Carta de recordatorio.

Yo jamás he pedido a la mujer más perfecta del mundo. Así como relativa es la perfección, la mujer
que busco puede estar en cualquier lugar. Sólo he pedido de aquellas pasiones que sienten los
personajes de las grandes películas, es decir, donde cosas simples hacen cambiar la perspectiva que
tienes del mundo, de las personas, de las adicciones, del amor, etc.

Puedo decir certeramente que soy normal y busco algo normal, que aquella mujer sí existe y de
alguna manera me encontraré con ella. Aprendí del pasado y me queda mucho más que practicar, y
posiblemente ella piensa algo similar, algo muy adverso, como sea.

Generalmente me hago una imagen no tan nítida de cómo es la chica que quiero conmigo, compartir
labios, manos, abrazos, entre muchos otros anhelos, y sé profundamente que tengo el corazón
dedicado a quien no conozco pero que sin duda caeré tan pronto como nunca lo pude hacer
voluntaria e involuntariamente.