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ENSAYO

El espíritu emprendedor juega un papel clave para las economías actuales, y que si bien puede ser
innato, el hecho de que surja depende de múltiples factores.

Aunque hablar de unas determinadas cualidades en el emprendedor no es un perfil que pueda
seguirse al pie de la letra, si es cierto que hay determinadas características que pueden tomarse en
cuenta para intentar ser un empresario exitoso. Evidentemente cada persona tiene sus propias
cualidades, pero si puede ser importante intentar potenciar aquellos caracteres de nuestra
personalidad que nos pueden ayudar a conseguir el éxito.

Por ello, el concepto de ser emprendedor está irremediablemente atado a la idea
de innovación y riesgo por parte de alguien que cree en sus ideas y que es capaz de llevarlas a
cabo, de encontrar la manera de materializar sus sueños.

Según la forma de ser que tenga cada una de las personas que emprenden un proyecto o negocio,
y las funciones que desarrolle en la empresa, podemos encontrar diferentes tipos de
emprendedores. Cada una de ellos posee una visión empresarial y aportan distintas cosas a su
organización para que funciones perfectamente.

Conforme el emprendedor va madurando profesionalmente, también lo hace en el ámbito
personal. La familia va creciendo y comienza convertirse en un foro de discusión/práctica de
aspectos profesionales empresariales.

En algún momento en esta transición, especialmente si el fundador ha recomprado el capital
inicialmente prestado, visualiza la idea de involucrar a sus hijos (o cónyuge) en el proceso.

En el mundo de los negocios donde existe una gran diversidad de empresas de todo tipo, chicas
medianas y grandes, se ve inmerso un ramo muy importante: las familiares, ya que se considera
que es una de las fuentes de creación de empresas y que han sido origen y la base fundamental de
la economía en la mayoría de los países.

En una familia empresaria, a diferencia de la empresa familiar, los integrantes de la familia tienen
más de una empresa, esto les permite crecer en los negocios, desarrollar el potencial de cada uno
de los miembros de la familia, trabajar en empresas que por su giro o actividad les apasione en
mayor medida, además, les permite diversificar el riesgo de los negocios participando en empresas
de diferentes sectores de la industria o el comercio, inclusive, en organismos no gubernamentales
(ONG´s) de desarrollo social.

No todas las Empresas Familiares Tradicionales darán origen a Familias Empresarias, sino que lo
harán sólo aquellas en que la trascendencia de la familia sea un valor central y en que el
emprendimiento sea la orientación dominante. La gran ventaja de convertirse en una Familia
Empresaria es que además de acomodar los distintos intereses de todos los miembros de la familia
que se interesen y motiven, les da el espacio para crear valor económico, social o financiero para sí
mismos y para el grupo, donde la misma diversidad, asociada a la fuerza de la red familiar se
convierte en una gran ventaja competitiva.