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Reanimación Neonatal – Cambios en el 2010

Los principales cambios que se han efectuado en las guíías de
2010 para la resucitacioí n de recieí n nacidos son los
siguientes:
En recieí n nacidos sanos, se recomienda retrasar un minuto la
ligadura del cordoí n umbilical, una vez que se ha producido el
parto. En recieí n nacidos deprimidos, no hay actualmente
suficiente evidencia para recomendar el tiempo adecuado de
ligadura del cordoí n.
La reanimacioí n en paritorio se debe hacer con aire en los recieí n
nacidos a teí rmino. Si a pesar de una ventilacioí n efectiva, la
oxigenacioí n (idealmente guiada por oximetríía) no es aceptable,
deberíía considerarse el uso de una concentracioí n de oxíígeno
maí s elevada.
En los recieí n nacidos prematuros de menos de 32 semanas de
gestacioí n, con la utilizacioí n de aire puede que no alcanzarse una
adecuada saturacioí n de oxíígeno como se ve en los recieí n nacidos
a teí rmino. Por lo tanto, debe utilizarse con prudencia una mezcla
de oxíígeno y aire (guiada por pulsioxíímetro). Si no se dispone de
mezclador de aire-oxíígeno, deberaí utilizarse aquello de que se
disponga.
A los recieí n nacidos prematuros con edad de gestacioí n inferior a
28 semanas, se les debe cubrir hasta el cuello, con una saí bana o
bolsa de plaí stico, sin secarles, inmediatamente despueí s del
nacimiento. La estabilizacioí n y demaí s cuidados se realizaraí n
bajo una fuente de calor radiante. La cobertura se debe
mantener hasta que se comprueba la temperatura despueí s del
ingreso en planta.
La temperatura de la sala de partos debe ser de al menos 26ºC.
La relacioí n compresioí n:ventilacioí n se mantiene en 3:1 en la
resucitacioí n cardiopulmonar neonatal.
Resumen de los Principales Cambios de Las Guías para la
Resucitación

Si se aprecia lííquido amnioí tico meconial, no se recomienda
aspirar la nariz y la boca del feto, mientras la cabeza se
encuentre todavíía en el perineí de la madre. Si el recieí n nacido
esta hipotoí nico y en apnea, es razonable visualizar orofaringe y
aspirar. Puede ser uí til la intubacioí n traqueal y la aspiracioí n si se
dispone de personal entrenado en esta praí ctica. Sin embargo, si
el intento de intubacioí n es prolongado o sin eí xito, debe iniciarse
la ventilacioí n con mascarilla, sobre todo si hay bradicardia
persistente.
Si es necesario administrar adrenalina la víía recomendada es la
intravenosa a una dosis de 10-30 microgramos kg. Si se utiliza la
víía traqueal, es probable que se necesite una dosis de 50-100
microgramos Kg para obtener un efecto similar al de 10
microgramos kg por víía intravenosa.
La deteccioí n de dioí xido de carbono espirado, junto con la
evaluacioí n clíínica, se recomienda como el meí todo maí s fiable
para confirmar la colocacioí n adecuada del tubo traqueal en
neonatos con respiracioí n espontaí nea.
En los recieí n nacidos a teí rmino o casi a teí rmino con
encefalopatíía hipoí xico - isqueí mica de evolucioí n
moderada a grave, cuando sea posible, deberíía plantearse la
hipotermia terapeí utica. Esto no afecta a la resucitacioí n
inmediata, pero es importante para el cuidado post-resucitacioí n.
PRINCIPIOS DE LA FORMACIOÓ N EN RESUCITACIOÓ N
Las cuestiones clave identificadas por el grupo de trabajo de
Formacioí n, Implementacioí n y Equipos (FIE) del
Comiteí Internacional de Unificacioí n en Resucitacioí n (ILCOR)
durante el proceso de evaluacioí n de la evidencia de
las Guíías 2010, son:
Las intervenciones formativas deberíían ser evaluadas para
asegurar que consiguen fiablemente los objetivos de
aprendizaje. El fin es garantizar que los alumnos adquieran y
retengan las habilidades y conocimientos que les capacitaraí n
para actuar correctamente en paradas cardiacas reales y mejorar
el pronoí stico de los pacientes.