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LA DICTADURA Y LAS ARTES MARCIALES EN CHILE1

“Gran Hermano”2

La Ley de Artes Marciales como monopolio de la violencia estatal en un
contexto de dictadura

Los esfuerzos de la dictadura militar por despojar a los sectores
populares de formas de resistencia impactarán en instituciones recreativas. Las
artes marciales, entendiendo a estas como actividades ligadas al desarrollo de
destrezas combativas peligrosas para el orden que se estaba imponiendo
desde el gobierno militar, van a ser blanco de su control. El 07 de octubre de
1974, se dicta el bando Nº 55, de la Jefatura De Zona de Estado de Sitio de la
provincia de Santiago, el que prohibía “absolutamente a toda persona,
establecimiento, institución u organización de cualquier índole, realizar
enseñanza, práctica o perfeccionamiento de Artes marciales en todo el
territorio jurisdiccional. Exceptuando de esta prohibición a las fuerzas
armadas, carabineros e investigaciones, y a quienes tuvieran convenios de
enseñanza con ellos”. Esto será el comienzo de acciones destinadas a controlar
el desarrollo de las artes marciales y a las personas que las practicaban
además del establecimiento de una elite marcial apegada al mundo militar. Con
la llegada de la democracia pactada, la ley no sufrió modificaciones y las artes
marciales continuaron bajo control militar. Los intentos de las distintas
federaciones por democratizar la práctica marcial las llevo a la deportivización
como medio de escape al monopolio militar. La siguiente ponencia analizará
los alcances de la dictadura en el mundo de las artes marciales, los intentos
por mantener el control efectivo sobre la población civil, las respuestas y
resistencias a su control y la búsqueda por parte de los practicantes de formas
de evasión del control militar.

Artes marciales y dictadura militar

El intento de monopolizar la violencia por parte del Estado es una
característica del proceso civilizatorio que es transversal a las relaciones entre
el Estado y el poder civil. Dicha violencia utilizada como medio de control
social es llevada al extremo en contextos políticos dictatoriales. En Chile, la
dictadura militar intentó frenar todo tipo de resistencia y posibilidad de
defensa de los sectores contrarios al régimen. Para eso llevo a la práctica una
serie de políticas sistematizadas para controlar la violencia política popular a
través del uso de la violencia física y el control de las relaciones sociales e
instituciones ligadas al mundo popular. Las artes marciales desde el punto de
vista de los militares son técnicas que pueden servir para agredir y violentar a
los aparatos de orden, seguridad o inteligencia del régimen, es decir, que

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http://vokalistapropaganda.blogspot.cl/2013/07/la-dictadura-y-las-artes-marciales-
en.html
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Bloguero chileno.

eran de conocimiento de los tribunales militares en tiempos de guerra. instituciones u organizaciones que impartieran o permitieran la práctica o perfeccionamiento. Más tarde. todas las academias cerraron sus puertas. Debido al cierre muchas escuelas quebraron al no poder financiarse y la cantidad de practicantes se redujo a un mínimo. era la clausura en forma indefinida y a las personas naturales responsables de dichas acciones. haber cumplido efectivamente el servicio militar obligatorio. En Dicho bando se prohíbe absolutamente “a toda persona. práctica o perfeccionamiento de Artes marciales en todo el territorio jurisdiccional. Es así como la mayoría de las escuelas de artes marciales tuvieron que cerrar sus puertas. Con este bando se intentaba monopolizar el uso de la violencia física y despojar a la oposición de elementos que pudieran significar peligros para la estabilidad y el orden interno del país. Exceptuando de esta prohibición a las fuerzas armadas. algunos maestros prefirieron salir del país. suprimiéndose con esto también las competencias deportivas marciales. inconmutable y aumentadas en un grado en caso de reincidencia. tener experiencia pedagógica en la materia. establecimiento. llegando a dictarse un bando especial para su prohibición el 07 octubre de 1974. La sanción a los establecimientos. Las infracciones a lo dispuesto por este bando Nº 55 eran sancionadas con la pena de prisión en su grado máximo. el 17 de febrero de 1975. y a quienes tuvieran convenios de enseñanza con ellos”. Las infracciones contempladas en este bando Nº 55 de 1974. Es así como desde el inicio del golpe de Estado de septiembre de 1973. haberse dedicado en forma exclusiva a la enseñanza de artes marciales durante seis años como . certificado de antecedentes personales sin observaciones. Con esto se aseguraba que el mundo de las artes marciales quedara supeditado completamente a la legislación militar y a la justicia militar hasta el día de hoy. el que rigurosamente dispuso que se autorizaría “provisoriamente el funcionamiento de escuelas destinadas a la enseñanza de Artes marciales. se les sancionaba con la pena de presidio menor en su grado medio. para aquellas personas que practicaran o participaren en algún curso de aprendizaje de artes marciales. realizar enseñanza. estudios de enseñanza media completos. y perfeccionamiento de las disciplinas marciales se dicta el Bando Nº 76 de la Jefatura de Zona en Estado de Sitio de la provincia de Santiago. cuyos instructores jefes acreditaran los siguientes requisitos: ser chileno. Sin embargo solo pudieron seguir funcionando las escuelas que tenían vinculación directa con el mundo militar ya sea porque en ellas practicaban militares activos o porque los maestros enseñaban y daban clases a distintas ramas militares en sus respectivas dependencias. con el propósito de regularizar la enseñanza de las artes marciales.posibilitan las acciones de resistencia y descontrol del orden establecido. institución u organización de cualquier índole. y mientras se dictara el cuerpo legal que determinaría en forma definitiva las condiciones que debían regir la enseñanza. Aunque en el curso de este bando no se conocen casos de infracciones a este. Las autoridades castrenses justificaban el cierre aduciendo la necesidad de controlar armas en manos equivocadas. aunque no tenían participación política activa en el gobierno derrocado. carabineros e investigaciones. las artes marciales fueron objetivo de la represión y son prescritas.

y el grado de cinturón negro o equivalente. organismo que por razones de seguridad interna podía decretar y notificar en forma inmediata la suspensión de aquellas personas que fueran calificadas como “indeseables”. La totalidad de los alumnos seguían siendo empadronados y sus nombres y antecedentes dados a conocer a la comandancia general de guarnición del ejército.mínimo. Las autorizaciones debían ser otorgadas por una comisión permanente encargada del control de las academias y escuelas que impartieran instrucción de artes marciales (confederación deportiva de las fuerzas armadas. tales funciones solo podría cumplirlas a través de los cantones de reclutamiento. que decían relación principalmente. organismo que por razones de seguridad interna. En cuanto a los requisitos que debían reunir aquellas personas que desearan desempeñarse como instructores jefe de escuelas. Los ayudantes que se desempeñaran en dichas escuelas. durante el estudio y redacción del aludido reglamento se detectaron dificultades que surgirían en la aplicación práctica de la ley. La contravención a dicha medida importaba la clausura inmediata de la academia o escuela respectiva. estudios medios completos. idoneidad profesional acreditada por estudios realizados en Japón o Estados Unidos. podía decretar y notificar en forma inmediata la suspensión de aquellas personas “indeseables” informando a la comisión permanente para sus fines de control. debían hacerlo en presencia de sus instructores jefes. que todavía con un carácter de provisorio. Conforme lo expresaba su artículo transitorio. dicha ley debía entrar en vigencia 60 días después de la publicación en el diario oficial del reglamento respectivo. Esta problemática no era posible solucionarla a través del reglamento. La totalidad de los alumnos de las escuelas cuyo funcionamiento fuera autorizado. con la imposibilidad de la dirección general de movilización nacional (DGMN) para desempeñar eficazmente las funciones legales de fiscalización y control. creada por decreto supremo Nº 1021. se publica en el diario oficial le ley 18. haber cumplido con la ley de reclutamiento. El 16 de octubre de 1981. tener experiencia en la enseñanza de las artes marciales. quienes permanecían responsables por sus actos. trató de dar flexibilidad al régimen que disciplinaba hasta esa fecha las actividades de artes marciales. acreditar solvencia e idoneidad profesional. Los ayudantes que se desempeñaran en las escuelas autorizadas. Sin embargo. dependencias que por su naturaleza no eran en ningún caso aptas para ejercer las misiones ordenadas por ley. antecesora de la actual ley Nº 18. otorgado por alguna asociación o federación de dichos países”. estableció: tener residencia en Chile. lo harían bajo el control y responsabilidad directa del instructor jefe acreditado. eran empadronados y sus nombres y demás antecedentes informados al ministerio de defensa nacional.356. La contravención a dicha medida importaba la clausura inmediata de la academia o escuela respectiva.039 sobre control de artes marciales. . mediante antecedentes y exámenes ante la comisión encargada del control de la enseñanza. ya que. se dicta el bando militar Nº 88 de la jefatura de zona en estado de emergencia de la provincia de Santiago. El 28 de octubre de 1975. Las personas que reunieran estos requisitos integrarían una comisión de carácter técnico encargada de colaborar en la formación de una institución que debía llamarse “Corporación Única de Karate y Artes Similares”. certificado de antecedentes sin observaciones.

se consideró a las labores de fiscalización y control como un fin propio de la defensa nacional. Cabe destacar que. El uso de este término presupone grupos de formación militar. cuando se iniciaron las jornadas de protesta nacional contra el régimen militar de Augusto Pinochet. en su caso. constituyeran ingresos propios de la DGMN. paralelos al ejército. debían constituir ingresos propios de la dirección general de movilización nacional. se contempló la colaboración de las comandancias de guarnición de las fuerzas armadas y de las autoridades superiores de carabineros de Chile-mecanismo recogido de la ley 17. Para ello. profesores e instructores. Alejandro Alvarado. como de instructivos y establecimientos. pudiendo así armonizar los principios que en materia tributaria establece la constitución política de la república.por escapar precisamente al ámbito y naturaleza de las materias que debían considerarse en él. Es así como la ley 18. gestionándose a partir de ahí la actual ley Nº 18. a fin de poder financiar los gastos de fiscalización. los permisos que establece la ley. Resultaba entonces imposible fijarles un destino diferente de forma administrativa o por reglamento. entre los años 1982 y 1984. además de poder controlar a los distintos practicantes marciales”. tanto de los alumnos. se consideró que los fondos derivados de los derechos o tarifas correspondientes a los permisos otorgados conforme a la ley. donde se pudiera controlar la calidad de las personas que ejercían de directores técnicos. Para el comandante de grupo de la fuerza aérea y presidente de la comisión de control de artes marciales de chile del periodo 1974 y 1981. En la comisión de redacción de la ley se encontraba Arturo Petit. envíe bases y conclusiones para contribuir a la redacción de la citada ley.encargándose también las comandancias de guarnición de otorgar. por ende deben ser controlados) fueran utilizadas por sectores políticos para adiestrar gente que atentara contra la integridad física de las personas y las fuerzas armadas” . Para él la ley de artes marciales significaba “un impulso para el desarrollo de los verdaderos artistas marciales. Además se agregó otra misión a la DGMN. Por otro lado.798 sobre control de armas. “…en su oportunidad. con una norma que dispusiera que los derechos o tasas cobradas por permisos. recomendando organizar el Karate en forma federativa para ayudar al mejor control de la actividad y evitar que estas artes marciales (relativo a los militares y a la guerra. a petición del “Diego Portales”. se planteó la idea de subsanar por medio de otro cuerpo legal. Así fue. maestro de Kempo Karate. en lo concerniente al cumplimiento de las funciones de fiscalización de la dirección general de movilización nacional.a fin de realizar un efectivo control. sobre todo entre los días 01 de marzo y 30 de mayo de 1983. la de llevar otros registros aparte. la ley “fue necesaria por motivos de seguridad nacional”. uno de los pioneros del karate en Chile y que posteriormente se radicara en Estados Unidos.356. la contraloría general de la republica dictaminó que los fondos que se recaudaren por concepto de otorgamiento de permisos deberían ingresar a las rentas generales del Estado. Sin embargo.356 del 19 de noviembre de 1984 fue el resultado de las indicaciones a una ley que nunca entro en vigencia. Por otra parte. atendiendo el tenor literal de la ley. que por estas dificultades que se encontrarían en la aplicación práctica de la ley. no existiendo ninguna ley vigente sobre la materia se recurría a la vigencia temporal del bando Nº 88 del 28 de octubre de 1975.

ya que exigía una diferenciación gradual según un nivel de experticia determinado por exámenes estandarizados. La ley fue. según estimaciones de DIGEDER. un intento por preservar el poder de un mercado que antes de 1973 poseía. reglamentar las artes marciales y tener una mayor fiscalización sobre las personas que instruyen en estas disciplinas (…) fundamentalmente lo primero. Durante los pocos torneos de artes marciales que se daban en el país durante los ’80.Para el general Pinochet la ley también tuvo esa motivación “lo esencial era proteger a la ciudadanía. Muchos de los practicantes consideraban un trato abusivo de los fiscalizadores militares de la DGMN ya que hacían diferencias entre los maestros que estaban ligados a la enseñanza a los militares y sus familiares. exigiendo el pago de los permisos legales tanto a los practicantes como a los instructores y maestros. muchas veces identificando cada grado con cinturones de colores fue incorporado por todos los estilos y federaciones de artes marciales. Esto muchas veces trajo pugnas internas entre los practicantes que se traduciría después en rompimientos internos de las distintas academias o federaciones al alcanzar el cinturón negro y con eso la posibilidad de independizarse comercialmente. evitar que las artes marciales fueran manipuladas. se presentaban los militares fiscalizando los papeles de los participantes. de las academias y del torneo. La reafirmación de los valores patrios y del nacionalismo es parte de los discursos de muchos maestros. un intento por monopolizar las artes marciales por parte de los maestros. También la ley sirvió para homogenizar los niveles de aprendizaje de las distintas artes. sobretodo de los que están ligados al mundo militar. convirtiendo el cinturón en signo de estatus al interior de las distintas academias. Es muy peligroso que un delincuente sepa karate”. más de 200 mil practicantes a lo largo de todo Chile. La codificación de los grados de experticia técnica. La ley había entrado en vigencia con mucha fuerza. fiscalizando todas las academias y dojos. desarrollando reglamentos unificados que permitieran la competencia entre clubes. La participación en competiciones internacionales exige un fuerte carácter de identificación nacional Durante la década de los 80 la situación no varió demasiado. Esto provocó que muchos dojos que no tenían relación con el mundo militar no pudieran acreditarse y tuvieran que cerrar sus puertas. torneos y haciendo un catastro de los profesores autorizados y los alumnos que tenían. ya que de las artes marciales “originales”. La comisión encargada de examinar la idoneidad técnica de los distintos niveles de practicantes de artistas marciales estaba compuesta por militares y maestros que de alguna manera tenían vínculos con el mundo militar desde antes del golpe. de los que no lo estaban. sus permisos al día. se originaban una serie de estilos distintos cada vez que un maestro tenía diferencias políticas con la . Durante este periodo se conformaron algunas academias y sus filiales en federaciones marciales o deportivas. como decía la ley. Además esto les permitía acercarse a las federaciones internacionales que cada vez eran más numerosas. según cada arte marcial o estilo. ligándose a la dirección general de deportes y recreación (DIGEDER). buscando de alguna manera profundizar su deportivización para desligarse del control militar y del monopolio marcial que algunos maestros ejercían sobre las artes marciales y sus estilos. en términos prácticos.

que se divide en dos federaciones internacionales irreconciliables. Esto provoco que a nivel interno muchas artes marciales sufrieran los mismos quiebres. que no tenían contacto con las federaciones internacionales más que a través de sus maestros y debido al interés y la necesidad se habían volcado a enseñar apoyados o no por sus profesores. Como la ley de artes marciales les obligaba a cancelar a la DGMN los permisos para ejercer. . además de la obligación de estar bajo control de un maestro reconocido como tal. abrir su propia academia y generar los recursos para auto sustentarse. como es el caso del Taekwondo. Los alumnos que progresaron rápidamente eran un peligro para el monopolio marcial. muchas veces internacional. Los campeones o medallistas podían optar de mejor manera a la repartición del mercado de nuevos practicantes ya que su experiencia.organización central del arte. En medio de un clima social efervescente que pedía el fin de la dictadura y el retorno a la democracia son muchos los maestros que ejercen la enseñanza sin autorización y en la semi clandestinidad. ya que ellas otorgan prestigio y estatus dentro del medio marcial. servía como gancho comercial para atraer clientes. Muchos de ellos después de rendir sus respectivos exámenes de grado tenían la posibilidad de convertirse en maestros o instructores. tercera o cuarta generación de graduados de cinturón negro de distintos estilos. se dieron cuenta que dicha ley era un impedimento para el crecimiento y desarrollo de las artes marciales. Para estos nuevos profesores e instructores la competición era de vital importancia. La mayoría eran segunda. en su mayoría primer Dan .