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LOS 3 PRINCIPIOS DE LA CONTRIBUCIÓN TRIBUTARIA EN COLOMBIA

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COMO UN ESTADO SOCIAL DE DERECHO

En Colombia existen diferentes manera de generar tributos a la renta del país, para este
caso en particular tocare las tres principales forma de contribución al Estado, que no
discrimina ni a pobre, ricos, clase media, empresas o potencias, pues esta llega hasta
donde aparezca o halla un factor dinero, si estan haciendo parte del Territorio
Colombiano. Todo ello emanado de una figura demasiado moderna, pero de alcances
grandes imposibles de comprender, no por su rigurosidad, sino por la falta de honestidad
a la hora de aplicar su definición y alcance. Y si, su objetividad proviene del Estado Social
de Derecho, que dice ser nuestra comunidad en general, pues su postura se maneja
dentro del cual los colombianos pretendemos construir unas nuevas relaciones con la
naturaleza, basados en principios y valores como la vida, prevalencia del interés general
sobre el particular, solidaridad, protección de las riquezas culturales y naturales, dignidad
humana y participación ciudadana.

En mi sentir, en cuanto hablamos de solidaridad, y del interés general sobre el particular,
pasa a ser letras muertas, letras muy dura de impulsar. Es decir, con lo anterior quiero
decir o mejor dejar en claro que ya seas empresario, empleado, prestes servicios
profesionales o cualquier otro supuesto que marque la Ley del Impuesto Sobre la Renta
(LISR), estás obligado a cumplir con las disposiciones fiscales aplicables a cada situación.
Pero lo importante no es la obligatoriedad de pagarlo, sino surge algo que trae mucha
más incertidumbre a la hora de pagar dichas contribuciones, y es, ¿de dónde emana la
responsabilidad de contribuir? y ¿cuáles son los principios que me defienden de algún
acto inadecuado por parte de la autoridad?, ¿y lo que se recauda, llega al destino o
cumple la finalidad de la ley del tributo?

Quizás en mi pensar, las dos primeras pregunta, le encuentre una respuesta, la última, no
tanto, pues si en la actualidad en nuestro país se está llevando a cabo una política pública
denomina #noalacorrupcion, yo que respuesta favorable puedo genera, si en nuestro país,
prosperidad y educación no se ve reflejada. Por eso de omitirme la 3 pregunta demasiado
capciosa, y difícil de que se pueda cumplir, lo que no me va a pasar con las otras dos
primeras preguntas, pues ahí si existe papel en donde escribirla, quien las reglamente y
sobre todo quien la haga efectiva en cuanto a su recaudo. Por eso, en respuesta a la
primera pregunta, el fundamento legal de contribuir al gasto público se encuentra
principalmente en el artículo 150 que estable, “Corresponde al Congreso hacer las leyes.
Por medio de ellas ejerce las siguientes funciones, para el tema tratado, estaría en el
numeral,

10. Revestir, El Congreso podrá, en todo tiempo y por iniciativa propia, modificar los
decretos leyes dictados por el Gobierno en uso de facultades extraordinarias. Estas

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facultades no se podrán conferir para expedir códigos, leyes estatutarias, orgánicas, ni las
previstas en el numeral 20 del presente artículo, ni para decretar impuestos.

11. Establecer las rentas nacionales y fijar los gastos de la administración.

12. Establecer contribuciones fiscales y, excepcionalmente, contribuciones parafiscales en
los casos y bajo las condiciones que establezca la ley.

Que en conclusión establece que es obligación de todos los colombianos contribuir para
los gastos públicos, tanto del país, como los departamentos, distrito y municipios que
residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes. Ahora, ¿qué
tipos de contribuciones existen actualmente en Colombia?, pues bien atendiendo a la
Sentencia 1179 del 2001, vemos que se resaltan 3 importante, la cual fue tratado en un
tema que surge ante el descontento de unas empresas hidroeléctricas. Pues según ellos,
al cobrase lo que se denomina Contribución parafiscal, su naturaleza del gravamen que
impone, el artículo 81 de la Ley 633 vulneraba los principios y derechos de igualdad,
justicia y equidad. Se ensañan al establecer de que, si se trata de una tasa, no identifica
el bien o servicio ofrecido por el Estado como contraprestación al tributo que los
generadores de energía están obligados a pagar, ni menciona el beneficio derivado de
ese bien o servicio, ni si las empresas generadoras cuentan con la opción de adquirir o no
ese bien o servicio y tampoco el precio está destinado a cubrir gastos de funcionamiento y
previsiones para amortización y crecimiento de la inversión. Si se trata de una
contribución, no se advierte que las empresas generadoras de energía se estén
beneficiando por la participación que el Estado les esté dando en alguna de sus
empresas, negocios, actividades o servicios. Y por último, Y si se trata de un impuesto,
resulta que no se cobra a todos los ciudadanos sino únicamente a los generadores de
energía, que tiene una destinación específica y que no entra a hacer parte del erario.

A lo que muy acertadamente la Corte suprema de Justicia, como órgano de cierre, advirtió
de que los impuestos, las tasas y las contribuciones parafiscales tienen una naturaleza
particular que permite diferenciarlos claramente. Debido a que los “impuestos son
prestaciones pecuniarias de carácter unilateral en cuanto no constituyen remuneración
por prestaciones determinadas, son de carácter obligatorio, carecen de destinación
específica, su tarifa es definida por la autoridad de representación popular que las
impone, hacen parte del presupuesto, se someten a control fiscal, su cuantía es la
necesaria para el cubrimiento de los gastos públicos y son administrados por el
Estado. Por su parte, las tasas son prestaciones pecuniarias que constituyen
remuneraciones de los particulares por los servicios prestados por el Estado en desarrollo
de su actividad, sus tarifas son fijadas por autoridades administrativas, ellas no
necesariamente comprenden el valor total del servicio prestado, hacen parte del
presupuesto, se someten a control fiscal, su cuantía es proporcional al costo del servicio y
son administrados por el Estado. Y Finalmente, las contribuciones parafiscales son
gravámenes obligatorios que no tienen el carácter de remuneración de un servicio
prestado por el Estado, no afectan a todos los ciudadanos sino únicamente a un grupo

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económico determinado, tienen una destinación específica en cuanto se utilizan para el
beneficio del sector económico que soporta el gravamen, no se someten a las normas de
ejecución presupuestal y son administrados por órganos que hacen parte de ese mismo
renglón económico”.

Dejando en claro con lo anterior, que como tributo el impuesto, la tasa y la contribución
fiscal, son ingresos de derecho público, consistente en prestaciones pecuniarias
obligatorias, impuestas unilateralmente por el Estado, exigidas por una administración
pública como consecuencia de la realización del hecho imponible al que la ley vincule en
el deber de contribuir. Y su fin primordial, se puede decir que entre comillas, es el de
obtener los ingresos necesarios para el sostenimiento del gasto público, sin perjuicio de
su posibilidad de vinculación a otros fines. Lo establezco entre comilla, porque para
nuestra realidad para nadie es un secreto de que todos los candidatos presidenciales, en
todos los países, esquivan el tema de los impuestos como si fuera la peste. Hasta el
político más torpe entiende que hay muchos votos que se pueden perder, y son muy
pocos los que se podrían ganar al hablar de impuestos. El tema es asunto vergonzante en
época electoral. Pues esta regla se cumple también en las elecciones presidenciales de
Colombia por ejemplo, un claro ejemplo fue las elecciones presidenciales del 2014. Por
eso es que incluso cuando se sabe casi a ciencia cierta que el nuevo Presidente, quien
quiera que sea, no tendrá alternativa diferente a aplicar una reforma tributaria para
aumentar los ingresos, el tema no aflora en las discusiones con los candidatos. La paz
podría llegar o no llegar, pero nadie nos salva de una subida de impuestos en el próximo
gobierno.

En algún momento del segundo semestre de este año, por eso es que el nuevo inquilino
de la Casa de Nariño tendrá que llevar al Congreso una propuesta de reforma tributaria
que apuntará a exprimir aún más los bolsillos de los colombianos. En la actualidad el
sueldo no se disfruta, las primas ya tienen un destino, y las vacaciones a las que uno
tiene derecho salen más costosa.

Por eso se retoma y se deja en claro, que el papel soporta todo lo que se le introduzca,
pero hasta el mismo sabe que son letras muertas, porque en general, el estudio que lleva
a cabo la disciplina de la hacienda pública es lograr tres objetivos fundamentales: la
redistribución para dar un mayor bienestar a la población por medio de una distribución
más equitativa de los recursos, la estabilidad y, por último, el desarrollo de la economía,
objetivos que, si se cumplen, permiten el buen desempeño presente y futuro del país,
pero obviamente esto por ahora no sucede, quizás más adelante, a futuro, y sin ser
pesimista, puede que lo que posa en dichos papeles, que se vuelven ley, alcance los
objetivos, finalidades con la que se crea.

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