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MARECHAL Y BORGES

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DOS PROPUESTAS PARA UNA LITERATURA NACIONAL

I- LAS RAICES EUROPEAS Para analizar los juicios que hace Marechal sobre la obra de Borges en el “Adán Buenosayres”1 delimitaré dos zonas; una, ubicada en el Libro Segundo, capitulo II, que contiene la teoría de Adán sobre lo que podríamos llamar la “corrupción americana”; la otra es más amplia y comprende el rastreo del personaje Luis Pereda y su construcción literaria. Empezaré por esto último, ya que es lo primero que aparece en la novela. El personaje Pereda aparece descrito como “cegatón y bochinchero”, como “jabalí ciego” y entra en escena tropezando con la escalera en la que está subido el señor Chisholm, es decir, la torpeza es lo primero que Marechal nos muestra de él. Luego, surge el interés “criollista”, el interés por “conocer exactamente la naturaleza del compadrito del novecientos”, seguido por el éxtasis del personaje el escuchar unos versos en el fonógrafo; el éxtasis ante la presencia grabada del “malevo primitivo”, “químicamente puro”, del “gaucho recién urbanizado”. Completan esta presentación del personaje las palabras de Franky: “lo mandan a estudiar griego a Oxford, literatura en la Sorbona, filosofía en Zurich, ¡y regresa después a Buenos Aires para meterse hasta las verijas en un criollismo de fonógrafo! ¡Bah! ¡Un pobre alienado!” (Pág. 132). La observación de Franky, junto con el éxtasis criollista de Pereda, su torpeza y la comparación con el jabalí ciego, son pistas que dibujan una caricatura, dejadas por Marechal para la lectura en clave de su novela. La clave supone un direccionamiento de la lectura (que el lector puede seguir o ignorar 2); este direccionamiento es el que nos dice que el personaje de Luis Pereda es una construcción literaria cuyo referente es Jorge Luis Borges. Este procedimiento supone una valoración que, aunque Marechal la reviste de hilaridad, malevolencia y ridiculez, en el caso de Pereda resulta muy negativa. Sobre la construcción de este personaje, Jitrik en Contorno, n° 5-6, sept. de 1955, dice: “...podría yo suponer que es injusto poner en boca de Pereda una frase como: “¡Eso es especular con fantasmas! No entiendo un pito”, como respuesta a cuestiones no excesivamente complejas, o bien podría suponer que Marechal cree que Pereda es incapaz de sutileza, lo cual, habiendo leído a Pereda, me permite imagina que la
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La edición que manejo y de la que extraigo las citas es: Marechal, Leopoldo. Adán Buenosayres, Barcelona, AGEA, 2000 2 Jitrik, en Contorno, n° 5-6, sept. de 1955, se pregunta: “¿la clave constituye un motivo de interés? (...) la clave es lo puramente anecdótico y su interés es contemporáneo o, a los sumo, de erudición histórica.”

penetración psicológica de Marechal respecto de sus contemporáneos debe estar bastante velada por la ofuscación.” Efectivamente, perecería emerger en la construcción del personaje Pereda cierta animosidad que tiende a ridiculizar el criollismo sin disimulo3. Ahí se lee gran parte de la valoración de Marechal por esta “doctrina”; en la malevolencia descriptiva de los personajes, en la ridiculización de los discursos, en la humorada superficial e irónica, ahí Marechal emite una opinión fuerte la cual se manifiesta en varios de los personajes. Así, el criollismo es en la mente de Tesler, una oscura heterodoxia que “trataba de levantar hasta el nivel de dioses olímpicos a ciertos personajes del suburbio porteño”4 (Pág. 139). En contra partida de esa heterodoxia, Tesler es un filósofo indeciso (¿confundido?) entre las muchas divinidades extrajeras y orgulloso de mantener una tradición propia. Esto lo enfrenta directamente con la “bárbara idolatría” del criollismo, que para él es “mala literatura”, que intenta “convertir en héroes nacionales a dos o tres malevos inofensivos”. Es decir, el procedimiento que emplea Marechal para valorar al criollismo consta de dos movimientos; primero le niega legitimidad, lo trata como una heterodoxia (frente a los modelos de tradición europea), luego, lo minimiza, lo trata simplemente de mala literatura, de “pavada criollista”. El movimiento doble va de la negación a la indiferencia: es una “triste literatura de compadritos y milongueros”, concluye Tesler. La estrategia dominante que emplea Marechal para referirse al criollismo (y que constituye un juicio sobre el criollismo y por extensión a la obra del Borges de los años ´30) es la burla irónica, que tiene como efecto la minimización del objeto de la burla –ya sea alguno de los personajes, ya todo el grupo criollista-, y su negación como propuesta estética “seria”; parecería ser que con los criollistas Marechal sólo puede gastar bromas5.

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Para Jitrik, este modo de construir los personajes los priva de profundidad, dice en la nota ya citada: “Parecería que hubiera querido crucificar a unos cuantos sin remisión y que en su premura por concluir con ellos hubiera hecho omisión de ciertos cuidados de primordial importancia. (los personajes, como Pereda) carecen de perfil, con nombres sin cuerpo que los respalden, figuras incoloras (...) sólo dicen cosas ingeniosas o risueñas...” 4 En este sentido, Marechal trata de recuperar las tradiciones europeas de la epopeya clásica para restituir el lugar del dioses y los héroes, elevando al poeta a la categoría de héroe, que luego de un proceso de conversión espiritual termina santificado. 5 La exasperación de la broma se encuentra en el desarrollo del personaje Pereda, que se mueve con la siguiente lógica: dado que es criollista, ve criollismo en todos lados. Así, cuando Adán y Tesler están apunto de pelearse, Pereda “se inclinaba por un duelo a cuchillo”, o en el episodio de la “batalla de los ángeles”, Pereda piensa que tal suceso “revelaría la existencia de taitas angélicos, organizados en un vistoso malevaje celeste.” Este desarrollo progresivo, irónico y en tono de broma le quita profundidad al personaje, pero lo reviste de una hilaridad innegable

El problema que plantea el criollismo es de origen, de linaje. El personaje de Del Solar, miembro del grupo criollista, señala muy bien esta tensión: él tiene en su memoria antepasados criollos, su pasado (que como el de Borges coincide con el pasado de la patria) está poblado de “héroes que vestía la chaqueta de los ejércitos libertadores”. Inmediatamente dice Del Solar: “la devoción al recuerdo de las cosas nativas es ya lo único que nos va quedando a los criollos, desde que la ola extranjera nos invadió el país.” 6 (Pág. 140). La idea criollista de Del Solar es impugnada por Adán que sostiene la teoría inversa: América corrompe a los inmigrantes europeos. Dice Adán: “Hablo como argentino de segunda generación (...) Para ver con alguna claridad en mi país y en mí mismo fue necesario que yo visitara las tierras de Europa (...) y viese cómo eran aquellos hombres antes de su emigración. Los vi en sus aldeas y terruños, puestos en una vida penosa, y con un sentido heroico de la existencia (...) ¿qué hizo nuestro país al ofrecerles el deslumbramiento de su riqueza? Los ha tentado” (Pág. 141). La tentación es el desorden nacional que provoca el olvido de los valores morales vinculados con la vida europea. Las generaciones nacidas de estos inmigrantes desconocen esos valores y permanecen en el desarraigo y la confusión. Es muy significativo que sea el personaje de Pereda, y no otro, el que le pregunta a Adán cuál es su posición de argentino. Adán responde que a él le toca reanudar el hilo de la tradición y valores que provienen de Europa, sólo así podrá construir una identidad de argentino. Gramuglio7 dice al respecto: “no habrá argentinidad autentica, viene a decir Adán, si se empuja el linaje de sus raíces europeas (...) en la imagen ideal que construye la ficción, el escritor argentino es una figura en vías de realización que debe integrar sin discordia los saberes y valores de dos tradiciones: una, de largo arraigo en las historia; la otra, la del cercano pasado europeo que es necesario recuperar para consolidar el valor del linaje de mezcla como instancia legitima de producción...” Esta es la gran critica al criollismo que hace Marechal, la negación de lo europeo y la exaltación de lo criollo como valor único constituye una negación de ese argentino mixturado por dos tradiciones que busca reestablecer contacto con su raíz europea. La búsqueda de Marechal, hijo de inmigrante, es legitimar ese lugar de enunciación para legitimar su posición como escritor argentino, dentro del campo literario. Todo esto parece estar diciéndoselo directamente a
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Fiel a sus procedimientos, Marechal introduce inmediatamente una broma, una burla, para minimizar las palabras de Del Solar. Dice Franky: “¡Bravo! ¡Eso está reclamando una guitarra!” 7 El texto de Gramuglio es “Retrato del escritor como martinfierrista muerto”.

Borges, ya que es una respuesta a la pregunta formulada por Pereda, y en él, a todos los criollistas. II-DESTERRITORIALIZACIÓN DE LA LITERATUARA ARGENTINA Lo que plantea el criollismo de Borges y la mirada en Europa de Marechal es una pregunta sobre tradiciones: ¿con qué tradición escribir? Es un planteo que involucra la territorialidad de la literatura, en términos de Deleuze y Guattari8. En el fondo el problema es cómo enfrentar una literatura que se sabe a sí misma lateral, subalterna, menor. Borges y Marechal ofrecen dos respuestas posibles. Marechal en su “Adán Buenosayres” hace referencia a los modelos tradicionales y clásicos europeos: la Odisea, la Eneida, Dante como jefe de los “Fideli d´Amore” y autor de la “Vita Nuova”, Rabelais, Joyce, Baudelaire, los diálogos platónicos, la filosofía aristotélica, la filosofía tomista, etc... Es decir, la referencia formal y estilística de la novela es la literatura y la filosofía europea. Así está construido, a su vez, el personaje de Adán. Dice Jitrik al respecto: “Añora las viejas formas de la vida elemental de Europa y lamente que no hayan sido trasplantadas tal como eran (...) Para Marechal el destino de los hombres está ligado a la tierra. Junto a ella es donde el hombre se legitimado”. Para Adán esa tierra, ese territorio ideal, está en Europa, para Marechal también. Europa es la legitimadora del discurso y la literatura9 para el escritor que es hijo de inmigrantes y tienes sus raíces allá; lo es para Adán que cree que los valores morales de los europeos fueron corrompidos en tierras americanas gracias al desorden de estas tierras. De este modo el viaje a Europa que hace Adán viene a reconstituir ese orden perdido y a sacarlo de la confusión en que está. Por su parte, Marechal también busca un orden en la literatura al intentar adaptar la epopeya clásica a la forma de la novela y al intentar rescatar del olvido “el Olimpo de los dioses y el arsenal de los héroes”, como él mismo dice10. Para Marechal, los mayores están en Europa; dice al respecto Gramuglio: “la tierra de los mayores deviene sitio de reencuentro, rescate de tradición perdida (...). Esta recuperación se torna en condición de posibilidad para la realización de una nueva escritura que podrá ser auténticamente
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El texto que seguiré es: Deleuze, Gilles y Guattari, Felix. “¿Qué es una literatura menor?” en Kafka. Por una literatura menor, México, Era, 1978. 9 Dice Gramuglio en el trabajo ya citado: “(Europa es para Marechal) lugar del arte y de la vida plena, donde se goza son fiestas y lecturas, con el mar y con la experiencia estética, con lecciones de esgrima y evocaciones de Dante, un lugar donde el arte rescata y purifica toda posible disipación: un paraíso” 10 Marechal dice esto en su texto “Claves de Adán Buenosayres”

nacional”. Ese es el proyecto de Marechal, la construcción de una literatura nacional que recupere la tradición europea, que reterritorialice la literatura argentina con respecto a la tradición mayor, la europea. Esta es la propuesta de Marechal: una literatura que no de la espalda a Europa sino que legitime su escritura recurriendo a los modelos clásicos de la tradición mayor. Desde ese lugar se debe construir la literatura argentina, como literatura menor. Borges propone otra respuesta, se propone a sí mismo como un extranjero en la literatura universal, y desde ese lugar construye una literatura menor diferente a la de Marechal. Pero ¿qué es una literatura menor?, dicen Deleuze y Guattari: “Una literatura menor no es la literatura de un idioma menor, sino la literatura que una minoría hace dentro de una lengua mayor” (Pág. 28). Efectivamente, se trata del uso de una lengua que proviene de otro lado, de una lengua impuesta, en este caso, el castellano. La relación de Borges con respecto al idioma lo sitúa equidistante de dos polos: “Dos conductas de idioma (...) se dan en esta tierra: una, la de los haraganes galicistas que a la rutina castellana quieren anteponer otra rutina (...); otra, la de los casticistas, que creen en la Academia como quien cree en la Santa Federación y a cuyo juicio ya es perfecto el lenguaje” , dice Borges en “El idioma infinito”. No toma partido por ninguna de las dos y propone una tercer aposición para romper la dicotomía: “lo grandioso es amillonar el idioma, es instigar una política del idioma”. Repite eso en “Palabrería para el verso”: “Creo en la riqueza del castellano, pero juzgo que no hemos de guardarla en haragana inmovilidad, sino multiplicarla hasta lo infinito”, y enriquece la idea en “Invectiva contra el arrabalero”: “Nuestro idioma, fortalecido en el predominio geográfico, en la universalidad de su empleo y en la fijación literaria, puede recibir afluentes y afluentes, sin que éstos lo desaparezcan; antes, muy al revés.”11 Es decir, Borges propone construir una literatura menor con un idioma desterritorializado12 que reciba afluentes y se multiplique infinitamente; “Debemos pensar que nuestro patrimonio es en universo” dice Borges en el final de “El escritor argentino y la tradición”. El lugar estratégico para esta formulación es la orilla, que es un lugar agrietado y lateral pero que le concede la libertad de observar la tradición mayor sin filiación. Es la ventaja de sentirse y ser un extranjero en una lengua impuesta, se puede permitir la
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Estos tres textos pertenecen a “El tamaño de mi esperanza”, la edición que manejo es: Borges, Jorge Luis. El tamaño de mi esperanza, Madrid, Alianza, 1998. 12 Dicen Deleuze y Guattari: “la primera característica (de una literatura menor) es que el idioma se ve afectado por un fuerte coeficiente de desterritorialización” (Pág. 28)

irreverencia y la insolencia, Beatriz Sarlo dice al respecto13: “En la medida en que Borges es un extranjero a la literatura universal puede entregarse a los placeres de los desvíos y los malentendidos que le proporcionan la lectura de traducciones...”(Pág. 119). De modo que la extranjería le concede la libertad de disponer de las tradiciones occidentales y desplazarse por todas ellas sin arraigo, porque la raíz es criolla 14 y el criollismo es precisamente el que le da la condición de extranjero respecto de la tradición europea, de subalterno, de minoría. No se trata de un criollismo nostálgico, sino de “un criollismo que sea conversador del mundo y del yo, de Dios y de la muerte”, dice Borges en “El tamaño de mi esperanza”, como se ve , no pierde nunca el deseo universal de poder mirar desde su lugar todas las tradiciones; ese será su proyecto. * * * Examinando el criollismo desde el punto de vista de la construcción de una literatura menor y el proceso de desterritorialización, la critica de Marechal parece endeble, ya que declararse criollista no supone simplemente el rechazo de lo europeo (tal cosa sería una minimización, y así está planteado en la novela), sino que supone situarse en el mapa en un lugar subalterno y lateral, en una orilla del mundo desde donde se puede mirar las tradiciones europeas y transitarlas libremente, como un extranjero; es decir, el criollismo supone la desterritorialización de la literatura argentina, que mira a Europa no como el lugar de origen que debe recuperarse, sino como un patrimonio del que se dispone y que se usará se así se quiere. Así lo entendió Borges. 2004

Bibliografía: •
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Marechal, Leopoldo. Adán Buenosayres, Barcelona, AGEA, 2000.

Sarlo, Beatriz. “La fantasía y el orden” en Borges, un escritor en las orillas, Bs. As., Ariel, ? “El tamaño de mi esperanza” comienza así; “A los criollos les quiero hablar; a los hombres que en esta tierra se sienten vivir y morir, no a los que creen que el sol y la luna están en Europa”. No se puede tener una visión de extranjería sobre las tradiciones europeas si se desea poseer esas tradiciones como lugar de origen. La libertad no se consigue reterritorializando la literatura en los modelos de las tradiciones mayores, sino desterritorializando la literatura, ganando un lugar orillero, criollo, que permita transitar las tradiciones a placer.

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------------------------ Las claves de “Adán Buenosayres” (incluido en el dossier provisto por la cátedra) Borges, Jorge Luis. El tamaño de mi esperanza, Madrid, Alianza, 1998 ----------------------- Discusión, Madrid, Alianza, 1998 Sarlo,Beatriz. “La fantasía y el orden” en Borges, un escritor en las orillas, Bs. As., Ariel, ? Deleuze, Gilles y Guattari, Felix. “¿Qué es una literatura menor?” en Kafka. Por una literatura menor, México, Era, 1978. Gramuglio, María Teresa. Retrato del escritor como martinfierrista muerto, (incluido en el dossier provisto por la cátedra) Jitrik, Noé. Adán Buenosayres: la novela de Leopoldo Marechal. Contorno, n° 5-6, septiembre de 1955, pp. 38-45.