se había llenado
de nitrógeno. Los absorbedores de chapa embutida son siempre vul-
nerables a la corrosión , ya que en los puntos de soldadura se forman
grietas estrechas en las que no logra entrar el fluido y, por lo tanto, no
están protegidos por los inhibidores de corrosión.

Figura 5.20 Daños por corrosión (perforación en la pared} en un absorbedor de acero.

Por lo general, los absorbedores de acero no han tenido mucho éxito y,
por lo tanto, su oferta hoy día en el mercado es muy escasa.

Acero inoxidable
• Tubo de acero inoxidable en forma de serpentín introducido entre
dos láminas de aluminio con los repujados semicilíndricos corres-
pondientes. Posteriormente, las láminas y los tubos se unen entre sí
con un cemento especial.
Los absorbedores provistos de tubos de acero inoxidable pegados entre
dos láminas de aluminio previamente repujadas no mostraron ninguna
corrosión. Sin embargo, tuvo lugar alguna pérdida de contacto entre
las láminas y los tubos, puesto que el adhesivo no era estable, dando
lugar a una disminución considerable del rendimiento. Las uniones
con adhesivo de este tipo ya no se usan actualmente, por lo que tales
defectos ya no deberían aparecer.

151
5. Captadores solares

Figura 5.21 Parte posterior de un absorbedor de aluminio, con tubo de acero inoxidable en
forma de serpentín integrado.

Aluminio
• Absorbedor de aluminio tipo «roll-bond» fabricado con dos placas
de aluminio, en las que se marca la red o circuito por el que va a
circular el fluido, comprimiéndose luego fuertemente entre sí, de
manera que quedaban unidas en toda la superficie excepto en las
áreas correspondientes a la red marcada . Los conductos de circu-
lación dispuestos según dicha red , se forman posteriormente
insuflando aire a alta presión que actúa en las áreas no unidas,
deformándolas hasta conseguir un cierto abombamiento de las
mismas.
• Absorbedor de aluminio tipo «heat-pipe» con intercambiador de
calor-condensador de acero inoxidable.
• Absorbedor de láminas de aluminio, las cuales se pegaban, se suje-
taban con abrazaderas o se juntaban a gran presión a los tubos por
los cuales circulaba el fluido de traba jo. Estos tubos estaban hechos
de otros materiales como cobre o acero inoxidable. Los tipos de con-
figuración de los tubos eran de parrilla o de serpentín.
En el caso de que el fluido de trabajo entre en contacto directo con el
aluminio, como por ejemplo suele suceder con los absorbedores tipo
«roll-bond», en las instalaciones mixtas con varios materiales en el cir-
cuito primario hay que prestar atención especial a que los inhibidores
de corrosión contenidos en el fluido de trabajo sean los adecuados.
Además, se deben evitar espacios o grietas estrechos entre el aluminio
y los demás materiales. El uso de los absorbedores de aluminio en com-

152
5.3 Absorbedores

binación con fluidos que contienen inhibidores apropiados ha demos-
trado no dar problemas de corrosión, pudiéndose admitir una ligera
presencia local de la misma en el interior de los absorbedores, gracias
al espesor relativamente grande de la pared.
No obstante, en los absorbedores íntegramente de aluminio aparecie-
ron daños en los casos en que fueron tratados de manera incorrecta
previamente a su instalación, como el ser almacenados al aire libre sin
que se hubieran sellado las conexiones de entrada y salida. Por lo que
podían penetrar contaminantes del aire y humedad en el interior del
absorbedor e iniciar el proceso de corrosión . No obstante, si el aluminio
se trata correctamente, resiste bien la corrosión.
A pesar de todo, hoy día los absorbedores de aluminio tipo «roll-bond»
se emplean en muy raras ocasiones.

Figura 5.22 Parte posterior de un absorbedor de aluminio tipo «ro/1-bond», con conductos
paralelos.

Figura 5.23 Parte posterior del absorbedor de aluminio, con tubos de cobre en forma de
serpentín sujetos con abrazaderas.

153
5. Captadores solare s

Los absorbedores de placa de aluminio y tubos de acero inoxidable o
de cobre son actualmente los más comunes. No han sido observados
daños que impidieran un buen funcionamiento en este tipo de absor-
bedores, salvo corrosión de carácter localizado en la superficie de las
placas de aluminio.

Cobre
• Conductos recubiertos con cobre en láminas de aluminio.
• Absorbedores con tubos de cobre unidos con láminas de cobre o de
aluminio.
En conclusión, los daños de corrosión causados en los absorbedores fue-
ron relativamente escasos. Además , la corrosión , por lo general, afectó
a los materiales del absorbedor o a diseños ya en desuso. Los absorbe-
dores fabricados conforme a la técnica actual no presentaron ningún
tipo de daños corrosivos que pudieran afectar a su buen funciona -
miento, incluso después de haber estado en servicio durante 20 años.

5.3.3 Tipos y materiales de absorbedores actuales
Hoy día se usa el cobre en la mayoría de los captadores para los tubos
distribuidores y los tubos finos del absorbedor. Igualmente, las láminas
del absorbedor están hechas de cobre o aluminio; raras veces se em-
plea acero para este fin . Se suele usar acero inoxidable o plástico sólo
en aplicaciones en las que un medio agresivo fluya directamente a tra-
vés del absorbedor, como por ejemplo, el agua de las piscinas.
Los diseños actuales más representativos se describen a continuación.

Absorbedores tipo serpentín
En ellos, todo el fluido de trabajo pasa por un solo tubo en forma de
serpentín (figura 5.21) . Este tipo de absorbedor tardó en imponerse
debido a su mayor pérdida de carga y a las dificultades en su fabrica-
ción . Sin embargo, se han ex pandido recientemente gracias a sus ven-
tajas en el conexionado (por ejemplo, en las instalaciones de bajo
flujo) . Los argumentos a favor de su uso serían :
• Fabricación sencilla .
• Es posible el conexionado en paralelo de muchos captadores.
• Es factible la operación de captadores individuales bajo condiciones
de bajo flujo.

Absorbedores tipo parrilla
Debido al uso extendido de las aletas absorbedoras, el absorbedortipo
parrilla ha logrado una cuota mayor de mercado que el de tipo ser-
pentín, a pesar de la mayor dificultad que requiere su fabricación. En
este diseño varios tubos finos en paralelo, unidos a tubos de distribu-

154
5.3 Absorbedores

ción en cada extremo del captador, se combinan para formar una dis-
posición en forma de parrilla . También se emplea para los captadores
de circulación por termosifón, debido a la baja pérdida de carga.
Existen en el mercado diversas variantes de conexionado interior de
las aletas, tanto en paralelo como en serie. Hasta 1995 la mayor parte
de los absorbedores se habían fabricado con aletas. Hasta principios
de los años 90, los absorbedores con lámina de aluminio y tubos de cobre
provenientes de Suecia bajo el nombre «Sunstrip» prepararon el camino
a los denominados absorbed ores selectivos. La caída de precios del cobre,
la mejora de los métodos de fabricación, así como su mayor conducti-
vidad térmica , llevaron a un uso creciente de los absorbedores de cobre,
dando como resultado un aumento del rendimiento de los captadores.
Por razones técnicas de fabricación, así como en la aplicación del recu-
brimiento y, sobre todo, debido al gran número de captadores de fabri-
cación casera, se empleaban principalmente las aletas estrechas de
cobre. Una creciente profesionalización en la producción de captadores
trae como consecuencia que estas aletas estén perdiendo rápidamente
popularidad, a causa de las dificultades para su producción. Su empleo
en el futuro quedará reducido a los captadores tubulares y a los capta-
dores de gran tamaño, fabricados en pequeñas series de producción,
al igual que en el caso de captadores de fabricación especial para inte-
gración arquitectónica.

Figura 5.24 Captador con absorbedor tipo parrilla con aletas individuales.

Actualmente, tanto los absorbedores tipo parrilla como los de tipo ser-
pentín se fabrican predominantemente empleando láminas metálicas
del tamaño del absorbedor completo, en vez de con aletas individuales.

Figura 5.25 Absorbedor con una única lámina metálica.

155
5. Captadores solares

Figura 5.26 Absorbedor con aletas individua/es.

En resumen, sus ventajas serían:
• Posibilidad de bajas pérdidas de carga en captadores individuales (la
pérdida de carga depende de los diámetros de los tubos empleados
y del conexionado de las aletas en paralelo o en serie) .
• Posibilidad de uso en sistemas por termosifón.
• Versatilidad para el conexionado del campo de captadores.

Absorbedores con circulación sobre el área completa
Bajo este concepto, el flujo pasa por la totalidad del absorbedor. Los
tubos o conductos poseen una pequeña distancia entre sí, que puede
escogerse libremente. Debido a su gran número, los tubos individuales
pueden tener diámetros muy pequeños. Los absorbedores con circula-
ción por toda el área, por lo general, se fabrican con uniones extensas,
por ejemplo mediante dos placas de acero inoxidable, juntándolas por
presión o soldadura láser (absorbedor de chapa embutida). Estos absor-
bedores sólo pueden ser manipulados usando dispositivos especiales,
dado que su manejo y fabricación son más exigentes que en el caso de
absorbedores con aletas.
Los mecanismos de transporte de calor convectivo, como suele suceder
entre las aletas individuales ligeramente superpuestas en un absorbedor
tipo parrilla, se evitan en los de área completa y, por consiguiente, es
posible alcanzar rendimientos mayores. Las presiones nominales de los
mismos están limitadas para garantizar la estabilidad de la unión y de
las láminas, siendo de unos 3 bares. Este tipo de absorbedor sólo seco-
mercializa por unos pocos fabricantes, aunque su interés va en aumento.

156
5.4 Recubrimientos del absorbedor

5.4 Recubrimientos del absorbedor

5.4.1 Función del recubrimiento del absorbedor
Como las superficies de metal reflejan la luz en un grado relativamente
elevado, es necesario proveer a los absorbedores de metal de un recu-
brimiento de absortancia (a) alta para las longitudes de onda corta de
la radiación solar. Por este motivo, en los inicios de la tecnología solar
térmica se usaban pinturas solares negras sin propiedades selectivas,
especialmente desarrolladas para este propósito. Luego, empezaron a
usarse los denominados recubrimientos selectivos. Éstos presentan la
ventaja con respecto a las pinturas solares de tener una emisividad (e)
altamente reducida para las longitudes de onda larga en que emite el
absorbedor y, por consiguiente, conducen a una disminución de las
pérdidas térmicas. Actualmente, los mejores resultados se logran con
los denominados CERMET (óxidos de metal en una matriz cerámica),
con una reducción apreciable de la emisividad (figura 5.27).
En general, una alta absortancia en las longitudes de onda corta de la
radiación solar y, al mismo tiempo, una baja emisividad en las longitudes
de onda larga, caracterizan un absorbedor selectivo eficiente.
Para entender el funcionamiento de una superficie selectiva hay que
tener en cuenta que cuando llega la radiación de una determinada
longitud de onda a cualquier cuerpo, ésta o bien se absorbe, o se trans-
mite, o se refleja . Esto es lo mismo que decir que la suma de las pro-
porciones de la radiación incidente que se absorben, se transmiten y se
reflejan correspondientes a esa longitud de onda es igual a la unidad
(a+<:+p=l). Para cuerpos opacos a una longitud de onda dada, dicha
igualdad se transforma (ya que <:=O) en a=l-p (figura 5.28). Por otra
parte, como para cualquier longitud de onda la absortancia a es idén-
tica a la emisividad E del cuerpo (proporción entre la radiación emitida
por el cuerpo a esa longitud de onda y la que emitiría un emisor perfecto
-cuerpo negro- a igual temperatura) a esa misma longitud de onda (Ley
de Kirchoff), la igualdad se transforma en a= 1- p=c.
En el caso de un cuerpo que esté a una temperatura de 200 ºC, el 99 %
de la radiación se emite a longitudes de onda mayores que 2,5 µm. Por
otro lado, el 98 % de la radiación solar incide en longitudes de onda
menores a este valor. De esta manera, una minimización de la emisivi-
dad a longitudes de onda por encima de 2,5 µm no impide una absor-
ción óptima de la radiación solar. Por eso, se hace posible diseñar
superficies de tal manera que la radiación solar se pueda absorber con
longitudes de onda por debajo de dicho valor, con una absortancia de
0,95 (promediada para todas las longitudes de onda del espectro solar),
y que al mismo tiempo se pueda reducir en gran parte las pérdidas
térmicas por radiación del absorbedor si tiene una emisividad a longi-
tudes de onda larga de 0,05 a 0,2 (promediada para todas las longitu-

157
5. Captadores solares

des de onda de emisión del cuerpo negro a la temperatura del
a bsorbedor).
Esta capacidad de independizar dos variables, o sea, la alta absortancia
de la radiación solar y la baja emisividad, ha motivado a que estas super-
ficies se suelan calificar de selectivas.

Lámina de cobre Pintura negra Cromo negro CERMET

Figura 5.27 Absortancia, reflectancia, emisividad y energía útil de diversas superficies.

%

100 Reflectancia

Emisividad

o
o 2,5 5
Longitud de onda en µm

Figura 5.28 Espectro típico de absorción y emisión.

5.4.2 Recubrimientos del absorbedor utilizados en el pasado
En Alemania se llevaron a cabo investigaciones sobre los recubrimientos
del absorbedor de los captadores instalados en los años 80 dentro del
marco del programa de investigación «Programa de Inversión Futura».
Se utilizaron los siguientes recubrimientos:
• Pinturas solares (no selectivas) .
• Óxido de aluminio pigmentado con níquel sobre el aluminio
(selectivo).
• Cromo negro con capa intermedia de níquel sobre el cobre
(selectivo).
• Cromo negro aplicado directamente sobre el cobre (selectivo).

158
5.4 Recubrimientos del absorbedor

• Óxido de cobalto/ sulfuro de cobalto (selectivo) sobre lámina de
acero.
• Esmalte con propiedades selectivas sobre el acero.
Los resultados de las investigaciones sobre estos recubrimientos del
absorbedor, después de unos 15 ó 20 años de uso en los captadores, se
resumen a continuación . Más información detallada se podrá hallar
en /11/.
Se efectuaron medidas de la emisividad y absortancia de los absorbe-
dores seleccionados. Los resultados de estas mediciones espectrales
muestran las curvas de la absortancia y la emisividad para longitudes
de onda entre 0,38 µm y 50 µm . Las medidas se realizaron con ayuda
de un espectro solar artificial de un cuerpo negro, mientras el absorbe-
dor se hallaba a una temperatura de 100 ºC (373 K) . Los valores medios
de la absortancia y de la emisividad se calcularon mediante integración
ponderada de las mediciones sobre el espectro.

Absorbedores no selectivos
La absortancia de los absorbedores revestidos con pintura solar no se-
lectiva se hallaban en un nivel de 0,95 después de, por lo menos, 15
años de operación. Esto significa que la absortancia no había dismi-
nuido. Sin embargo, la emisividad de los viejos captadores se hallaba
entre 0,90 y 0,95. No está claro si se produjo un deterioro de estas super-
ficies o si los valores se hallaban inicialmente en este alto nivel. Sólo
pudieron medirse valores un poco mejores, de aproximadamente 0,85,
en un captador no selectivo algo más nuevo (con 8 años de servicio).
Cabe destacar que los recubrimientos de los absorbedores no selec-
tivos mostraron poca o ninguna disminución de su rendimiento, como
indican las comparaciones hechas con los nuevos absorbedores del
mismo tipo. Con respecto al rendimiento medio anual del sistema solar,
una ligera disminución de las propiedades del absorbedor tiene baja in-
fluencia, como se puede demostrar al usar modelos de simulación.

Absorbedor selectivo con recubrimiento de óxido de aluminio
pigmentado con níquel
Se pudieron analizar dos diferentes marcas de captador, ambas con
absorbedores de aluminio y recubrimientos selectivos hechos de óxido
de aluminio pigmentado con níquel («roll-bond» de aluminio y absor-
bedores «Sunstrip»). En muchas partes de ambos absorbedores, los recu-
brimientos estaban cubiertos de numerosas manchas blancas,
producto de la corrosión del óxido de aluminio. Como resultado de la
corrosión se formó hidróxido de aluminio, lo que indica que la super-
ficie absorbedora tuvo que haberse humedecido con frecuencia, pro-
bablemente debido al agua de condensación. El agua proveniente de
la película de humedad penetró en el óxido de aluminio poroso en el

159
5. Captadores solares

recubrimiento selectivo y alcanzó entonces al aluminio del absorbe-
dor, causando en parte una ligera corrosión y formando el hidróxido
de aluminio. Este último, a su vez, se difundió a través de los poros por
la superficie del absorbedor. Se sabe que este recubrimiento selectivo
es sensible a la humedad. La figura 5.29 muestra dos áreas de un ab-
sorbedor de aluminio tipo «roll-bond» que poseen diferentes grados
de defectos de recubrimiento. La absorción y el comportamiento de la
emisión constituyeron temas de investigación de estas dos áreas. Los
resultados se muestran en la figura 5.30.

Figura 5.29 Áreas fuerte y débilmente degradadas del absorbedor de aluminio tipo
«roll-bond» con un recubrimiento selectivo de aluminio pigmentado con níquel.

1,0 1,0
<:j
ro 0,9 0,9 "'
·e; -o
e ro
..... 0,8
ro 0,8 5·¡;:;
~
..D 0,7 0,7 E
<J: LI.J

0,6 0,6

0,5 0,5

0,4 0,4

0,3 0,3

0,2 0,2

0,1 _I (x =0.93
a=0,83
j 0,1

0,0 0,0
0,5 1 2 5 10 20
Margen de medidas de la absortancia Margen de medidas de la emisividad

Longitud de onda en µm
Área débilmente degradada - - Área fuertemente degradada

Figura 5.30 Absortancia y emisividad en el área fuertemente degradada y en el área
débilmente degradada de la superficie del absorbedor.

160
5.4 Recubrimientos del absorbedor

La absortancia equivale a 0,93 para la prueba del área débilmente de-
gradada y 0,83 para la del área fuertemente degradada. Ambas prue-
bas mostraron valores máximos de emisividad a longitudes de onda
de 3 µm, 6 µm y 9 µm en el espectro infrarrojo. Sin embargo, éstos eran
marcadamente menores en el caso de la prueba del área débilmente
degradada a 6 µm y 9 µm. Estos valores máximos son típicos de la for-
mación de hidróxido de aluminio debido a la corrosión . Los valores
medios de la emisividad fueron 0,23 con degradación débil y 0,35 con
degradación fuerte.
A pesar de la degradación claramente demostrada del recubrimiento
del absorbedor, el efecto selectivo sigue activo en estos captadores,
aunque se haya debilitado en gran medida. Las curvas de rendimiento
y los cálculos comparativos con otros captadores relativamente nue-
vos indican que el rendimiento de los captadores ha disminuido sólo
levemente debido a la degradación del recubrimiento selectivo. Esto
causa solamente una reducción del rendimiento medio anual de la
instalación solar de un 1 %-2 % (relativo), dependiendo de las tempe-
raturas de trabajo.
Debido a la sensibilidad a la humedad, que provoca efectos conco-
mitantes como se ha explicado, este revestimiento se utiliza poco
actualmente.

Absorbedor selectivo con recubrimiento de cromo negro, con y sin
recubrimiento intermedio de níquel sobre cobre
Los recubrimientos de cromo negro aún siguen usándose en la actuali-
dad. El material de base para el recubrimiento es el cobre. En el pasado
se intentó aplicar cromo negro a los absorbedores de aluminio, sin em-
bargo, esto no resultó exitoso por razones de dificultades técnicas en
la producción.
Los absorbedores de captadores planos se hallan protegidos del proceso
de oxidación gracias a una capa de níquel en el recubrimiento; si no
fuera así, la capa de cromo negro se despegaría al oxidarse el cobre. En
el caso de los captadores de tubos de vacío, en cuyo interior es imposi-
ble la oxidación debido a la falta de oxígeno, se puede renunciar a la
base de níquel y aplicar el cromo negro directamente sobre el cobre.
En vista a que las propiedades de emisión están ligeramente afectadas
por la capa de níquel, los recubrimientos de cromo negro aplicados direc-
tamente sobre el cobre poseen, por lo general, mejores valores espec-
trales que cuando se aplican sobre el níquel.
Los recubrimientos estudiados al cabo de unos seis años de funciona-
miento mostraron una impresión visual excelente. No se pudieron no-
tar señales de envejecimiento.

161
S. Captadores solares

El resultado de las mediciones se indica, para uno de los absorbedores,
en la figura 5.31. El comportamiento de emisión y absorción de la parte
trasera del absorbedor (cobre puro) también se señala en esta figura,
con fines comparativos. La absortancia, justamente por debajo de
0,96, y la emisividad de 0,11, se hallan en el nivel que se espera nor-
malmente en un estado nuevo, y esto después del transcurso de seis
años.
Por esta razón se puede suponer que son pocos los daños debido al en-
vejecimiento. Los reducidos valores correspondientes a la absortancia
y emisividad de la parte posterior del cobre son similares a cuando el
absorbedor era nuevo.

1,0 1,0
(:j 0,9 0,9 "'
"U
"'
·e; "'
e
"'o
t
0,8

0,7
i
!'
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0,4 0,4

0,3 0,3

0,2 0,2

0,1 1 0,1

0,0 -'-..-~~~~-------~-~~-~ "'"--~--+- 0,0
1 10
Longitud de onda en µm
Parte delantera del absorbedor a= 0,9S7, E (373 K) = 0,107
Parte trasera del absorbedor E (373 K) = 0,119

Figura 5.31 Absortancia, a,y emisividad, E, de un absorbedor de cobre de seis años con un
recubrimiento de cromo negro sobre níquel.

El captador de tubos de vacío que fue estudiado tenía absorbedores de
cobre con cromo negro aplicado directamente sobre el absorbedor. La
absortancia obtenida por medición fue de 0,92 a 0,93, y la emisividad
de 0,05 a 0,07. Los valores de los tubos nuevos indicados por el fabri-
cante eran: a=0,90 a 0,95 y E=0,05. Por tanto, los valores ópticos aún
se hallaban como al principio, incluso al cabo de 20 años. En compara -
ción con el recubrimiento de cromo negro sobre níquel del captador
plano mencionado antes, los valores de emisividad resultaron, como
se esperaban, algo inferiores.
Los excelentes valores medidos en los viejos recubrimientos de cromo
negro y la impresión visual del absorbedor son prueba de la muy buena
durabilidad de este recubrimiento.

162
5.4 Recubrimientos del absorbedor

Absorbedor selectivo de acero con óxido de cobalto/sulfuro de
cobalto
Un tubo de vacío que había estado funcionando durante 15 años y otro
que se había almacenado durante el mismo período de tiempo, sin que
nunca antes hubiera tenido uso, fueron objeto de investigación.
En ambos tubos el vacío todavía subsistía. El recubrimiento del absor-
bedor causó una buena impresión visual, como lo confirmaron los resul-
tados de la medición. La absortancia se situó entre 0,91 y 0,94 para
ambos absorbedores y la emisividad resultó estar entre 0,04 y 0,07.
Los valores para el absorbedor nuevo facilitados por el fabricante eran :
a= 0,95 y E= 0,05. Por consiguiente, se puede constatar que no se pro-
dujo degradación de las propiedades selectivas del absorbedor durante
los 15 años de su empleo. No obstante, este recubrimiento ya no se
emplea en la actualidad.

Absorbedor selectivo de acero vitrificado
Los absorbedores vitrificados dejaron a menudo una mala impresión .
En ciertas partes, el esmalte se había desprendido y el acero se había
oxidado (figura 5.32). Con frecuencia, también se encontraba hollín en
los bordes del absorbedor. Además, los colores de los absorbedores
parecían ser muy diferentes; algunos de un color verde-azulado-rojizo
oscuro y otros de un color amarillo-rojizo pálido. Por este motivo, se in-
vestigaron dos absorbedores (uno oscuro y otro claro).

Figura 5.32 Superficie del absorbedor con el recubrimiento de esmalte destruido y con
ligeros depósitos de oxidación.

163
5. Captadores solares

Los resultados de la investigación demostraron que la absortancia para
ambos absorbedores equivalía, aproximadamente, a 0,91. La emisivi-
dad, sin embargo, resultó estar entre 0,24 y 0,38 para el absorbedor
más oscuro y entre 0,56 y 0,2 para el más claro.
Ya que los absorbedores estaban sujetos a las mismas condiciones de
operación, se podrá suoner que las grandes diferencias en la selectivi-
dad de los dos absorbedores no estaban causadas por el envejecimiento,
sino más bien por motivos de variación en la calidad de su fabricación.
Los recubrimientos del absorbedor utilizados en el pasado han demos-
trado tener una muy buena durabilidad, a excepción del recubrimiento
de esmalte y, con ciertas restricciones, del de óxido de aluminio pig-
mentado con níquel, sensible a la humedad. Estos dos últimos produc-
tos ya no están en el mercado. Los resultados de estas investigaciones
indican que es posible fabricar recubrimientos para absorbedores que
posean buenas propiedades ópticas y simultáneamente ofrezcan una
alta estabilidad.

5.4.3 Recubrimientos de los absorbedores actuales
Entre los materiales de recubrimientos mencionados en el apartado
5.4.2, el único que se usa actualmente es el de cromo negro.

Níquel negro/cromo negro
En el proceso de recubrimiento continuo, una lámina de cobre en bobina
se hace pasar a través de varios baños con agentes disolventes y de
limpieza. Luego se aplican electrolíticamente níquel y/o cromo. En el
proceso de baño, los absorbedores completos se revisten consecutiva-
mente en diferentes baños individuales.
Estos recubrimientos galvánicos poseen buenas propiedades selecti-
vas. Los procesos de producción han probado en la práctica su eficacia
y estabilidad durante mucho tiempo.
Debido a que en el proceso de recubrimiento con baños de cromo y
níquel negro se incluyen pasos potencialmente tóxicos, es esencial
que se proteja el área de trabajo lo mejor posible.
El consumo energético para la producción de los recubrimientos de
cromo negro se sitúa, de acuerdo a los diversos fabricantes, entre
2,7kWh/m 2 y12,4 kWh/m 2 .

«Black Crystal» (Cristal negro)
Habiéndose limpiado la lámina de cobre, se deposita sobre ella una
capa de níquel y se reviste a su vez de cristales especiales (de composi-
ción no revelada}. Finalmente, se cubre con un vidrio fundido (en este
caso, se trata de un proceso galvánico). Los agentes disolventes y de
limpieza y los baños de níquel deben ser tratados química mente antes
de que se viertan como aguas residuales. Al tratar con vapores de aleo-

164
5.4 Recubrimientos del absorbedor

hol, es necesario que se tomen medidas preventivas en el área en donde
se rocíe el vidrio fundido.
Respecto al consumo energético, existen declaraciones contradictorias
por parte de los fabricantes y de los usuarios.

PVD (Deposición física en fase de vapor)
Un haz de electrones se dirige hacia un crisol que contiene el material
de recubrimiento, hallándose el conjunto en el interior de una cámara
de vacío que alberga la superficie que se ha de revestir. El material se
vaporiza y se deposita en la lámina de cobre, mientras que el oxígeno y
el nitrógeno se introducen a baja presión en la cámara de vacío. Los
absorbedores fabricados de este modo se ofrecen en el mercado bajo
las marcas denominadas «Tinox» y «Ecoselect».
En el caso del recubrimiento «Tinox>>, un recubrimiento adicional de
cuarzo sirve para ajustar el índice de refracción entre la capa y el aire.
La capa inferior, la cual se compone de titanio, nitrógeno y oxígeno,
establece un buen contacto con el cobre. Este tipo de recubrimiento
permite crear diferentes colores en la superficie del absorbedor, ajus-
tando los espesores de las capas. De este modo, también podrán fabri-
carse capas «no azules» del absorbedor dotadas de excelentes
propiedades selectivas.

Cuarzo 120 nm

100 nm
CERMET

Cobre 0,2mm

Figura 5.33 Radiación incidente y absorción sobre un recubrimiento selectivo tipo CERMET.

165
5. Captadores solares

Bombardeo catódico («sputtering»)
Este proceso se realiza en una cámara llena de argón . Para el bombar-
deo catódico en corriente continua se mantiene una diferencia de po-
tencial elevada entre el ánodo y el material de recubrimiento,
conectado como cátodo. Debido al campo eléctrico, los iones de argón
se aceleran hacia el cátodo, donde provocan el desprendimiento de
átomos de la superficie, o sea, que el cátodo se pulveriza (en inglés,
«sputtering»). Los átomos arrancados del cátodo se depositan sobre la
lámina de cobre. Los absorbedores que se fabrican con este proceso se
pueden encontrar en el mercado bajo los nombres de «Sunselect» (fa -
bricante: lnterpane) y «Sunstrip » (fabricante: Teknotherm).

Proceso PECVD
Además del recubrimiento sobre la base del proceso PVD (deposición
física en fase de vapor}, se aplica una capa adicional por medio de un
proceso CVD (deposición química en fase de vapor). En este proceso se
coloca en una cámara de reacción un compuesto químico volátil, que
contiene los componentes del recubrimiento necesarios, junto con el
absorbedor. El compuesto se descompone en la lámina de cobre calen-
tada y deposita una capa de elementos o compuestos inorgánicos.

Valores característicos de los recubrimientos de los absorbedores
actuales
Todos los recubrimientos de los absorbedores selectivos disponibles
actualmente tienen, sin excepción, una absortancia de 0,95 o más, en
el espectro solar. Los recubrimientos no selectivos, como pinturas sola-
res, presentan un absortancia entre 0,9 y 0,95.
La emisividad de los absorbedores selectivos disponibles hoy día está
entre 0,05 y 0,02. Sin embargo, las tolerancias de producción de los
productos individuales varían de manera considerable. Los recubri-
mientos que exigen una capa adicional en forma de sustrato (por
ejemplo, cromo negro sobre níquel} pueden alcanzar una emisividad
mínima de aproximadamente 0,11; en el caso de recubrimientos muy
finos como «Tinox» o «Sunselect», este valor equivale aproxima-
damente a 0,03. En la práctica, los valores de la fabricación en serie se
encuentran ligeramente por encima de este valor sumamente favorable.
En contraste, la emisividad de las pinturas solares no selectivas oscila
entre 0,85 y 0,95.

166
5.4 Recubrimientos del absorbedor

·-·•-1m••
Tekno-
therm

MIT
Sunstrip

Cromo
negro
0,95
±0,02

0,95
±0,02
0,15
±0,02

0,12
±0,02
-

dado
.
Níquel sobre
aluminio oxi-

Cromo negro
sobre níquel
Electro-
químico

Galvánico
continuo
.-..
Aluminio

Cobre
.


-

Batee Batee 0,95 0,12 Cromo negro Galvánico Cobre Sí
±0,02 ±0,02 sobre níquel continuo

GIBO GIBO 0,95 0,12 Cromo negro Galvánico Cobre Sí
±0,02 ±0,02 sobre níquel continuo

INCO Maxorb 0,97 0,11 Níquel negro Lámina Aluminio Sí
Alloys ±0,02 ±0,01 pegada

Energie Absorbe- 0,94 0,18 Cromo negro Galvánico Acero Sí
Sol aire dor solar ±0,02 ±0,04 sobre níquel continuo inoxida -
ble

Therma- Black ~0,95 SO,l Níquel Galvánico Cobre Sí
fin Crystal continuo
con cristali-
zación

Tinox Tinox 0,95 0,05 Tinox PVD Cobre Sí

Tinox Ecoselect 0,92 0,05 Tinox PVD Cobre Sí

lnter- Sunselect 0,95 0,05 Mezcla de Bombardeo Cobre Sí
pane materiales catódico

Tekno- Sunstrip 0,95 0,1 Níquel Bombardeo Aluminio Sí
therm new catódico

lkarus Absorbe- 0,95 0,1 a-c:H/metal PECVD Cobre Sin veri-
Solar dor2000 ficar

Sol el Sol el 0,98 0,08 Sin datos No hay Cobre Sin veri-
(Luz) datos ficar

Shiroki Absorbe- 0,96 0,03 Sin datos No hay Vidrio Sí
dorSyd- datos
ney

SCHOTI Sin datos Sin Sin Sin datos Bombardeo Vidrio Sí
datos datos catódico

Diversos 0,9 0,2 Proceso de Proceso de Aluminio/ Sí
provee- ±0,02 ±0,05 pintura pintura Cobre
dores

Tabla 5.3 Valores característicos de recubrimientos de los absorbedores disponibles
actualmente en el mercado.

Criterios de selección actuales y envejecimiento artificial
En base a la experiencia obtenida con las instalaciones solares más an-
tiguas y a la determinación del rendimiento de los absorbedores con
mucho tiempo de uso, se puede descartar actualmente la afirmación
de que los recubrimientos en los captadores planos no poseen una
durabilidad suficientemente buena .

167
5. Captadores solares

Prueba de durabilidad a largo plazo
Hasta la fecha, no se disponen de experiencias a largo plazo con estos
recubrimientos en las condiciones de funcionamiento real de las ins-
talaciones solares.
Con el fin de poder probar la durabilidad de los recubrimientos selec-
tivos sin la realización de pruebas de campo a largo plazo, se desa-
rrolló un procedimiento de ensayo en cooperación con diversos
institutos de investigación en el marco del «Task 10» (Tarea 10) de la
IEA (Agencia Internacional de Energía). Este procedimiento de ensayo
simula las condiciones ambientales, por ejemplo, el efecto de la tem-
peratura, la humedad, etc., sobre los recubrimientos selectivos. Mediante
la comparación con absorbedores envejecidos durante su utilización
normal, se desarrolló un ciclo de ensayos que permitió hacer el análisis
tanto de los recubrimientos antiguos como de los nuevos, con respecto
a su adecuación al uso diario bajo condiciones reales. Este ensayo de-
nominado «Task 10 Test» confirmó que el rendimiento de los recubri-
mientos equivalía a un 95 % del valor inicial, al cabo de 25 años de
servicio en el captador. El largo período de trabajo invertido en la si-
mulación de las condiciones exteriores garantiza que el procedimiento
de ensayos según «Tarea 10» ofrece actualmente al cliente una seguridad
razonable del comportamiento a largo plazo del recubrimiento, una
vez que se haya verificado con resultado positivo. Entre los responsables
de realizar los ensayos de la «Tarea 10» están, entre otros, el lnterna-
tional Technikum Rapperswil (ITR) de Suiza, el Frauenhofer lnstitut
(FhG-ISE) de Alemania y el Swedish National Testing y Research lnstitut
de Suecia. En la actualidad la norma ISO/CD 19952 T2 está en prepara-
ción, lo que implica la conversión en norma de los procedimientos de la
«Tarea 10». En casos necesario, los profesionales obtendrán los certifica-
dos de ensayo correspondientes por parte de los suministradores de
captadores y éstos, a su vez, de los proveedores de absorbedores.

5.5 Carcasa del captador

5.5.1 Tarea y función
En el caso de captadores planos, la carcasa envuelve al absorbedor y al
aislamiento térmico del captador, protegiéndolos de este modo de la
humedad y los daños mecánicos.
Si se trata de captadores de tubos de vacío, los propios tubos de vidrio
protegen al absorbedor, mientras que el vacío proporciona el aisla-
miento térmico.

168
5.5 Carcasa del captador

5.5.2 Carcasas de captadores usadas en el pasado
La tecnología solar de antaño usaba en su mayor parte marcos hechos
con perfiles de aluminio. No obstante, también se empleaban chapas
embutidas de acero galvanizado o de plástico, así como marcos perfi-
lados de plástico reforzado con fibra de vidrio {PRFV}.
No se notaron signos significativos de degradación en ninguna de las
carcasas hechas con perfiles de aluminio en el transcurso de los 15
años de servicio de estas instalaciones. Los marcos de plástico reforzado
con fibras de vidrio causaron también una buena impresión.
Cuando se empleaban chapas embutidas de acero galvanizado, la chapa
solía oxidarse a menudo, tanto en el exterior como en el interior (debido
a condensaciones dentro del captador), ya que la capa de zinc se había
consumido en algunas partes. Los captadores, debido a esto, tenían a
veces un aspecto impresentable, aun cuando no corría el peligro de
que la chapa embutida se fuera a oxidar completamente, ya que el
óxido sólo se formaba en la superficie (figura 5.34). Sin embargo, el
proceso de corrosión suele llevarse a cabo más rápidamente tras ha-
berse desgastado la capa de zinc. Por eso se pone en duda si todas las
chapas embutidas de acero galvanizado habrían resistido un período
adicional de 10 años sin que se hubieran producido daños sustanciales.

Figura 5.34 Corrosión en el exterior de una carcasa con chapa embutida de acero
galvanizado (con corrosión similar en el interior).

En algunos casos se pudo observar que la lámina metálica de la parte
trasera de los captadores estaba suelta, lo que permitía la penetración
de agua de lluvia, humedeciendo el aislamiento y causando corrosión
en los absorbedores.
En un tipo de captador, la cubierta delantera transparente se presionó
sobre el marco con perfiles de aluminio colocados sobre cada lado.
Éstos se atornillaron firmemente por medio de perfiles angulares en
cada una de las esquinas. También el absorbedor mismo se sujetó con

169
5. Captadores solares

tornillos al marco. En algunos de los captadores, los tornillos empleados
para sujetar el absorbedor se habían aflojado y se habían caído entre
el absorbedor y la cubierta. También los tornillos de unión de los perfiles
angulares se habían aflojado en parte {figura 5.35}.

Figura 5.35 Vista parcial de un marco de captador con perfiles angulares y sujeción de la
cubierta transparente delantera. El tornillo de sujeción del absorbedor está suelto en el
captador, la lámina desgarrada y hendida.

En el marco del captador se observaron deterioros a causa de puntos
débiles relativos a la fabricación, los cuales han podido eliminarse en
buena medida en los captadores actuales, siendo improbable que se
vuelvan a repetí r ta les defectos. Con respecto a la eva 1u ación de la vida
útil de los captadores actuales, la carcasa de los mismos se considera
ser menos problemática, con tal de que se empleen materiales de alta
calidad. Las chapas embutidas de acero galvanizado sólo son adecua-
das, según nuestra opinión, si se aplica una capa gruesa de zinc.

5.5.3 Carcasas de captadores actuales
En la actualidad, las carcasas que se fabrican para los captadores son
principalmente de aluminio. Si las paredes laterales y traseras sólo
constan de materiales delgados, por ejemplo el aislamiento laminado
con aluminio, se corre el peligro de que estas paredes puedan dañarse
durante el transporte o montaje. Esto no afecta mucho la función del
captador, con tal que los poros del aislamiento estén cerrados y que el
agua no logre penetrar en la carcasa . Sin embargo, la impresión visual
de los aislamientos laminados que hayan sufrido daños no es buena
en este aspecto, sobre todo en caso de que la pared posterior siga siendo
visible después de haberse realizado el montaje del captador {por
ejemplo, montaje al aire libre, sobre el suelo, en terrazas, azoteas, etc.).

170
5.6 Reflectores

En el caso de que se usen captadores planos para el montaje integrado
en la cubierta, se suelen utilizar también marcos de madera. Para este
diseño, es indispensable la protección de la misma, a fin de evitar la
penetración de humedad y de asegurar la inalterabilidad de la madera.
Por lo general, se termina cubriendo completamente la madera con el
marco metálico que se utiliza para establecer la unión con la cubierta.
El marco de madera debería estar protegido de las temperaturas eleva-
das del absorbedor mediante un aislamiento térmico lateral, para pre-
venir cargas térmicas excesivas en caso de estancamiento del captador.

5.6 Reflectores

5.6.1 Tarea y función
Los reflectores asumen la función de dirigir por reflexión una parte
adicional de la radiación solar, la cual, de otra manera, no incidiría en
la superficie del absorbedor. Así se consigue, o bien una irradiancia su-
perior sobre este último, o bien la incidencia de la radiación en partes
del absorbedor que no habrían sido irradiadas.
Reflectores natura les son, por ejemplo:
• Nubes blancas en el cielo.
• Agua o áreas de color claro (por ejemplo, grava blanca) delante del
campo de captadores.
Los reflectores utilizados en la tecnología solar pueden ser planos o cur-
vados ligeramente para fines de concentración, según los requisitos, y
se fijan por detrás del absorbedor. Ya que no es necesario un material
de aislamiento posterior para los captadores de tubos de vacío, conviene
proyectar por medio de un reflector la radiación que pasa por entre los
tubos hacia el lado del absorbedor que no está expuesto al sol. Esto se
aplica también al CPC descrito en el apartado 5.2.

5.6.2 Experiencia con los reflectores
En una casa solar de Freiburg-Tiengen (Alemania), se instaló un campo
de captadores de tubos de vacío. Estos captadores venían provistos de
un reflector de aluminio en el lado posterior que sirve para dirigir la ra-
diación que pasa por los tubos hacia el reverso del absorbedor. Los
efectos negativos más notables fueron el envejecimiento del reflec-
tor, con crecimiento parcial de musgos y líquenes sobre el mismo y la
parte posterior de los tubos. El sistema usaba captadores de tubos del
fabricante Philips.
La reducción del rendimiento del sistema, debido a la acumulación de
suciedad tras un período de servicio de unos 15 años, se estimó en
aproximadamente el 15 %, en comparación con el rendimiento que

171
5. Captadores solares

tenía poco después de su instalación . La reducción del rendimiento
puede ser mayor para un tubo individual. Dado que por su parte los tu-
bos de vacío (sin reflector) no mostraron indicios de envejecimiento en
las pruebas de laboratorio, la consecuencia lógica es que sin los reflec-
tores no se habría originado esta disminución del rendimiento . Por
otro lado, el ensuciamiento de las partes posteriores de los tubos no
habría tenido efecto alguno, ya que el reverso no se habría expuesto a
la radiación solar (reflejada) .
En este caso se plantea la cuestión sobre si son o no adecuados tales
reflectores colocados a la intemperie. Por un lado, éstos llevan a un
rendimiento ligeramente superior, cuando son nuevos. Sin embargo,
esta mejora disminuye en gran parte con el paso del tiempo. En base a
los resultados obtenidos en la investigación, parece dudoso justificar
el gasto adiciona 1invertido en estos reflectores .

5.6.3 Requisitos de los reflectores
Los materiales para los reflectores deberían ser muy lisos, provistos de
superficies pulidas capaces de repeler de manera eficaz la suciedad, y
además, estar permanentemente protegidos de la corrosión o evitar la
formación de capas ásperas de óxido. Las superficies brillantes de alu-
minio, por ejemplo, no cumplen esta última condición.
Las pantallas blancas o la grava clara pueden tener al principio unas
buenas propiedades reflectivas . Sin embargo, con el transcurrir del
tiempo, pueden llegar a perder una gran parte de su reflectancia, debido
al oscurecimiento o a la proliferación de musgos o líquenes, por lo que
a1 proyectar el uso de captadores con reflectores, debería tenerse en
cuenta la disminución en la reflectancia y las correspondientes pérdi-
das en el rendimiento .

5.7 Cubierta transparente del captador

5.7.1 Tarea y función
La cubierta transparente del captador cumple diversas funciones :
• Proteger el absorbedor y el aislamiento térmico dentro de la carcasa
contra todo efecto nocivo del medio ambiente.
• Es parte constituyente del aislamiento térmico porque, como en el
caso del acristalamiento de un invernadero, permite la entrada de
radiación solar de onda corta y no deja salir la radiación de onda
larga.
• Debería reflejar la menor radiación posible en su superficie y absor-
ber la mínima posible en su interior, de manera tal que casi toda la
radiación solar incida en el a bsorbedor.

172
5.7 Cubierta transparente del captador

• Debe tener una vida útil prolongada, ser robusta y resistente a los
efectos causados por el medio ambiente (lluvia, granizo, viento,
radiación ultravioleta, etc.) y a las grandes fluctuaciones térmicas.

5.7.2 Cubiertas utilizadas en el pasado
Las cubiertas de plástico eran muy frecuentes en las etapas iniciales
de la tecnología solar. Con frecuencia, venían en combinación con una
lámina de plástico secundaria por debajo de la cubierta. En ciertos casos,
se usaba vidrio de ventana común como cubierta transparente. Éste
posee propiedades transmisivas peores que los vidrios de bajo con-
tenido en hierro empleados hoy día. Además, algunas marcas de cap-
tadores disponían de doble cubierta transparente.
La doble cubierta fue el resultado de ciertas tentativas de mantener
las pérdidas térmicas (a través de la cubierta) lo más bajas posible. Sin
embargo, esto se hizo a costa de la transparencia a la radiación solar, o
sea, de la transmitancia . Este diseño de doble cubierta se ha ido aban-
donando, al irse extendiendo en el mercado los recubrimientos selec-
tivos de calidad mejorada .
Las cubiertas de plástico utilizadas con más frecuencia fueron las cu-
biertas abovedadas de metacrilato (polimetilmetacrilato PMMA). Inde-
pendientemente de la marca, muchas de las cubiertas de metacrilato
presentaban grietas en los puntos de unión con el marco del captador.
Estas hendiduras se produjeron, probablemente, debido a que el mate-
rial se volvió frágil tras un largo período de uso, posiblemente propiciado
por la tensión interna del material originada en la fabricación y por los
grandes cambios térmicos durante el servicio. A excepción de estas
áreas marginales, la mayoría de las cubiertas abovedadas, tras haber
cumplido sus funciones, dejaron una impresión relativamente buena
a pesar de las frecuentes y pequeñas grietas.
Las roturas fuera de las áreas marginales sólo se observaron en los
captadores provenientes de un fabricante (Esser). Este captador cons-
tituye un diseño producto del entusiasmo por los experimentos lleva-
dos a cabo a comienzos de la época de la tecnología solar. Sin
embargo, al cabo de un año, empezó a mostrar defectos en la cubierta
abovedada de metacrilato y otros daños (lámina desgarrada, reflecto-
res mates, juntas defectuosas entre la cubierta y el marco, además de
corrosión del interior de los absorbedores). Por tal motivo, la mayor
parte de estas instalaciones se desconectaron a mediados de los años
80. El fabricante decidió poner fin a la producción de estos captadores
al cabo de un corto período de tiempo.
Todas las cubiertas abovedadas de metacrilato tenían un aspecto claro y
transparente (compárense las mediciones de la transmitancia hechas
en ellas de una marca de captador diferente en el apartado 5.7.4). En
algunos captadores, se salió la junta entre el marco y la cubierta, pro-

173
S. Captadores solares

bablemente a causa del coeficiente de dilatación térmica relativamente
elevado del plástico (aproximadamente diez veces mayor que el del
vidrio) y, por tanto, del frecuente movimiento relativo entre la cubierta
y la junta .
Sólo fueron objeto de investigación las cubiertas de plástico reforza-
das con fibra de vidrio (PRFV) provenientes de un fabricante (ZinCo).
Todas las cubiertas controladas ya presentaban efectos de opaca-
miento y de amarillamiento avanzado.
Para las láminas secundarias se emplearon PVC (cloruro de polivinilo),
PVF (fluoruro de polivinilo), así como materiales de poliéster. Las lámi-
nas de PVC y PVF, sin excepción, resultaron fragmentadas, quebradi-
zas y con frecuencia estaban desgarradas. A veces, las láminas de PVC
llegaban a desmenuzarse fácilmente al quitarlas. Aproximadamente
el 50 % de las láminas de poliéster usadas en los captadores presen-
taban signos de desgarramiento en todas las instalaciones. Las lámi-
nas siguen aún rompiéndose muy fácilmente durante el intento de
desmontar completamente los captadores para la realización de inves-
tigaciones ulteriores, al doblar el marco del captador en sólo unos pocos
milímetros durante su desmontaje o transporte. En un caso, la lámina
se desgarró durante la ejecución de las pruebas del captador.
Sólo en algunos casos aislados hubo informes sobre la rotura de las
cubiertas transparentes de vidrio. Las dudas expresadas a menudo con
respecto a la durabilidad de éstas no han sido confirmadas. Además,
ha de tenerse en cuenta el hecho de que los captadores actuales están
sujetos a criterios de ensayo mucho más rigurosos (por ejemplo, los
ensayos de durabilidad y fiabilidad /19/) que los fabricados en el pasado.
La experiencia en estas investigaciones demostró que la durabilidad
mecánica de las cubiertas transparentes de vidrio es considerablemente
superior a la de las cubiertas abovedadas de plástico.
Las láminas secundarias interiores no han resultado ser útiles. Asimis-
mo, nos preguntamos si las pocas láminas utilizadas todavía hoy en
día podrán cumplir los requisitos necesarios para que un captador al-
cance una larga vida útil superior a los veinte años, en particular,
cuando los captadores funcionan a altas temperaturas (períodos de
estancamiento frecuentes) .

5.7.3 Suciedad en las cubiertas transparentes

Acumulación de suciedad exterior en captadores planos
Ninguno de los responsables del mantenimiento de las instalaciones
había efectuado la limpieza regular de la cubierta transparente de los
captadores.
Para poder estimar el efecto de la acumulación de suciedad en el ren-
dimiento, se llevó a cabo la medición del rendimiento óptico (r¡ 0 ) en

174
5.7 Cubierta transparente del captador

cuatro captadores, dos con cubiertas abovedadas de metacrilato y dos
con cubiertas transparentes de vidrio, antes y después de limpiar la
cubierta (véase la tabla 5.4). También de han incluido las mediciones
realizadas por el Instituto de Tecnología Solar Hameln-Emmertal
(ISFH), de Alemania, para una instalación situada en el techo de una
central de cogeneración (Proyecto «Nahwarme Gottingen»).

Lugar
'

Edificio de oficinas de 10 m Metacrilato 16 0,737 0,01 2 1
de altura en las afueras de (0,747) 21
Bayreuth

Quiosco de autopista, Metacrilato 15 0,680 0,006
área rural (0,686}

Edificio de oficinas de 55 m de Vidrio 16 0,731 0,005 21
altura, centro de la ciudad de (0,736) 2 1
Düsseldorf

Edificio de oficinas de 10 m de Vidrio con 8 0,712 0,003
altura, centro de Regensburg textura (0,715)

Centra 1 de cogeneración, cerca Vidrio con 2 0,665 0,065
de la estación de ferrocarriles textura (0,730)

1) Referencia: área de apertura, velocidad del viento 3 m/s
2) La suciedad no pudo eliminarse completamente; 'lo en estado nuevo y, por consiguiente,
reducción de 'lo debida a la acumulación de suciedad probablemente mayor

Tabla 5.4 Influencia de la acumulación de suciedad en 'lo·

Se instalaron los cuatro captadores en lugares con niveles normales de
contaminación de aire y polvo. En este caso, la diferencia de TJo, antes y
después de la limpieza fue de entre 0,003 y 0,01, o sea, que al cabo de
8 a 16 años de funcionamiento sin limpieza, 'llo sólo se deteriora de un
0,3 % a un 1 % (dato absoluto). En el dimensionado de una instalación
solar como sistema de precalentamiento de A.C.S. en Alemania o Europa
Central, esto representaría una reducción del aporte anual de energía
solar por metro cuadrado de superficie de captación debido a la acu-
mulación de suciedad de, aproximadamente, entre 2 kWh/(m 2 ·año) y
6 kWh/(m 2 ·año). Con respecto al aporte solar medio anual de una ins-
talación de precalentamiento de A.C.S., la reducción del porcentaje su-
pone entre el 0,5 % y el 1,5 % (dato relativo).
En dos casos aislados no pudo limpiarse completamente la superficie de
la cubierta, una de metacrilato y otra de vidrio. En la cubierta abovedada
de metacrilato quedaron restos de estrías persistentes; en el caso del
vidrio, la suciedad se había fijado en el mismo muy fuertemente. Para
estos dos captadores, la reducción de 'llo debido a la acumulación de
suciedad debe ser algo superior a lo que se puede observar en la tabla 5.4.
En contraste con lo anterior, el rendimiento óptico del captador (TJ 0 )
para las cubiertas de vidrio en la instalación solar de la central de co-

175
5. Captadores solares

generación de Gottingen, ubicada cerca de la estación principal de
ferrocarriles, ya se había, deteriorado en un 6,5 % tras un período de 2
años (dato absoluto) /32/. Las causas de la acumulación de suciedad
son, probablemente, los gases de escape del tráfico de carretera y de
las locomotoras diesel. La influencia de la central de cogeneración de
gas natural es, probablemente, pequeña. En tal caso, la reducción del
aporte solar, alrededor de 30 kWh/(m 2 ·año), alcanzaría un nivel consi-
derable (reducción del rendimiento medio anual de la instalación solar
en un 7 %-10 % -dato relativo- según las condiciones de operación). El
campo de captadores debe limpiarse regularmente en este lugar de
elevadas emisiones.
En resumen, los resultados confirman lo que se suele dar en la práctica:
la acumulación de suciedad natural, por lo general, se lava con la pro-
pia agua de lluvia, y no hace falta una limpieza manual en lugares con
niveles normales de contaminación del aire. No obstante, se reco-
mienda efectuar una limpieza regular en lugares con altos niveles de
contaminación y en zonas climáticas secas y polvorientas.
La limpieza manual debería realizarse con mucho cuidado al usar cu-
biertas de metacrilato, puesto que este material blando puede rayarse
con mucha facilidad. Bajo ciertas circunstancias, estas rayaduras pue-
den reducir el rendimiento más de lo que podría ocasionar una ligera
acumulación de suciedad.

Acumulación de suciedad exterior en los tubos de vacío
El efecto de acumulación de suciedad en los cuatro captadores de tubos
de vacío fue tema de investigación en el marco de las investigaciones
realizadas en la casa solar de Freiburg-Tiengen (Alemania). Los capta-
dores se usaron durante un período de 19 años (15 años para los tubos
de vacío del fabricante Philips) juntos en la misma instalación solar,
sin que nunca se hubieran limpiado.
En los captadores Corning el fluido de trabajo circula directamente a
través del absorbedor dentro del tubo. En un módulo del captador se
hallan conectados seis tubos. El módulo se instaló de tal manera que
el lado posterior de los tubos estuviera directamente colocado por
encima del tejado inclinado. Se estudiaron tres tubos de este tipo.
Los captadores Philips constan de 12 tubos de vacío tipo tubo de calor
(«heatpipe»). El absorbedor en los tubos viene provisto de un recubri-
miento selectivo en ambos lados. Existen reflectores de aluminio pulido
por debajo de los tubos de vacío, los cuales reflejan la radiación solar
que pasa a través de los espacios vacíos entre los tubos hacia la parte
posterior del absorbedor.
Todos los tubos presentaron una acumulación normal de suciedad en
la parte delantera y ambas marcas mostraban proliferación de musgo
en los lados posteriores de los mismos. Los reflectores posteriores utili-

176
5.7 Cubierta transparente del captador

zados en un tipo de captador (Philips) tenían una reflectancia reducida y
estaban sin brillo y, en parte, también cubiertos de musgo. La suciedad
en los tubos pudo lavarse fácilmente, pero la que había en los reflecto-
res no pudo eliminarse del todo. Una vez concluida la limpieza, se
comprobó que los tubos sí quedaron limpios, mientras que el reflector
no quedó brillante.
En el caso de los dos captadores sin reflectores (Corning), la limpieza
de los tubos llevó a una mejora de 11o de 0,008, o sea, a un porcentaje
relativo de alrededor del 1 % (el valor de 11o después de la limpieza era
de 0,77-0,78 respecto al área de apertura), lo que significa que está al
mismo nivel que los captadores planos con una acumulación de sucie-
dad normal.
Debido al hecho de que la suciedad y el musgo en la parte posterior no
influyen en el funcionamiento de este tipo de captador, la limpieza de
dicha zona no tuvo ningún efecto con respecto a 11o·
En el caso de captadores con reflectores (Philips), la diferencia de 11o
antes y después de llevar a cabo su limpieza alcanzó un valor consi-
derable, de 0,073, o sea, más del 11 % de porcentaje relativo (11 0
después de la limpieza fue de 0,65, con respecto al área de apertura).
Debido a cambios en la superficie del reflector de aluminio y a la proli-
feración de musgo, tanto la función del reflector, como la transmisión
a través de la parte posterior del tubo de vidrio se vieron afectadas y,
por consiguiente, 11o quedó reducido en buena parte. Teniendo en
cuenta que el reflector aún tenía poco brillo, incluso después de su
limpieza, se puede estimar que el 11o del captador disminuyó en total
de un 15 % a un 20 %, comparado con su valor cuando el captador era
nuevo. Por consiguiente, el rendimiento medio anual de esta instala-
ción solar había disminuido en aproximadamente el 15 % (dato rela-
tivo), a pesar de que la atmósfera en esa zona rural no estaba
contaminada.
La mala experiencia con el captador Philips pone en duda la funciona-
lidad a largo plazo de los reflectores expuestos al aire libre, debido en
particular a la suciedad que se acumula detrás de los tubos.

Acumulación de suciedad interior en las cubiertas transparentes de
captadores planos
Una gran cantidad de las cubiertas transparentes de los captadores
planos presentaba sedimentaciones en el interior. Éstas provenían de
la condensación y, además, probablemente de la emisión de gases
desprendidos del aislamiento y/o de los recubrimientos del absorbe-
dor. Un tratamiento detallado de la suciedad interior habría requerido
análisis de composición exhaustivos, dada la gran cantidad de sedi-
mentos y compuestos de los componentes del captador, y una inves-
tigación semejante habría sobrepasado el marco de este proyecto. Se

177
5. Captadores solares

sabe que los aglomerantes del aislamiento de lana mineral pueden, a
temperaturas elevadas, emitir gases, de igual manera como ocurre
cuando se escapa el gas propelente contenido en las espumas aislantes
de poli u reta no (PUR), especialmente si se sobrepasa la temperatura de
operación permisible para la espuma.
A menudo pudieron observarse rastros de condensación. Ésta variaba,
incluso con captadores idénticos dentro de una misma instalación, se-
guramente porque la ventilación entre los captadores no era la misma,
debido a las tolerancias en el proceso de fabricación .
A pesar de todo, pudieron llevarse a cabo mediciones de la transmitan-
cia, tanto con los lados interiores ya limpios como con los sucios. En el
caso de la cubierta transparente con una alta acumulación de sucie-
dad visible y una cantidad de rastros de condensación en el interior
(captador MAN), se pudo lograr una mejora de la transmitancia debido
a la limpieza de 0,793 a 0,797, lo que equivale a sólo un 0,4 % (dato ab-
soluto). En este caso, la acumulación de suciedad interior tenía peor
aspecto de lo que en la realidad fueron sus consecuencias .
Se hicieron dos pruebas de una cubierta abovedada de metacrilato. En
este caso, se notó un aumento de la transmitancia entre el 1,3 % y el
2,1 % gracias a la limpieza del interior (dato absoluto). La suciedad in-
terior resultó ser más crítica que la del exterior.
Las pocas mediciones realizadas no permiten una deducción fiable de la
causa de la diversidad de grados de acumulación de suciedad interior.
Si la reducción de la transmitancia repercute en el rendimiento óptico
del captador en un grado determinado, entonces la reducción de YJo
debido a la suciedad interior se halla aproximadamente en el mismo
nivel que la causada por la suciedad exterior (con contaminación «nor-
mal» del aire). En algunos casos, los efectos del ensuciamiento interior
fueron más perjudiciales que los del exterior.

5.7.4 Disminución de la transparencia de la cubierta con el paso del
tiempo
Si hubo deterioro, y hasta qué grado éste se produjo, de la transmitan-
cia de las cubiertas de captador, sólo pudo investigarse en los casos en
que se disponía de valores cuando éste era nuevo, a fin de efectuar
comparaciones, lo que no fue el caso de ninguno de los captadores
estudiados. Las investigaciones, por lo tanto, se restringieron a unas
pocas mediciones de pruebas realizadas al azar. Algunas de las obser-
vaciones cualitativas se formularon posteriormente partiendo de los
resultados de las observaciones visuales.
La transmitancia del vidrio depende en gran parte del contenido en
hierro y cuanto menor sea éste, mayor será aquella. Las cubiertas
transparentes hechas de vidrio de bajo contenido en hierro, el denomi-
nado vidrio solar, alcanzan valores de transmitancia de hasta un

178
5.7 Cubierta transparente del captador

máximo de 0,95 (los cristales comunes de ventana tienen en general
un valor notablemente inferior a 0,90). En las cubiertas nuevas de me-
tacrilato la transmitancia se estima alrededor de 0,90. Estos valores de
partida proporcionan un método aproximado para analizar los capta-
dores antiguos sometidos a estudio.
La tabla 5.5 ofrece una lista de la transmitancia de varios de los capta-
dores de mayor antigüedad, tras haber estado funcionando durante
un período de 13 a 16 años (las medidas fueron hechas después de
realizar la limpieza, tanto del interior como del exterior de la cubierta).

. .
11111
.. . .
11 .

Material de Vidrio Vidrio de Vidrio de Vidrio de Metacrilato Plástico
la cubierta solar ventana ventana ventana reforzado
simple simple simple doble con fibra de
vidrio

Años en 13 14 16 16 15 14
servicio

Trans- 0.92 0,87 0,80 0,71 0,84 0,45
mitancia

Tabla 5.5 Transmitancia de las cubiertas del captador después de 13a16 años de servicio.

La transmitancia de la cubierta de vidrio de bajo contenido en hierro
sigue siendo muy alta (0,92) incluso después de 13 años. Los vidrios de
ventana de los captadores BBC y MAN, al cabo de un período de ser-
vicio de 14 a 16 años, presentan valores de transmitancia considera-
blemente bajos. Como era de esperar, el captador de vidrio doble de 16
años tiene el valor más bajo (0,71).
La cubierta abovedada de metacrilato que aparece en la tabla 5.5 posee
todavía una transmitancia de 0,84, incluso después de 15 años y, por
consiguiente, se sitúa entre los valores de transmitancia de los dos vi-
drios de ventana simples. Esto lleva a la conclusión de que las cubiertas
abovedadas de metacrilato que se usaban en esa época como alterna-
tiva principal al vidrio de ventana, apenas se quedan atrás con respecto
a su transparencia, aun después de tantos años de funcionamiento.
Otra perspectiva sobre la retención relativamente buena de la trans-
parencia con resp.ecto a las cubiertas de metacrilato, la dan los resulta-
dos de las medicior1fs de rendimiento realizadas en un captador viejo
del fabricante Viessmann, en el que se había sustituido la vieja cubierta
por una nueva. El aumento de rendimiento debido a la nueva cubierta
fue sólo mínimo, de alrededor de un 1 % a un 2 % (porcentaje absoluto).
Las medidas comparativas de la irradiancia global debajo de las cu-
biertas de metacrilato viejas y nuevas confirmaron este resultado, al
dar diferencias de transmitancia del mismo orden.

179
5. Captadores solares

La cubierta de plástico reforzado con fibra de vidrio de un captador de
14 años del fabricante ZinCo no es adecuada como cubierta de capta-
dor. La transmitancia, en efecto, es demasiado baja, teniendo un valor
de sólo 0,45.
En resumen, las cubiertas de vidrio son preferibles a las de metacrilato
debido, principalmente, a sus mejores propiedades mecánicas. Incluso
teniendo en cuenta la comparación de las propiedades ópticas del me-
tacrilato con los vidrios de bajo contenido en hierro utilizados hoy en
día, las cubiertas de metacrilato no constituyen una alternativa.
Las cubiertas dobles ya no son necesarias en la actualidad al emplearse
los absorbedores de recubrimiento selectivo.

5.8 Aislamiento térmico y juntas

5.8.1 Tarea y función
El aislamiento térmico es esencial para los captadores planos porque
por medio de él se logra una reducción de las pérdidas térmicas. Por lo
general, la pared posterior y los laterales de la carcasa están aislados
térmicamente. Además de lana de vidrio y lana mineral, se suelen em-
plear resina de melamina y espumas de poliuretano (PUR). En casos
esporádicos fabricantes de menor entidad ofrecen captadores con
lana de oveja, lino u otro tipo de aislamiento «natural».
Los materiales aislantes deben resistir las altas temperaturas de
estancamiento de los captadores. Particularmente, el aislamiento de
la parte posterior no debería emitir gases, incluso a temperaturas muy
elevadas, pues de lo contrario es previsible la aparición de deposicio-
nes en el interior de la cubierta transparente.
Las juntas en las uniones de la carcasa, en la cubierta transparente y
en las conexiones de las tuberías deben impedir la penetración de agua
de lluvia durante toda la vida útil. Sobre todo, las juntas en las
conexiones deben ser resistentes a -remperaturas muy elevadas en
caso de estancamiento, así como de carga mecánica (movimientos de
los tubos debido a la dilatación térmica).

5.8.2 Aislamientos térmicos usados en el pasado
Entre los captadores investigados, el aislamiento consistía casi exclu-
sivamente en paneles de poliuretano rígido expandido (PUR) o de lana
mineral y, a veces, también de la combinación de ambos materiales.
Éstos se empleaban tanto con lamina de aluminio como sin ella (lami-
nado en uno o ambos lados). Actualmente aún se utiliza con frecuen-
cia la lana mineral. Los paneles de PUR no combinados con otros
materiales son poco habituales.

180
5.8 Aislamiento térmico y juntas

Todos los aislamientos de lana mineral analizados no presentaron dete-
rioros y, viendo su apariencia, se puede decir que correspondían a un
estado casi como nuevo, independientemente del uso de absorbedo-
res selectivos o no selectivos, o de si el aislamiento llevaba un /amina-
do de aluminio o no. La medición de la conductividad térmica del
aislamiento de lana mineral extraído de un captador de 16 años de
edad dio como resultado un valor de A. 10 °c = 0,034 W/(m·K), lo que aún
se encuentra en el nivel correspondiente a un estado nuevo. En un fo-
lleto puesto a disposición por el fabricante desde principios de los
años 80, la conductividad térmica figura igual a 0,032 W/(m ·K).
La figura 5.36 muestra una sección transversa/ del aislamiento de un
captador plano con absorbedor selectivo al cabo de 15 años de ser-
vicio. Éste consiste en un panel de poliuretano rígido expandido con
un espesor de 4,5 cm, provisto de una capa de lana mineral adicional
en el lado que da hacia el absorbedor (como se indica en la figura
5.36). El espesor de la capa de lana mineral equivale aproximadamente
a 4cm en el momento en que se quita el absorbedor, y se comprime
hasta 2 cm con el absorbedor puesto en la parte superior. La lana mi-
neral no está laminada de aluminio, lo que significa que su parte supe-
rior se halla directamente por detrás del absorbedor. En los bordes del
captador hay una placa hecha de láminas de fibra mineral que tiene la
función de fijar el aislamiento.

Figura 5.36 Aislamiento de lana mineral (arriba} y panel de poliuretano rígido expandido
(abajo) de un captador plano después de 15 años de servicio.

181
5. Captadores solares

Figura 5.37 Superficie próx ima al absorbedor de un panel de poliuretano rígido expandido
al cabo de un período de 15 años de servicio (se han dibujado los conductos deflujo del
absorbedor).

Mientras que, por un lado, no se pudieron observar cambios en la lana
mineral, salvo ciertos residuos sueltos de suciedad, se produjo, por
otro lado, una modificación del color pálido del panel PUR en su estado
nuevo hacia un tono marrón en la superficie próxima al absorbedor.
Además, hubo un endurecimiento en dicha zona . La figura 5.37 mues-
tra la superficie del panel de poli u reta no rígido expandido. También se
pueden observar los conductos del absorbedor en forma de serpentín .
Las superficies con decoloración hacia un tono marrón oscuro están
localizadas en el medio del captador y en el borde superior cercano a la
salida del captador. Hay menos decoloración en la parte inferior próxima
a la entrada. La intensidad de esta decoloración, por consiguiente, sigue
el gradiente de temperatura en el absorbedor. Incluso en el caso del
panel de aislamiento que estaba protegido del absorbedor por medio
de la capa de lana mineral, se or~aron daños en la espuma de poliu-
retano. En otros captadores con absorbedores selectivos, en los que el
panel del aislamiento se hallaba directamente en la parte posterior del
absorbedor, la espuma de poliuretano se desmenuzaba a veces tan fá-
cilmente que el laminado de aluminio en el panel no lograba adherirse
de nuevo.
Por el contrario, en ninguno de los paneles rígidos expandidos de los
captadores con absorbedores no selectivos se observó ningún efecto de
decoloración, lo que es una indicación clara de la baja carga térmica .
Con respecto al rendimiento del captador, surge la pregunta de hasta
qué grado la destrucción del material cerca del absorbedor causa algún
efecto en las propiedades del aislamiento. La estructura celular de la
espuma de poliuretano queda destruida parcialmente debido al sobre-

182
5.8 Aislamiento térmico y juntas

calentamiento y a la emisión de gases del aislamiento. Esto acarrea un
incremento de la conductividad térmica, aunque siga siendo baja en
comparación con la lana mineral nueva. El valor de conductividad tér-
mica indicado por parte de los fabricantes de espuma de poliuretano
es de A.= 0,030 W /(m · K) en el caso de paneles sin gas pro pe lente.
Los ensayos de laboratorio realizados para determinar cuantitativa-
mente el grado de dependencia de la conductividad térmica de las car-
gas térmicas en el captador confirman que ésta sigue siendo muy
baja, incluso después de la gasificación parcial del propelente, pero
muestra ya señales de deterioro de aproximadamente el 20 % en tér-
minos relativos. El valor en estado nuevo es "-rn·c =0,020W/(m·K);
después de una semana en un horno a una temperatura de 150 ºC
pasa a ser de "-rn·c = 0,024 W /(m · K) .
Las buenas propiedades aislantes de las espumas rígidas de poliuretano
expandido, aun después de muchos años, se confirman por medio de
mediciones hechas sobre este material provenientes de captadores de
13 y 14 años de edad. El resultado obtenido de la medición de la con-
ductividad térmica fue de "-wc = 0,025 W /(m · K) en un captador con un
absorbedor no selectivo. Para el caso de un captador con absorbedor
selectivo el valor resultante fue de 0,029 W /(m · K), y en él, el panel de
aislamiento estaba colocado por detrás del absorbedor y, de manera
similar al panel de la figura 5.37, sufrió una decoloración considerable
en el lado próximo al absorbedor, mientras que en la parte posterior
del captador se observaron sólo leves síntomas de amarillamiento. En
ambos paneles de aislamiento, la conductividad térmica se redujo
considerablemente, en un 25 % y un 45 %. Sin embargo, seguía siendo
buena y comparable con la de lana mineral nueva.
Aunque por parte de los fabricantes de aislamientos no se recomienda
el empleo de los paneles de espuma rígidos de poliuretano en capta-
dores con absorbedores selectivos, debido a su baja resistencia térmica,
los daños ocasionados no son de naturaleza crítica con respecto al buen
funcionamiento del captador. Este tipo de daños sólo ejercen una ligera
influencia sobre el rendimiento siempre y cuando la temperatura de
trabajo del captador no sea demasiado alta. Recomendamos que se
protejan las espumas de poliuretano utilizadas del contacto directo
con los absorbedores calientes mediante una capa intermedia de lana
mineral, o que se,,efnplee sólo esta última, especialmente en captadores
de alta eficienda, utilizados en instalaciones grandes, que con frecuen-
cia se hallan expuestos a temperaturas de estancamiento elevadas.
Las juntas en las cone xiones del captador han de considerarse más
críticas que el aislamiento térmico. La figura 5.38 muestra dos de las
juntas hechas de un elastómero bla neo (no definido), tras haber tra ns-
cu rrido unos 15 años de servicio, incluyendo algunos períodos de
estancamiento. La junta de la salida del captador está localizada a la

183
5. Captadores solares

izquierda y la de la entrada, en la parte derecha. Se ve claramente
cómo la primera está deformada y en un estado bastante deteriorado,
en el que ya no podría cumplir su función .

Figura 5.38 La junta entre la carcasa del captador y las tuberías. A la izquierda: salida del
captador. A la derecha : entrada del captador.

5.8.3 Experiencia actual con materiales de aislamiento térmico
El espesor del aislamiento de la pared posterior oscila, en la mayoría
de los casos, entre 40 mm y 70 mm. Un aumento de este espesor sólo
contribuiría a una ligera mejora del coeficiente de pérdidas térmicas.
Bajo ciertas circunstancias se pueden alcanzar efectos mayores si se
usa un aislamiento térmico lateral. En el caso particular de captadores
con marcos hechos de aluminio o acero inoxidable, el aislamiento late-
ral puede evitar que se forme un puente térmico entre el absorbedor y
el marco. Esto conlleva a una mejora notable del coeficiente de
pérdidas térmicas, y a la vez se pueden evitar también puentes térmicos
menores entre las conexiones de las tuberías y el marco si se utiliza un
aislamiento adecuado. Un aislamiento colocado cuidadosamente en
estos puntos, teniendo en cuenta a la vez las vibraciones durante el
transporte, suele ser en general más eficiente que aumentar el espe-
sor del mismo.
Frecuentemente se notan condensacion Js en el lado interior de la cu-
bierta transparente de algunos captador¡s, incluso en modelos de cali-
dad comprobada. Una de las causas son las fluctuaciones en la calidad
del material de aislamiento o los defectos durante el proceso de su fa-
bricación, pero también un almacenamiento indebido. La interacción
con los otros materiales en el captador, como el vidrio y los recubri-
mientos, debería verificarse antes de su empleo, ya que las altas tem-
peraturas en el captador originan desprendimientos de gases en casi
todos los materiales.

184
5.9 No rm as y métodos de en sayo para captado res

En algunos de los captadores se suele utilizar lana de oveja, lino, cáñamo
o materiales naturales similares. Estos aislamientos alternativos deben
someterse a un examen muy minucioso debido a la posible gasifica-
ción del material a altas temperaturas . Algunos de estos materiales
dieron un resultado insatisfactorio en la práctica, como provocar con-
densaciones en el interior de la cubierta transparente o la propia des-
composición de los mismos.

5.8.4 Requisitos para materiales nuevos para juntas
Los materiales basados en etilen-propilen-dien-monómero (EPDM)
han demostrado ser muy adecuados para las juntas empleadas entre
el marco y la cubierta transparente . Igualmente han podido aplicarse
de modo satisfactorio en la construcción de vehículos.
Los adhesivos utilizados se fabrican en buena parte a base de silicona .
En este caso debería procederse con cuidado, puesto que muchos de los
productos ofertados presentan composiciones totalmente diferentes
a pesar de llevar el mismo nombre. Al hacer uso de estos materiales,
ha de comprobarse la interacción entre ellos en lo que respecta a la fuerza
adhesiva, al ablandamiento del material y a la gasificación, al igual que
a su estabilidad a largo plazo.
Las juntas entre la carcasa y las conexiones de las tuberías deberían
ser resistentes a la temperatura de estancamiento (aproximadamente
180 ºC), a fin de garantizar un sellado de larga duración . Algunos de
los materiales a base de silicona son apropiados para este fin.

5.9 Normas y métodos de ensayo para captadores
Entre 1994 y 2000, el Comité Técnico 312 del Comité Europeo de Nor-
malización CEN (CEN TC 312) elaboró las nuevas normas europeas
para las instalaciones solares térmicas y los captadores . Éstas se basa-
ban en las reconocidas normas ISO (Organización Internacional de
Normalización) existentes en aquel entonces, así como en normas na-
cionales. La adopción de las normas ISO por las normas europeas (EN),
y viceversa , se lleva a cabo con frecuencia en base a un acuerdo entre
las dos instituciones de normalización , ISO y CEN.
Las normas europeas establecidas para los captadores y las instalacio-
nes solares entraron en vigor en Europa en el año 2001. Las normas
nacionales correspondientes, válidas hasta esa fecha, tenían que reti-
rarse en el transcurso de dicho año. En el caso de los captadores sola-
res, sólo se han aplicado la EN 12975-1 /18/ desde mediados del 2001
y la EN 12975-2 /19/ desde 2002. Ambas normas se aplican en toda
Europa para captadores de fluido caloportador líquido y sin acumula-
dores integrados ni seguidores.

185
5. Captadores solares

La norma EN 12975-1 describe los criterios que han de cumplir los cap-
tadores solares a fin de verificar la conformidad con las normas. Por un
lado, trata de la evaluación de los resultados de los ensayos y de los as-
pectos de seguridad, al igual que de la documentación e identificación
del producto. Por otro lado, brinda información sobre la conformidad
con las normas, sobre materiales y su durabilidad, así como sobre su
balance ecológico y sobre ensayos de repetición en caso de modifica-
ciones en la fabricación.
La EN 12975-2 se describe el procedimiento de ensayo que se aplica a
los captadores sin cubierta (por ejemplo, para calentamiento de pisci-
nas), y asimismo a los captadores planos o de tubos provistos de cu-
biertas transparentes. El apartado 5 describe los ensayos de durabilidad
y fiabilidad, y en el 6 se explican los procedimientos para medir la curva
de rendimiento, la pérdida de carga y la determinación de la capacidad
térmica .

5.9.1 Ensayos de durabilidad y fiabilidad del captador
La denominada «prueba tipo» abarca principalmente los ensayos de
durabilidad y fiabilidad, indicando claramente los criterios para su-
perar los mismos. Además, deben efectuarse medidas de rendimiento,
que los captadores suelen cumplir sin dificultad, por lo que son los
ensayos de durabilidad y fiabilidad los que constituyen la parte crucial
del ensayo de un captador solar.
En 1995 se publicó la norma internacional ISO 9806-2 /26/, que
incluye la descripción de los procedimientos de ensayo de cualifica-
ción . A ésta antecedieron va ríos años de traba jo en su desarrollo en los
comités de normalización ISO, junto con los grupos de expertos que
tomaban también parte en ello. La norma EN incluye adicionalmente
las pruebas de resistencia mecánica a la presión y a la succión .
Las siguientes pruebas e investigaciones se llevan a cabo en el marco
de los ensayos de durabilidad y fiabilidad :
• Examen del captador recibido : inspección de daños, integridad y
conformidad con la documentación pertinente.
• Se examinan los documentos (dibujos, instrucciones de instalación
y operación) para averiguar si vienen completos.
• Prueba de resistencia a presión del absorbedor, con una presión 1,5
veces mayor que el má ximo de la presión de trabajo, antes y des-
pués de la fase de ex posición .

186
5.9 Normas y métodos de ensayo para captadores

• Fase de exposición, durante la cual el captador, sin ser enfriado, se
expone a la intemperie durante, como mínimo, 30 días de sol (más
de 4 kWh/m 2 por día) y al menos 30 horas de pleno sol (más de
850 W /m 2 ). En esta fase se llevan a cabo también pruebas de a Ita
temperatura y se determina la temperatura de estancamiento, de
gran importancia como se puede ver más adelante.
• Prueba de choque térmico interno y externo, para la cual se enfría
repentinamente el captador caliente con agua fría, por dentro y por
fuera, durante la fase de exposición.
• Pruebas de estanquidad a la lluvia durante la fase de exposición en
el exterior y en otra prueba a parte.
• Pruebas de resistencia a heladas, las cuales se pueden omitir en el
caso de captadores que utilicen con una mezcla anticongelante
como fluido de trabajo. No obstante, hay que realizar la prueba para
los captadores de las instalaciones con vaciado automático («drain
back» o «drain down»), y asimismo para los captadores supuesta-
mente resistentes a la congelación.
• Pruebas mecánicas, que incluyen una prueba de estabilidad
suficiente de la fijación de la cubierta transparente y del marco,
a una carga de presión negativa de la cubierta del captador de
1000 N/m 2 y a una presión positiva de al menos 1000 N/m 2 . De
manera optativa, existe la denominada prueba de resistencia a
impactos, en la cual esferas de acero o de hierro chocan con el cap-
tador produciendo un impacto considerable.
• Las pruebas finalizan con una inspección final externa y el desmon-
taje del captador, durante el cual se comprueba tanto la conformi-
dad con los diseños, como los posibles daños debidos a las cargas.
El informe de ensayo concluye dictaminando si se han cumplido, o no,
las especificaciones indicadas en la EN 12975.
Los ensayos de durabilidad y fiabilidad conducen por lo general a resul-
tados que pueden ser positivos o negativos. La medición de la tempe-
ratura de estancamiento es la excepción en este caso. Se define como
la temperatura máxima que puede generarse en el captador con una
irradiancia de 1000W/m 2, a una temperatura ambiente del aire de
30 ºC y con una velocidad baja del viento. La temperatura de estanca-
miento desempeña un papel decisivo para el diseño de los materiales
en el captador, las técnicas de conexión y las cargas que debe soportar
el fluido de trabajo.
Los materiales utilizados deben seleccionarse de modo que sean capa-
ces de resistir a largo plazo las temperaturas que se pueden esperar en
su lugar de instalación . M}entras que, por un lado, la norma europea
sólo establece un tipo de elima en su clasificación (el denominado clima
moderado) para el que se indican las condiciones de referencia (irra-

187
5. Captadores solares

diancia de 1000 W/m 2 y temperatura del aire de 30 ºC), por otro lado
existen, según la clasificación en la ISO 9806-2, otros dos tipos de cli-
ma que poseen una carga marcadamente superior, a saber: el clima
soleado (1100 W/m 2 y 40 ºC) y el clima muy soleado (como mínimo,
1200 W/m 2 , y 40 ºC o más de temperatura del aire). Si, por ejemplo, la
temperatura de estancamiento de un captador plano equivale a 200 ºC
en la clasificación de clima moderado, ésta equivaldría entonces a
223 ºC en el clima soleado y en el clima muy soleado sobrepasaría los
236 ºC.

5.9.2 Medición del rendimiento del captador
Los métodos de medición del rendimiento de un captador existen
como reglamentos nacionales desde mediados de los años setenta. Un
procedimiento de amplia divulgación es la norma ASHRAE 93-77 /28/,
desarrollada en los Estados Unidos, cuyos principios se emplean toda-
vía en la actualidad . En este ensayo, el rendimiento del captador se de-
termina totalmente bajo irradiancia. Un procedimiento alternativo,
cuyo objetivo es calcular las pérdidas térmicas de un captador en un
ensayo efectuado a oscuras, se utilizó con frecuencia en Europa hasta
mediados de los años 90.
En 1994 se estableció la norma ISO 9806-1 /25/, con la descripción de
los procedimientos de mediciones del rendimiento efectuados en los
captadores solares provistos de cubiertas de vidrio o de metacrilato. El
procedimiento de ensayo descrito allí se basaba, a la vez, en las medi-
ciones del rendimiento bajo irradiancia . Sólo hay leves diferencias en
los métodos entre las normas ISO y la EN 12975-2. Esta última entró
en vigor en 2002, exceptuando el procedimiento de ensayo cuasi diná-
mico, que vino a introducirse por primera vez en esta norma.
El procedimiento de ensayo del rendimiento descrito en la EN 12975-2,
apartado 6, se describe brevemente a continuación, siendo la mayoría
de lo expuesto igualmente válido para la ISO 9806-1. La medición
completa del rendimiento conforme a la norma incluye la determina-
ción de la curva de rendimiento (con los parámetros YJ 0 , a1 y a 2 ) y el
modificador del ángulo de incidencia, así como la capacidad térmica y
la pérdida de carga del captador (véase el apartado 5.1) :
• Rendimiento óptico del captador (ri 0 ) . Equivale al rendimiento
cuando la temperatura media del fluido en el captador es igual a
la temperatura ambiente.
• Coeficientes de pérdidas térmicas (a 1 y aJ Ambos coeficientes
juntos describen las pérdidas térmicas de un captador. Se pueden
agrupar usando la diferencia 1H entre la temperatura del captador
y la temperatura ambiente en un coeficiente global de pérdidas
térmicas a810 b = a1 + a 2 l1T.

188
5.9 Normas y métodos de ensayo para captadores

• Modificadores del ángulo de incidencia, K8 . Definen el cambio del
rendimiento si la radiación solar incide con el ángulo 8 comparado
con la incidencia vertical (8 = 0°). En el caso de captadores de tubos,
hay que diferenciar si la desviación del ángulo de incidencia se efec-
túa longitudinal o transversalmente al captador.
• La capacidad térmica del captador, C. Describe la cantidad de calor
necesaria para aumentar la temperatura del captador en un grado
Kelvin .
• El área de referencia del captador, A. Un conjunto entero de valores
característicos se aplica a un área de referencia, la cual debe estar
definida claramente (véase el apartado 5.1.4 para las definiciones
de las áreas).
La evaluación de las mediciones del rendimiento de acuerdo con la EN
12975 se lleva a cabo utilizando la diferencia, ~T, existente entre la tem-
peratura media del fluido en el captador y la temperatura ambiente del
aire. Los valores característicos han de interpretarse considerando este
aspecto. En las pruebas según la ISO 9806 se utiliza por lo general la
diferencia entre la temperatura de entrada y la temperatura ambiente.
Esto significa que ya no es posible realizar una comparación directa de
los valores característicos del captador.
Además, se debe tener en cuenta el área de referencia del captador.
Mientras que los resultados del ensayo según ISO se refieren al área
del absorbedor o al área total, en la norma europea se usa el área de
apertura o el área del absorbedor. Cualquier tipo de comparación de
los valores característicos del captador debe empezar averiguando si
el área de referencia o la temperatura de referencia se han definido de
la misma forma . En caso de que no se haya procedido así, los valores
característicos tendrán que convertirse en sus equivalentes.
La norma EN 12975 permite la realización de diversos procedimientos
de ensayo. En primer lugar, la determinación estacionaria del rendi -
miento, que se lleva a cabo en el laboratorio mediante simuladores so-
lares con especificaciones precisas, o en una prueba al aire libre hecha
en una estructura fija o en un área de prueba con seguimiento solar.
En segundo lugar, se ha introducido un nuevo procedimiento de prueba
no estacionario (cuasi dinámico).
Las condiciones de prueba igualmente pueden llegar a ser diferentes.
El ángulo de incidencia y la proporción de radiación difusa (en ensayos
realizadas al aire libre) así como el espectro (en el ensayo con simula-
dor solar) pueden afectar a los datos de medición . Es también impor-
tante saber si para el ensayo se emplea agua , como suele hacerse en
muchos laboratorios de ensayos, o una mezcla de agua y glicol.

189
5. Captadores solares

A fin de determinar la curva de rendimiento, se ubica el captador en
una instalación de prueba, en la cual circula un caudal de acuerdo a las
instrucciones indicadas por el fabricante. La temperatura de entrada
del fluido se mantiene a un nivel constante. Los valores de medición
importantes, como las temperaturas de entrada y salida, la irradiancia,
la temperatura ambiente, la velocidad del viento y el caudal, se regis-
tran para su posterior evaluación. Para obtener datos de rendimiento
a diferentes temperaturas de trabajo, se procede a realizar un incre-
mento gradual de la temperatura de entrada durante el ensayo. De
este modo, se lograrán obtener un número de puntos de medición del
rendimiento que permitirán la determinación de la curva de rendimiento
característica, generalmente parabólica, con los coeficientes YJo, a1 y a2 .
Cabe observar que, conforme a la ISO 9806-1, se pueden plasmar los
resultados también en una curva de rendimiento lineal con los
coeficientes YJo y aglob·
Al hacer la medición del modificador del ángulo de incidencia, nota-
mos la analogía del procedimiento usado. Al determinar la curva de
rendimiento se cambia la temperatura de entrada pero no el ángulo
de incidencia, mientras que en este caso, se mantiene la temperatura
de entrada constante y se varía el ángulo de incidencia . De esta forma,
se determina la relación entre el rendimiento con radiación inclinada y
con radiación vertical.

5.10 Divergencia entre los resultados de la medición
del rendimiento
Además de las condiciones, posiblemente distintas, mencionadas antes
para la ejecución del ensayo, las mediciones registradas incluyen una
imprecisión que repercute en los valores característicos. Por ello, en los
resultados de medición se pueden esperar discrepancias entre los dife-
rentes laboratorios de ensayos. La divergencia en el rendimiento óptico
del captador, YJo, tiene un valor típico de± 2 %. En los laboratorios de
ensayos reconocidos de Alemania y España se intenta no superar dicho
valor.
En principio, es posible restringir el nivel de las condiciones vigentes
para la prueba y reducir las inexactitudes de la medición, a fin de mini-
mizar las diferencias mencionadas. Sin embargo, en caso de que se
realice una medición del rendimiento más exacta, tanto los requisitos
para el equipo, como los costes y el tiempo necesarios, aumentan de
manera significativa .

190
5.11 Uso de los valores característicos . Cálculos del aporte de energía solar

5.11 Uso de los valores característicos. Cálculos del
aporte de energía solar
La comparación entre varios productos se simplifica si el conjunto de
los valores característicos mencionados anteriormente se reduce a un
solo valor. Éste puede ser el aporte solar teórico del captador, el cual
puede calcularse por medio del uso de un programa de simulación.
En primer lugar, es esencial que se defina la instalación solar en la que
se debe integrar el captador. Luego, los parámetros de la misma y los
valores característicos del captador han de introducirse en un programa
de simulación. Es importante que, tanto el área de captación empleada,
como el área de referencia para los valores característicos del captador
indicados en el informe de ensayo, sean idénticos. En Europa, esto
puede ser, o el área de apertura, o el área del absorbedor (véase el
apartado 5.1.4), ya que ambos conjuntos de valores característicos es-
tán expuestos en el informe de ensayo conforme a la norma europea .
Conforme a ISO, puede utilizarse igualmente el área total.
En algunos países el cálculo del aporte solar del captador, o la verifica-
ción informática de un aporte solar mínimo del captador, se utiliza
como argumento de marketing o como requisito de subvención. Esto
dio lugar a confusiones en el pasado:
• Los valores de aporte solar calculados difieren según el tipo de
instalación, ubicación y orientación, área del campo de captadores,
demanda de calor y detalles de diseño de la instalación .
• El uso de programas de simulación diferentes conduce a diferentes
resultados . Además, el resultado obtenido en un programa de simu-
lación sólo puede ser útil si el sistema ha sido simulado correcta-
mente por el usuario. Cuanto más complejo y libre sea el programa
en las definiciones del sistema , mayor será la experiencia que el
usuario necesita. Dos usuarios pueden alcanzar resultados que
difieren en gran medida uno del otro, aun si se utiliza en ambos
casos el mismo programa de simulación para el mismo sistema.
• En Suiza se calcula el denominado «aporte de calor bruto». En este
caso, el captador modelo se opera a una temperatura de entrada
constante de, por ejemplo, 40 ºC por el período de un año. Estos
valores sobrepasan, por lo general, los aportes antes mencionados.
• En todo caso, hay que tener en cuenta que se trata de va lores idea-
les que tienen poco en común con las condiciones de operación rea-
les de una instalación solar térmica . Es frecuente que se calculen
altos valores de aporte solar específico, sin embargo, el propietario
no debería contar con estos valores en su instalación. A pesar de
todo, es difícil de transmití resta idea a 1 titular o propietario, en ca so
de que el «aporte de calor bruto » esté indicado en la hoja de datos
del captador.

191
5. Captadores solares

• En resumen, debido a la variedad de posibles configuraciones, las
comparaciones entre los productos deberían realizarse siempre con
los mismos valores y mediante el uso del mismo programa de simu-
lación. Además, debe considerarse las imprecisiones inherentes al
proceso de medición, concretamente al determinar los valores
característicos, al igual que se debe aclarar también que el aporte
solar con que se suele contar en la práctica es muy diferente y, por
lo genera 1, inferior.

5.12 Certificación
Las pruebas tipo que abarcan los ensayos completos indicados en la
EN 12975-2 y la verificación conforme a la norma EN 12975-1 es lo
mínimo que debería cumplir un captador. Los diferentes países euro-
peos poseen programas de certificación nacional que emiten distin-
tivos (leyendas, signos o símbolos identificativos) que certifican la
conformidad con la norma europea. En Alemania, se utiliza el «DIN-
Geprüft», emitido por DIN CERTCO (Berlín).
En la actualidad se trabaja en un programa de certificación europeo
que permite que estos distintivos nacionales puedan reconocerse
igualmente a nivel internacional. El resultado es el denominado «Solar-
keymark», el cual se emite junto al símbolo nacional. De este modo, un
cliente en Europa tiene la seguridad de que, independientemente del
lugar de fabricación y del lugar de pruebas, se observa el mínimo de
calidad exigido por la prueba tipo.
La entrega del resultado de una prueba tipo para captadores solares, o
la entrega del distintivo de conformidad correspondiente, es exigida
por algunas legislaciones sobre edificación nacionales y procedimien-
tos contractuales normalizados del sector de la construcción .
La seguridad de un equipo presurizado y de sus componentes ha sido
tratada en el marco de la denominada Directiva de Equipo Presurizado
Europea, existente desde el año 1999.
Desde el 29 de mayo de 2002 esta directiva europea, puesta en práctica
en las leyes nacionales correspondientes, reemplazaba todos los regla-
mentos legales anteriores. Hasta la fecha , la concesión de los símbolos
CE conforme a la directiva de equipo presurizado no ha afectado a los
captadores solares, pero, sin embargo, esto podrá cambiar en el futuro.
Por un lado, los captadores individuales sólo pertenecen a la categoría
1, debido al bajo resultado del producto de la presión por el volumen ,
razón por la cua 1sólo necesitan la declaración del fabricante. Por otro
lado, los conjuntos de captadores a menudo se considera que pertene-
cer a la categoría 11. Sin embargo, en el caso de instalaciones grandes,
por ejemplo, si el producto de la presión por el volumen es mayor de
200 bar·litros, lo que suele suceder a partir de una superficie de capta-

192
5.13 Normas adicionales para componentes del captador

ción de 30 m 2 a 60 m 2 , ya se entraría de la categoría 111. En este caso,
hay que dirigirse a una institución acreditada de acuerdo con la Direc-
tiva de Equipo Presurizado en el procedimiento de conformidad. El fa-
bricante fija el símbolo CE de verificación en el producto.
En algunos países existen más distintivos, por ejemplo, etiquetas
«eco». Éstas exigen normas mínimas adicionales más allá de la prueba
de tipo con respecto a la compatibilidad ambiental en la fabricación,
operación y reciclaje. Un ejemplo bien conocido es el distintivo «Blauer
Engel», emitido en Alemania.
La variedad de distintivos significa que hay que tener en cuenta las
propiedades del producto o los criterios por los que estos han sido
concedidos.

5.13 Normas adicionales para componentes del
captador
En el Comité Técnico 180 se han desarrollado otras normas que se re-
fieren a la durabilidad y fiabilidad de los componentes de un captador.
Los recubrimientos del absorbedor se someten a un largo procedimiento
conforme a ISO 12952, el cual se conoce principalmente como método
«Tarea 10» {véase el apartado 5.4.3). Este procedimiento se desarrolló
en el marco del «Programa de Climatización y Calefacción Solar,
Equipo de Trabajo - Materiales en Captadores (Tarea 10)» de la Agencia
Internacional de Energía. Los recubrimientos deben cumplir un criterio
que describe la variación de las características de absorción y emisión.
Las pruebas consisten en cargas térmicas a largo plazo, cargas en medio
húmedo con la formación de condensación en el absorbedor, así como
la exposición a un ambiente corrosivo.
Las pruebas de envejecimiento para las cubiertas transparentes de un
captador bajo condiciones de estancamiento se describen en la ISO
9495 . El método de pruebas para los materiales para juntas se expone
en la ISO 9553.

5.14 Ensayos de sistema
Las normas europeas para los ensayos están disponibles desde el año
2001. Éstas se dividen en EN 12976 /20, 21/, en caso de sistemas pre-
fabricados, y ENV 12977 /22, 23, 24/ para las instalaciones a medida .
ENV significa que se trata de una norma preliminar cuya validez está
limitada inicialmente a un período de 3 años.
Los sistemas prefabricados son productos de fabricación en serie que
llevan un nombre comercial y que se venden como equipo de cons-

193
5. Captadores solares

trucción con un método de instalación fijo. Las instalaciones a medida
se construyen en forma individualizada o se seleccionan a partir de
una serie de componentes.
Esta clasificación resulta fácil si se trata de un sistema de captador con
acumulador integrado, un sistema por termosifón (EN 12976) o una
instalación, por lo general grande, diseñada individualmente (ENV
12977). Las instalaciones pequeñas de circulación forzada para calen-
tamiento de agua sanitaria pueden ser ensayadas, por lo general,
según las dos normas mencionadas anteriormente.
La primera parte de EN 12976 y la de ENV 12977 establecen requisitos
con respecto a la durabilidad, fiabilidad y seguridad de las instalaciones
solares. La segunda parte describe los procedimientos de ensayo res-
pectivos. Además, ENV 12977-3 estipula también los procedimientos de
ensayo para la evaluación térmica de los acumuladores de agua caliente.
Además de los ensayos de la tecnología de seguridad de las instala-
ciones solares, hay que comprobar particularmente el rendimiento.
En el caso de sistemas prefabricados, existe una diferenciación de si la
instalación está equipada con un sistema de energía auxiliar o no. En
caso de que sí lo esté, el rendimiento de toda la instalación se evalúa
de acuerdo al denominado procedimiento CSTG. Si no lo está, el
ensayo se lleva a cabo en conformidad con el llamado procedimiento
DST. Ambos procedimientos ofrecen previsiones a largo plazo para el
rendimiento.
El procedimiento CSTG (en inglés, Solar Collector and System Testing
Group, Grupo de Ensayo del Captador Solar y del Sistema) está descrito
en la ISO 9459-2 /29/. El procedimiento DST (en inglés, Dynamic Sys-
tem Testing, Ensayos Dinámicos del Sistema) se describe en la ISO DIS
9459-5 /30/.
No hay obligación de medir el rendimiento de las denominadas ins-
talaciones a medida. Como un procedimiento de medición opcional,
EN 12977-2 describe el denominado procedimiento CTSS (en inglés,
Component Testing -System Simulation, Ensayos de Componentes-
Simulación del Sistema). En este caso, los valores característicos de los
componentes se determinan por separado: para el captador, conforme
a la EN 129752, para el acumulador, de acuerdo con la EN 12977-3 y
para el sistema de control, conforme a la EN 12977-2. El comportamiento
de toda la instalación se calcula mediante un programa de simulación
empleando estos valores característicos.
Como indicador de rendimiento se define la «demanda de calor adicio-
nal» que es necesaria para cubrir la demanda de calor de diseño. Para
los sistemas sin apoyo de energía auxiliar se calcula una fracción solar.
La demanda de energía auxiliar para bombas, sistemas de control, etc.,
es otro valor característico.

194
5.14 Ensayos de sistema

Los ensayos de rendimiento del sistema presentan ventajas con res-
pecto a los cálculos anteriormente mencionados, basados sólo en un
ensayo del captador, porque así hay mayor probabilidad de que se des-
cubran los puntos débiles que pueden reducir el rendimiento real.
Falta ver la experiencia que se obtendrá en los próximos años con las
normas aplicables al sistema . La normalización no se detendrá, pues
los nuevos conocimientos se aplicarán en las futuras revisiones.

Aplicación de los ensayos en el marco de los resultados de las
pruebas presentadas
Las mediciones del rendimiento del captador realizadas en Alemania
dentro del marco del programa de investigación «Solarthermie 2000»
(sub-programa 1) tenían como objetivo la comparación del rendimiento
actual de los viejos captadores con el rendimiento original. Por tal ra-
zón, las pruebas de rendimiento se efectuaron basándose en la norma
alemana DIN V 4757-4 (1995) /31/, vigente en el momento del proyecto.
La curva de rendimiento se determinó en cada uno de los casos bajo
una irradiancia de 800W/m 2 a 1000W/m 2 , a temperaturas de entrada
de fluido de 20 ºCa 90 ºC, y con una velocidad del viento de 3 m/s. Las
mediciones se llevaron a cabo en el laboratorio, con ayuda de un simu-
lador solar, o usando una instalación de prueba al aire libre dotada de
seguimiento.
No se efectuó la determinación del modificador del ángulo de inciden-
cia , ni de la capacidad térmica . La forma de determinar los parámetros
del captador 11 0 , a1 y a 2 no ha cambiado mucho entre las normas DIN V
4757-4 (1995) y la actual EN 12975. Los parámetros medidos pueden
identificarse, por consiguiente, como valores característicos determi-
nados de acuerdo a métodos estacionarios en base a EN 12975-2. El
área de referencia para los valores característicos equivale al área de
apertura .

195

L
6. Tipos de montaje de los captadores

Al seleccionar la ubicación del campo de captadores hay que tener en
cuenta no sólo la orientación y la inclinación del captador (ángulos de
azimut y de inclinación), sino también los aspectos arquitectónicos y
visuales.
Según las circunstancias, pueden presentarse diversas posibilidades
de montaje. Además de los casos habituales como el montaje sobre
cubierta plana, o cubierta inclinada, se pueden dar casos de montaje
en fachada, en la cubierta de un porche, invernadero o galería, así
como en un garaje o en una pérgola.
Independientemente del tipo de montaje, se debe prestar especial
atención a la técnica y materiales empleados para el mismo. Los com-
ponentes van a estar expuestos a los efectos medioambientales du-
rante un largo período de tiempo, entre 20 y 30 años, por lo que tienen
que ser resistentes a:
• Fluctuaciones de temperatura en el margen de los límites previstos.
Los materiales próximos al captador, por ejemplo, deben ser capa-
ces de resistir temperaturas superiores.
• Lluvia, granizo y nieve.
• Radiación ultravioleta.
• Sustancias perjudiciales en ambientes que favorecen la corrosión
(sal en las regiones costeras, por ejemplo).
• Picoteo de pájaros.
En caso de que se empleen componentes galvanizados, la capa de zinc
ha de ser de alta calidad y estar debidamente protegida ante posibles
daños, porque, de lo contrario, podría corroerse considerablemente en
el transcurso de los 25 años previstos de vida útil. Para los pequeños
componentes de sujeción de los captadores, es preferible utilizar ma-
teriales no susceptibles de ser afectados por la corrosión, tales como el
acero inoxidable y el aluminio.
En caso de montaje sobre cubierta, se debe garantizar que la duración
de ésta sea por lo menos igual a la vida útil de los captadores (figura 6.1).
Los captadores planos llenos de fluido pesan unos 25 kg/m 2, mientras
que los de tubos de vacío son algo más ligeros. Las cubiertas y las ci-
mentaciones sobre las que se sitúan los captadores han de ser ca paces
de soportar esta carga adicional, así como las cargas de nieve y, especial-
mente, de viento, las cuales pueden llegar a ser muy considerables
según el tipo de configuración elegida para el montaje. La carga de
viento es algo menor en los captadores tubulares que en los planos.

197
6. Tipos de montaje de los captadores

Figura 6.1 Impermeabilización de la cubierta de hormigón previamente al montaje de un
campo solar de 365 m 2 en la Ciudad Deportiva de Taja/la (Navarra), (Foto: AESOL).

6.1 Montaje en el suelo o en pérgolas
El apoyo de la estructura soporte directamente sobre el suelo o encima
de una cochera, pérgola, etc., puede resultar una solución adecuada y
económica. Los espacios libres bajo el campo de captadores suelen
usarse con frecuencia para otros usos como, por ejemplo, refugio para
bicicletas, tendederos para ropa, etc. No obstante, hay que tener siempre
en cuenta la posibilidad de daños por vandalismo, como puede suceder
en cualquier lugar público accesible.

Figura 6.2 Estructura soporte apoyada directamente sobre el suelo (Stiebel Eltron, Alemania).

198
6.2 Montaje en cubierta inclinada

6.2 Montaje en cubierta inclinada
Cuando los captadores se montan sobre una cubierta inclinada, su án-
gulo de inclinación suele ser el mismo que el de ésta. No obstante, las
inclinaciones en torno a 45°, habituales en Alemania, corresponden ,
más o menos, al ángulo de inclinación adecuado para los captadores
situados en latitudes medias. Mientras el ángulo de inclinación esté
comprendido entre 20 ° y 50°, la disminución del aporte solar anual
será casi siempre inferior inferior al 5 % con respecto al óptimo,
supuesto que la cubierta esté orientada hacia el ecuador. Aun cuando
la desviación del ángulo de azimut alcance los 45°, el aporte solar anual
disminuirá sólo de forma moderada (figura 11.1}. En la medida que
aumente dicho ángulo, una inclinación menor repercute generalmente
de manera positiva . La elección de la inclinación depende también de
la aplicación en concreto y de las condiciones climáticas locales. Un sis-
tema de apoyo a la calefacción, por ejemplo, necesita un ángulo de
inclinación mayor que un sistema de A.C.S. (véase el apartado 4.5.2).
Asimismo, la frecuente presencia de neblina por la mañana o por la tarde
puede resultar determinante para dicha elección .

6.2.1 Montaje en cubierta inclinada
En el montaje sobre cubierta inclinada, los captadores solares se su-
jetan firmemente a la estructura soporte por medio de ganchos para
tejado y perfiles de montaje, dejando un espacio de unos pocos cen-
tímetros entre los captadores y la propia cubierta. Sólo es necesario
manipular la cubierta en la fase de montaje de los ganchos, quedando
ésta, una vez concluida esta operación, en el mismo estado de imper-
meabilidad en el que se encontraba . El peso del captador actúa como
carga adicional sobre la estructura de la cubierta.
Este tipo de montaje requiere menos trabajo en comparación con
otros métodos de sujeción, razón por la cual es más económico.
Asimismo, los captadores podrán sustituirse con facilidad en caso ne-
cesario. No obstante, la impresión visual resulta menos atractiva que
cuando éstos se integran como parte de la propia cubierta .

Figura 6.3 Montaj e de los captadores planos sobre fa cubierta (Sofvis, Alemania).

199
6. Tipos de montaje de los captadores

Es importante también seguir las siguientes recomendaciones:
• Las tejas no se deben taladrar ni sellar con silicona.
• Las tejas de las partes de la cubierta donde se introducen los
ganchos del tejado se pueden cortar utilizando, por ejemplo, una
amoladora angular, a fin de evitar que sobresalgan.
• Las tuberías se han de conducir a través de la cubierta utilizando
tejas de ventilación.
• Todas las perforaciones de láminas impermeabilizantes de la
cubierta inferior se deben sellar perfectamente.
• Los ganchos y perfiles de sujeción han de elegirse teniendo en
cuenta su estabilidad y resistencia a la corrosión.
• El aislamiento térmico de las tuberías de conexión se ha de efectuar
de forma completa y cuidadosamente.
• Para el montaje sobre tejados de pizarra frágiles, se debe consultar
a los especialistas en cubiertas.

6.2.2 Integración en cubierta inclinada
Los captadores solares integrados en la cubierta se montan directa-
mente sobre el encofrado o los listones de la misma . Visualmente, el
captador parece ser una parte integrante de la cubierta, estando
rodeado por un marco que lo sujeta de forma similar a una claraboya.
Las tejas o cualquier otro tipo de recubrimiento se desplazan de su lugar
preestablecido o, en el caso de un edificio nuevo, se suprimen por
completo. Como los captadores solares son, por lo general, menos pe-
sados que el recubrimiento normal, no suelen surgir problemas de car-
ga estática. Los costes de mano de obra inherentes a esta solución son
sustancialmente mayores que en el caso de una instalación sobre cu-
bierta; sin embargo, estéticamente supone una mejora. Con el fin de
garantizar la impermeabilidad de la cubierta a largo plazo, se deben
utilizar marcos de alta calidad. En comparación con los montajes sobre
cubierta, la sustitución de los captadores resulta algo más complicada.

Figura 6.4 Captador integrado en la cubierta (Roto Frank, Alemania).

200
6.2 Montaje en cubierta inclinada

Por lo general, los captadores requieren una inclinación m1n1ma en
torno a los 20°. En el caso de montarse integrados en cubierta, si el án-
gulo de inclinación de la misma es menor que el recomendado por el
fabricante, no se suele ofrecer garantía de impermeabilidad. Por esta
razón, en estos casos es preferible un montaje sobre la cubierta.
Cuando se trata de sistemas grandes, hay elementos prefabricados
disponibles («Solar Roof»), los cuales suelen venir con los elementos
restantes de la cubierta (cabrios y aislamiento térmico, por ejemplo),
cuya instalación se suele efectuar directamente mediante una grúa
(figuras 6.5 y 6.6).

Figura 6.5 Cubierta con elementos prefabricados («Solar Roof») de un sistema de
calefacción solar de distrito en Neckarsulm (ITW, Universidad de Stuttgart, Alemania).

Figura 6.6 Instalación solar con un Tejado Solar de 85 m 2 («Solar Roof>>) en el Camping
de Urbasa (Navarra}, (Foto: Wagner Solar).

201
6. Tipos de montaje de los captadores

Hay que tener en cuenta igualmente las siguientes recomendaciones:
• Se deben examinar con especial atención los marcos suministrados
para la integración de los captadores en la cubierta, verificando que
el espesor del material sea el adecuado y comprobando su corres-
pondencia exacta con las tejas de la cubierta.
• Se debe tener presente que las tejas necesitan una superposición
mínima.
• Las tejas se han de ajustar cuidadosamente al marco utilizando, si
fuera preciso, piezas de ajuste.
• Si se pone en duda la impermeabilidad de la cubierta, se ha de reali-
zar una prueba usando una manguera de riego y, en caso necesario,
hacer una reclamación al fabricante.
• No se debe utilizar silicona para el sellado.
• Se debe sellar cuidadosamente la lámina impermeabilizante infe-
rior de la cubierta después de haberla atravesado con los conductos
de los ca bles y tu be rías.

6.3 Montaje en cubierta plana

6.3.1 Requisitos del montaje en cubierta plana
En caso de que el montaje se lleve a cabo sobre cubierta plana, se podrá
obtener el ángulo de inclinación óptimo de los captadores solares me-
diante el empleo de una estructura soporte adecuada . El espacio
mínimo que se deja entre las filas de los captadores con el fin de evitar
el sombreado provocado por las filas posteriores, depende del ángulo
de inclinación de los mismos y del lugar de ubicación (altura del Sol
mínima). Como criterio para determinar la distancia mínima entre las
filas se suele considerar que al mediodía del solsticio de invierno no
haya sombras en los captadores. El solsticio de invierno tiene lugar el
21 de diciembre en el hemisferio norte y el 21 de junio en el hemisferio
sur.
El 21 de marzo y el 21 de septiembre (equinoccios), la altura del Sol al-
canza su valor medio en todas las latitudes de la Tierra. La altura del
Sol, a, al mediodía solar alcanza en esos días un ángulo de :
a= 90 ° - ABS (latitud)
(ABS: valor absoluto).
El 21 de diciembre y el 21 de junio, la altura solar varía en -23,5° y
+23,5 ° respectivamente, con respecto a su valor en los equinoccios.

202
6.3 Montaje en cubierta plana

o
a
a

b

Figura 6. 7 Determinación de la distancia mínima entre filas de captadores en caso de
montaje sobre cubierta plana.

Para un campo de captadores con una altura a, la distancia b entre
cada fila (figura 6.7) se determina según la ecuación :
b =a /tan a
A fin de evitar el sombreado provocado por las filas posteriores en el
mediodía de solsticio de invierno, la distancia necesaria se ha de calcular
de la siguiente manera :
a= 90° -ABS (latitud) - 23,5 °
Por ejemplo, para Madrid (latitud= +40,4°) :
b =a/tan a= a/tan (90 ° - 40,4° - 23,5 °) = a/0,49 = 2,04 a
Para Berlín (latitud 52 °):
b =a/tan a= a/tan (90 ° - 52 ° - 23,5°) =a /0,258 = 3,87 a
En Madrid, la distancia necesaria entre las filas es unas dos veces su-
perior a la altura del captador. En el caso de Berlín, este valor asciende
casi a cuatro veces . Como en Berlín durante los meses de invierno la
contribución al aporte solar anual suele ser relativamente pequeña,
una distancia un poco menor que la mínima teórica necesaria, aunque
produzca algo de sombreado, sólo conlleva una ligera disminución de
dicho aporte solar.
Al determinar la superficie disponible en la cubierta hay que tener pre-
sente un margen de alrededor de 1,5 m en todos los bordes de la misma,
con el fin de facilitar el acceso para mantenimiento y reparación . Ade-
más, este margen disminuye las cargas de viento, ya que pueden pro-
ducirse fuertes ráfagas en las proximidades de los bordes, evitándose así
el peligro de desprendimientos (por ejemplo, de trozos de vidrio rotos) .
Según las condiciones climáticas locales, es importante que se tomen
medidas para que la nieve pueda deslizarse sin impedimento por los
captadores. Es, por tanto, recomendable dejar un espacio suficiente
entre el borde inferior de los captadores y la cubierta. Por motivos de

203
6. Tipos de montaje de los captadores

accesibilidad para el caso de necesitarse efectuar reparaciones, este
espacio no debería ser inferior a 30 cm.
Las perforaciones necesarias para las tuberías y la estructura soporte
en la cubierta deben realizarse con esmero. A fin de garantizar la im-
permeabilidad a largo plazo, los puntos de perforación se han de ele-
var, por lo menos, 8 cm por encima de la capa por donde circula el
agua, utilizando manguitos y anillos de unión, o bridas y rebordes pega-
dos. Se aconseja realizar cuidadosamente el aislamiento térmico de
las partes donde se ha fijado la estructura soporte, a fin de evitar per-
juicios debidos a puentes térmicos en los elementos constructivos del
edificio.
Además de las cargas estáticas del captador, la estructura soporte
debe ser capaz de resistir las cargas dinámicas de viento. En caso nece-
sario, se debe consultar a un analista especializado en cálculos estáti-
cos y dinámicos.

6.3.2 Cubierta plana con cargas distribuidas
En las cubiertas planas capaces de soportar cargas distribuidas, los
captadores se pueden sujetar por medio de placas de hormigón o ban-
dejas llenas de gravilla , que se suelen colocar sobre la cubierta. A fin de
proteger la superficie de ésta, cuya perforación se evita en este tipo de
montaje, estos elementos de sujeción se han de colocar sobre esterillas
o planchas protectoras de alta calidad .
Un requisito imprescindible es que la cubierta debe ser capaz de so-
portar holgadamente las cargas adicionales. Las cubiertas de gravilla
son más apropiadas para esta variante de montaje.

Figura 6.8 Montaje de captadores en cubierta plana con losa de hormigón.

204
6.3 Montaje en cubierta plana

Figura 6.9 Montaje de captadores en cubierta plana con bandejas llenas de gravilla en una
instalación solaren Pamplona {Foto: Wagner Solar).

6.3.3 Cubiertas planas con soportes separados a poca distancia
Este tipo de cubierta tiene una estructura interior tal que permite que
la estructura soporte del campo de captadores se sujete a la cubierta
con soportes separados a poca distancia. Se pueden utilizar elementos
de perfiles de acero o vigas de celosía, parecidas a la estructura de un
andamio. La distancia y el número de soportes se ha de determinar en
cada caso, según la estructura interior de la cubierta, optimizando el
número de perforaciones necesarias. Este tipo de estructura soporte
se puede realizar a unos costes relativamente bajos. En los casos anali-
zados, los costes ascendieron a unos 75 euros por m 2 de superficie de
captación .

Figura 6.10 Estructura soporte con vigas de celosía para el montaje del campo de
captadores en la universidad Otto-von-Cuericke, Magdeburg (Alemania).

205
6. Tipos de montaje de los captadores

6.3.4 Cubierta plana con soportes separados a gran distancia
En caso de cubiertas que no permiten soportes intermedios o sólo en
muy pocos puntos, se necesitan estructuras robustas (y caras) para el
montaje de los captadores, que a veces tienen que cubrir toda la cu-
bierta. En casos especiales, los costes relativos a su construcción ascen-
dieron a un valor de hasta 225 euros por m 2 de área de captación.
También aquí es posible lograr una reducción notable de costes uti-
lizando vigas transversales o vigas de celosía en piezas estándar, como
las que se suelen emplear en las construcciones de andamios.
Se deben considerar los siguientes factores:
• Asegurar la impermeabilidad al agua, esmerándose en el trabajo y
realizando un sellado como es debido.
• Al dimensionar las vigas, es necesa río tener presente las cargas
dinámicas del viento y la nieve, a fin de impedir cualquier despla-
zamiento, o incluso el «levantamiento» del campo solar.
• Evitar puentes térmicos, llevando a cabo un aislamiento térmico
adecuado cuando sea necesario.
• Emplear elementos prefabricados, o construirlos expresamente en
la cubierta, para los pasa muros de tuberías y cables.
• En casos de dudas se recomienda contratar a un especialista en
cubiertas.
En un programa de investigación reciente se trató en particular el
desarrollo de las «estructuras de soporte de las instalaciones solares»,
cuyos resultados se publicaron en un manual de diseño de estructuras
soporte de instalaciones solares (actualmente disponible sólo en
alemán} /43/.

6.3.5 Tubos de vacío sobre una cubierta plana
Los tubos de vacío de flujo directo pueden colocarse en posición hori-
zontal sobre la cubierta, sin embargo esta solución no es recomendable
en regiones donde nieve, ya que al derretirse y volverse a congelar la
nieve entre los tubos, se originan fuerzas que pueden llegar a reven-
tarlos, o causar una rotura de los tubos pasantes. Los captadores de
tubos de vacío del tipo tubo de calor («heatpipe») requieren siempre
cierta inclinación para funcionar correctamente {véase el apartado
5.2.3). En algunos diseños los tubos o los absorbedores son giratorios,
de tal forma que se pueden orientar al Sol con el ángulo deseado.
El ahorro de costes en la estructura soporte puede reducir conside-
rablemente, o incluso compensar, los mayores costes de los tubos de
vacío en comparación con los captadores planos.

206
6.4 Montaje en fachada

Figura 6.11 Captador de tubos de vacío colocado sobre una cubierta ligeramente inclinada
{Solarpraxis AG, Berlín, Alemania).

6.4 Montaje en fachada
6.4.1 Aspectos principales
En latitudes medias, la irradiación anual sobre una superficie vertical
equivale sólo a un 60 % ó 65 % de la correspondiente a una superficie
con inclinación óptima . En las regiones ecuatoriales este porcentaje es
mucho menor. Si por razones de estética, o por falta de otras super-
ficies adecuadas, se desea efectuar el montaje en una fachada, se
debe contar con la reducción correspondiente del aporte solar anual.
No obstante, si se utiliza un montaje vertical con fines de apoyo a la
calefacción en invierno, se producirá una reducción de los períodos de
estancamiento y del excedente en verano. Hay que tener en cuenta
que la colocación vertical produce diferentes presiones estáticas en los
captadores, según su situación.
Como la instalación de los captadores sobre fachada suele estar condi-
cionada por la ubicación de ventanas o balcones, es posible que se ori-
ginen costes relativamente altos en relación con el tendido de las
tuberías.

6.4.2 Captadores planos montados en fachada
Los captadores planos pueden instalarse con un ángulo diferente al de
la fachada, sirviendo de esta manera, por ejemplo, de elementos de
sombra, de parapeto de balcón o de antepecho de terrazas. Asimismo,
se pueden integrar completamente en la fachada. Varios fabricantes

207
6. Tipos de montaje de los captadores

ofrecen los sistemas de jamba y pestillos. Los captadores integrados
en la fachada pueden reducir, pero no sustituir, el aislamiento térmico
necesario para la misma. Además, pueden reemplazar a los elementos
decorativos de la fachada, llevando a una reducción de costes.

Figura 6.12 Captadores planos instalados en fachada (Stiebel Eltron, Alemania).

6.4.3 Tubos de vacío montados en fachada
Los tubos de vacío se pueden instalar igualmente en pretiles o en super-
ficies verticales. Algunos de estos captadores disponen de absorbedo-
res que se pueden montar girados con respecto al plano de apertura
para conseguir una mejor alineación con respecto al Sol. De esta ma-
nera, se logra obtener un rendimiento mayor que con los captadores
planos montados en fachada. Dado que los tubos se han de colocar
delante de la propia fachada, suelen ejercer poca influencia en el aisla-
miento térmico de la misma.

Figura 6.13 Tubos de vacío montados en fachada (Foto: DGS).

208

J
6.5 Montaje de los sistemas por termosifón prefabricados

6.5 Montaje de los sistemas por termosifón
prefabricados
La instalación de los sistemas por termosifón prefabricados represen-
ta un caso especial. Una unidad prefabricada típica consiste en uno o
más captadores con el acumulador montado en posición horizontal en
la parte superior. El peso de la unidad completa es relativamente ele-
vado, debido precisamente al acumulador, con un peso relativo de
entre, aproximadamente, 50 kg y 125 kg por m 2 de área de captación.
Una de las desventajas de estos sistemas es que suelen causar un im-
pacto visual negativo.

6.5.1 Montaje en cubiertas planas
El montaje más sencillo y común se realiza en terrazas planas o azo-
teas, a las que se debe poder acceder con facilidad. Los sistemas por
termosifón son más apropiados para usar en climas moderados con
cortos períodos de heladas, o carentes de ellos. La instalación es, en
general, sencilla de efectuar, conectándose fácilmente al suministro
de red convencional, ya que los depósitos de agua suelen colocarse ha-
bitualmente sobre la cubierta. Debido al propio peso del equipo, no se
necesitan anclajes para efectuar la sujeción en la cubierta, aunque,
lógicamente, ésta deberá ser capaz de aguantar la carga adicional.

Figura 6.14 Sistema por termosifón prefabricado para montaje sobre cubierta plana
(lnterso/ar, Grecia).

6.5.2 Montaje en cubiertas inclinadas
El montaje del conjunto de acumulador y captador sobre una cubierta
inclinada (figura 6.14) exige, en primer lugar, que ésta sea capaz de
aguantar la carga adicional. La colocación del acumulador por encima
de la cubierta requiere una estructura soporte fiable, la cual, al mismo
tiempo, no debe afectar a la impermeabilidad de dicha cubierta.

209
6. Tipos de montaje de los captadores

Figura 6.15 Sistema por termosifón sobre una cubierta inclinada, con acumulador
en el exterior.

La ubicación del acumulador por bajo la cubierta ofrece una alternativa
para la integración de un sistema por termosifón (figura 6.15). Para lograr
mantener la circulación, es esencial asegurar una inclinación mínima
de las tuberías entre captador y acumulador. Por tal motivo, se requiere
suficiente espacio en el desván por encima del captador. Este tipo de
montaje no se puede llevar a cabo, por ejemplo, en el ático.

Figura 6.16 Sistema por termosifón sobre una cubierta inclinada, con acumulador
en el interior.

210
7.1 Requisitos principales de los componentes y materiales en el circuito primario

7. El circuito primario

7.1 Requisitos principales de los componentes y
materiales en el circuito primario

7.1.1 Componentes del circuito primario
Los componentes principales del circuito primario son los siguientes
(figura 7.1):
• Captadores.
• Tuberías de conexión entre los captadores y tuberías entre el campo
de captadores y el acumulador.
• Aislamiento térmico de las tuberías.
• Purgadores de aire.
• Equipo de seguridad (válvulas de seguridad, vaso de expansión}.
Los sistemas indirectos están provistos de:
• lntercambiador de calor.
• Fluido de trabajo en los captadores y las tuberías.
Finalmente, los circuitos de circulación forzada constan además de:
• Bomba de circulación y válvulas.

Purgador de aire manual

Tuberías

Válvula de
Aislamiento térmico
seguridad

Purgador de aire
/;.

Vaso de
expansión

Figura 7.1 El circuito primario y sus componentes.

211
7. El circuito primario

Mientras que el lado primario del intercambiador de calor, por donde
circula el fluido de trabajo, se asigna al circuito primario, su lado se-
cundario puede formar parte del circuito secundario o del circuito de
consumo. Como en ciertos casos el intercambiador de calor está incor-
porado en el acumulador, en especial en las instalaciones pequeñas, la
interfaz del circuito primario se coloca por delante del intercambiador
de calor. Sólo en esta última posición es posible la instalación de apa-
ratos de medición, como por ejemplo, un contador de energía (véase el
apartado 3.2). Por tal motivo, los intercambiadores de calor serán
tratados en un capítulo aparte (capítulo 9).

7.1.2 Temperaturas de trabajo en el circuito primario
Es necesario seleccionar todos los componentes mencionados consi-
derando las temperaturas y presiones máximas que pueden presen -
tarse en el circuito primario o en el campo de captadores. Durante
períodos de estancamiento con alto nivel de irradiancia, las tempera-
turas elevadas en el campo de captadores y en ciertas partes del circuito
primario pueden representar un problema. En los sistemas de circula-
ción forzada, el estancamiento se puede producir al desconectar inten-
cionadamente la bomba, por ejemplo, por razón de mantenimiento, o
en caso de un defecto en el control o en la bomba, o si se han alcanzado
las temperaturas máximas permisibles en el acumulador.
Si la irradiancia durante un período de estancamiento es muy elevada,
los captadores planos pueden alcanzar temperaturas de aproxima-
damente 200 ºC y los captadores de tubos de vacío se podrán calentar
hasta unos 300 ºC. Por lo general, estas temperaturas máximas sólo
suelen darse en los captadores o en las tuberías de conexión. Cuanto
mayor sea la distancia entre los componentes y el campo de captado-
res, más bajas serán las cargas térmicas. No obstante, existen casos
especiales en los que incluso en las partes más remotas del circuito se
presentan temperaturas elevadas (véase el apartado 7.1.4).
Al reanudar la marcha la bomba tras un período de estancamiento de-
bido a los motivos anteriores, es posible que dentro del circuito primario
se produzcan temperaturas máximas de hasta 160 ºC, directamente
en la salida del captador. La distancia a la cual se propaga este «frente
de calor», a través del circuito e incluso hasta la tubería de retorno, de-
pende en gran parte del captador en sí, de las temperaturas en la parte
inferior del acumulador, así como de la configuración de la red de
tuberías. Cuanto más elevadas sean las temperaturas en el captador y
en la tubería de retorno, y cuanto mayor sea la relación entre la masa
de los absorbedores y la masa de las tuberías, mayor será la tempera -
tura del fluido de trabajo al llegar al acumulador. Análogamente,
cuanto más caliente esté la parte inferior del acumulador, menor será
el intercambio térmico con el fluido proveniente de los captadores. En
el peor de los casos, el retorno al campo de captadores podría alcanzar

212
7.1 Requisitos principales de los componentes y materiales en el circuito primario

temperaturas de 120 ºC o más si la temperatura de entrada del fluido
de traba jo en el interca m biador fuera de 150 ºC.
A fin de evitar las cargas térmicas antes mencionadas, se aconseja
reanudar la operación de la bomba del circuito primario, tras un período
de estancamiento, sólo después de que se hayan enfriado los captadores
a una temperatura notablemente inferior a la temperatura de estan-
camiento, por ejemplo a 140 ºC. Para lograr esto, se debe emplear un
sistema de control apropiado.
Sin embargo, en los sistemas de bajo flujo («low-flow») provistos de
un acumulador de inercia, los captadores pueden llegar a calentarse
hasta unos 120 ºC-140 ºC incluso durante la operación normal. Estas
temperaturas se presentan sobre todo en la tubería de impulsión,
mientras que en la de retorno se dan, por lo general, temperaturas por
debajo de los 100 ºC. No obstante, en la fase inicial del estancamiento
puede producirse incluso un aumento de temperaturas en la tubería
de retorno, a medida que el fluido caliente de los captadores circula
hacia el vaso de expansión.
La figura 7.2 representa las temperaturas de trabajo durante la opera-
ción normal de un sistema de bajo flujo cuando el acumulador de inercia
casi ha alcanzado la temperatura máxima admisible. Las tempera-
turas indicadas corresponden a un sistema de bajo flujo con un caudal
específico de unos 15 l/(m 2 · h} (véase el apartado 7.3.2).

120º(

Acumulador
de inercia
92 º(

Sistema
de bajo
flujo

Hacia el consumo
92º( 85º(

Pl P2

Figura 7.2 Temperaturas de trabajo durante la operación normal en un día caluroso con
alta irradiancia, con el acumulador de inercia casi a la temperatura máxima admisible.

7.1.3 Presiones de trabajo en el circuito primario
A fin de reducir los costes de una instalación solar se suelen utilizar
componentes con una presión nominal de hasta 10 bar. La mayor parte
de los captadores se diseñan para esa misma presión, aunque a veces
se hacen sólo para 6 bar. La presión a la que se halla expuesto cada

213
7. El circuito primario

uno de los componentes varía según la altura relativa en el edificio. En
caso de que los captadores estén situados en la cubierta y el acumula-
dor en el sótano, la presión en el lado primario del intercambiador de
calor, así como en los componentes y tuberías igualmente situados en
la parte inferior del edificio, será superior a la de los captadores. La
presión estática aumenta 1 bar por cada 10 metros de diferencia de
cotas.
Bajo cualquier condición de funcionamiento, hay que asegurarse de
que la presión en el punto más alto de la instalación sea superior a la
atmosférica para evitar la entrada de aire en el circuito. Además, la
presión debe ser lo suficientemente elevada a fin de evitar la evapori-
zación al trabajar bajo las temperaturas máximas mencionadas en el
apartado 7.1.2. Por eso, en una instalación de bajo flujo («low flow»)
que opere a un valor límite de temperaturas de 130 ºCa 140 ºC, es ne-
cesario que se elija una presión algo más elevada. Por otro lado, es im-
portante que en el estado de estancamiento se permita la evaporación
a temperaturas no demasiado altas para limitar la carga térmica a que
están sometidos los componentes y el fluido de trabajo. Esto significa
que la presión no debe elegirse con un valor más alto de lo necesario.
Por lo tanto, en estado frío del campo de captadores se suele escoger
una presión superior a la atmosférica, entre casi cero y tres bares. La
elección depende también de la altura del edificio, o sea, de la presión
estática entre los captadores y los componentes en el punto inferior
de la instalación {véase el apartado 7.7.3).
La figura 7.3 representa un esquema de las presiones de trabajo de una
instalación típica en la que el acumulador está colocado en el sótano
trabajando bajo una presión máxima de 6 bar, o bien 10 bar. En esta
representación teórica no se ha tenido en cuenta la influencia de estas
presiones en el dimensionado del vaso de expansión {para mayores
detalles, consultar el apartado 7.7).

214
7.1 Requisitos principales de los componentes y materiales en el circuito primario

Presión en el punto superior
de la instalación
2,5 bar 2,5 bar

Presión equivalente
del volumen de reserva
+ 0,2 bar + 0,2 bar

= 2,7 bar = 2,7 bar

Altura X:

27 m 63 m X

Presión estática:

2,7 bar 6,3 bar

Presión máxima (estado caliente): Om
5,4 bar 9,0 bar

Válvula de 6 bar Válvua de 10 bar

Todas presiones indicadas
superiores a la atmosférica

Figura 7.3 Presiones de trabajo en un circuito primario en función de las diferentes alturas
del edificio.

7.1.4 Proceso de vaporización en el circuito primario
La mayoría de los captadores modernos con absorbedores de recubri-
miento selectivo alcanzan temperaturas de estancamiento muy eleva-
das. Para evitar la evaporación del fluido de trabajo (normalmente
agua o una mezcla de agua-glicol) en los captadores a estas tempera-
turas, sería necesario trabajar a una presión de 10 bar o incluso superior.
Sin embargo, los componentes situados en el nivel inferior de la ins-
talación estarían expuestos a una presión aún superior, en vista de
que se añade la presión estática. Desde el punto de vista económico,
un diseño de este tipo sería poco factible. Teóricamente se podrían uti-
lizar otros fluidos de trabajo con una temperatura de ebullición supe-
rior; no obstante, esta posibilidad tiene sus límites, tanto técnicos,
como ecológicos y económicos {véase el apartado 7.4).

215
7. El circuito primario

En el caso de un sistema con una fracción solar muy alta o un sistema
combinado de agua caliente sanitaria y apoyo a la calefacción, suelen
tener lugar largos períodos frecuentes de estancamiento durante el
verano. La temperatura a la que empieza la evaporación depende del
fluido de trabajo empleado y de la presión de trabajo en la instalación.
Por ejemplo, una mezcla de agua-glicol (60/40) empieza a evaporarse
a 160 ºC y a una presión de 6 bar (presión absoluta). Esta mezcla per-
manece líquida a temperaturas inferiores o a presiones superiores. No
obstante, con una temperatura de ebullición alta, todo el volumen del
líquido en los captadores quedará expuesto a una carga térmica du-
rante períodos prolongados, lo que puede acarrear un envejecimiento
acelerado de la mezcla anticongelante, o sea, una alteración química
de la misma.
Por otro lado, si el medio se vaporiza a una temperatura menor, por
ejemplo, 140 ºC, sólo una cantidad relativamente pequeña de molé-
culas en fase de vapor quedará expuesta a la carga térmica . De este
modo, se logrará obtener una reducción significativa de esta última
para el volumen de líquido restante en el circuito primario, debido a
que sólo una pequeña parte del medio se halla expuesto a las tempe-
raturas de estancamiento en los captadores. Por este motivo, en caso
de instalaciones con largos períodos de estancamiento, se recomienda
trabajar a una presión relativamente baja en el campo de captadores,
lo que permite una vaporización a temperaturas moderadas. Para ase-
gurar el funcionamiento de la instalación aun a temperaturas eleva-
das, podría establecerse una presión de trabajo en el estado caliente
del campo de captadores de unos 3 bar (absoluto), con la cual se pro-
duce una vaporización a aproximadamente 140 ºC. Como una alterna-
tiva a lo anterior, se puede elegir un fluido que resista temperaturas
su peri ores.
Uno de los inconvenientes que pueden surgir a causa de las vaporiza-
ciones frecuentes consiste en que algunos componentes de la mezcla
anticongelante, por ejemplo aditivos anticorrosivos u otras sustancias
no solubles, pueden depositarse permanentemente en las tuberías del
absorbedor al evaporarse el fluido . En caso de que se conserve limpio
el circuito primario, por ejemplo, por medio de filtros adecuados o
también mediante el empleo de fluidos de trabajo que se evaporan sin
dejar residuos, se logrará mantener este problema bajo control.
Para el proceso de evaporación del fluido en el campo de captadores,
desempeñan un papel importante el diseño interno del captador y el
conexionado de los captadores entre sí. Si la tubería de entrada del
captador se encuentra en el borde inferior, el volumen en ebullición,
aún en estado líquido, podrá ser desplazado hacia la tubería de retorno,
a menos que por medio de una válvula de retención se impida este
proceso. Entonces, sólo se producirá la cantidad de vapor equivalente
al contenido líquido del captador. Un proceso semejante podría consi-

216
7.1 Requisitos principales de los componentes y materiales en el circuito primario

derarse como un buen comportamiento de evaporación del captador.
Ejemplo: a una temperatura de 150 ' C y a una presión de 3 bar se ob-
tendrá sólo, con un volumen de agua de 5 cm 3, un volumen de vapor
de aproximadamente 3 litros, lo que corresponde al volumen típico de
un captador de 2 m 2 . Con respecto al comportamiento de evaporación,
un volumen pequeño del captador es favorable.
Si tanto la entrada como la salida del captador están colocadas en el
borde superior, como puede ser el caso con los tubos de vacío de flujo
directo montados verticalmente, entonces no podrá desplazarse el
líquido. En estas circunstancias, además de una irradiancia elevada
durante un largo período de estancamiento, se evaporará completa-
mente todo el líquido dentro del captador. Lo mismo se aplicará a los
captadores que están conectados entre sí de tal modo que se evite el
desplazamiento del fluido en ebullición de un captador a causa del
fluido contenido en los captadores contiguos. En estas circunstancias,
el fluido abandonará el captador en forma de vapor saturado durante
un largo período hasta que se haya evaporado totalmente. De este
modo, se genera un suministro prolongado de grandes cantidades de
vapor que se propagan hacia las tuberías de impulsión y retorno, dentro
de las cuales liberan su calor y se condensan. En función del coeficiente
de pérdidas térmicas de las tuberías, así como de la longitud de las
mismas, la zona de vapor puede extenderse en ciertos casos hasta el
intercambiador de calor y el grupo de bombeo. En especial corren este
riesgo las instalaciones con tramos de tubería cortos.
Sobre todo al diseñar sistemas de gran tamaño con una fracción solar
elevada, se recomienda elegir los captadores y el conexionado de tal
manera que tengan un buen comportamiento de evaporación .
Además, debería evitarse que en caso de estancamiento vuelvan a cir-
cular grandes cantidades del líquido no vaporizado provenientes de
las tuberías de impulsión en el captador. En otras palabras, hay que
tratar de impedir que las tuberías se coloquen por encima de los cap-
tadores, puesto que de esta manera resultaría un proceso indeseable
de transferencia de calor por convección hacia las tuberías del circuito
primario al evaporarse este líquido en los captadores. Este problema
puede afectar especialmente a los campos de captadores montados
sobre fachadas o en cubiertas inclinadas. En caso de estancamiento,
descenderán grandes cantidades de líquido desde las tuberías de
conexión hasta penetrar en los captadores ubicados en una posición
inferior, en donde se evaporarán nuevamente.

Propagación de vapor en las tuberías del circuito primario
Para el dimensionado de un vaso de expansión es importante estimar
el volumen por el cual se propaga el vapor en las tuberías. Además,
hay que calcular hasta dónde se extiende la zona de vapor en dirección

217
7. El circuito primario

al vaso de expansión y, por lo tanto, determinar si se necesita un vaso
tampón con fines de protección del vaso de expansión.
En la práctica, es posible que el fluido de trabajo en el circuito primario
se evapore por completo. Sin embargo, la norma europea ENV 12977-1
/22/ sólo exige que se tenga en cuenta el 10 % del volumen de los cap-
tadores como volumen de vapor que puede propagar en las tuberías. A
continuación se demostrará que el vapor podrá extenderse por todo el
circuito primario.
En la propagación de vapor en las tuberías desempeñan un papel deci -
sivo la forma de las conexiones del captador, la duración del período
de estancamiento, la calidad del aislamiento térmico de las tuberías,
la posición de las tuberías en relación con el captador y, también, el
tamaño del vaso de expansión. Se excluye el caso de un vaso de
expansión demasiado pequeño, debido a que, en este caso, la válvula
de seguridad suele abrirse a consecuencia de la vaporización intensa,
lo que lleva a la conclusión de que ya no se trata de un sistema de se-
guridad intrínseca.
Como se mencionó anteriormente, la forma de las conexiones del cap-
tador son de gran importancia para el comportamiento de la evapora-
ción en un captador, así como para la cantidad de vapor resultante.
En un captador con un buen comportamiento en cuanto a la evapora-
ción se expulsa una gran parte de su contenido líquido al comenzar
éste a vaporizarse. Por consiguiente, el captador tendrá sólo que vapo-
rizar el resto del contenido líquido para vaciarse por completo. La pro-
pagación de vapor en las tuberías quedará entonces restringida al área
contigua al captador.
En caso de captadores con un mal comportamiento evaporativo de-
berá vaporizarse por completo todo el contenido líquido del captador.
Según la presión del sistema, un litro del fluido de trabajo puede ge-
nerar centenares de litros de vapor. La transferencia de energía por
convección hacia las tuberías sólo queda paralizada después de haberse
vaporizado todo el contenido líquido. Campos de captadores con un
mal comportamiento evaporativo se encuentran con frecuencia tanto
en el mercado alemán como en toda Europa.
A fin de calcular la longitud del tramo que alcanza la propagación del
vapor en las tuberías, se ha de definir en primer lugar la potencia tér-
mica de evaporación de un captador. Para captadores con un mal com-
portamiento evaporativo ésta se puede calcular aproximadamente de
la siguiente manera /40, 41 /:
• Potencia térmica de evaporación de un captador plano : 120 W /m 2 .
• Potencia térmica de evaporación de un captador de tubos de vacío :
140W/m 2 .

218
7.1 Requisitos principale s de los componentes y materiales en el circuito primario

• Pérdidas térmicas de una tubería con un buen aislamiento térmico
a temperatura del vapor saturado: 20 W/m-30 W/m .

Ejemplo:
Para una instalación de 10 m 2 de área de captación (área de apertura)
y un mal comportamiento evaporativo, se obtiene una potencia térmica
de evaporación equivalente a 1200 W en caso de captadores planos, o
a 1400 W para los tubos de vacío. De este modo se obtiene un tramo
de tu be rías por el cua 1 se propaga el va por de 1200 W /(25 W /m) = 48 m
y de 1400 W /(25 W /m) = 56 m, respectiva mente.
Según los resultados, para una instalación con una distancia entre el
campo de captadores y el acumulador de 10 m (longitud simple), aproxi-
madamente la mitad del área de captadores habría sido suficiente
para que la evaporación fuese del 100 %. En estos casos se recomienda
la protección del vaso de expansión mediante un vaso tampón.
Es importante señalar que el diseño del circuito primario solar ha de
incorporar los elementos adecuados para evitar que se produzca la
evaporación de grandes cantidades de líquido y que, por lo tanto, el
vapor alcance zonas del circuito que no está previsto que tengan que
resistir las temperaturas del vapor (bombas, vaso de expansión,
válvulas, etc.).
Los sistemas que obvian estos problemas y que presentan un compor-
tamiento con una seguridad intrínseca en cuanto a la producción de
vapor son los sistemas de vaciado automático («drain-back»). En estos
sistemas (ver el apartado 3.8), cuando el acumulador alcanza la tem-
peratura máxima, el control ordena parar la bomba de circulación/lle-
nado por la que el aire del depósito de «drain-back» sube al captador,
con lo que éste se vacía de líquido y, por tanto, no queda líquido que
convertí rse en va por.

7.1.5 Comportamiento respecto a la ebullición de los sistemas por
termosifón
En los sistemas por termosifón, el calentamiento del acumulador se
lleva a cabo por medio de circulación del fluido de trabajo por convec-
ción natural. La circulación dentro del circuito primario se origina
siempre que la temperatura del captador sea algo superior a la del acu-
mulador. Por tal motivo, es imposible una limitación de la temperatura
de este último. En caso de que no haya consumo, la temperatura en el
acumulador puede alcanzar un valor próximo al de la temperatura de
estancamiento del captador.
Durante períodos de radiación solar elevada y de bajo consumo puede
formarse vapor en el sistema. En caso de sistemas indirectos, la eva-
poración puede producirse en el circuito primario o bien en el circuito
de consumo, es decir, en el acumulador de A.C.S., en función de las
presiones respectivas.

219
7. El circuito primario

Si la presión del circuito primario, por ejemplo de 1 bar superior a la at-
mosférica, es inferior a la presión del acumulador, por ejemplo 5 bar
(como suele ser el caso si está conectado a la red de agua sanitaria), el
fluido de trabajo en el captador empezará a evaporarse a una tempe-
ratura inferior a la del agua en el acumulador.
Como el captador está localizado por debajo del acumulador, el vapor
no podrá producir un desplazamiento del líquido en el mismo, como
cuando éste se halla por encima de aquél. Si la radiación solar sigue
siendo elevada y el acumulador no se enfría al no consumirse agua ca-
liente, entonces el fluido de trabajo continuará evaporándose en el
captador. Resulta difícil recoger en un vaso de expansión los grandes
volúmenes de vapor producidos dentro del captador. Éstos suelen salir
del circuito a través de la válvula de seguridad . Por eso es razonable
colocar esta válvula de seguridad en la parte más elevada del circuito,
o sea, por encima del borde superior del captador. La colocación y el
diseño de la válvula de seguridad deben satisfacer las normas de segu-
ridad para la protección del personal de trabajo contra posibles riesgos
de accidentes por quemaduras.
Al principio, la pérdida de fluido debido a la vaporización se compensa
con el fluido en el vaso de expansión que se debe rellenar durante su
mantenimiento normal. A causa de usar vasos de expansión de
tamaño demasiado pequeño y de largos intervalos de mantenimiento,
en combinación con largos períodos de estancamiento frecuentes, se
pueden originar grandes pérdidas del fluido de trabajo y, por consi-
guiente, una insuficiencia de líquido en el circuito, especialmente tras
haberse enfriado el sistema . En consecuencia , podría introducirse aire,
lo que llevaría a una paralización del circuito primario, es decir, el sis-
tema se volvería inservible.
Si el circuito primario opera a una presión superior a la del acumulador,
el agua de éste podrá empezar a hervir sin que se evapore fluido en el cap-
tador. De esta manera , el calor solar se transformará en vapor en el acu-
mulador cuando no se consuma agua caliente. Según la posición de la
válvula de seguridad del acumulador, se podrá escapar agua o vapor.
Igualmente, es necesario en este aspecto que se tengan en cuenta las
normas de seguridad para la protección del personal de traba jo.
A menudo, los sistemas por termosifón están provistos de captadores
de un rendimiento bajo o medio, con un aislamiento térmico delgado
del acumulador y de las tuberías. En estos sistemas sencillos no se al-
canzan temperaturas tan elevadas en el estado de estancamiento, ni
se producen evaporaciones o problemas relacionados con éstas. Por lo
tanto, para los sistemas por termosifón no se suelen recomendar los
absorbedores selectivos de alto rendimiento con temperaturas de
estancamiento elevadas, especialmente si se esperan períodos frecuen-
tes de bajo consumo y alta radiación solar.

220
7.2 Conexionado de captadores

7.2 Conexionado de captadores
En el conexionado de los captadores se pretende alcanzar un flujo uni-
forme a través de cada uno de ellos. De esta manera, cada captador
podría operar con el mayor rendimiento, evitando que se formen zo-
nas con un flujo muy débil o deficiente y, por lo tanto, no refrigeradas,
es decir, áreas inútiles.

7.2.1 Instalaciones pequeñas de conexionado en paralelo
En el caso de conexionado en paralelo, se ha de alcanzar un caudal
idéntico en cada uno de los captadores. Además, hay que observar las
indicaciones sobre el caudal mínimo del captador establecidas por el
fabricante para evitar las zonas sin circulación y asegurar un flujo en
régimen turbulento. Según el diseño interno del captador, el caudal
específico de diseño suele situarse entre 40 y 80 litros por hora y metro
cuadrado de superficie de captación .
Si todos los captadores están conectados en paralelo, el caudal total
de diseño es igual al producto del caudal específico del campo solar y la
superficie total de captadores.

Ejemplo:
Un campo de cuatro captadores de 2,5 m 2 cada uno, conectados en
paralelo.
Superficie tata 1 de captadores : 10m 2
Caudal específico mínimo de un
captador (según el fabricante): 40 l/(m 2 ·h)
Caudal mínimo por cada captador : 2,5 X 40 = 100 l/h
Caudal total del campo solar: 4x 100 = 400 l/h
Caudal específico del campo solar: 40 l/(m 2 ·h)
En el conexionado en paralelo, la pérdida de carga del campo de capta-
dores es bastante pequeña, puesto que la pérdida de carga de los cap-
tadores individuales y la pérdida de carga de las tube rías de conexión
correspondientes no se suman. Por otro lado, se observa un caudal to-
tal relativamente alto. Esta característica se parece a la de una red de
calefacción, lo que permite que se usen las bombas de calefacción nor-
males, en tanto que sean adecuadas para las cargas térmicas en las ins-
talaciones sola res.

Conexionado en paralelo con retorno invertido
En el diseño de las instalaciones de calefacción se suele utilizar con
frecuencia la configuración de las tuberías con retorno invertido para
lograr un flujo uniforme a través de los radiadores .
Si se aplicara el retorno invertido a un campo de captadores de igual
manera a como se haría con los radiadores en un sistema de calefac-

221
7. El circuito primario

ción, todos los captadores se conectarían en paralelo, obteniendo para
cada captador la misma longitud total con los mismos diámetros de
las tuberías de impulsión y retorno. Teóricamente se pueden lograr
pérdidas de carga idénticas a lo largo de cada tramo en paralelo. Sin
embargo, de esta manera no se tienen en cuenta las resistencias secun-
darias debido, por ejemplo, a la variación de la rugosidad de la super-
ficie interior de las tuberías y a las obstrucciones indeseadas del flujo,
como pueden ser las causadas por gotas de soldadura en las uniones
en el interior de los tubos, los tubos desbarbados de diferente manera
o insuficientemente, las diferencias de la pérdida de carga en accesorios
como codos, uniones en T, etc. Si la pérdida de carga de los captadores
empleados es baja, estas resistencias secundarias pueden tener una
influencia relativa importante, y así impedir que se produzcan caudales
idénticos a través de cada tramo en paralelo.

Figura 7.4 Ejemplo de un conexionado en paralelo con retorno invertido.

En la figura 7.4 se ilustra un ejemplo teórico de un campo pequeño com-
puesto de tres captadores conectados en paralelo con retorno invertido.
A pesar de que se necesiten tramos de tuberías relativamente largos (y
por consiguiente costosos), se podrá alcanzar un flujo uniforme sólo si:
• Cada uno de los captadores posee la misma pérdida de carga, la cual
ha de ser mayor que la de las tuberías de conexión y distribución en
un factor de por lo menos 3.
• Las resistencias secundarias se pueden despreciar con respecto a la
pérdida de carga de los captadores y de la tubería.
En cuanto a los sistemas por termosifón con varios captadores, es nece-
sario que se use un conexionado en paralelo debido a la baja fuerza
«ascensional en estos sistemas. Los captadores utilizados suelen tener

222
7.2 Conexionado de captadores

un diseño interior con tuberías de diámetros relativamente grandes y,
por consiguiente, muy bajas pérdidas de carga. Además, sólo con el re-
torno invertido es posible alcanzar un flujo uniforme.

Alternativas al retorno invertido en un conexionado en paralelo
Para campos de captadores pequeños existen captadores que tengan
la tubería de distribución incorporada. Éstos pueden conectarse entre
sí en paralelo sin que se necesiten tuberías de distribución externas
(figura 7.5) y, de este modo, se logran reducir los costes totales rela-
tivos a la tubería.
No obstante, este conexionado sólo es apropiado para un número li-
mitado de aproximadamente cinco captadores, formando de esta ma-
nera una denominada batería de captadores. Grandes campos de
captadores pueden componerse de varias de estas baterías, que a su vez
se conectan en un conexionado mixto en serie y/o paralelo.
Los captadores tienen un diseño interno en forma de serpentín, o bien,
en forma de parrilla. El absorbedor en forma de serpentín consiste en
un solo tubo, mientras que el absorbedor en forma de parrilla posee
varios tubos finos en paralelo. El diámetro de estos últimos oscila, por
lo general, entre 5 mm y 10 mm.

Figura 7.5 Captadores con absorbedores en forma de serpentín y tubería de distribución
interna, conectados en paralelo.

Figura 7.6 Captadores, con absorbedores en forma de parrilla y tubería de distribución
interna, conectados en paralelo.

223
7. El circuito primario

Como en el caso del conexionado con retorno invertido, se intenta alcan-
zar un flujo uniforme a través de cada captador. Por lo tanto, se han de
cumplir los mismos requisitos a fin de lograr el flujo uniforme, es decir,
la pérdida de carga de una aleta del absorbedor, o sea, de cada tubo
fino del absorbedor conectado en paralelo, ha de ser por lo menos tres
veces mayor que la pérdida de carga de la tubería entera de distribu-
ción interna, y las resistencias secundarias deben ser pequeñas.
Con el propósito de lograr un incremento del número de captadores
que se pueden conectar directamente en paralelo, algunos fabricantes
han aumentado las dimensiones de los tubos de distribución internos.
Con esta medida, se obtiene una reducción de la pérdida de carga total
de las tuberías, contribuyendo a que se cumplan los requisitos necesa-
rios para un flujo uniforme en todos los captadores conectados en para-
lelo en forma de batería.
El caudal de diseño para una batería de captadores conectados en para-
lelo se calcula de la misma manera a como se explicó anteriormente.

7.2.2 Conexionado en serie en instalaciones pequeñas
En caso de un conexionado en serie, el fluido de trabajo circula de ma-
nera consecutiva a través de los captadores. Esto significa que, auto-
máticamente, por cada uno de los captadores circula el mismo caudal,
que equivale al caudal total del campo solar.
Este tipo de conexionado permite la operación de un campo de capta-
dores con caudales específicos bastante reducidos, lo que es deseable
en las instalaciones de bajo flujo («low flow») .
El caudal específico de un campo de captadores se define como el co-
ciente entre el caudal total que circula por el campo solar y la super-
ficie total de captación . En un captador individual se produce un
caudal específico más alto (caudal total dividido por la superficie de un
captador), asegurando de esta manera el flujo en régimen turbulento.

Ejemplo:
Un campo de cuatro captadores de 2,5 m 2 cada uno, conectados en serie.
Superficie total de captadores : 10 m 2
Caudal específico mínimo de
un captador (según el fabricante): 40 l/(m 2 ·h)
Caudal mínimo por cada captador: 2,5 X 40 = 100 l/h
Caudal total del campo solar: 100 l/h
Caudal específico del campo solar
(caudal total/ superficie de captadores):
En el ejemplo anterior se puede ver que el caudal específico del campo
solar, 10 l/(m 2 ·h), es muy reducido, incluso para sistemas de bajo flujo
(véase el apartado 7.3 .2) . Este valor llevaría a diferencias de tempera-

224
7.2 Conexionado de captadores

turas muy grandes, que podrían repercutir de manera negativa en el
rendimiento total del campo solar. A fin de lograr un mejor rendimiento,
se recomienda un ligero aumento de dicho caudal específico, por ejem-
plo, hasta unos 15 l/(m 2 ·h), lo que llevaría a un caudal total de 150 l/h.
Sin embargo, con un incremento del caudal se produce un aumento de
las pérdidas de carga, lo que supone que el conexionado en serie tiene
sus límites. Dicho límite depende en gran parte del diseño interior de
los captadores empleados.
Las conexiones en serie se caracterizan por tener un caudal total rela-
tivamente bajo, así como una pérdida de carga elevada, debido a que
las pérdidas de carga de los captadores individuales conectados en serie
se suman. De este modo, la característica de un campo conectado en
serie es completamente diferente de la de una red de calefacción nor-
mal. Es bastante difícil encontrar bombas adecuadas con un buen ren-
dimiento bajo estas condiciones de operación, o sea, una altura de la
bomba grande y un caudal bajo. Existen proyectos de investigación
que se dedican al desarrollo de bombas que cumplen estos requisitos.
Con el propósito de mantener las pérdidas de carga en un marco de lími-
tes aceptable, se suelen utilizar captadores con absorbedores en forma
de parrilla para su conexionado en serie.

Conexionado en serie de captadores de gran tamaño
En la figura 7.7 se indica el conexionado en serie típico de los captado-
res planos de gran tamaño con absorbedores en forma de parrilla, que
se fabrican con una superficie de unos 6 m 2 a unos 12 m 2 . En cada cap-
tador, los tubos finos del absorbedor están conectados en paralelo.
Para una distribución uniforme del flujo, la pérdida de carga en un
tubo fino del absorbedor ha de ser, por lo menos, tres veces mayor que
la pérdida de carga de las tuberías de distribución internas. El caudal
total circula a través de cada uno de los captadores y, por consiguiente,
las pérdidas de carga se suman.

Figura 7. 7 Captadores de gran tamaño conectados en serie.

Conexionado en serie de los captadores pequeños
A fin de que se cumpla la condición necesaria para un flujo uniforme,
que consiste en que la relación entre la pérdida de carga de los tubos
finos del absorbedor y la de las tuberías de distribución ha de ser mayor
que 3:1, también en los captadores pequeños se fabrican modelos en
los que el fluido circula en paralelo por sólo una mitad del absorbedor

225
7. El circuito primario

en forma de parrilla que está conectada en serie con la otra mitad. De
este modo, se produce un aumento de la pérdida de carga en cada
captador en el mismo orden de magnitud que en los captadores de
gran tamaño. En la figura 7.8 se ilustra este principio.
En este diseño, todas las conexiones se hallan en el borde superior, lo
que tiene ventajas en caso de la integración arquitectónica del campo
de captadores.

Figura 7.8 Conexionado en serie de los absorbedores pequeños.

7.2.3 Conexionado de campos solares grandes con retorno invertido
En el pasado, la configuración de tuberías con retorno invertido se solía
seleccionar también para los campos de captadores de instalaciones
grandes. La decisión se tomó con el objeto de evitar un conexionado
en serie, que suele causar un aumento de las temperaturas de trabajo
en caso de que no se incremente el caudal que circula por cada capta-
dor. De esta manera se produce, a su vez, un aumento de la pérdida de
carga . Debido al diseño interno, ya fuera un absorbedor de acero de
chapa embutida o uno de aluminio tipo «rollbond», estos captadores
no eran adecuados para los caudales altos como lo son los captadores
actuales. Dado que el rendimiento de los antiguos captadores a tem-
peraturas de trabajo elevadas aún no era tan alto como el de los mo-
delos actuales, este objetivo parecía convincente.
En la figura 7.9 se representa un esquema de un campo de captadores
compuesto de tres filas de tres captadores cada una. Es evidente que
con el retorno invertido se necesitan tramos de tuberías relativamente
largos. A pesar de ello, pocas veces se alcanza un flujo uniforme por
medio de este conexionado (véase además el apartado 7.2.1). Esto es
especialmente cierto al usar los tubos de vacío del tipo tubo de calor
(«heatpipe»), con una pérdida de carga muy reducida en el intercam-
biador de calor interno del captador. En la práctica, casi nunca se ha
podido lograr este objetivo y se observó que en algunos captadores
había un flujo muy alto mientras que otros estaban siempre en estado
de estancamiento, o próximos al mismo.

226

J
7.2 Conexionado de captadores

Figura 7.9 Conexionado de un campo solar grande con retorno invertido.

7.2.4 Alternativas al retorno invertido para el conexionado de
campos solares grandes
Los captadores planos modernos son más apropiados para un co-
nexionado en serie debido a las mejoras de rendimiento al trabajar a tem-
peraturas y caudales elevados. De esta manera, pueden establecerse
condiciones de bajo flujo que pueden ser de gran utilidad en ciertas
aplicaciones (véase el apartado 7.3.2).
En el apartado 7.2.2 ya se mencionó el hecho de que el número de cap-
tadores que pueden conectarse en serie es limitado. Por este motivo,
en caso de instalaciones de gran tamaño se elige una combinación de
conexiones mixtas, en serie y en paralelo, tal como muestra la figura
7.10.

~

....._~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ....
Figura 7.10 Campo de captadores compuesto de tres subcampos conectados en paralelo,
cada uno con tres captadores conectados en serie.

Si en cada uno de los subcampos se realiza un conexionado en serie de
los captadores, se conseguirá aumentar suficientemente la pérdida de
carga a fin de evitar el retorno invertido en los subcampos conectados en
paralelo. Este objetivo se puede lograr con un dimensionado adecuado

227
7. El circuito primario

de los subcampos y de las tuberías de distribución, de tal manera que
la relación entre la pérdida de carga de una fila de captadores conecta-
dos en serie y la pérdida de carga de las tuberías de distribución sea de
3:1 o superior.
En la figura 7.11 se demuestra que por medio de este conexionado es
posible alcanzar un flujo uniforme sin configuración de las tuberías de
distribución con retorno invertido.

16

14
-- -
12

10

8

6

4

2 .. ,
o +-"--.........,.--.....,_............--............--.....,_--.............,--L-r-...... .,. . .__.,............,__L-r-.......,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
Número de fila
- Caudal medido - Caudal promedio

Figura 7.11 Representación de los caudales medidos en cada una de las filas de una
instalación de 600 m 2 . Cada fila consta de varios captadores conectados en serie; las
filas están conectadas en paralelo y operaron con válvulas de regulación abiertas
completamente (Fuente: Proyecto Hydra, Universidad de Dortmund/TCA, Alemania).

Es interesante señalar que la construcción de campos solares de gran
tamaño mediante la conexión en paralelo de captadores solares grandes
conectados entre sí en serie y trabajando a bajo flujo presenta un im-
portante potencial de reducción de costes en tuberías, tanto por la re-
ducción del diámetro asociado al diseño con bajo flujo, como por la
reducción de su longitud como consecuencia de trabajar con colectores
de tamaño unitario grande.
Cabe señalar que la pérdida de carga del campo completo ha de man-
tenerse en un valor aceptable, porque de otra manera se dificulta la
selección de una bomba adecuada (véase el apartado 7.8.3). Por este
motivo se recomienda evitar que en un subcampo se conecten en serie
demasiados captadores. Al calcular la pérdida de carga en las tuberías
de distribución hay que tener en cuenta los cambios de caudal a lo largo
de los tramos.
En la tabla 7.1 se indican los valores recomendados de las pérdidas de
carga máximas para un campo de captadores en función del tamaño.

228
7.3 Modos de flujo en el circuito primario

Tamaño del campo (m 2 ) Pérdida de carga (bar)
50 0,3

200 0,6

500 0,8
1000 1,0

Tabla 7.1 Límites superiores de pérdida de carga recomendados en función del tamaño de
un campo de captadores.

Si se instalan válvulas de corte en cada subcampo para facilitar un
cierre por separado de cada uno de ellos con fines de mantenimiento o
de reparación, es indispensable prever también una válvula de seguri-
dad en cada subcampo (véase el apartado 7.11.2).

7.3 Modos de flujo en el circuito primario
7.3.1 Flujo normal
El modo de flujo normal, denominado también alto flujo («high-
flow»), denota que el caudal específico del campo solar asciende a 40
litros, y en ocasiones hasta 80 litros, por hora y por m 2 de la superficie
del campo de captadores. Este modo se ha de preferir siempre que los
captadores estén conectados en paralelo, para alcanzar en cada capta-
dor el caudal mínimo de diseño indicado por el fabricante. Así se lo-
grará impedir la aparición de las zonas con poca o nula evacuación del
calor solar generado.
Con un flujo normal se obtiene un caudal total relativamente elevado
a través del campo de captadores, lo que implica el uso de tuberías de
diámetro relativamente grande entre el campo de captadores y el inter-
cambiador de calor. En caso de que se trabaje con una irradiancia ele-
vada, de 1000W/m 2 , y suponiendo un rendimiento instantáneo del
captador de un 60%, se obtendrá una potencia térmica de 600W/m 2 .
Si se consideran un flujo normal de 40 l/(m 2 ·h) y un fluido de trabajo
con un calor específico de 3,7 kJ/(kg·K), como en el caso de una mezcla
60/40 de agua-glicol, se logrará un incremento de temperaturas de
aproximadamente 15 K:
i1T =Potencia térmica/(caudal x calor específico)

2
iH = _ _ _6_0_0_Jl~(_s_·m~)_ __ 14,6K
4
0 kg · 3700(J / (kg · K))
2
3600 s · m

De este modo, el sistema podrá funcionar ofreciendo un mayor rendi-
miento, gracias a que la temperatura media del fluido de trabajo (se-
misuma de las temperaturas de entrada y salida del captador) sólo se
halla unos 7 K por encima de la temperatura de entrada.

229
7. El circuito primario

7.3.2 Bajo flujo
El modo de bajo flujo («low-flow») se caracteriza por disponer de un cau-
dal específico del campo de captadores de entre 12 l/(m 2 ·h) y 20 l/(m 2 ·h).
Para obtener este flujo es necesario que los captadores se conecten en
serie, por lo menos parcialmente, de tal manera que por cada uno de
ellos pueda circular el caudal mínimo necesario.
Si se compara este modo con el ejemplo del flujo normal expuesto ante-
riormente, el incremento de temperaturas que se obtendrá entre la
salida y la entrada del captador, bajo las mismas condiciones pero con
un caudal total reducido, será de unos 30 Ka 50 K:
~ T =Potencia térmica/(caudal x calor específico)

2
6 00 J/ ( s . m ) = 29 2 48 6 K
~T =
12 ... 2 0k~ · 3700(J / (kg · K)) ' ... '
3600 s · m

Debido a un aumento de las pérdidas térmicas provocado por las tem-
peraturas medias superiores en el campo de captadores, se produciría
una disminución del rendimiento, si no se consigue que se reduzcan
las temperaturas de alimentación al campo de colectores como conse-
cuencia de una mayor estratificación térmica en el acumulador solar.
Para compensar esa posible desventaja es necesario que en el inter-
cambiador de calor se alcance un nivel de temperaturas de trabajo lo
más bajo posible. Esto supone una adaptación esmerada de todos los
componentes, por ejemplo, intercambiadores de calor de grandes di-
mensiones, así como acumuladores bien estratificados, para llegar de
esa forma a temperaturas lo más bajas posible a la entrada del lado
secundario del interca m biador.
Este modo de bajo flujo se emplea en instalaciones de A.C.S. provistas
de acumuladores de carga estratificada o de dispositivos estratificado-
res, así como en sistemas de apoyo a la calefacción, con el objetivo de
generar temperaturas elevadas de manera rápida . Por medio de estas
temperaturas, suficientemente altas para los consumos conectados,
se logra que el sistema convencional pueda permanecer apagado du-
rante más tiempo y no tenga que conectarse a menudo para aumen-
tar la temperatura del agua precalentada únicamente en pocos grados
hasta alcanzar la temperatura de consigna . Con este modo de opera-
ción se consigue mejorar el rendimiento medio anual del sistema de
calefacción convencional y, por consiguiente, la fracción solar. A fin de
mantener el sistema bajo buenas condiciones de operación, es im-
prescindible una buena adaptación tanto del control del sistema con-
vencional como del control solar.

230
7.3 Modos de flujo en el circuito primario

En sistemas grandes con un intercambiador externo entre el circuito
primario solar y la acumulación, un caudal reducido -tanto en el circuito
primario, como en el de acumulación- lleva implícito el aumento de la
estratificación térmica del acumulador y, por consiguiente, una reducción
de la temperatura de entrada al campo solar, lo cual permite que, a pesar
del aumento del salto térmico asociado al bajo flujo, se pueda llegar a
trabajar con temperaturas medias de los captadores menores y con
rendimientos mayores que en el caso de operar con caudales elevados.
El atractivo de este modo de operación, utilizado en las instalaciones
de gran tamaño, estriba en la consiguiente reducción de costes en la
red de tuberías, incluyendo bombas e intercambiadores. Especialmente,
esto es así en casos en que el campo solar entero esté dividido en varios
subcampos conectados en paralelo, para los cuales se hace innecesario
el uso del retorno invertido. Gracias al ahorro en los costes, se logrará
compensar la ligera disminución del rendimiento de la instalación. Este
diseño de bajo flujo es adecuado para la mayoría de las instalaciones de
gran tamaño, si bien requiere un diseño más cuidadoso.

7.3.3 Flujo ajustado
Con el modo de flujo ajustado («matched-flow»), el caudal total que
circula por el campo de captadores se adapta a la irradiancia solar me-
diante una bomba de caudal variable. El objetivo que se persigue es
producir en el acumulador temperaturas elevadas, incluso en caso de
poca irradiancia, ya que de esta manera se podrá limitar el empleo del
sistema convencional y maximizar la estratificación en el acumulador,
aumentando así el rendimiento solar.
El efecto de esta estrategia de control depende en gran parte del sistema
en particular. En caso de instalaciones de una fracción solar reducida,
por ejemplo las de precalentamiento de A.C.S., es poca la ventaja con
respecto al rendimiento, sin embargo, el sistema de control resulta ser
más complejo que en los casos de instalaciones de bajo flujo o de flujo
normal. Por este motivo, antes de tomar una decisión para cada
diseño en cuanto a la instalación de un sistema de flujo ajustado, se
han de tener en cuenta exactamente los efectos de esta estrategia de
control, por ejemplo, mediante programas de simulación.

231
7. El circuito primario

7.4 Fluidos de trabajo

7.4.1 Requisitos
Los fluidos de trabajo en el circuito primario deben cumplir los siguien-
tes requisitos:
• Deben ser resistentes a la temperatura de trabajo, incluso hasta el
nivel máximo correspondiente al estado de estancamiento del
captador.
• Deben ofrecer protección contra las heladas en caso de que las
instalaciones operen durante todo el año y se pronostiquen perío-
dos muy fríos en el clima local.
• Deben garantizar protección anticorrosiva en caso de que en el
circuito primario se utilicen materiales mixtos o propensos a la
corrosión .
• No deben exigir requisitos especiales en cuanto a los materiales del
circuito primario, de manera que se puedan obtener componentes
normales y de bajo coste.
• Deben poseer un calor específico elevado, así como una buena
conductividad térmica , por medio de la cual se permita realizar de
manera eficaz el transporte y la transferencia del calor generado en
el captador.
• No deben ser tóxicos ni contaminar el medio ambiente.
• Deben tener una baja viscosidad, con el fin de mantener en un valor
reducido las pérdidas de carga y, por tanto, la potencia de la bomba
de circulación .
• Deben tener bajos costes y una buena disponibilidad.
El fluido que cumple casi todos estos requisitos de manera excelente
es el agua . El único inconveniente es su vulnerabilidad frente a las hela-
das. Por lo tanto, el uso de agua en el circuito primario solar se limita a
las instalaciones ubicadas en zonas sin riesgo de aquéllas. Otro con-
cepto que logra aprovecharse de las buenas propiedades del agua
pura como fluido de trabajo son las instalaciones del tipo «drain-
back», en las cuales no hay riesgo de congelación debido al hecho de
que el fluido sólo circula por los captadores y las tuberías exteriores
cuando éstos han alcanzado temperaturas de trabajo suficientemente
elevadas. En los demás casos se suelen utilizar mezclas de agua con
aditivos anticongelantes, como se expone a continuación.
Entre las propiedades señaladas en la lista anterior, una mezcla de
agua y glicol resultó ser una buena solución para un fluido de trabajo.
Desde hace varias décadas se emplean estas mezclas en los circuitos
de refrigeración de automóviles, y han demostrado en este campo su
valor de protección anticorrosiva y anticongelante. Por este motivo se

232
7.4 Fluidos de trabajo

eligieron para su utilización en las instalaciones solares que trabajan
bajo cargas térmicas no muy elevadas. Sólo en cuanto a los inhibidores
de corrosión tuvieron que ser adaptadas.
Mientras que antes se usaba casi sin excepción el etilen-glicol, hoy en
día se prefiere emplear cada vez más el propilen-glicol en los sistemas
de A.C.S., debido a que no representa un riesgo para la salud humana .
En ciertos casos aislados, en el pasado se utilizaban los mismos aceites
térmicos que se suelen emplear en las centrales solares térmicas de alta
temperatura. Sin embargo, estos aceites ya no se usan más para este
propósito en las de baja temperatura , en vista de las grandes exigencias
con respecto a la bomba, vaso de expansión , válvulas, juntas, etc.
Cuando se empleen las mezclas de agua-glicol como fluido de trabajo,
es importante que se tengan en cuenta las siguientes consideraciones :
• Con respecto a la protección contra heladas, bastará utilizar en casi
todas las zonas climáticas un contenido de glicol del 40 % o inferior
a éste. Una mezcla con un 40 % de glicol garantiza una protección
anticongelante de hasta 24 ºC bajo cero. Si se opera con tempera-
turas aún inferiores, se producirá una pasta viscosa de hielo, pero
sin provocar que la tubería reviente . Se debe evitar un contenido de
glicol que sobrepase el 50 %, puesto que esto conlleva un aumento
de la viscosidad y una disminución del calor específico del fluido.
• Por otra parte, el glicol presenta la propiedad de penetrar mejor en
ranuras finas o capilares en comparación con el agua . Debido a ello,
en el montaje es más difícil asegurar la estanquidad del circuito que
en el caso del agua. Por eso es imprescindible que se eviten incluso
las fugas más pequeñas en el circuito primario.
• El glicol no es compatible con el zinc y, además, puede afectar a
otros materiales, por ejemplo, en las juntas. Por consiguiente, sólo
los materiales que estén certificados para ser utilizados con mezclas
de agua-glicol son apropiados para el circuito primario. Sin embargo,
el comportamiento de la mayor parte de los materiales empleados
no es de naturaleza crítica .
• Existe un límite superior con respecto a la resistencia a tempera-
turas elevadas establecido en aproximadamente 150 ºC-160 ºC.
No obstante, hay declaraciones divergentes por parte de los fabri-
cantes. Por otro lado, se han desarrollado recientemente productos
capaces de ser permanentemente resistentes a temperaturas in-
cluso superiores.
Para llevar a cabo una operación se['Jra de las instalaciones es aconseja-
ble emplear como fluido de trabajo únicamente mezclas de agua-glicol
que estén explícitamente certificad-is para las instalaciones solares.

233
7. El circuito primario

En caso de que se opere una instalación solar con circulación de agua
pura, como es el caso de los sistemas con vaciado automático («drain-
back»), en un lugar propenso a las heladas, se exige un drenaje com-
pleto para proteger el circuito contra daños causados por congelación .
Por otro lado, en lugares con clima templado en donde las tempera-
turas inferiores a cero son más bien un hecho excepcional, la protec-
ción contra posibles heladas se efectúa, en ocasiones, por medio de la
circulación del fluido en el circuito primario a temperaturas ambientes
por debajo de un determinado valor (por ejemplo< 3 ºC). Esto se reco-
mienda sólo si el consumo de energía resultante es muy bajo con res-
pecto al aporte anual de energía solar. No obstante, esta estrategia
tiene su peligro, puesto que en caso de que ocurra un mal funciona -
miento o una interrupción pasajera del suministro de energía eléctrica,
podrían ocasionarse graves daños en el campo de captadores debido a
las heladas.

Requisitos adicionales para instalaciones con carga térmica elevada
La optimización de los captadores, en particular del recubrimiento del
absorbedor, ha llevado a un aumento considerable de las tempera-
turas de estancamiento, tanto en el caso de los captadores planos
como en el de los tubos de vacío. Los fluidos de trabajo están expues-
tos a un aumento de la carga térmica. Además, un aumento de la super-
ficie del campo de captadores (por ejemplo, en el caso de las
instalaciones de apoyo a la calefacción) conduce a períodos más pro-
longados y más frecuentes de estancamiento.
Los tubos de vacío de flujo directo y los captadores planos que alcan-
zan temperaturas máximas de 220 ºC y superiores, requieren fluidos
de trabajo adecuados para estas condiciones. Los fluidos inapropiados
se descomponen químicamente a esas altas temperaturas, o sea, se
desintegran en sustancias insolubles que pueden obstruir el circuito
primario. Además, este tipo de descomposición puede generar ácidos
corrosivos.

7.4.2 Evaluación a largo plazo de los fluidos de trabajo
Las quince diferentes instalaciones evaluadas en este estudio utili-
zaban mezclas de agua y glicol con aditivos anticorrosivos. Casi todos
los productos lograron ser identificados. En algunos casos se hizo uso
de una combinación de diferentes productos que dificultó el análisis
del contenido de glicol y de la integridad de la función relativa a la pro-
tección anticorrosiva . Los fluidos de trabajo permanecieron en uso du-
rante un período de tiempo de 6 a 18 años. Según los operarios de las
instalaciones, nunca se llevó a cabo un cambio completo, pero es ra-
zonable suponer que los rellenados tuvieron lugar durante el manteni-
miento. En ciertos casos, el contenido muy bajo de glicol sugiere que
se utilizó agua pura para efectuar el rellenado hasta que en algunos

234
7.4 Fluidos de trabajo

casos el fluido resultó insuficiente para la protección contra heladas.
La tabla 7.2 ofrece una visión general de los resultados obtenidos en la
eva 1uación.

.
1111.11·
. ... ·. . .
- . :... · 11·
11·.
·.
.. -. Protección
- . .. Metales
anticorrosiva
Estado
probados

A 16 BASF Gly- SS -3o ·c Al 99,S No existe
termin 100 ST 37-2 Reducida

B 15 HOECHST 3S -9 ·c Cu Existente
Antifrogen L St 37-2 Aún existente

c 16 Se deseo- -22·c Cu Existente
noce ST 37-2

D 17 BASFGly- 42 -l8°C Cu Existente
termin P44 ST 37-2

16 Se deseo- -14ºC Al 99,S No existente
no ce Cu Aún existente
Reducida,
ST 37-2 daños corro-
sivos
G/H 8 Se deseo- -40 °C Cu Existente
noce ST-2 Existente

6 BASFGly- 17 -6ºC Cu Existente
termin P44 ST 37-2 Existente

K 9 BASFGly- 36 -l6°C Existente
termin P44 Existente

16 Se deseo- -30ºC Cu No existente
noce ST 37-2 Existente

M 13 BASF Gly- S2 -32 ·c Cu Existente
termin P44 ST 37-2 Aún exi-
stente

p 13 BASF Gly- 80 inferior a Al99,S Existente
termin 100 -so·c ST 37-2 Reducida

Q 16 BASF Gly- 60 -so ·e Cu Existente
termin ST 37-2 Reducida,
GP42 daños corro-
sivos
' Rellenados frecuentes debido a fugas en el absorbedor

R 16 BASFGly- 70 inferior a Al 99,S No existente
termin 100 -SO ºC ST 37-2 Reducida
y 18 HOECHST -32°C Cu Existente
Antifrogen ST 37-2 Existente
Mezcla de
LyN

p 7 Schilling 47 -2s ·c Al 99,S Existente
Chemie Cu Reducida
ST 37-2 Existente

Tabla 7.2 Resultados de las pruebas de fluido de trabajo.

La evaluación efectuada para determinar la integridad de la protec-
ción anticorrosiva se llevó a cabo sobre la base de medidas elec-
troquímicas, así como de los criterios formulados en el trabajo de

235
7. El circuito primario

investigación «lnhibidores para fluidos de trabajo en las instalaciones
solares» /37 /.
En más o menos un 50 % de los casos, la propiedad anticorrosiva seguía
estando intacta. En cambio, en los demás casos se notó una reducción
significativa de la eficiencia de esta propiedad.
Tres pruebas (C, L, p) mostraron reacciones agresivas contra el cobre,
no obstante, con respecto a otros materiales se pudo comprobar su
buena protección anticorrosiva. Esto es relativamente de poca impor-
tancia, ya que el cobre, en especial, no es propenso a los efectos de la
corrosión, incluso en presencia de los fluidos de trabajo que contienen
oxígeno. Los casos C y L estaban provistos de tuberías de cobre, estando
completamente intactas a pesar de la falta de protección anticorrosiva.
En otros tres casos, como A, Fy R, se pudo observar una reducción de la
protección anticorrosiva con respecto al aluminio; en uno de los casos,
el de la instalación F, la protección incluso desapareció completamente.
La falta de protección anticorrosiva presentaba un nivel crítico en las
instalaciones con absorbedores del tipo «rollbond», debido a que éstos
estaban hechos de aluminio, el cual es bastante sensible a los efectos
corrosivos en presencia de oxígeno.
En cinco pruebas (A, F, P, Q R) se notó una disminución de las propiedades
anticorrosivas con respecto al acero, otro caso de crucial importancia
parecido al del aluminio. Por ende, las pruebas A, F y R presentaron
una ausencia total de la protección anticorrosiva, ya fuera con respecto
al aluminio, como con respecto al acero.
Tanto la instalación F, en la cual se utilizaron tubos de calor («heat-
pipe») con condensador de aluminio e intercambiador de calor de acero,
como la instalación Q, con un captador plano provisto de un absorbe-
dor de acero, presentaron grandes daños corrosivos. En este último ca-
so, la consistencia de la prueba del fluido resultó ser mucho mejor de
lo que era característico para la mayor parte de su vida útil, ya que las
grandes fugas exigían rellenados frecuentes.
La disminución o la falta total de la protección anticorrosiva no conlleva
inmediatamente daños corrosivos debido a que el circuito primario es
un sistema cerrado. Un factor decisivo en este contexto constituye la
entrada de oxígeno o de aire en el circuito. Esto puede llegar a suceder
si no se detectan ni se reparan fugas a tiempo, si se utiliza a menudo
agua rica en oxígeno para rellenar el circuito o si la purga de aire es in-
completa. Por esta razón, cuando se dan estas circunstancias pueden
tener lugar procesos corrosivos capaces de producir daños inmensos,
en especia 1, en los a bsorbedores de paredes finas.
Es importante tomar medidas preventivas como, por ejemplo, llevar a
cabo un control relativo a la protección anticorrosiva y a la purga de
aire, en especial si el fluido de trabajo entra en contacto con el alumi-

236
7.4 Fluidos de trabajo

nio o el acero. Si ocurre una disminución de presión en el circuito pri-
mario o se han de llevar a cabo rellenados frecuentes, es obligatorio
comprobar la estanquidad del sistema completo, es decir, revisar la
presencia de fugas, etc., incluyendo las uniones de las tuberías por de-
bajo del aislamiento térmico. En caso de presión inferior a la atmos-
férica , puede entrar aire a través de estas fugas, lo que favorece el
proceso corrosivo.
Además de las propiedades relativas a la corrosión , se analizaron otras
como la densidad , el valor pH y la reserva alcalina de cada prueba de
fluido . Con un valor pH inferior a 5 puede haber corrosión, incluso en
ausencia de oxígeno. Los aditivos anticorrosivos, por lo general, han
sido creados para fines de protección contra la corrosión basada en
oxígeno y no la basada en ácido. La reserva alcalina es una medida
para la capacidad de neutralización del fluido de trabajo para impedir
la acidificación del glicol, común durante el envejecimiento.
En los casos analizados, todos los valores pH se ubicaron por encima
de 7,4, lo que equivale a una probabilidad reducida de que se presente
la corrosión debido a la acidificación. Los valores obtenidos con respecto
a la reserva alcalina, ubicados entre 3 y 8, resultaron ser satisfactorios,
salvo en el caso de la instalación 1, en donde un valor de sólo 1,4 señaló
el peligro de acidificación que podría surgir a consecuencia de ello.

7.4.3 Aplicación de los fluidos de trabajo
Se recomienda elegir el fluido de trabajo según sus características térmi-
cas y químicas para cumplir los requisitos con respecto a los materiales
del circuito primario, así como de las cargas térmicas de la instalación.
Antes de la puesta en marcha, el circuito primario ha de limpiarse (se
recomienda por lo menos durante diez minutos) para disminuir o im-
pedir la interacción entre el fluido de trabajo y posibles residuos del
montaje (virutas, decapante, etc.) en las tuberías a altas temperaturas.
Por eso, vale la pena incluir esta información en las instrucciones de
limpieza y llenado (figura 7.34).
Aparte de instalaciones con requisitos especiales, la presión final en
un campo de captadores a temperaturas elevadas, pero sin que aún
tenga lugar el proceso de vaporización , no debería sobrepasar los tres
bares (sobre la presión atmosférica) . Bajo el efecto de presiones de
esta magnitud, la vaporización del fluido empieza a tener lugar a tem-
peraturas relativamente bajas, de 130 ºCa 150 ºC, en función del con -
tenido de glicol. La carga térmica continúa siendo limitada, puesto que
sólo una pequeña fracción (la fase de vapor) del fluido se halla expuesta
a temperaturas muy altas. Cabe destacar que el fluido de trabajo debe
evaporarse sin dejar residuos que no se disuelvan completamente al
condensarse .

237
7. El circuito primario

~ 200
e

:g
"'
_o
QJ
QJ lSO
"'Cl
r:
"'
......
r:QJ
Q_

E
~ 100-l"":;__~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
o O,S 1,0 1 ,S 2,0 2, S 3,0 3, 5 4,0
(bar)

Glicol O% - - Glico l 40 % vo l
Glicol 80 % - - Gl icol 100 % vo l

Figura 7.12 Temperatura de ebullición de mezclas de agua y glicol (propilen-glicol} en
función de la presión (Fuente : Tyforop Chemie GmbH, Alemania).

Al mismo tiempo, la presión de trabajo a una temperatura baja de 15 ºC
cerca del vaso de expansión y de la válvula de seguridad, colocados por
lo general en el sótano, debería estar alrededor de unos 0,8 bar-
1,5 bar por encima de la presión estática. Así se logra evitar una pre-
sión inferior a la atmosférica en el circuito primario incluso al produ-
cirse un enfriamiento de hasta -20 ºC o al liberar pequeñas cantidades
de aire a través de los purgadores, para no correr el riesgo de que entre
aire en el sistema ,
El efecto anticorrosivo de los aditivos desaparece gradualmente si no
se humedecen constantemente los componentes con el fluido de tra-
bajo, como puede ocurrir en caso de aire acumulado en las zonas altas
del circuito durante períodos inoperativos. En especial cuando se use
aluminio o acero, es necesario llevar a cabo una purga de aire completa
y duradera del sistema .
En caso de pérdida de fluido de trabajo a consecuencia de fugas o de
vaciado parcial durante el mantenimiento del circuito, no se permiten
rellenados con agua pura, puesto que ésta se diluye mermando la pro-
tección anticorrosiva y anticongelante. Siempre que se vaya a realizar
el rellenado es conveniente aplicar la misma marca de glicol y la misma
mezcla que se utilizó al principio. Sólo en casos de que se manifieste
una proporción insuficiente de glicol en el fluido de trabajo, se debería
usar glicol no diluido de la misma marca en el momento de efectuar el
rellenado, Si se utilizara siempre glicol no diluido, ocurriría una dis-
minución del calor específico y un aumento de la viscosidad y, por tanto,
de las pérdidas de carga en el circuito primario.

238
7.5 Tuberías del circuito primario

Si se pone en duda la calidad del fluido de trabajo, puede tomarse una
prueba y enviarla al fabricante con el fin de verificar la misma. Es conve-
niente que se mezcle bien la prueba, la cual es preferible sacar de una
válvula de vaciado durante el funcionamiento de la bomba de circulación.
Se aconseja que el valor del pH y las propiedades anticorrosivas de los
fluidos empleados en las instalaciones sometidas a períodos de estan-
camiento frecuentes sean controlados cada año. Por otro lado, las ins-
talaciones que operan siempre bajo condiciones normales necesitan
ser controladas menos frecuentemente.

7.5 Tuberías del circuito primario

7.5.1 Requisitos
La elección de los materiales para tuberías y de las técnicas de unión
respectivas depende claramente de las temperaturas y presiones de
trabajo (véase el apartado 7.1), así como del modo de flujo y del tipo
de fluido de trabajo (apartado 7.3).
Los requisitos necesarios para las tuberías del circuito primario son los
siguientes:
• Resistencia a temperaturas de hasta 150 ºC en cualquier parte del
circuito, y hasta un valor máximo igual a la temperatura de estan-
camiento cerca de los captadores.
• Compatibilidad con el fluido de trabajo (normalmente una mezcla
de agua-glicol).
• Material con un coeficiente de dilatación pequeño y técnicas de
montaje fáciles, a fin de compensar las dilataciones térmicas dentro
del rango de temperaturas (-20 ºC-150 ºC).
• Estabilidad de las uniones de tubos bajo condiciones térmicas y
cargas mecánicas debido a la dilatación térmica (no se recomienda
la soldadura blanda) .
A una diferencia de temperaturas de 100 K, un metro de tubo de cobre se
alarga 1,7 mm independiente del diámetro, o sea, que resulta un alarga-
miento relativo de un 0,17 %. Por eso, la dilatación térmica desempeña
un papel importante, en vista de que la diferencia de temperaturas en
el circuito primario puede alcanzar un nivel de hasta 200 K.

239
7. El circuito primario

7.5.2 Evaluación de los resultados a largo plazo de las tuberías del
circuito primario

Corrosión interior de las tuberías
Para la realización de este estudio se extrajeron pequeñas secciones
de los tubos, las cuales fueron comprobadas con respecto a la corro-
sión interna, a los sedimentos del fluido de trabajo y a la erosión. Las
pruebas que se recogieron en ocho instalaciones tenían entre 13 y 16
años de servicio. En los tres primeros casos analizados se tomaron tro-
zos de tubo de cada una de las tres partes siguientes:
• Tubería de impulsión del captador (parte caliente).
• Tubería de retorno al captador (parte fría).
• Parte inferior del circuito primario.
Los trozos de tubo extraídos, tanto del lado de impulsión, como del de
retorno, fueron elegidos para fines comparativos con respecto a los
efectos de las diferentes cargas térmicas en ambas partes del circuito.
Se sacó un trozo de la parte inferior para comprobar ahí la existencia
de sedimentaciones que podrían llegar a estrechar el diámetro interno
del tubo. Los resultados de esta investigación demostraron que los
tres trozos de tubo se hallaban en el mismo estado. Por esta razón,
sólo se extrajo un trozo de cada una de las otras cinco instalaciones.
En ninguno de los ocho casos se notaron efectos corrosivos ni erosivos
en las superficies interiores de las tuberías. Lo único que se observó
fue una capa delgada y uniforme, aunque ésta no causó ningún efecto
en el funcionamiento del sistema. Las tuberías siguieron prestando
servicio durante muchos años más de funcionamiento de la instalación.

Figura 7.13 Superficie interior de un tubo de acero al cabo de 14 años de operación en un
circuito primario.

En la figura 7.13 se puede observar el estado de una tubería de acero
al cabo de 14 años de servicio. La tubería se halla aún en tan buen
estado como cuando era nueva.
En cuanto a la corrosión interna, no hubo cambios críticos en el estado
de los tubos analizados. Incluso en las instalaciones en donde, por

240
7.5 Tuberías del circuito primario

falta de agentes anticorrosivos en el fluido de trabajo, se había produ -
cido corrosión excesiva, como por ejemplo en el interior del absorbe-
dor, los tubos aún seguían estando intactas. Una explicación de lo
anterior podría ser el hecho de que, en la práctica, las tuberías siempre
están en contacto con fluido de trabajo y que sólo en muy pocos casos
se exponen al oxígeno, incluso si ha entrado aire en el sistema, porque
éste asciende al punto superior, por lo general el captador.
Sólo pueden ser problemáticos aquellos tubos de acero colocados por
encima del absorbedor, o sea, en la parte superior del sistema, ya que
en este caso puede haber corrosión . Por ejemplo, si el aire logra entrar
en el sistema sin que se realice su purga completa, éste se acumula en
estas partes elevadas durante períodos sin operación y desde ahí des-
plaza al fluido de trabajo que inhibe la corrosión . A consecuencia de
esto, el proceso corrosivo podría acelerarse en estas partes. Por ta 1mo-
tivo, se recomienda llevar a cabo una purga de aire adecuada a fin de
evitar la corrosión, particularmente en los tubos de acero de posición
elevada.

Corrosión externa de las tuberías
Con respecto al exterior, el estado de los tubos de acero examinados
era excelente, independientemente de la parte de la tubería a que per-
tenecían, ya fuera al aire libre o dentro de un edificio. Incluso en casos
de humedad dentro del aislamiento térmico de la tubería, la corrosión
en forma de óxido era más bien ligera. En ciertos casos, la agresión
corrosiva causó leves daños en el aspecto exterior de los tubos; no
obstante, esto no habría conducido, en el transcurso de muchos años,
a alteraciones en la operación.
En la figura 7.14 se indica el estado de los tubos de acero, aún provis-
tos parcialmente de material de aislamiento. La unión roscada realizada
en la unión en T (a la izquierda), que fue sellada con cáñamo, no pre-
sentaba indicios de fuga, demostrando que las uniones selladas con
cáñamo poseían buenas propiedades de estanquidad .

Figura 7.14 Superficie exterior de tubos de acero de un circuito primario.

241
7. El circuito primario

En el estudio realizado, todos los tubos de cobre, a excepción de uno,
se hallaban en excelente estado. La excepción consistía en pruebas de
sedimentos de un polvo blanco suelto en la parte superior de la tu-
bería. En el análisis se pudo determinar la composición del polvo, a
saber, cal y agentes corrosivos del cobre. La causa de la corrosión, en
tal caso, radicaba en la humedad, no obstante, no traía consigo graves
consecuencias.
El aspecto exterior, generalmente positivo, de todas las tuberías anali-
zadas se malograba hasta cierto punto a causa de un daño corrosivo
en una de las boquillas de un acumulador solar, aunque éste no for-
maba parte del circuito primario. A la boquilla de acero inoxidable se
le había atornillado una tapa de acero galvanizado. La corrosión en el
punto de contacto entre el zinc y el acero en la parte superior de la
tapa fue la causa de la perforación de la pared de la misma (figura 7.16).

Figura 7.15 Daño corrosivo en el punto de contacto de diferentes metales
(a la izquierda: tapa de acero galvanizado; a la derecha: boquilla y pared
del acumulador de acero inoxidable}.

Todas las tuberías examinadas estaban en un buen estado al cabo de
16 años de servicio. La ligera corrosión en la superficie de los tubos de
cobre y acero no era problemática y no se hizo necesario su reempla-
zamiento. En principio, las tuberías del circuito primario no son pro-
pensas a daños corrosivos en tanto que se evite la corrosión por
contacto.

7.5.3 Instalación de las tuberías en un circuito primario
Para el circuito primario se recomiendan tubos de cobre, de acero negro
y de acero inoxidable, así como tubos flexibles ondulados de acero
inoxidable. No obstante, hay que insistir en lo importante que es evi-
tar cualquier tipo de corrosión por contacto.
No se aconseja el empleo de materiales sintéticos, a menos que éstos
estén explícitamente diseñados para la tubería de instalaciones solares.

242
7.5 Tuberías del circuito primario

Tampoco se deben usar tubos de acero galvanizado debido a la resis-
tencia insuficiente a elevadas temperaturas, así como a interacciones
químicas entre el zinc y el glicol.
Para llevar a cabo la unión de los tubos de cobre, se recomienda tanto
el uso de accesorios de soldadura por capilaridad como de accesorios
de compresión, o de unión a presión con juntas especiales, aptas para
soportar las temperaturas elevadas que pueden aparecer en la instala-
ción. Lo mismo se aplica en gran medida a ciertas juntas tóricas espe-
ciales, uniones roscadas planas o cónicas, así como a algunos otros
materiales y técnicas de conexión adicionales. Todos los materiales
deben ser resistentes a las temperaturas elevadas, a las presiones máxi-
mas y a la exposición al glicol. Se deben respetar las recomendaciones
del fabricante con respecto a los campos y a los límites de su aplicación.
En caso de que se empleen tubos de cobre para las tuberías del circuito
primario, es bastante común el uso de soldadura blanda. No obstante,
según /47 /el empleo de la soldadura blanda se limita a las instalaciones
en las cuales la temperatura máxima de servicio no supera los 120 ºC.
Por lo tanto, en las instalaciones solares térmicas se recomienda sólo
la soldadura fuerte. En especial, esto es válido para las tuberías que están
cerca del captador expuestas a temperaturas muy altas y, además, a
cargas mecánicas elevadas debido a la dilatación térmica.
Aunque se tomen medidas para compensar las fuerzas causadas por
la dilatación térmica, esta compensación no siempre se logra por com-
pleto. Una solución segura para el circuito primario es la soldadura
fuerte. Si se trata de instalaciones con captadores de tubos de vacío,
nunca se recomienda el uso de soldadura blanda.
Las uniones roscadas pueden sellarse con cáñamo. Ya que el glicol po-
see la propiedad de penetrar en intersticios muy estrechos, no se reco-
mienda el uso de cinta de teflón en circuitos primarios con mezclas de
agua y glicol.
Cabe observar que el montaje de tuberías en las instalaciones ha de
realizarse de manera profesional según las normas vigentes. Para re-
ducir la transmisión de vibraciones y ruido se recomiendan abraza-
deras y soportes isofónicos, aptos para soportar las temperaturas
elevadas en el circuito primario.

- - -'.

243
7. El circuito primario

7.6 Aislamiento térmico de las tuberías del circuito
primario

7.6.1 Requisitos
A fin de transportar el calor generado en los captadores con el mayor
rendimiento posible hacia los acumuladores, es indispensable que se
lleve a cabo esmeradamente un aislamiento térmico ininterrumpido
en todo el circuito primario. En España, el espesor del aislamiento se
elige de acuerdo al Reglamento de Instalaciones Térmicas en la Edifi-
cación {RITE). El espesor mínimo depende del diámetro de la tubería,
de la localización de la misma (en el interior o en el exterior) y del rango
de temperaturas de trabajo del fluido.
Los valores indicados en la tabla 7.3 se refieren a un material aislante
de conductividad térmica A. 20 ·c = 0,040 W /(m·K), y son válidos para
tuberías situadas en el interior de un edificio. Para tuberías situadas
en el exterior, hay que aumentar el espesor en 10 mm.

Diámetro exterior Temperatura del fluido

mm 40 ·ca 6S ·c 66 ·ca 100 ·c 101 ·ca150 ·c 151 ·ca 200 ·c
D ,; 35 20 20 30 40
35 < D ,; 60 20 30 40 40
60 < D ,; 90 30 30 40 so
90 < D ,; 140 30 40 so so
140 < D 30 40 so 60

Tabla 7.3 Espesor mínimo (en mm) de aislamiento de tuberías situadas en el interior de
edificios según el RITE / 15/

Existen diferencias en cuanto a la elección de los materiales de aisla-
miento, tanto para las tuberías en el interior, como para las del exterior.
En ambos casos se pueden aplicar los siguientes requisitos :
• El aislamiento debe ser capaz de resistir las temperaturas más
elevadas, por ejemplo, las que se producen en las cercanías del
captador (unos 170 ºC),y las que se presentan a cierta distancia
del mismo (como mínimo 120 ºC).
• Los materiales de aislamiento térmico deben poseer una baja
conductividad térmica .
Los materiales de poro abierto están permitidos siempre y cuando
no se den casos de humectación .
Si la tubería se coloca en el exterior, hay que añadir otros requisitos:
• El aislamiento debe tolerar los efectos del medio ambiente, como
contaminantes en el aire o la radiación ultravioleta, así como ofre-
cer protección contra daños producidos por animales, por ejemplo,

244
7.6 Aislamiento térmico de las tuberías del circuito primario

el picoteo de aves, ratones, etc. De lo contrario, es necesaria la apli-
cación de recubrimientos protectores.
• Para evitar la humectación, se recomienda el empleo de materiales
de aislamiento de poro cerrado. Un recubrimiento exterior no basta
para evitar que la humedad sea absorbida. Hay que tener en cuenta
que un aislamiento que haya absorbido previamente cierta hume-
dad pierde la mayor parte de su efectividad.

7.6.2 Estudio a largo plazo de los aislamientos térmicos
Las pruebas se tomaron de instalaciones que ya habían prestado un
servicio de entre 13y16 años.

Materiales de aislamiento térmico
En las instalaciones analizadas se utilizó en gran parte lana mineral
como aislamiento térmico (figuras 7.18 a 7.20). Debido a que los recu-
brimientos externos no podían impedir la entrada de humedad, la mayor
parte de los materiales de poro abierto quedaron mojados y, como
consecuencia, perdieron sus propiedades aislantes, por lo menos hasta
el momento en que la humedad se evaporó debido al calentamiento a
través de los tubos. Sin embargo, en casos de aislamientos de poro cerra-
do se pudieron evitar estos efectos perjudiciales para el sistema (figura
7.21).
En los casos que no se realizó la protección externa contra los efectos
ambientales, una gran parte del aislamiento se desintegró en pequeñas
partículas, generalmente debido a la radiación ultravioleta en con-
junción con temperaturas elevadas.
En muchas ocasiones, los daños excesivos se debieron a aves y rato-
nes, como por ejemplo en los casos en que las primeras picotearon el
material para construir sus nidos (figura 7.16).

Figura 7.16 Daño en el aislamiento térmico sin recubrimiento causado por aves.

245
7. El circuito primario

Utilizando una simple envoltura con cinta adhesiva aplicada sobre el
aislamiento no se obtuvo un resultado duradero, puesto que las cintas
perdían su efecto o se hacían frágiles con el tiempo.
En cambio, en relación con los tubos internos, son de utilidad los aisla-
mientos de poro abierto, como la lana mineral. Si no hay problemas de
mordeduras de ratones, se pueden emplear materiales de espuma ais-
lante como solución alternativa .

Recubrimiento del aislamiento térmico
En total, los recubrimientos del aislamiento de las tuberías analizados
fueron cinco de acero galvanizado y uno de aluminio.
En tres pruebas aleatorias, las superficies exteriores de los recubri-
mientos de acero galvanizado presentaban un buen estado y las capas
de zinc seguían intactas. Sin embargo, en uno de los casos se había
producido una fuerte corrosión del lado exterior del recubrimiento,
aunque todavía no se había perforado (figura 7.17). El recubrimiento
presentaba muy mal aspecto, y los daños por la excesiva corrosión
sólo eran cuestión de tiempo.

Figura 7.17 Campo de captadores con fuerte corrosión del lado exterior del recubrimiento
de acero galvanizado.

En otra instalación solar ya habían surgido daños corrosivos. Estos
daños se observaron en partes del recubrimiento, especialmente alre-
dedor de las aberturas para válvulas, boquillas, etc., pues precisamente
ahí se notó una aceleración del proceso corrosivo a causa del deterioro
de la capa de zi ne.

246
7.6 Aislamiento térmico de las tuberías del circuito primario

En muchas partes del recubrimiento se pudieron observar perforacio-
nes a causa de la corrosión. En cuatro de las cinco instalaciones anali-
zadas el recubrimiento sufrió daños corrosivos más fuertes en el
interior que en el exterior (figura 7.19). En todos estos casos la hume-
dad fue la causa principal de la corrosión, siendo los puntos de su pe-
netración las uniones longitudinales o transversales, u otras juntas del
recubrimiento selladas de modo incorrecto, como por ejemplo en las
bifurcaciones de tuberías, purgadores de aire, boquillas, etc. (figura
7.18).

Figura 7.18 Daño corrosivo en un recubrimiento de acero galvanizado.

Figura 7.19 Daño corrosivo en el lado interior de un recubrimiento de acero galvanizado.

247
7. El circuito primario

En sólo una de las instalaciones estudiadas se notó la ausencia de óxido
en el interior del recubrimiento metálico. En este único caso, todas las
uniones estaban selladas con cinta de aluminio, y el solapado de la
chapa en las juntas cumplía las normas alemanas con respecto a aisla-
miento térmico en los casos en que se produce vapor /38/. La protec-
ción del recubrimiento contra la entrada de humedad, aunque no era
completa, sí era eficaz, como se pudo observar en el estado intacto de
la superficie interior. Por otro lado, el exterior había padecido daños
severos ocasionados por el debilitamiento de la capa de zinc, pero aún
seguía en buenas condiciones.
En general se observó que los recubrimientos galvanizados quedaban
mucho menos afectados por la corrosión si se les dotaba de protec-
ción, como por ejemplo, por debajo de la parte posterior de los capta-
dores montados en cubierta plana. En la figura 7.20 se documenta
esto partiendo de dos ejemplos: en el recubrimiento de las tuberías de
retorno que se habían colocado en una posición protegida por detrás
de los captadores se observó sólo una ligera corrosión (figura 7.20,
arriba), mientras que las tuberías de impulsión no estaban protegidas
y, por tanto, mostraron efectos corrosivos mayores (figura 7.20, abajo).

Figura 7.20 Recubrimiento de acero galvanizado de una posición protegida {arriba} con sólo
ligera corrosión, y de una posición no protegida {abajo} con efectos corrosivos mayores.

Otra tendencia característica consistía en que los recubrimientos de las
tuberías calientes de impulsión eran aparentemente más propensos a
la corrosión que los de las tuberías de retorno. Los resultados de estos

248
7.6 Aislami ento térmico de las tuberías del circuito primario

estudios quedaron confirmados por las experiencias obtenidas de otras
instalaciones, aunque sólo se analizaron cinco detalladamente.
Además de los daños registrados en los recubrimientos del aislamiento
de las tuberías, hubo síntomas frecuentes de corrosión en otros com-
ponentes galvanizados, en especial en las abrazaderas, los puntales de
la estructura de soporte, las chapas embutidas de captadores, torni-
llos, etc. Aunque la funcionalidad de estos componentes no había dis-
minuido gracias a sus paredes relativamente gruesas, exceptuando las
conexiones con tornillos no desmontables, se detectaron varias man-
chas de óxido que afectaban negativamente al aspecto visual de las
instalaciones. Es por ello necesario que, cuando se vayan a exponer los
componentes galvanizados al aire libre, se aplique una capa de zinc de
alta calidad que no se deteriore en el momento de, por ejemplo, per-
forar orificios adicionales o cortar los propios componentes.
La superficie exterior del recubrimiento de aluminio analizada en detalle
mostraba un aspecto debilitado, aunque parecía conservar su integri-
dad (figura 7.21). Tenía un aspecto idéntico a la corrosión normal del
aluminio bajo condiciones atmosféricas. Todas las instalaciones anti-
guas que estaban provistas de recubrimiento de aluminio y que fueron
examinadas en el marco de otros trabajos de investigación presenta-
ban un estado semejante, no advirtiéndose daños corrosivos en ellas.

Figura 7.21 Recubrimiento de alum inio de un m at erial aislante de poro cerrado.

A pesar de no haberse aplicado un tratamiento especial para sellar las
uniones de las chapas del recubrimiento de aluminio, las superficies
interiores tenían un brillo metálico, salvo en las partes donde el alumi-
nio se había cortado, por ejemplo, en bifurcaciones. En estas zonas se
observaron indicios blancos de productos corrosivos. En una instalación
se empleó espuma aislante de poro cerrado envuelta adicionalmente y
de manera cuidadosa en una hoja de aluminio.

249
7. El circuito primario

En algunas instalaciones, las tuberías en el interior poseían recubri-
mientos innecesarios y costosos de acero galvanizado o incluso alumi-
nio. Sin embargo, para este propósito es suficiente el uso de espumas
aislantes sin recubrimiento, siempre y cuando resistan las tempera-
turas máximas. Si se utiliza lana mineral para las tuberías localizadas
en el interior, es recomendable que se aplique un recubrimiento de plás-
tico. Al ser examinados todos los recubrimientos del aislamiento utili-
zado en el interior, tanto de metal como de plástico, se observó que
éstos estaban en un estado impecable.

Observaciones sobre las chapas de acero galvanizado y otros
componentes galvanizados
Las capas de zinc suelen reducir su espesor con el tiempo y por eso no
aseguran u na protección perdura ble contra los efectos corrosivos. El
espesor y la calidad de la capa de zinc, así como la concentración de los
contaminantes de aire que fijan el nivel de la reducción de la misma,
determinan la durabilidad de un componente.
En el proceso de fabricación de las chapas de acero galvanizado, una
lámina pasa a través del zinc fundido en un proceso continuo. Por lo
general, el espesor de la capa de zinc oscila entre 15 µm y 25 µm. Debido
al precio asequible y a su elaboración fácil in situ, es muy común la apli-
cación de este tipo de chapa.
Si los componentes se galvanizan mediante el procedimiento de inmer-
sión de toda la pieza, entonces el espesor de la capa de zinc oscilará
entre 80 µm y 150 µm. Esta tecnología es, sin embargo, la más cara y
no se utiliza para las chapas, pues habría que cortarlas antes de proce-
der a la galvanización, pues el espesor de la capa no permitiría el corte
en obra.
El nivel de reducción anual del espesor de una capa de zinc puede ubi-
carse entre 1µmy14 µm, en función del grado de contaminación del
aire /39/ (véase la tabla 7.4).

Reducción anual del espesor (~lm/año)

Atmósfera Acero desprotegido Capa de zinc

Campo 4-60 1,3-2,S
Ciudad 30-70 1,9-5,2

Zona industrial 40-160 6,4-13,8
Océanos 60 - 170 2,2-2,2

Tabla 7.4 Velocidad de la corrosión en acero y capas de zinc.

Esto significa que es posible que las capas de zinc de un espesor de
15 µm a 25 µm se deterioren sólo al cabo de algunos años. Luego,
después de otros pocos años, puede resultar que se perfore la chapa
de acero de un espesor de 0,6 mm a 1 mm. Por este motivo, incluso

250
7.6 Ais lamiento t érmi co de las tuberías del circuito prim ario

bajo condiciones ambientales propicias y en zonas rústicas, no se puede
garantizar la durabilidad a largo plazo, como se desea normalmente
para las instalaciones solares, o sea, un servicio de por lo menos 25 años.
De acuerdo con la Asociación de Galvanización Alemana (Deutsche
Verzinkerei e.V., Düsseldorf), no se aconseja emplear las chapas galva-
nizadas fabricadas en el proceso continuo mencionado anteriormente
para aplicaciones al aire libre. En vez de ellas, las chapas fabricadas en
un proceso de inmersión por fusión con una aleación de aluminio y zinc
(por ejemplo Galvalume, con un 55 % de AIZn , o Galfan, 5 % de Al) po-
drían ofrecer suficiente durabilidad . Por medio de un revestimiento de
plástico se logra una protección adicional. Las chapas de este tipo se
han utilizado por mucho tiempo como material en el sector de cons-
trucción al aire libre, por ejemplo, en pabellones industriales, y son de
preferencia sobre otras.
Además de estas chapas de acero galvanizado, es posible usar chapas
de aluminio o de acero inoxidable para fines de protección del aisla-
miento de las tuberías exteriores. En el momento de elegir el material
adecuado, es recomendable que se tenga en cuenta el empleo de los
componentes estándar. De acuerdo con nuestras investigaciones, las
siguientes opciones disponibles eran :
• Materiales de plástico, sobre todo para aplicación en el interior.
También es posible la aplicación al aire libre si los materiales son
resistentes a los efectos de la intemperie, a la radiación ultravioleta
y al picoteo de aves.
• Acero galvanizado con revestimiento de zinc de 275 g/m 2 (equiva-
lente a una capa unilateral de unos 19 µm) .
• Aluminio-99,5.
• Aluminio resistente al agua salada.
• Acero inoxidable y aluminio-zinc como material especial.

7.6.3 Selección e instalación de los materiales aislantes
El aislamiento térmico de las tuberías del circuito primario debe resis-
tir temperaturas de por lo menos 120 ºC durante la operación normal,
así como temperaturas máximas de poca duración de unos 150 ºC, en
casos de estancamiento o de la reanudación de la operación del sistema
tras un período en esa situación.
En cuanto a las tuberías al aire libre, es indispensable que el aislamiento
se proteja adicionalmente por medio de un recubrimiento contra los
daños causados por animales, contra los efectos de la intemperie y de
la radiación ultravioleta . Gracias a esta protección, el material aislante
propio no estará expuesto a los rigores del exterior.
Como los recubrimientos de los aislamientos de las tuberías en el ex-
terior no ofrecen una protección absoluta contra la entrada de hume-

251
7. El circuito primario

dad, sólo se puede recomendar el uso de los materiales aislantes de
poro cerrado. Además, cuando se elige el aislamiento térmico se han
de tener en cuenta las temperaturas máximas posibles en el circuito
primario, en especial en períodos de estancamiento. Sólo pocas espu-
mas aislantes son resistentes a las temperaturas muy elevadas en el
circuito primario. Las que se emplean habitualmente en sistemas de
calefacción normal, con temperaturas de trabajo de hasta 90 ºC, no
son adecuadas.
La durabilidad de los recubrimientos exteriores depende considerable-
mente de la calidad del material. Las juntas deben solaparse suficien-
temente y estar ubicadas en el lado opuesto a la parte de la tubería
expuesta a mayores rigores climatológicos, debiéndose, además, sellar
cu id adosa mente.
Con respecto a la resistencia a largo plazo (25 años o más) de los recu-
brimientos al aire libre, sólo se recomienda el aluminio, y no el acero
galvanizado. Los costes superiores del primero en comparación con el
segundo son un factor secundario, debido a que el coste de mano de
obra supone la mayor parte de los gastos relativos al recubrimiento.
En caso de aplicación al aire libre en regiones costeras, se exige que el
aluminio sea resistente al agua salada.
Por otra parte, sería deseable desarrollar tubos prefabricados completos
con aislamiento térmico y recubrimiento, parecidos a los tubos subte-
rrá neos para calefacción de distrito. Esto podría contribuir a una mejora
significativa de la rentabilidad, puesto que se podría economizar una
gran parte del trabajo intensivo del montaje. En cuanto a las instala-
ciones pequeñas, ya se han dado los primeros pasos en esta dirección.
Recientemente, en el mercado se encuentran disponibles tubos de cobre
o de acero inoxidable ondulado aislados y prefabricados, además de
cables eléctricos para sensores de temperaturas.
Para las tuberías en el interior se recomienda el uso de lana mineral o de
resina de mela mina, ya que por lo general la humedad no constituye
un problema relevante. Para la protección externa de las tuberías en el
interior, basta la aplicación de un recubrimiento delgado de plástico.
Sin embargo, también se pueden emplear espumas sin recubrimien-
tos si éstas cumplen los requisitos mínimos relativos a la resistencia
térmica .
Con el fin de mantener lo suficientemente bajas las pérdidas térmicas
del circuito primario, se recomienda la aplicación de un aislamiento
con un espesor adecuado. (Para más detalles, véase la tabla 7.3) .

252
7.7 Vasos de expansión

7.7 Vasos de expansión

7.7.1 Función y requisitos
La función de un vaso de expansión es compensar los cambios del volu-
men del fluido de trabajo ocasionados por la dilatación térmica. Sin un
vaso de expansión sería imposible evitar el escape del fluido de trabajo
en un circuito cerrado a través de la válvula de seguridad cuando el
fluido se calienta . Al calentarse en el circuito primario, una parte del
fluido entra en el vaso de expansión. Cuando el sistema se enfría, re-
gresa al circuito. De esta manera el vaso de expansión sirve también
para mantener la presión en el circuito dentro del rango de presiones
admisibles y siempre por encima de la atmosférica, impidiéndose así
la introducción de aire en el circuito cuando el sistema vuelve a enfriarse.
La presencia de aire en el circuito primario puede conducir a un mal
funcionamiento (e incluso a paradas del sistema), que muchas veces
puede pasar inadvertido hasta el próximo control rutinario en caso de
que el sistema convencional asuma automáticamente el suministro de
agua caliente. Por este motivo, la instalación solar requiere un equipo
de seguridad apropiado que garantice la operación bajo todo tipo de
circunstancias, inclusive si ocurre un sobrecalentamiento temporal.
De acuerdo con las normas europeas EN 12976 y ENV 12977, es obli-
gatoria la protección contra sobrecalentamiento. Según estas normas,
«el sistema deberá estar diseñado de tal forma que con altas radiacio-
nes solares prolongadas sin consumo de agua caliente no se produzca
ninguna situación en la cual el usuario tenga que realizar alguna ac-
ción especial para llevar al sistema a su forma normal de operación».
Los sistemas diseñados de esa manera también se denominan de «se-
guridad intrínseca».
La estrategia principal para lograr que un sistema sea de «seguridad
intrínseca» es la siguiente:
• El diseño de la instalación se lleva a cabo de forma que la válvula
de seguridad no tenga que entrar en acción siempre que haya sumi-
nistro de calor continuo sin consumo de calor. Para garantizar esto,
aun en casos de evaporación a gran nivel, o sea cuando el volumen
del captador y partes del circuito primario estén llenos de vapor, el
vaso de expansión deberá tener un tamaño suficientemente grande.
Para su dimensionado no sólo debe tenerse en cuenta la dilatación
térmica del fluido de trabajo, sino también el almacenamiento tem-
poral de un volumen del fluido equivalente al volumen máximo de
vapor que puede formarse en el sistema (véase el apartado 7.1.4). El
vaso de expansión adquiere entonces un tamaño bastante mayor
que en los sistemas de calefacción convencional.

253
7. El circuito primario

Como en instalaciones grandes los vasos de expansión pueden resul-
tar muy voluminosos y, por consiguiente, relativamente caros, existen
otras estrategias para lograr la «seguridad intrínseca» que se pueden
aplicar dentro de ciertas limitaciones, como se expone a continuación:
• Se permite que la válvula de seguridad sí responda durante el
proceso de evaporación . El vaso de expansión sería mucho más
pequeño, pero es necesario que se aseguren los procesos relativos a
la evaporación controlada y a la condensación del fluido con ayuda
de un recipiente resistente a las temperaturas elevadas, en el cual el
fluido de trabajo se acumule. Habiéndose enfriado el campo de cap-
tadores, el sistema de control se hace cargo del rellenado automá-
tico del fluido de trabajo. Este sistema sólo debería considerarse en
instalaciones grandes, en las cuales se excluyen virtualmente el
estado de estancamiento y la vaporización {por ejemplo si el sistema
tiene una fracción solar baja), porque con cada rellenado de este tipo
entra oxígeno en el circuito primario y, además, en la práctica resulta
muy difícil asegurar que el sistema de rellenado automático fun-
cione bien durante toda la vida útil de la instalación . De este modo,
el sistema de rellenado automático entraría en funcionamiento
solamente en casos excepcionales, como por ejemplo cuando se
interrumpe el suministro eléctrico. Aparte de eso, el ahorro por el
vaso de expansión más pequeño no compensa necesariamente el
aumento de los gastos adicionales para el sistema de rellenado
automático. Portales motivos, esta opción no suele ofrecer una
solución del todo satisfactoria
• En zonas sin riesgo de heladas, en las que se puede utilizar agua
como fluido de trabajo en el circuito primario, se encuentran a veces
instalaciones con una conexión del circuito primario con las tuberías
de la red de agua fría a través de una válvula de llenado automático.
En caso de que la presión en el circuito primario sea inferior a un
valor determinado, debido por ejemplo a escapes de fluido o vapor
por la válvula de seguridad en un estado de estancamiento, se
rellena el circuito primario automáticamente con agua de la red de
agua fría .
Sin embargo, hay que tener en cuenta que con cada rellenado
entran oxígeno y cal en el circuito primario, de modo que el empleo
de este método debería limitarse a instalaciones en las que el
estado de estancamiento es un caso excepcional.
• Ot ra opción es utilizar un vaso de expansión con un sistema de
regulación de presión automática, como se utiliza, por ejemplo,
en instalaciones grandes de calefacción convencional. No obstante,
estos sistemas aún no están probados en las instalaciones sola res
t érmicas y, por consiguiente, no están disponibles como compo-
nentes estándar.

·- 254
7.7 Vasos de expansión

Cabe destacar que los sistemas del tipo «drain-back» logran solucionar
el requisito de la «seguridad intrínseca» de manera mucho más fácil y
sin necesidad de un vaso de expansión u otro despliegue de disposi-
tivos técnicos, puesto que la dilatación térmica está compensada por
el aire en el circuito primario, mientras que en caso de estancamiento
el fluido de trabajo se acumula en la parte inferior de la instalación y
no se halla afectado por las temperaturas elevadas en el campo de
captadores .
El dimensionado del vaso de expansión debe efectuarse conforme al
rango de temperaturas y presiones de trabajo previstas en el circuito
primario. Si se utilizan mezclas anticongelantes, los materiales deben
ser adecuados para la exposición continua al fluido (normalmente
agua-glicol) . Para un funcionamiento correcto, debe ajustarse también
la presión inicial en el lado del gas del vaso de expansión de acuerdo
con la presión estática por diferencia de cotas entre el punto superior
de la instalación y la posición del vaso. Para evitar que entre aire en el
circuito, se suele ajustar la presión mínima en el mismo de tal manera
que bajo condiciones frías quede un margen por encima de la presión
atmosférica de unos 0,5 bar a 1 bar.

7.7.2 Evaluación a largo plazo de los vasos de expansión
En el programa de investigación ZIP se analizaron los vasos de expan-
sión del circuito primario de seis instalaciones al cabo de 13 a 16 años
de servicio. Los vasos de expansión eran modelos comunes diseñados
para la utilización en sistemas de calefacción convencionales, opera-
tivos a una temperatura máxima de 120 ºC y provistos de membranas
de caucho con una temperatura nominal de 70 ºC. Cinco de los vasos
fueron colocados en el interior.
Todas las superficies exteriores de los vasos se hallaban en buen estado.
En una sola ocasión , uno de ellos tuvo que ser sustituido al cabo de al-
gunos años porque había sido instalado al aire libre, expuesto a la in-
temperie . La instalación de los vasos en el exterior es poco frecuente y
los que se usan habitualmente, por lo general , no son apropiados para
este fin .
Para la evaluación de las superficies internas se realizó un corte radial
de los vasos y se extrajeron las membranas. En cinco de los seis vasos
se observaron indicios de óxido en el lado del gas. Además, se detectó
la presencia de vapor de agua difundido a través de la membrana y
condensado en la pared interior fría del lado del gas, anteriormente a
su deposición en el fondo del vaso. Como el lado del gas se había llenado
de aire y no de nitrógeno puro de acuerdo con lo recomendado, los
productos de condensación podían provocar una ligera corrosión en pre-
sencia del oxígeno. Aunque los vasos de expansión nuevos vienen llenos
de nitrógeno, es bastante común su represurización con aire ordinario,

255
7. El circuito primario

porque no se suelen comprar los dispositivos especiales para el rellenado
de nitrógeno.
Las superficies interiores de los lados del fluido de tres de los vasos no
mostraban daños. Por consiguiente, se puede decir que en estos casos
los aditivos anticorrosivos de los fluidos de trabajo cumplían su mi-
sión. Otros dos vasos presentaban una ligera costra de corrosión y en
uno de ellos ya se notaba un grado avanzado de corrosión en la super-
ficie humedecida. El análisis de los fluidos de trabajo mostró que, en
dos casos, los aditivos anticorrosivos habían disminuido considerable-
mente con respecto al acero.
La figura 7.22 muestra el interior de un vaso de expansión al cabo de
13 años de servicio. El lado del gas tiene un aspecto casi nuevo y sigue
permaneciendo en buen estado, y el del lado correspondiente al fluido
de trabajo sólo presenta indicios ligeros de óxido. En la figura 7.23 se
indica el estado en que se halla el otro vaso al cabo de 16 años de ser-
vicio. En este otro caso hay síntomas ligeros de corrosión en el lado del
gas y otros severos en el lado del fluido de trabajo.

Figura 7.22 Aspecto de un vaso de expansión al cabo de 13 años de servicio (a la izquierda:
lado del gas; a la derecha: lado del líquido}.

Figura 7.23 Aspecto de un vaso de expansión al cabo de 16 años de servicio (a la izquierda:
lado del gas; a la derecha: lado del líquido}.

256
7.7 Vasos de expansión

La operación del sistema no se vio impedida en ningún caso a causa de
la corrosión observada en los vasos de expansión. Por eso no habría
sido necesaria la realización de sustituciones.
En casi todos los vasos analizados se observaron sedimentaciones que
consistían en su mayor parte en óxido en el lado del fluido. Estas
sustancias provenían de los mismos vasos o del circuito primario y no
afectan al buen funcionamiento del sistema. Después de su limpieza,
las membranas de elastómero negro, de un espesor de 2 mm a 5 mm,
tenían muy buen aspecto. Dos de ellas estaban cubiertas de lodo. Sólo
una membrana tenía una superficie más bien rugosa.
Las membranas fueron sometidas a un análisis del material que
incluía un ensayo de rotura . En la tabla 7.5 se indican los resultados
según el tipo de material.

••
A

c
- ·
.··-·:- ·· .
.

16

16

.
Fabricante,
artículo,
Volumen nominal

Se desconoce

Ex-Solar, 25 I
EPDM

NBR
. .

16,8

18,8
... . .. ..
360

382
.

16 Reflex, 501 SBR 16,2 400

M 13 Flexcon Sol, 8 1 SBR 14,6 490
p 13 OTIO Expanso- SBR 12,4 280
mat, 1801

Q 16 Flexcon Sol, 80 1 SBR-NR/IR 14,7 341

Valor nominal: > 10,0 >450
1)

EPDM: Monómero de etileno-propileno-dieno
NBR: Butadieno acrilnitrílico
SBR: Stirol-butadieno (resiste hasta 85 ºC)
SBR-NR/IR: Mezcla de SBR y poliisopreno natural

Tabla 7.5 Resultados de los ensayos de rotura de las membranas.

La presión de rotura de todas las membranas examinadas seguía siendo
muy buena . No obstante, se observó una disminución de la elastici-
dad, tal como se esperaba, debido al servicio prestado en tan largo pla-
zo. Las membranas estaban en buen estado teniendo en cuenta el
período de servicio de 13 a 16 años. Por esta razón no habría sido nece-
sario efectuar reemplazos .
Resulta interesante haber comprobado que las membranas expuestas a
líquidos de trabajo con un alto contenido de glicol de hasta el 80% con-
tinuaban funcionando bien. Queda por investigarse si, y hasta qué grado,
el alto contenido de glicol podría afectar al material de la membrana .
Los análisis de las paredes internas de los vasos de expansión y de las
membranas demostraron que los vasos parecen ser un componente
no problemático de las instalaciones solares. No obstante, es necesario

257
7. El circuito primario

tener presente los siguientes factores al aplicar la afirmación anterior
a las instalaciones solares de construcción reciente que posiblemente
operen a temperaturas más elevadas:
• Aunque en el marco del programa ZIP se observó la recurrencia de
períodos de estancamiento causados por campos de captadores
frecuentemente sobredimensionados, las temperaturas de estan-
camiento se ubicaban, por lo general, por debajo de 160 ºC, debido
al rendimiento instantáneo relativamente bajo de los captadores.
• Los acumuladores de agua caliente sanitaria estaban limitados a
una temperatura máxima de 70 ºC. Durante la operación normal,
el circuito primario, por consiguiente, nunca se calentó por encima
de 100 ºC, debido también a que el modo de operación no solía ser
de bajo flujo. En las tuberías de retorno donde estaban colocados los
vasos de expansión se observaron por lo general temperaturas
máximas de 80 ºC.

7.7.3 Dimensionado correcto de los vasos de expansión cerrados
A continuación se expondrán algunas recomendaciones relativas a los
criterios de «seguridad intrínseca» (véase el apartado 7.7.1). De este
modo, quedará establecido que la válvula de seguridad no responde
aun cuando el sistema alcance la temperatura de estancamiento más
alta posible. De otro modo, habría escape de fluido. El dimensionado
del volumen del vaso de expansión se efectúa de la siguiente manera:
§En primer lugar, se calculará el volumen total del fluido de trabajo en
el circuito primario de la instalación Vt, el cual se compone de la suma
total de los contenidos de los captadores, de las tuberías, del intercam-
biador de calor y de los accesorios.
En la tabla 7.6 se indica el volumen de los tubos de cobre en función
del diámetro exterior.

Diámetro exterior x espesor de la pared (mm)

6 8 10 12 15 18 22 28 35 42
X X X X X X X X X X
1 1 1 1 1 1 1 1,5 1,5 1,5
Volumen 0,013 0,028 0,05 0,079 0,133 0,201 0,314 0,491 0,0804 1,195
(l/m)

Tabla 7.6 Volumen de los tubos de cobre en función del diámetro.

Los símbolos siguientes serán utilizados para mayor comprensión de
los cálculos. Todas las presiones son relativas a la atmosférica:
Vt (1) Volumen total del circuito primario
n (%} Coeficiente de dilatación del fluido
(1) Volumen de dilatación
(1) Volumen de reserva

258

J
7.7 Vasos de expansión

Vvap (1) Volumen de vapor
vu (1) Volumen útil del vaso de expansión

FP Factor de presión
vn (1) Volumen nominal del vaso de expansión
p est (bar) Presión estática por diferencia de cotas
Pmt (bar) Presión mínima en el punto superior de la instalación
(sistema en estado frío)

P gas (bar) Presión inicial en el lado del gas del vaso de expansión
(desconectado del circuito)
pvr (bar) Presión equivalente del volumen de reserva

pi nicial (bar) Presión inicial en el vaso de expansión
(sistema en estado frío)

pfinal (bar) Presión final o presión máxima
(sistema en estado caliente, con evaporación máxima)

P vs (bar) Presión nominal de la válvula de seguridad
/',.Pm (bar) Margen de presión entre la presión máxima y la
nominal de la válvula de seguridad
Al calentarse el circuito primario el fluido de trabajo se expande. La dife-
rencia entre el volumen líquido en el estado caliente y frío del fluido de
trabajo se denomina volumen de dilatación. Los fabricantes de las mez-
clas anticongelantes suministran tablas y detalles sobre el coeficiente
de dilatación, n, en función del porcentaje de la mezcla y de la tempe-
ratura . El volumen de dilatación se calcula como sigue:

El coeficiente de dilatación se determina en función de las tempera-
turas que pueden presentarse en el circuito primario. Como valor medio
establecido en todo el circuito primario, es razonable la suposición de
una diferencia de temperaturas máxima de 130 K entre el estado frío,
por ejemplo a 10 ºC, y la operación cerca de la temperatura de trabajo
máxima, igual a 140 ºC.
Aunque el coeficiente de dilatación no varía proporcionalmente con la
temperatura, es suficiente asumir un comportamiento lineal en este
rango de temperaturas. A continuación se indican los coeficientes de
dilatación lineal izados para el agua pura y una mezcla agua-glicol (60/40)
basado en valores de un fabricante:

259
7. El circuito primario

nlin, agua= 0,00018 / K

nlin, 40 % glicol= 0,000654 / K

En caso de una diferencia de temperaturas esperada de 130 K, el coe-
ficiente de dilatación de una mezcla de agua-glicol (60/40) asciende a:

n = 130 K · 0,000654/K = O, 085

El volumen de dilatación de una mezcla de agua-glicol (60/40) será,
por consiguiente:

Vd, 40 % gli co l = O, 085 · Vt

Además, el vaso de expansión se llena con el denominado volumen de
reserva para compensar de esta manera ciertas pérdidas de fluido (por
ejemplo, debido a la purga de aire), así como la contracción del fluido a
temperaturas muy bajas.
Para calcular la contracción se pueden usar los coeficientes de dilata-
ción mencionados anteriormente y suponer otro caso extremo refe-
rente a la diferencia de temperaturas de aproximadamente 44 K entre
el llenado a 20 ºC y la operación a la temperatura inferior, por ejemplo,
de 24 grados bajo cero. Se trata en este caso de una suposición bas-
tante segura, puesto que algunas de las tuberías se encuentran en el
interior del edificio y n u nea estarán expuestas a esta temperatura ex-
tremadamente fría. En caso de una mezcla 60/40 de agua y glicol, el
volumen de reserva que se necesita para la contracción sería:

Vr= Vt ·O, 000654 / K · 44K =O, 029 · Vt

Se trata de un valor con un buen margen de seguridad, aproxima-
damente el 3 % del volumen total del circuito primario.
No es aconsejable que se utilice el volumen de reserva para la com-
pensación de escape de fluido a través de las fugas, ya que las
pérdidas de fluido simplemente no deberían producirse en un sistema
de «seguridad intrínseca». Por otro lado, es bastante común que una
parte del volumen de reserva sirva para compensar pérdidas de fluido
debidas a la purga de aire durante la operación inicial. Por consiguiente,
el volumen de reserva debería ser de por lo menos tres litros, incluso
en caso de instalaciones pequeñas.

----
260
7.7 Vasos de expansión

El volumen de vapor que puede producirse en la instalación equivale a
la suma del contenido líquido de los captadores y de una determinada
parte del volumen en las tuberías del circuito primario (véase el apar-
tado 7.1.4). El volumen del contenido líquido de los captadores se con-
sigue sencillamente a partir de los datos indicados por el fabricante,
pero es mucho más difícil determinar el volumen de vapor en las tube-
rías. Es necesario que el volumen de vapor se evalúe caso por caso en
función de las características de la instalación solar. Con respecto a
esto, es una ventaja la experiencia e intuición del proyectista.

/
I
//

Figura 7.24 Campos de captadores instalados en cubierta plana (arriba} y en fachada (abajo}.
Las tuberías situadas en una zona de vapor potencial están marcadas con gris claro.

Como se indica en la figura 7.24, el fluido de trabajo en las tuberías situa-
das en posición superior a los captadores suele ser desplazado por el
vapor producido en el estado de estancamiento. Este problema se aplica

261
7. El circuito primario

en particular a las instalaciones situadas en superficies no horizontales,
o sea, sobre fachadas o cubiertas inclinadas. Si el campo de captadores
presenta además un mal comportamiento de evaporación, el vapor
puede propagarse por gran parte de la red de tuberías. En el caso ex-
tremo podría producirse una evaporación total del contenido líquido
del circuito primario. Si el vaso de expansión no está diseñado para
este caso, la válvula de seguridad responde en consecuencia de este
aumento de volumen y de presión excesivo. Para minimizar el problema
de vaporización, habría que :
• Mantener en un mínimo el contenido líquido de los captadores y los
diámetros de las tuberías. Sin embargo, por lo general, éstos no se
pueden modificar fácil mente.
• Evitar cuando sea posible tuberías por encima de los captadores.
• Usar estrategias para el diseño del sistema que permitan un buen
comportamiento de evaporación (véase también el apartado 7.1.4) .
El volumen útil del vaso de expansión equivale a la suma del volumen de
dilatación, Vd, del volumen de reserva , Vr> y del volumen de vapor, Vvap:

El volumen nominal del vaso de expansión debe ser considerablemente
mayor al volumen útil, debido a que la presión en el lado del gas au-
menta al entrar el líquido proveniente del circuito primario y, por lo
tanto, el vaso de expansión no puede llenarse por completo. La rela-
ción entre el volumen nominal y el volumen útil del vaso de expansión
está determinada por el denominado factor de presión :

El factor de presión corresponde al cociente de la presión final (presión
absoluta) y la diferencia entre la presión final y la presión inicial. En el
método de cálculo empleado en este apartado, el factor de presión se
ha de calcular con la presión inicial en el lado del gas del vaso de
expansión en vez de en el lado del fluido. La diferencia entre ambas
presiones es la presión equivalente del volumen de reserva, Pvr> como se
expone más adelante. El factor de presión se obtiene, por consiguiente,
de la siguiente manera :

La presión estática se calcula en función de la diferencia de cotas (~h}
entre el vaso de expansión y el punto superior del circuito primario.
Por lo general, el punto superior del circuito está definido por el borde

262
7.7 Vasos de expansión

superior del captador. La presión estática aumenta 1 bar por cada 10
metros de diferencia de cotas .

Pe st = L'ih·(l bar/ !Om)

Para evitar la entrada de aire en el circuito se fija la presión mínima en
el estado frío del sistema, Pmf• en el punto superior de la instalación,
siempre por encima de la presión atmosférica. Por lo general, se reco-
mienda un valor de 1,5 bar (superior a la atmosférica) para las instala-
ciones pequeñas, mientras que las de mayor tamaño suelen poseer un
valor inferior.
La presión inicial en el lado del gas del vaso de expansión, Pgas• se cal-
cula al sumar la presión estática, Pest• con la presión mínima en el estado
frío, Pmf· La presión inicial en el lado del gas debe ajustarse con el vaso
de expansión desconectado del circuito primario. Debido a que los va-
sos no suelen suministrarse con la presión justa, la adaptación se lleva
a cabo durante su instalación.

La presión nominal de la válvula de seguridad, Pvs• constituye el límite
de presión que nunca se debe alcanzar durante todas las condiciones
de operación, incluso en estado de estancamiento. La presión nominal
se elige en función de las presiones nominales de los componentes del
circuito primario. Éstos a menudo tienen una presión nominal de
10 bar, mientras que la de 6 bar suele ser bastante común en las ins-
talaciones pequeñas.

Pvs = 6 bar ó 10 bar

A fin de evitar con total seguridad que salte la válvula de seguridad
durante todas las condiciones de operación, es necesario dejar un mar-
gen entre la presión nominal de la válvula de seguridad y la presión
máxima, o sea la presión final del sistema. Este margen equivale al
10 % de la presión nominal de la válvula de seguridad, y al menos debe
ser de 0,5 bar.

L'iPm > 0,5 bar

La presión final o presión máxima en estado caliente del sistema, con
evaporación máxima, se obtiene, por consiguiente:

263
7. El circuito primario

Una vez que se haya determinado el volumen de reserva, VP se podrá
calcular la presión equivalente del volumen de reserva, Pvr· Por medio
de esta presión equivalente se establecerá la presión inicial en el estado
frío del sistema.
La presión inicial en el estado frío del sistema sobrepasa la presión ini-
cial en el lado del gas del vaso de expansión exactamente en un valor
igual a la presión equivalente al volumen de reserva. De este modo, se
traspasará desde el circuito primario hacia el vaso de expansión una
determinada cantidad de fluido tan pronto como el vaso de expansión
previamente presurizado esté conectado al circuito.

Especialmente en el caso de instalaciones de gran tamaño, el proyectista
deberá suministrar el valor de Pvr al instalador para que éste pueda
ajustar la presión inicial correctamente durante el llenado y la presuri-
zación del circuito. La presión inicial en el estado frío del sistema equival-
drá entonces a la presión inicial en el lado del gas del vaso de expansión,
a la que se suma la presión equivalente del volumen de reserva:

pini cial = pgas +Pvr = pm f +P est+Pvr

A continuación, se presenta un ejemplo:
Área de captación: 100 m 2
Contenido líquido de los captadores (0,6 l/m 2 ) : 601
Volumen de la red de tuberías y del intercambiador de calor: 150 1
Volumen total del circuito primario: Vt = 601+1501=2101
Coeficiente de dilatación
(40 % glicol, calentado desde 10 ºC hasta 140 ºC) : n = 8,5 %
Volumen de dilatación : Ve = 8,5 Vt = 17,85 1
Valor mínimo establecido para la reserva de agua: Vr = 3 1
Volumen de vapor en los captadores: 601
Volumen de vapor estimado en las tuberías : 41
Volumen de vapor: Vvap = 64 I
Volumen útil del vaso de expansión: Vu = Ve + Vr + Vva p = 84,85 1
Diferencia de cotas entre el punto superior
y el vaso de expansión : 20 m
Presión estática por diferencia de cotas: Pest = 20mx1 bar /10 m = 2 bar
Presión mínima (en estado frío) en el
punto superior de la instalación :

264
7.7 Vasos de expansión

Presión inicial en el lado del gas
del vaso de expansión: Pgas = Pest + Pmf = 2,52 bar
Presión nominal de la válvula de seguridad: Pvs = 6 bar
Margen de presión para u na operación segura: !1P m = 10 % Pvs = 0,6 bar
Presión final o presión máxima
(en estado caliente):
Diferencia operacional de presiones: Pfinal-Pgas = 2,9 bar
Presión equivalente de la
reserva de agua: Pvr = (Vr /Vul (Pfinal - Pgasl = 0,1025 bar
Factor de presión: Fp = (Pfinal + 1)/(Pfinal - Pgasl = 6,4/2,9 = 2,207
Volumen nominal del vaso de expansión: Vn >FP Vu = 187,261
Siguiente tamaño disponible del vaso de expansión: 2001
Habiendo calculado el volumen nominal del vaso de expansión, se
escoge en los catálogos el siguiente tamaño de vaso disponible. Igual-
mente, es posible elegir una combinación de varios vasos menores. Si
resulta que el volumen nominal calculado es ligeramente mayor que
el siguiente tamaño disponible, por ejemplo, 205 I en el ejemplo ante-
rior, se escogerá una presión mínima un poco reducida para el campo
de captadores, lo que permite el empleo del vaso menor. Teóricamente,
sería posible fijar en cero la presión mínima del campo de captadores,
debido a la existencia de una pequeña presión por encima de la atmos-
férica, inferior a 0,1 bar, que se debe al volumen de reserva. Sin embargo,
esta ligera reserva puede reducirse e incluso llegar a desaparecer a causa
de la purga de aire efectuada durante el inicio de la operación.
Como el tamaño del vaso de expansión no suele representar un valor
crítico en las instalaciones pequeñas, y como el volumen de reserva no
es muy grande en comparación con los otros volúmenes, en especial
con el volumen de vapor, es posible aumentar el volumen de reserva
disminuyendo la presión inicial del vaso en el lado del gas sólo hasta la
presión estática (Pgas = Pestl· La presión inicial se establecería aún en el
valor habitua 1(P;nicial = Pest + Pmf + Pvrl·
Una presión estática de valor relativamente alto constituye un problema
con respecto al ejemplo calculado anteriormente. Si el vaso de expan-
sión pudiera instalarse a una cota superior, la presión inicial disminuiría
considerablemente. Sin embargo, la carga térmica al acercarse más al
campo de captadores sería más crítica, lo que en caso de ausencia de
un vaso tampón podría fácilmente causar daños en la membrana
(véase el apartado 7.7.5).
Tanto el volumen de vapor, como el factor de presión, desempeñan un
papel decisivo para llevar a cabo un dimensionado correcto del vaso de
expansión. Cuanto menor sea la diferencia operacional de presiones, o
sea la diferencia entre la presión inicial en el lado del gas y la presión

265
7. El circuito primario

final a elevadas temperaturas, mayor será el factor de presión y, por
consiguiente, el tamaño del vaso.
Al determinar las presiones de trabajo en el circuito primario, hay que
tener en cuenta los aspectos mencionados a continuación:
• Cuanto mayor sea la presión máxima, mayor será la temperatura de
evaporación del fluido de trabajo. Éste debe ser capaz de resistir el
efecto de estas temperaturas y presiones. Al evaporarse el fluido, la
presión y la temperatura seguirán aumentando hasta alcanzar el
máximo. Cuanto más elevado sea el nivel de presión, más caro será
el vaso de expansión . Por otro lado, eligiendo un nivel de presión
más elevado, se podrá lograr un aumento significativo del volumen
útil. Se recomienda que ambos factores sean examinados caso por
caso.
• Si se utilizan vasos de expansión de mayores tamaños y de alta
presión nominal, es aconsejable considerar el empleo de un vaso de
expansión con un sistema de regulación de presión automática . Por
medio de esta variante se podrán economizar costes.
• Por lo general, una combinación de varios vasos de expansión
menores resulta más económica que un solo vaso grande, a pesar
del aumento de costes que acarrea el montaje.
• A fin de proteger el vaso de expansión frente a altas temperaturas,
debe conectarse a la parte más fría del circuito, o sea, la tubería de
retorno. Además, por medio de una tubería de conexión larga sin
aislamiento térmico se logrará cierta protección del vaso de las altas
temperaturas en el circuito primario. No obstante, con esta medida
no se puede proteger el vaso de manera segura contra todos los
efectos de la vaporización. Por esta razón , en determinados casos se
necesitará un vaso tampón.

7. 7.4 Instalación correcta de los vasos de expansión
Por lo general, las temperaturas de trabajo máximas admisibles de los
vasos de expansión son de 120 ºC, para las membranas incluso de
70 ºC. Por este motivo se ha de evitar que entre líquido demasiado ca-
liente o vapor en el vaso. En determinadas circunstancias se deberá
instalar un vaso tampón con el fin de proteger el vaso de expansión
(véase el apartado 7.7.5).
Por lo general, el vaso de expansión se instala en el lado de aspiración
de la bomba (figura 7.25). Sobre todo, cuando la bomba debe superar
una gran pérdida de carga, un conexionado en el lado de impulsión lleva
a condiciones de presión poco favorables . No obstante, cuando en el
dimensionado del vaso de expansión se ha tenido en cuenta el volu-
men máximo de vapor que puede producirse en el sistema, puede
considerarse también la colocación del vaso de expansión en el lado
de impulsión. Esto se debe al hecho de que la bomba no está en marcha

266
7.7 Vasos de expansión

cuando se produce vapor en la instalación. Por lo tanto, no es necesario
un aumento del volumen útil del vaso de expansión para que durante
la operación normal del sistema pueda compensarse la presión de tra-
bajo más elevada en el lado de impulsión de la bomba.
Se recomienda conectar el vaso de expansión por la parte superior,
con tal de que la membrana y la cámara de gas se sitúen en la parte in-
ferior. De este modo, la carga térmica de la membrana en el fondo del
vaso será limitada gracias a la estratificación térmica del fluido.
Además, de esta manera se logrará evitar que burbujas de vapor puedan
alcanzar la membrana.
A fin de impedir que el vaso de expansión se pueda desconectar del
campo de captadores involuntariamente, es indispensable que cual-
quier válvula en las tuberías entre el vaso de expansión y el campo de
captadores se asegure mediante tapas (figura 7.25).

Tubería de retorno Tubería de impulsión
(a los captadores) (desde los captadores)

T

Figura 7.25 Posibles emplazamientos para la bomba, el vaso de expansión y las válvulas
aseguradas contra cierre accidental.

7.7.5 Aplicación de los vasos tampón
Los vasos tampón tienen la función de proteger la membrana del vaso
de expansión frente a temperaturas superiores a las admisibles. Por lo
general se trata de pequeños vasos de acero instalados en serie delante
del vaso de expansión.
Su dimensionado debe garantizar, incluso en caso de propagación de
vapor por las tuberías del circuito primario, una reducción suficiente
de las temperaturas entre la entrada y la salida. No existe ningún
reglamento vigente en cuanto al dimensionado del vaso tampón, pero

267
7. El circuito primario

sí se puede hacer referencia a otras normas. Por ejemplo, según la norma
de ingeniería alemana VDI 6002, se exige la instalación de un vaso
tampón cuando el contenido líquido de las tuberías entre los captado-
res y el vaso de expansión es inferior al 50 % del volumen útil del vaso
de expansión dimensionado correctamente.
Según el comportamiento de evaporación de los captadores y las posi-
bilidades de desplazamiento de líquido en la red de tuberías (véase el
apartado 7.1.4), hay que interpretar a cuál de las tuberías se refiere
esta norma: bien al tramo más corto entre el vaso de expansión y los
captadores o bien a la suma de todas las tuberías, en el lado de retorno y
de impulsión .

Ejemplo:
La suma de contenido líquido de las tuberías de impulsión y de retorno
de una instalación solar es de cinco litros. El vaso de expansión está si-
tuado en la tubería de retorno del captador y su volumen útil es de
17,21. El contenido líquido del tramo de tubería más corto entre el
campo de captadores y el vaso de expansión corresponde a un valor de
sólo 2 1itros.
Siendo el 50 % del volumen útil del vaso de expansión (0,5 x 17,2 1=8,61)
menor que la suma del contenido líquido de las tuberías de impulsión
y de retorno, es necesaria la instalación de un vaso tampón. Se requerirá
un volumen del mismo de 8,61- 21=6,61, en caso de que, al empezar la
evaporación en el campo de captadores, el fluido de trabajo se desplace
hacia el vaso de expansión solamente por el tramo de tubería más corto.

Válvula

Lado de gas

Fluido de trabajo

Membrana

Válvula asegurada
con una tapa

Vaso de expansión Vaso tampón

Figura 7.26 Instalación del vaso de expansión con un vaso tampón en serie.

268
7.8 Bombas de circulación

7.8 Bombas de circulación

7.8.1 Función y requisitos
La función de la bomba es la de producir la circulación del fluido de
trabajo en el circuito primario. Las bombas utilizadas deben resistir las
temperaturas de trabajo que pueden producirse en el circuito primario
durante un período muy prolongado. Debido a las menores cargas
térmicas, la bomba suele instalarse en la tubería de retorno, donde las
temperaturas de trabajo son mínimas. No obstante, aun durante la
operación normal, las temperaturas en el circuito primario pueden
ascender a unos 100 ºC en el retorno y a unos 120 ºC en las tuberías de
impulsión (véase el apartado 7.1.2). Además, la bomba debe ser capaz
de resistir valores máximos de temperaturas de corta duración de hasta
130 ºC, por ejemplo, cuando entra fluido de trabajo muy caliente desde
los captadores en el circuito primario al reanudar la operación de la
bomba tras un período de estancamiento a una irradiancia elevada. En
vista de que estas temperaturas son poco frecuentes y sólo tienen una
duración muy corta en un sistema dimensionado correctamente, se
recomienda consultar con el fabricante de la bomba, a fin de confirmar
el comportamiento de la misma bajo las condiciones mencionadas
anteriormente.
Hasta la fecha, no se dispone de investigaciones estadísticas sobre los
valores y la duración de las temperaturas máximas que pueden apare-
cer en el peor de los casos, tanto en el circuito primario, como en el
acumulador. Esto se debe a que las pruebas necesarias, como la opera-
ción de la bomba bajo condiciones poco favorables, se han de realizar
manualmente y exigen mucho tiempo. Además, el diseño del circuito
primario desempeña un papel importante en este contexto. Cuanto
menos pesen las tuberías del circuito primario en relación al peso de
los absorbedores y, por consiguiente, cuanto menor sea la relación
entre las capacidades térmicas de ambos componentes, menor será la
reducción de los valores máximos de temperaturas del fluido de trabajo
al circular desde el campo de captadores al acumulador.
Además de la resistencia a temperaturas elevadas, es evidente la nece-
sidad de una bomba que pueda soportar los efectos de una exposición
continua al fluido de trabajo, normalmente agua o una mezcla anti-
congelante. Esto se aplica no sólo a la carcasa de la bomba, sino también
a todas las juntas de estanquidad, sobre todo con respecto al glicol.
Otros requisitos importantes de la bomba son:
Debe funcionar con un rendimiento alto en el punto de operación .
• Debe poseer una larga vida útil, incluso con conexiones y des-
conex iones relativa mente frecuentes.
• Debe ser económica .

269
7. El circuito primario

7.8.2 Evaluación a largo plazo de las bombas de circulación
En este estudio se examinaron las bombas de nueve instalaciones so-
lares provenientes del programa de investigación ZIP. Seis de las ins-
talaciones aún estaban operativas, mientras que las otras tres fueron
reconectadas en el marco del programa de investigación. Sólo después
de reconectar estas instalaciones se pudieron observar los daños en
estas tres bombas.

----·
A

B
• •

16

15
• • ••

Grundfos
UPS 50-120

KSB
Etath.
H 65-13/084
• .'

Hierro

fundido

Hierro
fundido
• •• ,

Acero
. ••

inoxidable 1 l

Hierro
fundido
• • • ••

Eléctrica:
no


• 1 •

c 16 Wilo Hierro Plástico Sí Ligera sedi-
RS 25-80 fundido mentación
sobre el rotor

01 16 Wilo Hierro Plástico Eléctrica: Ligera sedi-
RS 25-lv fundido no mentación
sobre el rotor

02 16 Wilo Hierro Plástico Sí Ligera sed i-
RS 25/80 fundido mentación
sobre el rotor

~ 16 Wilo Hierro Plástico Eléctrica:
RS 30/80 fundido no

p 13 Grundfos Hierro Acero Sí
UPS 40-120 fundido inoxidable 1 l

Q 16 Wilo Hierro Plástico Sí Rodete
RS 30-1 fundido fundido

R 16 Wilo Hierro Plástico Mecánica: Fuerte sedi-
RS 30/80 fundido no mentación
sobre el rotor
1
lAcero al níquel cromo inoxidable

Tabla 7.7 Cuadro sinóptico de las bombas de circulación examinadas.

En primer lugar, las bombas fueron analizadas con respecto a su funcio-
nalidad eléctrica. Se descubrieron tres de ellas que no servían desde un
punto de vista eléctrico, mientras que otra tenía el rotor obstruido debido
a la suciedad infiltrada, la cual impedía el funcionamiento de prueba.
Tras haber realizado dicha prueba, las bombas se desmontaron para exa-
minar por separado el estado de sus componentes.
Las carcasas de todas las bombas analizadas eran de hierro fundido.
En el interior de seis de las nueve carcasas se había formado una capa
fina, pero ninguna de ellas presentó síntomas de daños corrosivos.
En un análisis sobre la mecánica de las partes móviles se pudo com-
probar que todas las bombas, a excepción de una, seguían intactas en

270
7.8 Bombas de circulación

este aspecto. En dicha bomba, el eje estaba fijado firmemente en el co-
jinete. Durante un período de dos años, la bomba había estado fuera de
servicio. En el rotor, en el cojinete y hasta en la carcasa del motor de
esta bomba se hallaron sedimentaciones del fluido de trabajo (figura
7.27, derecha}. Éste entró por la junta del cojinete del eje. En los com-
ponentes de otras tres bombas se notaron indicios de sedimentaciones
parecidas. De acuerdo con los resultados obtenidos, hay que suponer
que la entrada de agua-glicol en la carcasa del motor no representa un
caso aislado.

Figura 7.27 Los rotores de dos bombas con sedimentación ligera (a la izquierda} y fuerte (a
la derecha).

Figura 7.28 Carcasa del motor, totalmente intacta, de una bomba carente de toda
sedimentación.

271
7. El circuito primario

Los rodetes de ocho de las nueve bombas no mostraron indicios de de-
gradación. Cuatro de ellos estaban cubiertos de una capa delgada de
sedimentaciones.
En el rodete sintético de una de las bombas se observó un borde fundido
ocasionado por un sobrecalentamiento local (figura 7.29). No se pu-
dieron determinar correctamente, ni la denominación exacta, ni la re-
sistencia a las temperaturas recomendadas del material sintético, ni
tampoco las condiciones en las que se produjeron los daños. Aunque
la bomba seguía funcionando a pesar del daño detectado en ella, pro-
bablemente lo hacía con un rendimiento reducido.

Figura 7.29 Rodete sintético de una bomba de circulación con un borde fundido.

Las juntas de estanquidad de la carcasa, que son láminas de fibras de
asbesto comprimido, seguían intactas en todas las bombas examina-
das. Sin embargo, se notó una ligera deformación de las juntas tóricas
en dos de las bombas, lo que supone que el material había sufrido los
efectos de las cargas térmicas.

7.8.3 Aplicación correcta y dimensionado
El comportamiento de las bombas de las instalaciones solares que tra-
bajan conforme al principio de bajo flujo («low-flow»), provistas de inter-
cambiadores de calor externos, es más bien crítico con respecto a las
cargas térmicas.
En este caso, incluso en la tubería de retorno, la bomba puede estar
sometida a temperaturas de trabajo superiores a los 90 ºC, con tempe-
raturas máximas de hasta 120 ºC (véase el apartado 7.1.2).
Por lo tanto, la carga térmica de la bomba y de todos sus componentes
es superior a la de las instalaciones que operan con flujo normal. A fin
de reducir las cargas térmicas punta, se aconseja reanudar mediante
un sistema de control apropiado la operación de la bomba del circuito
primario tras un período de estancamiento, pero sólo después de que

272
7.8 Bombas de circulación

se hayan enfriado los captadores a una temperatura notablemente infe-
rior a la temperatura de estancamiento, por ejemplo, a 140 ºC.
Debido a la mayor viscosidad de las mezclas anticongelantes en com-
paración con el agua pura, el contenido del glicol en el fluido de trabajo
no debería sobrepasar el SO% para evitar pérdidas de carga elevadas
en el circuito primario, sobre todo, a temperaturas bajas. Además, al
aumentar el porcentaje de glicol, se produciría no sólo un aumento de
la viscosidad, sino también una disminución de la capacidad térmica
del fluido.
El montaje de la bomba se debe realizar de acuerdo con las instrucciones
indicadas por el fabricante, por ejemplo, se aconseja instalar la bomba
con el eje en posición horizontal.
No es aconsejable que se coloquen verticalmente por encima de la
bomba accesorios tales como válvulas de compuerta o purgadores de
aire automáticos, puesto que éstos pueden llegar a sufrir fugas . En
esos casos podrían originarse también daños en el interior de la bomba
ocasionados por las fugas del fluido de trabajo, como, por ejemplo, un
cortocircuito.
Antes de poner en marcha una instalación solar se recomienda limpiar
el circuito primario para extraer las sustancias y partículas que, en caso
contrario, podrían dañar la bomba . La limpieza puede resultar aún más
eficaz si se permite que el agua se caliente en el circuito primario.
Un problema especial de las instalaciones que trabajan conforme al
modo de bajo flujo consiste en la gran desproporción existente entre la
pérdida de carga y el caudal. Especialmente en instalaciones pequeñas
provistas de una bomba pequeña, los captadores están a veces conec-
tados en serie con el propósito de mantener bajos los gastos en
tuberías, llevando a sus límites la pérdida de carga total en el circuito
primario. Si, en tal caso, se reequipa el sistema, por ejemplo, con un fil-
tro, o si se ensuciara levemente uno de ellos, o si el eje de uno de los
caudalímetros quedara atascado ligeramente, o también en caso de
que el proyectista hubiera cometido errores en el cálculo de la pérdida
de carga, podría ocurrir que la circulación quedara paralizada en el cir-
cuito primario. Aunque la bomba continuara su funcionamiento, no
lograría bombear un caudal apreciable.
En la figura 7.30 se representan las curvas características de una bomba
utilizada en un circuito primario con una pérdida de carga demasiado
elevada. En este ejemplo, la bomba fue diseñada para trabajar con un
caudal total de 1200 l/h para un campo de captadores de 100 m 2 de
superficie. A partir de estos valores se obtiene como resultado un cau-
dal específico del campo solar de 12 l/(m 2 ·h) . Además, la bomba tenía
que resistir temperaturas de hasta 130 ºC. Según el cálculo del proyec-
tista, la altura de la bomba necesaria fue de 8 metros. Los requisitos
dados (una temperatura de 130 ºC, un caudal de 1200 l/h, una altura

- - -,
273
7. El circuito primario

de la bomba de 8 m) limitaban en gran parte la elección de las bombas
disponibles.
En la práctica resultó que las curvas características de la red de
tuberías, tanto la real, como la calculada, diferían considerablemente
(véanse ambas líneas en la figura 7.30). El caudal resultante fue de
700 l/h en vez de 1200 l/h. Esta diferencia se debió a errores que el
proyectista cometió al realizar los cálculos, como el no haber incluido
ni un caudalímetro ni parte de los accesorios. Por tal motivo, se tuvo
que llevar a cabo un aumento de la altura manométrica de la bomba
en un metro.

12
I 11
I

10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
o
o 1 2 3 4 5 6 7 8
Caudal (m'/h)
- Curvas de la bomba Curva de la red - Curva de la red de
(nivel 1,2,3) de tuberías (real) tuberías (calculada)

Figura 7.30 Curva característica de la red de tuberías (según los cálculos teóricos y en la
práctica) y curvas características de la bomba con tres niveles de velocidad {puntos de
operación teóricos,"ª" y «c»,y real, «b»).

La forma de la curva característica calculada de la red de tu be rías pre-
senta más bien una fuerte inclinación. El punto de operación «a» se
encuentra en la intersección con la curva de la bomba a nivel de veloci-
dad 2. Aunque en el punto real de operación «b» sólo se aumentó li-
geramente la altura de la bomba en un valor de 0,5 m o del 6 %, se
observó una reducción considerable del caudal, equivalente a un valor
de 700 l/h o del 60 %. En el circuito primario, sometido a las condicio-
nes de este caudal muy reducido, se alcanzarían temperaturas de tra-
bajo superiores, lo que llevará a una reducción del rendimiento. En
caso de que para la tubería se obtenga una curva característica tan
empinada, el problema no quedaría resuelto con sólo aumentar el nivel
de velocidad de la bomba . Aunque un cambio al nivel de velocidad 1
(punto de operación «c») conlleve un incremento significativo de la altura
de la bomba, equivalente a 2 m, sólo se nota un ligero aumento del

,- - -
274
7.8 Bombas de circulación

caudal. De este manera, no se podrá obtener el valor del caudal de diseño.
Según el ejemplo calculado anteriormente, lo deseable sería disponer
de una curva característica de la bomba mucho más empinada que inter-
secte con los ejes en los puntos (O m 3 /h; 15 m) y (2,5 m 3 /h; O m) . Sin
embargo, aún no se dispone de una bomba estándar que reúna estas
propiedades.
Por otro lado, el punto de operación de la bomba se encuentra en un
área de rendimiento bajo. Como es deseable alcanzar puntos de ope-
ración con un mejor rendimiento de la bomba, se prefiere hacerla tra-
bajar al nivel más alto de velocidad y con caudales moderados, o sea,
en el punto medio de la curva característica de la bomba correspon-
diente a una relación óptima entre la potencia mecánica y la potencia
eléctrica .
Por lo general, las bombas de calefacción disponibles habitualmente
en este nivel de potencia, equivalente a 200 We1-500 Wel• alcanzan un
rendimiento entre el 25 % y el 35 % en el punto óptimo de operación .
Sin embargo, al acercarse a los bordes de la curva característica, el ren-
dimiento es sólo de un 10 %. Además, si se cambia la velocidad de la
bomba a un nivel inferior, se producirá también una reducción del ren-
dimiento de la misma . En el ejemplo tratado, la bomba debería funcio-
nar con un rendimiento muy reducido, aproximadamente entre sólo el
10%yel 15 %.
Por parte de los fabricantes se espera que prosigan intentando mejo-
rar el rendimiento de las bombas hasta lograr un porcentaje del 50 %,
o incluso superior. Asimismo, es de desear que ellos sean capaces de
reconocer y elaborar, sobre todo, las exigencias reales en las instalacio-
nes solares térmicas, a fin de construir modelos que se puedan adaptar
a las condiciones de operación en el circuito primario.
Ya se ha dado un paso positivo en esta dirección gracias a un fabricante,
tras haber diseñado bombas de un rendimiento casi doble, debido al
empleo de un motor eléctrico de corriente continua controlado elec-
trónica mente y provisto de imanes permanentes.
Como resumen de todo lo expuesto anteriormente, hay que insistir en
evitar que la relación entre la pérdida de carga y el caudal de un circuito
primario alcance valores excesivos. Aunque sea preferible un conexio-
nado en serie de los diversos captadores en los sistemas de bajo flujo,
éstos han de mantenerse en un número limitado en cada serie, al menos
hasta que se disponga de bombas adecuadas. De igual manera, la red
de tuberías y el intercambiador de calor se han de dimensionar ade-
cuadamente. Mediante una limpieza regular de los filtros, así como
por medio de una purga de aire en el circuito primario, se podrá impe-
dir que aumente la pérdida de carga durante la operación del sistema.

- - -,
275
7. El circuito primario

Cabe observar que, por lo general, no se recomienda el uso de válvulas
de equilibrado para conseguir un flujo uniforme en los subcampos del
campo solar. En muchas ocasiones, mediante un dimensionado esme-
rado de las tuberías y una combinación adaptada de un conexionado
en serie y en paralelo de los captadores, se puede evitar la necesidad
de recurrir a estas válvulas.

7 .9 Accesorios

7.9.1 Requisitos
De manera semejante a otras instalaciones térmicas en los edificios, el
circuito primario solar está provisto de accesorios como termómetros,
manómetros, filtros y diversos tipos de válvulas (válvulas de corte, de
retención o de regulación), así como dispositivos de monitorización y
equipos de seguridad. De estos dispositivos y equipos se exige que
cumplan las especificaciones expuestas a continuación:
• Que estén certificados para trabajar hasta temperaturas máximas
de unos 130 ºC (y en la tubería de impulsión del captador, hasta
máximos de 150 ºC) o la temperatura más elevada posible en el
lugar de aplicación del dispositivo.
• Que sean compatibles con los materiales de los otros componentes
y con el fluido de trabajo (por ejemplo, agua-glicol).
• Que estén certificados para un nivel de presiones de trabajo del
campo de captadores (hasta el valor de la presión nominal de la
válvula de seguridad).
• Que sean económicos.
Las escalas de los caudalímetros o válvulas de regulación han de cali-
brarse según las propiedades del fluido de trabajo utilizado. Ya que las
temperaturas de trabajo pueden ser elevadas, se aconseja el uso de
caudalímetros o válvulas de regulación cuyos componentes no sean
de material plástico.

7.9.2 Evaluación a largo plazo de los accesorios del circuito primario
En un análisis aleatorio de un grupo de seis instalaciones solares des-
pués de 15 años en servicio, se tomaron muestras de diversos acce-
sorios con el fin de examinarlos detalladamente. Los accesorios eran
de latón y se hallaban todos en un buen estado. Algunas de las mues-
tras estaban cubiertas de una capa verde delgada de depósitos prove-
nientes del fluido de trabajo, lo que no afectó al funcionamiento .
Las juntas tóricas de las válvulas de corte, compuestas de elastómero
negro, continuaban en un estado impecable. A pesar de todo, este tipo
de juntas constituye con el tiempo una fuente potencial de fugas. Por

276
7.10 Purga de aire

tal motivo, bajo las condiciones de trabajo impuestas, es preferible el
empleo de válvulas de bola en el circuito. En algunas de las uniones
roscadas se observó la aparición de fugas, sobre todo, tras haber sido
selladas con cinta de teflón . Por lo tanto, cuando se trabaje con mez-
clas de agua-glicol se recomienda el uso de cáñamo.
En otras ocasiones, los captadores estaban conectados por medio de
mangueras de caucho con fibra reforzada . Debido a la tensión térmica
constante, éstas se tornaron quebradizas, y se agrietaron y desmenu-
zaron, lo que condujo a su deterioro completo, y por ello sólo se pudie-
ron usar durante un espacio de tiempo restringido. En el transcurso de
varios años de servicio de asistencia a las instalaciones, la experiencia
ha podido demostrar que las conexiones de manguera aseguradas fir-
memente con abrazaderas, práctica frecuente en el pasado, constituyen
puntos débiles en el circuito, en particular, debido a la capacidad del
glicol de penetrar en pequeños intersticios. Hoy en día, ya no se ins-
talan estas conexiones de manguera, en vista de que las técnicas ac-
tuales, como por ejemplo los manguitos de compresión, ofrecen una
alternativa de mayor seguridad, además de que son más fáciles de
instalar.
Según las experiencias obtenidas relacionadas con válvulas reguladas,
no conviene utilizar válvulas magnéticas. Incluso si se emplean de
modo correcto, exigen, por lo general, una presión de apertura mínima
de aproximadamente 3 bar. Esto no es aceptable en el circuito prima-
rio solar. La solución que se prefiere son válvulas motorizadas.

7.10 Purga de aire

7.10.1 Función y requisitos
Cuando un circuito primario de un sistema solar o un sistema de cale-
facción se llena de fluido, se desplaza la mayor parte del aire que al
principio se hallaba en el sistema. No obstante, se observa la persis-
tencia de pequeñas burbujas de aire desplazadas con el fluido que
después se van purgando poco a poco. Otra pequeña parte del aire se di-
suelve en el líquido hasta que logre ser liberada gradualmente a tem-
peraturas su peri ores.
El aire se acumula siempre en el punto superior del circuito primario.
Además, puede acumularse en partes del circuito en donde no existen
conexiones ascendentes hacia el punto superior de la instalación .
La presencia de aire en el circuito primario provoca ruidos como borboteo
o murmullo, y en grandes cantidades puede llevar a una paralización
de la circulación . En tal caso, el fluido no circula a pesar del funciona-
miento constante de la bomba. Este problema pudo observarse con
frecuencia en instalaciones solares mantenidas de manera deficiente.

277
7. El circuito primario

En caso de que el aire se acumule en la bomba y no sea purgado o eli-
minado con el flujo, los cojinetes de la bomba, refrigerada normal-
mente por agua, pueden calentarse hasta deteriorarse.
La acumulación de aire en una válvula de retención puede ocasionar
un traqueteo que se atribuye comúnmente a la bomba. Si se forma
una burbuja de aire voluminosa frente a una válvula de retención,
puede impedir la circulación del fluido cuando la bomba arranca . En caso
semejante, es posible que la bomba se sobrecaliente y que el cojinete
se dañe.
En conclusión , se puede afirmar que la presencia de aire en el circuito
primario perjudica de manera grave el buen funcionamiento del sistema
y, por lo tanto, hay que asegurar una purga del aire eficaz e impedir la
entrada de aire en el circuito, así como evitar escapes de fluido de trabajo.
La purga de aire se efectúa en dos aspectos o fases distintos:
l. Purga de aire durante la fase inicial del llenado, cuando el líquido
que entra en el circuito desplaza grandes cantidades de aire.
2. Purga constante de pequeñas burbujas de aire durante la operación
normal.
Durante el proceso de llenado se han de abrir todos los purgadores a
fin de que el fluido pueda desplazar el aire en el circuito (esto no es ne-
cesario en un proceso de llenado presurizado). Los purgadores
automáticos cumplen esta función sin necesidad de vigilancia, pero
requieren un llenado gradual para evitar que se dañen.
Los purgadores manuales han de cerrarse en el momento que el líquido
empiece a derramarse. Es igualmente posible la realización de un llenado
cíclico en varias etapas. De esta manera el líquido es conducido bajo
presión hacia el interior del sistema con los purgadores cerrados, antes
de que se abran para extraer el aire.
Durante la operación normal se efectúa la acumulación de aire en las
llamadas galerías de captación y reposo (figura 7.32), las cuales luego
se purgan durante el mantenimiento. Aunque es más conveniente el
uso de purgadores automáticos en estos puntos, no se recomienda
por lo general su uso en el circuito primario, a no ser que estén
desconectados por medio de una válvula de corte durante la operación
normal. Esto se refiere sobre todo a las partes en donde es posible la
acumulación de vapor, ya que en caso contrario puede escaparse por
el purgador automático. Por lo tanto, en la actualidad se recomiendan
para el circuito primario los purgadores manuales.
Si un sistema se dimensiona correctamente y siempre se mantiene lige-
ramente presurizado, y si se lleva a cabo un buen mantenimiento, no
debería entrar aire en el circuito. No obstante, la situación es bastante
diferente si las fugas pequeñas pasan inadvertidas y si se produce una
presión inferior a la atmosférica en el punto superior de la instalación.

278
7.10 Purga de aire

Este fenómeno se observó frecuentemente en las instalaciones solares
antiguas.
Los purgadores de aire localizados en las partes superiores del sistema
deben ser capaces de resistir temperaturas próximas a la temperatura
de estancamiento del captador (de hasta unos 200 ºC), ya que es seguro
que una cierta cantidad de vapor caliente alcanzará a los purgadores.
En los puntos restantes del circuito primario, los purgadores de aire
apropiados han de resistir temperaturas de un valor mínimo de 130 ºC.

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Figura 7.31 Purgador automático con válvula de corte. En esta posición, sin galería de
captación y reposo, la purga de aire resulta difícil.

A fin de garantizar un funcionamiento correcto de los purgadores auto-
máticos sin que se produzcan fugas a causa de juntas sucias o sedi-
mentaciones en el flotador, es aconsejable que se tengan en cuenta
las siguientes observaciones:
• Los purgadores automáticos deben cerrarse con válvulas de corte
durante la prueba de estanquidad, los rellenados o aumentos de
presión . Por lo general, se emplean para este fin válvulas de bola de
3/8". Para evitar que entren partículas de suciedad en el purgador
automático durante el rellenado, se recomienda realizar gradual-
mente el mismo.

279
7. El circuito primario

Figura 7.32 Purgador manual y automático con válvula de corte situado en una galería de
captación y reposo.

Durante la operación se han de cerrar bien los purgadores de aire cerca
de los captadores, a fin de evitar cualquier escape indeseado de vapor
en caso de un estado de estancamiento del captador. Por eso se reco-
miendan los purgadores manuales enteramente metálicos. Los purga-
dores automáticos son más bien recomendables en bombas de purga
automática, o en desgasificadores absortivos, o desaireadores de efecto
ciclón .

Figura 7.33 Desaireador de efecto ciclón (no deben usarse en lugares expuestos al vapor).

Los purgadores manuales enteramente metálicos, junto con botes de
aire, ofrecen una buena solución para los lugares expuestos al vapor.
En el caso más sencillo, los botes de aire consisten en un trozo corto de
tubo que parte de las tuberías en dirección hacia arriba. El purgador de
aire se coloca en la parte superior del bote. También hay unidades
completamente prefabricadas. A fin de reducir las pérdidas térmicas,
los botes de aire han de aislarse adecuadamente.

280
7.10 Purga de aire

Algunas de las instalaciones solares funcionan con sólo un sistema de
purga de aire centralizado en la parte inferior de la instalación. Durante
la puesta en marcha, la purga de aire se realiza al mismo tiempo que
los ciclos correspondientes de llenado y limpieza. Para este procedi-
miento, la velocidad del fluido en las tuberías descendentes debe ser
lo suficientemente alta para que el flujo lleve las burbujas de aire hacia
abajo. Esto suele suceder si la velocidad del fluido es superior a 0,4 m/s.
Sin embargo, es difícil cumplir esta condición en los campos de capta-
dores conectados en paralelo.
El procedimiento simultáneo de llenado, limpieza y purga se muestra
en la figura 7.34. Con una bomba potente, el circuito se llena con agua
desde un recipiente. Tras cerrar la válvula de corte entre las dos
válvulas de llenado y vaciado, el fluido y el aire contenido en él salen
por la válvula de vaciado. La manguera de salida se sumerge ligera-
mente en el recipiente para controlar fácilmente la presencia de bur-
bujas de aire. La bomba permanece en funcionamiento hasta que
todas las burbujas de aire se hayan eliminado del circuito. Por lo gene-
ral, este proceso de limpieza y purga exige por lo menos una duración
de 10 minutos.
Si ya no salen más burbujas de aire, se cierran las válvulas de llenado y
vaciado, la bomba se apaga y la manguera de aspiración se conecta a
un tanque que contenga mezcla anticongelante suficiente. Entonces,
la bomba se reconecta y se vuelven a abrir consecutivamente las
válvulas de llenado y de vaciado. Primero se abre la válvula de llenado
con el fin de evitar que entre aire. Luego, se introduce bajo presión la
mezcla anticongelante en el sistema, en donde se produce desplaza-
miento de agua. Cuando se noten rastros de anticongelante, fáciles de
identificar gracias a su constitución y a su color, en la salida de la man-
guera, se cierra inmediatamente la válvula de vaciado. Con la bomba
en marcha se presuriza el circuito hasta el valor nominal. Después, se
cierra la válvula de llenado, se desconecta la bomba y se vuelve a abrir
la válvula de corte entre las dos válvulas de llenado y vaciado. Por último,
se ha de tomar una prueba del fluido para verificar la concentración de
la mezcla anticongelante.
El mismo procedimiento, aunque no se efectúa la limpieza, se aplica
durante el mantenimiento al rellenar la instalación en caso necesario.

281
7. El circu ito primario

Figura 7.34 Ilustración del procedimiento de llenado, limpieza y purga según el manual de
Roto Frank.

282
7.10 Purga de aire

Si el punto superior del circuito primario está ubicado en un lugar de
difícil acceso sobre la cubierta, por ejemplo, cerca de la parte superior
de la misma, se podrá utilizar un purgador de aire, como se indica en la
figura 7.35. Un tubo delgado proveniente de la galería de captación y
reposo conduce el aire hacia una posición inferior de fácil acceso, donde
la purga de aire puede efectuarse mediante un purgador manual.
Cabe recordar que este tubo de purga se llena de fluido tras haberse
terminado la purga.

1

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Figura 7.35 Purga de aire centralizada en el punto superior del circuito primario.

Los denominados desaireadores son en principio semejantes a los botes
de aire. La separación de aire se mejora mediante una conducción espe-
cial del flujo. Dado que los desaireadores se purgan con frecuencia, es
desea ble tener fácil acceso a el los, por ejemplo, situándolos en el sótano
del edificio.
Para conseguir que un desaireador se use en un punto relativamente
bajo del sistema, en donde las burbujas de aire nunca logran moverse
por sí mismas, la velocidad del flujo debe ser lo suficientemente elevada
para transportar el aire hacia abajo. La velocidad , debido a la fuerza
ascensional de las burbujas de aire en el agua, es aproximadamente
de 0,25 m/s. Con una velocidad considerablemente mayor, de unos
0,4 m/s, en tuberías descendentes por todo el circuito, se podría ase-
gurar que las burbujas de aire lleguen al desaireador. Con el fin de
satisfacer esta condición, el diámetro de las tuberías no debería ser de-
masiado grande y el caudal no demasiado pequeño.

283
7. El circuito primario

Es también importante tener presente la necesidad de una purga de aire
esmerada a fin de evitar los efectos de la corrosión, ya que ésta suele
acelerarse considerablemente en presencia de oxígeno. La presencia
de aire parece representar un menor riesgo cuando se usan materiales
relativamente inertes a la corrosión, como el cobre o acero suficiente-
mente grueso. Por otra parte, los productos corrosivos podrían conta-
minar el fluido de trabajo al depositarse allí durante el proceso de
evaporación . De esta forma podría producirse un bloqueo local en la
sección transversal del interior de la tubería .
Vale la pena mencionar en este contexto el envejecimiento acelerado
de la mezcla anticongelante en presencia de aire. En un caso extremo,
el valor pH del fluido podría disminuir hasta un valor inferior a 7 debido
a los productos ácidos resultantes de la reacción corrosiva . A conse-
cuencia de esto, podría originarse un aumento de la corrosión, sobre
todo en las costuras de soldadura del captador. En caso de que el valor
pH del fluido de trabajo sea inferior a 7, se recomienda una sustitución
completa del fluido.

7.11 Equipo de seguridad

7.11.1 Requisitos
Las normas de seguridad establecidas para las instalaciones térmicas
solares se exponen en las normas europeas EN 12975, EN 12976, ENV
12977 e ISO 9806, las cuales fueron ya tratadas en el capítulo 5.
El equipo de seguridad se necesita para garantizar la seguridad de ope-
ración y prevenir daños en la instalación, al igual que ofrecer seguri-
dad al operario. Para cumplir estos requisitos, el equipo ha de
dimensionarse, seleccionarse e instalarse cuidadosamente. Se han
constatado casos de accidentes de lesiones de personas en momentos
en que el vapor caliente se recogía durante períodos de estancamiento
en un recipiente totalmente inadecuado. Por lo tanto, todos los com-
ponentes del equipo de seguridad se han de adaptar a las condiciones
de operación de la instalación solar, en particular a las presiones y
temperaturas de trabajo, así como a los períodos de estancamiento.
En especial, en el caso de instalaciones de gran tamaño, la tarea de los
proyectistas consiste en asegurar este objetivo, ya que son las únicas
personas que poseen información completa con respecto a las condi-
ciones de operación deseadas. No se puede recomendar que esa res-
ponsabilidad se transfiera al instalador.

7.11.2 Conceptos de seguridad
Cuando un campo de captadores de gran tamaño se subdivide en varios
subcampos, y si éstos pueden desconectarse del circuito con válvulas
de corte, por ejemplo, para realizar trabajos de mantenimiento en uno

284
7.11 Equipo de seguridad

de los subcampos sin tener que cerrar completamente el sistema,
cada uno de los subcampos debe estar provisto de su propia válvula de
seguridad. Hay que prestar especial atención a que no sea posible cerrar
la tubería entre los captadores y las válvulas de seguridad correspon-
dientes. Estas válvulas de seguridad deben estar certificadas para resis-
tir las temperaturas máximas que se pueden presentar en el captador.
Se exige que estén provistas de una tubería de escape, por la cual el
fluido o vapor caliente circule hacia un recipiente para su recogida
centralizada . En caso de que la distancia entre las diferentes válvulas
de seguridad sea bastante grande, se pueden utilizar varios recipientes
colocados en un lugar próximo. Se debe considerar la posibilidad de un
rellenado del circuito primario por medio de una bomba de control
manual.
Las tuberías de escape han de ser a prueba de corrosión, por ejemplo, de
cobre. Además, estos tubos han de colocarse de manera tal que no se
congelen, ni que tampoco se llegue a acumular agua en su interior. El
recipiente de recogida ha de ser altamente resistente al calor e imper-
meable. No es apropiado el uso de acero galvanizado, debido a la posible
interacción con el fluido de trabajo. El tamaño de la válvula de seguri-
dad, o sea, el diámetro de entrada y la boquilla de la salida deben ele-
girse según los reglamentos vigentes . Además, siempre hay que
garantizar que el escape de fluido o vapor se efectúe de manera segura,
sin poner en peligro al personal.

Válvula de Válvula de
seguridad del seguridad del
subcampo 1 subcampo 2

Válvula de
seguridad
principal

Figura 7.36 Posicionado de las válvulas de seguridad y tuberías de escape correspondientes.

Se recomienda mantener las válvulas de seguridad colocadas en la cu-
bierta, fuera de la zona de vapor, ya que de otro modo resultaría más
difícil recoger el vapor que se escapa .

285
7. El circuito primario

El tamaño de las válvulas de seguridad tiene que elegirse en función de
la potencia térmica máxima de la instalación, considerando además
que el escape pueda efectuarse en forma de vapor. Según la norma ale-
mana, deben emplearse las válvulas de seguridad de la tabla 7.8.

Tamaño de la válvula (diámetro de entrada} Área de captación
(m2)
'
lSmm so
20mm 100

25mm 200

32mm 350

40mm 600

Ta bla 7.8 Tamaños de las válvulas de seguridad (diámetro de entrada) en función del área
de captación.

La válvula de seguridad principal debe estar certificada para una tem-
peratura de por lo menos 120 ºC. La presión nominal de la válvula de
seguridad debe estar por debajo de la presión nominal de trabajo del
componente más débil del circuito o ha de ser igual a ésta. La presión
de cierre de la válvula de seguridad debe ser, como mínimo, de un
90 % de su presión nominal. Se deben observar los reglamentos corres-
pondientes a la clasificación e identificación de las válvulas de seguridad.
Se recomienda que la válvula de seguridad principal se diseñe de tal
manera que responda a una presión claramente inferior a la de las
válvulas locales en los subcampos y, por consiguiente, que sea la pri-
mera en reaccionar. En caso de que la diferencia de cotas entre la vál-
vula de seguridad principal y las válvulas en los subcampos sea igual o
mayor a 10 m, la presión nominal de todas las válvulas puede ser la
misma, puesto que entonces sí es cierto que la válvula principal será la
primera en responder debido a la presión estática.

Ejemplo:
Una instalación con un área de captación de 100 m 2 y con un contenido
líquido de los captadores de 601 se divide en dos subcampos, cada uno
de 30 l. En los dos subcampos se emplean dos válvulas de seguridad de
un diámetro de entrada de 15 mm, certificadas hasta una temperatura
de 225 ºC, y en el sótano, a una diferencia de cotas de 10 m, una válvula
de seguridad principal de 20 mm certificada para 120 ºC. La presión
nominal de todas las válvulas de seguridad es de 6 bar. Debido a la
presión estática adiciona 1en el sótano, la válvula de seguridad pri nci-
pa 1será la primera en responder.

286
7.11 Equipo de seguridad

7.11.3 Experiencias a largo plazo con los equipos de seguridad
Entre las instalaciones analizadas en el marco del programa de inves-
tigación ZIP, tras haber prestado un período de servicio de 13 a 16 años,
algunas poseían captadores de bajo rendimiento y utilizaban como
fluido de trabajo una mezcla con alto contenido en glicol, de hasta el 80%.
El objetivo consistía en evitar totalmente la evaporación, incluso du-
rante el estado de estancamiento, por lo que en la mayoría de los casos
los vasos de expansión se dimensionaron con un tamaño pequeño sin
tener en cuenta una posible evaporación.
En vista a deficiencias que se dieron durante el montaje de las instala-
ciones solares, se produjeron a menudo fugas pequeñas. Como conse-
cuencia, no fue posible mantener la presión necesaria para impedir la
evaporación.
Por ta 1 motivo, se observa ron esca pes frecuentes de fluido por la vá 1-
vu la de seguridad, en especial debido a que la mayoría de las instala-
ciones estaban sobredimensionadas y, por lo tanto, se encontraban a
menudo en un estado de estancamiento. En combinación con el uso
de recipientes de recogida no adecuados, esto se tradujo en un peligro
potencial para el personal de trabajo, porque no se habían esperado
escapes semejantes.
La experiencia del pasado muestra que, por razones de seguridad, es
esencial tener en cuenta la formación de vapor al diseñar una instala-
ción. Por lo tanto, es indispensable que los vasos de expansión estén
correctamente dimensionados y que los componentes de seguridad
sean apropiados para todas las condiciones de operación. Se desa-
conseja menospreciar la posibilidad de vaporización.
En realidad, no surgieron problemas con respecto al mecanismo de
apertura de las válvulas de seguridad de las instalaciones antiguas exa-
minadas en el programa ZIP, a no ser que se considere un problema el
hecho de que respondieran con mucha frecuencia.
En algunos casos se intentó evitar el estancamiento y la evaporación
del circuito mediante el uso de diversas estrategias a fin de disipar el calor
sobrante, como hacer circular el fluido de trabajo caliente a través de
un conjunto de radiadores. Todas estas medidas resultaron ser efica-
ces, pero con altos costes y, al añadir nuevos componentes al sistema,
sujetas ellas mismas a riesgos de fallos y a la corrosión.
Un controvertido método de emergencia para disipación de calor con-
siste en que el calor sobrante en el circuito primario se transfiere me-
diante un intercambiador de calor hacia el agua fría de la red que,
después de haberse calentado, sale por las aguas residuales.

287
7. El circuito primario

Ejemplo:
En una instalación de 50 m 2 provista de captadores de tubos de vacío
se instaló tal sistema de disipación de calor. Tras haber sobrepasado
una temperatura de 95 ºC en el circuito primario, se abrió una válvula
termostática y el fluido se refrigeró por medio de agua fría pasando
por un intercambiador de calor. El intercambiador de calor se dimen-
sionó para una potencia térmica de 300 W por m 2 de área de capta-
ción. El caudal en la tubería de agua fría se ajustó para 81/min. En la
tubería de agua fría se instaló además un contador de agua con fines
de monitorización . En el marco del programa de investigación se ob-
servó que la válvula termostática reaccionó como era debido, pero no
logró cerrarse posteriormente. Por esta razón , se produjo la disipación
de mucha agua fría y de calor solar.
Hay que tener siempre muy presente que los suplementos añadidos al
sistema con el fin de eliminar puntos débiles de éste no deben ocasio-
nar ellos mismos nuevas deficiencias.

288
8.1 Función y requi sitos
---------
8. Acumuladores

El dimensionado de los acumuladores térmicos ya fue tratado detalla-
damente en el capítulo 4, por lo que el presente capítulo tiene en
cuenta otros aspectos importantes relativos a la acumulación .

8.1 Función y requisitos
Los acumuladores cumplen la función de una «batería» que permite
independizar el suministro de calor solar del consumo, puesto que el
perfil temporal de la entrada de energía no suele corresponderse con el
del consumo energético. El período de tiempo de acumulación varía
entre unas pocas horas, días o en caso de acumulador estacional, hasta
meses, y depende en gran parte de la aplicación (por ejemplo, calenta-
miento de piscinas, A.C.S. o calefacción}, y, además, de la fracción solar
deseada .
El objetivo que se persigue es acumular la energía solar disponible de la
mejor forma durante períodos de escasa demanda, para después poder
suministrar esa energía de la manera más eficaz cuando se necesite.
Los requisitos que se exigen de un acumulador son los siguientes:
• Alto calor específico del medio de acumulación.
• Pérdidas térmicas bajas (pequeña superficie del acumulador y buen
aislamiento).
• Buena estratificación de temperaturas en el acumulador.
• Vida útil de aproximadamente 25 años (en consonancia con la del
sistema completo).
• Bajos costes y fácil disponibilidad del medio de acumulación.
• El medio de acumulación y el tanque deben poseer buenas propie-
dades medioambientales y de higiene (por ejemplo, ser materiales
aptos para estar en contacto con agua sanitaria).
• Debe ser capaz de soportar las presiones y temperaturas de trabajo
previstas.
Debido a su alto calor específico, al factor de no ser contaminante para
el medio ambiente y a su disponibilidad, se elige por regla general
agua normal como medio de acumulación. Para sistemas de A.C.S. es
posible usar agua potable, y en caso de que se utilicen un acumulador
de inercia y un intercambiador de calor (véase el capítulo 3}, se puede
emplear agua del circuito de calefacción, no potable.
Otros sistemas alternativos, como el acumulador de calor latente o el
acumulador químico, han sido objeto de desarrollo experimental, y no

289
8. Acumuladores

se describirán más adelante bajo ese aspecto. En ninguno de los siste-
mas estudiados se utilizaron otros medios de acumulación aparte del
agua .

8.2 Tipos de acumuladores

8.2.1 Acumuladores de agua caliente sanitaria
Los acumuladores de agua caliente sanitaria deben cumplir las normas
de higiene exigidas por las normativas vigentes, como ya se ha expli-
cado en detalle en el apartado 3.3. Además, el acumulador debe ser re-
sistente a la corrosión , dada la presencia de oxígeno en el agua
potable.

Acumuladores de acero vitrificado
El acero vitrificado se emplea con frecuencia para proteger los acumu-
ladores contra la corrosión interior. El esmalte (un tipo de vidrio) se
funde sobre el acero. Como es inevitable la aparición de pequeños de-
fectos en el material , el esmalte contiene pequeñas partículas de mag-
nesio u otros materiales anódicos a manera de protección catódica
contra la corrosión . Los acumuladores de acero vitrificado se pueden
fabricar fácil y económicamente, sin embargo, el acumulador debe
protegerse contra impactos durante su transporte a fin de que la capa
protectora no sufra daños.

Acumuladores de acero revestidos de plástico
Este tipo de protección anticorrosiva aba rea revestí m ientos de duro-
plásticos, termoplásticos, así como caucho, siendo estos revestimien-
tos más económicos que el acero vitrificado, aunque se pone en duda
su resistencia a largo plazo.
Los termoplásticos, en particular, están certificados solamente para una
temperatura de 85 ºC y no deben ser expuestos a un gradiente térmico
superior a los 10 K en la pared revestida. Esto hace, pues, inadecuado
al termoplástico para usarse en acumuladores combinados, y los pro-
vistos de intercambiadores de calor internos.

Acumuladores de acero inoxidable
Los aceros inoxidables son relativamente inertes a la corrosión, debido
a su alto contenido de níquel y cromo. Algunas de las marcas comunes
de acero inoxidable son «Nirosta », «V2A » (acero de grado 1.4301 y
1.4541) y «V4A» (grado 1.4571). Sin embargo, las conexiones soldadas
de acero inoxidable pueden llegar a corroerse ante altas concentracio-
nes de cloro. Si se tienen en cuenta las concentraciones máximas de
cloro permisibles (V2A: 50 mg/1 , V4A: 125 mg/ I), entonces el acero

290
8.2 Tipos de acumuladores

inoxidable resulta ser un material muy duradero, aunque más caro
que cualquier material revestido de plástico o vitrificado.

8.2.2 Acumuladores de inercia
Los acumuladores de inercia se utilizan en grandes sistemas solares
destinados al calentamiento de agua sanitaria o al apoyo de la calefac-
ción (véanse los apartados 3.3 y 3.4). Como estos sistemas requieren
relativamente grandes volúmenes de acumulación, se suele separar el
medio de acumulación del agua sanitaria, por motivos de higiene.
En caso de que el conjunto de los acumuladores y la tubería de
conexión formen un circuito cerrado, o sea, que no haya entrada de
oxígeno adicional en el circuito, se podrán rebajar considerablemente
los requisitos propios de una protección anticorrosiva . Además, la pre-
sión de diseño del acumulador de inercia es mucho menor que en el
caso de un acumulador de agua caliente sanitaria. Debido a estos dos
factores, se justifica el reducido coste de un acumulador de inercia.

Acumulador de inercia a ligera sobrepresión
En un sistema cerrado con una ligera sobrepresión, se utilizan acumu-
ladores de inercia fabricados con acero normal (por ejemplo, St 37).
Estos se pueden usar sin prestarle especial cuidado a la corrosión, ya
que el sistema se llena sólo una vez de agua y la sobrepresión impide
la entrada de oxígeno. El agua empleada para el primer llenado debe
descalcificarse cuidadosamente y filtrarse, a fin de evitar sedimenta-
ciones en las bombas, válvulas, etc.

Acumuladores de inercia abiertos
Debido a su buena resistencia contra la corrosión , es apropiado el uso
de materiales plásticos para los acumuladores de inercia en los siste-
mas de circuito abierto, no presurizados. Para este tipo de sistema se
emplea un vaso de expansión abierto.
No se necesita válvula de seguridad, aunque las temperaturas admisi-
bles de los materiales empleados han de tomarse en consideración . En
sistemas de circulación forzada , éstos se pueden proteger utilizando
un termostato, lo cual no es posible en las instalaciones por termosifón ,
por eso no se recomiendan materiales de plástico para estos casos.

Acumuladores combinados
Los acumuladores combinados «al baño maría » llevan dentro del acu-
mulador de inercia un tanque de agua caliente sanitaria hecho de acero
vitrificado o inoxidable. De este modo, el acumulador de A.C.S. puede
ser de reducido volumen, incluso con grandes volúmenes de agua de
calefacción en el acumulador de inercia. El calor en éste último se
transmite a través de la pared del recipiente, y de esta manera no es
necesario un intercambiador de calor adicional.

291
8. Acumuladores

Además del tipo «al baño maría» existen otros acumuladores combi-
nados, como son los de calentamiento instantáneo. En este caso, el ca-
lentamiento del agua sanitaria se efectúa por medio de un
intercambiador interno (un tubo liso o corrugado que pasa por todo el
acumulador), o mediante un intercambiador de placas situado en el
exterior, como un componente fijo del acumulador. El conjunto viene
provisto de una bomba de caudal variable, un dispositivo estratifica-
dor de carga térmica y el control correspondiente.

Figura 8.1 A la izquierda, acumulador combinado tipo «al baño maría ». A la derecha,
acumulador combinado de calentamiento instantáneo.

Acumuladores de almacenamiento estacionales
Los acumuladores estacionales almacenan grandes cantidades de calor
durante el verano, a fin de libe rarlas cuando se necesiten durante los
períodos de calefacción en invierno. Esto exige volúmenes de acumu-
lación muy grandes, de 10 m 3 a más de 100 m 3 para una casa individual
(en Europa Central), o varios miles de metros cúbicos para un sistema
de calefacción solar de distrito (véase el capítulo 4).
Los acumuladores de acero con un tamaño de varias decenas de metros
cúbicos se pueden integrar en los edificios o colocarse bajo tierra /29/.
Recientemente se han empleado acumuladores de plástico reforzado
con fibras. Los grandes acumuladores para abastecer las redes de dis-
t ribución de un sistema de calefacción de distrito son por lo general
subterráneos. (Más información en /35/y /36/) .

292
8.3 Aislamiento del acumulador

8.3 Aislamiento del acumulador
Las pérdidas térmicas de los acumuladores convencionales pueden ser
considerables, por lo que a fin de mantener dichas pérdidas dentro de
un margen razonable, se deben de tener en cuenta los siguientes
requisitos:
• Pequeña relación entre superficie y volumen.
• Aislamiento estrechamente unido a la superficie exterior del
acumulador.
• Aislamiento completo del acumulador, inclusive en su superficie
superior e inferior.
• Buen aislamiento de todas las conexiones de tubería, vainas, etc.
• La tubería debe llevarse al interior del acumulador desde la parte
inferior o desde un lateral.
• Evitar pérdidas térmicas a causa de circulación por convección
natural dentro de las tuberías de conexión (siempre hay que dirigir
las tuberías hacia abajo).

Ejemplo:
Un acumulador diseñado correctamente con un volumen de 300 litros
y una temperatura de 45 ºC presenta unas pérdidas térmicas de alre-
dedor de 1,5 kWh por día, mientras que, por otro lado, un acumulador
con un mal aislamiento puede llegar a perder 2,5 kWh por día, lo que
puede equivaler al aporte de 0,5 m 2 a 1 m 2 de superficie de captador.
Por ello, es aconsejable tener muy en cuenta estas pérdidas térmicas
en el momento de escoger un acumulador.
Para el aislamiento se utilizan materiales comunes (véase también el
apartado 7.6). El uso de PVC no se recomienda .

¡--,
• 1

. 1 1·
1
~ -
Figura 8.2 Efecto de un buen aislamiento en las conexiones de entrada y salida de un
acumulador (izquierda) y de un deficiente aislamiento de las mismas (derecha).

293
8. Acumuladores

8.4 Procesos de carga y descarga del acumulador

8.4.1 Carga
Cuando se procede a cargar un acumulador, haciendo que agua caliente
entre en el depósito, es muy importante que la estratificación térmica
-es decir, agua fría en el fondo, agua caliente en la parte superior- se
mantenga de la manera más estable posible, siendo deseable favo-
recer activamente la estratificación durante el proceso de carga . Para
poder alcanzar este objetivo es necesario un acumulador relativamente
alto y estrecho, aunque esto no sea lo óptimo en lo que respecta a las
pérdidas térmicas.
La estratificación es útil. pues de este modo la temperatura de la parte
superior del tanque es la máxima y los procesos de intercambio de calor
son lo más eficaces posible. Sin estratificación, las temperaturas dis-
ponibles serán menores, y el sistema convencional se conectará con
mayor frecuencia.
La radiación solar, variable durante el día, conduce a fluctuaciones de
temperaturas en la tubería de impulsión, en el caso de haber un cau-
dal constante en el circuito primario. Por eso se hace más difícil una
buena estratificación sin un dispositivo especial para el proceso de
carga. De igual manera, es necesario que el proceso de descarga, o sea,
el de extracción, no perturbe la estratificación.

Al consumo
A.C.S.

Figura 8.3 Proceso de carga y descarga de un acumulador de inercia sin dispositivo
estratificador.

Acumuladores de inercia no estratificados con bombas no reguladas
En los acumuladores sin dispositivo estratificador, la tubería caliente
de entrada está conectada a la parte superior del tanque (figura 8.3), y
la tubería fría de retorno se halla ubicada cerca del borde inferior. En
caso de que fluctúe la radiación solar incidente en el captador, también
lo hará la temperatura de entrada . Aunque el agua que entra final-
mente encuentra su capa o estrato térmico adecuado en el acumula-
dor, se producen movimientos verticales considerables (e indeseados)

294
8.4 Procesos de carga y descarga del acumulador

e intercambios de calor, que dan como resultado una temperatura
menor, debido a la mezcla que se produce.
Aunque el movimiento vertical no suele afectar al estrato frío en el
fondo del acumulador, esto sucede sólo si el agua que regresa del inter-
cambiador de descarga está lo suficientemente fría . De otra manera,
por ejemplo si hay un consumo que provoca temperaturas variables
en el retorno, deberá utili zarse un dispositivo estratificador para intro-
ducir el agua que regresa del intercambiador de descarga en el acu-
mulador, con el fin de no perturbar la estratificación.
Una perturbación de la estratificación en el acumulador puede tener
las siguientes consecuencias :
• El agua con la temperatura más alta no se mantiene en la parte
superior del acumulador y, por tal razón, no queda disponible para
la extracción.
• La zona de mezcla con temperaturas medias aumenta.
• El rendimiento de la acumulación se reduce, y aun cuando el capta-
dor pueda suministrar suficiente energía, el sistema convencional
suele tener que efectuar también aportación, para aumentar así la
temperatura del A.C.S.
Una zona extensa de mezcla representa una desventaja, puesto que la
temperatura deseada no puede alcanzarse, y por ende el sistema con-
vencional debe responder para compensar la diferencia entre la tem-
peratura reducida en la parte superior del acumulador y la
temperatura necesaria para el consumo de agua caliente. Físicamente,
en caso de una perturbación en la estratificación, no se produce pérdida
de energía, pero sí se genera una reducción de la calidad de la energía
suministrada (exergía}, lo que conduce igualmente a un aumento de
la entropía. Como esto significa que la caldera tiene que trabajar a carga
parcial y más frecuentemente de lo necesario, puede aumentar ligera-
mente el consumo de energía convencional en comparación con un
acumulador muy bien estratificado. Esto implica una leve disminución
de la fracción solar, aunque no haya habido menos suministro de ener-
gía solar.
En particular, es importante una buena estratificación de temperaturas
para los sistemas de apoyo de calefacción o de redes de distribución,
las cuales necesitan temperaturas mínimas bastante altas, superiores
a la temperatura de retorno, para poder utilizar la energía solar acumu-
lada . Las instalaciones destinadas al calentamiento de agua sanitaria
son menos críticas en este aspecto, debido a que sólo es necesario un
valor relativamente cercano a la temperatura del agua fría .
Una mezcla en la parte superior del acumulador suele únicamente
ocasionar un aumento muy pequeño de la temperatura en el fondo y,
por consiguiente, en el circuito primario, causando de esta manera so-

295
8. Acumuladores

lamente una pequeña reducción del rendimiento. Por el contrario,
cualquier mezcla en el fondo del acumulador, debido al agua caliente
que entra a través del intercambiador de descarga, es más crítica. La
parte inferior del acumulador se calienta más de lo necesario y la tem-
peratura en el retorno del circuito primario aumenta, de manera tal
que se reducen tanto el rendimiento como la cantidad de la energía
solar útil.
Frecuentemente, se pasa por alto la necesidad de realizar el proceso
de carga estratificada de la tubería de retorno del intercambiador de
descarga, aun cuando sea indispensable para un buen rendimiento en
los sistemas con retornos a diferentes temperaturas, o los que presen-
tan fluctuaciones de temperaturas considerables.
De igual modo que en los sistemas de calefacción ordinarios, los pro-
gramas de simulación cuyos algoritmos internos no consideren el efecto
de la estratificación son de limitada aplicación en estos casos.
En instalaciones solares exclusivamente para A.C.S. con una fracción
solar reducida y con acumuladores relativamente pequeños, no repre-
senta una gran ventaja el dispositivo de carga estratificada, ya que en
estos sistemas el proceso de carga estratificada sólo es necesario si
después de haber tomado alguna otra medida para controlar la des-
carga, aún no se ha logrado que se enfríe suficientemente el retorno
proveniente del intercambiador de descarga.

Acumuladores de inercia estratificados con bombas de caudal
variable («matched-flow»)
Una instalación, como la mostrada en la figura 8.3, puede estar equi-
pada con una bomba de caudal variable en el circuito primario. La
velocidad de la bomba sólo se reduce cuando hay una disminución de
la radiación solar, o sea, cuando la diferencia de temperaturas entre la
impulsión y el retorno presenta un valor por debajo del especificado
(por ejemplo, 4 K) . De este modo, el fluido en el circuito primario tarda
más en efectuar un recorrido completo por el circuito, teniendo así
más tiempo para calentarse en los captadores, evitándose la entrada
del líquido insuficientemente calentado en el acumulador de inercia.
No obstante, la zona operacional de las bombas para los sistemas de
flujo ajustado («matched flow») tiene su límite, alcanzándose éste du-
rante períodos de baja irradiancia si, al mismo tiempo, la diferencia de
temperaturas entre la parte superior e inferior del acumulador está en
su valor máximo.

296
8.4 Procesos de carga y descarga del acumulador

Acumuladores de inercia con conexiones a diferentes alturas
Con el propósito de favorecer la formación de la estratificación térmica,
se pueden emplear varias conexiones a diferentes alturas. Un ejemplo
con dos conexiones controladas por válvulas de tres vías se muestra
en la figura 8.4. Si el agua proveniente del intercambiador de carga
está más caliente que en el punto de medida (entre ambas conexio-
nes), se abre entonces la válvula en dirección a la conexión superior.
Por el contrario, la válvula se abre hacia la conexión inferior si el agua
que entra está más fría que la obtenida en el lugar de medida. En vez
de usar una válvula de tres vías se podrían igualmente conectar bom-
bas que se pongan en marcha independientemente (una para cada
conexión).

Al consumo
A.C.S.

Figura 8.4 Proceso de carga estratificada con dos conexiones a diferentes alturas.

Cuanto mayor sea el número de conexiones separadas que se integran
en el acumulador, mayor será el gasto invertido para el control y tam-
bién mayor será la probabilidad de fallos. Un gran número de conexio-
nes, de intercambiadores de calor, bombas, válvulas de accionamiento
eléctrico y otros dispositivos, pueden contribuir a un leve aumento del
rendimiento, aunque la relación entre los costes y el aporte de energía
adicional deberá siempre sopesarse.

Acumuladores de inercia con tubos estratificadores
Estos dispositivos estratificadores inducen formación automática de
los estratos térmicos en el interior del acumulador.
En el acumulador «Stratos», de la compañía alemana SOLVIS, el agua
caliente de entrada se conduce a través de tubos de polietileno con un
cierto número de salidas con membranas dispuestas verticalmente,
los denominados «tubos estratificadores». En el caso de que el agua
esté más caliente que el fluido de alrededor, tendrá una densidad y
una presión más bajas, de manera que las salidas permanecen cerradas.
Si la temperatura dentro y alrededor del tubo es la misma, la salida se
abre y el agua sale directamente hacia el interior del estrato térmico
apropiado (figura 8.5).

297
8. Acumuladores

Figura 8. 5 Funcionamiento del tubo estratificad ar de SOL VIS (el agua que sale se muestra
coloreada}.

El caudal que puede circular por un tubo estratificador es limitado, ya
que si éste aumenta demasiado, existe la posibilidad de que se abran
también las salidas que no corresponden, de modo que el efecto de
estratificación se perdería, pudiéndose producir una disminución del
rendimiento.
El caudal por cada tubo estratificador de este fabricante está limitado
a 1000 l/h cuando alrededor del 70 % del agua se halla depositada en
el estrato correcto. Con un caudal de 700 l/h se lleva a cabo la inyec-
ción con casi el 100 % en el estrato térmico correcto. Por eso, para ins-
talaciones de mayor tamaño, se necesita un determinado número de
tubos estratificadores conectados en paralelo. Un conexionado paralelo
de varios acumuladores con un tubo estratificador en cada uno no se
recomienda, ya que podría afectar a la uniformidad del proceso de carga
y descarga (véase también el apartado 8.5).
Se ha demostrado que la utilización de tubos estratificadores favorece
la producción rápida de altas temperaturas, especialmente en instala-
ciones de tamaño medio con alta fracción solar. Se ha podido asimismo
observar un aumento marginal del rendimiento solar en aquellos ca-
sos en los que el sistema venía provisto de un control cuidadosamente
ajustado.
En las instalaciones solares con pequeña fracción solar, los disposi-
tivos de estratificación acarrearían para el acumulador un aumento de
costes de un 15 % a un 20 %, lo que no se justifica con sólo considerar
el ahorro a largo plazo obtenido con respecto al consumo de combus-
tible del sistema convencional.

8.4.2 Descarga
La descarga de los acumuladores de agua sanitaria se efectúa auto-
máticamente al extraer el agua caliente. Por otro lado, si se emplean
acumuladores de inercia, existe entonces un intercambiador de calor

298
8.5 División del volumen de acumulación . Interconexión de acumuladores

adicional que separa el acumulador del agua sanitaria. Esto exige un
control especial de la descarga (véase el apartado 10.3).

Del circuito primario

Figura 8.6 Principio del proceso de descarga del acumulador de inercia. {No se muestra el
sist ema convencional}.

El acumulador de inercia se descarga por medio de una bomba denomi-
nada de descarga. Mientras que el agua en el acumulador puede llegar
a alcanzar una temperatura bastante alta (hasta 95 ºC), la temperatura
en el intercambiador de descarga no debe sobrepasar los 65 ºC, con el
fin de evitar que el agua sanitaria se calcifique en el lado de consumo
del intercambiador. Para conseguir esto, se necesita una válvula mez-
cladora provista de un control de limitación de temperatura, la cual
sirve para mezclar las aguas que provienen de las tuberías frías y calien-
tes, no siendo esto necesario si el agua sanitaria ya estuviera lo sufi-
cientemente descalcificada .

8.4.3 Integración de tuberías de recirculación
Indicaciones detalladas sobre la integración de tuberías de recircula-
ción quedaron ya reflejadas en el apartado 3.4.3.

8.5 División del volumen de acumulación.
Interconexión de acumuladores
Lo ideal sería disponer de todo el volumen de acumulación en un solo
acumulador estrecho en posición vertical. Si no es posible la integra-
ción de un acumulador grande en el edificio, merece la pena consi-
derar las alternativas de un modelo construido y soldado in situ (por
ejemplo, en el sótano) o ubicado en el exterior. Un acumulador cons-
truido ex presamente y de gran volumen no debe costar en total más
que un conjunto de acumuladores pequeños, a pesar de los costes rela-

299
8. Acumuladores

tivos a la soldadura in situ y al aumento del aislamiento, o a la protec-
ción contra la intemperie en caso de que se coloque al aire libre.
Los acumuladores horizontales no son, debido a la mala estratificación
de temperaturas, adecuados para sistemas de bajo flujo, a menos que
el volumen total se halle dividido en, aproximadamente, tres tanques
conectados en serie, en los cuales se logra obtener una estratificación
forzada y, en caso necesario, con válvulas anti-retorno en las tuberías
de conexión.
A pesar de todo, podrá utilizarse, por regla general, un conjunto de
volúmenes de acumulación pequeños conectados entre sí, aunque no
se recomiendan más de cuatro. La cuestión es ahora si hay que conec-
tar estos acumuladores en serie o en paralelo.
La figura 8.7 representa un diagrama simplificado de ambos tipos de
conexionado y de la colocación de los sensores para controlar los pro-
cesos de carga y descarga. El esquema de retorno invertido, recomen-
dado para conexión paralela, ha sido omitido por razones de
simplicidad. No obstante, este tipo de conexionado no resuelve com-
pletamente el problema del caudal no uniforme, a no ser que se tomen
otras medidas, como se describe más adelante.

En serie

o vi
·;::
u
"'E T carga
<(

n.. ~ g
o
='= "'eo"'
:::"' u
u <i'

En paralelo

T max
T descarga
vi
o
·;::
u
<(
"'
E
T carga o
E
·g_
o "'"'e
='= ou
:::"' <i:
u

.... Carga -{> Descarga

Figura 8. 7 Conexión de acumuladores con circulación no regulada; arriba: carga y
descarga en serie; abajo: carga y descarga en paralelo.

Los sensores de temperatura del control para el proceso de carga (Tcarga)
deben instalarse en la parte inferior, o sea, la más fría del acumulador.
Los sensores para el proceso de descarga (Tdescarga) y para la limitación
de temperatura (Tmax) han de colocarse en la parte más caliente, es de-

300
8.5 División del volumen de acumulación. Interconexión de acumuladores

cir, en la parte superior. Es importante que unos y otros se pongan a la
misma altura que las tuberías de entrada o salida correspondientes,
que a su vez deben estar lo más cerca posible de las partes inferior y
superior del acumulador.
Ambos tipos de conexionado, paralelo o serie, presentan ventajas e in-
convenientes, tal como indica la tabla 8.1.

Carga: en paralelo Carga: en serie
Descarga: en paralelo Descarga : en serie

Ventajas Los caudales de carga y descarga El caudal total de carga y descarga
se reparten por un número de pasa por cada acumulador, efec-
acumuladores conectados en para- tuándose la mezcla en cada uno de
lelo y por eso la velocidad del fluido los acumuladores; perturbación de
es baja, hay buena formación y la estratificación térmica, aunque la
estabilidad de la estratificación estratificación sea aún aceptable
térmica. bajo condiciones de operación
Apropiados para la aplicación de normales.
tubos estratificadores debido al bajo Los caudales de carga y descarga son
cauda l en cada acumulador. exactamente iguales en cada acu-
mulador; el equilibrio hidráulico no
es crítico.
El acumulador frío y el caliente que-
dan claramente definidos. Coloca-
ción sencilla de los sensores para el
control de carga y descarga.

Inconvenientes La circulación uniforme del líquido a La circulación a través de todos los
través de todos los acumuladores es acumuladores puede ser demasiado
difícil de lograr, ya que el caudal alta para la aplicación de tubos
depende de las pérdidas de carga en estratificadores (dentro de unos
las tuberías de impulsión y retorno; límites, existe solución -con un alto
incluso en caso de que se instale la coste- usando haces de tubos estra-
tubería cuidadosamente según el tificadores en cada acumulador).
esquema de retorno invertido no se Si la diferencia de temperaturas
logra una circulación homogénea, entre el punto más frío del acumula-
por lo que se recomienda la aplica- dor «frío» y el punto más caliente
ción de válvulas de regulación o de del acumulador «caliente» se hace
pérdidas de carga adicionales en muy grande, puede resultar un
cada tramo en paralelo. deplazamiento de los niveles de
Debido a las dificultades en la temperatura entre los acumulado-
obtención de flujos uniformes, esta res durante la carga. Una re-estrati-
configuración es crítica con respecto ficación entre los acumuladores
a la colocación de los sensores de (separados) sólo es posible si hay
temperatura para el control de la suficiente extracción.
carga y descarga, así como del sen-
sor para la limitación de tempera-
turas; es posible que se emitan las
señales de conexión anticipa-
damente o con retraso.

Tabla8.l Ventajas e inconvenientes del conexionado en paralelo o en serie.

Teóricamente, la mayor desventaja de una conexión en serie es el des-
plazamiento de temperaturas entre los acumuladores, especialmente
durante el proceso de carga. Una nueva y rápida estratificación del vo-
lumen total de acumulación no es posible, debido a la separación de
los acumuladores. Esta limitación normalmente no constituye mayor
problema para los sistemas de A.C.S., y sólo cuando los acumuladores

301
8. Acumuladores

tienen gran capacidad en comparac1on con el consumo diario (por
ejemplo, en sistemas de apoyo de calefacción, donde han de man-
tenerse altas temperaturas, o cuando la extracción del líquido varía
considerablemente a lo largo de la semana), entonces dicho impedi-
mento tiene consecuencias negativas. El rendimiento de un sistema
no sobredimensionado disminuye poquísimo, ya que no se pierde
energía, aunque la «calidad energética» del suministro, la exergía, sí
disminuye. Además, en acumuladores con capacidades habituales
(60 %-70 % del consumo diario) se logra una descarga completa y una
re-estratificación apropiada en el lapso de un día, incluso sin haber
gran nivel de radiación solar. Algo similar ocurre en acumuladores más
grandes, pero el intervalo de tiempo necesario para la re-estratifica-
ción es mayor.
Las posiciones de los sensores de temperatura siempre están ine-
quívocamente determinadas por las direcciones de los flujos de carga
y descarga (en contracorriente).
Los tubos estratificadores (figura 8.5) no son adecuados para instala-
ciones grandes con acumuladores conectados en serie, pues los cauda-
les de carga y descarga son muy elevados. Se tendrían que instalar
haces de tubos estratificadores, lo que llevaría aparejado un elevado
sobrecoste. Por otro lado, no supondrían una mejora muy grande, ya
que la conexión en serie de los acumuladores ya da origen a una cierta
estratificación, aunque ésta no sea óptima. Con conexiones en paralelo,
cada uno de los acumuladores recibe sólo una parte del caudal de carga
y de descarga, siendo este tipo de conexionado el más apropiado para
el empleo de tubos estratificadores.
Experiencias prácticas con conexiones en paralelo (figura 8.7, abajo)
confirman que los caudales de carga y descarga hacia y desde los acu-
muladores individuales, con frecuencia no son uniformes, ya se dis-
pongan las tuberías de acuerdo al esquema de retorno invertido o no,
lo que origina temperaturas diferentes en los acumuladores. Además,
ello ocasiona mayores dificultades, especialmente en el control de carga
y descarga y en la limitación de temperaturas (véase también el
apartado 10.3).
Algunas veces se instalan sistemas con medidas adicionales de control
del flujo de carga y desea rga, con el fin de establecer u na estratifica-
ción definida dentro de los acumuladores individuales, de manera tal
que se dan las condiciones óptimas de temperatura para el circuito
primario, así como para el circuito de consumo.
Sobrepasaría el propósito de este libro describir el gran número de so-
luciones técnicas posibles que existen, pudiendo ser algunas de estas
apropiadas si se desean alcanzar temperaturas mínimas en un acu-
mulador particular. La mayoría de estas alternativas no son necesarias
para instalaciones destinadas a obtener A.C.S.

302
8.6 Resultados de las inspecciones

En la práctica, la combinación resultante de la carga en paralelo y la
desea rga en serie ha demostrado ser eficaz.

8.6 Resultados de las inspecciones

8.6.1 Problemas con la conexión en paralelo de los acumuladores
La figura 8.8 muestra las curvas de temperatura para dos acumulado-
res conectados en paralelo, cada uno de 4 m 3 . La instalación forma
parte del programa de investigación «Solarthermie 2000».

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50

40

30

20

10
06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18
Hora {de Europa Central)

- - T-Acl-superior - - T-Ac2 -s uperior
- - T-Acl -inferior - - T-Ac2- inferior

Figura 8.8 Curvas de temperaturas de dos acumuladores conectados en paralelo.

La posición de los sensores para el control de carga y descarga es con-
forme a cómo se indica en la parte de abajo de la figura 8.7. Los acu-
muladores estaban equipados con tubos estratificadores y las
temperaturas en la parte inferior y superior de ambos se muestran
para el intervalo de tiempo entre las 6.00h y las 19.00h. Los sensores
de control (C) relevantes se colocan en el acumulador l. Debido a que
los sensores de control y de medición se hallan a la misma altura den-
tro del mismo, las curvas para la medición y el control son idénticas.
En el transcurso del día, ambos acumuladores se cargan o descargan, a
menudo al mismo tiempo. Cabe destacar que las temperaturas del
fondo de los dos acumuladores difieren durante todo el día . Sólo entre

303
8. Acumuladores

las 6.30h y las 7.00h, cuando ambos acumuladores se enfrían (hasta
unos 28 ºC) debido a un consumo máximo de agua caliente y a la falta
de radiación solar a primeras horas de la mañana, ambas tempera-
turas se asemejan tanto que son casi idénticas. Durante el resto del
día, las temperaturas en el fondo divergen considerablemente, siendo
a las 14.30h la diferencia igual a 20 K.
En la parte superior del acumulador, las temperaturas son casi iguales
hasta aproximadamente el mediodía, cuando los tanques se cargan y
la extracción es baja. Independientemente de la cantidad del agua ca-
liente que entre, los dos sensores de la parte superior de ambos acu-
muladores miden la temperatura del agua de entrada. A pesar de ello,
la velocidad a la cual el estrato caliente desciende es diferente, y tras
cierto tiempo, los acumuladores presentan notables diferencias en los
volúmenes de agua caliente. Durante la hora punta de la extracción
del mediodía, la temperatura en el acumulador 2 desciende rápida-
mente, mientras que el descenso de ésta es mucho menos acusado en
el acumulador l. Mediciones adicionales en las tuberías de conexión
mostraron que los caudales de ambos acumuladores eran bastante di-
ferentes, y sorprendentemente, el acumulador con el tramo de tubería
más largo fue el que mostró un mayor caudal. Las diferencias en la cir-
culación de ambos acumuladores ofrecen únicamente una explicación
parcial con respecto a sus diferentes temperaturas, encontrándose
otro problema en el control de descarga (véase el apartado 10.3).
Una circulación uniforme en los acumuladores conectados en paralelo
con un caudal de descarga y de carga no regulado, sólo resulta posible
si se instalan resistencias idénticas y apropiadas en todas las tuberías
de carga y descarga. Sin tales resistencias, pequeñas diferencias de la
pérdida de carga en las tuberías conducen a variaciones significativas
del caudal, que pueden ser causadas, por ejemplo, por variaciones en
la rugosidad de la superficie interior de las tuberías, desigual montaje
de uniones y accesorios (gotas de soldadura, insuficiente eliminación
de rebabas, etc.), diferencias de la pérdida de carga en accesorios como
codos o uniones en T, sedimentos en las salidas de los de tubos estrati-
ficadores, etc. Las resistencias adicionales deben ser suficientemente
grandes, a fin de que la influencia de estas pequeñas diferencias de
pérdida de carga no tenga efectos significativos. Todo ello, a su vez,
hace necesaria una bomba un poco más potente para el ciclo de carga
y de descarga.
El fuerte descenso temporal de la temperatura que se aprecia en el
acumulador 2, sugiere que las salidas superiores de los tubos estratifi-
cadores no estaban bien cerradas, de manera que se produjo la inyec-
ción de agua relativamente fría en el estrato térmico caliente. El
caudal de los tubos estratificadores (uno en cada acumulador) se cal-
culó en aproximadamente 2 m 3 por hora, lo que equivale a un valor dos
veces más alto que el máximo recomendado (véase el apartado 8.4).

304
8.7 Evaluación de la s condiciones de los acumuladores de la s instalaciones antiguas

Resulta evidente que esas considerables diferencias de temperaturas
pueden llevar a un mal funcionamiento en el control del sistema, por
ejemplo, conexión adelantada o retrasada de la bomba, dependiendo
del acumulador en donde esté colocado el sensor.
El sistema de acumulación de esta instalación sufrió modificaciones,
instalándose resistencias dentro de las tuberías de conexión, y cada uno
de los tubos estratificadores fue sustituido por haces de tubos. El tiempo
demostrará si, después de estos cambios, se habrá logrado conseguir
resultados satisfactorios con respecto a la uniformidad de la circula-
ción y a la estratificación térmica .

8.7 Evaluación de las condiciones de los acumuladores
de las instalaciones antiguas
Sólo nueve titulares de las 113 instalaciones que fueron evaluadas en
el programa ZIP declararon daños corrosivos en sus acumuladores. En
dos de los casos se pudo comprobar que los acumuladores de acero vi-
trificado sufrieron corrosión debido a que los ánodos de magnesio
quedaron consumidos y no se procedió a su reemplazo. Dichos ánodos
deben colocarse en acumuladores de agua potable de acero vitrificado.
La inspección y el posible reemplazo de un ánodo de magnesio debe
llevarse a cabo durante el programa de mantenimiento anual, por lo
que si se quiere evitar dicha operación cada año, es preferible utilizar
un sistema de protección con corriente inversa, cuyo correcto funciona-
miento debe verificarse igualmente.
En otro de los casos, la instalación sufrió corrosión a causa de una erró-
nea elección del material. El acumulador completo, inclusive todas las
boquillas de alimentación y el intercambiador interno tipo serpentín,
era de acero inoxidable. Al cabo de 16 años de servicio, las superficies
interiores del acumulador y las exteriores del intercambiador de calor
se encontraban en un estado impecable, salvo por una fina capa de
óxido (orín) proveniente de otra parte del circuito, que se pudo elimi-
nar fácilmente. Una vaina de inmersión soldada de acero inoxidable
había sido fijada con una tapa de acero galvanizado, la cual había
sufrido daños debido a la corrosión de contacto entre el acero, electro-
química mente menos noble, y el acero inoxidable, más noble, habién-
dose producido una perforación de la tapa en la parte en contacto con
el agua. La corrosión por contacto entre metales de diferente potencial
electroquímico debería evitarse realizando una correcta elección de
los materiales. Tres acumuladores hechos de acero inoxidable (cons-
truidos en 1980 y pertenecientes a la misma instalación) sufrieron fugas
a lo largo de las soldaduras. Esto se debió a defectos de fabricación en
ese tipo concreto de acumulador, los cuales fueron subsanados.

305
8. Acumuladores
----------- ------ --- -
Los ejemplos mencionados con respecto a la corrosión del acumulador
no son específicos de los sistemas solares, y la misma corrosión podría
haberse ocasionado en cualquier acumulador de agua caliente sanitaria.
Las causas de la corrosión son un mal mantenimiento, un montaje de-
fectuoso o (raramente) defectos de fabricación. Considerando tam-
bién la experiencia con los sistemas de calefacción, se puede afirmar
que los acumuladores no constituyen un componente crítico en los
sistemas solares térmicos.

306
9.1 Función y requisitos

9. lntercambiadores de calor

9.1 Función y requisitos
Los intercambiadores de calor sirven para transferir la energía térmica
entre diferentes fluidos, que se mantienen separados entre sí. Se utili-
zan en instalaciones solares, por ejemplo, para transferir el calor de la
mezcla de agua y anticongelante del circuito primario al agua caliente
sanitaria o al agua proveniente del acumulador de inercia. Deben
cumplir los siguientes requisitos:
• Resistentes a los fluidos de traba jo utilizados.
• Compatibles con otros materiales presentes en el circuito.
• Resistentes a las temperaturas mínimas y máximas que se pueden
generar en el sistema .
• Buenas propiedades de conductividad térmica y de transferencia de
calor.
• Pequeña diferencia de temperaturas a través de las paredes
intercambiadoras.
• Poca pérdida de carga.
En base a los requisitos mencionados, se suele escoger habitualmente
el acero inoxidable o el cobre para la fabricación de intercambiadores
para ser usados en los sistemas solares térmicos.

9.2 Tipos de intercambiadores

9.2.1 lntercambiadores de calor internos
En la mayoría de las instalaciones solares térmicas domésticas se utili-
zan acumuladores con intercambiadores de calor incorporados. Los inter-
cambiadores de tipo serpentín están hechos de cobre {bien en tubo
liso, bien en tubo corrugado o aleteado), tubo de acero inoxidable liso, o
tubo de acero con revestimiento anticorrosivo (por ejemplo, vitrificado).
El fluido caliente se impulsa por la tubería, mientras que el fluido exte-
rior que recibe el calor circula por convección natural.
Los acumuladores del tipo doble envolvente están rodeados, a modo
de camisa, por una capa cilíndrica concéntrica, usándose habitual-
mente en los sistemas termosifónicos. El fluido de trabajo proveniente
del circuito primario entra en el espacio entre el envolvente exterior y
el acumulador interior, produciéndose un intercambio de calor a tra-
vés de la superficie de éste. Tanto el acumulador como el envolvente
suelen ser de acero al carbono, mientras que el interior del tanque, si

307
9. lntercambiadores de calor

se halla en contacto con el A.C.S., debe de estar bien protegido contra
los efectos de la corrosión (por ejemplo, con acero vitrificado). Tam-
bién hay modelos donde tanto la pared interior como el envolvente es-
tán hechos de acero inoxidable.

Figura 9.1 Temperaturas en intercambiadores de tubo liso (izquierda} y de tubo aleteado
(derecha).

En los intercambiadores de calor del tipo serpentín con tubo liso, la
transferencia de calor ocurre a través de superficies tubulares de alta
conductividad térmica. Las superficies de los tubos son relativamente
pequeñas, por eso se necesita un tubo de bastante longitud.
Cuando se trata de intercambiadores de tubo aleteado, la superficie
disponible por metro longitudinal de tubo para la transferencia de calor
es considerablemente mayor, debido a las ondulaciones en la super-
ficie del tubo; sin embargo, existe un gradiente de temperatura signi-
ficativo hacia los bordes de las aletas, razón por la cual no se llega a un
aumento de la transferencia de calor proporcional al área de super-
ficie, como ocurre en los intercambiadores de tubo liso. Por consigui-
ente, una superficie de un metro cuadrado de un intercambiador de
tubo liso rinde más que un metro cuadrado de un intercambiador de
tubo aleteado.
Los campos de captadores de mayores dimensiones necesitan inter-
cambiadores de calor con una potencia acorde con su tamaño. En el
caso de que se cargaran o se descargaran independientemente varios
acumuladores, se necesitaría en cada tanque un intercambiador de
tamaño considerable para poder lograr una transferencia térmica a
plena potencia, y por eso sale más caro utilizar en estos casos inter-
cambiadores de calor internos. En el caso de instalaciones medianas y
grandes, conviene por lo general emplear intercambiadores externos.

308
9.2 Tipos de intercambiadores

9.2.2 lntercambiadores de calor externos
Cuando se emplean intercambiadores externos, ambos fluidos de tra-
bajo circulan forzados a contracorriente entre las superficies metálicas
que los separan. Existen de dos tipos:
• De haz de tubos (también denominado intercambiador de carcasa y
tubos o interca m biador tu bu lar).
• De placas.
Los intercambiadores de carcasa y tubos (figura 9.2) tienen poca pérdida
de carga, debido a sus secciones transversales relativamente grandes,
y son menos propensos a sufrir los efectos de la contaminación por
corrosión.

Figura 9.2 lntercambiador de carcasa y tubos.
t
Una aplicación usual es, por ejemplo, el calentamiento solar de las pisci-
nas donde, a fin de evitar posibles efectos nocivos de la corrosión, no
deben emplearse intercambiadores de placas soldadas que estarían en
contacto con el agua de la piscina tratada con cloro.

Figura 9.3 Corte de un intercambiador de placas.

309
9. lntercambiadores de calor

Las placas repujadas de un intercambiador de placas, o se sueldan, o
están unidas con juntas colocadas entre ellas a través de tornillos o
pernos. Por lo general, los intercambiadores soldados están disponi-
bles sólo en determinados tamaños, y especialmente en los rangos infe-
riores en cuanto a la potencia que pueden transmitir, resultando más
baratos que los modelos atornillados. Para las instalaciones solares
descritas en este libro, se emplean la mayoría de las veces intercam-
biadores de calor de placas donde los fluidos circulan a contracorriente.

T i entrada (p. ej. 15 ºC) _ .
T ,sa1;da (p. ej. 20 ºC) ...

. . . T 2 ent<ada (p. ej. 60 ºC)
_ . T isa1;da (p. ej. 55 ºC)

Figura 9.4 Temperaturas en un intercambiador de calor a contracorriente.

El empleo de diversos programas de simulación propuestos por los fabri-
cantes de los intercambiadores simplifica el cálculo de los parámetros
de diseño relevantes. Los intercambiadores se diferencian en la geo-
metría de las placas, la circulación y el diseño interno. Debido a estas
características específicas, un intercambiador no debería ser sus-
tituido por otro modelo sin efectuar un nuevo cálculo, incluso en caso
de que se tratara del mismo fabricante.

9.3 Recomendaciones sobre el diseño

9.3.1 lntercambiadores de calor internos tipo serpentín
Para diseñar los acumuladores con intercambiadores de calor internos
que tengan una diferencia logarítmica media de temperaturas de 10 K
{la diferencia media de temperaturas entre ambos fluidos de trabajo},
se aplican las siguientes reglas de cálculo rápido:
• lntercambiador de tubo liso: 0,2 m 2 de superficie de transferencia
por m 2 de captador.
• lntercambiador de tubo aleteado: 0,3 m 2 -0,4 m 2 de superficie de
transferencia por m 2 de captador.

310
9.3 Recomendaciones sobre el di seño

Si se desea lograr una diferencia de temperaturas inferior a través de
la superficie de transferencia de calor, hay que aumentar el área de
dicha superficie. El valor orientativo de 10 K es aceptable sólo para ins-
talaciones pequeñas, por ejemplo, cuando se trata de una instalación
con acumulador de A.C.S. y un solo intercambiador entre el acumula-
dor y el circuito primario.

9.3.2 lntercambiadores de calor externos
No es posible describir en este apartado todos los aspectos relativos al
dimensionado de intercambiadores externos. Para obtener más detalles
acerca del dimensionado de los intercambiadores usados en las grandes
instalaciones solares, se puede consultar la bibliografía correspondiente.
A pesar de que en todos los tipos de intercambiadores de calor existe
siempre cierta diferencia de temperaturas entre la superficie de trans-
ferencia, se aconseja que el circuito primario funcione a una tempera-
tura lo más baja posible, para así lograr un rendimiento solar máximo.
Como esta diferencia de temperaturas constituye un desaprovecha-
miento, los intercambiadores de calor deben diseñarse con un tamaño
lo suficientemente grande para minimizar dicha diferencia.
No es difícil lograr un buen diseño del intercambiador de carga entre
el circuito primario y el acumulador de inercia, debido al hecho de que
las bombas suministran un caudal fijo tanto en el circuito primario
como en el secundario.
Con una irradiancia relativamente intensa de unos 800W/m 2 en los
captadores solares sometidos a condiciones de trabajo normales (tem -
peraturas del captador medianas), se genera una potencia neta equi-
valente a unos 500 W/m 2 , la cual debe ser transportada por el fluido
de trabajo. En una instalación solar de 100 m 2, dicha potencia asciende
a 50 kW. En un diseño de bajo flujo («low-flow») con 15 l/(h ·m 2 } y mezcla
de agua-glicol, la diferencia de temperaturas entre la salida y entrada
del captador equivale a aproximadamente 35 K. En el lado secundario
del intercambiador, es de esperar una diferencia de temperaturas de
30 K, debido a los valores diferentes del calor específico del agua pura
y de la mezcla anticongelante.
No es aconsejable reducir excesivamente el nivel de temperaturas
desde el circuito primario hasta el consumo pasando a través de dos
intercambiadores, como en un sistema con acumulador de inercia . Al
mismo tiempo, se recomienda que la temperatura en la entrada del
captador se mantenga en un valor cercano al de la temperatura del
agua fría de la red. Por consiguiente, es mejor que el incremento de la
temperatura media necesaria para la transferencia de calor en el inter-
cambiador se mantenga lo más bajo posible, como ya se explicó
anteriormente.

311
9. lntercambiadores de calor

Se recomienda un incremento de temperaturas de aproximadamente
5 K. Desde el punto de vista económico y con respecto a las exigencias
técnicas, este valor ha demostrado ser un compromiso válido para las
instalaciones solares grandes.
Con un diseño ajustado a la realidad, en este tipo de instalaciones se
obtendrán las temperaturas previstas para el intercambiador (véase la
tabla 9.1). Nótese, sin embargo, que es posible que el sistema trabaje
bajo otras condiciones operativas, en función de la radiación solar inci-
dente y del perfil de consumo, o sea que las condiciones térmicas de
trabajo son variables. De todos modos, el cambio de la temperatura de
entrada en el lado del primario del intercambiador es inversamente
proporcional al cambio del caudal, y lo mismo suele ocurrir en el lado
del secundario. La composición del fluido de trabajo (porcentaje y tipo
de glicol) en el circuito primario influye asimismo en las condiciones
térmicas del sistema.

Bajo flujo Flujo estándar
Lado Lado Lado Lado
primario secundario primario secundario

Caudal 12 l/(m 2 · h) o 12 l/(m 2 · h) o 35 l/(m 2 · h) o 35 l/(m 2 · h) o
15 l/(m 2 ·h) 15 l/(m 2 ·h) 45 l/(m 2 ·h) 45 l/(m 2 ·h)
Glicol:40% Agua Glicol: 40 % Agua
Agua: 60 % Agua: 60 %

Potencia específica
del campo de aprox. 500 W/ m 2
captadores

Diferencia de tempe-
raturas logarítmica t.Taprox. 5 K
media

Potencia específica a prox. 100 W / K/ m 2c
media del
intercambiador (C =superficie de captación)

Temperatura de 75 ·c o 67 ·c Objetivo: 30 ·c 58 °Co56 °C Objetivo: 40 ·e
entrada

Temperatura de 33 °C 68 ·c o 60 ·c 44 ºC 52 ºCo50 ºC
salida

Pérdida de carga máx.10 kPa (100 mbar)

Tabla 9.1 Parámetros de diseño de un intercambiador entre un circuito primario y uno
secundario. (Los grados de temperatura se han redondeado a valores enteros).

Además de estos parámetros de diseño, se necesita una potencia de
transferencia específica media de unos lOOW/K por m 2 de superficie
de captación, con independencia del valor del caudal.
Existen intercambiadores con la misma superficie de transferencia de
calor pero con diferentes configuraciones de su circuito interno. Así, se
puede variar la pérdida de carga con una superficie y caudal idénticos
si se selecciona, por ejemplo, un intercambiador de uno o dos pasos.

312
9.3 Recomendaciones sobre el diseño

Los intercambiadores de dos o más pasos con una pérdida de carga
grande suelen poseer por lo general una mejor transferencia de calor
que los intercambiadores de un sólo paso, debido a la mayor longitud
de los conductos y velocidad de flujo. Sólo si el fabricante facilita el re-
calculado preciso para estos casos, o si se emplean los programas de
cálculo de aquél, se puede garantizar que no se sobrepase el límite de
pérdida de carga (por ejemplo, 100 mbar).
En ciertos casos puede tener sentido aceptar una pérdida de carga mayor
(por ejemplo, 200 mbar) si el resto de las pérdidas de carga en el circuito
primario y la potencia de la bomba lo permiten (empleando, por ejemplo,
varios modelos estándar de bajo costo conectados en serie).
El dimensionado del intercambiador de descarga se realiza de la manera
descrita anteriormente en todos los sistemas provistos de un acumu-
lador de inercia y un acumulador de precalentamiento en el circuito de
consumo. En este caso, circula agua por ambos lados del intercambiador
de calor. Cuando el sistema trabaja con la carga de diseño, la diferen-
cia logarítmica de temperaturas no debería sobrepasar los 5 K. En /12/
se pueden encontrar datos detallados relativos a los intercambiadores
de descarga.
El diseño de un intercambiador de descarga de calentamiento instan-
táneo (véase el capítulo 3) es bastante complicado debido a la varia-
ción del caudal, el cual puede tomar un valor comprendido entre cero
y el máximo a plena carga, no conociéndose muchas veces este último
con exactitud. La figura 9.5 intenta dar una representación de las fluc-
tuaciones en un período de tiempo muy corto, cuando se usan diferen-
tes intervalos para calcular los valores promedios. Bajo ningún tipo de
circunstancias es posible diseñar el intercambiador para un caudal ba-
sado en valores medios por hora; la resolución temporal necesaria es
más bien de unos pocos segundos.

313
9. lntercambiadores de calor

?- 2,0
E
vi
u
~ 1,5
"U
e
•O
·¡:;
u
~
+"'
~ 1,0

0,5

O,O...L-~~~-"~~~~~~~~~__.--____.L__._~~~~_..JL_~~~

19:00 19:30 20:00 20 :30 21:00 21:30 22:00
Hora
- - Promedio en 30 segundos - - Promedio en 5 minutos
- - Promedio por hora

Con sumo diario: 8,1 m 3/día
Consumo diario medio por hora: 0,34 m 3/ h

Promedio máximo por hora: 0,65 m 3/h
Promedio máximo en 5 minutos: 1,4 m 3/h
Promedio máximo en 30 segundos: 1,8 m 3/h

Figura 9.5 Dinámica de la extracción en diferentes resoluciones temporales.

La figura 9.5 ha sido tomada de la publicación /12/. Los valores indica-
dos se aplican a viviendas multifamiliares, siendo preciso advertir que
el valor máximo diario del consumo de agua caliente con relación al va-
lor medio puede ser muy distinto en el caso de viviendas unifamiliares.

314
10.1 Función y requisitos

10. Control de la instalación solar

10.1 Función y requisitos
El sistema de control (abreviadamente, «control») de una instalación
solar asume la función de regular los flujos de energía entre el campo
de captadores, el acumulador y el consumo. Los componentes de un
sistema de control son:
• El control del proceso de carga, que tiene la misión de regular
la conversión de la radiación solar en calor y de transferirla al
acumulador de manera eficaz.
• El control del proceso de descarga (en tanto que la descarga no
se lleve a cabo automáticamente en el momento de la extracción
de A.C.S.), cuya tarea es garantizar la mejor transferencia de
energía posible del acumulador hacia el consumo.
El uso del control de descarga se hace innecesario en las instalaciones
pequeñas provistas de acumuladores de agua sanitaria bivalentes,
que disponen de una parte solar y una convencional unidas en un solo
recipiente.
Entre los requisitos más importantes que debe cumplir el control de
una instalación solar, cabe mencionar los siguientes:
• Las temperaturas del circuito primario se deben mantener en un
valor lo más bajo posible, a fin de lograr un alto rendimiento de
los captadores.
• El control de la instalación solar no debe repercutir de manera
negativa en la operación del sistema de calentamiento conven-
cional y viceversa .
• El control debe ser capaz de tener en cuenta rasgos caracterís-
ticos del sistema, por ejemplo, la inclusión de fases de precalen-
tamiento.
• Para las configuraciones sencillas, recomendables en general, se
ha de evitar el uso innecesario de controles complejos.
• Los costes de inversión, el mantenimiento, así como el consumo
de energía eléctrica auxiliar del control, de las bombas y de las
válvulas reguladas, han de mantenerse dentro de unos límites
razonables.
• El manual de instrucciones debe incluir detalles claros y concisos
de todos los componentes, así como de su funcionamiento, al
igual que una descripción y un diagrama del circuito del sistema
de control propiamente dicho. La información debe ser compren-
sible para que una persona capacitada pueda realizar todas las

315
10. Control de la instalación solar

operaciones necesarias sin tener que ponerse en contacto con los
fabricantes de los componentes.
• Los valores umbral de conexión y desconexión, o uno de ellos,
además de la histéresis respectiva y, en caso necesario, también
los tiempos de retardo, deben ser adaptables sin dificultad a los
rasgos característicos y peculiaridades del sistema.
• Los sensores se han de integrar en el sistema de tal manera que
puedan ofrecer, en todo momento e independientemente del
estado de operación, valores exactos de medida.
• La precisión de los componentes del control (sensores y electró-
nica) debe ser suficientemente alta a fin de evitar errores de
conexión y desconexión, particularmente en el caso de que los
valores de umbral ajustados tengan reducido margen.
• Además, el control debe incluir un sistema de revisión del fun-
cionamiento de la instalación, siempre y cuando esta monito-
rización no se realice por separado.
Con frecuencia, los controles vienen provistos, además, de una serie de
funciones adicionales como, por ejemplo, regulación del calentamiento
convencional, conexión de la bomba de recirculación del A.C.S., protec-
ción contra la congelación o el sobrecalentamiento, e incluso, medi-
ción de la energía térmica transferida, o registro y transferencia de
datos. Sin embargo, se recomienda evitar cualquier complejidad inne-
cesaria que por sí misma pueda contribuir a un posible mal funciona-
miento de la instalación.

10.2 Métodos básicos del control de carga del
acumulador solar
En rigor, el control del proceso de carga se divide en dos partes: el con-
trol del circuito primario y el control de la transferencia de calor al acu-
mulador. Mientras que el control del circuito primario puede ser
idéntico para las instalaciones pequeñas y las grandes, pueden existir
ciertas diferencias con respecto a la transferencia de calor hacia el acu-
mulador, según que los intercambiadores sean internos o externos.
No obstante, como se verá más adelante, bajo determinadas circuns-
tancias ambas partes del control pueden ser casi iguales.

10.2.1 Control de carga de un acumulador con intercambiador
interno
En la figura 10.1 se representa el esquema de un circuito primario y un
acumulador solar con el intercambiador de calor incorporado en este
último. No importa si se trata de un acumulador de agua sanitaria o
de un acumulador de inercia de agua no potable. Tampoco es relevante

316
10.2 Métodos básicos del control de carga del acumulador solar

si el calentamiento convencional se efectúa en la parte superior del
acumulador o en serie (por separado).
A continuación se indican los posibles sensores de control:
E Sensor para la medición de la irradiancia que incide en el plano
del captador.
Te Sensor de temperaturas del captador utilizado para medir la
temperatura del fluido de trabajo en el mismo.
T¡e Mide la temperatura en la tubería de impulsión del circuito pri-
mario, previamente a la entrada del fluido en el intercambiador
de calor.
TA¡ Para medir la temperatura en la parte inferior del acumulador.
TAs Para medir la temperatura en la parte superior del acumulador.

Eyr
Al sistema convencional

t

Figura 10.1 Circuito primario y acumulador solar provisto de un intercambiador de calor
interno. Se señalan los posibles sensores de control y sus posiciones.

Control diferencial de temperaturas
La bomba de circulación del circuito primario (Bep) se conecta cuando
la diferencia de temperaturas entre el captador (Te) y la parte inferior
del acumulador (TA¡) sobrepasa un valor determinado. La bomba se
vuelve a desconectar cuando dicha diferencia alcanza un valor inferior
a un valor especificado. Se recomienda el ajuste de un tiempo de opera-
ción mínimo de la bomba, a fin de que el circuito primario se estabilice.
Valores típicos de conexión son, aproximadamente:
Diferencia de temperaturas de conexión: 6 K-10 K
Diferencia de temperaturas de desconexión: 3 K-4 K
Tiempo mínimo de funcionamiento de la bomba: 3 min-5 min
Si no se dispone de un «bypass», regulado por la válvula V8 , como se
señala en la figura 10.1, la transferencia de calor al acumulador co-
menzará en el mismo momento que la bomba de circulación arranca.

317
10. Control de la instalación solar

Por consiguiente, el control del circuito primario y el control de la
transferencia de calor al acumulador son idénticos.
In cluso en momentos carentes de radiación solar, durante noches cáli-
das de verano la diferencia de temperaturas entre el captador y la parte
inferior del acumulador (especialmente en el caso de un acumulador
de A.C.S., donde se pueden presentar temperaturas bajas, de unos
15 ºC) puede ser suficiente para que se conecte la bomba. La bomba se
vuelve a desconectar sólo cuando el fluido con temperatura fría haya
alcanzado a los captadores o tras haberse sobrepasado el tiempo de
operación mínimo. De esta manera no se pierde energía térmica pre-
vi amente almacenada, por el contrario, se logra ganar cierta cantidad
de calor en el acumulador, aunque también se utiliza energía eléctrica
pa ra la operación de la bomba. Este beneficio mínimo es de poca im-
portancia en comparación con la molestia que causa la operación de la
bomba, así como el uso innecesario de electricidad .
Si el tramo de tuberías entre los captadores y el acumulador es muy
largo y, especialmente, cuando una gran parte de las tuberías está al
aire libre o en áreas no calentadas, este sencillo tipo de control podría
llevar a un funcionamiento intermitente del sistema, que puede volver
a apagarse rápidamente tras un cierto período muy corto de opera-
ción, al alcanzarse la diferencia de temperaturas de desconexión a
causa del fluido de trabajo frío que entre y circule por el campo de cap-
tadores durante demasiado tiempo. Esto sucederá si no es posible
establecer un tiempo de funcionamiento mínimo para la bomba o si la
duración establecida es demasiado breve. Durante estos períodos bre-
ves o intermitentes de operación, se produce una transferencia de calor
desde el acumulador hacia la tubería de retorno del circuito primario.
El proceso puede repetirse varias veces hasta alcanzar finalmente una
estabilidad de operación del circuito primario. Se puede evitar este
proceso de detención y marcha prolongando el tiempo mínimo de
funcionamiento de la bomba .
Otro método para evitar la operación intermitente de la bomba decir-
culación del circuito primario se basa en el uso de un «bypass », tam-
bién representado en la figura 10.1. Una válvula de tres vías, V8 , abre
este dispositivo en función de la diferencia de temperaturas entre la
tubería de impulsión del circuito primario, T¡ 0 previamente a la entrada
al intercambiador de calor, y la temperatura en la parte inferior del
acumulador, TAi· Inicialmente, el fluido circula sólo en el circuito pri-
mario a través del «bypass ». En caso de que la temperatura T¡ c sea su-
perior a la T A¡ la válvula se conectará para que el fluido circule por el
intercambiador de calor. La válvula volverá a abrir el «bypass » cuando
la diferencia de temperaturas alcance un valor demasiado reducido, li-
ge ramente inferior al valor umbral de desconex ión de la bomba decir-
culación del captador.

318
10.2 Métodos básicos del control de carga del acumulador solar

Igualmente, en este tipo de conexionado puede que la bomba arranque
durante noches calurosas de verano. Mediante un temporizador que
impida el funcionamiento de la misma, por ejemplo, entre las 19 h y 7 h
(horario de verano para Europa Central), se podrán evitar tales co-
nexiones indeseables, que en principio no representan un problema serio.
El sensor de temperaturas instalado en el campo de captadores sólo
puede medir una temperatura representativa para todo el campo si el
caudal que circula por todos los captadores es idéntico. En caso de que
el sensor esté situado en un captador cuyo caudal es un poco superior
o inferior a los demás, el sensor dará señales que conllevarán a que la
bomba se desconecte demasiado tarde o demasiado pronto. Este sen-
sor también podrá utilizarse para evitar un arranque prematuro de la
bomba del circuito primario al cabo de un período de estancamiento, y
tras la vaporización del fluido de trabajo (véase el apartado 7.1.2).
El sensor de temperaturas TAs sirve para limitar la temperatura en el
acumulador solar. Si en un sistema con acumulador de inercia su valor
llega a sobrepasar una temperatura de, aproximadamente, 90 ºC o, en
el caso de un acumulador de A.C.S., de 60 ºC (o 90 ºC, en el caso de
agua con muy bajo contenido de cal), se desconectará la bomba del
circuito primario y el sistema entrará en estado de estancamiento. De
todos modos, al alcanzar esta temperatura límite no se permitirá abrir
el «bypass» mientras la bomba del circuito primario sigue funcionando.
En ese caso todo el circuito primario, no sólo los captadores, se calen-
taría , alcanzando temperaturas muy elevadas bajo la exposición simul-
tánea a la radiación solar alta . Incluso durante la vaporización en los
captadores, la bomba podría seguir bombeando el fluido de trabajo
hacia los mismos, hasta que se haya evaporado una gran parte del vo-
lumen del circuito primario.

Control por medio de irradiancia y diferencia de temperaturas
En el caso de que la bomba de circulación del circuito primario se regule
en función de la irradiancia, se optará por un sensor de radiación con
la misma inclinación y orientación que los captadores, en vez de un
sensor de temperaturas. Si la irradiancia excede de un valor determi-
nado, por ejemplo de 150 W/m 2 -200 W/m 2 , se conectará la bomba
del circuito primario.
Dado que este tipo de control sólo posee un umbral de irradiancia de-
terminado que no tiene en cuenta las condiciones térmicas en el acu-
mulador, puede ocurrir un arranque prematuro de la bomba en caso
de temperaturas elevadas en la parte inferior del acumulador. Por tal
motivo, siempre se ha de abrir el «by pass » hasta que se haya alcanzado
una diferencia de temperaturas T¡c-TAi suficiente, de unos S K. Si no se
alcanza y aquél permanece abierto, se desconectará la bomba tras ha -
berse acabado el tiempo mínimo de operación o cuando la irradiancia

319
10. Control de la instalación solar

haya disminuido a un valor mínimo establecido, por ejemplo, de
120 W/m 2 -170 W/m 2 .
No obstante, si se cierra el «bypass» y el calor solar se transfiere al inter-
cambiador de calor, se desactivará la señal proveniente del sensor de
radiación . Entonces, la bomba de circulación se para sólo tras haber al-
canzado el umbral de desactivación, o sea, cuando la diferencia de
temperaturas T;c-TA; llega a disminuir por debajo de un cierto valor.
Los valores típicos de desconexión se sitúan entre 2 K y 3 K. Por medio
de la desactivación de la señal proveniente del sensor de radiación se
logra evitar la parada prematura de la bomba cuando, por ejemplo,
pasa una nube oscura, o durante las últimas horas de la tarde, con
poca radiación solar, aunque aún quede almacenado mucho calor uti-
li zable en el circuito primario.
No se recomienda un control con valores de umbral fijos para las ins-
talaciones con fuertes fluctuaciones de temperaturas en la parte infe-
rior del acumulador, como en instalaciones de apoyo a la calefacción.
Debido a que el valor de umbral fijo de irradiancia está relacionado
con una temperatura mínima en la parte inferior del acumulador, pue-
den presentarse largos períodos indeseados de funcionamiento de la
bomba del circuito primario, por ejemplo, durante días de elevada radia-
ción solar y de bajo consumo de energía, en los que el agua en la parte
inferior del acumulador se encuentra a temperaturas elevadas. Para
este tipo de sistemas, un control que ajuste el valor de umbral de irra-
diancia en función de la temperatura en la parte inferior del acumula-
dor es la mejor solución, siempre y cuando sea posible adaptar esta
relación libremente a las características de la instalación solar en par-
ticular. Los controles con las denominadas curvas características auto-
adaptativas del «bypass» tienen en cuenta este hecho. No obstante,
en los sistemas de A.C.S. de dimensionado normal, con un consumo
diario relativamente uniforme, es suficiente utilizar un control con valor
de umbral fijo.
Los sensores fotovoltaicos con una exactitud de un ±10 % son adecua-
dos para medir la irradiancia . Sin embargo, es importante que el botón
de ajuste del control esté rotulado (que exista una escala marcada), o
que los valores de umbral puedan introducirse digitalmente, a fin de
comprobar y, en caso necesario, modificar dicho ajuste. No se reco-
mienda el uso de diodos fotoeléctricos como los utilizados para los in-
terruptores de crepúsculo en las fa rolas. También es necesario que se
haga una limpieza periódica del sensor de radiación, puesto que, por
ejemplo, los excrementos de pájaros pueden llegar a ensuciarlo, redu-
ci endo considerablemente su señal. El sensor debe instalarse en una
posición carente en absoluto de sü Tibras. En caso de que se sospeche
algún mal funcionamiento del sistema de control , lo primero que se
ha de hacer es una revisión del sensor de radiación.

320
10.2 Métodos básicos del control de carga del acumulador solar

En este tipo de control de carga se puede prescindir del uso de un sen-
sor de temperaturas en el campo de captadores, aunque se recomienda
su uso en los sistemas propensos al estancamiento (véase el apartado
7.1.2).

10.2.2 Control de carga de un acumulador con intercambiador de
calor externo
En la figura 10.2 se representa una parte de una instalación solar (sin
mostrar el sistema convencional) provista de un intercambiador de ca-
lor externo. Los posibles sensores de control están marcados en sus
respectivos puntos de ubicación. La denominación de los mismos
corresponde a la nomenclatura expuesta en el apartado 10.2.1.

Al sistema
convencional
lntercambiador
de calor externo

Bcp
Vs

Figura 10.2 Circuito primario con acumulador provisto de intercambiador de calor externo
(se señalan las posibles posiciones de instalación de los sensores de control}.

El control de carga de un sistema provisto de un intercambiador de calor
externo consiste siempre en un control del circuito primario y otro de
la transferencia de calor al acumulador. En contraste con los sistemas
que incluyen un intercambiador de calor interno, estos dos controles
no pueden ser idénticos, dado que se necesita una segunda bomba inde-
pendiente (Be), es decir, la bomba que pertenece al circuito secundario,
o sea, al circuito de carga del acumulador de inercia. Esta bomba suele
denominarse bomba de carga del acumulador.
Para el control del circuito primario pueden utilizarse las variantes ex-
puestas en el apartado 10.2.1. La bomba de carga del acumulador se
conectará sólo cuando la diferencia de temperaturas entre la impulsión
del circuito primario, T;u y la parte inferior del acumulador, TAi• haya al-
canzado un valor suficientemente elevado, por ejemplo, de 5 Ka 7 K.
Sin embargo, hay que considerar la condición adicional de que la bomba
del circuito primario ya debe estar también en funcionamiento. En
caso contrario, el valor obtenido para T;u probablemente medida en
una sala de máquinas caldeada, podría equivaler a la temperatura am-

321
10. Control de la instalación solar

biente, que puede muy bien sobrepasar a la temperatura mínima del
acumulador. Si éste fuera el caso, se encendería la bomba de carga y
seguiría funcionando continuamente, incluso cuando la bomba del
circuito primario esté parada, porque la temperatura en el circuito pri-
mario, T; u no se ve afectada por su operación .
La bomba de carga se desconecta cuando la diferencia de tempera-
turas mencionada se reduce a un valor inferior a 3 K.
El «bypass» señalado en la figura 10.2 ya no tiene la función de llevar
el circuito primario a un nivel de temperaturas estable antes de que se
conecte el control de la transferencia de calor, debido a que es posible
iniciar el proceso de carga del acumulador mediante un control sepa-
rado de la bomba de carga Be Mientras ésta esté parada, el fluido en el
circuito primario seguirá circulando a través del intercambiador de calor.
Sin embargo, como éste se encuentra fuera del acumulador, la circula-
ción en el circuito primario sólo pasa por delante de él. Sólo cuando las
condiciones térmicas en la entrada del intercambiador de calor alcancen
un nivel útil y estable, empieza a funcionar la bomba de carga .
En esta configuración, el «bypass» tiene, más bien, la función de prote-
ger el lado secundario del intercambiador de calor contra la congela-
ción. Durante una noche fría de invierno el fluido de trabajo dentro de
las tuberías colocadas al aire libre puede enfriarse a temperaturas de
aproximadamente -20 ºC. Aunque el sol de la mañana sí calienta los
captadores, no logra calentar, sin embargo, el fluido de trabajo de las
tuberías instaladas al aire libre. En el caso de que los tramos de tubería
a través de las partes calentadas de un edificio sean cortos, por ejem-
plo cuando el acumulador esté colocado bajo la cubierta, entonces el
fluido que circula hacia el intercambiador de calor sólo podrá calentarse
ligeramente, quizá hasta unos -15 ºC. Si este fluido entra en el inter-
cambiador, el agua presente en el lado secundario podría congelarse
súbitamente y provocar la rotura del mismo. En la práctica se han obser-
vado daños de este tipo, y por esta razón, el «bypass» se abre siempre
que T; c sea inferior a 4 ºC y se cierra cuando T;c haya logrado un aumento
significativo.
Al alcanzar la temperatura máxima admisible del acumulador, medida
por el sensor TAs• ambas bombas han de desconectarse. Si sólo se
desconectara la bomba de carga, todo el circuito primario se calentaría
excesiva mente.

322
10.2 M étodos básicos del control de carga del acumulador solar

10.2.3 Control de carga optimizado para alcanzar altas
temperaturas o una temperatura objetivo en el acumulador
En todas las configuraciones y variantes de control descritas anterior-
mente es posible controlar hasta cierto grado la temperatura de im-
pulsión del circuito primario y, por consiguiente, la temperatura en la
parte superior del acumulador, utilizando una bomba de caudal variable
(de flujo ajustado o «matched flow»). En el caso de instalaciones provis-
tas de un intercambiador de calor externo, tanto la bomba del circuito
primario como la de carga deberán regularse al mismo número de re-
voluciones. Para alcanzar una determinada temperatura mínima, el
circuito primario se pondrá en marcha lentamente, partiendo de un
caudal reducido, hasta que se obtenga la temperatura de trabajo
deseada. Posteriormente, se aumenta poco a poco el caudal, de tal
manera que la temperatura se mantenga constante o, al menos, que
el aumento sea leve.
Las ventajas de este concepto de control se presentan sobre todo en
aplicaciones que requieren niveles de temperatura elevadas, por ejem-
plo, calefacción, refrigeración solar o calor para procesos industriales.
Además, al alcanzar altas temperaturas se evita la necesidad de que se
active el sistema de calentamiento convencional y, por lo tanto, se
logra reducir el consumo de energía del mismo. No obstante, para esto
es indispensable trabajar con un acumulador con una buena estratifi-
cación de temperaturas, así como un sistema convencional regulado y
ajustado cuidadosamente. Si como resultado de esto se obtienen tem-
peraturas de trabajo más elevadas en el circuito primario, se producirá
un aumento de las pérdidas térmicas y una reducción del rendimiento
medio anual de dicho circuito, aunque, en ocasiones, puede resultar
más interesante generar menos energía a un nivel de temperatura uti-
lizable que disponer de mucha energía a un nivel de temperatura tan
bajo que resulta inútil.
En las instalaciones destinadas al calentamiento de agua sanitaria, o
en las instalaciones combinadas de A.C.S. y apoyo a la calefacción con
una fracción solar baja, este concepto de control presenta pocas venta-
jas, más bien aumenta la probabilidad de perturbaciones en el sistema .
En cualquier caso, y para aplicaciones de A.C.S., la regulación del cau-
dal de las bombas del circuito primario y secundario para mantener un
salto de temperatura constante -o creciente- entre la parte baja del
acumulador y la salida del captador (en función del nivel de radiación
solar disponible) resulta interesante, tanto en sistemas con serpentín
sumergido, como para sistemas con intercambiador externo, ya que a
pesar de aumentar los saltos térmicos entre la entrada y la salida de
captadores, se potencia de tal manera la estratificación en el acumula-
dor solar (provocando así que el sistema funcione con temperaturas
de alimentación a captadores más bajas), que la instalación solar tra-

323
10. Control de la instalación solar

baja con menores temperaturas medias del circuito primario y, por lo
tanto, con mayor rendimiento.

10.2.4 Carga del acumulador con conexiones a diferentes alturas
En el apartado 8.4.1 se describieron detalladamente los conceptos re-
lativos a la manera de lograr una buena estratificación de tempera-
turas durante el proceso de carga de un acumulador. A continuación
se expondrán de modo resumido. Existen los siguientes principios
básicos aplicables a la carga estratificada:
• La estratificación activa con conexiones a diferentes alturas: el
fluido caliente se conduce mediante bombas o válvulas hacia
boquillas de alimentación o intercambiadores de calor colocados
en diferentes niveles de altura del acumulador (figuras 8.4y10.3).
• Conexionado de varios acumuladores, con un control de carga de
uno o más acumuladores con prioridad.
• Estratificación pasiva mediante dispositivos estratificadores que
funcionan en base al principio de las diferencias de densidad del
agua a diferentes temperaturas, por ejemplo, con tubos estratifi-
cadores (figura 8.5).
• Estratificación mediante la variación del caudal de la bomba del
circuito primario, para mantener un salto de temperatura cons-
tante (o creciente) entre la parte baja del acumulador solar y la
salida del captador, en función de la variación de la radiación
solar.
No se recomiendan más de dos o tres niveles de alimentación en caso
de una estratificación activa. Los sobrecostes adicionales referentes al
control y a los componentes necesarios no merecen la pena, dado que
el aumento logrado en el rendimiento del sistema no es parejo con el
grado de complejidad.
Lo mismo se aplica al conexionado de varios acumuladores si éstos se
cargan individualmente en dependencia del nivel de temperaturas. No
se recomienda dividir el volumen de acumulación total en más de dos
o tres acumuladores con un nivel de temperaturas diferente.

324

J
10.2 Métodos básicos del control de carga del acumulador solar

Al sistema
convencional

Figura 10.3 Carga estratificada de un acumulador con dos intercambiadores de calor
internos y conexiones a diferentes alturas. El control se efectúa, bien mediante VuY Bcp,
o bien mediante Bel y Bc2.

En el caso de una estratificación activa con conexiones de diferentes
alturas o varios acumuladores con diferentes niveles de temperaturas,
el control tiene que cumplir con los siguientes requisitos :
Si durante la carga del acumulador al nivel de temperaturas superior se
nota un descenso de la temperatura en el circuito primario, el ciclo de
carga cambia a un estrato inferior y más frío del acumulador. En este
caso la temperatura en la parte inferior del acumulador, TAi• designa la
temperatura en el retorno a los captadores que, por consiguiente, tra-
bajarán a un nivel de temperaturas reducido. En caso de que el valor
de TA; siguiera siendo demasiado bajo, las temperaturas de salida del
campo de captadores nunca alcanzarían un nivel suficientemente ele-
vado como para volver a cargar el acumulador a una capa térmica más
caliente. Para controlar este efecto se necesita desconectar el ciclo de
carga {por ejemplo, cada media hora) durante un período de unos pocos
minutos, a fin de dejar el circuito primario estabilizarse a una tempe-
ratura superior, o bien se ha de establecer una relación entre la irra-
diancia, que se mide por medio de un sensor de radiación (E}, la
temperatura del captador (Te) y las temperaturas en el acumulador, de
modo que el ciclo de carga cambie al nivel más caliente del acumula-
dor siempre que las condiciones de operación lo permitan.
Si los componentes relativos al control de carga estratificada están colo-
cados fuera del acumulador, se tendrá la ventaja de poder revisar por
separado su funcionamiento, y su sustitución resultará más fácil en
caso necesario.
En los acumuladores con dispositivos de estratificación internos, es
importante que se observen las recomendaciones del fabricante con
respecto al caudal máximo, para evitar una estratificación anómala. Si
se sobrecargaran los tubos estratificadores, el agua caliente podría in-
troducirse incluso en la parte inferior del acumulador, destruyendo así
el estrato de bajas temperaturas presente en el fondo. Un sistema de

325
10. Control de la instalación solar

carga estratificada interna que funcione mal es todavía peor que no
disponer de él.
Es casi imposible comprobar el buen funcionamiento de un sistema de
carga estratificada interna sin que se utilicen diversos dispositivos de
medición, como sensores de temperaturas colocados a diferentes altu-
ras en el interior del acumulador. Los costes relativos a las reparaciones
son elevados, y requiere efectuar un vaciado completo del acumulador.
En el marco del programa de investigación «Solarthermie 2000», se ins-
talaron en Alemania muchos sistemas de carga estratificada . Se espe-
ran resultados muy significativos si se evalúan tanto el estado como la
funcionalidad de estas instalaciones, en especial las provistas de par-
tes móviles, al cabo de 10 ó 20 años de servicio.

10.3 Métodos básicos del control de descarga del
acumulador solar
Los acumuladores de A.C.S. que hoy día se utilizan casi exclusivamente
en las instalaciones pequeñas y medianas de uso doméstico, se des-
cargan automáticamente cuando se consume agua caliente con el
agua fría entrando en la parte inferior del acumulador. Un control de
descarga más sofisticado sólo se necesita si se quiere conectar el retorno
de la tubería de recirculación de A.C.S. al acumulador solar según sea
la temperatura (véase el apartado 3.4.3).
En los sistemas con acumuladores de inercia, en los cuales la energía
solar almacenada tiene que transferirse al agua sanitaria a través del
intercambiador de calor de descarga, es necesaria la instalación de un
control de descarga. Éste deberá ajustarse correctamente a los rasgos
característicos propios, tanto de la instalación solar como del sistema
de calentamiento convencional.
Si el intercambiador de descarga está incorporado en el acumulador
de inercia (como en el caso de los acumuladores combinados}, no será
necesario el empleo de un control de descarga particular. Por este mo-
tivo en los siguientes apartados sólo se tratará el control de los siste-
mas con acumulador de inercia e intercambiador de descarga externo.

10.3.1 Sistemas de agua caliente sanitaria

Descarga del acumulador de inercia mediante acumulador de
precalentamiento solar
La descarga de un acumulador de inercia mediante un acumulador de
A.C.S. de precalentamiento solar es relativamente fácil de controlar (fi-
gura 10.4).

326
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar

El tamaño del acumulador de precalentamiento solar se elige de ma-
nera que sea un 15 %, más o menos, del volumen del acumulador de
inercia en los sistemas de dimensionado normal, o de un 10 % del con-
sumo diario de agua caliente, independientemente del dimensionado
del sistema.
Siempre que la diferencia de temperaturas entre la parte superior del
acumulador de inercia y la parte inferior del acumulador de precalen-
tamiento (TAs-Tp¡) sea mayor que un determinado valor (por ejemplo,
6 K), tanto la bomba de descarga del acumulador de inercia, como la
de carga del acumulador de precalentamiento, se conectarán siempre
al mismo tiempo. En el caso de que la diferencia de temperaturas se
reduzca a un valor de 3 K, se detendrá el funcionamiento de las bom-
bas. Gracias al uso de las dos bombas se logra establecer un caudal fijo
en ambos lados del intercambiador, aun si el caudal en el lado del
A.C.S. se encuentra ligeramente afectado por el consumo de agua
caliente. El dimensionado del intercambiador de descarga resulta sen-
cillo y no exige requisitos especiales. Sin embargo, se deben cumplir
las siguientes condiciones :
Considerando el caudal de diseño de las bombas y una diferencia de
temperaturas típica (pero no el valor máximo) en el lado del acumula-
dor de inercia de, por ejemplo, 50 ºC/20 ºC, así como una temperatura
del agua fría de unos 15 ºC, la diferencia de temperaturas logarítmica
media del intercambiador debería ascender a unos 5 K. La pérdida de
carga no debería ser superior a 100 mbar. En cualquier caso, hay que
tener en cuenta las peculiaridades del suministro local de agua sanita-
ria (puntas de consumo, pérdidas de carga, etc.). En /12/ se explican
detalles acerca del dimensionado de los intercambiadores.

@
._JcR

Vcc® Caldera

Al circuito primario

Agua fría

Figura 10.4 Control de descarga de un sistema con acumulador de inercia, intercambiador
de calor externo y acumulador de precalentamiento con la recirculación de A.C.S. integrada.

327
10. Control de la instalación solar

Las bombas se dimensionan de tal forma que los caudales en ambos
lados del intercambiador de calor sean idénticos. De esta manera se
consigue que tanto el calentamiento del agua sanitaria como el
enfriamiento del agua del acumulador de inercia sean óptimos. En edi-
ficios residenciales grandes, en donde el consumo de agua diario no
presenta puntas de consumo muy marcadas, el caudal por hora (m 3 /h)
se calcula entre el 20 % y el 30 % del consumo diario total de A.C.S.
(m 3 /día) que circula a través del acumulador del sistema convencio-
nal a una temperatura de 60 ºC (no en el punto de consumo a 40 ºC).

Por ejemplo:
Consumo diario: 7 m 3 /día .
Caudal de las bombas : 1,5 m 3/h-2 m 3/h.
Durante períodos de bajo consumo de agua es probable que se caliente
hasta cierto punto la parte inferior del acumulador de precalentamiento
y, por consiguiente, el retorno desde el intercambiador de calor hacia
el acumulador de inercia . Por ello, es de utilidad efectuar una inyec-
ción estratificada del retorno en el interior de este último acumulador.
A modo de alternativa se puede incluir una función en el sistema de
control, por medio de la cual se limite la temperatura en la parte infe-
rior del acumulador de precalentamiento, por ejemplo Tp; < 35 ºC. Sin
embargo, con esta función se aumentarían los intervalos de conexión
de las bombas.
La válvula mezcladora (M) y el sensor de temperaturas TM sirven para
limitar la temperatura de entrada al intercambiador en el lado del acu-
mulador de inercia, siempre que el contenido en cal del agua sanitaria
que circula en el lado opuesto no sea muy bajo. En este caso, la tempera-
tura suele limitarse a unos 65 ºC para evitar posibles incrustaciones cal-
cáreas. Cuando el contenido en cal es muy elevado, se aconseja la
aplicación de un sistema de descalcificación del agua, el cual presenta
ventajas tanto para la instalación solar como para el sistema convencional.
Según el reglamento alemán para la prevención de la legionelosis, la
temperatura del acumulador de precalentamiento ha de elevarse una
vez al día hasta 60 ºC (véase el apartado 3.3). El método más sencillo
consiste en establecer una conexión entre la salida del acumulador
convencional y la parte inferior del acumulador de precalentamiento
solar, el denominado circuito «anti-legionella» indicado en la figura
10.4. Se recomienda el uso de una boquilla de alimentación separada
en la parte inferior del acumulador de precalentamiento en vez de un
acoplamiento con la entrada de agua fría . En este último caso, el agua
caliente proveniente del acumulador convencional se mezclaría direc-
tamente con el agua fría que entra cuando se extrae agua caliente y,
por consiguiente, sería difícil alcanzar la temperatura de 60 ºC requerida
en el acumulador de precalentamiento.

328

J
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar

El control de la bomba BLeg del circuito «anti-legionella» se efectúa uti-
lizando un sensor de temperaturas separado (TLeg), que tiene que estar
colocado a una altura de aproximadamente igual a un cuarto de la al-
tura total del acumulador de precalentamiento (figura 10.4). Si el sen-
sor de temperaturas estuviera colocado demasiado bajo, no siempre
sería factible que se alcanzaran los 60 ºC, debido a la entrada simultá-
nea de agua fría. Por lo tanto, no se puede utilizar el sensor Tpi para
este propósito.
Las primeras horas de la tarde (sobre las 16 h} han demostrado, como
se ha dicho, ser el período de tiempo más propicio para efectuar la des-
infección térmica con el menor uso de energía convencional (véase el
apartado 3.3). Se recomienda, además, el empleo de un control «inteli-
gente» que suprima el arranque del circuito «anti-legionella» si durante
las 24 horas anteriores ya se hubiesen alcanzado los 60 ºC a conse-
cuencia del calentamiento solar.
Para efectuar la desinfección térmica no se puede utilizar la tubería de
recirculación, dado que la temperatura en el retorno de dicha recircu-
lación será siempre inferior a los 60 ºC si éste fuera el valor de la tem-
peratura de consigna en el acumulador del sistema convencional
(figura 10.5).

VLeg oR:J Caldera

X
X
Agua fría

Figura 10.5 Incorrecto: utilización del retorno de la recirculación con fines de desinfección
térmica.

Sin embargo, se puede conectar el retorno de la recirculación al acumu-
lador de precalentamiento para lograr la cobertura parcial por energía
solar de las pérdidas térmicas en I<· red de distribución de A.C.S. (véase
el apartado 3.4.4). Este conexionado se lleva a cabo por medio de una
válvula de tres vías (Ve en la figur~. 10.4). La válvula se controla de tal
modo que el retorno de la recirculación se conduzca hacia el acumula-
dor de precalentamiento siempre que su temperatura Ter sea unos 3 K

329
10. Control de la instalación solar

inferior a la temperatura en la parte superior del acumulador de pre-
calentamiento, TP5' En caso de que Ter se aproxime a Tps• la válvula se
deberá volver a conectar con el acumulador convencional. La entrada
en el acumulador de precalentamiento nunca debe realizarse en la
parte inferior, puesto que así impediría la transferencia de energía so-
lar del acumulador de inercia. La conexión del retorno de la tubería de
recirculación debe, más bien, llevarse a cabo a aproximadamente dos
tercios de la altura del acumulador de precalentamiento.

Descarga del acumulador de inercia mediante acumulador bivalente
En principio, tanto el acumulador de precalentamiento solar como el
acumulador del sistema convencional pueden combinarse en una sola
unidad. Sin embargo, se deben tener en cuenta las condiciones espe-
ciales para la integración de esta unidad, tanto en el sistema conven-
cional, como en el solar, según ya se describió en el apartado 3.4.4.
El control de descarga del acumulador de inercia se realiza como en el
caso de los sistemas provistos de un acumulador de precalentamiento
separado. Las posiciones de los sensores de temperatura en la sección
del precalentamiento serán las ya indicadas anteriormente. Lo mismo
también es válido para las conexiones de las tuberías.

Descarga del acumulador de inercia mediante calentamiento
instantáneo
La manera más sencilla para conectar la instalación solar con el sistema
convencional consiste en prescindir del acumulador de precalenta-
miento solar. En esta configuración, el agua fría que entra durante la
extracción de agua caliente circula al principio directamente por el inter-
cambiador de calor de descarga del acumulador de inercia. En la figura
10.6 se refleja este proceso.
Se trata de una solución económica, ya que se prescinde tanto del acu-
mulador de precalentamiento como del circuito «anti-legionella».
Otra ventaja de este principio es que en el lado del agua sanitaria del
intercambiador de descarga circula agua fría a un nivel de tempera-
turas lo más bajo posible, mientras que en la configuración con acu-
mulador de precalentamiento pueden presentarse temperaturas
superiores, debido a la mezcla en el acumulador.

330
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar

Caldera

Al circuito primario

Agua fría

Figura 10.6 Proceso de descarga del acumulador de inercia mediante calentamiento ins-
tantáneo, con representación de los posibles sensores de control.

El control de la bomba de descarga Bct del acumulador de inercia debe
cumplir tres condiciones:
• La bomba debe ponerse en marcha solamente en el caso de
que la temperatura en la parte superior del acumulador de
inercia alcance un valor superior a la del agua fría de entrada,
por ejemplo, unos 6 K.
• La bomba debería funcionar sólo si hay consumo de agua
caliente, o sea, si circula agua fría en el lado de agua sanitaria
del intercambiador de descarga .
• El caudal de la bomba debe equivaler en todo momento al caudal
de A.C.S. que circula en el lado de agua sanitaria del intercambia-
dor de calor. Si su caudal es insuficiente, no se podrá extraer todo
el calor solar necesario para precalentar el agua fría, pero si es exce-
sivo, las temperaturas de retorno hacia el acumulador de inercia
serán demasiado elevadas, de modo que se destruirá la estratifi-
cación térmica en el acumulador de inercia. Como resultado se
penalizará el rendimiento solar, ya que la homogeneización tér-
mica del acumulador de inercia lleva a un aumento de la tempe-
ratura de trabajo de los captadores solares.
La diferencia de temperaturas mínima entre la parte superior del acu-
mulador de inercia, TAs• y el agua fría de entrada, TAF• se puede regis-
trar mediante un control diferencial. No se recomienda un simple
interruptor de temperaturas por medio del cual se permita el arranque
de la bomba a una temperatura dada, dado que la temperatura real
del agua fría varía, tanto según la temporada, como en función del
caudal de consumo, en especial cuando los tramos de las tuberías de
agua fría en el interior del edificio son muy prolongados.

331
10. Control de la instalación solar

Para detectar si circula agua fría en el lado de agua sanitaria del inter-
cambiador de descarga se pueden emplear interruptores de detección
de flujo (S 5), aunque no suelen funcionar de forma fiable a largo plazo.
Otra posibilidad consiste en la monitorización de la temperatura del
agua fría TAF a la entrada del intercambiador de descarga. Un descenso
de la temperatura indica que hay circulación de agua fría, ya que du-
rante los intervalos sin circulación la temperatura TAF se acerca a la
temperatura ambiente. Sin embargo, se han de tomar en cuenta las
condiciones expuestas a continuación:
• El agua estancada en la tubería de agua fría , medida en TAF' debe
estar considerablemente más caliente que el agua fría que entra
en el sistema . Esto no suele suceder, por ejemplo, en sótanos no
calentados durante el verano, cuando la temperatura del agua
fría es más elevada . De igual modo, tampoco será cierto lo ante-
rior cuando se dispone de una fase o varias fases de precalenta-
miento, como puede ser en el caso de buscar el aprovechamiento
de calor residual.
• En el caso de consumo continuo disminuye el gradiente de
temperaturas. Por lo tanto, se necesitará otra señal para activar
la desconexión de la bomba en el momento que acabe dicho
consumo.
Los resultados obtenidos en el programa de investigación «Solarthermie
2000» respecto a la detección de la circulación de agua fría mediante
el gradiente de temperaturas no fueron positivos.
Una tercera posibilidad consiste en un caudalímetro en la tubería de
alimentación del agua fría (VAF en la figura 10.6), con señal eléctrica de
salida. Estos aparatos suelen funcionar de manera fiable, pero es nece-
sario llevar a cabo un control de su funcionamiento cada pocos años.
La igualdad de los caudales en ambos lados del intercambiador de ca-
lor puede realizarse sólo mediante la comparación de las señales de
los caudalímetros V AF y Vd. En caso de diferencia de ambos caudales se
ha de regular la bomba de descarga adecuadamente. En este tipo de
control se incluye automáticamente la detección de la circulación de
agua fría ya mencionado.
En algunos sistemas de control que se basan en el principio de detec-
ción de la circulación mediante la medición del descenso de tempera-
tura en la tubería de agua fría, se intenta establecer la igualdad de los
caudales en ambos lados del intercambiador de descarga en función
de la temperatura de salida del agua sanitaria precalentada, T5 • La con-
dición de control consiste en que T5 sólo debe quedar por debajo de la
temperatura en la parte superior del acumulador de inercia, TAs• en un
determinado valor máximo. Sin embargo, en esta premisa no se tiene
en cuenta el requisito importante de un buen enfriamiento del retorno
al acumulador de inercia. Además, es necesario que el instalador que

332
_J
10.3 M ét odos bás icos del co ntrol de descarga del acumulador solar

tiene que ajustar el control conozca la diferencia de temperaturas lo-
garítmica media del intercambiador de descarga para poder efectuar
un ajuste adecuado.

Ejemplo:
El control se debe ajustar de tal manera que la diferencia entre TAs y T5
sea 5 K.
La diferencia de temperaturas logarítmica media del intercambiador
en condiciones de diseño es de 10 K.
En consecuencia, el caudal de descarga se aumentará considerable-
mente para poder alcanzar la diferencia de temperaturas de 5 K entre
ambos lados, mientras que la temperatura de retorno hacia el acumu-
lador de inercia sería en tal caso 20 K superior a la del agua fría , debido
a la desigualdad de los caudales.
Un control como el descrito anteriormente constituye un buen ejemplo
de cómo se trasladan las técnicas de control convencionales, es decir,
solamente considerando el calentamiento del agua fría , sin tener en
cuenta los requisitos especiales de la tecnología solar, o sea, la necesi-
dad de una temperatura de retorno al acumulador de inercia lo más
baja posible. En este caso sería necesario, por lo menos, una restricción
adicional de la diferencia de temperaturas entre el agua fría y el retorno
al acumulador de inercia, esto es, se debería regular la bomba en
función de un valor específico de dicha diferencia de temperaturas.
No obstante, quedaría aún por aclarar la cuestión de saber qué persona
tiene todos los conocimientos necesarios acerca de los componentes y
del comportamiento del sistema para poder efectuar un ajuste ade-
cuado del control. Según los resultados del programa de investigación
«Solarthermie 2000 », no se pueden recomendar los controles de des-
carga basados sólo en temperaturas y gradientes o diferencias de tem-
peraturas (figura 10.7).

333
10. Control de la instalación solar

65 28

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Hora
- - Caudal de descarga - - Caudal de agua fría

Figura 10. 7 Régimen de temperaturas y caudales en el intercambiador de descarga
utilizando un control basado en la diferencia de temperaturas TA,-T, para regular la
bomba de descarga.

En un control disponible en el mercado actual, los impulsos del cau-
dalímetro colocado en la tubería de alimentación de agua fría se usan
para regular la bomba de descarga. Cada impulso del caudalímetro
hace que la bomba funcione durante un determinado período de
tiempo, graduable a voluntad, de entre 0,5 y 1,5 segundos. Si en ese
mismo período se produce un nuevo impulso, la bomba seguirá traba-
jando sin parar. De lo contrario, la bomba se detendrá hasta que vuel-
va a recibir un nuevo impulso. De esta manera se igualarán los
caudales en un tiempo de unos pocos segundos.

334
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar

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Hora
- - Del acumulador de inercia - - Diferencia media de temperaturas en
- - Agua sanitaria precalentada el intercambiador de descarga (L'i. T)
- - Retorno al acumulador de inercia - - Agua fría

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Hora
- - Caudal de descarga - - Caudal de agua fría

Figura 10.8 Régimen de temperaturas y caudales en el intercambiador de descarga
utilizando un control basado en la medición del caudal en la tubería de agua fría.

De acuerdo con las indicaciones por parte del fabricante, la conexión y
desconexión de la bomba se efectúan siempre en el punto cero del
voltaje para evitar impulsos de corriente que pudieran dañar el motor.
Sin embargo, los intervalos de conexión son tan largos que la bomba
llega a pararse totalmente varios miles de veces al día, a pesar de la
inercia de la columna de agua en la tubería de agua fría. En el marco
del programa «Solarthermie 2000» se ha de investigar hasta qué punto
tales condiciones de operación pueden llegan a repercutir en el funcio-
namiento de las bombas a largo plazo.
El comportamiento de conexión de la bomba podría mejorarse si se
utilizaran caudalímetros con una frecuencia de pulsaciones superior,
por ejemplo, un impulso por cada 0,01 litros. Los caudalímetros gran-

335
10. Control de la instalación solar

des, provistos del denominado contacto «reed», que se utilizan para el
control descrito tienen una frecuencia de 0,5 a 2 impulsos por segundo
al circular el caudal nominal. A un caudal nominal de, por ejemplo,
3600 litros por hora, un impulso por litro corresponde a una frecuencia
de impulsos de 1 Hz. Los caudalímetros según las especificaciones de
la organización NAMUR alcanzan valores de entre 50 y 100 impulsos
por segundo. Con su utilización, los intervalos de conexión se redu-
cirían a unos 10 milisegundos. Debido a la inercia de la columna de
agua, la bomba seguiría girando durante estos cortos intervalos de
desconexión, incluso a un caudal muy reducido, a no ser que se detenga
por completo, en caso de una paralización de la circulación de agua fría.
Un requisito importante exigible a un caudalímetro es que no se pro-
duzcan impulsos erróneos en caso de que oscile la columna de agua, lo
cual puede ocurrir en casi todas las redes de distribución de agua sani-
taria. Los caudalímetros de alta resolución son muy sensibles a estas
oscilaciones, ya que con sólo una revolución del rodete se produce un
impulso.
Otra dificultad digna de mencionar es que no se conoce con exactitud
la curva característica del circuito de descarga del acumulador de iner-
cia, ya que pequeñas diferencias en el montaje pueden llevar a desvia-
ciones de la pérdida de carga en comparación con los valores
calculados. Por lo tanto, puede resultar difícil ajustar el control de la
bomba de descarga a los impulsos del caudalímetro en la tubería de
agua fría. En la práctica habría que instalar otro caudalímetro en el cir-
cuito de descarga para lograr la calibración correcta del control, pero
esto significaría que la configuración sería la misma que la de dos cau-
dalímetros, como ya se explicó anteriormente.
Un calibrado en base a las temperaturas medidas mediante termóme-
tros colocados en todas las entradas y salidas del intercambiador de
calor tampoco es una solución adecuada, debido a la inercia de esta
medición.
Otro problema respecto al acoplamiento de la instalación solar con el
sistema de agua caliente convencional consiste en el dimensionado
del intercambiador de calor de descarga (véase el apartado 9.3.2). El
consumo de agua caliente puede oscilar entre cero y varios metros cú-
bicos por hora. El intercambiador de calor tiene que cumplir al mismo
tiempo los siguientes requisitos: buena transferencia de calor, incluso
a caudales reducidos (en régimen turbulento}, y pérdida de carga
aceptable incluso con caudales elevados. Una pérdida de carga de-
masiado alta puede llevar a una paralización del suministro del agua
caliente en el edificio. En caso de que las fluctuaciones del consumo
sean muy fuertes, o en situaciones en que se esperan puntas de con-
sumo muy acusadas, se recomienda recurrir a la configuración con
acumulador de precalentamiento solar.

336
10.3 Métodos básicos del control de descarga del acumulador solar

Más conocimientos con respecto al control de descarga del acumula-
dor de inercia mediante calentamiento instantáneo se esperan de los
trabajos de investigación del programa alemán «Solarthermie 2000».

10.3.2 Instalaciones solares de apoyo a la calefacción
Las aplicaciones de las instalaciones solares, tanto para obtención de
A.C.S. como para el apoyo a la calefacción son tan diversas y numero-
sas que se sobrepasaría el alcance de este libro si se efectuara una es-
pecificación completa de todas las variantes de descarga del
acumulador de inercia . No obstante, se pueden hacer algunas obser-
vaciones fundamentales:
De manera semejante al proceso de carga del acumulador, el proceso
de descarga ha de optimizarse con respecto a la exergía. Esto equivale
a decir que se recomienda extraer el agua del acumulador de inercia
del estrato térmico en donde la temperatura se aproxima, o es algo su-
perior, a la temperatura necesaria para el consumo. De este modo, la
temperatura máxima posible del estrato superior permanece relativa-
mente inalterada, con el fin de disponer de su uso con posterioridad.
Tanto el retorno del acumulador de A.C.S., mientras éste se mantenga
separado y no se incorpore en el acumulador de inercia como el de la
red de calefacción, deberían entrar en el acumulador de inercia a tra-
vés de dispositivos de estratificación separados. Si ambas tuberías de
retorno se conectan antes de entrar en él, se originaría una reducción
innecesaria del nivel de temperatura, ya que ambos flujos no suelen
presentar el mismo rango de temperatura . A consecuencia de esto, se
producirían niveles térmicos menos aprovechables.
La introducción estratificada de los retornos en el acumulador de iner-
cia es importante para que la parte inferior del acumulador se pueda
mantener lo más fría posible, aun cuando las temperaturas de retorno
del consumo sean temporalmente elevadas. El método de alimenta-
ción para favorecer la estratificación desempeña, en este contexto, un
papel secundario (véase el apartado 8.4.1).

337
10. Control de la instalación solar

10.4 Evaluación de los controles de los sistemas viejos
En las instalaciones solares estudiadas surgieron frecuentemente difi-
cultades con los controles, por lo que se puede afirmar que el sistema
de control constituye una posible fuente de problemas en una instala-
ción solar. Cabe observar la importancia de uno de los requisitos para
el funcionamiento adecuado y efectivo de una instalación solar, y éste
es que el personal de operación y mantenimiento debe ser capaz de
entender el uso y funcionamiento de los controles, con el fin de evitar
o detectar cualquier anomalía.
Muchas de las instalaciones, además de poseer documentación escasa,
presentaban grados de complejidad tan altos que las causas de mal
funcionamiento no se pudieron identificar. Simplemente podían califi-
carse como «deficiencias del control ». En otros casos, el sistema pare-
cía seguir funcionando a pesar de que existían errores de importancia
en el control, por ejemplo, sensores defectuosos o mal colocados,
válvulas que se abrían cuando se suponían cerradas, así como un ajuste
deficiente. Por lo general, el personal de operación y mantenimiento
no fue capaz de localizar estos fallos, además de que muchas veces el
agua, a pesar de todo, llegaba a calentarse. Por otro lado, los controles
no solían ser estándar como los que existen en la actualidad, sino que
con frecuencia se diseñaban para las instalaciones solares de forma
específica. Esto llevaba, a menudo, a controles de «caja negra» con
parámetros de ajuste poco claros, como por ejemplo, potenciómetros
sin escala marcada.
Debido al rápido desarrollo tecnológico del equipo de control electró-
nico, se intentó en pocas ocasiones su reparación durante los 15 años
de servicio. Generalmente se optaba por reemplazarlo, aun cuando se
tratara de averías de poca importancia . Por ese motivo, en este análisis
no se pudo evaluar el envejecimiento real de los sensores y componen-
tes electrónicos. De todos modos, ninguno de los posibles resultados
habría sido de interés para la actual tecnología, mucho más novedosa.
Las experiencias obtenidas con los sistemas de control de las instala-
ciones antiguas confirmaron, de nuevo, la necesidad de una descripción
técnica precisa, así como de una documentación de los componentes
del control. A pesar de todo, se pudo constatar que, incluso en la ac-
tualidad, no todos los fabricantes de las instalaciones solares descri-
ben sus productos con la suficiente precisión ni de forma detallada.
Hubo casos en que los manuales no venían con informaciones claras
sobre el funcionamiento del control, por lo que se estaba obligado a
consultar directamente con el fabricante .
En otras investigaciones se demostró que es más fácil entender y operar
los sistemas de control cuando la configuración de la instalación, y por
lo tanto, las funciones del propio control, se mantienen a un nivel lo
más sencillo posible. Entre las instalaciones analizadas, hubo diez con

338

J
10.4 Evaluación de los controles de los sistemas viejos

DDC (controles digitales directos). Sólo en dos de los casos, los operarios
lograron comprender la lógica del control, dado que ya tenían experien-
cia con ese tipo de sistemas. En otros casos, ni el titular ni los operarios
habían sido capaces de adaptar los sistemas de control a las condicio-
nes de trabajo reales cuando éstas diferían ligeramente de las especi-
ficaciones previstas en un principio.
Para concluir, se identificaron los problemas que pueden surgir en la
práctica en los sistemas provistos de controles de descarga basados
únicamente en diferencias de temperaturas, junto con un conexionado
en paralelo no regulado de los acumuladores de inercia . Los resulta-
dos, como se muestra en la figura 10.9, se refieren a un sistema con
dos acumuladores de inercia conectados en paralelo y un control de
descarga de calentamiento instantáneo de agua sanitaria (figura
10.6). La bomba de descarga se reguló con el fin de alcanzar una tem-
peratura del A.C.S. 5 K inferior a la temperatura en el nivel superior de
uno de los dos acumuladores de inercia (véase también 10.3.1).
En la parte inferior de la figura 10.9 se muestran el caudal de agua fría
y el de descarga. Se puede ver fácilmente que el control logró cumplir
su tarea de forma medianamente aceptable hasta alrededor de las
12:30 h. No obstante, la bomba funcionó entre las 12:30 h y las 16:00 h
a plena carga, aunque se suponía que debería funcionar con una poten-
cia reducida. La razón es muy sencilla: a partir de las 12:00 h, debido a
la falta de un equilibrado hidráulico de los dos acumuladores conecta-
dos en paralelo, la temperatura disminuyó en la parte superior del
acumulador de inercia 2, mientras que la del acumulador 1 seguía
siendo elevada . En esta instalación la bomba se regulaba en función
del sensor de control colocado en el acumulador 1. Sin embargo, como
la temperatura en el acumulador de inercia 2 se redujo mucho más
rápidamente que en el 1, el agua que entró en el intercambiador de
calor (una mezcla de los dos acumuladores) se mantuvo en un valor
inferior al de la temperatura medida en la parte superior del acumula-
dor 1 hasta casi las 16:00 h. Por lo tanto, el caudal de la bomba siguió
siendo demasiado elevado para que el agua sanitaria precalentada al-
canzara una temperatura 5 K inferior a la medida por el sensor l. A pe-
sar de que la bomba funcionara a toda velocidad, incluso durante
momentos de bajo consumo, no fue posible alcanzar la temperatura
objetivo en el lado del A.C.S., ya que la temperatura en la entrada del
lado del acumulador era demasiada reducida . El caudal de descarga
elevado, en combinación con el consumo reducido de agua caliente,
aumentó significativamente la temperatura de retorno hacia los acu-
muladores de inercia. En consecuencia, las partes inferiores de los acu-
muladores se calentaron considerablemente, efectuándose este
calentamiento de un modo desigual, dado que el conexionado de los
dos acumuladores de inercia no presentaba un equilibrio hidráulico.

339
10. Control de la instalación solar

65
- -------
1
.,--- Sensor de control en acumulador 1
55

~ 45

:::>
~ 35
(lJ
o.
E
~ 25

Acumulador 1 Acumulador 2 Temperatura objetivo
superior superior de precalentamiento
Impulsión de Retorno a del agua sanitaria
acumuladores acumuladores Agua fría

5
4
3

"'"'
2
:::>
u"' 1
o JL--------~-==-..:.-~~""""!...<'l:~'---!!Q...:....J...L!....'.....!.-'--~~
11 12 13 14 15 16 17 18 19
Hora
Caudal de descarga - - Caudal de agua fría

Figura 10.9 Temperaturas y caudales en un intercambiador de calor de descarga de un
sistema con dos acumuladores de inercia conectados en paralelo.

En este sistema la bomba del circuito primario arranca siempre dema-
siado tarde, porque la temperatura en la parte inferior del acumulador
de inercia 1, en el que se colocó el sensor de temperaturas de control
de carga, es superior a la del acumulador de inercia 2. Además, la des-
carga empieza a menudo demasiado pronto, ya que la temperatura en
la parte superior del acumulador 1, donde se encontró el sensor de
temperaturas de control de descarga, era más elevada que en el acu-
mulador 2. Las diferencias de temperaturas en ambos acumuladores,
junto con la defectuosa estrategia de control, llevaron a deficiencias
graves en el control de la bomba de descarga, así como a tempera-
turas innecesariamente altas en las partes inferiores de los acumula-
dores de inercia.

340
10.5 Recomendaciones para la práctica

10.5 Recomendaciones para la práctica

10.5.1 Control solar y técnicas de control de procesos
En el mercado actual la oferta de componentes de control de buena
calidad es amplia y está conforme con los requisitos exigidos por una
instalación solar. Sin embargo, aún queda por perfeccionar el control
de descarga de calentamiento instantáneo, habiendo ya una gran varie-
dad de desarrollos en relación con esto. El control de la bomba de des-
carga en dependencia del caudal de agua fría por medio de impulsos
de un caudalímetro constituye un buen punto de partida. Los contro-
les de descarga que funcionan únicamente con sensores de tempera-
turas aún no funcionan satisfactoriamente para la configuración con
calentamiento instantáneo.
Los costes de los controles oscilan entre varios centenares y algunos
millares de euros, según el tamaño de la instalación . En estos costes se
incluye, en la mayoría de las veces, la monitorización de la instalación
solar.
Entre las características principales del control cabe mencionar las si-
guientes :
• Operatividad sencilla, además de una buena documentación de
las funciones del control.
• Conformidad con las normas locales, por ejemplo, certificado CE,
al igual que compatibilidad electromagnética.
• Pantalla iluminada, a fin de visualizar las temperaturas en el cap-
tador, el acumulador y en las tuberías de impulsión y de retorno
del circuito primario, el estado de la bomba y de las válvulas, así
como un registro de las horas de servicio.
• Revisión del funcionamiento. El estudio sobre las revisiones
que deben realizarse en las instalaciones solares aún no está
concluido.
Opciones razonables :
Una opción razonable es la integración de un contador de
energía en el circuito primario. Éste puede servir de control del
funcionamiento, aunque sólo en combinación con otros valores
de medición, por ejemplo, la irradiación en el campo de captado-
res, el consumo de agua caliente, etc.
La aplicación de las técnicas de control de procesos acarrea con fre-
cuencia mayores costes y problemas con respecto a su adecuación, razón
por la cual se justifica raras veces su empleo exclusivo para la regula-
ción de las instalaciones solares. Sólo en caso de que en un edificio ya
exista un sistema de control de procesos y que se disponga de perso-
nal competente, se puede recomendar integrar los controles de la ins -
talación solar en dicho sistema. No obstante, esto requiere que el

341
10. Control de la instalación solar

programador del sistema de control de procesos deba ser capaz de en-
tender completamente las peculiaridades de la tecnología solar ya
que, de lo contrario, se podría producir una programación incorrecta,
como se observó en las instalaciones evaluadas.

10.5.2 Sensores de temperatura

Designación KTY
Se trata de sensores de uso generalizado que constan de elementos
semiconductores cuya resistencia eléctrica aumenta de manera direc-
tamente proporcional a la temperatura . Este comportamiento se de-
nomina PTC (Coeficiente de Temperatura Positivo).
Los sensores KTY son capaces de resistir temperaturas de trabajo de
hasta 150 ºC. En el margen de medida relevante para las instalaciones
solares, su valor de precisión absoluto es de ±1,5 K, o sea, que el error
absoluto resultante de una medición de diferencia de temperaturas
podría ser de 3 K en el peor de los casos, si los errores de ambos senso-
res tienen signos algebraicos opuestos. Por consiguiente, este tipo de
sensor no es adecuado para aplicaciones en las que se hace esencial la
existencia de ligeras diferencias de temperaturas. Sin embargo, pue-
den emplearse para limitar la temperatura, siempre y cuando la pre-
cisión de la medida no desempeñe un papel importante. El sensor se
conecta al control a través de un cable de dos hilos. En algunos contro-
les digitales pueden presentarse perturbaciones si los cables de medi-
ción se colocan junto a otros cables de alto voltaje.
Los sensores KTY se pueden dañar a causa de temperaturas elevadas que
se pueden presentar durante un período de estancamiento prolongado
del campo de captadores. No son apropiados para realizar mediciones
en los captadores de tubos de vacío sin limitación de temperaturas.

Sensores de resistencia de platino Pt 100, Pt 500 y Pt 1000
Este tipo de sensores están basados en la variación que experimenta
la resistencia eléctrica de un alambre metálico. Los modelos de platino
(Pt) poseen un comportamiento de PTC. Estos sensores están hechos
de alambres de este metal y son adecuados para regímenes de tempe-
raturas entre -200 ºC y 850 ºC. El número que se pone después de la
abreviatura indica la resistencia en ohmios a una temperatura de O ºC.
Según la temperatura de trabajo y la precisión de la medida, se dis-
tingue entre los tipos de calidad Ay B. La calidad A se aplica a medicio-
nes muy precisas, generalmente utilizando los denominados sensores
por pares (de dos en dos), los cuales se someten a una calibración con-
junta y son muy precisos en las mediciones de las cantidades de calor,
puesto que ambos sensores tienen un comportamiento parecido en
todo su margen de medida. Para el control de las instalaciones solares

342

J
10.5 Recomendaciones para la práctica

se utiliza por lo general el tipo de calidad B, cuyo valor de precisión se
sitúa en± (0,3+0,005 t¡ K (siendo Tia temperatura medida en Kelvin).
Debido a la alta resistencia térmica del platino, estos sensores pueden
emplearse también en captadores con temperaturas de estancamiento
muy elevadas.
Los sensores utilizados para el control de las instalaciones solares se
suelen conectar con un cable de dos hilos. Sólo las mediciones de alta
precisión se llevan a cabo utilizando cables de cuatro hilos, a fin de evi-
tar errores que pueden surgir de la resistencia del cable.

Vaina del sensor y cables de conexión
La función de la vaina del sensor consiste en dar una protección al ele-
mento sensor contra posibles daños y los efectos de la intemperie, razón
por la cual dichas vainas han de ser resistentes a altas temperaturas y
a la corrosión, así como al agua. Materiales adecuados son el latón re-
vestido de estaño y el acero inoxidable. Las vainas se suelen imper-
meabilizar mediante plásticos y se sellan en una unión con el cable
bajo presión. La calidad de este sellado desempeña un papel decisivo
para la durabilidad del sensor. En el caso de que entre humedad en
una de las vainas debido a la mala calidad del sellado, o si el sensor in-
corporado se daña a causa de temperaturas elevadas, pueden produ-
cirse señales de temperaturas incorrectas, o incluso cortocircuitos, en
el sensor.
Como cables de conexión de los sensores se suelen emplear cables de
PVC o de silicona . Para temperaturas elevadas también se podrán usar
cables de PTFE (teflón}. Los cables de PVC no son adecuados para los
sensores de temperaturas en el campo de captadores. Además, sólo
deberían usarse cuando no estén prohibidos legalmente por motivos
medioambientales. La opción más segura y más duradera son los cables
de silicona con recubrimiento de teflón, que pueden llegar a resistir
temperaturas de hasta 230 ºC.
Con el fin de evitar daños en los cables o en los sensores del captador
ca usados por el picoteo de pájaros o por radiación ultravioleta, se sue-
len emplear, además, tubos protectores de plástico o de metal resis-
tentes a la intemperie para aplicaciones en el exterior.
El empleo de sensores inadecuados puede provocar perturbaciones en
el funcionamiento del sistema, e incluso, llevar a una paralización del
mismo. El sobrecoste por el hecho de instalar sensores de alta calidad,
provistos de cables y vainas apropiadas, es más bien bajo si se compara
con los costes de reparación en caso de graves defectos en el sistema,
por lo que no es razonable renunciar a usarlos.

343
10. Control de la in stalación solar

Sensores en vainas de inmersión y vainas de contacto
Los sensores en los acumuladores y las tuberías se pueden instalar
tanto con vainas de inmersión como sin ellas. El tiempo de reacción de
un sensor de temperaturas colocado directamente en el fluido suele
ser más corto que si se coloca en una vaina de inmersión, debido a la
masa térmica relativamente alta de ésta . Sin embargo, un sensor defec-
tuoso en una vaina de inmersión presenta la gran ventaja de poderse
reemplazar sin la necesidad de efectuar el vaciado completo de la tu-
bería o del acumulador.
Los sensores sumergidos en el fluido presentan el método de medición
más preciso con tal de que el sensor se instale correctamente, o sea,
cuando el fluido circula hacia el mismo o éste llega hasta la mitad del
tubo. En caso de que se utilicen vainas de inmersión, se aconseja apli -
car una pasta conductora de calor a fin de posibilitar una buena trans-
ferencia térmica entre la vaina y el sensor.
En la tecnología solar se suelen emplear con frecuencia los denomina-
dos sensores de contacto para determinar la temperatura de un fluido
en las tuberías o en los acumuladores. La exactitud de las medidas de-
pende de si la forma del sensor coincide con el área de contacto, si se
aplicó la pasta conductora de calor, si el sensor quedó bien asegurado
en la superficie de contacto (por ejemplo, mediante una cinta de suje-
ción metálica) y de si se efectuó un buen aislamiento térmico del mismo
hacia el ambiente.
Las vainas de inmersión, o el propio recubrimiento del sensor en caso
de que se utilice sin vaina , deben estar hechos de materiales resisten-
tes a la corrosión , por ejemplo, latón o acero inoxidable.
Sólo después de que se hayan cumplido todas las condiciones anterio-
res se logrará medir con precisión la temperatura del fluido dentro de
las tuberías y los acumuladores. En caso de flujo laminar en las
t uberías, un sensor fijado a la superficie de la tubería mide sólo la tem-
peratura del fluido que circula a lo largo de la pared, pero no la tempe-
ratura representativa de toda la sección transversal. Un sensor de
contacto instalado correctamente ofrece exactitud suficiente para la
medición de una sola temperatura (aproximadamente de ±0,5 ºC). No
obstante, no se recomienda su uso para medir pequeñas diferencias
de temperatura s mediante dos sensores independientes. En ese caso
sería mejor emplear sensores de pares de inmersión .

10.5.3 Instalación de los sensores
En vista de que se suelen cometer frecuentemente errores al instalar los
sensores de control , se deben dar algunas advertencias para evitarlo:
Si un sensor de control asume la medición de las condiciones de trabajo
reales, deberá colocarse en una posición en la que siempre estén pre-
sentes dichas condiciones.

344
10.5 Recomendaciones para la práctica

En la figura 10.10 se muestra un ejemplo de una válvula de tres vías
controlada por una diferencia de temperaturas. En esa misma figura
se indican , además, tanto la única posición correcta, como varias posi-
ciones incorrectas del sensor T1 . La única posición correcta se halla
delante de la válvula de tres vías, ya que sólo allí se mide adecua-
damente la temperatura de entrada en el acumulador, independiente-
mente de la posición de la válvula.

Al sistem a
co nve ncional

Figura 10.10 Posiciones correctas e incorrectas para el sensor de control T1 (para la
medición de la diferen cia de temperaturas entre T1 y T2, a fin de efectuar la conmutación
de la válvula).

Como se puede observar en la figura 10.11, el sensor de temperaturas
para el campo de captadores ha de estar siempre en contacto térmico
con la parte más caliente del campo solar, la cual se halla por lo regu-
lar en la salida del último captador de una fila . Cuando un campo de
captadores se calienta, todos los captadores presentan la misma tem-
peratura . Si se pone en marcha la bomba de circulación, el lado de im-
pulsión puede llegar a alcanzar hasta una temperatura de 35 ºC
superior a la temperatura de retorno.
En el caso de que el sensor de temperaturas se colocara en el retorno,
la bomba empezaría a funcionar más o menos al mismo tiempo. Sin
embargo, al arrancar llegaría agua fría al sensor, haciendo que la bomba
se vuelva a detener. En el peor de los casos, cuando la temperatura del
acumulador es relativamente alta, el funcionamiento intermitente de
la bomba puede ocasionar la evaporación parcial en las partes más ca-
lientes del campo de captadores, incluso durante la fase de arranque
del circuito primario.
Siempre que sea posible, el sensor de temperaturas del captador ha de
colocarse en el medio de la tubería de impulsión, ya que esta posición
es representativa para toda la sección transversal del fluido de trabajo.
Dado que en la práctica hay que efectuar la medición en cualquier tipo
de instalación, sería razonable exigir a los fabricantes de captadores
que produzcan los denominados «captadores de control», los cuales

345
10. Control de la instalación solar

ya vienen con un sensor de control integrado en la tubería de salida.
Los sensores de contacto mal instalados pueden inducir a errores de
±10 K con elevadas temperaturas en el absorbedor, al estar expuestos
en parte al aire circundante al captador, más frío que éste, y por consi-
guiente, no miden propiamente la temperatura del fluido de trabajo,
sino una temperatura intermedia entre la de éste y la del aire.

Figura 10.11 Colocación de sensores de temperaturas en el campo de captadores.

Los sensores de temperaturas en forma de cilindro colocados en las super-
ficies de las tuberías o de los absorbedores planos tienen siempre un
área de contacto muy pequeña y, por lo tanto, las señales resultantes
son poco fiables y no muy útiles. Los sensores, introducidos en la salida
del captador a través de una unión en T, sólo miden correctamente una
temperatura representativa si se prolongan hasta el interior del capta-
dor y si el aislamiento térmico de la unión en T se llevó a cabo como es
debido. Con los sensores relativamente cortos colocados en las uniones
en T no aisladas (figura 10.12) se obtienen resultados de temperaturas
demasiado bajos, lo que conduce a un arranque demorado de la bomba
de circulación del circuito primario, sobre todo en tiempo frío.

Figura 10.12 Sensor demasiado corto y mal instalado en una unión
en Ten la salida de un captador.

346
11.l Valores característicos en función de la localización, el diseño y los componentes

11.Valores característicos de diferentes
tipos de sistemas solares térmicos

En este capítulo se resumen los resultados de operación de los diferen-
tes tipos de sistemas solares térmicos descritos en los apartados 3.4,
3.5 y 3.6, así como los valores característicos resultantes (carga de con-
sumo específica, rendimiento, fracción solar, costes del calor solar
etc.). Estos valores característicos se han definido en el apartado 3.2.
La mayoría de los resultados se obtuvieron en los programas de moni-
torización y de investigación efectuados en Alemania. En parte, las
evaluaciones expuestas a continuación también se basan en análisis
realizados por medio de programas de simulación.
Sin embargo, el comportamiento de una instalación solar depende en
gran parte de las condiciones de funcionamiento específicas. Tras
comparar los mencionados valores característicos típicos con los valo-
res de un sistema específico, se han de tener en cuenta las diversas
particularidades en las condiciones de operación.
A lo largo del capítulo se volverán a tratar brevemente, tanto el com-
portamiento en cuanto a su funcionamiento, como la durabilidad a
largo plazo y las insuficiencias de algunos componentes de un sistema
solar térmico. Se recomienda revisar también las descripciones más
detalladas expuestas en los capítulos anteriores.

11.l Valores característicos en función de la
localización, el diseño y los componentes
Los valores característicos como el rendimiento del sistema y la frac-
ción solar dependen de:
• La localización del sistema (temperaturas medias y radiación solar).
• Las condiciones climáticas locales a lo largo del año
correspondiente.
• La inclinación y orientación del campo de captadores (ángulos de
inclinación y de azimut).
• La calidad de los componentes (captadores, acumulador, etc.).
• El diseño (dimensionado de los componentes en función del perfil
de consumo a lo largo del año y su homogeneidad a lo largo de la
semana).
• El consumo y las condiciones reales relacionadas con el mismo a lo
largo del año en cuestión, ta les como la cantidad, perfi 1serna nal y
anua 1, niveles de temperaturas (temperaturas de retorno, etc.),
entre otros.

347
11. Valores característicos de diferentes tipos de sistemas solares t é rmico s

11.1.1 Localización del sistema
La irradiación anual en un determinado lugar del planeta suele variar
entre unos 800 kWh y 2300 kWh por metro cuadrado de superficie ho-
rizontal (figura 1.7). Además, la temperatura ambiente, así como la
temperatura del agua fría de red, desempeñan un papel importante
para el diseño y el cálculo de los aportes solares de las instalaciones.
Por lo general, entre instalaciones solares comparables (por ejemplo,
calentamiento de agua sanitaria en una casa unifamiliar), las situadas
en la región del Mediterráneo suelen lograr fracciones solares mayores
que las localizadas en el norte de Europa . Para las instalaciones media-
nas y grandes es de suma importancia la realización detallada de los cál-
culos y simulaciones a fin de conseguir el dimensionado adecuado. En el
caso de sistemas pequeños de A.C.S. se puede hacer uso de valores de
diseño basados en la experiencia y válidos para la zona correspondiente.
En la tabla 11.1 se indican la fracción solar, el rendimiento medio anual
y el aporte de energía solar anual que se obtendrían con la misma ins -
talación y el mismo perfil de consumo en diferentes localizaciones.
Estos valores se calcularon con un programa de simulación (T*SOL). Las
cifras son válidas para una instalación de A.C.S. con un área de capta-
ción de cuatro metros cuadrados y un consumo diario de agua caliente
de 200 litros a una temperatura de 45 ·e y con un acumulador de 300
litros. El diseño se concibió para las regiones de latitud media, por lo
que, en sitios con mayor irradiación anual, el área de captación resul-
taría sobredimensionada con respecto al consumo referido. En ese sen-
tido, los datos no se deben interpretar como una recomendación para
el diseño, sino que se deben tomar, más bien, como ejemplo para ilus-
trar la correlación entre la fracción solar y el rendimiento medio anual
bajo diferentes condiciones de radiación solar.
La fracción solar varía en función de la radiación solar local entre el
45 % y el 100 %. Sin embargo, a medida que las temperaturas de trabajo
aumentan , como consecuencia del incremento de la fracción solar, au-
mentan igualmente las pérdidas térmicas. No obstante, el aporte solar
anual máximo de los ejemplos es 2,5 veces superior al valor mínimo.
Por otro lado, el rendimiento medio anual, con valores de entre el 33 %
y el 38 %, depende menos de la localización. Inicialmente, el rendimiento
aumenta ligeramente al aumentar el nivel de radiación solar, pero
vuelve a disminuir cuando este último alcanza valores muy elevados,
ya que en, este caso, la energía solar disponible sobrepasa la demanda
de energía, lo que lleva a períodos de estancamiento frecuentes y
prolongados.

348
11.1 Valores característicos en función de la localización, el diseño y los componentes

Localización

Stockholm, Suecia

Berlín, Alemania

Metz, Francia
.-
4S ,8

47,8

49,7
. ,
-. :.-
31,6

33,8

33,8
. ,
.
Aporte solar anual
suministrado por el circuito
primario (MWh/año)

1,7

1,8

1,9

Paris, Francia S2,7 34,8 2,0

Friburgo, Alemania S3 ,7 34,7 2,1

VancouverBC, Canadá S7,8 33,S 2,2

Bolzano, Italia 61,2 3S,8 2,4

lstanbul, Turquía 70,0 3S,8 2,8

Madrid, España 72,6 3S,8 3,0

Ankara , Turquía 73,8 33,9 3,1

Roma, Itali a 7S ,9 36,1 3,2

Palma de Mallorca, España 77,3 36,8 3,2

Toulon , Francia 78 ,2 36,1 3,3

Messina, Italia 78,8 37,S 3,3

Almeria , España 82,8 37,8 3,S

Aciana, Turquía 8S,3 36,7 3,7

Tamanrasset, Argelia 99,1 36,6 4,S

Tabla 11.l Fracción solar, rendimiento medio anual y aporte de energía solar de una
instalación de cuatro metros cuadrados, acumulador de 300 /y un consumo diario de
agua caliente de 200 !/día (45 ºC) en diferentes lugares (simulación con T'SOL}.

11.1.2 Variaciones anuales en las condiciones climáticas
Las desviaciones anuales de la radiación solar y de la temperatura am-
biente en un lugar determinado se suelen mantener en un valor inferior
al 10 % de los valores medios respectivos a largo plazo. Por lo tanto, es
probable que el aporte solar anual, el rendimiento medio anual y la
fracción solar puedan diferir en un ±10 % del promedio en un año con-
creto, debido a las condiciones climáticas, y raras veces se observan
desviaciones mayores. Se evitarían posibles decepciones manteniendo
al titular de la instalación informado de antemano sobre esta cues-
tión . Esto es especialmente importante cuando se ha garantizado un
aporte solar mínimo del sistema que luego se determina en la realidad
mediante mediciones.

11.1.3 Inclinación y orientación del campo de captadores
La inclinación del campo de captadores se establece por medio del án-
gulo de inclinación con respecto a la horizontal, y la orientación mediante
el ángulo de azimut, o sea, desviación respecto del sur en dirección
este u oeste. Ambos ángulos afectan a la radiación solar incidente en
los captadores y, por lo tanto, también al aporte de energía útil, al ren-
dimiento medio anual y a la fracción solar.

349
11. Valores caracterí sticos de diferentes tipo s de sistem as solare s t érmicos

Las particularidades de las cargas, es decir, la aplicación en sí misma,
afectan igualmente a estos valores característicos. Por ejemplo, el ren-
dimiento medio anual de un sistema destinado al apoyo a la calefac-
ción puede resultar mayor si los captadores se instalan más inclinados
con respecto a la horizontal.
El ángulo de inclinación óptimo depende igualmente de la latitud.
Además, existe una correlación entre el mismo y el ángulo de azimut.
Como regla general, se logra optimizar la captación si se reduce el án-
gulo de inclinación en la medida que aumenta el de azimut. En la figura
11.1 se demuestra esta interdependencia para el caso de un campo de
captadores localizado a aproximadamente 42 ° de latitud norte. La
máxima irradiación anual se logra con una orientación hacia el Sur y
un ángulo de inclinación de unos 30 °. No obstante, con una orienta-
ción hacia el sureste o suroeste y con un ángulo de inclinación entre
10° y 45°, se obtiene una disminución de la irradiación solar anual de
sólo el 5 % o menos. Incluso en sistemas orientados hacia el este o el
oeste, se obtiene un porcentaje aproximado de un 15 % inferior al va-
lor óptimo cuando el ángulo de inclinación es relativamente reducido
(30 ° o menos).

90º

70º

.§ so·-
·c;
ro
e
u
e
- 30º

10º-

90 70 50 30 10 -10 -30 -50 -70 -90
Oest e Sur Est e
Án gulo de azimut

Figura 11 .1 Irradiación solar anual (% del valor máximo) incidente en el plano del campo de
captadores, en función de la orientación e inclinación (localizado en la latitud 42 º Norte).

Sin embargo, con fines de dimensionar la superficie de captación o de-
terminar el aporte solar anual de una instalación (por ejemplo, a partir
de la irradiación anual, suponiendo un rendimiento medio anual de la
instalación}, la figura 11.1 sólo sirve para una estimación inicial, ya
que estos valores dependen en gran parte del diseño y del consumo,
así como de la calidad de los componentes del sistema . Sobre todo en

350

J
11.l Valores característicos en función de la localización, el diseño y los componentes

las instalaciones grandes y cuando se puede elegir entre diferentes án-
gulos de inclinación y azimut del campo de captadores (por ejemplo,
sobre cubiertas planas), se recomienda efectuar los cálculos mediante
el uso de programas de simulación .

11.1.4 Calidad de los componentes del sistema
La calidad y eficiencia de los componentes (sobre todo de los captado-
res) influyen, por supuesto, en el rendimiento del sistema. Sin embargo,
esto no conlleva a que en un sistema que disponga de componentes un
10 % más eficientes, se obtenga un aumento general en el rendimiento
del 10%, en comparación con una instalación de dimensionado idéntico
que conste de componentes de menos eficiencia. Si la comparación se
realiza manteniendo el área de la instalación, la ventaja teórica se
pierde en gran parte (tabla 11.2) porque el sistema llega antes al estado
de estancamiento.
La ventaja de emplear componentes más eficientes se observa con cla-
ridad reduciendo el tamaño del sistema de tal forma que se logre ob-
tener la misma fracción solar que la del sistema comparado (véase la
tabla 11.3). Esto se hace más evidente cuanto mayor es la fracción solar.
Incluso en climas soleados como Madrid o Sevilla, si se pretende obte-
ner fracciones solares tan altas como las establecidas por las Or-
denanzas Solares y el Código Técnico de la Edificación (hasta un 75 %),
el contar con captadores de calidad reduce considerablemente el área
requerida para el cumplimiento de la normativa. En cualquier caso y
como recomendación general, se han de observar ciertas normas de
calidad, como por ejemplo:
• El captador ha de poseer un valorri 0 grande (véase el apartado 5.1),
de tal manera que una gran parte de la radiación solar alcance el
absorbedor y se transforme en calor. Las pérdidas térmicas han de
mantenerse en un valor mínimo (coeficientes de pérdidas térmicas
reducidos y va lores elevados del rendimiento instantáneo, 11, con
valores de diferencias de temperaturas predominantes).
• El aislamiento térmico de las tu be rías y del acumulador se deben
efectuar con el debido cuidado para lograr que las pérdidas térmicas
se mantengan en un nivel reducido. No tiene sentido utilizar capta-
dores de alta calidad si, por otro lado, en otras partes del sistema se
disipa inútilmente la energía térmica captada.
• El proceso de estratificación del acumulador debe adaptarse a las
características del consumo. En caso de que se requiera un nivel de
temperaturas mínimo (por ejemplo, temperaturas de retorno de
una red de calefacción), no es práctico almacenar mucha energía en
un nivel de temperaturas inferior, puesto que nunca se podrá utilizar.
En este caso, el acumulador debe ser capaz de suministrar energía a
una temperatura mayor que la correspondiente al nivel mínimo.

351
11. Valores característicos de diferentes tipos de sistemas solares térmicos

Cuanto mayor sea la fracción solar prevista en el diseño de una ins-
talación, mayor será la influencia de los componentes elegidos, como
el tipo de captador y el acumulador, y mayor importancia tendrá la
realización de su dimensionado correcto para lograr un aporte solar
óptimo. En un sistema destinado al precalentamiento de agua sanitaria
puede ser suficiente emplear captadores y acumuladores sencillos. En
el caso de los sistemas de apoyo a la calefacción, sin embargo, es posible
lograr un aumento considerable de los aportes por metro cuadrado de
área de captación utilizando captadores planos de alta eficiencia o tu-
bos de vacío y acumuladores de carga estratificada, si todos los com-
ponentes se dimensionan adecuadamente.
En la tabla 11.2 se indica la influencia de diferentes valores caracterís-
ticos de los captadores en el rendimiento de un sistema de A.C.S. ubi-
cado en Alemania, en un lugar con una irradiación solar anual en el
campo de captadores de 1177 kWh/m 2 . Las dimensiones de todos los
componentes se mantuvieron constantes para fines de cálculos, salvo
la calidad del captador. Como ya se expuso, hay que hacer notar que
de este procedimiento se deduce, por lo general, una disminución del
rendimiento de los sistemas con captadores más eficaces, ya que al no
reducirse el tamaño de la superficie de captación se ocasionarán
estancamientos más frecuentes del sistema .

Carga de consumo específica
2
701/(m ·d) l 401/(m 2 · d) ¡ 2sl/(m 2 · d)

CP moderado

CP a 1 muy bien

CP 'YJ omuy bien

CP medio
76

76

84

80
• 4,0

2,6

4,0

3,3
Rendimiento medio anual del sistema

43,9

48,1

48,5

48,3
(%)

35,9

39,2

38,8

39,0
28,1

30,3

29,9

30,1

CP muy bien 84 2,6 53,0 41,7 31,6

CV sin reflector 84 1,3 61,7 47,4 34,8

Tabla 11.2 Rendimiento medio anual de sistemas de A.C.S. grandes provistos de captadores
de calidad diferente y tres cargas de consumo especificas distintas. Los valores se refieren a
1 m2 de área del absorbedor; a2 =0,015 W/(m 2 ·K2) para todos los captadores planos y
a2 = 0,01 W/(m 2 ·K2} para el captador de vacío. Los cálculos se efectuaron en un lugar de
Alemania con una irradiación solar anual en el campo de captadores de 1177 kWh/m 2 .

En comparación con un sistema provisto de un captador de calidad
media con una carga de consumo específica de 70 l/(m 2 ·día), el rendi-
miento medio anual de los sistemas de captadores «mediocres» suele
ser alrededor de un 9 % inferior, m ientras que en los sistemas de cap-
tadores planos de alta calidad y en el provisto de captadores de tubos
de vacío se experimentan aumentos aproximados del 10 % y del 28 %,
respectivamente.

352
11.1 Valores característicos en función de la localización, el diseño y los componentes

La operación de los mismos sistemas con una carga de consumo es-
pecífica reducida, por ejemplo, sólo 25 l/(m 2 ·día), lleva a mayores ex-
cedentes de energía en todos ellos, así como a una reducción de las
diferencias en el rendimiento medio anual, que en el caso del sistema
«mediocre» es un 6 % menor que en el de calidad media, mientras que
en los sistemas con captadores planos de alta calidad y con captadores
de tubos de vacío se logra un aumento del 5 % y del 15 %, respectiva-
mente. La ventaja de los sistemas de alta calidad se pierde si no se
efectúa ninguna adaptación con el fin de almacenar los excedentes de
energía o de reducir el tamaño del sistema.
En la tabla 11.2 se aprecia que no es conveniente, en los sistemas con
carga de consumo específica reducida, reemplazar los captadores de
calidad inferior por otros de rendimiento superior con el objetivo de
aumentar así el aporte solar. Para lograr este fin, una solución es adap-
tar todo el sistema (volumen de acumulación, intercambiadores de ca-
lor, etc.), y la otra solución, que normalmente se prefiere, es la
reducción del tamaño del sistema en relación con el mayor rendimien-
to del captador. Esto no conduce necesariamente a un aumento adi-
cional de energía útil, sino a una reducción de costes, o bien, a un leve
encarecimiento, según los costes adicionales de los componentes más
eficientes.
De igual forma se puede ver que con sólo un buen valor característico
del captador no se asegura un buen rendimiento del sistema. Así, el
efecto de un 1lo favorable puede anularse mediante un valor insu-
ficiente de a 1 , o viceversa. Ambos valores característicos han de poseer
una calidad semejante.
Si se analiza correctamente con qué elección y dimensionado de com-
po