CT 3 (2011) 45-72

a propósito de la obra de jacques dupuis
sobre la teología cristiana del pluralismo religioso

José Antonio Calvo Gómez1
Pontificio Colegio Español. Roma
Universidad de Salamanca
jacalvo@usal.es

SuMARIO
Este trabajo analiza críticamente la obra de Jacques Dupuis sobre la teología cristiana
del pluralismo religioso; es decir, sobre el lugar que ocupan las religiones no cristianas en
el orden de la salvación. El autor pretende mantenerse en la enseñanza de la Iglesia, pero
reconoce luego que, en este texto, no acierta a expresar la verdad católica sobre la media-
ción salvífica única y universal de Cristo, la unicidad y plenitud de la revelación de Cristo,
la acción salvífica universal del Espíritu Santo, la ordenación de todos los hombres a la
Iglesia; en definitiva, la correcta valoración y el significado de la función salvífica de las
religiones.
Palabras clave: teología cristiana, religiones, salvación.

SuMMARY
This article analyzes critically Jacques Dupuis’s book about the Christian theology of
the religious pluralism; it´s said, about the place of the not Christian religions in the way
of the salvation. The author tries to be in the faith of the Church, but, after that, he admits

1 José Antonio Calvo Gómez es Licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Teología Dogmá-
tica por la universidad Pontificia de Salamanca; Doctor en Historia por la universidad de Salamanca;
doctorando en Teología y estudiante de Arqueología en el Pontificio Instituto de Arqueología Cristia-
na, en Roma.

46 José Antonio Calvo Gómez

that, in this work, he doesn´t get to express the catholic truth about the only and universal
mediation of Christ, the uniqueness and fullness of Christ’s revelation, the universal action
of the Holy Spirit, the orientation of all the men to the Church; definitively, the correct
valuation and the meaning of the function of the religions in the way of salvation.
Key words: christian theology, religions, salvation.

1. INTRODuCCIÓN

Jacques Dupuis, teólogo católico belga (1923-2004), en un momento de su
obra Hacia una la teología cristiana del pluralismo religioso, publicada en Nueva
York, en 1997, afirma que “las tradiciones religiosas de la humanidad se derivan
de la experiencia religiosa de las personas o los grupos que las han fundado. Sus
libros sagrados contienen la memoria de experiencias religiosas concretas con la
Verdad. Sus prácticas, a su vez, son el resultado de la codificación de esas expe-
riencias. Así parece impracticable y teológicamente no realista sostener que, aun
cuando los miembros de las diversas tradiciones religiosas pueden obtener la sal-
vación, su religión no desempeña ningún papel en el proceso2.”
En este trabajo debemos analizar algunos de los postulados y cuestionamien-
tos más importantes de cuantos jalonan este texto: la mediación única y universal
de Jesucristo para la salvación; la singularidad y la plenitud de su revelación; la
acción salvífica universal del Espíritu Santo; el papel de la Iglesia en este orden;
que se ponen en juego, precisamente, a la luz de la gran pregunta que se mantiene
a lo largo de toda la obra: ¿Cuál es la función de las distintas tradiciones religio-
sas en orden a la salvación de la humanidad? ¿Qué valor debemos concederles?
¿Cómo debe entenderse la expresión de “preparación evangélica” que les asigna la
LG 16? Veamos la respuesta del profesor Dupuis y las dificultades que encuentra a
la luz de la teología católica contemporánea3.

2. LAS CONDICIONES DE POSIBILIDAD DE uNA TEOLOGÍA CRISTIANA
DEL PLuRALISMO RELIGIOSO

El libro que pretendemos analizar es ciertamente complejo, con numerosas
conexiones teológicas, históricas y disciplinares que habrá que abordar con cau-
tela; pero en cualquier caso estamos ante un trabajo muy elaborado, planteado con

2 J. Dupuis, Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso, Santander 2000, 469.
3 Cf. Id., Jesucristo al encuentro de las religiones, Madrid 1991; Id., Introducción a la cris-
tología, Estella 1994; Id., El cristianismo y las religiones. Del desencuentro al diálogo, Santander
2002.

La metodología que ensaya en esta obra obedece al procedimiento doble. esta materia se ha convertido en un elemento de interés primario dentro de las comunidades occidentales de la Iglesia en atención al encuentro de culturas y religiones como hecho “cada vez más concreto en las naciones del mundo desarrollado. un modelo para la interpretación cristiana del pluralismo religioso. y por tanto como planteamiento fun- damentalmente cristiano. Santander 2002. que se encarga de exponer y desarrollar ampliamente. Id. . aquí pretende trazar aquel camino que lleva precisamente a la teología del plu- ralismo religioso. desde la fe en Jesucristo. debe reconocérsele el mérito de haber intentado hacer. en la realidad específica de su experiencia religiosa con- creta–. Introducción a la cristología. El cristianismo y las religiones: del desencuentro al diálogo.. Jesucristo al encuentro de las religiones. Dupuis. no pude decirse que sea porque ha fallado en la exhibición de los principales problemas a resolver. y la realidad tal y como se le presenta al teólogo o intérprete.” Se trata ahora. las experiencias de las tradiciones religiosas vivas.. asignándoles un papel y un significado positivo en el desarrollo del plan de Dios para la humanidad en la historia de la salvación. que no cae en la inconsciente simplificación de los problemas y que. ¿Hasta qué punto es posible. como se esfuerza por explicar en la tercera parte de su introducción. como exige el diálogo –se pregunta–. con la esperanza de llegar al encuentro entre el dato cristiano. aunque probablemente ya desde ahora debamos decir que no lo ha conseguido. al mismo tiempo. con la necesaria serenidad. Madrid 1991. que procede de la Palabra y de la Tradición de la Iglesia. La reflexión sobre las otras confesiones encuentra su primer desarrollo a la altura del concilio Vaticano II. y a la praxis del diálogo. en su diferencia. fundamento necesario para una correcta teología de las religiones. Si no ha acertado en la solución. entrar en la experiencia religiosa de otro y hacerla propia? Dando un paso más sobre el texto Jesucristo al encuentro de las religiones. Estella 1994. Jacques Dupuis inicia la exposición de los argumentos de su obra sobre la teología cristiana del pluralismo religioso con un apunte bien determinado. desplegado en la perspectiva teológica que había dejado expresada en obras anteriores4.. habida cuenta que la fe supone la adhesión de toda la persona. 47 rigor. Junto a la teología de la Liberación. Posteriormente publicará una nueva obra sobre el tema: Id. según explica. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. aunque el autor constata lo limitado de su alcance y su específica negativa para trazar una 4 J. a la vez deductivo –en el que la propia fe no es puesta entre parénte- sis– e inductivo –que conlleva un encuentro con el otro creyente que tenga lugar en la medida de lo posible. de analizar y de asimilar.. iniciada diacrónicamente en los primeros encuentros de los seguidores de Jesucristo con las demás tradiciones no cristianas.

Dupuis. 24. La salvación en las religiones no cristianas. si salvamos el caso de Boublik quien publica una obra en 1973 con este objetivo de fondo. 22. Bonn 1990. 7 J. Waldenfels. Madrid 1973. en su esfuerzo de aunarlas a todas. compete al aspecto histórico-salvífico. en modo alguno– que se quiere situar a caballo entre el liberalismo más ecléctico. distinguida claramente de cualquier otra ciencia como la historia. y el significado que todo este pluralismo religioso tiene a los ojos del mismo Dios. y P. 6 J. Allí dice que “todas las religiones encajan en el plan de Dios para la salvación de la humanidad7. Ciertamente. además de la introducción de H. Bürkle. Parece que los tiempos no estaban todavía suficientemente maduros como se muestran a la altura en que se traza este intento a cargo del profesor Dupuis. Begegnung der Religionen. así como la forma como encajen en el plan de Dios para la salvación de la humanidad las particulares circunstancias en las que las personas viven su vida religiosa concreta. al mismo tiempo. aunque no sólo5. Roma 1973. debe estudiar las “diferentes tradiciones en el contexto de la historia de la salvación y en su relación con el misterio de Jesucristo y con la Iglesia cristiana”. no abstracta o en el orden de la esencia. Teologia delle religioni. en una perspectiva de fe y de adhesión personal confesante. así como la posibilidad de una convergencia mutua de las diferentes tradiciones en el pleno respeto de sus diferencias y su mutuo enriqueci- miento y fecundación. Hacia una teología…. la sociología e incluso la filosofía de la religión –es decir. sin embargo. según él mismo reconoce y. y el integrismo teológico. . Dupuis se encarga de apuntar que tampoco Boublik ha encontrado la vía para una solución definitiva. Boublik. al tratar de distinguirla de una teología cristiana de la religión –más abstracto– esta teología cristiana de las reli- giones. la fenome- nología. de los que positivamente se distancia. en palabras de Boublik– que sea más generosa en su valoración de las otras tradiciones y. Darmstadt 1977. real. cree que “hay espacio suficiente para una nueva introducción general a la teología de las religio- nes”. El propio Dupuis hace referencia en su obra a las aportaciones que en esta línea han realizado otros autores como H. Dupuis. la psicología. habida cuenta del nuevo contexto en el que nos encontramos. Einführung in die Theologie der Religionen. Como dirá el profesor Dupuis más adelante6. 5 V. esté mejor equipada para el diálogo con sus miembros. Incluso cree que es verdaderamente urgente. el texto parte de una afirmación que parece formularse sin otor- garle la debida importancia –aunque no es menor. Damboriena. existencial. Hacia una teología….” que sólo matiza luego al señalar la diversa importancia que adquieren dentro del desarrollo orgánico de este plan en la historia. de cuanto.48 José Antonio Calvo Gómez verdadera teología de las religiones.

Interesa fundamentalmente fijar la mirada en los grandes paradigmas. aunque precavida. 3. SIETE CAPÍTuLOS DEDICADOS A LA HISTORIA DE LA REFLEXIÓN TEOLÓGICA SOBRE LAS RELIGIONES En breve explicación. Hacia una teología…. tal como ha surgido en los últimos años dentro del contexto actual del pluralismo religioso8.. fundamento para el diálogo ulterior con cada una de ellas. No obstante. no hay lugar para exponer los principales argumentos que han acompañado la historia de la teología cristiana del pluralismo religioso. sobre la que pretende establecerse la reflexión actual en la que Dupuis –con cierta razón. 49-53. Dupuis. cuya influencia se ha dejado sentir de forma más evidente. y por aquellos hermanos mayores de los que se habla desde la etapa del segundo concilio del Vaticano.. renunciando desde el primer momento al análisis de cada una de las posturas teológicas. a las otras religio- 8 J. tal vez comenzando por el judaísmo. aunque problemática. ni las más que variadas interpretaciones y autores que se han expresado sobre el particu- lar. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. se pasará a una cierta aceptación y apertura. para elaborar con cierta coherencia una teología cristiana del pluralismo religioso en la actualidad. 49 Desde esta consideración. Como sentencia el profesor Dupuis: “un panorama histórico de las actitudes cristianas hacia las tradiciones religiosas con las que el cristianismo se ha encontrado a lo largo de los siglos debe constituir el trasfondo indispensable de la percepción teológica de estas tradiciones y de su relación con el cristianismo. y de la sustitución más o menos precipitada por nuevos modelos interpretativos. Desde la explicación sobre la imposibilidad de la salvación fuera de la Iglesia. se insiste en la urgencia y en la necesidad de for- mular esta denominada teología cristiana de las religiones. desarrollado con mayor claridad en la segunda parte de su obra. Nuestro esfuerzo debe centrarse en abordar el proyecto que expone el propio Jacques Dupuis. el autor de este estudio se detiene a introducir la nece- sidad de partir de la experiencia histórica.” En estas líneas. individualizadas. parece conveniente reseñar algunos de los hitos más importantes de esta historia. . como veremos– se pretende erigir como destacado representante. el último de los cuales se fija tiempo después de la cele- bración del concilio Vaticano II en los años centrales del siglo pasado. y de las relaciones que mantienen a lo largo de veinte siglos los seguidores de Jesucristo con las demás creencias. de su desarrollo en el tiempo.

50 José Antonio Calvo Gómez nes.” 2. confiesa. pues en ella se podrían rastrear desde la acusación de vana idolatría vertida sobre otros sistemas religiosos hasta la consideración paulina de la posibilidad de una religión natural. la de los cristianos… A pesar de la ambigüedad… en los libros sagrados no faltan las huellas de una aproximación positiva a las religiones. la Biblia resulta en este aspecto singularmente compleja. en el orden y la belleza de su creación. en el Nuevo. para nada definitiva. y debemos elaborar una afirmación sobre su planteamiento con verdadera atención intelectual. aunque no exhaustiva y. la situación privilegiada de Israel y. Aunque en el marco de una actitud general de descrédito y rechazo de todo lo que no esté inscrito en los límites del Pueblo de Dios. tales como la alianza cósmica de Dios con la humanidad. aparece la pregunta por el significado que las religiones encuentran en el plan divino para la salvación de la humanidad. una época más aperturista leerá con mayor benevolencia las explicaciones sobre las otras religiones. el profesor ofrece un interesante resumen sobre la actitud de la Biblia frente a las religiones: “No estaba directamente interesada por las cuestiones que trata de dar respuesta la actual teología de las religiones… La palabra revelada estaba preocupada prin- cipalmente por subrayar. la superioridad de Yahveh sobre los dioses de las naciones. los que él llama los san- tos paganos del Antiguo Testamento. Después de explicar con detalle estos y otros datos al caso. pero especialmente la actitud positiva de Jesucristo hacia los paga- nos y la misión universal de la Iglesia donde se constata que el Espíritu Santo ha sido derramado también sobre los gentiles. y de los gentiles. Desde el reconocimiento de ciertos valores. según se explicará. que una etapa menos dada a planteamientos de encuentro. por medio de la cual se podría conocer al verdadero Dios. como afirma el Nuevo– al tiempo que hace de ellas una valoración concreta. contenidas en la Biblia. 22-23) en los Padres de la Iglesia de la primera hora y el desarrollo de la teología cristiana de la historia que emana del prólogo del evangelio según san Juan y de . en el Antiguo Testamento. desde luego. Este capítulo trata de presentar. y más bien constata la diversa valoración que los mismos datos encuentran en la historia de la Iglesia de acuerdo a la actitud con que se llegue a ellos. en el contexto del valor universal atribuido por la teología cristiana a Cristo en el desarrollo histórico de este plan. se llegará a un paradigma actual en el que. todavía por determinar. 1. sobre todo en la fe bíblica en la implantación universal de Dios en un diálogo de salvación con la humanidad. La Biblia tiene conocimiento de las otras tradiciones religiosas –de las otras naciones. algunos datos bíblicos que ofrezcan una base sólida para una valoración más positiva de las otras religiones. El capítulo segundo reflexiona sobre la categoría de Cristo cósmico (Ef 1. El propio Dupuis no se atreve a formular una explicación teológica exhaus- tiva. según menciona el Antiguo Testamento.

Las aportaciones de san Justino sobre el Logos sembrador. Posteriormente. pero esto no les impide descubrir la presen- cia activa –aunque parcial– de la Palabra de Dios antes de la encarnación. lo sobrenatural. El profesor Dupuis. de acuerdo a esta estructura mental. tanto Orígenes. una conciencia de la presencia universal y activa de Dios mediante su Palabra. Como anota el autor. la historia de la salvación sobrepasa los límites de la economía judeocristiana para extenderse a las culturas circundantes con las que ellos se encuentran… Existe. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. la naturaleza. 51 la presencia del Logos en el mundo (Jn 1. se desarrollen los argumentos principales de condena del mundo grecolatino. y las semillas del Verbo. quien admite que lo mejor de las doctrinas de los filósofos paganos puede servir como propedéutica para el estudio de la doc- 9 J. consciente de los peligros de la generalización. Dupuis. en la que reconoce un valor salvífico de las otras religiones. adivinadores. En el estudio de estas categorías se hacen presente los temas principales de la teología cristiana de la salvación: la revelación. astrólogos y nigromantes.14). así como a las prácticas religiosas de fanáticos. la redención. a renglón seguido. difundidos poderosamente a lo largo de la cuenca del Mediterráneo. sin que se pierda de vista el significado único e insustituible de la venida de Dios en carne. con especial atención a los cul- tos mistéricos. el conocimiento común o racional de Dios y la revelación sobrenatural de Cristo. de la dis- tancia interpretativa y de la heterogeneidad de explicaciones particulares acorde con la riqueza que alberga la tradición patrística. 88. apunta una tesis fundamental: “A juicio de los Padres de la Iglesia. y las de san Clemente de Alejandría sobre la alianza de la filosofía. . sobre las tres clases de conocimiento religioso y la participación –incluso inconsciente– en este Logos. la encarnación.. en la tradición antigua. Ninguno de ellos pierde de vista la novedad absoluta que representa la venida de Dios en carne. representan para Dupuis tres ejemplos de Padres de la Iglesia que afrontaron los problemas con mentalidad más abierta y pusieron los cimientos para una teología de la historia a partir de la distinción de varias edades en la historia del universo y en la sucesiva auto-manifestación del Logos divino. mitraicos y maniqueos.” Nada obsta esta explicación para que. Hacia una teología…. la historia. la Palabra divina habría actuado en el cosmos desde el principio. conciencia que no carece de consecuencias para una valoración teológica de las tradiciones religiosas del mundo9. las de san Ireneo sobre la Palabra reveladora y la teología de la historia. aunque el misterio de su mani- festación tenía que atravesar varias economías antes de alcanzar su punto culmi- nante en la encarnación. particularmente los que afectan al politeísmo y a la idolatría..

52 José Antonio Calvo Gómez trina cristiana y ser provechoso en la exposición de la Palabra de Dios. El capítulo tercero pretende responder. hoy solamente interpretable a la luz del momento histórico de divisiones y luchas internas a que se refieren. como Próspero de Aquitania o Fulgencio de Ruspe. Ramón Llull o Nicolás de Cusa. como el IV concilio de Letrán de 1215. se enuncia con palabras de san Ignacio de Antioquía. representan un camino de crecimiento sobre la base del pensamiento de san Justino. y adquiere su forma más rígida a partir de los sucesores de san Agustín. griega y copta. incluidos las que vivieron antes que él –Ecclesia ab Abel– pero las dificultades de esta explicación pueden multiplicarse por otros motivos. En ocasiones. a la pre- gunta que ha marcado la reflexión teológica cristiana durante más de quince siglos: ¿Hay salvación fuera de la Iglesia? El origen histórico del axioma extra Ecclesiam nulla salus. en los que se va abriendo paso una nueva men- talidad en el largo recorrido medieval. se abunda en su significado. los textos del papa san Gregorio VII o las obras de Abelardo. por tanto. que se puede fundamentar en cierta interpretación bíblica. san Ireneo. por lo que el uso y significado de este axioma debe matizarse poderosamente. para terminar formando parte de algunas definiciones del magisterio. la Iglesia sostiene la posibilidad de la salvación en Jesucristo para todas las personas. Es conocida la imagen de un casi exhausto san Francisco Javier bautizando sin parar a los miles de orientales que se presentaban ante él para evitar que murieran sin bautizar y. más generoso a la hora de descubrir en la filosofía griega una preparación para la religión cristiana. más o menos forzada. Desde hace mucho tiempo. precedido por una carta del papa Inocencio III al arzobispo de Tarragona en 1208 en la que se insiste en la romanidad de la Iglesia. El último texto medieval sobre esta cuestión lo recoge el concilio de Floren- cia de 1442. Orígenes y. que también afectan a las relaciones con el pueblo judío y con el Islam. externa de la Iglesia católica. sobre todo san Cipriano de Cartago. como san Agustín. cualesquiera que sean las cir- cunstancias de su vida y las tradiciones religiosas a las que pertenezcan. 3. con los Padres de la Iglesia. Con el tiempo. todavía sobre una concep- . En ciertos textos se habla de un concepto de Ecclesia suficientemente amplio como para responder al conjunto de los salvados en Jesucristo. se delimita su papel mediador en la salvación. de san Ireneo y de san Clemente Alejandrino. del papa Bonifacio VIII de 1302 en la que se reclama la necesidad del someti- miento al romano pontífice. El profesor Dupuis hace mención de algunos espacios como la vida de san Francisco de Asís. que pretende poner fin a la ruptura con las Iglesias armenia. que llega a explicarse como exclusivo. privarles de la salvación obrada en Cristo y sólo accesible en el seno de la Iglesia. y seguido de la bula Unam sanc- tam. que parece evitar la explicación de tal axioma como la salvación sólo de aquellos que forman parte de la estructura visi- ble.

5) y la obligación moral de abrazarlo haciéndose miembros de la Iglesia. o H. que propone hacer su lectura positiva y afirmar. anota Dupuis. como aquella que atiende al modo como deba entenderse la universal necesidad de la Iglesia en el orden de la salvación en relación con la única mediación de Jesucristo (1Tm 2. El concilio Vaticano II. al definir la Iglesia como “sacramento universal de salvación”. 4. pero sin caer en expresiones ridículas que se desestimaban por sí solas. vivían bondadosos sin el conocimiento de Jesucristo. Es lo que Jacques Dupuis ha llamado “los sustitutos del evangelio”. resolviendo el problema de aquellos que no han conocido a Jesucristo y.. Küng que con las restringidas concepciones del jesuita Leonard Freeney. Küng. la Iglesia se identificaría con la humanidad entera. como en las condenas a Michael de Bay en 1567 o a Cornelius Jansen en 1680. Se trataba entonces de garantizar la voluntad salvífica de Dios y la necesidad de la fe para la salvación. más acorde con las palabras de H. no tienen fe. salvada en principio por el acontecimiento Cristo. como Congar. que tienen. por la formulación de la teoría de la fe implícita en Jesucristo o del bautismo de deseo tomista. lo que obliga a ser cautos a la hora de estu- diar este axioma y delimitar bien el significado y alcance que pretende darse a su uso y aplicación soteriológica.. reserva para la segunda parte del libro la solución de otras cuestiones teológicas no resueltas aquí. sin culpa alguna por su parte. que postula su abandono. aunque por otros motivos. El capítulo cuarto analiza las consecuencias que para una explicación más rigurosa del axioma anterior trae consigo el descubrimiento de América en 1492 y los intentos de explicar el concepto de fe implícita descubierta entre las masas de hombres y mujeres que. que “dentro de la Iglesia hay salvación”. criticada por Celso ya rebatido por Orígenes. condenado por Pío XII en 1949 por la interpretación rigorista de este axioma. que . sobre todo. Esta reflexión encontrará finalmente expresión en los documentos magisteriales. a lo que se añaden otros autores. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. pero necesaria- mente consciente de la realidad que se abre con la aparición de muy numerosos pueblos que no conocen a Jesucristo. la exis- tencia del limbo. por lo tanto. El propio santo Tomás de Aquino ya había esbozado algunos intentos de solución muchos años antes que se materializan luego en los decretos del concilio de Trento. entre los teólogos dominicos de la Escuela de Sala- manca y los jesuitas del Colegio Romano algunos de sus más destacados represen- tantes. profundamente marcado por la ruptura de la Iglesia. Algunas de estas soluciones pasan por la evangeli- zación después de la muerte. desarrolla el significado de estas palabras desde una lectura cierta- mente novedosa. 53 ción más amplia. más desarrollada después de 1492. aunque también en otros espa- cios no controlados por la externa implantación eclesial. Hoy no es posible explicar este axioma de forma literal. pero. en lugar de negar. Dupuis.

de acuerdo al pensamiento de Karl Barth y su juicio negativo sobre la religión. en la alocución Singulari quadam de 1854. se hacía impo- sible cualquier diálogo que no pasara por la eliminación de una de las partes. entonces. se encuen- tran en un estado “en el que no pueden estar seguros de su propia salvación. De una respuesta eclesiológica –salvación dentro o fuera de la Iglesia– se avanza hacia una respuesta cristológica y la posibilidad de acceder a quienes no conocen a Jesucristo. de acuerdo al magisterio del papa. pero. reafirmada la nece- sidad de la Iglesia para la salvación. en la que identifica la Iglesia católica romana con el cuerpo místico de Cristo. sin embargo. Si la religión politeísta. El problema no radica solamente en la tipificación de la fe necesaria y sufi- ciente para la salvación.” al tiempo que deja abierta la puerta para la condena a la doctrina de Leonard Feeney de 1949 a la que hicimos referencia arriba. De acuerdo a la explicación que ofrece el profesor Dupuis. Es decir. que los no católicos podrían alcanzar la salvación. sino en la explicación de la relación que mantenían las distintas tradiciones religiosas con el mensaje evangélico y el cristianismo. Se empezaba a hacer lugar la pregunta por la aportación de religiones como el Islam. La idea de que fuera de la Iglesia no hay salvación debe completarse con aquel matiz: “no hay salvación para los que están culpablemente fuera de la Iglesia. representa un intento del demonio de autojustifi- cación de la persona sólo salvable por la fe en Jesucristo. sin duda revela- dor de las circunstancias que debe afrontar el concilio Vaticano II: la solución que da la Iglesia al racionalismo y al fideísmo del siglo XIX y su lectura consecuente en el siglo XIX. Los que no pertenecen a ella. Pero la renovación teológica anterior al concilio preparó el cambio de actitud y la apertura característica del Vaticano II. sino como preparación al evangelio. un apunte más merece la consideración del profesor Dupuis. el capítulo quinto estudia la renovación teológica preconciliar en sus implicaciones para la cuestión de la salvación de los “infieles” y para la valoración de sus tradiciones religiosas en la historia de la salvación. en el que las otras tradiciones religiosas se entienden. no como obstáculo para la fe. y a la posibilidad de una salvación sin evangelio.54 José Antonio Calvo Gómez marcan la etapa de la historia de la Iglesia durante otros cuatrocientos años. remite al concepto de invencible ignorancia en virtud de la cual las personas que no abrazan el cristianismo pueden ser subjeti- vamente excusadas. entre el concilio de Trento y los preámbulos del segundo concilio del Vaticano. del que sólo los católicos son miembros en realidad. Pío XII publica en 1943 la encíclica Mystici corporis. el hinduismo o el budismo al misterio de la salvación en Cristo. los confía el papa “a la tutela y a la celeste dirección”.” Al rebufo de esta doctrina. . A las condenas de León XII siguen las de Gregorio XVI y Pío IX quien. idolátrica.

seguido por autores como J. Fries. como respuesta sobrenatural de Dios. formuladas durante los años previos al segundo concilio del Vaticano. A. universal con- creto. seguido de cerca por J. El último representante de esta primera valoración. Sólo Jesucristo. sino que siempre representa una intervención específica de Dios en la historia de la salvación. La segunda respuesta. ordenado. sobre el cristianismo anónimo y la espera anticipada.. del hombre del misterio de la salvación. Hans Küng sobre los diferentes caminos de salvación y la verdad de Dios que se proclama. Monchanin o J. seguido de otros. por tanto. en especial con el budismo. por el contrario. como H. frente a un proyecto religioso mundial de autorrealización a través de la absorción de un absoluto impersonal. presente sobre todo en el hinduismo. por cuanto sigue viva la presencia del Salvador. cumple en un plano sobrenatural a las aspiraciones humanas expresadas en otras tradiciones religiosas que. de acuerdo a las explicaciones de Pierre Teilhard de Chardin. que tiene sus ini- ciadores en las obras de J. Jean Daniélou. no tendrían papel ninguno en orden a la salvación. Maurier. en otras tradiciones religiosas. Este capítulo quinto aborda dos posibles respuestas a la pregunta por el papel de las otras religiones en orden a la salvación. aunque en medio de los errores. existencial. Ratzinger. sólo en la sobrenatural revelación judeocristiana. explica que ninguna religión es mera- mente natural. carente de valor salvífico–. Cuttat. las religiones respon- den naturalmente a ese deseo. por tanto. también hoy. Johanns. Hars urs von Balthasar elabora un planteamiento teológico en el que insiste en el contraste del cristia- nismo con las otras religiones y en la absoluta novedad de Cristo. El profesor Dupuis explica cuatro variantes de esta respuesta. concluye que el cristianismo representa una absoluta novedad. en estudios comparativos con otras tradiciones religiosas.. Kasper o J. en el que las religiones se integran. de la que toda la historia del mundo es mera preparación. Henri de Lubac. pero nunca se convierten en caminos paralelos. aunque ordenada al acontecimiento definitivo de sal- vación en Jesucristo y. Existe un solo plan salvífico de Dios. Farquhar y P. Raimon Panikkar sobre el Cristo desconocido. encarnadas en la obra de Karl Rahner. todas son en cierto grado preparación evangélica. explica que el ser humano tiene un deseo natural de unirse a su Creador y. y Gustave Thils sobre las mediaciones . diversa de la historia naturalmente religiosa del hombre –religión cósmica. W. Dournes y H. habla de la manifestación progresiva de Dios a la humanidad al tiempo que reconoce la historia de la salvación. N. entonces. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. 55 5. La primera respuesta. aunque fragmen- taria. con un único eje de rotación o punto de convergencia. Lo sobrenatural satisface el deseo natural del hombre que encuentra en otras religiones una mezcla no purificada de semillas del Verbo combinadas con restos del pecado.

que exhorta a sus hijos. No todos los autores interpretan los textos conciliares con tanta generosidad. así como los valores socioculturales que en ellos existen (NA 2). El capítulo sexto estudia la aportación a la teología cristiana sobre las reli- giones del concilio Vaticano II. sea cual sea el grado y la valoración que les demos en el proceso. va a evitar cualquier condena de las demás tradiciones religiosas. pero sin asegurar que en ellas podrá accederse a la salvación. que todas reconocen: unas para explicar su radical diferencia y su anulación a la luz del acontecimiento Cristo y otras para introducirse en la nueva soteriología como realidad propedéutica. vehicular. la apertura que experimenta la Iglesia en estos años y su relectura posterior en los documentos del magisterio. 6. a la explicación. por tanto. entra en el aula vaticana con la suficiente reserva y discreción. Hoy el debate no ha quedado resuelto. en cierto grado. estima y cooperación. fue en origen un texto complementario del esquema sobre la Iglesia en relación con el pueblo judío. sobre las relaciones de la Iglesia con las reli- giones no cristianas. Kunnumpuram aseguran que. No se trata de entender ahora si las demás religiones son preámbulo para la salvación en Jesucristo. Se da en este momento un paso más. con prudencia y caridad. a que reconozcan. P. la salvación individual de las personas que pertenecen a otras tradiciones religio- sas. En el extremo opuesto. Teólogos como P.56 José Antonio Calvo Gómez de la salvación en otras religiones. en el valor humano de las demás tradiciones religiosas. guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales. que tiene lugar en los años del concilio. sobre todo. sino si podrían ser consideradas un medio legítimo de relación con Dios y. a partir de la revelación universal de Dios a la humanidad. que ya había aparecido en otras declaraciones. La perspectiva que se ha marcado es emi- nentemente pastoral y. con las que trata de establecer gestos de valoración mutua. en modo alguno. es decir. El debate. por tanto. cada una en su grado. Ruokanen entienden que el concilio se fija. en torno al diálogo. que detalla. sobre los valores positivos dentro de las mismas tradiciones religiosas y su significado en el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Hacker o el luterano M. Rossano y K. Su ampliación a las demás comunidades no cristianas otorga una nueva perspectiva que no debe pasar desapercibida. Se ha dado un paso importante. desde la consideración del ordenamiento de los individuos a la Iglesia. de un Secretariado para los no cristianos. y la creación. La declaración Nostra aetate. hacia la plenitud que viene expresada en la encarnación. la publicación de la encíclica Ecclesiam suam. aunque el concilio no pretende emitir . ese mismo año. en la que se integra también la visita de Pablo VI a la India en 1964. Todas estas respuestas van a llegar al aula conciliar y a matizar las deliberacio- nes sobre las otras religiones y su relación con el cristianismo. suficientes para garantizar la salvación de sus seguidores.

En un momento. publicado en 1991. El debate actual no ha hecho sino ampliar las perspectivas con la incorporación de nuevos elementos de análisis y con la concurrencia de un número cada vez más amplio de teólogos implicados en . subraya la existencia de valores positivos en estas tradiciones. Pablo VI dedica la Ecclesiam suam al diálogo sobre la base de ideales comunes. permite afirmar prudentemente. La exclusividad del cristianismo como única religión verdadera es inequívoca. en sus ritos. Si el Vaticano II había querido avanzar en la reflexión a partir de la estima mutua y de la colaboración con el conjunto de las religiones no cristianas.. Tanto K.F. en sus doctrinas. tanto occidentales –y esta es una gran novedad– como orientales. según anotan otros autores como P. El último capítulo de la primera parte explicita los elementos principales que competen al debate actual sobre la teología de las religiones y las diferentes perspectivas que se adoptan al reconocer el valor salvífico de las distintas tradicio- nes. y de mediaciones parciales de cualquier tipo en orden a la salvación. afirma. Juan Pablo II dirá que las diferencias son un elemento menos importante respecto a la unidad que. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. las virtudes y los valores humanos. es que el concilio mantiene una ambigüedad residual en su concepción del exacto grado de eficacia de la verdad y la gracia dentro de las religiones. es capaz de hablar de valores auténticos que no posee el cristianismo. en una pér- dida de los elementos más intuitivos del concilio y recuperación de la teoría del cumplimiento en su forma clásica. y el papel insustituible de la Iglesia como sacramento universal de salvación. Wilfred. pero evita equiparar todas las tradiciones religiosas. La oración auténtica. son también frutos de la presencia activa del Espíritu. No está claro si el concilio. lejos de reconocer en las otras tradiciones religiosas elementos de salvación que ella exhibe sobreabundante. en cambio. por su parte. La salvación en Cristo es accesible a los que se encuentran fuera de la Iglesia. Juan Pablo II. los tesoros de sabi- duría escondidos en las tradiciones religiosas. el único en el que el hombre podía alcanzar la salvación. Rahner como H. es radical. pero éstas cobran significado únicamente por la mediación de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas o complementarias. Sólo un documento reciente del Vaticano. Maurier se sitúan en una posición positiva pero crítica respecto a las afirmaciones conciliares. 7.. sobre todo a partir de los estudios de F. en sus formas de vida. que la gracia y la salvación de Dios en Jesucristo llegan a los no cristianos dentro y por medio de la práctica sincera de sus tradiciones religiosas. 57 un juicio doctrinal sobre las demás religiones. recupera poderosamente la observación de la presencia operante del Espíritu Santo en la vida religiosa de los no cristianos. apostilla el profesor Dupuis. no había querido renunciar a la unicidad de Jesucristo. básica y determinante. Knitter. Lo que sí parece claro. tesis que mantiene sin ambages en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi de 1975.

o. en el que se abren otros sobre el reinocentrismo o el soteriocentrismo de P. la segunda. Allí se dice que la pluralidad de las tradiciones religiosas es el resultado de los múlti- ples modos en que Dios se ha relacionado con los pueblos y de la riqueza y diver- sidad de la humanidad y. normativa y no normativa. por tanto. y del congreso ecuménico de Baar. Hick y su rechazo absoluto de cualquier proyecto de cristología inclusiva. Toynbee. Troeltsch y A. y las dificultades para aprehender la Realidad con un lenguaje humano. en 1990. entre otros. de E. Cada una de ellas se encuentra respal- dada por un amplio desarrollo teológico y por las obras de K. A. una cuestión no menor es la superación de las categorías occidentales a la hora de abordar el problema de las religiones. Knitter. debe superarse el dilema entre exclusivismo e inclusivismo para dar paso a una nueva concepción del pluralismo religioso. su discípulo H. sujeto a interpretaciones más amplias que permitan incorporar nuevos elementos de análisis y valoración. 4. El debate sobre la cuestión cristológica. el logocentrismo. los conceptos llegan a ser verdaderamente importantes. de la aparición de nuevos paradigmas mutuamente excluyentes. En estas reflexiones. cristocéntrico y teocéntrico. el pneumatocentrismo. plantean una nueva visión del pluralismo religioso que encuentra lugar en las declaraciones de la Decimotercera Reunión Anual de la Asociación Teológica India de 1989. Race y S. restringido. Así el término “unicidad” o “singularidad” aplicado a Jesucristo podría verse con carácter absoluto. J. El mismo Dupuis va a esbozar un programa de trabajo que deja abierta la puerta para el estudio de la segunda parte de esta obra. y de J. en la segunda parte del libro aborda el profesor Dupuis su propuesta teológica personal. inclusiva. P. se habla fundamentalmente de tres posiciones básicas de la relación del cristianismo con las otras religiones: exclusivismo. la tercera. por tanto. por tanto. con carácter más relativo y. ampliadas estas cuatro posibilidades. Pieris y el ya mencionado F. así como la visión diferenciada de la cristología exclu- siva. en la que se . F. Hoy. inclusivismo y pluralismo. Samartha. Wil- fred. todavía por desarrollar. como se esfuerzan por explicar algunos teólogos actuales. Kraemer y E Brunner.58 José Antonio Calvo Gómez su consideración y. adquiere plena actualidad. A. Schineller la discriminación entre el universo eclesiocéntrico. por tanto. la primera. Barth. Suiza. Debemos a J. SIETE CAPÍTuLOS DEDICADOS A LA PROPuESTA DE JACQuES DuPuIS PARA uNA TEOLOGÍA DE LAS RELIGIONES Después de analizar la evolución de la concepción cristiana del pluralismo religioso a lo largo de los XX siglos de la historia de la Iglesia.

11 J. ya en la introducción. Hacia una teología…. que ha titulado: “un solo Dios –un solo Cristo– caminos convergentes”. como explicación del misterio absoluto de lo Divino en la unidad y diversidad que se nos ha dado a conocer en Jesucristo. 309-310. se trata de mostrar cómo la afirmación de la identidad cristiana es compatible con un genuino reconocimiento de la identidad de las otras comunidades de fe que representan por 10 J. Jesús es el camino. en esta explicación sobre la parte divina. . la meta. Padre. así como la influencia específica de cada uno de ellos. es un intento de elaborar una teología cristiana del plura- lismo religioso. superando esta difícil contradicción arrastrada desde primera hora por la teología contemporánea. Y termina con una afirmación que podría ser el resumen de toda esta segunda parte: “No hay que permitir que la centralidad histórica del acontecimiento Cristo ensombrezca el ritmo trinitario de la economía divina. Algo equivalente se establece al distinguir entre Jesucristo y el Espíritu: la dis- tinción hipostática entre la Palabra y el Espíritu. Y añade que. En definitiva. sobre todo. desempeñan un papel clave para entender la diferenciación y pluralidad de relaciones entre Dios y los hombres. misterio absoluto y corazón de toda la realidad. “si bien es cierto que el acontecimiento Cristo desem- peña una función insustituible en el designio de Dios para la humanidad. Él mismo añade que. 309. no puede ser aislado. el autor expresa que pretende encontrar un modelo integral que se halla en su mejor forma en una cristología trinitaria que haga hincapié. 59 trata de superar la contradicción existente entre el inclusivismo cristocéntrico y el pluralismo teocéntrico. y Jesús en su existencia terrena mantiene una distancia insalvable con Dios. no el fin. A propósito de la obra de Jacques Dupuis.” Aquellos “caminos convergentes” del título de esta segunda parte hacen referencia a los múltiples caminos en la historia humana con una única meta: el misterio absoluto de la divinidad que los atrae hacia sí –habrá que ver cómo– ya desde el primer momento y su llamada a la existencia... no sólo resu- citado –un solo Cristo–. Hacia una teología…. Hijo y Espíritu Santo en la comunión interpersonal de la Trinidad –un solo Dios–.” Esta segunda parte. es necesa- rio mostrar que Jesucristo nunca sustituye al Padre. en las relaciones interpersonales entre Jesús y el Dios al que llama Padre. Desde primera hora. con sus funciones distintas y relacionadas entre sí10. y entre Jesús y el Espíritu que enviará. Dupuis. por un lado. por otro. Dupuis. y en la recepción del kerigma cristiano de Jesucristo en su integridad no sólo prepascual. sino que debe ser siempre visto dentro de la múltiple modalidad de la autorrevelación o la manifestación divinas por medio de la Palabra y el Espíritu11. que sólo es Dios.

con fecha del 24 de enero de 2001. en su edición española. Los ocho números del texto de la Congregación abordan cinco de los princi- pales problemas que el profesor Dupuis parece no ha llegado a resolver. pero también manifiesta su deseo de permanecer dentro de los límites de la ortodoxia y. de verdaderos canales de gracia. Dupuis. a trazar un programa orgánico de los diferentes aspectos del misterio que permita poner de relieve su unidad: la pluralidad de las tradiciones religiosas en relación con las distintas manifestaciones divinas en la historia de la salvación –capítulo ocho-. decide dedicarse a explorar otros 12 J. la revelación divina y la fe humana en diversas formas y modelos de acuerdo a los escritos sagrados de las distintas tradiciones religiosas –capítulo nueve-. el problema del misterio absoluto como horizonte trascendental de la experiencia religiosa humana en las diferentes tradiciones y de la revelación de Dios en Cristo –capítulo diez-. el papel de la Iglesia en la economía de la salvación y la preferencia reinocéntrica frente a la tradicional eclesiocéntrica hoy superada –capítulo trece-. Hacia una teología…. economía divina12. el reconocimiento de la presencia de la verdadera mediación. Pero las dificultades que. que se da en las otras religiones para sus miembros. prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. del misterio de la salvación en Jesucristo –capítulo doce-. 5. no acierta a encontrar el camino para una verdadera teología cristiana del pluralismo religioso. . por tanto.con la explicación del puesto del diálogo interreligioso en la misión evangelizadora de la Iglesia según el magisterio reciente y la colaboración entre religiones para afrontar los problemas del hombre actual y la promoción del reino de Dios en la tierra. Ya apuntamos que la impresión general es que el profesor Dupuis. para terminar –capí- tulo catorce.60 José Antonio Calvo Gómez derecho propio aspectos diferentes de la autorrevelación del misterio Absoluto en una única y unitaria. ESPACIO EN ENTREDICHO Hasta este punto. son buena prueba de lo liminar de sus afirmaciones y de las complejas consecuencias que pueden acarrearse de una mala interpretación de sus planteamientos teológicos. No lo tiene fácil.” Jacques Dupuis emplea las doscientas sesenta y una páginas siguientes. el papel decisivo de Jesucristo en este plan de salvación –capítulo once-. vienen anotadas en la carta que sobre este libro firma el cardenal Joseph Ratzinger. 311. y no obstante compleja y articulada. a pesar del planteamiento correcto de los problemas. Según la propia nota. el autor reconoce que su obra puede haber suscitado más interrogantes de los que resuelve (preámbulo). CINCO DIFICuLTADES NO RESuELTAS. el autor se ha limitado a exponer el itinerario marcado por la historia de la Teología.

más favorables a un paradigma teocéntrico frente al 13 Notification sur le libre du P. así como su voluntad de mantenerse fiel a la doctrina de la Iglesia y a la enseñanza del Magisterio. 2. es el Hijo y Verbo eterno del Padre. Debe ser creído firmemente que Jesucristo. Por tanto. crucificado y resucitado. su unicidad y universalidad. estudiamos las cinco anotaciones al texto de Dupuis. El resumen de lo que vendrá a continuación lo ofrece el preámbulo de la nota vaticana: “Aun considerando la buena disposición del autor –manifestada en sus Respuestas– a proporcionar las aclaraciones necesarias. la ordenación de todos los hombres a la Iglesia. que encuentra algunas dificul- tades según esta nota de la Congregación. se actúa en y por Jesucristo. sino también sostener la tesis de una acción salvífica del Verbo como tal. hijo de María y único salvador del mundo. Hijo encarnado del Padre. en su divinidad. cual mediador de la salvación de toda la humanidad. que se presenta en francés13. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. es el mediador único y universal de la salvación de la humanidad. En el capítulo once hace Dupuis una explicación con detalle sobre la mediación salvífica de Jesucristo. además. la Congregación Ordinaria ha constatado que el libro contiene ambigüedades y difi- cultades notables sobre puntos doctrinales de relevante importancia. 61 problemas no solucionados hasta ahora por la teología católica. .j. Tampoco se niega a ofrecer cuantas explicaciones sean necesarias a la obra que se anota. París 1997. Hick. traducidas del original. Para la unidad del plan de salvación centrado en Jesucristo. la acción salvífica universal del Espíritu Santo.. que el obrar salvífico del Verbo. cuestionado sobre todo por autores. Jacques Dupuis. Hijo de Dios hecho hombre. se debe retener. o entre la acción salvífica del Verbo y la de Jesús. que pueden conducir al lector a opiniones erróneas y peligrosas.1. Tales puntos conciernen a la interpretación de la mediación salvífica única y universal de Cristo... el valor y el significado de la fun- ción salvífica de las religiones. Mediación salvífica única y universal de Jesucristo 1. También debe ser creído firmemente que Jesús de Nazaret. es contrario a la fe católica. s. independientemente de la humanidad del Verbo encarnado. Vers une théologie chretienne du plura- lisme religieux. que transcribimos como introducción a cada uno de los principales problemas que debería solucionar. la unicidad y plenitud de la revelación de Cristo. 5. Lo que está claro es que esta cuestión ocupa un lugar central en la teología cristiana de las religiones. como J.” Por tanto. no solamente afirmar una separación entre el Verbo y Jesús.

330. Dupuis lo explica de acuerdo a la terminología de K. a quien sigue. Hacia una teología…. 15 J. para la fe cristiana. en virtud de la cual ningún aspecto específico puede ser subrayado a costa de los otros… El acontecimiento Cristo no está nunca aislado de la actuación del Logos y del Espíritu. 450. así como éstos tampoco actúan nunca sin estar en relación con él16. sino exactamente constitutiva y relacional al mismo tiempo.” ¿Dónde se asegura aquí la doctrina sobre la salvación única y universal en Jesucristo? ¿Establece Dios otros caminos fuera del marcado en Jesucristo. La cuestión que se aborda aquí es si existe o no salvación fuera de la que ofrece Jesucristo. Dupuis agrega que “esto equivale a decir que entre los diversos elementos de la economía de la salvación trinitaria-cristológica existe una relación de recíproco condicionamiento. un significado uni- versal… constituye el canal privilegiado a través del cual Dios ha elegido compartir la vida divina con los seres humanos. J. el misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo tiene. Hacia una teología….62 José Antonio Calvo Gómez cristocentismo tradicional14 y por algunos filósofos de línea pluralista que se basan en una nueva conciencia histórica y teológica que diluye el concepto estático en una realidad dinámica e históricamente condicionada. de acuerdo al texto paulino (Ef 2. El capítulo doce. al expresar la condición de creaturas en Cristo Jesús. por tanto –motivo de ambigüedad– deja abierta la puerta para expresar la condición de caminos de salvación de las otras religiones en continuación con la declaración de Hong Kong de 1987 de la Comisión Teológica Consultiva de la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas. y la participación del Logos en la creación humana. El profesor Dupuis plantea ciertas dificultades al afirmar que “en el misterio de Jesús el Cristo.” La dificultad viene cuando. Hacia una teología…. . Dice el autor que “la unicidad de Jesucristo no es absoluta ni relativa. 411-412. la Palabra no puede ser separada de la carne que ha asumido. cuando dice que el acon- tecimiento Cristo constituye el objetivo o el fin de la acción anticipada del Logos- que-se-hará-hombre y de la obra universal del Espíritu en el mundo. Dupuis. 16 J. se concluya que “una teología de la pluralidad religiosa debe expresar claramente la presencia universal de la Palabra y del Espíritu en las tradi- ciones extrabíblicas17. conforme al designio salvífico de Dios para la humanidad. Con el término relacional… afirma la relación recíproca que existe entre el camino que hay en Jesucristo y los diversos caminos de salvación que las tradiciones religiosas proponen a sus miembros15.” y. Constitutiva significa que. 10). la postura más clara del profesor Dupuis a este respecto. sin embargo. según afirma Dupuis en su obra? En cuanto a la unidad de acción entre Jesús y el Logos. representa. 17 J. Dupuis. Dupuis. 14 J. Dupuis. Hacia una teología…. Rahner. 331.

Padre. en última instancia. Por lo tanto. Hacia una teología…. y no necesita ser completada por otras religiones. declara que “la palabra pronunciada por Dios en Jesucristo –en el Hijo. sus obras. la totalidad del acontecimiento mismo de Jesucristo– las que constituyen la plenitud de la revelación20.” Y.. Geffré. 441. Si bien el pleno conocimiento de la revelación divina se tendrá solamente el día de la venida gloriosa del Señor. El problema radica.1. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. en continuidad con la doctrina de Hb 1. 20 J. aunque son inseparables. sin embargo. Duquoc. si la acción humana del Logos ensarkos es el sacra- mento universal de la acción salvadora de Dios. Al contrario. Hijo y Espíritu19. incompleta e imperfecta. Debe ser creído firmemente que Jesucristo es mediador. Dupuis. entre los que destacan los de C. es opinión errónea considerar que esos elementos de verdad y bondad. Es conforme a la doctrina católica afirmar que las semillas de verdad y bondad que existen en las otras religiones son una cierta participación en las verdades contenidas en la revelación de o en Jesucristo. 359..” 18 J. cumplimiento y plenitud de la revelación. la divina Palabra y la existencia humana de Jesús siguen siendo distintas. Hacia una teología…. sus palabras. 368. 63 Pero. Añade: “Son la persona misma de Jesucristo. unicidad y plenitud de la revelación en Cristo 3.2. es siempre y necesa- riamente el Dios de Jesucristo el que realiza la autorrevelación y el don de sí-auto- donación… el Dios uno y trino. Así. . según expresa DV 4. es contrario a la fe de la Iglesia sostener que la revelación de o en Jesucristo sea limitada. o algunos de ellos. su vida. desde la insistencia en la particularidad del aconteci- miento Jesucristo en relación con la universalidad del plan de salvación divino. Schillebeeckx y C. no agota la acción del Logos18. 5. Dupuis expresa la revelación del Dios de Jesucristo como la única posible: “Dondequiera que se da una comunicación personal de Dios. su muerte y su resurrección –en una palabra. 4. que habría que estudiar con detalle. no resulta difícil dar el paso a lo que él llama “nuevas vías de acceso a una teología del pluralismo religioso capaz de dar cabida a diversos caminos de salvación”. no derivan. 19 J. Hacia una teología….es la palabra decisiva de Dios al mundo… Jesucristo lleva a plenitud la revelación”. la revelación histórica de Jesucristo ofrece ya todo lo que es necesario para la salvación del hombre. en la explicación por el modo y el sentido como Jesucristo sea la plenitud de la revelación.” Desde esta afirmación. Dupuis. E. de la mediación fontal de Jesucristo. Dupuis.

y luego dedica toda una sección a reafirmar la unicidad constitutiva de Jesucristo en el contexto del actual cuestionamiento por parte de los teólogos pluralistas. de su propia mano. Por un lado dice que “aquí se evitará constantemente el uso de la expresión `carácter abso- luto´ en relación con Jesucristo y. cuando antes. preparación. y sus pretensiones de unicidad y universalidad. 369. que conecta con el número de la Congregación. Pero renunciar a esta afirmación sería.” No es claro Dupuis en relación con el acontecimiento Jesucristo. las escrituras sagradas de las tradiciones de todo el mundo contienen. En particular. a fortiori. para reducirlo a un universal concreto. entre lo particular y lo universal. de Jesucristo. ambos. sencilla- mente. .64 José Antonio Calvo Gómez Dice luego Dupuis: “Con todo. al menos.” Lo que no resulta tan fácil de entender es que se pueda decir que: “la palabra deci- siva no excluye otras palabras… ni que la palabra inicial de Dios sea la recogida en el Antiguo Testamento”. los géneros literarios. ¿Se podría. indicios.” para explicar que se relativiza al considerar la humanidad. Evidentemente Jesucristo. que hace posible afirmar una pluralidad de caminos o vías de liberación/salvación humana. una perspectiva cristológica trinitaria permite reconocer la presencia y la actividad continuas de la Palabra de Dios y del Espíritu de Dios. también se abre camino para el reconocimiento de otras figuras salvíficas en la historia humana22. Guarda la dogmática católica al expresar que “ninguna revelación puede superar o igualar. Dupuis. para la Palabra definitiva. dejar de ser cristiano. la que se nos concedió en él. de acuerdo con el plan de Dios para la humanidad en Jesucristo. provoca dificultades para el que no admite su acontecimiento como definitivo en el orden del ser y de la salvación. sobre todo cuando expresa las fases o periodos de la revelación de Dios: aquel en el que Dios concede a los corazones de los videntes escuchar una palabra secreta. limitación. aquel en el que Dios habla a Israel por los profetas. al 21 J. se encarna en la obra de Dupuis cuando afirma. Hacia una teología….. añade. que “una reivindicación bien planteada de la unicidad y la universalidad de Jesucristo deja espacio para una teología abierta de las religiones y del pluralismo religioso. criticando a K. Rahner lo ha identificado con “unicidad”. se exige la desaparición de las pretensiones cristianas de hacer universal y único un acontecimiento histórico y humanamente limitado en tiempo y espacio. la discontinuidad histórica.. como se pretende. el Hijo divino encarnado. esta revelación no es absoluta21. 22 J. 416. Dupuis. El problema que se plantea a la luz de las afirmaciones de la teología con- temporánea. También desde la exégesis neotestamentaria se han alzado algunas voces que cuestionan la visión tradicional de Jesucristo desde el recurso al contexto de los pasajes bíblicos. antes o después de Cristo. En defini- tiva. distinguir entre Jesús y Cristo. Hacia una teología…. con el cristianismo”. etc. de la cual.

473. Al afirmar que “la iluminación y el poder salvífico del Logos no están circuns- critos por la particularidad del acontecimiento histórico”. 436-449.. es contrario a la fe católica considerar que la acción salvífica del Espíritu 23 J. 65 “rostro humano de Dios” en el que son resumidas y recapituladas todas las aproxi- maciones de Dios a los hombres en la historia. como una figura salvífica entre otras? El mismo Dupuis afirma que “un vicio constante del paradigma pluralista con- siste en imaginar que la única alternativa concreta al propio punto de vista es una superación dogmática y exclusivista de las otras religiones” ya que “sostener la unicidad constitutiva de Jesucristo no tiene como resultado la condena de las otras religiones y sus figuras salvíficas. en una especie de primus inter pares. las afirmaciones de la teología católica. Dupuis. que recorremos23. se puede haber forzado excesi- vamente lo que Dupuis llama la particularidad histórica de Jesús como inevitable limitación al acontecimiento Cristo. poniendo así el fundamento para el reconocimiento de un pluralismo en la forma en que Dios se relaciona con la humanidad24. cercana a las tesis de la cristología revisionista y pluralista ampliamente desarrollada en la segunda parte del capítulo once. 5. llega a la conclusión de que “por medio del poder trascendente del Logos. A propósito de la obra de Jacques Dupuis.. pero deja abierta la necesidad de replantear poderosamente las afirmaciones sobre Jesucristo. La fe de la Iglesia enseña que el Espíritu Santo. ¿deberíamos poner entre paréntesis nuestra fe en Dios tal y como nos la ha revelado Jesucristo. que actúa en modo salvífico tanto en los cristianos como en los no cristianos. Palabra definitiva? Dupuis no lo exige. La acción salvífica universal del Espíritu Santo 5. en este contexto de pluralismo. y que “superan todas las fronteras temporales y espaciales”. 24 J. Por lo tanto. al contrario. operante después de la resurrección de Jesucristo. . en parte. En un intento por acercar las posiciones. Para entrar en diálogo con las otras religiones.3. Dupuis. para dejar las puertas abiertas a la compren- sión de una cristología pluralista que no garantiza la verdad de la fe cristiana con- temporánea. Hacia una teología….” lo que contradice.” Por esto decimos que no deja claro su punto de vista personal. la cristología trinitaria puede explicar la función mediadora de las tradiciones religiosas en el orden de la salvación. Hacia una teología…. es siempre el Espíritu de Cristo enviado por el Padre.

Dupuis. En él. según vimos. Dupuis.” Nada que añadir aquí. cuando afirma. Hacia una teología…. Dios ha dicho al mundo su palabra decisiva25.” El problema es garantizar la afirmación sobre la dependencia de acción del Espíritu de Cristo. la acción de la Palabra de Dios no está limitada por el hecho de que se hizo hombre históricamente en Jesucristo. Desde aquí sólo hace falta dar un pequeño paso para llegar al reconocimiento de una función mediadora de estas religiones para transmitir a sus adeptos el ofrecimiento de gracia y de salvación de Dios. 330. pero pone en serio peligro la relación-identificación-diferencia del Logos con Cristo. que no hiciera necesaria la cristología más explícita y aparentemente excluyente de la teología católica contemporánea. que pareciera obrar ajeno al hecho de la encarnación en un aparente deseo de garantizar una presencia pneumática. J.están presentes en las culturas y las religiones humanas debido a la acción combinada de la Palabra de Dios y de su Espíritu. Sin embargo. 466. sin embargo. La mediación de la gracia salvífica de Dios a la humanidad adopta dimensiones diferentes que deben ser combinadas e integradas. que el acontecimiento Cristo constituye el objetivo o el fin de la acción anticipada del Logos-que-se-hará- hombre y de la obra universal del Espíritu en el mundo. del mismo modo que es correcto decir que el Espíritu es “el Espíritu de Cristo” desde el inicio de la historia de la salvación. Hacia una teología…. Dupuis sigue fundamentalmente la posición de K. Dupuis. anota Dupuis. el Logos antes de la Encarnación. en clara teología católica. En otro lugar. 27 J.66 José Antonio Calvo Gómez Santo se pueda extender más allá de la única economía salvífica universal del Verbo encarnado. . Hacia una teología….” Y lo explica: “No prescinde nunca del acontecimiento Cristo. de Cristo con el Espíritu. y de la continuidad-identidad-diferencia de la acción de uno y otro. es única y al mismo tiempo polifacética27. apura Dupuis en su interpretación de la doctrina católica al afirmar que “la acción salvífica de Dios. en el que encuentra su máxima densidad histórica. en conformi- dad con el decreto AG 9. Por esta razón. Rahner al respecto.” Este punto habría que retomarlo con más detención. 473. “está orientada al acontecimiento Cristo. que actúa siempre dentro del marco de un plan unificado. 26 J. También en este punto. ni tam- poco la obra del Espíritu está limitada a su efusión sobre el mundo por el Cristo resucitado y exaltado. lo que no estamos en condiciones de hacer por las características de esta disertación. 25 J. “Los elementos de verdad y de gracia –anota más adelante26.

Dupuis. en su realidad histórica. el redescubrimiento de la universalidad del reino de Dios. pero no menos real29. de su papel específico y necesario en relación con el reino de Dios (RM 18).” Pero le molesta que textos como la Redemptoris missio del papa Juan Pablo II (1990) añadan indicaciones como “el reino de Dios puede hallarse también fuera de los confines de la Iglesia. Según la doctrina de la Iglesia. Hacia una teología…. 500. con- firma el Vaticano II. ¿Cuáles son entonces los límites de una Iglesia cuando lo importante es el reino de Dios y este reino de Dios está “donde los hombres y mujeres se abren al misterio divino trascendente que les afecta?” Aquel reinocentrismo devuelve al cristocentrismo todo su valor y.4. se detalla la relación de la Iglesia y las otras tradiciones religiosas con la realidad universal del reino de Dios. que perciben la llamada de Dios a través de su propia tradición. se extiende. El profesor Dupuis se refiere al papel de la Iglesia en la economía de la sal- vación en diferentes lugares. 29 J. que ha titu- lado “El reino de Dios. que expresamente se detallan. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. 7. 67 5. Hacia una teología…. y. a todo el género humano28. las religiones y la Iglesia. Dupuis. es “el reconocimiento explícito del hecho de que el reino de Dios. 523. también los seguidores de las otras religiones están ordenados a la Iglesia y están todos llamados a formar parte de ella. Es contrario a la fe de la Iglesia considerar las diferentes religiones del mundo como vías complementarias a la Iglesia en orden a la salvación. participan verdaderamente… del reino de Dios presente en la historia.” 28 J. también las otras tradiciones ejercen una cierta mediación del reino. De hecho. insiste más adelante en que la Iglesia no tiene ningún monopolio en el reino de Dios.. de reconocer que existen semillas del reino más allá de la Iglesia.” (RM 20). como plantea él mismo. ha vaciado de contenido el ser de la Iglesia y la necesidad que tenemos de ella. . en primer lugar.. tanto los cristianos como los no cristianos son copartíci- pes. La ordenación de todos los hombres a la Iglesia 6. más allá de la Iglesia. del que. en el orden de la salvación (LG 48). anota. Debe ser creído firmemente que la Iglesia es signo e instrumento de sal- vación para todos los hombres. sin embargo. del que son miembros por derecho propio… Aunque la Iglesia es en el mundo el “sacramento universal” del reino de Dios. Si está más allá de estos límites. pero especialmente en el capítulo trece. enuncia.” En dos apartados bien diferen- ciados. En realidad. en segundo lugar. sin duda diferente. Y lo explica: “los miembros de otras tradiciones religiosas. no obstante eso no invalida la posición de la Iglesia a la que están llamados también los cre- yentes de otras religiones. Su objetivo. se esfuerza poco menos que en romper los límites de la Iglesia. y no otorgarle valor ninguno añadido en la economía del reino.

¿Resulta ser de mera sustitución de la sombra por la realidad? En su expli- cación. La otra minimizaría la necesidad y la universalidad de la Iglesia. Dupuis. porque reduciría su función y su operación a la salvación de sus propios miembros. Dupuis.68 José Antonio Calvo Gómez En realidad. sino también reconocer un significado permanente a la plu- ralidad de las tradiciones religiosas del mundo conforme al universal designio de Dios para la humanidad31. 314. Por lo tanto. llega a entender que la historia de la salvación da cabida no sólo a la idea de un valor propedéutico de las religiones del mundo a las que en determinadas condiciones podría atribuírseles hipotéticamente algún valor salvífico. como vías de salvación.5. insuficiencias y errores acerca de las verdades fundamentales sobre Dios. tiene un papel de preparación evangélica” (LG 16). Esto equivaldría a introducir dos caminos paralelos de salvación sin ninguna relación mutua: ambos derivados de la única mediación de Jesucristo y. mas no tiene ningún fundamento en la teología católica considerar estas religiones. El valor y la función salvífica de las tradiciones religiosas 8. Según la doctrina católica. La primera es la que sitúa la necesidad y la universalidad de la Iglesia en el mismo plano que la de Jesucristo. el hombre y el mundo. uno de ellos ope- rante para los miembros de la Iglesia y el otro para los que son salvados en Jesu- cristo fuera de ella30. porque además en ellas hay lagunas. aunque él la formula como pregunta. 30 J. se debe considerar que “todo lo que el Espíritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos. Hacia una teología…. en cuanto tales. parece más equilibrado en otras expresiones que resumen mejor su posición y la de la teología católica contemporánea: “Aquí hay que evitar dos posiciones extremas. así como en las culturas y religiones. 31 J. Por otra parte. . Hacia una teología….” 5. Esta posición nos haría volver a una interpretación excesiva del antiguo axioma extra Ecclesiam nulla salus. el hecho de que los elementos de verdad y bondad presentes en las distintas religiones puedan preparar a los pueblos y cul- turas a acoger el evento salvífico de Jesucristo no lleva a que los textos sagrados de las mismas puedan considerarse complementarios al Antiguo Testamento. El profesor Dupuis se plantea lo que él denomina la relación entre el trato de Dios con los gentiles a lo largo de la historia y la automanifestación en la historia bíblica. es legítimo sostener que el Espíritu Santo actúa la salvación en los no cristianos tam- bién mediante aquellos elementos de verdad y bondad presentes en las distintas religiones. sin embargo. que es la preparación inmediata al evento mismo de Cristo. 510-511.

Hacia una teología…. Así como la alianza mosaica no ha sido suspendida por el hecho de haber llegado a plenitud en Jesucristo. al profundizar en el concepto de “existencial sobre- natural”. de la universalidad de la condición humana concreta se sigue que hay una única historia de la salvación. son pueblos de la alianza y merecen el título de “pueblos de Dios”. Hacia una teología…. Dupuis. 338. la humanidad religiosa extrabíblica en la gracia y en la esperanza33. así tampoco la alianza cósmica concluida en Noé con las naciones ha sido cancelada por el hecho de haber llegado en el acontecimiento Cristo a la meta a la que había sido orientada por Dios35. todos los pueblos. simbolizadas por la alianza con Noé.” un poco después lo planteará desde la reflexión del concepto de alianza y la posible derogación de las anteriores a la luz del acontecimiento Cristo: “Queda por mostrar… que también las otras tradiciones religiosas. Rahner. según el testi- monio del Antiguo Testamento. un valor permanente. De aquí deduce el profesor Dupuis que. para quien todas las demás religiones no son más que incredulidad. con las debidas diferencias. que coexiste con la historia del mundo. 336. u. tanto individual como colectivamente.” 32 J. a una autorrevelación y a una autodonación de Dios que se ha de recibir en libertad y gratitud.” H. 69 En virtud de un reconocido pacto de Dios con Adán. sin embargo. 34 J. tampoco están de acuerdo en sobrepasar los límites de la revelación judeocristiana a la hora de expresar la implicación personal de Dios. “aunque el concepto de historia especial de la salvación encuentra una clara realización en las tradiciones judía y cristiana mediante la interpretación profética de acontecimientos históricos… no hay que reducirla a priori a tales tradiciones… también otras tradiciones religiosas pueden contener palabras proféticas que interpretan acontecimientos históricos como intervenciones divinas en la historia de los pueblos… Estas acciones salvífi- cas históricamente tangibles son análogas a las realizadas por Dios. 324-325. en la historia de los pueblos. Barth. Así. Hacia una teología…. Dupuis. 346. Danielú. 35 J. conservan.. que sería de mera expresión de la aspiración humana en lo que a las demás religiones se refiere. también los que no entran en la Biblia. en sentido de búsqueda y de vuelta. . establece una orientación en cada persona. no derogado por las sucesivas alianzas con Moisés y con Jesucristo. aunque más proclives al diálogo sobre este particular que K. Dupuis. von Balthasar y J. 33 J. de la revelación y del ofrecimiento de la fe.. Añade: “El único Dios es el Dios de todos los pueblos32. Hacia una teología…. en el orden presente y lleno de gracia de la creación.” y también: “Dios acoge en la comunión divina. Dupuis. K. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. a favor de Israel34.

. J. ¿dónde los libros sagrados o las tradiciones orales de otras religio- nes que contengan una palabra dicha por Dios a los creyentes de estas religiones o incluso a toda la humanidad. Hacia una teología…. al tratar de explicar la necesidad de no forzar la diferencia entre historia de la salvación gene- ral. 1-2 y Jn 1. Dupuis. mientras que lo histórico sería la reserva exclusiva de la tradición judeocristiana. así como las huellas de los mismos en los libros sagrados y en las tradiciones orales que constituyen el testimonio oficial y la memoria viva de dichas tradiciones. entre Hb 1. y con mayor detención. es el salto que se da. “Será necesa- rio dejar a un lado la distinción demasiado rígida entre mito e historia. como expresa Dupuis en estas líneas? Esto nada obsta a que una teología cristiana de la Palabra de Dios busque los signos de la acción de Dios. Entre ellas. como anota el concilio Vaticano II siguiendo a san Justino (AG 11. y la “impronta de su Espíritu” en las experiencias y acontecimientos fundamentales sobre los que se han edificado las diferentes tradiciones religiosas. Pero nunca como algo complementario. única y universal. 37 Cf.” El primer escollo que debemos anotar. Allí argumenta sobre la conveniencia de no excluir a priori a las tradiciones extrabíblicas de la pertenencia a la historia especial de la salvación.15). sin aparente razón. las “semillas de la Palabra”. según la cual las otras tradiciones estarían constituidas exclusivamente por mitos. manifestada en la alianza con Noé. 349. donde vaya a encontrarse algo que abarque más allá de la revelación judeocris- 36 J. el mito es considerado como relato carente de credenciales de ver- dad… No es posible mantener claramente separados los relatos extrabíbicos de los bíblicos como relatos míticos contrapuestos a relatos históricos… tales mitos fundadores pueden ser portadores de un mensaje divino… Ni siquiera los relatos de Abraham y Moisés carecen de un cierto fondo mítico36…” Tal vez no insista demasiado en presentarlos como preparación evangélica en un plano de igualdad con el Antiguo Testamento. que ha titulado “Palabra de Dios. pero no es menos cierta la más que generosa ambigüedad en que quedan formulados sus planteamientos. Hacia una teología…. Dupuis. Donde mejor expresa. el problema de la validez de los textos fun- dantes y normativos de las otras religiones es en el capítulo nueve. y la explicación que hace inmediatamente después sobre la revelación de Dios por medio de figuras proféticas en distintas tradiciones religiosas tanto antes como después de Jesucristo37. 1-9. ¿Dónde están aquí los profetas ajenos a la tradición judeocristiana?. 346-47. En esta perspectiva. al margen de otras consideraciones e intenciones. y la especial. encarnada en la alianza con Moisés y consumada en Jesucristo.70 José Antonio Calvo Gómez La relación de los textos del Antiguo Testamento con otros relatos extrabí- blicos la enfrenta el profesor Dupuis en varias ocasiones.

362. nunca puede ser positiva. Dulles y los modelos de revelación que propone. Se podría incluso decir… que entre la revelación dentro de la tradición judeocristiana y la exterior a ella existe una verdadera complementariedad40. Hacia una teología…. Dupuis. pero no por esto es menos real39. A propósito de la obra de Jacques Dupuis. que podría explicar.” Parece lógica la explicación de la Congregación que sale al paso de la afir- mación de Dupuis en la que insiste que “la revelación es progresiva y diferen- ciada. 364. 71 tiana. Estas palabras no tienen el carácter oficial que debemos atribuir al Antiguo Testamento… No obstante. contra la opinión de A. 39 J.. no obstante. que contenga elementos de salvación más allá de la predicación evangélica. Hacia una teología…. Hacia una teología…. . podemos llamarlas palabras divinas porque Dios las pronuncia por el Espíritu divino. a lo que el profesor Dupuis no contesta.” La pregunta radica en el planteamiento de la nota pontificia: ¿es el Corán complementario al Antiguo Testamento.. el mensaje monoteísta de Mahoma aparece ciertamente como revelación divina a través de la mediación del profeta. Anotar que la “mediación del Espíritu Santo en la autorrevelación de Dios opera también en las escrituras sagradas de las demás tradiciones religiosas38” puede dar a entender que en tales escrituras se puede encontrar una revelación más allá de la revelación judeocristiana en el orden de la verdad y en el orden de la gracia y la salvación. Visto en su contexto histórico. un poco más adelante afirma Dupuis al referirse al Corán: “En él no faltan errores. 371-373. Dupuis. lo que contradice el dogma cristiano de la plenitud de la revelación en Cristo. una complementariedad que hable de un lenguaje más cercano a una u otra tradición en cuanto al acceso de la única y definitiva revelación del Dios de Jesucristo. última y definitiva. Pero esto no impide que la verdad divina que contiene sea la Palabra de Dios pronunciada por medio del profeta. Dupuis. para una teología cristiana. 38 J. preparación inmediata al advenimiento de Cristo? Más aún: ¿Hay en el Corán algún elemento de verdad que vaya más allá de la predicación evangélica? La respuesta.” Si esa complementariedad se refiere en el orden cualitativo sería inadmisible para la dogmática católica. Esta revelación no es perfecta ni completa. 40 J. El problema viene al insistir en que “las escrituras sagradas de las nacio- nes contienen palabras de Dios iniciales y escondidas.

más que nunca.72 José Antonio Calvo Gómez 6. de lo que cabría como teológicamente admisible. estirando el marco de la expresión eclesial para hacerle decir lo que quiere en el límite. ¿Acaso la Congregación les da una torta en la cara de Dupuis a los planteamientos teológicos de los obispos y misioneros del sudeste asiático.de lo que Dupuis dice o deje de decir. como es. CONCLuSIÓN En definitiva. Pero la reflexión teológica no debe terminar. Se podría plantear la oportunidad de la nota vaticana. fundada en la correcta interpretación de la Palabra de Dios y de su voluntad de salvación de todos los hombres. y. como el mismo autor ha puesto de relieve en la primera parte. y a todas las instituciones religiosas. el algún momento. Hoy. se hace nece- saria una palabra. cuanto de la correcta interpretación de un texto complejo que no llega a satisfacer ni a los que pretenden enunciar definitivamente la muerte de las religiones como caminos parciales de acceso a Dios ni a los que rechazan cualquier afirmación que no contenga la exclusiva mediación de Cristo y de la Iglesia en la economía de la gracia. No podemos restarle el mérito de haberlo intentado. en general. no solucionado en la historia de la teología. y que probablemente tampoco él soluciona en la segunda. No ha querido el autor renunciar a la centralidad de Jesucristo. y atender al valor y significado de las demás religiones para la conciencia cristiana actual. a la luz de los nuevos cambios culturales y sociales. Es un tema mucho más que complicado. Parece hacer un esfuerzo por mantenerse dentro de la teología católica. ¿estaría- mos ante la misma valoración de una doctrina teológica que expresamente lo ha declarado fracasado? No se trata sólo -a la luz de nuestra reflexión ésta es nuestra impresión. responder a los desafíos que suscita el concepto de globalidad. . por fuera. probablemente. que hemos tratado de explicar arriba. haya podido quedarse al margen. en medio de ambigüedades. for- zando a veces algunas interpretaciones. puede entrañar algunos riesgos que hemos apuntado y no deben relativizarse. rescatando toda la fuerza de la teología trinitaria en pro de una teología cristiana de las religiones. En ellos se juega buena parte de la soteriología cristiana. el texto de Jacques Dupuis ensaya un proyecto de teología cris- tiana del pluralismo religioso y emite unas cuantas claves que permitan avanzar en este programa de la reflexión teológica contemporánea. pero segura- mente ha jugado demasiado con la diferencia entre el Logos asarkos y el Logos encarnado. y de La India en particular? Si las consecuencias de la teología de Dupuis no irrumpieran como amenaza de sincre- tismo en la evangelización de los pueblos de Iberoamérica y de África. El proyecto de abrir los campos de la interpretación católica para que la salvación llegara a todas las gentes. loable.