Universidad Católica Lumen Gentium

Licenciatura en Teología en línea
Historia de la Iglesia en la Edad Antigua
Prof. Francisco Galicia

Alumna: Velázquez Richards Karla Cecilia Leonor
Examen
La gran persecución

En el siglo III el cristianismo ya estaba consolidado, por lo que pudo asentarse firmemente
entre ciertos núcleos romanos aun a pesar de las persecuciones, con la salvaguarda que
ofrecían los apologetas. En el siglo IV, el cristianismo ya contaba con un gran número de
adeptos y, aunque continuaba siendo una minoría, había logrado afianzar sus bases
religiosas y doctrinales que le permitían prevalecer frente a otras religiones y ante los
ataques intelectuales del paganismo.

Fue precisamente a principios del siglo IV se llevó a cabo la última persecución del Estado
romano contra los cristianos, en tiempos de Diocleciano, aun cuando, en el siglo III se
había conseguido un periodo de paz que, pese a los beneficios que sin duda significó para
ellos, no estaba fundamentado en ningún código legislativo, lo cual significaba que los
cristianos no tenían garantizada la tolerancia por parte ni del Estado ni de los paganos.

Diocleciano, al llegar al poder, tenía en mente la restauración del Estado romano en todas
sus dimensiones: recuperar los antiguos valores que llevaron a Roma al esplendor. Y si bien
al principio de su mandato fue tolerante, posteriormente, al encontrarse de frente con el
obstáculo que significaba la nueva fe para la restauración de Roma, comenzó la que sería la
más cruenta persecución contra los cristianos: el emperador que ya había conseguido
asegurar las fronteras del imperio, que había logrado la estabilidad económica de Roma y
cuyo mandato parecía apuntar en la dirección correcta, ahora, como parte de su
restauración, debía también eliminar el cristianismo por cuanto atentaba contra la antigua
religión.

quien la posiciona como religión oficial del imperio romano. torturas. por no ser alentadas por el Estado. Estas persecuciones encarnizadas contra los cristianos se prolongaron a lo largo del imperio de Diocleciano. esclavitud. se puede percibir que Diocleciano no quería sólo el exterminio de la fe. pues éstos. no serían partícipes de un culto pagano. azotes. primero.De este modo. después la persecución se generalizó a todo aquel que fuera cristiano. hasta su abdicación. incrementó paulatinamente el rigor con el que debían ser castigados aquellos que fueran acusados de cristianos: pasó de la tolerancia a la incautación de bienes y destrucción de propiedades. ejecuciones. por la manera en la que se castigaba a los acusados. Diocleciano. evidentemente. Sin embargo. e incluso a atentar directamente contra la fe cristiana al obligar a todos los individuos a llevar a cabo sacrificios a favor del emperador con el único fin de “descubrir” a los cristianos. Y si bien al principio sólo se limitaba a perseguir a quienes formaban parte del clero. con el edicto de Galerio. . mediante una serie de edictos. sino que buscaba también la aniquilación de la dignidad del cristiano: deminutio capitis proscripción pública. y menguaron en gran medida. y posteriormente con Constantino.