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Aforismo XXVII

Antes que nada, seamos amigos. Sin embargo,
en toda relación, hay un maestro y un aprendiz. Por
supuesto, ambos intercambian papeles.

Mientras más súbito el cambio, menos real el

aprendizaje. Las verdaderas lecciones llevan tiempo. Y
no se puede ser maestro de la noche a la mañana sin

haber sido primero un buen alumno.

Un verdadero maestro es un eterno estudiante.