You are on page 1of 3

Elogio al amor

El enemigo del amor es el egoísmo, no el rival en quien depositamos nuestros celos. Podríamos
decir: el principal enemigo de mi amor, el que yo debo vencer, no es el otro, sino el yo, el "yo"
que quiere la identidad en detrimento de la diferencia, que quiere imponer su mundo contra el
mundo filtrado y reconstruido en el prisma de la diferencia. El drama amoroso es la experiencia
más clara del conflicto entre la identidad y la diferencia.

Liberar el cuerpo, desvestirse, estar desnudo/a para el otro, realizar gestos inmemoriales,
renunciar al pudor, gritar, toda esa inclusión del cuerpo en la escena es la prueba de un
abandono en brazos del amor. Es asimismo una diferencia radical con la amistad. La amistad
no tiene pruebas corporales, que posean resonancia en el goce del cuerpo.

Niños y dependencia hacia los adultos

Si bien no podemos desconocer la dependencia genérica del niño respecto de sus otros
parentales, sí podemos afirmar – siguiendo a Lacan– que esa dependencia puede considerarse
como “dependencia significante” desde un estadio increíblemente precoz del desarrollo. Si este
modo de dependencia puede considerarse “significante”, entonces es posible formular la
siguiente hipótesis: la presencia de los padres y parientes en la clínica psicoanalítica con niños
no puede considerarse un real.

Nosotros, no definimos al padre y a la madre de un niño a partir del lazo sanguíneo que entre
ellos mantienen. La clínica contemporánea se articula con todo un muestrario de nuevos
modos de lazos familiares que, de alguna manera, nos obligan a resituar en lo simbólico los
lazos paterno-filiales (y también los fraternales).

El ego es la idea de mi mismo como cuerpo

Prematuración / fragmentación corporal alienacion a una completud corporal [soporte del
espejo]  jubilo  identificación con esa imagen plana (sin cuerpo)  frente a esa imagen el
propio cuerpo discordinado se siente en falta  agresividad

Este cuerpo siente placer con el movimiento, con el contacto con cualquier cosa, un cuerpo
que se chupa, que se goza a sí mismo

Hay que diferenciar la imagen de completud de esa cuerpo que se goza a sí mismo

El estadio del espejo es un tiempo 2º que circunscribe ese goce primero a una imagen devuelta
por un soporte simbólico (espejo o el Otro)

La alienación a ese yo que creo ser fuera de mi, en esa superficie del espejo, hace olvidar tanto
ese menosde cordinacion motriz como el mas del goce del propio cuerpo. El aparato simbólico
especular es el primer límite (imaginario) al goce del cuerpo.

Regular el goce. La paranoia es un retorno a ese estadio como intrusión del otro como agresión (agresividad). y solo convierte en algo sobre el fondo de una identificación primaria. El sujeto (barrado) es el índice de la distancia con el yo. y que siempre me haga preguntarme frente al otro “pero que me quiere decir” El yo es una construcción paranoica.Lo simbolico propiamente tal (el pacto simbólico y luego el lenguaje) viene a completar lo que el primer encuadre del espejo simbólico no consigue. el otro que amenaza con la castración del falo. Teoría del apego Liberalismo avanzado vs neoliberal Rentabilidad del conocimiento Ficción de la libertad del consumidor . hay que hacerse la pregunta por como el sujeto aviene a este campo del Otro y como el Otro acoge al sujeto. es un concepto contraparanoico. Las fases del desarrollo libidinal se entiende como la aparición paulatina del Otro como intrusión. La falta de univocidad del lenguaje hace que el lenguaje siempre sea sospechoso. El sujeto como tal no es nada. La identificación es un hacerse. Del Otro que mete la comida. El Otro siempre surge en el campo del sujeto por intrusión. La falla de ese marco símbolico del espejo hace retornar al cuerpo como menos (castración) o como más (goce del cuerpo sin estar afectado por la castración). del Otro que demanda el excremento. Esto marca la diferencia entre concebir la aparición de lo simbólico (o el lenguaje) como pacificador de la relación primera (a-a’) o como intrusión. Si pensamos que el Otro antecede al sujeto. Entre el cuerpo que se goza a si mismo (a) y esta imagen armada del cuerpo que entrega el espejo (a`) la aparición del tercero (A) es siempre una aparición de intrusión. Se concibe al Otro y al lenguaje como intrusión. La histeria es una regresión tópica al estadio del espejo tanto como menos (vuelta del cuerpo fragmentado que el espejo vela) o como mas (este goce del propio cuerpo que el espejo limita) El estadio del espejo es una experiencia paranioica.