You are on page 1of 1

| 2 | ñ | berni bellas artes | sabado 17 de julio de 2010

Un relato con eje en la política

Por tercera vez, la vasta obra de Antonio Berni

toma por asalto la sala principal del Museo Nacio- nal de Bellas Artes. La primera se hizo en 1984,

a tres años de la muerte del maestro rosarino, y

estuvo al cuidado de la investigadora Martha Nan- ni. Resultó un hito en diversos sentidos. Por un lado, contribuyó a rescatar piezas y documentos trascendentales (las fotos que tomó con su cáma- ra Leica) que el mismo Berni guardaba con poco cuidado en su taller de la calle Lezica (Almagro). Por otro contribuyó a desplegar un canon Berni, una clasificación de la obra pesada (en términos de valor artístico e histórico) dentro de un cuerpo de trabajo acaso desmesurado. Para la crítica ar- gentina fue un antes y un después. La segunda coincidió con el auge de las mega-

muestras y el alto perfil que el arquitecto Jorge Glusberg le dio a Bellas Artes. Entre el 8 de julio y el 3 de agosto de 1997, 330.000 personas pasaron

a ver una colección cronológica de más de cien

obras de Berni, desde sus tempranos paisajes de la Pampa gringa a su coda hiperrealista, estable- ciendo un récord de asistencia para el museo. Le toca ahora al año Bicentenario funcionar como marco para la tercera invasión Berni a Bellas Ar- tes. Que el calendario sirva para exponer y discutir proyectos de país y de sociedad parece un molde inmejorable para (volver a) ver a Berni. Roberto Amigo, historiador del arte, continúa con esta muestra el trabajo realizado para “Las armas de la pintura” (2008). Como en aquella oportu- nidad, y más todavía ahora con el material que ofrece Berni, para el conjunto que elige colgar Amigo “la política no es una referencia sino la es- tructura del relato”. Concentrado en treinta obras premium, Amigo elude el relato cronológico para revisar cómo el programa comunista y la libertad innovadora del artista leyeron los fenómenos so- ciales del siglo XX argentino. En una audaz relec- tura del peronismo a través de su obra.

BERNI BASICO ROSARIO, 1905 — BS AS, 1981 ARTISTA PLASTICO Su primer contacto con el
BERNI BASICO
ROSARIO, 1905 — BS AS, 1981
ARTISTA PLASTICO
Su primer contacto con el arte fue como apren-
diz en un taller de vitrales de Rosario. En 1925
obtuvo una beca para estudiar en Europa. Allí
se contactó con el surrealismo. Regresó al país
en 1930. En los primeros años de esa década
elaboró con otros artistas jóvenes el ideario del
“Nuevo Realismo”. En 1946 se inauguran los
murales de las Galerías Pacífico, que pintó con
Spilimbergo, Castagnino, Urruchúa y Colmeiro.
En 1962 fue premiado en la Bienal de Venecia
por sus xilografías de Juanito Laguna.

FICHA

“Berni: narrativas argentinas”

LUGAR: MNBA. AV. dEL LiBERtAdOR 1473. cURAdoR: ROBERtO AMiGO. fechA: hAStA EL 12/9, dE MAR. A ViER. dE 12.30 A 19.30; SáB. y dOM. dE 9.30 A 19.30. CON ENtRAdA GRAtiS.

A 19.30; SáB. y dOM. dE 9.30 A 19.30. CON ENtRAdA GRAtiS. Alegato por la justicia

Alegato por la justicia

El curador imaginó para esta

muestra un recorrido que semeja

al de una catedral. Los diferentes

sectores se acomodan como ca- pillas laterales a un eje axial que funciona como metafórico altar. Se trata de la obra “Pesadilla de los injustos”, díptico de grandes dimensiones de 1961 que Bellas Artes adquirió en 2009. La obra

Marcas de dos épocas

A la desmesura de “La pesadilla de

los injustos”, el curador opone dos obras de épocas muy diferentes en

la

estética y la vida de Berni. Hacia

la

izquierda vemos “Medianoche

en el mundo” (1937) y en el extre-

mo derecho la obra “Sin Título” (1981), acrílico inconcluso que

el artista dejó puesto en su atril

cuando murió. El Berni de “Medianoche en el

mundo” es un cuadro artístico del Frente Antifascista que testimonia

la violencia de la Guerra Civil Es-

pañola. En la obra cita figuras de

la pintura clásica y de su propia

biografía. La acongojada mujer a

la

izquierda de la obra es Margari-

ta

Pico, su madre. El Berni de “Sin

Título” es ya un referente popular, casi mediático, del arte argentino. En una vuelta al surrealismo, Ber- ni resuelve en este desnudo tré- mulo una de sus últimas apuestas amorosas. Roberto Amigo: “Me interesa la lectura abierta. Muchos ven en esa obra los vuelos de la muerte de la represión. Ver las tres obras jun- tas muestra como cada una está sujeta a las herramientas visuales de su tiempo. Berni sabía que no podía pintar las injusticias de 1961 con el estilo de 1937”.

es el preludio del momento esté- tico más arriesgado de Berni que derivará, pronto, en las series de Juanito Laguna y Ramona Mon- tiel. Pero lo que hay aquí es una suerte de zoo dantesco en el cual Berni es capaz de autocitar su fi-

guración de los años 30 (introduce símbolos de sus obras surrealistas) y de anticipar futuras criaturas: los monstruos de Ramona (1965) y los robots hechos con restos me- talmecánicos de la instalación “La masacre de los inocentes” (1970), ubicados aquí en una vitrina. Es

un martirio popular, con imáge- nes que el artista rescató de sus viajes por el altiplano. Roberto Amigo: “La obra está en la axialidad de un Juicio Final. Y la muestra se estructura a partir de esta obra porque hace un rela- to del corto siglo XX según Berni y la Argentina. Este cuadro es un alegato hacia la justicia y en su monumentalidad casi funciona como una pintura sacra desde la perspectiva de un intelectual com- pañero de ruta de la periferia del mundo”.

com- pañero de ruta de la periferia del mundo”. “Pesadilla de los injustos” (1961). Oleo y
com- pañero de ruta de la periferia del mundo”. “Pesadilla de los injustos” (1961). Oleo y
com- pañero de ruta de la periferia del mundo”. “Pesadilla de los injustos” (1961). Oleo y

“Pesadilla de

los injustos”

(1961).

Oleo y acrílico sobre tela,

300 x 405

cm. Colección

MNBA.

cm. Colección MNBA. “Medianoche en el mundo” (1937). Oleo sobre arpillera,

“Medianoche en el mundo”

(1937).

Oleo sobre

arpillera,

195 x 289 cm.

Colección

privada.

Colección privada. Sin título (1981) Oleo y acrílico sobre tela,

Sin título

(1981)

Oleo y acrílico sobre tela,

160 x 200 cm.

Colección

privada.