Cuando el arte decidió reinventarse

En Teoría de la vanguardia, un libro de 1974, ahora reeditado, Peter Bürger analizó las
primeras dos décadas del siglo XX, que inauguraron "otra forma de pensar y hacer arte".
El debate abierto por ese texto permite pensar hoy un campo téorico nuevo, de las
neovanguardias a la cultura web.

Por: Daniel Molina

RUEDA DE BICICLETA SOBRE UN
TABURETE (1913).

Uno de los ready-made de Marcel Duchamp, que
sacudieron la “institución arte”.

No hubo puestas de sol impresionistas hasta que Claude Monet no las pintó. La naturaleza imita
al arte". Así pensaba Oscar Wilde hacia 1890 y desde entonces el pensamiento estético no ha
ido más lejos. Es cierto que se han escrito miles de libros sobre esta temática, pero las diez ideas
que Wilde propone en El crítico como artista, La decadencia de la mentira, El alma del
hombre bajo el socialismo o La verdad de las máscaras siguen siendo la base (y el más allá:
sobre todo "el más allá") de lo que se piensa hoy sobre las vanguardias (y sobre el arte
posvanguardista actual).

En 1974, proviniendo de una tradición intelectual completamente diferente, Peter Bürger
publicó su libro Teoría de la vanguardia, en el que va a reivindicar parcialmente el
pensamiento crítico de Wilde. No lo cita explícitamente, tal como corresponde a un intelectual
de tradición europea continental: nunca citan británicos (y los británicos responden no citando
continentales, salvo excepción –Wilde es una de esas excepciones–). Se nota que, aunque ve el
"aspecto positivo" de las ideas de Wilde, Bürger se siente muy incómodo con ese ideario y lo
normaliza bajo la etiqueta –reivindicada por Theodor Adorno– de "esteticismo". El esteticismo
–para Adorno-Bürger– es el momento necesario de la autoconciencia estética del arte moderno.
Es el momento en el que el arte, en la sociedad burguesa, comprende que es autónomo del poder
religioso y del poder político y se lanza a reinventarse radical y totalmente, según nuevas bases.
Sin ese momento esencial, dicen Adorno y Bürger, las vanguardias serían impensables.

Teoría de la vanguardia es un libro extraño. Surgió demasiado pronto y, tal vez, ya demasiado
tarde. Como todo texto fundacional es un poco anacrónico. Los movimientos artísticos que le
interesan a Bürger son los que surgieron durante las décadas del 10 y del 20 del siglo pasado:
los va a agrupar bajo la etiqueta de "vanguardias históricas". Aunque cuando piensa en un
movimiento vanguardista habla casi exclusivamente del dadaísmo –por cierto, el que más

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el funcionamiento y las transformaciones de esas instituciones. Bürger cree que fue la irrupción de las vanguardias el primer momento en la historia que permitió conocer las características generales de la obra de arte. Una revolución estética La biblioteca que maneja Bürger es extraña para los jóvenes investigadores contemporáneos: va de Marx a Kant. al mismo tiempo. su institucionalidad y su autonomía política. 2 . la protesta vanguardista se volvió su contrario". Por el contrario. Pero esa limitación es necesaria para que pueda concentrarse en abrir un horizonte teórico que permite pensar las vanguardias históricas y la "función arte" en el mundo moderno. en parte. el artista que exhibe una estufa reclama para sí el carácter de 'obra' que desea entrar al museo. y protesta contra esa miseria. entre muchos otros autores. pensar la génesis. tanto en la religión como en el arte opera una ficción que aleja al individuo de su intervención para transformar positivamente la vida social. Eso es posible porque la vanguardia niega muchas de esas características generales de la obra de arte (incluso –y esto es esencial– la idea misma de "obra de arte" como algo orgánico en el que las partes se subordinan al todo). Cuando un artista coloca una estufa en un museo. pasando por Dilthey. Es decir. la cultura afirmativa liberó al individuo de la responsabilidad por el destino del hombre –y así confirma la injusticia–. luego de que fracasaran los movimientos históricos de vanguardia. quien había afirmado que si bien la religión es una ilusión (el hombre proyecta en el cielo lo que quiere ver realizado en la tierra). los mismos que los movimientos históricos de vanguardia. Marcuse. no tiene la misma intensidad de protesta que los ready-made de Duchamp. Bürger recurre a la lectura que Marcuse hace del joven Marx. A partir de esta intuición de Marx. Justamente porque el arte de vanguardia ya no quiere producir obras que sean estrictamente obras de arte es que tiene la distancia ideal para pensar todo el proceso histórico en el que se producían "ingenuamente" obras de arte. Para Marcuse. Reúne a los movimientos estéticos europeos de los 50 y 60 (ni menciona a los norteamericanos) como neovanguardias y tiene una visión muy negativa de ellas. Es decir. le ofrece la imagen de un orden mejor. En el momento en el que está fundamentando su teoría crítica. por cuya realización se debería trabajar ya. mientras el urinario de Duchamp sacudió a la institución arte (con sus formas específicas de organización. a partir de ellas. Habermas. pero a la vez (contradictoriamente. Schiller y Hegel. Justamente porque las vanguardias se enfrentan decididamente con las instituciones ("abajo los museos") es que se puede. el arte moderno en general y las vanguardias en particular se basan en una profunda conciencia de su función. desde los poemas de Charles Baudelaire hasta el teatro de Bertolt Brecht. como el museo y las exposiciones). A diferencia del arte medieval (o incluso del que se realizó antes de la era burguesa posterior a la Revolución Francesa). angustiosamente) lo impulsa hacia esa acción. Adorno. Bürger dice de esos movimientos: "Pese a que los objetivos que se plantearon los neovanguardistas fueron. pero. a la vez expresa la miseria real de la vida. la pretensión de que el arte regrese a la praxis cotidiana no tiene asidero en la sociedad actual. a causa de las vanguardias se pueden comprender los estadios previos del desarrollo del fenómeno del arte en la sociedad burguesa. La larga cita señala el punto ciego de Bürger: aquello que no puede ver. Marcuse sostiene que en nuestra sociedad los valores humanos sólo se admiten como ficción a la vez que se impide que se los pueda hacer realidad. En este caso. Pero no dice casi nada del arte que se estaba produciendo en el mismo momento en que el libro era escrito.radicalmente llevó adelante el rechazo de la institución artística– amplía el horizonte para pensar todo el arte moderno. la mayoría de los cuales no están de moda en la actualidad.

ensayos y obras teatrales no habla de otra cosa que de fundar una nueva moralidad sobre la base de la belleza y la alegría. Nunca respetó la tradicional división en géneros. y trata de lograr sus impresiones directamente de lo que el arte ha producido". todo el arte contemporáneo) no se piensan como un escalón más en el desarrollo de la historia del arte. pero buscan superarlas a través del compromiso social. casi como un trabajador manual". Wilde creía que debido a que el artista no necesita actuar. la copia o el plagio y la repetición (frente al ideal de originalidad). sin verdad única. No hay ningún rasgo de estilo que unifique a las obras dadaístas o surrealistas. mediante su individualismo intensificado nos salva de la monotonía de lo típico. Apabulla al lector con tal acumulación de frases geniales que puede llegar a parecer que es meramente divertido. En su defensa del pecado. las artes se independizan ideológica y materialmente de sus dos grandes dominadores: el Príncipe y la Iglesia. Esa "superación" quizá fue la que las condenó al fracaso: la alianza política (con el fascismo –como hace el futurismo italiano– o con el comunismo –como impulsan los 3 . Le parece que no asumir riesgos equivale a no vivir. en la esfera estética. Sus relatos y obras teatrales son "de tesis" a la vez que ficciones encantadoras. como el decadentismo. Como Borges. narraciones. por lo general.Las vanguardias históricas (y a partir de ellas. como si fueran textos dramáticos. Ese proceso histórico se ve reflejado. Recién cuando las condiciones materiales que surgen con la Revolución Industrial crean un mercado autónomo y anónimo para los artistas. que le son afines). pero ahora es una sacralización atea: sin iglesia. Por eso Wilde va a hablar de crear una nueva ética además de revolucionar la estética. el pecado aumenta la experiencia del hombre. sino como la inauguración de otra forma de pensar y hacer arte. Tanto espiritual como materialmente. de manera compleja y contradictoria. En los textos de Wilde se ve reflejado este nuevo espíritu. Wilde parece monótono. coincide con la ética más elevada". Pero. En defensa del pecado Wilde además hace en la práctica lo que pregona en la teoría. El arte alcanza en el siglo XX su propia autoconciencia porque hacia fines del siglo XIX ya había logrado su autonomía plena en el breve lapso que va desde la difusión de la teoría "del arte por el arte" hasta el esteticismo (y todos los movimientos. también el pecado es un elemento "esencial al progreso humano". Como el arte y la crítica (que abren la mente a nuevas posibilidades de vida). Wilde sostiene que "el crítico está cada vez menos interesado en la vida real. plagado de acotaciones escénicas. Los que las une es la negación de la historia del arte anterior a ellos: la producción en serie (frente al modelo único). Y sus ensayos. Wilde dice que "por su curiosidad. el arte había estado sometido a la Iglesia Católica a lo largo de toda la Edad Media y sólo había logrado liberarse parcialmente de ésta (a partir del siglo XVI) para caer bajo el dominio de la nobleza y del rey. a diferencia de Genet. apostando a la multiplicidad y la modernidad. Como "la vida es un fracaso". Por eso propone (como Jean Genet medio siglo más tarde) una analogía entre el artista y el criminal. su lugar es superior al del criminal "que está condenado a la acción. Las vanguardias históricas van a partir de estas ideas. Para el hombre ilustrado de la modernidad el arte ocupa el lugar que tenía la religión en otras épocas. El arte no vuelve a someterse a una iglesia: la desplaza. La aparición del esteticismo significa una nueva sacralización del arte. en su rechazo de las ideas corrientes sobre la moralidad. Por eso los movimientos de vanguardia no tienen "estilo". recurren al diálogo. A lo largo de sus poemas. el diseño industrial o trash (frente a la perfección artesanal).

Adorno y Georg Lukács.formalistas rusos y la mayoría de los surrealistas–) los termina encasillando en el museo. capaz de tener una sala temática para todo (incluso para los que quieren hacer estallar al museo) es un resultado de la intervención de las vanguardias. Lo considera como la única forma artística que es históricamente legítima. Según Bürger. Pensamos. 4 . también los museos cambian. por eso sostiene que el arte vanguardista es una protesta radical. de Marcuse que de la teoría crítica que sostienen Adorno y Bürger. que la vanguardia no tiene perspectiva histórica y que su protesta es abstracta y sin sentido. En la segunda posguerra. Al menos entendiendo el pensamiento teórico en el sentido que se pensó la teoría estética desde Kant hasta Adorno. que no busca reconciliarse con la sociedad. por el contrario. por el contrario. Pero para poder hacer ingresar a las vanguardias. Están más cerca de las ideas de Wilde y. que las neovanguardias. Lukács (quien confía que el socialismo es una posibilidad de superar el capitalismo). Adorno considera que el capitalismo tardío es algo definitivo –no tenía esperanzas en un triunfo del socialismo–. se enfrentan en sus posiciones políticas en torno a la vanguardia. Pero que este nuevo campo teórico –imposible de esbozar aquí– sería impensable sin el esencial debate que abrió hace 36 años el breve. cuando Adorno sostiene que "la sociedad del capitalismo tardío se volvió irracional por no poder comprenderse más teóricamente" está hablando también de lo que pasa con el arte después del fracaso de las vanguardias históricas. Las neovanguardias y el arte posvanguardista son posibles porque ahora un pensamiento teórico sobre ellos sería imposible. pero densísimo. el arte contemporáneo. tal vez. El museo contemporáneo. los máximos teóricos que sostienen una visión materialista de la cultura. libro Teoría de la vanguardia. sostiene. la música pop y la cultura web llevan en sí mismos su propio pensamiento crítico.