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Instituto de Educación Superior Nº 9 Juana Azurduy

Instituto de Educación Superior Nº 9 Juana Azurduy Profesorado de Educación Secundaria en Química Espacio Curricular:

Profesorado de Educación Secundaria en Química

Espacio Curricular: Pedagogía Docente: Natalia Lorena Pereyra

Pedagogía del Oprimido

Autor: Juan Carlos Bazzi

Pe riodo lectivo: 2017

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Introducción

A lo largo de la historia, muchos han sido los hombres que han favorecido el progreso y el avance de la ciencia educativa, a través de su participación y propuestas en los procesos de enseñanza – aprendizaje. Ellos, hijos de su tiempo, han fortalecido la reflexión y la praxis educativa, proponiendo sistemas teóricos y prácticos, procedimientos y estrategias, métodos y fines, que han marcado distintos hitos en la propuesta educativa. El presente trabajo tiene como finalidad estudiar una de esas propuestas educativas y pedagógicas que se han dado, en una historia muy cercana en el tiempo y, muy nuestra por sus raíces latinoamericanas, la de Paulo Reglus Neves Freire (1921-1997). No es la intención, claro está, abarcar en estas breves páginas, el trabajo que realizó durante toda su vida Paulo Freire, sólo presentar algunas nociones fundamentales que nos permitan hacer una valoración crítica de su obra educativa, que él mismo denominó “Pedagogía del Oprimido”. Para tal fin se estructuro el trabajo: en primer lugar, realizando una valoración del Sistema Educativo presente para el momento de la aparición de Paulo Freire (Educación Tradicional o como él la llamase en sus escritos “Educación Bancaria”); en segundo lugar, se enmarca al autor en el contexto histórico en el que se inició su desempeño como pedagogo progresista, en tercer lugar se desarrolla una exposición con los principios más significativos de su propuesta pedagógica y por último una valoración crítica de su obra.

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Contexto Histórico

Los primeros escritos de Freire aparecen durante un período de intenso

conflicto político en que las “luchas de clases” en América Latina, adquieren fuerza expresiva. Por eso el momento histórico en el que se desarrolla la propuesta de Freire es de suma importancia para entender las consideraciones y los aportes que este insigne pedagogo hace a la educación, a la política y a las sociedades Latinoamericanas e incluso al mundo. El período entre los años 60 y 70 en América Latina fue marcado por hechos interrelacionados. Entre los más importantes están: el triunfo y consolidación de la Revolución Cubana (1959-1961) y, la instalación del primer gobierno socialista en la región (1962); el avance relativo y la consolidación de las formas populares en las que se organizaba la sociedad, particularmente los sindicatos de clase trabajadora y los partidos políticos de izquierda (sólo de régimen populista). Surge además, el proyecto de Alianza para el Progreso, que recibe el apoyo por la administración Kennedy como una respuesta latinoamericana para la tendencia radical surgida con la Revolución cubana. Este proyecto obtiene un considerable apoyo financiero para los programas económicos, políticos y educativos del continente latinoamericano. Dos aspectos de ese programa de desenvolvimiento deben ser resaltados:

primero, el apoyo a la reforma agraria que trataba de descentralizar el poder de la burguesía agraria tradicional y, promover el agro–comercio en la región; segundo, la diversificación y expansión del proceso de industrialización a través de importaciones durante el período de consolidación y, la penetración de corporaciones multinacionales de Estados Unidos y América Latina. Esto conlleva muchas implicaciones que alteran las estructuras políticas, económicas y sociales. Este también fue un período en el que se dieron los primeros síntomas de Crisis de hegemonía. No entró la burguesía tomándose claramente atributos y percepciones en las decisiones políticas – económicas de algunos países del continente. En particular, las experiencias populista (bonapartistas) del peronismo y del getulismo, aparecen apenas como un período entre una crisis de estado oligárquica en los años 30 y, tentativa de establecer una hegemonía del capitalismo industrial burgués en las sociedades sudamericanas de los años

60.

A diferencia de esa tentativa o activismo político de las masas, provocaron un choque con la burguesía que conllevó un golpe de estado y un control administrativo de éste por los militares, como último chance de reestructurar el orden. Una consecuencia mayor de ese proceso fue la aparición de movimientos populares revolucionarios en América Latina, con diferentes expresiones y estrategias de acuerdo con la experiencia histórica de cada país. Por eso, una propuesta de Freire para una educación como práctica liberadora (opuesta al positivismo y pragmatismo educacional predominante en los círculos educativos)

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era una opción atractiva sobre todo, tiene en cuenta a quien iba dirigida: a los oprimidos, lo olvidados, los que él mismo encuentra insertos en “la cultura del silencio”; asumida por los educadores latinoamericanos progresistas. En este período, debido a la superestructura política, jurídica y democrática burguesa de la sociedad latinoamericana, esos movimientos populares fueron capaces de organizar las masas políticamente, llevándolas, algunas veces, al enfrentamiento con el estado capitalista. Por lo tanto, la política anticapitalista y antiimperialista produjo intentos grandes de cambios en los sistemas de administración de los países latinoamericanos, no alejados de resistencias, violaciones de los derechos humanos, como represalias ante los intentos de transformación y liberación de los pueblos, como ejemplo de esto podemos recordar, la dictadura militar que surgió en Argentina durante el período de 1976 a 1983, aniquiló a opositores políticos a través de detenciones, torturas, asesinatos, y desapariciones de millares de ciudadanos argentinos. Así, pues, la década de los 60 y 70 se caracteriza como período fértil para el nacimiento y receptividad de una pedagogía como la de Freire, causando impacto por su propuesta liberadora, sobre los escenarios de la educación progresista del mundo crítico.

CAPITULO I Justificación de la pedagogía del oprimido.

Freire sustenta una pedagogía en la que el individuo aprenda a cultivarse a través de situaciones de la vida cotidiana que él vive, misma que aporta experiencias útiles para generar situaciones de aprendizaje. No se trata de una pedagogía para el oprimido, por el contrario, de él; el sujeto debe construir su realidad a través de las circunstancias que generan el devenir cotidiano. Los textos que el individuo construye le permiten reflexionar y analizar el mundo en que vive, pero no para adaptarse a él, sino para reformarlo. El método de aprendizaje de Paulo Freire no es simplemente de reproducir las palabras ya existentes, sino que éstas se crean y le permiten hacer conciencia de la realidad para luchar por su emancipación, puesto que algunos adquieren una conciencia ingenua en la que se dan cuenta de su situación, sin embargo no se esfuerzan por modificarla, se sitúan en una actitud conformista al considerarla como algo normal, incluso suelen adherirse a ella. Otros individuos construyen su realidad y se liberan de la opresión pero extrañamente se convierten en el polo contra el que luchaban. El individuo que reflexiona se va formando a sí mismo en su interior y crea su conciencia de lucha por transformar la realidad y liberarse de la opresión que lo ha insertado la pedagogía que tradicionalmente hemos considerado, de la misma manera, cuando se adquiere una forma nueva de pensar, su concepción del status social que guarda contribuye a modificarlo, pero no es necesariamente una concepción materialista sino cognitiva, cuya trascendencia se manifiesta en la liberación de la opresión que se encuentra en el interior de la conciencia del

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individuo justificando su presencia. Freire trata de que el individuo a través del aprendizaje sistemático además aprenda a luchar por la superación y la crítica constructiva. La propuesta de Freire implica dos momentos distintos de manera progresiva: la primera se refiere a tomar conciencia de la realidad que el individuo vive, como ser oprimido sujeto a las determinaciones que los opresores imponen; la segunda, es la iniciativa de los oprimidos para luchar y liberarse frente a los opresores, es decir, él no considera que la situación vivida se quede en la simple toma de conciencia de la realidad, por el contrario el individuo tiene la necesidad de combatir contra ese status que lo priva. La empresa del oprimido se sintetiza a través del aprendizaje que la escuela realmente debe darle no como una adaptación a su contexto, mismo que le imponen los opresores. En las relaciones que se establecen, lo oprimidos aparecen como los generadores de la violencia, aun cuando su condición y después de los momentos que anteriormente se contaron lo inciten a modificar su status, sin embargo, ante los ojos de los opresores, esa lucha se exalta como violencia innecesaria, sueños utópicos y no como las ideas de un revolucionario el cual se reconoce por el compromiso ideológico que establece con sus iguales y no por las acciones que ejecuta, puesto que la realidad del oprimido no es voluntad de Dios, puesto que Él no es culpable de la situación opresora, sin embargo ante la sociedad sin conciencia se presenta como algo normal. Estas circunstancias en ocasiones provocan una violencia equivocada entre los oprimidos como un intento de independencia. Por otra parte, lo opresores acusan a sus adversarios de ser unos viciosos, desobligados, irresponsables y culpables de su propia situación, por el contrario se debe a que se encuentran oprimidos y ello los conduce a tal situación cuya causa principal es la explotación de la que son objeto. La situación se agudiza más cuando aceptan la realidad y se adaptan a ella sin cuestionarlo, mejor aún, modificarla; esta circunstancia genera en ellos una dependencia emocional que parece obligatoria, por ello, es necesario que los individuos se reconozcan a sí mismos para que emprendan la lucha hacia su liberación irremediable

“Nadie libera a nadie, ni nadie se libera sólo. Los hombres se liberan en comunión”.

CAPITULO II

La concepción "bancaria" de la educación como instrumento de opresión.

Una característica actual de

la educación es la narración y memorización

excesiva que se presentan en las aulas, pero no se analiza la esencia de

ello,

por ejemplo: 1945 marca el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero se

desconoce cómo este hecho influyó en nuestras vidas y las relaciones que

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establecemos en lo cotidiano, por el contrario, simplemente se retiene la fecha. A esta situación, Freire la concibe como si los alumnos fueran unos recipientes en los cuales se depositan los conocimientos, así, el maestro es un depositario y los conocimientos son los depósitos que realiza cotidianamente. La concepción bancaria de la educación pretende transformar la mente de los individuos para que se adapten mejor a las situaciones reales y así poder dominarlos con mayor facilidad. Cuando más pasivos sean, proporcionalmente se adaptarán, por lo tanto, se disminuye su creatividad, estimula la inocencia, lo cual crea las condiciones para que los opresores surjan como sujetos generosos. Cuando el individuo no lucha por sus intereses y su emancipación cultural y social, parece como si hubiera perdido el amor por la vida, tal necrofilia es la situación que ha predominado y reiterado con la educación que se imparte en las escuelas, sin embargo la pedagogía que propone Freire es opuesta a lo anterior, sugiere que el individuo adquiera la biofilia a través del cultivo del ser, estando con el mundo y no en el mundo, lo cual se alcanza a través de la liberación, para ello se requiere que la educación deje de ser alienante y mecanicista. La educación liberadora en el individuo tiene que ser un acto cognitivo en el que se comprenda y analice el contenido, superando la división existente entre el maestro y el alumno; dejar de lado la relación unidireccional para que la bidireccionalidad contribuya a la educación integral de ambos, puesto que los dos tienen elementos que aportar para la enseñanza, de lo contrario si se pierde el sentido axiológico mutuo, sólo se convierte en un acto memorístico específico. El papel del educador reside en la problematización del mundo próximo al oprimido, crear las condiciones apropiadas para que el aprendizaje desarrolle nuevas expectativas avanzando más allá de la “doxa” hasta alcanzar el nivel de “logos” a fin de alcanzar un carácter auténticamente reflexivo y descubrir su propia realidad, provocando nuevos desafíos hacia la autoconstrucción del mundo en que tengan participación real y directa sobre las acciones que emprenden. Lo anterior requiere de problematizar al propio hombre sin influir en su aprendizaje a través de experiencias artificiales.

“Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo”

CAPITULO III

La dialogicidad: esencia de la educación como práctica de la libertad.

La realidad actual que rodea al hombre no le permite entenderla y transformarla porque la educación es simplemente para adaptarlo, sin embargo la idea es que pueda aplicar la segunda categoría.

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Para alcanzar tal objetivo es necesario la dialogicidad que se establezca entre el maestro y alumno, puesto que el hombre no se hace en el silencio, sino en la palabra, la acción y la reflexión, ante ello se destaca el uso del diálogo como elemento mediador de aprendizaje. El diálogo que se establece entre los dos sujetos contribuye a aumentar el amor recíproco, mismo que no puede ser semejante con la cobardía, por el contrario es un acto de valentía, sin embargo no se trata de una acción ingenua, sino que el amor impulsa entre los hombres el diálogo. Algunas personas que se sienten líderes y acuden a las masas para establecer diálogos con ellos, sin embargo no manifiestan los intereses del pueblo sino los suyos, por lo tanto sólo los adaptan a nueva forma de vida sin que se atienda a sus demandas históricas, sería caer relativamente en el pensamiento ingenuo que se adapta a las condiciones sin que se construya una distinta y apropiada que es lo que demanda el pensamiento crítico; donde se construyan espacios que ofrezcan las oportunidades de superación y liberación a través de la actuación cognitiva. Es importante establecer diálogo con el pueblo, pero ello implica emplear un lenguaje similar al de las costumbres del individuo para que exista esta interacción es necesario integrarse a la vida del hombre, investigar su lenguaje, su actividad y pensamiento; posteriormente, a través de la educación problematizadora estos elementos se conjugan para generar conocimiento, puesto que en los temas de aprendizaje no es necesario acudir a otros espacios ajenos para encontrarlos, éstos se encuentran en la realidad que rodea al individuo, sólo que están envueltos por las "situaciones límite" que los opresores generan, pero se pueden desaparecer por medio de la educación que el maestro problematizador propicie, partiendo de lo general hacia lo particular. Cuando se desea investigar el tema generador, debemos acudir hasta el lugar donde se encuentran los individuos que pretendemos liberar e investigar el pensamiento de ellos para no descontextualizar su trabajo, por el contrario se trata que la enseñanza se dé entre su propia realidad para evitar que sea un acto mecánico, es decir la superación y liberación del hombre no se logra con el consumir las ideas que abundan entre los hombres, más bien se trata de que el individuo las construya y sobre todo que las transforme a través de la práctica y la comunicación horizontal. La investigación del tema generador implica dos etapas distintas en las que se involucra el individuo: la primera se refiere a acudir hasta el lugar de los hechos para conocer cuál es la forma de pensar de los oprimidos y la segunda es aplicar el pensamiento en el aprendizaje sistemático a través de la interacción grupal entre los mismos individuos, de tal manera que la persona vaya adquiriendo conciencia de su realidad y la exprese realmente, sin embargo el proceso no termina en este momento, Se trata de que el individuo busque su conciencia máxima posible.

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“Si no amo el mundo, si no amo la vida, si no amo a los hombres, no me es posible el dialogo”

CAPITULO IV

Teoría de acción antidialógica

El opresor hace uso de la antidialogicidad para mantener su status quo a través de diversos medios, por ello, es importante conquistar a los oprimidos con el diálogo concreto repetidamente, convirtiéndose este acto en una acción necrofilica, incluso algunos opresores hacen uso de otros instrumentos ideológicos para conseguir su conquista. Por otra parte, los opresores buscan evitar la unión dialógica con el mismo objetivo anteriormente expuesto, en sus discursos implícitos advierten lo peligroso que podría ser mantener la "paz social" cuando a los oprimidos se les habla de los conceptos de unión, organización, entre otros. Entre sus actividades principales está el debilitarlo a través de la alienación con la idea de que se dividan entre ellos y así mantener las cosas estables. Ante sus adversarios aparecen como los únicos que pueden crear la armonía necesaria para vivir, sin embargo ésta sirve para dividir; si algún individuo decide emprender una lucha liberadora, es desacreditado, incluyéndolo en la "lista negra", evitando de esta manera la realización, antecedente obligatorio para la liberación. Otra característica de la antidialogicidad es la manipulación que a través de la ideología busca conformar a las personas en base a sus objetivos propuestos; En ocasiones la manipulación se da a través de pactos con la desventaja para los oprimidos. De la misma forma se imponen modelos de vida burgueses que entre las masas populares encuentra terreno fértil para lograr la manipulación oculta en los discursos; sin embargo la organización como antídoto es algo absurdo. Algunos líderes de izquierda acuden a las masas populares para exponer sus ideas, sin embargo la mayoría de las veces su lucha se centra en lograr el poder; cuando se ha logrado este objetivo, entonces se olvidan de las masas quienes lo apoyaron; otros individuos denominados líderes, únicamente "coquetean" con ambas partes, sus acciones son ambiguas y nefastas a las clases populares, puesto que sólo es un mediador entre la supremacía y ellos, sin que logre realmente la liberación ansiada por los oprimidos. Otra característica de la antidialogicidad es la invasión cultural de que son objeto los oprimidos; éstos son sólo eso, objetos, mientras que los opresores son autores y actores del proceso; es una táctica subliminal que se emplea para la dominación y que conduce a la inautenticidad de los individuos, puesto que a mayor grado de mimetización la tranquilidad de los opresores aumenta proporcionalmente, por lo tanto entre las masas populares ocurre una pérdida de valores, una transformación en su forma de hablar y se adhieren al opresor

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irremediablemente. Cuando hay la invasión cultural, las relaciones padre - hijo se modifican para beneficio de los opresores quienes suponen que deben educar al pueblo, por el contrario éste debe educarse en comunión; lo que parece más cruel aún es que cuando un individuo oprimido intenta liberarse y lucha porque sus iguales lo hagan paralelamente se les clasifica negativamente; para los opresores parece imposible escuchar las inquietudes del pueblo como si ellos no fueran capaces de pensar. Esta característica implica una visión concéntrica de la realidad. Contraponiéndose a lo que se expuso anteriormente, aparece la colaboración como una forma de emancipación del pueblo, pero ésta no implica la existencia de un líder mesiánico, sino a través de la comunión entre él y las masas quienes interactúan y se comunican con el compromiso mutuo de luchar por la liberación, descubrir el mundo, no adaptarse a él ofreciéndose confianza mutua de tal manera que se alcance una praxis revolucionaria. Tal situación requiere de todos los participantes la humildad y el diálogo constante.

Además de colaboración, se requiere de unión para realizar un esfuerzo común que conduzca a la liberación, lo cual implica una forma de acción cultural que enseñe el qué y cómo de la adherencia a la causa revolucionaria, pero sin caer en la ideologización, sino descubrirse a sí mismo como lo que es realmente, una actividad humana, no una cosificación exacerbada. Además de la unión, la acción dialógica requiere de la organización para evitar el dirigismo ideológico, por el contrario, es un elemento constitutivo de la acción revolucionaria, misma que implica conexión entre la acción y la práctica, audacia, radicalizar, pero no sectarizar y valentía de amar, todas estas acciones deben ser claras sin caer en la ingenuidad. Obviamente para que esta acción se realice debe estar presente la disciplina, orden, objetivos precisos, tareas que cumplir y cuentas que rendir antes sus semejantes, de ninguna manera se trata de una actividad anárquica, sino el despertar para liberarse de la opresión en que se encuentran. La última característica de la acción dialógica es la síntesis cultural que se da simultáneamente con la investigación temática, puesto que pretende superar las acciones opuestas emprendidas por los opresores, es decir, va más allá de la inducción, por lo que se trata de la fuerza de su propia cultura como un acto creador que los reivindica con otra visión de mundo distinta a la que se les impone sin cuestionarla.

“La sectarizacion es siempre castradora mítica y alienante, por el fanatismo que la nutre. La radicalización es siempre creadora y liberadora, dada la criticidad que la alimenta”

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CONCLUSION

Paulo Freire pretende que el individuo se forme, no formarlo, para ello propone que las situaciones de aprendizaje emanen de las vivencias que constantemente enfrenta en su cotidianeidad, eludiendo las experiencias artificiales en las que suela caer la educación actual, por el contrario propone problematizar su vida para que se dé cuenta que requiere y puede alcanzar un status distinto. Sin embargo, estas prácticas pueden enfrentar lo que él denomina "situaciones límite" que dificultan, pero que son producto de la resistencia de las clases opresoras a perder el status que guardan, para lo cual se valen de diferentes instrumentos ideológicos, políticos etc. En lo personal creo que Freire plantea una utopía ya que esa situación opresor- oprimido a veces no existe como tal, en muchos casos el ser humano adopta o entra en una zona de confort por diferentes razones y es tal vez esa misma inercia la que lo lleva a la victimización, siempre es más fácil encontrar un culpable llámese estado, jefe, empresario, profesor etc. Me parece que en el momento histórico en el que nos encontramos tenemos que empezar a hacernos cargo de nuestro propio destino, por otro lado el oprimido a veces no se sabe oprimido por razones de la misma cultura en la que se encuentra inmerso y conformándose con lo que tiene no pretende aspirar a más. No estoy de acuerdo con la ideología comunista que se encuentra en forma tácita a lo largo de la mayoría de sus escritos es una contradicción con su propuesta liberadora, ya que el comunismo es también una teoría política de opresión en una forma maquiavélica y perversa ya que propone la creación de un hombre que vendría a ser un autómata sin pensamiento propio, sin sentimientos y sin esencia humana, esta es la razón por la que fracaso el comunismo como teoría política en la mayoría de los países donde fue aplicado ( Rusia, Polonia, Bulgaria etc.) Hacer una intervención liberadora como plantea Freire es un proceso bastante delicado ya que partiendo de la base de que toda educación tiene intencionalidad política, implicaría un trabajo muy profundo para poder transformar una realidad social y en cierto sentido el sector social al que vaya dirigida dicha intervención, puede tomarlo como una invasión y aparecerían los elementos de resistencia propios de la cultura. Desde que ningún Curriculum es aséptico, es un tema muy profundo y complejo con variables intangibles, de raíces epistemológicas que escapa a los límites de esta monografía pero que sería interesante plantearlo como debate constante en las instituciones educativas.

Juan Carlos Bazzi

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BIBLIOGRAFIA

Pedagogía del Oprimido, Paulo Freire 4° edición 2015

Planificación Educativa Ander Egg

Jürgen Habermas, John Rawls-Debate sobre el liberalismo político –Ediciones

Paidós Ibérica (1998)

Planificación para la libertad - Ludwig von Mises

Introducción al liberalismo - Ludwig von Mises

Liberalismo Político RAWLS, JOHN

The Politics of Freedom - David Boaz

Marx, Karl - El Capital

Marx, Karl – Luchas De Clases en Francia 1848 a 1850

Marx, Karl – Manifiesto Comunista

Las Claves del Despotismo Ilustrado- Antonio Domínguez Ortiz

Camino de Servidumbre Friedrich A. Hayek

Nicolás Maquiavelo – El Príncipe