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UNIVERSIDAD POPULAR DEL CESAR RESEÑA ASERCA

DISCURSO DEL ESPIRITU POSITIVO

AUGUSTO COMTE

ROSELY MARTINEZ JACOME

SOCIOLOGIA

DOCENTE

ABEL CARREÑO

VALLEDUPAR CESAR

25-10-2016

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TABLA DE CONTENIDO

Biografía de augusto comte…………………………………………….1

Introducción……………………………………………………………..2

Punto de vista sobre los tres estadios o ley de la evolución intelectual
de la
humanidad……………………………………………………………….3

Naturaleza del espíritu positivo …………………………………………4

Punto de vista sobre la superioridad del espíritu positivo .....................

Incompatibilidad entre ciencia positiva y teología…………………...…7

Destino del espíritu positivo……………………………………………8

Atributos del espíritu positivo……………………………………….…9

Correlación entre Espíritu Positivo y Sentido Común………………..10

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INTRODUCCION

En este libro encontramos todo lo que fuera el pensamiento comtiano como se le denomino a su
movimiento es la obra de mayor madurez de augusto con relación a a un sistema de filosofía
positiva, Estos textos pueden ser la base fundamental de su pensamiento , ideología o doctrina ,
exponiéndola de diferentes campos que en ese entonces eran la base fundacional e la creencias
del hombre, replanteando las desde su punto de vista teniendo en cuenta que augusto comte no
creía en un dios o los reyes dato q el consideraba que estos eran limitantes del pensamiento del
hombre el en su discurso expuso diferentes planteamientos en donde la teología y lo metafísico
toman un segundo plano ante pone que el
saber científico es el que configura el espíritu
humano y el que impulsa el progreso histórico y social

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Auguste Comte

Nació el 19 de enero de 1798 en Montpellier y
desde pequeño siempre se interesó por
los asuntos relacionados con la filosofía. Tras
finalizar sus estudios en 1817, empezó a trabajar
como secretario del conde Henri de Saint-
Simon. Con él, Comte expandió su conocimiento
sobre la filosofía y sobre el mundo que le
rodeaba pero pasados 7 años, decidió que era el
momento de romper definitivamente con la
influencia del pensador francés y comenzar una
etapa propia.

De Comte suele hablarse popularmente como el inventor del término sociología -
sería comprometedor, aunque quizá parcialmente verdadero, decir que también de
la disciplina- y creador del positivismo, en un sentido tan ambiguo que no
aceptarían los actuales positivistas lógicos. También vagamente se recuerda que
llegó a convertir el positivismo en una religión de la humanidad, con su música y su
Iglesia -aún viva, hasta hoy, en algunos países suramericanos-. (J.M.Valverde).
Nacido en Montpellier. Secretario de Saint-Simon y colaborador en el órgano del
saint-simonismo, Le Producteur, rompió con él para dictar libremente su primer
curso de filosofía positiva. Repetidor de matemáticas en la Escuela Politécnica, no
pudo conseguir un nombramiento oficial y vivió desde 1823 hasta su muerte de la
protección de sus adeptos.

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El punto de vista de augusto comte con relación ala teología ,la metafísica
y lo positivo o real

Comte plateaba lo en primera instancia los estadios el cual eran las situaciones
en determinadas épocas del espíritu humano entorno al saber , creo la llamada
ley universal dela evolución intelectual de la humanidad y sus tres estadios el
cual determinada distintos planteamientos .

La filosofía de Comte pretendía desarrollar un cambio intelectual basada en el
positivismo donde se veía solo algunos aspectos como son (el hombre, la
historia, la sociedad) basada en la ciencia ,Cada estado se caracteriza por una
manera de entender e interpretar la naturaleza y por una idea distinta de lo que es
el saber.

Puesto que el espíritu humano recorre varios estados a lo largo de la historia con
el fin de alcanzar el fin propuesto por su naturaleza por tres estados teóricos
diferentes (Ley de los tres estados):

Teológico o Ficticio: Debe considerarse un estado provisional y preparatorio

Metafísico o Abstracto: Es transitorio, constituye una modificación del primero.
Naturaleza intima de los seres ontologia

Positivo o Científico: Es el régimen definitivo de la razón humana. El orden por
el que se suceden los estados, viene dado por la propia naturaleza del espíritu
humano
Estado Teológico o Ficticio Es el primer estado que constituye el punto de
partida del espíritu humano. La explicación de la naturaleza consiste en causas
últimas, ocultas y sobrenaturales, que se levantan sobre el poder de la
imaginación. Estando representado por tres momentos:

. Fetichismo Consiste en atribuir a todos los cuerpos exteriores una vida
esencialmente análoga a la nuestra, pero más poderosa. La adoración de los
astros es el grado más alto de esta primera fase teológico

Politeísmo Es la libre preponderancia especulativa de la imaginación. Aquí la
vida es retirada de los objetos materiales, para ser misteriosamente transportada a
diversos seres ficticios habitualmente invisibles, cuya continua intervención se

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convierte en la fuente directa de todos los fenómenos exteriores y humanos. En
esta fase se estudia principalmente el espíritu teológico.

Monoteísmo Comienzo de la decadencia de la filosofía inicial, que sufre un
rápido decrecimiento intelectual como consecuencia espontánea de esta
simplificación en que la razón viene a restringir cada vez más el dominio exterior
de la imaginación.

Naturaleza del espíritu positivo:
Nuestras investigaciones positivas deben reducirse a la apreciación sistemática de
lo que es y renunciar a descubrir su primer origen y destino final. El estudio de
los fenómenos en lugar de ser absoluto, debe permanecer relativo a nuestra
organización y situación, reconociendo la necesaria imperfección de nuestros
métodos especulativos. Esta naturaleza relativa de los fenómenos humanos no es
individual, sino social. Desde que la subordinación constante de la imaginación a
la observación, ha sido reconocida como primera condición fundamental de toda
sana especulación científica, una viciosa interpretación ha conducido con
frecuencia a abusar mucho de este gran principio lógico, para hacer degenerar la
ciencia real en una especie de estéril acumulación de hechos incoherentes. El
verdadero espíritu positivo está tan lejos del empirismo como del misticismo. El
verdadero espíritu positivo consiste ante todo en ver para prever, en estudiar lo
que espera concluir de ello, lo que será según el dogma general de la
invariabilidad de las leyes naturales. El principio de la invariabilidad de las leyes
naturales, no empieza realmente a adquirir alguna consistencia filosófica sino
cuando los trabajos verdaderamente científicos han podido manifestar su genial
exactitud, frente a un orden entero de grandes fenómenos.

Destino del espíritu positivo:
El progreso hacia la armonía individual y colectiva de la humanidad Las
necesidades mentales son el primer estímulo indispensable para nuestros distintos
esfuerzos filosóficos. Estas exigencias intelectuales, reclaman siempre una feliz
combinación de estabilidad y actividad de donde resultan las necesidades
simultáneas de orden y progreso. En la larga infancia de la humanidad, sólo las
concepciones teológico-metafísicas podían satisfacer esta doble concepción
fundamental de modo imperfecto. Pero cuando la razón humana está por fin lo
bastante madura para renunciar a buscar lo inaccesible y circunscribir con
prudencia su actividad al dominio que pueden apreciar nuestras facultades, la
filosofía positiva le da una satisfacción mucho más completa y más real, gracias
al destino directo de las leyes que descubre y de la previsión racional que es
inseparable de ellas. Estas leyes son de dos clases según vinculen su semejanza o
filiación. La filosofía positiva procura en los espíritus bien preparados una
aptitud muy superior a la que nunca pudo ofrecer la teológico-metafísica. Para

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ello sólo es obligado limitar todas nuestras especulaciones a las investigaciones
verdaderamente accesibles.

Incompatibilidad entre ciencia positiva y teología:
Las concepciones positivas son incompatibles con todas las opiniones teológicas,
cualesquiera que sean: monoteístas, politeístas o fetichistas. Es imposible la
conciliación duradera entre las dos filosofías, sea en cuanto al método o a la
doctrina. Sin duda, la ciencia y la teología no están en abierta oposición, puesto
que no se proponen los mismos problemas. La ciencia renuncia radicalmente a
los misterios, de los que se ocupa la teología. Además la prudente reserva con
que el espíritu positivo procede gradualmente, nos hace ver la loca temeridad del
espíritu teológico. A medida que las leyes físicas han sido conocidas, el imperio
de las voluntades sobrenaturales ha tenido que restringir su campo de acción.
Aunque el politeísmo y hasta el fetichismo hayan secundado realmente el espíritu
de la observación, se debe reconocer que no podían ser verdaderamente
compatibles con el espíritu científico. En el estado actual de la razón humana, se
puede afirmar que el régimen monoteísta, favorable durante mucho tiempo al
primitivo despliegue de los conocimientos reales, estorba profundamente la
marca sistemática que deben tomar en adelante. Varios siglos antes de que el
desarrollo científico permitiera apreciar directamente esta oposición radical, la
transición metafísica había intentado, bajo un secreto impulso, restringir el
ascendiente de la teología, haciendo prevalecer abstractamente la doctrina
escolástica (no cambiar las leyes). El imperio positivo estaba limitado a los
espíritus cultivados, pues mientras la fe subsistió realmente, el instinto popular
hubo de rechazar tal concepción. Un primer análisis de la naturaleza, debió
inspirar una ingenua admiración por el modo de realizarse los principales
fenómenos que constituyen el orden efectivo. Luego, a medida que el espíritu
positivo tomando un carácter cada vez más sistemático, sustituye al dogma, hace
que esta disposición inicial desaparezca.

Atributos del espíritu positivo:
Correlación entre Espíritu Positivo y Sentido Común:
La palabra positivo ofrece varias acepciones distintas:

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1. Consideradas en la acepción más antigua y común, la
palabra positivo designa lo real, por oposición a lo quimérico.
2. Un segundo sentido, indica el contraste de lo útil y lo inútil
3. Una tercera aceptación, se emplea para calificar la oposición entre la
certeza y la indecisión.
4. Una cuarta, consiste en oponer lo preciso a lo vago
5. Una quinta y última, menos usada, es la que se emplea en oposición a
negativo. En este aspecto indica una propiedad de la filosofía moderna.

El único carácter esencial del nuevo espíritu filosófico que no haya sido aún
indicado directamente por la palabra positivo, consiste en su tendencia a sustituir
todo lo relativo por lo absoluto. Este carácter es propio de la quinta acepción.
Cuando se busca el origen fundamental del positivismo, se encuentra que
coincide con los primeros ejercicios prácticos de la razón humana. Todos sus
atributos son en el fondo los mismos que los del buen sentido universal. La
positividad fue durante mucho tiempo empírica antes de llegar a ser racional. En
todos los aspectos esenciales, el verdadero espíritu filosófico consiste sobre todo,
en la extensión sistemática del simple buen sentido a todas las especulaciones
verdaderamente accesibles. Esta conexión fundamental, representa la ciencia
propiamente y estériles las investigaciones especulativas dirigidas a los primeros
principios que, debiendo emanar siempre de la sabiduría vulgar, no pertenecen
nunca al verdadero dominio de la ciencia. Los únicos principios generales que se
pueden establecer a este respecto se reducen por necesidad a algunas máximas
indiscutibles, pero evidentes, tomadas de la razón común y que no añaden en
verdad nada esencial a las indicaciones que resultan en todas las buenas
inteligencias, de un mero ejercicio espontáneo. Considerada ahora en el aspecto
histórico, esta última solidaridad natural entre el genio propio de la verdadera
filosofía y el simple buen sentido universal, muestra el origen espontáneo del
espíritu positivo que resulta de una reacción especial de la razón práctica sobre la
razón teórica, cuyo carácter inicial ha sido modificado cada vez más.

Comentario de texto:
Esta larga sucesión de preámbulos necesarios conduce al fin nuestra inteligencia,
gradualmente emancipada, a su estado definitivo de positividad racional, que

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debe quedar aquí caracterizada de una manera más especial que los dos estados
preliminares. Una vez que tales ejercicios preparatorios han comprobado la
inanidad radical de las explicaciones vagas y arbitrarias propias de la filosofía
inicial, sea teológica, sea metafísica, el espíritu humano renuncia en lo sucesivo a
las indagaciones absolutas que no convenían más que a su infancia y circunscribe
sus esfuerzos al dominio, a partir de entonces rápidamente progresivo, de
verdadera observación, única base posible de los conocimientos verdaderamente
accesibles, razonablemente adaptados a nuestras necesidades reales.
(Comte. Discurso sobre el espíritu positivo)

En este texto, Comte viene a demostrarnos el paso del pensamiento humano a lo
largo de la historia, paso que se produce a través de " los tres estados ", y que los
dos primeros vienen a desembocar en el último y definitivo estado de espíritu
humano, es decir, en el " estado positivo ", en el que se rechazan los
planteamientos teológicos y metafísicos de los dos estados anteriores. Por estado,
Comte entiende la situación en la que en una determinada época histórica se halla
el espíritu humano, caracterizándose cada uno de ellos por una forma de
interpretar la naturaleza de las cosas y por una idea distinta de lo que es el saber.
En su filosofía, Comte pretende desarrollar una reforma intelectual basada en el
positivismo. Entendiéndose por positivismo como una interpretación de la
realidad basada en la ciencia. En el texto, Comte niega la efectividad de los
estados preliminares anteriores al positivismo. Considera " vagas y arbitrarias las
explicaciones propias de la filosofía inicial, sea teológica, sea metafísica ". En el
estado teológico, la naturaleza de las cosas consiste en causas últimas, ocultas y
sobrenaturales, que se levantan sobre el poder de la imaginación. Por su parte, en
el estado metafísico, la explicación de la naturaleza se basa en causas internas a
las cosas mismas. La naturaleza de cada cosa encierra la capacidad de
explicación. Comte viene a decirnos en este párrafo, que estos dos estados se
podrían encontrar adecuados para "la infancia de la filosofía", para esos
momentos históricos, en los cuales el hombre y la sociedad del momento no
tenían necesidad de ir mas allá. Bien, esos "estados" no se adecuan a las
necesidades reales de la sociedad industrial de mediados del siglo XIX. Defiende
la teoría del "estado positivo" como último y definitivo estado, en el cual se
rechazan las cuestiones teológicas y metafísica, por no tener una utilidad práctica
para la sociedad industrial positivista, y en la cual al hombre no se pregunta por
la naturaleza de las cosas, sino por como se dan los fenómenos y la ley a la que
responden. Se trata pues de la técnica entendida como aplicación de la ciencia, y
de como estos fenómenos pueden ser aprovechados para el mejor desarrollo de la
sociedad industrial. En definitiva, Comte con su "ley de los tres estados" pretende
demostrar como el estado positivo es el más adecuado a la naturaleza humana,
considerando como el único saber válido el saber positivo o científico, y que este

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modo de saber ha de generalizarse y aplicarse a todos los ámbitos de la vida y de
la sociedad, como la religión, la política, etc., conllevando con ello una reforma
en el saber que provocará una reforma social.
Autor:

Es importante conocer la serie de circunstancias que rodean al pensador para
comprender mejor su obra: En el orden político Comte fue testigo de la
Revolución francesa y de todas sus consecuencias, y no se debe olvidar lo que
pudo condicionar la obra de este reformador social aquel caos cuyas
consecuencias positivas no fueron pocas, pero a largo plazo En el orden social, y
en íntima colaboración con Saint-Simon, es igualmente testigo de unos proyectos
que llevan sin duda a un socialismo utópico, pero que empieza a interesar
vivamente a todas las capas de la sociedad; los problemas de organización social,
las expectativas de sectores cada vez más numerosos y los avances científicos
tienen que traumatizar la mente de este visionario. En el orden intelectual asiste a
la bancarrota de cierta especulación y de ciertas metafísicas. Bien es verdad que
en Comte, como en sus antecesores, perdura el impacto de ese algo más allá de lo
subjetivo, y Comte intentará verlo cristalizado en leyes o realizaciones sociales
fuera también de toda contingencia

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