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Quienes crecimos y habitamos en el siglo XXI sabemos que en la historia humana

han existido innumerables conflictos, sin embargo, muchas nos reconocemos como
herederas de un pasado vinculado a la Segunda Guerra Mundial, el lanzamiento de dos
bombas atómicas y el asesinato sistemático de seis millones de judíos que, generalmente,
no resulta agradable rememorar. 4 Pese a ello, ese contexto existió y fue central en la vida
de personas como Trude Sojka.

A más de causas económicas y geopolíticas existió también una base ideológica
pues, desde el siglo XIX, se expandieron por Japón y sobretodo en Alemania el
nacionalismo y las ideas de una superioridad racial e industrial que, en grados máximos,
devinieron en motivaciones para justificar la discriminación, el apresamiento y el asesinato
de judíos, homosexuales, testigos de Jehová, gitanos y otros grupos sociales.

Cronológicamente, se ha establecido el inicio de la guerra en 1939 sin embargo,
existieron invasiones y movilizaciones previas a la confrontación directa entre los países
beligerantes (las potencias del eje y las fuerzas aliadas.) Para comprender cómo se
estableció esta guerra entre estados, sabemos que en 1931 Japón ocupó la Manchuria china
pese a las prohibiciones que había recibido de la Sociedad de Naciones y tras ello, en 1937,
inició su invasión a China.

or otro lado, en Europa central en 1933 llegaron al poder los nazis en Alemania
representados por Hitler, éste puso fin a la paz con Francia y dio paso a la remilitarización
de Renania (1936), la ocupación de Austria y de Checoslovaquia (1938) y planificó un
rearme general.

En septiembre de 1940 Alemania, Italia y Japón firmaron un pacto tripartito y se
posicionaron abiertamente como un eje: acordaron defenderse mutuamente en caso de
ataques exteriores, repartirse zonas de influencia comercial y respaldar a Japón en la
ocupación de la indochina francesa. Junto a ello, los intentos de Italia de ocupar Grecia
fracasaron y permitieron que las flotas británicas contraatacaran y controlaran el
Mediterráneo, Gibraltar, Malta y Alejandría

Tras los estragos de un fracaso en esa operación germana, en América, el 7 de
diciembre de 1941 Japón atacó la base de Pearl Harbour ubicada en Hawai. Las
motivaciones del ataque fueron el embargo de petróleo que Estados Unidos llevaba a cabo
en exigencia a que Japón abandonaran China e Indochina.

Los hechos acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial exigen una reflexión
como la planteada por Judith Butler y citada por Gómez para que más allá de escribir y
relatar estos hechos, comprendamos que existió un trasfondo para la guerra: ésta, estuvo
“enmarcada/manipulada para controlar y potenciar una distribución desigual y
políticamente inducida de la precariedad la cual comprometió el estatus ontológico de
ciertas poblaciones a las que se señaló como destructibles, no merecedoras de ser lloradas:
no eran poblaciones vivas o necesitadas de protección ante la violencia ilegítima estatal, el
hambre y la enfermedad.”