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Paz
M.
José
D.
general
brigadier
del
póstumas
Memorias

Paz
María
José

From the Library
of the
Foreign and Commonwealth
Office

Transferred under the terms of the
Foreign and Commonwealth Office
Library Trust Deed 1991

BOD: M92.D01812

I

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MEMORIAS POSTUMAS *

DEL

BRIGADIER GENERAL D, JOSE V. PAZ.

*t&om,/tierta*n/ eú<t camÁetñat, aeivtctoa -u Siaaectrntentoii

</e¿c¿c/ ca auetta de/ üo Q/nc/iJienaencia, naaia

*ju Mueité, con vat¿'eOac¿ c/e/ olio* aoeutntn*

¿o* thu/ited c¿c/ acia t'mftoifawia.

l

BUENOS AIRES.
.IMPRENTA DE LA REVISTA.

1855.

1 'í

.:i>V.

•\

^v;.

Al publicar las memorias postumas del Brigadier
General 1). José M. Paz, que comprenden. sus campa
ñas, padecimientos, y señalados servicios prestados á
la causa pública, desde la guerra de la independen
cia hasta. su muerte, con variedad de otros documen
tos inéditos de alta importancia, los Editores no alte
raran en lo mas mlnimo el texto autógrafo del ilus
tre General, ni tampoco descuidarán la circunspeccion
debida en la publicacion de los interesantes documen
tos relativos á los últimos años de su vida pública.
Cuando fuere necesario intercalar alguna observacion,
se pondrá esta, en nota separada, ó entre comas.

LOS EDITORES,

ümdMüMüé^M^iMtáó

"Naci<> mi Sr. Padre D. José M. Paz de venerada me
moria para sus tres hijos José Maria, Margarita,y4Rosa, el
9 de Septiembre de 1791 en la ciudad de Cordoba de Tu-
cnman. Sus padres D. José de Paz y Doña Tiburcia Hae-
do natural aquel de Buenos Aires y esta de Cordoba le
proporcionaron desde sus mas tiernos años una educacion
esmerada, no solo preparando su entendimiento para ador
narle con útiles y variados conocimientos, sino infundien
do en su corazon delicados y generosos sentimientos que
supo conservar toda su vida en medio de tantas vicisitu
des, y en posiciones bien dificiles.
"En aquella época, sabido es, que pocas carreras se
abrian ála juventud; la eclesiástica y la del foro eran las
preferentes, Paz «e hallaba dispuesto para adoptar la que
mas le conviniese, habiendo frecuentado las aulas de filo
sofia y teología en la Universidad de Co'rdoba, y cursando
el tercer año de derecho, cuando estallo en Buenos Aires
la revolucion que dio en tierra con el poder de los Virreyes.
Los estudiantes de la Universidad de Co'rdoba, su Patria,
estaban ya tocados del movimiento político que debia muy
luego abrasar toda la extension del virreinato del Rio de
la Plata, y conflagrar en seguida^ toda la América Espa
ñola.
"Paz participaba de las nuevas ideas con todo el ardor

— 6 —
de la juventud, pudiendo decir que nadie le aventajaba en
entusiasmo patriotico. Asi fué, que desde entonces perte
necio á la causa de la revolucion, o' sea de la independen
cia política de nuestro pais con todas las fuerzas de su al
ma. Contribuyo' á fortificar estos sentimientos la decision
tle sus padres por la misma causa, á la cual nunca dejaron
de ser adictos.
"Su hermano D. Julian, poco menor que él, y que se-
guiajtambien los estudios, estaba en el mismo caso. Asi fué
que al llegar á Co'rdoba la primera expedicion libertadora,
y luego que se instalo el primer gobierno patrio en la pro
vincia, que lo desempeño el entonces Coronel D. Juan
Martin Puyrredon, tanto ellos como su familia se distin
guieron por sus sentimientos liberales y patrio'ticos.
"Inmediatamente que este Sr. se recibio del Gobier
no, se propuso formar un Batallon de milicias. En él fue
ron nombrados oficiales los dos hermanos. P. José Ma
ria entro' de Teniente, pero muy luego ascendió' á Ca-
- pitan.
"En esta graduacion se hallaba en los últimos meses
del año diez, cuando llego' la triste noticia del descalabro
que habian sufrido nuestras armas en Santiago de Cotagai-
ta, al mando del mayor General D. Antonio Balcarce.
**Tal era el entusiasmo de aquellos tiempos que so
braban soldados voluntarios, pero faltaban fusiles y otras
armas. En Cordoba se preparo un convoy y municiones
de guerra, y se encargo' á Paz conducirlo hasta el Ejército.
"Unas treinta leguas de Co'rdoba encontro' al mayor
Tollo que traia la noticia de la victoria de Suipacha, que
no solo habia vengado la afrenta de Cotagaita, sino que
abrio á nuestro ejército las puertas de todo el Alto Perú.
,Paz creyo' candorosamente que habian concluido para
siempre las batallas y la guerra, y el mayor Tollo le con
firmo' en esta idea, cuando al darle la noticia se empinó) so
bre los estribos orgullosamente, y le dijo: vá Vd. ya tarde,
pues todo esta concluido.

lo que era tanto mas temi ble. Sin em . ú car go del antiguo oficial Eustaquio José Gonzalez. por que el general en gefe Ocampo. La noche la paso' patrullando «on otros jo'venes. Paz tuvo entonces orden de volver á Cordoba y marchar al ejército del Perú con una compañía de milicias de artillería cuyo mando se le dio. lo que obligo' al Gobierno á poner en ejercicio todos los medios de reconstruir y aumentar el ejercito vencido. que no estuvo en la batalla. conservando siempre su grado y dispuesto á pre sentarse donde la patria lo reclamara. — 7 — "Sin embargo el continuo' su marcha y llego' á Jajuy. "Durante la marcha tuvo ocasion de esperimentar uno de esos lances que tan frecuentemente ponen a prueba la firmeza de un oficial. y cinco piezas de montaña que habia en la Provincia. "AI mismo tiempo se tuvo noticia del fatal desastre del Desaguadero. como lo verifico' con su compañía dedicándose sin pérdida de tiempo á su arribo á la continuacion de sus es tudios. donde encontro' el Ejército. "A mediados del año siguiente (1811) su madre tuvo que pasar á Buenos Aires y él la acompaño'. Con este mo tivo se encontro' en el célebre bombardeo de los marinos que tuvo lugar en lanoebe del 15 de Julio. peligra sn reputacion militar: "En el Fuerte de Cobos á inmediaciones de Salta hu bo de snblevarse su compañía. y haciendo escara muzas áias bombas que de cuando en cuando arrojabanlos bombarderos Españoles. se habia detenido allí y debia regresar por o'rdenes recibidas del Gobierno de Buenos Aires. si no sabe expedirse en ellos. y que. siendo esta la primera vez que sintio' el estrépito del cañon. cuanto que el mismo dia y á su presencia acababa de sublevarse otra que marchaba con el mismo destino. "A Paz se le mando tambien que volviese á su Pro vincia. Asi lo veri fico en setiembre del mismo año.

documento N.« 1. Paz recibió' una orden para ser agrega do á este cuerpo sin dejar de pertenecer al suyo. Juan Martin Pnyrredon. "Habia sido elevado á este destino D. y que nosotros conservamos como el mas piadoso de los legados. aunque se lo propusieron.° .y aceptar el servicio con un grado menos del que tenian. [1] . no sin emplear medios de su fina y astu ta urbanidad. Al publicarlos creemos honrar su memoria y añadir una página mas á la. En tretanto habia llegado el baron de Olembert al cuartel ge neral y recibidose del mando de la artillería. Asi per manecieron algunos meses casi olvidados hasta que obtu vieron colocacion en el Escuadron que podia llamarse Re gimiento de Usares de la gnardia del General. ° de estas memorias. y que su herma no y él quedasen agregados á la plana mayor. "Poco despues se recibio' del mando del ejército el ge neral D. en atencion á ser solo oficiales de milicias. '¡Desde esta época (1) comienzan los voluminosos ma nuscritos que ha dejado el General como un tierno recuer do á sus hijos. Manuel Belgrano. Sin que Paz lo conociese. del qué jamas quiso separarse. gloriosa historia del pueblo americano. le pidio al General para que pasase á servir á dicho cuerpo.Tenemos anteriormente un juicio' suyo sobre la expedi cion del general Belgrano al Paraguay en Setiembre del año 10— Vease el suplemento al tomo 1. los comprometio' á renunciar al pensamien to de regresar á su casa. y al otro dia pudo llegar al cuartel general de Jujuy en donde estaban los restos del ejército á las ordenes del General Viamont. y destino su cuerpo con otros á la vanguardia que ocupo la posicion de Humahuaca. quien. "Este general dispuso que la fuerza que iba á sus o'rdenes pasase á un cuerpo de infantería. — 8 — bargo logro contenerla.

La lectura del fragmento de una memoria sobre la batalla de Tucuman escrita por el virtuoso y digno general Belgrano [1]. - .° Documento N. de modo que puede casi decir se qne me ocupo de sucesos de que no soy contemporáneo.° Que no tengo para referir los otro auxiliar que mi memoria. y si me fuese po sible concluirla. cuando llego al ejército el Baron de Olemberg [ahora D. *ni debi apreciar los hechos como me ha sucedido despues con el auxilio de la experiencia. ° Que hacen mas de 36 años qne tuvieron lugar aquellos sucesos. Eduardo Olemberg] residente en Buei nos Aires á quien el general Belgrano dio' el empleo de comandante general de artilleria y aun se le llamaba gefe de Estado Mayor.° Que siendo en tonces un teniente y estando en el primer aprendizage de mi carrera. y ademas concurre la de que no podian entonces ni ahora agitarme las pasiones de ese tiempo. ú oí á algu nos oficiales jovenes como yo (con poca excepcion). Será conveniente advertir que cuando la accion de Tucuman era yo teniente 1. y me hallaba en esa misma vanguardia de Huma- huaca con mi cuerpo. no pude juzgar sino por lo que vi. 3. — 9 — PRELIMINARES. c ~. Los es tados mayores no estaban conocidos en aquel tiempo y las funciones de éstos estaban encargadas á los mayores gene rales y cuartel maestre segun la ordenanza española. me ha hecho recordar aquellos hechos de que fui testigo y autor aunque en una edad muy temprana y una graduacion muy subalterna. Me esforzaré á llenar mi intento pero advirtiendo: 1. ° de un cuerpo de Usares que habia formado el general Puirredon antecesor del general Belgrano. Sos pecho pues que al dar al Baron un título que nadie enten- (1) Suplemento al tomo 1. 2. y excitado el deseo de hacer sobre ella algunas observaciones. Es pues* en cierto modo una ventaja que esta ocurrencia me venga tan tarde. sin que entonces ni ahora haya podido saber lo que se entendia bajo esta denominacion.

-li dia. El hecho es. quiso traer á la artilleria algunos oficiales de otras ar mas que por sus conocimientos pudiesen ser útiles á aque lla. que la artillería. solo se quiso halagarlo porque se tenia de él la mas alta idea en punto á conocimientos militares y práctica dela guerra (1). y despopularizar hasta cierto puu- to al General por la ciega proteccion que le daba. que como despues diré fui ayudante del Baron en la campaña y que lo acompañaba frecuentemente al cuartel general. . que sin otro antecedente recibi en Humahuaca la orden de pasar á continuar mis servicios en la artilleria. Con esto consiguio hacer se odioso en el ejército. Al fin se vio' precisado á sacrificarlo. Yo. Pienso que una de las cosas pue mas contribuyo' á captarle la (confianza del general fué el empeño que manifestaba de establecer una discipliná severa (punto que no podia menos de agradar mucho al general) llegando á tanto que queria aplicar sin discernimiento á nuestros ejércitos senü-irregulares. como despues veremos. é investido de esta privan za. pero conservando la efectividad en mi (1) Puede que el titulo de Gefe de Estado Mayor no le fuese conferido oficialmente pues estando yo en la vanguardia cuando la llegada del Baron al Cuartel General. los ri gores de la disciplina alemana. no recuerdo como fué dado á reconocer. soy testigo de las consideraciones que se le dispensaban y de lo persuadido que el estaba de cuan to valia su voto en materias militares. casa de bustos &a. Lo que es exacto. . maes tranza. parque. en clase de agregado. estaba á sus órdenes. Ademas se aconsejaba de él pa ra las operacioues militares. no se quien se los daria tan favo rables de mi que le persuadieron pedirme al general. Licliado el Baron á Jujuy. se parándolo del mando y mandándolo á Buenos Aires de un modo muy desairado. y seguia sus opiniones. casi sin exámen. y tomando informes.quien tenia la mas absoluta deferencia á cuan to decia o hacia el Baron. El que mas participaba de este concepto era el gene ral Belgrano. es.

Martin» Rodríguez y otros muchos. Casi con la revolucion de Mayo tuvieron nacimiento los partidos que han despedazado despues la República. Balcarce pertenecía como el General ü. un ojo medianamente ejercitado puede entrever en esos primeros partidos. á cada momento se resentían sus relaciones. El general Belgrano sin embargo de su mucha apli cacion. despues acérrimos unitarios. (sea dicho en su obsequio) no era hombre de parti do. y que esta al fin diése' los malos frutos que patentiza la memoria.—Por po co que se medite. las infini tas y aun esenciales modificaciones que han sufrido. no tenia como el mismo lo dice grandes conoci mientos militares. no obstante. y no simpatizaba con él. — 11 -- cuerpo. Juan Rv Bafcsfrce? y mucho mas si intervenian motivos personales como lo aseguro el prime ro? El Sr. y conocí al Baron personalmente. Reunidos ámbos gefes en un mismo ejército. ¿Qué mu|ho es pues qvle desde entonces veamos estar en oposicion al general Belgrano y al enton ces teniente Coronel D.1810. pero poseia un juicio recto. nn patriotismo el mas púro y desinteres . En conse cuencia de la orden que se me habia comunicado me in corporé provisoriamente á la fraccion de artilleros que es taba en la vanguardia y solo fué cuando se emprendio' la retirada que me reuni al cuerpo' del ejército. el orí- gen de las dos fracciones que hasta ahora dividen la Repú blica Argentina. Entretanto diré algunas palabras sobre los carácteres y méritos de ámbos contendo res. mientras ej general Bel grano. una honra-¿ 4ez ¿toda prueba. El movimiento de 5 y 6 de Abril de que hace mencion la memoria fué el primer paso anárquico despues* del estable cimiento de la Junta Provisoria del año de . Posteriormente se me propuso pasar ú ser efec»' tivo de artilleria pero jamás quise consentirlo. de los servicios de los partidos á que' pertenecian y que es taban todavía en lucha. al- partido que se decia de Savedra. Nada tiene pues de estraíío esa desconfianza mútua que mediaba entre ellos.

ofrecerse á ir hasta el medio del ejército contra rio. — 12 — sado. De aqui resultaba que se dejaba alu cinar con mucha facilidad. tenian en él una influencia po derosa. recordando la batalla des . un entusiasmo decidi do por la disciplina y un valor moral que jamáswse ha des mentido. y sin que le tragese mu cha responsabilidad la inexactitud de sus noticias. y principalmente cuando se acercaba el momento de una accion lo hemos visto muchas veces herir la suscepti bilidad de un hombre delicado con poco motivo. de modo que si en sus primeras relaciones con una persona. era dificil volver á obtener sus buenas gracias. sin que despues se cuidase mucho de averiguar de si habia o no llenado su compromiso. y por el contrario cuando habia formado mal concepto de alguno por algunos actos que aunque fuesen reprensibles no mere cían una eterna reprobacion. Mas á estas calidades eminentes. el mas esquisíto amor al orden. reunia cierta ligereza de carácter para juzgar de los hombres con quienes trataba. y que de consiguiente podia aproximármele mas. Lo mismo sucedia con un gefe ú oficial que en teoría allana ba las dificultades de una operacion. que no eran mas que charlatanes. Tenia tambien mas facilidad de la que era convenien te para expresarse con respecto á un oficial en punto á va lor. con otra de la mitad de su nú mero. aquellas eran favorables. bastaba para captarse su es timacion. o' que se ofrecia á ir á batir una fuerza enemiga. y hemos visto oficiales y aun individuos de tropa. La primera impresion que esta charlataneria habia producido en su ánimo era por lo comun duradera. Las primeras impresiones. podia contar ésta por mucho tiempo con la benevolencia del general. que le produjo equivocaciones muy notables como se deja entrever en varios pasages de su misma memoria. que le merecieron un gran concepta de valientes y arrojados. Si á esto se agregala falibilidad de sus juicios (1) en razon de lo [1] En el año 17 cuando yo era teniente coronel. Por ejemplo cuando queria mandar hombres intrépidos que descubriesen al enemigo.

— 13 — que acabo de exponer poco antes. Con este motivo me permitiré una observacion que hi . pero si á sus otros hermanos que estuvieron en España durante la guerra de Napoleon y sirvieron un tiempo á las o'rdenes de Welling- ton. Tampoco pienso que tenia un carácter intrigante como dice la memoria.. rio mi imaginacion desde mis primeros pasos en lacarrera de la milicia. Juan R. de pocas luces." No los nombró. Balcarce puedo decir menos por que lo he tra tadoj>oco. En una pala bra era un hombre mediocre. Se creerá que estos oficiales que siempre pertene cieron á la arma de caballeria no diesen de regreso á su pais. peru se positivamente A quienes aludia: sin embargo ellos habian merecido antes sus distin ciones^ su plena confian/a. era un hombre honrado. y cortos talentos. y que pudo haber degenerado basta tal punto. Balcarce que nunca estuvo en Europa. y á la nueva organizacion del ejército: de aqui provenia esa resistencia que el general clasifico de insubordinacion é intriga. Ella no es en todo comun á D. Del Sr. mas imbuido en la antigua rutina de la milicia española. no podia amol darse á la impulsion-que el general Belgrano quería dar. nociones útiles sobre ella? Hasta que vino el general graciada de Ayouma dijo estas terminantes palabras—"Perdí esa batalla per cinco gefes cobardes que no correspondieron al concep to que yo tenia de e//os. Era de aquellas pocos americanos que desde el tiempo de la monarquia habian seguido la carrera de las armas y de consiguiente tenia la pretension de ser considerado como un Veterano. . sin que yo me halle en estado de juzgarlo. No era un Genio pa ra la guerra. quien por lo comun mira en menos á sus noveles compañeros.. «e rerá el peligro que habia de cometer una injusticia. patriota sincero. pero lo he creido capaz de llenar los deberes del puesto que se le confiase y de desempeñar mediana mente comisiones de tal cual importancia."pero áloque juzgo por lo que he visto y oido.

su caballería aun era peor que la nuestra. de juicio con tal cual instruccion. referiré lo que hubo. — 14 — San Martín nuestra caballería no merecia ni el nombre. Balcarce eran comunes á. pero no los recuerdo en es te momento. Como en dicho papel segun la memoria. Si alguna vez continuare esta ocupacion de escribir me haré un placer en hablar de él] todos ellos eran hombres honrados. Afortunadamente lo mismo sucedia en el ejército enemigo. Volviendo á la memoria del general Belgrano diré que no tengo conocimiento del papel que dice le paso Balcarce despues de la accion de Tucuman de que tanto se ofendio'. y en esto consistio la ventaja relativa que siempre se dio' a la caballería de los ejércitos patrios. cuyos pormenores llegaron á noticia de todos. Repentinamente se dio orden á los húsa . sin que jamás llegasen á incomodarnos. mas no es estraño que algunas partidas recorriesen una parte del terreno intermedio. Mientras nuestra vanguardia se hallaba en Huma- huaca. se habla de la expedicion que Balcarce hizo con una fuerza de caballería hasta Can grejos. Diego que murió' en edad temprana de prendas sumamente estimables y amigo mio. en donde hasta que vino eljgeneral Canteras. al menos de los que hayan pertenecido á la arma de caballería. pero de limi tados talentos.Suipacha distanto 45 le guas. y en nada otra cosa. y dotados nuestros hombres de las mejores disposiciones no prestaban buenos servicios en dicha arma porque no hubo un gefe capaz de aprovecharlas. lerdos de genio y de consiguiente incapa ces de inventar algo. pero sí puedo decir algo de las desavenencias que ocurrie ron. Juan R. Me persuado pues que las calidades características de D. la enemiga permanecía en. ni aun aplicar en su pais lo mismo que habian visto en otros. Acaso esta observacion pudie ra extenderse á algunos otros oficiales que se hayan visto en las mismas circunstancias.sus hermanos [de bo exceptuar á D. porque los peruanos ni aun saben cabal gar.

por causa de ese des graciado. Juan Escobar y no quiero pasar por alto el despreciable rol que jugo' en esa época como en otras posteriores. y lo que es peor que él mismo provocaba algunas conversaciones inconvenientes para hacerle el mérito de la demanda. Balcarce pero seguramente era un espia que tenia cer ca de él. Sea lo que sea. — 15 — res y dragones que alli habia que serian como trescientos hombres y una compañía de infanteria montada. de estar prontos á marchar. Balcarce se vanagloriase de ella. y en consecuencia es ridiculo que el Sr. y la citase como una ac cion meritoria. [1] Cangrejilloi c»tá dos legua* mai allá de Cangrejo*. á quien se le acompaño' el teniente D. Cornelio Zelaya. Balcarce gefe de vanguardia. He nombrado al teniente entonces D. la operacion no era de importancia. al general Belgrano. Es verdad que el mar ques servia en esa época en el ejército enemigo. Juan Escobar. Ha ciendo nuestras marchas muy co'moda y pacíficamente [lle gamos á Cangrejos y no Cangrejillos como dice la memo ria [1] é hicimos alto por cuatro o seisdias. Yo mismo tuve que sufrir inocentemente. . es fuera de duda. que le tras mitia cuanto chisme podia reunir. que estaba descuidado en la hacienda. este fué el único trofeo y el manifiesto de esta pequeña expedicion ademas de la alarma y cuidados que pudo dar al enemigo nuestro movi miento. Era ayudante del Sr. Efectivamente lo hicimos poniendo se á la cabeza el Sr. El caso fué el siguiente. la que llego' á Yabi que dista nueve leguas de Cangrejos y arresto á un anciano tio del marques. Por grande que esta fuese. puedo decir. por no decir depravado joven. En'este tiem po se desprendio' una partida á cargo del entonces capitan D. Es preciso que un militar sea muy pobre de servicios y de gloria para que se envanezca de hechos tan comunes. y acaso se creeria que el tio participaba de sus opiniones o' de sus compromisos.

menos Casado cuya causa conti nuo' hasta que al fin se le mando' á Buenos Aires. al qne comprometió en términos que solo salvó por un milagro. de transmitirle noticias inventadas de gruesas divisiones enemigas que nos rodeaban. El susto de Casado lle gaba á lo sumo con estas noticias. pero aun cuando él tuviese toda la gravedad que quiera dársele.£aseguraba que el Sr. Francisco Casado que estaba enfermo. al menos como yo lo comprendi. y como es natural se tocaban puntos militares y se emitian juicios sobre nuestros generales. Al mismo tiempo Escobar que iba y venia con frecuencia al cuartel general. y puestos in comunicados y en rigorosa prision. frecuentemente gustaban muchos de los concur rentes y Escobar el primero entre todos. Lo mismo se hizo con D. "es preciso contener á este tal (ha blando del general Belgrano) para que no haga con nosotros. pero no habia tal. D. antes de las veinte y cuatro horas despues de haber dado la mia. porque mas era una burla que Escobar mas que otro alguno queria hacer á Cásado. Domingo Arévalo despues coronel.'''' El asunto no era tan sencillo si hubiese tenido los carácteres de formalidad que se le quiso dar. siendo Escobar uno de ellos. lo que hizo con el ejército del Paraguay. con Escobar v de- mas. Casado era un charla- tan entretenido y al mismo tiempo tenia la opinion de muy cobarde. se procedio' inmediata mente á formar un proceso. y en un momento de exaltacion llego á decir. se me levanto la incomunicacion y quedé arrestado en mi alojamiento. el rol de Escobar fué infame y digno de un miserable intrigante. y el mismo Balcarce fué quien tomo las primeras declaraciones. Solo la . Belgrano estaba re suelto á admitir la batalla y aun á buscarla aunque fuese con mil hombres contra diez mil. Alejandro Heredia despues general. y de aumentar las fuerzas del ejército Real. A los ocho dias fuimos puestos en libertad despues de una seria admonicion. — 16 — Por las noches nos reuniamos varios oficiales en casa del capitan D. El resultado fué que una noche fuimos sorprendidos siete oficiales.

Cam pamos durante tres o' cuatro horas á la inmediacion de la ciudad y tampoco se nos permitio' entrar. y tnvo la desvergüenza de quererme persuadir á que yo lo hiciese traspasando los límites de lo justo y razonable. que el enemigo sabia tan to o' mas que él de nuestro ejército ¿y como poder entonces . ni mandar nues tros asistentes á proveernos de lo mas preciso. mas no lo consiguio'. Juan R. le diese muchas mas seguridades. De todo esto infiero. Despues de muchos años lo encontré en la Ban da Oriental y estuvo de vivandero en el Cerro Largo. Balcarce y que tampoco se pusieron los medios adecuados para esta blecerla. Recuerdo que atravesamos el pueblo de Jujuy en toda su estension sin permitirnos se pararnos ni aun para proveernos de un poco de pan. tan rigoro so y severo era el general Belgrano. Es indudable que el general Belgrano desconfiaba de la exactitud de los partes que se le transmitian como lo prueba la lentitud de sus movimientos sin que la ida del general Diaz Velez á mandar la vanguardia convertida en retaguardia. El -mismo general dice. el mismo dia que este empren dia el suyo para Tucuman. Casado continuo sirviendo en Buenos Aires hasta que cometió' una falta mucho mas grave y de otra especie que le costo' el empleo y pudo costarle la vida si no (aga. Continuo' la retirada el ejército marchando casi de dia y noche porque la proximidad del enemigo lo reque ria. pero eso de pensar llamar la atencion del enemigo con movimientos parciales sobre sus flancos. como lo que acabo de decir. que nunca hubo verdadera con fianza entre el general Belgrano y D. Entretanto vino la invasion del enemigo y el cuerpo de vanguardia emprendio' su movimiento retro'gra- do: quedando un cuerpo de caballeria se incorporo' lo res tante al ejército en Juiuy. Este se habia recibido del mando en el mismo Humahuaca o sus inmediaciones. — 17 — declaracion de Escobar lo condenaba cruelmente. so bre ser sumamente peligroso era absolutamente impracti cable.

Pero volvamos á nuestra marcha retrograda. pero estos pormenores los -he sabido por él misino. Como no pudiese espedirse con facilidad1 . o que jil creyo sus relaciones. éste se dispuso a una batalla. los de legados de la inquisicion y otros Sres. A las tres le guas de Cobos está la cabeza del Buey que fue donde nues tra retaguardia perseguida vivamente por el enemigo se incorporo' al ejército. Ll hecho es enteramente público. Es mas bien de creer que en los ardientes deseos que tenia el general de hacer algo por el honor de nuestras armas y de nuestro ejército que daba la espalda al enemigo para emprender una retirada. se proponia un mo vimiento cualquiera que desdijese la idea de debilidad que podia atribuírsele. enemigo ha bernos cortado la retirada completamente. — 18 — darle una idea exagerada y falsa de nuestras fuerzas? ¿Co mo ocultarle movimientos que era preciso que no cono ciese hasta determinado tiempo? En aquella situacion cualquiera movimiento de ese naturaleza hnbiera compro metido la fuerza que lo hacia y el ejército todo sin la me nor utilidad. Fran cisco Zanuulio. hubo nina alarma la que provino de haberse incendiado una car retilla de municion de unas cuantas que marchaban adelan te del ejército como ú una legua. de categoria. el célebre Escobar (1) eran de este número. pero el enemigo. y que los gefes de la vanguardia no su pieron pintarle la verdadera situacion de las cosas. A distancia de veinte leguas de Jujuy en Cobos. el Vicario eclesiástico. La sucesiva esplosion de los cajones de cartuchos se asemejaban á disparos de cañon. Luego que entró se le preguntó cual era su religion y se le exigio su profesion de fé. los prelados de los conventos. o mejor diré su vanguardia se retiro poco antes de llegar donde estaba el grueso de nuestras fuerzas. En ese dia y los anteriores habiamos perdido seis o siete ofi ciales que habian sido prisioneros D. Máximo y D. lo que á ser cierto hubiera debido el. (1) Llegado Escobar á Potosí y colocado en la cárcel con sus «tros compafieros fué sacado un dia y llevado á la capilla de la misma cárcel donde se hallaban reunidos el Gobernador inte n- dente.

le mandaron que dijese el credo. á un cuartel á donde habian traslada do á sus compañeros. pasando Una nuche por mm iglesia vieron una cruz en el pórtico á la que los devotos ponina lu ces! alguno de ellos declamó contra la ignorancia y fanatismo de' aquellos pueblos.á me equivoco eii deíir que tuvieron' compasion de el las autoridades españolas. Girando se retiraba el ejercito derrotado en el Desaguadero.' Este era un caso de inquisicion. habiendo hecho lo mismo en Humahaacasu hermano D. Cuando volvio en sí la reunion se habia disuelto.. hasta que lo volvieron sin tiendolo algo restablecido. Benancio que murio meses despues en la accion de Sal ta. Qub. — 19 — Este mismo dia se paso á los enemigos D. Es probable que la' variacion favorable provino de la noticia de nuestra victoria de Tu - cuman en donde se les habian tomado gefes y oficiales prisioneros' entre ellos et coronel Barreda primo de Gbyenecbe. Solo cuando lo vieron en este deplorable estado. todos los que se líacian á los'insiirgentcs' peruanos. y puesta en fuga perdiendo algunos prisioneros y sus dos cañones sin que hubiesen disparado un tiro.y lo ¿acaron de lrt cárcel. arrancar la critü' y destruirla: así lo hicieron arrastrándola un trecho por la calle. Esta tropa por la extraordinaria conmocion que le liabin causado tan solemne aparato. lo doctrinó muchos dias. y el se en contró en manos de un eclesiástico que tenia el encargo de cate quizarlo. Solo con los prisioneros de nuestro ejercito se guardó el de recho de gentes. y otro propuso para ilustrarlos. le administró los sacramentos y por remate de Cuenta casi se trastorna el juicio. . le dió Jardos ejercicios espiri tuales. Pero se me dirá. A los tres o cuatro dias hallándose el ejército en el Rio> de las Piedras y la van guardia o retaguardia á dos leguas de distancia fué in vestida pof la enemiga al mando del coronel Huys?. orientales ambos que habian venido de su pais á servir en el ejército que abandonaron por resentimientos perso nales con el gefe de su cuerpo. se detuve Castelii unos dias en fJhuquisaca f sus ayudrtntes de' los que irnn era Escobar acompañados de otros oficiales locos. Desde allí nuestra vanguardia fué reforzada habién* dóse puesto alguna infantería montada y dos piezas muy ligeras de artillería de monta ña. se compadecieron de el.y despues! de pronunciar' las primeras palabras cayó en tierra enteritmente privado de sen tido. ?Pof que coii' Escobar se particularizaron? Voy á decirlo. entonces solo fué que trasladaron ¡i los otros prisioneros de Id cárcel :í mi cuar tel. eran ahorcados Conto traidores. Manuel Benavi- des. lo tuvo' el General unos cunntos dias en su casa..

— 20 — en la mayor confusion y desorden se replego sobre el ejército y paso' á formarse á retaguardia. mas despues que yo cai prisionero de un modo mas o' menos semejante 19 años despues duran te la guerra civil. el enemigo á su vez se puso en retirada y fué perseguido. que la que habia esperi- mentado del modo mas raro y casual : al menos asi me parecio entonces. Nosotros está bamos en una buena posicion y no teniamos que temer de una division enemiga compuesta de mala caballeria en su mayor parte . asi fué que nos mantuvimos firmes y el ene migo no se atrevio' ni con mucho á forzar nuestra posi cion. Se contento' con tomar momentántamente una al tura que estaba al frente y tirotear á mucha distancia. El enemigo se hizo tambien mas circunspecto y no volvió á incomodar nuestra retaguardia. se le ocurrio al coronel Huysi que la mandaba. como el desenlace habia sido la retira da del enemigo. ya no me ha parecido tan estraño. no obstante. y contribuyo' á alentar el ejército. y un poco de caballeria por el camino que quedaba al centro . una pequeña partida de paisanos que al man . Sin embargo que nuestra pérdida habia sido menor. Al avistar Las Trancas pueblo que dis ta veinte leguas de Tucuman. hizo el general Bel- grano salir dos fuertes gnerrillas de cien hombres cada una por los costados por donde el terreno era quebrado. todo esto contribuyo á dar- mas confianza al gefe de la vanguardia enemiga que se guia el camino de Posta que con razon suponia entera mente abandonado. Nuestro ejército consultando la comodidad del cami no dejo' el de la Posta á la derecha y tomo' el de Carre tas que va por Burro-Yaco. tuvo una pérdida mayor. y la captura de algunos prisioneros pri meros que veiamos despues de mucho tiempo se cele bro' como una importante victoria. y ma tándole otros tantos. lo cual. tomándole quince o veinte prisioneros. Visto que el enemigo no avanzaba. adelantase unas pocas cuadras de la cabeza de la columna y entrar primero que todos á di- eha villa .

El punto del general Belgrano durante toda la rerira- da es eminente. En las situaciones mas peligrosas se manifesto' digno del pues to que ocupaba alentando á los débiles. Por mas criticas que fuesen nuestras cir- cunstancis jamas se dejo' sobrecoger del terror que suele dominar las almas vulgares. y asi lo hicieron. Luego que los hubieron tomado los obligaron montar á caballo y los hi cieron volar mas que correr. se retiraba al acer rarse á columna vio llegar tres hombres y desmontarse en una casa que hallaron habitada. La decision del pueblo y campaña. Poco mas de la media no che se oyeron unos cuantos tiros en los puestos enemigos. creyeron tener tiempo de apoderarse de ellos antes que los socorriese la colum na. Teniamos al ejército enemigo en las alturas del frente y las guardias avanzadas se relevaban de noche para que el enemigo no pudiese calcular la fuerza. la ante-víspera de la ac cion de Ayonma. un porta-estandarte Negreiros y un capellan. — 21 — do del capitan don Estevan Figueroa. Jamas desespero' de la salud de la Pa- (1) Se me ocurre referir lo que me sucedio poco mas de un año despues de la accion de Tucuman. fué inútil: esto habia sucedido á las cuatro de la tarde. y aunque nadie ignoraba la superioridad númerica del ene migo todos esperábamos la victoria. y por grande que fuese su res ponsabilidad la arrostro' con una constancia bero'ica. todo lo que hicieron sus*com- pañeros para alcanzarlos y recuperarlos. é imponiendo á los que suponia pusilánimes aunque usando á veces de causti- cicidad ofensiva (1). aumentaba la confianza del ejército. Todo cuanto dice el general Belgrano en su memoria sobre lo que precedio á la batalla. á las doce de la no che estaban en Tucuman. eran el expresado coronel Hnysi. es de la mas rigorosa exactitud. mas co- . Alli se hallaba nuestro ejército desde el dia antes: la infanteria y artilleria habia campado en la Plaza principal: Va no era un misterio que alli aguardariamos al enemigo para decidir la cuestion en una batalla. pero ha callado mucho de lo que dice relacion á su persona.

sin embargo que no habia recibido semejante contestacion. y le mande contestar que si tenia miedo se atase los calzones". anoche un oficial de guardia me mandó el parte deque habia oido unos cuantos tiros. y tiene el mejor Concepto. cargo del inmediato subalterno.'i mí. y luego que llegue al campo sin apro ximarme á mi tienda me dirigí á la del gefe de dia para exigirle que me acompañase si quería a la del general para testificar que solo habia mandado el parte porque el me lo habia ordenado termi nantemente: quería ademas decirle que mis calzones estaban bien asegurados sin necesidad de atarlos. Ya se comprenderá. por' que sin duda no le dio mucho valor. en la inteligencia que si rehusaba ir conmigo yo me iba solo. Dije antes que estaba dotado de un mo no se notase movimiento no pase el parte de aquella ocurren-' cia: pero despues llego á visitar lss guardias el gefe de dia que era el Mayor de mi Regimiento D. sin que se me diese otra contesta cion que el quedar enterado. El gefe de dia luego que hubo inspeccionado mi guardia me preguntó si habia dado al general el parte de los tiros que se habian oido. y que mandafci como capitan que era. . como lo verifique. otros dos dependientes subalternos. — 2a — tria. me fui á los puestas mas avanzados para juzgar mejor de lo que suce día. lo que se rae pasaba decir que yo estaba de servicio en los puntos avanzados. regrese y supe que el general en gefe habia estado en la guardia principal atraido tambien por la novedad: por lo pronto nada me dijo mi subalterno de lo que habia oido al general.y sobre mi contestacion negativa. que no necesitaba esos consejos para cumplir mi deber y que se yo que otras cosas mas. Máximo Zamudio que había oido tambieu los tiros. rae ordenó terminantemente que lo hiciese. el oficial á quien habia dado tan insultante contestacion era de in fantería' que mandaba una guardia de prevencion en la misma lí- nea: por el contrarío me dijo. "Vea V. me conto que entre otras cosas habia dicho. Yo quede satisfecho. hubo un movimiento en los puntos avanzados enemigos y se travó un tiroteo bastante sostenido: con este motivo dejando mi guardia que era la principal á. pero en el curso de la conver sacion. y dar mis partes con la posible exactitud. no se ofendio de mi aire descompuesto y procuró cal marme impoinendome de lo que habia ocurrido: el mismo general habia hablado con el al darle su parte y habia sido instruido que. Entonces me crei herido en lo mas vivo de mi honor y se apodeió de mí el mas amargo pesar y una desesperacion pare cida á un frenesí. Las tres o cuatro horas que pasaron hasta que fui relevado fueron terribles. El gefe de dia me oyó con dulzura y me trató con amistad. ó vean Vds. hoy hemos hablado de V. Cuando todo hubo pasado. Yo pude muy bien creer que aque llas espresiones se habian dirijido . que era un hombre de honor. mirando con la mas marcada aversion á los que Opi naban tristemente.. y llegue efectivamente á persua dírmelo. Pasado el medio dia de resultas de haber ido una partida pequeña nuestra á explorar el campo inter medio.

y los soldados que habian roto el freno de la obediencia por otro: los unos por defender sus personas y propiedades. Su valor era mas bien fpermítaseme laespresion^ cívico que guerrero. los que hasta cierto punto eran disculpables. era como el de aquellos senadores romanos que perecian impávidos sentados en sus sillas curiales. y parecian suspensas sus faculta des: escuchaba lo que le decian y seguia con facilidad las insinuaciones racionales que se le hacian: pero cuando hablaba era siempre en el sentido de avanzar sobre el ene migo. queria hacer entender que nuestra (lerro- -i eu nuda habia alterado el orden y lu disciplina. porque efectivamente no poseia el va lor brioso de un granadero que lo hace muchas veces á un gefe poner al frente de una columna y precipitarse so bre el enemigo. . De allí provinieron esos horro rosos combates. y colocándose en el centro rezó el rosario. silenciosa. Fuera de los sentimientos religiosos que envolvio esta accion. y haciendo menos graves nuestras pérdidas. (1) de modo que apesar de nuestros reveses no se re lajo' la disciplina. En lo critico del combate su actitud era concentrada. de perseguirlo. 6 si él era el que avanzaba de hacer alto y rechazarlo. No fué así en otras retiradas como la del Desaguadero y Sipusipe en donde hubo escándalos de todo tamaño. los menguados restos de nuestro ejército. — 23 — gran valor moral. se ntía se hacia ordinariamente. ni se cometieron deso'rdenes. los otros por invadir las. ya en escala mayor entre e! paisanaje y los indios por un lado. En los contrastes que sufrieron nuestras armas bajolas o'rdenes del General Belgrano fué siempre de los últimos que se retiro' del campo de batalla dando ejem plo. ya individuales. pues no marchando en cuerpo no habiendo distribuciones regulares (1) Recuerdo que al dia siguiente de la derrota de Ayocerna hizo formar en círculo despues do la lista. En las retiradas que fueron la consecuencía de esos contrastes desplego' siempre una energia y un espíritu de o'rden admi rable. porque desvanda- da la tropa solo se vino á rehacerse despues de ochenta y aun mas de cien leguas.

(despues general) fué destinado á mandar la plaza con treinta o cuarenta hombres fuera de los arti lleros de lo menos útil que se le dejaron. En los planes del general entraba. Esto no podía servir para una defensa si perdiamos la cuestion. conservar la plaza ydar la batalla á la orilla de la ciudad. pero era para conservar aquel punto mientras se decidia. BATALLA DE TUCUMAN. Benito Martínez. habian de pedir ¿ quitar. por el con trario recibio con gusto el anuncio de que haciamos alto en Tucuman y que esperábamos al enemigo. Se fosearon las bocas-calles de la plaza y se coloco la artilleria que no llevábamos á la ac cion. El capitan comandante de artilleria 1). Cuando él mando' en esos dias de luto y de desgracia los paisanos y los indios venian pasiblemente á traer las provisiones al pe queño cuerpo que se retiraba. No hubo entonces riñas fratricidas. nada de escándalos que deshon ran el carácter americano y manchan la mas justa de las revoluciones. ¿Pero adonde voy? Quizá excedo los lími tes que me habia propuesto: mas tarde se escribio* sobre las campañas del Perú alto en que me hallé. . El 23 de Setiembre el enemigo estaba en los Nogales . tan lejos de manifestarnos aversion solo se dejaba percibir en lo general un sentimiento de simpática tristeza. no pueblos sublevados para acabar con los restos del ejér cito de la Independencía. — 24 — para satisfacer sus necesidades. Esplanaré mas estas observaciones. Despues de lo que acabo de exponer será fácil espli- carse como el ejército despues de una retirada de ciento treinta leguas nada habia sufrido en su moral. ¡Honor al General Belgrano! El supo conservar el or den tanto en las victorias como en los reveses. y que ya se deja entender el camino que esto abria á los abusos. apoyán dose en ella.

ó muy lijera. Asi fué que cuando nuestro ejército despues de verificada su contramarcha se presento casi sobre su flanco. ' Estaba pues muy lejos de creer que tendria que combatir ese dia y solo se proponia colocarse á nuestra espalda campando sobre el rio de Tucuman al Sud una legua de la ciudad. y el general Belgrano para salirle al encuentro tuvo que contramarchar en la direccion conve niente. que es aun mayor inconveniente. Nuestro ejército volvio á la ciudad y paso la noche en la plaza don de he dicho que tenia su campo. 4 . nada tenia el enemigo preparado para el combate la artillería venia cargada en las muías. Despues. y el ejército «alio' de la ciudad y se formo dando frente al Norte á caballo sobre el camino que debia traer el enemigo. (1) los cuerpos traian (I) Como los caminos del Perú no permiten rodados la arti llería que se usa es por lo comun de montaña. El enemigo por este movi miento se habia colocado ya casi sobre nuestra retaguardia que pensaba cortar. A la madrugada del veinte y cuatro nos movimos para tpmar la misma posicion de la víspera. se dirijia á los Manantiales (arroyo cenagoso que tiene un puente. desde donde pensaba dirijir sus ataques con mejor conocimiento de nuestra posicion en los dias sucesivos. de pasar todo el dia. para armarla pronto. Cuando es de mas calibre son prensas zorras. Segun todos los datos que se recojieron y lo que indi caban los procedimientos del general Tristan no se le habia pasado por la imaginacion que nuestro pequeño ejército le ofreciese una batalla campal. y que de consiguiente puede cargarse á lomo de muía. — 25 — cuatro leguas de Tucuman. se supo al ser de noche que el enemigo habia campado j que no proseguía por entonces su marcha. y que queda legua y media Sud-oeste de la poblacion). y solo creia que encerrado en la ciudad y cubierto con algunas obras estaria á la de fensiva. pero á eso de las ocho de la mañana se supo que el enemigo dejando á su izquierda el camino principal y evitando la ciudad.

lo que sin duda fué una tal cual ventaja para nosotros: digo tal cual para que rto se entienda que fué una verdadera sor presa.caballería cubría las dos alas. pues tuvo el tiempo bastante para prepararse de prisa. teniendo el enemigo mas del duplo cuyos cinco sestos eran infantería con tre ce cañones de los que dos eran los tomados en el Rio de las Piedras.orden marchamos al enemigo. fué pues una especie de sorpresa el verse atacado cuando no lo esperaba. . En esta . y una fraccion menor estaba adjunta á la reserva. la del centro compuesta del batallon n. á la distancia conveniente desplego nuestra línea. Nosotros solo llevamos cuatro cañones ha biendo dejado los restantes en la plaza. Nuestro ejército que tendria como novecientos infantes y seiscientos caballos inclusa la milicia (las milicias eran lo qne son hoy dia) y lo que se decia caballería veterana. Manuel Dorrego.José Superi. ° 6. ~ 36 — la marcha y paso de camino. La . José Bernaldes Palledo. Bal- caree.siempre estuvola ventaja de su parte. Nuestra poca infanteria estaba fraccionada en cuatro pequeñas co lumnas de las que tres estaban en línea y una en reserva. La caballería de la derecha la mandaba el teniente coronel D. la de la reserva el ca pitan D. de modo que aun que de menor calibre la artillería enemiga. La artillería distribuida en los intér valos de las cineo fracciones de la línea. la de la izquierda qne la formaba el batallon de Costas la mandaba el tenien te coronel D. pues la nuestra era de áseis. y previo el fuego de algunas guerr ¿illas* se dio principio á la batalla. formarian mil quinientos hombres. Ignacio Warnes. la de reserva que se componia de piquetes estraidos de los otros cuerpos estaba á las or denes del teniente coronel p. Carlos Torres. La JL P columna de Inde pendencia que era la de la derecha se componia del peque ño batallon de cazadores al mando dul mayor D. ° al del teniente coronel D. Juan R. la de la izquierda el capitan graduado de teniente coronel D. Antonio Rodríguez.

feaaderas y otros trofeos. Pienso que para hacerlo com- prender mejor. es el de Tucuman uno de los com bates mas dificiles de describirse. mas no lo pudo conseguir hasta mas de una legua del campo de batalla donde se le reunió' otra columna de su ejercito que antes de la batalla habia destacado a tomar el camino que con duce á Santiago del Estero coti el fin de cortarnos.confusion1. en términos que eí comandante Superi estaba prisionero por una partida enemiga que luego tubo que ceder á otra nues tra que la batio y lo represo'. Su ala derecha que habia obtenido ventajas. y que ademas te^ nia la de flanquearnos con el martillo de que hace mencion la memoria del general Belgrano. El enemigo por consecuen cia del diverso resultado del combate en sus dos alas se vio fraccionado áloque se siguio' una gran. es preferible decir en pocas palabras que la izquierda y centro enemigo' fueron arrollados. hizo alto y volvio' á darnos el frente» Nuestra infanferia hizo tambien alto. hacia esfuerzos positivos por rehacer sus tropas. nuestra izquierda fué rechazada y perdio terreno en desorden. El general Tristan á quien no faltaba valor. resultando un nuevo combate sümamen-" te desventajoso por la disposicion del número y que espo-' nia las ventajas que se habian obtenido. cinco cañones tomados al enemigo. — 2f — Üebo advertir que por las singulares peripecias dV este sangriento drama. en la que entro' co3 algunos cientos de prisioneros. tuv© que seguir al fin el movimiento retro'grado de lo restante de su ejercito dejan do abandonados en este desorden una buena parte qne fué' muerta o prisioneros. A su vez se puso en retirada sobre la plaza. Tristan lo siguio' entonces hasta1 . no obstante el corto nú mero de los combatientes. Lo mismo sucedio al-centro y á la izquierda á lo que tambien contribuyo poderosamente el espantoso desorden en quehabiaf pnesto nuestra caballería la retaguardia enemiga cayendo sobre sus bagajes y reser vas. Vién dose perseguido debilmente por una ñíerza dimintfla cual era la infantería nuestra que habia quedado disponible.

Entretanto ¿qué hacia. *e vio' separado de aquel teatro para encontrarse sin saber como. pero creo que es exacto lo que dice la memoria del general Belgrano. que era el mejor oficial de caballeria de los ejércitos imperiales. Por lo demas sea caracoleando. ¿Se creerá que estas operaciones nuestras cuyo acierta es incuestionable no fueron ni fruto de una combinacion. y sin contar mas que con unos pocos hombres de caballeria. — 28 — las goteras de la ciudad donde sé establecio. recomen do segunda vez el campo de batalla. al menos en cuanto dice relacion á la resistencia del Sr. no lo hubiera conseguido. sea oblicuando para ponerse sobre el# flanco enemigo. porque no pude verlo. conque dándose un aire de enerjia se ponia en punto de apreciar la situacion de las cosas en toda su estension para tomar sus medidas de se guridad. Asi es que aunque por resultado él fue quien se vio' á la cabeza de las fuerzas que ocuparon la plaza. pero no estoy con forme en el todo con sus juicios. reunido á la caballeria que estaba á retaguardia del enemigo. el resultado fué que la caballeria . El gene ral Diaz Velez se ocupaba segun su costumbre en dar car reras inútiles y desacordadas. Nada puedo decir de lo que hizo o dejo' de hacer la caballeria de la dere cha. ni emanados de las o'rdenes de ningun gefe tfel ejército? Ef general Belgrano como él mismo dice. los que tuvie ron los honores de la jornada. fueron el teniente coronel Dorrego y el mayor Torres. Bal- caree á cargar la infanteria enemiga. y aun cuando Balcarce hu biera sido un Murat. y en rigor quedando due ño de el por entonces pero sin separar uu hombre de su nueva línea. ó que habrá hecho nuestra caballeria? Es lo que vamos á ver. Quien sepa lo que era nuestra caballeria (aun ahora no es fácil conducirla contra infanteria) no debe estrañar que rehusasen echarla sobre las bayonetas enemigas. y de la enérjica defensa qne esta se preparo á hacer.

señora del eauipov \o queme hace creer que la division de Balcarce se esquí-* vo de la infanteria enemiga. su retirada momentánea" á la cobarde caballeria Tarifa que fugó vergonzosamente dejando un claro del que aprovechándose el 'lentigo puso en algun desorden los balalloms. (1) En prueba de lo que expreso. para lo que no necesitaba "mucho esfuerzo. y al fin se retiro* completamente: aban donando entonces su resistencia el costado derecho de la línea enemiga y dando una media conversion á su izquier da resulto el martillo de que habla la memoria. Luego volveremos so- ííre estp. pues me hallaba inmediato á ese costado. Por esa parte no recuerdo haber visto caballeria enemiga que se le opusiese. di Tristan (I) huyo dejando á la nuestra. De lo que puedo hablar con mas propiedad es de la caballería de la izquierda. pues co mo he dicho antes. Antonio Rodriguez nada puedo decir porque no ¿e visto. y efectivamente hizo un corto movimiento de fren te. al menos si la habia. seria po quísima. En cuanto » la carga de la caballeria de la reserva al mando del ca pitan D. hago memoria que el parte 'W general Tristau atribuia no su derrota que nunca confesó pero ». La caba lleria de Bernaldes que cubria este costado. era peor que la nuestra. pues no figuro en el combate. pero presumo que estos movimientos sucesivos si no rompieron la línea enemiga contribuyeron á aumen tar el desorden que confeso en su parte el general Tris- tan. aun antes de que nuestra infanteria hubiese arrollado la enemi ga. pero hizo luego alto contenido por los fuegos de la in fanteria enemiga. pero la linea de in fanteria sobrepasaba con mucho de la nuestra. para lanzarse sobre la caba llería. !o que confirma mi modo de pensar. Debe tambien decirse que las armas de los soldados de caballeria no es tuvieron ociosas. . turo orden de cargar. y que ellas fueron teñidas en sangre. pero que hizo lo que debia esperarse de lo qne ella era. Convengamos pues que la caballeria de la derecha no hizo todo lo que hubiese hecho una buena caballeria.

Pudo dccipr Htmpo-de Batalla te toug.la izquierda no (1) El general Belgrano cabalgaba ese dia un mancisimo ca ballo morcillo de paso que acostumbraba montar babltualmente.0. con sorpresa de todos al primer cañonazo de nuestra línea se asus to y dio en tierra coo el general. Cuando se avisto el enemigo se adelanto solamente acom pañado de mí &l reconocerlo. señor baron que voy á hacer fuego á metralla. me ordeno' buscase al gene ral (l)^y le dijese que mandase' cargar la caballeria de la izquierda lo que cumplido por mi me contesto : "Dígale Vd." El peligro era comun á mi que me habia colocado á su lado. Con este motivo fui envíado frecuentemen te con partes y wtra clase der mensages al general en gefe. Por supuesto que en todos los mo vimientos preparatorios .pasos avan zado de nuestra línea.- . se quito' al fin y el cañon hizo su disparo á que siguieron otros. tuvieron parte sus consejos. lo' encontré alganos. como he dicho. en frente precisamente del cañon que man daba el teniente Santa Maria el cual le gritaba con toda ki fuerza de su voz : "Quítese Vd. y me apresuré á repetirle lo que decia Santa Maria . y al princi-J pin se temio que fuese efecto de alguna bala ú otro accidente pare cido. pudo hacernos prisioneros por lo menos á¡ mi' que ^cabalgaba un malísimo caballo. prestaba á sus indicaciones lamas completa deferencia. La noticia de la caida se propa go con admirable rapidez por toda nuestra formacion. que yo mismo voy á hacerla cargar. y se aproesimo tanto. pero que jugo' un rol particular. mas luego se supó el verdadero motivo. Hablo del baron Olembert cuyo ayu dante era yo. La caida parecia de mal agüero. En los momentos de rom per sus fuegos ía infanteria. Viando el"baron que &i caballeria efe. ademas muy cansado por el incesante servicio que de dia en dia eomo de noche me exigia el baron." Vuelto despues á donde. quien. — so — Diré algo sobre nn personage de quien no he hecha mencion en la jornada que voy detallando.estaba el baron. sufriendo el terrible fuego que ha cia la enemiga. pero no tuvo resultas desagradable? y luego so olvido. que si una partida ligera de caballeria se hubiese desprendido con oportunidad.

— il —
habia cargado me ordeno nuevamente que volviese á buscar
al general, y le dijese por segunda vez que la mandase car
gar; para cumplir esta orden me dirijí al rumbo que me pa
recio conveniente mas ya todo el orden de primera línea esta-
baalterado 6 por mejor decir no habia línea. Los movimien
tos parciales que habian hecho los cuerpos habian variado
enteramente las respectivas posiciones y el campo solo
presentaba una espantosa confusion. En medio de este
caos me fué imposible hallar por lojwonto al general, sin
embargo queen prosecucion de mi intento corri verdade
ros pelihros dando equivocadamente con los enemigos, de
penes pude escapar con trabajo. (1) Tampoco supe mai
del Baron hasta despues.
Me Dermitiré unas cuantas palabras mas sobre este
señor, para no interrumpí* despues mi narracion ocu
pándome de él. Mientras le acompañé en el combate
no noté signo ninguno de cobardia, pero cuando en
los dias siguientes se reunió' todo el ejército, me en
contré con la novedad que un clamor casi general en
los cuerpos de infanteria y artilleria lo acusaba de cobarde,
arguyéndole que habia abandonado el campo de batalla
bajo protesto de una levísima herida que tenia en la es
palda y que decian se habia hecho el mismo. La herida
era cierta, y tambien lo era su suma pequenez, pero ne es
creíble que el mismo se la hiciera ; pues en este caso era
mas co'modo y natural la hubiera practicado en el frente.
Lo que habia de mas verdadero, era que el baron se ha-
(1) Buscando el general Belgrano por entre aquella batalla
que contribuia hacer roas confusa, la humadera, el polvo y una den
sísima nube de langostas que casualmente acertaba á pa«ar por en
cima (muchos nos creímos momentaneamente heridos de hala cuan
do estos animalejos nos daban de golpes por el rostro ó por el pecho)
me diriji aun cuerpo de infanteria que se rae ofrecio sobre mi cami
no; habia suspendido sus fuegos y al parecer se reorganizaba. A
distancia de cuarenta pasos enmenzé á dudar y luego me apercibi
que era •enemigo: al dar vuelta mi caballo conocieron tambien que
no les pertenecia y me saludaron con media centena de tiros que fe
lizmente no rae tocaron. Cosas semejantes y aun peores sucedie
ron á otros.

— 32 —

bía hecho mal querer, y que Dorrego que se habia decla
rado su enemigo y otros, gritaron á voces contra él, y que
el general Belgrano tuvo que sacrificarlo á las circunstan
cias. Se separo del ejército, y se retiro é una quinta, donde
no lo visito' otra persona fuera de mí, aunque muchos lo
adulaban en tiempo de. su privanza. Allí espero' el resul
tado de la solicimd. (segun me dijo) que habia hecho al
gobierno, y al regresp .del correo se marcho' á la capital.
No fué solo el baron á quien se vio' forzado el gene
ral á sacrificar á las exigencias de los que agitaban
al ejército; muy luego veremos otro que tuvo idéntico
destino. Aunque parezcan estas noticias agenas de mi
propo'sito he creido que convenia anotarlas para que
se conozca el estado del ejército y lo que tenia que
sufrir de sus mismos compañeros el general que nos ocu-
pa. . .
Por lo que el mismo general expresa en su memoria
se hecha de ver que la caballería c}e la derecha le llamo' con
preferencia la atencion, y que fué el obgeto de sus repeti
das o'rdenes: al ver esto he estado tentado en creer que
hubiese equivocacion por mi parte despues de tantos años
y que la caballería cuya carga tanto recomendaba el Ba
ron fuese la de la derecha; pero despues de bien reflexiona
do me inclino á lo contrario, quiero decir me persu ado que
he sido exacto en mi relacion por dos razones. 1. rt Por
que colocando el Baron en la izquierda de nuestra línea no
podia ver la estrema derecha despues de empeñado el fue
go. 2. rt Por que la coincidencia desdecir el general Bel
grano que despues de hacer cargar la caballería de la re
serva se dirigio' á nuestra izquierda que fué cuando encon
tro' al coronel Moldes, me hace presumir que ese movimien
to personal suyo fué á consecuencia de la indicacion que
por mi conducto le hizo el Baron la primera vez que fui
mandado, y á la que como antes dige, contesto "digale V.
que yo mismo voy á hacerla cargar"; recordando yo con
íste motivo que el tomo' esa direccion.

— 33 —
El coronel Moldes no tenia mando ni aun pertenecia
al ejército; sea por patriotismo, sea por amistad que profe
sase entonces á la persona del general, quiso hallarse en
la batalla sin tener lugar determinado. Lo que d'jo al ge
neral de hallarse cortado, pudo ser hastacierto punto exacto,
pnes parte de las fuerzas enemigas estuvo algun tiempo
interpuesta entre las nuestras. Los movimientos de am
bas fuerzas fueron tan variados, tan fuera de todo cálculo,
imprevistos y tan desligados entre sí, que resulto una com
plicacion como nunca he visto en otras acciones en que
me he encontrado. En esas conversaciones eternas que so
brevienen despues de una batalla, en que cada uno refiere
loque hasucedidoen el punto en que se ha encontrado y el
modo como comprende el conjunto de la accion, suelen to
marse ideas de lo que no se ha podido presenciar perso
nalmente. En la de Tucuman me sucedio lo contrario,
pues despues de oidos innumerables detalles nunca pude
coordinarlos para formar un juicio exacto de los movimien
tos de ese dia de confusion y de gloria, de ese dia solem
ne y de salvacion para nuestra patria.
Despues de divagar inútilmente buscando siempre al
general, di con unos hombres de caballería que me dieron
noticias vagas de su direccion. Siguiéndolas siempre, lo
gré encontrarlo ágrande distancia, y despues de corrido
bastante tiempo,recuerdo que habia tenido que mudar dos
veces cabalgadura,porque inutilizado mi caballo, tomé pri
mero en el campo que estaba sembrado de muertos, de
equipages y de armas, una muía, y no sirviendo absoluta
mente, la cambié por un caballo que no era tan malo como
el mio (1) solo fué despues de mil trabajos que pude reu-

(1) Aunque mi primer objeto al redactar estas noticias lia
sido suplir lo que falta á la memoria del general Belgrano, no es
cuso sin perder de vista aquel objeto,hablar de lo que personalmen
te me concierne, 1? porque si yo escribiese mis memorias esta seria
una parte: 2. c porque no quiero dar Imrar á interpretaciones en lo
que respecta á mi conducta personal: 3. - porque pienso que es
tos pormenores presentan mas en duro los sucesos y mainfiestan
5

— 34 —

nirme al general 'y entonces era ya enteramente inútil dar
le el recado de que era portador, y no lo hize.
Estaba acompañado del coronel Moldes, de sus ayu
dantes y algunos pocos hombres mas. Ni el general ni sus
acompañantes sabian el éxito de la accion, é ignoraban si
la plaza habia sido tomada por el enemigo ó si se conser
vaba por nosotros. ¿*
El general estaba triste, pensativo, y como embarga
do en sus faciiltades;nose le oia una palabra sino es con al
gun motivo muy especial. A la noticia de la aparicion del
general, empezaron á reunirse muchos de los innumera
bles dispersos decaballeriaqne cubrían el campo, saquean
do los ricos equipages del enemigo, y ultimando á los he
ridos, ó dispersos que encontraban. Uno de los primeros
qne aparecio fué el teniente de dragones D. Juan Carreto
á quien pregunto' el general. ¿Qué hay, que sabe V. de la
plaza"? á lo que contesto. Nosotros hemos vencido al
enemigo que hemos tenido al frente (pertenecia este ofi
cial é la caballería de Balcarce) pero creo que el enemigo
ha ocupado la ciudad. Moldes que sin duda pensaba de
otro modo, y que queria persuadirselo al general, le dijo:
No crea V. á este oficial que eUí hablando de miedo—-Carreto
rcpuso-T-Señor coronel yo no tengo miedo y «,, tanto honor como
V.; á lo que Moldes recontesto'—como ha de tener honor vn
ratero como V. acompañando tan terrible apo'strofe de una
mirada del mas profundo desprecio. Efectivamente Car
reta traia cargado su caballo y su persona de ropas, y qui
zá de otras cosas que no eran visibles tomadas de los ba
gajes enemigos. Sin embargo no fué insensible á la inju
ria que le habia inferido Moldes y provoco' un duelo que
este acepto' en el acto. Ambos se separaron para irse á lle
varlo á efecto, y habrían andado veinte o' treinta pasos
cuando un oficial peruano D. Manuel Vera ayudante del
general Belgrano, le dijo—Señor aquellos hombres van desa-
<Iiic he sido testigo de ellos; i. = porque es una cosa privadísima
llliil.

*-*• 36 -*.

fiados: como volviendo entonces en sí y como si repien se
apercibiera de la que pasaba á su presencia, gritó—Señores
que insubordinacion es estal Entonces muchos de los cir
cunstantes corrieron á interponerse* y hacer desistir de su
proposito á los presuntos combatientes, lo que conseguido,
no se volvio á hablar del negocio. ,, '
Pocos momentos despues se presento' D. Juan Ramon
Balearce con algunos oficiales y como veinte hombres de
tropa gritando vlvala Patría y manifestando la mas exage
rada alegría por la victoria conseguida. Se aproximo' á
felicitar al general quien á su vez le pregunto'. ¿Pero qué
%? ¿En que se funda V. para proclamar la victoria? A
lo que contesto': Nosotros hemos triunfado del enemigo
que teníamos al fremte y juzgo que eti todas partes habrá
sucedido lo mismo: queda ese campo cubierto de cadáve
res y despojos (1). En prueba de ello mostro' al general y
(lemas que estábamos presentes un gran cuchillo de monte
con una rica empuñadura,en que estaba asegurada una me
dalla de oro de las que se habian gravado en honor de (¿o-
yeneche, el cual cuchillo pertenecia al coronel enemigo
Peralta (2). Ya se comprenderá que la posesion de tal cu^
chillo o' daga que debio' ser tomado en el equipaje de su
dueño nada argüia en favor de la victoria y que el alarde
que hacia Balearce presentándolo comoun trofeo era una rU
(1) Cualquiera se hará cargo que no puede etijírséme ana
rigurosa exactitud en la relacion de estos diálogos; después de
tanto tiempo: pero el sentido, aunque haya alguna. igera variacion
en las palabras, es el mismo. Mu valgo de este método para facili
tar su inteligencia.
(2) Pienso que no disgustará la descripcion de la medalla
acuñada en honor del general Goyeueche. En el anverso estaba
su busto con insignias militares; en el reverso tenia esta- (¿yen
da latina Dominus Emmánutl á Goyeneche, Ariquipensisi ori
gine, mxlitum wgregius magistr.r, cnnfregit argentina castra in con-
fiietu campestri de Iluaaui ct Sipesipe,adque subiglt commiter civi-
tates subversas Paz, Potosí, Chuquisacai et Cochabantba. En la
hoja del cuchillo se leia: De Peralta el regimiento.' Y este bien
templado acero sostuvo el Desaguadero. Y dio á Ámiraya escar
miento. Amiraya es la í.t> bataHa de Sipesrpe, '«ladu por -hr»
Cochabambinos mandados por Dia/, Velez y Hirern en 181 1.

— 36 —
clíenla puerilidad. El hecho es, que él ignoraba completa
mente el estado de las cosas y que no hacia ni habia hecho
mucho empeño por saberlo, para no tener ocasion de em
peñar nuevamente un combate, contentándose con hacer
entender que habia hecho prodigios con su caballería y
conservándose en el Ínterin en una situacion perfectamen
te segura,para ver venir y espejar lo que daba el dia. Lue
go espresaré mas detalladamente, el juicio que tengo for
mado á este respecto.
Mientras tanto era evidente que el general Belgrano
no estaba satisfecho de él, y acaso en parte provenia de eso
el silencio á que se habia reducido. Las contestaciones
de Balcarce visiblemente le desagradaron, y debió' ser así
pues tanto ellas como su conducta militar probaban que el
gefe de la caballería no habia comprendido que las opera
ciones de su arma debian ligarse con las otras de las otras
armas á las que debia dar cooperacion y apoyo, y no con
tentarse con andar correteando un campo sin enemigos ya,
espurgando los equipages cuando á algunas cuadras habia
con quien combatir. Su ayudante predilecto, su hombre
de confianza D. José Maria Palomeque que no se separaba
de él un momento no hizo escrúpulo de hacerse seguir pú
blicamente durante esos dias de un carguero de baúles to
mado al enemigo, que se habia él adjudicado, sino es que
pertenecía áotra mayor categoria.
Habiendo ya este nucleo de fuerza reunida, sirvio'
de base para que concurriesen otros de los muchos que
andaban dispersos y entretenidos en el merodeo á guisa
de una orda de indios pampas, de modo que pasado algun
tiempo pudo formarse una pequeña columna de 200 hom
bres. El general Belgrano no podia ser indiferente á la
suerte del ejército que habia desaparecido como por en
canto y á su propia gloria. Nadie sabia de nuestra infan
tería ni de la plaza, y era preciso averiguarlo; en conse
cuencia dispuso el general que se marchase en direccion á
la ciudad dela que distaríamos mas de una legua. Al po

— 37 —
co rato de marcha se avisto' un grueso cuerpo de tropas
formado á la orilla del pueblo, sin que se supiese á que
ejército pertenecía. El general seguia siempre silencioso
á la cabeza de la columna, por mas que otros conversaban
á su alrededor. Como se ajitase la cuestion de si eran ene
migos los que se avistaban, ó si seria nuestra infanteria, y
como se dividiesen las opiniones, exclamo el general in
terrumpiendo su silencio. ¿Y cómo hemos de salir de dudas si
yo y mi comitiva somos los que vamos de descubridores? Era
asi efectivamente porque á nadie se le habia ocurrido man
dar batidores y ni aun entonces recuerdo que lo hiciese el
Sr. Balcarce.
Cuando oímos espresarsc al general en ese tono de
amarga reconvencion, nos apresuramos unos cuantos
oficiales que lbamos sueltos á suplir esta falta. Re
cuerdo al capitan D. Apolinario Saravia, (alias) Cho
colate, Salteño, el teniente Carrctri, algun otro y yo
(1). Tomando buenos intérvalos marchamos en lí-

(1) ' Me permitiré hacer relación de un incidente particular
en estedia para mi, tan fecundo en lances personales delos que
auoque omita algunos no dejaré de referir los que ofrezcan mas
interés. Dos horas antes había casi reñido con el capitan
Saravia arriba mencionado, por defender unos prisioneros
que él queria hacer matar: ahora me prestó uo importante
servicio con lo que quedamos reconciliados, para volver á
disgustarnos mas tarde en un tercer encuentro. Siguien
do nuestra marcha descubridora por un campo sembrado de cadá
veres y de armas, de baules destrozados y de toda clase de restos
de equipajes incluso el coche del general Tristan, repentinamente
le rae aparecio un soldado á pié á quien no habia visto hasta que
estuve muy inmediato porque estaba agachado. Mi pregunta pri
mera fué para saber que fuerza era laque teniamos ni frente, y él
sin desconcertarse me contestó—Es nuestra—pero bien,le dijeíy V.
á que ejército pertenece—al nuestro—volvio á contestarme: mas
cual es el nuestro le pregunté por 3. ° vez—y su contestación era
la misma, el nuestro. Lo que probaba que él ignoraba tambien
con quien hablaba. Para hacerlo espresarse con claridad quise
asustarlo y sacando una mala pistola que cargaba, le dije; hable
V. la verdad ó lo mato. El hombre parecio sorprendido, y tendien
do los brazos en ademan de suplica, retrocedia en proporcion que yo
avanzaba: mas su retirada llevaba tambien el designio tomar su fusil
que estaba allí cerca entre el pasto, asi fué que cuando llegó á él

— 38 —
nea aproximándonos ú la fuerza que se qnerfa teto-
nocer. Era casi toda de infanteria y no se separaba
ni un hombre de sus filas. Sin embargo, nos aproximamos
lo bastante para persuadirnos que era enemiga y volvimos
á encontrar al General que habia seguido tras nosotros,
para darle cuenta del resultado de nuestras observaciones*
Ya el mismo se habia aproximado demasiado con la colum
na y como manifestase aun dudas de lo que deciamos, el
enemigo quiso entonces comprobar nuestros partes rom
piendo el fuego de cañon sobre nosotros. Ya entonces no
habia que trepidar; el enemigo en gran fuerza se habia es
tablecido en los arrabales de la ciudad, lo que hacia sospe
char que ocupaba la ciudad misma. Pero en tal caso,
¿Qué se habia hecho toda nuestra infanteria? ¿Habia su
cumbido toda, en términos que no habia escapado uno qtte
viniese á darnos la noticia? ¿Habia tomado otra direccion
sin que nadie lo hubiese percibido? Estas crueles dudas
atormentaban á todos y al general mas que á nadie, quien
por deber,por honor, y por su gloria propiano podia aban
donar una parte del ejército, si es que en algun punto se sos-
tenia: para hacer mas positivas estas dudas, no se oia un
solo tiro á la parte de la ciudad y todo habia entrado en un
silencio profundo, fuera de los cañonazos antedichos»
Ignoro lo que sobre esto pensaban el general y los ge-
fes superiores que lo acompañaban, pero el resultado fué
que despues de un rato en que parecio' que consultaban,

lo tomó con rara prontitud y poniendo una rodilla en tierra me
puso lo? punto?. Yo le disparé mi mala pistola sin efecto, porque
no dio fuego; el tampoco disparó el fusil, lo que me hace creer que
estuviese descargado, conservándonos en esta actitud por algunos
instantes. Saravia que no estaba Lejos se precipitó en mi ayuda
con la celeridad de un rayo, kt cual visto por el soldado tiró su ar
ma á tierra y huyó. Saravia lo persiguio armado, como buen pai
sano, de un poderoso puñal y habiéndolo alcanzado sin apearse ni
parar el caballo, le dió dos ó tres tremendas puñaladas por la es
palda de que cayó, me supongo que muerto. Saravia era muy
agauchado,. cabalgaba un soberbio caballo, era sumamente diestro
en su manejo, y profesaba un odio rencoroso á los realistas. EJ
soldado de que he hablado, lo era.

—w—
empezamos á retirarnos lentamente con direccion al Rin-
con,estancia del Teniente Nobernador D.Francisco ligarte,
sita á tres leguas de Tucuman,] rumbo sud. EsJJprobable
que desde alli se pensarían tomar nocioncs,¡sobre el estado
de las cosas, que hasta entonces no se habian podido obte
ner. En cuanto á mí, hasta ahora me confundo" conside
rando la indolencia o no sé^que nombre darle, á esa apatia
que maniftteto tanto oficial antiguo, ^tanto militar esperi-
mentado, para penetrar aquel misterio que á todos nos mor
tificaba. No sé que alguno hiciese diligencia nrdiese paso
para conseguirlo. Voy á referir lo que yo hice de mi pro
pia espontaneidad.
En la esenrsion esploradora, ó descubridora que he
referido, encontramos tirados en el campo dos cañones que
habia abandonado el enemigo en sus precipitados y desor
denados movimientos. Eran precisamente las dos piezas
de montaña que nos habian tomado el 3 del mismo mes
en el Rio de las Piedras. Sin duda al abandonarlos los
enemigos no tuvieron tiempo ni avios para clavarlos, y se
contentaron con inutilizarlos momentáneamente"desmon-
tándolos, quitando las ruedas á las cureñas y llevándose
los sotrozos (cuñas del eje que sujetan las ruedas). Cuan
do ví que nos retirábamos sin llevar los cañones, lo que me
parecía fácil, no pude menos que deplorarlo interiormente
y aun hablarlo con otros compañeros. Viendo que seguía
la retirada,que ya nos habíamos alejado como media legua
y que no se tomaba providencia alguna, me aproximé al
coronel Moldes que al parecer poscia la confianza del ge
neral y que estaba siempre á su inmediacion, y le dije cuan
to habia visto relativamente álas dos piezas de artillería y
á la facilidad que habia de traerlas si se mandaba una par
tida bien montada: al principio parecio' dudar de la exacti
tud de la noticia que le daba, pues ni la columna, ni él, ni
el general llegaron nunca adonde estaban, pero ha
biéndome ratificado en ella, me llevo' á presencia 'del
general (lodo esto era «obre la marcha) quien igno

— 40 —
raba completamente el hecho. Despues de oirme me
dijo: pues que V. sabe donde estan los cañones de
que me habla, preciso es que vaya á traerlos, á cuyo
efecto mando' o'rden al gele de dragones, que era D. Diego
Balcarce (á quien yo entonces apenas conocia de vista) pa
ra que pusiese u mi disposicion una partida bien montada.
Confieso francamente que esta comision me contrario alta
mente porque nunca pensé que me la diesen. Habia tantos
oficiales de caballeria con tropa propia.practicosdel terre
no, hombres de campo y bien montados: por otra parte
estaba tan falto de sueño, y tan cansado con el servicio que
dia y noche hacia al lado del Baron, hombre que me mani
festaba aprecio, pero que era majadero en grado superlati
vo, que fué para mí un verdadero sacrificio el encargo que
se me dio á consecuencia de mi oficiosidad.
Cuando estuve con D. Diego Balcarce para que me
entregase la partida que debia acompañarme, le pedi me
hiciera dará mi tambien un caballo porque el que cabalga
ba estaba enteramente malo. Ordeno' entonces el tenien
te D. Gregorio Madrid (general hoy) que me cediese el
suyo, el que lo hizo demostándose y cambiando sin quitar
las monturas, con el mio; mucho gané en este cambio tem
porario porque el del Sr. Madrid era un superior lobuno
que me facilito' mucho el desempeño de mi comision.
Vuelto al campo de batalla con mis ocho o' diez hom
bres y algunos masque reuni en el camino, á pocas cuadras
del enemigo que permanecia inmo'vil y concentrado, hice
montar los cañones y suplir la falta de sotrosos,con las ba
quetas de las tercerolas retorcidas y aseguradas lo mejor
que se pudo. Hecho esto me puse en marcha en seguimiento
de nuestra columna de caballeria, sin que el enemigo des
prendiese un hombre para impedir o' molestar mi pequeña
operacion. Habiendo andado como media legua siempre
con mi pensamiento fijo en la ciudad, cuyas torres y casas
veiamos, cuyas calles alcanzamos á discernir sin poder sa
ber lo que en ella pasaba, me encontré con el porta-guion

— 41 — .

de entonces, general hoy dia en Buenos Aires D. Felipe
Heredia que iba sin duda procurando reunirse á la colum
na. Ya las piezas en salvo y en marcha, teniendo un ofi
cial del mismo regimiento de la partida que yo llevaba, á
quien encargar su conduccion, creique podia hacerlo, para
dedicarme á penetrar el árcano que nos abrumaba y saber
la suerte de nuestros compañeros de infantería y artillería.
Encargando pues al alferez Heredia la conduccion de
las dos piezas, con recomendacion de entregarlas al gene
ral,)' decirle que yo me dirigia á adquirir noticias de la ciu
dad, tomé solo dos hombres bien montados y prácticos del
lugar, porque eran Tucumanos, é hice un cuarto de círculo
.¿distancia de la ciudad, hasta ponerse perfectamente rum
io sud: entonces dando una conversion á mi izquierda me
dirigí rectamente hasta penetrar en las primeras calles.
Todas las puertas estaban cerradas, ensayamos tocar al
gunas y fué del todo inútil, tuve pues que seguir adelante
por la calle recta de la Matriz sin ver ningun viviente, sin
embargo que no serian mas que las tres de la tarde. Colo
cado ya á tres cuadras de la plaza, al can/aba á verjente en la
parte interior del foso, pero nadame indicaba aun, que fue
se nuestra; al fin me llegué tanto que conocí que eran com
pañeros los que lo guarnecían. Puesta una planchada es
tuve dentro y me entregué por unos momentos al gusto de
ver amigos cuya suerte ignoraba y de saber los importan
tes resultados de la batalla. Habia cerca de quinientos
prisioneros, cinco cañones, armamento, y muchos gefes de
Wta tomados al enemigo. La plaza estaba fuerte, las azo
teas y casas inmediatas estaban ocupadas por nuestras tro
pas, los fosos y calles bien artillados y guarnecidos, final
mente todos resueltos á la mas vigorosa defensa. Los de
adentro preguntábanme con igual interés del general, dela
caballería, de lo que pasaba fuera porque estaban en idén
tica ignorancia de lo que sucedia fuera de la plaza y solo
sabían que el enemigo estaba á pocas cuadras ocupando las
-asas de los arrabales; nadie habia soñado en salir, v cosa

— 42 —
estraña, el general tampoco habia pensado en hacer dili
gencias de averiguarlo.
Luego que supe que el general Diaz Velez tenia el
mando de la plaza, traté de ir á darle parte de lo que tan
to deseaba é importaba saber. Pero antes quiero decir algo
Bobre mis deseos y disposiciones personales.
Mi cansancio era sumo, á que se agregaba la falta de
sueño que en la juventud es tan poderosa; habiapues mira
do mi arribo á la ciudad como el término de las aventuras
de aquel dia, y como el lugar de un ligero descanso. Por
otra parte mis vivos esfuerzos por entrar á la ciudad, ha
bian tenido el objeto de reunirme á mi cuerpo (que segun
he dicho era accidentalmente el de artillería) del que podia
suponérseme disperso. Yo era seguramente inculpable,
pues me habia separado en desempeño de un servicio que
no podia rehusar, cuando se me mando buscar al general,
pero apesar de eso temía la maledicencia.y tambien la ani
madversion de algunos que despues de haber adulado mu
cho al Baron, empezaron á morderme cuando este hizo al.
guna distincion de mí. Habia tambien en el ejército una
especie de faccion capitaneada porDorrego, que se habia
abrogado el derecho de clasificar el mérito de los oficiales
y gefes sin dispensar al mismo general. Esta faccion no
me era contraria pero tampoco le pertenecia, de modo, que
jio era dificil que me envolviese en el anatema que habia
fulminado contra el Baron y que iba á estallar en primera
ocasion, como sucedid. Diré pues francamente que no fué
solo patriotismo y celo por el servicio el que me hizo ar
rostrar el peligro para entrar en la plaza y buscar mi cuer
po si es que el estaba allí, y sino hacer una accion que me
reciese alguna distincion. No me habia equivocado: en los
dias posteriores los de la plaza hablaban con el mayor des
precio de los que habian quedado fuera, y aun cuando esto
pudiese no ser justo,yo me aplaudia de mi resolucion para
tapar la boca á cualquiera si es qne se atrevía á ofenderme.
Pasados los primeros momentos con los oficiales que

— 43 —

estaban en la triilcliera ele la Matriz segun he indicado, mtí
dirigí á casa del general Diaz Velez que distaba solo me-
dia cuadra: me examino con avidez sobre la situacion de
nuestras fuerzas fuera de la plaza, sobre el general en ge-
fe, sus miras &a, y luego que hube satisfecho sus pregun
tas, tomando ese tono herboso griton y fantástico con que
dia suplir o disimular la falta de otras calidades, me dijo:
"Vuelva V. á montar á caballo y vuele en alcance delgoneralt
fura decirle que tenemos tales y cuales ventajas, que se han to
nudo todas las medidas de defensa, que la plaza está fuerte y
}« te defenderá hasta la última extremidad" . Un rayo caido
• mis pies no me hubiera desconcertado mas que esta o'r-
den, y deseando aun eludirla, le dije: Señor, no tengo caballo
¡mipie el que traigo está cansado; llamo' entonces á su ayu
dante el mayor Videla (alias) Matamoros que despues fué
Gfefe de Policia en tiempo de la Presidencia en¡Buenos Ai-
res,y sin bajar del tono alti-sonante, le dijo: "Vaya V. y qui
te w caballo aunque sea al Espíritu Santo y deselo al señor'1
¡'Monees repuse, deberán ser tres, pues en el mismo caso están
'ios soldados queme acompañan" ¿Ypara qué quiere V. com-
Y¡m? me dijo; vaya V. solo. Señor, contesté, no soy del pais,
toemozco los caminos ni la campaña, y me será imposible dar
m el general en gefe sin un práctico. Pues bien Videla, con
fluyó, en lugar de un caballo dé V. dos al señor, y que marche
¡mediatamente".
No puedo menos que comparar al que queria empuñar
lamaza de Hércules para aplastar un mosquito, á un gene
ral, que durante lo crítico del conflicto no ha hecho osten
tacion de su autoridad, y que toma un tono mas que Napo
leonico para mandar tomar un caballo é intimar áun joven
subalterno una orden cruel. Si, era cruel mandar á un joven
delicado, sin práctica del campo, sin destreza en el caballo,
sin esperiencia en la guerra, que acababa de hacer un ser
ricio quizá superior á sus fuerzas, á que atravesase solo,
tos leguas de terreno que no conocia, por entre enemigos

— 44 —
verdaderos o' maliciosamente simulados (1) y por entre to
da cíase de peligros. Lo singular, es, que no me dio co
municacion ninguna para que todo fuese informal, o quizá
porque no creia que llegase á mi destino.
Mientras se preparaban los caballos, se anuncio' un
parlamentario del enemigo,y efectivamente lo vi entrar á ca
sa de Diaz Velez conducido del brazo por Dorrego porque
traia los ojos vendados. Tristan haciendo un esfuerzo,
intimaba rendicion ála plaza. Diaz Velez me hizo llamar
para encargarme dijera al general que la contestacion que
iba á dar era energica y negativa. Lo singular es que Tris-
tan amenazaba incendiar la ciudad, y segun, oí se le con
testo que, en tal caso los prisioneros serian pasados á cu
chillo. Entre estos estaban los coroneles Barreda pri
mo de Goyeneche, Peralta (el dueño del cuchillo de mon
te) tan mal herido que murio' esa noche, el comandante de
Ingenieros Alcon, el auditor de guerra Medeiros (hijo) y
y otros oficiales de nota.
Salí al fin dela ciudad pero no por donde habia entra
do, pues atendida la posicion del enemigo, habia sido su
mamente peligrosa la via que habia traido. Salí por el
Este para luego tomar al Sud. Habiendo andado cinco
sextas partes del camino, cuando mi caballo empezaba á
Saquear, fui alcanzado por el capitan Saravia, siendo este
el tercer encuentro que tenia con él en este dia. Venia de
la ciudad á donde habia logrado penetrar despues de mí;
habia salido tambien despues, pero con mejores cabalga
duras, y con los recursos de un hombre de campo habia an
dado mas ligero. Nuestra diferencia entonces que no pa-

(1) En el camino buscando de nuevo al general en ge fe, me
tí rodeado de una-partida de gauchos, que rae desconocieron ó
afectaron descenocerme, y me asestaron sus armas, bajo pretesto
de que me creían enemigo: no me costó poco¡ trabajo persuadirlos.
A mi hermano D. Julian, le sucedio ese dia otro tanto, y aun mas,
pues lo hicieron prisionero y ja le habían quitado algo de su ropa;
otros oficiales que llegaron lo salvuron de este disgusto.

so de amistosa, era sobre quien habia penetrado primero
en la ciudad, pretendiéndolo él, y negándolo yo: hubiera
querido ser yo tambien quien llevase primero, ya que esta
ba en camino, tan buenas noticias al general en gefe, pero
no pude: Saravia pico* su caballo y me deja atrás.
Llegué álas oraciones al Rincon, donde habia campado
el general Belgrano, quien me recibio en la casa de la ha
cienda; sin embargo que habia hablado con Saravia me in
terrogó con proligidad; á mi vez le pregunté si le habian
sido entregadas las dos piezas de artilleria que hábia man
dado con el alferez Heredia, y contestándome afirmativa
mente insinuo los deseos de que se habilitasen para que
en caso preciso sirviesen contra el enemigo y quedasen
. afectas á la division que se aumentaba por momentos.
Penetrado de la importancia de lo que indicaba el ge
neral, y haciendo reminiscencia le dije: Señor, no me parece
difícilproveer las dos piezas, de municiones yjuegos de armas que
les faltan, si podemos Judiar el Parque del ejército, que no debe
estar lejos (1). Este segun la orden general preparatoria, que
precedió uno Mos dias á la batalla debia salir á distancía de
una legua del pueblo, pasar el rio y situarse en la banda Sud á
esperar órdenes; si estas no le han ido, es consiguiente que se
conserve alll. Dice V. muy bien me contesto , yo no he mandu
vi) El parque del ejército y sus medios de trasporte, se con
servaban en la misma forma que habian estado, en la frontera del
Perú donde no se puede hacer uso de rodados. Consistia en 71)
ií 80 cargas que se conducían á lomo de muía. Habia un arriero
mayor, hombre inteligente y de responsabilidad que tenia siempre
prontas un cierto número de muías aparejadas, para cual
quier hora que se le pedian, mediante una retribucion de cuatro
fuertes por ínula en las Provincias Bajas y seis en el Perú que se
le abonaban mensualmente. Dicho arriero mayor que en esn oen-
sion era un tal Marino, proveia de medios de transporte no solo los
Parques sino los equipages, proveduria, hospitales y toda clase de
bagages. Es un excelente método y lo creo apreciable basta cierto
punto en nuestro pais; el ejército del Perú estaba muy bien servido.
Marino hizouna gran fortuna en Tucumnn, apropiándose toda la
mulada del ejército enemigo, y aun muchas muías ricamente carga
das. El Vilcapugio y Ayouma perdio todo y últimamente cayó
prisionero. No be vuelto á oir hablar de él. Esa es la guerra.

en compañia de ocho o diez prisioneros qnese le habian entregado. Hubo cas. y por el contrario estaban perfectamente sumi sos y resignados á su destino. para ha bilitar las piezas que sin eso nos son inútiles. todo lo preciso. reputábanse como felice» '«lograban. Con asombro mio empecé á encontrar en muchas de ellas soldados enemigos rendidos. el cabo Solis contemporizaba con ellos y se creia casi á su disposicion. lle gué á una casa pobre en cuyo patio cenaban muy amisto samente un cabo Solis de artilleria que con cuatro soldados del mismo cuerpo. en compañia de dos o mas soldados del ejér cito real. No hubo mas re medio fué preciso resignarse. que se confesaban prisioneros y doAiian tranqui los bajo la salvaguardia de las pacíficas habitadoras del rancho á donde los habia llevado la casualidad o su destino* Recuerdo que durante mi nocturna peregrinacion.a en que habia solo mugeres. esta noche. sin detenerme en ninguna. Veaseme pues otra y otra vez. asilarse en unst . Salga V. descan sar un rato. Como era doble el número de los rendidos.era conductor de seis cargas de municio- nes. que no hubiera defrauda do media hora al servicio público. entregándome al descan so por todos los tesoros de Potosí: así fué que no encon trando el Parque en el lugar designado. y traiga V. — 46 — do ningunas y de consiguiente debe permanecer en aquel -punto. si caian en manos de los gauchos en:el cam po. y cuando esperaba recostarme un poco. dormir un par de horas. consistia en que habiéndose dispersado de su ejército. espuestos é ser inmolados. me propuse recor rer todas las casas del distrito para adquirir noticias de él. y viéndose en un terreno desconocido. tener que montar ó á caballo y salir á campear con una ordenanza y un prácti co por un terreno erizado de peligros. y soldados nuestros dispersos. que se le provea de un ba queano ó guia. hecho víctima de mi oficiosidad. ahora mismo á buscarlo. mas ennada menos pensaban que en abusar de su fuerza. pero con la advertencia que tomaba estas cosas tan á lo sério. La causa de esta singular anomalia.

El coronel Mol des fué el que ti\vo esta comision. Hici mos en el dia algunos movimientos de puro aparato y á las dos de la tarde se despacho' un parlamentario para intimar rendicion al ejército real. tanto por la arrogancia de su ca rácter. por mitad mas o' menos: todos podrian llegar á ciento cincuenta hombres. hasta que adquiri la certidum bre que el Parque no estaba por alli y aun tuve noticias de que se le habia visto regresar ú la ciudad. estuve de regreso en el campo del general Belgrano. y creo que no pudo ser mas acertada la eleccion. Era un repuesto destinado á proveer las piezas que estubieron en la batalla. pero hallé el in conveniente que sobre quitarme mucho tiempo. Las municiones que tenia el cabojSo- lis eran del calibre de á 6. mi prolija investigacion. y muy luego tras de mi una pequeña columna de soldados nuestros y prisioneros. anunciaban sus descalabros del dia anterior y lo precario de su estado. sobre Ja del enemigo: las noticias que por to das partes se recibian. y de consiguiente no servian para los cañones que teniamos fuera de la plaza. El general Belgrano se movio' resueltamente del Rincon en direccion á la plaza. La contes . Mi primer propo'sito fué ir reuniendo y hacer marchar conmigo las partidillas queiba encontrando. y esperaba como tantos otros. Entonces. y nos presen tamos ala vista de Tristan. y probablemente conocido de Tristan.que se conservaba con su ejército concentrado en la misma posicion del dia anterior. con la que abrió' comunicaciones mas fáciles. empezamos todos á eonocer las ventajas de nues tra situacion. Al salir el sol el dia 25. cuanto porque era un oficial que habia servido en Europa. el siguiente para ver mas claro. que era lo mismo que Tristan habia hecho la tarde antes con la plaza. — 47 — casa donde aunque se les considerase como prisioneros se les sarautia la vida. y que en medio de la horrenda confusion de ese dia se estravio'. debia hacer les andar mucho camino inútil: preferi pues darles un punto adecuado de reunion y seguir yo. En ella invertí toda la noche.

Ademas de eso. Solo es despues que he aprendido a dormir á caballo sin dejar de marchar: todo lo consigue la necesi dad 'y la costumbre. Organizo una vanguardia. y habia definitivamente emprendido su retirada para Salta.y el caba llo me llevaba arbitrariamente. abandonaba las riendas. y á cada instante me veia espuesto á caer del caballo y ser quizá pisoteado. despues que mi ca ballo habiadado un empellon al suyo. El general Belgrano marchaba á la cabeza. y otras dando trompicones é otros caballos. de sacar las ventajas posibles de la victoria que al fin se declaraba en teramente por nosotros. producido por la falta de sueño y la imposibilidad de entregarme á él. que ningun esfuerzo bas taba á resistirla. El ge neral Belgrano no perdio tiempo ni la ocasion. — 48 — tacion fué. á veces dirijiéndose al cam po. y al mando del . y tuvo la consideracion de prudenciar mis in voluntarios ataques: lo mismo me sucedio' con otros gefes y no gefes que tuvieron igual consideracion. y á los caballeros. Las horas que duro la marcha. hasta llegar al punto del arroyo Manantiales de que hicimos mencion al principio de estas apuntaciones. y ya no se penso. y yo estaba provisionalmente adjunto á su comitiva: muchas ve ces me sucedio recordarme á su lado. despues de sufrir un buen golpe. fueron para mi de un acervo tormento. A la mañana siguiente cuando todos creíamos. de las mejores tropas de infanteria y caballería. yo apenas pude tomar el pellon de mi montura y cai como un muerto. Esanoche(la del 25al 26) hicimos una marcha semi circular rodeando la ciudad. Sin duda. Cuando lle gamos á los Manantiales y se permitio' apearse y descansar un rato. que Uis amias del Rey no se rendían. estoy seguro que se hubieran dispa rado cañonazos y me hubieran acaso muerto sin que vol viese en mí. conocio mi estado. es que se supo que el enemigo habia decampado esa noche antes. que iva mos á emprender operaciones mas activas. sino en acordar hostilidades mas sérias. La necesidad de dormir que sentía era tan urgente.

No hizo sin embargo cosa notable fuera del ataque de Jujuí sobre el que diré mas palabras. marchaba en masa. De mayor consecuencia fué lo sucedido en Salta don de Tristan habia reunido 60 ú 80 prisioneros que nos habia hecho desde la accion de las Piedras. El capitan D. los enemigos se atrincheraron en una «alie de la ciudad y rehusaron el ataque quedando herido y prisionero el capitan Moldes. sobretodo habia variado el teatro. pues ahora nos hallábamos fuera de la sierra donde la caba ñería ó infantería montada estaba perfectamente garantida contra los ataques del enemigo. Qnizá he dicho mal en persecucion porque esta fuerza que seria de 500 é 600 hombres. Véamos pues las ventajas que se sacaron ile esta situacion. Cornelio Zelaya con el de la misma cla se D. Siendo nuestra vanguardia absolutamente dueña de la> campaña. lo era tambien de todos sus movimientos en toda la ostension de esta palabra. 7 . era muy sufi ciente al objeto.Eustoquio Moldes fueron destinados á sorprender la guarnicion de Jujuí. solo tenia el terre no que materialmente pisaba y no sabia lo que pasaba en dos cuadras de su campo. prepa rar algunas sorpresas. pero como su objeto era picar la retaguardia enemiga. — 49 — » general Diaz Velez la destaco en persecucion del enemigo. y hacer lo que se llama la pequeña guerra. ponerse sobre sus flancos (1) y hacer toda clase de movimientos. El ejército enemigo en un país que poco eonocia. reunirse. lo que no sucediu en el primer coso. donde dije que «ta operacion era inútil y peligrosa. pasar á vanguardia del enemigo. Este iba en renrada y no habia peligro ea fraccionarnos. quitartelos recursos. sin caballería. podia fraccionarse. Nuestra fuerza por el contra rio. no tenia poder para ofrecer una batalla al ejército de Tristan. donde estaba detenido un importante convoy consistente lo mas en dinero metálico que venia para el ejército real. donde no encontraba ninguna sim patía. con unos cuantos ofi- (1) Las circunstancias habian variado enteramente de cuan do se emprendio nuestra retirada de Huinaguaca. batir partidasTque se desprendiesen.

y á la facilidad de hacer obrar la caballeria. se libro' contra el una o'rdcn de prision. pero despues de uno o dos dias de momentánea ocupacion tuvo que abandonar la á la aproximacion de Tristan que llegaba por el otro camino. porque no habia emigrado. debida á la decision del paisanage. uno de los mas rápidos que se cuentan hasta Buenos Aires donde el mismo se presento al Virrey d la Audiencia á dar sus descargos. fué nombrado por la audiencia comandante general de armas. La espedicion regreso' á Tucuman á fines de Octubre sin otra novedad. lo tomo' allí. Estos sabiendo nuestra victoria de Tucnman se insurreccionaron y se incorporaron á nuestras fuerzas. sien do la mejor ventaja de esta espedicion el convencimiento de nuestra superioridad en estas provincias bajas. — 50 — cíales. Se me dispensará que ocupe algunas líneas dando una noticia del general Arenales que puede decirse que en ese tiempo empezo' su carrera militar en los ejércitos de la pa tria. sino quo espero . La revolucion de los prisioneros de que acabo de hablar. Fuera de lo que se ha dicho no hubo mas que uno ó dos tiroteos insignificantes en todo el camino. fué mandado preso á Lima. de modo que cuando con la ida del presidente Nieto fué sofocada la re volucion. Debid salir sin da da en libertad y regreso á Salta lugar de su vecindario don de era alcalde ordinario cuando Tristan hizo su invasion. El general Díaz Velez con su vanguardia tomo' desde *1 Pasage (rio) el camino de la Pedrera y anticipándose al enemigo entro' en la ciudad de Salta. Un oficial Burgos tucumano fué el que capitaneo' este movi miento no obstante que entre los presentes habia oficiales de mas graduacion. hizo como profugo y sin pasarpor- tes legales aquel célebre viaje. Cuando la revolucion de Chuquisaca el año 1809. El habia obtenido empleos en tiempo del gobierno colonial y recuerdo que era sub-delegado de Arque juris diccion de Cochabamba cuando por diferencias ruidosas que tuvo con el gobierno de esta provincia.

en cuya victoria se hallo'. Vuelto Tristan á Salta Be oculto en una chacra pocas leguas (listante porque supo que se leatribuia inteligencias con los prisioneros subleva dos. y si se quiere sea un juicio critico que emi tiremos con la mas severa imparcialidad. y en que adquirio' victorias gloriosas tal como la Pasco y la Florida/ Juicio critico sobre la batalla (le Tucuman. un gran mérito. Al menos perspicaz se le ocurre que abandonada la provincia de Tucuman inclusa la ciudad y territorio de Santiago que le pertenecia. tenia fírden del gobierno general para evitar una batalla y continuar su retirada hasta Co'r-- *íba. Desde su retiro hizo varias diligencias para rehabi litarse con Tristan. y de esperar era que la honrase y justificase la victoria coma wcedirí. en que presto' tan útiles servicios. pero no habiéndolo conseguido. Esa sola resolucion era de. Segun las noti eias de aquel tiempo el general Belgrano. Este fué el principio de su honrosa carrera en los ejércitos de la independencia. La batalla de Tucuman tanto por la importancia como |wsu mérito militar merece que le dediquemos algunas observaciones. y solo se in corporo al marchar á Salta. — 51 — tranquilamente al enemigo. se fué definitivamente á Tucuman donde se presento al general Belgrano. Allí estuvo separado del ejército. contrajo una responsabi lidad que prueba la elevacion de su carácter y la firmeza de su alma.Cuando él desatendió' estas o'rdenes o' las interpre ta tomando sobre sí el variarlas. atendida la infe rioridad de sus fuerzas. el enemigo no solo adquiría "M estension de territorio (prescindiendo de la fuerza mo- ral que le daba tan vasta conquista) que reducia en la mis .

Hasta que el tomo' el mando del ejército se puede asegurar que la revolucion propiamente hablando no estaba hecha en esas mismas provincias que eran el teatro de la guerra. Asi vimos que no dejo de sacar fruto de sus momentáneas ocupaciones de las de Salta y Jujuí de donde los (Mañetas. y Tucuman. sino que le ofrecían la inapreciable ventaja de poder aumentar su caballería y formar nuevos cuerpos con hombres idoneos para el servicio de esta arma. con admirable decision. y empezaba á predicar la guerra contra sus mismo paisanos. Ya desde Santiago habiamos visto desertar al alcalde provincial D. quien para que fue se mas peligroso tenia la calidad de americano como eran casi todos los gefes de su ejército. — 52 — ma proporcion el que dominaban nuestras armas. Aranda hombre animoso y de gran prestigio (1) para irse á incor porar al general Tristan. Jujuí. por el general Belgrano. Cuando en principios de este mismo año (1812) emprendio (1) En la accion de Tuouman fue hecho prisionero y manda do fusilar en la plaza pública del mismo Santiago. Por masque nuestros gau chos y en general los hombres de la campaña fuesen deci didos por la causa. N. como tambien los que habian desterrado de Buenos Aires inundaban la campaña de Cordoba que iba á se*r fronteriza. . El cura Laguna de las Trancas se habia tambien reunido al ejército real cediendo á las persuaciones de Tristan. Si á esto se agrega que los europeos mandados retirar desde el Perú. hubiera adquirido el ejército real mu chos hombres de estas provincias para su caballería. Véase pues cuantas conquis tas semejantes hubiera hecho Tristan. y otros lograron atraer hombres que sirvieron al enemigo hasta el fin. se convendré en que la batalla de Tucu man fué un suceso grandioso y de grandes resultados para la causa de la libertad. es indudable que jugando con actividad y tino los resortes que están en manos del gobierno y de un general vencedor. Salta. Hay mas aun que decir en honor del general Bclgrano. .

la hizo preceder de un bando fulminante mandando el com pleto abandono de los pueblos y lugares que debia ocupar el enemigo. retirad vuestras haciendas. y yo mismo y todo el ejército pre sencio' el incendio de dos gruesos cargamentesde tabaco en covos. "Estanciero». sin escluir muchos empleados y militares que no estaban en servicio activo. decia el bando. comerciantes retirad vuestros géneros. que nada*qucde al enemigo. y esos salte- ños y jugeños tan obstinados y ¿patriotas. ellas despertaron los áni mos ya medio resignados á sufrir el yugo español. le dice: "lielgrano es imperdonable por el bando de tantos de Agosto. ellas nos revelaron haciéndolo mayor. Cuando en Agosto. en la inte ligencia que lo que quedare será entregado á las llamas (Y). retirad vuestros frutos." . como valientt»s despues. por la misma razon.pues' tuve noticia de uno ó dos cargamentos de efectos que se distribuyeron á la multitud o' se quemaron. emprendio' el general Belgranola suya. Aunque estas providencias no tuvieron todo su efecto por la precipitacion de nuestro] movimiento y la dificultad de llevarla á efecto en todasuestension y aun que parezcan algo crueles. y las palabras que pongo de el son un recuerdo de mi memoria. se quedaban muy pacíficamente"Spara esperarjal enemigo y someterse ásn autoridad. labradores. — 53 — el general Púyrredon su retirada con el ejército. Electivamente algo sucedio' de esto. contra el gobierno establecido por la metro'poli: ellas en fin nos hicieron conocer que era una cuestion de vida o' de muer te para nuestra patria la que se agitaba. la gravedad del compromiso que habiamos contraido cuando tomamos las armas. y que era preciso* resolverse ú perecer o' triunfar: fuera de que estas medidas enérgicas que recaian indistintamente sobre las personas (1) No tengo ii la vista el documento á que rae refiero. nadie (con muy raras excepciones) se movio de su casa. Tristnn en una carta á Goyeneche que fue interceptada. Sin em bargo si hay alguna alteracion será muy pequeña e insubstancial. no trepido ni uninstante en asegurar que fue ron de una gran utilidad política.

habia (sin ser tan religioso como el general Belgrano) fascinado sus soldados [1] en términos que los que morian eran reputados por mártires de la religion y como tales vo laban directamente al cielo á recibir los premios eternos. y que tanto dañaba á la causa en estas provincias bajas. Muchos han criticado al general Belgrano como un hi pócrita que sin creencia fija hacia ostentacion de las prácti cas religiosas para engañar á la muchedumbre. las personas timoratas se identificaron con los campeones de la libertad. y el ejército era ya un cuerpo homogéneo con las poblaciones. . Creo pri meramente que el general Belgrano era cristiano sincero. y en el mismo ejército real? Goyeneche aprovechándose hábilmente de nuestras faltas. con una sereni dad digna de un héroe. En medio del cuadro fatal.comprender. El concep to de incredulidad que se atribuia á los gefes y oficiales de nuestro ejercito. Ademas de política era religiosa la guerra que se nos hacia y no es necesario mucho esfuerzo de imaginacion para . se fué desvaneciendo y al fin se disipo en teramente.«"1-* — 54 — mas elevadas de la sociedad hirieron la imaginacion de la» masas de la poblacion y la predispusieron á desplegar esa fuerza gigantesca que ellas mismas ignoraban y que des pues han hecho de las provincias bajas un baluarte incon trastable. cuanto peso añadia esta última circunstancia á los ya muy graves obstáculos que teniamos que vencer. se desertaba para volver al ejército real cuando fué captura do.. (1) Habiéndose pasado un soldado del enemigo á nuestras filas. . y esta se robustecio notablemen te. dijo:—Muero contento por mi religion y par mi rey. pero aun examinando su conducta en este sentido por solo el lado político. Juzgado y convencido de espia fué sentenciado á muerte. y á dos varas del suplicio. nuestras tropas se moralizaron. ¿Y qué diremos del efecto que este sábio manejo causo' en las provincias del Perú. é inofensivo á las costumbres y á las creencias populares. produjo inmensos resultados.

sumamente llano en suá vestidos. Estas disposiciones tuvieron segun el tiempo y circunstancias (hablo de su desprecio á las distinciones nobiliarias. en consecuencia fué una espe cie de procesion en que los sacerdotes iban con ornamentos sagra dos. (2) par co en su mesa. vestia como un subalterno. pero sin que en lo sustancial variase el fondo de su. el pueblo sí. cuando en el año 16 volvio al ejér cito despues de su viage á Lóndres habia varindo. no quiso irá alojarse al palacio de la presidencia que este habia habitado. y otras preces de la iglesia. y á murmuraciones pueriles. puede decirse. moderadisimo en todos sus gastos: despre ciaba altamente las distinciones nobiliarias. Casteli. Sin avandonarse á los estravios de una desenfrenada democracia. era sencillo en sus costumbres. — 55 — El general Belgrano haciéndose superior á criticas insen satas. carácter. Agregando á estos antecedentes la probidad del gene ral Belgrano. y el ajuar de su caballo no se diferenciaba de otro cualquiera. y vestia como un elegante de Pari3 ó. vino decidido por la forma monárquica en la familia de los lucas. y solo cuando despues de una larga y edificante ce remonia se creyeron espelidos los malos espíritus. tuvo la firmeza bastante para seguir una marcha constante que inutilizo las astucias de Goyeneche [1] y restableció la opinion religiosa de nuestro ejército. sus maneras eran algo aristocráticas. todo lo que practico' en los dias que la prece dí) Cuando este entró en Chuquisaca despues de la retirada delDr. y sencillez republicana) alguna al teracion. sin que fuese antes purificado con exor cismos. de Londres. y los que de alguna manera manifestaban apego á ellas. (2) £1 general Belgrano hacia ostentacion de costumbres é ideas enteramente republicanas. Resuelto ya el general Belgrano á dar la batalla de Tucuman. su desinteres. y abundante provision de agua bendita. y la ennobleció'. . no solo la generalizo'. sino que la dio crédito. eran objeto de sus burlescas ironias. su pureza en el manejo de los caudales pú blicos. incensarios. sin que dejasen de ser cultas y de licadas. que no solo dio' nervio á la revolucion. se dejó la casa habitable. su rectitud. íCreia esto Goyeneche? No. hachas encendidas.

lo que se hizo en el arreglo de los cuerpos. pues esos cañones aislados colocados en los claros quedaron muy luego atras á los primeros movimientos de nuestra línea. distri bucion de las columnas. Lo admirable es. pues la nuestra era apenas un tercio de la enemiga: me persuado que influyo en esta resolucion. . Las cua tro piezas que llevábamos iban distribuidas. mas ne puedo menos de estraüar lo economia que se tuvo respecto de nuestía artilleria de la que solo empleamos cuatro piezas. y del valor y patrio'tico entusiasmo de nuestras (\) Un tercio de nuestta infanteria carecia de bayonetas por que no las habia. — 56 — dieron. el general para remediar esta falta hizo distri buir cuchillos grandes á los infantes que no las tenian. No sucedió' asi en nuestro caso. que pudo tener desagradables resultados. sino de una convinacion fortuita. pudiendo llevar muchas mas para equilibrar la desventaja inmensa que teniamos en infanteria. y fueron de muy poca utilidad. La eleccion del terreno que era por lo llano á proposito para las maniobras 'de la caballeria. fué acertada. Pienso que algunos de nuestros soldados no las echaron menos. eh cuyo caso se con- vinan tambien mejor sus efectos con los simultáneos ata ques de la infanteria. que el baron de Olcmberg ignorase que para que los fuegos de la artilleria sean poderosos es mejor hacerla obrar en baterias de un cierto número proporcional de piezas. en los intervalos de los batallones segun la moda de aquel tiempo en nuestro pais. Empezaf'a ya la accion en los términos que se ha vis to. una. á un mismo tiempo. fué cuanto po- día hacerse mejor. (1) para lo que se queria dejar mucha movili dad en nuestra línea. obrando ambas armas. el plan que estaba acordado de cargar á la bayoneta luego que se hubiese presentado el enemigo. Sin embargo fué en mi opinioo una falta. de circuns tancias. el resultado no fué el producto de las ordenes inmedia tas del general. si se quiere. pues apenas dispararon unos cuantos tiros. como la colocacion de esta en ambas alas. á una. y orden de batalla.

supo niendo ya al ejército en su nueva direccion. la muy importante descripcion que hace de la batalla de Tucuman el historiador español D. ni aun pensar pudo en retirarse y two que capitular. y hoy es que por primera vez he leido su diminuta descripcion de la batalla de Tucuman. y juntamente el primer tomo de la obra de Torrente. y la otra (sin duda por un camino de tra vesía) era destinada á tomar la retaguardia. que destino una columna de preferencia á cortarnos y que despues de su descalabro busco su reunion para rehacerse. Supone tambien dividido el ejérsito real en dos columnas. luego hablaré de nues tra caballeria que no trepido en decir que hizo en el com bate cuanto se podia esperar de ella. (2) pues que todo el ejército vino por el Manantial y pas.l por el puente de este arroyo á distancia de legua y media de la ciudad. Como es tan parcial é inexacto. —57— tropas. De otro mo do es dificil comprender como despues de batido pudo reu nirse con la columna que'habia mandado á nuestra reta guardia y dela que era natural quedase separado. Andres Lamas me franqueó en estos dias el fragmento del general Belgrano. lo que tambien es inexacto. donde fué la accion. lo dá á entender él mismo.. que acabo de ver en este momento* (l) Suponiendo este autor que Tristan contaba hallar nuestro ejército encerrado en la plaza. D. Mariano Torrente. Lo que sucedió' es. Fué un buen desquite. Hablando de nuestra caballeria dice Torrente "que (1) El Sr. Todo el ejército de Tristan dejando el cami no principal vino por uno de travesia y se coloco' casi á nuestra espalda. Dejando el camimo principal á la izquierda desde tres leguas antes de llegar ála ciudad entramos por una quebra da pedregosa para salir al hermoso campo de Castañares. (2) Es la indéntica maniobra que el general Belgrano hizo en Salta cinco meses despues con mocho mejor éxito contra el mis ino Tristan. Batido Tristan. Nuestra infanteria se condujo bizarramente. Este incidente dá lugar á las observaciones que lie creído conveniente intercalar. de las que una amagaba el camino principal. Ahora llama mi aten- eion con preferencia. 8 . loque es enteramente falso. y de las faltas que cometió el enemigo. apenas me habia ocupado de su lectura en retazos salteados.

Me hago cargo cuan dificil seria á los gefes conservar reunida una tropa de tan poca diciplina como la milicia. &a. que ni los gefes. cuya ignorancia era comun á los que se decían veteranos. de nada le hubiera servido la venta ja obtenida por la caballería. es por haberse distraido demasiado en persecucion de dispersos que ya no podian dañar. sin considerar que mientras hay ene migos con las armas en la mano en el campo de batalla. — 58 — tuvo la felicidad de romper por un flanco sobre la escolta del Parque de el que se apodero. 4 capellanes. y aniquilamiento. ni el Sr. Si nuestra infantería hu biera sufrido un reves. Hasta aquí ella hizo cuanto podia esperarse de unos reclutas y de unos soldados y oficiales que no conocían su arma. 7 cañones. habianse persuadido los gefes de caba llería que con haber hecho una arremetida feliz ya habian cumplido su tarea. y lo que me sorprende hasta ahora es. Aunque la organizacion de los regí . en saquear los equipages y en corretear inútilmente hasta constituirse en una espantosa dispersion.000 hombres entre muertos y prisioneros. un verdadero cargo. A juzgar por lo que vimos. 50 oficiales. pues de todo habia entre la multitud de cadáveres deque estaba sembrado el campo. Diré algunas palabras mas sobre lo que era entonces nuestra caballería. introduciendo de nuevo el terror y espanto y causandola pérdida de 1. criados y aun mugeres. armas. á los gefes principalmente. y la batalla se hubiera per dido. es una rigorosa obligacion de todos los gefes concurrir á su destruccion. Balcarce se aper- bian de esta necesidad de este debertan imperioso. De lo que puede hacérseles. ni su desti nacion en los momentoji importantes de una batalla." Esto comprueba el juicio que he mos formado: nuestra caballería arrollo' con facilidad la caballería de la estrema izquierda del enemigo y se preci pito sobre el Parque y bagages que estaban á espalda de su línea y sobre su costado izquierdo. en matar arriéros. pero no debe decir se lo mismo de la tropa de línea.

Ya se deja entender. no habia destinada ni se seguia una tactica especial para esta arma. la necesidad de la arma blanca para la caballeria? A falta de sables y armas de chispa. todo era desconocido: no se daba mas voz que la de—avancen—y lo hacia cada uno como se le antojaba. hacia su disparo. sino se sabia apreciar la utilidad. y ademas por falta de caballos. y np valia mas que los demas. siendo yo el penúltimo. hizo D. sujetando su caballo para cargar. Contraido entonces Kalcarce y provistos de excelentes caballos que se trajeron de Ghuquisaca (en Vilcapu gio la tropa cabalgaba eu ínulas) se dió una instruccion mas ade cuada y propia de la arma. el mecanismo de la carga. cuando no tomaba la fuga. . fui eligido para mandar una de las tres. . (1) Debo decir en honor de la verdad que en poco mas de un mes que medio entre las batallas de Vilcapugio y Ayoum en el año siguiente. ó un fusil largo. las doce com pañías que lo formaban se redujeron á tres y tuve el honor que de doce capitanes que éramos. Diego Balcarce una variacion ventajosa en el Regimiento de Dragones. y oficiales sumer gidos en una profunda tristeza porque su compañia habia «ido transformada en lanceros. mejor diré. Habiendo perdido mucha parte de su fuerza en la primera. que en la primera oportunidad se tiraban las lanzas para armar al caballero con una tercerola. Yo como uno de tantos participaba de la crasa ignorancia de mis compañeros. ¡Pero que mucho. su importancia los perio dos de ella. He visto llorar amargamente soldados valientes de caballe ria porque se les habia armado de lanza. Cuando rae he visto en estado de reflexionar y hacer comparacio acs. se daban alguna vez lan ías y los soldados se creian vilipendiados y envilecidos con laarmamas formidable para quien sabe hacer uso de ella. con el que llegado el caso de un combate. — 59 — ' mientos era segun lo prevenido en Jos reglamentos españo les. y á las mismas maniobras que cada uno aplicaba lo mejor que. es cuando me he asombrado del atraso de los oficiales quehabian militado antesy despues de larevolucion en Eu ropa y en América [t]. La instruccion elemental se reducia al manejo del fusil de la infanteria adaptado á la carabina. podia. cuanto era posible un unos pocos dias.

(i) El general Lavalleja con su division en la accion de Cagancha mató e hirio á muchos de los que eran sus enemigos y que estaban en el hospital. Los corifeos que pro movian la desavenencia eran los turbulentos Dorrego y Forest que querian tener todo el honor de la jornada. Esta censura alcanza ba hasta el mismo general en gefe que como se ha visto. Para probarlo alegaba que la mayor parte de los muertos y heridos lo habian sido por sus manos. Ni aun así creo que quedo' satisfecho. lo que podia muy bien ser efectivo. A su vuelta se le dio' el mando en propiedad del batallon de Cazadores. de los que se aseguro' que en odio de sus compañeros de la otra arma. 6. y su influjo fué menoB activo por estos me mentos en el ejército. psues ni aun entonces sabiamos maniobrar por cuatro. y segundo comandante del núm. Si fué así este de sorden debió' cesar pronto porque no tuvo resultado. y para contentar al mayor Forest que lo habia mandado interinamente se le hi zo teniente coronel. y quo hasta ahora pese ese cargo sobre su reputacion. Sin embargo no se crea que el adelanto era mucho. sin que hu biese llenado del todo sus deberes (1). creo Estoy seguro que hubiera prestado este pequeño cuerpo muy bue nos servicios en la baila si hubiera podido obrar. habian dado o'rden para que en sus cuarteles no entrase ningun oficial de caballeria. estallo una pronunciada desavenencia entre la caballería y la infanteria. no volvio a la ciudad hasta el 26. Por su parte la caballería rebatía las inculpaciones que le hacian los infantes y pretendia que á ella se debia en su mayor parte. lo que ii<. . Los que pertenecían á esta censuraban amargamente á los de caballería por su com- portacion en la accion y la estendian á todos los que no habian entrado en la Plaza ese dia. ni dar medias vueltas. Sin embargo. impidio que se lo censurase agriamente. —60- En los dias inmediatamente posteriores á la accion de Tucuman. Fe lizmente Dorrego marcho' en la Division que debia perse guir á Tristan. Era tambien sindicado uno otro gefe que no habria mostrado tanta energia en el combate y á quien quizá se queria succeder en el mando bien que no hubiese quedado fuera. la victoria.

de que solo recuerdo una 6 dos estrofas.— Guerreros marciales. El ge acral Belgrano que habia qnedado muy complacido de la comportacion del coronel D. había desempeñado las funciones de 2. á hacer olvidar la anterior y aun á reunirá los divergentes. José Moldes. su ataque á la escolta del Parque. quiso darle un destino en el ejército. Si al guno se atreve. Juan R. proporcionado á sus antecedentes y rango. com- piuouna cancion para exitar el ódio contra Sloldes. por lo demas. — 61 — que entonces sucedió' lo que sucede generalmente. las antipatias que se ha bia creado en el ejército. Muy luego vino otro motivo de desavenencia.° general.—Nuestros oficiales. su severi dad que se había hecho proverbial. El génio adusto de Moldes. se formaron corrillos y de allí se paso' á formalizar una representacion.—Logrará en nosotros. Hubo agrias murmuraciones. todo contribuyo á sublevarlos ánimos contra su eleccion. . y fué un moti lo mas. como que sus hijos habian comba tido en la caballeria. para afeccionarse á D. Balcarce que la había mandado. que á mi juicio. Pedro Regalado Plaza. para pedir su destitucion (1) lo que se hizo en esta forma. y como lo confiesa Torrente.—El estribillo decia: — Que viva la Patria! Bravos °M%ales. del des (1) El capitan de artilleria D. Ni dlipota alguno. Puyrredon.-Esta cancion costó mas tarde. podian hacerse á los gefes. El pueblo de Tucuman. su expulsion del ejército al capitan Plaza. Sa brán decidirse. lo hizo pues reconocer de Inspector General de in fanteria y caballeria. para que á nombre de todos. Decia así: Ya ningun tirano.— Aqul á introducirse. pi diese al general la separacion del coronel Moldes. Reunidos los oficíales y gefes de cada cuerpo. tomaba parte por esta.—Paisanos y tropa. pro dujo un gran espanto y terror en la misma línea enemiga.—Abrigo ninguno. áuno. dieron nn poder en forma. cuando el año anterior mandándo lo el Sr. La caballeria habia hecho mucho.atendidosu estado de ignorancia y atraso ya he hecho mencion de los verdaderos cargos. ella presto' un buen servicio. que to dos exageran y se acaba por apartarse todos de lo justo y delo c'erto.

tuvo tambien que devorar en secreto. Carlos Forest. y por el batallon de par dos. Balcarce. La vanguardia que aun no habia regresado de la per secucion de Tristan. dando á grandes gritos las vo ces de—Rompan el fuego. tan cruel de saire. por la artilleria el capitan D. Esprofeso tambien. se pegaba á las venta nas de la casa del general.—Fuego ganando terreno Spa. esperando el resultado. habia prevenido sus deseos. D. el capitan D. hizo tambien su representacion en el mismo sentido. todo calculado para hacer ver al general la resolucion de soste ner á todo trance su solicitud. siendo estas lasúnicas razones que se alegaban. tampoco fué insensible á la nomina cion de Moldes: al momento que lo supo. con lo que quedó el negocio conclui do. quedando los cuerpos acuartelados. porque estaba todo allanado. menos la artillería que salió' á ha cer esprofesamente ejercicio. despues de los mas amargos pe sares. Un domingo á las cuatro de la tarde se presentaron los referidos diputados en la casa del general Belgrano. Juan Pedro Luna (coronel actualmente en Bue nos Aires) que mandaba el ejercicio. Dos horas antes. Este incidente aumento mas y mas. recien habia sido impuesto de lo que se fraguaba y de la seriedad del negocio. y que habien do admitido su renuncia.por el N? 6 de infanteria el comandante D. — 62 — tino que se le habia conferido. En este tiem po se habia confeccionado un oficio de renuncia de la Ins peccion que hacia Moldes con uno o' dos dias de antelacion. el cual presento a los diputados. Francisco Villanueva. N. Peso'n. pero era ya sin objeto. diciéndoles que Moldes ignorando todo. Por la caballería fué D. la prevencion que ya tenia el general Belgrano contra Balcarce á quien supo nia autor principal de esta semi-asonada. Juan R. habia sido inútil el paso avanza do que habian dado. jsor su arbitrariedad y des potismo. á esa hora en la plaza que era donde estaba la residencia del general. Balcarce se aper . y Moldes fuera de la Inspeccion y del Ejército. El general Belgrano.

Se lo ofrecí sin dificultad. Balcarce. Converiamos. con el fin de que se precaucionase y tomase con tiempo sus me didas de defensa. Se quería averiguar. segan yo en mi posicion pude comprenderlas.. y llamándome á parteme hace ofrecerle no revelar á persona alguna el secreto que iba á confiarme. ¿Hicimos bien o mal? No quiero entrar en esta ma teria: cada uno juzgue. la religion del juramento la palabra de honor que se le habia exigido. era de su pertenencia (era la carga del capitan Palomeque. . y en esa clase lo acompaño en ese dia y aun despues. y el Sr. Bal carce habia obrado con cobardia en la accion del 24. con la mas sagrada reserva y bajo la palabra de honor de que no haría uso de su revelacion. era teniente de Húsares. y se paso en guardia. para concluir que debia. que para ella se le habian exigido dos juramentos: 1. le presentaban su silencio. segun su conciencia. y reflexionamos. si se habia pasado sa queando los equipages enemigos. &a. Balcarce alguna distincion. fué fiel ála reserva que se le habia encargado. de que ya hice mencion). dis cutimos.° el ordinario de decir verdad 2. véamos como pasaron las cosas. buscando al mismo tiempo loa medios de garantirse contra un golpe de autoridad. Balcarce. Balcarce. si car go' al enemigo &a. no decir á persona viviente el objeto de aquella declaracion. como una traicion á aquellos gratos sentimientos. Poco an tes de la batalla lo tomo para ayudante. hacersela al Sr. á dar una declaracion reservada. ° el de ofrecer. — 63 cibicí. y despues. Mi hermano D. y otras cosas por este estilo. y entonces me dijo que habia sido llamado con el mas grande misterio. y ha bia merecido al Sr. sorprendido y confuso. si el Sr. Un dia se me presen ta mustio. La guerra estaba declarada. Julian. si una carga de baules que se seguía en el campo. Mi hermano se veia atormentado y oprimido por dos fuerzas opuestas: por un lado. Así lo hizo. lo abligaban a callar: por otra parte la amistad y consideracion que debia al Sr.

y el general ordeno' que á caballo. sea por una piadosa galanteria. tanto mas cuanto ni Dorrego ni Forest. D.* pues) y al hacer mencion de la batalla. y solo tuvo lugar un mes despues. ni otros gefes influyen tes del ejército eran amigos suyos. Balcaree. Mas tampoco Balcaree. — 64 — La posicion del Sr. Se acabo' la causa. 1»| funcion de iglesia que se hace anualmente en su convento. era una categoria militar que les precedia y de que no les disgustaria sacudirse. Agustín Molina (Obispo des. elogio' mucho á la caballeria. llenos de sudor . dia de Nuestra Señora de Mercedes. que regresaba de la persecucion de Tristan. sin armas. habia subido al mas alto grado con el suceso del 24. Quiso ademas la casualidad. con lo que hizo hablar á los infantes y quizá al mismo general Belgrano. La de Tucuman elije á Balcarec por uno de sus Representantes. se separo' del ejército. era numerosa y ade mas asistio' la oficialidad y tropa. la nombro' é hizo reconocer por Generala del ejército. del general Belgrano: él contaba con sus amigos tucumanos y estos fueron los que lo salvaron. se marcho' á Buenos Aires. porque prescindiendo de otros motivos. sea por devocion. Por la tarde fué la procesion en la que sucedio' lo que voy á referir. A la misa asistio' el general y todos los oficiales del ejército: predico' el Dr. Es probable que lo hu bieran dejado sacrificar. ya ante muy generalizada. La devocion de nuestra Señora de Mercedes. y todo termino'. fuera de la pequeña escolta que es de costumbre. el general Bel grano. La concurrencia pues. sucedio' el 24 de setiem bre. y helo aquí garantido con la inmunidad anexa á tales destinos. naturalmente se habia postergado. se hacia critica. El gobierno habia convocado un Congreso Constituyente (si no me engaño^ y se habia mandado elegir diputados por todas las Provincias. que en esos momentos entrase á la ciudad la Di vision de Vanguardia. ne cesitaba de ellos para ponerse fuera del alcance de los tiros. Como la batalla de Tucuman.

Luego que el batallon á regimiento. á cuya noticia llegaron es'-» M actos devocion. En su átrio.con lo que se aumento considerablemente la comitiva y la solemnidad de aquel acto. La conmocion fué entonces universal: hay ciertas sen* • :ones. los que despties se reunieron en.65 — ¡polvo como venian. cuahdd desemboco' la prosecion al campo de batalla. las miradas de todos se dirigen á indagar la causa de esta novedad. se le conducia á la calle en que está situado 'templo de la Merced. salia "ii cuartel. no me encuentro capaz de ello. . los que se distribuyeron en esta forma: 'i »•••'• Cuando se trato' de mover el ejército para bus/car aí tnemi»oerr Salta. á principios del año siguiente (1813). que perderian mucho queriéndolas describir y rsplicari al menos yo. no habia acabado de borrarse la sangre que lo habia enrojeci do: repentinamente el general deja su puesto y se dirige so" lo tóalas andas en donde era conducida la imágen de la ad voeacion que se celebraba: la procesion para. que tantos sustos y peligros habia corrido. Si haba allí espíritus fuertes que ridiculizaron aquel acto. toJ dos están pendientes de ÍO que se proponecl general. entrega rl bastort que llevaba en su mano y lo acomoda por el eor-* don en las de la imágen de Mercedes* Hecho esto vuelven »s conductores á levantar las andas. que se dejaban traslucir en los semblantes de aquel devoto vecindario. y sos votos eran sin duda aceptos á la divinidad* Estos sentimientos tomaron mayor intensidad. los celebrarortmnclio y 'pusieron hacer "na manifestacion al ejército. se' hizo por cuerpos. nO se atrevieron á sacar la cabeza. donde aun. siguisen en columna tras de la prose- sion. mandando Obsequiosamente' !m cargamento de enatro mil pares de escapulario» dela Merced. estaba ya preparada 9 . y la prosecion conti-* núa magestuosamente su carrera. tquien hariendo bajar las andas hasta ponerlas á sft nivel.tiempo• oportunidad. sti piedad era since ra. Las monjas de Buenos Aires. No necesito pintar la compun siion j los sentimientos de religiosa piedad.

— 66 — una mesa vestida. y con este fin lo reforzo con el regimiento núm. tuvo buen cuidado de procurarse otros. sin precedente cfrden. man dado otra remesa. se hacían cada. Felizmen te para el General y para la disciplina. y sin que sufriese amargos sinsabores. No habiendo las monjas. Estos eran producidos principalmente por el espíritu in quieto de algunos gefes. 2. Gregorio Perdriel. despues de cien leguas de marcha en la estacion lluviosa. queriendo que se sacasen de la victoria de Tucuman los frutos que debian esperarse. con la imágen. en el nego cio Moldes. ° de infantera. porque hubiera si do peligroso andar sin ellos. y nada es tan cierto como el que en la accion de Salta. y solo por un convenio tácito y general. los escapularios vinieron é ser. una divisa de guerra. El gobierno general. Si alguno los habia perdido. á cuyo frente formaba el cuerpo que iba a emprender la marcha. Es admirable que estos es capularios se conservasen intactos. se acabaron los escapularios y se cntiviJ la devocion. Benito Alvarez. Entonces sacaban muchos cientos de escapularios en bandejas que se distri buían á gefes oficiales y tropa.quienes envanecidos con el concep to que habian adquirido en el ejército y con las concesio nes mismas que habian arrancado al General. quiso poner el ejército en estado de tomar la ofensiva. fueron útilmente emplea dos por el General Belgrano en la instruccion y disciplina de las tropas y en la organizacion de los otros ramos del ejército. y con 300 hombres del núm.vez mas exigentes. Los cuatro meses que siguieron 4 la accion de Tucu man (24 de Septiembre de 1812). no duro' mucho el acuerdo entre ellos. al mando del teniente coronel D. y pudo aquel ir poco á poco consoli dando su autoridad. Concurrió' tambien muy á tiempo un cambio parcial que hubo en las personas del gobierno que x . 1. pero esto no sucedió' sin que esperimentase el Ge neral dificultades. los que colocaban sobre el uniforme y divisas militares. ° al del teniente coronel D.

pues al contrario este hacia gran aprecio del Sr. y porque era formado detrepa escojida: «ra tambien el primer cuerpo de tropas ligeras que tenian nuestros ejércitos. propuso el Sr. con lo que se creyo mejor sostenido en la capi tal. dimos . que tenia entre los demas cuerpos un bien merecido concepto por su bi zarra cemportacion en la batalla. — 67 — ce componía entonces de tres individuos. era con siguiente que hiciese parte detesta alianza fraternal.* Como yo otinuaba prestando mis servicios en la Artilleria. porque solo enton ce* se empezaban á marcar estas distinciones. Pienso que sin otro motivo que dar pábulo a su espí ritu inquieto. y á cada momento se repetia entre noso tros con énfasis: La Artillerla y Cazadores. En cuanto á lo que pasaba en el ejército me ceñiré á la simple narracion de los hechos. se hacia sonar pomposamente la union estrecha de los dos cuerpos. la que aceptada se virtio' en una especie de frenética hermandad. y quemas de ana vez pusieron en conflicto la imparcialidad del Gene ral. como antes dije. al mismo iempo que podria parecer pueril y ridicula. y por masque me repugnase tenia que seguir la mayoria sopena de un anatema qne hubiera sido infalible. En las conver saciones. Para hacer resaltar mas liga de ambos cuerpos. mediante el cual salieron de la administracion las que le eran des favorables. qne llegaban á herir á los demas. Borrego habia sido nombrado. gefe propietario del Batallon de Cazadores.No se crea por esto qne hiciésemos una sistemada oposicion á las providencias del General. El Sr. en las reuniones de cualquiera oíase.. Borrego aspirase á preferencias para su batallon. Borrego al Cuerpo de Artille ría una estrecha alianza con el suyo. en las tertulias. una pueril afectacion y quizá un medio de ad quirir poder que duro* muy poco como todas las locuras de tu dase. I -i. Borrego: era solo una es- vagancia. Todo con- rarria á que el Sr.

. mas como no sucedio'. .. pero sea dicho en honor deja verdad y de los demas cuerpos del ejército. en que á imitacion de una. se 'resolvio' al fin ty afirina- -. los oficiales. Salimos de la casa en que estábamos. no obstante haber guardia y centinelas. no pudieron conseguirlo y las cosas llegaron á plinto de hacer temer uq escándalo. Estoy tentado á creer que algunos de mis compañeros esperaban que alguna gra ve diputacion. de Jos dos cuerpos aliados. apiña-? da de jente como tambien el zaguan que precedia á la sala del baile que era el patio de la misma casa. . preparado con venientemente. lle-r yando al Sr.cosa semejante. Por mas que hicieron para no herir la suceptibilidad del Sr..fJ!vV . la que tampoco se manisftsto' tan do'c^il como de seábamos al pomposo anuncio de que diesen lugar para pa gará la Artillería y Cazadores) poriiltimo. . podían 1er yantarse otras facciosas alianzas. KrT UO "TT un baile costeado esclusivamente por los oficiales de A r t i- llcria .. Tan sololos Decididos que eran dos compañías forma das de paisanos voluntarios y de los que llamamos decen tes. Borrego á nuestra pabeza y formando una pe queña columna.no sin gran traba? . o'. para no corresponder á estas demos-? Inicionos. y no nos faltaban 4eseos de bailar.y Cazadores. Costoso era penetrar por entre aquella multitud. tuvieron la ocurrencia de costear un baile mas sun tuoso que el que habian dado los Artilleros y Cazadores. que tu vieron bastantejufcio. viniese á rogarnos para que concurriésemos al baile. $1 convite habia estado en regla y nada podiamos decir que indicase la in tencion de desairarnos: sin embargo hubo sérias discusio nes entre nosotros sobre si asistiríamos o no á la funcion: era llegada ya la noche y hora de baile y aun no se habia resuelto esta importante cuestion. Borrego. á mas de las diez c^e la noche. ni con otras alianzas ni otros bailes. Llegados que fuimos á la puerta la en contramos. Al menos perspicaz se le ocurrían los inconvenientes que puede traer á un ejército un esta do semejante de cosas.

se introdujo en una casa de juego y se llevo unos cuantos de los jugadores pa ra reclutas de su cuerno. el Sr. Yo no pude ver lo que allí paso porque iba al centro. lo que á la vez era un motivo de queja para nosotros. no incumbe á un simple gefe d* cuerpo corregirla. Dorrego. con el sentimiento de no haber bailado y de habernos hecho la burla nosotros mismos. el juego es una diversion favorita. Allí se emitieron los dictámenes mas desatinados. Dorrego se dio' por ofendido y locd retirada. El movimiento retrógrado se comunico' por la presion de la parte delantera de la columna á la retaguardia y salimos por el mismo camino. como era el de volver á deshacer el baile á mano armada. Por mala y detestable que sea esta costumbre. — 69 — jo llego la cabeza de Ja columna á la desembocadura del zaguan que caia a la sala ó patio que era lo mismo. d de llevar un cadáver que estaba en un cuartejo del depo'sito de la Igle sia Matriz que quedaba muy inmediata. empezo á venir el sueño y se letfantd la sesion para irnos á dormir. un escándalo se dejo estar toda la noche. A la mañana siguiente los hizo poner en libertad el (Jeneral Belgrano y supimos que habia esclamado con amargura. ¡Es posible que despues de ha ber privado al ejército de los servicios del Baron y de Mol . sin em bargo. debio saber algo de nuestras locuras. Afortunadamen te no se arribo' á resolucion: entretanto la noche se avanzaba. En aquellos pueblos que carecen de teatro y otros es petáculos públicos. pero en orden inverso. El Sr. tomo' una noche una partida. pero despues supe que. El gene ral Belgrano que habia honrado el baile con su presencia. pues para precaver. no habiéndose presentado en el ac to algun personage á hacer los honores de recepcion á los nuevos huéspedes. Res tituidos al aire libre de la calle tomamos gravemente la direccion de la casa donde teniamos las sesiones p:íra deli berar Lo que debia hacerse en tan ardua situacion. sin duda. y frecuente entre las clases decentes de la sociedad.

era importantísimo dar al ejérci to una forma perfectamente regular. y de las dificultades que circundaban al General. — 70 — des. Estos incidentes serian solo dignos de risa y que se les considerase como juegos de muchachos. Los Cazadores entonces. Habiendo mandado el \ . quieran tambien indisponerme con el vecindario! No por falta de energía sino por lo vidrioso de las circunstan cias se creia obligado é contemporizar y dejar semejante* abusos sin la debida represion. Ahora diré algunas pala bras de los premios que el gobierno acordo' al General y de? que él hizo un uso tan noble como desinteresado.cuanto que estando en vísperas de penetrar al alto Perü. y el otro á su vez hizo lo mismo: por una repeticion de movimientos semejantes. cuya casa estaba in mediata. resolviendo que solo la antigüedad marcase ía preferencia. y si en este punto importante pudiera haber ve nalidades. que lo rehabilitase en la opinion de aquellos pueblos. de lo que era nuestra milicia.General que se hiciese parada todos los dias. Esto duro por algunos dias. Este trabajaba incesantemente en vencerlos. cuando llego una orden del General. en la plaza principal para ia distribucion de las guardias. Intencionalmente he querido consignarlos en esta memoria para que se forme idea exacta. El Batallon de Cazadores por su calidad de tropa li gera. Estaba en línea el de Cazadores cuando vino otro y se formo á su derecha: el de Cazadores desfilo' por retaguardia para vol ver á formar sobre este costado. cual quiera que fuese su antigüedad. lle garon al fin á la pared de uno de los lados de Ja plaza y ya formaban un martillo con muestras de andar toda ía plaza. pretendia la preferencia á toda otra infantería. hasta que calmada la irritacion volvieron las cosas al orden regular. empezaron un dia á concurrir piquetes de todos los cuerpos. lo que era tanto masnecesario. para manifestar su despecho no quisieron ocupar el lugar que se les dejaba y fueron á tornar la izquierda de todos los piquetes inclusos los de Caballeria. . sino afectasen la disciplina.

no hizo uso de él. y cuando íbamos á penetraren las Provincias Altas que admitió los distintivos de su nue va dignidad. En Febrero estuvieron todos los cuerpos reunidos en el . y concluido la célebre alianza) y vol ver á mi arma predilecta de caballeria. porque es de extricta justicia cuanto para llenar las disposiciones del donante. Le acordo' tambien el gobierno. para ir todos á reunirse al Rio Pasage. Sin recusarlo. y pesa sobre el estado una rigurosa obligacion: es de esperar que algun día se satisfaga. en la clase de Ayu dante Mayor de Dragones á que habia sido promovido. su admiracion por un acto de desinterés y de generoso desprendimiento de que no hay muchos ejemplares. ni admitió el tratamiento de Excelencia. y Tarija. los cuales el General admitio para ceder los á beneficio de los pueblos de Tucuman. Esos pueblos le deben eterno reconocimiento y la república toda. y entonces fué que se le invistió* del título y au toridad de Capitan General de la Provincia de Tucuman y de todas las que libertase. Santiago. solo fué des pues de la accion de Salta. habiéndolo hecho antes todos los de infanteria y el de Cazadores primero que lo. tanto. Yo al fin logré dejar la Artilleria (ya entonces se habla entiviado. un regalo de cua renta mil pesos. que fué favorable al Ge neral. Se aproximaba ya el tiempo de tomar la ofensiva y marchar sobre Salta que éstaba ocupada por Tristan: los cuerpos salieron separadamente con intérvalo de pocos dias. Nada de esto se ha rea lizado. — 71 — Ya indiqué anteriormente que por ese tiempo ocurrio una modificacion en el gobierno. donde disponia se fundasen y costeasen con esos fondos otras tantas escuelas.s demas. Ju- juy. Con motivo de estos arreglos mi cuerpo fué el último que marcho'. El Escua dron de Húsares fué extinguido y se refundió en el cuerpo de Dragones que formo un Regimiento completo de doce compañlas.

* ( . sin mas dl- ferencia..Rio Pasaje que afortunadamente no tenia muchd caudal de' agua y ye vadeaba aunque eon trabajo porque es la estacion' en que se pone respetable. Lo que aquellos actos im portaban nadie lo desconoce.pero me parece conveniente no confundirlos con la declaracion de la independencia que no podía proclamar un General sin hacerse criminal y consti tuirse en rebelion á presencia de tía gobierrtay de un cuer po deliberante. como tampoco lo hubo cuando meses despues. cotí la espada que el tenia personalmente.Allí tuvo lugar la solemnidaddeí juramenlo. de modo que hiciera cruz con la asta de la bandera que tenia uno' de sus ayudantes. Arenales en su obra Noticias históricas $0. para besar individualmente ís%. mando el congreso acuñar moneda en Potosí eon las armas de la. recuerdo que fué reemplazado en el trabajo de tener la espada por el entonces coronel D. solo tuvo lugar el año 18Í6 por el Congreso de Tucuman. . empezo' á desfilar ef ejército. La descripcion de la ceremonia que voy á hacer.. pero nada hubo de explícito. lo demas. Entonces sa cando su espada y colocándola norizontalmente. • Este dio' el nombre de Rio del Juramer>to. que se recibio al ejército de defender el nuevo' pabellon celeste y blanco que adoptaba nuestro pais.spresada cruz de la asta-bandera.al Rio Pasa- . To-- dos comprendiamos y comprenderá cualquiera que era un paso decidido a nuestra independencia política. Como la operacion era larga.que no hubo la descarga de costumbre porque no lo juzgo' conveniente el Geiferal. Martin Rodríguez y acaso por algun otro gefe de cate goría.". pruebajo que he dicho. La declaracion ofi cial de nuestra independencia. patria. la ceremonia fué idéntica a laque practican los cuerpos para jurar sus banderas. Formado el ejército en parada y pasada una ligera re- vista.hizo el General una breve alocucion.. como parece indicarlojel Sr. presentándonos^ la bandera y concluyo' con la forma de la ordenanza cuan-- do se juran las banderas de los regimientos. Por. pues duro' horas.

El 18 de Febrero estuvimos en Lagunillas. es la estacion de las lluvias. Asi comprendi y así pienso que Comprendie ron todos mis compañeros. El ejército que llego' al anochecer. este augusto y patrio'tico actoí sin qne dejásemos de estar firmemente persuadidos. 10 /- .pues por el otro lado la ciñe el cetfto de San Bernar do y otras quiebras del terreno. hicimos aito á su vista. i i - (\) Se perdio en la batalla del Arroyo Grande y la conser va Rosas en el Museo. cuando le di una bandera (1). Desde el Rio del Juramento emprendio' su marcha. ni la marcha de la revolucion. Ya indiqué que en aquella provincia. cuyas cercas de piedra for maban un parapeto» Castañares solo dista. — 70 — pe y bajo esta denominacion lo hizo conocer en todas pac tes. ya reunido el ejército pnra Salta. es proporcionada. cuando la tropa se hubo me dio repuesto. Ceremonia que yo repetí con muy buen suce so en el ejército de reserva de Corrientes. que está á tres leguas de la capital y en esa tarde. de que ni nuestros trabajos. 'í*. sino de la bandera que se nos presentaba. acampd dentro de «n po trero por donde pasa el camino. y en esos dias y el 18 principalmente caia el agua á torrentes. llamada Castañares. . dejando el camino principal. tomamos por una quebrada que sale á la derecha y después de andar un par de leguas fuimos á salir á la cha cra del Sr. se movio'nuestro ejército cavarías columnas. legua y media de Salta y se vá por una deliciosa llanura que forma nn declive muy suave hasta los arrabales de la misma ciudad. podian tener otro término que nuestra absoluta independencia de la España. pero no jura mento de la independencia. porque efectivamente hubo juramento. Saravia. estendiéndose mas á lo que era nuestra de recha. sino rue engañoi batalla en que no ra4 Mie. de cuya ciudad dista 36 le guas. El 19 corea de medio dia. y habiendo andado muy poco mas de la mitad de la distan cia que nos separaba del enemigo. Su anchura.

* de las compañias del N. una á las o'rdenes del comandante Forest. y la otra. " del Batallon de Castas á las o'rdenes del co mandante Superi. pero no sucedio asi. Ahora hablaré dela disposicion de nuestra línea y de la enemiga. 5. y el enemigo por su parte hizo lo mismo. . pero sin que padeciesen notablemente las armas. ° 6 que era el mas crecido." principiando por la derecha. colocándose á nuestra espalda. v eran formadas del Regimiento N. p y última compuesta del Regi miento N. fué bien concebido y mejor ejecutado: mediante él habia cortado las comunicaciones de Tristan. e al mando del comandante D. 4. porque el soldado se olvida en esos casos de sí mismo para dedi car á ellas todos sus cuidados. pues nos conservamos in- mo viles. al General Tristan.74 - Efectivamente aparecia desplegada su línea. ciudad de Salta. El agua continuo á intérvalos. 9 y 3. La artilleria que consistia en doce piezas. Nuestra infanteria estaba formada en seis columnas. y municiones. 6. Gregorio Perdriel. ° 2 veni das últimamente de Buenos Aires. El General Belgrano realizo' con cumplido éxito. la opera cion que tan desgraciadamente quiso hacer Tristan en Tu- c. llevan do el camino principal en el valle de herma. en la oriils de la poblacion : tan solo medíaban algunas pequeñas guardias avanzadas ó por mejor decir guerrillas que se tiroteaban. habia hecho imposible su reti rada y habia mejorado de teatro. que es por donde se desemboca. el Bata llon de Cazadores álas o'rdenes del comandante Dorrego. 2. aun durante la noche. El movimiento que hizo el General Belgrano dejando el camino principal y colocándose en Castañares. Todo indicaba que íbamos ese dia á llegar á las manos. en la forma siguiente: 1. de las qne cinco estaban en línea y una en reserva. porque el terreno le era mas favorable que el que le ofrecía la muy estrecha entra da del Portesuelo. si no . aunque no puedo asegurarlo á las del comandante Warnes. Benito Alvarez. al mando del comandan te D. ° 1. haciendo la justicia que merece.uman.

pero se me repitio' de un modo terminante. escoltadas por un Escuadron de milicia Tucumana que habia acompañado al ejército. á la artillería. menos dos que habian quedado en la reserva. Esta colo cacion. que los dos Escuadrones de aquella parte. o lo que es lo mismo en frente de nuestra derecha. que era. y tuve que resignarme muy á pesar mio. El General en Gefe tuvo en esa mañana un ataque de vomitos. Benito Martínez. estaba divi dida por mitad y colocada en las dos alas. Siento no haber dicho antes que la decision de aquella Pro vincia por nuestra causa era muy pronunciada. y durante la accion. Amaneció' el 20 con tiempo nebuloso y lluvia escasa y alternada. estaba distribuida en los ciaros. y que se de- liio en gran parte á la influencia de la familia de los Araos. Bernabé que despues fué Gobernador. fuera de una pequeña fraccion que se destino' á la reserva. Hospital Sen. cuando en el otro costado hubieran prestado un servicio importante. que consistía en cuatro Escuadro nes de Dragones cada uno de tres compañías. que nos puso en cuidado. Las carretas del Parque. no podia obrar caballería por la naturaleza del terreno. nos fueron completamente inútiles. el despues General D. -75- me engaño. ítcsuclto á . recibi nna orden del Mayor General Diaz V«Iez. para incorporarme provisoriamente. era mucho mas acertada que la nuestra. Nuestra caballería. Yo que tenia los mas positivos deseos de combatir en la caballería y en mi Regimiento. no así la del enemigo que solo estaba situada sobre su izquierda. Con estas me encontraba yo. en número de cerca de cuarenta. porque el 18 al marchar de Castañares. Me destinaron pues á la artillería de la re serva donde estaba el gefe de toda ella. así fué. por escasez de oficiales de esta arma. seguían á alguna distancia de la reserva. y muy particularmente á la del desgraciado D. que sin duda la habia recibido del General en Gefe. pues en la izquierda de nosotros y derecha enemiga. y vino á concluir en un suplicio. fui á suplicar de la orden.

que ha" . el movimiento retro'grado de su izquierda. flaqueo' muy luego toda aquella ála del enemigo y se replego' en confusion á la ciudad. Al fin cedieron aquellos restos de la línea enemiga. auxiliado á tiempo. que estaba defendida por palizadas. principalmente el Batallón Real de Lima que ganando la falda del monte San Bernardo. se habían precipitadoen las calles persiguiendo á la parte de la linea enemiga. era claro que disputaban nuestras tropas la posesion de las calles. menos la reserva. que Je era opuesta. En- tre diez y once nos movimos . dio lugar á dudar si la bala que lo hirio' había sido efecto de algun tiro-de M nuestros. se proponia mandarla desde una carreta. que. El Mayor General Diaz Velez habia reci bido una herida en un muslo. hasta que 6e desmonto' una de ellas.hicieron un vigo roso fuego. y aunque no habia empezado sus fuegos. El intrépi do comandante Dorrego.y de los edificios. Nuestro centro y ála derecha. pe ro afortunadamente mejoro' y pudo montar á caballo. durante una correria que ha cia al principio dela batalla por delante de nuestra línea. disparado aisladamente. — 78 — dar la batalla. nuestras columnas. y cargando la caballería se viaen serios conflictos. La derecha fué la que opuso una tenaz resistencia. El General JJlelgrano estaba fuera con cerca de la mi tad del ejército. Allí ocurrió' nuestra reserva y las dos piezas que yo mandaba. go. La tropa pues. desplegaron y se comenzo' el ataque. habia ocupado puestos im portantes. se defendia valerosamente. sin que. dejase de seguir lue. se precipito con una parte de su cuerpo sobre la izquierda enemiga. dispersán dose en la montarla y bajando despues á rendirse como pri- WOperos. El fuego se hacia sentir en la ciudad. y aunque no habia entrado en la plaza. pero fué rechazado. como el convento de la Merced y otros edificios dominantes. se recupero' el terrena perdido y se condujo el ata que con tal vigor. El cen tro duro' algun mas tiempo. y aun que no conociamos distintamente lo que allí pasaba.

que meses después murio en Vilcapugio. mas como no lo conocia. se preparaba á organizar un ataque formal contra los res tos enemigos refugiados en la plaza. y conociendo la si tuacion de las rosas en el interior de la ciudad. ya por otras nociones que se tomaron. Estaba delante del General. sí tenia el ho nor de hablar con él. estaba solo á cargo de los gefos particulares de los cuerpos.ásu General. una bandera medio ce leste. "pan sus tropas. que ledijoen voz alta: "Diga V. prcgnntd. pero si la contestacion del Gene ral. cnanto antes sn situacion al General recuerdo que en- arbolaron en la torre de la Merced. porque no hallando á mano otra cosa se sirvieron de un poncho del coman dante Superi. — Tr ina penetrado eh la ciudad. empezo» á hablarle en voz baja. de modo. Cuando lo que acaba ba de suceder no bastase. su traza. su emocion y sus ademanes. medio de otro color mas oscuro. y en todas sus acciones se notaba. la sola presencia del parlamenta rio. que se des- "pedaza mi corazon al ver derramar tanta sangre americana : "que esti/y pronto á otorgar una honrosa capitulacion : que ha~ "gw cesar inmediatamente el fuego. que era el Coronel Realista La Hera. que se le dio. la confusion de su espíritu y el terror. hubieran sido su ficientes para revelarnos el estado deplorable del enemigo. Estos deseando hacer cono cer. como yo voy á mandar que se haga ai fo* . cuando se presento' un parlamentario. ya por el indicio de la bandera. con solo el distintivo en la bota-manga de los galoncitos que desig naban su grado con arreglo ála ordenanza española: venia embarrado hasta el pezcueso. Llegado que fué. en todos los puntos que ocx. Traia por todo uniforme un frac azul de paisano. se le hizo desmontar y se le desven daron los ojos con solo la precaucion de que diese la espal da á nuestra tropa que estaba formada. A penas desocupado el General de la obstinada resis tencia que opuso la derecha enemiga. y sobre la afirmativa respuesta. que yo y otros que estábamos á algunos pasos de distancia no pudi mos pereibir lo que decía.

— 78 — "dos los que ocupan las mlas. . tan lejos de ocurrir á las trincheras. están en la plaza o á sns inmediaciones. que todo remedio fué inútil. hubiera sido muy dificil desalojarlos: al fin la victoria hubiera sido nuestra. y las siete octavas partes de los defensores. lo que aun que no fuese una gran fortificacion. y como ninguno la obedeciese. era siempre una obra defensiva : los edificios principales. los Uanví viles. estaban cortadas con simples palizadas. cobardes y nadie se movió' : el miedo habii hechado tan profundas raices. y defendiese hasta el última aliento. pero hu bieran prolongado su resistencia y por lo menos les hubie ra servido para obtener una capitulacion mas ventajosa. infames. para salvarse de los horrores de un asalto que creian inminente. y por sn número y por la posicion que ocupaban. paisanos. La catedral estaba llena de soldados y oficiales que mezclados con los padres. de modo que ocupados. habian ido á refugiarse. prorrum pía en insultos que tampoco fueron mas eficaces. mujo res y niños. Como viniese unayu . " Las calles á una cuadra de la plaza. y las casas de los que creian patriotas. buscaron las iglesias. para que los mili tares fuesen á su puesto. una espantosa confusion y el ter ror dominaba los ánimos. Las tropas derrotadas habian entra do. eran muy capaces de hacer aun una vigorosa resistencia': pero habia entrado entre ellos. Mas habian decaido completamente de ánimo. dante con lu o'rden del General Tristan. se trepo' al pulpito una señora natural de Buenos Aires muy realista llamada (si mal no recuerdo) Doña Pascuala Bal- vás y principio á voces á excitar á aquella tropa á que vol viese á su puesto de honor. Diremos entretanto algo de lo mucho que sucediu al enemigo en la plaza." El parlamentario regresé inmediatamente: todos vimos que la suerte del dia estaba decidida: nos felicitamos y nos entregamos silenciosamen te al placer deMa victoria. la causa real á que se habian consagrado : coml sus animosas espresiones no produjesen efecto. porque les hubieran faltado los víveres.

qu^tuvo ese dia el célebre caudillo Oriental D. Venan cio Benavides. Se paso' sin la menor novedad. debo decir que todos la admiramos y nadie la incomodo' despues : tuve positivos deseos de conocerla. Segun ella. entregando despues la artillería. que en aquel dia se sobrepuso á su sexo y al que se dice fuerte. y demas objetos de propiedad pública. En cuanto á lavalerosa muger. Los indivi duos que no habian sido prisioneros. . se mantuvo fuera de la ciudad. Era capitan con grado de teniente coro nel y mandaba una compañía. se arreglaron esa misma tarde. La guarnicion de Jujuy (1) era inclusa en los términos de la capitulacion. podian retirarse al Perú. mientras la otra guardaba dentro de ella las posiciones dela víspera. banderas. Es decir: el General Belgrano con una parte del ejército. El fuego se suspendio' en todas partes y los artículos de la capitulacion. No quiero dejar pasar esta ocasion de decir el trágico fin. debia al dia siguiente salir el ejército real con los hono res de la guerra y tambor batiente. armas de toda clase. Habia como cuatraciento8 ó quinientos hombres de guarnicion que se re tiraron precipitadamente luego que supieron el resultado de la ba talla. Parque. — 79 — Despues de haber tocado sin fruto todos los resortes que estaban ú su alcance. bajo la promesa jurada. siendo (1) Pueblo dependiente entonces de Salta y hoy provincia s«parada distante diez y ocho leguas al norte de Salta. aunque con la vigilancia que era consi guiente. La situacion de nuestras tropas fué la misma durante la noche. pero no lo conseguí. el General Tristan se decidio á pedir la capitulacion y mandar el parlamentario de que hemos hablado. de no tomar las armas contra los que llamaban in surgentes. tambien de orientales. bien conocido por la toma del pueblo de Mercedes y otros hechos de valor en la que es boy Repúbli ca Urugimyana. que lo había sido al suspender las hostilidades. hasta la suspension de hostilidades.

empezo á desfilar por delante del gefe y hombres (1^ El 21 cuando entramos á la plaza. Por resenti mientos personales con el gefe de su cuerpo. lode- jd en plena libertad y le dio' recursos para que se traslada se á su pais (\). . se paso Ve nancio al enemigo y muy luego le siguio' Manuel. —80— é teniente y alfeTez sus hermanos D. Su posi cion en presencia de los que habia traicionado. no quiso se guir su ejemplo y nos espero' muy resignadamertte. el otro para entrar en ella: el uno para entregar sus armas. exitaba a los de- mas áuna defensa desesperada. Su hermano Manuel. El Ge neral Belgrano. y como nadie o muy pocos siguiesen su ejemplo. y en la mesa halle á Manuel Benavides á quien no veía desde antes de su defeccion. que solo fue ron conocidos los dos hermanos mayores. fui invitado á comer en casa de la Señora de Cabezon. hasta que ácierta distancia su columna hizo a|fp. pero muy luego se repuso mediante la atencion con que lo trateí creo que conservará un recuerdo grato de este lance.& navides. á su paso con la compañía'que mandaba. cuando el ejército real salió' al campo. No hice lo mismo con otro conocido que encontre es el mismo caso. La tropa nuestra que estaba fuera. El tiempo seguia lluvioso y á ratos caian bue nos chaparrones. El uno para desocupar la plaza. Manuel y D. En la mañana del 21 los dos ejércitos estaban sobre las armas. Ha biendo desplegado en batalla el Batallon que llevaba la ca beza. formado en columna. y lo sien to ahora. Viéndose ese dia el primero encerrado en la plaza. el otro para recibirlas. Este habia quedado enfermo en Tucuman. los recibio' con los honores correspondien tes. llevando los batallones los gefes á su cabeza. lo trato' muy bien. de modo. batiendo marcha los tambores y sus banderas desplegadas. que pienso conocía á los Beriavides y sabia sus primeras patrio'ticas hazañas. hasta que una bala le atraveso' la cabeza dejándole sin \ida y tendida en tierra su gigantesca figura. á pesar de eso serian las nueve. era embarazosa. Juan Be. se coloco de propo'sito en medio de una calle donde el fuego era muy vivo.

La caballería echo pié á tierra para entregar sus espadas. . Los tambores hicieron lo Asmo con sus cajas. Acto terrible paralos militares que sufrían tan gran afrenta. en otros un furor concentrado y la vergüenza en todos. las nuestras qil« ocupaban al gunos puestos de La ciudad. como lo hizo el primero.81 — nuestros que estaban apostados para recibir el afniamern to que iba entregando hombre por hombre. Volvieron á sus cuarteles sin formacion en un tropel confuso que se asemejaba á una majada de carneros. Pero lo que mas heria la imaginacion de los espectadores. Hubiera sido muy prolijo si cada batallon enemigo hubiera ido entregando individualmente las armas. menos las banderas y estandartes que se tomaban á la mano. 11 . parecían una cosa muy diversa de lo que eran media hora antes. y aun presencié escenas que seria difuso referir. pe ro grandioso para la libertad y los que la sostenian. juntamente cotí sus cartucheras y correages. No es posible recordar esos dias de hotíOr para nuestras ar mas. El 20 de Febrero es un gran dia en los anales Argen tinos: el General Belgrano se inmortalizo junto con el. los pífanos con sus instrumentos y el abanderado entrego' finalmente la real insignia que simbo lizaba la conquista y un vasallage de 300 años. que supo adquirir los. El despecho y la rabia en algunos. Cuando las tropas Reales salían de la plaza para ir al campo ú entregar sus armas. eajas y juegos de armas. y para abreviar. Vi muchos de ellos que derramaban lágrimas que no bastaba toda su fuerza ó reprimir. abriesen filas y pusiesen las armasen tierra. Desarmados enteramente. sin envanecerse -de pertenecer á un pueblo. y los artilleros dejaron tambien sus cañones. era ver retrata das en sus semblantes las diferentes pasiones que los agi taban. y de gloria para la mas justa de las revoluciones. penetraban en ella simultáneaj mente. depositando encima los correages y cartucheras: lo mismo se hacia con todo lo demas. se mando qne despues de formar en batalla. carabinas y demas. Aun esta parte del drama me parecio' grandioso.

contrastaban tanto los sem blantes de unos y otros. El alferez D. de que V. se hubiese presentado en aquel momento.. que era un hom bre carnudo y petizo. Quien mas per. fuera de los heridos y de Tristan que permanecio' unos cuantos dias mas. Retrocedio pues para remediarlo cuan do notó que los soldados sin necesidad de advertencia lo hacian. por 1a otra entraban los vencedores. que si un estraño á todo lo que habia sucedido. oficial. nada de ridicula jactancia (1). El General Belgrano habia conocido á Tristan en Eu ropa y acaso habia cultivado con él relaciones amistosas. cuando advirtio su olvido. Por la tarde de ese mismo dia nuestros soldados fraterniza ban en las tabernas con los vencidos. pero dominándose al momento. — 82 — Mientras por un lado de la plaza salían los vencidos. . dia con esta intimidad era la causa real. y hubiera llegado á mucho mas su cordialidad si las circunstancias no hubiesen obligado á tomar algunas precauciones. Domingo Diaz jóven alegre y pifion. sus aptitudes eran tan diferentes. le dijo: No se incomode V. estos son percances de la guerra. Con lo que concluyó el negocio. el contagio hubiera sido general. añadiendo en voz mas baja pero perceptible. todo fué silencioso. Sin embargo. ordenado. y hé aquí lo que he presenciado. hubiera conocido de lo que se trataba. Guando un batallon echa ba armas A tierra por mandado de su comandante. Des de el dia siguiente empezaron á salir yantes de tres dias ya no habia uno en Salta. y se desviaba del lugar de la escena. pues para entregar El teniente coronel Realista se inmutó al oir este sarcasmo. Fuera de esto qui so el primero abundar en pruebas de confianza. pues es fuera de duda que los sentimientos patrioticos y las ideas de inde pendencia penetraban en los americanos del ejército espa ñol y que en unos cuantos dias mas. se contentó con decirle: Sr. ni nadie es ta libre. los suyos son buenos soldados que no necesitan órde nes de su gefe. Quizá por esto se apresuro' Tristan á sacar sus tropas cuanto antes para tomar el camino del Perú. se le habia olvidado mandar á sus soldados que se quitasen el correage. sublime: nada de insultos. A los dos ó tres dias se celebro en (\) Debo exceptuar un pequeño incidente que presencie y que no tuvo consecuencia desagradable. casi puedo asegurar que se tuteaban.

Nuestras pérdidas en la accion no fueron grandes. o acaso el dormitorio de Tristan. Co mo no se habia hecho anunciar nadie lo esperaba. Es regular que le hubiese hecho otras visitas. otros para no dejarlo solo: yo fui de los últimos. Despues supimos allí mismo que nuestro General se habia sentido algo indispuesto y habia querido tomar nn confortante. y en contro' la sala sola. Entonces pensé y pienso hasta ahora. y saliendo inmediatamente este á la sala llamo* á su mayordomo para encargarle hi ciese traer una taza de caldo y una botella de vino gene roso. mas con sorpresa nuestra y sin detener el pa so acelerado que siempre llevaba. así es. sin contar como tk doscientos á trescientos prisioneros que se hicieron en . En cuanto á los que habiamos hecho hasta allí parte de la comitiva. La pér dida del enemigo en personal fué mayor. Esto no impidio que asistiese el General Bclgrano y que lo acompañásemos muchos oficiales. al pasar por la casa de Tristanse entro' en ella sin decirnos una palabra. parte del clero estaba ausente y todas las cosas. nos aburrimos y nos retiramos. La co mitiva se dividio. de consiguiente ignoro cuanto duro' la visi ta. que sin dete uerse atreveso' la sala y entro en otra pieza que supongo era el escritorio. La funcion fué deslucida porque una grar. quedando solamente los avadantes. pues conocia muy bien la casa. que fué un pretesto para dar confianza á Tristan. aun lasdela Iglesia se habian resentido del trastorno univer sal. yéndose los mas á sus casas y siguiéndo lo. — 83 — la caledral una misa y Te-Deum en accion de gracias por nuestra victoria. y sin embargo fueron mayores que eh la accion de Tucu- mau. sino me engaño. de tropa acaso no llegaron á cien los muertos: pero los heridos debieron andar por cerca de trescientos: uno de ellos era el teniente Madrid hoy General. Oí mos hablar algunas palabras. Murio un capitan Pardo y un teniente Cabral. Lo que se aca bo la misa salio el General y lo seguiamos pensando dejar lo en su casa.

sino por borrar si era posible. "Aqui yacen los ven cedores y vencidos el 20 de Febrero de 1813". luego que supo el éxito de la batalla de Salta. inmediata á la fosa en que indistintamente se sepultaron los cadáveres de los hombres de tropa que perecieron en la accion. una de las mas brillantes glorias de la guerra de la Independencia. Por único monumento de esta célebre jornada existia hace pocos años en el campo de Castañares. La guarnicion de Jujuy que estaba sujeta a las mis mas condiciones de la capitulacion. que era luego restablecida cuando entraban nuestras fuerzas en la misma forma.la accion. ¡Ojalá que. que quiero dedicar á este punto algunas refle xiones especiales. lue»o veremos que no fué la única que cometieron. lVo lo hacian aquellos por profanacion. que inmortalice la memoria de aquel insigne triunfo y recuerde á la posteridad. M Des pues de hecha la capitulacion. d negarla del todo obligándolo á rendirse á discrecion? ¿2. debió' ceñirse á una obser vancia tan estrictamente rigurosa como lo hizo o' pudo por una interpretacion justa y legal. de la victoria de Salta todo el fruto que pudo dar. Para mejor ilustrar la materia es con veniente fijar las siguientes cuestiones. En el cur* so de la guerra ocuparon varias veces despues los españo les la ciudad de Salta. Este fué ya un principio de infraccion á la fé prometida. y siempre quitaban la cruz. municiones y da- gages. que fué el de la batalla una eran cruz de madera. 9 ¿Pudo el General Belgrano conceder menos ven tajas en la capitulacion que otorgo al enemigo. saco' 6 no.el gobierno algun dia mande levantar un monumento digno. Es escusado decir que de todo el material na da se salvo. oon esta sencilla pero elocuente inscripcion. suspender y aun anular su* efeM . cuando no fuese por una represalia legítima. J. lia divagado tanto la opinion sobre si el General Bel- grano. no dio cumplimiento a ella y se retiro al Perú con sus armas. la memoria de su derrota.

como Torrente lo confiesa. . tanto menos. lo que autorizaba al general Belgrano. mas el General que no sa bíalo que pasaba adentro de la plaza y que ademas tuvo el laudable objeto de detener la efusion de sangre. en cuanto á la marcha del ejército vencido. y no encuentra por mas (l) El armisticio fué celebrado el 16 de Mayo por 40 dias y »in prévio aviso de ninguna clase. La mala fé de Goyeneche y demas de su ejército estaba probada. se habia marchado con sus armas y bagages sin llacer caso de ella." ¿Era probable que ese ejército juramentado. la que no obstante hubiera lidode desear que fuese menos ventajosa al enemigo. p diré que el General Belgrano fué demasia do escrupuloso y que pudo y debio suspender los efectos de la capitulacion por un tiempo limitado. Una suspension momentá aca no es una infraccion. hizo bien en otorgar la capitulacion. se hubiese rendido á discrecion. pues la guar nicion de Jujuy incluida en la capitulacion. fué atacado nuestro ejército el 20 ó 21 de Junio antes que se hubiese reunido. pero es una prueba indudable de la perfidia de los Realistas. es muy pro bable que atendido el estado de disolucion en. no solo á suspenderla sino á romperla y hacer prisionero de guerra á todo el ejército. Todo debio aconsejar al General Belgrano que tomase un camino diferente. cuanto la capitula cion (sino me engaño) no fijaba dia preciso para la partida. — 85 — 8. y faltando cinco dias para su terminacion. " diré que en mi juicio. Si habia infraccion era de parte del enemigo. que de jábamos partir despues de haberlo hecho pasar por las Horcas Caudinas (permítase esta espresion) dejase de com batir y fuese amigo nuestro o' neutral? En cuanto á la 1. antes de termi naran solemne armisticio (1) y aun sin denunciar las hos- tilidadesícomo se infiere de la relacion del mismo Torrente. pues veinte meses antes en el Desaguadero ataco' al nuestro. que estaba elejército enemigo el 20 de Febrero despues de la accion. En la 2. y de consiguiente no era de esperar que con nosotros fue- Be mas fiel. Seguramente que esta es poca disculpa pa ra nuestros Generales que no debieron fiarse de un enemigo trai- Jor.

por la causa dela Indepen dencia fué unisono y universal. Despues que el pronunciamiento de las masas. mas entonces. que sino era mayor era igual á lo que propiamente se llamaba nuestro ejército. es la dificultad de guardar un tan crecido número de prisio neros. apelamos al testimo nio del mencionado Torrente. y ademas te niendo presentes otras consideraciones de que voy á ocu parme al tratar la tercera cuestion. La 3. en atencion al tamaño de la ventaja que repor tábamos privando al enemigo de esa fuerza. Era pues una dificultad de no pequeña importancia. Sin embargo debió' haberse vencido á toda costa. ténga se presente que en aquel tiempo ese elemento popular. en consecuencia. a parte ya está resuelta ert lo que acabamos de decir para probar la mala fé del enemigo. historiador español que es . que tan poderoso ha sido despues en manos de los caudillos. despues que la poblacion de nuestra campaña desplego' esa fuerza que es peculiar de nuestra situacion. * Para apreciar debidamente esta circunstancia. — 86* — que esprima'uno su inteligencia. En ese concepto debio calcular el General Belgrano que para guardar trescientos prisioneros haria indispensablemente* distraer una parte de su ejército. ni su decision era pro nunciada d al menos no habia habido motivo para conocer la. la razon porque no lo hi zo. era casi desconocido. no hubiera sido dificil encomendar la custodia de un número tan crecido de prisioneros á cierto número de escuadrones de Milicianos que retirándoles los caballos y otros medios de escape. que urgentemente nece sitaba para la campaña que iba á abrir. la que he propuesto. los Generales poco d nada contaban fuera de lo que era tropa de línea. nihabia milicias medio arreglada» ni tenian armas de ninguna clase. rt cuestion en su 1. y si esto no fuese bastante. lo que £ la verdad no deja de tener algun peso. y separándolos en frac ciones los hubiesen conservado en algunos puntos de la campaña. Lo único'que se me ocurre en favor de su resolucion.

marchando in mediatamente. avanzo' un tanto sin ganar cosa alguna para nuestro pais en particnlar. ni el General Belgrano pudo abrigarla: mas debió' tener otras miras. que la causa en general. ¿Pero que ne cesidad." Hasta la autoridad eclesiástica intervino en esta profanacion. "los empeños. lo hacia bajo las impresiones de su reciente humillacion. en una guerra que equiparaban á la primera de la conquista 'y que les importaba un mundo entero? A un niño no pudo ocurrir semejante idea. pues el Obispo de la Paz expidio' un edicto absolviendo del juramento á los vencidos de Salta y declarándolo nulo. hay de ocurrir á estos argumentos? ¿Quién pudo pensar que los obstinados españoles se^privasen del auxi lio de tres mil soldados aguerridos por un escrúpulo de conciencia o' por un sentimiento de honor. quien no tiene pavor>n decirque. lo que sin duda se hubiera conseguido con algun mas trato y faci litando las relaciones personales. pero de todo ello cuando mas se inferirá. con que nos habian pintado los gefes españo les habia desaparecido al ver el arreglo de nuestros batallo nes: es verdad tambien que la opinion de impíos y here jes en que nos tenian se habia disipado al ver nuestros es capularios y otros signos religiosos: es verdad en fin. de los juramentados ie Salta. ningun modo. Es verdad que 'el concepto de un vandala- ge horrendo. que las ideas de independencia algo habian penetrado du rante aquel momentáneo contacto en que estuvieron con los nuestros. No puedo prescindir de emitir una observacion que siempre torturo' mi espíritu. El ejército enemigo á quien podiamos decir que babia- mos hecho pasar bajo las Horcas Caudinas. — 87 — cribio' por orden de su spberano Fernando VII. y no podia sernos grato ni llevar disposicio nes amistosas. cuyos fundamentos pasaremos á examinar. No fueron pues mas amigos de los argentinos que lo habian sido antes. no eran obligatorios cw. por habet sido contraidos con subditos rebeldes. y que ahora mismo gravita so .

y*como el mismo Torrente dice en la página ya citada. fué porque partici pábamos de las mismas esperanzas que el General y porj que estas se fortificaban con la intimidad que parecía te ner con Tristan. de las disposiciones rao- rales de los juramentados de Salta y de la gratitud á que Be creia acreedor. Es visto pues. Sin duda era este muy poco fruto para una tan gran victoria efi que la mayor y mas selecta parte del ejército Real.. lo que daba lugar á infinitas conjeturas* Si aun todavia se hubiera marchado con rapidez. "Olros (de los juramentados de Salta) se dedica ron á pervertir el esplritu público. que lo que yo puedo hacerlo aquí. tenian la funesta habilidad de revestirlo de formas desagradables para per der el derecho al agradecimiento? No es cuestion esta de que me ocuparé. sise hubiesen hecho lds últimos esfuerzos para dar mas poder al ejército é impulsion á Sus operaciones: si hubiéramos po dido aprovechar del terror que nuestra victoria habia ins pirado á los restos del ejército enemigo que se hallaba en Oruro. porque requiere ser tratada en otra forma. Que cada uno la re suelva á su placer. Si por entonces no mereció' esta medida la desaprobacion que mereció' despues. í» de una fuerza repulsiva de nuestros guerreros y de nuestros gobiernos.. se hubiera remediado . proclamando el brillo y el entusiasmo de las tropas de Buenos Aires y pintando con los colores mas alhagüeños la causa que ellos defendian. No hay duda que algo se consi* guio'. no lograron de los mismos pueblos que habian libertado. habia sido anonadada. que el General Belgrano espera mucho mas de lo que debia. casi en estado de disolucion. que al paso que hacian el bien. la benevolencia y el reconocimiento que merecian? ¿Ha sido efecto de la ingratitud de estos. — 88 — 1ll*6 rrii alnla. ¿Porqué nuestro pais que tantos sacrificios hizo para llevar á otros del Continente la libertad. no ha obtenido el homenage de gratitud que le era debido? ¿Por que nuestros ejércitos que recorrieron la América del Sud prodigando su sangre.

nos clasifico' de impíos é incrédulos. D. Este obce cado americano. 13 . en donde la victoria de Salta habia sido un golpe de rayo para los gefes realistas. ha hecho mas mal á su pais. haciendo valer para sus fines las locuras de algunos oficiales jóVenes y las imprudencias de algunos viejos. y reor ganizarse para vencernos á su vez. Máxima Zamudio. quepa- so á ser Mayor de Dragones. se retiro á Oruro.y si respeto' ú los pri sioneros de nuestro ejercito fué porque temió' represalia. abandono' las provincias de Potosí y Chaquisaca. Juan Escobar. Pienso que esta mision solo tuvo por objeto. D. Ignoro con que motivo. D. para que cometiesen crueldades que hacen estremecer á la humanidad: él cubrio' de cadalsos el suelo de su patria é hizo correr en los su plicios arroyos de sangre. y dando libertad á todos los prisioneros que tenia en su poder. — 89 — aquella falta. atur dido completamente. El.Juan Francisco Zamudio. Alejandro Heredia en dase de parlamentario (el que fué General y Gobernador de Tucumah y que fué asesinado el afio de 1838) quien al canzo á Goyeneche en Oruro. que lo que Be cree generalmente. El General Goyeneche. desnaturalizando asi la guerra y haciéndola semi-religiosa: él autorizo' á los Imas. como que era americano. con cien ó pocos mas bombres de tropa.reforzarse con los juramentados. Ninguno de los Generales es pañoles se le ha excedido en crucldad. fué muy bien recibido y re greso con pliegos de contestacion á los que habia conduci do. contribuyo á cortar el vuelo de la revolucion y á debilitar ese patriotismo puro y entusiástico de los primeros tiempos: él. 6 los Landivares y otros sicarios. De esas resultas vol vieron á las filas del ejército D. lo que no produjo fruto alguno. Rufino Falcon y otros tres oficiales mas. despacho el General Belgra- no al capitan de mi Regimiento D. mas que otro alguno. Era ya tiempo de penetrar en las provincias del Alto Perú. mas no fué así y el ejército Real tuvo tiehl* po de volver en sí. tantear á Goyeneche.

empezaron estos á salir para Jujuy y de allí continuar por el camino de Potosí: ácierta distan cia tomo' mi Regimiento la Vanguardia. Despues de algun tiempo de mansion en Salta para organizar los cuerpos. mas fueron debidas á la impericia de sus adver sarios que á sus propios talentos. fué donde se puede decir que se combatio en ese dia desgraciado. . Todas sus campañas. —90- pero es seguro que si se hnbiera asegurado un poco mas. El General Belgrano que conocía cuan importante era observar en aquellos pueblos. en donde habrá gozado de su cuantiosa fortuna. en donde por nuestra parte mandaba el General Viamont. ¿Y qué diré de su mérito militar? Que era muy limi tado. ni batalla ni cosa que merezca este nombre. y por la enemiga el General D. pero despedazado de los remor dimientos que han debido causarle los males que hizo á su patria y los bienes que pudo y dejo' de hacerle. estrecho' sus o'rdenes é impuso pena de la vida (l) Esta accion de Amiraya. una severa disciplina. y en esa accion funesta á que damos generalmente el nombre de accion del Desaguadero. y todo el mundo sabe que no hubo accion. nos hubiera tratado del mismo modo que ú los desgracia dos Peruanos. . . La batalla de Amiraya contra los Cochabambinos fué una |farsa. que se llamó tambien de Sipe- sipe. -. La accion de Huaqui es la que figura en primera línea entre sus hazañas. . que tiene pocos ejemplos. En Yuraicoragua. todos sus sucesos todas sus victorias. . perdio' entera mente el ánimo y la cabeza. Su^segunda campaña á Cochabamba es un monumento de barbarie. como lo fué tambien despues la de Pocona y la toma de la capital de aquella provincia (1). siguiendo luego los de infantería. Juan Ramirez. Aun despues de su retirada á Oruro no pudo recuperarse de su abatimiento y se retiro' del ejército para pasar á España. Cuando la fortuna le volvió' la espalda. Es necesario no confundirla» >^ . ni combate. es distinta de la que en el mismo lugar dio despues el General Rondeau contra Pezuelu en 1815. -. .

Ya se habian hecho muchos pri sioneros mutuamente. que lo creian desertor. Casi simultáneamente . pero personas de otra categoria le causaron dis gustos y le obligaron á tomar providencias severas. Allí no teniendo el Sr. Dorrego otra cosa en que entrete íerse.Dorrego) impedir un desastre. ya no pudieron los padrinos (el otro era un ca tan Bustos del mismo cuerpo y de toda la confianza del f. La conducta de la tropa correspon dió' á sus deseos. — 91 — por el crimen de robo.. por algunos dlas en Humahuaca que dista treinta leguas. porque no puedo suponer que en- «ontrase placer en el exterminio de dos jovenes aprecia re» que acababan de combatir bizarramente en Salta: he nta esta suposicion es tambien de creer que colocados en Wccna. es encontrado en la calle y llevado en arresto al cuartel del 6: lo reclama Dorrego. Un soldado de este cuerpo se habia enrolado en el de Ca zadores sin saberlo sus gefes. Es de creer que el Sr. penso' interponerse oportunamente para precaver una desgracía. desplego todos los recursos de su génio para hacer !irla á algunos oficiales y darles chascos los mas pesados. Í'no de ellos fué promover él mismo. intervino y «eso'. donde estaba tambien el N. ° 6. el conflicto. pues fue la mas moral y arreglada que po dia darse. Hablo del comandante Dorrego quien había marchado con su Batallon áJujuy. mediante sus disposiciones. lo resiste Forest : aquel manda una !a de Cazadores que se apodere y traiga prisioneros eoantos soldados encuentre por la calle de los del N. Aguirre y Videla (segun me parece) y litarlos á que se batiesen en duelo para conocer (decia) si *ran valientes. una riña entre dos jó/- enes subalternos. ° 6 J Forest manda otra partida que haga lo mismo con los que encuentre de Cazadores. Se movio de Jujuy el Batallon de Cazadores é hizo al- . aunque fuese (era la espresion de la orden) de un huevo. Dorrego que era padri no de uno de ellos. cuando llegando este escándalo «noticia de la primera autoridad del ejército.

¿Y se creerá qne una providencia tan justa. no se hubiera perdido la accion? Efectivamente. y el 7 ú las tres de la tarde estávamos frente al Swavou. Mas no anticipemos los sucesos. y otros de menos importancia no podian ocultarse y llegaron á noticia del General Belgrano. y cuando sobrevinieron las desgracias de Vilcapugio y Ayouma. vino á ser fatal en la opinion del mismo General Belgrano. mandándolé regresar á Jujuy. en la batalla que aeabo de. á nueve leguas de Potosí. mi Regimiento llevaba la Vanguar dia en este movimiento suceesivo de los cuerpos. Asi se verifico' efectivamente. que si está elSr. la causa mandada formar despues de ocho meses no estaba muy adelantada. dijo: que si Dorrego hubiera estado eo su cuer po. Un suceso como este. Dorrego. y ordenando la formacion de una causa. pero de allí regreso' al lugar de su destino. Ya era entonces coronel graduado. hacienda é ingenio del Conde de Casa Real. de que su frieron y se inutilizaron por mucho tiempo. vienen acompañadas de otras calidades que empañan el brillo de las primeras. Dorrego no hubiéramos sido batidos. tan necesa ria. él fue otra vez llamado al ejército y colmado de distinciones. que esclareciese su conducta. solo falto uno de valor y capacidad en nuestra ála derecha» pienso pues con el General Belgrano. separando del mando al Sr. la triste condi- cion humana que cuando está adornada de algunas prendas estimables. el Mayor General Diaz-Velez: todo lo activo' para que al dia siguiente madru gando mucho tuviésemos tiempo de hacer nuestra entrada en aquella célebre ciudad. Estas ordenes lo alcanzaron ya muy internado en el Perú. Como indiqué antes. sin dejar por eso de deplorar desde ahora. tan útil en un sentido. El 6 de Mayo nos alcanzo' en la Lava. quien desde su Cuartel General espidio' ordenes. quien despues de la accion de Vilcapugio. que .citar en que concurrio' la fatalidad de morir o' ser heridos los gefes de mas mérito. — 92 — los dos combatientes se dieron graves heridas. y la consiguiente retirada.

es. Pero dejando estas reflexiones para otra ocasion. y un inmenso pueblo las cubría victoreando á los vencedores. Era en realidad suma la de nuestros oficiales. en que cada soldado parecía un general segun el costo de su uniforme. quieues aunque se habian esforzado en vestirse lo mejor que podian.Las calles estaban adornadas con arcos. muy malas y sin siquiera herrarse. no envi diábamos las galas. Pero todo era tan antiguo. en todos los ejércitos del mundo menos en los dela República Argen tina. que era todo galoneado incluso el sombrero elástico. los caballeros cabalga ban con tan poca gracia. como de treinta borabr. y la riqueza y bordados del ajuar de sus caballos. ó por lo menos se creia que no merecia la pena de que se hi ciesen los mayores gastos que requiere esta arma. apenas se diferenciaban de los soldados. Su grandeza y riqueza provenia del laborío de las minas que estan á su inmediacion en el célebre cerro que lo domina: . en el emporio de la riqueza Pe^ ruana. . que presentaba la ciudad al Gefe de nuestra Van guardia. — 93 — solo dista una legua.v . . . volveré á nuestra entrada en Potosí. Agréguese que no ha bíamos tenido tiempo ni aun de hacer que lavase y se asea se la tropa de modo que en el mismo traje de camino se hizo la entrada triunfal. Potosí es el pueblo que menos simpatías tuvo por la revolucion. el progreso de esos trabajos se fundaba en la Mita (1) y (1) Tiránica ordenanza de los los españoles. ni aun en el combate. en virtud de Is cual eran obligados los ludios de cien y doscientas leguas. que tampoco iban muy currutacos. que á pesar del chocante contraste que formaban con la pobreza de nuestros trages. No se creía que la buena cabalgadura fuese de gran importan cia pari* el soldado de caballería. Para mayor abundamiento toda la tropa cabalgaba en muías muy flacas.de dis-> .. Alli empezaron á encontrarnos Uí« y autoridades y macho vecindario que cabalgaba en vistoso* caballos. Recuerdo de una escolta de honor. pero cuyos aderezos eran rigorosamente á la espa ñola.

á venir"á Potosí á trabajar tres años en las minas. que un sistema mas liberal dcbia necesariamente destruir: eran pues sus intereses en cierto modo qne hacian inclinar la opinion.94 - ot»Oi5 abusos intolerables. desde el fondo de las escavaciones donde se siente un gran calor. tanto por lo mortífero del trabajo en si mismo. costumbres y aun preocupaciones de "los pueblos. estaba concebido en estas formales palabras: "Se respetaran los usos. habia corrido con profusion. Las o'rdenes del General en Gefe.. (áque debe agregarse el inmenso número de empleados de la casa de moneda. cuanto por el mal que les hacia la súbita variacion de temperatura. que recuerdo de un bando militar que se publico en el ejército. el que se burlare de ellos. pala- "bra* y aun con gestos será pasado por las armas" El Ge tancia. . . del que uno de sus artículos. al aire libre donde el frio es tan intenso que el agua esta en estado de congelacion. Temia pues la poblacion de Potosí que recordásemos ese agravio y quiso hacerlo olvi dar á fuerza de obsequios. eran tan terminantes. . donde morían muchísimos. Este origen era el miedo. en los restos del ejército derrotado en el Desa guadero: la sangre de cien soldados mezclada con la de mas de doscientos cholos que inmolaron aquellos en su defensa. y Banco de rescate) en favor de la causa Real. ademas que nuestro carácter nacional es demasiado generoso: nadie se acordó de lo ocur rido. No eran estos precisos. Sin embargo las demostraciones de alegría por nues tra llegada rio fueron menos ruidosas y espresivas. porque en esa época la discipli na del ejército era admirable. o mejor dicho estaba en los reproches de su conciencia: no se habian cumplido aun dos años que ese mismo pueblo que tanto aplaudia nuestra entrada. o lo que es lo mismo en la conservacion de la antigua opresion. se habia cebado con el furor de hvdemencia. con acciones. y no llego á mi noticia un solo acto que pudiese jus tificar los temores que se habian tenido. bien que tenian otro oríjen fuera del patriotismo que podia in fluir en algunos.

Forzoso es decir que la aristo cracia del Perú nos era desafecta. Recuerdo que las de Usm fueron las principales. y lo celebramos mi litarmente. de la misma indiferencia. Salinas. porque no era de lo prin cipal. El General Díaz Velez fué alojado en una mnguífica casa (la de Linares) que se le habia preparado. marquesas y señoras de categoría ha- bian emigrado. Creo hasta ahora que esta ba sido una de las causas que ha hecho del Perú el último baluarte de la dominacion española y el taller de esos. pienso que participaba. y en pro porcionólos gefesjr]oficiales que habiamos llegado. ni se tras pasasen los los límites del pudor. pero el bando y sus efectos le habian precedido. Era la mejor prueba de que el movimiento que agitaba las provincias Bajas no habia penetrado bastante en aquellas. para conservarla y estenderla. segun la costumbre del pais. las señoras dijeron brin dis. que ejercía las funciones de Gobernador Provisorio. y es necesario decir que la concurrencia no fue lucida. El respe table Dr. é hicieron frecuentes y abundantes libaciones. o habian ganado sus haciendas o' estaban enfermas. Se le dio un buen baile en su misma casa. ese dia que para nosotros encierra tantos re cuerdos. cuanto por su sincero patriotismo. Vol vamos al baile. á pesar de su patriotismo. tanto por sa buen trato.y de sus luces. y en atencion á lo estraordinario del motivo que ocasionaba el baile. . * En Potosí nos tomo' el 25 de Mayo. pero en punto á señoras era muy sensible la escasez. En cuanto á hombres no se echaba menos. sin que por ello tuviese de que ofenderse la moral. por cuan to lo suplía la la oficialidad. de modo que en el baile hubo pocas señoras. Las condesas.ejércitos que volaron á todas partes. desde que Casteli con poquísimo discernimiento la ofendio'. era casi indiferente á los Peruanos. — as — neral Belgrano aun no hnbia llegado. de que resultaron escenas de una belleza co'mica inimitable. provocando los furo res dela democracia.

y casi siempre se entregaban á los indios para *que las llevasen á algun cienego que es por lo comun don de en esos lugares ingratos se encuentra algun pasto. Mi Regimiento llevaría de cuatrocientos á quinientos hombres. Habiendo andado la mitad del camino que hay hasta . por sus cabalgaduras: Hada de esa economía. y llegar á la madrugada al punto ocupado por el enemigo. sin mira ninguna. Luego que se concluia la jornada se largaban. que era el *del cuerpo. Nuestra ignorancia era suma. All i tuvo parte el gefe de la Vanguardia. por algunos indios que se habian mandado como espias de que una fuerza enemiga se hallaba en Corido-con- do. Estas muías se mantenian apasto del campo. Sin plan. — 96 — Habierido llegado en los primeros dias de Jimio álgatt otro cuerpo que hiciera la guarnicion. cuatro leguas de Vilcapugio hácia elDespoblado. por una gran proximidad del enemigo. salieron los Drago* nes á formar la Vanguardia que habia de observar al ene migo que ocupaba^sicmpre Fas posiciones de Oruro. distante cuatro leguas. de ese mecanismo mediante el cual un solo caballo dura y sirve al soldado para muchas campañas. éstas la pasaban enfrenadas. Solo la ineptitud de los enemigos y el estado de desmoralizacion en que se hallaban pudo hacernos sobrevivir á tan crasos errores. ni se les pu» siese en el pesebre. atravesarla silenciosa* mente. distante 24 leguas de Potosí. sin que jamás se les diese grano. cabalgados en lasma-" las muías que habiamos llevado y algunas otras chucaras que debian amansarse. Nada habia de ese cuidado minucioso que tienen los cuerpos de caballería. armados de tercerola y pocos sables. y los peligros que corríamos por efecto de esa misma igno rancia eran inminentes. que dista otras cuatro. sih objeto. Cuando la necesidad requería que pasásemos la noche con muías ensilladas. Nues<- tro gefe resolvió' atacarlay marchamos por la tarde de To lapalca con concepto á llegar ya de noche á la pampa de Vilcapugio. seguimos adelantando camino hasta Tolapalca.

13 . En dicho punto de Pequereque se separan caminos. al pueblo de Ancacato. porque Pequereque está poco mas de una fena da Ancacato al norte en el camino de Oruro. que se habia hecho adelantará reconocer. Al dia siguiente se supo. entre este y Peque- ^ue. y sin mas precaucion que una guardia avanzada tolocada en lajaldea de Pequereque. En tonces retrocedimos á nuestra posicion de Tolapalca. que el principal de la posta: el segundo se separa á la izquier- ytoma el Despoblado. mas en este so esti equivocado.que no habia habido tales enemigos en Vilcapugio. gran poblacion de indios. A los dos 6 tres dias continuamos nuestro movimiento. — 97 — Vilcapugio. (1) un poco mas allá de Angostara (2). dos leguas. Como en Ancacato careciamos de todo y tuvimos no li] Pienso que es el mismo luga rejo que marca el plano de la talla de Vilcapugio que trae Torrente en su obra. [2] La Angostura es una estrechura que hace la quebrada m Ancacato á menos de una legua del pueblo. acuartelada la tropa en el pueblo. ro abandonada y quemada en su mayor parte. mientras el ganólo pone al sud. tocando en el pueblo de Challa ste que está seis leguas de Ancacato y cuatro de Condo lido al Norte. y que los partes eran forjados por el miedo de l» partida descubridora. uno que vá á Oruro por Venta y media. ácuates mas alarmantes. sentido por el enemigo se retiro' á las inmediaciones de Oruro. es decir. segun ellos el enemigo estaba en fuerza ocupan do áVilcapUgio. nuestras nías paciendo á distancia en los lugares que parecian apa- lentcs. en que perecieron mas de cien granaderos '« la flor de su ejército. de una com pañía algo mejor montada. y pasamos nosotros y nuestras mulas una noche toledana. lo que hizo suponer á nuestro gefe que ha bíamos sido sentidos y que se adelantaba á recibirnos. es decir al lado de Potosí. Pasando por Vilcapugio llegamos áseis leguas mas «delante. se empezaron á recibir partes sobre partes. Alfi permanecimos bastantes dias entregados á la ma- r confianza. Dicho lugar es célebre por una victoria de los indios en ¡tropo de Goyeneche.

'f.iisi ii. cuando los cen tinelas avanzados anunciaron la presencia del enemigo por el mismo cajninode Oruro. un hombre en alcance del Porta-guion Villa- fuerte para que sin perder un instante retrocediese con no menos violencia.cuantos antes. hacíamos los últimos aprestos par» seguir nuestro proyectado viage a Challapata. entonces fué preciso hacercorrer á toda brida. trasladarse á visitar el segundo de dichos pueblos llevando en su compañia á los ayudantes y uno ó dos de los Porta guiones que habitualmente los acompañaban. ÁÍ mismo tiempo despacho' al otro ayudante. He 4icho de paso por que la mulada pacía en una quebrada que confluia con la principal. Apenas habrían pasado cinco minutos. quiso cf comal1 . porque efectivamente acostnmbraban mentir mucho y engañarnos todos los dias.c< pueblo de Ancacato donde estaba el regimiento. á quien hicimos todos nuestros encargos. . cuando tra jeron un indio que dijo que el enemigo venia por el cami no de Oruro..hacien- do de paso que se llevase la mulada al pueblo para 'que la orden tuviese efecto .i . — 98 — tina que en Challapata habia casas de abasto. y deseando tambien loa gefes del cuerpo dar por allí un paseo. de modo que la mulada 1si .D.' r ^i'. ii " . Juan Garron para que volase á Ancacato y diese la orden de que tomase muias y ensillase' el regimiento. Habiendo dado estas disposiciones.f i. Se desprecio completamente la noticia del indio.hs camino..ii lio s . 1 1' -i nií/3" i quedaba entre la avanzada en donde nos hallábamos! y. sopena de quedar cortado sino lo hacia.i1. compañero mio. que era nuestro r F. Sin embargo el comandante Zelaya aunque no creyd la noticia tuvo por conveniente suspender el viage á Challapata y dispuso que solamente lo hiciese el Porta-guion Villafuerte cpq dos soldados. Yn se deja entender que yo era de la comitiva y que hube de oaér en la casual celada. que sin saberlo nos preparaban los enc- miffos. Habiamos llegado á la avanzada y conversando con el oficial que la mandaba. resol vieron (si mal no me acuerdo^ en la mañana del 17 de Junio.

y que interpuesto el enemigo estábanlos irremedia blemente en su poder. y el comandante trato de reunirse al regimiento. pues debe tenerse presente que aquellos caminos de sierra son generalmente senderos que no permiten des riarse. pero sin mayor apuro por cuanto contaba. lo que bien habia hecho perder mas de media hora de tiempo' El enojo del comandante con Garron fué justísimo y tanto mas fundado cuanto tuvo la impavidez de presentarsele en su cabalgadura de reserva c. dftnte Zelaya rer personalmente al enemigo y nos dirigíj Irnos óuna loma inmediata en donde estaban los centinelas que se disponian ya á retirarse.on una enorme balija en la grupa y . y que la tropa estaría ya lista y forhiada. con que Garron habria hecho llevar la mulada y el regi miento estaría montando. hubiéramos sido cortados y sin duda hechos prisio neros. Volvimos al pueblo y nos maravillabamos' de no ver el movimiento consiguiente á la operacion de tomar muías quinientos hombresdo que hizo creer al comandante que ya estaría concluida. La providencia nos salvo'.}' efectivamente nos encon tramos con las guerrillas enemigas que empezaban á trepar la loma por el otro lado. Ya entonces no se pudo dudar deque éramos atacados. de uno o' dos capitanes que tambien iban y de toda la plana mayor: es probable que todo hubiera sido confusion y acaso un completo desastre. Suspenderé un momento mi narracion para decir que e1 primer aviso del indio fué providencial. pues si la no ticia tarda un cuarto de hora nos hubiéramos puesto en ca mino. Nadadeí esto habia. Considérese ahora lo que hubiese sucedido en el regimiento viéndose repentinamente priva do de los gefes. porque nos habiamos detenido bastante! tiempo.y su asombro fué igual á sit irritacion cuando su po que el ayudante Garron por no perder camino en su retirada entrando en la quebrada de travesía donde pasta ban las muías) se fué hasta el pueblo de donde mando re cien á un abanderado á que hiciese venir la mulada.

El primer escuadron tuvo o'rden de marchar á servir de reserva y proteccion á las guerrillas y lo hizo en sus descarnadas muías. se hizo montar regularmente la duodécima compañía á cargo de su capitan D. Para reforzar la y para guerrillar al enemigo.il La única fuerza nuestra que el enemigo tenia al frente. -MH. Se trabo' luego una guerrilla que se tiroteo casi todo el dia. — 100 — demas utensilios de su servicio. á eso de las dos de la tarde tuvimos o'rdeu de movermos todos á pié. lo que probaba que primero por no decir exclusivamente se habia ocupado de su seguri dad personal y de su equipaje de campaña. Ellas eran tales que mas valía andar á pie.muías. y desde allí mandaban sus o'rdenes á los oficia les que habiamos quedado con las compañías. w y á falta de oficial mas graduado en el. Sea por esta razon. una .y lo hi cimos formando los tres escuadrones que quedaban. un miedo superior á todas las otras emociones. Este oficial sufrió' pacientemente los justos reproches del comandante y la unánime reprobacion de todos sus compañeros. El comandante y el mayor se habian adelanta do tambien. y que se contentaba en sus malas muías con observar- h> era la guardia avanzadaque habia estado en Pequereque y que se habia retirado hasta la Angostura. Juan Francisco Zamudio. ó mas propiamente hablando. Como hu biese escasez de estos se me habia encargado provisoria mente la 3. y se le hizo marchar al enemigo. se tomaron los caballos de los oficiales. tercer escuadron. mando' formar ápié con ánimo de batirse y resistir al enemigo en aquella forma: felizmente el enemigo apenas se avanzo un poco de Pequereque y dio' tiempo á que viniese la mulada y se die sen otras disposiciones. sin que ni unos ni otros perdiesen ni gana sen terreno. pero tenia una alma que lo hacia sobreponerse á esas'desgracias. sn >t -ir» El comandante cuyo valor era probado. se separaron las mejores . recayo en mí el mando de todo él. sea porque el gefe quizo hacer creer al enemigo que teniamos infanteria.

sobre si Imarcharíamos á Challapata que era la direccion que habia tomado el enemigo. Se mando que la tropa des cansase y nosotros hicimos lo mismo. lo que no concluí hasta bien entrada la noche. de modo que no estando aquel me toco llevar la cabeza de la columna. correjir este er ror. ° escuadron. Al fin se aburrid' y me llamo para decirme: "arregle V.para empeñar un nuevo y decisivo com- . habia resultado un enredo mediante el cual las compañías. despues del l. era necesario pasarlo á cada rato.3 seguía el 6. A la media noche nos llamo el comandante á todos los que mandábamos compañía paraoir nuestra opinion.quien hablo' á la tropa. Como el camino va por la quebrada y por la quebrada un rio. el co mandante hizo maniobrar el regimiento tan breve for mando columna. como el comandante vio que lo pasábamos metiéndonos en el agua dijo:—"No quiero que digan que yo no me mojo" y seapeo' del caballo en medio rio. El fuego era bastante vivo. '> — 101 — tola columna. tan breve desplegando: tan breve mar chando de frente. el regimiento y avíseme luego que lo haya hecho" retirándo se en seguida. las mitades y las cuartas habian perdido su co locacion regular. En las desconcertadas maniobras que habia hecho esa tarde el comandante. tan pronto haciendo alto para volver luego á nuestro primer movimiento.que á la verdad pare cía bien dispuesta. invirtiendo frecuentemente el o'r- den natural. Para conseguirlo tuve que llamar compa ñía por compañía y darle su colocacion. Segun el orden de la formacion de la ca ballería de entonces y segun la táctica española. Queriendo. no lo pudo conseguir y resulto' una confusion mayor. Cuando ya nos pudo percibir el enemigo porque el terreno lo permitia. y se nos mando acele rar el paso: á medio camino encontramos al mayor y luego al comandaute. en la calle principal del pue- blito donde habiamos formado en batalla. El enemigo se intimido' y emprendio' la retirada aban donándonos la aldea de Pequereque que ocupamos al ser de noche.

Vino lama-' ñana y el comandante ya mas fresco. resolvio nuestra retf- 1 rada a Ancacato. sin que en ningún caso sea permitido retirarse. Todo anunciaba un ataque premeditado y por tanto decidido del enemigo. estado y. en consecuencia* vinieron las mulas que t habian quedado ensilladas y que no habían comido ni el dia ni la noche antes. ni de disponernos para la retirada. no se quiso mandar pastar las mulas i vanguardia de nuestra posicion. sin mas diferencia que. Nuestra avanzada que era mandada por el capitan entonces y despues General D. Nuestra pérdida consistio' en tres muertos de tropa.* *Es es ta la úniea vez que la be recibido en mi largaoarrera militar. Todo volvió' en Ancacato al orden acostumbrado. y regresamos ya en pies ajenos. Era tambien mas que probable que hubiese sido reforzado es tando su ejército tan cerca. — 102 — '-1 bate. para que eri un ataque de improviso no cayesen en poder del enemigo. cuando á eso de las tíes de la tarde se pre senta de nuevo el enemigo. o si tíos retirariamos á nuestra antigua posicion? tos pareceres fueron Varios.mientras el nuestro estaba cerca de cuarenta leguas. Solo habian pa sado dos dias. Son tambien las únicas reces que te haya dado en nuestro p»«. que habia te-? nido mas que sobrado tiempo y ocasion de tomar conoci mientos de nuestra fuerza. f H única vez que la be dado ha sido en la batalla de Caaguazújil Ba tallon Guardia Republicana que defendia el estrecho del Estero. muías. cues significa nada menos que la obligacion de sacrificarse has ta perecer. 'Nuestra situacion era critica. y á nadase arribo. circunstancias. porgue á continuar su movimiento el enemigo. en un oficial y ocho o' diez soldados heridos: la del enemigo mas o' menos lo mismo. . no teniamoa tiem po ni de tomar. á colocarme á la entra da del pueblo con la orden de sostener mi puesto á toda costa (1) y de impedir á todo trance la entrada del tmemi- ñ] Bien sabido es entre militares lo que importa esta orden. En tal conflicto se me ordeno' que saliese con dos com pañias del 3? escuadron que estaban francas y cuya fuerza no llegaba á cien hombres. y se apodera de la misma aldea de Pequereque. Alejandro Here- dia se retiro' á la Angostura.

al menos para entretenerlo á su tiempo. Era una de las noches mas frias que he esperimen- tado. Veamos ahora lo que habia sucedido en el regi miento cuyas operaciones ignoraba. — 103 — fo. donde estaba cam pado. dispusieron que el regimiento con las monturas y grupas á cuestas empren diese á pié su retirada: despues de haber andado un tre cho encontraron la mulada. mientras ellos con la restante tropa se ponian en salvo. la estacion. y la tropa se puso á tomar mu- las como se podia: ejecutada esta operacion continuo' la re tirada por seis leguas hasta Vilcapugio. porque siendo el pue blo grande no veía lo que sucedia dentro de él. lo que probaba que el enemigo estaba quieto: de este modo continuamos hasta que se iba á entrar el sol. donde se hizo alto ya tarde para pasar la noche. nos dijo: que los centinelas solo estaban media hora en el puesto y que ya habian enfermado y aun caido en tierra de frio unos cuantos. Cuando fuimos á ver al comandantey darle parte de lo ocurrido. Yo ) los demas habiamos bocho la mayor parte del camino á . Estaba tambien muy entrada cuando yo con mis dos «ompañias me vi montado en Ancacáto y me incorporé á la avanzada del capitan Heredia: sin demorarnos seguimos las huellas del regimiento y á eso de la una de la mañana lo alcanzamos en el mismo Vilcapugio. A cuya hora recibi la orden de replegarme y tomar muías. tenia en la casa de la posta un buen ftiego y metíamos los pies hasta quemarnos las botas. todo concurría á hacerla inso portable: recuerdo que cuando llegábamos el oficial que es taba de guardia avanzada á corta distancia de Vilcapugio. El peligro era inminente y el conflicto de los gefes era grande. El lugar. para incorporarme á la avanzada de caba llería. despues que hubieron mandado la fuerza á mis o'r- deues. sino para impedir la entrada del pueblo al enemi go. Llegado á mi destino coloqué mi tropa convemente mente y esperé el resultado de los movimientos enemigos: con asombro vi que nuestra avanzada de eaballería que es taba á la vista permanecía.

. El comandante Zelaya. ni un acto que manifestase corbardia. donde nos fijamos. Ademas brillaba en la tropa un entusiasmo puro y verdadero.Diego Balcarce. Es seguro que si este Bentos Manoel de los españo les realistas. . donde estaba ya el Cuartel General. . porque ellas mas que otra cualquiera es- plicacion. que si él nos carga en las dos ocasiones que nos tuvo al frente. sin utilidad alguna. por la causa. debimos '. seguimos á Leñas á quince leguas de Potosí. ya no se penso sino en seguir la retirada. cuanto nos habiamos alejado mucho de nuestra base. como se hizo despues.tI — 104 — 1 . teniendo infante ria. y con la ventaja de la proximidad de eu ejército.-i Ht 'i Luego que fué de dia.. En todas estas marchas y contra-marchas no hubo desercion.manifiestan nuestro estado de atraso. hubiera sido tan esperimentado en las sor presas. sin lo que nos hubiera sido imposible soportar el frío. y tomo el mando el comandante D. que llego en esos dias. •. 1 Si nuestros movimientos en este episodio de la campa ña eran falsos.. . cuya deriota era tanto mas jjrave. en tantas que hicieron céle bre su nombre. al paso que las disposiciones morales de nues tros soldados eran las mejores. nuestra salvacion. era el famoso General Olañeta. El que mandaba la fuerza enemiga. tan bellas apti- tudes? t .. De proposito me he detenido en detallar estas peque ñas operaciones. i. á la timidez desus ataques. que continuamos hasta Lagunilla. sin objeto determinado. ¡Oh! ¿Por qué se perdieron para la patria. paso' á Potosí. . comandante entonces. nos hubiera hecho pedazos. ni robo. que estaba en su aprendi zaje. Despues de un alto de dos dias. sino es que tuviese por ob jeto alejarnos^ Es fuera de duda.. y el ningun conocimiento en la arma de caballeria. al terror quizá que conservaban de la victoria de Salta.' -'. la ignoran cia de los gefes. los del enemigo no eran menos.!l . So lo á su inesperiencia. bubiéramos sido batidos y concluidos. nideso'rden. pié. Este tampoco creyo' á propo'sito aquel punto y se .

U . Era á la verdad sorprendente Ver la inquietud pintada en el semblante de los indigenas. con cuyo motivo diré lo que presencíamosi Cuando comenzo éste á verificarse. Por el mes de Agosto (segun recuerdo). cuando luimos al Te niente-Cura. con el fin. cuyo fuego suponian próximo á estinguirses últimamente sonaron lasí campanas en son de plegaria. grandes montones dentro de sus casas y les daban fuego para qué se levantase una gran humareda. para que no los privase de la benéfica influencia del gran luminar: esto último parecia menos gentílico. en que hay una buena iglesia. — 105 - traslado á Llocaya nueve leguas de Potosí. En vano fué que quisiésemos tranquilizarlos. lo que me (1 ) Llocaya es un pueblecito á nueve leguas de Potosí. mas en proporcion que fué perj diendo su luz el sol. dejando una- avanzada en Leñas. persua* diéndoles que no peligraba el Sol. Salteño. pero las primeras demostraciones se re* sentian de las preocupaciones del paganismo. que al principio no llamo' estraordinariamente nuestra atencion) mas como fuese en aumento fuimos á indagar la causa del íllmroto. Has ta entonces. Así permanecimos hasta que fué hora de moverse el ejército. al parecer de inv- plorar la misericordía divina. que era un clérigo Arias. empezamos á oir un murmullo. despues de Potosí. con lo qne sin duda se proponian dar calor al astro. estando en el dicho pueblo de Llocaya. lamentando la muerte del Sol: al mismo tiempo hacian de hojas secas y ramas. gozaba el pueblo (1) de su habitual quietud.para que gritasen. sobrevino un eclipse visible de sol. no se habia movido á dar un paso. castigaban á los perros y estropeaban á los niños. Era el pueblo que tenia mas habitantes. . á rogarle que nos acompañase á disuadir á aquellos infelices. vice-parroquia del rico curato de Tin- fcnipaya. y que luego volveria á recuperar su luz: el alboroto seguia y amenazaba aturdir- nos con una prolongada algarabia. y observar el em peño con que corrian á las gallinas.

el cual por otra parte. Sin embargo el Sr. patriota antiguo y vecino respetable de . recorrimos una parte del pueblito. Potosí. Luego se supo que debia esta tropa acompañar al ya coronel graduado D. produjo muy poco. M fué nombrado Gobernador el coronel D. pero habiéndose prestado á nuestra insinuacion. Palomeque no fué fe liz. Apo- linario Figueroa. por que ni esta tropa.á loque sé pres ta el pais. desde donde se contrajo á reorganizar la administracion de las cuatro provincias que se habian li bertado. habia establecido su Cuartel General en Potosí. M compañia D. o' si en otro eclipse habrán hecho lo mismo. y algo se consiguio': mas ignoro si los indios quedaron convencidos de que era un efecto na tural. Todos sentimos entonces la providencia adoptada que facultaba á un oficial á elegir la tropa que se habia de separar. porque es de las provincias del Alto Perú la que tiene mas caballos. cuyo destino ignorábamos. Cornelio Zela- ya. pero no lo creo propio de esta Memoria. Cochabamba y Santa-Cruz. Macho podria decir sobre otras preocupaciones y prácticas de los indigenas. Palomeque con la orden de sa car á su eleccion cinco oficiales y cien individuos de tropa. El General Belgrano. con solando á los pobres indios y desengañándolos. ni la de nueva creacion. — 106 — hizo sospechar que tuviese algun interés en conservar aquella preocupacion. Terminaré la relacion de lo que sucedió' en la van guardia. pudo reunirse antes de Vilcapugio. no menos que del interesado manejo de los Cu ras. Chuquisaca. para ocuparme de lo que acontecia en el ejército. como luego veremos. que marchaba á Cochabamba á levantar nn regimien to o mejor diremos Division de Caballeria. con dicir que inopinadamente se presento' el capitan de la 9. Su voz era mas eficaz que la nuestra. nos acompaño y despues de haber hecho ce sar las campanas. Para la 1. José M. pues mas se condujo^por relaciones personales que por el verdadero mérito de los elegidos: esto hizo menos sensi ble el golpe.porque esto importa nada menos que des florar un cuerpo.

fué otro ramo que llamo' la atencion del General Belgrano. Preciso es decirlo francamente. se salvaban todas las formas esenciales deljuicio y que da bala garantia de una completa publicidad. donde los hahia conservado el General desde Salta con este fin. la causa de la revolucion. Francisco Antonio Ocampo. ana saluda ble severidad contra los enemigos ocultos de la causa de la libertad. recu pero' en la opinion de los pueblos del Perú lo que habia perdido en la administracion del Sr. sino para aumen tarlo y proveerlo abundantemente. y que consiguio montar sobre un pié de regularidad. Establecio tambien el General Belgrano. Esta fué la que condeno' al español Boyar y al americano Ereño'zaga. que no cesaban de trabajar subterráneamente coa admirable teson. sumamente hoDroso al que lo prescribia y altamente útil á aquellos pueblos. fué rehabilitada y los primeros fondos con que el Banco empe zo á girar salieron de la comisaria del ejército. que hubiera no solo bastado á las necesidades del ejército. v y 4. El arreglo de la hacienda pública. bajo la direccion del General Belgrano. La Casa de Moneda que habia sido saqueada por Goyeneche al retirarse. Ignacio Warnes. las conservaron por algun tiempo y lo que es mas. " fueron destinados los coroneles D. Castelli.bicieron la guerra al enemigo y dieron dias gloriosos á nuestras armas. pues no solo adminis traron aquellas provincias con juicio y equidad sino que Arenales y Warnes aun despues de las desgracias de nues tro ejército. al progreso de la causa y al crédito del ejército. — 1Q7 — Salta: ú la 3. To do empezo' á tomar un carácter de orden y de moralidad. o Coronel Mayor D. Juan Antonio Arenales y D. Una comision militar fué instalada. convencidos y confesos del crimen de seduccion para ha . Ya llegará el tiempo de que hablemos de esto. La eleccion fué acertada. Para la presidencia de Chuquisaca fué nombrado desde Buenos Aires el Brigadier. en que se juzgaba con alguna abreviacion de ios trámites.

sino que los condujeron á una casa donde pa raban ciertos arrieros de mulas. . ee fué Guillen á su pais donde llegó á coronel. aviso' á su capitan que habia sido invitado á desertar y pasar á las filas enemigas. fué fusilado por el partido vencedor. y este* le ordeno que se pretase aparentemente álas pro puestas que se le hacian. Segun parece habian quedado en Potosí comisionados secretos para esta maniobra. Sea lo que teea.. sino con dos oficiales dis frazados de soldados que este les presento' como compañe ros de la proyectada fuga. cHyeron en el lazo y no solamente siguie ron sus conferencias con Guillen. Libertado el Perú. pues no tengo un conocimiento exacto en este punto. era D. particularmente de los soldados peruanos que habia en nuestros cuerpos y no dejaba de temerse algun complot oculto que la promo viese. Quizá para penetrar mejor este arcano. y otros obra esclusiva de particulares que por suscrip cion habian formado un buen fondo para el efecto. en consecuencia. que no era él quien los habia delatado y que estaba envuelto en la misma acusadion. que debian darles'las pre cisas y un guia paía que los ciondujese. fué puesto en el mis- (\) Llegó á capitan en nuestras tropas. español rico.. tuvo Guillen o'rden de su gofe de llevar adelante el engaño y hacer en tender á ios criminales despues que estaban presos. (1) enzqfteño. Boyar. n. cajero de una casaluerte. y Ereño'zaga. que algunos creyeron emana* da de las autoridades realistas que se habian retirado. y que aun ofreciese llevar otros compañeros. cuando un cad#te del Batallon de Cazadores.íR — 108 — cer desertar nuestros soldados y mandarlos al ejército real. y habiendo tomado fiarte en la guerra civil.-. . Gregorio Guillen. Este cadete. que habia servido en el ejército real y que en Salta (sino me engaño) habia entrado á servir en fcl nues tro. No solo les dieron dineroy ro pa adecuada. El capitan de Guillen dio' parte algefe del cuerpo. el hecho es el siguiente: Ya habia ocurrido alguna desercion.

lo restituyeron é su libertad. es un maleado. y á que pertenecid hasta el fin. (y señalando luego luego á Guillen^ pero sépase que el Sr. es con el bien entendi do de que juegan su eabeza: de consiguiente el Sr. con pre texto de trasladarlo á otro. pasados los cuales. El Gobierno General de la República. sin honor. viendo que era inútil su resistencia y lleno (estoy tentado en llamarle noble) de irritacion dijo vol viéndose al tribunal: "Señores. sin fe y sin delicadeza. sin que la oferta que hizo D. porque tanto el como Ereñozaara. nada niego ya. Boyar yEreño'zaga. en donde debia acreditar una conducta que lo pusiera é cubierto de las mas ligeras sos pechas: dado el prime» paso. Mas cuando le presen taron á Guillen como acusador y como delator. por la batalla de Tucu ." Despues de lo cual. sino de si mismos. salteño que no manifesto' igual entereza. la causa que habia abrazado. para sos tener el caréo. Efectivamente fué fatal. se hallaba altamente comprometida con un complot tan audaz al paso que reprobado. Estos pormenores los supe de boca del mismo Guillen. Indalecio Gonzalez de Socasa de dar una suma de veinte o' cuarenta mil duros pa ra el ejército.. sin apoyo. solo trato' de reti rarse y conformarse con su fatal destino. de quienes dependia. era un jóVen que habia pasado hacia muy poco á nuestras filas. de nadie. — 108 — mo calabozo uno o dos dias. quien al recordar el rol que habia jugado en aquella tra gedia se ruborizaba y proeuraba disculparse con su situa cion: á la verdad. habia premiado al ejército con un escudo de paño. debieron que jarse. todo lo que se me arguye es cierto y lo confieso. por la vida del primero pudiese salvarlo.tanto mas cuanto era forastero. Boyar hombre enérgico y valeroso sostuvo en sus de claraciones una constante negativa y no se desmintio' aun ante el tribunal que iba á juzgarlo. Todos los que entran en una maquinacion de esa especie. sin relacion. ya lo demas fué obra de sus gefes. y sin proteccion. Por otra parte. fueron ejecutados en la plaza pú blica.

«el que habiendo estado en la accion de Salta. Así es que nunca se vieron Generales á sus o'rdenes.• . suelen tener me nos pretensiones al exámen y al derecho de censurar. las que por la distancia que inedia. . despues de la cual. y esos recuerdos subsistian dos años despues." para los gefes y oficiales: para la tropa./ *• tropa con esta inscripcion: "La Patría á los vencedores de Sa//a. pues Diaz Velez.sin que jamás hubiese obtenido un destino en el ejército. . aunque sus o'rdenes se resintiesen muchas veces de una rigidez exagerada. Adviértase con este motivo lo que dije en la primer. cuando hablé de la primera esplosionde los partidos que aparecieron inme diatamente despues de la revolucion: el Sr. y de paño á la . concedio' un escudo de oro á los oficiales. No pudo llevar adelante su intento. . Rodrigue/. ganada que fuese. El General Belgrano era sumamente econo'mico de grados. porque " j . pertenecio entonces al partido contrario al que se afeccio naba el General Belgrano. y no gustaba de tener categorias militares en su ejército. cordones y una capona o' charretera azul y blanca. teniendo despues la efec tividad.¡ Tampoco quiso conservar en el ejército. ' ' — 110 — man con esta inscripcion: "La Patria á su defensor en Tu~ cuman. pensaba distribuirlos y hacerlos recpnocer.» parte de esta Memoria. quien los retuvo: diremos con que objeto. Deseoso de ser ciegamente obedecido. Martin Rodriguez. no era mas que coronel graduado cuando se recibio el General Belgrano del mando. cuyos. Ademas concedio' un grado á todos los gefes y oficiales. Por la de Salta. ai grado heroico. fué despachado con varios pretestos despues de esta jornada." álos que declaro' tambien Beneméritos de la Patria. de re tener los despachos hasta la pro'xima batalla. se conformaba mas bien con las graduaciones bajas. ademas Ja mira:segun se nos aseguro'. al entonces coronel D. Volviendo pne» á nuestra relacion diré que el General Belgrano tuvo. . despachos remitio' al General en Gefe. ..

— 111 — habiendo sabido por noticias fidedignas. sino un empleo efectivo en la plana mayor de los regimientos. Segun la ordenanza que nos regía. no se si por parecerles la materia muy subalterna o' por creer que con eso darían importancia . de modo que concedido á todos los capitanes del ejército sobrevenia una inundacion de te nientes coroneles. Sin embargo esto no fué universal. nuestros po líticos. que los despachos de snsacensos habian sido remitidos. reteniendo los de los oficiales. si bien con moderacion tambien con firmeza. sin embargo qne tenia una cate goría media entre capitan y teniente coronel. pues hubo uno que otro capitan. Mas tarde este aprobo' lo hecho por el General Belgrano. i venidas de Buenos Aires. unos eslabones indispensables: fué pues muy bien pensado el arbitrio que tomo' el General Belgra- no de hacer una graduacion militar de la sargentía mayor y dar á reconocer por primera. niquitar ala organizacion de nuestros ejércitos. El mo tivo que tuvo fué el siguiente. Tuvo paes que ceder y distribuyo los despachos que correspon dían á los gefes. por sargentos mayores graduados á los capitanes del ejército. Forzoso me es detenerme en una consideracion que aun que parezca agena del objeto de esta Memoria la juz go de mucha importancia. á quien agracio'. era el de teniente coronel. Por otra parte habiendo suprimido las graduacio nes superiores. á quienes se contento con hacer reconocer en la orden general. no era una graduacion. y que disfru taba un sueldo proporcionado y una divisa distinta. Se se guía pues que el grado superior inmediato al de capitan. los reclamaron del Ge neral. vez en nuestra milicia. que hubiera sido embarazosa y hasta ri dicula. y espidio' los despachos en la forma que este habia dispuesto. Nuestros togados. nuestros sabios. ia sargentía mayor. dándole el despacho que le habia conferido el Gobierno. varios gefes de los principales. de modo que la de Brigadier era la última* era preciso interponer otras para no privarse de los medios de recompensar los servicios.

. No advirtieron que no era alli donde estaba el peligro de nuestra naciente libertad.patr. sino en el espíritu de caudillage que ellos mismos entronizaban.™ en los Congresos. Esta declaracion me ha sido sumamente útil en los distintos v superiores mandos que he tenido. ' (1) Que lo diga el desgraciado teniente coronel Payardell. se ocuparon de ella con detencion. y si se supone que aquellos fueran algo. que. Se contentaron con decir que el de Brigadier era el último. No se contentaron con esto. Jamás pensaron en el co'digo militar. este ale jamiento que siempre sentí por la arbitrariedad. porque jama* quise mandar arbitrariamente y sin tener una pauta que re glase mis providencias y mis operaciones: mas como esta adhesion mia á la ley escrita. era con denar á nuestros ejércitos á que nunca fueran mas que una Brigada. arguyen do que la ordenanza fué hecha para un pais regido por otras formas que las nuestras. ha sido ta chado por los discolos de tendencia al despotismo. o' loque es lo mismo. nuestros cuerpos legisladores hubiesen tratado mas fran ca y esplícitamente un asunto que afecta en lo mas «w nuestras instituciones. . como opuesto á las formas repubu>{ canas. he deseado constantemente. grado. rige en lo que no es incompatible con las formas repubh- canas y democráticas que adopto' el pais.• . Es decir que segun el a. y queen la práctica lo ha llevado varias-veceS-al suphcio¡fl> Ape nas hay nna declaracion del primer Gobierno.quisieron deprimir á aquella clase sin organizaria. desvirtuando J desmoralizando la milicia. ' * I — na — á la clase milítar.o (segnn yo recuerdo) que previene la observancia de la ordenanza española en lo que»té derogada por disposiciones es- presas posteriores á la revolucion. jamás en demarcarlos límites de esa obe diencia pasiva que se le exige en teoria al militar. Ostentando nuestros hombres de estado un gran mie-j do al sistema militar.nunca en los Consejos. como si los nombres hiciesen algo á la sustancia dq¡ las cosas.

¿Son militares acaso. para mandar unos cuantos hombres? Por lo demas. aplicar la misma denominacion al qneha de mandar un cuerpo de tres o seis mil hombres que al que diri-re un ejército de ochenta ocien mil. debería eI tambien haber obtenido otro grado mayor: para no dar- !clo. es que esos mismos cau dillos. luego que han subido al poder aunque nunca hayan ceñido espada o si lo han hecho ha sido en grados muy su balternos. en términos que un General f'como es un coronel mayorJ solo tiene diez pe sos mas de sueldo al mes que un coronel de caballeria.yun Brigadier treinta. era Brigadier. y nada es mas equivocado. desde la campaña «l Paraguay. encavo perjuicio si se quiere fué hecha (\ ). 113 — paes cercenaron los sueldos!de esas mismas graduaciones. pues la apruebo como tambien la aprobo el General Belgrano. despues de haber suprimido las superiores. donde han sido con- *rrvados esos grados. se hacen por lo pronto dar muy modestamente i (Y) El General Belgrano. yánuestros generales el medio de engrandecerse excesiva mente. y á sus habitantes en rebaños? Lo quemas prueba á mi juicio la ineficacia de los medios para el objeto que se propusieron. 3 De este modo. Lo que era conveniente en este sen tido. te acord ó esa ley. era haber contenido á tiempo esas tendencias al cau dillaje. . y ascendiendo todos los gefesy oficiales del ejercito. Cualquiera pensará'que repruebo la supresion de las graduaciones superiores. bien poco ha ganado la libertad con dicha supresion. quitamos esas categorías militares que hacen sombra á la autoridad civil. ¿A qné pues vestirnos de los nombres de Grandes Mariscales o Capitanes Generales. los que lo oprimen y tiranizan? ¡Son militares esos caciques que han convertido las provin cias en propiedades suyas. decian. que tantos estragos han hecho y cuyas consecuen cias tendrá aun por mucho tiempo que deplorar nuestro pais. Pero es por otro principio: me ha parecido siempre ridiculo. pues no estamos mas adelan tados que otros estados de América.

es la demostracion mas clara de que el motivo <le la supresion fué personal. choca á los caudi llos que quieren establecer la mas completa arbitrariedad (1). en [o que Je convenia á su naciente poder: mas luego que lo aseguró. y las reglas de la ordenanza. tienen mucho — i. porque era indispensable hacer algo parecido. La ordenanza española es en mi opinion un co'digo lleno de sabiduría que debió' ser redactado por hombres eminentes y experimentados. En este caso no es la ordenanza militarla giala. ya no hubo juicios. . — 114 -=* el grado de coroneles. no quedaba mas que un escalon en la clase de Oficiales Generales. y no es sino pon algunos remiendos que se han pues to á las antjguas leyes. ha inculcado mucho la subordi nacion piiljtar. porque era preciso. y antes de un año saltando el inter medio ya son Brigadieres. que subsistimos del modo mas pre cario. y la creo muy propia. (\) Puede decirse que llosas ha seguido un camino opues to. Esa misma necesidad que despues tocaron y que se quiso remediar con un remiendo.' Todas las leyes militares ¡4el mundo.es muy aplicable (y así está de hecho) á las forrnas republicanas que nos rigen. sino el uso que se quiso hacer de ella. Jf .. He usado de la voz remiendo. pues que la arbitrarie dad no es obra suya.'n ha habido mas regla que su voluntad. ya nada de leyes que hubieran sido una traba para 3\i despotismo. ya no hubo reglas. Es de notarse que despues que Rosas. lo que era único en todos los sistemas militares del mundo. por mas que digan algunos militares flamantes y charlata nes que creen recomendarse con declaraciones ridiculas: mas propiamente se puede decir qup ella. ya no ha invocado la ordenanza. y lo que era mas estraño que ha biendo hecho del Brigadier un Oficial General. rom pio el freno de toda sugecion. pues de lo contrario de coronel. Por el mismo tiempo de que voy hablando se inventó el grado de Coronel Mayor. entre el de Coronel y Briga- dier. pues no se ha tra tado nunca formalmente de la organizacion 4e nuestra mi licia. Quitándole lo que dice re lacion á Jas instituciones monárquicas. ya no que- daba mas grado que unq. pues cuando le ha convenido.

en todas partes es esencialmente obediente: enseña tambien que esa obediencia ha de ser práctica. Con esta fuerza se morio' el ejército. sin contar el Regi mento que se estaba formando en Cochabamba. mas 6 tos que tendría mi Regimiento de Dragones. y con los 500 hombres. . Sobre las compañias del V 2 (Arribeños) que mandaba D. nada tiene que temer la libertad. Bien comprendido el verdadero esplritu mi litar.- raiücia. á las orde-> í del ya coronel graduado Zelaya. solo se presenta bajo las for mas brótales del salvagismo? Basta. Teniamos á mas catorce piezas de artille- inclusos dos obuses de seis pulgadas (1) con la compe le dotacion de artilleros. y antes al contrario puede hallar en él un firme apoyo. ni disciplina sih abnegacion y resigna da paciencia. con ánimo de buscar al enemigo. — 11S-» desemejante. cuyos ensayo» (roo desgraciados: lo único que era algo servible erau los olm - "deque se hace meriGioiu . en los primeros) « de Setiembre. . aconseja y énsena que un cuerpo militar. se habia ompletado tfn batallon que se denomino' N? 8. establecio Baron de Olemberg. pues la razon universal. Benito Alvarez. cuya fuerza disponible dificilmente llegaria á hombres. una fundicion de cañones. á pesar de la gran desercion que se espera ■entaba en los hijos del pais. porque no puede concebirse.ni soldados. que n los siguientes: Regimiento N? 1?—un batallon:—Re- iento N? 6—dos batallones: Regimiento N? 8—un bata- : Batallon de Cazadores y Batallon de Pardos y More- (Castas). Í Los cuerpos h:\bian recibido algun aumento mediante recluta que se habia hecho eri las provincias de Potosí y Chnquisaca. quo (1) El año anterior. estando el ejército en Jujuy. que será en lcb nuestros en que el despotismo. montaria á 0 la fuerza disponible del ejército. positiva y pronta. ¿Y si esto es en paiseg idelantados en la escala de la civilizacion. (número ya graciado cuando la campaña del Desaguadero) de mo que nuestro ejérsito constaba de seis batallones.

El enemigo no dio' lugar á todo esto. lo que no hubiera sucedido si él se conserva á mas distancia. que revelaba sus intenciones de espe rar la reunion de las fuerzas de Cochabamba para buscar al enemigo y librar la batalla. lo que hu biera importado muy poco. y solo es cuan do he leido la obra de Torrente. con mas de mil hombres organizados que traia de Cochabamba y otras reuniones de fuerzas menos regulares que obraban á las o'rdenes de Cárdenas y otros caudillos. en el Despoblado. sin la toma de la correspon dencia del General. y efectivamente teniamos tiempo de haber llegado al enemigo sino nos hubiéramos detenido en el camino. poco antes de lle gar á incorporársenos fué batida y dispersada. era que el Gene ral esperaba que se le reuniese dicho coronel Zelaya. para esperar la incorporacion de las fuerzas ausentes. La causa detesta demora. por la inmediacion á que estaba el ene migo. y nos busco' cuando aquellas se hallaban á tan corta distancia que se nos hu bieran reunido al dia siguiente. Entretanto el General Belgrano. que he sabido distinta mente lo que motivo esta resolucion. — 116 — se habia adelantado de Oruro y ocupaba la posicion de Condo-condo. Los rumores vulgares del ejército. anun ciaban el combate para el 24 de dicho mes. pues nos ataco antes que se verificase la deseada reunion. aniversario de la batalla de Tufcuman. Este obrando muy acerta damente no quiso darnos tiempo. que como he dicho. La reunion o montonera de Cárdenas. Error muy nota ble. Por lo menos. que nuestra llegada á un punto tan inmediato al enemigo. so lo dista cuatro leguas de Condo-condo. hacia dos dias que se habia adelantado hasta Vilcapugio. como . fuese simultánea y no que mediasen dias. porque se colocaba en vina posicion en que no podia rehusar la batalla. pues el movimiento del General Pezuela (que ya entonces mandaba el ejército real) se hubiese sentido á tiempo de poder retirarnos. cuatro leguas á un costa do de Vilcapugio. debia haberse cal culado.

Este y otro desaire. de clasificar ofensivamente al honor de un oficial. tenia el enemigo para llegar á él que atra vesar una cadena de montañas. que atribuyo á cobardia la exigencia de sus avisos. Bien pudo ser que hubiese algo de singular en ellos. tuvo el General el pri mer aviso de que el enemigo se hacía sentir en nuestros puestos avanzados. justificando así al General. aprovechando las posiciones de Coifco- condo y que no daria firera de ellas un paso: por otra par te. que fué el que dio el primer parte recibid una fu riosa reprimenda del General. — II» — sucedio. estábamos tan alucinados con nuestro poder. no merecían censura. lo que nos dejaba un tiempo insuficien te para pensar en otra cosa que en prepararnos apresura damente á combatir. no sintieron al enemigo sino ú distancia de legua y media de nuestro campo. Al aclarar. que lo habia adi vinado un hombre sjn honor. Rufi no Valle. determinaron sin duda. pero mas de una vez he indicado la demasiada facilidad que tenia el General. ° de Octubre del año de 1813. ni el infamante concepto que quería imprimirles.como lo verifico' antes de dos meses. y de allí dimand el error. aunque el campo de Vilcapugio es una llanura de bas tante estension. Quizá el General Belgrano. actos que bien exa minados. . » Nuestras avanzadas que estaban en las gargantas de esos desfiladeros que les daban entrada por nuestro lado. en la seguridad de que el ene migo no nos buscaría. su traido ra resolucion de pasarse al enemigo. procedio' equivoca do. que pensamos que el enemigt) se atendría a una ri gorosa defensiva. Sea como fuere. El capitan de mi Regimiento D. * Érala madrugada del dial. y estrechos desfiladeros. lo que contribuía á aumentar nues tra confianza. y reposábamos aun. un soldado sin carácter. que sufrid despues el capitan Valle. por caminos escabrosos. por los partes de las distancias y jornadas que debia hacer la fuerza en cuestion.

nos dispusimos á disputarla y esperába mos conseguirla. avanzo' en esta formación. y obraron sin un gefe que las orga nizase en escuadrones. Los que no estábamos empleados en servicio. por que era consiguiente que no se apresurasen mucho á ocu par sus puestos. o confianza en la victoria. á distancia de menos de una legua. sin la asistencia de sus propios oficiales. El sol hería de frente la línea enemiga y sus armas. Habia ca pitanes que no tenían en aquel momento compañía. Nosotros me* dio sorprendidos. que ardor. corriéndose por este costado. Los ofi ciales mandamos á nuestros asistentes á acomodar nues tros equipages y esos soldados menos hubo en 'la línea. Muy luego desplego su línea de ba talla y con la marcha granadera de la antigua ordenanza. . Junto con el sol se nos presento el enemigo en la pa|te opuesta de la llanura de Vilcapugio. y en lo general. Esas guardias se fueron replegando en proporcion que avanzaba el enemigo y se fueron colocando á la derecha de nuestra línea: de este modo no se incorporaron á sus com pañías y escuadrones. tenia tiendas de campaña y nin guna se movió' ni se abatio. de modo que estaba empleada la mitad de él. brillaban con profusion: sin embargo su marcha era acompasada y hasta lenta y nada indicaba menos. para no dejar al enemigo. porque estaban empleadas con otros oficiales y se hallaban á la de . Todos los puestos avanzados estaban cubiertos por mi Regimiento. Todo nuestro ejército. — 118 -*• Mientras aclaraba el dia.» matorios de los movimientos progresivos del enemigo y en proporcion se redoblaban las ordenes que salian del Cuar-> tel General. o' mejor diré mudo de posicion. ponerse sobre nuestras comunicaciones con Po tosí. para que formásemos y ensillásemos á toda prisa. Todo nuestro campo quedo' en el mismo estado que cuando lo ocupábamos. Nuestro ejército hizo un cambio de fren* te avanzando un poco su ála izquierda. se repetían los pttrteá confir. formamos con no menos irregularidad y fui mos colocados á la izquierda de nuestra línea.

distribuida en frac ciones de uno o dos cañones sobre toda la línea. segun costumbre. Regimiento N? 8 coronel D. bata llon de Castas coronel Superi. De estos indios una parte fué destina da á arrastrar los cañones á falta de^bestias de tiro y los de- mas se colocaron en las alturas para ser meros espectado res de la batalla (1). lo habian hecho dos ó cuatro mil i ndios desarmados y sin la menor organizacion. Recuerdo aun la impresion que me causo' á mí. principian do por la derecha. el batallon de Cazadores al mando del mayor Echavarria. Miguel Araoz y Forest. La artillería. He olvidado decir que aunque no se ha1bian reunido las fuerzas de Cochabambij. . El Regimiento N9 l?con un so lo batallon á las ordenes del coronel Perdriel estaba de re serva. Estos no podian ser de la menor utili dad y sin duda el objeto del General Belgrano solo fué el de asociarlos en cierto modo á nuestros peligros y á nuestra gloria. pero los que fueron destinados á arrastrar los ca ñones fueron positivamente perjudiciales. No puede negarse que hubo preci pitacion y la confusion que es consiguiente. mandados por«l coronel D. gozaron como Scipiou del gran dioso espectáculo de una batalla. y de (l) Aquellos pobres indios. porque hubieran quitado de la vista del soldado un objeto tan disgustante. — 119 — recha como he dicho. 1? yS? batallon del N? 6. El orden de nuestra línea era el siguiente. Benito Alvares y finalmente la parje de Dragones que no habia estado de servicio á las ordenes del' coronel Bal- caree y mayor Zamudio. sin correr riesgos. instruc cion ni disciplina. Al primer dis paro del enemigo y aun quizá de nuestras mismas piezas. cayeron por tierra pegando el rostro y el vientre en el sue lo y comprimiéndose cuanto les era posible para presentar menos volumen: si les hubiera sido dado ácada uno cavar un pozo para enterrarse lo hubieran hecho y hubiera sido mejor. La caballería resultante de las guar dias avanzadas replegadas.

á los que mandaba retirar inexo rablemente. de una palabra incompetente que puede producir los mas funestos resultados. y entonces ¿como pueden admitirse á su inmedia cion. . por su comportacion. pues sin dejar su humillante postura fueron escabullándose has ta lesaparecer enteramente.—Los enemigos son muc/íos. se cubria nuestra lineada hombres cttu bastones ó con paraguas. Convengamos pues. Desde entonces formé la opinion de lo perjudicial que son en un combate. Por supuesto que ya no hubo que contar con ellos para mover los cañones. luego que se presentaba el enemigo. no deben encontrarse ('salvo casos de rara excepcion) sino las personas que tienen una responsabilidad positiva. sin que pudiese en el todo conseguirse. En esa cir cunstancia. — 130 — allí infiero la-mny desagradable que produciria en los de- mas. durante esa situacion terriblemente sublime. hay el peligro de una voz inopor tuna. ver muchos cientos de hombres en momentos tan so lemnes. que en una línea de bata lla. ¡Y me criticaban los mios! ¡Y atribuian á humor atravilia- rio lo que era fruto de la razon y la esperiencia! Desprecié sus censuras.la cobardia de unos contagía á otros. harto era de temer la mala voluntad de un enemigo. pues es bien averiguado-quc. poseidos de un pavor tal que les hacia olvidar to do otro sentimiento mas elevado. Fuera de lo que dañan con su ejemplo. podia hacernos mas daño que una bate ria. La ordenanza militar es tan se vera en este punto que manda sea muerto en el acto el que djo-a:—Nos cortan. ljpmbres que no tienen el deber de su frir sus consecuencias y que no están obligados á las leyes militares. ó cosas seme jantes. un grito. A nadie favorecia mas que á los que se creian desairados. y otros que decian que ve nian dispuestos á tomar un fusil. asi como un hombre valeroso comunica á los demas el no ble ardor que lo anima. Véase en los ejércitos franceses el efec to de la voz Sauve qui peut. que con una voz. El fuego de cañon principio' y nuestra derecha se (1) Cuando mandaba la Plaza de Montevideo. y llené mis deberes. hom bres que desconocen esas leyes y cuya aplicacion seria cruel? (1). ó Habia alarma.

perdiese á sus dos gefes. ° . estaba la mayor parte de él montado en ma- (1) El regimiento N? Io era entonces el predilecto del Ge neral Belgrano: aunqne Brigadier era por una excepcion especial coronel de dicho cuerpo. Dorrego mandaba el batallon de Ca zadores y antes que viniese el N. — 121 — avanzo bizarramente sobre el enemigo. lo que en cierto modo no se estrañaba. Ademas de que ni oficiales ni soldados conocíamos nuestra arma. Para manifestarlo mandó hacer y usalm habitualmente unu chaqueta verde que era el uniforme d<. se desordeno' y la reserva que debia haber restablecido el combate acudio con tanta flojedad (mas propio será decir tan cobardemente) que muy pronto estu vo envuelta en la misma derrota. Mientras esto mi Regimiento mutilado como he dicho. mu riendo su gefe el coronel español La Hera: nuestro centro tambien fué feliz. (debo decir en obsequio de la verdad que á pesar de eso ja más hizo distinciones injustas. ni chocantes preferencias. causó el resfrio del Sr. ° 1. 16 . ° 1. Bien cerca estuve para poder juzgar por mí mismo del poco esfuerzo de los gefes deesa brillante reserva (1) para llevarla á la pelea: nada hizo sino vacilar un poco y fugar vergonzosamente. donde se habia empeñado un terrible fuego con las mejores tro pas del enemigo y en donde ocurrió' la desgracia de que el batallon N? 8. Cazadores. porque era el primer cuerpo de tropas ligeras y hnbia sido formado por el mismo. hizo lo que podia esperarse de su capacidad en su clase de muy mala. los bizarros Alva- rez y Beldon y en seguida al capitan Villegas que leshabia succedido en el mando: este batallon de nueva creacion y compuesto de reclutas en su mayor parte habiendo queda do sin direccion. de una detestable caballería.° era el cuerpo que mas distinguía el General. como desgraciadamente hemos visto en otros Generales y otros ejerci tos) que se dejó sentir cuando despues dela accion de Tucuman llegó el N. y que ig norábamos en que consiste su poder. E1 batallon de Cazadores choco con el de Partidarios y lo pulverizo. logrando arrollar y poner en derrota las tropas de su frente: no era así en nuestra izquierda. Quizá esa afeccion bastante pronun ciada. su fuerza y el modo de emplearla. Dorrego en la amistad que profesaba al General. lo que dió lugar «1 renombre do chupa-verde conque era designado en el ejercito.

¡ cho y quedo Uldo en suspenso. Si hubie ramos tenido armas adecuadas. era cosa hecha y el bata llon enemigo era penetrado y destruido. ria. Nuestra caba lleria hizo tambien alto á la pequeña distancia que he di. llamado Gil. Se avanzo' y tomo' á un granade ro de la infanteria enemiga por el fusil. Es fuera de duda que la mayor parte tenian sus fusiles descargudos y no ha bian tenido tiempo de cargarlos otra vez. por la estremidad superior. en términos que de saparecio enteramente y aun se estrello' contra la infante i. y haciendo esfuerzos por servirse de la bayoneta que estaba armada.cl que mostro' mas valor.de pelo que tenia el soldado enemigo: dudo que lo hirie se porque ademas dela resistencia dela formidable gorra •no. ¡1i — 122 — las mulas y los demas en pésimos caballos: á penas la ter cera parte tenia unas espadas quitadas en Salta al ejército español. que á su vez se desviaba para no sufrirlo. la que se habia agrupa do y se comprimia eada vez mas pero sin ofendernos ni herir: de esto habia resultado una masa inofensiva en el momento. pero sumamente compacta. como únicamente podia hacerlo. como luego diré. mientras este lo re sistia teniéndolo asido por la culata. currio á que depusiésemos el horror á la lanza y la tomáse m mos con calorantes de pocos dias.. procuraba con la carabina que tenia en la otra dar un golpe o garrotaso al infante. Se siguieron unos instan tes de silencio. de mutua ansiedad y de sorpresa. descargué*un golpe con¡mi sable sobre la gorra granadera .pude darle á mi salvo. Sin embargo ensayo varias cargas. fué . Viendo esta lucha muda que se prolongaba en medio de los dos cuerpos. pero basto' para que largare e\ . auyento' á la caballeria enemiga que tenia al frente. Tengo muy presente «na carga que hizo una fraccion de mi regimiento sobre un cuerpo de infanteria en la que llegamos á distancia de • cuatro varas de la masa enemiga. Gil desvia ba el golpe y conservando el fusil asegurado con una mano.. Durante esta suspension un soldado pequeño de esta ra y tenido en poco por sus compañeros. . Quizá esto con.

ha bían triunfado del enemigo que tenian al frente. Despues de reflexionar maduramente sobre este fatal incidente. de donde lo hicieron volverlas noticias que le llevaron de su ála derecha. mando' levantar un sumario para es clarecerla. que nuestra desgracia consistió' en la falta de un gefe de mediana capacidad y fie valor que diese direccion á mas dela mitad de nuestro ejér . con el fusil y bayoneta que habia conquis-» tinlo. los enemigos volvieron en sí de la sorpresa que les habia cansado nuestro arrojo y principiaron á dispararnos unos poros tiros. Pezuela dando por perdida la batalla. Nuestra ála derecha y la mayor parte del centro. pero fué imposi ble averiguar donde tuvo origen esta fatal equivocacion. quedo ademas de sn carabina que habia sido sn única arma. Pasados dos ¿ tres minutos de esta rara excitacion. hasta una distancia en que volvimos á medio reunimos. Es hasta ahora y lo fué entonces un impenetrable misterio. habia fugado hasta Condo-condo. sin que se pudiese avanzar cosa alguna. porqne nuestras vence doras tropas suspendieron el ataque y lo es mucho mas. porque emprendieron la retirada. El valiente Gil. Nosotros seguimos lentamente el mismo movimiento confesándonos derrotados y vencidos- Dejaré las cosas en esta parte para luego volver é ellas. mientras me ocupo de nuestra derecha en la qne nada pre sencié pero de que hablaré valiéndome de las mejores rela ciones de aquel tiempo. poniéndolo en completa derrota y tomándole su artillería.y se hizo aquella mas precipitada. — 123 — fusil y se metiese entre el grupo de sus compañeros. El General Belgrano. El mismo. Ya entonces estaba decidida la suerte de nuestra infantería en ese costado y huiaá la desbandada. que las voces que la mandaban se oyeron distintamente. que fueron la señal de nuestra retiradas enton ces redoblaron los fuegos conforme iban cargando susai- mas. Se aseguro' que la ha bían balido los tambores de algun cuerpo. creí y creo hasta abora.

cuando en ese mismo dia y poco tiempo despues. gefe enemigo. Ademas do los get'es que h«~ bíamos perdido en la izquierda de que ya hicimos mencion. en sostenerse con su cuerpo en el campo de batallares dio' únicamente la victoria. y debe adver tirse que esto debió' ser bien á los principios. siendo una al sud. que procedio' en el acto á reunir nuestras . que dista 28 ó 30 leguas. . dio' las mas relevantes pruebas de valor y de perseverancia.y la*otra al este. lo que prueba que lo tomo' muy tem prano. A la verdad no lo puedo esplicar. No trepido un momento en pensar del mismo modo: así como es á todas luces evidente que la constancia de Picoaga. pues mi re gimiento que estuvo tres cuartas partes del dia sobre ese camino no lo vio'. Puede parecer estraña la ausencia de nuestros Gene rales en momentos tan solemnes y en un episodio tan im portante de la batalla. Pienso que este mismo juicio formo' el General Bel- grano. nada hizo tampoco para reemplazar al valiente Dorrego y á los pocos dias se dio por enfermo. cnando dijo que si hubiera estado el coronel Dorre go en la batalla. E1 ma yor de Cazadores. La retirada de nuestro ejército fué en dos direcciones excentricas. donde se encuentran los cerros no muy elevados que circuyen por ese lado el campo de Vilcapugio. de modo que no se encontro en la accion siguiente de Ayou- ma. no se hubiera perdido. solo supimos que se habia ido á Potosi con una parte de los dispersos. So bre el General Diaz Yelez. y en cuanto al General Belgrano. pues seria lo mas injusto dudar de su firmeza. como va á verse. 184 — cito que estaba vencedor.el comandante Forest habia sido gravemente herido. por el camino de Potosí en la que no hubo el menor o'rden ni reunion hasta dicha ciudad. Allí se encontro' el Ge neral Belgrano. debo pensar que lo lla maron áotro punto algunas atenciones de gravedad. y el comandante Araoz que gozaba reputacion de valiente no tenia capacidad para mandar un gran movimiento.

to mando el mismo camino de Potosí: nonos perseguía un so lo hombre y la caballeria enemiga se habia mostrado en este costado tan nula que no debiamos absolutamente te mer sus ataques. Durante la última lucha de nuestra derecha que duro' algunas horas. — 125 — herías y organizarías para llevarlas nuevamente á la pe lea. Manuel Antonio Castro. hasta que vuelto Pezuelaal campo con los dispersos qaehabia reunido y contando con la artillería suya y nues tra que habia tomado. El enemigo no persiguio' ni aun destaco' caballeria para observar nuestra fuerza. fué imposible al General Belgrano sostener su posicion y á eso de las dos y media. La posicion nuestra era un cerro de no dificil acceso. sin embargo qne el escuadron que mandaba el comandante D. . sin curarse de lo que sucedia aun en el campo de batalla. o tres de la tarde emprendio' definitivamente la retirada. nuestra derrotada izquierda ganaba (mejor diré perdia) terreno hácia Potosí. La posicion que habia tomado el Gene- (1) El mismo que dos años despues fue fusilado por los es pañoles cuyo ejercito quiso sublevar en Moraya para pasarse á nuestras filas. D. El mismo tomo la bandera del ejército y excito per sonalmente á nuestras tropas al combate. celebre en nuestros anales parlamentarios por sus luces y su elo cuencia. que se renovo' efectivamente durando por algunas horas. hacía que los nuestros no pudiesen sostenerse y se retirasen á su vez para volver á tomar la altara: esta operacion se repitio varias veces con el mismo éxito. Mi regimiento aunque muy atras de esa turba de pro'fugos que nos precedian de mucho tiempo y que de consiguiente no veíamos. Saturnino Castro (1) se habia conservado en el campo á pe sar de la derrota de la ála qne cubría. Era hermano del Ur. se puso tambien en retirada. dirigiéndose á tomar la ruta de Chuquisaca. de donde avanza ban nuestras tropas haciendo retirar al enemigo hasta una barranca que le servia de foso y de parapeto: llegados 'allí sn muy superior fuego. incluso el General Diaz Velez.

mas la que fuese reuniendo. regresase al campo á cerciorarse de lo que pa saba y avisar. cuando no pude contener los impulsos de mi celo y aunque no era mas que un simple capitan me fui al coronel Balcarce y le dije en privado: " Señor el fuego que oimos nos indica que una parte de nuestros compañeros combate aun y no encuentro la razon porque debamos abandonarlos: somos muy superiores á la caba llerla enemiga que es la única que podria dañarnos. y que yo los daria segun lo que adelantase. hablo con el mayor Zamudio que estaba inmediato é hizo alto con la pequeña columna ('mas de cien hombres) que lo seguia. Cualquiera de lo» dos estrenios demandaba de noso tros un esfuerzo que era tanto menos peligroso. bien montado.quedando acordado que el coronel con la fuerza que tenia. Así fué: partí. Tan g! lejos de encontrar enemigos en el terreno que acabábamos r '^ ." El patriota co ronel Balcarce me escucho y se penetro' de la exactitud de lo que le decia. En seguida dijo: es preciso antes mandar á reconocer y previno á un teniente (cuyo nom bre no recuerdo) que con cuatro hombres de los mejores montados. pero el fuego de cañon y de fusileria que á intérvalos se avivaba. cuanto nada teniamos que temer de la caballeria enemiga: sin em bargo nuestra retirada continuaba y nos bailábamos ya cerca de una legua del campo de batalla. indicaba claramente que se disputaba aun la victoria o que una parte de nuestras tropas se batia para procurarse una vía de salvacion. conserván donos en el campo. —m— ral Bcigrano con las fuerzas de nuestro centro y derecha. volvamos pues y cuando menos ¡lamemos la atencion dell enemigo con nuestra presencía.esperaria allí mis avisos. cuando yo me anticipé á de 1 1: cir que yo iria. Dicho teniente contesto' que su caballo es taba cansado. se ocultaba á nuestra vista por la naturaleza del terreno y no podiamos comunicarnos porque el enemigo interceptaba el llano por donde podíamos dirigirnos. é iba áser una difieultad hallar un oficial de los que iban.

pero cuando se aproximo á la boca de la quebrada se encontro' con una partida que habiéndose apoderado de un trozo co mo de cuatrocientas muías de nuestro ejército se las llevaba en procura del suyo: ver. El coronel D. fué todo uno. — 127 — de dejar. que queda ba sobre nuestra derecha. tucumano. de mucho honor . El alferez Iramain. Desgraciada mente de estos partes. Las muías represadas fueron puestas en salvo. El capitan Delgado debia tomar el mando como de mucha mas antigüedad que yo. de buena inteligencia. pero me lo cedio y seguí al frente de la partida. era un gefe de una pro bidad perfecta. con que fui engrosando mi pequeña partida en términos que cuando avistamos al enemigo ya llegaba á mas de vein te hombres: de este número eran. y el alferez D. destrozar la partida y apoderarse de las muías. Gregorio Iramain (comer ciante actualmente en Bnenos Aires). que despues figu ro' en el Perú. por lo que tardo en verificar su regreso. Ya pro'ximos al campo de batalla y avistando ya las fuerzas enemigas se notaron algunos hombres sueltos. Diego Balcarce. solo hallé algunos soldados nuestros dispersos. cuyo crédito de valiente estaba bien sentado. el teniente Villar y Diaz. Marcho el teniente Villar y Diaz con una parte de los hombres que me acompañaban á reconocerlos: ellos huyeron como que eran enemigos. á quien viendo despues que no habia cumplido con mi orden. que no eran nuestros y que salían de una quebrada. per diéndose así un tiempo precioso. solo llego' uno al coronel. Entretanto yo habia mandado tres partes al coronel Balcarce diciéndole que era indudable que nuestra dere cha se sostenia y que eraxonveniente que regresase con toda la fuerza que habia reunido. me avancé indebidamente á dar muchos golpes con mi espada de plano. el capitan Delgado de mi regimiento. que debio' ser el último. contribuyo' tambien á este pequeño suceso. Recuerdo que uno de es tos partes fué remitido (verbalmente por supuestoJ con un cadete Jimenez. cargar.

si tardo en volver. que se llaman tambien earneros de la tierra. á donde hubiéramos ido indefectiblemente. de que hubiera sin esto carecido en teramente. . emprendimos de nuevo la retirada y volvimos á tomar el camino de Potosí. — 12t — y de un patriotismo á toda prueba. Sin embargo nuestra presencia llamo' la atencion del enemigo. Caminamos el resto de la tarde y llegamos al anoche cer á un lugar árido. ya flaqueaba estraordinariamente el fuego. no solo por el personal que añadia á su division. llamado El Toro que dista tres le guas de Vilcapugio y donde solo habia uno ó dos ranchos inhabitados. fué cediendo á insinuaciones tími das. los que habiendo vuelto. á reflexiones disfrazadas con la capa de prudencia. Terminado ya todo del modo que se ha visto y cesan do de oirse el fuego.lo que indicaba que ya estaba decidida la cuestion que se ventilaba en otro punto. dejamos el camino de Potosí y trepando por cer ros de fácil acceso." El coronel convino conmigo y se mandaron dos hombres para verificar la posibilidad de reunimos. los que se le allegaban á virtud de relaciones antiguas y amigables. Es la primera vez que comí carne de llama-. pero era débil en el con sejo y abusaban fácilmente de su docilidad. lo que quizá contribuyo' á que no diese un paso en persecu cion del General Belgrano. que rompió sobre nosotros el fuego de cañon. Este debio apreciar mucho un refuerzo tan oportuno. (1) la noche era estremadamente fria y solo habíamos es- * s (1) Especie de guanacos sin astas. el General Belgrano se re tiraba en otra direccion y que nosotros podíamos reunimos. Es toy seguro de que si se desvio demasiado del campo de ba talla. sin la ocurrencia que tuve de volver á estrecharme con el coronel para decirle que. incorporarnos á la pequeña columna del General.logramos al cabo de una hora. cuanto porque lo proveía de caballería. Se domestican y sirven para llevar carga. Cuando se presento en el campo de Vilcapugio esta vez. "segun to dos los indicios que habia recogido. mas ornenos.

" mi hermano y yo nos quedamos suspensos sin saber á cual de los dos se dirigía: al fin nombro á mi hermano que tuvo que hacer el servicio. de hallar un cuero de llama chorreando sangre en que envolverse. llevando mi regi miento la retaguardia. que por ser peligrosa. — 129 — eapado con lo encapillado. de oficiales que ntdebe pasar de 75 libras. requería una vigi lancia estraordinaria. pié. Despues de un dia como el que habia precedido. 17 . nada de bagages: no iba una sola carga. está de guar dia. Hubo oficiales que se tuvie ron por felices. A poco trecho del lugar en que habiamos pasado la noche se presentaba una cuesta largal pendiente y muy arenosa:á la fatiga de la ascension se agre gaba la de enterrarse un palmo los pies en la arena: cuan do menos era preciso un par de horas para subirla. era cruel tener que hacer guardia en una avenida. prolongando inmensamente la columna. Se mando establecer una gran guardia de caballe ría en la direccion del enemigo y cuando el ayudante que nombraba el servicio dijo: "El capitán Paz.A penas se veian de distancia en distancia. Nuestra fuerza no pasaria de quinientos hombres: to do lo demas que habia salvado habia tomado otras direccio nes. ni á los gefes. To dos desde que hubieron llegado á la cumbre desde donde seguia el camino por unas alturas que presentaban menos quiebras. habian cpntinuado sin parar y sin esperar á los demas. de modo que el pequeño ejército se redujo á una completa dispersion. ni á la infantería. grupos de seis ocho y diez hombres. Yo subi de los últimos.. Al dia siguiente continuo' la marcha. y me maravillé de no encon trar al General. atendi do el estado de nuestros caballos. ni la jornada que hagan de tres le guas sino se quiere destruirlas. los que iban tirados por la brida y los caballeros á. ni á la co lumna. nada da parque. ni cosa que se pareciese á una marcha militar. o se habia adelantado si iba en la misma: nada de ar tillería.

La dispersion se hacia cada vez mas grande porque arbitrariamente se separaban los que querian y los mismos grupos que hasta entonces se i conservaban se iban snbdividiendo. que al reunirse casualmente. antes por el contra rio. I! — 130 — » tropa indistintamente. cuando otros querian descansar. unos á pié y otros á caballo. se preguntaban por el General y por el resto de los compañeros: la contestacion era que el General habia pasado adelante. Nos metimos en un runcho y pasamos la noche. y despues de ser muy de no che y haber fatigado nuestras cabalgaduras. donde por fin supimosque estaba el General.Es seguro que esa mañana (la del 3 de Octubre) no habia cien hom bres en Caine. nos consterno á muchos y aun nos hizo temer que fuese un "talve quien pueda. formar la tropa de todas las armas y cuerpos y hecho un pequeño cuadro. de los quinientos que estuvimos en el Toro. pues mandi. llegamos áun pueblecito llamado Caine. Sus palabras tuvieron un cumplido efecto pue*s renació' la espe ranza y todos se propusieron reparar el revés que habimos sufrido. hablo :1 m alentando y manifestando su resolucion inalterable de con m tinuar la campaña. y otras cosas en este sentido. de cuyos movimientos es tábamos todos pendientes no marcho'. Pienso que concibio el plan de hacer al enemigo una guerra de partidas y movimientos. y vice versa. el General. Al dia siguiente." Con este disgusto seguimos tres o cua tro oficiales (incluso mi hermano) que nos habiamos reuni do con otros tantos soldados. este olvido del orden de que era tan observante. empezo á destacar oficiales que corriesen los alrededo res y volviesen por el camino del dia anterior para indicar que allí estaba él y que allí debian reunirse. porque unos querian adelantar camino. Esta ausencia del General. esta precipitacion en su marcha. suble vando el pais. pero fueron llegando partidillas de modo que por la tarde habia cerca de trescientos. pues recuerdo. que nos dijo que nada pedia ¡ al ejército sinopiernas. Ya entonces reconocimos al General Belgrano. "V .

lo pasamos en Caine. medio de su escolta. Yo que conocia muy bien al General Belgrano. por el mismo cami no que habíamos traido en solicitud de una partida enemi ga que avisaron los indios que se habia aproximado." Este incidente me choco en los pri meros momentos. Mas me olvidé pronto y le hubiera dispensado mucho mas. Todo el dia 3. como recordando alguna cosa pregunto: "iCual de los Paz. cuando recibi un aviso de los indios que decia que á distancia de una legua estaba una division enemiga. tanto para el arreglo del ejército. Al dia siguiente de mi salida me hallaba en un lugare- jo. — 131 — Mandada retirar la tropa (despues que rezo' el rosa rio) los oficiales formamos un grupo"al que se acerco' el General familiarmente. dando siem pre tiempo á que se reuniesen los dispersos. no las titulas. Yo mismo hube de sufrir una equivocacion remarcable. "Eso es lo que he querido decir y estoy muy satisfe cho de lo sucedido. Muchos oficiales salieron en diversas comisiones y yo tuve la de volver con una partida que el mismo General. Despues de algunas espresiones comunes. todo se puso en actividad. "Yo (le contesté no sin alguna amargura) fui quien atacó. haciendo que comiesen los caballos. sospechando que se hubiese querido despreciar una accion. El 5 anduvi mos tres leguas y llegamos á Macha. á la que yo mismo daba bien poco mérito. el 4 solo anduvi mos una legua hasta el pueblito de Ayouma. me guardé de dar un parte dudose y . como para su aumento. sino la partida enemiga que las con ducía. Desde el dia siguiente de nuestra llegada. en obsequio á su noble decision para continuar la campaña y vengar el ultraje que habian sufrido nues tras armas. pueblo de bastante estension donde se fijo' el Cuartel General y nuestros cuar teles." El repuso sonriéndose. sin duda de mi suscepti bilidad. es el que atacó á las mulasV Aludia al lance que he referido cuando volví á reconocer el campo de batalla y encontré y represé las muías que nos habia tomado el enemigo.

Los que mandé. Continué mis investigaciones hasta la cuesta arenosa de el Toro. (por la misma razon ya ha bia dejado atras. Estuve con ellos y les permití continuar tranquilamente su camino. casi toda la partida. volvieron á decirme que efectivamente se veia desde la altura inmediata un campamento de doce o quince tiendas de campañay la gente que lasocupaba. Segun to das las probabilidades era fuerza enemiga y de considera cion. para no concluir mis caballos. se retiraban ásus provincias. que eran las del norte. Esta la obtuvieron por cuatro heridos nuestros que sin poder seguir nuestra marcha se habian quedado y . Luego fcupe lo que era. sin dejar de aplaudirme mi resolucion de nada haber dicho al Ge neral. la que hice descender por solo dos hombres. Totalmente estrangeros á i¡\ guerra y por sen deros extraviados. Eligiendo entonces hombres á proposito por su inteligencia y audacia. Era una partida de indios Mitayas (es decir de la Mi ta) que habiendo concluido su tiempo de trabajo en el cer ro de Potosí. mientras yo hacia ensillar los caballos. mas á pesar de esto y sin decir una palabra al Gene ral. quise descubrir positivamente dicha fuerza y lo con seguí. los despaché nuevamente con orden de aproximarse y traerme un parte cierto y tras ellos me puse tambien en marcha. o' quizá por efecto de las leyes patrias que abolían la Mita. llevando entonces solo seis hombres) los que no solo no encontraron enemi gos. aunque ni remotamente se me hubiese ocurrido la realidad del caso. como era el que ocupaban se escurrian por entre los ejércitos para su pais. ni se te nia noticia de una reunion tan numerosa que acampase tan pacíficamente en aquellos peligrosos lugares. Tropa nuestra no podia ser porque no teniamos una sola tienda de campaña. sinque pudie se saberse si era o' no enemiga. — 132 — mandé dos hombres de mi partida á que viesen por si mis mos. sino que adquirieron hf certidumbre de que no habían llegado.

Se les sen tencio' á perder un grado. — 133 — n mantenian royendo los huesos de las llamas que habia mos comido la noche de la batalla. que recuperarían con ventaja (decia la sentencia) si en el proximo combate borraban la nota de corbardia que habian merecido. He llamado rara ¿esta sentencia. ni de reconquistar su primera graduacion. un capitan de artilleria y dos tenientes^ llegaron dispersos ú Chuquisaca con una celeridad asombrosa. quiso tomar para mandar muni ciones y otros auxilios. en el mas raro espedien te qne pudo tomarse para castigar á unos militares que habían faltado á sus mas importantes deberes. alegando su inutilidad. por una cobardia probada en autoridad de cosa juzgada. mas luego que regresé á donde hubo po blacion. propagando la noticia de una derrota completa é irreparable: no solo ilarroaron el pueblo. sino que impidieron algunas provi dencias que el Presidente. Es decir el capitan que habia descendido á ser teniente. Sin embargo la cosa paso' así por los pocos días que mediaron hasta la batalla de Ayouma. no podia desempeñar bien sus nuevas funciones. Todos ellos buscaron su seguridad en hacerse olvidar con . El Gene ral Belgrano los hizo venir y les mando formar el corres pondiente sumario: cuando se trato de juzgarlos. pues sus subalternos le echarían en cara su deshonor y ellos mismos se crerian humillados en obedecerle. que no podian sostener des pues que se les habia deshonrado. porque es la única que he visto de este gé nero y porque tenia el gravísimo inconveniente de dejar á los condenados una posicion. mandé indios que los trajesen en sus burros y se salvaron efectivamente. Cuatro oficiales (que fueron un mayor graduado. Me era imposible lle varlos conmigo. se divago' y se dividieron las opiniones sobre el castigo que seles daría: algunos se inclinaron á la severidad: quizá se hablo' de la última pena: otros quisieron la destitucion del empico y al fin se vino á fijar el Tribunal. en la que ninguno de los condenados trato' de rehabilitarse en laopi- niondcl ejército.

Las noticias de que el General en Gefe. parque y las personas comprometidas del pueblo. todo hubie . por donde se dirigían tambien algunos cientos de nuestros dispersos: no tomo' en esta desordenada mar cha medida alguna. en la gran casa de moneda a la que añadió' algunas ligeras for tificaciones. Muy luego se hizo sentir por las inmediaciones una fuerza enemiga. los caudales. que habia destacado el General Pezuela en amago de la ciudad y la que regreso' luego que se cercioro de que se le opon dría resistencia. pero en aquel ciudad ya fué otra cosa. hicieron que el General Diaz Velez reuniese en Potosí los dispersos y sus pendiese la marcha precipitada que hasta allí habia teni do. se replego sin intentar siquiera el ataque. para reunirse en Condo-condo á donde habia vuelto Pezuela con su Cuartel General. ha bia tomado una direccion de flanco. lo que indicaba que no abandonaba el territorio que habiamos liber tado y que se proponia rehacer el ejército. habríamos perdido mucho en la opinion de aquellos pueblos y hubiera sido mucho mas dificil reu nirse despues al General Belgrano. ha bia tomado desde el campo de batalla el camino de Po tosí. si en los dias posteriores á la accion se mue ve con una parte de su ejército Gobre nosotros. Si el nos persigue. Esta medida fué muy acertada y tuvo tanto mas mé rito por cuanto pudo creer que lo atacaría todo el ejército enemigo. pues no supo aprovechar las ventajas que obtuvo en Vilcapugio. En primera oportunidad se fueron á Buenos Aires. Si en vez de sostenerse hubiera tomado el par tido de retirarse. El General Diaz Velez como indicamos antes. — 134 — denándose á una oscuridad de que nunca debieron salir. Diaz Velez á la aproximacion de la fuer za enemiga se encerro' con todas sus fuerzas. Pezuela era un muy mediano General. El enemigo que vio' la aptitud defensiva de los nuestros. donde he visto despues á algunos de ellos. habiendo antes metido víveres para un mes ó mas. que era una division del ejército real.

las distribuciones se hacian con suma estrechez: lo mismo mas o menos se hacia con los sueldos. que solo gano por nuestras faltas. — 135 — ra sido concluido: lejos de eso permanecio' (fuera del mo vimiento parcial y pequeño sobre Potosí. Sedirá que él se organizaba que se rehacía de lo que habia perdido en su misma victoria. artículos de vestua rio y demas. El General Belgrano se dedico' con toda la eficacia de su celo. al arreglo y disciplina del ejército. ¿Mas. donde poco te nia que buscar) mas de un mes quieto y no fué sino á los cuarenta y cinco clias que tuvo lugar la segunda batalla. Es de admirar que un hombre tan probo y tan desinteresado en privado. Pasados algunos dias. fuese tan economico y hasta avaro respecto de los intereses públicos. Creo que ya indiqué que en vísperas de reunirsenos en Vilcapugio. Pezuela no su po aprovechar los momentos^y tuvo que librar la suerte de la campaña á otra batalla. sucedio la accion y ti coronel tuvo que retirarse con precipitacion. l*or ejemplo: sobrando allí víveres. y luego que el enemigo se hubo concentrado se movio de Potosí el General Diaz Velez con la fuerza que habia reunido y se nos incorporo en Macha. La noti cia de nuestro desastre basto' para perder mas de la mitad déla fuerza: lo que quedaba no valia mucho mas. como se prueba por los grandes depo'sitos que encontro' el enemigo despues. Se incorporo' tambien el coronel Zelaya con unos cuantos cientos de hombres que le habian quedado de la division qnetraia de Cochabamba. ignoraba cual era nuestro estado? ¿No nos habia visto salir deshechos y de sordenados del campo de batalla? Es probable que algu nos cientos de hombres. Considerables repuestos de víveres habia mandado . pudiendo de cirse que muchas veces se dejaba arrastrar demasiado lejos por ese espíritu de o'rden^y economía que lo dominaba. arrojados á tiempo sobre nosotros hubieran completado nuestro esterminio.

no hubiese podido moverse. El pais simpatizaba con nosotros y en lo general se prestaba átoda clase de sacrificios. que "la indisciplina de nuestras tropas. Sin duda con esto contaba el General Belgrano. — 136 — reunir el General. y es posible que sin la cooperacion del desnaturalizado americano el cura Poveda de Coroma. era el origen del atraso de nuestra causa y de las calamidades domésticas. que tanto han afiijidoy aflijon aun á nuestro pais. de movilidad. cuando haciendo almacenar víveres no proveía á los medios de transportarlos. carecian de víveres. pudiendo subministrarlos en abundancia. y cuya copia he visto. tanto esos acopios de . sino que todos concurrian á remediar nuestras desgra cias y á reparar el desastre de nuestras armas." Lo contrario sucedia en el campo enemigo donde. En Potosí mismo habia quedado una gran cantidad en la casa de moneda. las provincias que libertase. Es ente ramente exacto. Todo pues induce á pensar que el General Belgrano. co mo bien claro lo da á entender el mismo Torrente en su ya citada obra. si el enemigo se aproximaba. no creia que el enemigo lo buscase. de los buenos efectos de la política del General Bel grano. De otro modo no pueden esplicarse. porque si él esperaba que el enemigo atacase y creia vencerlo en una batalla. pues no solo no hubo esas sublevacio nes en masa ¿ en detall contra los restos de nuestros ejérci tos. quería prevenirse acopiando algunos meses de víveres para el ejército. al mismo tiempo que todas sus medidas eran dirigidas á sublevar el pais en masa contra los espa ñoles: parece pues que previendo una conflagracion gene ral y las dificultades que trae consigo. lo que dice en una carta el mismo Gene ral Belgrano. que contaba con dar largas á la guerra y utilizar todas las ventajas que le ofrecía el patriotismo y la decision del pais. esos vivires le eran poco menos que inútiles.* Es esta una prue ba concluyente. y de Chuquisaca nos venian recursos de toda clase. de acémilas y de otros recursos. es bien claro que debiendo avanzar inmediatamente.

entre los que habia algunos cuyo prtfciorio bajaba de tres-< tiento» o' mas pesos fuertes. Entresacando la tropa mejor se formaron tres compañías de sesenta hombres. tuve el honor de ser elegido paía la 2. sacados de las pesebreras de los ricos propietarios. se esforzo' en auxiliar al ejército con prontitud y abundancia! Entre las remesas que hizo. Siendo estos enteros Casi en 'a totalidad era penosísimo el trabajo de cuidarlos y evitar las riñas entre ellos. Con algunos mas que se- reunieron de otras partes se reunieron hasta ciento ochen- taque se dieron á mi regimiento. Estaban por supuesto á pesebre. A estas com pañías se dieron tambien oficiales escojidos. Por este ¡lempo v con este motivo empozo ú hacerse conocer el Ge* 18 . Diego Balcarce se dedico' con una contraccion asidua á la instruccion de esa 'ropa en la arma de caballería y á la conservacion y buen atamiento de los caballos. se armaba una verdadera bataolai Estas tres compañías. es seguro qite se hubieran bati do muy bien. El coronel D. pero si alguno ó algunos lograban soltarse. Jando los demas á los cuerpos de infanteria. ríreíes al alcance del enemigo. Francisco Antonio Ocampo (el primer General del ejército libertador del año 10J que era Presi dente de Chuquisaca. la mas importante fué la de ciento cincuenta caballos supej riores. Tampoco descuido' el General hacer correr el territo rio con partidas que tuvieron pequeños encuentras con las enemigas y en lo general con feliz resultado. De doce capita-- nesqne éramds en el regimiento y siendo por mi antigüe dad el penúltimo. * dedichas compañías. si hubiesen tenido teatro adecuado y ocaj son: eu la batalla que subsiguio falto todot y lo que hicicj fon fué un esfuerzo espontáneo que sirvió' para probar sus excelentes disposiciones. se distribuye ronlos caballos y se organizo el servicio del modo mas adecuado á la naturaleza de esta arma. como sus otras opera* dones. El General D.

por todo once hombres que ocupaban un rancho y que vigilaban el cami no que por allí pasaba. Gregorio Araoz de la Madrid. — 138 — neral D. que sorprendido fué desarmado y rendido el otro se apodero' de las armas que estaban recos tadas á una pared y el tercero con su carabina preparada y apuntada intimo' rendicion á los demas que yacian dor midos o medio dormidos dentro del rancho. que era el lugar que habia sido teatro de su hazaña. tambien cordobes (1). sin ser apercibidos de ellos por la oscuridad de la noche. La guardia enemiga co mo he dicho ocupaba un rancho y estaba descuidada: tan solo el centinela vigilaba y estaba fuera. que era entonces joven y teniente de Dragones. Auna audacia natural. Manifesto una rara incli nacion al servicio de partidas. Estos valientes eran un Gomez tucumano. y Salazar. dieron con una guardia de infanteria enemiga. y lejos de pensar en retirarse combinaron su plan de ataque. Santiago Albarracin cordobes. o sufrieron trabajos prolijos sin desmentir su patriotismo y buenos sentimien- . Era un punto avanzado de otra fuerza mayor que per noctaba á pocas cuadras. Una ocasion que el teniente Madrid habia destacado tres simples soldados de su partida con el fin de reconocer el terreno. Uno se dirigio' rápi damente al centinela. (1) Esto» tres valientes ó tuvieron un fin tragico. Los nuestros se distribuyeron en la forma siguiente. Todos se rin dieron y fueron maniatados por solo tres Dragones á quie nes por recompensa seles hizo sargentos de Tambo nuevo. tuvo choques frecuentes y dio muestras del valor que despues lo ha distinguido. reunia un espíritu de puerilidad que admiraba á los que lo conocían: marchaba al enemigo comiendo cara melos y en lo mas importante de una operacion distraía algunos hombres de su partida para que fueran á buscarle aina libra de dulce. de un sargento dos cabos y ocho soldados. y con las que le confirió' el General Belgrano. Nuestros tres valientes descu brieron á los enemigos.

sin que recuerde que fue de el al ñu. El año 29 lo encontre en el rio segundo de Córdoba. ¿Fué un error 6 un acierto. la irritacion española subio' de punto y estuvo á pique de que nuestros prisioneros fue sen pasados á cuchillo. — 139 — De los once prisioneros. hasta que murio por ella el año 1840. Por lo demas. Fueron fusilados por la espalda. . Albarraciu se habia casado en Ja Sierra de Córdoba y llegó á ser mayor. y el General Belgrano manifesto su resolucion de dar segunda batalla. esta resolucion? Para contestar no quiero apelar al resultado. los. con la prevencion deque no se les ofendiese en las cabezas. Gomez fue tomado prisionero mesas despues en Humahuaca por los españoles y fusilado por el crimen de haberles hecho la guerra con bravura. y comandame de milicias: sirvio con lealtad á la causa de la libertad. despues de halladas por los realistas al campo enemigo. con los que quiso el General. y despues mas positivas de que el ejército enemigo se aproximaba. como se debería aprobar si hubiésemos ganado la accion de Ayouma. se dejo' caer por un derrumbadero ysolo fueron traidos al ejército los diez restantes. En los^ primeros dias de Noviembre ya se tuvieron no ticias vagas. las que fueron cortadas y llevadas lo mas inmediato posible al campo enemigo y allí colocadas en altos maderos con un rotulo engrandes letreros que decía: "Por perjuros é ingratos d ¡a generosidad con que fueron tratados en Salta. perdio el uso de un brazo en un combate el año 14 á las inmediaciones de Jujuy. viviendo pobremente: re cordando su conocimiento con el General Madrid andu/o prestan- do servicios á sus ordenes. Suluzar. Entre ellos venian dos de los juramentados de Salta. hacer un ejemplar que hiciese temerá los otros perjuros que se hallaban con las armas en la ma no. se escapo el sargento qne con la oscuridad de la noche. voy solamente á pesar las razones que militan en pro y en contra y de allí deducir lo mas razonable. no dio' resultado alguno esta severa medida. pues entonces era indispensable condenarla. Tres sugetos de su mismo nombre he conocido: toJos buenos honrados 'y pa triotas." Cuando fueron llevada* las cabezas.

retirándose entretanto sobre Potosí ó Chuquisaca. pues tenia ademas de la propia. llegase ála mitad: pero se habia dejado en las provincias de Salta y Jujuy. Bastaria decir para persuadirlo que carecíamos de ar tillería. Por la otra parte militaban razones sumamente pode rosas. Podia tambien haber ocurrido algu na desercion en la tropa Cochabambina. y para que nada quede por decir. si es que no tenia (lo que igno roj como retirarlos. y de una dimension suma mente diminuta. pero que poco le ofendian. Eran mas bien unos malos pedreros que no podian prestar servicio alguno y que solo se habian traí do. y el desaliento que imprime en los pueblos que á virtud de ella quedan espuestos al enemigo: habia otro inconveniente. podia haber se entiviado el ardor de las montoneras o' republiquetas que pululaban al rededor del enemigo. porque para suplirlos les ha bian puesto dos pernos de fierro. y que no hubiéramos dado la batalla con esta desventaja. lo que importaba bien poco. debió' demorar la accion por algunos dias. No siempre una marcha retro'gada desmoraliza y . — 140 — Por un lado están los inconvenientes de una marcha retrogada. no sé de donde. que me inclinan á^ opinar que el General Belgra no. y solo fué despues de nuestro primer con traste que se mando venir á marchas forzadas. para hacernos ilusion. la que habia conquistado en las bata llas de Tucuman y Salta sin que la pérdida en Vilcapugio. unos cuatro ó cinco cañoncitos de á uno. asegurados en una faja gruesa que rodeaba el canon. que habia creado el General Belgrano con sus almacenes de víyeres. Mas esto no era porque el ejército careciese de artillería. hasta que llegase la oportunidad. montados en una especie de carreti llas y algunos sin muñones. Con ocho dias mas. y que disipaba con la mayor facilidad empleando unas cuantas partidas. es fuera de duda que hubiéramos tenido un her moso tren. pues no merecían este nombre.

como media legua se presenta en el mismo camino una pampichuela de no gran estension. Antes de llegar á él. Bien conoce el soldado cuando la retirada no es efecto de debilidad. mediando poco mas de veinte leguas ¿Qué es lo que pudo obligarnos á una batalla desventajosa? No lo sé. estaba distribuido en la si* guiente forma: A la derecha el Regimiento de Bragones. ° de Octubre de Condo-condo solo llego á Ayouma el 14. Replegándonos en la circunstancia enc|iie nos hallábamos. mientras el enemigo. sino un medio de asegu rar la victoria. Ha biéndose movido el 1. que triunfo de un número mas que doble en los campos de Tucuman.pues el año anterior. saliendo de este último. nos aproximábamos á nuestros recursos. Este fué el campo elegido para la batalla por el General Belgrano y que se apresuro' á ocupar temiendo sin duda que el enemigo se anticipase. una retirada de ciento treiuta leguas no habia desvirtuado el valor de nuestro ejército. que como he dicho se habia reducido á tres compañías: en seguida el Batallon de Cazadores. tuvo tiempo y opor tunidad de estudiar nuestra posicion y de meditar el modo de inutilizarla. La lentitud de sus mar chas era un claro indicio de la nulidad de esos medios y de la circunspeccion con que se veia precisado á obrar. Ayouma es un pueblecito o' aldea que dista tres leguas de Macha. reuniamos algunos hombres-mas que naturalmente se ha llaban en esas grandes poblaciones. Be aquí resulto' que cuando Pe- zuela se situo' en las alturas del frente. en la direccion que traia el enemigo. pero bastante para que pudiese maniobrar nues tro pequeño ejército. — 141 — abate el espíritu del soldado. muy bajo: el N? 6 que . con cinco o' seis dias de antelacion. si nos seguía se debilitaba y acababa con los pocos medios que le quedaban de movilidad. Bien debia saberlo el Ge neral Belgrano. Nuestro ejército que contaria mucho menos de mil quinientos infantes y como quinientos caballos inclusa la fuerza de Cochabamba.

porque aumenta la coni'usion. que le dió el parte haber oido tiros. El coronel graduado Zelaya mandaba la caba llería de la izquierda. o mejor dicho sus restos. so lo tuvo por objeto haciendo estas reuniones de indios y • colocándolos á la vista aunque en parajes perfectamente seguros (menos los que tiraban los cañones) el de entusias marlos haciéndoles una parte de nuestra gloria. bien que nos con servásemos en columnas hasta el dia de la accion. Siempre hubo algunos de los últimos en la batalla de Ayouma. mandaba el N? 6. ° era mandado por el coronel graduado D. Gregorio Perdriel: y el Batallon de Castas por el coronel graduado D. y aparen tar fuerza para eludir al enemigo.. . Benito Martínez: el IV? 1. y á la izquierda la caballería cochabambina (1). Puede decirse que no hubo reserva y que tan solo se puso como apariencia de ella un grupo insignificante de indios y hombres mal armados. Por lo demas era una fuerza completamente inutil y que nada añadia á nuestro poder real: me avanzaré hasta decir que nos fué perjudi cial. Miguel Araoz. Es de creer que el General Belgrauo. que yo creí dirigido á mí y <Iuu me causó tan ter rible sensacion. Este era nuestro orden de batalla. siendo ma yor D. mandaba los Dragones: el capi tan graduado de mayor Cano (murio' en la batalla) manda ba los Cazadores: no tengo completa certeza sí el coronel graduado D. mandado á un oficial de iufanleriu. sin contar con que la cobardia y el miedo son estremadamente contagiosas. tantos como en la anterior de Vilcapugio. por las consideraciones que aduje en otra parte de es ta Memoria: por punto general puede establecerse. aunque ni con mucho. se habia distribuido en los otros batallones. que lo que no sirVc en una batalla es dañoso. El co ronel graduado Balearce. (I) Durante estos dins tuvo lugar el recado del General Bel grado. José Superi (muerto en la batalla). muy diminutos tambien: el N? 8.. — 142 — se habia reducido á un solo batallon: el N? 1? y las Cas tas.

sien do en algunas mucho menor: háblo sin contar los indios. mas al llegar al pié se ocultaban en un bajío que formaban unas lomas interme dias. esta ba firme en su propo'sito de esperar al enemigo en su posi cion: cuando hablo así no se crea que esta posicion tenia algo de dificil o inexpugnable: por el contrario habia bus cado el único llano que ofrecía el terreno. y nuestra caballería el duplo de la contraria. hasta que en la mañana del 14 de Noviembre. se oculta ron á nuestra vista y paso' mucho tiempo para que volvie ran á aparecer. En la accion de Ayouma. fué mayor el número de las nuestras. larga y estrecha. No hizo movimiento. es de la mas rigorosa ver dad que jamás prestaron servicio alguno en 'los combates. tenia mucho tiempo que esperar para que llegase el centro y retaguardia.por otra parte. no destaco' un solo hombre. Veiamos con la mayor claridad descender los cuerpos enemigos. para hacer mas gloriosos los triunfos que llegaron á obtener las tropas reales. ¿Qué hizo entretanto el General Bclgrano? Nada. ni se ocurrio á nadie darles parte. como tampoco él los cuenta. al que si se le ha . nuestra infantería seria casi la mitad de la enemiga. A lo que debo juzgar. — 143 — Es de notar la impudente inexactitud con que el his toriador español Torrente. ni entraron en ellos. Sumado todo nuestro ejército. Consumaron su descenso tranquilamente. no se tomo medida alguna. Siendo tan es trecho el sendero. Se levanto' un altar y se dijo misa. empezo á descender con su ejército. hace subir nuestras filas en to das las batallas. pues que hace de ellos men cion separada y. tendria dos ter cios de la fuerza enemiga. no podia practicarse sino en una rigoro sa desfilada: de consiguiente llegada que fuese al llano la cabeza. que fué oida por todo el ejército. Tres dias estuvo Pezuela en las alturas de Taquíri. En ninguna de las que he referido. Para verificarlo tenia que ha cerlo por una cuesta áspera. cuyo pié que daba á menos de legua de nuestro campo.

que para impedir el acceso. ni combinacion de ninguna clase.!: — 144 — bian hecho algunas ligeras cortaduras. el objeto de nuestros movimientos. . Como el Batallon de Cazadores que formaba la dere cha de nuestra infanteria estaba materialmente tocando el cerro de que hemos hablado. mediante el cual el Bata llon de Cazadores que terminaba por esa parte nuestra ll nea. Sin embargo te ngo por casi cierto que no hubo órdenes. y el cuerpo enemigo del cerro rompio' sus fuegos sobre el flanco de nuestra línea se^conocio sin duda la necesidad de desalojarlo y pienso (1) que áe incum bio de esta operacion á mi regimiento. Sea como fuere. no quedo' lugar para mi regi miento y tuvimos sin o'rden espresa. un vago presentimiento nos hizo desconfiar de la victoria. é ignoro hasta qne punto los denominaban las órdenes que se' espidieron. todos estábamos persua didos de que debiamos batirnos con el frente que teniamos y en los mismos lugares que teniamos prolijamente estudia dos. El ejército real. Cuando prin cipiaba la batalla. Muy luego se vio que este cerro era ocupado por un cuerpo realista y que avanzando en proporcion que lo hacia su línea. Catando hasta cierto punto fueron burladas nuestras esperanzas. Tampoco «e tomo' medi da alguna para disputar al enemigo la posesion del cerro. quedo' inmediatamente apoyado á un cerro que se pro longaba hácia la opuesta del enemigo. se corrio por su izquierda y cuando se nos presento despues de haberlas vencido. mas parecian para engañar al enemigo en ciertos puntos de la línea. venia á flan quear la nuestra completamente. fué amagan do nuestra derecha y obligándonos en consecuencia á un cambio de frente sobre esta ala. y solo por la fuerza de las circunstancias que formará retaguardia. ni para cubrir nuestra derecha que quedo' á merced de él. encubierto por las lomas que tenia mos á nuestro frente. Como no era po sible cargar a la infanteria flanqueadora trepando el cerro (l) En mi clase de capitan no pude saber sino por loque vi.

cuya gloria apreciaba como la mía propia. Sin embargo se persistía en trepar ála altura y algunos hombres efectivamente llega ron y dispararon unos cuantos tiros á gran distancia. Mi disgusto era sumo en esos momentos. pedirle un puesto cualquiera en su regimiento. Conseguido que fuese esto. el hecho es que empezamos á trepar ala altura que era tan escarpada que solo con mucho trabajo podian vencerla los caballos: mu* chos de ellos echaron montura y ginete á las ancas y tuvie- ron que apearse para reacomodar la silla. fuesen casi del todo inútiles durante la batalla. Este movirnien-1- to absurdo y bárbaro habia roto enteramente nuestra for macion. debio buscar el punto ú propo' sito y este. 10 . se tomo el muy singular espediente de ocu par otra altura mas ó menos igual. Lo que yo hice fué lo que debio' hacer todo el regimiento y lo que hizo al fin. y el cuerpo cinco minutos antes tambien organizado. que fué la de separarme y dirigirme a nuestra izquierda con el fin de presentarme al coronel Zelaya. pero cuando va estaba todo decidido. Fué este todo el fruto de la maniobra. gefe de la caballería de aquel costado. No pudiendo remediarlo tomé una resolucion individual. pues siendo absolutamente imposible que obrase en la de recha por falta de terreno. porque de otro modo no podia'- mos ofender al enemigo. no presentaba ahora sino un monton desordenado. tanto por el éxito que preveía de la batalla. Lo hizo como he indi cado. era en la ala izquierda. se pensaría sin duda emplear el fuego de nuestras pocas tercerolas. sin el incidente que luego referiré. cuanto por el descrédito qne iba á caer sobre mi regimiento. y salvarme de ese mo do de la deshonra que pensaba iba á cubrir á mis compa ñeros. que estaba á nuestra re-- taguardia (el camino de Macha pasaba por la abertura que dejaban los dos cerros) y en frente de la otra. — 145 — que ocupaba. habia confundido las compañías. Sea ó no sea así. Efectivamente así hubiera sido. pero que no impidio' sin embargo que ciejito ochenta caballos perfectamente dispuestos.

y rompio' un vivo fuego de cañon que duro por cerca de media hora. hubiera ganado la batalla sin disparar un fusilazo. La nuestra hizo tambien sus movimientos avanzando y acortada la distancia intermedia se rompio' el fuego de fusilería que fué vivo y sostenido: en estos momentos fué que yo recorrí la espalda de núes . Entonces me reuni otra vez á mi cuerpo. que al fin habian tomado el único camino que habia para remediar las graves faltas que se habian cometido. si es que aun habia tiempo para ello. pero con la lentitud y circunspeccion pro- propia del génio español. por cuanto las balas de nuestros pobres cañones no llegaban á la mitad de la distancia. Al emitir esta opinion supongo que nos hubiéramos conser vado inmo'viles como sucedio' mientras duro' el fuego de cañon. fui recorriendo nuestra línea por la retaguardia de la infantería (cuando ya se habia empeñado el fuego de esta) junto con otro ofi cial que me acampaño y tuve con este motivo ocasion de encontrar á algunos gefes que habian dejado sus batallo nes que estaban empeñados fuertemente. Vi dos que de ben ser del número de los cinco á quienes el General Bel- grano atribuia la causa de la derrota. para buscar al guna quiebra del terreno que los cubriese. se aproxi mo lo bastante para hacer fuego su superior artilleria. cuando divisé un grupo de caballería que traiala misma direccion que yo llevaba: era una parte de mi regimiento con los gefes. Al fin este flaqueo'.pues que al fin su artillería que impunemente nos despe dazaba hubiera destruido por sí sola nuestras fuerzas. No habiaaun llega do á la izquierda. Luego que el enemigo se hubo colocado en la nueva direccion que tomo despues de bajarla cuesta. y que no puede decirse que era contestado por nosotros. y la línea enemiga se movio' ofensivamente. que aun hizo avanzar un tanto de su línea. — 146 — En demanda de nuestra izquierda. . Es seguro que si el enemigo hu biera tenido municiones para cañonearnos por mucho tiem po.

donde no encontramos nuestra caballería que ya seguramente ha bia sido dispersada. el cual no presentaba mas paso que uno d dos desfiladeros en que podia solo pasar un hombre. y el mayor D. so fueron h.él. El enemigo que se presento' á nuestro fren te fué un cuerpo de infantería como de trescientos hombres. dimos con un profundo zanjon que nos obligo' á detenernos. me incorporé á. principiándolo no- (1) Para comprender la diminucion que habia nifridn nues tro ejercito debe saberse que fuera de los muertos y prisioneros te nidos en la accion de Vilcapugio. Los gefes de mi regimiento se ocuparon en medio or ganizar el grupo»de tropa que habian traido. Mendevil y su partida. . con el pretesto de que siendo mi hermano el ha bilitado iban allí intereses del regimiento que les correepoudian. — 147 — tra linea. hubo muchos que se dispersaron J que volvieron tarde ó nunca á las filas. tucuraano. la línea se raleo' considerablemente y lo que quedo tomo la fuga sin que el enemigo por el momen to la persiguiese porque tambien habia sufrido bastante. y hubo oiros de todos los cuerpos que hicieron lo mismo. Recuerdo que una par tida de Dragones mandada por un sargento Mendevil. y algunos despues. Máximo Zamudio. En estas circunstancias es que llegamos úla izquierda. saqueó el equipage mio y de mi hermano que hnbia sido salvado por los asistentes. quiso probar aun un acto de Vigor. se ha bían incorporado en ella hombres extraidos de la caballe ría y bastantes reclutas que tendrian un mes de aprendiza- ge (1). Era pues consiguiente que sucumbiese: así suce dio porque el fuego fué progresivamente debilitándose por nuestra parte. que viendo venir una parte de mi regimiento. La infantería enemiga era demasiado poderosa para que la nuestra pudiese resistirle por mucho tiempo en un fuego igual: ademas de ser mucho menos numerosa. El ma yor no se desalento y mando adelante. que procuraba tambien reorganizarse: el mayor.i*t¡i Tuviim:í». resolvió' cargarlo y con los cuarenta ó cincuenta Dragones que habian formado se puso en movimiento: á media dis tancia.

El ene migo habia empezado sus fuegos. la propension de los habitantes de algunos pueblos de reunirse y api . porque aunque estaba vestido de uniforme y charreteras. luego que hubo pasado una tercera parte mas o' menos y mientras se- guia pasando el resto. resultando para nosotros el inconveniente de que si esperábamos á que pasasen uno á uno todos nuestros hombres. tanto por la diminucion de la tropa. — 148 — sotros u pasar y á formarnos á la parte opuesta. Despues supimos que no habia sido herido. quedan do á distancia de tres o cuatro pasos de la infanteria ene miga que por instinto se habia apiñado (1). debia ser necesariamente débil nuestro choque. tenia envuelto en la cintura un grueso poncho á pala. o' que si cargábamos sin espe rar á los demas. gritaba con toda la fuerza de su voz: "Alto elfue go:" á este se dirigio' el mayor Zamudio que ibaá la cabe za de nuestro grupo. Esta situa- 1 1 (1) Es una gran ventnj». mando' á la carga y los pocos hom bres que lo acompañaban se precipitaron valientemente sobre el enemigo: tuvo aquí lugar un singular incidente que luego esplicaré. se fué suspendiendo en términos que cuando nos aproximamos no habia casi ninguno. principalmente en la infanteria. El oficial realista se reincorporo' y vol viendo la cabeza tomo' la lanza por cerca dela moharra y se quedo' como en espectativa por unos momentos. sufríamos mucho los que primero lo habiamos hecho. sus pendio su caballo y lo mismo hicimos los demas. El mayor. en el cual se detuvo la lan za sin llegarle al cuerpo. Un oficial á caballo se habia colocado al frente y dándonos la espalda para hacerse entender mejor de sus soldados. como porque no habiamos podido bien formarla. El mayor despues de su poco feliz bote de lanza. Mientras sucedia lo que acabo de decir el fuego del cuerpo enemigo que íbamos á atacar. pero que al mismo tiempo le hizo perder la lanza que sal to' de su mano. dándole una terrible lanzada por la espalda que lo hizo inclinar sobre el cuello de su caballo.

sino me engaño. que los rusos se parecen á los peruanos y que han vencido algunas veces con amon tonarse. me vi entre ios niios. me faltará antes á causa del esfuerzo que Je exijo. que no^ofendio' sino á su'caballo. ya lo habian pasado los que habian quedado atras cnando la emprendimos. fué la señal de hostilidades y de nuestra precipitada retirada. pero cuando me desmonte^ porque ya no pueda llevarme. ñarse en el momento del conflicto: los peruanos son de este nume ro y he visto que muchas veces han debido sus sucesos 4 esta cali dad que puede atribuirse á falta de brío individual: por el contrario nuestros soldados tan valientes en las lides sigulares. — 149 — cion de sorpresa. un infante enemigo me dirigio' un golpe de bayoneta que soloíalcanzo' á aquel. de modo que cuando dejé mi caballo porque ya no podia moverse. tienen la in clinacion á dispersarse y sobrandoles ánimo y brío. de modo que se habia formado á la entrada del desfiladero un grupo compacto que servia de blanco á los tiros certeros del enemigo que entonces se avanzaba ya rápidamente: me esforcé en pasarlo cuanto antes y ganar cuanto terreno pude. me encontraré entre mis compañeros que me fa vorecerán. Antes diré que cuan do llegamos de vuelta al barranco que pasamos antes de la carga. Al volver mi caballo. Recuerdo haber leí do en la obra del General Foi. . logrando introducirsela en la parte posterior del' vientre hácia el costado derecho: el efecto lo sentí luego en la flaqueza del caballo que empezaba á arrastrarse penosamente: mas no era ocasion de contemplarlo porque calculé en el acto del modo siguiente: si yo lo considero llevándolo despacio me puede llevar alguna mas distancia. duro algunos instantes. periT cuando ten ga que dejarlo me encontraré atras de todos los miosque van en precipitada retirada: al contrario si yo lo apuro cnanto es dable. logrando así pasar adelante de mu chos de los que huian en dispersion. hasta que un tiro disparado contra el mayor Zamudio. El último partido fué el que adopté y apuré mi caballo cuanto pude. de espectativay de inconcebible inaccion. los he visto muchas veces sucumbir por la misma razon.

veía que levantaban en las bayonetas al que lograban <\\- . queueranl)astante grandes]de género de algodon blan co y celeste. que saqué y¡puse!bajo el brazo. Por primera vez se distribuyeron banderolas para las lan zas. Cansado hasta mas no poder. un poncho enrrollado que lle vaba á la grupa. exhausto de fatiga.:en los pocos dias que precedie ron á lajaccion de Ayouma. se mejoro' la organizacion de nuestra caballería y se empezo' á dar á la lanza la preferen cia que mereceden^consecuencia los hombres que no te nian sfible. nna pistola á la cintura. Sin detenerme eché á'andar á pié. Tal fué el moti vo de su equivocacion. y tambien lo fué en parte de la sa ña con que nos persiguieron. fueron armados con ella y una pistola.^ Con los soles y lluvias perdio el último su vivacidad y quedo' poco menos que blanco. Los enemi gos que ignoraban esta^circunstancia y que ni remotamen te se les ocurrió' que se'podian poner banderolas. pero cuando miraba atras. Comojndiqué antes. tan ligero como podia. mitad^fnuestras tres compañías.~y el empeño del oficial realista en hacerlo cesar^solo es mucho"despues. mientras los que lo tenian recibieron ademas carabina: de este mo do estabanarmadas por. que vie ' ron acercarse un grupo de hombres con insignias blancas. — 150 — Me desmonté sin llevar mas que mi espadiTen la ma no. por si lograba ¿encontrar^ ^otro^caballo. hube por dos o' tres veces de pararme á esperar al enemigo.7para tener que correr otras aventuras de que luego^jme ocuparé. porque despues sacrificaban sin piedad al que caia en su poder." mas an tes quiero'esplicar lajsuspension de los fuegos enemigos al tiempo de nuestra carga. creyeron los mas entendidos que íbamos pasados: para ro bustecer esta creencia concurría la circunstancia de que nuestro movimiento ofensivo despues de completamente decidida la batalla era desesperado y no se figuraban que un puñado de hombres quisiese aunMisputar la victoria á todo un ejército que acababa de triunfar. que por algunos prisioneros supimos el motivo^de este raro procedimiento. y el freno.

Uno de ellos fué el capitan D. — 151 — eanzar y volvia á seguir como podia mi carrera. mi corazon quería salirse por la boca: le di el poncho y el freno que habia salvado y le seguí hasta reunirme á los mios. mi estado era desesperado. Anduve así algunas cuadras. me confeso' un dia su embuste. ádonde se retiro cuando obtuvo su baja por enfermo. me faltaban ya las fuerzas. lo vi . y como suele decirse. Al soldado Sanguino. Cuando le reconvine me protesto' no haberme conocido y que creyo' que le hablaba un soldado: ficcion que sostuvo por años cuando nos acor dábamos del suceso. el cual no se riego' abiertamente. bien que siempre me aseguro despues que esa era su intencion. Domingo Arévalo (despues coronel) quien me dijo: "No puedo detenerme. Lorenzo Lu- gones. Mas tarde lo encontré cuando ya nos habian dejado los enemigos y examinando prolijamente su caballo lo hallé del todo sano. mas no encontré sino sordos o embusteros. El año 25 cuando venia ala campaña contra el Brasil. pero 9>e escuso' con el pretesto de que iba á reunir algunos hombres y que lue go volvía á socorrerme. porque mi fatiga era estre mada. cuando un soldado de mi regimiento. quedándome la duda de si pensó efectivamente hacerlo. Ignoro si vive: era saltefio. natural de la frontera del Ro sario. de apellido Sanguino. le conservé siem pre y le conservo hasta ahora un vivo reconocimiento." se lo creí aunque en su rápida pasada no le perci bí ninguna herida. monté con trabajo. hasta que en un momento de confian za. disculpándose con lo crítico de la situacion. se me presento trayéndome un caballo tordillo por la brida: el caballo venia ensillado y era bajo y á pe sar de eso. solicitando de los que pasaban por mi lado que me llevasen á la grupa de su ca ballo. y yo iba á su cumbir. Finalmente. lo que no sucedio'. Otro fué el teniente de mi compañía D. porque mi caballo va herido. mi cansancio era ya sumo. de quienes me veía poco antes abandonado.

el fuego enemigo hacia estragos (I). Acciones como esta no de ben olvidarse. Si el enemigo hubiese tenido una * regular caballería hubiésemos salvado poquísimos: mas esta no se separo por entonces de la infantería en la persecucion. Se le hizo con trabajo subir en su caballo y se le mandó . Como á Ins tres leguas. que tomo' desde luego el mando de ochenta o' noventa hombres de caballe ría. en la falda de unas lomas áspe ras y pedregosas. cordobes. y quedó (\ cargo de dos soldados que ni dia siguiente lo hicieron llegar al pueblito de Actnra: allí lo alcanzaron e hicieron prisio nero al dia siguiente los enemigos. ya no podia snfrir. y yo me hallaba :'t su Indo. que era #todo fo que se habia reunido. Para cumplir esta o'rden se presento el coronel D. los que despues de mu- cho*tiempo volvieron %. indio misionero y un Gaona. se fue sen replegando al General Belgrano. Esto sucedia á distancia de media legua del campo de ba talla y para proteger la reunion tuvo orden la caballería sostener el paso de un arroyo. D. ademas deque aparecio muy poca. que era ayudante mayor de Dragones. — 152 — allí por última vez y le di como pude maestras de mi agra. Esto dio lugar á que los restos de nuestros infantes que huian en muchas direcciones. cinco o' seis cuadras avanza do del punto en donde se hacía. cuando una bala le rompio el muslo y cayó en tierra: un pañuelo que saque de mi faltriquera fue el primer vendaje de su herida y con que lo tomaron prisione ro. logrando de tener como tres cuattos/ie hora á la fraccion enemiga que nos perseguía. Nos desmonta mos y una parte ocupo la barranca del arroyaelo y otra el corral depiedra de un rancho inmediato: con las tercero las empezamos á contestar el fuego enemigo. Cornelio Zelaya. siendo (l) Allí fue herido el despues ooronel. Eran un Aldere- te. Ramon Estomba. Es digna de todo elogio Iabravura'que en aquella críti ca circunstancia ostento el coronel Zelaya: parapetados co mo estábamos. decimiento. nuestras filas. que no ofrecían sino senderos dificiles. y merecen ser conservadas aunque sus autores sean . Estaba oomo todos des montado. teniendo igual suerte los dos ge nerosos soldados que no quisieron abandonarlo.i al canzar la infantería. que habia enarbola- do la bandera del ejército.

no lo tocase una bala como tam poco á su caballo. Entretanto. Cavó nnevamente prisionero en el Callao. Pocas cuadras hablamos andado cuando un oficial se llega y me dice: "á su hermano le han muerto el caballo. hasta que no pudien unos oscuros soldados. Le habia sucedido lo mismo que á mi. pero él hallo' un hermano. que paso' por el mismo sendero y por su la do sin darle la menor ayuda: sin embargo logro' asirse de la punta del poncho de Esquivel y ayudarse un trecho ca si arrastrándose en su penosa carrera. No obstante. entre ellos el del alferez Esqui- vel. paraguayo. . aquella inesperada resis tencia habia atraido la atencion del enemigo. El coronel Estoinba. que lo habia sido la mia una ho ra antes. que había acumulado fuerzas capaces de dar una nueva batalla: la necesidad de abandonar aquel terrible punto se hacia ur gente y sin embargo el coronel Zelaya se obstinaba en sos tenerlo. — 153 — Je admirar que al coronel Zelaya. que era el único que se conservaba ¿caballo y atravesando del paso del rio al cor ral de piedra y á la inversa. queda airas. un amigo y un hom bre de sentimientos humanos: protesto que en aquel mo mento nunca me ocurrio' la idea de abandonarlo y creo quo hubiera perecido con él. por los varios fragosos senderos que se presentaban y que cada uno elegia á su arbitrio. costando su fuga In vida \ los oficiales Millan y Prudant. su situa cion no era menos crítica. que sacrificaron bárbaramente los espafuJes en desquite. cruzando de sendero en sendero hasta que di con él. pues habia solicitado en vano el auxilio de algunos compañeros sin obtenerlo. tuvo que ceder a las circunstan cias y al fin él mismo mando la retirada. pero lojrró evadirse con el coronel Luna. Efectivamente. viene á pié y en el mas grande peligro" Un ra yo caido á mis pies no me hubiera conmovido mas y sin preguntar otra cosa volví á buscarlo. Nuestra peque ña fuerza la emprendio' sin o'rden y sin formacion. donde estuvo hasta que fue la espedicion del General San Martin. fue á Casas-Matas.

para que no se creyese que con pretesto de sal varlo me separaba del peligro: que quedando ya él fuera del alcance de los enemigos continuase. i i! Yo regresé á incorporarme con el coronel Zelaya que con unos cuantos hombres. dejan do hasta la espuela. hasta que un soldado se desmonto' y le cedio su caballo. fuera de algunos tiros disparados al acaso. y la enemiga era tan cobarde. y los enemigos venian tan inmediatos que un momento mas y era perdido: le ofre cí la grupa de mi caballo. Al tomar un sendero y trepar la barranca. en términos que al cabo de dos leguas. estaba reducida la persecucion á una multitud de dicterios que se . no habiamos quedado con el coronel mas oficiales que el ca pitan Arévalo y yo. 154 — do seguir la violencia del caballo de Esquivel largo' el pon cho y este desaparecio. que la conteniamos con faci lidad en aquellos escabrosos caminos y desfiladeros: por último. Tuvo que seguir algun tre cho á pié. que mi honor me obligaba á volver.pudo safar con trabajo. y como quince o' veinte hombres de tropa: felizmente era sola caballeria la que nos perseguia. Cuando yo lo encontré habia queda do enteramente atrasado de todos. Andando apresuradamente alcancé la retaguardia de la in fanteria y dejándolo allí le dije. venia conteniendo al enemigo: estos hombres fueron poco ápoco escurriéndose y ganan do la delantera. pero era tal su fatiga y cansan cio que no pudo subir: le tomé entonces un brazo yponién- dolo bajo del mio le ayudé a caminar casi arrastrándolo hasta llegar á una quiebra del terreno que ofrecia la como Si didad de un excelente estribo. Entonces monto' y yo pi qué para alejarme de aquel infierno de balas y peligros. habia perdido su caballo al retirarnos del nrroyue- lo que tanto habiamos disputado. recibió' el caballo una bala tambien di rigida que cayo' súbitamente sin poder moverse: en su cai da le apreto' una pierna que. Mi hermano Julian que era tambien capitan de Dra gones. pues en todo caso lo buscada si fuese preciso.

seguimos. Una victoria nuestra hubiese . sin embargo de que ya nadie quedaba con él. Ya el sol se acercaba al ocaso. (el que despues fué fusilado por los españoles en Moraya^ en que lo menos qne'se oia eran los dictados de "Porteño cobarde disparador y de ladron mulato Castro: hasta hubo un desafio personal y singular entre ambos. perdimos la huella y tuvimos que pasarla en Ios- cerros: á la madrugada continuamos y al ser de dia llega mos á Actara. donde encontramos unos cuantos soldados dispersos- que nos dieron noticia del camino que habia tomado el Ge neral. me permi tire hacer algunas observaciones críticas sobre esta acciou célebremente fatal para nuestra causa. pero el coronel Zelaya no se Canso' de hacei' ostentacion de su poca prisa en retirarse. cuando volvi mos á marchar: aseguro que tuve mis deseos de se pararme tambien. sino yo y su asistente Huma- cata. cuyo éxito bí htf-» biera sido favorable para nosotros. — 155 — decían Zclnya y el coronel enemigo D. Ya puesto el sol llegamos á una ranchería abandona da. pueblecillo de indios. que no tuvo efecto porque no se les dejaba solos y porque era una ma jadería que no consentíamos los cirounstantes. Saturnino Castro. sino que no's nbrht ¡as puertas del de Lima. A nosotros principalmente nos dañaba. nos espo- niarnos á dispersarnos y despues de haber sostenido como nadie nuestra retirada. no solo no* franqueaba el territorio del Virreinato de la Plata. Al fin se canso' el coronel realista Castro de perseguir nos y gritar. cargar con la nota de dispersos. en donde estaba el Ge neral Bclgranoy los restos escapados del combate- Antes de seguir adelante con mi narracion. mas toman rfonos la noche. Despues de ordenarles que marchasen luego que hubiesen descansado un tanto. pero al fin me resolvi á no de jarlo: mi temor era que nos estraviásemos y que no pudiesemos dar con el General y los restos del ejército y que fuera de los peligros que correriamos solos. pues que entorpecía nuestra marcha.

de que ahora son los grandes dignatarios y los verda deros usufructuarios. hubiese reanima do el patriotismo y hecho renacer el amor a la independen cia. Mas admitida la resolu cion de dar la batalla sin^demora. y esta no se obtuvo. considerando lo poco que han servido para su pais y para esos mismos soldados aque llos sacrificios y ver que solo sirvieron para allanar el ca mino á otros guerreros mas afortunados y faoilitar su car rera á los Santa Cruz. que estaba oculto y comprimido por el terror que ha bian míundido los españoles. que establecen teoricamente el o'rden de su línea y despues buscan un terreno adecuado para realizar su ideal concepcion: sucede entonces que si un incidente cualquiera les obliga á salir del teatro qué han elejido. falla el plan y . Una victoria vuelvo á de cir era decisiva para la causa real. la proscripcion la mise ria y el olvido. No puede menos de contristarse la imaginacion de un argentino. pudimos hacerlo con racionales esperanzas de suceso. y de un soldado de los primeros años de la guerra de la independencia. — 156 — despertado las «impatías de esos pueblos. Pero volvamos al exámen crítico de la ba talla que nos ocupa. que vino mas tarde á re- cojer los frutos de nuestras estériles fatigas. arrastran una penosa existencia en la oscuridad. la Providencia en sus inexcrutables juicios. Ya emití mi opinion de que ella debio retardarse lo posible maniobrando convenientemente para debilitar al enemigo y reforzarnos nosotros. mientras que los mas antiguos y mas leales soldados de la gran causa de América. obrando de otro modo del que se adopto. á los Gamarra y otros muchos que hicieron la guerra mas obstinada á esa misma independen cia. Hay generales que forman el plan de batalla en su ca beza. quiso que se pro longase la lucha y que las Provincias Argentinas se viesen al fin privadas de la gloria. de dar libertad deñnitivamente á sus hermanos del Perú: este honor estaba reservado á Bolivar y al ejército Colombiano.

Pezuela nos presento la mas bella oca sion de vencerlo. Desengañémonos. Es exactamente lo que sucedio en Ayou- ma. El General Belgrano no se movio por esperarlo en el campo de su eleccion. un General no hace planes sobre el papel para ceñírse á ellos con una sujecion servil: hace planes en escala mayor y luego se pone en todos los casos que pueden sobrevenir para buscarles la conveniente solu cion. aun en las nuestras en que se em plean pocas fuerzas. Mas tarde eLenemigo se coloco' casi á nuestra derecha. Enriquecido con esas reflexiones esta prevenido cuando llega el caso. La fuerza destinada á flanquearnos se anuncio' con una anticipacion prematura que nos daba inmenso tiempo para á la vez trastornar el plan del General Pezuela. desta rando una fuerza á flanquearnos y el plan de nuestro Gene ral se trastorno' del todo: demasiadiamente aferrado en su idea. no pudo salir del círculo á que él mismo se habia ce ñido. Por lo general en las batallas. hay un punto cardinal. Dicha fuerza era poco considerable y si se hubiera destinado una nuestra proporcionada á disputarle la posicion del cerro que dominaba nuestra derecha es seguro que la hubiera- Dios desalojado. á nuestra pre sencia: si en esos momentos es atacado. — 157 — in aplicacion pruetica es una cadena de erroresique se pa gan muy caros. nada lo sorprende y para todo halla remedio. revelando de este mo do sus intenciones: pudo situarse á corta distancia y en el momento preciso tomar la iniciativa y batir al enemigo se gun lo deseaba. El general Belgrano no debio con tanta anticipacion ocupar el campo que habia elegido. cuya impor tancia debe discernir el General para adoptar los medios de conservarlo ú obtenerlo. es mas que proba ble que hubiera sido deshecho. Este hubiera sido el punto esencial. cuya posesion influyera poderosamente en la victoria. Quizá el General Belgrano . bajando tan lenta como estupidamente nna cuesta que era un verdadero desfiladero.

batalla: pero he debido hacerlo en obsequio de la verdij stf historica y para instruccion de algun militar jo*ven quepi diese ver esta Memoria. Este. Respeto tanto la memoria del General Belgrano qtí me he hecho una verdadera violencia para enumerar H errores que á mi juicio se cometieron en esta desgraeiaii fe. debio' ser inmediatamente destinada á la iz quierda. si hubiera tenido ral niciones para ello. Nada se hizo. Cuando el enemigo principio' el fuego de artille™ mas nos hubiera valido lanzar nuestros batallones á un carga contingente y aun aventurada. pero lo peor de todo era dejarla flanquear y dominar completamente. formaba un cuer po que bien dirijido hubiera flanqueado á su vez la dererk. Desgraciadamente la contestacil que daban nuestros pobres cañones (que duro' muy po«j f! solo servia para realzar nquella superioridad y alentara la misma proporcion al enemigo. donde reunida á la que alli habia. como dije antel pudo vencernos con solo sus cañones. Fuera de esto es preciso con:^ ¿iH derar que estábamos en el aprendizaje de la guerra yq!i asi como era el General Be[grano. quedo' á retaguardia del todo inutilizada. Estaba tambien falto degl fes. mento de esperanza. pues los mejores por varios motivos estaban ausentes no tenia un solo hombre á quien pudiese deber un consejl .era el mejor General qnj tünia entonces la República. Ademas la caballeria de la derecha que despnes de nuestro cambio de frente. asi es que si la batalla de Vilcapugw| se disputo y hubo lances en que nos sonreia la fortuna. ta: de Ayouma estuvo perdida antes de darse y no hubo unmih. enemiga y hubiera dado muy serios cuidados á toda su lw nea. — 158 - no quiso debilitar en lírica distrayendo una fuerza fuera de 1 ella. que estarnos quieto! haciendo impunemente diezmar nuestros soldados y gal tar sus disposiciones morales con la perspectiva de la si perioridad enemiga.

que habiendo recibido una herida de bala sobre un ojo. lo que fué imitado por todos. — 159 — ni una advertencia. pero contra todo cálculo. De este modo nos encontramos en estado de continuar so portablemente la marcha. El río corre por en tredos sierras colosales. Allí se aca baron de reorganizar nuestros pequeños restos para conti nuar al dia siguiente nuestra retirada con un o'rden tal que la disciplina mas severa se observo en todas las marchas que se siguieron. tan inmediatas quesolo dejan el . cuando llegué á Actara. á donde llegamos por la tarde sin que se dejase sentir el enemigo. sino que se sentía testante fuerte para poder hacer uso aunque auxiliado por otro de sn caballo: me fué preciso restituirlo y héme aquí otra vez á pié y mi hermano que tambien devolvió' el caballo al soldado que se lo habia franqueado. para que este colocado en la jropa lo sostuviese y llevase fuera del campo de batalla: por esta circunstancia el caballo estaba vacio y me habia sido presentado para que á mi vez me salvase como suce dio'. El coronel Zelaya me sirvió' entonces cediéndome temporariamente un caballo de repuesto que tenia. una muía del Estado de que se habia apoderado. lo habian hecho montar en el de un soldado. En uno de estos dos dias pasamos el famoso Pilcomayo. por uno de esos caminos de travesía que siendo poco frecuentados son ás peros y cruzan sierras elevadisimas. £1 caballo queme habia dado el soldado Sanguino. con su correspondiente silla y para mi hermano qui tamos á una de esas mugeres perdidas que acompañan los ejércitos. José Alaria Corte. El General Belgrano estaba solo y so lo lleraba todo el peso del ejército. se hallaba en idéntico caso. Ninguno de los que sabian la clase de herida de Cor te esperaba que viviese. Allí fué donde formando un cuadrose coloco' dentro el General para rezar el rosario. El 16 llegamos á Tarapaya. Esta siguio' el 15 hasta Tinguipaya. pueblo quesolo dista de Potosí cuatro leguas. supe que no solo vivía. pertenecía al capitan D.

— 160 — canse del rio entre ambas. El camino desciende por un lado y asciende por el otro haciendo inmensos caracoles para hacer practicable la bajada y subida que sin eso seria imposible. ni hubo el menor acto de enemistad. Esta es otra prueba de lo que habia ganado la revolucion con la disciplina del ejército y la conducta pa triotica y honrada del General. El 16 llegamos á Potosí: la acojida que nos hizo ese pueblo tan enemigo que sedecia de la causa. Nosotros llevabamos siempre la retaguardia y marchavamos con bastante separacion: de este modo cuando íbamos descen diendo la serrania para caer al rio. A nadie se le ocurrio te mer sublevaciones ni hostilidades del vecindario y de los indios. La prdvida economía del General Belgrano. Nuestra fuerza. aunque no llegaría é setecientos hombres. ^tomaba una distancia considerable. fué franca y hospitalaria: las autoridades y las corporaciones salieron al encuentro del General y lo saludaron triste pero urba namente. la cabeza de la colum na subia ya la otra sierra. oficiosa y simpática: manifestar alegria hubiera sido insultarnos y ostentarse altaneros hu biera sido una insolencia y falta de generosidad. ni aun de des cortesía. mientras tanto para llegar al mismo punto tuvimos que andar legua y media y quizá mas. o' que los daban por otro motivo. haciendo para ello mil curvas y gastando horas en aquellos peligrosos senderos. por la pendiente de las montañas que se aproxi man mucho á Ja perpendicular. despues de haberlo atravesado. en pocos . marchando por uno y los caballeros^tirando por la brida sus caballos para con servarlos. triste. Snpie- pieron esta vez los Potosinos manejarse con cordura y sv dos dias despues. Yo gusté mucho de la recepcion que se nos hizo. porque fué grave. cambiaron en partejestos sentimientos no fué por culpa suya. reproduciéndose por aquellas eternas masas. Tirada una línea recta era tan corta la distancia que nos separaba que se oian los gritos de los que arreaban sus ca ballos.

pero se retiraban por una calle para volver por otra y des pues ocupar la primera en el momento que se desguarne cía. raras de paño y bayeta &a. El enemigo no debia estar quieto y nuestra perma nencia no podia ser larga. lo tes de algodones. Era imposible salvar los últimos y se resolvio distribuirlos al pueblo o inutilizar los para que no los aprovechase el enemigo. Ya hablamos de los almacenes de víveres que tomo el enemigo en la campaña: pues tambien los habia en la ciudad y ademas valiosos depositos de efectos de ultramar con que habia para proveer abundan temente de vestuario al ejército. La ca. piezas de bramante. y daba la bastante al ejército. El populacho se habia apiñado en la plaza y calles circunvecinas y se le mando retirar: como no obedeciese se mandaron patrullas de caballeria que lo dispersasen. El 18 por la mañana se dio la orden de marcha para esa tarde y á las dos estuvo la infan teria formada en la plaza y la caballería en la calle que está al costado de la Casa de Moneda. Ignoro si algo se quemo' como se dijo que se habia mandado hacer. Luego estuvimos al corriente de lo que se trataba. vuelta á su giro ordinario. pero muy poco temiendo sin duda re cargar al soldado en la marcha que iba á emprender. Se fueron repitiendo estas o'rdenes sin fruto alguno y muy luego se estendicron á los vecinos de la plaza y de .' sa de moneda. Se em pezaron entonces á notar algunos secreteos entre los gefes mas caracterizados y se sentía algo de misterio que no po díamos esplicarnos. Algo se dio tambien al ejército. Las tres serian cnando marcho el General en Gefe con la pequeña colum na de infantería. quedando solamente el General Diaz Ve- lez con nosotros que seríamos ochenta hombres. — 161 — meses habia acumulado recursos de todo género. Re cuerdo que estuve en una casa que servia de deposito á uno de esos cargamentos. abastecía con abundancia de moneda metálica al comercio. donde seis ú ocho empleados. distribuían gratis al bajo pueblo.

De las casas vecinas vi sa lir una que otra familia desolada que corría sin saber á donde abandonando cuanto poseía. Nada basto para persuadir al populacho que se con servo' impasible en su puesto. porque efectivamente se habia resuelto en los consejos del General en Gefe hacer volar la Casa de Moneda en la forma siguiente: La sala llamada de lafielatura. Y áfé que no era un engaño. para cuya inflamacion debia dejarse una mecha de duracion calculada para que á loa últimos nos dejase el tiempo bastante de retiranos. Para persuadir al vecindario á que abandona se por algunas horas sus casas y al populacho de la calle á que se retirase. para que en el acto saliesen de sus casas con todas sus familias y se retirasen á distancia de veinte cuadras cuando menos. Estaba el sol pro'ximo á su ocaso cuando el General Diaz Velez. — 162 — mas inmediatas á la Casa de Moneda. En esta sa la se habian colocado secretamente un número bastante de barriles de po'lvora. Nadie com prendia el objeto de estas órdenes y las casas lejos de de socuparse se cerraban con sus habitantes adentro. cansa do de o'rdenes é intimaciones que no se obedecían y en que empleo' á casi todos lo^ oficiales y tropa que formaban la . pero en lo general puedo asegurar que no se movieron de sus casas y que es peraron el resultado de aquel anuncio terrible. porque en ella se pe san las monedas que han de acuñarse. queda al centro del edificio y está mas baja que lo restante de él. lo mas seguramente que podian. que correrían in minentes peligros sino obedecían. Poco ápoco fué aclarándose el misterio y empezo á divulgarse el motivo de tan estraña resolucion. Se les dijo primero. luego que iban á ser destruidas sus casas y perecerían bajo sus ruinas: final mente se les aseguro' que el so'lido y estenso edificio de la Casa de Moneda iba á volar á consecuencia de la esplosion que haría un gran depo'sito de po'lvora que iba á incen diarse. se creyo' conveniente ir haciendo revela ciones succesivas.

Ya se pren dio la mecha. Nuestra marcha precipitada no se suspendio' hasta el Soeabon que está é una legua de la plaza. cuando se echaron menos las tremendas llaves que las aseguran: vi al General en persona agitándose pre guntar á cuantos lo rodeaban: pero ellas no parecieron. ya salio' el último hombre de la Casa de Mo neda. te miendo á cada instante que sucediese la esplosion y que una lluvia de gruesas piedras y otros escombros. la mecha ardia y la esplosion podia suceder de un momento á otro. En la confusion de nuestra disparada nadie se acordo' de los fosos y fuimos á dar con uno que interceptaba com pletamente la calle: poseidos del mas grande sobresalto tuvimos que volver á la plaza para buscar otra salida. resolvio' llevar á efecto el proyecto aunque fuese á costa de Jos incrédulos é inobedientes. monto en su muía y dio' la voz de partir á galope. Fué preciso renun ciar al empeño de cerrar las puertas y contentándose el General con emparejarlas. Se me ha pasado decir. Entretanto el tiempo urgía. y se cerraron las gruesas y ferradas puertas de la gran casa. cuando no fuese la misma esplosion. viniese á sepultarnos o' cuan do menos aplastarnos bajo su peso. Deseando gozar en su totalidad del terrible espectá culo de ver volar en fracciones un gran edificio y quizá media ciudad (tal era la idea que se nos habia hecho for . No pue do asegurar si se penso' seriamente en ello. á donde llegamos al anoche cer. porque pudo ser un arbitrio para ocultar la retirada: de cualquier modo el préyecto era insensato y cuando mas prueba los deseos del General de disputar al enemigo hasta la última extre midad aquellas importantes provincias. que no dejo de ocurrir en los dias anteriores el pensamiento de fortificar y defendernos en la ciudad y que en consecuencia se empezaron á fosear las calles á distancia de dos cuadras de la plaza. Al fin despues de mu chas exitaciones dimos con una calle donde el foso no es taba concluido y por donde salimos ¡í la desfilada. — 163 — retaguardia.

ver destruidas sus casas y sepultarse bajo sus ruinas. Yo aseguro que no separé un momento la vista de la direc cion en que quedaba. Juan P. El General Belgrano que no estaba lejos de nosotros debió' esperimentar las mismas sensaciones y cuan do vio' fallida la operacion hizo un último esfuerzo por realizarla. Esto ya era imposible pues el vecindario y populacho que no queria ver destruido el mas valioso ornamento de su pueblo. Llegamos como he dicho al Socabon. durante todo el camino fuimos violentándonos para volver el rostro á la Casa de Moneda que dejábamos atras. porque como otras ve ces. ya desconfiando de que no se realizase la esplosion: un cuarto de hora des pues ya era certidumbre. pudiendo asegurarse que la oferta que habia hecho al General de entrar otra vez á Potosí y quemar el pueblo. Luna se presento' en la retaguardia con una orden para que se pusiesen á su disposicion veinte y cinco hombres de los mejores montados con los que debia penetrar en la ciu dad y Casa de Moneda para volver á poner la mecha en cendida que la hiciese volar. cuando no lo hubiese sido antes por los habitantes exasperados. le ganaria la benevolencia del gefe. La tentativa del capitan Luna era tanto mas impracti cable. he dicho. — 164 — mar) á consecuencia de una mina que iba á hacer su esplo- sion. El capitan (coronel hoy) de artillería D. Luna llego' á los suburbios. por cuanto la vanguardia enemiga estaba muy inme diata. Diré ahora loque hizo frustrar la esplosion de la pol vora que se habja puesto en la Casa de Moneda. deque la mecha habia sido sus traida o' que algun otro inconveniente habia impedido su actividad. lo que me origino un dolor en el pes cuezo qué me duro dos 6 tres dias despues. este era el carácter del General Belgrano. en términos que sus partidas entraron á la ciudad esa misma noche: corría pues tambien el riesgo de ser ata cado y hecho prisionero por las tropas reales. Es bien . vio de que se trataba y se retiro' prudente mente. hubieran hecho pedazos al nue vo campeon y sus veinte y cinco hombres.

mendocino. quien lo habia co locado nada menos que de mayor de la plaza de Potosí. No fué él solo quien se mancho' con este crimen: el capitan D. Rufino Valle de mi regimiento. se quedo' y se presento al enemigo. Habia ganado las buenas gracias del General. Nuestra marcha iba suma mente embarazada con un orecidisimo número de cargas: no solamente se conducía todo el dinero sellado y sin se . que á cada instante podia echársenos encima y consumar nuestra perdicion. Uno de ellos era un oficial Angla da. á quien s« atribuyo' principalmente el mérito de la conquista. El mismo se oculto. pero sin que jamás jugase un rol distinguido. volvio' á Jujuy donde vivía al lado de una señorita con quien habia casado. El. un capitan Sarcia de infantería. por su empljo estaba en el se creto de la operacion que se meditaba y la inutiliao' qui tando la mecha que debia servir para la esplosion. que lo acogio' bien por el importante servicio que acababa de hacerle y lo empleo' en el ejército. ni pudiese hacer olvidar á sus nuevos patronos que era un traidor. ambos tucumanos y un teniente Ro dríguez. y de un profundo disimulo. — 16» — sabido que hay ciertos hombres que abrazan por especula cion una carrera y que sacrifican é su interés los deberes que ella les impone. desertaron de sus banderas y pasaron á servir á la causa que habian combatido. El sin dada fué quien oculto las llaves que solo se echaron de menos en el momento de retirarnos. Hubo pues de renunciarse del todo el pensamiento de destruir la Casa de Moneda y no se penso' sino en conti nuar nuestra retirada que era critica por la proximidad del enemigo. sin embargo de su menor graduacion. pero Valle á penas lle go á comandante en el ejército real en que sirvio' muchos años. dotado de una aparente moderacion que le captaba las voluntades. Nun ca supe que fué de los dos últimos. Este se relaciono' con personas enemigas de la causa y particularmente con una «eñora muy realista. viejo inútil y europeo. hasta que vencidos los españoles en J825.

— 16C — llar que tenia la Casa de Moneda sino la artillería que á causa de la pérdida de Vilcapugio sehabia pedido á Jujuy á toda prisa y que ya encontramos en Potosí: ademas iha una porcion de armamento descompuesto que habia en los depositos. Domingo Mülan. ¿otras volteabanla carga. y que al cadete D. Esto dio' lugar á que algu nos de mis compañeros. Cuando los hube reconocido les di satisfaccion. mas cedió' al cansancio que le causa ba esta ocupacion y me la recomendo. á comer una paja brava y dura que es lo único que produce ese árido Campo. Los arrieros del pais desertaban. un gran número de cajas de fusil en bruto y otros enseres de guerra que el General no queria dejar al ene migo. Recuerdo que creyendo que era un in dividuo de tropa amenacé con mi espada al teniente D. pero que nos causaban un peso inmenso: agreguese municiones y Parque. El coronel se o«upo al principio de hacer arrear las muías resagadas y recargar las que se habian desemba razado de sus fardos. que sacamos tambien de Potosí. empleando las amenazas y aun el castigo para resolver á nuestros exhaus tos soldados á un trabajo tan fatigoso en una noche de un frio insoportable. las muías fatigadas se echaban á los costados del camino. por la misma razon. pero en esa noche que siguio' á nuestra precipitada salida. Ru fino Falcon porque no se desmontaba á cargar una muía.hambrientas como estaban.hombres ya cansados o' egoístas me . y se ponian. le di unos cuantos cinta razos sin conocerlo. era todo confusion v deso'rden. En los dias posteriores se regularizo' algo la marchn. pues de la batalla nada de esto habiamos escapado y se comprenderá que nuestra retirada mas se asemejaba á una earabana que huye de los peligros del desierto que á un cuerpo militar que marcha regularmente. El General Diaz Velez se habia sin duda ido á reunir con el General en Gefe y el coro nel Balcarce habia quedado encargado con los setenta ú ochenta hombres de caballería que llevábamos la retaguar dia. Yo la tome tan sé riamente que no descansé en toda la noche.

protestando que todo lo demas valia muy poco: me colmo' de agredecimientos y con este motivo entablo' una larga conversacion conmigo. El proyecto frustrado de hacer volar la Casa de Mone da fué el principal objeto de nuestra conversacion y yo me tomé la libertad de reprobarlo altamente. que solo dista cuatro leguas de Potosí. — 167 — dijesen con sorna: Oh! es V. Cuando su po y vio que sus papeles habian escapado. Lo soy. muy patriota. Al ma yor Toro le toco en la distribucion un tejo de oro cuyo va- lorera de cerca de tres mil pesos fuertes: se lo robaron y quedo' perdido: se hicieron averiguaciones y sumarios mas oada se consiguio. fueron destinadas por el Director Posadas á obsequiar á las familias de va rios gefes que habian prestado buenos servicios. Cuando al salir el sol llegamos á Tabaco-Nuíío. vino dicho Sr. . despues de haber trabajado toda la noche. Cuando amanecio vi por los rotulos que pertenecían al Dr. recibio tambien su regalo. y femaba que tambien Vds. creyendo asegurarlas mejor. les dije. Le hablé de los baules rotos que habia en- tontrado y de los papeles que habia salvado. los que hice cargar á algunos soldados. Al otro dia el Ge neral Belgrano. Fué una fortuna que no cayese en otras manos. D. El obispo Are- llana. las distribu yo entre sus ayudantes para que las condujeran. El al contrario lo sostuvo. Menos feliz fué otra carga de baules que habian sido forzados y robados sin dejar mas que unos tres o cuatro gruesos legajos de papeles atados con sus correspondien tes cintas. de Córdoba. Entre las cargas abandonadas que esa noche hice sal- rar. estaba una en que iban en alhajas de diamantes y tejos de oro (1) mas del valor de cuarenta mil duros. alegando que ademas de producirnos la ventaja de quitar al enemigo aquel valioso recu rso teniamos la de (1) Estas alhajas llevadas á Buenos Aires despues. secretario del General Belgrano. To mas Manuel Anchorcna. debian serlo. Anchorena preguntando por luequipage. se dio' por muy bien servido.

me separé con otro oficial de la columna y con la oscuridad no pudimos dar con ella. Serian las ocho de la noche cuando pasábamos por la posta de Quirve. — 168 — arruinaran pu«blo que siempre habia sido y seria enemigo nuestro. no fué sino á la mañana que nos incorporamos cerca de Caisa. Continuamos en los dias sucesivos adelantando cuan to podiamos nuestra marcha. habiéndolo hecho una o' dos horas antes I la infantería. Se veian desde el camino que estaba como cuadra y media unas grandes fogatas. Antonio Ramírez.¡ me de lo que era. Ed ella por una travesura de jo'venes. es seguro que Jo hubiera yo pasado muy mal. que despues fué coronel. si hu biera hecho mencion del suceso. Me guardé pues muy bien de . á cuyo alrededor se veia vagar una ú otra persona. á que tuve la hu morada de no contestar. Cuando me lo repitieron creí co nocer la voz y aun percibir en lo descompuesto de ella que el que la daba estaba sorprendido: tampoco contesté y 1» tercera intimacion me revelo' completamente lo que antes solo habia sospechado. (1) cuya sorpresa y azoramiento conocí muy á las claras. amagados siempre del enemi go. fue el destinado á recibirme y custodiarme. A medio dia del 19 llegamos á Lajatambo seis leguas de Potos!. Despues de andar toda la noche por sendas es- traviadas. El coronel Balearce que tenia orden de no dejar á nadie á retaguardia creyo' no de ber continuar sin informarse de lo que aquello significaba: hizo pues alto y me mando que fuese á la posta á instruir. donde te paro á medio comer para seguir á la tarde nuestra marcha que se continuo' toda la noche. habiendome traído de Santa-Fe en mi clase de prisionero. pueblo que está situado á doce leguas de Potosí. (1) Cuando despues le hacia recordar este lance. Ya estaba yo entonces muy inme diato al supuesto centinela que no era otro que el capitan de artillería D. se desa gradaba visiblemente y cuando el año 1835. . Inmediatamente tomé el galope para verificarlo y habiendo andado dos tercios del camino me dieron desde las hogaeras el quien vive.

— 169 — Picando aun con mas violencia mi caballo le rgrité ríndase F. A estas voces otros tres o cuatro oficiales que estaban en los otros fogo nes o en los ranchos huyeron despavoridos y ganaron á pié los cerros inmediatos. pasados los cuales continuo el General Belgrano a establecer su Cuartel General en Jujuy. y que ocupaban muchas muías de carga: como estas escaseaban todos los dias. No nos dejo' descansar mucho el enemigo pues en los primeros dias de Enero del año 14 ya se hizo sentir y volvi mos á continuar nuestra retirada. Se quemaron tambien cureñas de cañon. Máximo Zamudio porque el coronel Balcarce fué llama do á desempeñar interinamente las funciones de Mayor General. cosa que debio haberse hecho mucho antes. Diaz Velez. Las hogueras resultaban de muchos cientos de cajas de fusil forjadas que se habian llevado desde Tucuman tí la maestranza de Potosí. investidolo de su con fianza y de un mando estenso en todos los cuerpos que quedaban u retaguardia. Costo algun trabajo hallarlos y volverlos á donde antes estaban. para las que no al canzaban las muías con lo que se facilito' algo mas nuestro movimiento. que por tanto tiempo las habia ejercido. 22 . El General Belgrano marcho' con direccion á Tucuman.yél creyéndome enemigo y rodeando el fogon para eva dirse de mí. En Jujuy estaba una buena frac cion de infantería montada y con ella y el Regimiento de recordarselo. se mandaron destruir. El enemigo nos dio' tiempo de pasar algunos dias en Mojo. me decía: ' Sr. estoy rendido. quedando mi regi miento en Humahuaca. pero quedamos lue go tan corrientes como antes. Quedo' á la cabeza de él el mayor D. Cuando liamirez me conoció' me reconvino amistosamente. despues de haber lla mado nuevamente al coronel Dorreo-o. Yo en su lugar me hubiera anticipado 4 hablar y reírme de 61. habiéndose marchado por este tiempo á Buenos Aires el Sr.

ni aun de entrar en lo árduo de un combate. El coronel Dorre- go situándose en Guachipas. Un capitan chileno Ríos. sin que yo pueda juzgar de la justicia de la acusacion. pero tuvimos que ceder para volver á empeñar nuevos choques despues. para que no pudiera hacerse uso de ellas. mediadando tambien acalo radas guerrillas á la vista de la ciudad en las lomas de San Lorenzo. se proponia alimentar una guerra de guerrillas. pero que po dian salir de sus casas para administrar los sacramentos á Jos pocos que no habian seguido al ejército. José de San Martin: no tuvo ocasion de cargar. se propuso disputar palmo á palmo el terreno al enemigo victorioso que avanzaba. para lo que se brindaba el terreno y la disposicion de los habitantes. pero debo decir que me agradó el continente de aquellos solda dos. — 170 — Dragones. Estas disposiciones del pai- sanage prepararon esa resistencia hero'ica que la provincia de Salta sola. era quien lo mandaba. Ya se nos habia reunido un escuadron de gra naderos á caballo del regimiento que habia formado el en tonces coronel D. Hubo iglesia en que no quedo' ni ornamento ni vaso sagrado y en que se quitaron hasta los badnjos de las campanas. Los frailes de los conventos habian tambien emigra - do y solo quedaron dos sacerdotes enfermos. De . opuso despues á los ejércitos españoles. El enemigo se hizo circunspecto y en los primeros dias no dio un paso mas acá de Salta. estaba casi yermo: tres cuartas partes de las casas estaban solas y las demas poco habita das. Llegamos á Salta y la ocupamos hasta el mismo dia que entro' en ella el enemigo. y de que quizá luego hablaremos. quien mas tar de fué acusado á un tribunal secreto del regimiento. El pueblo de Salta que es bastante considerable. cuyos oficiales sin embargo eran muy novicios. Efectivamente hubo fuertes guerrillas en las lomas inmediatas ála ciudad. Sin embargo él fué separado con pretestos frivolos para ocultar el verdadero. de cobardia en esa misma guerrilla de San Lorenzo.

siempre mar chando por un desierto y los bosques mismos convertidos en implacables enemigos. con la pierna puesta sobre el pezcueso de su caballo y ta rreando una contradanza. Ya en ese tiempo habia llegado el coronel San Martin á Tucuman. quedando el Brigadier Belgrano. de lo mas espeso del bosque le disparo' un tiro que lo dejo ca dáver en~e\ acto y sobre el mismo sitio. que' llevada al mas alto grado hizo inconquistable aquella valerosa pro vincia. habia tomado el mando de el. ° de infantería. Lacaballeria^principalmente recibió' mejoras notables. fueron cada dia naciéndose mas aguerridos y conociendo perfectamente las localidades. teniendo una destreza suma en el caballo. — 171 — entonces principia ese desenvolvimiento de fuerza que hi zo otros lautos soldados valientes de cuantos habitantes tenia aquel suelo fecundo. reorganizaba el ejército en los ru dimentos de la táctica moderna que hasta entonces no co nocíamos. dejando solamente en observacion del enemigo partidas de milicias que hacían sn aprendizage: y empezaban ú conocer su fuerza: fuerza fjne despues hicieron servir contra nuestro propio ejercito. Hubo oficial español que atra vesaba uno de ellos á la cabeza de su numerosa partida. A fines de Febrero. cnando tiempos mas desgraciados enjendraron esa guerra civil que casi ha aniquilado á la República Argentina. que solo contaba un batallon. como simple coronel de su regimiento N. cuando una mano invisible. eran los mas indicados para esa clase de guerra. pues como he indicado antes estábamos en el mayor atraso y en la mas crasa ignorancia. mas o' menos. llegamos á Tucuman donde el nuevo General. y nombrado General en Gefe del ejér cito. El mismo General mando' al coronel Dorrego que se retirase con la vanguardia al Cuartel General. Las partidas enemigas que sa lían de la ciudad se veían siempre aisladas. ° 1. El General establecio una academia de ge fes que se minian las mas . Los paisanos á quienes damos el nombre de gauchos qoc ellos hicieron un nombre de honor.

el mismo habia pedido un sucesor. para que mandase en Gefe el ejercito. lo que motivo' su separacion del ejército y espul- sion de la provincia en el término dedos horas. El General Belgrano fué . ma nifestando el deseo de quedar ú la cabeza de su regimiento. En una de esas reuniones en casa del Gene ral. ¿Y como podia tan pronto desmentirse. pero lo que se trastajo. creo hacer un acto de justicia. lanaturaleza de las cosas hará muy comprensible esta accion á cualquiera que tenga un poco de conocimiento del corazon humano. Si hubo algo formal. Fué ú esperar nuevas o'rdcnes á Santiago del Estero. Lo cierto es que ella no engendro ene mistad entre estos dos grandes hombres y que nunca se les oyo' ni quejarse. promoviendo pre cisamente lo contrario de lo que habia solicitado? Es pues muy creíble. fué que el coronel Dorrego se condujo poco convenien temente. que algo se penso por algunos vecinos respe tables que apreciaban los méritos del General. Sea lo que sea. — 172 — delas noches en su casa. sin ir á buscar crímenes positivos en el uno. Con muy corta diferencia de dias siguio' el General Belgrano el rumbo de Dorrego. suponiendo incul pable al General Belgrano. fué el proyecto que se dijo haber concebido algunos vecinos de hacer una representacion pidiendo al General Belgra no. y estos presidian á su vez las de los oficiales delos regimientos. de modo que los nuevos conocimientos se transmitían desde la cabeza hasta las úl timas clases. ni un sentimiento pequeño ó ridiculo en el otro. El motivo no fué conocido en lo general. y que esto basto' para persuadir á su sucesor de que era peligrosa su permanencia. pues una noche recibio tambien la o'rden de salir de Tucuman inmediatamente y marchar á Santiago ú esperar nuevas órdenes. quien dio siempre las muestras de una completa subordinacion y de la mas resignada con formidad: ademas. en donde se encontro' despues con el General Belgrano. á quien morti fico' mostrando muy poca generosidad y muy grande in justicia. ni maldecirse.

dividido en dos par tes y recortado convenientemente. Martin Miguel deGiiemes. de tela fina y costoso bordado. dejo un vacío inmenso que no piulo llenar el General Ron- deau. cuando corre por aquellos bosques casi vírgenes. no porque el General San Martin no fuese digno de reemplazarlo y con ventaja si se atiende á sus superiores conocimientos militares. — 173 — llamado á Buenos^Aires y de allí mandado ú Europa con una mision diplomática. Principio' por identificarse con los gauchos. feu vestido era por lo comun. sino por que habiéndose este separado tambien á los pocos meses. ya de bordados y cordo- . pero no en ía materia. Oh! si el GencraFBelgrano hubiese continuado o si hubiese vuelto á reemplazar al General San Martin. pero siempre coa adornos sobrecargados. ya de pieles. simple comandante de milicias colocado en la frontera por el General San Martin. Será sin embargo conveniente decir que la separacion del mando en Gefe del General Belgrano fue un mal quena pagado muy caro la República. Por este tiempo aparecio' un caudillo que despues fué célebre en la guerra civil y en la gloriosa resistencia que hizo á los españoles la provincia de Salta. preserváadolo de las picadura* de las espinas. usando guardamontes (1) y afectando las maneras de aque- (1) Guardamontes es un cuero oe buey. lados del caballo. de chaqueta. cubre las piernas y una parte del cuerpo del giiiete. hasta cuando pascaba en la ciudad. de modo que crió á ambos. solía poner guardamontes por os tentacion y llegó á tenerlos de mucho lujo. Hablo de D. y nuestros ejércitos no se hubiesen desquicia do dejando en el alto Perú cl'rccnerdo de escándalos nu merosos y acabando con el crédito que habíamos adquirido» Mas no anticipemos los sucesos. Posteriormente y siendo ya Gobernador de Salta. porque allí establecen su tribuna. adoptando su trage en la for ma. Poseia esa elocuencia peculiar que arrastra á las masas de nues tro pais v que puede llamarse la elocuencia de los fogones ó maques. Colocado en la parte delantera de la montura. porque era lujoso en su vestido. cuyo objeto y resultado no es de este lagar. es seguro que nuestras armas no hubiesen sufrido reveses vergonzosos.

) al mando del teniente coronel D. carecia hasta cierto punto del organo mate rial de la voz. como lo llamaban y tambien porque es preciso decirlo. vuelvo á decir. — 174 — Has gentes poco civilizadas. solía hacer retirar a toda persona de educa cion y aun ú sus ayudantes. <|iic de su reunion hubiera resultado una coleccion curiosísima. porque sin duda se avergonza ba de que presenciasen la impudencia con que excitaba á aquellas pobres -rentes á la rebelion contra la otra clase de la sociedad. Era ademas Güeme. Sus uniformes eran de fantasía y tan variados. y hasta carecía de valor personal. al pa triota sincero y decidido por la independencia: porque Güemes lo era en alto grado. Mas tarde diremos mas sobre este caudillo que tanto llamo la atencion pú blica. Toribio Lusuriaga. sino al representante de la ínfima clase. que no veian en su idolo. este tribuno. pues nunca se presentaba en el peligro. . tenia pa ra los gauchos tal uncion en sus palabras y una elocuencia tan persuasiva. al protector y padre de los pobres. que era la de la América entera. poco sobrio. Desde entonces empleo el bien conocido arbitrio de otros caudillos de indisponer óla plebe con la clase mas elevada de la sociedad. sufría una sensacion penosa al verlo esforzarse para hacerse en tender: sin embargo este orador. Este caudillo. El desprecio las seductoras ofertas de los Generales realistas. Cuando -proclamaba. pues era tan gangoso por faltarle la campa nilla. hizo una guerra porfia da y al fin tuvo la gloria de morir por la causa de su elec cion. A mas de dos escuadrones del regimiento de Granade ros á caballo habia venido á engrosar el ejército un hermo so batallon de setecientas plazas (el N. No obstante era adorado de los gauchos.3 relajado en sus costumbres. qne hubieran ido en derechura á hacerse matar para probarle su convencimiento y su adhesion. que quien no estaba acostumbrado u su trato. ° 7. este orador. Venian instrui- nea de oro y pinta. este demagogo.

para hacer las investi gaciones y segun la relacion que estos hacían en la reunion siguiente se votaba y á pluralidad se decidia la suerte del acusado. cualquier oficial que llegase á verlo con él. 3? El quejugase coagente baja. . Si era condenado se le intimaba que pidiese su separacion del cuerpo y desde aquel momento quedaba como excomulgado y se le prohibia vestir el uniforme. iü dos en la táctica moderna. pero lo dicho es bastante para formar idea de la institucion y sus conveniencias. 2? El que mlrajesc deuda con artesanos ó menestrales. 6? El que mur murase á un oficial de su regimiento con paisano ú oficial de "Iro cuerpo. que segun recuerdo decia así: "Será expulsado del cuerpo el ofi cial que: 1? Muestre cobardía en una accion de guerra. Haré una breve reseña de ella. Pue de que hubiese algun artículo mas por este estilo que aho ra no recuerdo. pero que no lo consiguio porque á la verdad tenia graves incon venientes. como indiqué fué propuesta en mi regimiento. Ella. 4? El que levantase la manoá una muger. de quien ya hice mencion) al que hubiese faltado ú alguno de los artículos contenidos en un reglamento. aun mando sea insultado por ella. habiendo sido convocados los oficiales para su aceptacion. Finalmente el que hablase con un oficial que por wlquiera de las faltas anteriores. rrjni- tínilase por tal el agacharse para evitar las balas. 5? El que no admitiese un desa (o.^ Luego que en el escrutinio de las cédulas aparecía la xusacion ano'nima contra alguno. hubiese sido intimado de dc- jarel regimiento. de modo que eran los cuerpo»* que servían de modelo en las dos armas. que estaba autorizado (decia el reglamento) á quitárselo á es tocadas. ó siendo insultado por otro no lo desafiase. Los gefes y oficiales se reunian cada mes y por medio de cédulas sin firmar. se nombraba una comi sion de un capitan y un subalterno. Ademas en el de Granaderos habia una institucion privada y secreta. acusaban (asilobabia sido el capitan Ríos. que quizo el General generalizar en los demas cuerpos.

para aceptarla inmediatamente. porque le ha bia impuesto una punicion muy justa. Sin embargo los efectos se sintieron en todo el ejérci to. tuvo que dar una o'rden prohibiendo los desafios de subal ternos á gefes. El General D. Francisco Cruz que quedo interinamente mandando el ejército cuando se enfermo' y retiro el General San Martin. por causa de actos de servicio y á la verdad. lo cierto es que no se volvio á tratar del asunto y que jamás se llevo. que no excedía de la edad de diez y seis años que desafio' úsu coronel. produciendo lan ces en que padecía extraordinariamente la disciplina. á virtud de sus propios inconvenientes. . pues el desafio se hizo bien frecuente. sea en fin otra cualquier causa. sea que pesase el mérito de las observa ciones que se hicieron. El coronel D. Martin Rodríguez. cuando el General San Martin dejo de estar al frente del cuerpo. ó lo que era peor hubiera desatendido la disciplina. pero el hecho es que en ninguno se plantifi co y que el de Granaderos quedo como único depositario de su bizarra institucion. haciendo observaciones sensatas sobre los muchos inconvenientes que presentalla semejante institu cion y manifestando su deseo de que se salvasen. Ignoro lo que sucedio en los otros cuerpos. hombre respetable. Ya en el asunto del capitan Rios se habia relajado su vigor. — !7G — Nuestros jovenes oficiales se condujeron con un juicio su perior á sus años. para no ser citado áun duelo por cada paso que diese. la que allí mismo se debilito' mu cho y segun pienso cayo' en desuso. Hu bo alferez. porque el reglamento en cuestion no la hacía. bajo el protesto de que lo habia hecho delante de otras personas del regimien to. con lo que había ajado su honor: ú mas andar hubiera temdo un gefe que estar con sus armas en la mano para hacer obedecer ápunta de espadalas o'rdenes que dictase. sin que recuerde los . Sea que el General San Martin no quería una cosa distinta de la que se habia establecido en su regimiento. ya era necesaria esta declaracion.despues íi efecto.

nada era mas frecuente que pasar meses sin pagar las tropas y aun sin suplir esta falta con buenas cuentas proporcionadas.se . que este deploraba lo poco en que ee estimaban nuestros oficiales. volviendo luego á aparecer amigos sin ninguna clase de satisfaccion. Entiéndase que hablaba de los que habia encontrado en el ejército y con respecto á ellos decia que era frecuente in sultarse y faltarse gravemente al respeto que se deben los hombres en sociedad sin que esto trajese resultado alguno. El General San Martin exigia de los oficiales un trato y porte decorosos. que un coronel agregado toma el mando de un cuerpo estando en él el teniente coronel o ma yor propietario. — 177 — detalles de esta ocurrencia. sin dejar de dar al soldado buenas cuentas semanales que si no completaban su sueldo le subministraban al menos pa ra su mas precisos gastos. Por otra parte en el sistema nimiamente econo'mico del General Belgrano. aparecio otra vez en el ejérci to y tomo el mando de mi regimiento. el qne teniendo antiguas relaciones se aproximaba al Gene ral San Martin. sin ser coronel efec tivo de él. Es disposicion espresa de nuestras leyes militares. así se verifico' con la clase de gefes y oficiales. Supe pues. y efectivamente en los cuatro meses que estuvo á la cabeza del ejército. y solo en ausencia de estos. Francisco Anto nio Ocampo) que por accidente se hallaba de paso allí. Balcarce cedió' de su derecho y Rodríguez obtuvo el primir puesto en que continuo' como despues veremos. <pieria tambien tjiie . Nada prueba mas la moderacion y sumo de sinteres de Balcarce que el haberlo consentido sin hacerla mas pequeña reclamacion.2-i . Si el General San Martin exijia una suma exactitud en el servicio. tanto en sus mutuas relaciones. Tuve ocasion en Tucuman de hablar varias veces con uno de nuestros antiguos Generales (D. como en las que cultivaban con el paisanage. pero queria que los sueldos fuesen exactamente pagados. llega á prefe rir á los capitanes por la dignidad de su grado.

puede decirse que fueron los fundadores de dos escuelas. principalmente entre jo' venes y en un pais cuya civilizacion no está muy adelanta da. Sus o'rdenes adolecian á veces. Como estos dos hombres ilustres fueron los que en el ramo militar se distinguieron en aquellos tiempos.y contrayéndome simplemente á los hechos dejan do tambien á parte su moralidad. — 178 — diesen un tono digno y caballero y que estimasen en mucho su profesion y la clase que ocupaban en ella. El no dio' los frutos que se prometía su autor. Castigaba el desafio con una severidad ejemplar. La dei General San Martin dio á la patria excelentes militares: la del General Belgrano le subministro ademas. buenos ciudadanos. el que sin duda contribuye á que los hombres se respeten mutua mente en sus relaciones privadas. de una nimiedad suma y parecían dictadas mas bien para pupilos. que para hombres que estaban con las armas en la mano y que debian mandar otros hombres que les eran subordinados: se internaba demasiado en las relacio nes privadas. El . pero de que puede tam bien hacerse un abuso tremendo. sin dejar á la juventud la espansion necesaria para moverse y mostrarse. á cuya solucion no han podido arribar ingenios privi- legiados. en donde se formaron muchos gefes que despues han prestado servi cios eminentes en nuestros ejércitos. Con este fin promovio la adopcion del duelo. El sistema del General Belgrano se resentia verdade ramente del defecto contrario. y exigía una abnegacion. dentro de la orbita que le mar can las leyes. un desinterés yun pa triotismo tan sublime como el que á él mismo lo animaba. No pretenderé discutir ni resolver esta grave cues tion. debe ría haber sido adoptado con algunas modificaciones y no lanzado sin precaucion ni preparacion de ningun género entre una juventud inexperta y de una educacion tan poco apropiada. quien tampoco pudo conocerlo. porque se separo' muy lue go del ejército. diré que para que el plan del General San Martin hubiera producido ventajas.

bastando un recinto simplemente cercado. ademas que ofensivo á la lealtad del pueblo tucumano. sirvién dole tambien de depo'sito para una parte de sus Parques. con sus corres pondientes bastiones y de dimensiones proporcionadas. — 179 — tino predicaba con preferencia el valor guerrero y los dotes puramente del soldado: el otro predicaba tambien las vir tudes cívicas y morales. pues este fué el primer objeto de las ciudadelas? Inútil trabajo hubiera sido. La obra no debia ser costosa. descolló' como un gran militar entre nosotros: el General Belgrano como un gran ciudadano. ¿Era en fin con el objeto de acuartelar el ejército dentro de su recinto? Mas no era entonces necesario entrar en la obra de una fortifi cacion en regla. Despues de meditar sobre esto. pues trabajaba la tropa. mientras con la otra apoyaba á las mili . para que estuviesen mas despejados sus fuegos. si el enemigo hubiese avanzado con otro mas fuerte? En tal «aso era preferible haber hecho la fortifi cacion en otro lugar mas separado de la ciudad. En una palabra el General San Martin. quien tenga idea de lo que es una fortificacion de esa naturaleza sej'persua- dirá deque no era una cosa tan sencilla. ¿Y qué se proponia el General? ¿Era para contener en respeto á la poblacion. Ambos son acreedores á nuestro respeto y dignos del reconocimiento publico. me inclino 6 creer que el pensamiento del General. fué prepararse para una in vasion que podia intentar el enemigo. ¿Tenia la intencion de encerrarse con el ejército. Sin embargo. y muchos de los materiales se traian gratis por requisicio nes que hacia el Gobierno. Hospitales &a. en cuyo caso (su poniendo que se hubiese concluido la obra de fortificacion) Ki hubiera guarnecido con una parte del ejército. en mandar construir una fortaleza que estando contigua ála ciudad de Tucuman se Hamo la Cindadela. El terreno es perfectamente llano y en él se trazo un pentágono regular. No puedo discernir hasta ahora el verdadero objeto que tuvo el General San^Martin.

era movilizarlos y alejarlos hasta donde fuese con veniente. que ha bian principiado con suceso. se persuadio que la guerra popular debia hacerse en la forma que en España. lo mejor era promover la emigracion en masa de sus habitantes y abandonarla. ademas de que vienen en confirmacion de ella los hechos. y cuando dos años despues la ocupo el General Belgrano. haciendo el mismo fabricar su casa á muy corta distancia de ella. Io Para guar necerla. y cuando en 1845. que debe ria esperarse en una obra tan completa. yo mismo he fortificado la ciudad que. ni de grueso cali bre. y para la que se manifesta ban admirablemente dispuestas. llegado hacia poco de Europa. lo es tambien que podia apretar mas el bloqueo ó asedio que estableciese. 2o. donde convenia conservar algunos puntos cardinales (1) que por ser centros de po- (1) En otras ocasiones. conociendo muy poco el pais y no teniendo una idea cabal del genio de sus habi tantes. de modo que muy poco hubiera quedado disponible del ejército. no com prendo como se pudiese sacar toda la utilidad. pues despues de algunos meses de trabajo se abandono'. como cuando las acciones de la Ta blada y Oncativo. mandé fortificar la .Su situacion á las goteras de la ciudad era inconve niente. 4? Porque careciamos de artilleria suficiente y ade cuada para una fortificacion semejante. 3? Porque el mejor medio de seguridad para nuestros depo' sitos. y si es cierto que el enemigo no la traeria numerosa. En este caso. — 180 — cias para la guerra de partidas (petite guerre). necesitaba mucho número de tropas. amagaba la invasion del ejército federal á la provincia de Corrientes. Otras consideraciones mas podrian aducirse. pero las espuestas bastan para apoyar mi opinion. cuando no se resolviese á un asal to.me servia de base de operaciones. solo fué para hacer cuarteles. siendo tambien el modo de que mejor nos sirvie sen. donde acantono' el ejército. porque nunca podia prometerse conservarla y re suelto por la guerra popular. Todo me induce a creer que el General San Martin.

no dos daba la ciudad.don- iic hizo la guerra con tanta inteligencia como felicidad. lo que prueba la exactitud de esta observacion. era yo quien sufría y resistía el levantamiento po pular y para asegurar mi base. sino que defendia una campañá inmensa que dejaba á la espalda. la posecion de la ciudadela. pesan mucho en la balanza y dan mucho poder al que los ocupa : nada de esto habia en nuestro caso. de movimiento social y de riquézas. Junde hubiera dejado á su espalda un gran campo asegurado para familias y haciendas. su inmediacion de bilitaba su fuerza. hacia algunas pequeñas obras ca paces de resistir á fracciones de tropa irregular. y haciendo construir el segundo una bate ría en Tumbaya. tanto porla calidad de los ejercitos contendentes. . ja mas empleo ese sistema de fortificaciones. fortificando la fortaleza de Santa Teresa. lo que prueba qae mejor instruido de la naturaleza de nuestras guerras renuncio enteramente á él. Montevideo que no tiene esa capuci- dad. ü donde hubiera sido dificil llegar á los españoles. Esto mismo pudo y debio hacer el General Rivera. y la segunda quedo' en^pié para atestiguar su absoluta inutilidad. si el enemigo nos hubiese invadido en Tu- cuman. Antes el General Belgrano y despues el General Rondeau quisieron hacer algo de pa recido. — 381 — blacion. mientras iyo con mi ejército hacia frente al principal enemigo. y caballadas. le ern de consiguiente menos útil. Al principiar el invierno (año 1814J se generalizo' en el ejército que una dolencia en el pecho aquejaba al Gene- Tranquera de Lorcto. En los dos primeros casos. destruyendo en ana noche el trabajo de tres meses. fuera de que como hice notar antes. La primera obra fué demolida cuando la retirada del año 1812. Mas tarde el General San Martin en Chile y Perú. de industria. tuanto por la clase de guerra y demas especialidades. pero en ambos casos eran circunstancias muy diversas. mas seguro que la Ciudadela era cualquier punto colo cado á cierta distancia. que se hubieran que rido depositar. antes al contrario. en la cual hubiera estado comoda y segura la emigracion y todos los rebaños. en la campaña Oriental. Cuando mande fortifi carla Tranquera. fortificando el primero el cerro de Santa Bárbara en Human naca. era con concepto á abandonar (salvo partidas ó divisiones ligeras) todo el resto de la provincia y entonces no en cerraba mi ejercito.

y en que á la vez se[sostenia. de Alvear. á quien habia relevado Alvear en el man do delsXme sitiaba á Montevideo. admitio' por segunda vez un mando precario. — 182 — ral . Esta faccion era la que formaba. El Mayor General Cruz. Esto mismo quería ha cerse en el ejército del Perú-alto. para separarse de un mando en que no creia deber conti nuar. pero luego fué de evidencia que ella era un mero pretesto. José Rondeau. dotado de una inimitable bondad. cuando llegase la ocasion. quedo' mandando interina mente el ejército hasta que en Julio llego el General D. El General Rondeau. Por entonces se dudaba de la certeza de la enfeimedad.^an Martin: no salio de su casa en muchos dias. era una consecuencia inmediata su rendicion : de este modo fué defraudado aquel de una gloria que le era debida. la re treta no tocaba á su puerta para que el ruido no le inco modase y se hacia guardar el mayor silencio á los que lle gaban á informarse de su salud.el joven General Don Curios M. para adjudicarla al último. Despues de haber es tado Rondeau algunos años al frente de esta plaza sitián dola. de que lo separarían muy luego para dejar su lugar al Ge . cuando fuese tiempo de obrar ofensivamente. con pretesto siempre de buscar temperamento adaptado á su estado de salud. cuan do reducida su guarnicion á la desesperacion por falta de víveres. se elevaba rápidamen te y amenazaba escalar el primer puesto. La razon era el convencimiento que adquirio de que la faccion que se entronizaba en Buenos Aires no le era fa vorable y que le escasearía los recursos con que habia de sostener el ejército. y lo evito con respecto á su persona el General San Martin por su voluntaria se paracion. otro General mas favorecido : es decir. que de subalterno que habia sido del General San Martin. partio' para Cordo'va. Poco despues salió' al campo y luego de estar cerca de un mes en una estancia. mientras venia á suplantarlo. o' con otro motivo. tuvo que ceder su puesto al General Alvear.

Cuando llegué y Co'rdova. porque á los cuantos dias de su llegada yo marché á Co'r- doha con licencia temporal para visitar á mis padres : ellos la habian solicitado y obtenido. Efectivamente no pasaron muchos dias. este le dio . sin doble intencion y sin preveer lo quej] sucedio. despues de tres años de revolucion. Desde que llego' el General Rondeau. de modo que los demas. Estuve á visitarlo con otras personas. un maturrango se aire- ve. No pide observar con exactitnd los progresos del mal en sus principios. Con este motivo esclamo': "\Que les parece d Vdes. Yo hice mi riageen un coche que el General habia traido prestado de Co'rdova y que me encargo' devolviese á su dueño. repitio. Ladislao Martí nez. como tambien para mi hermano qué fué antes y que regreso' con el mismo General Rondeau . revolucion de carneros. resentirse de la flojedad de su carácter. — 18. á levantar la mano contra un americano! Esta es. estaba el General San Mar ttn en una estanzuela á cuatro leguas de la ciudad. le habia dado unos golpes por faltas que habia cometido en su servicio. siempre diciendosé enfermo. ¡í quejarsele de que el mayordomo que era un español. de cía pestes de muchos de sus compañeros. Entre otras cosas dijo: " Esta revolucion no pa rece de hambres. y la disciplina mas que nada empezo a relajarse." La contestacion que habia dado al peon era en el mismo sentido. que ese mismo dia habia venido uno de los peones de la hacien da. Estoy persuadido de que entro' inocentemente en este segundo mando. habiendo tambien obtenido li cencia para Buenos Ayres. sin exceptuar al mismo General San Martin.'J — # neral favorito y privilegiado de la faccion¡ reinante. sino de carneros": para prdbarlo refirio. se previnieron para cuando aconteciese un caso semejante.. todo empezo' ú. El teniente de Granaderos a caballo D. nos recibio muy bien y converso' largamente sobre nuestra revolucion. se meagrego'para el viage. empleado de su ayudante. y queriendo el mayordomo hacer lo mismo con otro peon. quien á pesar de la constitucion de su regimiento.

que me fuese cuanto antes al ejército : asi lo hice y llegué á Tucuman en los últi mos dias de Noviembre. ni la mayor parte del ejército. que los enemigos abandonaron desde mucho antes. y que puso en trasparencia el mérito superior del General que lo mando'. Ya no estaba allí el General Rondeau. Con su vista perspicaz. ofreciese mas difi cultades las que se habian previsto. funestamente célebre. que esperase al General Alvear que de bia pasar muy pronto por Cordova. mas acepto el de Mendoza. el Gobierno resolvió' al fin abandonar aquel pais á su propio destino y dirigir todos sus esfuerzos á la campa . _ 184 — una buena cuchillada. una inquietud vaga agi taba los ánimos y tenia en sosobra los espiritus. Rendida la plaza de Montevideo. Como la conclusion de la guerra civil en la Banda Oriental. obtuviese triunfos repeti dos. que le ofrecía una abundanre cosecha de laureles y de gloria. lo mas breve posible. y como ademas aquel caudillo. que tantas glorias dio á la patria. mas otros me dije ron enfaticamente lo contrario : el mismo General San Martin al despedirse me dijo. que se le habia ofrecido al General San Mar tin el Gobierno de Cordova y que no lo admitio. Ya se corria entonces que el General Ai rear pasaba á tomar el mando del que obraba en el alto- Perú. Se dijo. Algunos me aconsejaron. parece que veía los desastres que iban á ocur rir en Chile y la importancia política que iba á adquirir la provincia de Mendoza. de que tuva que curarse por mu cho tiempo. el General Alvear agrego' á nuestras lilas una parte de los españoles prisio neros y se propuso emplear las fuerzas que le quedaban disponibles en esterminar las montoneras (tropas irregu lares) de Artigas. para convertir toda su atencion al alto-Perú. á donde marcho'. que habian avan zado sobre Jujuy. debiendo ser la cuna del ejér cito de los Andes. y aun que nada positivo se sabia de las verdade ras disposiciones del ejército.

° 6. los siguientes cuerpos. ° en per juicio del teniente coronel Forest que lo mandaba. aunque conservo' siempre su clase. El General Pezuela tuvo que destacar al General Ramírez con una parte del ejército á mas de doscientas leguas á su espalda para sofocar la insurreccion. -r 185 — ña del alto-Perú. ídem Id. N? 6. cuya fuerza segun salieron de Buenos Aires. El N. N? 9. En el mismo Cuartel General de Pezuela se tramaba una conspiracion á cuya cabeza estfiba el célebre coronel 1). Las circunstancias eran las mas bellas para abrir la campaña por la situacion crítica de los españoles en el Pe ni donde las ideas de independencia habian penetrado ha ciendo prosélitos no solo en los pueblos sino entre los ge- fes del ejército mismo. El principal era el coronel D. Ventura Vazquez á quien se habia confiado el mando del regimiento N. de modo que en los últimos meses del año se habian incorporado al ejér cito.100 hombres. 500 id. marcharon é Tucuman. 700 id. Los gefes Pumacagua y Ángulo habian levantado el estandarte de las libertades en el Cuz co y para sostenerlo habian formado un cuerpo de tropas regulares que apoyaba numerosas reuniones de indios. puede avaluarse así : Regimiento de infantería N? 2 con dos ba tallones 1. que debia presidir el gefe favorito. ' ídem Id. Saturnino Castro. La mayor parte de las tropas que habian estado en el sitio de Montevideo. que tantos y tan distinguidos servi 24 . un idem. dos idem. del Perú se habia refundido en este cuerpo desde el tiempo del General San Martin. Total de fuerzas 2'800 hombres Estas fuerzas perfectamente equipadas habian prece dido al General quien venia á dirigir la campaña y ade mas habia mandado anticipadamente algunos gefesde su devocion á preparar los caminos y hacerle prosélitos. ° 1.

El coronel Castro habia prestado servicios importan . Castro. El letrado Dr. corrió' á tomar su caballo. se paso á nosotros otra vez mandado por Castro para noti ciar al General Rondeau sus planes y pedir la proteccion de un cuerpo de nuestras tropas que se aproximase á apo yar su movimiento. Loren zo Villegas secretario antiguo del Gobierno Patrio de Sal ta. — 18G — cios habia hecho á la causa mil. se aproximo' solo á tener una entrevista con Sumocurcio. que el año antes se habia reunido á los enemigos. Ignoro las causas que influyeron pa ra que nada hiciese el General Rondeau en proteccion de Castro.Sumocurcio no se dejo seducir y á su vez lo ame nazo' á Castro. pero quiso su desgracia que el caballo asustado disparo o' traicionado quizá por el que debia cuidarlo se encontro á pié y en manos de sus enemigos. Por lo que se vio' despues. estaban muy inmediatas y que no tenian otro medio de salvacion que defeccionarse del ejér cito real. no se porque circunstancia se vio precisado á precipitar su movimiento y en una mañana sa lio del Cuartel General con el escuadron que mandaba y colocándolo á las inmediaciones del pueblillo de Mojos. para montar y reunirse á su escuadron. Este con pretesto de mostrarle unos pa peles que tenia en su grupa y que comprobaban sus aser tos. pues no se movió' la fuerza que pedia y cuando llegó el caso se vio' solo y abandonado. Tenia Pezuela su Cuartel General en Moraya y tenia avanzado en Mojo un batallon que mandaba el teniente co ronel Sumocurcio: Mojo dista solo dos leguas de aquel primer <pueblo. nada tenia acordado con este y solo es probable que tuviese inteligencias con algunos subal ternos y que contase demasiado con las disposiciones de la tropa y su personal influencia. t). Arrestado que fué lo llevaron al Cuartel General de Moraya y esa tarde misma fué fusilado. El hecho es que Sumo curcio se nego' resueltamente á seguirlo y que aunque qui so intimidarlo haciéndole creer que fuerzas muy superio res del ejército patrio.

que tanto se distinguio en el foro y en la tribuna. teniente coronel Peralta y mayor Re- gueral. Manuel Vicente Pagola. los co mandantes Foresty Martínez (D. — 187 — tes al ejército real. célebre jurisconsulto y elocuente orador. Era hermano del Camarista Dr. Probablemente otros resentimientos fueron los que influyeron en su nueva conversión que tan caro vino á costarle. quienes ja mas le confiaron puesto ni mando de importancia. A principios de Diciembre se hallaban en Jujuy el Cuartel General. el Regimiento N. á quien como átal le profesaba gran afeccion. cuya causa abrazo' por resentimientos personales: principalmente en la accion de Vilcapugio. Benito) se pusieron so bre las armas y comisionaron al mayor D. de la que una parte estaba en la vanguardia. puso en sérios cui dados á los conjurados y les aconsejo' apresurar el golpe que se verifico' en los primeros dias de Diciembre. Manuel Antonio Castro. fuera de la caballería. quien con sus maneras populares. Rudecindo Al- varado para que con una partida de tropa fuese á arrestar al coronel Vazquez. ° 2 de infanteria de que era coronel el General Alvear. Dejo otro hermano sirviendo á los españoles. con sus ofrecimientos alhagüeños y una genero sidad que sus adversarios no podian ejercer por falta de medios. iba ganando tanto terreno que á mas tardar hubie ra sido dificil removerlo. Ramon Rosendo Fernandez que lo mandaba y sin la sorpresa del coronel Vazquez. ° el N.° 9. D. que llego' en los momentos de estallar la conspiracion de que voy á ocupar me. su comportacion fué distinguida. ° 2. En seguida . ° 1. se declaro' abierta mente por Rondeau y ademas el N. Una noche los coroneles Rodríguez y Pagola. El hu biera fallado sin la condescendiente conducta del coman dante D. que eran los gefes de quienes temían se opusiesen á su proyecto por ser partidarios de Alvear. cu yo coronel D. Sin embargo sus aptitudes eran mas bien de un oficial partidario o' guerrillero que de un gefe de línea. El arribo de este último cuerpo el N.

de modo que cuando nuestra situacion pa recia desesperada un esfuerzo patrio'tico y unánime nos ha redimido del abismo. Los españoles temblaron. que el peligro solo reunia los ánimos y hacia esconder la cabeza ú la anarquía. Allí se hizo nombrar Director Supremo habiendo hecho su dimision el Sr. nos dejaba dis ponible un ejército numeroso y aguerrido. Todo el pais creyo' y hasta los mismos enemigos que la toma de Montevideo. El General Alvear venia ya en marcha y habia pasa do de Co'rdoba veinte y ocho leguas hasta la posta de San ta Cruz donde supo lo que habia sucedido en el ejército. Esto lejos de calmar el incendio era aumentar el combustible y agrandar la tormenta que no tardo en descargar con toda su fuerza. los patriotas del Perú que estaban oprimidos se reanimaron y todos creíamos cercano el término de nuestros afanes y peligros. En el acto mudo' de direccion y regreso á Buenos Aires. cuando parecia que no restaban sino pocos esfuerzos para llegar al deseado término. Posadas y se contrajo con mas ardor que nunca á aumentar las tropas y afeccio narlas a su persona. Le dieron parte de lo sucedido y le in timaron á nombre del ejército que continuase con el man do. evitando entrar en Cordoba y con mas celeridad que la que habia traido. * ¡Qué error! Nunca estuvi mos mas distantes y todo debido á nuestras divisiones y partidos. nos daba una superioridad decidi da. las facciones se agitaban convulsivamente y . resistiendo su entrega á Alvear y desobedeciendo por supuesto al Gobierno que se lo babia confiado. cuando el poder de los enemigos esta ba agonizante. Una esperiencia constante nos ha enseñado. se desencadenaban las pasiones. — 188 — se dirigieron á casa de Rondeau que aparentaba ignorar todo lo que pasaba y lo encontraron tranquilamente repo sando en su cama. pues ademas de su importancia moral. Por el contrario cuando nues tras victorias y otros sucesos felices presentaban esperan zas las mas lisonjeras.

Cuando des pués ha venido la guerra civil hemos visto repetirse esas mismas transiciones (y fuera de otras que pudiera citar) muy particularmente "en los años 1842 y 1846. con lo que quedo consumado el movimiento. ¡Qué digo! Ha si do la señal de la insensatez. na ta se sabia de lo que se preparaba en el Cuartel General de Jnjuy. De jo esta cuestion para talentos y plumas mas ejercitadas que la mia: me contento con presentar la dificultad para que otro la resuelva. es indudable que en ninguna parte de América han producido tan pronunciados y tan terribles estragos. El instinto público adivinaba algun suceso que nadie deíinia y de que nadie se podia dar una '■ 'uenta distinta. cuando he mandado los ejércitos de Corrientes y del Paraguay. del delirio. que traia pliegos para el Mayor General y nos comunico' la noticia de la revolucion. pero reinaba la misma inquietud vaga que habia dejado en Cordoba. El Mayor General Cruz presto su ple na aquiescencia como tambien el Gobierno de Tucuman y las tropas que aun restaban. al tiempo de subir al coche. pues por mas que se diga. Pedro Cevallos. En ambas épocas la seguridad que inspiraba la conciencia de nuestro poder ha sido la. . A mediados de Diciembre. José Vicente Rivero. el mismo dia que marchára de Tucuman para reunirrne á mi regimiento que estaba en Jujuy. ¿Será esta una condicion aneesa á la debilidad huma la. Cuando llegué á Tucuman de vuelta de Co'rdoba. o' que afecta principalmente á la sociedad argentina? Por lo menos hay motivo de dudarlo. que los vi cios y las pasiones son de todos los pueblos y de todas las edades. — 189 — nuestras propias divergencias volvían á sumirnos en el de sorden e nía debilidad y en la impotencia.trompeta que ha despertado las ambiciones y sublevado las pasiones. de los mas grose ros errores y de la ruin ingratitud. considerada en general toda la especie. vimos llegar de camino al teniente D. en compañía del Tesorero de Salta D.

pues sabia mejor que nadie lo que iba á suceder y sus ayudantes entre quienes estaba mi hermano fueron activos agentes empleados en esa no che. fué para convencerse muy luego. no es de este lugar lo que sucedió' en la capital. El General AI- vear hecho ya Director Supremo. Recuerdo que al honrado coronel D. El papel que hizo el General Hondean fué de una refinada hipocresía. — 190 — Aquellos pueblos miraron con indiferencia un cambio cuyo objeto no conocían y si algunos celebraron el golpe que sufria la faccion reinante. Siendo mi intento referir lo que paso' en el ejército úni camente. Diego Balcarce. El coronel Vazquez con Peralta y Regue- ral. Por lo demas no hubo en el ejército ni en los pueblos. lo que estoy persuadido. Esta fué la vez primera que el ejército desconocio la autoridad del gobierno. le hicieron consentir que se le habia destinado Guandasol. Manuel Sevilla á un punto de cam paña. Los gefes promotores dela asonada vieron que iban á perder su influencia y quizá sus puestos en el ejército que serian dados á los adictos al General Al- vear: la nominacion del coronel Vazquez se citaba como una prueba indudable de su pro'ximo descenso y aun para decidir á algunos se les hizo creer que se habian decreta do destierros y proscripciones. ni dejar decir rá pidamente algo de lo que allí acontecio. fueron destinados bajo la custodia de una partida man dada por el teniente D. de sordenes. ni violencias. advirtiendo que fué con un motivo puramente personal. de que un orden de cosas parecido iba á seguirse. pueblo lejano de la jurisdic cion de la Rioja como lugar de su futura mansion. Sin embargo no puedo pasar en silencio. Vazquez corrompio al oficial Sevilla y se marcho con Peralta y él á Buenos Aires. dio' un impulso vigoroso . era una invencion de los principales comprometidos. ni otra alteracion que la que he mos referido. Regueral no quiso se guirlos y puesto en libertad se agrego' á las tropas de Güe- mes donde sirvio hasta su muerte.

hace pesar sobre sus autores una tremenda responsabilidad. hizo Alvear salir un cuerpo de tropas al mando del General D. Se quiso hacerlo que hizo el ilustre General San Martin y ojalá hubiera hecho tambieu el General Belgrano ¡Cuan to gloria hubiera esto producido pura nuestro pais: cuantas vícti- . lo traslado' á los Olivos. ° Porque habiendo sido el Sr. He dicho que le incumbe mayor responsabilidad y lo de mostrare haciendo notar que el fue el primer General que despues de haber desconocido la autoridad del Gobierno y revolucionado la fuerza armada se puso en coalicion con los anarquistas ó disi dentes de entonces. No entrare en la cuestion que quizá tratare si llego áese periodo de mi carrera. de que el fue el principal protago nista. D. que tuvo muy luego que dejar como una carga inadecuada á la debili dad de sus hombros. Para sacarlo del contacto de In poblacion en que pululaban sus enemigos. — 101 — ala organizacion del ejército. por la revolucion de las Pontezuelas ó Fontezuelas. mas no de jaré de observar al Sr. Alvarez no se escandalice si llegase á leer estos renglones. hace la mas sentida esclamncion y aunque mediando reticencias y puntos suspensivos. Artigas habia pasado el Paraná y estendia su in fluencia por las provincias circunvecinas sin escluir á Bue nos Aires. es de sospechar que hubo motivos de interes particular. que esa misma respon sabilidad y aun mayor puede pesar sobre el. en que imprudentemente queria empeñarlo el Gobierno: para llevarlo al Perú á combatir 4 los enemigos dela independencia. Al llegar eu ellas al año 1820 y recordar la revolucion do Arequito. D. ó si hubo algunos que no lo fuesen no fueron tan nobles. Ignacio Al varez para contenerlo. el cual no era mas que la vanguar dia de otros que debian moverse en la misma direccion. 2. Andres Lamas laborioso recopilador de docu mentos j noticias para el bosquejo histórico que piensa escribir. Este cuerpo o esa vanguardia se sublevo en las Pontezue- las (1) presidida por el mismo General Alvarez contra el (l) El Sr. que era su primera y princi pal mision. Ignacio Alvarez. pi dió al General Alvarez apuntaciones sobre la vida y hechos del General Belgrano. Efectivamente toando cayo el General Alvear. el ocupó la silla del Gobierno. como Jos que movieron á muchos de los que tuvieron parte en Arequito. sepa que el objeto de algunos de los que concurrieron al movimiento de Arequito fue sustraer el ejercito del contagio de la guerra civil. ° Porque fueron motivos personalss los que mas influyeron. en que casi esclusivamente se apoyaba su autoridad. 3. Para que el Sr. Alvarez el principal usufructuario de la revolucion que habia presidido. Como sus tropas ocupasen á Santa-Fe y ame nazasen la campaña de aquella provincia.

que no tuvo otro delito que haber obedecido á su gefe. qae Bustos me expidio los despachos de coronel y que se los devolví. mientras el hacia su campaña de Lima. Creo haber dicho lo bastante para contestar al Sr. Alvurez sobre el desastre de Arequito: alguna vez dire mas sobre el. sino por servir mejor á mi pais. Es tambien de notar que el Sr. Quizá la falta de deudos y personas interesadas y el poco ó ningun temor de que tuviese vengadores. loque es fal so. para que obrase sobre el Alto Perú. cuando el General Alvear dejo el mando embarcándose y dejando el pais á merced de los revolucionarios. En cuanto á mí.í causa de su en fermedad se habia ido á Tucuman. — 192 — Director que era su mismo General en Gefe. sin ir á Buenos Aires por su desinteligencia con el Gobierno y quien mandaba el ejercito era el General D. fué la señal de la caida del Directorio: el pueblo de Buenos Aires se insurrecciono y el General Alvear se movio' delos Olivos para atacar á la ciudad revelada. suponiendo que aquel precedio á este. sepa el Sr. pues . . Alvarez. como lo es el haber resistido á las patrioticas invitaciones que le hizo el General San Martin. traicio nando las esperanzas de todos. Alvarez confunde á Arequito con el movimiento de Tucuman. Cumple á aquel Gobierno responder de este fusilamiento. Francisco Cruz. quedespues ha sido sincero amigo mio. El Gene ral Belgrano tampoco mandaba el ejercito. di- ciendole que no habia pertenecido al movimiento de Arequito para obtener ascensos. entrando en transaciones con las tropas de Artigas que iban ábatir. es culpa de el. Guando el movimiento de Arequito ya habia sucedido el de Tucuman. La noticia de lo sucedido en las Pontezuelas d Fontezuelas. conservándome en mi empleo de comandante de escuadron. si as hizo nombrar Gobernador de Córdoba: si se estacionó allí. Entonces fué la funestamente cé lebre ejecucion y sentencia del desgraciado coronel Pai- llardel. sin circunstancia alguna que agravase su conducta. Es tiempo de volver sobre nuestro objeto y seguir la marcha de los acontecimientos en el ejército. La distancia era solo de tres leguas y de estas á penas se habia andado una parte cuando se empezaron á conocer las verdaderas dis posiciones del ejército: las defecciones habian principiado y seguramente iban á continuar. y casi toda la República estaba conflagrada. Este segun mas y sacrificios menos! Si Bustos se apodero del ejercito. influyeron en su injusto sacrificio.

ejercian en sus cuerpos un mando casi independiente. Iluacalera. para que fuesen distribuidos en clase de peones al vecindario. A esto se agregaba que habiendo roto el ejército sus relaciones con el Gobierno y la capital. habia destinado á la vanguar dia algunas tropas. Algunos cientos de los españoles prisioneros que esta ban incorporados en los batallones venidos últimamente de Ruenos Aires. ni utilizarlos. que el General en Gefe les debia su autoridad y que de consiguiente era inferior á ellos. Todos los ramos de la admi nistracion se resentian de los vicios inherentes á un estado de cosas semejante. los cuales distando cada uno entre sí tres leguas. de modo que el ejército parecia enca minarse á su disolucion. mas bien como quien se sacude de un peso que lo abruma. y los mas moderados si obraban en un sentido menos irregular era por efecto de su propio carácter. fatigaron la tropa. vagaron inútilmente por lugares desiertos. Martin Rodríguez. que bien dirigidas podian haber pres tado mny buenos servicios. Uquia y Humahua- ea. En seguida se acantono todo el ejército en la Quebrada en los pneblecillos do Tilcara. no supo el General ni csplotarlos. El Cuartel Ge neral estaba en el segundo. — 193 — indiqué se desmoralizaba ú largos pasos. Mas nada de esto hubo: lan zadas al acaso y mandadas por Güemes que con algunas mi licias se habia avanzado tambien. en el último á las o'rde nes del coronel D. que como un General que com bina una operacion militar. ocu paban nueve los acantonamientos todos. Los gofos al ha cer su movimiento do Diciembre creyeron muy justamen te. con cargo de responder do ellos los que se constituyesen 25 . na da podia esperar en punto á recursos y los pocos que po dian dar las provincias del Norte. fueron desarmados y remitidos ú Salta. y lo que so docia vanguardia y que era el caton mas numeroso. El General Hondean. concluyeron su equipo y acabaron por replegarse á la posicion de Humahuaca. Aquellos que eran dota dos de un carácter discolo o' insubordinado.

Con este motivo precipito' la ejecucion: hizo salir de carrera á los reos de la capilla y les hizo tirar apresurada mente. "El Sr. — 194 — sus patronos. ° 2: alli quedaron desvalidos y pobres." Toda esta furia é insolencia se templo' por algunos dias con el arado de coronel. se con servaron algunos dias despues hasta que una partida de diez y ocho o veinte deserto al enemigo. apostata que andaba entre nosotros: fueron aprehendidos y fusilados. pero yo no me encargo de llevar su con testacion. quedando para escarmiento la cabeza del fraile colocada en un palo. en términos que se rió precisado á decirle. tave la comision de escoltar hasta aquella ciudad á los que perte necian al N. que solo tres leguas- separan de Uquía. Esto sin embargo no trajo consecuen cias desagradables. Forest tuvo noticia de la proxima ve nida del General y cuando menos sospecho sus intencio nes. capitaneada y con ducida por un fraile peruano. Cuando llego el bondadoso General á indultarlos eran ya cadáveres. que ha biéndole una vez llevado una orden á dicho gefe. Tampoco las tenia la escandalosa li bertad con que dicho Forest criticaba las acciones del Ge neral y lo cubría de denuestos. sJgun quiera la o'rden de que be sido portador. Rondeau. AI menos asi lo creí mos todos. ° 9. Otra vez el coronel Forest habiendo aprehendido dos o' tres desertores de 6u cuerpo. Recuerdo haberle oido ú mi hermano que era ayudante del Sr. los hizo poner en capilla para fusilarlos á la mañana siguiente. E1 General Iíon- deau lo supo y marcho de Huacalera. su con testacion fué usar de los mas insolentes insultos contra el General. cuyos despuchos le expidió el . Los que pertenecían al N. pero años despues encontré algunos en muy buena fortuna y he chos caballeros. cuyo Cuar tel General solo distaba seis leguas. coronel obedecerá o' no. con el fin de presentarse en el cuadro é indultar á los reos. Yo con mi compañía de Dragones. To do esto se hizo inconsulto el General Hondean.

segun el hu mor que dominaba y las variaciones que ocurrían en sus re laciones.. de los que algu nos estaban á catorce leguas. no perdia ocasion de censurar aunque con cierta templanza al General y procuraba por todos njedios popularizarse y adquirir credito y opinion. para que paciesen á su satisfaccion: pero no habia pasado una hora cuando la voz de alarma se hizo sentir. Manifestaba una inquietud vaga en sus acciones y palabras. Mariano rs'ecochea. Con el mas grande denuedo ocupo' las casas é hizo soltar los caballos de su escolta. mientras el ene migo estaba á treinta o mas. se dispuso á salir con una bue na escolta á visitar los puntos avanzados. No puede negarse que el carácter de Forest era discolo. El que fué mas feliz fué el capitan en tonces y despues General D. pues fué alternándose por grados y por temporadas. ni quizá supiese el mismo. sin que sepa. Con este fin y como gefe de vanguardia que se deno minaba porque mandaba el canton mas adelantado. que sal- . despues de lo cual todo fué confusion y desorden. Uno de ellos era el del Te jar á donde llego' en los últimos dias de Febrero o' prime ros de Marzo. Sin embargo se hizo alguna resis tencia aunque inútil por el gran número del enemigo. era una categoría y su influencia era de mucho peso en el ejército. que dando á consecuencia prisioneros el gefe. sus antecedentes en la revolucion y mas que todo por la muy principal parte que tuvo en el movimiento de Diciem bre que escluyo al General Alvear. Martin Rodríguez por su antigüedad. varios oficiales y casi toda la tropa. si deseaba el mando en gefe escluyendo de él al General Rondeau. El coronel D. sin que se hubiese tenido la menor noticia de enemigos. ambicioso é insubordinado y que la debilidad del General Rondeau fomentaba y dejaba tomar un vuelo pro digioso á aquella calidades. — 195 — General Rondean: mas nu duro mucho la calma. Pienso no equivocarme juzgando que aspiraba á ser algo mas que co ronel de tin regimiento. aunque no estaba mas que tres leguas del anterior.

Principio' Rodriguez por representar la violacion del de recho de gentes ejecutando aun prisionero: luego espuso que un hecho semejante podria producir represalias en otros tantos prisioneros del ejército real que estaban en nuestro poder. cuando el capitan Zelaya ataco' aquella ciudad. servia en nuestras filas y habia sido hecho prisionero por los espa ñoles. quien se retiro' inmediatamente con su presa al Pues to del Marquéz. Con el General o coronel Rodríguez cayeron prisione ros el capitan Albariños. donde pernocto el mismo dia. Su condenacion era justa. El coronel Rodríguez habia sido colocado en una vivienda con sus oficiales donde se habia puesto la correspondiente custo dia. segun lo referimos. de quien la obtuvo sin dificultad. que se comprometía á hacer venir si se salvaba la vida á Berro. fué elcélebre Ola- ñeia. propuso Rodríguez su cangepordos. pero nada basto ú conmover á (Mañeta. Esta se verifi co ála parte esterior del rancho que ocupaban los prisio neros y tan inmediato que pudieron oír la conversacion. El gefe enemigo que dio este importante golpe. o' mas oficiales del ejér cito real. tres. como lo verifico' pasándose en el combate de Jujuy. pues debia ser fusilado dentro de algunas horas. — 196 — tando en su caballo y atravesando casi por entre los enemi gos. que . los tenientes Guido y Olabarrla. un tránsfuga. pero decidido par tidario de la causa de la independencia. Como á todo contestase fMañeta que este de quien se trataba era un traidor. A la mañana siguiente muy temprano entro' el oficial de guardia á recordar y hacer levantar al alferez Berro para trasladarlo á la capilla. Berro siendo aun sargento. con quienes tomo' partido para tener ocasion de vol verse á nosotros. logro escapar para traer la noticia del fracaso. Berro era frances. el alferez Berro y algun otro que no recuerdo. mas el humano coronel Ro drigue/ no pudo conformarse y se propuso hacer cuanto pudiese por salvarlo: al efecto pidio' una entrevista al gefe español. lo que le hacia dispensar otros defectos de que adolecia.

. Lima. Rufino Gui do! que era el otro que en el calor de su entusiasmo habia ofrecido por el rescate de su joven y hermosa consorte. á cargo de una partida por el des- poblado. que ni aun podía reputarse un oficial.' modo fué que volvieron al ejercito. vol vio á reunirse á sus compañeros. quedo su muger en Jujuy que era el lugar de su domicilio. sino un infame facineroso. que no era mas que capitan de mi licias. sino la libertad y la de otro oficial mas. que era la esposa del gele realista. La ocasion Ke se le ofreció' de recuperarla y reunirse áella. no pudo resistir y contesto' no solo otorgando la rida á Berro. — 197 — concluyó terminantemente diciendo. se comprometía á hacerle venir su esposa que permanecía en las provincias bajas. fueron despachados con tiros presos políticos. dejaría sin castigo á aquel famoso criminal. quedaron "isu cuartel el alferez Berro y el teuicnte D. Pedro Antonio Olañeta. fué abra- teda con avidez y concedió' mucho mas de lo que ninguna otra consideracion. tuvo la feliz inspiracion de decir ú Olañeta. ni por nadie. estos dos oficiales. los generales nuestros que no perdian medio de hostilizar )de dañar al enemigo^ obligaron en cuantas retiradas pre cedieron á emigrar á la linda Doña Pepa Marquiegui de Olañeta. cuando todo parecía de sesperado y que ya se aproximaba la hora fatal. Logrando sorprender ú sus guardianes. Fiel á su promesa cuando hizo marchar a los prisioneros. fiando tuvo Pezuela y el mismo Olañeta que emprender a retirada. se apo deraron de las armas y se constituyeron en libertad: de es- '*. dejo' su vecindario para reunirse al ejército real. únicos prisioneros que no habían sido remitidos á. cuando D. que si se salvaba la rida de Berro. Debe advertirse que en años anteriores. Despues de una larga discusion y apurados todos los recursos del coronel Rodríguez. Fué pues suspendida la ejecucion y el sentenciado que no pen saba salir de la capilla sino para marchar al suplicio. El enamorado Olañeta. habia podido arrancarle. que por nada.

Efecti vamente vino al Cuartel General de Humahuaca con este designio.ni que ellas entrasen en mucho para su reso lucion. tuviese la libertad de buscar á su marido. pues antes y despues de salir de su prision se intereso vivamen- te. mediante promesas y juramentos so lemnes que hizo de abrazar la causa real. grandes esperanzas si lograba atraerlo é los intereses que defendia." lo que prueba que lo consideraba como un tiro dado o' como un golpe de suerte. acompañada de su tio el ancia no D. Domingo Iriarte que regreso despues de cumplida su comision» En el ejército enemigo se tenia una gran idea del po der é influencia del coronel Rodrigues en el nuestro y na die ignoraba que era un competidor que podia suscitarse al General Ronileau. decia manifestando el mis mo bien poca seguridad: " Veremos que tal íafc este albur pftUiieo. El principal motivo debio ser el conocimiento de la anarquía que agitaba á nuestro ejército. En una carta que se le intercepto despues de hablar de la libertad otorgada á Rodríguez. Este convencimiento y la aparente ignorancia y candidez de aquel. hicieron concebir al Ge neral Pezuela. para que la esposa del comandante y luego General Ola- ñeta. Primero se presento un parlamentario en ' nuestros puestos avanzados. volviendo al ejér cito y entregando por lo menos la numerosa vanguardia que habia estado y que volvería a estar á sus o'rdenes. Re solvió' darle libertad. se le hizo regresar por no convenir en aquellas circunstancias su traslacion al campo enemigo. á la que no era estraño Rodríguez como antagonista y secreto rival de Rondeau y el interés que tenia en promoverla y atizarla. trayendo cartas de Rodríguez en que . No fué sino el año si guiente que se le permitio'. — 198 — El coronel Rodriguen tampoco falto á su palabra. Entro' pues en conferencias y la astuta deferencia de Rodríguez acabo' de decidirlo. Sin embargo no pienso que Pezuela se contentase con estas promesas. mas despues de algunos dias de permanencia.

y corriendo mil aventuras y peligros inmi nentes. A los pocos dias el mismo Rodrigue/ se apa reció' en dichos puestos avanzados. El baile si . que muy luego estuvo en el salon del baile. pero creo que debio' ser en sentido favorable: su cquipage se Je remitió' en un carguero. En efecto acababa de llegar el ayu dante de mi regimimiento D. dejaba entrever muy claramente lo que le desagra daba la presencia de Rodríguez en el ejército. Habia logrado perforar una pared de su calabozo en una noche oscura: luego habia podido to- marW caballo. Era el tñ de Marzo (año 1815). quien dejaba en Huma- hacaal coronel Rodríguez y refería los pormenores de un prodigioso escape. En Huma- huaca se le habia recibido con musicas. habiendo logrado evadirse de un modo maravilloso. Vicente Chopitea. con un parlamentario qne traia comunicaciones para el General en Gefe y el mis mo carguero con el cquipage. No se precisamente lo que se le contesto. Estas noticias contrariaron mucho al General Ron deau. nada dijese de es- plícito. Poco antes de media noche se¿ propago' la noticia de que el coronel Rodríguez habia llegado á la vanguardia de Humahuaca. dia del santo del nom bre del General Rondeau y yo habia obtenido permiso pa ra ir desde la vanguardia al Cuartel General á saludarlo y risitar émi hermano. ° 6. habia logrado venir hasta los suyos. Allí estaba acantonado el Regimien to N. dianas y todn cla se de regocijos: la tropa se habia reunido espontáneamen te sobre su paso y cargándolo en hombros lo habia llevado un buen trecho: toda la vanguardia se hallaba poseída de una especie de locura. El parlamentario quedo' porsupuesto en la guardia avanzada que distaba ocho le guas de Humnhuaca donde estaba la vanguardia y Rodrí guez solo. y sus geíes y oficiales habian preparado un bai le: baile de campamento se entiende: yo era uno de los concurrentes. — 199 — hablaba de la muger de OJañeta y pedia su equipnge. quien aunque en su moderacion. llego' ya de noche á este último punto.

que eso podia haber sido. si me lo hubiera advertido antes. El General qniso anticiparse y salir á recibirlo: muchos ofi ciales montamos ú caballo y nos agregamos á la comitiva que con este motivo era numerosa. quien le contesto' en voz alta: "digale V. ppr dos coroneles prisioneros españoles que designabaJSotomayor y Huici) añadiendo que habia acce dido á los deseos de Rodríguez^ de ser el mismo el que trajese su'proposicion. que no recuerdo quien era. Cuando aclaro el dia 20 ya era general esta noticia en el Cuartel General y de allí se iba propagandocon rapidez. y hablo' en priva do al General. Este se apresuro ú hacer saber su contenido que dijo ú cuantos hablaron con él. Se formaron va ." El mensagero volvió' cuando se iban á encontrar y fué visible el descontento de Rodríguez. no he tenido inconveniente en publicar ¡as circunstancias de su renida. debería regresar. no se habia escapado pues las comunicaciones de Pezuela que eran lasque habia con ducido el parlamentario y que trajo á la madrugada el se gundo oficial. se felicitaron mutuamente aquellos y estos so con fundieron trabando conversacion con nuestros amio-os o con los que nos deparaba la casualidad. porque des de esa hora se puso en pié y recibió' á los que quisieron verlo. El coronel Rodrigue/. que siento pero que ya no hay remedio. No era menor la de acompañantes que traia el coronel Rodríguez á quien avis tamos despues de haber andado un cuarto de legua. En estas circunstancias se adelanto' á galope hácia nosotros un gefe ú oficial. para lo que habia empeñado su palabra de honor. supi- mos que habia llegado otro oficial con comunicaciones que entrego al General. El coronel Rodríguez habia anunciado para esa mañana su visita o presentacion y se le esperaba por momentos. Se encontraron al fin los dos personages y las tíos co mitivas. se reducían ¡i proponer cange del coronel Rodríguez. laque si no era admitida. — 2ÍM) — guio hasta la madrugada y cuando nos Retirábamos. con lo que se hizo saber muy rápidamente. pero que no estando en antecedentes.

El coronel Rodrigue» al parecer re- convenia amistosamente al General Rondeau por su facilidad: en revelar las verdaderas circunstancias de su venida al ejército y este se encogía de hombros y aun se leoyá repetir lomismo que habia dichoal menságero "si me lo hubiesen ad vertido á tiempo desde luego —pero iu> deeinnc nada^-ya no tiene remedio. tenian otro coloquio distinto los principales perso- flages de esta comedia. Si puede ser porque el General en Gcfc ha recibido las comunicaciones d« l'czuela. pero su popularidad y su reputacion habian sufrido un gol pe de consideracion. bSabrá V. -* 30Í -u tíos diferentes grupos en los que se cambiaron con corla1 diferencia las mismas palabras. Salio a campaña para revistar bi9 piíebfos avan zados y preparar alguna sorpresa parcial o' guerrilla feliz contra el enemigo y se hizo batir y tomar prisionero de nn modo tristisimo. donde los dos personages principales se retiraron á conferenciar y los demas nos retiramos á tratar de nues-' tros asuntos. Logra su libertad y con el fin de' he rir la imaginacion del ejercito y suponer como producto de un arrojo temerario. Mientras se repetía estopor veinte bocas á un mismo' tiempo. en que trata del asunto. por los mismos medios que quiso au mentarla." Despnes de un rato que se paso1 en los por menores que acabo de referir. finge una novela semejante á los lances del Baron de Trenk. lo qrte era efecto de una negocia cion. que es cosa original? Efectivamente lo es. No puede ser eso. que es desmentida á las pocas horas. ¿Cómo puede ser eso cuando ka llegado solo? Porque el parlamentario ha quedado en la primer avanzada. y tambien estraordinafia. regresamos al Cuartel Ge neral. que el coronel Rodríguez viene escapado? Es falsoyvicnc cangeadoi \flomo ti hizo un agujero en la pared de su calabozo pdra evadirse? Mentira. porque el dice lo contrario. ¿ Sabe V. ha venido acompañado de un parlamentario. En un ejér cite no se piensa mucho y mucho menos en aquel en que . Rodríguez tomo otra vez' el mando de la retaguardia.

no hubiese perdido mucho. que se acomodaba á todas las varjaciones. contaminaba todas las clases de la milicia. ' Ya que he nombrado al Mayor General Cruz diré so bre él unas pocas palabras. y los principios eran tan distintos. sin embargo de que las épocas. Con todos se condujo pacificamente. las colocaban habitualmente á su lado á la ca beza de la columna^ Varias veces que el General Rondeau vino á Humahuaca se alojo' en casa de cierto coronel. le hizo una tan séria amenaza que el pobre marido desistió' y volvio á ausentarse. preciso es que al menos diga algo para comprobar su exactitud. A ejemplo de estas enormidades se veian cosas semejantes en las cla ses inferiores. eran muchos los gefes que tenian públicamente mancebas. cuyo marido que habia andado ausente tuvo la ocurrencia de reclamar. sin que pudiesen reprimirse estando tan au torizados. mas sin embargo lo sucedido era demasiado para que el coronel Rodríguez. El ' enamorado coronel. Esto lo ha . los comandantes Vidal. He dejado escapar casi á pesar mio la palabra relaja- don escandalosa y una vez dicha. coronel Balcarce. Era esta una muger casada. Sin embargo no era esta corrupcion universal. los carácteres. No era uoo ni dos. los ge nios. no se prevalio de esta ventaja y le acordo las mismas consideraciones que siempre. — 202 — una relajacion escandalosa. Ei mismo coronel Rodríguez. He- redia y otros eran irreprochables en su conducta. pues habia gefes y oficiales muy dignos. generoso por inclinacion. El General Rondeau. en cuya mesa á que asistia el General hacía los honores su concubina. el Ge neral Cruz. habiendo algunos tan imprudentes que cuando marchaban los cuerpos. Poseía buenos talentos y bas tante capacidad: habia servido en el mismo destino con el General San Martin y despues continuo hasta el fia con el General Belgrano. que reprobaban estos escándalos y que devoraban en secreto las mas amar gas consideraciones. bondadoso por carácter. Me es pues indispensable suponerle una elasticidad de carác ter. las circunstancias.

tanto en el camino de Buenos Aires como en el ejército mismo. por que era preciso. pues la espulsion de trescientos españoles y una desercion espantosa. Fuera de las o'rde nes de rutina. un solo rasgo que denotase un espíritu superior. de esas generalidades vulgares. Se penso' pues seriamente en ello pero sin combinacion. fué debido á los gefes de cuerpo. sin plan y casi hasta sin discernimiento. Martin Rodríguez. que mandaba el coronel Pagola. debia contar mas de cinco mil hombres. Se nos dijo uua rez en Humahuaca y creo que algo hubo. °\H y agregado al N? 9. para no di solvernos. que cada uno en el suyo tomo medidas mas o menos enérgicas. sin ex ceptuar el último suplicio como ya indiqué en otra parte. Estábamos ya en Abril y era tiempo de movernos. era indispensable hacer algo. Se hicieron algunos que se decian arreglos en el ejército. no se vio una sola providencia salvadora. Tampoco excita ba celos y tenia la halRlidad de hacerse olvidar. Juan Ramon Rojas y los Dra gones por el coronel D. Y es preciso decir que si esa desercion fué menos y no acabo el ejército por una disolucion. — 203 — cía vivir tranquilamente. ni un relámpago de genio. cuando se agitaban la ambicion y otras pasiones. parecía un ente pasivo y casi indife rente á lo que pasaba á su alrededor. ¿Se creeré que el ejército que despues de la incorpora cion de las tropas últimamente venidas de Buenos Aires. El General en Gefe. pero nunca le dio una gran in fluencia ni popularidad en el ejército. apenas pasaba en tonces de tres mil? Nada es mas exacto. lo habia reducido á este número. que habia . decidido partidario del Gene ral Rondeau: el batallon de Cazadores fué dado al coronel Zelaya que toda la vida habia mandado caballería: el N? 1? era mandado por el coronel Forest: el N? 6 por un coman dante Zelada: el N? 7 por el comandante Vidad< habiéndo se retirado el coronel Lnsuriaga como partidario de Ai rear: dos escuadrone* de Granaderos á caballo eran man dados por el comandante D. de que resulto' disuelto el N.

estaban insurreccionadas teniendo á su frente á los Generales Ángulo y Pumacagua. Para no volver despues sobre esto. con lo que quedo' concluido el negocio. Se habia agregado á la oomision voluntaria mente el coronel D. vana es peranza: las cosas continuaron como antes. cuyo ob jeto hasta ahora ignoro. fueron mandados el año siguiente los coroneles ancianos Suaresy Guiburo. Tomas Allende quien se separó al regresar aquella y se quedo en el ejército. Arequipa y otras. se ocupo' de los medios de repararla. Era up hombre de capa cidad y de mérito. pero tenia enomigos. — 1204 — reunido los gefes y que haciendo patentes los malos elec tos de la anarqnia é indisciplina que reinaba entre ellos. habian vuelto á aparecer uno 6 dos parlamentarios enemigos.Juan Ramon Ralcarce y algun otro diploraátioo de categoria que no re cuerdo. cuanto porque sus circunstancias eran sumamente afligen- tes. mas nada puedo asegurar á este respecto. Se hablo' mu cho sobre su muerte y spbre el medicamento. Despues de la llegada del coronel Rodriguez. El objeto del enemigo en estas negociaciones que prolongaba estudiosamente. tanto porque tendria noticias de nuestro desquicio. Las importantes provincias del Cuzco. con solola diferenoia de no conformarse con la designacion de los dos coroneles que deseaba Pezuela. que se consi dero' de poquísima importancia.^íroponiendo medidas enérgicas. diré que en lugar de Sotomayor y Huici. En los momentos de movernos llego' al Cuartel Gene ral una comision caracterizada de Buenos Aires. que habian organizado un cuerpo regular de tropas y que ademas contaban con . mas á virtud de un medicamento equivocado que le propinaron los médi cos del ejercito murio á los dos 6 tres dias. se gun entiendo con el pretesto siempre de arreglar el cange propuesto y aceptado por el General Rondeau. era sin duda entretener y ob servar. Muchos nos alegramos sinceramente y deseá bamos ayudarle eon todas nuestras fuerzas: pero. Era compuesta de P. A los pocos dias tuvo un ataque en su salud.

Estase componia de los regimientos Granaderos ácaballo y Drago nes. Francisco Cruz. Llegados al Tojar se supo que el enemigo tenia un grueso destacamento en el Puesto del Marquéz. Las fuerzas que tenia Pezuela á nuestro frente eran muy inferiores y ade mas las tenia diseminadas en Tarija. cuanto dos o' tres dias antes ha bía marchado un parlamentario que yendo por el otro ca mino desencontro' é nuestro ejército y tuvo que venir por nuestra espalda al dia siguiente del suceso que voy á refe rir. — 205 — numerosas reuniones de indios. y el coronel Arenales en Cochabamba o sus inmediaciones. haciendo abundar los comestibles y aun los artículos de regalo. Maestro ejército se movio de Humahuaca y desde la Kegrcnnuerta. El enemigo estalm en el mas completo descuido y sin mas precaucion que una guardia avanzada á algunas cua dras de ia casa en donde estaban alojados los gefes. por todo cerca de mil y quinientos hombres al mando del Ma yor General D. particularmente en la Florida. El coronel Warnes en Santa Cruz. donde el último gano un importante combate. Juan Ramírez. . Su se guridad era tanto mayor. Martin Miguel de Güemes. dejanxlo á su derecba el principal. Valle-grande y las provincias de su espalda: estaba pues en una completa ineptitud de resistirnos. despues de haber combatido con éxito vario y no sin gloria. Cuan do entramos á su campo lo hallamos atestado de licores. para sofocar la insurreccion. Al caer la tarde se puso en movimiento el ejército y ya sobre la marcha se separo' una columna compuesta del batallon de Cazadores y toda la caballería. tomo el camino del despoblado. El General Pezuela sena ria visto obligado á destacar parte de su ejercito con el General D. se sostenian tambien con sus cuerpos. mas seiscientos milicianos o gauchos de Salta á las o'r- denes del comandante D. ocho leguas mas adelante y se resolvió' sorpren derlo. Se consideraban tan fuera de peligro que habia aflui do una concurrencia prodigiosa de vivanderos.

porque nada menos queria que entraren reclamaciones en . Escalada el grado de mayor. • El grueso de nuestro ejército siguio pausadamente la marcha. Puestos los tres en presencia del General. — 206 — chocolate. Desplegada nuestra linease movió' avanzando. Yo fui uno de ellos y por lo mismo no^puedo dar una idea tan distinta de loque paso' en la línea^pero lo haré por lo que supe y alcancé yo mismo á ver. como son las de aquellos frígidos lugares. y muy luego mas de mil hombres de caballería se golpearon la bo ca (como se dice. Manuel Escalada (aun permanecía en su cuerpo y fué pocos dias despues que se separo') de Granaderos á caballo y D. y probablemente descanso una parte de la noche en medio camino.vulgarmente) y dando terribles alaridos se lanzaron sobre trescientos enemigos sorprendidos y á pe nas despiertos: la victoria no era diricil. Cuando habiamos hecho alto para prepararnos al ata que. para ocu parme despues de lo que paso' en la célebre reserva.' IVuertra caballeria se formo' en alas y el batallon al centro. pues teniendo el Sr. ambos tambien con sus respectivas compañías. repuso el General: "Ha sido inoficiosa mipregunta. dulces. bizcocho frutas y toda clase de provisiones. nos pregunto' nuestra antigüedad y luego que dije la mía que era mayor que la de Escalada. recibi o'rden de salir con mi compañía y presentarme al mismo General. Luciano Cruz (hermano del General) del ba tallon de Cazadores.de tres diferentes cuerpos en reserva. pero la carniceria fué bárbara y horrorosa. pero nuestra columna marcho' sin cesar de modo que antes de rayar el dia estuvimos é la vista del Puesto del Marquéz. quedando tres com pañías al cargo de suscapitanes." á Jo que me conformé inmediatamente. pan. le correspon de á él el mando. Cnando llegué ya estaban allí los capi tanes D. Ah! esto mismo fué un inconveniente que piulo costamos muy caro. siendo Cruz el menos antiguo. Este no consiste sino en unos cuan tos ranchos en medio de una estensa y árida llanura.

é infernal algazara. quiso imitar el ejemplo de los otros: como yo me convirtiese á él para reprenderlo y le digese que rio éramos gauchos para gritar. Escalada á quien juzgo daria sits ordenes. mas cuando lo hizo aunque seguimos el movimiento la perdimos de vista y so lo alcanzamos á discernir el campo enemigo por la tremen da confusion de gritos. no es con gritos. Escalada que me oyo' se dio' por ofendido. lo que motivo algunas palabras y espiraciones que se olvidaron muy luego." lo hacian los Granaderos y Cazadores. Escalada nos llevaban á ese tér mino y me propuse impedirlo al menos en mi compañía. el Sr. diciendo á cada momento: "Griten muchachos" Previendo lo que iba á sucedery considerando la con- Teniencia de conservar alguna tropa formada. Pensé que las multiplica das excitaciones del Sr. Los enemigos que encontraron caballos para montar. Cuando alcan zamos á percibir la derrota del enemigo el Sr. como es de suponerse se pusieron en fuga y nuestros soldados aun que en el mayor deso'rden en su persecucion. . de modo que ú penas per cibíamos la linea antes de moverse. que fueron cordialmente contestados: mas creciendo su entusiasmo por grados menudeaba los rivas y excitaba á la tropa con la mas repetida instancia. y se desorganizasen completamente. tiros. En seguida nos instruyo que éramos destinados á servir de reserva. yo decia á mis sol dados: "Silencio Dragones. Nuestra re serva seguía la misma direccion tan ligero como podia sin dejar atras á la infantería que iba aneexa. dio algunos tiras á la patria. Escalada en la exaltacion de su patriotismo y de su júbilo. Se insinuaba el crepúsculo." Sin embargo me costa ba trabajo el manter o'rden y hasta un oficial. la que seria manda da por el Sr. — 207 — momentos tan urgentes. sino con el orden que hemos de triunfar del enemigo. el alferez Ro mano. tenia el mas grande empeño en que aquellos ciento y ochenta hombres de la reserva no siguiesen el ejemplo de lo restante. y cuando repitiendo hasta el fastidio: "Griten muchachos.

— 206 -»
El báíallon de Cazadores no habia podido seguir ef
movimiento rápido de la caballería, por mas que habia ace
lerado su paso, de modo que lo alcanzamos cerca de una
zanja o' arroyu-elo fangoso que estorbaba el paso. No se
á quien se le ocurrio decir: "^t;1 monten los infantes ála
grupa de los de caballería," y esta fué la señal de la disolu
cion de la columna y el término de mis esfuerzos por man
tener formada mi compañía. Los Cazadores corrieron á
cual ganaba primero la grupa de uno de caballeria y estos
ee desordenaron para recibirlos. Desde entonces ya no
hubo formacion, ni orden, ni disciplina, ni regularidad.
Cada uno fué donde quiso y como quiso y vino á presentar
aquel vasto campo el chocante espectáculo de mil y qui
nientos hombres dispersos, que mataba i rendidos, se en
tregaban á la borrachera, gritaban-, corrían y se conducian
á su arbitrio.
Sin embargo iban siempre muchos grupos en perse
cucion de los pocos enemigos que salvaron, pues quedaron-
mas de nueve décimas partes y los- que habiamos sido re
serva formábamos unoque no llegaria entonces á la terce
ra parte de su primitivo numero. Encontramos una pe
queña tropa de eaballtfs que cuidaban tres soldados enemi
gos desarmados y puede decirse: "aquí fue Troya." Se
avanzaron sobre ellos veinte espadas que los hubieran he
cho pedazos sin la interposicion de los oficial-es. El ma
yor Escalada fué de los que mas celo mostro' por salvar á
aquellos infelices, aunque sufriendo que un Granadero
ebrio, que por sobre él mismo queria herir al ren-dido le
digese: "que otra tez que sus oficiales se metiesen á redentores
emplearía sus annas contra eHos." Escalada dejo pasar el
insulto como inapercibido, pero el soldado se salvo.
Nunca he visto, ni espero ver un cuadro mas chocante<
ni una borrachera mas- completa. Como indiqué mas arri
ba los licores abundaban en el campo enemigo, y el frio,
la fatiga de la noche antes, las excitaciones de todo géne
ro, convidaban al abuso, que se hizo del modo mas cu«k

..*lulo. Debo hacer justicia ú Iws oficiales, pn'tís con pocas'
excepciones, no se vieron excesos en ellos.
En las inmediaciones de la (¿uiaca, tres 6 cuatro le
fias del Puesto de Marquez, habia otro cuerpo enemigo,
cuyo número no sabíamos y que no hizo sino presentarse
ealas alturas para servir de apoyo y reunion é los fugiti-
ros. Es probable que si doscientos hombres nos atacar!
en aquellas circunstancias nos derrotan completamente.
Los nuestros á la presencia lejana de aquella fuerza, vol
rieron al Puesto de Márquéz en el mismo desorden que
habían perseguida. Vueltos al campo siguid la embria-
raez y citando llego' el ejército que serian las nueve i diez
de la mañana, parecía mas ana téíderia de salvages que
un campo militar.
Dispenseseme la acritud con que me espreso, poYqac'
ese día ha sido uno de los mas crueles de mi vida. Veiá
en perspectiva todos los desastres qne luego 6Qfrio/ nues
tro ejército y las desgracias que iban de nnevo á afligir á
nuestra patria. Era yo jo'ven, era »n sirrtple capitan y el
interés que' tomaba en el ésito de1 la guerra y ertlas glorias
i'" nuestras armas, era una pasion ardiente que me agita
la. Mi compañía estaba de servicio y como aunque se ha*
Ka desorganizado tambien, tio habia participado tanto del
deso'rden, quizá por haber ido e'n! la reserva, sirio fue algo'
mi constante cuidado, podo darlas guardias avanzadas'
que se establecieron á nuestro frente. El servicio sB rele
gaba por las tardes y á la hora de lista reclamé con exi
gencia que fuese otra compañía á mudar á la mía, pero aun
á esa hora los vapores alcoholicos-, no se habian entera
mente disipado y rto se podia emplear á unos hombres qne'
con trabaja se sostenian en pié; Como yo repitiese rrfis re*
carnaciones ni teniente coronel, coronel graduado Balear*
ce< se exaspero' al fin y se denego' eon amargara* ConV
prendi que él participaba de mis sentimientos, auriqoe losr
guardaba en sü interior. Esa noche estaba yo de guardia
*»el campo y Balcarce víhO y me encontro casi en us es^
87

— 2IÜ —
indo de postracion, á, que me habian reducido las emocio
nes; de aquel dia. Este excelente hombre sufria tambien, .
pero sea que su imaginacion fuese menos ardiente, sea
que supiese disimular mejor, parecia conformarse maseon
aquel terrible estado de cosas. Sea, lo que sea, si ¿1 hu
biese tenido un poco mas de energía, hubiera remediado
mucho, al menos en el regimiento donde muchos oficiales
pensaban como yo y como él mismo.
No se que nombre dar ala serenidad, por no decir in
diferencia con que el General miraba todo esto» Casi no
se le veia fuera del rancho en que se alojaba y ninguna me
dida se dejaba sentir para reprimer el desorden creciente
que amenazaba undirnos en un abismo. La jornada del
Puesto del Marquez, fué el único suceso feliz que obtuvie
ron nuestras armas, durante el mando del General Ron-
deau y ya se ha visto el mérito de esta victoria que dejó
como ciento y treinta muertos en el campo y mas de cien
prisioneros, de ellos tres cuartas partes muy heridos, sin
que por nuestra parte hubiese pérdida alguna.
El General Roudeau era imperfecto caballero, ador-
nado de virtudes y prendas estimables como hombre priva
do, pero de ningunas aptitudes para un mando militar,
principalmente en circunstancias dificiles, como las en
que se hallaba. Declaro que ningun motivo personal de
enemistad mediaba entonces, ni ha mediado despues entre
el General Rondeau y yo, antes le era sinceramente afecto
y me mortificaba notablemente cuando oia las críticas
que se le hacían y lo que es mns, el desprecio de que mu
chos lo colmaban, JiOS apodos con que lo designaban,
muestran la especie de sentimiento que predominaba en la
mayor parte con respecto á él, pues unos|le llamaban José
bueno y otros como el coronel Forest le daban siempre el
renombre de Mamita (1), por su paciencia inalterable y su
inofensiva bondad.
J\) Eu el Alto Perú se llama á los indios Tatita y á las in
dias Mamita, siendo «stos nombre» geuerarmeute usados y recibí
aos!,.

— 211 —

He dicHÓ que le fui sinceramente afecto y es verdad,
debiendo añadir que mi hermano y yo le merecimos bas
tantes consideraciones y á fé que habia motivo para ello.
Diez años antes ha bia venido su padre D. Juan Rondean
con su muger, hijas y una nieta, hija del General, emplea
do á Cordoba donde contrajeron relaciones estrechas con
mis padres, quienes les prestaron aquellos servicios que
requería la hospitalidad. El General Rondeau estrechado
por recomendaciones de personas que le eran caras, nos
franqueo' su mesa y nos miro siempre con distincion. Sien
to pues un positivo pesar al tener que espresarme de un
todo que no favorece sus talentos y la firmeza de su ca-
rítter, pero me es forzoso, bajo pena de faltar á la verdad
fett/rica que me he propuesto observar.
Casi otro tanto me sucede al tener que esponer los vi-
! fiosdenuestra organizacion militar, los excesps de la yi-
disciplinaque se dejo sentir varias veces, las faltas de
«uestros Generales y los errores de todo género. No es
tribo como poeta para contar nuestras glorias, disimulan-
¿o defectos y encomiando exageradamente las hazañas de
«uestros campeones. Ni nuestros ejércitos, ni ellos, ne-
fcrifan las alabanzas de mi pobre pluma, á quienes á pe-
*rde todo harán justicia las generaciones venideras, re-
«nociendo su mérito y trabajos hero'icos escribo solamen
te para hacer conocer los sucesos que he presenciado, pre
sentándolos en su verdadero punto de vista, y sirviéndo-
Pe para ello de la verdad severa, segun me la ofrecen mis
wnvicciones y mis recuerdos. Por otra parte, nadie igno-
S*mi carácter enemigo de las exageraciones: en mis partes
'¡litares, en los detalles de batallas célebres, en todos mis
ocumentos oficiales, he huido siempre de un estilo pom-
jposo y de alabanzas que por ser demasiado abultadas, he
ponáiderado ridiculas. No por esto he dejado de ser un
oslo apreciador del mérito de mis compañeros: bien lo
*>nocen ellos, y á su vez han apreciado debidamente mis
iíogios «liando se los he tributado, teniendo en mas al?u

— 212 —

rías poca* palabras dichas con justicia y verdad que eso
bombásticos parraflorios de que otros suelen llenar •
producciones de este género. Diré ahora para sienipn
que hubo en nuestros militares un valor que nadie les é
.ga, un amor incontestable á la causa de la independeot
que no bastaron á contrastar los reveses mas sangriento
ni las mus rudas desgracian,
Debo añadir que reconozco en nuestros paisanos
titudes sublimes -para la milicia y disposiciones paral
disciplina racional, cuando se quiere y se sabe estable
la. Los desastres que hemos sufrido han sido efecto
errores por lo general en los que mandaban y roas que
de nuestra ignorancia y de ese estado de anarquía en
nos constituia la misma revolucion. Sin eso, nueal
ejércitos desde sus primeros pasos, hubieran vencido y
vado triunfante el estandarte de la libertad, por todi
estension de la tierra que conquisto' Pizarro. Bienio
recial) esos bravos soldados que durante catorce años
bian combatido la miseria, la desnudez, el hambre, el d
y las armas españolas. Si sus sufrimientos se prolon.
y si al fin no fueron felices, pues que otros vinieron
minar la obra que ellos liabiau comenzado, no es
suya, sino de la fatalidad de nuestro destino.
El periodo de nuestras campañas en el alto Perí
voy describiendo, es de los mas estériles en hechos ¿
sos y de los mas fecundos en sucesos desagradables,
principios me hacian insoportable una situacion tal
imaginacion agrandaba y aproximaba los objetos haci
me esperar aun mayores desgracias. Tanto mas l
sufrimiento, cuanto era preciso arrostrar no solo la i
pularidad que causala severidad de la disciplina que
ria conservar, sino muchas veces el desagrado de gefa
mend:gabnn por pobres medios la benevolencia del
do. Recuerdo que en un pueblecillo del Perú se quis
zapatps á mi regimiento y como no habia el compit
destino' uti número proporcionado* á cada compañía :

~ 213 —
que fuese mas clásica la irregularidad de la distribucion,
«e mando que concurriesen las compañias á casa del coro
nel, en el patio de cuya casa se habian hecho otro» tan
tos montoncilloM de zapatos. Yo llegué con la mia for
mada, cuando le toco' su turno y se me señalo el que
le correspondia y me preparaba con la lista y un lapiz
para anotarlos hombres que los recibian, porque como
he dicho no alcanzaban para todos, cuando el coronel
me dijo : "Déjese V. capitán de apuntaciones." Y volviéndo-
se á los soldados "Vaya muchachos, tomen zapatos y vere
mos quienes son los man listos:" las filas se deshicieron y
se arrojaron sobre los zapatos, tomando cada uno los que
podia. Me quedé estupefacto de admiracion, de co'lera y
de desprecio ; bajé la cabeza y salí sin decir una palabra,
que hubiera sido un acto de insubordinacion respecto del
gefe y que hubiera desagradado ú mis soldados que cele
braban con' estraordinaria algazar, la pianchancha de za
patos que acababa de hacerse.
Al otro dia de la accion del Puesto de Marquez,
marchaba mi regimiento tras de la infanteria y de consi
guiente mny despacio : yo seguia la marcha entregado f
las mas amargas reflexiones, cuando vi que el coronel que
por algun accidente se habia quedado atras, trotaba por
el costado de la columna para tomar la cabeza. Su aspec
to risueño y su semblante satisfecho, contrastaban fuer
temente con lo que yo sentia, pero subió' de punto mi ad
miracion, cuando lo vi por dos 6 tres veces contener su
cabalgadura para dirijirse oblicuamente,sobre algun solda
do que aparentaba, o' que dormitaba efectivamente, dando
entonces un buen latigazo en la auca de la mula, que
exitaba con el inesperado golpe que partia mas ligero,
sorprendiéndose el ginete y cuando volvia la cabeza para
ver quien era el agresor, el coronel dando risadas le decia:
/Qué tal muchacho! ¿le has asustado? o cosa semejante.
El bueno del coronel, no comprendia que aquellos juegos
y chanzonetas, pudiesen dañar la discipliua y por el con

— 214
trario se persuadia que le procuraban crédito, afeccion
y popularidad. Repentinamente habia retrogradado al año
de 1806, cuando se formaron esos cuerpos de paisanos,
que dieron, sin pensarlo, una esplendida victoria batien
do á los ingleses, y queria conducirse como en la infancia
de nuestra milicia y como si se tratase de urbanos mal en
señados y peor disciplinados y no de tropas de línea, en
una campaña laboriosa y activa.
Y cuando el primer gefe del cuerpo se conducia de
este modo, que podia hacer un subalterno para mante
ner la disciplina de los que le obedecian. Cualquiera
que reflexione comprenderá lo que deberian sufrir los
que queriamos conservar los principios de orden y de
regularidad, y lo que tendriamos que trabajar para que
todo no se desquiciase. Mucho se debió' al teniente
coronel D. Diego Balcarce, quien al mismo tiempo
que gozaba reputacion, sostenia con su conducta circuns
pecta la disciplina hasta cierto punto.
Aun en los cuerpos mas bien reglados, no falta cierta
¿slase de oficiales que aspiran al renombre de buenos por la
tolerancia de las faltas y aun de los crímenes: otros hay que
pretenden que se tenga de ellos esta opinion, sosteniendo
un trato demasiado familiar y aun indecente con las clases
inferiores sin advertir que adelantando muy poco para
ellos hacen un grave mal al orden militar. Es una casta
muy perjudicial la de estos demócratas de nuevo género,
quizá los mismos que antes habian incurrido en los abusos
contrarios como lo diré á su tiempo. Pero volvamos á
las operaciones militares de que me he olvidado.
El enemigo aterrado con este golpe y con la marcha
de nuestro ejército para que no estaba preparado, solo
penso' en retirarse, haciéndolo por líneas convergentes sus
distintos cuerpos segun la posicion que ocupaban. Si
nuestra marchajhubierasido mas rápida es muy probable
que hubiesen sufrido los españolea otros descalabros: pero

— 215 —
no fué s6í y tuvo Pezaela tiempo de replegar sus divisio
nes. . * . .'.
El comandante Güemes cuyo espíritu in<|aieto y cu
yas aspiraciones empezaban á manifestarse, no podia estar
contento en el ejército y ademas sus gauchos no ernn una
tropa adecuada para la campaña del Perú: regreso' pues
con su division desde el Puente de Marquez y á penas 11*-
go'á Jujuy se quito' la máscara y principio' á manifestar sü¡
independencia. El primer acto o' exceso que cometio', fué
echarse sobre el Parque de reserva del ejército y apoderar
se de quinientos fusiles contra la voluntad del General y
las representaciones del encargado de él. Para esta vio
lencia no había nintrun pretesto, pues ocupando nuestro
ejército las provincias altas de Potosí y Chuquisacn, nada
tenia que temer de los enemigos la de Salta. Despues,
todos sus pasos sucesivos fueron conformes úeste princi
pio. . **
El ejército continuo' su marcha, tomando desde la
Qoiaca la delantera la caballeria. EnMoraya nos detuvi
mos dos dias: en uno de ellos al anochecer* tuvieron orden
un escuadron de Dragones y otro de Granaderosi de mar
char oon el fin de interceptar el paso de una fuerza enemi
ga que se retiraba en busca de su ejército por nuestro flan
co derecho. Era ya el mes de Mayo y el frio era intenso
en aquellos lugares en términos que yo llevaba un capote
y encima dos ponchos, despues de andar legua y media por
aquellos ingratos parages, donde casi no hay vegetacion,
empezamos á descender una cuesta que tiene otro tanto de
bajada. La temperatura era cada vez mas suave y sin fi
jarnos por el momento en la verdadera causa, lo atribuimos
á una variacion de la atmo'sfera: conforme fuimos descen
diendo me quité los ponchos y el capote y lo mismo hicie
ron los demas porque el abrigo empezaba á incomodarnos.
Llegamos por fin al llano que forma un delicioso vallecito
de muy poca estension, pero perfectamente aprovechado y

m:

~ 216 —
fcubiefto de huertas que abundan en frutas esquisitas: lot
duraznos, las manzanas, lo» membrillos, las higueras, es
taban todos cargados de riquísimos frutos, que empeza
mos á devorar sin embargo de estar tan avanzada 1# no
che, pues era mas de la mitad de ella.
Lonte es el nombre de este vallecito y como este hay
innumerables en aquellas áridas regiones, sin lo que serian
la3í.'
-:fsV.: inhabitables. La variacion de temperatura consistia en la
mucho menor elevacion en que nos hallábamos. La dife
renciaera tal que nosf quedábamos en mangas de camisa
sin sufrir impresion desagradable coando dos horas antes
el frio era tan intenso que era ¡preciso cargarnos de ropa.
Esa noche no se durmio, pues- que ademas de la ocupa
cion de comer fruta se carneo, porque la tropa no habia co
mido ese dia* Es escusado decir que el enemigo habia pa
sado temprano y que estaba fuera de nuestro aleanee. Per
manecimos alii hasta la tarde del dia siguiente en que nos
movimos para subirla penosa cuesta y volver á Moraya.
El ejército se nos reamo' y volvimos á continuar 1»
marcha. El enemigo nos abandonaba el pais sin la menor
resistencia y los habitantes nos recibian con muestras de
satisfaccion y benevolencia. El dia que salimos del pue
blo deTupisa, se sapo, que Potosí habia sido evacuado y á
los dos o' tres dias que siempre continuamos marchando, se
dispuso que una vanguardia compuesta de los dos cuerpos
de caballeria y rm batallon de infanteria á las ordenes del
Mayor Genera? Cruz, se adelantase á ocupar aquel emporio
easi fabuloso, o' por lo menos exagerado de la riqueza. Se
dispuso que solo dos compañias* una de dragones y otra de
granaderos, con sus respectivos capitanes, quedasen para
hacer el servicio de su arma en el ejército.- Yo fui destina
do con la mia, causándome un gran sentimiento separarme
de mi regimiento para prestar un servicio pasivo en la re^
taguardia. Diré tambien que habia mas que sentimiento,
jmes me asaltaba la sospecha de que mis gefes inmediatos

W

217 —
querian separar en los momentos de entrar á aquella rir-a1
poblacion, u un hombre cuyos principios severos que ellos
Conocian muy bien, serian un censor importuno de cualquier
acto irregular y de cualquier desarreglo On pnnto á intere
ses. Sin decir que esta fuese la intencion de todos los ge-
fes, creo no equivocarme en pensar que fué la de algunos.
¡Ojalá hubieáe estado siellipte separado, pftés hubiera su
frido mucho menos!
La tropa empezo' u cometer algunos desordenes y muy
principalmente recuerdo que fué robado un vecino a quien
con violencia learrau^aron siete ú ochocientos pesos. Los
caballerizos, los hombres sueltos, los que por algun protes
to se separaban de la colanina y se quedaban atras eran los
autores de estos deso'rdenes, que áno reprimirse hubieran
seguido ert ana progresion creciente, porque por desgracia
asi sucede cdn el mal y trias que con ningun otro, con la
indisciplina. El Gfeneral, quiso poner remedio y sd me di¿
la orden al movernos de Quirve, para que tomase* la reta
guardia con mi Compañia y no dejase urt solo h'ornbreatra*,-
arrestando á los que pOr cualquier pretesto llegasen á las
casas, para presentarlos á S. E¿al fin de la jornada. Llené
con tanto celo nii comis'iOn, que fatigué rrii trOprf y mis ca
ballos en correfias álos ranchos qilc quedaban ú mas ó me
nos distancía sebre los costados del camino y lo que es peor,-
arrostrando el desagrado de algunos oficiales que por si o'
susasistentes querian que quebrantase mi consigría.
El ejército habia andado hasta ef medio dia cinco fe4
guas que hay, hasta Toropala, donde habia campado y co-
mido: yo no pude hacerlo hasta las ocho de la noClie, des-1
pues de haber trabajado todo el dia, trayendo nías de trein
ta hombres arrestados y oíros cansados o' enfermos que ha
bian quedado resacados: yo habia cumplido con no dejar
un solo hombre detras de mí. Cuando me presenté al Ge
neral y lelilí cuenta del resultado, esperé alguna providen
cia seria que cortase el mal de raiz, pero un hielo corrió' pe f
1n¡s venas cuando con la mas perfecta impasibilidad inc
38

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dijo: ilPues ct preciso tenor capitan que sepan que se mandar
entregue V. los hombres arrestados ú sus cuerpos para que te
les reprenda, y V. vaya á descansar." Habiéndole ebservado
respetuosamente que aquella distribucion á los cuerpos,
podría hacerla mejor un oficial del Estado Mayor, convino
en ello y yo me retiré bien resuelto á no molestarme tanto
en la marcha del dia siguiente. Sin embargo, no dejó de
ser útil lo acaecido, porque en tres jornadas que nos falta
ban para llegar á Potosí, no hubo tiempo de que se aumen
tase el desorden, lo que hubiera ¿sucedido en algunas mar
chas mas.
Nuestros paisanos son sumamente dóciles y se prestan
*in trabajo al o'rden, á la buena moral y ú la disciplina: dí
ganlo esos ejércitos que mando el General Belgrano y otros:
digalo ese bravo ejército que mandé yo en las provincias
del interior: diganlo esos pueblos que recibian á nuestros
soldados con una cordialidad de amigos sinceros y á quie
nes estos miraban como hermanos. La entrada de un cuer
po militar á una poblacion era deseada y celebrada como
una fiesta y lejos de inspirar temores o' inquietud, era una
garantía de orden y tranquilidad.
En el ejército cuya historia escribo, no siguieron es
tos deso'rdenes, como podia temerse, porque los gefes de
cuerpo los reprimieron y porque despues marcharon de
Potosí cuando fué tiempo aisladamente, de modo que ó
los hubo menos, 6 se ocultaron mas. Fuera de eso, ellos
tomaron otro carácter y otras proporciones como lo vere
mos despues.
Entro' el ejército á Potosí y yo que llevaba siempre la
retaguardia lo hice á las tres de la tarde. Como ningun
oficial del Estado Mayor viniese á indicarme mi cuartel y
alojamiento, llegué hasta la misma puerta de la casa que
habia ocupado el General, con quien estaba tambien el
Mayor General, para preguntar á donde debia dirigirme.
Mientras un ayudante llevo mi recado, alcanzo' á ver
me el General Rondeau que con muchos gefes y per

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sonas respetables del vecindario hacia los honores á urt
opíparo banquete y mando se me llamase é invitase ásen
tarme á la mesa. Como yo representase que mi tropa me
esperaba, se me ordeno que la despachase con un subal
terno al cuartel que se le destinaba y que yo quedase ú
participar del banquete.el cual ademas de suntuoso estuvo
alegre: contribuyo' eficazmente ú ello un ridiculo persona-
ge que en esos dias se habia incorporado al ejército. De
propo'sito se movieron cuestiones teologicas en que se le
creia eminente y ostentando esta clase de erudicion en una
reunion militar se hacia soberanamente risible.
Este personaje era D. Manuel Bernabé Orihuela, na
tural y vecino de Cordoba, que no tenia otro mérito qué
estar casado con Doña Juana Rondeau hermana del Gene
ral. Sin embargo de que no habia cursado el foro, ni era
abogado y que apenas podría clasificarse de un pobre tin
terillo, fué hecho Auditor General de Guerra y lo que es
aun mas, consiguio el General que la Universidad de Chu-
quisaca le confiriese el grado de doctor en jurisprudencia
por apoderado, es decir sin ofrecer exámenes, ni pruebas
ningunas y sin que fuese personalmente á recibir la borla,
haciéndolo otro en su lugar; caso que debe ser bien raro
enlosábales de las Universidades, pues á admitirla podría
condecorarse con el doctorado á un salvaje, á un bruto ó a
una estatua. Orihuela quedo' no obstante tan envanecido
y contento que desde entonces jamas dejo de poner doctor,
en gruesos letrones antes de su nombre. Tenia la ma
nía de promover sin la menor oportunidad cuestiones
teologicas y religiosas, de que era nn celoso defensor
y ademas, la de creer que la provincia y cindad de Cordo
ba, de donde nunca habia salido hasta entonces, era lo me
jor que podia haber en el mundo: de consiguiente, el cli
ma, las producciones, las frutas &c. de Co'rdoba, era lo
ma« esquisito que podia imaginarse y hubo vez que riño'
muy seriamente con otra persona, sosteniendo que las
manzanas de Co'rdoba eran superiores á todas las demas

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manzanas de la tierra. Bastante y quizá demasiado me he
ocupado de este pobre hombre: si lo he hecho ha sido pa.-
ra decir que contribuía á despopularizar á su hermauo que
naturalmente sostenia á este fatuo.
A los muy pocos dias de estar en Potosí se me dio o'r_
den de marchar con mi compañía á Chuquisaca, donde es-
taba mi regimiento y de cuya provincia habia sido nonv-
brado Presidente el coronel D, Martín Rodríguez. Así lo
hice, llegando á aquella capital el 23 de Mayo, ante-víspe
ra del gran dia de la patria. Orciaque en aquella ciudad,
célebre por su cultura, su clima, la hermosura de sus da»
mas, su ilustracion y au patriotismo, se celebraría con so
lemnidad el 96 del mes de América: pero nada hubo que so
pareciese á nuestras fiestas cívicas, y me convencí de que
la revolucion no habia penetrado en los corazones de la
multitud. Jíl 25 era precisamente el dia do Corpus y la
gran funcion de iglesia, pomposa procesion y suntuosos al»
tares, hizo toda la solemnidad del dia. Sino fuera ageno
de mi proposito, roe detendría en la descripcion de esa fiesr
ta religiosa que se hace con la mas ostentoss magnificencia,
tanto por los adornos de la rica Catedral, cuanto por
el numeroso personal que ge emplea. Diré tamben
algo de las danzas monotonas 6 insípidas de los indjios, los
que entretanto van vestidos de plata y tan cargados que á
penas pueden moverse: de esos altares colosales que cos
tean los gremios de artesanos y tambien la oorporacion de
abogados, estahieciendose una tenaz competencia, sobre
quienes aglomeran mas lujo, mas trabajo y mas riquezajy en
el bien entendido deque los altares que sirvieron el dia de
la funcion, no sirven para el del octavario, pues mudan de
lugar como han mudado de empresarios. Es decir para el
dia de Corpus, los a't ires se forman en los ángulos de la
P'aza, y en la octava en la mitad de las cuadras, excepto
el de los abogados, que es en la esquina de la Presiden
cia, porque entonces la procesion se estiende hasta allá,
haciendo. una doble carrera. I<a noche antes ya estaba

— 221 —

eoncluido el adorno del gigantesco y suntuoso altar, y Ja
gente afluía en numerosas partidas á admirar su riqueza,
su magnitud y su belleza: se servían tambien refrescos
gratis. Pero basta de este asunto.
Establecidos en estas dos capitales Potosí y Chuqui-
saca, se trato de sacar recursos para el sosten del ejército
y uno de ellos y quizá el mas valioso eran las confiscacio
nes, en que á virtud de aquel antiguo decreto que declara
ba propiedades estrañas las de los que estaban bajo el do
minio español, incurrían las de los que' habian emigrado
con las fuerzas enemigas. Estos habian tomado sus me
didas para asegurar sus bienes muebles, pues de los raices
no se trato por entonces, y estas medidas consistían en
ocultarlos en escavaciones secretamente hechas á que lla
man en el Perú tapados, o en depositarlas en los conven
tos, principalmente en los de Monjas, bajo la salvaguardia
dela santidad de los lugares y de sus pacíficos habitantes.
En Potosí se formo' nn Tribunal que se denomino' de
recaudacion, compuesta del coronel D. Hilarion de la
Quintana, como presidente,'y los ciudadanos D. José Ma
ría Santos Rubio, y D. Miguel Lamberto Sierra (tesorero
del Banco de Potosí), como vocales. A este tribunal, in
cumbia perseguir las propiedades de los pro'fugos, estu
viesen o no ocultas y declarar su confiscacion, para desti
nar su importancia (supongo, porque no estoy interioriza
do on este asunto) á la xsaja del ejército. La irregularidad
y falta de formalidad con que se manejo el tribunal, dio lu
gars inculpaciones de cuya justicia no puedo juzgar: pero
si hubo malversacion, no debid ser tanta, pues ninguno de
los que lo formaban enriquecio'. A todos los hemos visto
despues, gozar una vida nada mas que mediocre y sufrir
al fin las escaceses de la emigracion. Luego diré loque
pienso que hubo realmente en esto.
El único tapado, que se descubrid y extrajo, pertene
ciente al rico capitalista Achaval, importaba mas de eien
mil duros, de los que tres cuartas partes en moneda sella

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da y tejos de oro. Este caudal que se encontro á granel
en un socabon hecho en una casa y despues cubierto con
tierra ( l) era llevado por peones en parihuelas á la casa
del tribunal y para quitar el barro que venia pegado en las
monedas, se echaba tambien á granel (todo esto era antes
de contarlo y tomar razon) en el estanque de la fuente,
que tenia la misma casa, de donde se extraian otra vez des
pues de lavadas para llevarlas á las piezas destinadas al
efecto.
Como una prueba de la informalidad con que mane
jaban estos caudales, referiré lo que me contó el capitan
entonces y despues coronel D. Daniel Ferreira, á cuya
narracion di entero crédito. Llego' á la casa donde tenia
sus sesiones el tribunal en los momentos en que se hacia
el lavatorio del dinero de que acabamos de hacer mencion:
era presenciado por el coronel Quintana, presidente del
tribunal, quien le dijo: "Ferreira, porque no toma V. algu
nos pesos?" Este aceptando el ofrecimiento estiro' su gi
gantesco brazo, proporcionado á su estatura y con su ta
maña mano tomo cuanto podia abarcar. Quintana repitio
entonces: "Qtíe vqV.á hacer con eso, tome V, mas.'* Enton
ces Ferreira sacando su pañuelo, puso en el cuanto podia
cargar, que probablemente serian algunos cientos. Por este
hecho, que creo verdadero juzguese lo demas. Entretanto
estoy persuadido que Quintana creia un acto de perfecta
justicia, remunerar de este modo áun buen soldado y hon
rado patriota como era Ferreira, y este quedo' muy agra
decido y encomiaba la generosidad del coronel Quintana.
Con algunas mas generosidades como esta, con lo que

(1) Este misino Sr. Achaval habia perdido antes en la Paz
Una gruesa cantidad de dinero, porque su dependiente al ocultar
lo no dijo á nadie el lugar del depósito y habiendo muerto este, no
se pudo dar con el. Esto le obligó á prevenir á. sus otros depen
dientes que llegado igual lance, lo avisasen á alguna personado
su confianza. Por esta segunda vez, fue el confidente quien trai-
ciunó ei secreto.

de lo que paso en Chuquisaca. Lo que se encontraba de valor'se guardaba muy corrientemente y luego se avisaba al tribunal para que viniese á recojer trastes. haciendo despues broma y farsa ellos mismos. de muchas precauciones y de infinitas diligencias. fuesen por entonces bien distintos de los que no se empleaban en este tránco. Como este chasco hubieron otros muchos. del tribunal de recaudacion. mal adquirdas y peor aprovechadas qne empañaron el crédito del ejército y nos *lañaron á todos. . por que no se les vio gran caudal. varios coroneles y gefes de cuerpo. haciéndola encajonar y enterrar. Recuerdo que tres gefes de un batallon emprendieron el negocio en amistosa sociedad: despues de mil trabajos. ropas ú otros objetos de menos importancia. pro cedían á la exhumacion de los objetos enterrados. la que con diver sos pretestos hicieron desalojar para mudarse ellos. Acbaval en fondos públicos de BuenQS Aires.y puedeaplicárseleslo que di je de los individuos del tribunal. Cada uno de ellos busco' sus corredores y los lanzo' en busca de noticias. mesa y porte. que aunque en su tren. Sin embargo no fueron felices esta clase de especuladores. soy testigo ocular. supieron de un depo'sito que habia en cierta casa. Dichos gefes no eran afectos á la lectura y tuvieron que maldecir su hallazgo. las que adquiridas. se cons tituyeron en pesquisidores de tapados. Fuera de los Sres. se vieron despues iguala dos con todos los demas. La cantidad total fué años despues (sega n entiendo) abonada al Sr. los agen tes subalternos y alguna otra cosa mas ¿que estraño es que el caudal cuando hubo de entrar en las arcas. En suma no hubo en esto sino miserias y miserables ganancias. Insta lados que fueron. Lo que refiero de Potosí. lo sé por notoriedad y la voz pública. — 223 — saitraerian los peones conductores. hubiese dis- mínuido notablemente? Se dijo que fataba mas de la mi tad. los cabadores. procedieron á la escabacion y se encon traron con una abundante libreria que el pro'fugo dueño habia querido ocultar.

Era tanta la informalidad y quizá estu diada imprecaueiori. situando su Cuartel General en Mondragon. La otra no estava mejor guardada. la secretaria y me acuerdo haber sorprendido á un funcionario. amigo mio. poco d nada hubo de entierros. á granel y sin cuenta ni razon. Hay go memoria de D. que te nia tienda de negocio: me habia mostrado un sable a-nti . Muy luego se vieron los efectos de este desorden. tiraron las guarniciones y balnas de fierro de sus espadas para hacerlas de plata: se eargaron de uniformes lujosos. Fué el mejor' medio que se le' ocurrio de cortarla. Varios de ellos que solo eran te nientes o' alférez. é hicieron á las damas buenos rega los. qne teniendo dos puertas en los estremos opuestos dich^sala. el negocio de los tapados se hubiera generalizado y hubie ra descendido á las clases subalternas y hasta á la tropa. -^ 224 ^ En cuanto ú lo primero. Aca baré con Potosí diciendo que el General tuvo á bien sacar los cuerpos y acantonarlos en varias haciendas inmediatas.Raimundo Hereña. esto sin contar lo que disipaban sobre la carpeta. Una tarde fueron comisionados los gefes de mi regimiento para ir á los conventos de San ta Clara y Santa Mdnica á registrarlos (despues de allana da la cláusura por la autoridad competente) para extraer las alhajas y efectos de toda clase que hubiese depositados. que son bastantes. aun que caia á las piezas que ocupaba el Presidente. Ürta de dichas puertas caia a. que ha bia abierto misteriosamente dicha puerta y se habia intro ducido al saIob. Se hizo un buen acopio de todo y se guardo en la sala prin cipal de la «asa de Gobierno ó Presidencia. pero si muchos depositos en los conventos de Monjas y Beate ríos. En Chuquisaca. lo que fué muy bien hecho. no puedo dar otros detalles! eti cuanto á lo segundo podría llenar una*resma de papel. pues á ser mas larga la mansion en la ciudad. piles hasta algunos oficiales subalternos empezaron á der ramar dinero y á gastar un lujo enteramente despropor cionado á sus haberes. no se habian recojido y güar- dado las llaves.

para decir que los reprobé. que han sido tasa das en quinientos pesos. un dia me sorprendio' con decirme qae lo había vendido en el valor de 500 pesos. — 225 — eiio do baina desuela. como otros tomarian otras cosas. pero les contestaré que habiendo yo. siéndome muy sensible manchar el papel con hechos de que es preciso avergonzarse. Qui la algunos se reirán. Un soldado tomo' una pieza de terciopelo. Sin promover la indisciplina. sufrido tanto por efecto de estos deso'rdenes. fueron los que principalmente me acompañaron en esta honrosa asociacion: ella no com 29 . sea en hora buena. vendió' una parte á vil precio y lo demas lo distribuyo' en cortes de chalecos á va rios de sus compañeros. rae manifestó un collar de perlas. como sucedió'. o nimia minuciosidad. Tomas Teje- rinay D. He entrado en estos porme nores omitiendo otros. para mostrar el grado de indelica deza en que estábamos. si llegasen á leer esto. no quise ni debi penetrar mas en el asunto." Con lo que me convenció' de la exactitud de sn referencia. con guarniciones y conteras de pia la de añeja hechura. ni menos corregirlo. que se burlen de lo que ellos ilamaráu escrúpulos. El ayudante debia gastar mu chos pesos mas para modernizar el sable. sin ofender ninguno de los deberes militares. Lorenzo Lugones. me uni á unos cuantos oficiales hon rados y decentes para hacer oposicion á este torrente de desmoralizacion que amenazaba undirnos en un abismo de desconcepto y de desprecio: los tenientes D. Otra vez me sorprendi al ver á unos cuantos soldados de mi compañía con chalecos nuevos de un riquísimo ter ciopelo verde: me informé reservadamente de la proce dencia de esta lujosa mercadería y supe que al conducirá la Presidencia varios cajones de costosos efectos. dejaron caer intencionalmente uno para que se hiciera pedazos. me creo con derecho á referirlos. y me dijo: "Un ayudante me ha dado en cambio del sable estas perlas. cuando no valia la décima parte: para convencer mi incredulidad. Adviértase que siendo el solda do de mi compañía.

— 326 — batia con palabras. los mismos que habian marchado por el mal caminose separaron muy luego y estallo la division. la mayor parte de los oficiales acordó hacer una violenta representacion contra el mayor del regimiento 1>. quien aunque en secreto deploraba los desordenes. que fueron mandados á disposicion del General en Gc'fé. Aunque el coronel quiso apoyar á Zamudio con todo hu pader é hizo intervenir activamente al honrado Balear- ce. que ellos mismos habian empujado en la carrera de la indisciplina. cuya acritud en algunas oca siones. separándose dos oficiales de los mas comprometidos-. Jaan Francisco Zamudio. Sin embargo los respetos de Balcarce contribuyeron á que las cosas no pasasen á mayores escándalos. fué un golpe de la mas terrible sor presa. herir al mayor de un modo tan irrespetuoso! esto estaba fuera de toda su prevision y cálculos-. nada fué bastante para hacer desistir de sus atre vidas quejas. sino con su ejemplo y nos abstuvimos de reproches que hubieran herido ú muchos. y proponiéndose el mayor ser mas- mesurado en sus espresiones. ¡Cuando tanto habian hecho para grangearse po pularidad! ¡Cuandoesta habia sido uni delas1 que tuvie ron en vista al autorizar los desordenes que he menciona do! ¡Cuando estaban mas satisfechos de su poder. Como el mal obrar. . como debió' suceder y que se concluyese el negocio. habia sido el motivo de la queja. ínti1- mo del coronel: me vieron para que la autorizase con mi firma y me negué francamente: mas no por eso dejarou de hacerla y elevarla al coronel y Presidente. Para este y para los demas gefes. se mantenia impasible por la estremada moderacion de su carácter. Como yo no hubiese querido mezclarme «n aquella . á aquellos jovenes. Por motivos de poca importancia. t ¿Para qué cansar con mas pormenores? Bastará de cir que esta conducta me grangeo' buen concepto aun en tre los mismos que habian obrado de un modo enteramen te opuesto. nunca es uu vínculo de verdadera amistad.

los otros ge- tes y hasta ej mayor con quien no corría on muy buena re lacion. no íiacia guardia. que hubiera escandalizado áun cuer po militar. si algo hubiera podido escandalizarnos en el estado de desgreño en que nos encontrábamos. ahera mismo y sirviéndole él de guia. sino hubiera estado fuera del regimiento y manifestando siem pre intenciones de dejar el ejército y aun el servicio. Ademas de los gefes. fui invariable en mis principios. dice haber hecho en el convento de ¡as Claras. Se me ha pasado referir que cuando la fuerza de las confiscaciones. fuese para probar la solidez de mis princi pios. que sin duda le hubiera sido conferida antes que á Zamudio. Yo sin desecharla. una obra para ocultar unos fardos ó cajones que ir- nora lo que contienen: vaya V. Era un ente anomalo. No se presentaba jamas en su compañía. fui una noche a las siete. Mas tarde fué promovido á comandante de escuadron y aun se sobrepuso al mismo Zamudio. por la cual le correspondia la mayoría. coa una . fuese para cerrarme la boca si tenia la debilidad de morder el sebo. — 'MI — especie de tumulto y que muy aJ contrario. hubiese em pleado mi influencia en calmarlo. buscaron mi amistad y me ofrecieron la suya. Lo único que se alegaba para esta preferencia era su mayor anti güedad. medi- jo mostrándome un indio trabajador que estaba presente: "Este hombre que esalbañil. el coronel. hermano del coronel. Antonio Rodríguez. habin en el regimiento un capi tan que gozaba de las regalías de tal: era el capitan D. Llegado á presencia del Sr. que habiéndose quedado al abrir la campaña con cualquier pretesto. ni servicio alguno: era una especie de favorito que se ocupa ba esclusivamente de hacer la corte al Gefe del Gobierno. de modo que cuando esta nuera situacion nos diese algunos puntos de contacto. llamado á la Pre sidencia. ha bía ocurrido al ruido de los embargos y confiscaciones. Rodríguez. habia otros en que nos separábamos entera mente. eslraiga ti depósito y traiga cuanto encuentre.

Con ellos y la partida me dirijí al convento de las Claras. si era tambien cordobesa. pude encontrar dos oficiales que llevé conmigo: fueron el capitan graduado D. me deshoare V. que se conservaban 6 la parte interior del umbral. igualaba á la regularidad de sus facciones y á las gracias de toda su persona. su nombre y el barrio ó partido á que pertenecía: me contestó que era cordobesa. me incomodo vivamente. á quien mandaron buscar á su casa. El capitan Tejerina la habia oonocidu el día antes y sabia por ella misma que era natural de Córdoba. á quien conocían porque habia trabajado en el convento y me habia rogado lo hiciese atar por los brazos con una cuerda. mientras nosotros ocupába mos la esterior (1). para que no se creyese que era voluntario delator. cuya edad no llegaría á treinta años. pero disimulando le pregunte á mi vez. Sin em bargo." No podia declinar la comision qne se me encargaba. cuya frescura y lozania. La orden era perentoria é instantánea y la hora no me permitía demorarme para buscar muchos testigos. y ella me pregunto con vehemencia.' es decir de mi misma provincia. El capellan tardo mas de una hora que pasamos en muy franca conversacion con las madres. Se abrieron y las monjas que se nos presentaron. 228 partida de tropa desarmada que llevará al efecto. que se llamaba Filar Moyaito y que su familia residia en el partido de . pero al acep tarla me propuse probar que mis acciones guardarían per fecta conformidad con las doctrinas que todos me cono cían. Esta salida tan intempes tiva. Domingo Millan. si yo era cordobes y oyendo mi contestacion afirmativa. de clararon que aunque estaba allanada la claususa por la autoridad eclesiástica. Era conocidamente un pretesto para demorar nuestra entrada y darse tiempo de trasladar á otro lugar el depo'sito que se iba á buscar. Al fin parecio' el capellan y pude en- (1) Entre las monjas que salieron 4 la portería estaba una linda moza. era forzoso esperar al capellan. Tomas Tejerina y el porta guion D. lo que supieron muy bien por el indio que me acompañaba. Despues de los cumplidos de estilo le dijo: que yo era su paisano. como chocante. cuyas puertas tocamos con los mayores miramien tos. repuso coa amargura: Jesus! N<.

era un pequeño cuartejo sin íinas comunicacion ni salida que una puerta diminuta que habia estado tapiada y acababa en esos momentos de ser abierta y cuyos escombros que pocos instantes antes habian sido barridos.ir al convento guiado del indioy seguido de los oficiales. que me mandaba ser vir el mate. me parece que se ha ofendido V. llegamos al lugar donde el indio idbañíl indico' que habia sido oculiado el depo'sito qae se buscaba. patios pequeños. traia todo lo preciso y an hermoso ramo de flores. sin hacer caso de las patriotas! Confieso que me choco fuerte mente la coquetería de la buena monja. Vaya. que es peculiar de las monjas. fui una mañana al convento y llamando al torno. me di por satisfecho. Efectivamente á los doj ó tres dias. que no se si <-ra vieja o moza. vengan á visitar á las realistas." y oyendo mi contentacion afirmativa repuso: ¡Que estrano es que los oficiales de la patria. me anuncie á la portera. y la ingerencia que quería tomar en las cosas políticas. linda ó fea. Despues de atravesar por muchos corredores. pero voy á desenojarlo trayendole un buen ma te. i quien no veia. de lo que acabo de espresar. La portera que tampoco me veia me preguntó con ese tono y tem ple de vo/. nia re . de la campaña. porque no tuvieron tiempo de llevarlos mas lejos. puertas y pasillos. "si yo era oficial de la pa tria. considerar á aquellas cándidas mugeres enteramente abstraidas de las cosas terrenas y ocupadas exclusivamente de los intereses del cielo. A la mañana •¡guíente. Entonces le di tambien las satisfacciones que era posible y quedamos los mejores amigos del mundo.ude ocul tar :ni disgusto y le dije por última contestacion: Madre. creyendo sin duda que en aquel caso lesera permitido mentir aseguraron que ninguna clase de efectos habian permanecido allí ocultos: yo qiie tenia pocas ganas de encontrarlos. lo que ofrecí hacer tan luego como pudiese. rogándole avisase ii la madre Pilar Moyano que su paisano estaba á visitarla y que le suplicaba bajase al locutorio. porque la tropa quedo' fuera. dulces. estando aun en cama se me presentó una criada del con vento con un amistoso recado de mi paisana. dijo. El lugar. Aque llas benditas madres. — 229 — tr. no p. se encontraban á pocas varas de distancia. Yo que estaba acostumbrado á. segun es costumbre. indicándome ademas que lu visitase pues tendría mucho gusto en recibirme. para lo que. etc.'" Por rnns que mi espresion y mi modo fuesen moderados ella cono cio que yo estaba ofendido y quiso desagraviarme tomando un aire jocoso. pero hacién- San Vicente que está á pocas leguas de la ciudad: yo halle entnn- cps mi desquite y le dije: "se conoce que es V.

la afluencia de monjas y mas que de monjas de niñas educandas. como en prueba del agradecimiento que les imponia mi comedido modo de proceder. iza y las plegarias al Ser supre mo. pero así ella cuino la tornera. otras unedoctas gracio sas. su obstinacion no era tena/. Asi ¡o hice. — 330 — dolos entender muy urbanamente que conocía su juego y que no era el juguete de sus artificios por otra parte muy }¡< 'n rosos. como de ninguna otra do sus Reverencias. profesaba opiniones realistas. deque habia un grandisimo número fué muy crecida. que fue acogida por el Gobierno. loque motivo una queja do las monjas patriota?. Hubo con otros de mis compañeros.. . escusar de avisar mi venida á la ma dre Pilar. como se ha visto. Sin embargo. quien determinó se hiciese nueva eleccion. pero mis compañeros venian rodeados de jo'venes ale tro y por lo tanto puedo V. de deque resultó el nombramiento de otra cuyo nombre no recuerdo. Al principio solo nos acompañaron el capellan y unas pocas venerables y ancianas madres (fuera de mi paisana) pero á proporcion que fuimos penetrando en el convento y mucho mas cuando traté de retirarme. que tenia conocida adhesion á la causa de la independencia. sin que otra vez quisiese tentar nueva visiu. abadesa nombrada antes de nuestro arribo. sino provocasen otras reflexione» ma3 carias. en donde no debieran haberse oido mas que los cánticos de alaba. lo morada de la virtud y la inoceu cia. La madre Pilar mi paisana. pues correspondian á la confianza que habia he cho el depositante. cuyas opiniones políticas no venia á esplorar.er formar uua idea de esos conventos que solo debieran ser y i^ue son efectivamente en otras partes. de modo que para andar por aquellos pasa dizos formábamos una buena columna: en primera linea venia yo con el capellan y unas cuantas venerables ancia nas. que excitarian la risu. se habia dividido en dos bandos que se hacían una guerra tenaz. La madre Montoya. era de aquellas y esto motivó el picante apóstrofe que me dirigió la noche que ia vi: sentía que un paisano suyo se mezclase en aquellos actos que ella juzgaba injustos y qui zá sacrilegos. habían pe ndrado en aqual recinto sagrado. Espero qut se me perdone la minuciosi dad con he referido este lance en atencion á que servirá para ha-. Aquella comunidad mugen!. Lo que he dicho servirá pura hacer comprender que ios parti dos políticos y las pasiones que les son consiguientes. dieron con un hombre que aunque jóven era bien poco galante y que no quiso mezclarse en sus intrigas de claustro.

no debí mostrar al indio delator basta el momento pre ciso: en segundo. que el Sr. sobreponiéndose alas reglas comunes. Este fué un motivo mas para que las aspiraciones del nuevo Brigadier se aumentasen y las manifestase sin rebozo. lo agraciaba. Ignacio Alvarez. Hondean estando nom brado Director del Estado (i). risueñas y Amables. ni del ejército. cuales quiera que fuese su valor. porque era seguro que estaban allí y cerca.i¿ mi que siendo el que encabezabala partida. Sabinos ai fin' despi diéndonos del modo mas amistoso y que lando yo con el' convencimiento de que habia desempeñado malisimamente mi comision. y dejar el puesto que (1) El General Rondenn despues de hx revolucion de las Fontezuelas y sus consiguientes hnbia sido nombrado Director del Estado. por cuanto no solo se lehaeia saltar por sobre el grado de coronel mayor. menos par. pude apremiar un poco á !ns monjas pu raque dijesen á donde acababan de transportar los efectos depositados: y en tercer lugar. Fué por este tiempo que el coronel Rodríguez recibid los despachos de Brigadier con que el nuevo Director del Estado D. sino porque era su patente un documento extraordinario en que se hacia una mencion pomposa de los méritos del promovido. en nada hubiesen servido para las necesidades públicas. Nada hice y si entonces me quedo algun pesar por no haberme conducido con mas celo. Ignacio Alvarez. recuerdo que me dijo un dia: "Es lo mas impropio. El General D. Un primer lu gar. A mi que no era mas que un capitan. ms hacían la corte los mas graves personajes. porque es seguro que si yo obro con mas precaucion encuentro el deseado deposito. se conserve á la cabeza del ejercito: debería trasladarse á la capital. pudo hacer algunas pesqui- zas registrando aquellos lugares que podían haber servido ala última ocultacion. pues estoy cierto de que esos efectos. despues me he alegrado. no era sino suplente du rante su ausencia. que pienso sentían rhae que no sotros la brevedad de nuestra visita: «mas tardar podiaí haber degenerado en una excesiva franqueza. . — 231 — gres.

mediante la cual hizo un excelente Gobierno.tro debia ser preferido. al menos mas allá de lo que es justo.Aunque su educacion habia sido . Esto servirá para que se comprendan otras ocurrencias posteriores de que hablaremos. Se dejo' conducir por sus sábios ministros y su administracion fué una de las mas fe lices que cuenta el pais. era cerrar los ojos y tolerar el merodeo. La justicia y estimacion personal que he profesado al General Rodríguez. Creía de muy buena fe que el modo de entusiasmar ai soldado. y. sea como administrador era de li mitados conocimientos: ignoraba aun la práctica de rutina de su profesion porque la escuela que tuvo en los cuerpos urbanos de Buenos Aires.á la verdad que si solo se atendia á la graduacion y antigüedad. me obligan á hacer una esplicacion de mis sentimientos y de mis opiniones á su respecto. era tener condescendencias que relajan la disciplina y el modo de premiar á sus subalternos. de maneras insinuantes y de un trato agradable: pero sea como militar. por que el Mayor General Cruz. El Brigadier Rodrí guez era un patriota sincero.'''' No es dificil compren der quien era el que se queria designar. tenia el coronel Rodríguez la de la docilidad. hiciesen formar un concepto desfavorable. pues sentiría que el deseo de decir verdad y de dar una idea de los sucesos. no pudo subministrársela. cuando años despues de sempeño' el de Buenos Aires. Ademas de aquellas calidades. que sin embargo se hicieron sonar como pruebas de una patente malversacion. ge neroso. en esas confiscaciones desordenadas y en el eminente puesto que ocupaba. no era mas que Coronel Mayor. como se probo bien cuando el año si guiente fué sorprendido y saqueado en la provincia de Sal ta: solo se hallaron en su equipage objetos de menguado valor. Cualquiera se persuadirá que en Chuquisaca. un hombre leal ála causa d» la independencia: era dotado de un excelente corazon. siendo él que era el único Briga dier. pudo acrecentar su fortuna: nada de eso hubo. — 232 — i aquí ocupa á quien le corresponde. ningun «.

sin dejar la Presidencia. buen esposo. El Presidente General Ro dríguez. mientras cruzá bamos aquella linda ciudad. Con gran pesar mio tuve que resignarme y empezará luchar desde que nos movimos con el deso'rden que promovían muchos soldados 30 . pues en el acto de montar á caballo vino un ayudante á prevenirme que tomase la retaguardia de la columna. acompañado de las autoridades y algunos vecinos. detras de cuya comitiva debia seguir la columna. La apertura de la campaña se aproximaba y mi regi miento debia dejar la capital del Alto-Perú. Los gefes. Muy temprano estuvo el regimiento formado en la pla za. cuya pre sencia era necesaria. buen ámigo: diremos tambien que fué buen ciudadano: pero con- trayéndonos al hombre publico. quiero ocuparme aunque sea rápidamente de él. — 283 — la de nn hombre de campo y su instruccion ninguna. haciendo sus últimas despedidas o' completando sus prepa rativos de marcha y los soldados bebian aguardiente en las pulperías o' tabernas dela p!aza. Esta se verifico' en los primeros dias del mes de Agosto y como el dia en que la emprendimos dejo' en mi memoria un recuerdo indeleble. diremos que fué buen padre. aunque á caballo vagaban por la ciudad. o' Casa de Gobier no: los oficiales. para trasla darse al teatro de la guerra. quiso participar de los peligros y de las glorias que obtuviese el ejército y se apresto tambien para la marcha. viniese á contener las irregularidades y aun deso'rdenes que podian tener lugar. per tenecio siempre al partido civilizador y fué constante en él hasta sus últimos momentos. pues todos los gefes irian en la comitiva del Picsidente. como la hemos comprendido. Era fácil preveer que esta no iria muy en o'rden y era de desear que los respetos de algun gefe. hemos dicho y diremos la verdad. A las once maso menos salid el Presidente. donde echo' pié á tierra esperando que fuese hora de emprender la marcha. No sucedió' así. Si hablamos del hombre privado. todos estaban almor zando en la que se llamaba Presidencia.

pues mientras él hace sacrificios inútiles y que nadie le agradece. Y no puede ser de otro modo para un oficial que pien se con juicio y con honor. severos si se quiere. me hacían quizá tras pasar los límites de la prudencia. — 234 — ébrios: ya quedándose atras ski guardar la formacion. cuando la debilidad de los mandones dejaba asomar los de- so'rdenes. dehiesen ser muebo mayores: al contrario. Es tanto lo que he sufrido desde mi juventud y duran» te mi larga carrera militar. ya dando gritos y desobedeciendo en fin á sns oficiales. de que para vencer era preciso la disciplina. y al que siempre combatí en la esfera en que segun mi clase me era permitido girar. con los avances del deso'rden. De tales disposiciones resultaba que mientras estuvieron al frente de nuestro ejército Generales. Desgraciadamente acer té en mi profecía. del crédito del ejército. porque en este como en otros mil lances parecidos. que se me deberá disculpar si desciendo á pormenores pro lijos y quizá impertinentes. pero que haciañ observar las leyes militares. Me ratifiqué tambien ese dia en el concepto que habia formado y lo di je públicamente ¡i varios que estaban á mi inmediacion: que era imposible que triunfásemos. ni del . recibió' de mi una estocada en el pecho: afortunadamente la herida no fué grave. tengo que recurrir al sentimiento de justicia que siempre domino' en mi carácter y á la profunda conviccion que siempre tu- ' ve. En ese dia hube de co meter un homicidio en un soldado que desobedeciéndome y echando mano á su tercerola. sin lo que hubiera yo tenido un mortal dolor. Me hago un deber en confesar que otro cualquiera hubiera lle nado mejor semejante comision. con el que jamás pude transijir. el servicio no me fué pesado ni molesto aunque las privaciones y la propia abnegacion. la vivacidad de mi genio y el horror que siempre tuve al desorden. otros gozan de lo presente sin cuidarse de la patria. Para esplicarme yo mismo ese horror que muchos han clasificado de excesivo. mi situacion era insoportable.

que sin descender jamás á adular las pasiones de mis subordina dos. Esta clasificacion. de que en el conflicto de un combate la tropa se hacia justicia por sí misma asesinando á los oficiales que se reputaban formalos. sin que pudiese hacerse cargo alguno álos asesi nos por la dificultad de probar . era funestísima para el orden militáV. Mas. llegando muclios á cometer bajezas para mendigar el sufragio del soldado y acaso pensando garantirse de sus tenebrosas venganzas. que se permitía muy particularmente el soldado. siendo joven y nuevo en la carrera» como seria el lec torá quien pudiese aprovechar esto. no merecí sino pruebas de consi deracion. y debo advertir que en los primeros tiempos de la revolucion. Se habia introducido la inania. — 235 — honor de su distinguida profesion. y que en los combates en que temían que la espada o'la bala del soldado se dirigiese contra ellos. por no decirla infamia de clasificar á los oficiales en buenos y malos. como en todos los que se le parecen. respeto y obediencia. seria uno muy grande ostentar un celo exagerado. es ser justo y equitativo: ser prudentemente celoso en la observancia dela disciplina y ocuparse desus necesidades. ú que se añadian los rumores vulgares. el verdade ro modo de captarse la afeccion y al mismo tiempo el respe to del soldado. Con estas ha blillas y amenazas se retraian los oficiales jóvenes. se peco en estesen . siendo los úl timos aquellos que reprimían los excesos y se empeñaban en conservar la disciplina: por el contrario se reputaban por bueiws aquellos que permitían la licencia y toleraban toda clase de abusos. Como de todo se puede hacer abuso. En cuanto á mi puedo asegurarles. Pero habia otra cosa mas en los tiempos de que voy hablando. tengan entendido los oficiales jo'venes que aun en un estado que no sea de absoluto desorden.el crimen. me respetaron mas que á otros que seguían el camino opuesto. de con ducirse con celo y con una justa circunspeccion.

hallándose ya casi sano. Tomas Tejerina. en el que tuve el acerbo pesar de perder un compañero querido. En Setiembre nos movimos de Macha. El Batallon de Cazadores. que recaian general mente sobre veteranos encanecidos en la guerra y llenos de honrosas cicatrices. al mismo tiem po que lo hacia el ejército desde sus acantonamientos en las cercanias de Potosí. al que seguia el regimiento N. recayo' de un modo tan violento que en pocos dias paso' á la eternidad. Rudecindo Alvarado. despues del conflicto de Vilcapugio. El capitan D. castigo crueles é ilegales. ostentaban una autoridad insensata y la Iucian.. Téngase esto pre sente para comprender lo que he querido significar. sin razon muchas veces. Estábamos estrechamente uni dos por la amistad. el mismo donde acantono' el General Belgrano su ejér cito. comíamos juntos y pa seábamos juntos. Sus ideas estaban en perfecta conso nancia con las mias y éramos en una palabra amigos verda deros. y casi siempre sin discer nimiento. que es tan reprensible como el que he condenado antes y que es preciso igualmente precaver. la patria perdio' un hijo digno y el ejército una de sus mas bellas esperanzas. de resultas de una caida de caballo y de una patada que con este motivo recibio' en la cabeza. álas o'rdenes del mayor entonces D. tucu- mano. ♦ Seguimos á cortas jornadas hasta el pueblito de Ma cha. Esto era ir al estremo opuesto. un amigo sincero. vivíamos juntos. El camino que llevábamos se reu . apli cando. lle vaba la vanguardia. ° álas del mayor Forest y así los demas cuerpos con una jornada de distancia. Mas ya es tiempo de volver á nuestra marcha. situado á dos le guas de distancia del campo no menos desgraciado de Ayouma. ° 1. Si yo perdi un amigo. Jovenes qué por primera vez vestían el uniforme y que á penas podian cargarla es pada. Su muerte me canso' un vivo pesar y duro' por mu cho tiempo este doloroso recuerdo. Allí permanecimos algo mas de un mes. — 236 — tido de un modo muy grave.

sin que el gefe se ocupase de ella: des pues me han asegurado que este metodo es adoptado hnbitualmen- te en la actualidad. no se encontraban los víveres y for- rages precisos. el gefe destacaba una partida á buscarlos o apremiaba á las autoridades y vecinos hasta encontrar los. pues generalmente consisten en una paja brava y dura. cuando al poco rato llego' el N. que ge- (I) Ya en tiempo de los españoles. es forzoso emplear el pasto cultivado y los granos para alimentar las bestias.° que forzando sus marchas y contra lo que prevenian las ins trucciones del General en Gcfc. . Cuanbo por faltas de pro videncias oportunas en la administracion militar que de bía hacer los pedidos o por negligencia de los alcaldes. (1) lo que es mas o menos dificil. en los luirares que se elijan para para da de un cuerpo o de un ejército: lo mismo se practica con respecto á los víveres que ha de consumir la tropa. Es pues indispensable hacer requisiciones anticipadas. acostumbraron estos al- cunas veces dar ála tropa una peseta diaria por plaza (sin duda abo. encontramos en un vallecito muy estrecho al batallon de Cazadores que acababa de campar: no fué sino con dificultad que encontramos terre no para establecer nuestro campo. mas debo decir en obsequio de la verdad. ° 1. para que se logre un aco pio proporcionado. minan en proporcion á los gefes y oficiales) para que el soldado proveyese á su subsistencia. lo que no deja de traer sus inconvenientes. segun lamas o menos abundan cia del lugar y segun el celo y voluntad de las autoridades encargadas üe la requisicion. como luego se vio'. fuera de otros que saJtna á lu vista. Fácil es hacerse cargo de que no faltarían algunos abusos. quería no solo alcanzar al cuerpo que le precedia sino pasar á su vanguardia. — a»? — nia'al que traia el ejército en cierto punto y el dia que lle gamos al camino principal. puro es consiguiente que se auircute y siga ni ejercito un número considerable de vi vanderos. ca ciques o' corregidores. En A Perú. £l es cómodo sin duda. como hay poquísimos pastos y esos de mala calidad. dificultad que fué Hin cho mayor.

un cuerpo estaba en la abundancia. Al pasarla tropa por delante del N. cuyo pié estaba en el mis mo valle que nos servia de campamento: el camino era tan estrecho que no podian ir dos hombres á la par. Este cuerpo era todo de peruanos [principalmente cochabam- binos]: lo mandaba el coronel Arenales. ° 12. si exceptuamos esta época de des moralizacion y desorden. ° 1. El camino que debiamos tomar para seguir á Challanta que era la direccion dada. hizo tocar llamada. ° 1. — 238 — neralmente eran pocos. donde degé á los cuerpos N. Entre todos los gefes se distin guía por su solicitud el coronel Forest. lo que visto por el coronel Forest. obtenia mayores ventajas. lo que hacia que su regimiento estuviese siempre mejor atendido que los demas. formar la tropa. Luego hablaré de él. ° . enlazaron una baca. quien impartía ordenes. El que era mas exigente o' mas cruel con los habitantes: el que ero mas activo y menos conside rado: el que se proponia regalar mejor á sus soldados y á sí propio. La provision de eada cuerpo est'aba encomendada á su mismo «efe. ° 12. que estaba inme diato con su cuerpo. apiñados y en la mayor incomodi dad por la escasez de terreno. cuyo nombre no recuer do. áridos y pedregosos. ° tenia una gruesa tro pa de reses y los demas regimientos no tenian ninguna. aunque entonces no estaba presente. ° 12. principiaba por una cuesta muy ás pera y de una pendiente rápida. To . para exi gir la vaca que habian enlazado: en el acceso de su co'le ra. Vuelvo al estrecho vallecito. cazadores y mi re gimiento de dragones. pues por todas partea nos circundaban cerros elevadisimos. cargar las armas y disponerse á batir al N. Hubo vez que el N. y sucedia frecuente mente que mientras. destacaba parti das y mandaba hacer la distribucion como le parecía du rante la marcha. tomo' él mismo un fusil que disparo' á los cazadores: pudo haber un combate y uná horrible desgracia: si se evi to fué por la prudencia de los gefes del N. otro no tcuia que comer.

Por . Pronto llegamos á Challanta. de donde solo distava- ttos dos jornadas. suio tambien á la habla. El gefe y demas individuos del bata llon de Cazadores. en este sentido y algunas piedras: la colera de los últimos. quisieron rumbarlos. ya el N. Como los soldados no desconocian el disgusto que habia causado la burla á los Cazadores. hubieran hecho fuego. El coronel Forest quiso anticiparse y al efecto sin ha cer sonar caja y con el mayor silencio. y que no disputaba colocacion. — 3«9 — do9 creiamos quo al dia siguiente continuaria la marcha en el drden establecido. granos y viveros. subio de punto y se asegu ro' que varios Cazadores habian cargado sus armas y que sin la intervencion de los oficiales. lo que podia haber producido un combate. pero no sucedio asi. fué mero espec tador de estas diferencias: durante la marcha de ese dia bs avanzamos á todos los de infanteria. y se dejaba ver en el semblante de todos. hizo levantar á su coerpo antes que los demas hiciesen la señal de la diana. que era el punto elejido por el General ara acantonar el ejército. lo recibieron muy mal. El regimiento N? 1? en su lenla ascencion por la cuesta iba no solo á nuestra vista. y dieron al- gnnos gritos desde la retaguardia. Mi regimiento que era de caballeria. ocupaba una larga estension de camino. la colera y el despacho pues tuvieron que esperar mientras avanzava lentamente el cuerpo que habia tomado la delantera. que debia tardar mas en los preparativos ■e marcha. c I. el cual no podian emprender los otros cuerpos mientras todo lo que pertenecia ú aquel no hubiese pasado. Cuando sehizo dicha señal. de modo que oinn los grifos que se daban. teniendo la vanguardia los caza dores. por que se decia que era una irovincía abundante en forrages. chasqueado por este pueril estratagema que invertia el orden de la marcha y contravenia las dis posiciones del General. ° desfilaba y se apoderaba del estrecho sendero de la cuesta y como era consiguiente que sus bagages le siguiesen.

o simplemente. avanzada solo cuatro leguas Venta y media. Alli permanecimos mas de un mes. á que practicando los mismos reconocimientos. He dicho. — 340 — # Jo dem. pue- blito avanzado media legua de aquel. El General Pezuela se habia movido de Oruro. hasta que tuvo lugar el fatal combate de Venta y media. nos habiamos corri do un poco sobre el costado opuesto. fuerte de dos batallones que traia de Cochabaraba el coronel-Arena les). Diego Balcarce. tenia el General en este movimiento. en que dejando á nuestra izquierda el ca mino principal que conduce á Oruro. El hecho es que la mayor parte del ejército tomo cuarteles en Challante. conservarse á la defensiva. El de egte gefe fué conforme al del capitan La Madrid y el Brigadier Ro dríguez. Este que habia empeñado algunas guerrillas con las parti das enemigas y reconocido la posicion de Venta y media. solo trato de poner en planta el pensamiento de dar un buen golpe al enemigo. aseguraba que el enemigo solo tenia un batallon y unos po cos hombres de caballería y daba las mayores seguridades. siempre que se le au- meutase lafuerra de su mando. situan do su cuartel general en Torazora. al cargo del ma yor graduado. porque ignoro si pensaba desde alli (despues de haberse reunido el regimiento N? 12. distaba 12 <í 14 legnas del pueblo de Cha- llanta. pueblo de indios de mucha consideracion. No teniendose por bastan te el testimonio de dicho oficial. nos llamo' el Briga- . sobre lo que ya habia confe renciado con el General en Gefe. que sucedio de este modo. La tarde del 17 de Octubre (1815). Gregorio Araoz de la Madrid. capitan D. emitiese su dictamen. que no se las miras del General. y estableciendo su van guardia en Venta y inedia. de sorprender y batir la vanguardia. menos mi regimiento de Dragones y el ba tallon de Cazadores que se acuartelarou en Aymayá.¡s no se que miras estrategicas. buscar al enemigo. sin que tuviesemos otras fuerzas en observacion del enemigo que una compañía de Dragones. se mando al coronel gra duado D.

pero probablemente iba á resignarse. que confirmaba los informes dados por el mayor La Madrid. cuando se me ocurrio' decirle Sr. porque rio iti enpersorut á esponet al General en Gefe. man dando ensillar su caballo y Mamando un ayundanle que lo acompañase. Alvarado y yo. el mayor Zaraudio. dal menos asi lo probo el re sultado.cn que habia recibido dos heridas de no mucha gravedad. y nos pregunto nuestro modo de pensar (1) que no difi rio del Suyo. Acababa de recibir el parte del coronel Bal- caree. sobre la situacion yfuerza enemiga en Venta y me dia. Re cuerdo que me dijo en tono jocoso mi amigo. General.--« . que había quizá motivado la resolucion de ir el Sr. de mi regimien to. al mayor D. en que se mu ilióá reconocer el d:a antes do marchará Vema y inedia. Rodriguez una carta al General Rondeau. Cuando quedamos solos. dejando para despues ln operacion. lialcarcc y exigiendo su acquiescencia para el movimiento proyectado: el General contesto' haciendo observar que era mas prudente esperar mejores informes y que eonvenia me ditar mas'. El Gene ral Rodrignez quedo descontento con esta especie de ne gativa. y sin duda me engañaba. el Sr. y por otra parte crcia . bien que Alvarado espresase su opinion de un modo muy tibio. mees preso' éste su desconformidad con mi modo de pensar y su pesar por mi ultima insinuacion. La operacion no me parecla mala. El ca pitón graduado de 'teniente coronel D. . incluyendole el parte del Sr. — 341 — dier Rodrignez. Antonio Rodriguez. y S mi. aiceu dio ácomutídante de escuadron. atendidos los informes de Balcarce y La Madrid. las ventajas dela operacion y las probabili dades del triunfo? Lo que resolvio inmediatamente. En el acto escribio el Sr. si nos va mal. Rudecindo Alvarado que man* daba el batallon de Cazadores por ausencia del coronel To- lap. (1) A eonsccuenoia tle unduelo. 31 . habia solicitado retirarse ít Chuquisaca con el flu de curarse. . á Vd. Rodriguez al cuartel general. le he de culpar pero yo estaba muy distante de pensar así. Con este motivo fui y» propuesto para la mayoria..

_ 34* — *.-» ** -qne cuando no obtuvieremos una Victoria señalada. regreso' con el asentimiento del General en Gefe y ya no se trato' de otra cosa que de pre pararnos para la empresa: recibimos orden de alistar nues tros cuerpos y emprendimos el movimiento. se hizo acompañar del coronel Balcar ce.que nos habia dejado en su casa. El General Rodríguez. pero sea la ligereza de la juventud. tuve o'rden á la caida del sol. Yo. Alvarado penso' con mas juicio. en la madru gada del 19. no de bíamos esperimentar un serio contraste.Todo concurrio' á engañarnos. Prescindiendo de la bondad intrínseca de la operacion. de avanzar con los dos cuerpos. juzgando que la fuerza que íbamos á buscar. que era el único gefe que habia quedado en el campo. . de La Madrid y algunos otros oficia les y se avanzaron tres leguas hasta una altura. sino menor de la que lleva mos. con trescientos cincuenta. desde don de se veia distintamente el pueblo de Venta y media. Al anochecer llega mos al punto que ocupaban nuestras avanzadas. y ha biendo mandado una partida á tirotear y dar la alarma. y que solo distaba cua tro o' cinco leguas de Venta y media- El 20 mientras descansaba y se preparaba la tropa. Serian las ocho de la noche. cuando rae reuni á ellos en unos ranchos que estaban antes de la mitad del comjno. vieron la fuerza enemiga. en la que me esperaba el General y sus acompañantes. . el General Rodríguez. El Sr. sea el pueril de seo de lucir en un campo de batalla mis nuevas charrete ras. vencio quizá mi vanidad y estuvo firme en la opinion del ataque. con orden de aguardarlo. que era donde estavan Balcarce y Madrid. '. que llevaría muy poco mas de doscientos hombres y el batallon de Ca ladores. Antonino Rodríguez su hermanos del mayor Alvarado. con el regimiento de Dragones. era igual. debia yo calcular con otras mil circunstancias agenas de ella que la hacían peli grosa. y del comandante D. en la direccion de Venta y media. Cuyo número no calcularon mas alto que lo habian hecho anteriormente Balcarce y La Ma drid.

y pronto y retirarse si esta no se presentaba. solo era espiando una ocasion fa vorable para sacar alguna ventaja. cuando marchamos. Antonino Rodríguez. al menos me lo parecio' asi. en que mas debe hacer se sentir la accion del que manda. en el momento que lo dejaba. empezo á notarse la va cilacion y duda del General. no debia per derse ni un instante. Estábamos en una quebrada. sobre el modo como debia con ducir el ataque: para colmo de desgracia se enfermo'. de comandante de escuadron.n permitirme el menor descanso. En estos momentos solemnes. La noche era estremadamente fria. Tuve que resignarme a tomar el estribo. pues ese dia habia tomado muy poco alimento» Se marcho casi sin cesar. preparandonos para el combate. que recibi la orden de preparar el cuerpo. estavamos é la inmediacion de Venta y media. sin llevar un bo cado é la boca y s. para que no fallase la operacion de sorpresa que se meditaba.á lo que piensocontribnyo' la debilidad de mi fi sico. pero muy despacio por la oscuridad de la noche y la aspereza del camino: á las tres de la ma drugada del 21. en donde hicimos al to. ha biendolo atacado un violento veímito que lo molesto' por . desempe- fiaba con tal celo mis funciones. que no descansé. Serian las once de la noche. tenien do siempre que ir cuidando la incomoda retaguardia y aten diendo á todos los accidentes qué tenian lugar en la colum na. pura dar un pienso á lus caballos y qae medio cenase la tropa. no era menos extrange» ro á todos los pormenores que le correspondian. para movernos sin la menor demora. Como mayor nuevo. — 24£ — donde hicimos alto. El comandante D. presi diendo personalmente las distribuciones que se habian or denado. Es muy claro que estando calculadas las distancias y el tiempo. Si con tinuaba en el regimiento. y fué en el momento en que ponia pié á tierra para pensar en mi. si de capiton habia desatendido completamente el servicio de su compa ñía. sin que hasta entonces nos hubiese sentido el ene migo.

mas el ataque y la sorpresa habian sidotan felices que ochenta á cien hom bres de que se componia la guardia avanzada. He dicho que debi suponer que todo estaba combina do y previsto. que fué la de mi hermano D. Julian. Sin embargo. siendo los dos gefes que quedabamos en la caballería mas que sufi cientes para mandar los dos escuadrones que la formaban. siempre habia «reido que el General Rodríguez. porque todo el dia anterior lo habia em pleado el General en reconocer los lugares y el euemigo y en calcular los medios de ataque: en el mismo caso esta ban los otros gefes que lo habian acompañado. Mas. dando fuertes arcadas. quien fue á . o que al menos le diese nna parte en la direccion del todo de la empresa que debia suponer bien meditada y combinada. monos yo que por primera vez veía (si puede verse en una noche^ aqueljos parajes. con el «lferez D. Se le mando' otra compañía á reforzar lo. única fnefía avan zada que tenias. pues Barcarce quedo simplemen te á la cabeza dol cuerpo. no sucedio' asi.. Continuaba nuestra inmovilidad y la perplegidad del General. que producían su natural efecto. nombrase de 2. Solo salvaron unos cuantos Hombres. habia- hecho sobre una gran guardia enemiga. quedando un vacio inmenso en mando general y en la combinacion y marcha simultanea de ambas fuerzas: c» deeir la infantería y la caballería. Ya era este un accidente de mal agüe ro. y sí á todos les sucedio lo que á mí. —ÍH4— algun tiempo.° gefedela espedicional coronel Balcarce. fueron com pletamente acuchillados. á muy corta distancia: esto provenia del ataque que el mayor I*i Madrid que estaba algo avanzado con su compañía. José María Valdez. Yo y muchos lo vimos atravesar lentamen te sobre su caballo. euando se oyo un tiroteo bastante vivo.iban tres gefes. como en mi regimiento que á penas pa saba de doscientos hombres. debo crer que se perdieron algunos grados de la confianza que llevabamos de vencer.

si tstono se reme dia. Vicario Castren- »e del ejercito. é indicándome que pn- me á vanguardia «liado del coronal: lo hice. — 145 — darla noticia al cuerpo de vanguardia de qoe dependió.Donde está el General. pero en esos momentos se me presento' el comandante de escuadron D. como di- (1) A este arranque. no trepidé en pregun tarle por ella y me contesto'. J. podia importar nn descalabro. Viendo enton ces el desgreño y falta de direccion. diciendo casi á voces: "¿. Tuvimos entonces orden de movernos y lo hicimos en la direccion de las descargas y fogonazos que acababamos deveryoir. e ignoro si oyó" el todo o parte de tan violento apostrofe. . que no sabia. dijo pon derando su inalterable mansedumbre. Antonino Ro dríguez. General. Hasta entonces seguia yo á retaguardia de la columna de mi regimiento. reclamando aquel poesto. por sus virtudes mili tare! y cívicas. Ignucio Garríti. que ei no da. el mando: hágalo que Ic- <ln le obedeceremos.. he plido órdems que no te me han dado: he solicitado vn guia. Balcarce murio de enfermedad el año 1816 siguiente. el General venia algo in mediato. cuando pronunciando su elogio fúicbre. yo las tomareV No se si afortunada o' desgraciadamente. aludia el Dt. le dije: "Ce* tokI." El General Rodríguez repuso: "Siga V. y todo presagia un desastre.providencias. rnro en la genial moderacion del coro- sel Balcarce." El eoronel cuyo espíritu iba sin duda tan atribulado como el mio. fu: no se me ha remitido: voy marchando á la ventara. D. dejandolos mas gratos recuerdo". prorrumpio en nn movimien to de exasperacion. en Tucuman. creyendo qneel batallon de Cazadores iba inmediatamente adelante. pero no se did por ofendido y se contento' con acercarse preguntando: "¿Qué hay? iQue ha tucedido coro- *d Balcarce (l)?" Este le contesto': "Sr. Como el coronel Balcarce me dipensa«e confianza. sin sa far á donde. perocoando llegué no vi á la infantería. se le vié exaltarse arrebatado por su celo y por la gloria de las armas de la patria. que en -aquella oca- *ion solemne. que solo 111í:1 ve/. la patria reclama que tome V. con su * i¡' ul batallon) 'de Cazadores^" Mas el coronel.

que en cierto modo habia sido el causante de esta reyerta que no tuvo consecuencias. porque entonces era probable que no llevase ese camino. Tomé sin detenerme una con la intencion de dejarla y volver á la otra. despaché dos hombres uno despues de otro. Mientras esto no se dejaba de marchar y el batallon de Cazadores lo hacia batiendo marcha sus tambores (no usa ban aun cornetas) cuando alcanzamos á ver un cuerpo de . sino seguir el camino que se le babia indicado y por donde cootinuaba su marcha. — 246 — je ñutes. siempre que en dos d tres cuadras no encontrase al batallon de Cazadores.'" Electivamente me adelante y á muy corta distancia. aunque con trabajo. iglesia. Me dirigí á él sin tardanza y le pregunté donde era Venta y media: y señalando con el brazo me indico la direccion. A esta sazon alcancé á distinguir un grupo de caballe ría que marchaba paralelamente á la derecha de la infan tería y supe que era el mayor La Madrid con su compañía.. Era así realmente. delas cuales no sabia cual seguir. Sin R*' perder un instante. porque así se le habia prevenido: pregunté otra vez: donde estaba Venta y media y respondio que no sabia y que no hacia.s»: res y avisaré. á advertir al coronel Balcarcc cual era la verdade ra direecion que debia traery noticiarle que allí estaban los Cazadores. no sabia de tales Cazadores en la oscuridad que nos envolvía y solo se pndo averiguar que habian pasado adelante. porque ya el crepúsculo acla raba el horizonte y permitía. quise tambien ponerle término diciendo: "yo iré á buscar á los Cazado . Yo. añadiendo. Afortunadamente encon tré al batallon ápoco trecho y pregunté al mayor Alvara- do que lo mandaba á donde iba y que ordenes llevaba y me contesto que al pueblo de Venta y media. que ya alcanzaba á columbrarse la torire de la £5:' !•*. pues no debia ir muy distante. distin guir el edificio torrecilla de la iglesia del pucbli Lo. encontré que la quebrada se separaba en dos ramas.

por donde marchaba nuestra columna: en seguida y siempre sobre nuestra iz quierda. Aquel gefe entonces. dio' frente al enemigo. con la ventaja de la posicion y la de que teniendo nuestra linea sus tira dores delante (ya habia desplegado el batallon de Cazado res) no podia hacer fuego. y sus tiradores rompieron el fuego. que no solo pudo antes prin cipiar sus fuegos. . se presentaban como en anfiteatro dos lomas de poca elevacion. sino obrar con mucha mayor ventaja so bre el flanco de la columna. Dudamos por un momento si serian enemigos ú una parte del batallon que se decia haberse destinado en esa direccion. siendo la mas inmediata la que ocupaba el cuerpo enemigo de que he hablado. por tina corta planicie que debia atrave sarse para llegar á la mas alta. que quita tio los habia percibido. forma tío en una. me hace creer que su sorpresa fué grande al ver una fuerza de infantería.quierela. cuando quizá solo esperaba hallarse con algunas guerrillas de caballería. i /. que podia s«r la vanguardia de un ejército. para advertir al mayor Alvarado que ti enemigo estaba sobre su flanco. — 247 — inianteria. quiero hacer una suscinta descrip cion del campo que fué teatro de este desgraciado com bate. Otra vez corrimos el ma yor La Madrid y yo. sin que hasta ahora pueda comprender como dejo' de verlos. loma de nuestra. como habia sucedido en los dios anteriores. Tario' de direccion á la izquierda. i a que ya presentaba oí flanco la columna del batallon. pero muy luego nos cercioramos de lo contrario y el mayor La Madrid y yo. dejaba á nuestra izquierda una llanura como de doscientas varas. Mas para qne se entienda mejor. Mas no por eso dejo de contestar los fuegos de nuestros tiradores. y que quedaba se parada de la otra. mientras el enemigo ofendiaá . que llevaba sus tiradores desplegados en guerrilla á vanguar dia. La inaccion del enemigo. corrimos advertirlo al mayor Alrarado. La quebrada era regularmente ancha y fuera del cau ce del rio de Venta y media.

nos propusimos trepar la loma por nuestra derecha. Entre tanto. cuando en la cresta de la segunda altura se dejo' ver de improviso otro batallon que tomándonos á boca de jarro nos abraso' con sus fue gos. encontramos al Regimiento de Drago nes que llegaba al pié de ella. para ganar la mas eleva da. Efecti vamente. El mayor La Madrid me propuso cargarlo brusca mente y me opuse por el estado de desorden en que esta ban los pocos botnbres que teniamos de caballería? preferi seguir amenazando su flanco y procurando anticiparnos á la falda de la otra loma para medio rehacernos. para hacer de mancomun su destruccion. co» lo que amenazábamos su flan co y lo cortábamos del pueblito que naturalmente era su base. cosa ninguna: tan solo se dejaron sentir unos cuantos volteadores en el perfil de Ja primera loma despues que la abandono' el enemigo y cuyos débiles fuegos no tuvieron efecto alguno. en la cual veoci . pero el enemigo antes que pudiése mos cargarlo se puso en retirada atravesando la pequeña llanura que dividia las dos lomas. s Cuando desccndimosla predicha loma acribillados por un diluvio de balas. Ya no tuvimos mas recurso que zafar desordenada mente por entre los dos cuerpos enemigos. contener el movimiento del enemigo y esperarque nuestro batallon avanzase. sin embargo de la posicion del enemigo casi inexpugnable para la caballería. que habian hecho nuestros Cazadores? Na da. Ya incorporado al regi miento me encontré en esta nueva carga. cooperar al éxito de este empeño con el grupo de caballería que tenia el pri mero. para descender la loma por el otro costado del que la habiamos subido. — 348 — los tiradores desplegados cd guerrilla y á la linea de ba talla. por la izquierda del bata llon nuestro y el coronel Balcarce no trepido un momento en cargar. Así io bicimos. Deseando el mayor La Madrid y yo. 6 izquierda del enemigo. el enemigo se habia contenido y se agrupaba y remolineaba en el mayor desorden.

El enemigo siguio' avanzando y la derrota se hizo general y completa. — 248 — mos la primera loma y llegamos casi hasta el pié de la se* ganda donde se habian reunido ya los dos batallones ene- migos. Alcé á la grupa para salvarlo áun oficial de Cazadores. en aquella epoca el nrmamento era escaso. los que colocados en muchas filas la coronaban per-1 fectamente. y que nuestros ejercitos. pudiendo ademas disparar todos por la rápida pendiente del terreno. dar ejemplo y remediar lo que pudiese» Venia so lo porque el porta-estandarte Ferro que irte acompañaba. El ba tallon de Cnzadores que se conservaba formado. que el movimiento ofen sivo del enemigo hacia por otra parte muy dificil. sobrando brazos no se podian aumentar muchas veces por fulta de fusiles. para salvar mi honor indi vidual. empezo' un movimiento retrógrado y principio ¿desbandarse. se quiso en va- no reorganizar el cuerpo: la tropa con muy poca disciplina no se prestaba á esta operacion. sin la pronta y rápida retirada que nos vimos pre cisados á practicar. Todo esfuerzo para reunir nuestra tropa me parecio inútil y me contraje á seguir la retirada entre los que ve nían mas pro'ximos ni enemigo. se armaron de lanza hombres & pie. Irabia recibido un balazo y su caballo en la carga y lo ha bía hecho retirarse. é iba haciendo recojer los fusiles que encontraba tirados con los soldados de caballería que lle gaban á aproximarse (\) y yo mismo quise llevar uno y dar otro al oficial que conducía ú la grupaj para lo que ha- lúa parado mi caballo y dado el frente al enemigo mien tras un soldado que se habia desmontado me lo alcanzaba* (\) Debe tenerse presente qiie en el Perú y aun en esto* paises. El fuego fué entonces de los raad vivos que he sufrido en mi carrera militar y es mas que seguro que en muy pocos minutos hubiéramos desapareci do todos. sin haber disparado un tiro. 33 . nor fulta «le ellos. Alguna vez. fuera dela compañía de voltea dores. Rechazados finalmente hasta el bajo.

con mi detencion se habia aproximado tanto el enemigo que no se podia pensar en otra cosa que en alejarse. lo mejor que pudo. yo estaba tan debilitado con la falta de alimento del dia anterior y la mucha pérdida de sangre. Mi brazo se entorpecia cada vez mas y el dolor que sobrevino me advirtio que era algo mas que contusion lo que lo afectaba: un poco mas tarde observé que la san gre salia en abundancia por la manga de la casaca y que el pantalon. Felipe Heredia (hoy General en Buenos Aires) me ligo' el brazo con su corbata y me lo puso en cabrestillo. la falda de la silla. la bota. pero siu ver sangre ni herida. hasta que el teniente D. Cuando el enemigo ceso' de perseguirnos. antes que reciba otro balazo que acabe de inutilizarlo. nos perseguía con tenaci dad y sus fuegos no se debilitaban. el mandil y hasta ía barriga del caballo iba cubierta de ella: su pérdida em pezaba á producir la debilidad y esta á causarme desvane cimientos de cabeza. pero me > . creí que solo fuese una contusion por el poco dolor que de pronto me causo. Cerca de dos leguas duro' la persecucion y yo tuve que seguir desangrándome copiosamente. Sjn embargo. — 25tt — En este momento sentí un fuerte golpe en el brazo derecho. Por otra par te. que si bien conocí que era de bala. de mi regimiento á quien di mi pañuelo y le previne que me atase el brazo: él lo tomo' y se propuso ha cerlo. lo que me hizo ver que era preciso contener la hemorragia. pero viendo que era indispensable detenernos algo me dijo: "í»i mayor tenga un poco de paciencia y trate de ade lantar un poco mas. lo que me era tanto mas urgente por ser de los últimos que lo ve rificaban. el brazo perdio su fuerza y yo tuve que dejar el fusil y tomar la espada con la otra mano. Recuerdo que se me aproximo un cabo Soria. porque el frio me habia obligado á conservarme con un capote de grandes cuellos que me cu brían el pecho y los brazos hasta la cintura.'''' Era justa la observacion del cabo pues ei enemigo estaba muy inmediato. que se me iba la cabeza y me faltaba' la fuerza para sostenerme en el caballo.

Es seguro que en este ca- ( \ ) Si alguno leyese esto. Es seguro que si se hubiese empleado esta arma para completar nuestra derrota. fué cuando me recuperé ente ramente (1). ni rae tirasen el caballo. ni en la persecucion no se vio' caballería enemiga y solo oí decir á algunos que habian percibido unos cuantos hombres en direccion al pueblo. Ademas Je que M alguuo quisiera darle otro destino. nuestra pérdida fué grande. para lo que ya me habian quita do las riendas de la mano. Se preparo' una casa donde me alojé con dos oficiales mas he ridos. hubiéramos escapado muy pocos y que yo no hubiera podido lograrlo absolutamente. En la accion. y fueron prisioneros los capitanes Cruz. podría segrcgailu lo inútil. pues el batallon de Cazadores perdio' entre muertos y prisioneros tres cuartas partes de su fuerza. haciendo nuestra entrada en Challauta con los mutiladas restos de la division el 22. el teniente Torino y el porta-estandarte Ferro. para proceder á mi prolija curacion. Salvadores y algu nos subalternos que no recuerdo. pues murio el capitan Villademoros (padre del ministro de Oribe. no consintiendo que me tuviese un soldado por detras. . La pér dida de oficiales fué proporcionada en el batallon de Ca zadores. Solo cuando se me pudo ad ministrar un pésimo caldo. co mo por el contrario lo hubiera aumentado inmensamente 6i se hubiera obtenido la victoria. quiero que disimule esta minucio- »a narracion. El suceso de Venta y media fué un golpe de muerte para la popularidad y crédito del General Rodríguez. — 251 — dieron linos tragos de aguardiente con agua y m« recupe ré. continuo' nuestra marcha. incluso un gefe y tres oficiales. porque como otra vez dije. en el sitio de Montevideo) y otros. En esa misma mañana llegamos al punto de donde ha bíamos partido la tarde antes y despues de comer la tropa. No obstante. y los Dragones como treinta hombres entre muertos y heridos. es unu memoria privada f|ue quizá no saldrá del circulo de mi familia.

Le hubiera ayudado en esta honrosa tarea con todas mis fuer zas pero mi herida me retenia sujeto á una penosa cura cion. el mismo con que triunfo' en la Florida. sino una simple memoria en que consigno lo que presencie. ° 12) de dos batallones. El coronel Balcarce quedo' entonces al frente del regimiento de Dra gones y se propuso con toda la eficacia de sn celo restable cer la disciplina y el o'rdcn alterado por tanto tiempo. pues aun sin eso lo pretendia secreta mente. hombre de juicio providad y peso. — 252 — so hubiera aspirado á cara descubierta á tomar el mando en gefe del ejército. y so licito' dejar el ejército para volver á su presidencia de Chn- quisaca. quiso sacar provecho de aquella ventaja y mo vió' luego su ejercito para buscarnos en Challanta. Si me lo permite el tiempo y mi salud. se habia retirado con pretesto de enfermedad para no mezclarse en las disensio nes que amenazaban al ejército (I). Como esta no es una historia. no obstante los desastres de Vilcapugio y Ayotima. librándose asi de un rival incomodo. miraban tambien con horror estos manejos y los 'contenían hasta cierto punto con su circunspecto modo de proceder. La repufacion del General Rodríguez sufrio como he dicho un golpe terrible y desde entonces todos sus sueños de ambicion se hicieron imposibles. Otros gefes no menos iuiciosos. Lo conocio 61. ^ . se lo concedio inmediata mente. . El coronel Arenales que nos habia traido un crecido regimiento (el N. El General Hondean. escribire lo que llegó á mi noticia de esas campañas y un exámen critico delo que presencie. no he hecho merito de esos sucesos memorables. Es pro- (1) Nada he dicho del Gobierno de Cocbnbamba que fue conferido al coronel Arenales durante el mando del General Bel- prrano j del de Santa Cruz que fue dado al coronel Warn es. lo que daba lugar á mil intrigas y á mantener una constante division entre los gefes. Ara bos irefes se conservaron combatiendo por la buena cnusa en el Peru. El General Pezuela que el jdia del combate acudia con una parte de su ejército desde Sora-sora que dista cuatro leguas á sostener á su vanguardia atacada en Ven ta y media.

atrabancado de enfermos. de cargas. la tementa coronela cual &a. á cau sa de mi herida tuve que ser de los primeros. de modo que se vio' el estrecho ca mino que seguíamos. lo que nos dio' tiempo para emprender una mar cha de flanco que nos condujo á la hermosa y fertil al mis mo tiempo que patriota provincia de Cochabamba. que no solo inutilizo los caminos. segun lo he indicado en otra parte. sin un incidente casual que tino en su auxilio. Tuvo Pezuela que ha cer alto. equipages y demas ba- gages. debiendo el ejército hacer lo mismo en la manana siguiente. Muchos gefes que con el mayor escándalo llevaban concubinas. que no los habia porque todo lo habian tomado los soldados que traiala coronela tal. La primer jornada despues que sa limos de Challanta. Yo. Efectivamente. en un estado de bastante postracion. Se me ins to' para que me fuera á Chuquisaca y lo rehusé obstinada mente conducido por un excesivo punto de honor que me aconsejaba no separarme del ejército. sobrevino una espantosa nevada. fué en un lugarejo miserable. — 253 — Iwble que el General Rondeau hubiera tenido que aceptar iabatalla contra su voluntad. vi una de estas prosti tutas que ademas de traer un tren que podia convenir a . tuvieron tambien que hacerlas ade lantar con losbagages. ' 41 atravesar el ejército real las alturas intermediarias y cuando se habia puesto é ocho o diez leguas del nuestro sin ser casi sentido. sino qne hizo perecer la ma yor parte de las bestias de carga. o emprender una retirada precipitada y quizá desastrosa. Enios primeros dias de Noviembre (el 4 sino me en gaño. en don de á penas habia dos ó tres ranchos que estaban cuando llegué atestados de gente y cuando pedi víveres y forrages para mis cabalgaduras rae contesto' el ind. de equipages y demugeres de distintos rangos (permítase me la espresion) á que servían y acompañaban escojidas partidas de soldados.o encargado de subministrarlos. se movieron los hospitales.

La lluvia continuo' todo el dia y mar chábamos por una quebrada por donde corre un arroyue- lo de poquísima importancia: siu embargo. Mas. Creo que este mismo temporal que ú nosotros nos mandaba raudales' de agua. Esto suce dia mientras lo heridos y otros enfermos. se detenian á considerar si sus fuerzas les bastarian para conseguirlo: alguna vea se condolían de ellos los que iban á caballo y les 'ofrecian . el primer dia no fué nada en comparacion del st-gundo en que se emprendio' la mar cha temprano. Agréguese á esto que no aparecía ningun ge- fe. po co mas o menos estaban sobre el mismo pió. ni encargado para arreglar aquella turba que marcha ba á discrecion y en el mas completo desorden..-• que avanzábamos el arroyuelo aumentaba con la lluvia y avenidas y su paso que era preciso hacerá cada momento era cada vez mas dificultoso. Fuera de algunos pobres ranchos que de vez en cuando se veian á alguna distancia. en un abandono dificil de esplicar y de com prender. Antes de media mañana empezo ú llover copiosamente y sin embargo la carabana seguía porque las noticias del enemigo eran premiosas y las ordenes de adelantar cami no en misma proporcion. y las dema . fué el que produjo la nevada en las cumbres que ocupaba el enemigo y sin la queseros hubiera puesto á tal distancia que hu biera sido forzoso aceptar la batalla ó acelerar la retirada precipitadamente. que marchaban á pié temblando y que al llegar al arroyo que tenian que atravesar. caminabs u los mas á pié. Dije mal cuando llamé hospitales á ana rei nion de desgraciados que se arrastraban y de los que al¡ unos morían miserablemente. el camino era enteramente despoblado y esos pocos ran chos estaban llenos de la gente que primero habia llegado en términos que era casi imposible hallar un alojamiento cualquiera. en proporcion •. Hubo algunos febricitantes y otros enfermos de no menos gra vedad. era servida y escoltada por todos los¿ usta- dores de un regimiento de dos batallones. ■ — 254 — una marquesa.

A nues tros asistentes que conducían las camas y equipages les ocurrió' otro inconveniente. de modo que no pudieron lle gar y tuvieron que pasar la noche bastante lejos del lu gar que nosotros ocupábamos. A pesar de mi estado resolví hacer un esfuerzo. saber donde pasaríamos la noche cuanj do nos alcanzaron el capellan del General en Gefe Fray Isidro Mentaste (hoy en la Banda Oriental con Oribej y el capitan de Ingenieros D. donde hallaríamos comodidades y perfecta hospitalidad y á donde ellos mismos se dirigían. otros emprendian solos la tarea o quedaban abandonados. Las heridas de mis compañeros eran menos graves que la mía. lo que hi zo que nos viésemos en una casa abandonada. para llegar á dichos molinos y por consejo de los mismos nos adelantamos de nuestro equipaje. — 255 — la grupa. Era una gran dificultad cuando ya declinaba la tarde. de modo que no habia peligro de que nos viniese á en volver. nos encontramos con la casa que era de bastante comodidad enteramente sola: su dueño sabiendo los hués pedes que le venian (hablo de la muchedumbre^ habia emigrado llevando toda su familia y hasta sus muebles que probablemente habría ocultado entre los cerros difi ciles como acostumbran hacerlo en iguales casos. Yo iba siempre acompañado de los dos oficiales heri dos de mi regimiento. El rio habia crecido mas tarde en términos que no les fué posible pasarlo. Felipe Veltres. Con efecto llegamos á los molinos á media tarde. de quienes ya hice mencion y de un religioso de San Juan de Dios. quienes me dije ron que á dos leguas adelante se encontraban los molinos de Huancurí. pues no tenian fractura. Fray Manuel qne hacia las veces de cirujano en mi regimiento y á quien se habia en cargado mi asistencia. dando drden á los con ductores que siguiesen hasta encontrarnos. de modo que requería . pues aunque habia mos logrado sobrepasar á toda la turba que seguía el cami no. empapados sin camas y sin ropa para mudarnos.

No tardo' en hacer se sentir una terrible inflamacion que sobrevino á mi he rida de resultas de la mojadura y desabrigo del dia ante rior. sino el siguiente que el mal se de sarrollo en toda su fuerza. El ejército no tardo en llegar á las inmediaciones dela ciudad. no •*.*-. Este.. que cargaban cuatro indios al hom bro y en ese tren pude continuar hasta Cochabambi». mas no fué ese dia. pero sin entrar en ella paso' á situarse en la llanura de Sipe-sipe que está á cuatro leguas y en la desemboca dura del camino que debia traer el ejército real. Julian. siendo su herida en la izquierda y yo al contrario. sino que se dirigio á tomar otro ca mino mejor que lo llevaba á la misma provincia que es el - . y cuando fué preci so marchar yo no podia hacerlo ya á caballo: mi amijo D. cuando supo nuestro movimiento sobre Cochabamba. Llego' el ejército.-. Ferro que tenia una pierna inútil no podia caminar. Para poder dormir tuve que servirme de un colchon inútil que habian dejado tirado.> siguio' nuestros pasos. Alli pude detenerme ocho dias y corarme con mas descanso. Lo gramos hacer fuego y para alimentarlo se quemo' el atril y algun otro mueble menos importante de la capilla: con iguales trabajos pudimos condimentar nuestra cena.I fe. Diego Balcarce y me hermano D. El brazo se me hincho' estraof- dinariamente y se me puso tan sensible que el movimiento del caballo me era insoportable: principalmente en lascues- tas ó caminos quebrados sufria dolores horribles al atrave sarlos. Sin embarco luego que llegamos y nos ha bimos alojado en el Oratorio de la casa nos ocupamos los tres enfermos en hacer fuego: Torino tenia libre su mano derecha. Por fin al tercer dia llegamos al pueblo de Arque. me construyeron una especie de andas. A la mañana siguiente llegaron nuestras gentes y ya principiaba é aproximarse la multitud viajera cuando em prendimos de nuevo nuestra marcha.' — 256 — mas cuidado. que está muy bien situado y tiene buenas casas y otras co modidades.

Es tos destacaron fuertes divisiones para perseguirlo á los que combatio con éxito vario y algunas veces glfffio'soV La accion mas recomendable que tuvo fué la de' íá Florida. Era compuesta east en su totalidad de tío* cbabambinos. 6 12 que como fie indicado sé habia reu nido aleje icito córt mas de mil hombres.sin embargo de ios terribles estragos que déstieGoyeneche hicieron en aquella líermo» ki provincia para castigar su adhesion. Cuando los desastres de Vilcapugio y Ayoum'a.. habia sido nombrado dos añoá antes por el General Belgrano Gobernador cíe fí¿ proviríc'ia de Cochabamíia. en donde esta si tuado el pueblo del mismo nombre. tenia subordinacion y entusiasmo y con estas dis-* 3» . abandoñado y en un completo aislamiento.- Aunque dicha fuerza no estuviese ea un pié brillante de instrucciony ni estuviese adiestrada segun la táctica mo*' deraa. lo acompaña ron hasta él sepulcro. Este digno gefe que tío era más que coronel.á nuestra causa. cuyas cicatri ces que hacían mas ím'p'íhentc su semblante. donde derroto' completamente una division enemiga' y don-' de él mismo recibió' las horrorosas heridas. con la qfue sd reunió' al ejército segun lo* he indicado. que fueron siempre los mas decididos por lá causa de la independencia. obligaron a los restos salvados del ejército á reti rarse á Tucuman. A pesar de los esfuerzos de los gefes realistasí Are*' nales se conservo' en el Alto-Perú con una fuerza de algu na respetabilidad. ^ 23} -^ que tiene á dar á la llanura de feipe-sipé. retirándose á veoes' á los lu gares desiertos y escabrosos y aproximándose ófras á in quietar á los enemigos á qúieiíés dio sirios cuidados'. Éste bi zarro gefe tuvo que abandonarla capital. Antes de entrar en los detalles de la batalla de este1 hombre. diré algo sOhie el General Arenales y slí cuerpo el regimiento N. Arenales quédo en Cochabarríbá corta do. pero sacando la fuerza que él mismo habia formado y los recursos que pu*' do se sostuvo en la campaña.

sjn ocuparse mucho de aprobar las ó desaprobarlas. cuando llego su sucesor. le fué mas fácil á Warnes conservarse en ella y preservarla de la ocupacion de los realistas. hizo fuertes reclamos y pidio' su remocion: el General Rondean accedió' y mando á reemplazarlo al co ronel D. Ig nacio Warnes en calidad de Gobernador de la provincia. Sin desobedecer abiertamente se dejo' eátar en Chi quitos con la principal fuerza de la provincia. Santiago Carrera. no recuerdo con que motivo ó razon habia em prendido una espedicion sobre Chiquitos (donde habia ba tido á los españoles y muerto al Gobernador realista Alto- laguirrej de modo que no estaba en la ciudad de Santa Cruz. . Como Arenales. la que estallo' perdiendo en ella la vida el mismo Carrera. el cual cuando el General Rondean penetro en el Alto-Pe rú en 1815. poco se supo en el ejército de la determinacion que. Es probable. Siendo mas remo ta la provincia de Santa Cruz que la de Cochabamba. que dejo andar las cosas. Como en estos momentos fueron los sucesos de Venta y media y Si- pe-sipe. si no es con mucho trabajo. Warnes. habia tomado el General y hasta ignoro si penso to marla. mientras se tramaba en la capital una conspiracion de la plebe contra Carrera. tanto por el carácter débil del Gene- val Rondeau. De hecho quedo' de Gobernador Warnes y vol vio á tomar las riendas de la administracion. quedo' secuestrado de nuestro ejército despues de las derrotas de Vilcapugio y Ayonma y como él se sostuvo sin que pudiesen penetrar. -_ 258 —¡* posiciones hubieran podido sacarse grandes ventajas ¡Ah! porque no se aprovecharon! Al mismo tiempo que fué destinado á Cochabamba el coronel Arenales (l813j fué á Santa Cruz el coronel D. los españoles en su territorio. quien llego á la capital y fué reconocido sin oposicion por las autoridades y vecindario. pero por ser él de un ge nio bastante áspero se habia formado un partido contrario. como por las dificultades que lo rodeaban.

sin comunicaciones con el Gobierno ni con el ejército. hasta que el año si guiente marcho' contra el una division realista y lo batio'. José Are nales que ha escrito ya otras obras. Algunos de estos se reunieron al ejército. A mi sin documentos. Arenales siguio' la derrota de nuestro ejército. en dejarlo otra vez para que repitiese las hazañas anteriores. la cana y el astillero de la revolucion. pero que frecuentemente eran batidos y escarmentados por las aguerridas tropas realis tas. porque nada se pensaba. sin quedar mas que algunos caudillos (el principal era un tal Mercado que habia ido con Warnes en clase de teniente de infantería) que eran de menos importancia y que hacían una guerra insignificante de partidas. para que todo el po der real cayese sobre las provincias bajas que eran la base. sin recursos. me seria imposible hablar mas detalla- mente. sin que se pensase. pero sin que sus bandas indisciplinadas aumentasen la iuerza y verdadero poder de nuestras armas porque (al menos en una batallaJ nada añadian de peso en la balanza. La campaña del General Arenales. Las de Warnes es de temer que no tengan un historiador tan prolijo. No obs . Centeno y otros mil que reunian gente colecticia y ha cían la guerra ¡i su modo. sirviéndome únicamente de mi memoria y despues de mas de treinta años de trascurso. Básteme decir. Habia otros muchos gefes de tropas irregulares que hostilizaban á los españoles como Lanza. Warnes que quedo en su provincia de Santa Cruz para conservarse algun tiempo. Para concluir agregaré que despues de la batalla de Sipe-sipe. es natural que sea tratada por su hijo el coronel D. inspirados por su celo y patriotismo sostuvieron una diversion utilísima é importante. volvio' entonces al yugo español. que ambos gefes sin instruciones. sin papeles de ninguna clase. No así el Sr. La provincia de San ta Cruz. Camargo. el Sr. Padi lla. muriendo él mismo en el combate. — 259 — Son hechos estos que fueron poco y muy imperfecta mente conocidos.

llegué á Cochabamba liabia cedido algo la in-i flamacion de mi herida y se empezaba á restablecer mi sa-: lud. que habiendo sido ocur pailos por una numerosa vanguardia á las o'rdenes del cot ronel I). segun melo han descripto se eleva una loma de suave pendiente que tiene de esten- sion algunos miles do varas. En ella tomo' posicion nnes- tro ejército. sin reglas y sin táctica. . está dominada por ara bos lados por terrenos elevados. debian imnedir al enemigo su salida y desplegue en la llanura de Sipersipe. que quizá jamás vol verán á pertenecer ú la República Argentina. en términos que el porta-estandarto Ferro pudo ya montar á caballo y se fué al regimiento pa ra hallarse en la proxima batalla.s- ta no era }a principal ventaja que pensaba sacar el Gene ral Rondeau de la situacion. fto podria escribirse sobre esto sin irritar heridas mal cerradas. sin arinna. i Cuando. eran las montoneras do jas provincias bajas. en que recibió' otro ba^ lazo que lo llevo' á. dominando de aquel modo la llanura. pero e. •. la eternidad. fttis compañeros estaban mucho mas adelantados en su curacion que yo. 3nr-¡—n—r (1) Nombre que se dio vulgarmente á esas ronniones espon táneas de hombres inal disciplinados y peor dirigidos. se renovaron las antipatías locales y predispusieron la separacion de aquellas provincias. ni herir susceptibilidades que no es mi ánimo ofender: lo de jaré pues para peuparme de la célebre batalla de 3¡pe- sipe. se podia haber sacado gran provecho dejando obrar 4 su modo las republiquctas (1) y tomando la juventud mas adecuada para aumentar hasta donde fuese posible las tro? pas de linea. ni de los recursos de aquel pais: por el con trario. camino indispensar ble para salir de la sierra al llano. pues Je ofrecía otra la desem-i bocadura del camino que traia el enemigo por una quebnw da áspera y estrecha. En una palabra. No se supo sacar partido del entusiasmo de los peruanos. Esta quebrada. que recibieron ese nombre eu eJ Perú.200 — (ante. Gornelio Zelaya. En el llano de Sipe-sipe.

viniendo el enemigo á establecerla suya esa misma tarde en frente de la nuestra y á media legua de distancia. El 28 habiendo toma do mejor sus medidas ataco decididamente. 9 y se coloco' dejando un inter valo para que este le ocupase. arrollando en seguida nuestra vanguar dia y saliendo al fin con muy poca pérdida al llano que tanto se le habia querido disputar. ° 1.N. En este cambio de frente hubo segun «e me ha asegurado una equivocacion voluntaria. El General Rondeau se vio precisado á un cambio de frente para el cual le fué forzoso descender de la elevada posicion que ocupaba estendiendo sus dos alas á ambos lados de la loma en que habia tenido su linea: tan solo le sirvio' esta para colocar ventajosamente dos piezas de artillería que jugaron desde la falda siempre algo ele vada dela colina. ° . la que fué declarada inaccesi ble por su mucha pendiente y por lo áspero de su escarpa. Este fué el mayor es fuerzo. o' mejor diré clásica desobediencia que pudo por sí sola compro meter la batalla. quedando él entonces á la . ocupo' la al tura reputada inaccesible. — 2C1 — Habia aun otra altura que dominaba ú las que nues» tras tropas habian ocupado. quizá el único que hicieron nuestras tropas las que se replegaron sobre nuestra linea. ° 9 á la derecha y en seguida el N. pero desistio' despues de un combate empeñado. se adelanto al No. mas el coronel Forest se creyo' agra viado y habia cedido con repugnancia la colocacion que preteridla pertonecerle. El 26 de Noviembre estuvo el enemigo á |a vista: el 27 probo vencer la resistencia que se le oponia. domino' nuestras posiciones y las hizo desalojar. segun lo habia dispuesto el General en Gefe colocaba al regimiento. Cuando recibio' Ja orden para descender la colina y practicar el cambio de frente pres- cripto. En la madrugada dgl 29 el enemigo empezo' á correr se por su flanco izquierdo y continuando este movimiento de flanco circularmente vino á quedar formado sobre nues tra derecha. El orden de esta.

El enemigo luego que hubo concluido su movimiento se lanzo al ataque sobre toda la estension de nuestra línea. pues el des- bandamiento fué tan completo y la ineficacia. Mas no por eso fué menos el descalabro. internándose muchos por el pais perdiéndose para el ejército. El Coronel Pagola que mandaba el No. — 2G2 — derecha de la línea. de que resulto tambien poquísima pérdida en el campo de batalla. El regimiento No. la debilidad de los gefes ó su impericia tan grande. hasta Chuqnisaca que hay mas de ochenta leguas. encajonar en el claro que le Iiabian dejado. 1. triunfando en todas partes sin dificultad sobre un ejército desmoralizado y vencido desde antes por el desorden y anarquía en que lo había constituido la insubordinacion de los gefes. Tan solo los Granaderos ú caballo qee estaban á la derecha dieron una carga que contuvo momentáneamente los progresos del enemigo: en la izquierda los Dragones hicieron masó menos lo mismo y aun hubieran hecho mas. que no se penso' en reunir los dispersos que continuaron por muchos dias marchando á su placer. pero yo doy entero crédito á las relaciones oficiales del enemigo que sino me engaño. Parecía increible. ° pero en aquellos momentos en que el enemigo se movía avan zando ya le parecio mas prudente y con razon. 6 que estaba en reserva tuvo o'rden de apoyar una ala á la que flanqueaban y se disolvio antes de llegar á la línea sin disparar ni un fusilazo. dejándolo enteramente sin gobierno en el momento mas crítico y en que mas necesaria era su direccion y su ejem plo. no hacian subir ni con mucho su pérdida á cien hombres. sin la casuali dad de una bala que atravesando las quijadas del caballo que montaba el Coronel Balcarce corto' las cabezadas del freno. 9 quiso dirigirse á tomar la derecha del No. Sin duda fué debida al respeto que impuso nuestra caballería la debil persecucion que sufrio nuestro ejército. . antes que entrar en una disputa perniciosa: asi lo hizo.

no pudo seguir su benéfica inspiracion y al anechecer tuvo que abrir las puertas del cuartel y dejar que continuase la hor rible dispersion. ni tenido el menor indicio de la accion. las alturas intermedias interceptaban el sonido . Sea que el viento fuese contrario. Ya se comprenderá que nos apresuramos á seguir el mismo movimiento. porque estos iban tambien como podian. ¿ lo que es mas cierta que habiendo descendido al bajo. con buenos edificios. nó quisimos esperar su resultado embodegados en una casa de la ciudad y á una larga distancia de nuestras cabalga duras que pacían fuera de ella. Se ñalo' un cuartel donde se reunian y donde se daba una co mida preparada de antemano á los que llegaban. se tomaba razon de las armas átc. quien en el acto tomo' las providencias oportunas para reunir los dispersos y atajar el desorden de la derrota. cada uno por su lado. fuera de Torino que siempre me acompañaba. \\\\ se hallaba retirado el Coronel Arenalea. No habia ninguna orden del General en Gefe. El 28 sabiendo que el ejército enemigo habia vencido la quebrada y que una accion general iba á empeñarse. Pero este digno geíe. A las pocas horas llegamos á Torata. bastante poblacion y mucho comercio. lo cierto es que ese dia aciago nada supimos hasta que empezaron á llegar y pasar las bandas de derrotados sin gefes ni oficiales. lo que nos hacia creer que se habia postergado. — 263 — Yo había permanecido en Cochabamba donde me renní con los médicos de! ejército Tejerina y Argerich que estaban tambien enfermos. teniendo mucho que aplaudir nuestra resolucion de la víspera. lindo pueblecito situado eu el hermoso valle de Clisa. de sus intenciones y . pues en los dias anteriores se ha bía oido muy distintamente hasta el fuego de la fusilería. Eran las diez de la mañana y no se habia oido ni un cañonazo. ni una noticia de su direccion. De comun acuerdo sali mos esa tarde á situarnos en una quinta á una legua de distancia en la avemda del campo de batalla.

. en que habiendo dejado tres cuartas partes de su ejército en el campo de batalla. (. Los ru mores que llegaban eran cada vez mas alarmantes y habia- oficiales que daban al soldado el ejemplo de la insubordi nacion y del desorden. . Los ge- fes que quisieron hacer algo en este sentido. ad'- virtio que las pistoleras de mi silla iban vacias y les llenó cuanto se pudo. Al fijarse en mí sin duda por mi palidez. Como no tuviese en que cargarlos. se perdio en su mayor parte por la inepcia y la mas crasa incapacidad ! Aun habia otra ventaja que pudo aprovecharse y era la adhesion que siempre manifestó á nuestra causa mas que ninguna otra provincia del Perú la de Cocbabamba. en que habiéndose salvado todo el ejército. va lasti mado" y haciendome seña para que me detuviese. cuyas mira das y semblante nos espresabarrla mas viva simpatía. si el General y los gefes hubieran manifestado una pequeña parte de ese es píritu. ¡ Ah ! . "Pobre niño.- Eran casi generales estas buenas disposiciones en aquella patrio»' ti-ea provincia. extenuacion y ver mi brazo pendiente de un vendaje hecho á' p'ror/ósito eseram'ó. de sus miras.ii una de ellas es taba una bizarra mocetona que sin duda era' la din-fia. F. Esta accion con una persona que veia por primera y última' vez me agradó tanto que be conservado un recuerdo grato de ella.1) Atravesábamos lentamente la plaza del puebkí de Toráta' e) mismo dia de la derrota y pasábamos por delante de varias tien das Cuyas gentes babian salido á las puertas. de ese celo y de esa energía en la desgracia de que les habia dado ejemplo el General Belgrano (1). entró corrienda á sacar un pañuelo lleno de panecillos de chocolate que quiso ab- nolutamen que aceptase. lo que hubiera contribuido eficazmente. ni disposicion de ninguna especie. salvaba la que le quedaba conservandola discipli na y el honor de nnestras armas ! ¡ Que comparacion con' aquella espantosa fuga. no dejaron de recojer el fruto y recomendarse : el Coronel Zelayaí precedio' una reunion que subió' á cuatrocientos hombres.Q^iie comparaciones hacíamos con esas retiradas del General Belgrano. cuando por su propia seguridad les hubiera convenido retirarse en orí cuerpo reunido mas o menos numeroso.

abandonaban* al me mento eqüipages y cualquier otro• cargamento. corrio la misma suerte. El teniente coronel Heredia era el mas graduado. que entra"- fian luego á saquear los supdestds enemigos. medianamen te regularizados: mas errtpefcafoh los rumores falsos. . seguir tatí forzadas marchas. llegando hasla simular una guerrilla de noche disparando tiros para hacer hnfr á lds que iban mas adelante l aterrorizados estos. Ar- gerieh y Vico se perdieron de ese modo casi á nuestra presencia. tan breve sé habiah vis to1 grandes polvbredas á nuestra retaghnrdía qrie debían ser del enemigo.perse guían. En la mañana del dia 30-hallándonoS en el pueblo1 de Áraflí. y fa Cfomisatria que pdr haberse hecho retirar. Rntre tanto mi carga que era de poquísima importancia se 84 . tuve que quedarme afras acompañado de rrii fiel amigo el médico Tejerirta y de mis ordenanzas. Los interesados en el desorden eran loáfque pfdrnflviíirt esas falsas alarmas. El Sr. ¡Hites de la accion estava salva. lafl no ticias exageradas f todo se perdio. no* propusimos reumr la tropa dispersa qde se pudiese y con ducirla en o'rden á nuestro destino-.y á quien le correspondia el mando.ató — <jdé fueron los tínicos que llegaron en tal «¡nal o'rderl á Chuqnisaca. como llegaban algunos q'u'e maliciosamente aseguraban habef vistb gruesas divisiones que nds. siendo Cíoberriaddf de *l*ucu- man) habia recibido una ligera contusion y se incorporo* con nuestra comitiva. Hefedia perdio' la cabeza y empezo' á marJ cbar dia y noche desatinadamente. Alejandro Heredia (el mismo- que despues fué asesinado. que sirt dificultad tomo. rlo podiendo- por el estado de mi salud. tres cargas de baules edu las eqUir/ages de lds médicos Tejcrilla. Yo mismo.eri tíh fugar casi de-- sierto. El teniente coronel D. teniamos ya mas de ochenta hombres. ContihUarldd siempre nuestro camino y hallándonos esa tarele. siuo qíle volviese á dis persarse la que se habia formado. «orno tambien otros oficiales. lo* qde causo nd' solo que no se aumentase la renhioh.

El General Rondeau habia salido del campo de bata lla arrastrado como todos por el desorden de la derrota ."patriotismor y otras virtudes que no se le pueden negar) seria inexplicable como este Gefe. — acó — rnilvo. para hacer al menos que no fuese tan. ni se percibiese el menor acto ó disposicion de su parte. Asi sucedia que en las paradas cuando estas no se hacían en casas dond j se le prestasen los necesarios servicios lo que sucedia muchas veces. ¿ Era que el General en Gefe huyese de ponerse en contacto con los miles de dispersos que por diversos caminos y sendas seguían la misma di reccion? ¿Era que el prestigio del General hubiese su frido un menoscabo tan terrible que nadie queria reunir- sele? Sea lo que sea. tenia que ir personalmente á dar agua á su caballo si alguno desus ayudantes no estaba por casualidad pron to á hacerlo er> su lugar. o' por el (al cnal respeto que inspiraba un gefe gravemente herido. á verse con 1 . lo eierto es que el General llego solo á Chuquisaca despues de haber andado mas de ochen ta leguas.sensible el desastre que acabábamos de sufrir. sin que un solo individuo de tropa viniese á aumentar su comitiva. Si por lo que hemos dicho se hubiese de medir el mé rito militar del General Rondeau (tan recomendable por otra parte por su modcracion. fuese porque tomé mejor mis medidas. pudo mandar el ejército que sitiaba á Montevideo con taatc acierto y gloria. pero lo admirable es que solo iba acompañado de dos o tres de sus ayudantes. En tal conflieto estoy inclina do á creer que la insubordinacion de los gefes á quienes desde la asonada de Jujuy debia el mando del ejército y la consiguiente indisciplina. sino para reparar. ni invocar su nombre. sin que en diez d doce dias que duro' esta tra vesía se oyese impartir una sola orden suya. ó quizá por su poco valor. habian iufluido en su ánimo de una manera tan desventajosa que le faltaba la resolucion necesaria para hacerse obedecer y en tal situacion prefería (erradamente sin duda) dejar correrlas cosas.

En Chuquisaca permanecimos unos cuantos dias hasta que el enemigo se hizo sentir. Mas adelante se hallaron pruebas que justificaron esté pensamiento. . lo que en aquellas circunstancias recomienda altamente á dicho gefe. que el enemigo no nos persiguio y que lu dispersion no fue efecto del terror. Por esta razon no fué estrailo que siguiese la derrota en. que aun que no de gravedad le obligaba á ocuparse de su curacion. ' El General D. cinco leguas antes (1) Nada menos pienso que disminuir el merito de la accion que ncabo de referir: por el contrario. Este fué el nucleo sobre que empezo' en Chuquisaca á medio reorganizarse el ejército. _ 267 — trariado con ana insolencia de que hay pocos ejemplos.porque lo que en otra cual quiera ocasion hubiera sido un servicio comun. He dicho en las circunstancias. Desde allí se emprendio la marcha dejando á Potosí á nuestra derecha y tomando por el pueblo de Puna y Tumusla. |u de Cunclui- vada . para reunirse en Escara. de bagajes. los démas gefes hicieron otro tanto á escepcion del Coronel Zelaya que como he indicado reunió' un cuerpo de cuatrociéntos hombres y marcho con tal cual regularidad. Mayor General del ejército había recibido una herida en un brazo. sin lo que me haria un deber. venia á ser una accion relevante y estrenuamente meritoria (1). confieso que las circunstancias Ja hacen muy recomendable. si puede llamarse reunion un amon-. los mismos términos que lo hacían los que no tenian un motivo semejante. de mugeres de fami lias dtc. El General habia salido poco antes á Yotala pueblito situado á dos leguas de Chu quisaca 'y habia ordenado que fuese allí la reunion del ejército : allí se hizo. No recuerdo lo» gefes que acompañaron al Coronel Zelaya. tonamiento de hombres. Debe tenerse presente que In accion de Sipe-sipc no fue una confusion nocturna cuin . Francisco Cruz. sino del desorden y de la incapacidad mas abso luta. de nombrarlos. en aquel desquicio y repugnante abandono.

Durante esta marcha estallo con mas fuerza que nun ca la division entre algunos gefes y el General en Gefe : el ejército estaba dividido en dos bandos de los cuales el uno sostenia al General y el otro le hacia oposicion. mientras Forest recelaba un golpe de autoridad al que es taba dispuesto á resistir á todo trance. 9 que mandaba Pagola y este por su parte s. t Pagola y Forest. El Coronel Forest estaba á la cabeza de esta y se creia que lo apoyaba la mayor parte de los gefes de cuerpo : el Co* rone! Pa^obi estaba á la cabera del partido que apoyaba al General. Siempre campaban distantes y tomaban entre sí las pre» cauciones que se acostumbraban entre dos cueapos enemi^ gos.e precauciona ba del mismo modo. eran los que sostenian la lucha maa escandalosa haciendo que sus cuerpos que eran los mas importantes participasen de sus sentimientos hostiles. dicterios y hasta insultos contra el General Ron- deau y lejos de precaucionarse buscaba él mismo oyentes de todas graduaciones para'hacer mas pública su insolen cia. de llegar á Catagaita con una pequeña divisioa que traia *de Potosí el Gobernador I). recelando una sorpresa que podia prepararle el No. Entre tanto la conducta de este con respecto al General era escandolosa pues no habia hora del dia en que no lanzase censaras amargas. En obsequio de la verdad debe decirse que el Brigadier Rodrigue* se manejo eu esta circunstancia con mucha circunspeccion. Todo provenia de que en vista do tales disposiciones se temia por momentos un movimiento revolucionario contra la autoridad del General ea Gefe. 1.° que mandaba Forest tenia habitualniente sus armas car* gadas. y que colocado al frente de los pocos Dragones que habian quedado se contrajo á hacer el servicio de retaguardia que se le habia encomendado. Fué notorio que en algunas ocasiones colocaron guardias avanzadas para observarse mutuamente : se ase guro' como cosa generalmente admitida que el No. Ya se comprendia como cumplía las o'rdenes que so . Apolinario de Figueroa.

y que en caso de decirlas se simes» ¿b otros .*. Gero'nimo Elguera que era del No. Delgado estravio'el camino para adelantarse & la columna y ya de noche se sintio' en nna estrechura del bosque por donde pasaba el camino.... El General habia dado orden á todos los cuerpos de marchar esa misma tarde.°y cuatro granaderos á caba llo.. i ' . quizá por esto mandó á su mayor. .. — 269 — le comunicaban y llego término en que los ¡mulantes de¡l' General se escusaban de llevarlas por no ser testigos de los insultos que le prodigaba. . A. .. que no podia hacerlo porque su regi miento estaba comiendo: el General repitio' la o'rden. orden á que contestó desento- nadamente Forest.¡ Era de tarde cuando marchamos de Mumusla y yo siempre enfermo iba unas cuantas cuadras adelante de la vanguardia con el fin de procurarme un regular alojamienr. . Al dia siguiente supe que.uno de ellos.Los ayudantes del General dijeron á Forest que ellos no serian con ductores de desvergüenza?. Puede decirse que eea un frenético.. . persua di' que se hubiesen reunido casualmente o' fuesen ú alguna diligencia especial. y aqnel mando ó su mayor Elguera con un recado insolento al General (1).: . to.. Este apesar de su genial mansedumbre no pudo sufrirlo y puso preso y mando' adelante al Mayor con Escalada que era su ayudante de campo ¿ Qué hizo Fo rest entonces f vamos á verlo. . colocado un centinela y ocultáar dase él con la partida : el centinela debia avisarle cuando pasase el mayor Elguera para desempeñar su comision.'. . l..*. No sospeché loque aquello significaba y rtie. Escalada eonducia arrestado á Elguera y he aquí el motivo de esta prision... ... cuando me alcanzo y aun paso' adelante el Mayor .. qpe..!. Comisiono' á un oficial Delgado (conocido despues en la campaña Oriental con el renombre de Balija) para que con una pequeña partida fuese á rescatar al mayor Elguera y lo tragese al cuerpo.„| i. JJu Manuel Escalada acompañado del Mayor D. ¡ i(( (1) Ya habia sucedido y mi hermano fue . * i i '. .

Pienso que contribuyo' la indiferencia que noto Foresten los Gefes de otros cuerpos con quienes habia contado y que se escusaron cuando llego el caso á términos mas for males. tomaron las cosas un curso algo mas moderado. al cual se le buscó pa ra recordarlo á su vez. Examinado este oficial. y patriotismo en medio de esta anarquía y con la perspectiva de un desastre que cada vez hacíamos mas irreparable con nuestros propios desacier tos. Cuando el enemigo volvió' á aproximar se seguirnos la retirada hasta la quebrada de Humahuaca donde nos rijamos definitivamente. Sin embargo habiendo fa llado el golpe. En Tupisa hicimos alto algu nos dias. Se le recordo y dijo que pertene cía á la partida del alferez Delgado. El hecho es que se acosto' con su partida á dormir dentro del bosque aun que cerca del camino : que el cen tinela hizo otro tanto. continuando nuestra marcha para volver á hacer alto en Moraya. — 270 — loque creo no tendría Delgado mucha gana de cumplirla. cuando les llamo' la atencion el caballo del soldado dormido en el camino. por cuanto desde entonces se marcho' con alguna mas regularidad y menos escándalo. Precisamente acerto' á pasar el General con su co- mitivn. tergiverso'. se comprometía personalmente. sospechar por lo meaos el objeto de su mision t fué tambien arresta do y conducido al Cuartel General. Felizmente el enemigo nos seguía con pasos de plo mo. No dejaré de adver . habiéndose desmontado. Figúrese cualquiera cuanto deberían sufrir los hom bres do juicio. mintio'. Lo creo tanto mas. sensatez. sin que nada de es to motivase aqn providenéia alguna contra el verdadero culpable que era el Coronel. se contradijo y al fin hizo sino conocer. pues debe advertirse que aunque de infantería venia montada la par tida. Forest declino' algo de su irritacion y tuvo una entrevista con el General en que mediante algunas es- plicaciones. pues parecía abismado de unos triunfos que no habia esperado y que no merecía. porque no dejaría de conocer que aun que fuese mandado por su Coronel.

pasaba de mil homhrei} vetaran'os su fuerza actual. Situo' su Cuartel General en Hua- calera. que las que lamentaban en secreto que no usase mejor de un poder que lo habilitaba para establecer una buena disciplina y dar el tono que» convenia al ejército. de cuya venida debia estar: instruido el General cuando la batalla de Sipe-sipe. improvi dencia o falta de precaucion que en la Abra de Cortatlerai. .271 — tir que la marcha se hacia con tanto desgreño. y distribuyo los cuerpos en varios puntos de la quebrada mientras meditaba otra campaña coutra el Gobernador de Salta D. Guemes que fué igualmente desastrosa* Antes de ocuparme de ella diré una palabra sobre la importancia del refuerzo que acababa de recibir el ejérci to en los regimientos No. Es- fuera de duda que cuando ella tuvo lugar ya él venia en- marcha y entonces ¿ por qué no diferirla. quedando entonces el General Rondeau sin otra oposicion. ser esto el efoc- . pero que le faltó en cierto modo li bertad para tomar ct partido que convenia. Martin M. 2 y 3. Aun que despues de perdida (I) Estoy tentado en creer que las reflexionen que se han vis to no se ocultarán ni General. retirándose hasta recibirlo ? Se dirá acaso que no se querían abandonar las provincias que se habían libertado. pero era mejor aban donarlas momentáneamente para recuperarlas.en seguida <jae esponer su suerte con un ejército que era presa de la anarquia y del desorden (1). perdimos algunos negros helados de frio y que el pequeño rio de Hutnahuaca nos arrebato' otros que se ahogaron por que habia crecido con las continuas lluvias de la estacion- En Humahuaca encontramos una hermosa division compuesta de los regimientos de infantería No. 2y 3 á las1 ordenes de los Coroneles Bustos y French : venia de Bue nos Aires á reforzar el ejército y aunque habia sufrido considerable desercion. Estos Gefes y princiapalmente French se declararon abiertamente por Hondean y con su apoyo pudo sobreponerse á Forest el cual fue separado del ejér cito y disuelto su cuerpo. como lo habia tenido antes de abrir la campaña. Venia á.

habiendose retirado con sus milicias des pues de la aecioft del Puesto del Marquez en el año ante rior (estibarnos ya en los primeros meses de 18Í6) arreba to' el armamento que habia quedado en el parque del ejér cito en Jujuy y se dirigio' á Salta donde se hizo elegir Gobernador. una segunda batalla. acaba por ligar los brazos de un General. ningun otro General tuvo íos medios de que pudo disponer eí General Rondeau y nunca se utilizaron menos. Dejo á cada uno que juzgu/e como quiera. Mas ya entonces cundían con rapidez los celos contra la Ca pital y la resistencia í* lo que venia de aquel origen. sino está dotado efe una firmeza átoda prueba. lo que es contrario al espíritu de fas leyes militares y de la. para Jo qtre conviene irna oposicion legal.27a — s(í se hubiese hecho la retirada ertffl convenia.para Gobernador era una violacion de las re glas establecidas. Martin M. esa reprobacion continua que fecae sobretodo lo que se hace. cuando se introduce en un ejercito. cuya trájica historia Veremos un poco despues. el mando militar la re pugna por su misma nafuraleza.- por que esas censuras sistemáticas.los elementos que debieron salvarse. ' . mientras yo lo atribuyo princi- ' palmente á la situacion en que el mismo General se cons tituyo coti su falta de firmeza. venia aun en marcha el bizarro re- gimietrto' de Dragones de' la Patria.í?i en los Gobiernos po líticos es admitiera y hasta útil la discusion sobre todos su-s actos. siffo es cftíe toma bamos la ofensiva'. nadie. pues hasta entonces la nominacion de k)s Gobernadores de provincias habia emanado de la prij mera autoridad nacional residente en Buenos Aires. si se hubie se salvado todos.. si se hubiese restablecido la disciplina. sin duda hubieramos estado en aptitud con el refuerzo mencionado de fesistir al enemigo y dar. . Sí la captura del armamento contra la vo luntad del General era una usurpacion violenta. Fuera de los refuerzos de qne herrtos hablado.utilidad pública. segun indica rnos efi sti fugar. Es preciso decirlo. solo porque viene de ots origen que se quiere destluir. la responsabilidad del General seria mucho menor. . Sí asi no fuese. El Comandante D. to de esa oposicion facciosa. Guemes. su elec cion* popular.

principalmente si eran hijos de Buenos Aires (1) pa-< saban como particulares. Nada he ocultado de nuestros miserias de Chuquisnca. Ademas se habia exajerado hasta el fastidio los des ordenes del ejército. Repentinamente movió' el ejército dirigiéndolo á Ju-» jny y Salta. haciendo creer á la multitud ignorante que el General y los Gefes veniart cargados de oro y que este era fruto de los robos que ha bían cometido. Guemua dio un golpe en falso. mas los rumores do riquezas acumuladas y de cargamentos valiosos eran embustero* 7 exagerados. no se esperimento resistencia. sin duda tu»o> que avergonzarse. Rodríguez. las depredaciones y las exacciones injustas que se habian hecho ú los particulares y los pue blos. la poblacion de la Campana fué mostrándose mas hostil. El celebre mulato Panana fue el caudi llo encargado por Quemes de esta comision. Güemes se hizo el campeon de esa resistencia que se hizo popular en la provincia. En el primero de estos pueblos aun cuando el paisanaje 6 mejor diremos el gauchage no fuese adicto al ejército. sin que quedase mas fuerza en la quebrada de Humahuaca que mi regimiento que no pasaba de cien hombres.' Se decía publicamente y el Gobierno de Salta apo* yaba con todo su poder estos rumores. Slartin Rodríguez k quien se le puso una emboscada cerca de la Cabeza del Buey queataeo de improviso su comitiva hiriendo o matando á los que no huyeron prontamente. pero en proporcion que se aproximo' al segundo que dista diez y ocho leguas. 36 . escapó por entre el bosque teniendo que andar doce leguas á pie pero su equipage fué capturado y para prueba de que la partida obraba por orden superior fueron rematados en pública subasta unos cubier-" tos de oro que quizá fue lo único de valor que encontraron. do que. Estos eran otros tantos agravios que era preciso vengar y es lo que quiso hacer el General Rondeau. En la Caldera. posta que está á seis leguas de Salta (la ciudad) ya se puede decir que habia principiado la guer- (1) Uno de ellos fue el Brigadier D. En este sentido fueron públicamente liosj tilizados los que retirándose por cualquier causa del ejér cito.

Para colmo de desgracias dos escuadrones de Drago nes de la Patria qne venian de Buenos Aires de auxilio al ejército á las o'rdenes del Coronel D. Nada se habia preparado . Sin embargo el ejército entro' á la ciudad que mani festo la mas completa indiferencia. En tres dias que estuvo el ejército en los Cerrillos antes de terminarse esta ridicula comedia. haciendo jornadas regulares por las postas en que largaban los caballos y se acostaban á dormir como en un pais amigo. en el seno de nna inesplicabllcable confíanza y de un suño profundo. cas-i no tuvo mas au mento que las uvas que les sabministro' la gran viua de la hacienda de los Tejadas sita en dicho lugar. Diego Belaustegui paso' milagrosamen te : el segundo á las del Coronel Ortiguera fué sorprendi do por los Comandantes D. pues los gauchos retiraban el ganado que el General Rondeau no podia disputarles con poquísima caballeria pues no tenia mas que los Granade ros á caballo que apena» podrian formar un escuadron. Juan José Quesada (que ha biendo pertenecido al ejército habia tomado partido con Güemes) Moldes y Panana en medio de la noche. se dirigian rectamente á Jujuy sin entrar en Salta: no habian s¡do prevenidos de cosa alguna y hacian sus marchas con intérvalo de uno o' dos dias. sin ca ballos. nada se ha bia previsto para un movimiento tan importante como .y áfé que por ahora no puede coonestarse con la desebediencia de los gefes ó la indisciplina. El ejército avanzo' has los Cerrillos cuatro leguasadelante de Salta. — 274 — ra. siendo uno de estos el CoroneL Aun esta vez manifesto' el General Rondeau una falta de prevision que nada puede disculpar. Rafael Ortiguera. Hubo pocos muertos> muchos prisio neros y algunos escapados á pié en la oscuridad y en el bosque. El primero á las o'rde nes del Capitan D. dondesc habia retirado Güemes despues de haber reunido á toda prisa su gauchage : las hostilidades entonces fneron nías vivas y se sostuvieron fuertes guerrillas : la mayor dificul tad era la falta de víveres.

lo que por sí solo bastaba para hacer insostenible su posicion. habiendo aumentado su armamento con lo que pudo tomar en la campaña y orgu . En 2. sino que se equivoco' en cuanto á Inaptitudes de Güemesy el prestigio que gozaba entre el paisanage de Salta. esperando ocho dias para que lle gasen los Drahones de la Patria que estaban tan cerca. ni se habia puesto de acuerdo con amigos sinceros que tenia el ejercito quienes ya veian en Güemes un caudillo inmoral'y funesto. 1-Tn primer lugar no se habia proporcionado inteligencias en la provincia invadida. Nada se nos previno (decian) nada se nos exigió. le volvieron los prisioneros y le dejaron volver á Juiuy de donde habia salido muy ufano pocos dias antes. Reducido á esta estremidad el General Rondeau tuvo que capitular haciendo una especie de tratado mediante el cual le dieron carne. no previo el General que para una guerra de esa clase necesitaba mas caballería la que pudo proporcionarse. quedando Güemes reconocido en su Go bierno. No puedo dar otra esplicacion. con todos los desertores del ejército que desde an tes y entonces habia patrocinado. pudo ordenar les que marchasen con cautela reunidos y que bus casen el ejército. ° lugar. sino queria llevar los Dragones del Peni. Es probable que lo hubiesen consegui do y le hubieran sido de una inmensa utilidad. ° lugar marcho con el ejército sin llevar víve res o ganado en pié de modo que no pudiendo tomarlo en el campo se vio privado de él. Aun cuando no los esperase para moverse. qne dejo en la quebrada. pues lo habia visto en la Banda Oriental. mucho mas en un General que sabia prac ticamente lo que era la guerra irregular o de montonera y lo que valia el poder del gauchage en nuestro pais. Es inconcebible tan ta imprevision. En 3. — a <o el que emprendio desde la quebrada de Hnmahuaca. Con esto contes taban al cargo que les hacia por la indiferencia que ma nifesto la parte civilizada cuando penetro' el ejército en la ciudad.

pero cir» . Estas quejas hubiesen sido mas racionales si se hubiesen limitado á deplorar las bellas ocaciones que se habian per dido de triunfar. del ejército. A nadie pues mas que á él debia serle dolorosa una segunda reti da que le costaría aun otra buena parte de su inmensa fortuna y uniendo sus clamores á las de otras personas. que como dijimos en otra parte se habia comprometido por la causa á con secuencia de la batalla de Salta. intrigante y animosa al paso que dotada de garbo y hermosura habia intervenido en el convenio de pacificacion y que el Comandante de Granaderos á caballo D. — 278 — lioso con un triunfo que exedia á sus esperanzas. alzaba el grito para quejarse del Gobierno. de la capital y de todos los Argen tinos. que dando solamente en Hnmahuaca mi regimiento que como se ha dicho no participo de la campaña última. bien que tenian casi á su frente un nuevo contendor de que voy á ocupar me un momento. del General en Gefe. Si esto fué cierto preciso es confesar que el Gene ral Rondeau (mejor diriamos la causa. Magdalena Güemes (hermana del Gobernador) muger ambiciosa. porque nq se marchaba inmediatamente á arrojar al enemigo por lo menos hasta el otro lado del Desaguadero. Se dijo publicamente que Da. Suipacha &c. como fué despues el autor de la transa- cion.) fué tan perjudica do ahora por sus amigos. y acaso de concluir la guerra . El ejército volvió' á Jujuy con todos los honores de una derrota y por esta vez se mantuvo en la ciudad. como lo fué antes por sus ene migos personales. íntimos ami gos y secretario del General habia sido el primer conse jero de la guerra. Cuando perdimos las provincias altas del Perú habia tenido que abandonar sus pingües haciendas dejándolas á mercedle los enemigos: de consiguiente estos las habian casi destruido. Los es pañoles por su parte guardaban la mayor inmovilidad en sus posiciones de Mojos. Juan Ramon Rojas. Era el Marques de Tojo ó Llavi.

Por otra parte el espíritu de oposicion que por ese tiem po se desplegaba contra la capital de la República. Perez de Uriondo. hallo ana perfecta acogida en el Marques y los que lo rodeaban y se propuso formar un cuerpo militar de Peruanos y combatir al enemigo. pero con cierto despego é indepen dencia del ejército que hacia resaltar en todos sus actos. $t. Hernandez de la Lanza." El solo acto de abrir una nueva numeracion para los cuerpos militares perua nos. porque á la verdad no se podia por entonces pensar en movimientos ofensivos sin remover dificultades cuyo vencimiento estaba fuera de un alcance comun. lo que prueba que desde ese tiempo fermentaba en la cabeza de aquellos ha bitantes la idea de segregarse de la República. — S77 — conscripta á la ocasión presente eran infundadas é injus tas. maniobraba á su placer con un cuerpo de ejército. tomo' títulos pomposos. el Puesto y otros puntos de sus vastas pose siones. El Marquez ocupando alternativamente la Rinconada. Vizconde de San Mateo Comandante General de la Puna y Coronel del primer Regimiento Peruano S/c. y constituir se en nacion independiente. Para comprender todo esto bastarásaber el encabezamiento que ponia en sus providencias guberna- linas que era el siguiente : "Don Juan José Fernandez Cam pero Maturcna del Barranco. Marques del Valle de Tojo. de los que sacaba una parte para los gas tos de su division. Era voz pública que tenia secretos depositos de dinero del que habia heredado de sus abuelos. I de las dos armas que habia organizado á su modo y que sostenia con sus propios recursos. sin dejar el de Castilla con que sus antepasados habían sido condecorados por los Reyes. Óyc. No sé por nominacion de quien. Cochinoca. importaba casi una separacion. haciendo ua retroceso á los principios aristo'craticos de que nos habiamos sacudido con la revolucion. Se cree que con este fin se dirigio' (algunos meses despues del tiempo de que hablamos^ á Yaví una de sus principales haciendas y mientras oía misa .

pero habia perdido el uso del brazo derecho al menos pa ro manejar las armas. se caia frecuentemente del caballo hasta que fué alcanzado por unos cuantos hombres que lo perseguían. pero sea por efecto del terror.i este lo ase sinaron en el mismo sitio. comedia. Teniente Coronel D. Se aproximaba el 25 de Mayo y se pre paraban fiestas. los que no huyeron prontamente fueron muertos o' prisioneros y de este nume ro fué el Marquez. poniendola en una completa derrota . Mis padres me instaban para que me retirase y se lo habian snplicado al Sr. hacia la nuestra de Humahuaca que no estaba sostenida sino por ochenta o' cien hombres bastante segu ra. pudiendo tambien permanecer el ejército en Juinysin cuidado alguno. Juan José Quesada se sal vo' en un buen caballo. pero las cosas permane cieron en el mismo estado. una posicion falsa y la vergüenza de la doble derrota que habia sufrido el ejérci to. sea por impericia en cabalgar. Entretan to la posicion avanzada del Marques. todo ejecu tado por los oficiales del ejército. Yo al fin habia curado de mi herida en Hamahuaca. Esta catástrofe sucedió' algunos meses despues. Sin embargo. Hubo corrida de toros. Pnyrrcdon que (l) Lo mismo identicamente sucedio ni Gobernador Bernn de Estrada en Pago-Largo. — 278 — muy descansadamente cayo sobre sií dirision el enemigo. baile. El segundo Gefe del Marques. con la diferencia de que . por entre cuyos regocijos no podria menos de percibirse un secreto mal estar. cou la singularidad de que en la con fusion le trajcrou un cab dio en que monto y logro' al principio escapar: con muy poco esfuerzo lo hubiera con seguido del todo. querian ocultarse estos amargos senti mientos bajo un exterior de alegría de que nadie partici paba. aunque fuese sobre un flanco. El Capitan Canseco que era su ayudante y qne lo acompañaba (1) me ha referido estos pormenores que por otra parte eran públicos. ^ . mas he querido referirla para no volver sobre ella.

siendo esta la tercera vez que este hombre cortesano. El Sr. Empecé ú sentir los efectos de una debilidad suma que me preparo otra enfermedad de que despues adolecí . p á fiuea del año 1611. y á mi que estaba convaleciente y sumamente estenuado despues de mi prolongada enfermedad me hicieron una gran impre sion estos padecimientos. nuestro sueño. muy jóven y ya es Mayor. Este Sr. nues tras ropas. mismo lo desea y si se empeña en ello lo tendrá : mas yo le aconsejo que se conserve en el ejército. he hablado con el General en Gefe y vá V. Puyrredon marcho a Buenos Aires y yo volví á Humahuaca á sugetarme á las durísimas privaciones que pesaban sobre mis compañeros. padre me ha escrito sobre su retiro : V. sino á hacer ostentacion de su presencia en el peligro: es V. pues aunque le ¡alta el uso de un brazo. todo era malo y escaso . El Sr. pronto á ser Teniente Coronel. — 279 — acababa de ser nombrado Supremo Director por el Con greso de Tucuman. ¿U guna vez quizá hablare de aquellos primeros sucesos. . 3 la que he referido. obligante y seductor influía en el destino de mi vida (1) ligándome á una carrera en que si puedo reputarme feliz por haber obtenido glorias. nada» he hecbo para mi particular provecho y el de mi familia y que ademas me cuesta pesares inauditos. Nuestros alimentos. cuando con «ii hermano solicite retirarme de Jujuy. " El aíio diez siendo Gobernador de Córdoba rao lúzo cambiar la lnstituta de Justiniano por la espada : 2. (1) 1. . creí pues convenien te solicitar licencia para trasladarme al Cuartel General y tratar de mi retiro. una enfermedad del pecho que rae puso en el mas grave peligro. siendo General en Gefe dicho Sr. Asi lo hice. un gefe de su graduacion no esdcsti~ nado á pelear." Me sedujo y me dejé convencer. habia resuelto venir a Jujuy á revistar el ejército y era esperado. y 3. Puyrredon me recibo con la mas perfecta bene volencia y haciendo uso de esas maneras insinuantes y de esas espresiones lisongeras de que tan ventajosamente sa bia valerse me dijo : "Su Sr.

" . estuvo tambieu nnos días con un es cuadron que mandaba á mis órdenes y lo trate con la mas per fecta equidad. Cuando eu tiempo del Sr. eran tam bien distinguidos en secreto. porque unicamente para el 35 de Mayo se dio un mes de paga á los ofieiales y una buena cuenta á la tropa. Se me ha pasado de cir que mi hermano que fue tambien ayudante. Diego Balcarce siendo {l) Posteriormente llego Planes A Coronel y esturo el año 1827 en la Banda Oriental. Por el Coman dante Correa Morales amigo y confidente de Planes supe que su máxima favorita consistía en que "*Un militar sin favor no p odia decorosamente conservarse en su puesto. Mi digno amigo el virtuoso D. pero no favorita de Rondeau. Domingo Iriarte donde yo rae alojé los dias que estuve en Jujuy y ostentaba un lujo tan to mas insolente cuanto su único mérito era ser confidente especial y favorito privado de S. sucedió' lo contrario de lo que habia acon tecido en otras ocasianes. Cas- telli y del General Belgrano tuvo el ejército que deiar las provincias altas. pero era imposible hacer de el un Rondeau. sin que para estas distribu ciones clandestinas entrasen para nada en cuenta. Miguel Planes visitaba mucho en casa del Sr. Mas no era general esta miseria pues recuerdo que su ayudante de campo el Capitan D." En ejecucion de este principio se retiró sin ser sentido de nadie. los servicios.%. (1) Como este. si vinieron cau dales ignoro en que se emplearon. D. Trató de insinuarse en las buenas gracias del Ge neral Alvear. ha bía otros que aun que fuese por otros motivos. se trajeron por lo menos los caudales de la casa de moneda con los que se pudo auxiliar algun tiem po á los que lo componian : pero esta vez. el mé rito. se retiró del servicio desde Moraya en principio» del año ltíl. — 280 — Para que en todo fuese mas acerba la derrota y retí* rada de nuestro ejercito bajo las o'rdenes del General Ron- deau en el Perú. la graduacion y las verdaderas necesida des. sin que se hubiese recibido ni un medio durante todo el año y siendo este el último esfuerzo que hizo el General Rondeau hasta el fin de su adminis tracion que fué por Agosto del mismo ano. Con este motivo se retiró deplorando su mala estrella. E.

Se me dira entonces ¿ en qué se pensaba pues 7 y contestaré que eri nada y cuando mas se ocupaban las notabilidades del ejer cito en intriguillas despreciables. Pinto que es un caballero . — 281 — nn Coronel sufrio A la par dcl* último oficial y soldado y quizá su ejemplo contribuyo mucho á que todos lo hicie semos sin murmurar al menos en mi regimiento. indispensable y vi tal salir de esta posicion y supongo que por o'rden del Gobierno resolvio el Geaeral dejar Jujuy y toda la provin cia para replegarse cien leguas mas hasta Tucuman. No sé porque singularidad este batallon recien venido habia quedado atras. Ai fin el ejemplo de una licencia triunfante habia influido en lo poco que quedaba de disciplina de modo que amenaza- ba la vida del ejército. Otro juzgará que á lo que se con servaba se le daba mejor forma. á veinte leguas de Tucuman' Nosotros tambien hicimos alto en Yatasto y tuvimos la ocasion de tratar de cerca al Sr. Desde la malhadada campaña de Salta la insolencia de los gauchos habia subido á un grado casi insoportable: entraban al pueblo en partidas y nias de una vez hubo riñas con los saldados y lances aun mas desagradables. es-* taban anulados y deploraban en secreto los males públicos mas que su propio desaire. El tiempo pasaba y nada se hacia. de modo que siempre mimos tres ¿ cuatro jornadas á retaguardia' En Yatasto encontramos al Batallon No. 10 al mando del Coronel (hoy General en Chile) D. Francisco Antonio Pinto. ni aun se pensaba» Acaso alguno creeré que se reemplazaban las bajas con reclutas : nada de eso. adelantando la instruccion y disciplina : menos. Balcarce y algunos otros. hallándose ya todo el ejéixito en la Villa las Trancas. Los hombres de juicio y sensatez como Arenales. Se emprendio' la marcha al mismo tiempo qne mi regimiento la principiaba desde Humahuaca. Cualquiera se persuadirá que echan do la vista para el porvenir se Ocupaba el General en pre parar recursos paca lo sucesivo : tampoco. Era urgente.

no obstante que en su patria se agitaba de un modo mas activo la cuestion de independen cia. — 282 — distinguido: es natural de' Chile y habia sido mandado á Europa por el Gobierno de su pais. asi es que desistieron de su empeño y se resignaron. fue se porque ellos no quisieron sajetarse al nueve método dis ciplinar que iba á establecer. Despues de unos cuantos dias de mansion en la ha cienda de Yatasto. el Coman dante D. de jaron sus puestos y marcharon á Buenos Aires : en esos dias hicieron lo mismo el Coronel Ortiguera. Con este motivo los Gefes partidarios de Rondeau á cuya cabeza estaban los Coronel French y Pagola. Celestino Vidal y otros. debieron sacar un terrible desengaño. 10 se acanto' en el pueblo. donde estaba la infanteria y los Dra gones del Perú quedando campados á distancia de una le gua sobre el rio del Tala. Ramon Rojas. cuyo partido estaba eaido lo obligaba á permanecer entre nos otros. marchándose ^V 1 . el hecho es que los Corone les French. A su regreso tomo servicio en Buenos Aires. Fuese qne el nuevo General lo exigio. El batallon No. Si el fruto que sacaron de otros fué co mo el que obtuvieron de mi regimiento. tuvimos orden de continuar nuestro movimiento hasta las Trancas. lo que hizo creer que su adhesion á los Carreras. pensaron en un movimiento se- diciosojsemejante al que se hizo en Jujuy para resistir la ad mision del General Alvear: exploraron el campo. Ya entonces se estendia la voz de que el General Ron- deau iba á ser relevado por el General Belgrano que ha bia vuelto de Europa y habia sido llamado á Tucuman donde seguía legislando el Congreso. sondea ron los ánimos y aun se atrevieron á tantearnos al Coronel Balcarce y á mí. De este modo el Gene ral Belgrano quedo sin oposicion y en aptitud de dar el impulso que deseaba para mejorar el estado del ejército se recibio' del mando y paso una revista. Pagoía y el Comandante D.

pero sentido universalmente del pueblo y del ejército. Solicité en nombre de mi regimien to la permision de usar luto por dos meses y se me conce dió. Yo que estaba ligado por tantos títulos á este digno compañero. El 28 llego el ejército á dicha ciudad y solo me encontré con su última voluntad consignada en su testamento en que me daba una uueva prueba de confianza. Sus funerales sino fueron suntuosos no carecieron de solemjiidad : asistieron á porfia loa ciudadanos y los Diputados del Congreso como particulares. El 22 del mismo mes fallecio este bene mérito gefe. Consistían en una tos bastante fuer te y una fatiga que le acometia cuando hacia cualquier ejercicio. Cuuo'nigo Gor . Me insti tuía por su único albacea y por herederos de una parte <]ue tenia en una casa en Buenos Aires á sus hermanas solteras. mas en el mismo dia variaron de opinion y la clasificaron de muy grave cuando hubieron hecho un reconocimiento mas prolijo y detenido. recuerdo que pasa mos revista de comisario en las Trancas y luego que se concluyo me invito Balcarce á dar un paseo por la casa de los médicos (ya entonces mi regimiento habia venido al pueblo) para consultarles sobre varios síntomas de enfer medad que él sentía. El 9 de Agosto de ese año (1815). quienes en el momento graduaron de muy leve la enfermedad . El Vicario Castrense. A los dos dias declararon que era indispensable que el enfermo fuese trasladado á Tucuman. y no fué sino con pesar que le hice preparar el carruage y me resolví á separame de un amigo que rto debia ver mas. Berdin y Vico. Murio pobre. tomé el mas rivo interés. este virtuoso soldado y patriota distinguido. — 283 — * liego á Tucuman y dando ü'rden de que le siguiese el ejército. donde podria ser asistido con me jores anxilios que en la campaña. Efectivamente estuvimos con los Dres. fuera de los oficiales del ejército. lo que todos los oficiales hicieron con la mejor vo luntad.

me causo' el mas acerbo dolor: luego diré que influyo' poderosamente en el quebranto de mi salud. 10 que se acuar telo' en la Merced todos los demas cuerpos pasaron á alo jarse en lo que se decia la Ciudadela. Era ya entrada la noche cuando recibi o'rden de continuar la marcha al Convento delos Lules perteneciente á la Religion Dominicana. El 28 de Agosto por la tarde. entró el ejército en Tucuman y fuera del No. y estábamos siem pre juntos. pero creyendo que no pasaría mos de la ciudad esperábamos que se nos reunirían las car retas y ademas que no nos faltarían recursos aun cuando aquello no sucediese. que era aquella for tificacion comenzada por el General San Martin de que hicimos mencion. llegamos á la mitad de ella y tuve que pasarla toda en pié y sin tener con que cubrirme. Apenas habia uno o' dos malos galpo nes y los demas debian fabricarlos los mismos cuerpos álo que se puso mano inmediatamente. comíamos en la misma mesa. Mi cuerpo habia traí do la retaguardia y de consiguiente fué el ultimo que atra veso' la poblacion cerca de oraciones. El orador dijo y con razon. aunque sin nombrar la persona que fué el objeto de su co'lera. En el estado quebrantado de mi salud hubo de serme de gravísimas consecuencias el gran resfrio que tomé : á . pronuncie) su oracion fúnebre y se acordo de aquel arrebato de que he hecho mencion cuando la accion de venta y media. situado á tres leguas al sud oeste de la ciudad. — 284 — rití. Veniamos pues todos á cuerpo gentil. solo una vez se le vio' exaltarse fuertemente impulsado por el patriotismo y por el honor militar. aechandolos en unas carretas que venian atras y dando ejemplo con los mios. Fué preciso seguir: la noche era fria y húmeda . Para que hubiese mas hombres en formacion habia mandado suprimir los cargueros de equipages. que en una vida tan llena de mansedumbre y de moderacion. por cuanto vivíamos en una mis ma casa. segun he dicho. Esta desgracia que puedo llamar doméstica.

Tuve que vencer gravísimas dificultades que me oponia el estado de los ánimos y la indisciplina porque habiamog . — 285 — pasos largos me encaminaba hácia una tisis. En tal estado el General Belgrano tomo' un espediente que fué el de suprimir las denominaciones de ambos cuerpos y formar uno de los dos con la de Dragones de la Nacion. que era en lo que consis tía toda la caballeria del ejército. es decir agregando los Dragones de la Patria á mi regimiento. cuyos síntomas precursores se hicieron sentir. Entre los dos cuerpos de Dragones habia una enemis tad la mas pronunciaday tan universal que ni los oficiales ni la tropa se reunian jamás entre sí. era el úuico gefe que habia v mi trabajo era tan asiduo como penoso. Con los dos de dragones del Perú se con taban á penas seis esqueletos de escuadrones que no lle gaban á cuatrocientos hombres. Los de la Patria eran partidarios del General Rodeau : los del Perú tenian sus afecciones distintas. llamados por el General San Martin que daba principio por ese tiempo á la creaciou del Ejército de los Andes. Antes de la salida del General Rondeau se habia corrido que nuestro regimiento se agregaria al de Dragones de la Patria. y yo fui el encargado de la ejecucion de este decreto. Sin embargo del estado de mi salud. y se habia hecho un convenio entre tordos los oficiales para pedir su separa cion del ejército. En los Lules encontré ya acantonados á los Granade ros á caballo que eran dos escuadrones sumamente dimi nutos y otros dos de Dragones de la Patria qne no eran mas numerosos. Aquellos se resentian de la in disciplina en que habian sido educados desde su origen : estos profesaban otros principios. Ademas existia en el mas alto grado la realidad que suele ser consiguiente en tre los cuerpos antiguos de un ejército y los qne vienen despues á quererles uar la ley. El mismo inconveniente se tocaba si se queria hacer la agregacion en sentido inverso. A los pocos dias mar charon por la Rioja á Mendoza los Grauaderos á caballo.

Mis pudres quisieron sacarme del colegio por esta razon para trasladarme á otro. la muerte de Balcarce acaecida en Agosto habia hecho una profu . No sé porqué este hombre corrompido y brutal concibio contra mí un odio tan estense. porque á la verdad en medio de la juventud sufri las alternativas de esperanza.de modo que este mes. Debo contar ecte perio do de mi enfermedad como la segunda época desgraciada de mi vida. de salud y de desespe racion en un grado eminente durante año y medio (1). que sin duda era lo que queria. En el Agosto anterior ha bia perdido otro amigo en el Capitan Tejerina. y tuve que hacerlo sirviéndo me de un ayudante que repetia en voz alta las de mando que yo le comunicaba á media voz. logré al meno^ que mereciesen la plena aprobacion del General Belgrano. que me la manifesto' de muchos modos y en di versas ocasiones. sea por un eonjunto cualquiera de circunstancias se agravan mis pesares y mis males. Me ordenaron los médicos que no mandase personalmente el ejercicio. sufrí en el Colegio la persecucion gratuita. sia que el bárbaro Marin pudiese envilecerme y lluminarme Indeco rosamente. Ademas de los males fisicos que me aquejaban. superior del Colegio y de consiguiente mio. que no lo puedo esplicar sino como una profunda aberracion del espíritu humano. sea por casua lidad. Los superiores de ma yor gerarqnia conocieron al fin la justicia y fie la hicieron. Cuando se empezo á evolucionar mandaba yo mismo las maniobras y este esfuerzo violento de la voz agravo mi enfermedad del pecho hasta que varias veces arrojé sangre. injusta y tenaz de un Clérigo Marin. Si estos trabajos me fueron penosos y hubieron de serme funestos. — 286 — pasado. pero . vino á ser para mí un mes fatidico : despues cuando otros sucesos azarosos de mi vida han pesado de un modo terrible sobre mi existencia he tenido motivo para confirmarme que en las primaveras. Para colmo de trabajo. (1) En mi niñez. cuando solo tenia de doce á diez y seis años.da herida en mi corazon. la ignorancia de los Dra gones de la Patria en táctica y demas deberes militares era tan supina que fué preciso empezar por la instruccion del recluta.

Al fin Quirogn publicó unas celebres cartas que le ha bía interceptado promoviendo loa celos provinciales contra Buenos Aires. dos años despues cuando la que se hizo contra Santa Fé me sucedió' lo contrario.carrera política del modo mas original que puedo pensarse : pero despues terminó tambien su» vida este hombre dotado de una gran violencia de pasiones y de una rudeza- sin igual. El terce ro. lo que yo lo rehuse por consecuencia á ln casa donde habia recibido mr educacion. mi prision. ¿ Habrá aui> otro? Dios lo sabe. — 28? — que todo me atormentaba la perspectiva continua de una enfermedad que he tenido en gran horror. Sin embargo. El General Belgrano se contrajo con su bien conocido celo á establecer una rigorosa disciplina y por mas que me cueste ejercer la censura sobre los actos de este gran ciudadano. pues no solose acelero mi restableciento sino que se fortifico mi constitucion y recobré perfecta salud. ni son extraordinarios en la mísera condicion humana. Cuando jo cai pri sionero (1831) fue mandado de diputado á la Convencion de San ta Fe y allí no se desmintió> manifestándose mi mas caloroso acusador. El segundo. Por ejemplo. Mando' que desde las diez á once de la noche no pudiesen estar fuera de sns cuarteles. Si la viveza de imaginacion y una esquisita sensibilidad. no podría soportar las penalidades que ella traeria. y con eso terminó su. Este puedo decir que es el primer periodo desgraciado de mi vida. el que he mencionado arriba. Para-concluir esto diré que médicos opinaban que si en aquellas circunstancias'salia yo á campaña. Despues Marín estaba en Córdoba condecorado por Bustos con una Canosrin y cuando mis victorias y mi mando en aquella provincia. . la perdida de mi esposa. pero no- da pudo vencer la obstinacion de este nombre que ya se deja en tender que era además mi enemigo. lo considere y lo conserve en su puesto. exigia de los oficiales una especie de disciplina monástica y castigaba con severidad Tas meno res transgresiones. El cuarto. debo decir en obsequio de la verdad que gene ralmente se dejaba llevar por este celo mas allá de lo re gular. son dones fu nestos para aquel á quien los ha concedido el Cielo : debo confesar que yo he sufrido mas que otro cualquiera por unos tiabajos qui ni son raros. político.

y de treinta años de una especie de prision que han pesado sobre su vida. Sin embargo de su avanzada edad. que sin duda resaltarán mas al lado de tan diminutos lunares. Pero estos son muy peque ños defectos en presencía de su gigantesco mérito y sus sublimes virtudes. como despues lo han conocido y lo han confesado. Los Diputados de Buenos Aires. pero ha bia en su seno un germen de discordia que transpiraba por todas partes. Sin embargo no fal taban hombres de buena fé y hasta de mérito que lo apo yasen.declarado nuestra Indepen dencia de la España y de la Corona de Castilla. Era en ese tiempo que artigas. mientras que aquel se apo yaba en el bandalage y la barbarie. Ahora solo inspira compasion y deseo-' ganos. el céle bre Artigas (1) hacia una guerra á muerte al Gobierna. En esta. dificil seria hallar la justicia esclusivamente en uno delos (1) En el Paraguay el año de 1846 tuve ocasion de conocer á este caudillo de triste celebridad: está muy viejo y vive delos cortos auxilios que le suministra el Gobierno de aqnel Estado. . habiendo el 9 de Julio de 1816. — 288 — era may dificil que tuviera entero cumplimiento en anptte* blo en que estaban llenos de relaciones. porque lo creian un instrumento util para las refor mas que eran necesarias. seguidos de la mayor parte de los de las provincias. que no podian cultivar durante el dia por tenerlo todo ocupado : acos tumbraba distrazarse c introducirse de inco'gnito en los cuarteles con demasiada frecuencia y llego á descenderá la investigacion de actos privados que deben estar fuera del alcance de la autoridad. El Congreso igualmente continuaba en sus sesiones. General. que si tenia vicios y defectos representaba al me nos los principios civilizadores. no deja de conocerse en ciertos rasgos al caudillo y al gaucho preocupado contra los ade lantos de la civilizacion. y la oposicion que les hacian los de Co'rdoba procurando inutimente contrastar la supremacia é influen cia de la capital. co mo sucede generalmente en todas las discordias civiles. dominaban el Congreso. Sin duda se engañaban.

— 289 — partidos i por lo comun ambos pasan los limites que maí- tan la equidad y la conveniencia pública. y que cuando el Congreso. excepto el Dr. levan.pcro tomo' tan rtial sus tnedidas que antes de treinta dias estuvo todo terminado* Borjes á quieft todos suponian una audacia no comun y que gozaba gran prestigio entre sus comprovincianos. Sin embargo no se crea que los principios que estos seguían carecian de partidarios en las otras. Asi sucedio' en Santiago del Estero* ciu* dad dependiente entonces del Gobierno de Tucuman y cua renta leguas al sud. en fines del mismo año resolvio trasladarse á Buenos Aires. deja pirsar intactos uno* 37 . ellos se quedaron en su provincia separán dose de sus destinos. manifesto llegado el caso una impericia y una imbecilidad suma al mismo tiempo que pasaba el RtíoicoU no quedán dole mas puerto de salvacion qac la victoria hizo alarde de una delicadeza argefta de sus circunstancias especiales» Cuando reunia el paisanage que debia oponer á las tro- Vas que va marchaban contra érl. No me detenJ drémas en esto sino para decir que los Diputados de Co'rJ doba fueron completamente vencidos. No era esta una desercion de la causa de la independencia: su objeto era solo substraerse á In obediencia del Goblrt* no General y ser en su provincia lo que era Güemea en Salta y Artigas en la Banda Qrlental. Salguero de Cabreriu Desde tiempo antes pesaba sobre la provincia de Co'r doba una especie de reprobacion por haberse creido sin justa razon. Juan Francisco Borjes. opuesta al sistema de la revolucion que cort tanto entusiasmo habian abrazado las otras : esta repto- bacion se fortifico' y se aumento' con su inutil oposicion en el Congreso y la derrota de bus Diputados. pero como esos partidarios no estaban entre los oradores solo se hacían sentir con las vias de hecho. El Teniente Coronel D. tó el estandarte dela rebelion deponiendo al teniente Go* bernador y saliendo á campaña para reunir las míticas y hacer frente á las tropas que se destacasen del ejército.

El comandante D. Si tal modo de pensar hace honor á sus sentimientos. Los partes de estas ocurrencias se transmitían instan táneamente al General Belgrano que luego que supo la derrota de los sublevados espidio un decreto de indulto con excepcion de Borjes. donde contaba que Güemes lo patrocinaría . Gregorio Araoz de La Madrid con un escuadron de Húsares que mandaba formo la vanguar dia de . ni una tercerola que necesitaba en sumo grado. es una prueba clásica de su incapacidad co mo caudillo y de que se metio en un atolladero sin calcu lar como habia de salir de él. Borjes solo huyo' con direccion al Salado (rio que corre por la frontera Este de Santiago) desde don de se proponia pasar á Salta. Muy poco fué preciso para deshacer la. pero fué preso en su mismo pais. cuando la vanguardia se habia internado en la cam paña buscando la gente de Borjes que se hacia subir á quinientos hombres. un mayor de las mismas Gonsebat y del ca pitan Lugones de mi regimiento. Este ocupo la capital de San tiago. pues el comandante La Madrid que avanzo sobre ella con una guerrilla de veinte y cinco hombres la batio y dis perso en términos que nadie penso. á las tropas destinadas á combatir por la independencia. Juan Bautista Bustos con doscientos infantes de su regimiento y un escuadron de dragones formaba el cuerpo principal de la espedicion. de una tropa de carretas que á esa sazon llevaba un buen cargamento de armas para el ejército. Todo esto lo hizo en precaucion de que no se cre yese que un deseo desordenado de rapiña lo habia impul sado en su movimiento y de que hostilizaba privandolas de sus armas. en reunirse y se acabó la resistencia. Taboada que me aseguraron era su pariente.las tropas destinadas contra Borjes y el comandan te D. Este se hallaba allí des . por sus mismos paisanos y entregado por un comandante de mili cias. de un comandante de milicia Montenegro. — 290 — caudillos que iban de tránsito para Buenos Aires. y Ioqne es mas no permitio sacar un sable.

Habiamos contado con hallar á Borjes esa noche en Vinal . En la pequeña comitiva que habia sacado La Madrid de Santiago. venia un religioso dominico el Padre lbar- zabal. A la mañana siguiente continuo en su solicitud el capitan Lima con la partida. se convino en que se quedase en una chacarilla que tiene el mismo convento á dos leguas de la ciudad. Bien poco agradable me habia sido la comision que se . Cuando á los cuatro ó cinco dias de la derrota se tuvo noticia de la prision de Borjes. y este comisiono' á La Madrid para su ejecucion. debiendo La Madrid traer alli al reo para que fuese eje cutado despues de hacer sus disposiciones cristianas. quien debia ofrecer sus servicios al desgraciado Borjes . La senten cia emanaba directamente del General Belgrano : habia sido remitida á Bustos. pero no sucedió' asi y luego se tuvo noticia de que por causa de en fermedad se habia demorado su marcha. Todo prueba que los revoltosos se asustaron de su propia obra. luego que la hubieron consumado. tomarle una declaracion sobre sus últi mos hechos y hacerlo seguir hasta la ciudad. y á los que (sin que hasta ahora sepa porque) despi dió' desde Loreto. quien me manifestó la orden que traia de fusilarlo sin mas demora que la muy precisa para recibir los auxilios espirituales. tuve o'rden de salir con una partida que iba á cargo del Capitan D. de modo que volvieron y se incorporaron al cargo de un sargento á la fuerza que los perseguía. Joaquin Lima al puesto de Vinal situado á diez leguas de la ciudad á re cibir al prisionero. y á la madrugada del tercero dia se me presentd el Comandante La Madrid. mas eomo por su edad y poco ejercicio en el ca ballo no pudiese acompañar la rápida marcha del Coman dante. quedándome yo ú esperarlo en Vinal para llenar las formalidades de mi comision. En todo ese dia ni la noche no parecid. — 291 — de antes de la sublevacion con un piquete de treinta dra gones con los que se habia unido á Borjes y salido á cam paña.

Sin embargo de haber sostenido yo la opinion contraria. Gavino Iba. ya era inutil todo esclarecimiento de un hecho que estaba juzgado. pero desde que sin esperar este se habia estendido la sentencia y se mandaba ejecutar. y esta vez sin remi sion porque el declarante iba á desaparecer. Tomé pues sobre mi responsabilidad. antes dando por concluida la rebelion habia promulgado una amnistía. Tuve que conformarme y serian las seis de la mañana cuando llegué al lugar en que de bia ser el suplicio de aquel desgraciado gefe. Yo habia creido qne la declaracion que se mandaba tomar al prisio» ñero era para que sirviese de precedente á un juicio que aunque fuese muy breve llenase en cierto modo las for mas . se aferra ba en que otras personas del vecindario habian tomado parte en la conspiracion y exigia que sin embargo de la sentencia declarese el reo sus complices. £1 Comandante La Madrid me salid al encuentro para decirme que habia llegado esa madrugada con el reo y que inmediatamente se le habia puesto en capilla con dos horas de término las que iban ya á cumplirse. Bustos se conformo' con la esplicacion que le di. Por otra parte me constaba que el General en Gefe nada desto habia prevenido. evitar la de» . Me retiré pues antes que viniese Borjes y antes de medio dia estuve en Santiago sin la declaracion que habia ido á to mar. fiez que acababa de ser restituido á su empleo. pero el teniente Gobernador Teniente Coronel D. vencio en el ánimo de Bustos el modo de pensar de Ibañez y á las on ce de la noche recibi o'rden de trasladarme muy temprano con un secretario á la Chacarilla de los Dominicos donde ya debia estar Borjes. Me parecio cruel y hasta bárbaro turbar los últimos momentos de un hombre en aquella situacion con preguntas que si él satis facia comprometian á sus amigos y si negaba podian con turbar su conciencia. asi es que aproveché sin trepidar ia ocasion que se me presentaba de eximirme. — '¿02 — me babia conferido.

Cuando me despedi se formaba ya la escolta y no habia andado ni un cuarto de legua. á quien di cuenta de lo sucedido! Manifesto' por ello lamas cumplida indiferencia : no asi Ibañez. aunque en el tiem po precedente se hubiesen resfriado nuestras relaciones por efecto de esas ideas anárquicas que empezaban á fer mentar en su cabeza. Antes de una hora. — 203 — tlaracion y sin bajarme del caballo volví las riendas para la ciudad de donde acababa de salir. como lo voy á referir. Al primero no lo conocía yo . qne muy luego llegarían á la ciudad. Cuando llegue á la chacra de Santo Domingo estaba ya designado el lugar del suplicio á unas cuantas varas del rancho que ocupaba el reo. lo que dio lugar á acaloradas disputas.estuve en Santiago y en casa de Bustos. quien á pesar de nuestra relacion de amistad reprobo mi procedi miento. Gonsebat y Lugones. bajo un frondoso algarro bo á cuyo tronco estaba atada una mala sillade cuero que habia de servir de banquillo. Borjes murio con entereza y protestando contra la injusticia de su sentenc:ay la no observancia de las formas. cuando oí la fatal descarga. El Comandante La Madrid me dijo que cumplidas ya las dos horas el reo iba á ser ejecutado. Creí pues que debia hacer algo para detener el golpe terrible que lo amenazaba. El mismo dia llego el parte de haber sido detenidos y presos en Ambargasta. A mas del interés que me inspiraba Lugones. cuya gracia naturalmente seria estensiva á los otros exceptuados. pero el segundo era oficial de mi regimiento y habia sido antes de mi compañía : ha bia sido tambien mi particular amigo. mis principios y mi corazon me hacían desear que no se der ramase mas sangre. Mas no fué este el único punto en que discordo'. pero con los sentimientos religiosos y cris tianos. Me llegué al Coronel Bastos ú rogarle con el mayor encarecí . jurisdiccion tambien de Santiago.

quedando destinado á servir como aventurero en el ejército. sin que ninguna autoridad superior le hicie se cargo. De cualquier modo nunca podia faltar tiempo para que se le juzgase sumariamente y se oyesen sus des caraos. Abascal fué llamado á España : Pezuela fué premiado con el Virreinato del Perú y el General La Ser na fué destinado al mando en Gefe del ejército que debia reconquistar esta parte de la América. lo recomendara al General. pero si asi ftiese se equivoco' completamente. ¿ Creyo' acaso el General que la demora de la ejecucion. pues la rebelion estaba tan terminada que el caudillo habia sido arrestado por" sus mismos paisanos y en el mismo teatro de sus aspi raciones. y me empeñé con los Comandan tes La Madrid y Moron para que me segundasen en mi solicitud. Con La Serna vinie . y subsistio' asi por algun tiempo. Era consiguiente que viniesen tropas y que se diese nueva actividad á las operaciones. sin forma alguna y sin oír al reo) precipitada qne hirio á Borjes. y la paz de la Europa debian na turalmente influir en los negocios de la América Española y la guerra iba á tomar otro carácter. La caida de Napoleon : la restauracion de Fernando VII al trono de España. Gonsebat y Montenegro salvaron tam bien sus vidas á costa de algun tiempo de prision y priva cion de sus empleos. siendo esta la única pena á que se le condeno'. podia dar motivo á nuevas turbaciones ? No lo sé . — 294 — miento que al dar cuenta de la prision de Lugones. sin juicio. Lo singnlar es que el General que tanto predica ba la obediencia y la observancia de las leyes. El Coronel Bustos me lo prometio' y estoy per suadido de que lo hizo : el hecho fué que Lugones perdió su empleo. siéndome sensible no poder decir lo mismo de la sentencia (si puede llamar se sentencia un decreto de muerte. las violase invocándolas. El General Belgrano no debio' arrepentirse de la in dulgencia con que trato á los últimos. quedando al fin de nuevo en su clase.

Las republiqnetas ó reuniones de indios patriotas en el Perú seguían dandoles en que entender. lo que no impidio sin embargo que las exterminasen sin exceptuar la principal que mandaba el Coronel Warnes quien fué batido y muer to cerca de Santa Cruz. — 296 — ron machos Gefes y Oficiales de mérito. Este resultado y la arrogancia propia de unos hombres que habian combatido contra los ejércitos franceses. Tomas Iriarte (hoy General) tuvo relacion con estas intrigas. y sus provi dencias se resintieron de la inesperiencia. instruidos en la tactica moderna y que estaban al corriente de los adelan tos que habia alcanzado la ciencia militar en la Peninsula. puso los fundamentos de la discordia que estallo tiempo despues y que fué tan fu nesta al ejército real. Ademas la mayor parte de estos gefes estaban afilia dos en una de esas sociedades secretas que pululaban en la España y este fué un nuevo motivo de division porque Pezuela y sus adeptos miraban esas cosas como casos dig nos del conocimiento de la inquisicion que habia sido res tablecida en todos los dominios españoles. El desprecio con que los recien llegados trataron á los practicones del ejército antiguo. Se aseguro qne el Vicario Castrence del ejército (despues Obispo) La Torre. La pasada á nuestro ejército del capitan de artillería graduado de Teniente Coronel D. les hizo eonsiderar facil la conquista . tuvo la secreta comunicacion de tomar informa ciones y seguir una causa sigilosa á los frac-masones del ejército : pero tenian demasiado poder para que Pezuela pudiese dominarlos y ellos al fin fueron los que años des pues acabaron por una revolucion con el suyo. sin que esto deba perjudicar á los sentimientos patrióticos que no dudo lo animaron des de entonces. No obstante el mérito de los nuevos gefes españoles teniau la desventaja de no conocer el pais. aun que en el sentido militar fuesen superiores á sus antecesores.

sin caballos y casi la cuarta parte memos del ejército. Daniel Ferreira fué mandado por entre las poblaciones de indi genas irreducidas que quedan al Este de lo que es hoy Bolivia á tomar el mando de las restos del cuerpo que ha bía mandado Warnes y que á las Órdenes del Comandan te Mercado se conservaba en los desiertos de Santa Cruz de la Sierra. 296 — de las provincias bajas y llenos de confianza y orgulítf avanzaron á Salta. En un combate regular era indisputable la superioridad de la caballeria española. pero despues de agotar sus fuerzas ensayando cargas sobre unas lineas dé biles que se les escapaban como ftnas sombras fugitivas. pero como viesen que poco adelantaban se propusieron ejecutar actos de severidad que los gauchos contestaron con ter ribles represalias colgando en los árboles los prisioneros que tomaban . Güemes volvió á ocupar la capital de la provincia y esta quedo' libre de enemigos en su totalidad. no solo tuvieron que contenerse. concluían por haber sufrido pérdidas considerables en esas interminables guerrillas sin haber obtenido ventaja alguna. Al principio ensayaron las vias de la clemencia. El Teniente Coronel D. no dejo' de tentar algunas operaciones parciales cuyo resultado ert último analisis fué de ninguna utilidad. Los valientes salte/los y principalmente los ganchos (nombre que se bizo honroso entonces) acaudillados por Güemes les abandonaron las poblaciones y les opusieron en la campana una resistencia: heroica. sino que despues de dos ó tres meses tuvieron que abandonar su conquista volviendo á sus antiguas posiciones. No tenian los in vasores mas terreno que el que materialmente pisaban y aun que la caballería del ejército real habia hecho bajo la direccion de Canterac considerables adelantos no por eso fué mas feliz en esa guerra de detall á que eran provoca dos sin cesar. algo dio que hacer á los españoles. tuvo raa' 1 . Aunque el General Belgrano se mantenia tranquilo con el ejército de Tucuman.

tuviese noticia distinta de su situa cion ni de la clase de fuerza que se aproximaba. trayendo unos doscientos o trescientos hombres. sin desembaínar un solo sable y sin derramar una sola gofa de sangre. Andres Santa Cruz. que tan gran papel ha hecho despues en los negocios de ambos paises. sin disparar un solo tiro. Es este uno de esos lances raros en la guerra y que merece referirse detalladamente. pues cortando la línea de operaciones del enemigo. rindió' la guarnicion de Tarija. Despues de la victoria de Tarija se dirigio á Chuqui- saca cuya guarnicion era mucho menos importante en ca lidad y número que la que acababan de vencer al pasd que la fuerza libertadora se habia duplicado con los volunta-1 rios que halda reunido. — 20* — ehas escaramuzas y al fin se vid "precisado á abandonar el teatro de la guerra. La mas considerable de estas espediciones fué la que marcho' á las o'rdenes del Comandante La Madrid. Sus primeros pasos fueron brillantes. sin que el presidente de la audiencia que era el Gobernador de la capital del Alto Perú. haciéndola prisionera y á mas el Comandante en servicio de la Espana D. Era una verdadera sorpresa para los cuerpos españoles destacados en las guarniciones encontrar á su frente tropas regulares y disciplinadas cuando solo esperaban grupos de indios ignorantes y desarmados. pues se componía de trescientos á cuatrocientos hombres eseojidos del ejercito con dos piezas de artilleria de montaña. se aproximo á dos legnas de Chuquisaca y se situo en el pueblccillo de Cachimayo si no me engaño. El Comandante La Madrid á quien en virtud de la victoria de Tarija se le habia concedido el grado de Co ronel. La espedicion del Comandante La Madrid era un golpe de rayo que hubo de dar valiosos resultados. Sin em bargo de su vaga alarma habia pedido tropas ú Potosí que 98 . Para colmo de felicidad apreso La Madrid un lindo escuadron enemigo sin que se salvase nn hombre.

Debe advertirse que para llegar á Cachimayo tenia el Comandante español Lopez que descender una elevada cuesta cuyo pié venia á dar á los suburbios del pueblito : desde la altura se distinguía la fuerza que lo ocupaba y como esta era uniformada y armada con regularidad. los mandase espresa- mente bajar asegurándoles que era tropa amiga la que los esperaba : asi se hizo. Los nuestros veian tambien á los españoles que estaban arriba y el Coronel La Madrid tuvo la feliz advertencia do mandar que no se hiciera movimiento alguno de descon fianza ni hostilidad. y á los gefes realistas : solo é despues que se hubo conseguido un triunfo tan extraor . Por el contrario se le ordeno' que cuando se aproximasen. cre yo que era la djvision de Ostria que venia en su auxilio. Este hizo salir al Comandante Lopez con su es cuadron completo para descubrir al enemigo: Lopez se dirigio' esplorando la campaña al mismo punto que ocupa ba La-Madrid. cuya estatura y corpulen cia eran semejantes. volvio é preguntar si era la division de Ostria y le respondieron afirmativamente. Al momento se le intimo' que seria muerto en el acto si por una accion o' palabra hacia conocer á sus subal ternos lo que le habia acontecido. Aun se cree que equivoco con este al Coronel La Madrid. Esto alento' mas al gefe realista que continuo descendiendo y hasta se adelanto' con un ayudan te y un trompeta hasta ponerse al habla. — 298 — dista treinta leguas y se le Uabia advertido que marchaba en su auxilio el Comandante Ostria con un cuerpo propor cionado. Con tales seguridades descendio' al plano y se encontro' rodeado de enemigos y prisionero. á la España. Entonces pre gunto que gente era aquella y le contestaron que era ami ga . y todo el escuadron sin que escapase uno para llevar la noticia á Chuquisaca quedo en poder de nuestras tropas. Estas para engañar mejor á los confiados enemigos se habian desgañítado dan do Vivas al Rey.

como se acostumbraba en los pueblos del Perú en precau cion de un asalto de las montoneras d republiquetas do indios. — 299 — dinario. Hubo varias opiniones sobre el modo de atacar la plaza. y al gefe español que allí mandaba reposando en la mas plena confianza. pues esa misma tarde se movió' y á las doce de la noche estuvo en el Convento de la Recoleta que estando en una posicion algo elevada domina la ciudad. tanto por que no conocía la calidad de la fuerza que lo amagaba. Uuizá el Coronel La Madrid quiso evitar á la poblacion algunos excesos que podian cometerse tomándola á viva fuerza y calculando la debilidad de sus medios de defensa se persuadio' que el Presidente o' Gobernador viendo á sa . proponiendo que lo llevasen asegurado á la cabeza de la columna y que lo ma tasen en el acto sino cumplía fielmente lo que prometía. que se entonaron los cánticos do la patria y las aclamaciones de la victoria. cuanto porque tenia avanzada una vanguardia cuyos par tes debian instruirlo de su aproximacion. deduciendo d escuadron que habia caido prisionero solo consistía en menos de cien hombres y al gunos enfermos que habia dejado el ejército en los hos pitales: debil recurso para defender la ciudad. Ni el Gobernador ni la guarnicion sabian absolutamente nada y dormían el mas profundo sueño. y una de ellas fué disfrazar cien hombres con el uniforme . Por lo demas la guarnicion. Me han asegurado que el Comandante Lopez se prestaba á cooperar á esta operacion. Otros opinaron acercarse sin ser sentidos á las trin cheras y echarse sobre ellas al apuntar el dia : estos dic támenes fueron desechados para elegir el peor de todos. no obstan te que las calles estaban cortadas á una cuadra de la pla za con parapetos que solo dejaban una estrecha entrada. El Coronel La Madrid no perdio' tiempo. Tenemos al Coronel La Madrid con su hermosa divi sion á dos leguas de Chuquisaca.de los prisioneros é introducirse como amigos.

—. 300 —

frente un cuerpo de tropas regulares se rendiría por ca
pitulacion.
La Recoleta que como he dicho oenpa una posicion
elevada está en los suburbios de la ciodad : desde allí se
enfilaba una calle que terminaba en la plaza, donde se al
canzaba á ver el fogon que un cuerpo de guardia tenia en
cendido. A ese íbflon hizo apuntar los cañones el Coro
nel La Madrid y al romper el alba los mando disparar al
mismo tiempo que todas las cajas, cornetas y clarines de
la division tocaban Diana.
La alarma no podia ser mas completa, pero uo surtio
los efectos que esperaba el Coronel La Madrid, pues el
gefe español sin desconcertarse se dispuso á una defensa
u que poco antes no estaba preparado. A la diminuta
guarnicion que tenia reunió' los enfermos del hospital que
podian conservarse en pié arrimados á la trinchera, é hizo
un llamamiento á la poblacion á que esta respondio' en
gran parte, no por afeccion á la causa real, sino por de
fender sus personas y propiedades que creían amenazadas
poruna turba indisciplinada.
Muy entrado ya el dia descendio á las calles que ocu
po' sin resistencia el Coronel La Madrid, estando toda la
fuerza enemiga concentrada dentro de las trincheras. Am
bos contendores tuvieron tiempo sobrado para tomar sus
medidas, pues fué muy tarde cuando se hizo el ataque.
Nuestra fuerza fué dividida en ocho fracciones mas o me
nos iguales que ocuparon las ocho calles que desembocan
en la plaza. Auna señal dada cayeron á un tiempo y casi
ü un mismo tiempo fueron todas rechazadas. Ninguna
pudo tomar ni aun llegar a la trinchera que le era opues
ta y despues de inutiles esfuerzos y de pérdidas no peque
ñas, tuvieron que volver á los puntos de donde habian par
tido. Despues de este ataque desgraciado la ocupacion de
la plaza se hizo muy dificil y el Coronel tuvo á bien reti
rar sus columnas á la Recoleta donde estuvo esa misma
<urde.

— 301 —
El enemigo no dio nn paso fuera de las trincheras pa
ra perseguir ; pero como era probable que viniesen algu
nos cuerpos en su auxilio el Coronel La Madrid no podia
permanecer en la posicion que ocupaba. La fuerza habia
perdido no solo su ánimo sino en número, pues fuera de
los muertos y heridos en el combate habia sufrido disper
sion de la gente del pais: emprendio' pues so retirada,
pero pienso que no le ocurrio aun la idea de dejar el Perú
para venir á las provincias bajas y que se propuso fué
maniobrar esperando una ocasion favorable de dar un gol
pe feliz. Mas ya no era tiempo, el General en Gefe del
ejército realista habia destacado fuerzas considerables pa
ra perseguirlo, las que lo buscaron sin cesar hasta que lo
derrotaron cumplidamente en Sopachay.
Pero aun tuvo otro no menor contraste á los pocos
dias de su salida de Chuquisaca : marchaba una noche la
columna con menos precauciones de las que debia, pues
todas consistian en una partida que iba de vanguardia ; el
oficial que la mandaba por equivocacion, ó por irse á unos
ranchos como dijeron algunos, se separo' del camino y dejo'
enteramente descubierto el frente de Ja division que segnia
su camino muy tranquilamente : la infantería iba montada
y sus cañones cargados en muías como se acostumbra. en
el Perú.
En el movimiento general que hacían los españoles
para reunir los destacamentos que tenian separados, acer
to' á venir esa noche una compañía que si no era menor no
excedia de cien infantes, por el mismo camino pero en
sentido inverso del que traia la columna. Los enemigos
la sintiron primero y sin saber que fuerza era la que se les
presentaba tomaron posicion en una pequeña altura que
estaba al lado del camino y esperaron. Cuando se acerco'
la cabeza de nuestra tropa le dieron el Quien vive ? y ha
biendo contestado La Patria, hicieron una descarga á la
que es consiguiente se siguiese un fuego mas ó menos vi
vo. Los que venian á vanguardia retrocedieron en des-

*

— :«)2 —

orden y este se comunico ú toda la columna en términos
que sufrio la derrota mas completa. Las muías que lle
vaban los cañones huyeron con su carga ; las del parque
y equipajes hicieron lo mismo en distintas direcciones y
la fuerza se disperso en términos que á la mañana no es
taba aun reunida la division.
Por fortuna el enemigo que conocio que la fuerza
conquien se las habia tenido era seis veces mayor que la
Buya se apresuro á dejar este menguado eampo de batalla
y alejarse cuanto pudo. De este modo pudieron los nues
tros volver en sí. buscar la reunion y recuperar lo que se
pudo del carguero estraviado y los cañones que no pare
cieron hasta despues. Sin embargo esto no se hizo sin
pérdida pues en la sorpresa de la noche murio el capitan
Colé del núm. 2 jo'ven muy querido y de muchas esperan
zas con unos pocos hombres de menos importancia y ade
mas hubo nueva desercion de los hombres que no quisie
ron o' no pudieron volver á las filas.
Restablecido el o'rden y hecho el arreglo de la fuerza
lo mejor que se pudo, volvio á continuar su movimiento de
retirada, pero ya entonces La Madrid buscaba conocida
mente el contacto con las provincias bajas, pues su direc
cion era ú Tarija. Al mismo tiempo la division española
que habia sido destacada del ejército real para perseguir
lo se avanzaba rápidamente y por mas que La Madrid ace
lero' sus marchas y que destruyo casi para forzarlas sus
medios de movimiento, no pudo dejar de ser alcanzado en
Sopachay, célebre por la nueva derrota de que fué teatro
y por la ruidosa causa que se formo' por este suceso.
Despues de una marcha violenta de algunos dias en
que el Coronel creia haber ganado un buen trecho al ene
migo paro en Sapachay para dar descanso de un par de
dias de que pensaba poder disponer á sus hombres y caba
llos. Fallaron estos cálculos y otra vez lo engañaron sus
avanzadas que no sintieron al enemigo que en pleno dia
penetro' hasta su campo. El ataque fué tan repentino que

'

— 303 —
el Coronel La Madrid lo supo cuando oyo los primero*
tiros y se pronuncio' la derrota quedando en poder del
enemigo cañones, parque, equipajes hasta los papeles del
Coronel. . *
No hubo accion, no hubo resistencia : todo fué confu
sion en medio de la cual cada uno fugo por donde pudo y
como pudo. No fué sino á muchas leguas que se reunio
algo de la fuerza escapada con la que el Coronel siguio su
retirada. Para mayor desgracia estallaron desavenencias
entre los gefes y oficiales y hubo de haber una revuelta
que solo con trabajo pudo reprimir el gefe. En el parte
que dio' al General Belgrano acuso de cobardia é incapaci
dad al Coronel Azebey, al Mayqr D. Antonio Giles que era
el gefe del E. M. de la division; al capitan Otero y cuatro
oficiales mas, los que fueron conducidos en arresto para
ser juzgados en consejo de guerra de Oficiales Generales.
Este los absolvió' despues de algunos meses que tardo la
substanciacion de la causa.
Al fin llegaron á Tueuman los mutilados restos de
aquella linda division, que si habia sufrido reveses, habia
tambien adquirido glorias. La opinion hizo justicia al va
lor del Coronel La Madrid, pero no juzgo' asi de su capa
cidad, pues se creyo' que no habia sido acertada la direc
cion que habia dado á sus operaciones, y mas que todo se
creyo' que no habia tenido la firmeza y habilidad necesaria
para conservar la disciplina tan precisa en una campaña
ofensiva y lejana. El General Belgrano no participo' de
ese modo de pensar, pues lo acogio' distinguidamente y lo
lleno' de sus gracias.
El escuadron de Húsares que mandaba el coronel La
Madrid se elevo' á regimiento y se le formaron dos escua
drones, se le dieron con preferencia hombres y recursos,
pero jamás pudo medrar este cuerpo, porque el Sr. La Ma
drid carece de toda capacidad administrativa é ignora
f¿Quién lo creerá?) en que consiste la verdadera discipli
na. Los cnerpos que ha mandado siempre le fueronper

- 304 —
sftnnlmeníc afectos, pero este sentimiento no iba hermana*
do con el respeto con el que debe hermanarse. Siempre
sus soldados fueron en la apariencia entusiastas por la
causa que defendian, pero sus hechos no correspondian á
las esperanzas que hacian formar. El coronel La Madrid
imponia muchas veces cast:gos de estremada severidad,
pero no producian el escarmiento que era de desear, por
que no era regularmente sostenido ese sentimiento de o'r-
den que los dictaba. Finalmente el coronel y quizá algu
nos de los que lo acompañaban hacian prodigios de valor,
pero casi siempre eran vencidos (i).
Se mcha pasado decir que mi regimiento durante sn
mansion en los Lules fué aumentado á cuatro escuadrones,
habiendo desde antes sido nombrado coronel de él, el de la
misma graduacion D. Cornelio Zelaya, para teniente co
ronel D. Alejandro Heredia; yo para comandante del 3r.
escuadron y D. José Maria Perez de Urdinirea para el
4. ° . Este escuadron era la escolta del General en Gefe.
Para mayor del cuerpo habia »ido promovido el capitan
Gimenez.
Se formo tambien ror ese tiempo una compañia de ar
tilleria de á caballo, pero aneexa al mismo cuerpo de ar*
tilleria que mandaba el comandante D. Manuel Ramírez,
Los demas cuerpos eran mandados en la forma siguiente:
El regimiento N. ° 2 de infanteria con dos batallones
por el coronel Bustos y comandante Moron: el N. ° 3 de
nn batallon por el coronel D. Blas Pico y el teniente coro
nel Aparicio: el N. ° 9 de un batallon, por el coronel gra*
duado Domínguez: el N. ° 10 de un batallon, por el de

( l) Debo advertir que no habiéndome encontrado personal
mente en la campaña del coronel Ln Madrid no fui testigo ocular
de los sucesos; pero como me informé prolijamente de ellos con
motivo de ser el defensor de uno de los oficiales juzgados en el
consejo de guerra, puedo hablar con conocimiento. Sin embargo
no será estraño que despues de tanto tiempo incurra en alguna»
omisiones ó inexactitudes involuntarias, que me atrevo á noerocr
wibtanciales. Sirva esto de regla general.

tac 305 ««

igual clase y grado Pinto. La caballería constaba de lds
dos regimientos de Dragones y Húsares de que ya he he
cho mencion. *•' .'. .' ,:
El ejército se' conservaba estacionario ertfrtctírrinrt
sin que se hablase siquiera de 1h probabilidad de abrir la
campana en el PerÚJ ni aun podia decirse que su posicion
era defensiva, por cuanto estando cubierto pdr la estensa
y belicosa provincia de Salta, era en ella que se estrellaban
los esfuerzos impotentes de los españoles. Lejos de tener
los medios de obrar ofensivamente, a penas sé recibían de
cuando en cuando algunos reclutas' de los qne se deserta
ban dos tercera* partes y sus recursos de subsistencia erart
tan menguados rjue solo con trabajo podrá conservarse'.
El GobietnO ocupado de la guerra civil que devastabala
parte Oriental de la República, y éritregado á una chocan
te corrupcion parecía haberse olvidado del ejército del Ve
ta. El de lOs Andes fe merecería acaso mas atencion, pe*
ro no mas sacrificios despues que el General San Martín lo
habia creado con los recursos de Cuyo en su mayor parte
y habia' penetrado en el Estado de Chile que proveia ó su
subsistencia.
Las victorias de Chacabucrt y Maipo compensando en
cierto modo nuestros desastres anteriores nos abrieron
una nueva fuente de recursos y permitieron al General Sart
Martin nO solo conservar, sino aumentar las fuerzas de sn
mando que despues dieron tantas glorías á la patria!'1 'Hit
última de estas victorias, despues de la iitípresidn que ha
bia producido en los ánimos el desastre de Cancha-rayada
fué celebrada en T'ucuman Con locura. El General Befara-
no hizo levantar un monumento para perpetuar su memo-
ña, el que se conservaba hasta estos últimos años. '.
La provincia pequeña de Santa-Fé', seguía siendo el
teatro de escenas sangrientas.' pYrthoficiada de un * 'modo
de que la historia ofrece pocos ejemplos contra el Gobier
no General hacia una guerra á nmeríe y triunfaba de las*
tropas regulares que se le oponian: estaba sostenida pof
30

— 306 —

Artigas y por el caudillo Rarrurez que mandaba en Entre-
Ríos, cuyas fuerzas habian atravesado el Paraná mas de
lina vez en socorro de los santafesinos. Esto» pretendian
propagar el incendio en la provincia de Cordoba en laque
habia mas qne medianas disposiciones, de modo que el
General del ejército de acuerdo con el Gobierno tuvo a
bien destacar una fuerza de linea para oponerse á las irrup
ciones de los federales, o' anarquistas como eran llamados
entonces. El coronel Bustos fué elegido y marcho coa
trescientos hombres de su cuerpo. ,
C«n esta fuerza á que se agregaron algunas milicias y
otros piquetes, se situo' en el Fraile-muerto, lugarejo que
está á cincuenta leguas de Córdoba, camino de Buenos Ai
res. Allí fué atacado por los santafesinos á los que recha
zo' pero sin sacar otras ventajas por falta de caballera
Con el fin de socorrerlo cuando se supo este conflicto sa
lieron de Tucuman tres escuadrones; los dos que formabas
el diminuto regimiento de Húsares y el S. ° de Dragoues
que yo mandaba, todo n las o'rdenes del coronel La M*
drid. Habiamos llegado á Santiago cuantlo se supo qw
Bustos habia rechazado á los Federales en el Fraile-muel
to y regresamos á Tucuman despues de una campaña de
diez dias. ,, ,
Esto sucedio en Noviembre de 1818, pero al mes si
guiente tuvimos orden otra vez de aprestarnos á marcha
los mismos escuadrones, porque se penso' seriamente en re
forzar al coronel Bustos que estaba siempre amagado ea
ln frontera de Co'rdoba. En el último tercio del mes d^
Diciembre dejé el canton de los Lules despuesde haberes
tado en él cerca de dos años y medio, y reunido con el co
ronel La Madrid entramos á dicha ciudad, de Co'rdoba el
1? de Enero de 1810.
Despues de seis ú ocho d'ias de descanso salimos dela
ciudad y fuimos á situarnos en la Herradura, sobre cirio
3.° a treinta y seis leguas de Co'rdoba. Allí vinoárcu-
nirsenos el coronel Bustos que habiendo dejado su posi

— 307 —
eion del Fraile-muerto se lvnhia colocado en la Villa de
los Ranchos, perdiendo una gran estension de territorio.
El 13 de Febrero recibí o'rden de marchar con nu es
cuadron y un piquete de treinta milicianos á sorprender
una reunion de montoneros que estaba en la Cruz-alta que
está treinta y siete leguas adelante de la posicion que ocu
pábamos: marché esa tarde al ponerse el sol y en tres no
ches de camino, ocultándome siempre de dia logré poner
me sobre el arroyo de las Mojarras, á dos leguas de distan
cia sobre un flanco del punto que iba á atacar. El 16 ú las
dos de la tarde, hora que elegí exprofeso, cai sobre la
Cruz-alta que logre sorprender completamente pues nadie
se habia apercibido de mi marcha, ni de mi aproximacion:
mas en vez ile hallarme con el caudillo D. Felipe Alvarez
á quien iba á buscar, solo me encontré con unos cuantos
hombres de los que le pertenecían, los cuales se disponian
á ir á reunirsele ese mismo dia porque tambien lo habia
hecho el anterior con la mayor parte de su fuerza, á lo que
se decia ejército de Lopez Gobernador de Santa-Fé. Este
caudillo habia movido el grueso de sus tropas y las auxi
liares Entre-Rianas para buscarnos en la Herradura, de
jando solamente al frente del General Viamonte que ocupa
ba el Rosario algunos escuadrones que lo hostilizasen y
ocultasen su movimiento.
Mi situacion era en extremo crítica, pues Lopez y yo
nos habiamos cruzado sin sentirnos, de modo que aquel
quedaba interpuesto entre Bustos y yo con sola la diferen
cia que mediaba el rio 3. ° que estaba bajo y vadeable en
todas partes por los caminos que uno y otro habiamos se
guido. Las fuerzas de Lopez ascendian á mil quinientos
hombresscuando laque yo mandaba á penas pasaba de cien
to, inclusos los milicianos. * -'
Tres partidos me quedabun que tomar: 1? atravesar
rápidamente parte de la campaña de Santa-Fé para reunir-
me á Viamonte en el Rosario: 2" internarme un poco al
aud para volver á Co'rcloba evitando el contacto con los

— 3Utf —

invasores: 3? volver por el mismo camino por si lograba
pasarme por su naneo para buscar mi reunion con el cuer
po deBnstos de que dependia. Sin duda los primeros era:
los mas seguros, pero no pude resolverme á privar de mi
cooperacion al cuerpo que iba áser atacado y me resolví
por el último. En el acto avisé á Bustos lo ocurrido ase
gurándole que tenia ya al enemigo sobre sí y que yovolak
á incorporarmele, cualesquiera que fuesen lo« peligros
que tuviese que correr. No dejaba de esperar que hicie
se algun movimiento para darme la mano y para asegurar
el éxito de mi atrevida maniobra.
Sin perder mas tiempo que el muy preciso para que
la tropa medio comiese, lo cual era urgente, me puse en
marcha por el mismo camino que babia traido, pero ha
ciendo consistir sobre todo el éxito en la celeridad cuidé
menos de. evitar los carriles y las poblaciones: mi objeto
era llegar á la Herradura antes que Lopea hubiese ataca
do nuestra fuerza. Marché en consecuencia toda la tarde
y noclu; del 16 y despues de un ligero descanso continm
el 17, bo obstante la copiosa lluvia que cayo' durante toda
el dia. Quizá esta circunstancia me fué muy útil, pus
ademas de impedir que se viese el polvo que levantabala
pequeña columna, hizo crecer el rio en términos que eü
noche era muy costoso atravesarlo.
r ,- , Era al ponerse el sol cuando llegué á la Esquina di
Ballesteros que está tres leguas de la Herradura, babiendi
andado mus de treinta en veinte y cuatro horas cuando re
cibi la contestacion de Bustos á mis primeros partes. Mí
avisaba quedar informado de ellos y anadia que me retira
se arreando todo el ganado y caballos que pudiese. ¡Af
rear ganado en las circunstancias en que me habia visto;
me veia! Era preciso que aquel estúpido coronel est»
viese fuera de su iuicio, o' que tuviese por falsos misad'
sos. Mi indignacion que llégo hasta el despecho fué s&
ma y llegué á temer, sin embargo de los datos evidente
que tenia para creer que el enemigo eu fuerza estabase

— 30Í) —

bre nosotros; que me hubiese engañado, o que Lopez hu-
biese contramarchado y que Bustos lo supiese, aunque no
me lo decia en su fria comunicacion.
La tropa y yo estábamos exhaustos en grado superla
tivo de sueño hambre y fatiga: los caballos no estaban me
nos cansados y no obstante yo debi esforza riucen veriíicar
mi reunion esa misma noche tranqueando aunque fuese
trabajosamente las tres leguas que me faltaban: mas el to
no en que me hablaba Bustos me hizo pensar que no creía
necesaria mi precipitacion, y que aun mis subalternos fa
tigados hasta el extremo murmurarían de mi exigencia!
resolví pues parar y pasar allí la noche y hasta descuidé
las precauciones que podia haber tomado. Permití encen
der fuegos, hice desenfrenar los caballos para que comie
sen y que la tropa durmiese. Me quise persuadir de que
la comunicacion de Bustos salvaba mi responsabilidad en
cualquier evento y asegurada esta que en mi concepto
siempre fué de gran peso dejé lo demas á la ventura.
Efectivamente despues supe que los enemigos veían desde
la otra parte del rio mis fogones que suponian pertenecer
á los milicianos del coronel Haedo; que se penso' en venir
á sorprenderlos, pero que desisneron por no hacerse sen
tir con anticipacion del cuerpo principal que era el objeto
gefe de su empresa.
Amanecio y yo no me habia aun movido del campo
cuando ya recibi la primera o'rden de Bustos para que ace
lerase mi marcha que emprendi desde luego. No habia
ann andado media legua cuando vino otro mensagero con
la misma incumbencia, luego un ayudante y otros tres mas.
La apatia del dia antes se habia convertido en impaciencia
quizá se reprochaba el no haber dado el debido crédito á
mis partes y haber obrado en consecuencia.
No tengo duda' al asegurar que no creyo' Bustos que lo
atacaba el enemigo. Despues de recibir mis avisos en que
te aseguraba del modo mas positivo la invasion, no tomo'
mas precaucion que hacer traer la caballada de reserva

— 310 —
que estaba en unos potreros á dos leguas de distancia en
la direccion que traia el enemigo, y llamar á un tal Casas
que vivía cerca de esos potreros y encargarle que manda
se un par de hombres de su confianza á descubrir la cam
paña. Esto fue en la tarde del 17 y en esa misma noche se
vio sorprendido en su casa dicho vecino, quien no obstan
te iludo hacer escapar un peon que trajo á Bustos la noti
cia de que lo» enemigos estaban sobre él. Este aviso le
llego á la madrugada y desde entonces fué que empezó á
reduplicarlas o'rdenes que recibi en el camino.

Cuan Jo llegué al paso del rio que estaba inmediato á
nuestro campamento ya percibi el tiroteo de las guerrillas
que se habian empeñado: aunque el rio no estaba muy
crecido se nadaba en algunas partes; así lo pasé y me en
contré reunido á la division á que pertenecía. Bustos no
quiso tocar el punto, ni yo podia hacerlo sin hacer obser
vaciones punzantes, pero ni él ni nadie dejo de conocer
que sin mis avisos, por lo menos hubiera el enemigo toma
do las caballadas de reserva y acaso sorprendido la divi
sion. Toda la mañana se empleo' en guerrillar sin resul
tado y no fué sino á la tarde del 18 de Febrero que el ene
migo hizo un esfuerzo decisivo sobre nuestro campo.
Este se hallaba situado sobre la barranca del rio en
la parte co'ncava de un arco que describe frente de la pos- i
ta de la Herradura que está al otro lado en la márgen de
recha. El terreno que ocupábamos era perfectamente
limpio, pero siguiendo la rivera para arriba y abajo esta
ba guarnecida de bosque. Nuestro campo estaba cerrado
con postes puestos á distancia en los que habia varas
atravesadas para impedir que saliesen los caballos que te
niamos adentro. Esta débil barrera se aprovecho' para co
locar la infanteria en orden sencillo ponque el recinto era
estenso; y poniendo las monturas de los infantes como los
marineros ponen sus camas en los buques de guerra para
que les sirvan de parapeto. Es verdad que el parapeto

1 .

r

— 311 — v
(jiicilüba muy bajo, pero hincados los soldados, alcanza'-
ban á cubrirse una parte del cuerpo.
La cabullería estaba en segunda linea, teniendo cada
escuadron un porton en frente para salir cuando fuese pre
ciso: interinamente se habian cerrado estos portones con
cuerdas o lazos que se quitaban en el momento oportuno.
Dos cafioncítos de muy poco calibre que teníamos estaban
colocados convenientemente.
Serian las dos dela tarde cuando las guerrillas enemi
gas empezaron á ser reforzadas. Esto siguio' en una pro
gresion tan creciente que las nuestras que eran de caballe
ría tuvieron que recogerse al campp cercado. Muy luego
presentaron su linea que siguio avanzando, pero qut' hizo
alto para dejar obrar á loque llamaban su infantería: esta
consistía en unos hombres rfrtnados de fusil y bayoneta
que venian montados habitualmente y que solo echaban
piéá tierra en ciertas circunstancias del combate. Cuando
estaban desmontados nunca formaban en orden unido y
siempre iban dispersos como cazadores: formaban parejas
y para ello hacían servir sus amistades y relaciones per
sonales, de modo que tenian ese vínculo mas, para prote
gerse mútuamente y no abandonarse en el conflicto.
\ presencia del enemigo y sin desmontarse se desple
gaban en guerrillas y cuando habian llegado á la distancia
conveniente echaban pié á tierra, quedando uno con los
dos caballos y avanzándose el compañero de algunos pa
sos para hacer fuego, el que continuaba mientras se creia
conveniente. Algunas veces se conservaba á caballo el
uno temendo de la rienda el caballo del que se habia des
montado.
Si eran cargados y se veían precisados á perder terre
no saltaban en sus caballos con rara destreza y antes de
un minuto habian desaparecido: si por el contrario huia el
enemigo, montaban con igual velocidad para perseguirlo y
entonces obraban como caballería. por mas que sus armas
fuesen las menos adecuadas. Esta era la famosa táctica

*— -1ÍÍÍ —

de la infantería de Artigas, con la que habia triunfado cfe
los ejércitos de Buenos Aires y que á juicio de aquellos
caudillos era el último esfuerzo del ingenio humano. Es
por demas decir que esta operacion de su infantería era
sostenida por cuerpos de caballería que conservaban ge
neralmente á su inmediacion. '* . '. *
Nuestro campo fue completamente circunvalado por
una estensa línea de guerrillas en la íorma qoe he descrip-
to, cnyos fuegos siendo convergentes nos incomodaban
bastante, principalmente á la caballería que estaba al des
cubierto. Ellos á penas eran contestados por algunos de
nuestros infantes que guardaban los suyos para mejor oca
sion, que luego se presento.
Repentinamente y por un movimiento simultáneo se
pronuncio una carga general de caballería u que acompa
ñaron sus infantes que tomaron para esto sus caballos con
nna destreza y celeridad sin igual y se vinieron del modo
mas impef aoso sobre nuestra débil trinchera. Entonces
los recibid nuestra infantería con la plenitud de stis fue
gos, en términos qne los rechazaron é hicieron retroceder.
Al mismo tiempo salieron por los portones los tres escua
drones, cargando dos de ellos y quedando el otro en re
serva. A mi me toco cargar por nuestra izquierda y casi
sobre el centro del enemigo, el cual cedio en desorden pro
bandolos filos de nuestros sables, pero haciendo al mismo
tiempo toda so lihea una rápida concentracion sobre varios
puntos que* su vez amenazaban envolver nuestra dimina-
ta fuerza. Los dos escuadrones en accion parecían dos
puntos en el espacio comparados con aquella multitud -qne
abarcaba una gran estension. No debi pues llevar la carga
indefinidamente, y despues de andar diez d doce cuadras
en que el enemigo tuvo pérdidas proporcionadas, hice la
señal de alto para reunirme y reorganizarme.
Ya era tiempo, porque los montoneros advirtiendo su
inmensa superioridad numérica y la dispersion que natu
ralmente origina una carga se preparaban (no los que Uc'

— 313 —
Vábamds acuchillando) ú tomar la ofensiva y envolvefttdá
por todos lados. La brevedad con que se rehizo el escua»
dron y la aptitud que tomo les impuso y permanecimos al*
gun tiempo en observacion. Cada instante que pasaba,
volvia mas el enemigo de su estupor y sC persuadia mas de
nuestra debilidad, pues podiamos contarnos en aquella
circunstancia, uno contra diez. Cuando quise replegar mi
escuadron, el enemigo quiso y aun se movio' para echarle
sobre él, pero le dimos otra vez frente y se contuvo ú lo
que pudieron contribuir dos compañías de infanter'a que
habian salido del campo y que se dejaron ver á la distan*
cia. Pude pues seguir mi movimiento en el mayor o'rdert
y sin ser inquietado fuera del fuego de guerrillas que errt
contestado por otras, hasta aroyarme en la infanteria qvte'
habia salido.
El escuadron de Húsares que cargo, pudo hrtcerlo cort
mas desahogo porque siendo su movimiento sobre la ex*
trema izquierda del enemigo, no corria el mismo peligro
de ser envuelto. Sin embargo no fué tatl feliz poi-qutí
aunque arrolló al enemigo, cuando Ceso' su movimiento
ofensivo y quiso replegarse, este trato de cargarlo ú sil
tez, le hizo perder algunos hombres y lo hubiera deshecho
sin el oportuno socorro del escuadron de reserva.
Aunque los Federales o' Montoneros' no tuviesen tácti
ca, o' mejor dicho tuviesen una de su invencion, se batían
con el mas' denodado valor: su entusiasmo degeneraba en
el mas ciego fanatismo y su engreimiento por causa de
sus, multiplicadas victorias sobre las tropas de Buenos Ai*
res se parecía al delirio. Entre los hombres que perdie
ron en la carga que serian treinta, solo uno se pudo tomar
vivo y herido tambien, pues los otros prefirieron morif
con sus armas en la mano. Vi un indio (no hablo de los
salvages, de que traian algunos del ChacoJ que habiendo
perdido su caballo, habia quedado ú retaguardia de los1
nuestros cuando habia pasado el momento dela carga, y
que rodeado de diez ó doce soldados que le ofrecían salvar*
40

314 —

le la vida, los desafiaba con la lanza en la mano despre-
ciando su perdon: ú alguno hubo de costarlc cara su cle
mencia, pues el bárbaro hirio á uno de sus generosos ven
cedores. Semejante á una fiera acosada por los cazado
res que vuelve á esperarlos para vender cara su vida, así
este furioso no escuchaba sino su rábia y su desesperacion.
Fué preciso matarlo como se hubiera hecho con una pan
tera o' con un tigre.
El enemigo se puso al fin en retirada y nosotros tra-<
tamos de volver á nuestro campo. Allí esperimenté una
de las mas agradables sensaciones que he gozado en mi
vida: estaba acostumbrado á oir esa continua querella en
tre los cuerpos y principalmente entre las diversas armas,
sobre quien habia contribuido mas á la victoria, cuando se
conseguía, o' quien era mas culpable en la derrota cuando
esta tenia lugar. Algo he dicho sohre esto en el curso de
esta Memoria, pero no todo lo que podía para mostrar has
ta donde llegaba este mal que se habia aumentado con la
preferencia que los Generales Belgrano y Cruz, parecían
dar á la infanteria (l ). Desde la accion de Tucuman ha
bia naeido esta lucha que se habia seguido con mas o' me
nos viveza, sin que para ella hubiese en mi concepto otro
motivo real que la ignorancia, la indisciplina y circunstan
cian especiales que concurrían en nuestros ejércitos y que
no es del caso espían a r. Digo pues que al incorporarme
á la infantería fui recibido con los gTitos tan espontáneos
como uniformes de ¡Vira el escuadron de Dragones! gritos
que penetraron hasta el! fondo de mi corazon y de los de
mis compañeros.
La noche del 18 se pasi>sin novedad conservándonos
dentro del campo eercado, mientras los enemigos lo pasa
ban en el suyo que estaba á poco mas- de una legua. Ama-
necio' el 19 sin que tampoco1 se presentasen á la vista y co~
(l) El General Belgrano disminuyó el sueldo de los oficia
les de caballerilí quitándoles el aumento y poniendolos á, la par
de lo* de iniaiUcria.

— 315 —
mofliese preciso hacer comer nuestros caballos, tuve or
den de sacar mi escuadron y avanzarme algunas cuadras
para descubrir al mismo tiempo un poco mas de terreno.
Alli mande quilin los frenos, quedando los ginctes con los
cabrestos de la mano. La misma operacion hacían los dos
escuadroues de Húsares, pero habiendo quedado cerca
del campamento estaban algunas cuadras á mi retaguar
dia.
Serian las ocho de la mañana del lí) cuando se deja
ron ver los enemigos con todas sus fuerzas: por esta vez
habian formado una linea mas regular y desplegado una
gran bandera punzo que flameaba al centro de ella. Se
avanzaban lentamente para conservar al parecer algun o'r-
den al son de ataque que tocaban las trompetas y cajas.
Todo anunciaba que querían hacer un esfuerzo serio y de
cisivo. Segun se fueron aproximando mandé enfrenar,
montar y formar. Cuando el enemigo estuvo á una dis
tancia proporcionada, mandé volver caras á mi pequeño
escuadron que no tenia entonces mas de setenta hombres
para replegarme al campo al mismo paso que traia la línea
contraría.
En el momento de efectuar el movimiento de volver
caras, quedaba naturalmente yo que lo mandaba dando la
espalda a nuestro campo y mirando al escuadron que lo
ejecutaba:fué entonces que se oyo' primero una detonacion,
inmediatamente otra y otra; al mismo tiempo se veíanlos
fogonazos idénticos á los de la artillería cuando se dispara,
y á los escuadrones de Húsares que huían del campo en el
mayor deso'rden y dispersion. Me persuadi firmemente de
que mientras el enemigo nos había llamado la atencion por
el frente, bahía destacado alguna division por el bosque
que como indiqué bordeaba el rio hasta cerca del campa
mento, la cual cayendo de sorpresa sobre la caballería que
quedaba atras de mí y acaso sobre el mismo campo la habia
puesto en derrota. En tal caso yo quedaba entre dos cuer
pos enemigos y enteramente cortado: no habia pues que

31G —
trepidar, pues era preciso abrirse camino con las armns
para reunirme á los mios. Mandé poner sable á la mano
y ya emprendiamos el movimiento sobre los supuestos ene
migos, cuando por medio de mejores observaciones pndi-
mos convencernos de que no eran enemigos los que causa
ban el desorden que procedia de alguna otra causa.
Esta consistía en que por descuido al tiempo de dis
tribuir municiones se incendio' un cajon sin que se supie
se como, y tras de ese, otro y otro, haota consumirse todos
los que había en una carretilla de tres que habia alli con
este cargamento y destino. El deso'rden producido en el
campo por este i .cidente fué tal que se rompieron las tilas
y cada hombre procuro salvarse lo mejor que pudo: hubo
muchos que desde lo alto de la barranca se tiraron al agua
y los mas abandonaron su puesto y la trinchera salvándola
para librarse del incendio. Es seguro que si el enemigo
sabe aprovecharse de ese momento nos pone en un tre
mendo conflicto; mas nada de esto hizo, continuando so
movimiento con la misma lentitud y dándonos tiempo para
que se rehiciese nuestra tuerza y se repartiesen nuevas
municiones con mas precaucion. Sin embargo tuvimos
la desgracia de perder dos hombres que murieron quema
dos y algunos heridos.
Cuando el enemigo se aproxima ya estaba el o'rdcn
restablecido y todo preparado para recibirlo. La infante
ria habia ocupado su puesto y la caballería estaba en se
gunda línea como el dia antes. El enemigo hizo su ataque
en la misma forma que el anterior^ pero con mucha mayor
circunspeccion. Desplego una larguísima línea de guer
rillas que circunvalaba nuestro campo y cuyos fuegos con
vergentes (segun aute,i dije) nos molestaban demasiado,
manteniendo entretanto su cuerpo de batalla fuera del al
cance de nuestra fusilería. Esta situacion se prolongaba
por demas y era forzoso hacerla cesar: para ello la caba
llería tuvo o'rdcn de adelantarse desembocando por los tres
portones para envolver sus guerrillas. Estas no dieron

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tiempo, porque corrieron con la misma destre^ y aun ma
yor celeridad que el di a anterior, montaron apabullo y so
replegaron sobre su linea: esta empezo entonces un movi
miento de retirada, mas con una lentitud y malicia que nos
mostraba muy á las claras que su objeto era alejar nuestra
caballeria para envolverla y cargarla por todas partes, lo
que podian hacer con una inmensa desproporcion do
fuerzas.
Conocido el fin que se proponia el enemigo era nues
tro deber frustrarlo, lo que se hizo suspendiendo nuestro
movimiento ofensivo y aun apoyando nuestra diminuta ca
balleria con algunas compañias de infanteria que al efecto
salieron del recinto cercado. El enemigo ceso' tambien
en su movimiento de retirada y dándonos nuevamente fren
te nos provoco' de nuevo con guerrillas para que nos ale
jásemos imprudentemente. No pudiendo conseguirlo des
pues de una hora de inútiles esfuerzos, se puso definitiva
mente en retirada y volvió' á su campo donde paso el dia.
Por todo el resto del tlia, ni en la noche no se hicieron
sentir y solo fué en la mañana del 20 que supimos que ha
bían levantado su campo y dirijidose á la Villa del Rosario
(Ranchos), amenazando de ese modo el centro de la pro
vincia y la capital misma. Mientras se disponia lo conve
niente para el movimiento que debiamos practicar en con
secuencia, los coroneles Bustos y La Madrid, yo y otros
oficiales, fuimos á visitar el campo que habian desalojado
y vimos las sepulturas frescas en que habian enterrado al
gunos cadáveres, ¿Qné cadáveres eran estos? Los de sus
propios soldados heridos de gravedad, á quienes no po
dian 6 no querian transportar como embarazosos: los de
gollaron antes que dejarlos en nuestro poder! Así murie
ron muchosinfelic.es á manos de sus propios coitfpañeros
yásangre fria. ¡Qué barbarie!
El 21 por la tarde nos movimos con direccion á la Vi
lla del Rosario, es decir en la misma que habia llevado el
enemigo, pero por distinto camino: el que tomamos rodea

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\va un poco mas y se aproximaba á la capital y tenia la ven
taja de que te cubríamos mejor si los contrarios hubieran
intentado atacarla.
Cuando en dos ¿ tres hubimos franqueado la distan
cia que nos separaba de la villa, supimos que el enemigo,
cuyas solas partidas habian entrado en el pueblo y cometi
do algunos deso'rdenes habia levantado su campo y diriji-
dose á Santa-Fé, dejando enteramente tranquila la provin
cia de Co'rdoba.
El gefe de la expedicion era el célebre Gobernador de
Santa-Fé D. Estanislao Lopez, trayendo á sus o'rdenes á
D. Ricardo Lopez Jordan, hermano del Gobernador Ramí
rez y al lamoso ingles aventurero Campbell. Este man
daba una division de indios misionaros y correntinos y
aquellos entre-rianos. El éxito de la campaña les fue en
teramente contrario, pues nada lograron sino tristes de
sengaños y pérdidas positivas, pero á su regreso tomaron
un valioso desquite derrotando en Coronda la division del
coronel Ortiguera que pertenecía al ejército del General
Viamonte que segun hemos indicado estaba en el pueblo
del Rosario del Paraná (\).
Este General se apercibid al lin de la marcha de Lo
pez á la provincia de Co'rdoba y de la muy poca fuerza que
habia quedado á su frente. Con el fin de batir la campaña
destaco' al coronel Ortiguera con los afamados Dragones
de la Patria y demas caballería de su ejército: este gefe
principio' su movimiento por la márgen derecha del Para
ná y aproximándose á Santa-Fé. ^1 principio no hallo' re
sistencia pues los pocos montoneros que habian quedado
se retiraban á su presencia. No sucedió' así cuando en Co
ronda se reunieron con las fuerzas que regresaban de
Co'rdoba, pues tomaron repentinamente Inofensiva, dieron

(1) Yn se liubrá comprendido que hay dos pueblos del Ro
sario: el uno sobre el Paraná en la provincia de Santa-Fé; el otro
que es simplemente villa en la de Cordoba.

N

~ .119 —
soíireOrtiguera v lo batieron haciendo una horrible carní~
eería.
Me he detenido de proposito en los detalles de esta
eorta y poco importante campaña para dar á conocer de
ana vez la táctica y modo de combatir cfe tas montoneras-
que acaudillaba en gefe el proto-caudillo D. Jose Artigas,
mediante ía cual obtuvieron considerable!» victorias sobre
las tropas de Buenos AireS. En el primer ensayo que tu-
vieron conel ejército que se decia auxiliar del Perú apren
dieron á res-petarlo, y su General,el digno Befgrano fué si
no me engafio un objeto de respeto y estimacion para los
mismos montoneros.
Muchos ban tratado de profundizar esta materia para
encontrar las verdaderas causas de los desastres de nues
tras tropas frecuentemente batidas por paisanos muchas
veces mal armados y peor dirigidos. Corr este fin no ha
faltado quien pondere la inepcia de nuestros- Generales, la
cobardia de nuestros oficiales y mas que todo la superiori
dad de la invencion y del valor de los caudillos que capita-
neaban esas- masas irregníares álas que tun propiamente'
se bautizo de montoneras'
Preciso es confesar que nuestros Generales de enton
ces meditaron poco sobre la naturaleza de esta guerra y
que si hubieran reflexionado mejor, habrían dado otra di
reccion ásue operaciones y otra organizacion á sus ejérci
tos. Generalmente olvidaron que la de un cuerpo de tro
pas debe ser adecuada á las- localidades que han de servir
le de teatro, á los enemigos que tiene que combatir y á la
elase de guerra que tiene que hacer. Por ejemplo, un»
ejército destinadoí á operar en el Perú deberia confeccio
narse de otro modo que el que hubiese de combatir en las
llanuras de la pampas el que tuviese que lidiar con'tropas
regulares, seria distinto del que tuviese por enemigos esas
hordas semi-salvages que aunque armados de fusiles y de
«añones algunas veces, no se sujetan á la táctica, ni la dis
ciplina; y finalmente es muy diverso tener que combatic'

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cuerpos reglados compuestos de lastres armas y enqüclá
infanteria es mas numerosa, que haber de luchar conesos
grupos informes de caballeria que hacia el nervio y fuerza
principal de los disidentes.
Por lo general el ejército que se destinaba contra ellos
se recargaba de artilleria y un gran Parque que lo hacían
pesado: se establecia en una proporcion desconveniente
1;\ fuerza de las armas, y llego hasta creerse que la relaja-
ciou de la disciplina en nuestras tropas, seria un medio de
retenerlas en sus banderas. Errores fatales que se paga
ron bien euros y de que se resintid por mucho tiempo nues
tra organizacion militar y aun nuestro pais! Tales fueron
los primeros cuerpos de tropas empleadas contra las mon
toneras, como los de Viamonte en diferentes veces que
mando', los de Diaz Velez, Olemberg, Montes de Oca v
Dorrego en sus primeras campañas. Algunos fueron bati
dos; otros tuvieron que retirarse con precipitacion y aun
con peligro. A su tiempo diré que el General Belgrano
cuando vino á la campaña de Santa-Fé con el ejército del
Perú, se vio' cri la necesidad de montar y armar como caba
lleria alguna infanteria, aunque no la qiíe era bastante pa-
ra esta clase de guerra.
Cuando despues de los desastres del año 1820 se vol
vió' á encender la guerra, el Sr. Dorrego que mandabalas
tropas de Buenos Aires se desprendio' de toda la infante
ria y opuso l.i sola caballeria considerablemente aumenta
da á los montoneros que combatia. Despues de sus prime*
ro* sucesos fué definitivamente batido en el Gamonal y le
mismo le sucedió al General La Madrid que ruando' las
fuerzas compuestas de pura caballeria que se opusieron a!
caudillo Ramirez de Entre-Rios.
Sin considerar positivamente esta nueva organizacion,
diré que no me parece propia de las circunstancias en que
fué adoptada. La montonera aunque compuesta de tro
pas irregulares estaba poseida de un entusiasmo extraordi'
nario, el que unido al brio y valor de nuestros campesinos,

ya de tropas de linea recientemente creadas no podian tener ni la posesion ni la instruccion convenientes para las maniobras. Aun diré mas que quizá fué la causa mas podero sa las fuertes prevenciones que habia engendrado en el paisanage la indisciplina y altaneria de las tropas de loa primeros ejércitos y Jas exacciones gravosas á que los su- getaban. espresion que estuvo en uso y que era repetida con énfasis por personas de mas altura. De aquí resul to que los montoneros daban tanta importancia á lo que llamaban entrevero. Keilurkla á estos términos la guerra poco ó ningun fruto podia sacarse de los esfuerzos del arte. ya se compusiesen de milicianos. Quizá cuando la conqu « . ni de las ven tajas de la táctica y de la disciplina á lo que contribuía que habia pocos geres y oficiales que conociesen mediana mente la afma de caballería. y con este odio venian á confundirse los celos que justa o injusta mente inspiraba á muchos la preponderancia de Buenos Aires. Atendido él les fué muy fá cil á los caudillos sublevar la parte ignorante contra la rnas ilustrada. forzoso es referirnos al estado de nuestra naciente civilizacion. — 321 — les daba una ventaja cu los combates individuales (digá moslo así) ú la arma blanca que tís la que regularmente se emplea en los ataques de caballería. i* Llego' á ser tan poderoso en las montoneras y sus ge- fes ese sentimiento de oposicion al Gobierno y á las tropas regladas que sofoco' hasta el noble entusiasmo de la inde pendencia: nadie se acordaba de los ejércitos españoles que amagaban por diferentes puntos y es seguro que se les hubiera visto penetrar en nuestro territorio sin que se hu biesen reconciliado los ánimos. á los pobres contra los ricos. Para comprender el ardiente entusiasma que anima ba á los montoneros. Por otra parte esos grandes cuerpos de está arma improvisados para oponer les. de modo que las batallas se reducían á choques bruscos y desordenados en que Be combatía casi individualmente.

Para tomar el hilo de esta Memoria. pero nunca se debilito su ardor patrio' tico. permanecio' en la Villa del Rosario despues de la retirada de la montonera y á los muy pocos dias supimos que todo el ejército se habia movido de Tucuman y que marchaba por divisiones á reu- nirsenos. porque nuestro ejército se habia retirado sostuvo la campaña con tanto valor como gloria. la seduccion y el terror. antes que soportas el yugo que habian sacudido. — 322 — ta se hubiese avanzado mucho. por este tiempo empezaba ¿dar mas importancia á la guerra de la monto nera y que habia resuelto llamar los ejércitos destinados contra los enemigos de la independencia. Fueron estas llegando en terminos que en Mar zo estaba allí el General Belgrano con todas las fuerzas que eran antes destinadas á observar á los españoles del Perú.yermas sus ciudades. y ella sola. su táctica superiir y el valor de sus soldados. tuvieron que retirarse cediendo la palma del triunfo á esos valientes gauchos. Los españoles des pues de haber empleado vanamente sus armas y sus teso ros. ni su amor é la causa de la independencia. creo conve niente advertir que el Gobierno Nacional. á esos generosos sal- teños que dejaban. Debo exceptuar á la heroica provincia de Salta qua pago' tambien su tributo á las discordias civiles y que como hemos visto hizo una guerra encarnizada al ejercito del General Rondeau. La division del coronel Bustos que habia combatido en la Herradura. El coronel de mi regimiento D\ Cornclio Zelaya tuvo la orden de marchar eon la fuerza de su mando hasta las Mojarras para observar de mas cerca los movimientos de la montonera que se habia reconcentrado ó Santa-Fé y en . para concluir con }as discordias interiores. la magnitud del peligro hos hubiera reunido. No habia envainado aiin la espada con que acababa de luchar contra ¡sus hermanos cuando se presentaron los españoles. •!* Mucho me he distraido de mi pi'opo'sito y debo volver á él.

Esto hacia que nuestras marchas fuesen penosas por el calor y por la fatiga de las bestias. los mon toneros se presentaron en el fuerte del Tío á diez y ocho leguas de distancia y sorprendieron la guarnicion de tnilicins. y abiertos de esaparte de la provincia de Co'rdoba y de la de Santa-Fe.. De aquí resultaba que no descubríamos mas terreno que el (1) Se me pasaba decir que despues de llegar el ejercito 41a Villa del Rosario y en los pocos diasque permanecio allí. pero si lo hicieron algunas divisiones aisladas.v) ... — 323 — seguida se movió' todo el ejército en la misma direccion. caballadas <Sba. agregadas á objetos de comodi dad y aun de lujo que . Se hizo mar char pnra socorrerla al coronel Bustos con ochocientos hombres <le infantería y caballería. ocupaban mas de treinta carretas de bueyes que seguían muestro ejército. . Un cañonazo disparado á la hora de la diana era la señal para que se aproximasen las boyadas. y ocho piezas de artilleria con el Parque y bagages correspondientes. . Elejértito campaba eu linea y marchaba en una sola columna:cuando mas le pre cedia alguna partida pequeña ú cortísima distancia.„ . Muy pronto volvimos á reunamos y abrimos la campaña a principios de Abril en una sola masa. rifico' la masa del ejercito. „ .. Aun esta comision era rutinera y la desempeñaba un olicial cualquiera que se nombraba por el rol del servicio. Otro dcfe6to de nuestras ma echas era no llevar un cuer po de vanguardia propiamente dicho.• . En Iqs caminos llanos. ... llevando cinco bata llones de infantería. seis escuadrones de caballeria muy bajos. es muy fácil y sumamente conveniente hacer las marchas de noche. Estas. quien llegó tarde porque ya los monto neros habian desaparecido segun su costumbre. (l) jamas lo ve-.llevaban algunos geíes.. habiendo vencido hasta las djez o' las once de la mañana de cuatro ú seis leguas que eran las jor nadas regulares. La hora regular de la marcha era al salir el sol. . y como en los preparativos de marchase invertia una hora ^e daba principio cuando los rayos del astro del dia alumbraban nuestras cabezas.

ya se presento una partida de montoneros. ni se os tendia nuestra accion mas allá del alcance de nuestros cañonefi. Hice cesar la plática. y esperé nuevas o'rde- nes del General colocándome á la cabeza de mi escuadron que estaba algo mas retirado. Yo transmití el parte al General en Gefe. habia escapado prodigiosa mente de un tiro que le disparo' uno de los soldados ene migos. Agustín Bardel (francés. me diando solo el arroyo fangoso de la Cruz-alta. Mientras estuvimos en la jurisdiccion de Cordoba no se presentaron enemigos. — 324 — que ocupábamos. mas en la de Santa-Fé ya fué un verdadero desierto porque no encontrábamos alma viviente. pues era mny raro el habitante que se encontraba. En la conversacion que acababa dete ner con el oficial montonero. despues casado en Mendoza y negociante en Chile) mandaba la partida descubridora que nos precedia de pocas cuadras: cnando dio' el parte recibi o'rden de adelantarme con mi escuadron y cuando lo verificaba y vino á encontrarme Bardel dicién- dome que los montoneros querian pasarse á nuestras filas. hice colocar los nuestros á una razonable distancia. que solo pedia el oficial un documento firmado por el Ge neral Belgrano en que se les diesen garantías escritas. sin respetar la tregua en que se habian momentá neamente constituido. Cuando llegué al lugar de la escena. dándose por satisfecho con la aparente reprobacion que hicieron de la infame conduc ta del traidor. am bas partidas se conservaban una en frente de la otra. que no ten drá sino diez o doce varas de ancho y conversaban todos á lengua suelta. El teniente de mi escuadron D. Marchábamos casi por nn desierto en la provincia de Cordoba. pero el dia que llegamos á su lí mite que lo forma el pequeño arroyo de la Cruz-alta. pero no me aluciné y hasta me costo trabajo persuadir a Bafdel de que debia obrar con cautela. y á pesar de esto abogaba aun por la buena fé de los montoneros. Llegaron las ordenes del General para que no se le* .

atraveso el arroyo por un paso que es taba mas ú nuestra derecha: cuando lo tuvieron en su poder dispararon algunos tiros sobre nuestra partida y desapare cieron ú galope llevándoselo prisionero. s El ejército campo' en el mismo lugar y solo fué al dia «iguiente que pasamos el arroyado la Cruz-alta y pisamos el territorio de Santa-Fé. A pesar de eso eran respetadas hasta tal punto que pasábamos por su inmediacion sin tocar ni lo mas mínimo. se Iiabia avanzado por un flan co sin ser visto. Los .se dejaron ver algunos montoneros y tuve o'rden de salir con mi escuadron á perseguirlos: el regimiento con el co ronel Zelaya á su cabeza debia sostenerme. lo pago' ú peso de oro despues cuando el armisticio. Era admira ble la disciplina que Iiabia establecido el General Belgra- no y que supo conservar durante la campaña. y mandando nn documento escrito de su puño en que les garantía su liber tad. Lo consiguieron á su satisfaccion. Cuando alguna vez por o'rden suya se tomo' algun corral para leña por falta que habia de ella. perteneciente al regi miento de Húsares cuerpo siempre desordenado que man daba el coronel La Madrid.si efectivamente venia sobre ellos todo el ejército del Perú y si estaba allí su General. Bracamonte de apellido. El finquese habian propuesto los montoneros era saber. En la corta jornada que hicimos hasta la Esquina no se dejaron ver los enemigos ni persona hnmana: las casas estaban vacias aunque se conocía quo acababan de ser desalojadas con precipitacion. Luego que en el siguiente dia se movió' nuestro cam- po. y atraido por las engañosas espresiones de los montoneros. Este desenlace disipo' la ilusion y ya nadie abrigo' esperanzas que no de bieron ni concebirse. propiedades Asa. para que les fuese entregado. — 325 — hostilizase mientras ellos no lo hiciesen. Mientras tanto un sargento. Mi escua dron no llevaría sino de sesenta á ochenta ^Jrombres. Así se hizo sin que dejasen ver el menor indicio de que pensa ban cumplir lo que habian ofrecido.

Nuestro ejército habia campado en Arequito y tuvi mos que desandar las. Esperaban sin duda ser víctimas de viles tratamientos en términos que costo' para que se senqysisen. Nuestros caballos con la doble marcha y la carrera de ese dia quedaron muy fatigados. Despues de media hora me incorporé al regimiento que habia quedado cerca de una legua á retaguardia. Allí me alcanzo' la or den del coronel para que cesase la persecucion y regresa se. jamas se habia dado la menor atencion á tan importante ramo. sea por fal ta de enseñanza. Sus hijas y otras mugere-s entre las que habia al gunas del mas bello parecer estaban desoladas y mostra ban en su semblante los mas vivos temores. La viveza de nuestra persecucion era tal que la fami lia de Gallegos que tenia todo dispuesto para su retirada no tuvo tiempo de efectuarla y él fué sorprendido en su casa: no tuvo mas remedio que meterse en cama y afectan do una dolorosa enfermedad daba dolorosos aunque fingi dos ayes. Sea por preocupaciones de ciudad. sea por desden de las costumbres campesinas. sea en fin por la inexperiencia de nues tros Generales. mas como fuese. tenaz la perse cucion les era forzoso detenerse pura reunir algunos hom bres que ntulaban por las casas inmediatas y llevarse los caballos. — :W6 — montoneros que eran en corto número se retiraban en pro porcion que avalizábamos. cuatro leguas que hay hasta los Des mochados. no era menor el ningun cuidado que se tomaba en la conservacion de los caballos y la ignorancia de los me dios de obtenerla. Creo que esta es ocasion de decir que entre otros defectos de que adolecía el régimen de nuestra caba llería. Al fin su retirada se declaro' en luga precipitada y en esta forma llegamos á las casas del Des mochado propiedad del hacendado Gallegos. para reunirnos esa noche. así sucedia que se distribuían caba . Luego alcanzamos á divisar gruesos trozos de ganado que arreaban y que les fué preciso abandonar á nuestra aproximacion: les tomamos tambien como dos cientos caballos.

No habria pasado una hora cuando se me dio' o'rden de alistarme en el actoí para marchar con mi escuadron. ni nuestra -eabnlleria se separo' del grueso det ejército. ese mecanismo. No so crea tampoco pop lo que he dicho antes que en el Perú se haeia bien este ser vicio. para qtie tuvie sen el mismo resultado. se usaba de ellos sin economía y á los muy pocos dias estaba el cuerpo en la completa carencia de que se creta haberlo sacado» Ni los gefes ni los Generales se afanaban muclio por e«to y solo se ocupaban de nuevas requisiciones. nada de eso. En los dias posteriores ni los montoneros volvieron á presentarse. s& tomaban ú discreeion. . Soloi los últimos españoles que vinie ron pusieron su caballcri# en un pié respetable y enseña ron que un General. ella mejoro' en táctica y organizacion. — «27 — líos á un regimiento. Ha sido despues en 1» rampaña Oriental donde he aprendido esa economía. quedo en el mis mo descuido el generoso bruto que tanto contribuye ú ha cer terribles sus efectos-. Como ya indiqué en otra parte nuestros Generales al prin- e ipio le dieron muy poca importancia cuya utilidad y cm- pleo no conocian y si desde que estuvo el General San Mar tin. siendo muy diverso' el modo de tratar los eaballos que se tiene en el Perú. pues era la primera vez que venian ú hacer la guerra- en este teatro. que el General Viamonte en el Rosario habia cele brado con los montoneros un armisticio y suspension dar armas que era ostensivo á nosotros. ese esmero que debe dedicar á la conserva cion de los caballos un geíe que quiere verdaderamente servir bien á la patria y triunfar. Habiamos hecho dos marchas mas y no$ hallá bamos en la Candelaria (posta) cuando á las doee de Ja noche se nos recordo para hacernos sabsr de o'rden del Ge neral. ni un coronel nada pierde de su altu ra dedicando una particular atencion al cuidado de los ca ballos que son el primer elemento de esa poderosa arma. Nuestros Generales y nuestro ejército1 eran disculpa-' bles.

Hé aquí como habia sucedido. Ella lo. Pedro Calderon. El General San Martin que estaba en Mendoza habia dispuesto por razones domesticas que no es del caso espli- car que su señora marchase á Buenos Aires é pesar del mal estado del camino. Mi comision era desesperada á ser cierto el parte que acababa de llegar y era mas que probable que ni yo ni ninguno hubiéramos escapado: sin embargo fué preciso obedecer.-s cuadras de la casas procuro' fortificarse en ella y lo aviso' al General por un hombre que pudo hacer salir con ese obgeto. saber por unpar- lamentarlo. mostrándoles dicho pasaporte: si á pesar de eso no quisiesen suspender las hostilidades los batirá V. me dijo el General Belgranoi "lleve V. Mi comision se reducía á volver al Desmochado á socorrer á Doña Remedios Escalada. y si los monto neros ignoran esta ocurrencia se las hará V. habia avisado al General Belgrano. __ 328 — Este se hallaba de servicio y no tenia disponibles lüas de cuarenta hombres: lo representé al coronel y no se me dio ni un hombre mas* No teniamos atados sino los caba llos de marcha y tampoco se me dio' tiempo para tomar otrqs. . seria forzoso venir á las manos' En esta conviccion marché y me di tanta prisa que al salir el sol ya habia andado las seis Je- 1 . Cuando ya pronto á marchar fní al Cuartel General á recibir las últimas o'r denes. la señora y su tráfa go habia llegado la noche antes al Desmochado. cuando ya muy avanzada esta supo que una gruesa division de santa- fesínos é indios estaba ú pnc. Mariano Diaz que es quien ka venido á notificar el armisticio. Este con su escolta." Era bien dudoso. por no decir increíble que los indios respetasen un parlamentario y por lo mismo era probable que si la noti cia del armisticio no habia llegado á ellos. quien creyéndola mas Tcrcana le habia dejado una escolta de cuarenta hombres al cargo de su sobrino D. esposa del General San Martin qne hacia su viage á Buenos Aires y que segun noticias estaba sitiada en dicha posta por montoneros é in dios. el pasaporte que ha traído del Rosario el teniente coronel D.

Al considerar la confianza con que el Gene ral San Martin la esponia á caer en manos de las feroces montoneras. La señora del Gene ral San Martín pudo pues seguir con seguridad su cami no: yo regresé con ella y antes de medio dia estuvimos en nuestro ejército. A su regreso el General Gefe del E. loque pude hacer sin tocar en su campo que ocupaba el costado opuesto. el comandante Urdí ninea y otros gefes. á tener una conferencia con el General Via- raonte. como despues lo ha cumplido religiosamente. El armisticio seguía: el General Belgrano se traslado rápidamente al Rosario de donde solo nos separaban ca torce leguas. nada tuvo de comun con la política. estoy persuadido de que nada de esto hubo y que el viaje de su esposa. tampoco adelanté el parlamentario proyectado y llegué francamente ala posta. D. en que podria haber hasta trescientos montoneros. á no ser el aspecto esquivo y sañudo de los santafe 42 . Venia á dar cierto viso de probabilidad á esta sospecha la aversion que siempre habia mostrado dicho General á desenvainar su espada en la guerra civil. mas co mo no hiciesen movimiento alguno.r. Mucho dio' que pensar el viaje repentino de esta seño ra en circunstancias tan críticas y por un camino erizado de peligros. Al dia siguiente siguio' dicha señora pa ra Buenos Aires sin la menor novedad. Sin embargo. tuvieron igual permiso: todo pa recia indicar que la guerra se concluiría por una transa- eíon. Fran cisco de la Cruz obtuvo licencia para ir á visitar á su fami lia: el coronel Ramírez gefe de artillería. — «29 — fiias que hay desde la Candelaria al Desmochado. Efectivamente luego que avisté la posta. Allí supe po#Calderon que estaba en comunicacion con el gefe enemigo y que tenian participa cion del armisticio y lo observaban. llegaron algunos á sospechar que estuviese secretamente de acuerdo con los gefes disidentes y que hubiese obtenido seguridades correspondientes. vi tambien *un campamento que estaba como á ocho cuadras de ella. M.

.enfermo. interiores sucedia ofr% tanto. fu* citadlo -al'tlta sigoienlfe «í concurrir al Cuartel General donúVel raisrooíGeneral.. no concurri á la panuh y. DU9pues de permanecer una semana en la Candelaria. mas sin. en mi opinion la (pie conviene al pais: pero habiéndola ¡•ana* > . á cuyas inmediacio- laes nofc establecimos en ol Rtcun de Jas Mojarras. La co municacion con la capital estaba franca..'Kui-Dian.de Mayo: con esta designacion del thá quiso dnrso mas solemnidad al neto y qiúz¡í mas fuerza al júraiaeoto.le' recibio el juramenta. . sinos. — 330 — . de campamos para volver á la Cruz-alta. . los que muy. Ella fué sancio- nadii al fin y remitida álosipueblos libres de la República. tanto para los tor reos.mBlrecibio' el juramento poniendo] hVmanosobracl puño1. lb contesto' el General -que tules eras las. embargo creyó conveniente eil General Bclgrano destacar un cuerpo de tropas alinando delcoronelLa Madrid que se situo en «! Saladillo de. Recuerdo qnr habiendo estadO-fse din . .' de gefes y oficiales jusameiito individual..Duirraate este tiempo el Congreso Constituyente. la espada¿ Recuerdo tan que hAbicndo.. no dejaban de ser extraorj (linarias. concurrid*) e^e dia el Auditor del ejércití conñdécttieQ:fiit. . Con Cordoba y provin cias. -liBi'-Sietñpife Merecí al General frel•granot cierta di- -eiorii favorable que la-ind«ciaá^ algunas confianzas atendidami jtrvent'ndiyimi clase. se.. guáa sustrabajbs en. 'i /.1:*»— . para1 que füese-j unida el 25. de. haciendo qu mase en su mano un pequeño crucifijo que estaba prepariH dbty qucaabiendoeli Auditor representado que deben jiuraís militarmente. El ejército debia tambien jurarla y ge-llevo' ú tal vigas' la ceremonia que se exigía en la cías. de.pocos llegaron á nuestra campo. como para los pasageros.prevoncibires -¿el Gobierno. Eseaia desp-uesde recibirme el juramento ti* lío canversacron con rríigoyim! dijo francamente: "Eito Vanstituciofé yl«i forma de ti-obierno adoptada por ella.Buenos Ai re* y terminaba* la Consti tucion que se ha llamado del aí»o 1819.

a.rt :) v nado el Soberano Congreso Constituyente.'.de confianza que me di* masaba'el General Belgrano y busco .deel.wwto.** ' . . fu¡ siempre amante.-ge^-W^^^. . son el símbolo déla Mion de nues- tras provincias "\\ '.d* la regularidad.en.friiu<to..' ' "'! '• '• ' '1.ca para algunos que me son poco afectos. .. seré d . es con el objetad* esplicar todos los demas actos de mi dila tada carrera publica. de larignrosa equidad y de la ¿exrta jittfh cia Serví gustoso á. sino á sumirla en un abismo.''' .las .car . Jo hasta ese espíritu de orden ha sido motivo de cr. Si hago estas reflexiones que me son personales.jdea simpatía producid* por 1* conformidad de -nii^wa. del -árdea y.' * . i Volviendo álas razones cle s^iHodo lie pensar deqia: "Que no teniamos ni las virtudes nihilustrucioa necesarias ¥ara ser HepMic* y que era una monarquía moderóla.¡.. lo que nos convenia. no.l.líi-j-fi—' r '''** "1.iw*|' '.t. .-.podm m atendida la dife^nciade nuestras. y «de en'nd opiríJownOs conducia á no sal var la patria.<. cuando predomi naba la licencia.-.i . .: . he querido ind. loque .caus«s.he descriptor sufrí los mas amargos pesares y tuve los mas vivos deseos de abandonar una carrera que creia manchada. se relajaron lodos los lazos de la disciplina y se entronizo el desorden «ue antes. 4 unn. eu obckcerla u harria obedecer. A las edenes del General BeJgrano no «olo habia exactitud en el servicio militar.". pero cuando en el mando del General Rondean. .respectivas poweuH iies Desde. sino que era no tada la ir*eg«l*ridad desacostumbres.lasdriteu.mcros ano.i<n <.' '. os. en que se me ha visto marchar siem pre por el sendero que me tracé desde mis pr. ggj .. muy jo'ven.tre esas manos qm. el ^p^fe ^fMKMi guardado y la subordinacion debidamente sostemda: enton es iamis me ocurrio retirarme del ejército y del servicio.ea ^e. N»-magüita (añadio) augurio y esa lanzaen nuestro escudo de armasy quisiera ver m cetrfi. y nunc* estuve intento-. '.es^muy dig- no de un gefe cuando ella pued^ afectar la moral publica Las propiedades era* sagradas. *e quiere severos. -^uando^wrtsidcro laespecie.< .priacipip* en .nwedo menos de otmmt.

en cuyo caso no tengo el menor embarazo en confesar mi incapacidad para caudillo. si siguiendo un sistema contrario hubiéramos avanzado mas. pero permitaseme dudar. Que se recue'rde loque hizo en el interior el ejército que marchó á mis o'rdenes el año 1829. * Puede ser verdad que él me haya hecho menos apto para dirigir esas turbas de que se ha querido que se com pongan posteriormente nuestros ejércitos. Yría muy lejos en estas reflexiones si me dejase llevar de cuanto me sugie ren mi imaginacion y mi memoria: acaso tampoco podría conservar la calma que no quiero perder.que se piense lo que produjo la victoria de Caaguazú. tanto en la árdua em presa de dar á nuestro pais una racional libertad. Para conven cerme seria preciso señalarme alguno que marchando por diverso camino hubiese logrado mas victorias y llevado mas adelante el pabellon de la libertad y civilizacion..° . FIN DEL TOMO 1. como en las operaciones militares qne con este motivo han tenido lugar en toda la estension de la República. — 332 — que siendo él tan arraigado en mi. que se considere lo que han valido los principios de orden que sembré en la defensa que sostu vo Montevideo y se habrá de convenir en que valen algo la disciplina y la organizacion militar. Basta. es un defecto de qne no puedo corregirme.

y regresó diciendo que con 200 hombres era suficiente para proteger el partido dela revolu cion. El pensamiento habia quedado suspenso y yo me enferme !t principios de Setiembre. aspirnrian ¡i con seguirla.© 1. muy cu ello. y tambien porque entreveía una semi lla da desunion entre los Vocales mismos. sin embargo de que mis conocimientos militares ernn muy cortos' pues tambien me hnbia persuadido que el partido de la revolucion.0 Espedicion al Paraguay mandada por el General Be/grano. Me hallaba de vocal de la Junta Provisoria. so prestó credito al coronel Espinola de las milicias de aquella provincia. y deseaba hallarme en un servicio activo. que estaba oprimido por el Gobernador Ve- lasco y unos cuantos inaudones. 43 . que al tiempo de la prediclia Junta. qne yo no podin atnjur. Fue con pliegos. se determinó mandar una expedicion al Paraguay. cuando en el mes de Agosto de 1810. La Junta puso las miras en mí. apuran las circunstancias y convaleciente. de que los Americanos al solo oir libertad . se bailaba en Buenos Aires. en atencion á que secreta que allí habia un gran parti do por la revolucion. aun batiendose no se en que punto para libnirsc. y como es fácil persuadirse de lo que alhagn. que eolo quería disfrutar de la capital. y Juicio-crítico de ella por el General Paz. para mandarme con la espe dicion auxiliadora como representante y general en gefe de ella: admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos. ein embargo de que fue perseguido por sus paisanos y tuvo que escaparse á uña de buen caballo. DOCUMENTO !¥. SUPLEMENTO. seria grande.

Nicolas Machain. con el pie de los blandengues de la frontera. mientras yo iva á la dicha ciudad para vej la compañía de blandengues que se componia de cuaren ta soldados y sesenta reclutas. para donde habían marchado las tropas de Buenos Aires al mando de D. Mientras llegaban los doscientos patricios que vinieron al man do del teniente coronel D. D. con cuatro cañones de á cuatro y respectivas municio nes. y puso tambien á mi disposicion las milicias que tenia el go bernador de Misiones Rocamora en Yapiyú con nueve ó diez dra gones que le acompañaban. se habia trasportado á la Bajada me puse en marcha pa ra ordenarlo y organizarlo. Luego que pasaron todos al nominado pueblo de la Bajada. D. mis Ordenes e instrucciones. Nicolas Olavarriay el sargen to mayor. — 334 ~ me Lacen salir. arriveños y pardos. Asi que la tropa y artillería que ya he referido. Dispuse que marchase á Santa Fe para pasar á la Bajada. Nicolas Machain. Debo hacer aqui el mayor elogio del pueblo del Paraná y toda . Gregorio Perdriel. las carretas y animales para la conduccion de aquella y caballada para la artillería y tropa. me di á reconocer de general en gefe y nombre de mayor general á D. Juan Ramon Balcaree. Salí para San Nicolas de los Arroyos en donde se hallaba el espresado cuerpo de caballería de la Patria y solo encontre en el sesenta hombres de los que se decían veteranos y el resto hasta unos cien hombres. eran unos verdaderos reclutas vesti dos de soldados. y las milicias del Paraná. aprontaba las milicias del Paraná. Hallándome alli recibi aviso del gobierno de que me man daba doscientos patricios . pues por las noticias que tuvo del Paraguay creyó que la cosa era mas seria de lo que se había pen sado. y cuanto pertenecía á este que se llamaba ejercito. y asi mismo la compañía de blandengues de Santa Fe. como dos pie zas de á 2 que arregle de cuatro que tenia el ya referido cuerpo de caballería de la Patria. po niendo á mi disposicion el regimiento que se creaba de caballería de la Patria. dándole mientras yo llegaba. de los cuerpos de granaderos. de la guarnicion de Bue nos Aires. Era el coronel. que se habian sacado de las compañías de milicias de aquellos partidos. destinando 200 hombres.

Cornelio Savedra. Estoy escribiendo cuando estos mismos Ereñus sóque han batido á Olemberg. ni pueblos donde hizo alto el ejercito. átal tenniuoquc logre que no hubiese la mas mínima queja de los vecinos del trán sito. dándoles las instrucciones 4 los gefes para su buena y exacta direc cion. D. Jose Diaz-Velez. Para asegurar el partido de la revolucion en el Arroyo de la China y demas pueblos de la costa occidental del Uruguay. Confieso que esto me aseguraba un buen exito aun eu el mas terrible contraste. pues el gefe de las armas que era D. nom bré comandante de aquella al Dr. Entre tanto arreglaba las cuatro divisiones quo forme del ejer cito destinando á cada una. sin reflexionar. Tuve noticias positivas de una espedicion marítima que man daba alli Montevideo. no ha dado una . No se me olvidaran jamas los apellidos Garrigos. ni hacerse cargo de que quedaban aquellas fuerzas ámi espalda. que no lia sabido premiar la rirtud y ha dejado i. me hubiesen perjudicado mucho- Siempre nuestro gobierno en materia de milicia.que el. para hablar del Arroyo de la China. abandonaban todo con gusto para ser de la espedicion y auxiliar al ejercito. y aquellos buenos vecinos dela campaña. . y lo mande auxiliado con una compañía de la mejor tropa de caballería de la Patria que mandaba el capitan D. Diego Gonzalez Balcarcc.npmies los delitos. pueblo casi en el centro delo que se llama Entre-Ríos. soldado seria mejor dejándole hacer su gusto. Dieron principio á salir á últimos de octubre con veinte y cua tro horas de intermedio hacia¿Crusucuatia. de cuantos modos les era po sible.Ferre VerayEreñú: ningun obstáculo liabia que no venciesen por la patria. biese trastornado un gobierno inerme. los espresare despues y dejaremos marchando el ejercito. ni alguna de sus divi siones. una pieza de artillería y municiones. Felizmente nú encontre repugnancia y los oficiales me ayuda ron á establecere! órden de un modo admirable. — 335 — sujurisdiccion: á porfía se empeñaban en servir. e inspirandola disciplina y subordinacion á la tropa y parti cularmente la última calidad de que carecía absolutamente la mas disciplinada que era la de Buenos Aires. y las que sí hubiesen estado en otras manos. Ya seriamos felices si tan buenas disposiciones no las bu. no sabia lo que era milicia y asi ere- yó. Los motivos porque tome aquei camino. y le indique al gobierno que se podria ata car: me mandó que siguiese mí marcha.

conservaba por gracia especial el coronelato del regimien to núm. . los hi- (1) Si mal no recuerda el <pie escribe esta copia. sin necesidad de otro recurso. ° de infantería. para observar si se guardaban mis órdenes y si' todo seguía del modo que me habia propuesto. cuando (sin que podamos designar el motivo) una urden terminante del general en gefu. y asi es que en solo el camino. Asi se hizo. queda la mayor parte de la fuerza que traia el enemigo con nosotros y se ve preci sado á retirarse el gefe de la espedicion de Montevideo Michcleuai desengañado de la inutilidad de sus esfuerzos. ° division y otro dia en la 2. oye los consejos del capitan Bulearce y hace al guna resistencia. 1 Habia principiado la desercion. ese día se hallaba el general Belgrano en Tucuman. iba yo en marcha recorriendo las divi siones del ejercito. En Alcaraz. tuve la noticia del desembarco de los de Monte video en el Arroyo de la China y di la órden para quo Balcarce se me viniese á reunir: entonces me parece insistí al gobierno para ir á atacarlos y recibi su contestacion en Crusucutia. Aquellas fuerzas de Montevideo se pudieron tomar todas: ve nian en ellas muchos «Aciales que esperaban reunirsenos como despues lo efectuaron/ si D. El general San Martin ha bia sido nombrado general en gefe y el general Belgrano aunque brigadier. como simple coronel. principalmente en los de ca ballería de la Patria. cuando di spues de las desgraciadas jornadas de Vilcapugio y Ayouma se replegaron los restos del ejército hasta dicha ciudad. y habiendo yo mismo encontrado dos. tal vez es nutor de nuestras parciales desgracias y ile que nos hallemos hoy 17 de Marzo de 1814 (1) en situacion tan crítica. 1. Jose Diaz-Vtlev. y asi un día esta ba en la 4. Es pues. y quien sabe si se hubiera dejado tomar. á la cabeza de su regimien to que se hallaba. B «lo mudo que los gefes ignoraban cuando estaría con ellos y su cuidado era estremo. lo mandó salir de la ciudad y del ejercito en el termino de dos horas. de que no podia desentenderse. pues le unian lazos á Buenos Aires. 336 en el claro. Mientras sucedia esto. logre establecerla subordinacion ile un modo encantador y sin que fueran precisos mayores castigos. en lugar de huir precipitadamente. = y 1. de que siguiese mi marcha como he dicho.

nombre de Intendente del ejerci to á D. Pude haberle mandado que fuese por los pueblos de Misiones á Candelaria. . fuera del ojo del Juez. lo que le ofrecía un camino iras llano.Jose Alverto de Echevarría. donde los mande fusilar con todas las formalidades de esti lo (l)y fue bastante para que ninguno se desertase. porque no podía ver sin dolor que las gentes de la campaña vivie sen tan distantes unas de otras lo mas de su vida.. y de igual estension con corta dife rencia. de modo que sin perder camino podría haber hecho la deseada operacion sobre los innríuosde Mon tevideo. de quien tendre ocasion de ha blar en lo sucesivo. (I) Muy singular parece al que escribe estn copia que pnra trasladarse el ejercito desde el pueblo de) Paraná á Crusucuatia. Nom bré alli de cuartel maestre general al coronel Rocamora y le mande que viniese con la gente que tenia por aquel camino hasta reunir- seme. asi por el mejor camino de carretas. Su direccion natu ral debia ser dirigiendose al Gualeguay que podia haber pasado en el paso de la Laguna. pero como el objeto de mi venida á Crusucuatia. . — 337 — ce prender con mi escolta y conducirlos hasta el pueblo de Crusu- cuatia. barrera formida ble. con lo que había ahorrado muchas leguas de marcha. . como para alucinar á los paraguayos de modo que no supieran porque punto intentaba pasar el Paraná. habia sido. En los ratos que con bastante apuro me dejaban mis atenciones militares para el apresto de todo. .. siguiese la costa del Rio Paraná por Alcaraz. le di la orden predichn. ó tal vez cu toda ella estuviesen sin oir la voz de su Pastor Eclesiástico. y sin ningun recurso para lograr alguna educacion. . pues como ya he dicho se hallaba en Yopayú. hice delinear el nuevo pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Crusuoualia: espedi un re glamento para la jurisdiccion. y aspire á la reunion de la poblacion. Hice alto en dicho pueblo para el arreglo de las carretas y proporcionarme cuanto era necesario para seguir la marcha. Este le proporcionaba ademas la ventaja de pasar muy cerca por el Arroyo de la China.. disciplina del ejercito. . - Pura poderme contraer algo mas á la parte militar que como siempre me ha sido preciso descuidarla por recaer entre nosotros todas las atenciones en el general. mas abundante de pastos y recursos. sus subsis tencias y demas que todo cargaba sobre mí. pueblo sobre la costa sud del Paraná. .

Fran cisco Aidao gratuitamente. Ello es que al predicho paso se dirijieron con preferencia sus miras de defensa. artillería y municiones: felizmente la mayor parte de la gente sabia nadar y hacer uso de lo que llamamos pelota y aun así tuvimos dos'ahogados y algunas municiones perdidas por la falta de la balsa. Pero no ern esto lo peor sino el desorden. Tardamos tres dias en este paso no obstante la mayor nctividnd y diligencia y el gran trabajo de los nndadores que pasaron la mayor parte de las carretas dando vuelcos. . á quien la Patria debe grandes servicios. Llegamos al rio Corrientes. para que lo creyesen mejor y si podian escapar subiesen hasta Candelaria. que con dificultad se dará mas soez: pues parece que la hez se habia ido á refugiaren aquella desgraciada provincia. faltos de agua y de todo recurso y sin otra subsistencia que el ganado que llevábamos: las caballadas eran del Paraná y su jurisdiccion que nos Jiabian sido dadas por la Patria (l)y las conducía D.ú. al paso que llaman de Caagua/. disponiendose de todos sin distincion. Ángel Fernandez Blan co. — 338 — Desde dicho punto di órden ni teniente gobernador de Corrien tes que lo era D. al paso ya referido y solo encon tramos dos muy malas canoas. sin mayor utilidad pública. el desperdicio y la destruccion. Salí de Chusucuatia con todas las divisiohes reunidns dirigien dome al rio de Corrientes. por campos que parecía no haber pisado la planta del hombre. El rio tendría una cuadra de ancho y lo mas de el á nado. y para mayor abundamien to ordene que se desprendiesen unas grandes canoas. y un viejo honrado D. con el ánimo de que los paraguayos se persuadie sen que iva á vencer el Paraná por allí. que nos habian deservir de balsa para pasar la tropa. (1) De poco se admira el general JJelgrano. EngenioNuñez Serrano. que se tomó la molestia de acompañarme á toda la espedicion. sufriendo todos los trabajos de ella sin otro interes que el de la causa de la Patria. sin embargo que no desatendían los otros: pues alli pusieron hasta fuerzas marítimas al mando deun canalla eu ropeo.Elias Galvan que pusiese fuerzas de miliasen el Paso del Rey. No recuerdo que en las primeras espediciones al Interior se comprase jamas un caballo. Por la primera vez se me presentaron algunos vecinos de Cor rientes y entro ellos el muy benemerito D.

que era preciso dar dos por uno. y despues de marchas las mas penosas. Pasamos los Ipi- cus. A tal estremo llego la escasez de caballos para el ejercito en aquella jurisdiccion que á pocas jornadas do Cnaguazú. Toca en este lugar que haga mencion del digno europeo» D. sufriendo las lluvias y penalida des de unos caminos poco menos que despoblados. por paises habitados de fieras y sabandijas de cuanta especie es capaz de per judicar al hombre. No encontre mas que una canoa y me propuse hacer botes de cuero para vencer la dificultad en la estancia de San- la María de la Candelaria y no dije entonces Santa Maria la mayor por haber visto así el título en el altar mayor. Isidro Fernandez Martínez. . (el camino no atraviesa la laguna. sin tener una sola tienda de campaña. inini y guazú que son desagües de ella o comunicaciones con el Paraná. para la tropa y pnra arrastrar la artillerín. acompañándonos hasta un pue- blecitn nombrado Inguatecora (1). en castellano corral del Tigre. ni aun para guardar las armas. pero sí esteros y aun canales que son dependencias). Seguí siempre la línea recta á salir al frente de San Gerónimo atravesando segun el plan que llevaba la famosa laguna Iber4 que nunca vi. — 339 — Fil teniente gobernador me escribio haciendome mil ofertas de ganados y caballos: aquellos me alcanzaron en número de 800 cu beras. que me auxilio mucho y se manifestó como uno de loa. observe sí. unos cierregos inmensos al costado derechó del camiuo que seria parte. nos fue preciso hechar mano de las caballadas de reser va.000. pues estaban en esqueleto: lúa caballos nunca vinieron y sin embargo escribio que nos licibiu franqueado hasta 4. Alli empezaron oon mas fuerza las aguas y nuesnos sufrimien tos y nos encaminábamos al paso de Ibirricury.mejores patriotas. habiendo yo for mado la idea de atravesar á la isla celebre llamada Apipe. dirijí mis oficios (1) Pienso que querrá decir Yagunrete-cora. llegamos á dicho punto de San Gerónimo su friendo inmensos aguaceros. que está en el camino que es probable llevase el ejercito. parn de allí pasar á San Cosmg segun los informes que me habian dado 'os baqueanos. Desde este punto que me parecio oportuno.

Con ello» fue remitido á Montevideo con otros prisioneros. Fulgencio Ycgros hoy consul de aquella República. cepos. las prisiones que le pusieron. Confieso que no quisiera traer á la memoria unos hechos que degradan el nombre amerisano. el comandante de el por su autoridad y contra las órdenes del mismo gobernador se Jos volvio á poner. ¿Pero que habian de hacer esos descendientes de los bárbaros españoles conquistadores? Todo fue estudiado y tanto mas criminosos: ofreciendole á Warnes la mejor acojida inmediatamente que desembarcó fue amarrado y conducido asi por las lagunas hasta Nembocú: allí. — 340 — ni gobernador Velazco y Cabildo y al Obispo invitándolos á uim conciliacion para evitar la efusion do sinrgre. insultos. Hn-biendolo invitado á descausar y sintiendolo dormido le quitaron silenciosamente las armas que llevaba: cuando despertó supo que estaba preso y que con una barra de grillos iba á ser conducido á la capital. pidiendoles ce sase toda hosnlidad basta la contestacion del tal gobernador. despues de la accion del Tacuarí. grillos. A pocas leguas de dicha ciudad se recibio una órden del gobernador Velazco para quitarle los grillos. las tropelías que se cometieron con el. . dicterios. el robo de su equipage por los mismos oficíales. y cuanto mal se le pudo hacer. la muerte que á cada pujo le ofrecían. Ignacio Warnes mi secretario se comidio á llevar los pliegos por el conocimiento y atenciones que babia debido á su casa el espresado gobernador Ve- luzco. Entre los cafres no se ha co metido tal atentado con un parlamentario: solo puede disculparlo la ignorancia y la barbárie en que vivían aquellos provincianos y las ideas que les habian lacho concebir los europeos en contra de nosotros. D. Maclmin que era mayor general del ejercito de l:i Patria oi lo siguiente: Warnes fue aparentemente bien recibido por el comnn- dantc paraguayo que mandaba en la costa opuesta del Paraná y mientras estuvo despierto le guardaron las debidas consideraciones. mas luego que llegó á un cuartel. Me horrorizo al contemplar la conducta engañosa que se ob servó con Warnes (1). Yo vi su sable y ciuturon en D. Al mismo tiempo diriji oficios incluyendo copias de los espresados pliegos álos comandantes de las costas. Basta esto para conocer el estado moral de los paraguayos en Di ciembre du 1810 y lo que la España babia trabajado cu 300 años (IJ nacen dos años que estuvo en el Paraguay y do boca del Sr.

Está en la America'. casi nada del instinto tjue agita ba á toda la America. Sin embargo. Seguire la narracion que me lie propuesto (í). me) contestó. muy poco. Como yo espresase mi sorpresa me dijo. todo el Paraguay confiesa que VelazCO era un hombre próbido. Francisco Solano Lopez. por un instinto ciego de localidad ñique se mezcló algo. Creí que hubiese sido implicado en alguna conspiracion reciente. $i traicionero. — 341 — paras» ilustracion. pero es un traicionera. mandé fuerzas á la Candelaria y ordene al mayor general que viese por sí mismo el ancho del rio en aquella parte y que diese cUenta. pero no debe llegnr al gober nador Velazco. como no fue patriotismo verdndero el que los condujo i depo ner á los pocos meses ni general VelazCo á cuyas órdenes habian vencido. Para que se juzgue las ideas que hasta aho ra dominan en personas espectables. (1) Esa queja contra la España que cori tanta fuerza espre-" sa el general es seguramente justa. hijo del Presidente actual que vino mandando al ejercito paraguayo cuando la alianza con Cor-- rientes. Belgrano. repitio. este hom bre murio años despues en el Paraguay sin que hubiese precedido ningun suceso que hubiese hecho Variar las disposiciones favorables hacia su persona. referire lo que me pasó con el joven f). Por lo que he oido en el Paraguay fue entera mente inculpable de los bárbaros insultos hechos á Warnes. preso y de limosna. Siempre me han merecido consideracion los primeros lampeones de nuestra revolucion y poseído de este sentimiento le pregunte un did como lo pasaba el general Machain. ¿I vino a pelear con sus paisanos. Mientras estuve en los trabajos de botes do cuero. completamente olvidado. y veia muchas dificultades en este paso de Caraguatá. que. pues no fiaba del plano qne llevaba. ascendiente que acabó de perder cuando sin el. ese mismo que em mayor general del Sr. por su demasiada anchura. con el intento de quitarme todo auxi- lio. cuando vinieron á atacarnos los *porteño* el año 10? ¡/Que tal!! 44 . tuve noticia deque en Caraguatá habia unos europeos construyendo un barco y que habian salvado el bote del fuego con que los paraguayos de voraron cnanto buque pequeño y canoas habia por aquella parte dela costa sud del Paraná. bon dadoso* humano y de un excelente carácter: pues bien. el comandante Cabanas vencio segunda vez á las tropas qite mandaha el general Belgrano. Ya he referido como fué aherrojado con grillos la segunda vez contra las órdenes del gobernador y ademas parece indudable que Velaz co ejercía poco ascendiente entre las tropas. Eran solo inspirados por sentimientos provinciales. para sostituir un gobierno propio. iPnes que ignora Vd. No fue seguramente amoral realismo loque hizo a los paraguayos oponer una resistencia tan unánime á las tropas de la Independert- cia. Con este motivo me diriji nllí.

le avise el 18 al co mandante de aquella fuerza. Alli empezamos una nueva faena para formar las balsas y bo tes de cuero á la vista del enemigo y apresurando lo mas posible para no dar lugar á que subieran las fuerzas marítimas que tenían los paraguayos en el Paso del Rey. Casi á un mismo tiempo llegamos á Candelaria unos y otros el 15 de Diciembre despues de haber sufrido inmensos trabajos por las aguas y escasez y particularmente los que subieron por agua por tener que trabajar contra la corriente y no hallar ni arbitrio para liaccrsu comida por la continua lluvia. adicto á nuestra causa 6 al menos lo parecía ello es que trabajó mucho para alistar el bote y ponerle una corre dera en que se colocó un cañon de á dos. Volvio el mayor general que dio las noticias que yo deseaba y entonces habiendo logrado saber de algunas canoas que se habian podido salvar las hice venir á Caraguatá y forme una escuadrilla. paru ir á desembocar en el espresado Cam pichuelo. pero de muy buenas luces. cuya capitana era el bote y le hice subir hasta Candelaria al man do del espresado mayor general. Entre las balsas que se dispusieron se hizo una para colocar nn cañon de á cuatro. que es un escampado que está casi al frente de es te pueblo en la costa norte del Paraná: las demas eran capaces de llevar sesenta hombres cada una y teniamos alguna que otra canoa suelta y un bote de cuero. Frente al puerto donde teniamos las balsas. El Paraná en Candelaria tiene 900 varas de anchorpero tíeue un caudal grande de aguas y es casi preciso andar cerca de legua y media por ambas costas. habia uns . — 342 — El que construía el barco era un gallego de nacion. con que batir los enemigos que estaban en el Campichuelo. que habia cesado el armisticio por su falta y que lo iba !i atacar. giratorio con su respec tiva cureña que tambien se formó: me acompañó á la Candelaria y anduvo en toda la espedicion con migo hasta que no fue nece sario. con gente armada de toda confian za pues debia pasar por frente de Itapua donde tenian los paragua yos toda ó la mayor parte de la fuerza que debia impedirnos el pa so hácia aquella parte y el depósito de las canoas. Como no viniese la contestacion del gobernador y hubiese he cho hostilidades una partida paraguaya qne atravesó el Paraná y fue á la estancia de Santa María ya referida.

diciendonos: " Ya va mos. asi como la suya de contestacion. para estar al romper el din sobre ellos. sorprender la guardia.' Allí hi ce embarcar algunas compañías en balsas. ii ver si asi creían que nuestro objeto no era el de hacerle mal." En efecto se separaron y mande tirar á bala con una pieza de á dos por elevacion. Debo advertir aquí. por la disposicion de la tar de anterior. ya estando el sol para ponerse que cesase todo ruido. Formó el ejercito en la tarde del 18 y despues de haberle ha blado y exhortáilolo al desempeño de sus deberes. Como á las 10 de la noche re me presentó el baqueano Anto nio Martínez que me servía a la mano. ni como introducirles algunos pape les y noticias. y se dijese en alta voz á la guardia paraguaya que se separase de ulli. Ni nuestras fuerzas. lo conduge en columna hasta el puerto. como ella á nosotros. de modo que lo viese el enemigo. aquellos que vivian en cadenas y que ni aun idea tenian de libertad: con este motivo me ocurrio en la tarde del 19. que asi la vcinmos. que iba á probar un cañoa. sino de auxiliar iu revolucion y al mismo tiempo tratar de in ducir Á que la siguieran á. mande la tropa ásus cuarteles- dejando en la idea de los paraguayos que ya estaríamos en mar cha. Señale á cada-una laque le correspondia y luego que anochecio de modo que ya no se pudiese ver de la costa opuesta. A la liora estuvieron todos embarcados en dos canoas paragua yas y fueron á su empresa que desempeñaron con el mayor aciei» lo. Adopte el pensamiento e hice que se le diesen diez hombres voluntarios de los granadero. pero tanto habia ii cerrado la comunicacion que no habia como saber de ellos. para probar la gente que admitían y no espoliemos á un contraste. con ánimo de cfectnarla á las dos dela mañana con la luna. — 343 — guardia avanzada. que despues de muy deteni do examen supe que su comportamiento no habia sido el mejor y .: al instante se presentaron diez bravos. proponiendome ir con unos diez hombres á. Cun el silencio y por medio del agua corrio la voz las 900 ó mas varas. entre los cuales el sargento Rosario y Evaristo. sin embargo de que en mi parte hacia los mayores elogios de Antonio Martínez. ni nuestras disposiciones eran de conquis tar. logrando sorprender la guardia e imponer terror al enemigo que ya se creyo estaba la gente cu su costa. ambos dignos de las mayores consideracione?.

seguido de D. Luego que me trageron algunos prisioneros y que ya se acer caban las dos de la mañana. mande que bajasen al puerto y empezó el embarco. las veces se ve el merito abatido contra la misma voluntad del gefe. para entrar al remanso de la otra costa. puestos los soldados en pie en uno y otro costado de las balzas formadas en batalla. hice poner la tropa sobre las armas. por no haber cabido en las balsas. procediendo con la mejor in tencion. es decir como á la salida del bosque por el Cain píchuelo. con dos soldados de su compañía. como por el caudal de corriente que era preciso vencer. Manuel Artigas. á que reuniese la gente y presentase la accion. bajaban y desembarcaban dentro de un bosque espeso que habian abandona do los paraguayos en la sorpresa y creían lleno de gente por la óptica de la tarde anterior. Despues de atravesar el rio que era lo mas penoso. podia verse desde el Campichuelo. pitan del regimiento de America con cinco soldados en el bote de cuero y el subteniente de patricios D. y por los tiros contra la guardia avan zada. No estuva aun la gente reunida y solo habia unos pocos con el mayor general y sus ayudantes. de la que los que huyeron fueron á decirles que habia ya mu cha gente en tierra. Al salir el sol mande al mayor general en el bote y fue con un ayudante y otros oficiales. se debieron á los predichos sar gentos. ca. De estas equivocaciones padece muchas veces un general.. al mismo tiempo salio mi ayudante D. asi por la subida que habia que hacer. tuvo sus palabras con el mayor general y al fin llevado de su denuedo. Gerónimo Elguera. — 344 — que lu sorpresa y consecuencias. insistio el bravo Artigas y fue á desembarcar en el mismo lugar que Elgue ra. los oficiales en el centro. El bote de cuero emprendio la marcha y la corriente lo arrastró hasta el remanso de nuestro frente. en una canoita paraguaya. empezaba á rayar el dia y en confuso. á quien al coutrario elogia. Ma- (I) Sorprende que el general Belgrano tan rigoroso obser vador de la disciplina no desapruebe la conducta de Artigas. ü quien luego se le gradua de injusto. De la misma relacion se infiere qnu . como mus de una vez. de modo que cuando atravesaban el Paraná. entonces el valiente Artigas se era- peñaba en ir á atacar k lós paraguayos. tendre que confesar otras en esta misma nar racion: parece que todos se empeñan en ocultarle la verdad y nsi i.

atacó contra la órden del mayor general. y Candelaria que tiene el colegio arruinado. — 345 — nusl Espinola el menor. con poquísimos medios. que solo cultivan para su triste consumo. que despues de habernos hecho siete tiros. con quien tuvo palabras. ni pan. Por lo que hace á la accion toda la gloria corresponde á los oficiales ya nombrados y siento no tener los nombres de los siete soldados para apuntarlos. Si el exito fue feliz. ni otro comestible. con algunas municiones. corrieron vergonzosamente y abandonaron la ar ttllería y una bandera. El resultdo hubiera sido el mismo y mas seguro. No habiamos pasado mas pueblo desde la Bajada que Crusu- cuatia. La tropa salio. debio tener presen te que no por eso abría menos brecha á esa subordinacion que tanto inculca. . que tiene veinte ó treinta ranchos. pero en medio de esto son dignos de elo gio por solo el atrevido paso del Paraná en el modo que lo hicie ron asi oficiales como soldados. siguicudo las órdenes de su gefe. Debo advertir que nuestros víveres se reducían á ganado en pie y que toda nues tra comida era asado sin sal. y solo me dirigía por lo que veía con mi anteojo. de El- quera y de los siete hombres que habian ido en el bote de cuero y canoa paraguaya. sin causarnos el mas leve daño. como el resto de oficiales que nada hicie ron. de quien hablare en su lagar (l). Yaguarete-corá que tie ne doce. pues no tenia baqueanos que darles. y espero que algun diallegará. trataban de adularlos. y que se miró como cosa de poco mas ó menos porque mi« enemigos empezaban á pulular y miraban con odio álos beneme ritos que me acompañaban y los debiles gobernantes que los nece sitaban para sus intrigas. los unos porque se quedaron dentro del bosque y los otros por que se estraviaron. se apoderó del campo y sucesivamente mandó la artillería y cosas mas precisas para perseguir al enemigo y afian zar el paso del resto del ejercito y demas objetos y víveres que era preciso llevar pura mantenerse en unos paises enteramente despro vistos. Tambien fui engañado en el parte con referencia al mayor genera I y sus ayudantes. avanzó' hasta sobre los cañones de los para guayos. los edificios de la plaza cayendose y algunos escombros que manifestaban lo que habia sido. en que sise cuenta esta accion heroica de un modo digno de eterni zarla. ni habia quien me diese conocimientos del terreno.

asi mismo dispuse la conduccion de la artillería de á 4 y al dia siguiente 20. atravesando pautn- nos y sufriendo torrentes de agua. las cuatro piezas de á 4 y seis carretas que habia separado con las iiiii- (1) Segun lo que suministra la memoria. Se verificó haciendo rodas Jas cuatro leguas que hay de camino. á pie. Quizá. un cnñoncito. yos que yo conceptuaba . teria conveniente pata instruc cion de los jóvenes militares de estos paises. Le ordene que se persiguiese á los paraguayos cuanto fuese posible y asi se efectuó hnstu el Tevicuary donde corrio á mas de 400 con solo cincuenta hombres D. pero para emprender esta tarea con la utilidad que debia esperarse era necesario que la memoria fuese completa. . habian muchos urr. tendría mucho. El general hizo alto conforme á mis órdenes en Santa Rosa. á donde encontramos mas de GO canoas. aprovechán dome de aquel primer terror. algunas urrans y municiones. pero no habia como vencer la dificul tad de la falla de caballos. Todo esto sucedio yendo yo en marcha con el resto de la tropa.i nado. marcho por agua á Ytapúa. teniente de granaderos. con un millon de trabajos. Ramon Espinola y mi ayudan te Correa. joven de valor y de las mejores cualidades. asi es que fue preciso estar allí seis dius mientras se hacían balsas para que la tropa fuese por agua á Ta- cuarí que hay siete leguas para donde habia salido el mayor gene ral con una division de caballería para apoderarse del paso. o por lo menos obtener otros datos que ahora no se pueden conseguir. todos marchamos el 25 y en aquella tarde nos jun tamos. Todo mi anhelo era perseguir á los paraguayos. Con efecto. de masiado que decir quien se propusiese hacer un exámen crítico de las operaciones que refiere. Di mis disposiciones para el paso de caballadas ganado y car retas (1) dejando una compunja de caballeria de la Patria en Can delaria para esta atencion y custodia de las municiones. _ 346 — Cerca de malta din tuve aviso de que habian abandonado el pueblo de Ytapúii e inmediatauaenle di la orden ul mayor general para que marchase basta atít aio Ja menor demora con la tropa/ pinzas de á dos. Al dia siguiente mande al mayor general que saliese con su division para que se hiciera de caballos y me mandase los que pudieran juntarse: entretanto esperábamos Jas carretas y yo dis puse el modo de llevar el bote en ruedas por cuanto las aguas erau copiosas.

e á tener cuidados. nos seguirían. límite de las- Misiones con la provincia del Paraguay (quiere decir la provincia propiamente dicha). que decían era hombre ilustradlo. Se padecio alguna per dida de armas. á la muger de D. Se pasó el Tevicuary. ni tampoco el coronel Rocamora porque veía que mar chaba por un pais del todo enemigo y que era preciso conservar un camino militar por si me sucedia alguna desgracia asegurar la retirada. Seguí la marcha y solo vi cu N. pero ul fin llegó á Itapúa con dos piezas de á 4 conicas y dos de i 2 al mando de un valiente sargento de artillería) cuyo nombre no recuerdo. Le ordene que pasase cuanto antes el Pararia y que siguiese hasta encontrarme: hubo bastante demora en el paso. catalan de nacion de quien tendre que decir algoü su tiempo.> por ocho yuntas i!e bueyes. por cuanto los indios no pueden andar sin muger. Jose Espinola que era mi ayudante y otra familia que tenia paren tesco con el mismo. que intentó hasta hasta sncarme las espuelas. y mis órdenes eran muy severas para perseguir bajo penas. pero ningun hombre: pase a otro pueblo donde halle al cura. que tanto se nos habia decantado que existían. a mas de ser un estorbo aun las casadas en el ejercito ó tropa cual quiera que marche y el de las subsistencias. disponiendo que las demas donde venia el hospital y otros útiles. y uno y otro en aque llos paises era de la mayor consideracion. lo que le reprendi. mns conocí el esta do de degradacion en que se hallaban aun los sugeto9 que se tenia» . En la marcha recibi In noticia del arribo del cuartel maestre al paso de Ytapúa con las milicias que train de que se le habian de sertado muchos. Luego que salí del Tacuarí y entre en una poblacion empeze á observar que las casas estaban abandonadas y que A penas se ha bian presentado dos vecinos en aquellos lugares: ya empe/. y nuevas casas abandonadas y nadie parecía. pero llevado del ardor y al mismo tiempo creido del ter ror de los que habian huido del Campichuelo de Ytapia y de Tevi- cuary seguí mi marcha á Santa Rosa. y no se co nocia aquella actividad que yo deseaba. allí me reuni con el mayor gesieral y seguí á pasar el espresado rio Terícuary. — 347 — iliciones j el gran bote ó lanchon tirad. tambien con la idea de encontrar algunos del partido. Entonces ya no me apresure áque las carretas siguiesen su marcha.

pues decaeria el espíritu de la gente y todo se perderia: igualmente creia que habia allí de nuestro partido. tal vez se complaceria al ver nuestro corto número con la idea de que seriamos batidos. una altura que allí se presentara en u. (1J Rara operacion! Pobre mayor general! J . Inmediatamente hice hechar el bote al agua*y pasé á verlo por ml mismo ycomo encontrara un montecito á distancia de dos nu lias cubierto de bosque. arroyos todos ¡i nado. Nada me dijo del interior: guarda li mayor reserva. Esto me engolosinó mas y mas y marché hasta el arro yo de Ibañez que encontré á nado." Pasé adelante con un millon de traba jos. y sin mas auxilios que los que llevábamos y algunos caballos y ganados que sacábamos _de los lugares en que los tenian ocultos. descubrio una partida de paragua yos que luego que vieron á aquella corrieron con la mayor preci pitacion. y me parecio que seria muy per judicial retirarme. y me dité sorprenderlos haciendo pasar de noche con el mayor general doscientos hombres y dos piezas de artilleria (i) para ir á atacar los y obligarlas á huir. — 348 — en ooncupto de literatos. no efectuándolo antes por la opresion en que están. Al instante pasó el mismo Ar tigas y otros y vinieron á darme parte de que se veia mucha gente hacia la parte de Paraguary que distaria de allí como uní legua de las nuestras. quedando yo cotí el resto á cubrir la reti rada á la parte del arroyo. Todavia no me arredré de la empresa: la gente que llevaba revestia un espíritu digno de los héroes y al mismo tiempo me de cia á mi mismo: "puede ser qut encontremos con los de nuestro par tido y que acaso viéndonos se nos reúnan.> llano espacioso que inedia hacia el Paraguary. Ya entonces me persuadi que aquel seria el punto de reunion y defensa que habian adoptado. heche el anteojo y vi en efecto un gran número de gente que estaba for mada en varias líneas á la espalda de un arroyo que se manifesta ba por el bosque de sus orillas. Atraresando el arroyo la partida esploradora del ejército al mando de mi ayudante Artigas. me fui á él. particularmente liácia la parte del camino que lle vábamos. lluvias inmensas. para loque presta muy buena proporcion aquella provincia por los bosques y montañas cu biertas de ellos.

resto de artillería y carretas luego que amaneció y me situe. pero no faltó uno de los soldados que burlando la vigilancia de las guardias se fuese á merodear á una chacra: los paraguayos cargaron sobre el¿ Cuyo movimiento vimos. Por la noclie fué Artigas basta sus trincheras y sin mas que liabarles tirado un tiro. Ésto sucedio el 16 de Enero de 1811. ctrtno por probar fortuna y no esponerme á que en fina retirada: coi» unas tro- fias visoñas corno las nuestras decayesen de ánimo y aquella mul titud nos persiguiese y devorase. Entonces mande que saliese el capitan Balcarce con Cien hombres y una pie za de á 2 contra aquella multitud: al instante que lo vieron fuga ron para el campamento: ninnde que se retirase y quedó todo en silencio. En la tarde del 18 junté á los capitanes con el mayor general y les manifeste la necesidad en que estábamos. . supimos despues que todas las habian tomado. Para probar sí habia algunos partidarios nuestros en la noche del 17 se les echaron varias proclamas y gacetas y aun una de aquellas se fijó en un palo que estaba á inmediaciones de su línea. y solo tener nosotros 460 soldados. ni hiciera la mas leve demostracion. en un número crecidísimo. Esto me tolo resolver e! Atacarlos' y di la órden el 18 que nadie se moviera del campamento. rompieron el fuego de infantería y artillería con rudeza y en tanto número que Artigas estaba en el campamento y ellos' seguían desperdiciando municiones sin objeto. Ello es que ninguno se pasó á nosotros y no tema mos moa conocimiento de su posicion y fucr/. que despues supe llega ban á doce mil.340 - Ño se ejecutó la sorpresa y se unio al inontccito ya referido á donde pase con la tropa. Man dé varias veces aquel dia al mayor general con los hombres á ca ballo y una pieza volante de á 2 para observar los movimientos" 'jueliaciani cuando irias se formaba n en desórden á caballo y no se movían: el resto estaba quieto.as que el que nos da ha nuestra vista. Asi pues por aprovechar el espíritu que manifestaba nuestra gente. pero que inmedia tamente Vclazco puso pena de la vida íi los que las tuviesen y no las entregasen. sin em bargo del gran número de los paraguayos. Otro tanto se hizo el dia 15 (el 1? ha querido decir sin duda) y noche: siempre observaba el mismo desórden en sus formaciones y en sus fuegos y no me causaron el mas leve perjuicio. les hice ver <pie en general nque- 4» .de atacar.

de los caballos. como de caballería. «1'menos podríanlos hacer una retirada despues de haber probado nuestras fuerzas sin que nos molestasen. y luego le hable imponiendole que al dia siguiente iba á hacer uu mes de su glorioso paso del Paraná. 350 — ' Has gentes nunca habian visto la guerra. Tenia 16 piezas de artillería. guarneciendose los paraguayos de los bosques. y que dos piezas de á 2 y dos de ¿ 4. y toda la infantería abandonado el puesto y refugiándose á los montes y nuestra gente se había apoderado de la batería principal y estaba cantando la marcha patriotica. y antes de salir el Sol ya habia corrido el general Velazco nueve leguas y su mayor general Cuesta habia fugado. haciendo un martillo la de esta por la ceja del . era de esperar qrie sé ame drentasen y aun cuando no ganasemos. c Aquella noche dispuse las divisiones en el modo y forma qoe se habia de marchar y di las órdenes correspondientes al mayor general: á la mañana me levante y en persona fui á recorrer el cam pamento. de cu yas cejas no salían. que era preciso disponerse para dar otro igual á la Patria y que esperaba se portarían como verdaderos hijos de ella haciendo esfuerzos de valor: que tuviesen mucha «ilion. quedando yo en el montecito con dos piezas de á 4 con sus respectivas dota ciones. Todos quedaron contentísimos y anhelosos de re cibir la orden para marchar al enemigo. (labia situado Velazco su cuartel general en la capilla de Pa- raguary y en el arroyo que corre á alguna distancia de ella se habia fortificado. mas de 800 fu siles y el resto dela gente con lanzas. mandando que se levantasen y formase la tropa asi de infantería. que se pasase revista de armas. rompio el fuego sobre los enemigos que contestaron con el mayor teson: siguio la 1. y del ganado que no te nian mas nrma que un palo en la mano para figurar á la distancia. ¡Todos convinieron en el pensamiento y en consecuencia man dé que se formase la tropa. 18 de mi escolta y los peones de las carretas. ° division y artillería. que no se separasen. que jurasen conseguir la victoria y que la obtendrían. espadas y otras armas: su caballería era de considerable número y formaba en las alas de recha e izquierda. Las hice poner en marcha á las tres de la mañana. se preparasen á marchar con sus respectivas dotaciones. Como á las 4 de la mañana la partida esploradora del ejercito. 60 hombres de caballería de la Patria.

n/u de los porteños.. Entre tanto Machain supo que se habian disminuido la» muni ciones de artillería y de parte de los soldados dela 1. — 3ól — monte que cubría casi la mitad del camino que liabia hecho nuestra tropa. . Dejándolos en marcha retrocedí á mi punto donde estaba la riqueza del ejercito. ha ciendola en todo órden: me fui á ellos y les dije que era preciso volver á libertar á los hermanos que se habian quedado cortados y le ordene á Machain que volviese á atacar. Mándame el parte e inmediatamente remito municiones y otra pieza de á 4 con migo y los peones que autes he dicho. pues aquellos se cono cía que hacían resistencia en algun punto. * . Al fugar la infantería enemiga mandó el mayor general Ma- cliain que siguiera la infantería y caballería en su alcance: fueron y se apoderaron de todos los carros de municiones de boca y guerra: pasaron á la capilla de Paraguary y se entretuvieron eu el saco de cuanto allí habia. descuidando su principal atencion y como victo riosas entregados al placer y aprovechándóse de cuanto veian.a division. y hacían fuego de artillería á su salvo sobre los que se retira- baa. no se acordase de la gente que habia mandado avanzar y se pusiese en marcha hacia nuestro campamento abandonando cuanto se habia ganado.1 Entonces los paraguayos que habian quedado por los costados derecho e izquierdo con una pieza de artillería vinieron á ocupar su posicion. Jose Espinola con el sargento de mi escolta y otros cuatro mas y ha ciéndoles fuego de á caballo los obligaron á no hacer el movimien to: esto mismo me hacia creer que á pocos esfuerzos recuperaría mos nuestra gente. á saber las municiones. En esta retirada se portó nuestra gente con todo valor. pero sea que hubo coburdiu de nuestra parte. ° á penas liabia hecho un tiro y tenia las cartucheras llenas. y al que ya habian querido ir los paraguayos á quienes se les oyó decir: "Vamos al eampaiHc. Seguía la carretilla de las municiones y formada la tropa que la escoltaba en ala en medio del campamento nuestro y el que ha bia sido enemigo: lu vista de aquellos hombres despierta en un co barde la ¡dea de que noerau nuestros y dice ¡Que nos cortan! Esto solo bastó para que sin mayor examen el mayor general tocase re tirada. ." con cuyo motivo se destacó D. como en efecto asi fue. ó - sea que el mayor general no se animó. ello es que no cumplio mi . cortaron á los que se hallaban de la parte de la capi lla. porque la 2.

En esto el comandante de la artillería un tal Elorga á quien habia dejado i mi vista por esto mismo y que no quise mandar á la accion.co luego que volvio y enseñada á otros prisioneros. La Putria perdio nn excelente hijo. el bote y las piezas de artillería y ganados y caballadas que se habiau tomado del campo enemigo el 1(J. Retirada la tropa al campamento mande que comiesen y des cansasen. Confieso en verdad que estaba resuelto á un nuevo ata que. empe zó á decir á los oficiales que una columna de paraguayos habia tomado por nuestro eostudo izquierdo y que sin duda iba á cor tarnos. en su semblante vi el ter ror y no menos observe que lo habia infundido en todos los oficia les. ni aun ha biendo conseguido que los abandonase nuestra gonte. comenzando por el mayor general:* entonces junte á este y aquellos para que me digesen su parecer: todos me digeron que la gente estaba muy acobardada y que era preciso retirarnos. Ra mon Espinola. Me vinieron con el parte y lo llame. por un dicho que luego salio falsoy que habia sido efecto del miedo del tal Elorga. Formada ya la tropa la hable con toda la energía correspon diente y les impuse pena de la vida al que se separase fuera de la columna veinte pasos: á las 3J de la tarde íalí con las carretas. su valor era á prue ba y sus disposiciones naturales prometían que seria un buen mi litar. y no babia un solo oñcial con espíritu segun dea' pues dire. llevándose en triunfo entre aquellos bárbaros que no conocían y mataban al que peleaba por ellos. Este oficial llevado de su deseo da tomar á Velazco pasó hasta la capilla e biso las mayores diligencias y hallándose cortado em prendio retirarse por entre los paraguayos para reunirse a noso tros: lo atacaron entre varios. se defendio con el mayor denuedo pero al fin fue víctima y su cabeza fue presentada á. porque aquí me toca hacer mencion del valiente D. determine retirarme y dispuse que todo se alistase. Vela/. Solo el capitan de arribeños un tal Campo me significo que su gente ba ria lo que se le mandase: conocido ya el estado de los oficiales mas que de la tropa. porque miraba con el mayor desprecio á aquellos grupos de gente que no se habian atrevido á salir de sus puestos.2 — orden y regresó nuestra tropa al campamento sin haber hecho na dado provecho. — 35. únicos prisionera que se trnge .

no habia arroyo que no encontra semos á nado. asi porque nunca pense trabajar por interes ni distincio nes. donde hice alto dia y medio: su posicion era ventajosa y nada teinia de los enemigos que no habian aparecido: aqui empezó á tener sinsabores de tamaño con las noti cias que se me comunicaban de las conversacionee de oficiales que fue imposible averiguar el autor de ellas para hacer un ejemplar castigo: cada vez observaba mas ln tropa acobardada y fue preciso seguir la marcha. mucho me sirvio el bote que llevaba en ruedas. y refrescó la gente en tres días que pasa mos allí. — 353 — ron al campamento. al fin de los cuales empezaron los paraguayos á presen tarse. Las lluvias eran continuas. En este punto n-cibi un correo de Buenos Aires en que me apuraba el gobierno para que concluyese con la espedicion por la llegada de Elio á Montevideo con varias reflecciones y el título do brigadier que me habia conferido. y se contentaron cuando ya habiamos todos atravesado el rio con venir á la playa y disparar tiros al aire y sin objeto. esto me puso en la mayor cons ternacion. el movimiento lo hice á la vista del enemigo y nadie se atrevio á seguirme: á las oraciones pararnos á dos leguas de distancia del lugar de la accion y tomadas todas las precaucio nes mande que la gente descansase. Todavía estuvimos dos dias mas descansando en la banda sud del nominado rio Tevicuary en el paso de Doña Lorenza sin que nadie se atreviese á incomodarnos y luego seguimos hasta el pue blo de Santa Rosa. Se dió principio á pasar el indicado rio en unas cuantas ca noas que se pudieron juntar y el bote y nos duró esta maniobra tres días. pero no se atrevían á venir á las manos con nuestras parti das y ello es que no nos impidieron pasar cuanto teniamos. Se ejecutó asi. á no ser este me hubiera sido imposible caminar sin abandonar la mayor parte de la carga: pero todas las dificultades se vencieron y 'legamos al rio Tevicuary donde me esperaba el resto de las carre tas y como 400 hombres entre las milicias de Ynpeyú y algunas compañías del regimiento de caballería de la Patria. ni los ganados y caballos que les traiamos. dondo se refaccionaron algunas municiones y algunas ruedas del tren. y despues de haber salido la luna nos punimos en marcha hacia el pueblo de N.. como porque previ lo multitud de enemigos que debia acnr .

"Aquí concluye el fragmento de la memoria que sobre la espe- dicion al Paraguay. un carro de municiones.. asi como ya me habian .: Continuamos la marcha hasta el ya referido Tacuary y resol ví hacer alto á la orilla este. .' . pues ya andaban cuatro buques armados en el Paraná que podían interceptarme la correspondencia. .. i * . sin la menor desgracia. 3. . privando á la his toria de nuestro pais de un documento curioso á la vez que impor 1 . . . caballos mas de 1. . las seis pie zas de artillería. destine una fuerza de cien hombres al mando del capitan Perdriel para que fuera á apoderarse del pueblo de Can delaria. Los enemigos habian empezado á aparecer al frente y por mi flanco izquierdo á tal termino que me fue preciso mandar una fuer za de cien hombres con dos piezas de artillería á situarse á su fren te y aun un correo fue escoltado hasta el Tacunrí donde habia una -avanzada de la fuerza que tenia el cuartel maestre general en Yta- púo á donde despues de la accion de Paraguary le habia mandado que se situase de regreso del mencionado Tacuáry hasta cuyo pun to habia llegado unicamente. 'Pensaba yo eonservur el territorio de Misiones mientras vol vía la resolucion del gobierno del parte que le habia comunicado de la accion del Paraguay. ucainpándomo en el paso principal para esperar allí los auxilios que esperaba me enviaría el gobierno y para conservar el paso del Paraná y mis comunicaciones con Buenos Aires. Pasó Perdriel el Paraná.500 y boyada de *repuesto y con todo este tráfago logre pasar el ex prosado rio en termino de diez y ocho horas. ''¡ Las aguas siguieron con teson y encontramos el Aguapey á nudo: ya desde Santa Rosa salí con cuarenta carretas. nos ha dejado el general Bel gran o. . — 354 — rearme: asi es que -conteste á mis amigos que io sentía mas que si me hubieran ciado una puñalada. #..". pero las consideraciones que me pre sentó el oficio ya referido del gobierno á cerca de Elio me obliga' ron á seguir mi retirada con designio-de tomar un punto ventajoso para no perder el paso del Paraná por si acaso el gobierno me man daba auxilios para seguir la empresa.000 cabezas de ganado vacuno que habiamos tomado. Es del todo sensible que el general Belgruuo no la hubiese concluido.privado de los ganados que me venian de Corrientes. .. segun la he copiado de una copia sacada del origina).

Si» embargo. pues quizá sin que el mismo se apercibiese debia sentir fuer tes dificultades para continuarla.:i'i "El proyecto <ld la espedicion al Paraguay desde que se formó Ine sobre un supuesto falso de que fialfa'fia disposiciones tan favo- rabies en los paraguayos que estos vendrían cri bandadas á engro sar las filas libertadoras.'v '. No es sin motivo qae el' digno y honrado general Belgiano dejó en ese punto su nnn- racion. Lo que se deja ver mas claramente es el error fin que estaba el mismo general deque los paraguayos no harían resistencia y sien do asi. es probable que se hubiesen entendido con el general Belgranoy. An tes dije y repito ahora. sino de un instinto ciego de localidad. El suceso probo de tal modo lo contra rio que el mismo general dice que no tuvo ni un soló pasado. á esa uniforme resistencia. — 355 — fiintc.i campaña. Pero sea de esto lo que fuere. no deja de ser una falta habei¡' empleado tan menguados medios para invadir una provincia de 300 á 400 mil altras en un terreno que se prestaba á la defensiva.' quien co mo dice la memoria fue tan mal recibido que escapó á uña de buen caballo. ' i. '. en puntos aisla dos y distantes'? Cuando la accion de Pnraguary se hallaban en Tevicuary 400 hombres con los que se reunio y en Tacuarí estaba . Por otra parte siendo tan poco numerosas las fuerzas destina das á Ja espedicion ¿á que fue diseminarlas aun. He dicho menguados medios. al que puede añadirse mucho de amor propio: me esplicare. Esta y la futura influencia que debia adquirir Espinola hirio el orgullo paraguayo y contribuyóla. . y me aseguraron que si el no hubiera ido.' que esa unanimidad no provino de adhesion al sistema espoñol. Este mismo gefe de regreso á Buenos Aires dió tales facilidades del exito de la espedicion que la creía suficiente con e! número de doscientos hombres. pues por la enumeracion de fuerzas que hace el generad las destinadas eran mucho mas numerosas que las que combatie ron. sin que se pueda calcular si fueron esas las miras del gobierno. lo que esprín c\ fragmento os lo bastank para dar lina idea bien clara de lo sucedido y delas causas que prodügcron los fatales errores de es. He oido lamentar á sugetos juiciosos delParaguay el error que se cometio empleando á Espinola.con la Junta de Buenos Aires. por la poca fuerza que marchó erl la fes- pedicion. cualquier número bustaba para Vencerlos. '* "El coronel Espinola hombre mal querido entre sus compro vincianos fue el primer emisario dé la Junta Provisoria.

356 — el cuartel maestre general Rocamora con sus milicias de Misione» il las que no se reunio el ejercito porque se le mandó volver á si* tuarse en Itapua. Aun despues del descalabro de Pnraguary y consiguiente reti rada. que por otra parte no estaban enco nados con el ejercito. cuando no lo esperaban sino por el frente. ni el general mis mo. no era estraiío que siempre estuvie re ante los enemigos en una chocante minoría y que sus medios fuesen desproporcionados á la empresa que se propoma. Los paraguayos á quienes las ideas de libertad e indepen dencia habian penetrado algo. ío pasó de noche y una mañana se presentó á nuestro ejercito por un flanco. no (l) A corta distancia del paso de Tacuarí hay un monte- cito en donde estaba el general Belgrano. sin que esa fuere» le fuese de ninguna utilidad. pero cuando se han empleado medios adecuados para defsnderla (l). se puede^creer seguro el que lo. porque no fiabia cometido desórdenes. militarmente hablando es buena. La posicion de Tacuarí. Es llamado el Cerrit» de los porteños y lo muestran los paraguayos con orgullo. pue blo situado al sud del Paraná. Ocupando pues el paso que á la vista es el único pun^ to accesible. . Si las milicias carecian como es de suponerse de instruccion y disciplina. dos. l«7-o alto el ejercito en Tacuarí y el Sr. mas. no debió escapar ninguno. de modo que el general fae desperes batido en el mismo Tacuarí. Rocamora fue situado en Itapua que dista ocho ó nueve leguas á retaguardia. * Efectivamente.hubiera valido postergar uno. cuyas orillas estan bordeada» de una faja de bosque al parecer im penetrable.defienda. para contar mejor con ellas. Orgu-- lio bien infundado sin duda. ó tres meses lar espedicion y darles una enseñanza tal cual. Aun separó el general una fuerza de cien hom bres al mando del capitan Perdriel para guarnecer Candelaria. Consiste en un rio fuerte. Con un metodo semejante. con tal que el euemigo no halle otros puntos por donde franquearlo para Je esc modo colocarse sobre los flancos a retaguardia. he hay trastornado todo el plarr de defensa y puesto el ejercito en un compromiso qne debió cos- tarle mucho mas caro. Es cabalmente lo' que libio el que se deeia general paraguayo Cabañas: hizo secre tamente una picada dos leguas abajo o arriba. no era el medio de mejorarlas dejarlas aisladas y fuera de la vista ' del general. .

sobre lo que no necesito mas que referirme á lo que he escrito comentando su memoria sobre la accion de Tucuman. en frente del mismo pa so que quería guardar. Ya se concibe tambien que era el medio mas adecuado de alejar los buques armados que. pero con la diferencia que este tenia que abandonar enteramente el territorio enemigo. lo que sin duda era muy bien pensado: pero para conseguirlo ¿á que situarse en Tacuarí ocho ó diez leguas distante de ese mismo paso que quería conservar y ademas con su ejercito dividido en varias fracciones? Hubiera sido lo mejor reu nir todo el ejercito en la costa del Paraná. — 35? — quisieron un triunfo completo y otorgaron una capitulacion que no podian esperar los vencidos. de lo que resultaba una cabeza de puente (digámoslo asi) que aseguraba cumplidamente el paso del rio y sus comunicaciones con Corrientes y Bneuos Aires. y solo una fatalidad pudo cegar hasta tal punto al ilustre general. Se echa de ver en sus operaciones y en los conceptos que esprime su memoria. cuan do la campaña de Rusia. Esta fue la primera campaña del general Belgrano. Quizá la magnánima resoluciou del general Belgrano de sepultarse con su ejercito antes que rendirse. mientras el general Belgrano no perdia sino diez leguas para asegurarlo mejor. habian aparecido en el Paraná. en esta investia un carác ter paramente militar y en la primera era ademas representante del gobierno. y no hay profesion ni carrera cuyos primeros pasos no se resientan de la inex periencia del que la emprende. pero teniendo el ejercito artillería hubiera podido dominar mejor las aguas en el punto que colocase sus baterias. lo que le costaba abandonar un pais en que se habia creí do triunfante. Por otra parte. todo aconsejaba lo contrario de lo que se hizn. La misma necesidad en que se vió de mandar al capitan Per- driel al pueblo de Candelaria situado al sud del Paraná. Todo. contribuyó á ese acto que se creyó de pura generosidad. El general Belgrano dice muy bien que no quería perder el paso del Paraná por si el gobierno le mandaba auxilios para abrir nuevamente la campaña. Sus operaciones fueron mucho mas acertadas en las campañas del Perú. Estojsin duda esplica esta estraña insistencia de arrai garse en las carretas durante la accion de Paraguary y dejar á su 46 . Napoleon mismo cometio errores semejantes. prueba que debia aproximarse para recobrar en aquellos puntos la influen cia que su lejania le hnbia hecho perder.

Estas consideraciones militares podian estenderse mucho mas: por ahora lo dicho basta para dar una idea. Juan Ramon Balcarce. un bom' bre perfectamente honrado. . seguros de encontrar uu apoyo: no asi los gefes y oficiales que no se hallaban en ese caso: estos se le sometían y obedecían sus órdenes. que no me es dable desentenderme y me veo precisado en medio de mis graves ocupaciones á privarme de la tranquilidad y reposo tan necesario. nunca contó con defensores ciegos en Ia capital. escribir una memoria sobre la accion gloriosa del 24 de setiembre del año ante rior. Es fuera de duda que D. DOCUMENTO NUM. Como el general Belgrano no era hombre de faccion. Concluire con una pequeña observacion. lo mismo que de las demas que he tenido. podian hacerle frente al general. de mis debilidades y de mis aciertos. ni con partidarios en el gobierno. y aprovecharse de los últimos. dándoles lecciones por medio de una manifestacion de mis errores. Pero es tal el fuego que un díscolo. en mi espedicion al Paraguay. y dire tambien. sin efecto en este pueblo y en la capital. sin que deba padecer el merito eminente del sublime patriota que mandó la espedicion. mayor general toda la direccion del combate. cobarde ha intentado introducir en el ejercito. Habia pensado dejar para tiempos mas tranquilos. y su osadía para haberme presentado uu pa pel que por si mismo lo acusa. cuando trata de elogiarse y vestirse de plumas agenas. para manifestar á clara luz la accion del predicho24 y la parte que todos tuvieron en ella. de que despues dió tantas pruebas. sino un patriota pues. no hubiera sido tan dócil como el paraguayo mayor general Machain. ó que estaban ligados álas facciones que alli imperaban. con el objeto de instruir á los militares del modo mas acertado. — 858 — . de aquí provenia que los oficiales ó gefes que tenian relaciones en Buenos Aires. intrigante. fl812) por el general D. ° Fracmcnto de memoria sobre la batalla de Tucuman. Manuel Belgrano. 2. para que se apro vechasen en las circunstancias y lograsen evitar los primeros.

de aquella clase. autor del papel que acabo de referir. no por eleccion. y que concluidos estos debi á. despues que se creó el cuerpo de patricios. He aquí el origen de mi carrera militar. que yo mismo habia palpado desde que intente la retirada de la fuerza que tenia en Humahuaca álas órdenes de D. el virey Melo. presentare su conducta á la faz del uinverso con todos los caractóres de la verdad. y muchos habitantes de la España saben que mi carrera fue la de los estudios. ua. que habiendo sido preciso hacer uso de las armas y figurar como capitan el año de 1806. mis paisanos . muy positivas. ó tal vez de un cabo de escuadra. que invadieron los ingleses. que no mcrecin. ' . — 359 — Confieso. Cuando Buenos Aires se libertó en el mismo año de 1800 de lus espresados enemigos y regrese. por consiguiente mi aplicacion. y tnve qae ir a. mas bien lo recibi. sino porque me han llamado y me han mandadoverrndos á la verdad en su concepto. ejecutarlo. que continue hasta la repulsa del ejercito de Witclock en el año 1807. que para tomar conocimientos en semejante carrera. por que nunca la he tenido. sino era ponerme al guna vez el uniforme para hermanarme con mis paisanos. y me retire del servicio de mi empleo. no solo ignoraba como se formaba una compañía en batalla ó en colum. de la Banda Septentrional á donde fui.haciendome un favor. que me habia propuesto. pues este es mi modo de pen sar y de que tengo dadas tantas pruebas. retaguardia de una de ellas. pero ni sabia mandar hechor annas al hombro. y tomar sucesivamente lecciones de milicia. y á fin de desempeñar aquella confianza. aunque sea contra mi. Juan Ramon BalcarCe. poca ó mucha. nunca se dirigio á lo militar. en la que hice el papeI de ayudante de campo del cuartel maestre. protestando no faltar íi ella. en los car gos que he ejercido desde mis mas tiernos anos y de los que ho de sempeñado desde nuestra gloriosa revolucioD. como para tener un vestido mas que po nerme. no hablar de las debilida des de uinguuo. dependiente de la voz de un oficial su balterno. me puse ii aprender el manejo de armas. me eligieron sargento mayor. Cárlos IV que me nombrase secretario del consulado de Buenos Ai res en su creacion.«Minú el despacho de capitan do milicias urbanas de la misma capital. y si en el año 96. para nada ocupaba mi imaginacion loque pertenecía ít esta carrera. me '. Asi es. ni nada he solicitado. sin pensar en que habia de llegar el caso de figurar en la milicia: por consiguiente. Todos mis paisanos. pero habiéndome incitado ñ.

porqne liabia eiu duda eu ella de toda arma. y no teugo para calificar ante mi nacion y ante todas las que han sido instruidas de ella. esceptuándose solamente uno. Bien se ve que hablo de la revolucion de 5 y 6 de abril de 1811. cuando lo presente como un individuo que cooperó á ella. se empe ñaron y agitaron los ánimos. y esta misma me envia al Paraguay de su representante. — 360 — Se deja ver que mis conocimientos marciales eran ningunos. se habian dedicado. y no es el caso hablar ahora de ella. fue el prime ro y principal promovedor. Era pues preciso que sostuviese un hecho tan ageno de un militar amante de su Patria. Blas Jose Pico. y que acaso en todo lo concerniente á mi. que ademas. puedo asegurar. le dió lugar á que valiendose de el. Juan Ramon Balcarce. cuando el gobierno me envio á tomar el mando de este ejercito y le halle que estaba ca Salta con ana fuerza de caballería: consulte con el general Puir . y general en gefe de una fuerza á que se dió el nombre de ejercito. para que se me quitase el grado y el mando de aquel ejercito que ya aterraba á los de Montevideo. Pero ellas me atrajeron la envidia de mis cohermanos de ar mas y en particular el grado de brigadier que me confirio la mis ma junta. aun cuando no fuese mas que & aquella rutina que los constituía tales: pues que ciertamente. no concurrie sen al socorro de sus hermanos de armas abandonados. ni la córte de España quería que supiesen mas. e hiciese que Jos oficiales de aquel cuerpo que por si mismo se habla degradado. mis paisanos me eligen para uno de los vocales de la junta provisoria. En este estado sucedio la revolucion de 1810. cual será D. y que no podia yo entrar al rol de nuestros oficiales que desdo sus tiernos años. y cuyos autores jamás pensaron en vejarme ni abatir mis tales cuales servicios. habia sido el autor para que no fuese en mi auxilio el cuerpo de húsares de que era teniente coronel^ intrigando y esfor zándose con sus oficiales en una junta de guerra. y que ahora he comprendido. haciendo mas brecha en el tal D. pidiese la recíproca. hoarados y patrioticos. tam poco les enseñaban otra cosa. que en su honor debo nombrar—D. Conocía esto yo y lo rabia muy bien. hasta conseguir que cediesen á su opinion.Juan Ramon Balcarce. era efec to de su cobardia y de una revolucion intentada y efectuada por otros fines. ni de sus operaciones de entonces.

ya tambien por los estragos del chu cho (terciana ó fiebre intermitente). Nota ajena. sin embargo de haber observado por mi mismo. quedándome yo con el resto con que fui á Jujuí á situarme. y me contestó que no habia que desconfiar. Con este dato. Llega el caso de poner en movimiento el ejercito. (rabia el general Puirredon. pasandola vunguardiu . y habiendome es crito con espreciones excedentes á mi merito. acantonó el ejercito. Juan llamon Balearas. cuando la huida del Obispo de Salta. de que eu el gobierno bay pruebas evidentes.a mas deshecha por si misma. sino porque convenia ver si con mi venida y los auxilios que me seguian podia distraer al ene migo de sus miras sobre Cochabamba. fue que se movio el ejer cito para jujuí. que por partes enteramente falsos. que su conciencia le remordia en sus procedimientos contra mi. ya por su armamento. retirado hasta Yatasto: despues de poco mas de un mes que allí estuvimos. no porque estuviese en estado. Inmediatamente heche mano de el y lo mande á Humahuaca con la tal cual fuersa disponible que habia. en donde no se conocía la filiacion de un soldado y habia gefe que en sus conver- (l) Poblacion y Capilla á once leguas de Salta donde el general Belgrauo. al mando de D. lo hice reconocer de mayor general interino del ejereito por hallarse indispuesto el Sr. porque con dificultad podia presentarse una fuer/.le conteste en los ter minos de mayor urbanidad y trate desde aquel momento de darle pruebas de que en mi no residia espíritu de venganza. dejándolo con el man- do de lo que se llamaba ejercito. y no habia cosa en que no le manifestase el aprecio que hacía de el. mientras mi viage 4 Pummamar- ca. apague mis desconfianzas.i lluuiahuacu. no por mi (hablo verdad) «no por la causa que defendemos. . ya por su disciplina y subordi nacion. — 361 — redoli sobre su permanencia en el ejército. ó su Ocultacion. y de los que con tanto descaro habia ejecutado su hermano D. A mi regreso lo ocupe tambien. Asi es que llegado al Campo Santo (\) donde se me reunio inmediatamente. creyendo yo al general Puirredon un verdadero amante de su Patria. Diaz-Velez y sucesivamente 6eá su cuidado comisiones de importancia. si se habia de reponer un cuerpo entera mente inerme y casi en nulidad que era el ejercito. Marcos. para poder trabajar en lo mucho que debia hacerse.

mas que mandar 4 D. sin duda para que todo siguie ra en el mismo desórden. confieso que es á propósito. Me liallabn en Jujul y por sus mismos partes (de Balcarce) y oficios 7 aun cartas amistosas clamaba porque le dejase salir á per seguir algunas partidas enemigas. pues ya no confiaba en sus operaciones. lo que pienso que es falso. Solo una partida con Zelaya y Es cobar. — 362 — sneioncs privadas se oponia á ella. sin mas ventaja que traer preso á un viejo. cual lo era el comandante de húsares D. • Es verdad que en Humahuaca promovio el reclutamiento de los hijos de la Quebrada. á hacerse cargo del mando. Empeze :i desconfiar de su actitud para ellas en los momentos en que me avisó los movimientos del enemigo de Suipacha. como porque veia que mi intento no se lograba deponer en movimiento ni enemigo que sabia.. para lo que el. y aun antes. que tanto honor han hecho á las armas de la Patria. me insinua ba que no oonvenia separarse tnnto del cuartel general (1) le hice retirarse.cuando no encontró una. quien dijo que habia sido robado. tanto ó mas que yo lo que era el tal ejercito. pero de ningun modo á las acciones de guerra. y me llenaba de descon- (1) El que pone esta notase halló en esa pequeña e?pedi- cion en que Balcarce solo.) de su poblacion de Llaví. Juan Andres Puirredon. que me decia. Cornelío Zelayo y D. tanto que me vi precisado (i mandar al mayor general Diaz-Velcz. y pue de juzgarse de su cabilosidad y cobardia por sus mismos oficios y consultas repetidas. tio del marques de este título. y se empeñó en su disciplina.recorrian el campo se lo permití y llegado hasta Cangrcjillos. Se retiró segun mis órdenes de Cangrcjillos. " . ni en aquella salida hubo. llegó fi Llavi. y aun á escribirle una carta reservada del estado de mi corazon respecto de aquel. y tiene la osadia de decirme en el papel que me ha dado merito á esta memoria que habia ido hasta Llaví y babia au ventado á todos las partidas ene migas. la en señanza y particularmente de la caballería. si cabe decirlo asi. que es aun dos le guas menos de Cangrejillos. pues con los dos nombres era desig nado. y si en mi mano estuviera lo destinaría á. Juan Escobar á traer al tío del marques de Toxo (ó Llaví. asi porque supe que no habia enemigos hasta Suipacha y aquellas cercanias. . llegó á Cangrejos.

no hallo si nó que cuando la retirada de Puirrcdon á que alude el autor. Cuando estos se me presen taron en el Rio de las Piedras y logre rechazarlos con 100 cazado res. pues al contrario en la vanguardia con los batidores era su marcha. y á un buen trote. cien pardos y otros tantos de caballería y entre los cuales. para que se retirase cuando aquellos ni lo habian imaginado. como en el Rio de las Piedras. Esto lo presencie por mi mismo. que hizo firmara Balcarce por la mayor prontitud y aun al día siguiente se privase de esto. ha biendo quedado á retaguardia el mencionado D. vi pues entonces que con los batidores. era su su bordinado. en la Cabeza del Buey de quo el enemigo avanzaba y solo distaba cuatro cuadras del cuerpo de retaguardia. (1) Consultando mi memoria. Juan Ramon. y en que se distinguio el capitan D. y era consiguiente que este diese los partes de la aproxi macion del enemigo. (2) Me es muy sensible notar que el autor se haya dejado dominar tanto de ('por otra parte) su justo resentimiento. Como desde esta 4ccion (2). si nó Diaz-Velez quien mandaba la van guardia. Solamente que se refiera á. olvide que habia otro (sin que por esto diga que falte á la verdad) que era e! verdaderamente responsable. maride que se replegase á mi posicion y me dispuse á recibirlo. — 368 — fianza de si quería ó no hacer lo que hizo con Puírredon (I) de darle un parte de que los enemigos bajaban. que pura hacer cargos á Balcarce. el primer oficial que se me presentó fue el D. y cuando jamas se le vió á retaguardia de la tropa. dictó sus órdenes para que se re tirasen las avanzadas. ó a consejos que este le hubiese pedido. cuando todas las disposiciones eran debidas ai espresado mayor general. no fue el primero á presentárseles. que acostumbra ser algo fiel. y Balcarce. y se que sucesivamente hizo otro tanto hasta que vino envuelto entre el cuerpo dicho do reta guardia. perseguido de los enemigos. Juan Ramon. Llegado el mayor general Diaz-Velez á Humalmaca con el designio de distraer al enemigo por uno de sus flancos. no era Balcuree. no pudien- do verificarlo por su proximidad. De otro modo no puedo esplicnr esto. Tanto en la Cabeza del Buey. ya mi cuerpo de retaguardia. Marcelino Cornejo. ni á subir una altura que ocupa ban. Yo que aunque muy joven y en un grado muy subal . cuando habiendome dado parte.algunas noticias extra-oficiales que diese aquel (i Puirredon. era Diaz-Velez quien mandaba la retaguardia. para decir de su honrosa retirada.

haciendo toda confianza de el. Cayetano Araoz. las mas reservadas. Domingo Garcia. siendo los primeros que no asistieron los capitu lares exceptuándose solamente D. y aun le enseñe alli mismo el borrador. y tratando de nuestra situacion. — 364 — viniese á corta distancia. El dia que me acercaba áesta ciudad. y habiendose ido dos ó tres dias antes de la accion. y que en «anchó mi ánimo. dio sus providencias pa ra la reunion de gente asi en la ciudad como en la campaña. decididos (1) y paisanos. á anunciarme la reunion de gente. le hice ver las ins. en que habia húsares. Francisco Ugarte. en la Crucijada. se anticipó el ayudante de D. resuelto á sostenerme. manifestándole mi opinion acerca de esperar al enemigo: convino. Juan Ramon. me apuntó al nominado D. D. y quizá lo hare si tengo algunos ratos desocupados. (1) Eran dos compañías de mozos decentes. puedo dar algu nos conocimientos que ilustren esta Memoria. bien que mas tuvo efecto la de esta. D. escribi al gobierno el 12 de setiembre. esponiendome que no habia otro medio de salvarnos. Diego Araoz y el cura Dr. contrayendose en verdad & su instruccion y á entusiasmarlos en los dias que mediaron. y no pareciendo en ella el teniente gobernador D. donde nos encontramos. Jose Maria Palomeque. Juan Ramon. una de Salta y otra de Tucuman. en cuya consecuencia. para enviarlo con anticipacion á esta fTucuman). noticia que recibi con el mayor gusto. dándole las mas amplias facultades para promover la reunion de gente y armas y estimular al vecindario á la defensa. parn no perderlo todo. Desempeñó esta comision muy bien. Sucesivamente se reunieron hasta 600 hombres á sus órdenes. los me dios y arbitrios que pudieramos tomar para el efecto. . Vole á verla por mi mismo y hable con aquel en la Quinta de Avila.. D. consultando con el mayor general. en que intervinieron D. donde tenia concepto por haber estado en otro tiempo de ayudante de las milicias y me resolví. con vanos pretestos o sin ellos no to maron las armas. el gobernador Intendente D. y les dió sus leccio nes constantemente. con un celo digno de temo me halle presente en esos hechos de armas. Se me viene la idea de comentarla y continuarla. trucciones que me gobernaban. y haciendo toda confianza de el. la mayor parte. pues de la ciudad. Pedro Miguel Araoz. Bernabé Araoz. lo mismo que habia hecho en la Encrucijada.

á menos de no verse cu un caso tan apurado como tu el que me he visto. y la caballería marchaba en batalla. que el enemigo inten tase venir por aquel camino á tomar la retaguardia del pueblo. cuando al marchar para el frente del enemigo. Hallándome con el ejercito. Se hizo esta maniobra con mejor exito que cnundiade ejercicio. 47 . con partes del ejercito en un bajío. y que se podia esperar que se ejecutase la tropa con fa cilidad y sin equivocacion. aun iílas inmediaciones de la tropa y paisauage. y mande avunzar siempre en línea ul enemigo que ocupaba uua al- (1) Parece que hay algo de exagerado. por no haberse ejecutado mi espresada orden. Es preciso nq hcchnr mano jamas de paisanos. que era la otra mitad. que no se cumplio y de que fui exactamente cerciorado. órden. habiendo llegado á termino de escándalo la primera. respecto del mayor general Diaz-Velez. con cuatro piezas para los claros. para la guerra. Jose Bcrnaldez la ala izquierda. tenian un gran concep to formado de el. y uua cierta especie de partido que se formaba. ni podia ser en tan corto tiempo co mo el quo había mediado del 12 al 24. porque no se me habia pasado por la imaginacion. & menos de tiro de cañon del caemigo. quedando los intórvalos correspondien tes para la artillería. con el designio de cortarme toda retirada. El momento de la accion del 24 llega: la formacion de la in fantería era en tres columnas. por consiguiente me halle tn posicion desventajosa. pero ya empece íi entrever su insubordinacion. mande desplegar por la izquierda las tres columnas de infantería. en que habiamos hecho algunas evoluciones de línea. única evolucion (l)qne habian podido aprender en los tres dias anteriores. dándole á mandar la ala derecha que la compouia una mitad (de dicho cuerpo) y & D. por no estar impuesta ni disci plinada para los despliegues. con órden espre sa de que se dividieran del mismo modo las armas de fuego. Dispuse pues. que me fue nece sario prudenciar por las circunstancias y en particular por no des contentar :i Iob últimos que como be dicho. me hace presente Bernaldez. — 365 — aprecio. la falta de armas de fuego. dividir aquel cuerpo. El campo de batalla no habia sido reconocido por mi. por lo menos en la tropa vieja.

pues el terreno es llano. lomada. marchando el ejercito. para acostumbrarlos á calar bayone ta al oír aquel toque. que habia visto desfilar y me encuentro con el coronel Moldes que se venia hácia mi y me pregunta. no asi en la ca ballería de la ala derecha que mandaba D. Confieso que fue una gloria para mi. Juan Ramon Balcaree. mtindé que avanzase la caballería. ver que el resultado de mí9 lecciones á los infantes. Antonino Rodríguez. pues lejos de avanzar á su frente. Sin embargo. volví la cara á retaguardia y presentándoseme en el cuerpo de reserva el capitan D. avanzaría la caballería: entonces se redobla- ron mis órdenes de avanzar y empezándolas á cumplir. al fren te de la caballería que habia allí. á buscar mi gente (su gente debería decir. correspondio á mis deseos. — 366 tura (1) y sufría sus fuegos de fusilería sin responder mas que con artillería. y ordene que se tocase paso de ataque á la infantería. para saber el exito de aquella tropa del enemigo. Sensible es que no la concluyese. le mande avanzar por el punto donde me hallaba. aquella atencion. y lo ejecutó con un denuedo propio. ya se buscaban unos á otros para guarecerse. se me iva en desfilada por el costado derecho: en esta situacion. que no era aquel modo de avanzar. no á su frente sino sobre la derecha. observe que el enemigo. Hallándome en aquellos apuros. hasta que observando que esta habia abierto claros y que los enemigos. porque el coronel Moldes no mandaba ninguna). tomó direccion. En tonces me manifiesta que estaba cortado: pues vamos a buscar á la caballería. que luego que la infantería hubiese des trozado ni enemigo. no se quien vino á decirme de la parte de Balcaree. le mande decir con mi edecan Pico. y vuelvo sobre mi costado izquier do. le dije. donde vá Vd. (1) Altura de muy poca elevacion. w . y viendome asi burlado en mi idea. Observaba este movimiento. y tomo mi frente que los enemigos habian abandonado Hasta aquí llega lo que escribio el general Belgrano de esta Memoria. y fiando al •uidado de los gefes de aquel costado. desfila ba en martillo á tomar el flanco izquierdo de mi línea. que lo ejecutase á galope. me con- trage á que la caballería de la ala derecha ejecutase mis órdenes.

° era el batallon de pardos y morenos al mando de su coman . Benito Alvarez. una á las órdenes del comandante Forest. Quedamos de Vd. La "2. 5. "Forme el ejercito (dice) del modo siguiente: dividí la infan- í'teria en seis columnas. M. Hay en su relacion alguna inexactitud. 4. tratándose de Ja batalla de Salta.de revindicar para su Sr. voy á estractor en seguida al gunos párrafos del parte oficial del general Balgrano. mio: En las Memorias póstumas del general Par. de las que cinco estaban en línea y una en reservn. datado en 27 de Febrero de 1813. B. á sa- "ber: la l. el batallon de cazadores á las órdenes del comandante Dorrego. 1. ■ y 3.3 consistía en el batallon de cazadores al mando de su "comandante. y publicado en la Gaceta Ministerial del 10 de Marzo del mismo año. Buenos Aires. Sr. ha blando de un suceso de ahora cuarenta años. que está Vd. Francisco Pico. muy atentos servidores. los hechos que como actor y testigo de vista refiere de aquellos memorablos tiempos el Sr. trasmitir fielmente á la posteridad. y para restablecer la verdad autentica. Los Editores. Cuando se publique el suplemento al primer tomo. (\ú]o). publicando. (i. alas ordenes del comandante Superi. D. ni mando del comandante D. venidas ultimamente de Buenos Aires. 3 del batallon de Castas. conservando la caballería en su formacion "de cuatro escuadrones: cinco columnas componinn la línea. 6 que era el mas crecido. S. — 307 — Sr. Gregorio Perdriel.3 principiando por la derecha. teniente coronel D. no scráu desatendidas por el público. Padre el coronel D. general Pas. reconocen muy justo el derecho que tiene Vd. tanto en la formacion de los cuerpos. tendremos el honor de reproducir su aprcciable de Vd. Montevideo. y la otra. gene ral Paz y el juicio crítico que sobre ellos emite. á las del comandante Warnes." Tenia razon el general Paz de desconfiar de su memoria. D. en la forma siguiente: l. Mayo 12 de 1855. Q. ~ de las compañías del nú in. Ramon Echevarría. Rectificaciones de esta naturaleza. 2. el honor de haber mau- dado un regimiento en la línea de la memorable batalla de Sulta. y su segundo "el sargento mayor interino del misino D. Manuel Dorrego. Jose María Paz. * y última compuesta del regimiento núin. se en cuentra el párrafo siguiente: Nuestra infanteria estaba formada en seis columnas.° al loando del comandante D. ni por nosotros que solo nos proponemos como Editores. Muy Sr. 2. como en el nombre de sus gefes. Francisco Pico. adjunta nuestra res puesta. 3 eran formadas del regimiento míra. aunque no puedo asegurarlo. sin tener los partos oficiales á la vista.. Señor: Los Editores de las Memorias póstumns del Sr. Mayo 20 do 1855.

em- "pezaron su marcha con tanta exactitud en sus distancias.. que cuando se les mandó desplegur. ° al "mando de su teniente coronel D.. y espero que entretanto no llevará Vd- á mal el que de publicidad á esta carta. Francisco Pico. 2. Cornelio Zelaya. por su valor y por su celo en conservar la "disciplina y subordinacion. Gregorio Perdriel y su segundo "ol sargento mayor D. despues de una accion tan gloriosa. Diego Gonzalez Barcar- "ce. formaba el cuerpo dn "reserva de infantería "Cerca de las doce. D. D. 1. Manuel Dorrego "que salio contuso. hicieron la evolucion tan "perfectamente y con tanta serenidad. muy cuerdamente. muy disculpable despues de un período de cuarenta años. D. al inan- "do de su comandante teniente coronel D. D. medio de salvar en una nota el pequeño descuido sufrido por el general Paz. Jose Superi. que ha obrado Vd. Joaquín "Lemoine La 3. D. — 368 — "dante D. Carlos Fores. las cinco "que formaban la línen. ha llándonos á medio tiro de cañon de á 6.y su segundo el sargento mayor D." Pienso. D. y revindicar para el nombre de mi padre. * columna se componia del regimiento núm. Francisco Pico. "en que el soldado se cree autorizado para el desenfreno. Carlos "Forest. se componia del primer "batallon del espresado regimiento La 4. "los de dragones.La 5. teniente coronel D. Domingo Aróvalo con los respec- "tivos oficiales de todas las divisiones son acreedores á las consi deraciones de V.. como si estuviesen en un "ejercicio doctrinal.° "batallon del denominado regimiento al mando de su sargento ma- "yor D. porque el principal interes de sus memorias consiste en hacernos saber el juicio que formaba de los grandes su cesos en que le habia tocado ser actor. Francisco Pico. tambien contuso. D. Anton i no Rodríguez. Gregorio Perdriel. llcvnn- "do cuatro do ellas A su retaguardia ocho piezas de artillería. Pero á mi como hijo del finado coronel D. E. Francisco Tello . Tal es el objeto de esta carta. atento y seguro servidor. D. "Los comandantes de division á quienes nombro segun el ór- "den que hn tenido la formacion del ejercito. Con este motivo quedo de Vd. Le quedaría muy agradecido si encontrara Vd. Benito Alvarcz.. D. 'l . Sr. Benito Alvarcz. me corresponde corregir un me ro error de memoria. formadas las columnas de ataque. ■ al mando del coinandunto interino del núm. absteniendo se de hacer la menor ^correccion en el manuscrito autógrafo del finado general Paz. e la formaba el 2. el honor de haber mandado un regimiento en la línea de la memorable bata lla de Salta. "6. D. . Francisco Pico. Jose Superi.a era el batallon núm. "La 6.

GG y sig. pág. Juan R. Baron de Olem- bcrg y otros 9 y sig. Arenales. y aquella se reple- ga sin intentar el ataque—Abierta la comunicacion con el cuartel general. llóy sig Despues de la derrota de Vilcapugio. Noticias biográficas del general Paz— Retirada del ejercito nacional hasta Tucuman— Origen do los partidos políti cos 5 y sig. manda ciento cincuenta ca- . Potosí. establece el general Belgrano su cuartel general en Macha—Salen varias comisiones para recoger los dispersos y contener los de safueros de algunas partidas enemigas—Diaz-Velez amenazado por una parte del ejercito vencedor se fortifi ca en la Casa do Moneda de Potosí. Preliminares ála batalla de Tucuman —Rasgos caracterís ticos del general Belgrano. Juicio crítico de ella— Entrada del ejercito nacional en Potosí 84 y sig. al mando del comandante Zelaya— Indigenas del Perú. Preliminares de la batalla de Salta—Triunfo del ejercito patriota— Capitulaciones y resultado de la batalla 71 y sig. Espedicion descubridora hasta las inmediaciones de Oruro. Descripcion de la famosa batalla de Tucuman 24 y sig. sus preocupaciones—Organiza Belgrano la administra cion de las cuatro provincias libertadas. Diaz-Velez con sus fuerzas y Zelaya con su division Cocliabambina se incorporan al ejercito en Macha— El presidente de Chuquisaca. I\DIGB ANALÍTICO DEL ¡er TOMO. Muevese el ejercito de Potosí—Batalla de Vilcnpugio . Balcarce 51 y sig. necesidad de un código militar 96ysig. Chuqui- saca.. Organizacion del ejercito despues de la batalla de Tucu man—Salen las tropas para Salta—Rio del juramento. Juicio critico sobre ella—Refútanse algunas inexactides del historiador español don Mariano Torrente— Pronun ciamiento legal del cuerpo de oficiales contra el inspec tor Moldes—Desavenencias entre el general en gefe y D. general D. Francisco Antonio Ocampo. Cochahainba y Santa Cruz— La administracion Belgrano recupera en la opinion pública el credito per dido por la administracion Castelli—Grados y condeco raciones distribuidas por el gobierno general á loa vence dores en Tucuman y Salta—Observaciones sobre los grados militares..

— 370 — bollos pesebreros al ejercito y otros auxilios de impor tancia —Disciplinado y reforzado el ejercito recorren el territorio varias partidas—El teniente de dragones D. 14 de noviembje de 1813—La pierde el ejercito nacional liberrador— Plan de la batalla. e instruye en los rudimentos de la táctica moderna—Dorrego y Belgrano que habia tomado el mando del regimiento núm. Gregorio Araoz do La-Madrid (hoy general^. en que se trata de filiar a otros cuerpos—San Martin y Belgrano— Manejos en Buenos Aires. sus errores. le sucede Rondeau. Jose de San Martin—Patriotismo de la ciudad y provincia de Salta 161 y sig Llega el coronel San Martin á Tucuman nombrado gene ral en gefe del ejercito. 138y sig Batalla de Ayouma. donde se hace nombrar director supremo—Sublevase en PontezueJas uu cuerpo de tropas al mando del general . conocer por este tiempo el famoso caudillo Giicmes. y se vuelve á Buenos Aires. vá el pri mero de gobernador á Mendoza—Refuerzase el ejercito de Tucuman con las tropas que habian sitiado á Monte video 181 y sig Alvear es nombrado en Buenos Aires para mandar el ejer cito del Altoperú—Crítica situacion de los españoles— Fracasa la conspiracion del corone! Castro 184 y sig Pronunciamiento del ejercito á favor de Rondeau—Alvear en camino recibe la noticia. el ejercito en su re tirada hasta Potosí 143 y sig Al retirarse de Potosí el ejercito libertador se trnta de ha cer volarla casa de moneda— Este proyecto fracasa por la traicion del mayor de plaza Anglada—Las valiosas cargas que conducía el ejercito hacían embarazosa su retirada —Muchas alhajas llegaron á Buenos Aires. son confinados á Santiago del Estero—El gobiereo en carga áeste último de una mision diplomatica á Europa. a batalla. tuvo cho ques frecuentes distinguiendose por su valor y estraordi- naria inclinacion á esta clase de servicio 131ysig Rasgo heroico de tres soldados—Muevese el ejercito ene migo de Condo-Condo. dida . Alvcar. y el general Belgrano se resuelve & presentar una 2. descripcion de su carácter—Artículos de una institucion privada y secreta del cuerpo de granaderos. resultados—Llega. que distribuyó el director Posadas—Vuelve Dorrego al ejer cito y se le encarga el mando de todos los cuerpos de la retaguardia—Se incorpora tambien al ejercito un escua dron del regimiento de granaderos á caballo.l71y sig D4se á. juicio crítico de esta me- . organizado por D. sus. 1 c . le reorganiza. Rondcau—Toma de Montevideo 173 y sig Deja San Martin el mando.

— 371 — pág.se sostie nen con sus propias fuerzas despues de los desastres de Vilcapugio y Ayouma—Estos gefes y algunos guerrille ros agregados al ejercito aumentan su fuerza 257 y sig Batalla de Sipe-Sipe—Lamentable derrota y dispersion del ejerciro—E[ coronel Zelaya es el unico gefe que reu niendo dispersos llegó á Chuquisaca con cuatrocientos hombres 2G0y sig Bandos e insubordinacion en los restos reunidos del ejer cito—Exajerados rumores contra este.' 208 y sig Marcha el ejercito á sujetar á Güemes y al fin capitula con el— El marques del Valle de Tojo—Continúa el ejercito su retirada hasta Tucunin donde legislaba ol Congreso.273 y sig Belgrano de regreso de Europa sucede á Rondeau en el mando del ejercito—Establece sus cuarteles en Tucu- man. desmoralizacion en el ejercito 218 y sig El general Rondcau es nombrado en Buenos Aires direc tor supremo—Llegan despachos de brigadier al ejercito para el coronel Rodríguez—Aspiraciones de este al mando superior del ejercito—Rasgos característicos de este personaje 231 y sig Ábrese la campaña y el ejercito levanta sus cuarteles de Chuquisaca y de Potosí— Llegan todos los cuerpos á Challanta Pezucla sale de Oruro y establece su cuartel general en Torazona 233 y sig Combate de Venta y Media—El mayor Paz cuyas memo rias hoy publicamos es herido de bala en un brazo que le queda para siempre inutilizado—Descredito del gene ral Rodríguez por el fatal suceso de Venta y Media—Se retira á su presidencia de Chuquisaca—Penosa retirada del ejercito hasta la provineia de Cochabamba—Situase en Sipe-Sipe. D. la provincia de Salta se le declura hostil ..ciudad y en Chuquisaca— Fórmase un tribunal de recaudacion—Pesquisas de ta pados. Ignacio Alvarez—Insurreccionase Buenos Aires— Alvear se embarca y abandona el pais—Desmoralizacion del ejercito 187y sig £1 gefe enemigo Olañeta sorprende un destacamento da raognardia al mando del coronel Rodríguez. 242y sig Arenales en Cochabamba y Warnes en Sta-Cruz. quedando este prisionero—Negociaciones en rescate del coronel Rodríguez—Vnelve este al cuartel general con bastante descredito 195 y sig Se mueve el ejercito de Humahuaca—Sorpresa del puesto de Marque/. y se ocupa de restanrar la disciplina—Derrotados .—Insubordinacion y escesos del comandan te Güemes—Continua avanzando el ejercito hasta Poto sí 205 y sig Establece sus cuarteles en esta .

abren la puerta al cnudillage. se restituye el congreso á Bue nos Aires—Giieuies en Salta. Táctica de aquellos guerrilleros.289y sig Triunfan los españoles en el alto Perú —Invaden á Salta. inventada por Artigas. pero Gaemes les hace guerra de montonera y se ven precisados á abandonar la provincia 294 y sig Brillante espedicion del comandante La-Madrid—Apresa un escuadron enemigo. sin derramar una gota de sangre. y Artigas en la Banda Oriental.282y sig Muerte del cabecilla Borges—Con la restauracion de Fer nando VII llegan refuerzos al ejercito real.. ni que se le escape un solo hombre—Reveses que sufre La-Madrid en el Perú—Derrota de Sopachay—Regre san los restos de la division al cuartel general 297 y sig E1 coronel Bustos va en comision para contener los revol tosos de Santa Fe—Con el mismo objeto fueron enviados tres escuadrones mas al mando de La-Madrid y Paz— Lopez con sus santafesinos intenta sorprender á Bustos. en revolucion con el gobierno general. — 372 — los diputados de Córdoba. y muclios oficiales de merito—Divisiou entre estos y los antiguos— Francmasones en el ejercito real — .306y sig Ataque do la Herradura—Acto inaudito de barbarie que comete Lopez en ju retirada—Ortiguera es batido com pletamente en Cornnda 31 8 y sig Relleesiones críticas sobre la guerra de Montonera 319gy sig . Borges en Santiago del Estero.

acivc'aha y Adctecimúntoa aetac/ ¿ct yaevia de/ Ca Qrnaeñenaenoia. TOMO II. . PAZ. JOSÉ H. natía tu mticite. BUENOS AIRES. 1855. IMPRENTA DE LA REVlSTA. DEL R6I6ADIER GENERAL D. con vaiü(/ac¿ aW oíioá c/ocumcn- toé tneatíot aW aña ih^iottancia. yhomhtentun/ au* camAañad.

i.. ...

La lucha entre Unitarios y Federales se habia suspendido momentáneamente. era encapotado y hasta hostil. dando lagar á que los montoneros se rehiciesen. pero se sentía ese ruido sordo que suele preceder á las mas grandes tempestades. Sin embargo de la tranquilidad en que nos dejaba el armisticio y de lo que podría esperarse de unas negocia ciones que se prolongaban indefinidamente. no combatía solamente por la mera forma de Gobierno. pero no era sino una tregua para tomar mejores posiciones y descansar para recomendarla con nuevo vigor. pecto de los santafesinos sin estar en guerra declarada. E1 as. pero por otra parte nada se veía que pudiera indicar una disposicion á la paz.9 Era la lucha de la parte masilus . y en toda Ja estension de la Republica fermentaban las pasiones políticas de un modo alarmante. 1. PRECEDENTES QUE INFLUYERON PARA LA REVOLUCIÓN DE AREQUITO. debiamos creer que el gobierno no malgastaba el tiempo y desaprovechaba las ventajas que le daba la venida del ejército del Peru.I . .. no sabiamos que pensar de ellas. La pro» elamacion y jura de la Constitucion en nada mejord estas disposiciones. zas. No será inoficioso advertir que esa gran faccion de la República que formaba el partido Federal. pues otros in tereses y otros sentimientos «e refundian en uno solo para hacerlo triunfar. 1 • '. El trueno no rugía aun sobre nuestras cabe-. .

' . ° las provincias celosas de la preponderancia de la capital. vestuarios <fca. que dista veinte y cinco leguas de la Cruz-alta al Norte. En 5. lo que puedo asegurar es que los síntomas no eran los mejores.'.'. En 4. todos estos elementos de disolucion y anarquía se agitaban . reci bio' un fuerte ataque la salud del General Belgrano. ó para buscar la segundad del ejército? No lo sé. • '" . ° lugar: las tendencias demo cráticas se oponian á las miras aristocráticas y á un mo nárquicas que se dejaron traslucir cuando la desgraciada negociacion del Príncipe de Luca. En Buenos Aires mismo fermentaban los partidos internos que aunque no participasen de las ideas de afuera en un todo se servían de aquellos como instrumentos que les facilitasen su acceso al poder: puede creerse que sin los estímulos que recibian desde la capital. Todas estas pasiones. En 3. Lo hice hasta muy cerca de Melincúe y se logro' efectivamente salvarlo de las garras de los montoneros que aunque no habian roto las hostilidades. los disidentes jamás hubieran logrado un triunfo tan com pleto. ° lugar la gente del campo se oponia á la de las ciudades.con una terrible violencia y preparaban el incendio que no tardo en estallar. ° la plebe se quería sobreponer á la gente principal. Mientras permanecía el ejército en la Cruz-alta. En los primeros dias de Julio tuve orden de marchar con mi escuadron. que fué el precursor y el principio de la dolorosa enfermedad que lo llevo' al sepulcro el año siguiente. ¿Este movimiento retro'grado era efecto de alguna nueva probabilidad de paz.■ — 4 — trada contra la porcion mas ignorante: En 2. querian nivelarla. no habrían dejado de caer en la tentacion de . Sin embargo de la violencia del mal no quiso separarse del ejército y sufrio en un mal rancho los agudos dolores de que se vio' acome tido: tan solo se movio' cuando lo hizo el ejército para si tuarse en el Fraile-muerto. ocultando mucho mi marcha á proteger un convoy de cuarenta carretas que venia de Buenos Ai res con municiones.

Ese mismo valioso con voy de que acabo de hablar. Gobernador de Santa-Fé no habria espresamente autorizado su captura. comprueba mi asercion. en mi concepto. Tan solo la rapidez de las marchas. pudo salvar tan valioso cargamento. * El Gobierno Nacional por otra parte adolecia de gra ves defectos y hasta vicios. fué aventurado con una escol ta de cuarenta hombres á cargo de un Mayor. El General Belgrano no gustaba de esta guerra. Gefe del E. y quizá la enfermedad que apresuro' sus dias. toda bu marcha era vacilante. de modo que cuando los monto neros se apercibieron estaba ya en salvo. habia regresado de Buenos Ai res y dejándole el mando del ejército. prueban su desconfianza. — 5 — hacer tan buena presa si hubiesen tenido fuerza para deli berar y reunirse. Afortunadamente vino por el ca mino despoblado del sud. no hallará exagerada mi sospecha. M. Todos sus pasos eran inciertos. á atravesar el distrito de Santa-Fé. El Ge neral Cruz. El empeño con que se apresuraba á retirarse del teatro cada vez que se le ofrecia una ocasion o pretesto. provino del disgusto que le causaba tener que dirigir sus armas contra sus mis mos compatriotas. todas sus providencias se resen tían de la debilidad y del error. Su enfermedad continuaba y si no se agravaba sensible mente tampoco daba esperanzas de mejor salud. Quien haya estudiado medianamente á este caudillo. sobre el rio 2. El Directorio estaba desacre ditado y estoy cierto de que él mismo preveia muy distin tamente su caida. Quizá Lopez. donde se situo definitivamente para esperar el desenlace del armisticio y de las negociaciones. pero hubiera dejado hacer á sus subalternos y luego habria reportado las ventajas. No contento con ha ber retirado el ejército de la frontera Veinte y cinco leguas hasta el Fraile-muerto. lo retiro' aun treinta y cinco mas hasta el Pilar. Las precaucio nes que para mi marcha me encargo el General Belgrano. ° á diez leguas de Cordoba. si es que las habia. resolvio' trasladarse .

donde habia quedado una frac^ cion del ejército á las ordenes del comandante ó coronel D. y en el apoyo que le daba el Gober-. En el ejérci to no podia dejar de hacer una fuerte impresion y me per suado de que desde entonces debio' meditarse alguna cosa semejante de que tuvieron noticia o' por lo menos indicio» 1 . Ademas el elemento po^- pular como lo han llamado unos. siendo en se guida elegido popularmente el coronel de milicias D. Donde primero se manifestó fué en el mismo Tueuman. que despues fué tan célebre por la guerra in-> testina que sostuvo. Ber? nabe Araoz. pero sí la campaña. Es de notar que estando tan cerca de Hitenos Aires donde abundaban los buenos médicos y demas recursos del arte. Domingo Arévalo. pretendia sobreponerse. y no es es» traño que el movimiento que lo elevaba hallase simpatías en la masa de la poblacion campesina. y por su trágico fin. . de sus amigos y de su pais natal ¿Fué causa de esta resolucion la enemistad personal que se le suponia con el Director Supremo Puyr..' Esta fué la primera chispa que dio principio al incen dio que cundió' luego por toda la República. La efervescencia era cada dia mas violenta en todos los ángulos de la República y era imposible precaver de su accion á los ejercitos. donde Araoz era sumamente querido. nador Motta. jamás quiso ir y prefirio' trasladarse á una provincia leja na que Lo seperaba de sus parientes.- redon? ¿O solamente fué efecto de afecciones particular res que lo atraian á Tueuman? Lo ignoro: quizá proce- did de ambas causas.'. Tanto él como el Gobernador de la provincia coronel Motla fueron depuestos. cuyos actos ilegales y de crueldad referían. — 6 á Tueuman en busca de una mejoría que no encontraba. Por entonces el movimiento no tuvo un fin político de» cididafliente y solo lo motivaron sus autores en el abuso de autoridad de que acusaban á Arévalo. gaucho o salvaje como lo han clasificado otros. La parte ilustrada de Tueuman no mostro gran interés en este cambio.

No tuve entonces ni he obtenido despues conocimientos snas detallados sobre la causa que motivo la separacion de estos oficiales: tan solo diré que su calidad de orientales. no habia llenado los deseos de los primeros. Las ideas de Federacion que se confundian con las de independencia de las provincias.'*. Baste decir que yo estu ve algunos dias en la ciudad por licencia que obtuve en el campamento del Pilar y que tuve ocasion de conocer á fon do el estado de la opinion y los sucesos que se preparaban*. mientras en Co'rdoba era la mas exaltada. . la afeccion que se les supuso á sus comprovincianos disi dentes y acaso algunas palabras imprudentes. en Tucuman la parte pensadora de la po blacion habia manifestado cierta indiferencia. pero se conservaban los combustibles que debian reproducir el incendio. Ventura Alegre. Muchas causas habian con currido para crear estas fatales disposiciones. La constitucion política que habia sancionado el Con greso y que se habia hecho jurar á los pueblos y á los ejér citos. arrestados y mandados á Chile los tenientes D< Eugenio Garzon y D. iüeron separados de sus cuerpos. las autoridades de él.*íl En la provincia de Co'rdoba no era menor y aun pu^> de asegurarse que era mas violenta la fermentacion de las) pasiones políticas que se agitaban. . debieron in fluir en su destino. Habia todavía una no table diferencia. causas que no es de este Ingar esplicar pues que me llevarían mas allá de lo que permite esta memoria. eran proclamadas por Artigas y sus te nientes y hallaban eco hasta en los mas recónditos ámbi- r . pues sin ningun juicio ni observan- cía de las formas acostumbradas. Esas mismas ideas se propagaban en los ejércitos y desde entonces no era dudoso el resultado. los mismos que años despues volvieron al pais en graduaciones superiores. En seguida todo quedo en aparente calma. ni habia empeñado á los últimos en su defensa: tampoco habia de sarmado á los disidentes o' montoneros que habian reco menzado la guerra eon mayor encarnizamiento.

porque no podrá negarse que era la masa de la poblacion la que reclamaba el cambio. Entre-Rios y Santa-Fé. De otro modo seria imposible es- plicar la constancia y bravura con que durante muchos años sostuvieron la guerra hasta triunfar en ella. Es fuera de duda que sin la excitacion y coope racion de los orientales. que vino luego á tener efec to á pesar de la conquista que hicieron de ella los portu gueses. no era tampoco una equivocacion pasagera que luego se rectifica: era una conviccion erro'nea si se quiere. Era un ejemplo muy seductor ver á esos gauchos de la Banda Oriental. Ramírez y Lopez entronizados por el voto de esos mismos gauchos y legislando á su antojo. las osci taciones é intrigas que partían desde el mismo Buenos Ai' res fraguadas por el partido que aspiraba al poder porque estaba fuera de él. ver á Artigas. Lo era tambien para los que se creian indicados para acaudi llarlos. pero profunda y arraigada. La oposicion de las provincias á la capital que se trata ba de justificar con quejas bien ó mal fundadas. Debe agregarse el espíritu de democracia que se agi taba en todas partes. asa guerra. Aeáso se me censurará que haya llamado espíritu democrá tico al que en gran parte causaba esa agitacion. Desde entonces se preparaba la se< paracion de la Banda Oriental. clasificán dolo de salvagismo. eran otros tantos elementos de disolu cion. Mucho. para que no deseasen imitarlo los gauchos de las otras provincias. mas en tal caso deberán culpar al esta do de nuestra sociedad. el descré dito de los Gobiernos que habian regido la República y principalmente del Directorial que era el último. muchísimo podria decir en este sentido. dando la ley álas otras clases de la sociedad. no eran el efecto de un momento de falso en tusiasmo como el que produjo muchos errores en Francia. esas tendencias. — 8 — tos de la República. hubiera sido posible ai gobierno detener el torrente y hacerse obedecer. nj me creo con bas . Para ello debe advertirse que esa resistencia. pero ni es del lagar de esta Memoria.

' ella se volverá á abrir y la corrupcion comprimida. Contrayénddme al ejército observaré que á las causas políticas que he indicado podrán agregarse otras que lla¿ raare personales. ahora no están aun venci das del todo. al de un enfermo cuya herida se quisiera' curar solapándola y haciendola Cerrar superficialmente. Se' me figura nuestro' cuerpo político. — 9 — 'ante capacidad para tratar de un asunto tan delicado'. porque de republicano aeerr'r-' íno que era al principio. era todo lo contrario^ pues aunque vestía sin relumbres de que no gustaba' geneialmente. se volvio monarquista claro y decidido»' "" . quejo hagan otras plumas y otras mejores capa cidades. mas su excesiva severidad lo hacía hasta cierto' punto impopular. Aun que esta no fuese distintamente conocida. abordando francamente dificultades que si enton ces produjeron fatales efectos. Cuando volvio de Europa en 181Ü. sin advertir que ellas vuelven á renacer y que perpé túan la anarquía y el deso'rden. Deseo sí. y sin entrar aho- (l) En los anos Í81ÍÍ. hasta el punto de chocar las costumbres nacionales (\). Parece que se quisiera resolverlas evitán dolas. el General Bclgrnrío vestía dtí modo mas sencillo.' Su viaje ñ Inglaterra habia producido un tal cambio en sus gustos.1 Aunque los elegidos fuesen sujetos de mérito. hasta l. El General Belgranoera un hombregeJ neralmente respetado por sus virtudes y su mérito. era imposw ble que se guardase una perfecta equidad. que hacía dé los usos europeos quizá demasiada ostentacion. fio pudo ser en gañada el instinto público y designaba sin equivocarse to dos los afiliadas. en sus maneras y aun en sus vestidos. abriendose de este modo un campo in menso á sospechas injuriosas y á temores exagerados. 13. brotará con nueva fuerza.i montura de su cahallo tacaba en mea'* quiudad. Para col-» mo de desgracia tuvo la debilidad de querer apoyar su po- deren un círculo de ciertas g'efes. sin descuidar la pcrfomería< Con sus opíniouer políticas habian variado sus gustos. y 14. era con un esmero na menor del que peine eu su tocador el elegatf' te mas refinado. á cuyo efecto organizo una sociedad secreta á que se proponia dar direccion.

ó el del General San Martin que se estendia del uno al otro lado de los Andes. y los Gra naderos á caballo. no he podido menos de estenderme sin embargo de queoinito^ . — íü — ra á averiguar si era con razon o' sin ella. se ve en la necesidad de empa par su espada en sangre de hermanos. se acusaba al General de ejercer injustas preferencias. pues conocien do que no podria evitar la desmoralizacion que trae la guerra civil. Sea que el ob jeto que se propuso fuese sostenerse en el ejército cuyo mando por otra parte nadie le disputaba. que estaban en Mendoza. procuro' substraer su ejército al contagio. Dígalo el General San Martin que se propuso no hacerlo y lo ha cumplido. La guerra civil repugna generalmente al buen soldada y mueho mas desde que tiene al frente un enemigo exte rior y cuya principal mision es combatirlo. Este es el ca so en que se hallaba el ejército. solo fué á du ras penas que llegaron á Chile. mas puesto en el caso de referirlos. Y ála verdad. ° 1. es solo con el mayor dolor que un militar que por motivos nobles y patrio'ticos ha abrazado esa carrera. ° que estaba de este lado de los Andes. Únicamente perdio' el hermoso batallon N. Aun hizo mas en la época que nos ocupa. sea que se quisie se balancear el poder del Directorio. el hecho es que esa pobre medida no produjo sino males y que contribuyo á vigorizar los gérmenes de disolucion que no tenian sino demasiada fuerza. pues que habíamos vuelto espalda á los españoles para venirnos á ocupar de nuestras querellas domésticas. de- sobeciendo (segun se aseguro entonces y se cree hasta ahora) las o'rdenes del Gobierno que le prescribian que marchase" é la capital á cooperar con el del Perú y el de Buenos Aires. Cuando principié este artículo pense haber pasado mas rápidamente por los sucesos que prepararon la catás trofe del ejército. Si el General San Martin hubiese obrado como el General Belgrano pierde tambien su ejército y no hubiera hecho la gloriosa campaña de Li ma que ha inmortalizado su nombre.

Si no lo hicieron fué probablemente porque comprendieron que sería mal recibido y prefirieron obrar tenebrosamente. Mas sin entrar en el fondo de esta cuestion me será permitido decir que se equivocaron grandemente en el modo de pro moverlo. como me lo hau echado en cara tantas veces. Los que pensaron así hubie ran hecho mucho mejor conduciéndose como el General Belgrano que no disfrazaba sus opiniones y preparando la opinion pública para un cambio tan remarcable. — 11 — mil incidentes importantes y de que me hago suma violen cia para no dejar correr mi pluma. trataba mida menos que de la ereccion de una Monarquía íí que era llamado un Prínci pe europeo. Sin contar que ellos mismos habian empujado antes á las masas con sus doctrinas y su ejemplo hácia los principios democráticos haciéndoles aborrecer la Monar . Antos no hice sino tocar muy ligeramente el descrédi to en que habian caido las autoridades nacionales. Me hago un placer en asegurar que muchos hombrea ' honrados y patriotas sinceros. Tanto mas alarmante era esta noticia. No es estraño. como se ha pensado por algunos que yo rehusaba es- plicarrae. es consiguiente que quiera ser mas difuso. á cuyo efecto se sostenian relaciones íntimas con las Cortes del otro emisferio. aun que me vea precisado aun á callar mucho. por las prevaricaciones que se les atribuian: ahora diré que se les hacían acusaciones mas graves: se les culpaba de traicion al pais y de violacion de esa misma constitucion que aca baban de jurar. pensaron de buena fé que el Go bierno Monárquico era el que solo podia salvarnos. como el lance de Arcquito ha llamado tanto la atencion. cuanto el modo de proceder era recatado y misterioso y cuanto ella destruía la obra constitucional que acababan de entronizar. asustados del desorden que nos amenazaba y de la anarquía que por todas partes aso maba su horrible cabeza. por la parte que en él tuve. Se propagaba el rumor de que el partido dominante apoyado en las sociedades secretas que se ha bian organizado en la capital.

mientras yo paso á otras consideraciones. Preservado Buenos Aires del incendio y robnsterido el poder del Gobierno con un ejército nu meroso y algun otro que podría traer el presunto Monar ca. aun sobre las bases de monarquía en la persona de un Príncipe de la casa de Borbon y que no se hacia mas que allanar el camino a nuestros antiguos opresores. digo. fuera de la ca pital á disposicion de los caudillos que capitaneaban las montoneras. con esto cuando pensaron hacerlas retro ceder á las ideas contrarias solo emplearon el disimulo. y consumada la conflagracion de fqda ella ¿entraba esto en los cálculos del partido dominante? No temo en decidir afirmativamente. . — 12 — quía y consagrando como un dogma el Republicanismo: ein contar. quedaba todo el territorio de la República. Para pensar así tengo aun otras razones que iré desenvolviendo • en el curso de esta Memoria. porque decían sus direc tores que del exceso del mal resultaría el bien y del sumo desorden nacería el orden que ya veían simbolizado en la soñada monarquía. la intriga. sin advertir que esos pueblos abandonados serían una presa fácil de los ejérci tos españoles que nos observaban y que no combatían sino por la sujecion completa ú la metro'poli. ¿(fué se proponia el Gobierno abandoT «ando las fronteras del Perú y renunciando á las operacion nes militares tanto alli corao sobre los puertos del Pacific coi ¿Qué pretendia con esa concentracion de fuerzas de linea en Buenos Aires? ¿Era para oponerlas á algunos cientos de montoneros santafesinos: o' pnra apoyar la co ronacion del 'Príncipe de Luca? Basta de esta cuestion que cada uno resolverá segun sus convicciones. . el misterio y la sorpresa. Entretanto. El ejército continuaba acantonado en el Pilar á diez. hubiera recobrado su influencia y cuando no se hnbie- ra emprendido una nueva conquista. ' Concentradas tas fuerzas de linea en Buenos Aires. Fácil era conje turar que entonces venia á tierra todo proyecto de inde pendencia..

Ellos principiaron del modo siguiente: Seis carretas cargadas de efectos para el ejército ve nían de Buenos Aires á cargo del mayor I). Mareos Balcarce (1) y el Diputado de Charcas Dr. Si la hubo de bio ser bien secreta puee jamás se ha sabido. El carácter disimu lado y cauto de este señor lo hacían á propósito para estos miste riosos encargos. D. 3Iariano Serrano que (I) Segun la voz pública no desmentida en aquel tiempo el Gobierno Direptorial disgustado de la resistencia del General San Martin a venir con su ejercito. y que solo fué en contestacion al aviso que dieron al Gobernador de la provincia que estaba en la ciudad capi tal de San-Fé. No faltó con este motivo quien atribuyese inteligencias á quel digno Gefe con los aprensores. Es probable que cuando lo pisaron no tenian los monto neros orden espresa para romper el armisticio apresándo las. sin que hubiésemos si do advertidos. ni gran negocio que se tenia entre manos. es muy probable que no se dirigiese para Chile sino á Tucuman donde tenia su familia y que llevase alguna comision análoga. En los últimos meses del año (1819) tuvieron lugar las prime ras hostilidades de los santafesinos. ni hubiese sido denunciado el armisticio. Co mo no habian tenido tiempo de reunir gran fuerza. Ignacio Ynar- ra y pasaban pacíficamente por el territorio de Santa-Fé. — 13 — leguas de Córdoba abrumado de privaciones y de ese tedio que suele preceder á las revoluciones. Serrano que lo acom pañaba. pudo el mayor Ynarra resistirles con su escolta y acelerando las marchas ponerlo en salvo. lo que debe juzgarse enteramente falso. Menos felices fueron el General D. El Dr. lo mandaba relevar por Balcarce para que tomase el mando ''e el. Me incli no á esto porque solo fué despues de haberlo atravesado y cuando ya tocaban la jurisdiccion de Cordoba que se ma nifestaron hostiles y quisieron apoderarse del convoy. Mas tarde en 18$í ó 23 fue implicado en una ¡u- . que les vino la o'rden de hacerlo. El General Bel- grano luego que el General Cruz volvio de Buenos Airen se habia marchado á Tucuman (donde estaba ya cuando estallo el movimiento revolucionario de que hice mencion) quedando este con el mando en gefc interinamente.

Balcarce ála capital de donde habia salido y Serrano á Tucuman. recibi la o'rden de retroceder con mi escuadron á marchas íbrzndas hasta incorporarme al General Arenales quccon una pequeña fuerza ocupaba la villa del Rosario (Ranchos) á diez y och o leguas de Cor doba é igual distancia del fuerte del Tío. pues de otro modo debia serme imposible reunirmele des de que se hubiese internado en la provincia de Santa-Fé y acaso penetrado en la de Buenos Aires. Estos fueron los primeros actos que nos revelaron el recomienzo de la guerra y que dieron lugar á los prepara tivos del ejército. seis ú ocho leguas de la villa del Rosa rio fui avisado por Arenales de que la partida montonera despues de tomar á los milicianos del Tio se habia regre- tr¡£jn que sostuvo con los gefes españoles: una carta del General realista Oluñcta lo comprometió seriamente. ó marchar mny despacio. El motivo era que este último puesto habia sido atacado por una fuerza montonera y se quería dar socorro ¡i su diminuta guarni cion de milicianos. creí que el ejército debería estacionarse por algunos dias. equipages y demas: las marchas eran pues pesadas y aun se hacían frecuentes paradas que duraban uno o os dias. Era á mediados de Diciembre cuando nos movimos por el camino principal de posta con todo el tráfago de Parque. Habiendo llega do á los Calchines. En una de ellas y ha llándonos en el Fraile-muerto. y solo fué despues que este entro en Buenos Aires y qu« se hizo la paz que pudieron marchar. encha lecados con tiras de cuero fresco y conducidos á presencia de Ramírez (General de Entre-Riosj. — 14 — viajaban en comisiones diversas: fueron apresados. Contando pues con el tiempo que ne cesitaba para la ida y vuelta. tren de artillería. Desde el punto de partida por el camino que me era forzoso seguir tenia que andar treinta leguas ó mas para incorporarme al coronel Arenales y despues diez y ocho para llegar al Tio. 1 .

con lo que efectivamente conseguí que el mal no pasase adelante. Sin esta enérgi ca medida y sin la constante vigilancia de todos los oficia íes y mia. No me resto mas arbitrio que acelerar las marchas cnanto cabia en lo posible y fatigar á los hombres para no dejarles ni lugar á la reflexion. Pk> necesito mucho esfuerzo para persuadir á quien' ^ . por manto el espíritu de la tropa empezaba á darme sérios enidados. Mi escuadron se componia en su mayor parte de santiagueiios: un año antes habian atravesado con migo su provincia. ni noticias. y me obligo' tambien é no seguir una resolu^ eion que habia tomado en lo queme concernia personal mente. Cuando me vieron contramarchnral ejército y que nos alejábamos de su provincia. hasta sus semblantes me revelaron sus sentimientos internos'. ni orden-es del General! Esta situacion me era tanto mas penosa. eso me probo que el espíritu del soldado se resistía a esa guer- ra sin gloria. y que sin que hubiese un plan acordado se aprovecharía la- primera oportunidad que se presentase de trastornar el ¿rdcn existente y contravenir á las disposiciones del Go-- fcicrno. -la sado y que era inútil mi asistencia: en consepuencia podí* volver al ejército. habian recorrido en toda su estcns:on la de Cordoba y habian combatido en la Herradura sin que nin guno se hubiera manchado con el crimen de desercion: ahora era otra cosa. es probable que me hubiese quedado sin escua dron. No obstante. mas cual fué mi sorpresa cuando volviendo por aquel desierto camino no encontré ni ejército ni comunicaciones. á quienes á esa misma hora hice aplicar un fuerte castigo de azotes. porque de ella dependiala completa disolucion det escuadron. Así lo hice. Era la media noche de la que pernoctaba en el lugar' de las Mojarras. No ignoraba la fermentacion que habia en el ejército. cuando se echaron de menos onee hom bres que acababan de desertar: uno o dos mas se sorpren dieron en el acto de la fuga.

El recha/o' i YJ . aun que nadase nie hubiese prevenido. y remitirlo al ejército con el oficial que me subseguia. por cuanto coincide con las miras del partido dominante de que hice mencion. dijo que se me habia mandado regresar persuadi do de que la apoyaría o encabezaría. Juan José Gonzalez. El objeto de ella era invitarme á que apoyase con mi fuerza el cambio que era inminente y de que ya no era cuestion sino en el modo como habia de ha cerse. no se positivamente lo que hubiera practicado. mas en cuanto al General Arenales estoy seguro de que lo ignoraba. Luego que se supo en Co'rdo ba mi aproximacion á la villa del Rosario. por mas que fuese revestido deto- dos los caractéres del patriotismo. (1) Supe despues qire el General Cruz que contaba de cier to con que se haría la revolución en Córdoba despires de la partí* da del ejercito. No'estoy lejos de' creerlo. pero es probable que me hu biera prestado. **. y aprovechando la ocasion que me ofrecía la marcha retro- gada de mi escuadron. Si Gonzalez llega á tiempo. pero miras que solo estaban reservadas al alto circulo de' siis directores. pues era puramente soldado y no estaba iniciado en los altos misterios. D. protestar una enfermedad. 16 -» fcohozca mis principios y los antecedentes de mi carren* de cuanto debia chocarme un paso subversivo de todas las reglas de la disciplina. mas el temor muy fundado de que mi separacion haría desbandar esta fuerza. quedar me. Sin constituirme en delator pensé sériamente en separarme del ejército. atendidas las circunstancias y la calidad de las personas que lo reclamaban (I). Hubo otro incidente que debo referir y que solo llegó ú mi noticia dias despues. salio' á buscar me comisionado por sugetos respetables y trayéndome cartas de ellos. quien llego' á las Mojarras (lugar distante cerca de treinta leguas de Co'rdo-' ha) ef día siguiente dd haber yo partido de regreso al ejército: de consiguiente no pudo verme y siéndole difi cilísimo alcanzarme volvio' á Co'rdoba sin haber desempe ñado su comision. Me inclino á creer que el Gobernador Castro su piese algo. y aun para este objeto. me obligo á variar de resolucion. Sayós si debia saberlo porque cuando se ofreció contaba sin duda cou la oprobacion superior.

cuando el movimiento revo lucionario del ejercito. pero esta lo habia rechazado por prevenciones personales que contra él habia. Efoeti- Tamente el destacamento de Tucoman estaba ya en rítar-< cha y babia llegado a Santiago del Estero á cargo del boy General D. Francisco Hayos.M — En Co'rdoba no habia quedado ni un hombre pertene ciente á los cuerpos del ejército. mi posicion ion uw que se le hizo caitnó una divergencia ca la oposicion. efa la primera clase la que lo deseaba. Sayo's se habia ofrecido á I* oposicion para apoyar con esa fuerza el cambio dvseudo. Mas bien prefirieran luego kis <le«- contentos mandar un comisionado á Tucmnan (<¡ue si mal oo me acuerdo fue uno de los Sres. evitase los deso'rdenes á que podia entregarse la plebe. Si aquellos se habian ade lantado mucho. Como ya indique antes aquella campaña estaba perfectamente desierta y tan solo las hue llas del ejército y los restos de los fogones me indicaban su marcha y sus campamentos. De lodos modos. hizo inútil su venida. de los vulgarmente dichos dfi Tetrada á las ordenes del mayor D. porque en Co'rdoba.- Piñero y sus amigos que lo linbian aceptado. Corro) pidiendo un destacamento de tropas regulares que al paso que prote giese el pronunciamiento. Me cansaba el mayor asombro no recibir arden alguna def General y que de hubiese marchado sin dejar la menor dis posicion á mi respecto. Cuando hube regresado al Frailo-muerto donde balita dejado eí ejército. la eiecoiiMl <jtf<' de' !»1 se hizo para volver & Córdoba eo circrtustancius laa críticas fue' SHiffuJar^ * . es forzoso repetirlo.como lo permitían mis medios. no lo encontre y tuve q*e seguir en m alcance con tanta rapidez. . no podiendo arras trar á la mayoría hc «'pararon de ello j desde enloituAB dejaron de pertenecer 4 esc partido. y por toda guarnicion bs- bia ochenta Granaderos. De estos es que tenia Arenales una parte en la villa del llosa- rio y mas alguna milicia. Felipe Heredin. pifes los S:os. si se habia internado demasiado nuestra fuerza en la provincia de Sahta-Fé.

REYOLWCION DE AREQIÍITO. mas á penas pasé de la Esquina. de modo que cuando llegamos á la cabeza del ejército que ocupaba el regimiento de Dragones á que pertenecíamos. — 18 — puñado de hombres mal seguros. Llegué á la Cruz-alta último punto de la jurisdiccion de Cordoba muy avanzada la noche del 6 de Enero de 1820 y temeroso de la desercion. El regimiento de Húsares del mando del coronel La Ma drid llevaba la retaguardia y de él se desprendieron dos á tres oficiales que conversaron con alguno o' algunos de mi escuadron: lo que recuerdo es que el capitan D. con algunas particu laridades mas de menor interés. se hacia dificilísima: mas no eran circunstancias de trepidar y me arrojé en segui miento del ejército arrostrando cualquier trance que se presentase. Al mismo tiempo que campaban en Arequito los pri meros cuerpos del ejército era que yo me incorporaba á mi regimiento y qne supe muy rápidamente que el Gene . A la madrugada del siguiente dia me moví sin saber aun donde alcanzaria el ejército. cuando alcancé á ver la retaguardia de nuestra gran columna: como mi escuadron llevaba un buen trote no tar dé en aproximarme y ponerme al habla y muy luego nos colocamos al costado continuando siempre nuestra marcha. Esta noticia fué confir mada al pasar por el costado de algunos otros cuerpos. Juan Gual- berto Echevarría (coronel despues y íusilado el año 31 por los federales en Cordoba) se me llego' cautelosamente para decirme que los oficiales de Húsares le habian asegurado que esa noche se hacia la revolucion. preferí descansar dentro de un seguro corral aunque no comiesen los caballos á true que de vigilarla tropa. posta en la jurisdiccion de Santa Fé. ya no era un misterio el gran suceso que se preparaba.

• 'i <\v infantería. Cuando me presenté en el Cuartel General para dar cuenta de mi comisioné hice sa ber al General la desercion de once hombres. M. Gefe de E. se ponia á la cabeza del movimiento que efectivamente debia tener lugar esa neche (\). sin que ni una sola traicionase sn com promiso. pero que le revelase el estado desfavorable del ejér cito. ¡Ah! ¡Qué deseos tenia de hablar con mas franqueza! Quizá le hubiese dicho' algo. Bustos dejo en consecuencia de mandar 1 l ¡V. De allí me dirigí á la del General Gefe de E.. Efectivamente. ptro r"]i*»rrxb.í la infliieneia. ¿Podría llegar á tanto la ciega confianza del General? no lo sé. como el General Cruz. Puedo asegurar con la mas perfecta certeza que no f\) El coronel Bustos á consecuencia de Ins acciones <le fuerra del Fraile. interino. M. G. no qne comprometiese á mis compa ñeros.muerto y Herradura. por no comprometer demasiado el secreto y por no ser necesarios. las de General en Gefe. si es que no lo sabia o sospechaba. — 19 — ral D. me manifes tó el mas marcado disgusto pero con la circunstancia de que parecio no quedar satisfecho con mi conducta. de quien quise saber personalmente que precedería al movimiento en cuestion. mas de cien bocas hablaban en misteriosos corrillos. lo cierto es que yo me retiré de su tienda con el mas grande desagrado. Todos mis amigos particu lares estaban comprometidos y me resolví á seguir su des tino. Cuando volví á mi campo me impuse de que los regi mientos N. haliia sido condecorado coa el empleo de Coronel Mayor y desempeñaba las funciones de Gefe de E. . no se habia querido invitar los.. loque conseguido me recité re suelto é participar y cooperar decididamente á él y arros trar todas sus consecuencias. de lo que debia verificarse dentro de algunas horas. M. ° 2 y 10 de infantería y toda la caballería es taban complotados y que aunque se tenian muchas proba bilidades de los otros cuerpos. G. G. Juan Bautista Bustos.

se había separado del ejército ese mismo dia mas de lo regu lar y habia sido su partida completamente acuchillada. Fuese que el terri ble calor del din tenia los cuerpos como aniquilados.<I)'m in menor inteligencia ni con los gefes federalas ni con la montonera santafecina. Supe tambien á mi llegada al ejército que el dia an tes una partida de mi regimiento á cargo de un cabo Tor res cordobés. todo al parecer estaba tranquilo mientras en secreto se combinaban los medios de asegurar la ejecucion de lo que se proyectaba. fué efecto de las circunstancias y mas que todo de Bustos que solo tenia envista el Gobierno de Co'r doba del que se apodero' para estacionarse definitivamente. ¡*. *''*' *' Así paso el dia sin que se notase el menor síntoma de ja próxima borrasca. qne4ampoco entro' ni por «n momento en los cálenlos de los revolucionarios unirse » ellos ni hacer guerra ofensiva al gobierno ni á las tropas que podian sostenerlo: tan solo se proponian separarse de la cuestion civil y regresar á nuestras fronteras amenaza das por los enemigos de la independencia: al menos este fué el sentimiento general mas o menos modificado de los revolucionarios de Arequito: si sus votos se vieron des pues frustrados. — '¿O — . w . elevado ó sargento y colocado é la cabeza de una partida doble. habia dado caza á otra montonera coti buen resultado: el cabo habia sido elogiado en la orden del dia. fue se que despues de tomada una resolucion se siente uno como aliviado del peso que ha sufrido para adoptarla. Llego' la noche y en nada se altero' el ser- yicio y la rutina de costumbre. Este contraste poco importante habia causado una impre sion tan desproporcionada á su tamaño que servia á la vez para probar tas malas disposiciones del ejército. Me can sí» asombro ver los semblantes casi desconcertados por 1» perdida de diez o' quince hombres. paréceme que ese dia reino' mas calma que los que le ha bian precedido. Engolosinado con el suceso del dia anterior. fuese en fin una casualidad o' mi disposicion individual.

pero sin tiendo queso movía su cuerpo salió' á ponerse al frente de él y allí fué arrestado y reunido á los gefes que lo habian sido antes. (hoy General de la Bepública de Chile) fué arrestado por el capitan D. Al rayar la aurora yino un ayudante de parte del General en Gefe ú preguntar "que movimiento era aquel y de órden de quien lo habian ejecutado. Anselmo Acosta que hacía las funciones de mayor: el coronel graduado D. Este gefe no fué arrestado y quedo en su campo con un pique te de ciento o' mas hombres de infanteria." Dicho esto salió' sin dejar et carreton á incorporarse con los revolucionarios. Manuel Antonio Pinto ." ." previniendo al mismo tiempo que volviesen á sus puestos. provisoriamente destinados ú la caballería y armados como tales. Ain misma hora tomaban las armas el regimien to de infanteria N. La contestacion fué "que aquéllos cuerpos no seguirían haciendo lei guerra civil y que se ftparaban del ejercito. _ 21 — Seria la mitad de ella cuando mi regimiento se puso á caballo. ° JO D. Estos no hicieron mas que marchar al frente seis u ocho cuadras y formarse esperando que fuese de dia. ° 2 fué dejado tranquilo en su tienda. ° 2 y el batallon N. Cornelio Zelaya y se le entregaba á una guardia del mismo cuerpo mandada por el teniente 1). el mayor del regimiento Castro se puso al fren te de él. Hilario Basa- bilbaso. El coronel del N. porque habiéndose retardado el movimiento por alguna circuns tancia no tuvieron tiempo de hacerlos ensillar sus caballos. El General Bustos cuando le parecio' tiempo y des pues de haber hecho uncir los caballos de su carreton y que iba á moverse se dirigio á la tienda del General Cruz á quien dijo: "Compañero levántese qne en el ejército hay gran movimiento. al mismo tiempo que se arrestaba al coronel de él D. ° 10 en el centro de la línea y en la izquierda montaba á caballo el regimien to de Húsares del mando del coronel La Madrid. Bruno Moron que manda ba el N.

Sin exceder el aire de nuestra marcha de un trote re gular nos fuimos aproximando á la columna que seguia sin cesar su movimiento. y el alto que se hizo fué solo para man dar un gefe que fué el coronel D. El coronel Heredia le contesto' que iba á exigir la parle del coxoyfM . — :ae — Cumo la caballeria habia reunido las caballadas y bo yadas del pastoreo pidio' General Cruz que se le devolvie sen las que correspondian al parque comisaria y cuerpos que le quedaban para continuar su camino á Buenos Ai res y se le contesto afirmativamente. Debo advertir que los gefes que fue ron arrestados por la noche se habian ya puesto en libertad y se habian restituido á la parte del ejército que no habia entrado en el movimiento. Todo» creiamos que la mitad del convoy se dirigiria á nuestro campo. pero como á las dos de la tarde emprendió la co lumna su marcha internándose en la provincia de Santa Fé y arrastrando cuanto tenia. yes á las carretas y á prepararse para marchar. poro á condicion de que entregaria la mitad de la comisaria y parque como correspondiente á la parte del ejército que se habia separa do. en términos que como á las dos leguas de su camino ya no nos separaban de ella sino diez y ocho o' veinte cuadras y quizá menos: la vacilacion fue entonces patente. En estas negociaciones se invirtio parte de la maña na. Alejandro Heredia. Entonces se grito' en nues tro campo que el General en Geí'e faltaba á lo prometido y para obligarlo a que lo cumpliese se mando' montar toda la caballeria y ponerse en seguimiento de la columna álas o'rdenes del teniente coronel de mi regimiento coronel D. despues de lo cual y al parecer convemdos ambos ge- fes nos retiramos hasta quedar los dos campos á una legua corta de distancia pero á la vista. Las boyadas y caballadas reclamadas se entregaron al General Cruz y a medio dia empezaron á uncir los bue- . Benito Martínez á pre guntar lo que significaba nuestro movimiento. es decir se habían reunido al General Cruz.

vimos que una fuerza como de trescientos ó cuatrocientos montoneros hostilizaba el campo del General Cruz soste niendo fuertes guerrillas. Nosotros no alcanzábamos á ver la guerrilla enemiga pues que la ocultaban algunas lomas. per mitiéndonos ya la claridad del dia distinguir los obgetos. Con nuestra presencia se con tuvieron algo. pero como insistiesen en su empeño el co ronel Heredia les hizo intimar por medio del teniente Iia- sabilbaso que si continuaban los cargaría: que en cuanto á lo demas el ejercito se abstendría de toda hostilidad y que en prue ba de ello se habia hecho el movimiento y separacion de que eran testigos y que hasta entonces no se habian podido ellos misinos **plicar. mas la segunda ve nida del coronel Martínez nos instruyo de este incidente: dijo tambien que el General Cruz se resignaba á lodo y que iba á contramarchar para volverse al campo de donde acababa de salir. re pentinamente se separo de sus filas y tomo el galope para venir ú incorporársenos. mas cuando volvio' las circunstancias iiabian variado y tomaban un aspecto mas alarmante. A la madrugada del siguiente oimos un gran tiroteo en el campo del General Cruzé inmediatamente monto la caballería al mando siempre del coronel Heredia y mar chamos en direccion al fuego de fusil y aun de cañon que cada vez se hacía mas vivo: cuando nos aproximamos. — 23 — a tt había prometido y *i n la que no volvería: regreso con esta contestacion. quedando las cosas en el mismo estado en que se habian encontrado al amanecer de esc dia. Era así efectivamente porque hasta entonces no . al menos en su mayor parte. Se habia presentado por ei frente una partida de la montonera y guerrillaba ú los exploradores: la audacia de los montone ros anunciaba la proximidad de una fuerza mayor. Era ya de noche cuaudo volvimos á nuestros respectivos cuerpos. Efectivamente así lo hizo y nosotros regrasamos tambien acompañando la columna á su retroceso. La úni ca caballería que quedaba al General Cruz que era el pi quete de infantería montada de que ya hice mencion.

al coronel Heredia. Algun otro se reunio' esa misma mañana del movimiento que lio recuerdo en este momento (\). Hecho con los montoneros el arreglo que he referido •I «tuvieron algunos en nuestro campo. El General Cruz se resigno' é de jar el mando enteramente. el mayor Gimenez de Dragones. separándose los gefes para incorporarse á sus compañeros ya destituidos.G. Con esto quedo' terminado el movimiento de Arequito y el ejército todo álas ordenes del General Bustos. Nuestro empeño fué templar eon persuasiones» y ejemplos su excesiva exaltacion. ÍHan Eseobw i d-rtJayar D. Los gefes que tuvieron parte activa en él fueron los dos que acabo de nombrar. el mayor Castro del N.24 — 0 fcabm habido la menor inteligencia con los santaíesititis. ° 2 y yo que era comandante de escuadron. entregando á Bustos toda la fuerza y pertenencias del ejercito. quien nora- hro' Gefe del E. Ramon Lopez. M. Inmediatamente desfi laron los cuerpos que le habian quedado. M «silos comprendian una palabra de la separacion de nues tras fuerzas ni de las marchas y contramarchas del dia antes. oV ~ (1) De estos fueron el teniente coronel D. > . El General Cruz y todos los gefes que lo habian se guido se destinaron bajo una guardia á un punto en que sin estar en contacto con el ejército estuviesen garantidos de todo insulto por parte de los montoneros qtte los. El fuego ceso y los montoneros se retiraron como s una legua de distancia. pero demostrando Siempre una remarcable esquivez: luego Minos al suyo al gunos gefes y oficiales y no nos choco' menos su aire feroz. .pedian con empeño. Debo decir que 4 nadie se le paso' por la ima ginacion acceder á su insensata demanda y que fueron con siderados en cuanto podia ser. aquella odiosidad concentrada contra el partido que com batian y aquella terrible prevencion contra todo lo que podia decirse civilizado.

pero si diré con la franqueza que me he propuesto que jamas pensaron sus autores que sobreviniese el cúmu lo de desgracias y desordenes de que hemos sido testigos y en cuanto ú mi puedo asegurar que si los hubiera remo tamente previsto. El ejercito no perdio' tiempo en regresar. .Pre cavio' otros mayores? ¿Sin el se hubiera constituido la República? Cuestiones son estas que yo no sabré resol ver. INo me empeñaré en justificar el movimiento de Are . Así se hizo. Jose Miguel Carreras. no hubiera habido ocasion de hacer responsables de ellos á los autores de di cho movimiento. Quiero decir que si. y aun sino me engaño desde entonces á pesar de que los sucesos militares contribuían á exasperar los ánimos. quienes en su mayor parte se condujeron por motivos nobles y patrióticos y con las mas puras in tenciones. Era consiguiente que estos luego que supiesen lo sucedido se apresurasen á sacar para ellos las ventajas posibles del desquicio que acababa de tener lugar y el mejor medio de precavernos era alejarnos. ¿Produjo bienes el movimiento de Arequito? ¿Fué causa de los males que sufrid' en seguida el pais? ¿. al menos con el gefe que mandaba aquella division que era un comandante La Rosa. no hubo tanto encar nizamiento y sí algunas disposiciones á la paz que se hizo despnes de unos cuantos meses. Pienso queí algo conseguimos. aun cuando crea que sin el se hubiera mas o menos pasado por los mismos trances. entre los que se contaba el celebre D. me hubiera abstenido de tomar parte dejando la responsabilidad á quien realmente le incumbia. y á la ver dad que era preciso sino se quería esponerlo á nuevos sa cudimientos que podian traer sus relaciones con los mon toneros y mas que todo con los gefes de ellos. sin el movimiento de Arequilo hubieran sobrevenido iguales o quizá mayores males á nuestro pais.25 — «armar aquellos caracteres de fierro y reconciliarlos hasta donde era posible con la civilizacion.

ni otros crímenes que castigar! ¡Ojalá no hubiera otros delincuentes. y que no pierde la esperanza de sacársela á su tiempo y oportunidad. — 3G — quito. al hablar del movimiento de Are- quito en una nota con que acompaño' una memoria del General Belgrano lo ha hecho con un tono. para dejar á la consideracion del lector lo que le queda aun por decir. Por ejemplo un General que me ha disputado mil ve- ees la prioridad y la superioridad de sus derechos al hon roso título de argentino. han hecho sus acusaciones con una solemnidad que de puro afectada tenia visos de comica. Ojalá que el pais no tuviera otros males que deplorar. que desconocieron los primeros las autoridades nacionales. los que concurrie ron tambien activamente á derribarlas cuando se han per mitido hablar de Arequito lo han hecho con un lenguage cáustico. pero no ha sido as» y hemos visto que los mismos que ca pitanearon sediciones en grande escala. podria creerse que las censuras eran fruto de la sinceridad y de principios establecidos. pues no contento con cargar á los autores del enunciado movimiento una responsabilidad inmensa. Aun hace mas. pero si él fué un error no puede desconocerse qu-e se ha empleado generalmente una severidad y acrimonia inaudita para juzgarlo. pues nuestra patria seria menos desgracia da! Pero este General al espresarse así no solo se olvida d« los males de la Dictadura actual. usa de misteriosas reticencias y corta sus fulminantes conceptos con una serie de puntos suspensivos. de atribuirles todos los males de la patria y de lanzarles un eterno anatema. Si la misma se hubiese usado res pecto de otras asonadas de no menor consecuencia y mas notables por su prioridad. y séame lícito decirlo. Todo esto á mi modo de ver no significa sino que él y quizá otros se la tenian guardada ü los de la revolucion de Arequito. con un enfasis aun mas solemne que el que emplean los ráncios aristocra tas de Francia al designar los regicidas del año 1793.. sino que parece ha- ' .

para que deba des cuidarse. Su solucion importa al honor de la milicia. sino hasta contra los autores de la revolucion de Mayo que desconocieron la autoridad del Virrey y Capitan General Cisneros. es fuera de duda que las armas argentinas hubieran coronado la obra de indepen dencia del continente sud-americano. no solo podria em plearse contra los revolucionarios de las Fontezuelas y ca si todos nuestros militares. Es punto este muy interesante de nuestra consti tucion. á la quietud pública y á la estabilidad de los Gobiernos. Si el General Belgrano hubiese rehusado venir con su ejército de Tucuman para empeñarlo en la contienda civil. pues que solo fué entonces que las bandas de Artigas tomaron un ascendiente de que despues fué imposible pri varlas. Es sensible que nuestros legisladores no se hayan ocupado de esto y hayan dejado á nuestros militares á meced de las facciones ó mejor diré de las sugestiones interesadas de los verdaderos revolucio narios. Es fuera de duda que si se juzga aisladamente es un crimen contra la disciplina. pues que los subalternos de liberaron y resolvieron quebrantar sus leyes: pero este ar gumento hecho de un modo absoluto. Jo sé Artigas y convirtiendo sus armas contra' ella: élj fué quien mas eficazmente que otro alguno contribuyo á der rocar el Gobierno General empleando el elemento campe sino. si hubiese hecho lo que el General San Martin y entendién dose ambos hubieran de consumo obrado contra los espa ñoles que ocupaban ambos Penis. dándose las manos cou el proto-anarquistaJD. Será pues preciso hacer alguna excepcion y poner algun límite á esa subordi nacion que soy el primero en reconocer como el principal fundamento del o'rden militar. sin que nuestros nia . Despues de considerar la revolucion de Arequito ba jo su carácter político diré algo por lo que respecta al mi litar. cualquiera que sea su forma. — 27 — berse borrado de su memoria que fué uno de los principa les revolucionarios en 1815 desconociendo la primera au toridad.

marcharon por disiin tos caminos y sus esfuerzos que reunidos hubieran dado un inmenso resultado se consumieron aisladamente. sino santificando las Otras con su silencio. me vienen los mas positivos deseos de tener una capaci dad superior. bastante al menos para tratar dignamente un negocio que lo creo de gran interés para nuestro pais. Cuando comparo el modo con que han sido juzgadas tantas revoluciones que ha habido en nuestro pais y la se veridad conque muchos han condenado la de A requito. jOjalá que algun argentino ilustrado. ni vi mas que un hombre fuertemente preocupado . Nunca dirigí á Carrera la palabra ni él me la dirigio' á mí en la noche que lo vi. pero lo oí hablar mucho y no sentí esa fuerza de atraccion que decían irre sistible. ese poder de fascinacion que se atribuía al primero en grado eminente. Fácil era colegir que su gran obgeto era comprometer al ejército hasta ponerlo en sus intereses y arrastrarlo nuevamente á la guerra en el sentido contrario de su primera destina cion. José Miguel Carrera y de D. disculpando. imparcial y desapa sionado se encargue de esta honrosa tarea y logre el fin de sus esfuerzos! El ejército continuo' su marcha sobre Co'rdoba sin que hubiese anudado otras relaciones con los montoneros que las muy insignificantes que he referido: mas qne de amistad eran de una perfecta indiferencia si se exceptua el empeño que se puso en atenuar los sentimientos recon- rosos que agitaban á aquellos hombres. — 28 — les en el interior hubiesen sido mayores: quizá muchos te hubieran ahorrado. Nada consiguio' Carrera y aun menos Maciel. no tuvo ni el mas pequeño valor. Cosme Maciel. ademas de la mayor suma de gloria que nos hubiera resultado. secretario del Gobierno de Santa-Fé. hom bre vulgar aunque de un exterior meditabundo. Ese arte de ganar á los hombres. Estábamos en la Herradura á cuarenta leguas de Cordoba cuando se anun cio la llegada de D. pero estos dos hombres eminentes miraron las cosas de diverso modo.

— 29 — de los negocios de Chile de que hablaba sin cesar. Por supuesto que ei General San Mar tin era «1 principal blanco de sus tiros. Despues de estar una noche se retiro diciendo á sus confidentes. 16 que no podia me nos de desagradar á los que como él solo querían ocupar se de la guerra de la independencia. José Díaz como Gobernador Provisorio. De este tiempo data la creacion de las trece que formaban la república. ni quedaron establecidas mas relaciones que las de mera ceremonia. Luego que en Cordoba se supo el cambio del ejército el Gobernador Dr. olvi dandolos nuestros.° de los Andes. En cuanto á lo demas puedo asegu rar que nada se acordó con él. que lo único que habia encontrado regular en nues tro ejército era el coronel Heredia. y en San Juan se sublevaba el batallon N. . pero tuvo que volverse de medio camino y ganar Chilená toda prisa temeroso de que se comunicase el contagio. sin duda porque algu nas espresiones alti-sonantes y algunas frases bombásticas qne sabia emplear le hicieron concebir mas esperanzas de él que de los otros. hasta qne vino á aumen tarse este número con la de Jujuy que se separo última mente. Felipe Ibarra que rige hasta hoy en aquella provincia. Manuel Antonio Castro abdico el mando y fué elegido popularmente el coronel D. segun despues supe. El coronel Alvarado ocurrió' desde Mendoza con el regimiento de Granaderos á caballo para sofocar la rebelion. Casi al mismo tiempo y sin qne hubiese ocurrido acuerdo ni la menor combinacion su cedia en Santiago del Estero el movimiento que coloco' en el mando al comandante D. Los pueblos subalternos imitaron á las capita les y se desligaron en seguida constituyéndose en provin cias separadas. De todo ello dedus- eo que el celebre Carrera no conocio el terreno que pisa ba y que hizo su viaje inútilmente. ° 1. En Mendoza y demas pue blos hubo tambien cambios de Gobierno reemplazando á los nombrados por el Gobierno Nacional los elegidos por el pueblo. D.

Desde que supo Bustos en el camino la eleccion de Gobernador la desaprobo' quejándose de que no se le ha- bia consultado y dando á conocer desde entonces que de seaba para sí el Gobierno de la provincia. Al dia siguiente se dio un gran convite á que asistio' toda la oficialidad y gran parte del vecindario. Las damas por su parte quisie ron mnnifestar su simpatía haciendo una demostracion propia. por su patriotismo desde 1810 y aun por el lugar que ocupaban en la escala social. — 30 — A fines de Enero entro en la ciudad de Co'rdoba el ejército para enyo recibimiento se habian hecho los mas entusiastas preparativos. Reunidos los gefes y oficiales del ejército en la casa que habia sido destinada al General Bustos donde ha bía preparados abundantes refrescos. Despues de entonada y cantada á coro una cancion análo ga y recitado un elocuente discurso en honor del ejército y de sus gefes por una señora que las presidia. el mas delicado en la adop cion de los medios y el menos á propo'sito para dirigir una . se presentaron por la noche mas de treinta señoritas vestidas con los colores patrios y llevando cada una un hermoso ramo de flores. hicieron lo mismo con los suyos á los gefes y oficiales presentes. Este abra zo' el medio que se le presentaba de sobreponerse á su con trarío y antes de un mes de su derrota volvio' á. Como el par tido vencedor en Co'rdoba era el que habia promovido la eleccion. tomarla ofensiva y no la dejo' hasta cantar victoria entronizando definitivamente á Bastos. Bustos se indispuso con él y desde entonces em pezo' á plegarse al que acababa de ser vencido. en que se pusieron á contribucion las Musas para cantar el triunfo de la liber tad: al menos así se decía. todas á imi tacion suya que presento su ramo al General. Por la noche hubo un lucido baile en que no fué menor la concurrencia. Sin duda que el partido que se decía liberal y al que despues de haber servido anonado' es te General se componia de los hombres mas distinguidos por sus luces. pero al mismo tiempo era el menos práctico.

Se hicieron elecciones para representantes en que prevalecio el partido que fomentaba Bustos: al nombrar el Gobernador propietario solo un voto le falto de modo que se recibid del Gobierno sin que pudieran sus contra rios tachar su eleccion. ° 1. — 31 — tevoluciüii. Habiendo errado este golpe trato de marchará Salta por la Rioja. Mendizabal . Sin embargo continuaba la opo sicion trabajando como podia. que mandaba des pues de Mendizabal el batallon N.° sublevado en San Juan. salterio. le ofrecí recomendarlo muy particularmente y lo hice á su satisfaccion. á mí me incumbia la nominacion del oficial que seria de toda mi confianza. El ex-Gober- nador Castro tuvo el mismo destino. pero con tan poco resulta do como lo veremos en seguida. desde antes de llegar á Co'rdoba babian ob tenido libertad y permiso para ir donde quisiesen: la ma yor parte de ellos se dirigio' á Tucuman y el General Cruz prefirio quedarse en Cordoba. donde lo esperaban nuevos desastres hasta que perecio mi serablemente en Tucuman el año siguiente. Esta orden lo alarmo mucho te miendo que se diesen al oficial ordenes secretas contrarias á las que á él se le significaban. Busco una quinta y yo le ofreci una de que podia disponer: la acepto y vivid en ella algunos dias hasta que por una medida de política le man do el Gobierno que saliese de la provincia: él eligid la de Mendoza para su residencia y se le notifico que lo acompa ñaría un oficial con cuatro soldados hasta salir del territo rio de la que dejaba. se dirigid sobre Mendoza. me lo dijo y lo tranquilicé haciéndole saber que siendo de mi regimiento la partida destinada. fué el General Cruz puesto á la cabeza de las fuerzas que se opusieron á aquel caudillo: no llegó el caso de batirse porque Corro tuvo por mas prudente retirarse desde medio camino. Cuando un oficial Corro. Los gefes destituidos por la revolucion de Aroquito en el ejército. en una palabra (si se me permite usar de una gran comparacion) el partido de la Girondaen pequeño.

Saturmno Allende. Esta vez ya no lograron hacer prevalecer sus ideas ni su candidato. cuyo Gobernador D. Lorenzo Villegas ambiciono' esta comision y supo insinuarse en el ánimo de Bustos que lo prefirio' á mi. Entretanto la guerra habia vuelto á encenderse y los santafesinos ganaron la accion de Cepeda que les abriolas puertas de Buenos Aires. D. aun que hubiesen engrosado su partido con la adquisicion del General Alveary una multitud de gefesy oficiales de dis tincion que fueron proscriptos y que volvieron poco des pues sin que nadie se acordase de su proscripcion. Los federales se habian retirado. mas á consecuen cia de lo sucedido tuvieron que volver. Se me indico' á mi como uno de los que debian componer la comision acompañado del Dr. Francisco Ramírez empezaba á ser un personage de notable impor tancia. Con solo la noticia de esta der rota habia caido el Directorio dando lugar á la eleccion del Sr.<s tarde remitido á Lima donde lo hizo fusilar el Ge neral San Martin. pero un Dr. habia logrado sacarlos chilenos y muchachos que no lo eran de los cuerpos veteranos para formarse una fuerza propia. Sin embargo de su derrota de San Nicolas con servo en los que escaparon un núcleo de poder que puso en sérios cuidados á la República. D. Sarratea y á los célebres tratados del Pilar que tuvie ron menos duracion que la que podian esperar los incré dulos. hasta que la sangrienta derrota del Gamonal vino otra vez á inclinar la balanza en favor de Santa-Fé y Entre-Rios. Ni antes habia hecho la menor diligencia para obtener el nombramiento. No obstante esta ventaja ambos beligerantes se preparaban para nuevos combates cuando se trato' en Cor doba de mandar una comision mediadora que se interpu siese entre los contendentes y los excitase á la reconcilia cion. ni despues la hice para que ^ . — 32 — fué m. La nueva victoria que obtuvieron las tropas de Bue nos Aires en el arroyo del Medio contribuyo tambien á equilibrar la guerra. Carre ra.

ar-1 guyendo que la revolucion se habia hecho para llevar al ejército contra los españoles y nrt para venir á meterse en Cordoba. pero ademas deque lio' es este lugar para tratar del asunto. y esto basta. es una miseria que debe relegarse al olvido: el bien se hizo. se los devolví diciéndole que podría creerse que mi proceder habia sido interesado: que por lo misino nos los admitía. Heredia marcho' y vO nfe retiré sin mando ni destino en el ejército á vivir á una quinta. Marchando mi regimiento. M. ni aun me di por ofendido. G. Allende que sin duda tuvo parte en el nombramiento de Villegas. se revocase. Al fin Bustos como para librarse de un compa ñero importuno le dio los regimientos de Dragones y Hú sares y lo dejo partir. ¿Qné importa para el pais que entonces sufria horribles conflictos. Despues se ha disputado la parte que tuvo ella en la con ciliacion. tuve las mas puras inten ciones.1o que debia suceder y porque estaba poseido del mas grande tédio hácia las cosas de la revolucion y públicas.1 mi deseo dominante era retirarme. en tales terminoá qne mis relacione* con el Dr. sirt saberlo yo. donde estran<rero á latf •5 . era na tural que yo tambien lo hiciese y ademas fui vivamente so licitado por Heredia: mas no quise hacerlo porque preveia . Si habia tomado parte en el movimiento de Arequito. instaba ú Bus tos sin cesaí para que lo dejase marchar por lo menos con una parte del ejército á las fronteras de la República. quienes fuesen los que indicaron el remedio? El coronel Heredia Gefe del E. no padecieron la menor alteracion. y solo en la vida privada creía hallar algun descanso. nle hizo estender los despachos de coronel y me los entrego' en persona. La diputacion marcho y la paz se hizo. Cuando Bustos. sin dejar por eso de agrade cer la distincion con que me honraba. que no vinieron a mancharlas ni un sentimiento de innbiciort ni otro menos noble: el rumbo que tomaban los negocios me desengañaba penosamente. Quedaron sobre su mesa.

El ejército se disminuia rápidamente. De allí me híao llamar Bustos para ofrecerme el Estado. y estaba es puesto en su desesperacion á aprovecharse de cualquier coyuntura sin escluir la que le ofrecían los primeros de es tos caudillos» Así lo hubieran hecho otros en su lugar. mi carácter y mi genio no podian ave nirse con la apatía. si podia llamarse ejército lo que quedaba. la estrechez y las tendencias de Bus tos: esto lo conocian todos y mas que nadie los que me eran afectos. fugi tivo. debo confesarme culpado. . la disciplina padecía: las pasiones políticas se agitaban en todo sentido: el horizonte se cargaba cada vez mas y Bustos impasible dejaba pasar los dias sin pre pararse para resistir á la tormenta que rugía por todas partes.que pudiese detenerlos. á triunfar con el desorden. Los gefes del partido federal se habian dividido se parándose Ramírez y Carrera de Lopez que se habia uni do á Buenos Aires: la guerra iba ¿estallar sin que la pro vincia de Cordoba pudiese ser indiferente en la contienda: el partido de oposicion á Bustos no cesaba de maniobrar para evitar la destruccion que 1» amenazaba. pero de eso mismo sacaban sus argumentos para probarme que era el medio de corregir los defectos de este. Mas tarde. Mis principios. y yo me vi otra vez metido en la carrera pública. pues que adolezco de él en gra do superlativo. rehusé obstinadamente reunirme á unos hombres cu yos principios no concordaban con los mios» Despues es- püearé mejor esto. ¡Vanos discursos! ¡engañadas esperanzas! los males siguieron sin. Mayor é instarme á que me hiciese cargo de el: mis amigos unieron sus em peños. perseguido. — 34 — cosas públicas permanecí muchos meses. proscripto. Si este es un defecto para hombres de partido. pero esos hombres á quienes ya comparé con los Girondi nos sintieron escrúpulos de servirse de unoa instrumentos tan peligrosos como reprobados y prefirieron sucumbir fie les á sus principios de orden y libertad.

sea de la paralizacion fisica y moral en que lo consti tuyó el Dr. A diferencia de Lopez y Artigas establecio la subordinacion y adopto los princi pios de la táctica. pero las de Ramirez aunque mucho mas pequeñas eran mas disciplinadas. Su metodo de vidu. Juzgo que no está demas advertir que el General Ra mirez fué el primero y el único entonces de esos Generales caudillos que habia engendrado el desorden. ya involuntaria y de donde es probable que no salga mas. lo que le dio una notable superioridad. Sin muchos preámbulos se declararon ambos la guerra y se prepararon al combate: Artigas era mas po deroso en fuerzas. El éxito no fué du doso y Artigas completamente batido en las inmediacio nes del Paraná. sus facultades intelectuales se resienten sea de la edad. Mas el mismo abuso que quiso hacer de esa superioridad. ayudado de una mala fortuna prepararon su caida y causa ron su muerte como luego veremos. Sin embargo. que puso re gularidad y orden en sus tropas. . el archi-caudillo Artigas empujado y vencido por los portugueses que invadieron la Banda Oriental habia pasado al Entre-Rios donde contaba con tinuar ejerciendo su selvático poder y seguir tratando al ya orgulloso Ramirez como un teniente y subalterno suyo. Francia. sus hábitos. secuestrándolo de todo comercio humano y relegándolo al remotisimo pueblo de Curuguaity: el actual gobier no lo ha hecho traer :í la capital. Las cosas habian variado y el oficial de carpintero (V) se habia creado bastante para sufrir en el mismo territorio que mandaba soberanamente otro poder que sobrepasase el suyo. (2) El año 1846 he conocido al anciano Artigas en el Para guay despues de veinte y seis años de detencion ya voluntaria. perseguido tenazmente tanto en Entre- Rios como en Corrientes por su vencedor. — 35 — El proto-federal. pero monta á caballo y goza de tal cual salud. y sus maneras son aun las de un hom bre de campo. no tuyo otro re medio que asilarse en el Paraguay (2) donde ha permane cido hasta ahora. (1) Pieuso haber oido que Ramírez tuvo este oficio. Tiene mas de ochenta años de edad. donde vive mas pasablemente.

Nada hay que nos revele el verdadero plan que se proponia ejecutar. ocupaba Santa-Fé con infantería y artillería. plan sin duda erro'neo porque prevenidos como £staban sus enemigos. m— Ilabia ya principiado el año 1821 cuando él desistio de la guerra que proyectaba hacer al Paraguay. Es probable que Mansilla habia concebido^ya y em pezaba á poner en planta la traicion que consumo' sentán dose en la silla que quedo' vacante por la derrota y muer te de Ramírez. quien aunque tenia doble fuerza fué completa mente batido. ni hizo cosa de provecho y se volvio inmediatamente a la capital de Entre-Rios de jando á su General y benefactor á merced de sus enemi gos. ni ocupo' la ciudad que estaba desguarnecida. No hizo de todo esto el menor escrúpulo y se ligo en seguida con loa que antes habia ido á com batir. pues aunque puso el pié en tierra. pero es probable que pensaría reu nir todas sus fuerzas luego que venciese las primeras difi cultades. Restaba aun Lopez que se aproximaba con sus santafesinos sobre quienes contaba Ramírez obtener una victoria fácil: pero se engaño'. Este fué uno de esos sucesos casuales que dan la victoria al que menos la me- ' . paradiii- gir sus armas contra Buenos Aires. y para sobreponerse á ellas era muy conveniente reu nir todos sus medios y hacer obrar simultáneamente todo su poder. resolvio atacar pri mero á la provincia de Santa-Fe y con este objeto paso el Paraná con la caballería en las cercanias de Coronda mien tras el comandante Mansilla (hoy General de llosas) que estaba á su servicio. esas primeras dificultades eran el todo. Ramírez luego que atraveso' el Paraná con mil hom bres próximamente de buena caballería tuvo á su frente el ejército de Buenos Aires compuesto tambien de sola caba llería á las o'rdenes del coronel D. Gregorio Araoz de La Madrid. Como Lopez fiel á su» tratados no quisiese darle cooperacion. Mansilla ni aun puede decirse que desembarco en Santa-Fé.

De todos modos. que ya á cara descubierta no trataba de otra cosa que de perpetuarse en su gobierno. pues no pudiendo evi tar su desastre. que de imposibilitar una combinacion contraria á él. o' que conocían mucho mejor sus contrarios. Por eso era la mejor precaucion conservar en lo posible el o'rden delns filas. como tropas de puro entusias mo eran excelentes en ese combate casi individual á que ellos llamaban entrevero. se aventuro en cargas imprudentes que aun que fueron felices al principio. Téngase pre sente que los santafesinos. no solo porque con la oscuridad no pudieron li gar convenientemente los movimientos de sus alas. ya sea en ataque ó en re tirada. acabaron por desorganizar su fuerza y dar la ventaja á sus enemigos. Caudillo á su manera se ocupaba menos de captarse el aura popular por acciones no tables. Hasta la hora en que se dio' la batalla fué fatal á los vencidos. enemistandolas clases y hasta promoviendo á solapadamen te las disensiones entre las familias mas distinguidas. Al anochecer en un terre no qne poco conocía.de incorporarse á Carrera que desde meses antes se hallaba en la campa ña de Co'rdoba á donde me es forzoso trasladarme para anudar los sucesos que quedaron interrumpidos. que resulta del deso'rden de las lí neas que han roto su formacion. Al"-o parecido á Ibarra Gobernador de Santiago. se propuso repararlo en cuanto le era po sible. Quizá Ja suma confianza del gek entrcrriano fué la causa principal de su derrota. no ofrecía ni buscaba mejoras de ninguna clase. Con los restos que pudo reunir trato' . Seria muy prolijo y hasta fuera de propo'sito ocupar me de los defectos de que adolecía el Gobierno de Bustos. como lo probé prácticamente en la Herradura. Ramírez se condujo como un valiente y un hombre de cabeza. pero en desquite deja . sino porque los pro'fugos no pudieron reunirse en tanto núme ro como si hubiese sido de dia o' hubiesen conocido mejor el terreno. — 37 — rece.

Tanto Bustos como sus contrarios deseaban aprove charse de estas disposiciones: mas sea dicho en honor de todos. — 38 — bavejetar el pais en una quietud absoluta. pero tampoco estas pa siones habian llegado ni con mucho al grado de exaltacion en que las manifestaran sus vecinos. ° 9 (francés de origen é hijo del maestro de posta que arresto' á Luis XVI en Varennes. Es muy probable que traería el encargo secreto de tantear á algunos oficiales y promover una conspiracion: lo cierto es que poco despues se descubrió' que el capitan Druet del N. graduado de doctor en su pais y que poseía toda la confianza de aquel: su mision consistia en reclamar á nombre de su gefe todos los chilenos que hubie se en el ejército. Puesto Druet en prision y su- _ . de modo que si no habia eutusiasmo por él. á lo que Bustos se nego' redondamente. sino que dejaba correr los abusos y hasta los alentaba. Así á los fines del año 1890 se presento el capitan Urra. que poco habia avanzado en la época que voy descri biendo. que ninguno paso de los límites racionales y que ambos partidos rehusaron á su vez entregar el pais á los horrores de la anarquía y del desorden. No solo no procuraba el progreso. No es decir que no desease hacerselas propi cias. hasta que la naturaleza de las mismas cosas produ jo la ruptura. tampoco habia animosidad en las masas ignorantes del pueblo. pero marchaba hasta en esto con su tan genial lenti tud. Tampoco es que dejase de haber tendencias en el gauchage á la licencia y desenfreno de que tantas leccio nes le habia dado el de Santa-Fé. como me lo asegura ron otros franceses y él lo decín^ seducía unos cuantos sar gentos para que sublevasen la tropa que pudiesen ircon ellos á reunirse á Carrera. mas este lo supo conservar a una cierta dis tancia. chileno. Carrera hizo cuanto pudo por anudar sus relaciones con Bustos. De todo pues habia un poco. como podia acontecer de un momento á otro. sin que se tocase á los excesos: para llegar á ellos era preciso que ocurriesen circunstancias especiales.

mas des pues quiso aun darnos otras pruebas de que estaba resuel to á emplear toda clase de medios por reprobados que fue sen. . á trueque de poner el pié en Chile y trastornar el or den allí existente. Menos feliz el capitan Urra. mandaba sobre seer en la causa y se limitaba á desterrarlo de la provincia* No se hizo de rogar y salió' inmediatamente para Mendoza de donde paso' á Chile. cuando recibió' la noticia de que el Gobierno por una indulgencia que él no esperaba. . no podia Carrera que solo que ria incendiar todo. Reunido con algunos centenares de indios del sud en tro en la provincia de Buenos Aires.políticos. fué algunos meses despues tomado prisionero en San Juan y fusilado.estravios. porque demasia do comprendo la fuerza de las grandes pasiones y tenga bastante indulgencía para disculpar hasta donde se puede los clásicos. No entraré á juzgarlo.39 — geto á nn proceso se probo' todo. sino debiésemos llamarle actor eon mas propiedad. conservar sus bnewas*relac iones con él:- las corto pues levantando bruscamente su campo del Rosa rio del Paraná 6 sus cercanias é internándose al sud en bus ca de los indios pampas cuya amistad habia procurado* Esto solo bastaria para probar que Carrera se habia pro puesto llevar á cabo su obra á todo trance. el programa de la funcion y aun se ocupaba de alguno» preparativos. lo confeso todo. sin que hubiese consideracion de ningun género que lo detuviera. que solo pidio' por gracia que el dia de su muerte se le permitiese dar un con vite de despedida á sus amigos en la misma Capilla. Ha* cía. siendo pasivo espec tador. Desde el momento en que Lopez Gebernador de San- ta-Fé escuchó la» proposiciones pacíficas que le hizo el Go bernador de Buenos Aires. y tenía el mismo por tan seguro su suplicio. Sin embargo sea dicho de paso que este hombre cuya capacidad nadie le c©r>testar se equivoco torpemente pensando hacer servir toda la Re pública á sus miras personales que nos eran del todo es* trangeras.

El descontento que esto producía se hizo bastan te general en el ejército y un tal Bravo. no daba un paso y dejaba hacer á sus inquietos vecinos. Antes de continuar refiriendo los sucesos de esta tris te guerra. Pero si Bustos era incapaz de un senti miento elevado. Cada din que pasaba era un nuevo desen gaño de que nada adelantaría en el sentido de mejorar nuestra situacion. — 40 — del saqueo. La provincia de Co'r- doba era entonces fuerte y tenia ademas un ejército vete rano aguerrido. Uno de mis continuos anhelos era restablecer la disciplina del ejérci to: organizar la milicia. del asesinato y de las violencias que se come tieron en el pueblo del Salto: diganlo las cautivas que se llevaron los indios. quitándole el Generalato. de campaña principalmente y au mentar nuestros medios de defensa. Si esta alianza monstruosa se conservo por algun tiempo. ponerme á ¡a cabeza del ejercito y hacerme que lo llevase á las fronteras que amagaban los espa- fioies. pero el . y que me habia recibido de él. Aferrado en el estrechísimo círculo de sus mezquinas aspi raciones. oficial que habia sido de mi regimiento vino un dia á decirme muy en se creto que habia concurrido auna reunion de oficiales en que se habia discutido un proyecto de revolucion en estos términos: "Se quería desconocer la autoridad militar de Bus tos. ya reprimiendo las ordas casi salvages que capi taneaba Carrera. diré lo que me acontecio personalmente. Fácil es calcular de cuanto peso debió' ser en la balanza política y cuanto bien pudo hacer á la República. Ya dige que habia sido llamado al E. lo era tambien de una accion gloriosa." Bravo me dijo: "Nada hay acordado atm. entre las que fueron algunas señoras pertenecientes á la clase distinguida de la sociedad. G. es fuera de duda que los indios no prestaron á Carrera gran des servicios y que habiéndolo acompañado en poco núme ro en los primeros pasos de su campaña desaparecieron de "la escena para irse á sus soledades. ni de precaver los abusos. ya promoviendo una espedicion contra loses- pañoles. M.

" Vaya Vd.. cuya contestacion espero. y disuada á sus campa- iuros'de seniejante proyecto. yo misma me pondré entonces alfrente del movimiento. no destruía las esperanzas de que \oé SerriciOs' de Aquellos fuesen útiles h la patria si los aeonte- cimientos|no tomaban un mejor rumbo. y dígales que el Congreso que va á reunirse y para el que han empezado ya á llegar algunos dipu tados. Era efectivo que Bustos habia convocado un Congre so y que las provincias1 todas inclusa Buenos Aires se ha bían prestado á su llamamiento: era tambien un hecho que habian llcgado'algunos diputados y entre ellos los de Cu yo. para que recabase de Bustos lo mas que pudiese f . se fortifico' ese sentimiento que des pues he manifestado siempre en mi carrera. Cuando he' dicho desde entonces. — 41 — » negocio no cleja de estar adelantado: $6 no he querido prestar me hasta consultarlo con Vd. quiero significar desde Areqüiíos porque á pesar de que no mire ese suceso como lo hacen Alvarez y otros." Se la di en estos términos. Por este mismo tiempo el General San Maatiri prepa^ raba en Chile su espedicion a Lima y solicitaba que Bustos ú otro "-efe se moviese por el norte de la Republica pura llamar la atencion de los españoles al Alto-Perú. estaba fatigado de revoluciones y des de entonces. Dionisio Vis-1 Carra. Mando* con este objeto á uno de sus secretarios D. AI paso pues que evitaba un nuevo escándalo conteniendo á los oficiales. Por otra parte.^l Persuádase Vd. si es qu<5 antes no tuviese aversion á todo movimiento anárquico. y que fa cilitaba la reunion del Congreso presentando á los diputa dos un aspecto de o'rden y estabilidad en el lugar clegidd para su residencia. dispondrá lo mejor sobre estas cosas. que si nuestras esperanzas fuesen engañadas ek etianto á leí ten1 iaon del Coitgreso y las cosas siguiescn'el camino que'llevan. no puede negarse que no lleno los fines que nos habiamos propuesto." Dos días despues me aseguro Bravo°que los demas habian adheri do á sus persuasiones y que todo^f estaba tranquilo.

ni cordobeses.me (1) Como unos veinte meses despues me hallaba enteramen te ocioso en Santiago del Estero proscripto por Bustos. estuviese ave zado en la carrera de las revoluciones. y sm embargo no me manifesto confianza alguna sobre el punto de su comision: pienso que esto no provenia de sus dispo siciones personales. Viscarra era conocido antiguo y amigo particular mio. con quien conservé correspondencia hasta despues de haber ido á Lima con San Martin. ni re volucionarios de Arequito.a hemos visto lo que hizo permitiendo que marchase lí<y redia con cuatrocientos caballos. guarda dos las proporciones debidas al grado que ocupaba yo en la escala militar y social. creí haberle merecido algun concepto. Cuando en 1814 estuvo el General San Martin en Tucuman. Jose JoRquin de la Torre le es cribio por pura oficiosidad suya proponiendole mi ida á Lima. Sospecho que despues hubo en su espíritu una variacion con respecto á mí que me era desfavorable: quizá provino de que habiendo sido yo estu diante. Un ami go del General Alvarndo y mio D. Sea lo que sea. Al- varado se escusó muy políticamente con la falta de destino en que ocuparme: el gozaba entonces de I i intimidad del General Sin^ M«rtin. — 42 — y. En todo lo demas ter giverso. Ten go la conciencia de qute en el teatro que iba á ocupar hu biera podido prestar algunos servicios á la patria y serle útil u él mismo: Bastante le dieron que hacer y que pen sar otros que no eran ni estudiantes. entretuvo y paralizo el celo de Viscarra con esa calma singular que tenia la virtud de comunicar á toda cuanto se le acercaba. . Tengo motivo de creer que despues el General San Martin ha variado de ideas y. pienso que el General San Martin sin creerme entonces positivamente adverso me creyo un gefe peligroso. en lo que se engañaba cumplidamente (1). pudo finalmente temer que habiéndome hallado en Arequito. temió' que fuera de un genio caviloso: acaso sos pecho que siendo cordobés participase del fanatismo que se ha atribuido á mis comprovincianos. sino de las instrucciones de su poder dante.

— 43 — ha hecho justicia (i). Daniel Ferrei- ra y unos cuantos oficiales habian sido arrestados y yo re cibi la o'rden que me separaba del E. mas como no las lograse. . quiso especu lar con lo que ya sabia: fué y se lo dijo todo á Bustos. Julian Segundo de Agüero . M. Sin duda se proponia obtener ma yores revelaciones. en un papelíto mandado secretamente que no podia venir porque era vi gilado.que el Dr. Mandé lla mar inmediatamente á Bravo para saber si tomaba algu na luz sobre lo ocurrido. En cuanto a mí. Muchos se casa ron y avecindaron. y me contesto'. Undia supe que el teniente coronel D. que se le habia tomado declaracion y que habia di- (1) El año 1828 poco antes do la revolucion de Diciembre me dijo con suma repeticion el Dr. El malvado no solo aprobo el proyecto de los oficiales. D. siempre he reco nocido su mérito y le he tributado los justos homenajes i que es acreedor Viscarra volvio á Chile sin haber hecho gran cosa como acabamos de ver. tuve una de confianza con el Dr. sino es aumentar el descontento de una parte del ejército que no se avenia A la vida seden taria y oseara que le imponia Bustos. esplicn- €¡on que yo no podia darle porque no tenia otro antecedente que el que yo mismo me subministraba y como por otra parte yo no pu diese corresponder tan honroso recuerdo con una ingratitud queda- fea ruuy poco satisfecho. Lorenzo Villegas que se me daba por amigo y le referí algo de lo sucedido recomendándole la correspondiente reserva. Gil escribia de Europa que yo era el unico gefo de quien hablaba bien Sun Martin: el Dr. sino que procu ro' alentarme para que me pusiese á la cabeza de él y has ta ofreciéndose á redactar un manifiesto que lo justificase despues de realizado. viniendo á ser sus fieles servidores. A consecuencia de mi conversacion con el oficial Bra vo. Agüero nada menos era que amigo del Generul y buscaba una esplicacion de mi parte. Esto se repitió varias ocasione*. Este por su parte no perdia ocasion de deshacerse de los oficiales que po dian contrariar sus miras y d« ir arraigando á los otros «n la provincia de que no pensaba salir. G. D.

del E. Al fin muño loco. siendo al fin despre ciado de todos. pero et taba cansado de la vida pú blica y veía que los hombres mas imparciales miraban con horror todo lo que pudiera conmover violentamente el ór- den social tal cual estaba establecido. ni poseo esa indife rencia por lo justo. • En los momentos de marchar se preparaba tambien á salir á campaña el General Bustos para oponerse á Car rera que habia tocado en los límites de la provincia coa una fuerza como de cuatrocientos hombres. sin que ni aun hubiese el pretesto de mantener el orden publico que Villegas sabia muy bien que no peligra ba. hubiera podido ensayar uu gol- pe contra el Gobierno. Este protervo que siendo secretario del Gobierno de Salta se paso á los españoles: que despues cuando aque llos flaqueaban se volvio é los patriotas: que ha corrido to dos los partidos. No se estrañará pues que en semejantes circunstancias so lo tratase de alejarme. El descontento de la tropa era grande. que poco ruas ornenos ter. Ya entonces lo ¡upe todo y tambien quien era el traidor que habia vendido mi con fianza. y aun despues de separado. Otra vez la idea. equitativo y útil al público. no tengo embarazo en repetirlo. del Congreso venia á paralizar todo pensamiento que sa liese de las reglas comunes. vino a parar en una singular demencia pro ducida por sus infernales cavilaciones. no soy ni fui jamás el hombre adecuado para las revoluciones: ni tengo esa audacia de carácter que ha ce sobreponerse á todo miramiento. traicionando á todos. — 44 — chp rigorosamente la verdad.u igual fuerza y lo batio de! . dejándonos un elocuente ejemplo de que los perversos ha llan muchas veces el condigna castigo en el teatro mismo de sus prevaricaciones. Ademas. En Chajá se encontro' Carrera con Bustos. que hace superior el interes individual á toda otra consideracion. G. M. inclusos algu nos indios. y lo hice soMcitando licencia para retirarme al campo en una hacienda de un tio mjo que re sidia en el curato de Calamuchita.

para probarme su inculpabilidad en un destierro. en ella me decia que se me destinaba á continuar mis ser vicios en el ejército libertador del Perú y que debia inme diatamente ponerme en marcha por la via de la Rioja acompañado del capitan Diaz. Mi conductor al ver el aspecto de algunos vecinos de la campaña que no era favorable al Go bierno. cuando se preparaba la espedicion al interior me ti ajo el parto original do <pic he ln. pero sin indicar las. protestando. mayor parte á Co'rdoba. Los disper sos dijeron ó no dijeron algo contra las disposiciones del General y se acordaron de mí. . Bedoya resolvio' mi estrañamiento. El mismo dia marchamos haciéndome saber que solo debia escoltarme hasta que sa liese de la provincia. que siendo yo de un genio aspirante debian to marse precauciones. el derrotado General al acompañar este parte ó su Gobernador Delegado Bedoya. porque despues de la salida de Heredia liabiafarmado un cuerpo veterano que denomino Dragones sacando para ello soldados antiguos de la infantería y otros que habian pertenecido á la caballería línea. Estaba perfectamente tranquilo en mi retira cuando «e me presento' el capitan D. Esta era la tropa de caballería selecta de Bustos. Francisco Diaz con una pe queña partida y una nota de Bedoya que puso en mi mano. mencion. — 45 — modo mas vergonzoso que pudo darse porque no hubo ni un simulacro de resistencia: fué una desbandada cuyos profugos se dispersaron por toda la provincia viniendo la. que si yo loa hubiera mandado no hubieran sufrido la deriWa: lo cierto es que este fué el motivo que se alego' para mi destierro. como lo supe años despues por un parte y nota original di rigidas desde Córdoba que llego á mi poder (1): en ella se decía á Bustos. creo que empezo' á asustarse y á esto atribuyo mas (1) Fue el Dr.clii. le prevenia que tomase las medidas correspondientes. Yo estaba realmente preso ycomü tal seguía mi camino. Villegas mismo quien el año 23. despues de avisarle lo que propalaban los dispersos.

Allende creyo entonces que debia hacer lo mismo y con diez y ocho ó veinte de sus peones. estancia de los Vazquez Novoa. Allende que se res tituyo' á su hacienda. salimos á buscar la fuerza que reunian Corro y otros. entre ellas la de D. Al otro dia de su separacion estaba yo solo en el pon to de la Higuera. — 46 — qnc ú los pretestos frivolos que supuso. De este modo se formo' un grupo como de cuatrocien tos hombres. cuyas proposicio nes pacíficas y racionales se rehusaron por mis jactancio sos subalternos (pues debe saberse que me habian dadoe! . Yo dejé mi viaje á la Rioja y al Perú y seguí al Sr. Gaspar del Corro cuya hacienda distaba veinte le guas de la que nosotros ocupábamos. El Gobierno despacho una division (así la llamaréJ de doscientos á trescientos hombres de Itoiea al cargo del comandante D. sin armas. pro testándome sin embargo que lo hacia persuadido de que yo cumpliria religiosamente la orden que se me habia da do y que apreciaria debidamente lo que llamaba su condes cendencia. Faustino Allende. que no traia mas objeto que ponerme en libertad empleando la fuerza si preciso fuese. cuando cayo de sorñreSa una partida de doce o quince paisanos al mando de D. Agustín Diaz Colodrero. Corro se oculto' en los bosques y allí empezo' 6 reunir sus parciales para hacer una formal resistencia. Me maravillé cuando lo vi entregar se tranquilamente á las faenas ordinarias y le hice presente el peligro que corriamos si no nos armábamos ó nos ponía mos en salvo. Entre los vecinos principales se habian he cho algunas prisiones y el Gobernador delegado que mani festo un carácter ferreo mando' hacer otras. pero lo hecho bastaba para constituir un hecho de rebelion. su resolucion de separarse y volverse antes de que hubiese llegado ala Cerresuela última posta de la jurisdiccion de Cordoba. sin práctica ninguna de la guerra y sin esa disposicion moral cuya exaltacion se requiere en defecto de disciplina y otros medios adecuados para ven cer. No fué necesaria porque estaba solo.

el mas digno de compasionr creo que era yo. segun la clientela de cada uno: por este tenor era todo lo demas. dispersada la fuerza resolvimos trasladarnos á otras1 .antes las conse-' cuencias de nuestro descalabro. lo ocurrido en esta célebre campaña. los que con sentían. ~ 47 — toando en gefe) para caer al primer revés en el estremé' contrario.en someterse á Bustos que seguía la campada con tra Carrera: que Bedoya mando' áun mayor Catolizá rele var á Colodrero á quien pusopreso y quiso sugetar á un juicio: que Catolis se apodero' tambien de nuestro nego ciador que de muy buena fé se babia trasladado al campa de Colodrero sin saber su separacion del mando. Nuestras tropas no te nian mas armas que garrotes: su organizacion consistia enr la afeccion personal que los peones de las estancias profe-' saban á sus patrones. ¿Pero para que fatigarme y fatigar al que esto leyere con los detalles de esta miserable campaña? Me limitaré á decir rápidamente que despues de una corrida que nos dio Colodrero. bravura y espíritu militar do los gefes de este gracioso ejército? En lo general eran- buenos ciudadanos. Mas. sufria desde . Sin embargo. y última-' mente que sin denunciar el armisticio nos ataco' y nos dis perso' completamente. Cosa seria de reir sino se tratase de asuntos sérios. pero incapaces para la empresa en que se ha bian metido. de modo que los cuerpos o' compañías eran mas o' menos numerosas. no podia abandonar h aquellas gentes y tuve que acompañarlas hasta la con--- conclusión. y ¿qué diremos de los conocimientos. se entablaron por segunda vez las negocia ciones. aptitudes. honrados vecinos y excelentes padre* de familia. por cuya razon los habian seguido voluntariamente. porque conociendo mas que ellos la insu-^ ficiencia de nuestros medios. que en ella se convino que él apoyase y remitiese á la Sala de Representantes una representacion que hacían los disidentes contra el Gobernador delegado.

La rcvolueion tomaba etrtduces un giro amenazador. permitiendo ásutw paque cometiese desafueros. porque si la numerosa po-' rdacion de la campaña de Co'rdoba se conmovía y gustaba de íos atractivos de la licencia.** Hé aquí á mi compañero ma» tierno que un Caramelo. decia.4e — provincias y casi todos elegimos l» de Catamarca. Sus primeras fía- labras fueron! "Mas quiero verle preso que ausente. de consi guiente no quiero que emigres. Los hermanos Torres se gundaron á aquellos y se pusieron tambien en campaüa adoptando los misrriOs principios. nos proveeriamos Ron mas comodidad de caballos. se pusieron á ta cabeza de sus partidas y atacaron las casas de los parti darios del Gobierno en la campaña. tomando entonces carácteres mas sérios. emprendimos la mar cha. que se pone á llorar como un chiquillo. Yo que á nadie conocía estaba dependiente de él para el efecto de proporcionarme medios de transporte y tnve que sufrir. Dos jo'venes Pintos y Peralta. pero ansiaba por te tar una pequeña fuerza de linea que me sirviese de base . Me en tretuvo* me engaño' y últimamente me salio' con que todos los caminos estaban tomados por las fuerzas del Gobierno y que era imposible escapar. guias y demas para se guir á la provincia que habiamos elegido. Yo rehusé positivamente ponerme á la cabeza de ese desorden. A poca distan cía de la Casa nos internarlos en un bosque á donde vinoá visitarlo Doña Rita Sloyano su esposa. Faustino Allende á quien me ligaban relaciones de amistad y parentesco. Aconv fañado siempre de D. pero como este plazo se alargarse propuse irme solo. y que por lo que despues sucedio' debio ofrecer á so joven esposa amoldarse á sus consejos. mas á las pocas leguas me propuso variar de camino para llegar á su estancia donde. hubiera sido bien dificil traerla al verdadero sendero. . Por lo pron to me dijo que los preparativos de viaje necesitaban pocos días que pasaríamos ocultos en perfecta seguridad. Asi paso' mas de un mes durante el cual volriJ 6 encenderse la insurreccion.

Otros) emigrados qne se habían asilado en Catamafca. para lo qne pude facilitarme los medios. Se me pasaba decir que D¿ Faustino Allende. gefe principal de la insurreccion. fiel á los consejos de sü espOsa. donde tenia amigos y estaban mis antiguos compañeros. Estrt me contrariaba inmensamente. Vicente Moya- no. Peralta y Pintos atraidos vilmente á una embos cada hablan sido muertos por traicion: D. Con este fin resolví trasladarme á Santiago. y logré despues de mil pe ligros. Cuando llegué á la capital de la provincia se cej lebraban las fiestas por la paz que se habia ajustado con el Gobierno de Tucuman. prefirio ir espontáneamente á pre-< sentarse arrestado en Co'rdoba donde sufrio una prision do poca importancia. exceptuando ¡i los jóvenes Pintos y Peralta á bus- car el apoyo de Carrera y Ramírez. Es de notar que entre las vicisitudes de este drama que á veces puso á sus autores en sérios conflictos* ningu no fué. Yo fui bien recibido de Ibarra en Santiago y aurtqüí el Gobierno de Cordoba se habia anticipado á exigir mí seguridad. 40 -*• JWfa regularizar aquella montonera. habia sido batido pof sorpresa y habia despues capitulado. —. pero al mismo tiempo su cedia la <ífisis en Cordoba. Sin duda eian aunque jo'venes los únicos) hombres de Audacia y resolucion entre los que habian to mado parle en el movimiento y por lo mismo Pintos pro metía ser un caudillo celebre y quizá peligroso. Solo esos dos jóVenes se dirigieron al últi mo quien les ofrecio su auxilio y acaso fué lo que preparo la catástrofe.es con ellos. él me la dio completa de que nada tenia que te* . lo que no era difícil conseguir de Santiago o Tucuman. razon por la cual se hablan mar chado las tropas con que yo contaba para Salta. qüc hacía inútil la proyectada medida. volvieron poco despues á sus hogares reconciliados Con el Gobierno. habiéndolo hecho an tes los Torres por interposicion de su cuñado Villegas (ese mismo Villegas de quien hablé anteriormente). ni aun abrio rclacio- r.

Me propuse vivir tranquilo y no mezclarme en tan pobres negocios. dejando la campaña á Carre ra en su totalidad. pero jamás quiso tentar la suerte en un combate campal y lo que hacia era ganar una poblacion donde se medio atrincheraba. Es verdad que este la recorria y que la cruzo muchas veces en diferentes direcciones. se puede decir que estaba fortificado: ademas habia añadido algunas ligeras obras que guarnecia tambien con su infanteria. Como Bustos ocupase varias casas inmediatas que como habrán visto los que hayan transitado por esos lugares t'enen todas una cerca de tuna o' penca que llaman fuerk. y en donde hacia lo mismo. Bustos despues de su derrota de Chajá. habia reunido sus restos y auxiliado con nuevas tropas. Alli se separaron nm . desde Cordoba. inclusa la infan teria que se le habia reunido. — 50 — mer. Ni esto hubie ra podido hacer si Carrera se aprovecha de su primera victoria y lo persigue con empeño: es probable que se hu biera encerrado en Co'rdoba. Na turalmente fueron rechazados en to. se habia situado en la Cruz-alta. donde fué atacado por Carrera y Ramírez ya reunidos. No tuvieron mas remedio que dejar á Bustos en la Cruz-altaé internarse hasta el Fraile-muerto. para ir á buscar otra cuando se aleja ba el enemigo. Deseando este ponerse en contacto con las fuerzas de Buenos Aires y Santa-Fé. Pa ra atacarlo faltaban á sus contrarios medios adecuados. pues no tenian artilleria ni infanteria y tuvieron que des montar caballeria para formar las columnas de ataque.das partes y Bustos proclamo' su gran victoria. estaba en es tado de esperar á Carrera á quien se habia incorporado Ramírez. y que es precaucion necesaria contra los indios. Ya se aproximaba La Madrid con lo que habia reuni do de su derrotado ejército y Lopez con sus santafesinos: la situacion de aquellos se haeia en estremo critica. pero siempre era un obstáculo á su dominacion la presencia de Bustos en varios puntos de ella.

Julian estaba desterrado en el Rio 4. Una mañana muy temprano en Santiago recibí un men- sage de Ibarra para que fuese inmediatamente á la Casa de Gobierno: cuando lo vi me dijo: "Acabo de tener par te de que Ramírez con su division se ha aparecido en la provin cia y que se hallaba ayer en la posta de la Noria á veinte y cin co leguas de la capital: quiero que vaya V. con muerte de este (1). y 2. Los desórdenco de Carrera iiuuian estos milagros. Albin Gutierrez. Ramírez se dirigio' al norte donde fué batido por Be doya y muerto en la refriega: Carrera se dirigio' al sud donde derroto al primer cuerpo de tropas que le opuso Mendoza al mando del coronel Moron. Creo que las razones que para esto tuvieron fueron dos: 1.° la disconformidad de los genios y carácteres de los mencionados gefes. á tu encuentro á in formarse de lo que pretende. si es asilo. ■ la in clinacion de Carrera que no lo dejaba alejarse de Chile. Cuando Carrera se aproximó huyó el comandante y la mayor pur- te de la poblacion: muchos se acojicron á mi hermano pensando hallaren el un protector cerca de Carrera. pero el huía siguiendo á sus guardianes que poca cuenta hacian del desterrado. No de jaba de ser curiosa la situacion de un proscripto que se ve precisa do á huir de los que podia reputar amigos. para buscar la protec cion de sus enemigos. para ser despues derrotado y hecho prisionero por otro cuerpo de ejército al mando de D. ° y encomendado á la vigilancia del comandante de la frontera. . — 51 — bos caudillos. se le concederá señalán dole unpunto de la campaña: si es su tránsito para Tuenman te le franqueará con los auxilios que necesite. tomando direcciones opuestas. hombre nulo é ignorante. autori- (\) Mi hermano D. ¡Lo que son los caprichos de la fortuna y los azares de la guerra! Carrera fué fusilado y sepultado en el sepulcro de sus hermanos que habian perecido allí mismo y del mismo modo. La historia impar- cial los juzgará. mientras Carrera les permitía lamas desenfrenada licencia. Va V. Ramírez conservaba la subordina cion y un o'rden rigoroso en sus tropas.

Antes de medio dia di por concluida mi comision y regresé á la ciudad. de modo que mi mision se reducia á ofreeerle cuan to quisiese. Güemes que sin ir á la guerra de Tucuman se había aproximado á la frontera. Nadie ignora que este caudillo apoyándose esclnsivamente en la plebe y gauchos de la campaña se habia hecho enemigas las otras clases superio res de la sociedad. de donde podia sacar ocho o diez mil hombres decididos de armas llevar y todos los recur sos de su pais. — 52 — zado con todas las facultades del Gobierno para transar el asunto y evitar un desacuerdo para que no estoy preparado^ Efectivamente el imbécil y cobarde Ibarra con una pobla cion de 80. cuando me encontré con el célebre Padre Monterroso que cargaba espada y se habia cerrado la corona. Viéndolo sériamente ocupado en la guerra que en alianza con Ibarra habia emprendido contra /Tucuman.000 almas. A consecuencia de esa paz se habia retirado Heredia con los restos delas fuerzas de Salta para esta provincia. donde se habia conservado Güemes segun su costumbre de mante nerse lejos del enemigo. de Tucuman. Partí en el acto y á penas habia andado ocho legua» hasta la posta de Manogasta. y lo logro Con suma facilidad con solo presentarse en Castañares á . A mi llegada á Santiago que fué en Junio de 1821. encontré como he dicho que se celebraba la paz que habia hecho Ibarra con el Gobernador Araoz. Ibarra obro generosamente. temblaba de trescientos que podia traer Ra- inirez. pues los recibió' bien y los trato con bondad. Por él supe el último desastre y muer te de Ramírez. pensaron en sacudir el yugo y se fraguo' y veri» fico' en la capital una revolucion que lo destituía del man do. ocurrio' presuroso con las fuer zas que pudo reunir á sofocar el movimiento. venia en nombre de un comandante llodri- guezque era el gefe que mandaba ciento cincuenta hom bres escapados de la derrota.

Sin embargo. dejando en el Alto-Perú al General Olañeta con un cuerpo de tro pas que si bien era respetable no era suficiente para ope raciones en grande escala. En pocos momentos quedo todo concluido. Esto era ya renunciar á la causa de la independencia y hacer una verdadera traicion á los principios políticos porque se habia derramado tanta san gre: ¡pero á qué estravios pueden conducirnos las pasio nes exaltadas! Entonces se vio á patriotas ardientes que habian hecho grandes sacrificios por la patria. para ligar lo que dice relacion á mis sucesos per- sim. Olañeta habia visto sin duda con placer la guerra in testina que habia estallado entre los gobernadores de Sal ta y Santiago por una parte y el de Tucuman por la otra y se habia guardado bien de interrumpirla con un ataque inoportuno.\-. (2) Qui/. pero cuando la capital de Salta se pronuncio' contra Güemes. . ir á proster- (1) En el mismo campo de batalla en que fueron vencidos los españoles ocho años antes. tratare rápidamente el asunto y los que subsiguie ron en Tucuman. habian trasladado á Lima la mayor parte de sus fuerzas. Llamada sériamente la atencion de los españoles al norte por la espedicion del General San Martin. Contribuyeron tambien eficazmente á determinar sus ope raciones las vivas solicitaciones de algunos de los profugos de Salta á consecuencia de la victoria de Güemes en Cas tañares para que apoyase o' hiciese resucitar la revolucion que acababa de sofocar.á parecerá agena de esta memoria la relacion que voy á hacer de los sucesos de ese tiempo en Salta y de la catástro fe que anonadó á su caudillo. sino para incomodar á la del Sal ta (2). era lo bastante no solo para mantener en sujecion las provincias situadas al sud del Desaguadero. cor rieron é la sola aproximacion de una guerrilla. mas como no carece de interes y co mo el ocio de mas de un año que yo quede en Santiago me dá lugar á ello. ya creyo' que podia sacar mejor partido. Los opositores que se hablan ar mado y formado muy sériamente en linea de batalla.i|. — 53 — las orillas de Salta (1).

se ocupaba el General Güe mes de reorganizar su Gobierno y montar de nuevo los re sortes de la máquina que fuera pocos dias antes desquicia da: trabajaba para ello con incesante teson. era el único dique que se oponia al retorno de la tirania peninsular. y una noche á mediados del año 1821. La casa de Doña Magdalena Güemes á penas dista dos o' tres cua dras de la plaza de modo que los tiros fueron perfectamen te oidos. creyo' que era tm movimiento interior de sus enemigos domésticos. para no ver sino al campeon de nuestra libertad po lítica. Esta ba en perfecta vigilia: tenia su caballo ensillado y una es colta de cincuenta hombres que formados en la calle des cansaban con los suyos de la rienda. Era con mucho pa sada media noche.que si verdade ramente mandaba con despotismo sostenido esclusivamen- te de la plebe que acaudillaba. tenia que atravesar la plaza: Al llegar á ella le dieron el ¿quien vive? y contesto' naturalmente La patria: entonces la parti da que lo habia requerido le hizo una descarga. despachaba con sus escribientes en casa de su hermana Doña Magdalena Güemes. — 54 — narse antes sus enemigos para ro