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ALEMANIA DESPUÉS DE LA PRIMERA

GUERRA MUNDIAL
En 1918, el antiguo Imperio alemán perdió la primera gran guerra vencido por una
coalición de aliados que incluyó a Francia, el Imperio Ruso, Italia y Serbia. Después de la
derrota y de la rendición de las tropas, le fueron impuestos pesados castigos económicos, como
pago por haber iniciado los combates y para compensar las pérdidas de los aliados. El monto de
estas reparaciones era prácticamente impagable.
Entre 1918 y 1933, Alemania vivió una etapa democrática, durante la cual varios
partidos políticos se disputaban el poder. En este tiempo hubo en Alemania un gran despertar
cultural; pero por otro lado, hubo también mucha desocupación, una gran crisis económica y
una fuerte devaluación de la moneda.
Esta situación de inseguridad para la mayoría del pueblo, escenificó el escenario ideal
para la aparición de un grupo político conocido como los Nacional Socialistas.
Las tácticas de este grupo político encabezado por Adolf Hitler, eran de atacar y suspender
reuniones de otros partidos alemanes, por el terror. Simplemente llegaban con un gran número
de simpatizantes y acababan con la reunión, a base de golpes.
Hitler, desde que empezó su vida política en Alemania, después de haber sido
suspendido del ejército, se juntó con gente que nunca había encontrado un lugar en la sociedad
y con su ayuda desarrolló su teoría antisemita racial, que consideraba a los judíos como
racialmente inferiores y los culpables de todos los males. En 1933 Hitler asumió el poder en
Alemania como canciller de un nuevo estado dictatorial que los nazis lograron crear, casi sin
oposición de las fuerzas democráticas. En 1934 son decretadas las Leyes de Nuremberg,
culpable de que los judíos perdieran todos sus derechos civiles que gozaban en ese entonces.
Podían emigrar, pero debían dejar todos sus bienes al Estado alemán. Sólo así conseguían el
permiso de viajar a otro país, siempre y cuando este les haya concedido un visado. No
solamente judíos escaparon de Alemania entre 1933 y 1939: muchos artistas y escritores
también se exiliaron en busca de sitios más seguro donde expresar sus ideas.
En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, debido a lo cual la emigración judía ya no era
posible. Las víctimas del Holocausto fueron el resultado de la aplicación de las Leyes Raciales
de Nuremberg, dejando con un total de 6 millones de vidas humanas perdidas.