43 consejos para padres de adolescentes

1. Hable mucho menos y escúchele mucho más. No se sienta continuamente en la obligación de mostrar
su desacuerdo.
2. Limite los sermones teóricos y los discursos sobre su juventud a uno por año... si le resultan
indispensables.
3. Sonría.
4. Procure buscar temas que no sean demasiado conflictivos. Y no se preocupe: de éstos ya se encargará
su hijo de sacarlos a debate.
5. No se escandalice por nada.
6. Cuéntele sus cosas aunque él no le pregunte. No le dé miedo expresarle que tiene lagunas (él ya se ha
dado cuenta). Muéstrese tal como es.
7. Exíjale mucho en muy pocas cosas. Presente batalla sólo cuando se sienta con fuerzas de ganarla. No
"se queme" cuando no sea estrictamente necesario.
8. No empiece nunca una conversación con él si no se siente realmente capaz de acabarla con serenidad,
pase lo que pase, diga lo que diga.
9. Baje la guardia. Parece que en vez de estar sentado en su casa saboreando una "pizza" se encuentra
en el corazón de Bosnia.
10. No le responda nunca: "porque sí", ni "porque soy tu padre", ni "mientras estés en esta casa".
Razone su orden, aunque él no lo acepte. Luego calle y aguante firme.
11. Conserve su estilo de vida sin imponérselo. No intente esforzarse demasiado -a menos que le
apetezca, Claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc. De hecho, para su hijo siempre
será un carroza.
12. Hágale preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.
13. Muéstrele sin palabras, con el ejemplo, que está bastante seguro de lo que hace. Si se siente
inseguro, no actúe.
14. Busque la ayuda de alguien de su confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo,
un compañero.
15. Facilite que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fije sólo las
condiciones de salud mental y física indispensables, haga que se cumplan y no moleste.
16. En vez de decirle "eres un mentiroso" dígale "has dicho una mentira". No le ponga demasiadas
etiquetas.
17. No le de casi ningún dinero. Amárrelo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.
18. Consiga que se enfrente a sí mismo: escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito,
razonando una protesta, etc...
19. No le amenace con castigos que no pueda cumplir. Procure que la falta y el castigo sean
proporcionados. No castigue "en caliente".
20. No le humille con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.
21. Use un vocabulario directo. No se vaya por las ramas.
22. Olvide la ironía cuando hable con él de sus cosas. No sea cínico.
23. No pierda la calma ante sus impertinencias pero tampoco permita que falte al respeto de sus
allegados.
24. No grite y no permita que él grite. Si grita, permita que él grite.
25. Deje de ser ingenuo: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes,
amigos, etc. que le perjudicaban a Vd. también le perjudican a él.
26. Dele responsabilidad de verdad.
27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjele hacer, aunque prevea que se la va a
pegar.
28. En su presencia, no culpe al colegio o a los profesores.
29. No sea ni paternalista ni autoritarista.
30. Intente luchar por ser más coherente: procure no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que ha
expresado que son sus ideas.
31. No se pelee ni demuestre enfado con su mujer delante del chico.
32. Rectifique cuando se equivoque. No piense que perderá su prestigio (... ¿qué prestigio?).
33. Renueve el amor hacia su cónyuge.
34. Fórmese como padre de un adolescente.
35. Ni se le ocurra pensar que todo es culpa de usted. Seguro que ha cometido errores, pero piense que
él tiene su libertad.
36. Vigile la televisión, la prensa, las revistas que entran en casa. Sea muy cuidadoso en este tema,
aunque tenga que oír muchas protestas.
37. Practique las siguientes frases: "pues a lo mejor tienes razón", "claro, no lo había pensado", "esto
que dices es cierto", "acepto mi error". Utilícelas siempre que el tema o la situación le permita renunciar a
algo no demasiado importante.
38. Destierre el deseo de quedar bien ante otros matrimonios.
39. Procure convencerse de que ya no es un niño. No se contradiga diciéndole que ya es un adulto y, en
cambio, siga tratándole como a un chiquillo.
40. Cada noche haga un examen de conciencia acerca de las cosas que ha hecho con respecto a su hijo.
Saque propósitos concretos.
41. Aunque le cueste mucho esfuerzo porque prevea una reacción negativa, no renuncie a buscar una
ocasión propicia para decide la verdad a su hijo.
42. Acuda al colegio donde estudia. Procure recabar la máxima información de sus profesores y tutor.
Fijen objetivos comunes.
43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso,
lo deshonesto y 10 antinatural. Sea Vd. mismo rebelde, en este sentido.

Cómo hablar con el hijo adolescente

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Los cambios emocionales en la adolescencia

La mayoría de los expertos creen que la idea de que los adolescentes son regidos por las "hormonas
descontroladas" es una exageración. No obstante, esta es una edad llena de cambios rápidos en su
estado emocional, el mal genio y una gran necesidad por la privacidad, así como la tendencia a ser
temperamentales.
Los niños pequeños no pueden pensar en el futuro demasiado, pero los adolescentes sí pueden y suelen
hacerlo con frecuencia-lo que resulta en que se preocupen por el futuro. Algunos podrían preocuparse
excesivamente de:
 su rendimiento en la escuela;
 su apariencia, su desarrollo físico y su popularidad;
 la posibilidad de que uno de sus padres fallezca;
 ser hostigados en la escuela;
 la violencia escolar;
 no tener amigos;
 las drogas y el alcohol;
 hambre y pobreza en el país;
 fracaso en obtener empleo;
 bombas nucleares o ataques terroristas en el país;
 el divorcio de sus padres; y
 la muerte.

Muchos adolescentes son un poco cohibidos. Y dado que los cambios físicos y emocionales son drásticos,
también suelen ser muy sensibles sobre sí mismos. Quizás se preocupen por algunas cualidades
personales o "defectos" que para ellos son algo muy importante, pero que para otros son
inconsecuentes. (Ellos piensan: "No puedo ir a la fiesta esta noche porque todos se van a reír de la
espinilla tamaño pelota que traigo en la frente." Realidad: La espinilla es pequeñita y la esconde el
cabello.) Un adolescente también puede estar bastante absorto en sí mismo. Puede creer que él es la
única persona en el mundo que siente como él, o que tiene las mismas experiencias, o que es tan
especial que nadie más, especialmente su familia, lo puede comprender. Esta creencia puede contribuir a
los sentimientos de soledad y aislamiento. Además, el enfoque en sí mismo puede afectar la manera en
que el adolescente se relaciona con familiares y amigos. ("¡No puedo soportar que me vean salir al cine
con mi mamá!")

Los adolescentes cambian repentinamente de estado emocional

Las emociones del adolescente a veces parecen exageradas. Sus acciones son inconsistentes. Es normal
que los adolescentes cambien repentinamente de estado emocional, entre la felicidad y la tristeza, entre
sentirse inteligentes o estúpidos. De hecho, algunas expertos consideran que la adolescencia es como
una segunda niñez temprana. Como explica Carol Bleifield, una consejera escolar de nivel secundario en
Wisconsin, "De momento quieren que se les trate y les cuide como a un niño pequeño. Pero cinco
minutos más tarde quieren que los adultos se alejen de ellos, diciendo, 'Déjame hacerlo sólo'". Puede ser
beneficioso si usted les ayuda a comprender que están atravesando una etapa con muchos y grandes
cambios, cambios que no siempre parecen resultar en el progreso."

Además de los cambios emocionales que ellos sienten, los adolescentes exploran varias formas de
expresar sus emociones. Por ejemplo, un joven que anteriormente saludaba a sus amigos y visitas con
abrazos afectuosos, puede de repente cambiar a un adolescente que saluda con el más leve
reconocimiento. Similarmente, los abrazos y besos que antes expresaban su amor por sus padres ahora
se convierten en un alejamiento y una expresión de, "Ya déjame, mamá". Es importante recordar que
estos son cambios a las formas en que ellos expresan sus sentimientos, y no cambios a los
sentimientos en sí por sus amigos, sus padres y otros familiares.
Pero esté pendiente por señas de cambios emocionales excesivos o por períodos de tristeza de larga
duración. Estas señales pueden indicar problemas emocionales severos.

Consejos de diálogo y comunicación entre padres e hijos adolescentes

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Los diez problemas más graves entre los adolescentes

1. Consumo de alcohol. Lo hace, habitualmente, más del 60% de los jóvenes de 14 a 20 años.

2. Iniciación en las drogas. Según datos del Plan Nacional sobre Drogas, el 31% de los adolescentes ha probado el
cannabis.

3. Embarazos no deseados. Cada año se quedan embarazadas más de 18.000 menores de 19 años, según la
Sociedad Española de Medicina de Familia.

4. Acoso escolar o 'bullying' por parte de sus compañeros. Ocurre, según diversos estudios promovidos por el
Ministerio de Educación, en hasta el 12% de los alumnos no universitarios.

5. Trastornos de la imagen y la alimentación. Anorexia, bulimia nerviosa… Las sufren el 3% de las adolescentes
españolas, según el Ministerio de Educación.

6. Malos tratos. Una cuarta parte de las denuncias interpuestas por mujeres que sufren malos tratos son de menores
de 20 años.

7. Problemas derivados del mal uso de Internet. La adicción a Internet afecta, sobre todo, a chicos mayores.
Según un estudio publicado en "Evidencias de Pediatría", son jóvenes que dedican más de 20 horas semanales a la
web y la utilizan para jugar "on line".

8. Sectas y socioadicciones. Según el Instituto de Sociología Aplicada, en España hay 150.000 jóvenes que
pertenecen a sectas.

9. Depresión y trastornos emocionales. Responsables del 10,75% de las muertes de adolescentes, según el Instituto
de la Juventud (INJUVE.)

10. Accidentes de tráfico. Son responsables del 33% de los fallecimientos de jóvenes, según estudios del INJUVE.

Lo que debe y lo que No debe hacer un padre

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