La Nueva Historia Argentina tomo II.

Capítulo 9: “El gobierno y sociedad en el Tucumán y el Río de
la Plata 1550-1800”. Zacarías Moutoukies

Las gobernaciones de Tucumán y Río de la Plata durante los siglos XVI y XVII
Hacia mediados del siglo XVI la conquista se extendió al territorio situado entre el Río de la Plata y el
Alto Perú y produjo las formaciones estatales propias del período colonial.
Durante le siglo XVII, se fueron consolidando las gobernaciones del Tucumán y del Río de la Plata.
Ambas nacieron condicionadas por su situación doblemente periférica, y dependerían de la jurisdicción, la
Audiencia de Charcas.

Los vecinos y sus ciudades: una comunidad aristocrática
Algunas de las características de las formaciones estatales, las gobernaciones, es que eran un
conjunto de ciudades que formaban una unidad administrativa, donde la más antigua de ellas era la sede.
El autor, menciona a la gobernación de Tucumán que podemos tomarla como ejemplo, para el año
1582/1583 estaba constituida de cinco ciudades: Santiago del Estero (la más antigua), Córdoba, Salta,
Tucumán y Talavera. Para cada una de estas ciudades se estipulaba el número de vecinos encomenderos y
de indios de servicio. Ambas partes, encomenderos e indios, tenían derechos y obligaciones por cumplir,
aunque a los últimos tenían más obligaciones que derechos. Cabe aclarar que lo que distinguía un pueblo
de una ciudad era existencia de un cabildo.
Cada una de las comunidades, encomenderos e indios, formaba su respectiva república, que la
diferencia eran las distintas leyes e instituciones que tenían cada uno. También dentro de cada una de
estas repúblicas, existía una jerarquización interna. El autor Zacarías, menciona que dentro de la república
de españoles se organizaba bajo el criterio de los méritos y las distenciones personales de un individuo o de
sus antepasados. Dentro del grupo de los españoles, los vecinos constituían un grupo aristocrático ya que
poseían unos derechos y obligaciones que les eran propios como mencionamos más arriba.
En numerosos textos legales, afirma Moutoukias, se disponía que la vecindad se reservara a los
encomenderos, sin embargo, a medida que la dominación europea se consolidaba, se hacia más difícil el
esquema inicial y los grupos dominantes adquirían una nueva diversificación. La vecindad aparecía asociada
a una posición social. El grupo de vecinos fue constituyéndose entonces, en una red de familias notables,
que controlaban una variedad de recursos.

La formación de una jurisdicción territorial: Charcas y el Tucumán en la segunda mitad del siglo XVI
En 1550 el gobernador del Perú, licenciado La Gasea, le otorgó a Juan Núñez el titulo de
gobernador y lo autorizaba a fundar ciudad en el Tucumán. El Tucumán era una frontera muy importante,
por lo tanto era indispensable dominarla por dos razones, la supervivencia y la ruta hacia el Atlántico. El
primer campamento, Barco I, se estableció ese mismo año. Pero, los jefes de la conquista de Chile
reclamaban que Tucumán era parte de su jurisdicción. Se inició una serie de tensiones, incluyendo
frecuentes enfrentamientos, por la fuerza lograron imponer que se reconociera la pertenencia de las
nuevas poblaciones. Hacia fines de la década de 1550, los vecinos del Tucumán iniciaron ante la Audiencia
de Lima, acciones judiciales para obtener la separación de las autoridades de Chile, para su mala suerte, el
primer dictamen fue a favor de Chile.
Mientras esto sucedía, habían empezado las conversaciones para la creación de una nueva
audiencia, y así mejorar la organización del Virreinato del Perú. Las primeras disposiciones se tomaron en
1561. Luego de un tiempo, el Consejo de Indias en Madrid, tomará los dos asuntos. Como resolución, una
Real Cédula en 1563 creaba la gobernación de Tucumán e iba a estar bajo dirección de la Audiencia de
Charcas, que había recibido la calidad de audiencia pretorial, es decir ejercía la capitanía general de su
provincia, el Alto Perú.
Tres años más tarde comenzaron las nuevas fundaciones: ya se había fundado Santiago del Estero
en 1553, luego fue Tucumán en 1565, Talavera dos años más tarde pero destruida por un terremoto en
1692. Córdoba se fundó en 1572, Salta en 1582, y las dos últimas fueron La Rioja y Jujuy en 1591.
La configuración que tomaron las formas estatales nació de la acción y la conformación local de los
grupos dominantes. Fue un resultado de una difícil trama de conflictos y negociaciones entre diferentes
individuos. Por lo tanto, no formaron unidades bien delimitadas, hubo toda una red de relaciones sociales,
esto fue posible porque estaba exenta de toda jurisdicción señorial, las Indias de América estaban
integradas a la monarquía castellana, pero esta administraba justicia a través de sus agentes. La centralidad
de poder era una problemática afirma el autor.
En 1567 se reforzaron los poderes del virrey del Perú, por lo tanto debilitó un poco a la Audiencia
de Charcas, pero pudo conservar su carácter de principal organismo político.

De Asunción a la gobernación del Río de la Plata: adelantados y lugartenientes
Entre gobernadores y miembros de la Audiencia circulaba la idea de crear una nueva gobernación
que incluyera al Río de la Plata o de fundar algún puerto sobre esa línea costera, bajo la autoridad de
Tucumán, a fin de comunicar directamente con Brasil y España al conjunto político que formaba entre
Charcas y Tucumán, es decir, la salida hacia el Atlántico.
La gobernación del Río de la Plata se separó del Paraguay en 1617. En ese momento, comprendía
cuatro ciudades: Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo. En 1536 con la llegada
desde España de Pedro de Mendoza comenzó la lenta colonización de la región.
En un primer momento, esta colonización se enmarcó en la figura del adelantado y sus
lugartenientes, que se trataba, de un título recibido por concesión feudal y asociado al ejercicio de una
jefatura militar, de gobierno y de justicia en nombre del rey. El acto por el cual el rey transfería las
atribuciones del adelantazgo era la capitulación, donde se estipulaban los derechos y obligaciones del
beneficiario. Este sistema existió entre 1536 y 1592. Durante esos años hubo cuatro adelantados pero solo
tres trataron de ejecutar la capitulación, aunque esos tres adelantados estuvieron poco tiempo en la región
y en su lugar actuaban los lugartenientes.
El primero de esos adelantados fue Mendoza (antes mencionado), un español, que al año
siguiente de haber llegado se marcho nuevamente a España por las dificultades que había tenido, en su
lugar dejo a un lugarteniente, Juan de Ayolas, otro español que murió al poco tiempo. En su lugar designo a
Irala, que acabo moviendo a los sobrevivientes de la instalación en Buenos Aires hacia Asunción en 1541.
Sería la segunda generación de conquistadores, hombres nacidos en la tierra, con recursos
acumulados en Asunción, la que completaría la instalación. En 1569 estuvo el cuarto adelantado, Ortiz de
Zárate pero llego al lugar en 1578, en su lugar actuó Garay. El adelantado solo permaneció dos años en el
lugar porque murió, y dejo en claro en su testamento que el siguiente adelantado seria quien se case con
su hija mestiza. Lo hizo un oidor de Charcas, Juan Torres de Vera, en su nombre gobernaron lugartenientes
entre ellos Garay, quien como tal fundó Buenos Aires. Este último adelantado sólo permaneció un año en el
territorio luego se ira nuevamente a España. La audiencia de Charcas, a la que pertenecía, utilizó esto en su
contra, el hecho de que se casara con una mestiza lo cual tenían prohibido, de modo que el tribunal anulo
la transmisión del oficio de gobernador y autorizó a los cabildos a elegir uno. El primero fue Hernandarias
en 1592, que venia desde Charcas.

Gobernadores y cabildos
La formación de las gobernaciones se completó, con la división en 1617 de la del Río de la Plata y la
del Paraguay. El gobernador, los responsables de las finanzas del rey y el cabildo constituían lo esencial de
sus estructuras administrativas. Constituía la estructura de la autoridad jurídica, militar y política.
El término gobernador en distintas situaciones designaba a la máxima autoridad de una región. En
ese sentido el virrey o el presidente de una audiencia eran gobernadores de sus distritos. Las características
de los que actuaron en el actual territorio argentino, fue por las circunstancias en las cuales habían surgido
sus jurisdicciones como del hecho que sus territorios eran zona de frontera, lo cual les daba una gran
autonomía en asuntos políticos y militares.
A partir de principios del siglo XVII los gobernadores del Tucumán y del Río de la Plata recibían casi
siempre su nombramiento directamente del rey, en algunas ocasiones del virrey del Perú o en muy última
instancia, de las autoridades locales ante vacancia por muerte u otras circunstancias, y en las ciudades
donde no residían nombraban a un lugarteniente. Su mandato solía durar cinco años, con casos en que se
extendía a diez o se reducía a tres cuando el nombramiento era local. Su autoridad incluía: poderes de
nombramiento y autoridad para informar o recomendar al rey o al virrey. El ejercicio del gobierno político
en lo temporal estaba indisolublemente vinculado, como en todo oficio de Antiguo Régimen, a sus
funciones judiciales: máxima autoridad de la justicia civil y criminal, juez de primera instancia en asuntos de
cierta gravedad y tribunal de apelación en los procesos instruidos por los alcaldes del cabildo. Sus
sentencias se apelaban, según los casos, a la audiencia de Charcas o directamente al Consejo de Indias.
En todos los casos, el gobierno, la justicia y la jefatura militar estaban estrictamente separados de la
administración de las finanzas del rey. La Real Hacienda estaba a cargo de oficiales especiales, los oficiales
reales o de Real Hacienda, en general un contador y un tesorero, pero en ocasiones había también otros
como el veedor o el factor. Todos gozaban de real autonomía.
Los oficiales reales eran jueces en su esfera, lo cual generaba las obvias disputas de jurisdicción con
el gobernador.
Las formalidades seguidas en las fundaciones de ciudades revelan muchas de las características que
el oficio de gobernador, cualquiera fuera su titulo recibían privilegios semejantes a fin de efectuar la
fundación. Podían nombrar a los miembros del cabildo y a sus escribanos, y demás oficiales y cargos
necesarios. Por último, estaban autorizados a proceder a la distribución de tierras como las encomiendas.
Los rituales de fundación: plantar el árbol sin ramas señalando el sitio donde se administraría
públicamente la justicia era el primer acto de ejercicio del imperio y la soberanía en nombre de su
majestad. Otros gestos, como cortar ramas, indicaban posesión de la ciudad fundada.
Las posibilidades de reducir a la población indígena a encomienda eran todavía menores en Buenos
Aires, debido a las características de la población. Sus vecinos se beneficiaron, en cambio, con explotar el
ganado cimarrón. Los beneficiarios recibían el nombre de vecinos accioneros, y la acción de vaquear, como
se llamaban a las licencias para cazar y explotar dichos animales. También el reparto de tierras se prolongó
durante varios años.
En cuanto al gobierno de la ciudad, el cabildo como organismo colegiado estaba constituido por
una estructura de base: los alcaldes ordinarios o jueces de primera instancia y los regidores o consejeros
municipales, secundados por un grupo de funcionarios especiales. Algunos solían ejercer dos o varias
funciones simultáneamente. Como jueces de primera instancia, los alcaldes actuaban en lo civil y criminal.
Entre los funcionarios especiales, algunos tenían misiones evidentemente municipales, como el
fiel ejecutor que controlaba la aplicación de las normas sobre precios, pesos y medidas, abasto y pulperías;
el depositario general que recibía y cuidaba bienes en depósito por muerte sin heredero, procesos,
secuestros judiciales y comisos. Había también dos funciones que iban más allá del ámbito de la
administración local, el alférez real y el alguacil mayor. El primero llevaba el estandarte real en ceremonias
y acciones militares. El alguacil mayor estaba encargado de ejecutar las decisiones de justicia y era el jefe
de la cárcel local. En principio, a ambos cargos los nombraba el rey, la audiencia o el gobernador. Los
procedimientos de designación se vieron profundamente afectados por la venta de cargos públicos. Los
oficios hasta aquí mencionados constituían el cuerpo capitular y participaban todos en sus deliberaciones
(acuerdos) con voz y voto. Había otros cargos designados por el cuerpo a los que se les asignaba diferente
grado de participación. Los principales eran el alcalde de la Santa Hermandad y los dos procuradores, el de
los vecinos ante el cabildo (en principio sólo tenía voz) y el de la ciudad ante la corte, la audiencia u otras
autoridades, que no debía ser miembro del cabildo. El primero actuaba como juez y policía de las zonas
rurales. Los demás cargos concernían a una variedad de ámbitos de la vida local, desde el juez de menores
hasta el maestro, pasando por el encargado de las obras (alarife). Finalmente toda esfera de la autoridad
formalmente constituida tenía su escribano.
El funcionamiento y la acción del cabildo, los oficiales reales y los gobernadores no puede
comprenderse considerando a cada uno por separado. En principio, la institución de las relaciones sociales
que hacían funcionar las estructuras de la autoridad nació de la propia experiencia de la conquista y de su
primer corolario: la distribución de derechos que regulaban el acceso a recursos de los cuales el rey era
señor. Todo esto no generó un patriciado estable.