You are on page 1of 150

1

2

Staff

Moderadora
Cecilia

Traducción
Nelly Vanessa
Olivera
Kath
Maria_Clio88

3 Gerald
GigiDreamer
nElshIA
Mona
Axcia
Belen

Corrección
Cecilia
Gerald
caronin84
Mimi
YaniM

Recopilación y Diseño
Cecilia

Índice Sinopsis Capítulo 11 Capítulo 1 Capítulo 12 Capítulo 2 Capítulo 13 Capítulo 3 Capítulo 14 Capítulo 4 Capítulo 15 Capítulo 5 Capítulo 16 Capítulo 6 Capítulo 17 4 Capítulo 18 Capítulo 7 Próximo Libro Capítulo 8 Capítulo 9 Adelanto Capítulo 10 Biografía del autor .

Solo tengo una forma: una goma alrededor de mi brazo y una aguja en mi vena. Mi vecina loca tumbada desnuda en la sección de productos frescos de un supermercado. debería poder enfrentar todo lo que la vida me tire. 5 . El suave toque de las manos de Tria sobre mi pecho es lo único que me hace continuar. Sinopsis E xtraños rituales en una isla remota de Maine. pero hay una circunstancia que no soy capaz de manejar. pero hay consecuencias. Como luchador. Ahora sé por qué dicen que la vida nunca es fácil. La herida de un cuchillo mientras se desliza en mi carne.

tuve la sensación de claustrofobia mientras los árboles a ambos lados del estrecho camino de grava se cernían sobre nosotros. . y otros dos chicos estaban en la parte de atrás conmigo. Aunque no había ninguna conversación en la caja de la camioneta. No importaba lo mucho que inclinara mi oído hacia la ventana parcialmente abierta. y asumí que tenía algo que ver con lo que estaba a punto de ocurrir. Al menos la lluvia había disminuido a una fina niebla que me picaba en la cara si me alejaba de la protección de la parte trasera de la cabina. lo molestaba más que mi presencia real. Llegamos al borde de la carretera. después por un largo camino a través de los árboles. oxidados. más allá de los árboles que estaban oscuros y amenazantes. Atravesamos la ciudad y salimos sobre una carretera casi desierta. Una vez más. Aunque había un poco de luz aún en el cielo. El que se llamaba Devin no hacía más que mirarme. No me gustaba. No podía distinguir toda la conversación sólo retazos. La única cosa que me contenía de montar con Tria era el hecho de que Keith estaba conmigo. Prácticamente me tenía que subir a mitad de camino alrededor de un árbol sólo para salir de la parte trasera de la camioneta. Nos condujeron a través de Beals. todavía no podía escuchar con claridad. podía oír a Brandon y a Keith hablando en la cabina. con sólo unas pocas personas en todo el pequeño restaurante y un puñado de adolescentes apiñados en chaquetas contra el viento frío. Frases como “para la comunidad” “deber de su gente” y “va contra la tradición” seguían apareciendo. Uno Observar el caos V iajo al lugar sagrado para la ceremonia sagrada en la parte posterior de una camioneta vieja oxidada. donde había varios otros vehículos —todos viejos. obviamente. Obviamente estaban en desacuerdo. En absoluto. y apenas manejables— estacionados dentro y alrededor de los árboles. Brandon y Keith estaban en el frente. lo que ponía mi piel de gallina. Eso era probablemente lo mejor porque estaba realmente en el humor de golpear el cráneo de una persona —no de mantener una conversación educada—. en lo más mínimo. y estaba bastante seguro de que lo atrapé en realidad mostrando los dientes. No confiaba en él. El tipo llamado Conner seguía mirándome. Nadie decía una palabra. No me había estado 6 esperando aquí con Tria —eso era claro— y la noticia. Estaba bastante seguro de que era la misma estacionada fuera del edificio de los apartamentos cuando Keith hizo una pequeña visita a Tria hace un par de meses. No pude imaginar cómo algunos de ellos incluso habían llegado a donde estaban. por no hablar de la forma en que iban a salir de nuevo. y así podía mantener mi ojo en él. que estaba bastante muerto la tarde del martes.

Al menos Tria me había asegurado que el propio hermano de Nikki no estaría participando. —¿Eres la que viene con Demetria? —Su cara agria dejaba en claro que no me quería aquí. Los otros parecían estar flotando alrededor de Keith. Volví la cabeza hacia el sonido de la puerta de la cabina al cerrarse. seguí a Brandon a través de los árboles a lo que supuse que iba a ser un camino.. Otros caminaban cerca de la línea de árboles y colocaban piedras planas alrededor del perímetro del claro o encendían pequeñas fogatas alrededor de la zona. Me arrastró hacia el lado opuesto del claro y señaló una de las rocas en el suelo. Cuando tuve mis pies en la posición exacta que quería. Parecía que podrían haber duplicado una mesa de exploración de un ginecólogo. supuse en el centro de los árboles.. y Brandon pisó fuerte más allá de mí. al parecer. las personas fueron llevadas a ciertas piedras por dos mujeres de edad avanzada con trajes similares al que Nikki había estado usando. Todavía hacía mucho frío. y ella agarró mi codo con suficiente fuerza para que lo sintiera a través de mi chaqueta. Excepto para ver. tratando de encontrar un poco de calor. empiece? —Claro —dijo Steven. Todavía no podía creer que todos estos miembros de la familia fueran a ver esta mierda.. Tan pronto como todas las rocas fueron colocadas. —¿Qué se supone que debo hacer? —le pregunté. lo que hizo que me preguntara si en realidad podría moler harina de trigo entre ellos. Asentí. Una de ellas. asintió y se dirigió hacia la siguiente persona. y empujé mis manos en mis bolsillos. . Toda la puta comunidad observaba. Otro hombre salió de un viejo portón y se presentó como el hermano de Nikki.. Había sólo un centenar de metros o así hasta que llegamos a un claro en medio de un montón de árboles de pino con ramas creando un dosel. porque tenía que haber unas cincuenta personas pululando alrededor de los árboles. antes de que continuara. Tenía el cabello largo y gris en una trenza que tocaba la parte posterior de su cintura y su piel estaba arrugada en capas alrededor de su cara y cuello. um. tal vez no todo el mundo. pero los 7 padres no eran parte del ritual tampoco. y decidí que realmente no quería saberlo. Bueno. la cobertura de árboles era tan gruesa que incluso la niebla no parecía salir adelante. Pude ver de inmediato la ventaja para la celebración de los rituales en este clima lluvioso de aquí. pero con mucho menos abalorios. llegando a cubrirnos. Algunos estaban estableciendo algún tipo de estructura en el puto altar. No estaba segura de si era porque sólo tenía dieciséis años o porque era su hermano. ¿Puedes comprobar para ver si Nikki tiene alguna otra cosa que quiera decir antes de que esto. con ojos oscuros y estrechos se acercó y miró hacia mí. Lo seguí con la mirada y sentí un alivio inmediato a la vista de Tria de pie cerca de su amiga en el inusual vestido y la madre de Nikki. Patricia. Sus labios secos se juntaron varias veces mientras hablaba. Me habían dicho que su padre murió de un ataque al corazón hace unos años. Steven —dice Brandon por encima del hombro. —Hey. El joven pasó a mi lado y fue a su lado—. Había sólo unas pocas líneas de colores en sus mangas. y se fue de alrededor del borde de árboles al otro lado del claro. Steven. por lo que sin saber qué otra cosa hacer. —Ponte detrás de ella —dijo.

y di un paso atrás de la roca. —Oh. Miré mis pies y me di cuenta que había una pequeña forma de pintada en la parte superior de la roca. bien. A través del dosel de follaje perenne. Me quedé con Heather sin dejar de mirar sobre mí. —¿Puedo ayudarles? —pregunté. Podría haber sido un pez de algún tipo. y al mirar atrás y adelante entre ellas. y pude ver la leve curva de su estómago a la luz de las fogatas y me pregunté si Tria sabría que su “hermana” estaba embarazada. y estaba empezando a molestarme. no lo hice —respondí. Cuidaré de Tria. Deberías dejar sola a Demmy. —Soy Helen —dijo—.. Se me ocurrió que podría ser un espermatozoide. puedo ver por qué le gustas a ella.. —No deberías estar aquí —dijo Helen—. Quiero decir. Las dos me miraron de arriba abajo. atadas con plumas como una especie de . Helen giró sobre sus talones y se alejó. Fuera lo que fuese. Puse mis manos en mis caderas y esperé hasta que miró mi cara de nuevo. la miré y parpadeé un par de veces antes de que me diera cuenta de lo que quería decir. Soy Liam. —No debería haber estado sorprendido debido a que recordaba a Tria diciendo que había dos chicas en la familia con la que creció. Somos hermanas de Keith y de Demetria. No estaba de humor para ninguna chorrada más en este punto. ¿verdad? Desconcertado. —Bonito —dije en voz baja. —Sí —le dije—. 8 La de la izquierda estiró la mano. Estás interfiriendo con nuestra vida. ¿eh? —La visión de la izquierda habló. La ropa era similar a la de los vestidos de Nikki y de las mujeres de más edad. dijo que tenían un año de diferencia. y luego asintieron una a la otra. hablaron en susurros. pero que podrían pasar por gemelas—. vas a ser bueno con ella. Los troncos de los árboles a nuestro alrededor estaban cubiertos de cintas de color verde pálido. pero llevaba pantalones y las camisas separadas con abalorios en las mangas y los hombros. —Bien —respondió antes de volverse y seguir a su hermana hacia una de las fogatas. —Bueno. tenía una pequeña cola en el extremo posterior de la misma. aunque el dibujo me recordaba más a los jeroglíficos que a una verdadera imagen. Las dos parecían exactamente iguales y estaban vestidas con trajes idénticos. —Rió la de la derecha. —Así que eres el único. Ella volvió sus ojos estrechos de nuevo a mí y luego miró de arriba debajo de mi cuerpo una vez. Dos mujeres jóvenes se acercaron a mí. Se inclinaron juntas. solamente parcialmente obstruida por las delgadas nubes. ¿verdad? —preguntó en voz baja—. —Mantén tu pene para ti mismo —respondió mientras caminaba fuera. Si recordaba bien. la luna brillaba en el cielo claro. —Estás cuidando de ella. —Bueno. me pregunté si estaría viendo doble. Entrecerró los ojos un poco y dio un paso más cerca. Y esta es Heather. Todo el mundo parecía estar tomando lugares alrededor de la mesa del centro.

Helen. Un movimiento desde el otro lado del círculo me llamó la atención. todo el mundo se acercaba más hacia el centro. Sólo podía presumir que sería el último en meterme con la mujer en el traje de fantasía que estaba de pie cerca de la cabecera de la mesa en el centro. La joven se subió a la mesa y se echó sobre su espalda. y Heather. Negué un poco. y las dos viejas comenzaron a cantar. sus ojos se detuvieron un poco más. y me pareció verlos estrecharse ligeramente antes de continuar con Steven. que se encontraba a unos pocos metros a mi izquierda. me pregunté si iría a tomar el primer turno con Nikki una vez que su marido terminara con ella. Las mujeres no bebieron del plato pero lo levantaron para que sus hombres tomaran un ligero sorbo antes de pasarlo a la siguiente mujer. rítmico mientras llevaban un cuenco de madera grande hacia el hombre con la 9 muleta. con el rostro mucho más pálido de lo que le había visto con anterioridad. Sabiendo que era el líder del grupo y el padre de varios hijos. La melodía sólo podía ser descrita en frases cliché como inquietante y fascinante. teniendo la cara de cada persona a su paso. El canto continuó mientras el recipiente era pasado a todo el grupo de hombres mayores a los más jóvenes. Juntó las manos delante de él y apretó los dedos en varias ocasiones. Cuando llegó a mí. Tria se movió detrás de una de las mujeres y colgó conchas marinas al final de cada una de las cintas con plumas. Las dos mujeres mayores caminaron lentamente en círculo alrededor del poderoso grupo y tocaron las plumas que colgaban de los árboles a su paso. Tropezó ligeramente mientras colocaba el recipiente en la cabecera de la mesa y tomaba las manos de Tria. Después. pero traté de empujar los pensamientos. y mientras se movían. Tria retrocedió un poco y luego envolvió los brazos de Nikki en más cintas amarradas con plumas. y vi a un anciano con una pierna y una muleta para no perder el equilibrio moviéndose lentamente al centro del grupo. Así que este sería Leo el líder del consejo. Miré a mi lado y vi a Steven viendo al suelo. En el siguiente viaje alrededor del círculo. donde cada hombre estaba de pie detrás de una piedra en el suelo. y luego Tria llevó a Nikki al otro extremo de la mesa. A medida que el último hombre bebía. finalmente se detuvo en el hombre al otro lado de Steven. inclinando el plato a su boca antes de pasar de nuevo a ellos. El sonido envió escalofríos por mis brazos y abajo de mi espina. y el tema S&M estaba demasiado en primer plano. Este era el hombre que crió a Tria cuando su propio padre murió y el padre de Keith. tratando de averiguar si realmente estaba viendo esto o si había soñado todo el asunto de alguna manera. Continuaron el extraño sonido. Miró alrededor del círculo. Nikki tomó el cuenco y lo vació por completo en varios tragos. las viejas llevaron el tazón todavía en su mayoría lleno al centro del círculo y se lo pasaron a Tria. Con una respiración profunda. Mi estómago se revolvió. y una mujer de pie en frente de ella. lo cual pensé que le daba todo un bonito toque bondage. Se besaron en las mejillas. las dos mujeres pegaron sus dedos largos y arrugados contra las conchas y las hicieron repicar suavemente en el aire de la noche. Ella también tomó un sorbo del líquido antes de entregárselo a Nikki. Las imágenes de pornografía que Wade una vez había llevado a mi casa pasaron por mi cabeza. serpentinas naturales sobre todas ellas. . No funcionó muy bien porque la imagen era demasiado similar. Hicieron varios viajes alrededor. el cuenco fue llevado a la parte exterior del círculo.

Liam tenía razón... Pude verla tratando de levantar un poco la cabeza para ver. así que tal vez sólo tenía que conseguir superar todo el asunto. —¡Olvídalo! —exclamó Brandon. Tria se acercó y se paró frente a mí. No sabía lo que había estado en el cuenco. pero estaba demasiada drogada para hacerlo. No voy a estar simplemente alrededor y ver esto. y no dejaba de mirar de Leo a Nikki con expresión de 10 asombro en su rostro. Nuestros números se redujeron. tampoco. ¡No voy a dejarte ir adelante con esto! Nikki se incorporó y se dejó caer rápidamente en su contra. —Pero. —Brandon —dijo Leo. —murmuró. ¡esto es demasiado jodido! . fascinado. Sé que es difícil. Nada de esto tenía sentido para mí. que justificaban los golpes públicos de la esposa de un hombre por el bien de dejarla embarazada. Ella no se resistió. y Brandon dio un par de pasos hacia delante. —Las personas tienen una necesidad —anunció el viejo en el centro—. y la gente supo que los sacrificios eran necesarios por el bien de todos. Se quedó mirando el círculo de hombres que luego estaría haciendo fila para tomar su turno con ella. pero dijimos que lo haríamos. nuestros jóvenes salieron de las casas de la gente e hicieron sus vidas por sí mismos fuera de la trayectoria de la comunidad. esto no es sólo acerca de ti y de Nikki. vi a Brandon en su lugar. Leo continuó y le hizo honor al sacrificio por algún tiempo. —Este hombre hará tal sacrificio esta noche. Mientras todo el mundo se centraba en el líder del consejo. —¡No haremos esto! —Oí clamar mientras comenzaba a desenrollar las cintas de sus brazos—. pero por otra parte. pero por el bien de tu gente… —¡No me importa! —declaró Brandon—. interrumpiéndolo—. —Como el recipiente de vida que lleva la semilla de la comunidad… —¡No! El grito pareció asustar a la gente a ambos lados de mí. pero dejo de escuchar la línea de mierda que estaba alimentando en todos. Brandon se movió al lado de su esposa y se acercó a ella. para ti... y le di la bienvenida a la comodidad familiar de su cálido cuerpo contra el mío en el aire de la noche fría.. Había una persona que no parecía tan cautivada acerca de lo que se decía. —Vamos a tener uno —le prometió—. A medida que la influencia del mundo exterior prevaleció. —Quiero un bebé. No era mi cultura. Al parecer terminando con su parte de la ceremonia. Vamos a encontrar alguna otra manera. En el principio. Le temblaban las manos. Brandon se acercó al centro del grupo y se puso delante de Leo. y muchos niños nacían todos los años.. pero obviamente le había pegado duro. No podía creer cómo todo el mundo se le quedara mirando. no entendía por qué algunos monjes se negaban a llevar ropa.. nuestros números eran fuertes. sin embargo. moviéndose entre Leo y la mesa donde Nikki yacía de espaldas. Extendí la mano y mis brazos alrededor de su cintura para tirar de ella cerca de mi pecho. Encontraremos alguna manera..

—Patricia dio un paso hacia delante y fuera del círculo. —Nikki. ¡Cállate! Miró de nuevo a Leo. Casi se cayó. —¿Toma todas tus decisiones ahora? ¿Es por eso que le diste la espalda a los únicos que se preocuparon tanto como para recibirte? . —Brandon. —¿No tengo que hacerlo? —preguntó en voz baja. ¿hay una ceremonia de refuerzo o algo ahora? —le pregunté a Tria con una amplia sonrisa. por favor? —preguntó Brandon mientras pasaba a su suegra. —¡Liam! —dijo a través de una mandíbula apretada—. No lo sé. que estaba viéndome ahora abiertamente mientras arrastraba los pies hacia nosotros. Si hay algo que quieras de. Tria puede hacer lo que se le dé la gana y vivir como diablos quiera. Todos los ojos se volvieron a mí. y en un par de minutos. y la espalda de Tria se empujó hacia arriba contra mi pecho un poco más apretado mientras inclinaba la cabeza hacia atrás para mirarme. —Gracias a Dios —murmuró Steven en voz baja junto a mí. —Lo sé —respondió él mientras renunciaba a tratar de conseguir que se mantuviera en pie y se inclinó a recogerla en sus brazos. La comunidad te necesita. ni eres bienvenido en la vida de mi familia. No quiero hacerlo. A partir de este momento. algunas de ellas con la boca 11 abierta. La levantó debajo de los brazos y trató de ayudarla a incorporarse. Patricia los siguió sin decir nada más. los invitados de honor se retiraron alrededor de un árbol y se movieron junto a la carretera. de dónde has estado viviendo.. —Oh. Los ojos de Leo se estrecharon mientras continuaba mirando hacia mí y hablando con ella. pero su voz aún se sostenía—. La mirada de odio de Keith se abalanzó sobre mí casi tan asesina como la de su padre. Tu pueblo te necesita. fuera de la vista. No irá a ninguna parte contigo. —Entonces. —¿Qué? —pregunté—. Todo el mundo sólo un poco se quedó allí y observó. y necesitas… —No.. —No sé lo que le dijiste a ese chico —habló en voz baja. piensa en lo que estás haciendo —dijo Leo—. Vamos a olvidar el pasado y a seguir como estaba destinado a ser. no eres bienvenido aquí. mientras Brandon llevaba a Nikki al claro. Interferiste en la vida y las tradiciones de mi pueblo por primera y única vez y no soportaré tal cosa.. puedes irte a casa con Keith —dijo—. Nikki —le dijo mientras ignoraba las palabras de Leo—. —Que te jodan —escupí—. pero mantuvo su agarre sobre ella. —¿Nos puedes llevar a casa. bueno —murmuró ella en su drogado estupor—. no me importa. Nikki —dijo Brandon. Él movió sus ojos de Tria.. ¡Yo no hice nada! —Vamos. No haremos esto. Sus palabras se deslizaron sobre mí como un gran cubo de rastreadores de la noche. y en este punto. —Demetria. enviaremos por ello más tarde. pero no parecía saber lo que quería decir al evocar el nombre de su propia hija...

Él no me dice qué hacer. Ella asintió y estaba a punto de decir algo más cuando el propio tarado se acercó a nosotros. me coloqué entre Tria y Keith y me le quedé mirando. Leo cambió su mirada de mí y miró a Tria. formando una barrera suficiente para hacerme tener una pausa. —Liam. —Será mejor que me mantengas lejos entonces —le dije. lo que probablemente evitó un baño de sangre. Me importa una mierda si está paralizado. Ciertamente suena como si estuvieras a su entera disposición. —¿Quieres dejar eso? —pregunté con dientes apretados—. La podría haber tomado por los brazos y arrojado fuera del camino. . Protector. viejo. —No es así —dijo Tria en voz baja. Ahora no. y se apoyó en la pierna—. Supongo que encontró lo que estaba buscando. pero este idiota merecía lo que le pasó. aflojó su agarre y retrocedió un poco... Utilizó cada pedacito de su peso corporal para empujarme hacia atrás. todo el mundo estaba correteando por la zona y recogiendo todas las trampas — de cintas de las rocas. —¡Hijo de puta! Tria se volvió antes de que la palabra saliera de mi boca y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura. Casi no reconocí su voz mientras hablaba con él—. 12 Tria miró mis ojos. pero no puedes hacerlo. Sacudí la cabeza y vi como las luces traseras empezaban a desaparecer por el camino. El grupo había avanzado para proteger a su líder alejándose. Durante ese tiempo. —Bésame el trasero —gruñí—. Tria continuó aferrándome y trató de empujarme hacia atrás. no puedes. No eres más que su puta ahora. porque un momento después. —Lo sé —susurró ella—. Lo golpearé. Agarró la manija de la muleta. pero el retraso fue suficiente tiempo para que unos veinte chicos se reunieran en torno a su líder de comunidad. de todos modos. —Veo eso ahora —dijo. No estoy haciendo nada. y en cuestión de segundos. pero no se inmutó. Leo se movió hacia atrás un poco y salió rápidamente del círculo y fue a esperar un vehículo. No tienes ni idea de lo que estás hablando. Nunca fui de los que culpaba al hijo de los pecados del padre. —Parece que tiene una forma de decirle a muchos otros lo que deben hacer — argumentó Leo—. Que en realidad no se movieron hacia mí. —Sería mejor si no me encontrara con él de nuevo —le dije—.

pero eso no me detuvo de discutir sobre ello un poco más. ¿siempre te dice qué hacer? —se burló Keith—. y luego volvió a mirarme con un suspiro. —No hacemos ese tipo de basura por aquí —me informó. ¿Qué le pasó a ser toda “independiente”? Los ojos de Tria se estrecharon hacia él. —No. Y no drogarías a una mujer y tendrías sexo con ella. Dos Contener el Temperamento —Q uiero hablar contigo —le dijo Keith a Tria. pero no había mucha pasión en su voz. por lo que seguí. Ella era demasiado terca—. Ella volvió los ojos hacia mí—. porque si alguien te atreves a tocarla. sin importar si me oía o no—. déjame darle algunos minutos —dijo. De lo contrario. tampoco. —¡No! —respondí inmediatamente—. tendrá su oportunidad de decir lo que quiera. Keith puso los ojos en blanco.. —Liam. —Si hago esto. Sabía que ya había perdido. porque le lavaron el cerebro para que piense que es en su propio interés. detente —dijo Tria. 13 Tria encontró mi mirada y suspiró de nuevo. y luego todos podremos seguir adelante. no dejarás este lugar con tu propia fuerza. ¡No hay manera de mierda! Recibí toda la mierda que puedo soportar por una noche. Me importa una mierda cuántos amigos te rodeen. siendo un pendejo y como idiota lejos de ti! —Cinco minutos —dijo Tria. te romperé en pedazos. —Mantente a la vista —dije finalmente mientras me daba por vencido. —Demmy. . A solas. Agarré la mano de Tria y la atraje más cerca de mí. Y no vayas a ninguna parte cerca de un auto en el que te pueda agarrar y empujar dentro. —Sólo. —Vete a la mierda —le contesté. —Y ni siquiera pienses en acostarte con Tria —dije—. ¿Lo tienes? —Lo que sea —murmuró Keith. Ah.. nunca harías nada de eso —dije con evidente sarcasmo—. va a insistir. Se puso de pie de puntillas para hablarle al oído. —Déjalo —dije. ¡Se puede ir enojado. pero está bien.

no era ni un poco cómodo nada de esta mierda. No te importa nada de la gente que te dio un hogar y una vida. y no me gustó inmediatamente. no pude evitar moverme un poco más cerca. La gente se arremolinaba sobre la zona. Has estado fuera desde hace meses. Keith —dijo Tria—. Ahora que estaba más cerca. Y ahora que regresaste trajiste. —¿Oh. y sus brazos se apretaron alrededor de su parte superior del cuerpo. Ninguno de los dos parecía pensar que esa tradición en particular. —No es así.. Entrecerré los ojos mientras me concentraba en Tria y Keith. y parecían estar de acuerdo en que toda la cosa de la ceremonia era simplemente chiflada. y Tria tenía las suyas cruzadas sobre el pecho mientras miraba lejos de él y hacia el pequeño fuego en el suelo. pude ver sus brazos envueltos alrededor de sí misma como si él estuviera tratando de escalar en su propia piel. a donde perteneces. Me pregunté cuántos otros estarían contentos de que alguien hablara de Leo el león. y Brandon defendiendo a Leo estuvo muy bien.. —¿No ves lo que hiciste? —Keith le estaba diciendo—. a ese tipo contigo. Podía escuchar a Steven y a Conner hablando en voz baja entre sí. sólo para asegurarme de que no estaba siendo demasiado idiota con ella. Al parecer Conner estaba viendo a una mujer de un pueblo al norte de Jonesport. . Caminaron juntos hasta el otro lado del claro. Di un par de pasos hacia atrás. ¡Detuviste la única oportunidad de tu mejor amiga de tener un hijo! —No lo hice —dijo Tria. y me quedé con los dos ojos sobre ellos todo el tiempo. Keith estaba hablando con las manos. Podrían putamente golpearme y tirarme al suelo después. Conner seguía hablando con Devin. y Steven estaba interesado en una chica de Florida que conoció en Internet. y corrompiste a todos con tus formas. Di unos pasos más hasta que pude oír con claridad. Había pasado demasiado tiempo. El tono de Keith no era el condescendiente que esperaba —el de Tria se movía más rápido. Al principio. ¿Cómo puedes vivir contigo misma? —No fue mi intención… —la voz de Tria temblaba mientras hablaba. ¡No lo es! Estoy muy agradecida por lo que todo el mundo aquí ha hecho… —Sí. y ambos parecían haber olvidado que estaba allí. lo que era algo muy bueno porque quise decir cada palabra. pero le rompería las dos piernas si le ponía un dedo encima. Demmy. siendo influenciada por un mundo que no sabe nada de donde creciste. Todo por ti. —Yo no quise… —Eres egoísta. y toda la comunidad está sufriendo. y puedo ver cómo se manifiesta tu agradecimiento —interrumpió él—.. tratando de no pisar nada ruidoso-y 14 avancé unos pasos hacia la zona donde Tria y Keith estaban hablando. limpiando las decoraciones y hablando en voz baja. sólo pude oír el tono en el que estaban hablando en susurros. y nos diste la espalda. valía la pena defenderla. lo que me puso justo al lado de un árbol grande y un poco en su sombra. Eso es lo que eres. no? ¿De verdad crees que Brandon habría ido a mi padre si no fuera porque lo trajiste aquí? Trajiste a una persona ajena a nuestra casa. Caminé lentamente alrededor del árbol. Le dijiste secretos que juraste nunca decirle a nadie fuera de la comunidad. A pesar de que quería honrar las palabras de Tria y hacer lo que le pedía. Por lo que hiciste. y aunque todavía podía ver el contorno de sus dos siluetas. Él no la tocó..

Somos los únicos que te acogimos y te dimos un hogar cuando tu propia madre no te quiso. Al mismo tiempo. Nadie. Tria dejó caer la cabeza y miró a un lado. 15 ¡Qué haga o diga lo que diablos quiera! Su mirada se precipitó hacia él y luego de vuelta otra vez. y puse las manos a cada lado de su cara. y sabía que estaba reteniendo algo que quería decir. No era la mujer segura y vital que exigió más de mí de lo que quería dar. . Incluso si estaba de acuerdo conmigo. dejó de ser la mujer que conocía. y no hagas esto ahora. Me recordaba a un perro que había sido expulsado demasiadas veces cuando trataba de ganar el afecto de un maestro abusivo. Apreté las manos mientras daba un paso adelante. No él. No es extraño que nadie de tu propia familia te haya querido. y envió piel de gallina por mi brazo. ¡Por favor! Esos ojos serían mi muerte. —Nadie te dice qué hacer —dije con dientes apretados—. —No voy a permitir que te toque —dije enfáticamente. Incliné su cabeza para que me mirara. Conner apareció de la nada. sabes que perteneces a este lugar —dijo el idiota. Liam. Empecé a soltarla. Volvió la cabeza hacia arriba. No yo. listo para bajar a Conner para llegar a mi objetivo real. —Lo sé —susurró mientras agarraba mis antebrazos. se había convertido en una niña asustada encogiéndose de algo aterrador. interponiéndose entre nosotros. Por favor. En cambio. —Sobre mi cadáver —gruñí. Me volví a Tria en su lugar. la rabia hervía dentro de mí exigiendo sentir nudillos golpeando carne. Aquí es donde creciste. dispuesto a acabar con su discurso—. En ese momento. Sabía que se atravesaría si hacía un movimiento en contra de Keith. o la que enumeró mi mierda. pareció que prácticamente se reducía a sí misma mientras se retractaba de su mirada. no hagas nada. —Se puede arreglar —espetó de regreso. Los dos sabemos que es sólo cuestión de tiempo antes de que estés de vuelta conmigo-donde perteneces. Sus labios se juntaron. y éstas son las personas y las formas que conoces. y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura de nuevo. o la que exigió que diera mis disculpas. Simplemente no hagas esto aquí. —Por favor. se lo había jurado. Eso puto me molestó. —No es tan fácil —dijo en voz baja. no iría en contra del hijo de Leo. —¿Qué demonios le hiciste? —grité mientras daba un paso hacia adelante. extendí la mano. —Demmy. y su mirada capturó la mía—. —¿Por qué no? —Te lo diré más tarde —prometió—. no —gritó Tria cuando se puso delante de mí. —Eres una patética excusa de mujer —dijo él—. La transformación fue inmediata. y estiró los brazos un poco.

Keith había dado un paso atrás. así que me volví hacia él. —¿Estás ahí? —La anciana que me había dicho dónde pararme estaba ante mí—. ¡Nunca! —Lo sé —dijo simplemente. así que me quedé cerca de ella mientras ayudaba a recoger las plumas y cintas de los árboles alrededor del claro. —Cierra la puta boca —le dije con voz lenta. Envolví mis brazos alrededor de ella y la abracé contra mí mientras la mayoría de las otras personas de la comunidad despejaban el área donde la posible explosión no tuvo lugar. Sentí un alivio inmediato cuando las luces de la camioneta iluminaron el claro justo el tiempo suficiente para conseguir que se dieran la vuelta y se fueran. Mi instinto reforzado con la propia idea de lo que estaba sugiriendo que podía hacer. Tria continuó rogándome mientras tiraba de mi brazo hasta que nos alejamos del claro y fuimos hacia los árboles. voy a patearle el trasero. tranquila. No putamente llegues a ella. —Terminé —dije—. Una respiración larga y lenta hizo muy poco para calmarme. los dos nos calmamos un poco y Tria decidió que necesitaba ayudar. Ni siquiera podía expresar alguna palabra de la repugnancia que sentía ante la idea. que sin duda tenían formas de esperma pintadas en ellas. ¿me oyes? Los dedos de Tria se apretaron alrededor de los míos. una vez más. La pequeña mierda no tenía idea sobre lo que estaba caminando —lo iba a pulverizar. Tria —le juré—. Conner estaba teniendo problemas para conseguir que Keith se fuera. Demmy! ¡Es sólo cuestión de tiempo antes de que se empiece a golpearte! ¿Eso es lo que quieres? 16 Me detuve en seco y me di vuelta para mirarlo. y estaba perfectamente dispuesto a asumirlo. Excepto… Excepto que ella estaba en el camino. —¿Cuánto tiempo pasará antes de que te muestre lo que realmente es? —nos gritó Keith—. y su cuerpo era estrecho y listo. Devin y un par de los otros chicos. y me volví para alejarla de él. indicando cuáles debían ser las piedras. . Tan pronto como se fueron. ¿Has visto lo mucho que quería pegarme? ¿Has visto lo cerca que estuvo de golpear a un hombre mayor con una pierna? ¿De verdad crees que va a dejar de golpear chicos en una jaula? ¡Es violento. Sabía lo que quería. y su sonrisa fácil trajo de vuelta a la mujer que conocía. Me aseguré de no tocar las imágenes. —Hoy no —rogó. Las manos de Tria corriendo sobre las mangas de mi chaqueta trabajaron un poco mejor. No queriendo discutir con la bruja. putamente nunca te haría eso. ¡Recoge las rocas y tráelas aquí! Señaló una gran carretilla. que habían venido con nosotros se reunieron alrededor de Keith y lo llevaron a los vehículos estacionados. me volví a Tria y coloqué suavemente mis manos de nuevo a los lados de su cara. —Uno de estos días —dije en voz baja a ella—. pero no tanto. Lo que acaba de decir. Conner estaba al lado de Keith y comenzaba a alejarse. Después de unos minutos. —Nunca te haría eso. murmurando algo que no pude oír. Miré los ojos suplicantes de Tria. no dejé de mirar a Tria mientras caminaba por el claro y tomaba un montón de piedras.

Te protegeré de los osos y esas cosas. Steven se acercó y las movió a una de las camionetas. —Me quedaré contigo. Está ayudando a Helen y a Heather a limpiar. y Tria no podría evitar que lo matara. Tria no parecía tener ningún problema en absoluto. —¿Vamos? —pregunté—. ¿No estamos ya aquí? —Quiero ir un poco más allá —dijo—. Una vez que estuvieron todas en la carretilla. Después de que fuimos más en el bosque. pero todavía no me gustó ni un poco. Me acerqué a su lado y le tomé la mano—. Estaré bien. y al otro lado de un poco de materia blando pantanoso del que no quería saber. pero estaría bastante seguro de eso cuando lo averiguara. No sola. No hay manera de mierda. y no hay nadie aquí que no conozca. Me aseguré de tener un buen agarre de sus dedos. —No jodas —dije mientras entrecerraba los ojos. —De ninguna manera —dije de nuevo—. —Los únicos osos en esta isla son el equipo de baloncesto de la escuela. —Liam. ¡es de noche! —protesté mientras me arrastraba a través de un montón de pinos. porque sabía que de otro modo estaría perdido. Vámonos. —No —insistí—.. Miré alrededor del claro y después vi hacia el bosque más profundo a donde Tria 17 parecía encaminarse. . —Muy bien —dije—. Tria se había salido de su pequeño interruptor de personalidad con bastante rapidez.. Tria se levantó de donde estaba empacando plumas en una caja y se acercó a mí. ¿Dónde estaban las señales de la calle de mierda? La señales en los árboles. a pesar de que no estaba siguiendo ningún tipo de ruta o algo. encima de un tronco caído. —¿Qué? ¿En medio del bosque? —Miré alrededor a los troncos de los árboles oscuros y a las sombras más oscuras más allá de ellos—. —Tria. Las señales de los gusanos. —Tardaré un poco —dijo Tria mientras miraba por encima del hombro y al bosque oscuro más allá del claro—. Lo que sea. Quiero pasar el rato por un minuto. no habrá ningún problema. y Heather ayudó a cargarlas. Keith ya se fue. mis ojos se acostumbraron a la falta de luz suficiente para al menos ver trozos más grandes de árboles caídos y rocas antes de realmente caer sobre ellos. Tria rió. Le habían hecho algo. Podría haber algo por ahí —Vamos —Ella negó hacia mí. No estarás ahí fuera en el bosque en la oscuridad sola. —No es la ciudad —dijo—. rozando sus manos en su falda mientras lo hacía. Todo a nuestro alrededor era exactamente igual. No está lejos. No sabía qué. es justo en la colina por aquí. —Steven nos dará un paseo —me informó Tria—.

Los leones y los tigres eran bastante improbables. todavía me sorprendió. —Voy a tener que estar en desacuerdo contigo allí —le dije. 18 Miré a mi alrededor y me pregunté qué más estaría fuera. de todos modos? Me estremecí de nuevo. Exclamé en voz baja: —¿Qué? —¿Qué es? ¿Es un oso? Tria rió. como lobos o coyotes. Debido a que hacen ruido. —Sí —estuve de acuerdo. tal vez pumas o leones de montaña o algo. el sonido más fuerte que nunca oí del exterior es el océano. —Realmente no te gusta aquí. Todo el lugar estaba totalmente rodeado de árboles. ¿verdad? . Aunque su voz era suave. —Vamos. ¿Los osos cazaban en grupo? Me estremecí. ¿O todos serían iguales? Podría haber habido otros animales alrededor también. y vi por encima del hombro cuando sentí que saltaba un poco. —¡Pero es tan callado! —dijo. La luna iluminaba toda la zona. Se adelantó un poco antes de hacer una pausa y girar la cabeza en un amplio arco para disfrutar de la vista. ¿Algunas aves de presa que pudieran ser peligrosas? Por lo que sabía. Tria se detuvo bruscamente. pero no me hizo sentir mejor. y los árboles que nos rodeaban se hundieron de nuevo en el bosque más profundo cuando salimos a un pequeño claro con un gran montón de piedras en el centro. —¿Un qué? Dio unos pasos más adelante. En este caso. —No. además de osos. Esa era una de las cosas que me gustaba lo más mínimo. rodeando el fuego hasta los trozos de árboles. gente gritando y portazos— todavía no creo que podría dormir en absoluto si no fuera por ti. y la escena parecía como que una emboscada a punto de ocurrir. es un pozo de fuego —dijo. y había todo tipo de musgo y plantas de aspecto blando que cubrían el suelo. Esa es la manera que debe ser. —Así es como sabes dónde está todo el mundo —dije—. Su voz era suave y tranquila. Volvamos. —En un minuto —respondió ella. podría haber incluso pumas. —En la ciudad siempre hay ruido —autos. Tria —dije—. —Es tan callado aquí —dijo Tria en voz baja. pero me pregunté si habría otros gatos grandes. autobuses. y fruncí el ceño a su espalda. ¿Qué diablos era un puma.

¿Has tenido bastante comunión con la naturaleza? Porque realmente me gustaría llegar a algún lugar cálido y seco. Si tan sólo te penetrara así cada hora en punto. pero no pude ver aparte de sus pies colgando sobre el brazo del sofá mientras los dos se reían un poco rítmicamente. —Si quieres —dijo. pensé que era una idea horrible. pero ha empeorado incluso en el poco tiempo que he estado fuera. no —admití—. que no podía creer que todavía caminara en absoluto. ¿no es así? —pregunté—. Había un poco de gruñidos y algún chirrido procedente del sofá. —Me alegro de haber estado aquí. Estaba casi vacío ahora. después se alejó en su Gremlin pedazo de mierda. La primera vez que dijiste que vendrías. Estuve un poco más cerca de la verdad que Tria. Steven nos dejó fuera de la casa de Brandon y Nikki. No siempre fue así. pero ahora estoy feliz de que estés aquí. con el tiempo algunos de los Pequeños Pendejos llegarían hasta allí. Esperé para ver cómo iba a reaccionar. Los reveladores sonidos fueron evidentes para mí tan pronto mientras entramos en la habitación principal de la pequeña casa. pasaba a ser la civilización. Se dio la vuelta y llevó sus brazos alrededor de mi cuello. de repente—. también —dije—. —No mucho. y estaba bastante seguro que la pila cerca de la silla de plástico en la oscuridad era un montón de ropa.. —Gracias por estar aquí conmigo —dijo—. y Tria decidió simplemente dejar la puerta abierta. —Hmm. bueno. Y sobre todo por comportarte. dedicado —dijo Tria. —Es un idiota. Nos subimos a la parte trasera con Steven y nos dirigimos de nuevo a la zona que. Supuse que se habrían ido a la cama. Apartó la mirada de mí y vio de nuevo hacia los árboles—. sí. por aquí. eso era seguro.. ¿Leo? —El padre de Keith. Me froté las orejas un poco mientras subíamos los escalones de la puerta principal. pero Tria aparentemente no lo captó en un principio. —Así son todos los fanáticos. ¡Lo están haciendo en el sofá! . Sus ojos estaban muy abiertos mientras rápidamente veía desde la puerta cerrada y ahora de regreso a mí un par de veces—. ¿verdad? Nikki hizo un ruido que estaba en algún lugar entre un gemido y una risita. Estiré el cuello un poco. sólo un par de autos y unos chicos 19 jóvenes fuera en el claro. pensando que ellos podrían haber estado agotados y se habrían ido a dormir. pero que probablemente no dormirían. —Sé que lo habría hecho —admitió Tria. Dentro estaba oscuro.. —Es ese tipo que dirige el lugar. Sabes que el idiota habría tratado de hacer que te quedaras si no hubiera venido. —Al diablo el recuento bajo de espermatozoides —oí exclamar a Brandon. —Es. —Tria tomó mi mano y me llevó de vuelta a donde habían estacionado todos los autos y camionetas. pero Tria se acercó un poco más de todos modos. una pequeña sonrisa en mi cara mientras la miraba. La maldita cosa tenía un puto silenciador. —¡Mierda! —susurró Tria mientras me agarraba del brazo y me arrastraba de nuevo al porche..

esperamos? —preguntó. —¿Nos. . Nunca fui alguien de romper un festival sagrado y correr. probablemente no tardarían tanto en ese momento. —Tal vez deberíamos irnos —sugerí. y Tria se colocó entre mis rodillas para poder apoyar la espalda contra mi pecho. y di un paso hacia atrás. —Me senté en el escalón más alto y saqué mi paquete de Marlboro. muy contento de que todo hubiera terminado. Para ser totalmente honesto. tampoco. No había manera de que pudiera convencerla para que se fuera sin el Haversack de Hades. Incluyendo todo el dinero. Eso es bastante obvio. sin embargo. sí —le dije—. —¡Liam! —¡Es broma! —Llevé mis manos frente a mí. pero había sido un huésped no invitado aquí por mucho tiempo. —¿Qué vamos a hacer? —¿Les tomamos fotografías? —dije con una sonrisa. Estaba decidido a hacer todo lo posible para conseguir sacar a 20 Tria de este agujero a la primera luz del día. Señalé con un pulgar hacia la motocicleta estacionada. Estiré la mano y rasqué la parte posterior de mi cabeza. de todos modos. Me apoyé en el poste. —Bueno.. Estaba.. sabiendo que íbamos a estar allí por un tiempo. y luego miré la motocicleta. —Todas mis cosas siguen ahí —dijo Tria—. —Creo que esperaremos entonces. con las palmas hacia afuera. Todo el día había sido completo y totalmente surrealista. y todavía no estaba cien por ciento seguro de que no estaba soñando.

quizás nosotros deberíamos hablar de eso cuando estemos a un poco más de… distancia. y yo debería de haberlo encontrado cómico. —No —le dije con un firme movimiento de cabeza—. mi polla tomó nota específica de cómo se veía y decidió atentar con escapar por la bragueta de mis pantalones. Tres Deshacer la maleta T ria apoyó su cabeza contra mi hombro y se relajó contra mí mientras yo exhalaba el humo hacia el lado para que estuviera fuera de su cara. En vez de eso. —¿No te vas a rendir. —Sí. . y ella agarró mi antebrazo con sus esbeltos dedos. luego tú tendrás que contarme algo a mí? No era exactamente lo que tenía en mente. No estaba completamente seguro de si quería saber más sobre este sitio mientras yo continuaba aquí. pero tú sigues intentando sacar la mierda de mi pasado. todo el tema había sido una táctica de despiste como también lo era la curiosidad por su niñez. Me encuentro con que realmente no me has dicho mucho sobre crecer aquí arriba. —¿Vas a decirme algo sobre ti esta noche? —preguntó ella. quizás esa no sea una tan buena idea —dije yo—. Tria metió sus brazos por las mangas y cerró la parte delantera que se sobreponía sobre su torso. No pensaba que podría salir sin quebrar algún hueso. —Sí. no ahora. Creo que un poco de intercambio es lo que corresponde. La sentí estremecerse con el aire fresco de la noche y empujé un poco su espalda para que se sentara de nuevo. Giró su cabeza hacia mí y sonrió antes de volver a apoyarla contra mí de nuevo. ¿podríamos quizás hacer algo de eso cuando lleguemos a casa? —preguntó ella. —Probablemente no —dijo ella. Aguantando el cigarrillo entre mis labios. De hecho. Tria debía de haber pensado la misma cosa. me quité la chaqueta y le abrigué los hombros. Por lo menos. 21 —¿Entonces si yo te cuento algo. Estaba pensando de alguna manera que era tu turno. —¿Mi turno? —Sí —dije yo mientras le pegaba una honda calada al cigarrillo—. La chaqueta se veía gigante en ella. no? —Suspiré. —En realidad. —Pero. Deslicé mi brazo libre alrededor de su estómago. lo que me hizo gemir. pero no lo hice.

Por un momento. Es por lo bonita que te pones cuando estas enfadada conmigo. pero no era solo eso—. también. y parece como si llevaras una de esas bolsas gigantes para hacer un puf. sin presionar nada de ello pero solo estando allí juntos. Debería de estar riéndome. —Como todo lo demás sobre ti —me oigo decir a mí mismo—. algo a lo que necesitaba sobrevivir— pero darle a ella algo de ese significado de dar mucho más de lo que estaba dispuesto a ofrecer. Solo la miré a ella mientras intentaba adivinar qué demonios estaba pasando dentro de mi cabeza. el olor de tu pelo. Es por como sonríes cuando me preparas el desayuno. Todo sobre ti me hace quererte más. Ella alzó lentamente la mano. —Lo reservo para ti —dije yo simplemente. Ella movió sus dedos detrás de mi cabeza y acarició hacia arriba una vez antes de girarse y acomodarse sobre mi pecho de nuevo. Apoyé mi cabeza sobre la suya y la aguanté contra mí. Cien respuestas diferentes pasaron por mi cabeza —tantas razones para un por qué. solo la acerqué un poco más. no pude contestar. Su voz era baja y seria. pero no lo hago porque tengo tanto calor al mismo tiempo. Nos movimos juntos lenta y dulcemente. La abracé contra mi más fuerte. Su mirada se suavizó pero todavía podía ver la duda y la reserva que ella sentía. Lancé mi cigarrillo lejos en la carretera de grava y la rodeé con el otro brazo. tu voz. pero no fui a por su culo o algo más. —Solo como esto —clarifico yo. y con el revés de sus dedos acarició mi pómulo mientras su mirada se intensificaba. Mirando arriba hacia el cielo oscurecido. Creo que nunca había visto tantas estrellas en el cielo nocturno antes y me pregunté si realmente podías ver constelaciones cuando estabas aquí fuera a tomar por culo de Maine. Estaba a punto de preguntarle a Tria. Tria se giró entre mis piernas y se alzó sobre sus rodillas. —Es solo por ti —contesté finalmente—. —¿Qué pasa? —preguntó Tria mientras sus ojos se entrecerraban un poco para enfocarse en mí. Enrollé mis brazos de nuevo alrededor de su cintura y apreté mi agarre. Todavía podía contestar con algo de la verdad. Era eso. No la paró para que se acercara y presionara sus labios sobre los míos. miré a las miles de estrellas que empezaban a verse. Cuando nos separamos. —Hey —dijo él calladamente. pero cuando moví mi cabeza para ver su cara. Brandon abrió la puerta principal y se asomó. Después de unos cuantos minutos. Son tus ojos. Agarré sus caderas y me hundí a través del material de su falda. La chaqueta no te queda para nada. no queriendo que ella piense que todo esto era solo para meterme en sus pantalones aparte de la pequeña jodida falta de auto-control. viéndote llevar algo que es mío. 22 —¿Por qué nunca enseñas a nadie esta parte de ti? —preguntó. Ella abrió un poco más sus ojos. me di cuenta de que se había quedado dormida. tanta gente que tomó esa parte de mí y lo retorció en algo más. . no entendí su expresión. Es por cómo se siente tu piel contra la mía.

¿No te molesta esa mierda? —No —dijo Brandon calladamente—. cielo lleno de estrellas. y solo me enamoré más de ella cada año mientras crecíamos. Él encendió dos cigarrillos y me pasó uno a mí. —Lo siento. De alguna manera. Salía esta chica en él. —Hey —susurré yo de vuelta. —Gracias —dije yo. y yo te golpeé. . me gustó la simplicidad. —Lo era —estuve yo de acuerdo—. bien. y ella no quiso casarse con nadie más. Alcé una ceja. —¡No jodas! —Reí disimuladamente. yo crecí sabiendo que ella iba a ser mi esposa. así que asentí y continué fumando. —Sonreí yo. Asentí. Yo soy solo su medio tío. Quiero decir. pero no totalmente enfermo. y yo encontré el mechero en el otro bolsillo. uh… has estado por aquí bastante tiempo? —preguntó él mientras pegaba una calada. um… Sus mejillas se oscurecieron por la vergüenza. lo cual esta suficiente lejos de tener algún problema genético real. —Una vez miré porno con una pareja de tíos de Beals High. Miré esto. tratando de no reír demasiado fuerte y despertar a Tria—. y había una fila de tíos que se la iban tirando uno tras otro. ¡Yo justo estaba pensando en una así! —Era asqueroso —dijo él. —No lo sientas —le dije a él mientras negaba con la cabeza—. Después de que le dijeras eso a Keith. pero ella quería otro hijo. Cogí mis cigarrillos y sacudí el paquete sacando dos de ellos—. Primero éramos amigos. No estamos más emparentados que si fuéramos primos genéticamente. sonrió. pero eso era demasiado. me gusta un trio o lo que sea en una película porno a veces. no podía sacármelo de la cabeza. tampoco. —¿Entonces que te hizo cambiar de idea? —pregunté yo. Cuando lo puso así. ¿Me echas una mano? Brandon tomó los cigarrillos. Mientras alzaba su mirada. Él se acercó unos cuantos pasos y miró afuera al brillante. No podía sacar de mi cabeza lo que me habías dicho. Solo estoy contento de no haber tenido que mirar. Mi madre tuvo a la madre de Nikki veinte años antes que a mí. preguntándome como sería tener tu vida planificada para ti mismo de esa manera. Cuando Keith estaba aquí. No era sano. no? —dije yo—. —¿Ella es tu sobrina o algo así. —Él paró por un 23 momento antes de continuar—. No hubo discusión de mi parte a eso. —Y aunque lo hubiera. —Lo que dijiste —contestó Brandon sin dudar—. —¿Tú. Alcancé con mi mano el bolsillo de la chaqueta lentamente para no despertar a Tria. Su primer marido murió. siempre sabiendo que terminaríamos juntos al final. Por eso es por lo que pasó por todo ello para tenerme a mí. La amaba de niña. —Yo no quería a Nikki viéndose como eso —dijo él con una suave voz. no se veía completamente repulsivo. —El suficiente.

—Quiero decir… por todo —continuó él—. y sé que ella no me va a mentir. Me reí calladamente. colega. A Tria puede que le haya molestado un poco. —Bien —dije yo—. Bien. ¿Qué? Brandon se rio disimuladamente. Estaba a punto de retarlo en ese último punto. Por la mañana. Nikki está en la ducha. no es que sea mi problema ni nada de eso. ¿le gusta a ella vivir ahí? 24 —Ella está llevándolo bien —le dije—. Quiero decir. —¿Hmm? —Su voz adormilada vino de entre mis brazos—. comimos tortitas hechas por Tria y recogimos nuestras cosas para ponerlas dentro de la bolsa de viaje y el maletín de Atila el Huno antes de despedirnos en el porche. Siento lo de antes. y no quiero que este dolida. El resto de nuestro viaje fue rápido y gracias a Dios sin incidentes. yo hubiera intentado que ella se mudara conmigo antes. y él cuidadosamente se los metió en el bolsillo cuando Nikki no estaba mirando. Rodé mis ojos. Ella es increíble en la escuela. no lo estoy —dije—. Sé que Nikki tuvo mucho que ver con sacar a Tria de aquí. pero nosotros no estábamos… ya sabes… juntos. que los esfuerzos de mi esposa tuvieron algún valor. Le pasé un par de cigarrillos a Brandon cuando le choqué la mano. pero ella es la amiga de Nikki. y está buscando conseguir un trabajo en el campus para ganar un poco de dinero extra. Aunque si hubiera sabido lo buena cocinera que era ella. y los dos nos vamos a dormir. —Bueno —dijo Brandon asintiendo—. Él sonrió y asintió. —Eso es una cosa de las mujeres Beal —dijo—. —¿Cuánto tiempo has estado con Tria? —preguntó él después de un minuto. Todas ellas pueden patear culos dentro de la cocina. pero él habló primero. Y . Vamos a llevarte al sofá. y él lanzó el cigarrillo lejos en la grava antes de mirarme a mí de nuevo. —Vamos. Quiero decir. Creo que tuviste una perspectiva mierdosa de cómo somos por aquí —nos has visto en lo peor— pero no es todo así. este será nuestro día cuatro. —Gracias. Brandon nos miró a los dos. —¿Está ella bien? —preguntó de nuevo—. cuando Nikki y Brandon finalmente emergieron del dormitorio. cariño —dije mientras empezaba a alzarla separándola de mí—. —¿Solo la estás usando? —preguntó mientras entrecerraba los ojos mirándome a mí—. —A mí no me molestó —contesté—. Yo me encogí de hombros. —Hemos estado viviendo juntos por un tiempo —aclaré—. —Sin problemas —dije. —No. pero quiero saber que Tria está segura y feliz.

así que estaba de acuerdo con ello. así que terminamos en el suelo. Ya he tenido toda la frustración que puedo soportar. Después de la pequeña charla. —Yo reconozco una mentira cuando la veo —repliqué. Creo que había algún tipo de… ¿recompensa? —Hmm… —Tria se levantó dando golpecitos con la punta de su dedo en su mejilla—. Todo el tema de gratitud-hermano me estaba haciendo sentir raro. así que me encogí de hombros y llamé a Tria. Además. Mechones de pelo mojado se apegaron a mi frente—. —No juegues conmigo. —¿Tiene planes. De todas maneras tenía una bonita área de salón y separada la habitación y el baño. Tria les deseó buena suerte a los dos con sus esfuerzos para fabricar un bebé. ¿sabes? Has puesto algunas cosas en su sitio para mí. —Y cuando la necesito —dijo él—. Quizás puedas regresar por un motivo mejor en algún momento. pero no te duermas demasiado rápido. y yo acabé prometiéndole llamarlo la semana siguiente para que no se me presentara en la puerta otra vez. Ella abrazó a Nikki. —Acuéstate —dije—. la cual se acercó e insistió en abrazarme a mí también. Parecía hacer a Tria feliz. La rutina fue similar aunque el jefe de este lugar puso a Michael en el altavoz del teléfono cuando mi tío hizo la solicitud. aunque esta no era 25 tan grande como lo había sido la de Portland. Recuerdo que había algo… pero me olvide de los detalles. Tria me dio lo que le quedaba de dinero —que era más o menos la mitad del alquiler que necesitaríamos pagar en diez días— y yo suspiré pesadamente pero lo cogí y lo metí en mi billetera. últimamente… bien. llegamos a una ciudad de tamaño aceptable. Ella se dejó caer hacia atrás contra las almohadas . tirándola hacia atrás sobre la cama y presionando mis labios contra su hombro. Nueve horas más tarde. Ella forcejeó y rio mientras yo le hacía cosquillas en los costados y yo nos movía hacia la parte de arriba de la cama. Demetria —gruñí en su oído. —¡Oh. La toalla salió volando de su cabeza y cayó al suelo. anunciando nuestra mejor apuesta para encontrar habitación. Necesitábamos estar en la carretera si queríamos llegar lo suficientemente lejos antes de que Tria estuviera demasiado cansada para conducir más. El jefe nos dejó acomodarnos en la mejor habitación que tenían. no puedo esperar a dormir en esa cama! —exclamó Tria mientras salía del cuarto de baño con su pelo enrollado en una toalla y llevando su camiseta favorita y unas mallas. Tria estaba completamente alucinada por Brandon y Nikki follando en el sofá y no se acercaba ya a él. Ella me alzó una ceja mientras cruzaba la habitación y se sentaba en una esquina del colchón. me has hecho pensar. y vi los familiares círculos plateados dando vueltas arriba en el cielo. y yo había sido bastante capullo con él. señor Teague? —Acabo de gastar un montón de energía mental para no darle una paliza a la mierda de tu ex —le dije—. La cama era gigante comparada con el sofá que habíamos tenido que compartir hacia dos noches y realmente cómoda después de haber tenido que dormir en el suelo la noche anterior. Estoy agradecido. Michael no era un mal tipo. y nos fuimos. Dije algo sobre como ellos probablemente habrían follado sobre cada superficie de la casa. Gruñí y salté sobre ella. Probablemente le debía por lo menos llamarle y decirle que ahora estaba bien.

—Voy a tener que controlar si va a llover más tarde —dije—. así que frené. pero su lengua no se movió con la mía. sus manos estaban apoyadas flojamente sobre mis hombros. ¿estaría bien regresar a casa. Estará bien regresar a la rutina de nuevo. —¿Lo haces? —Tria me miró socarronamente por un momento. y atraje sus labios hacia los míos. Ella seguía rígida. Me retiré. ¿Entonces que había cambiado? Solo una cosa. Su sabor y su olor eran tal como los recordaba. Ella abrió su boca. aunque sus ojos se veían un poco aprensivos. así que me moví más cerca de ella. ¿Crees que podríamos salir temprano? Quiero decir. intentando coger aire. y le sonreí. realmente la promesa de unirse a un grupo de chicas sin camisetas. pero algo más era diferente. He tenido suficiente emoción para que me dure por un tiempo. Moví mi mano alrededor de su mejilla y le giré su cara para que me mirara. solo nosotros dos sin nadie más alrededor que pudiera entrar en cualquier momento y sin prisas para tener que ir a ningún otro lado. creo. En vez de envolver sus brazos alrededor de mi cuello y jugar con mi pelo como ella hacia normalmente. sin cogerme para nada. La besé de nuevo. ella no estaba lista para esa mierda todavía. con más fuerza y más pasión. y luego me acosté en la cama. Ella estaba tensa y rígida. —Recuerdo un cierto acuerdo —admite. y todavía nos queda una distancia decente que recorrer mañana. 26 Promesa o no. Sentí como que hacia un montón desde que la había besado así. —¿Y? —Y tú lo dejaste correr hasta el final —aceptó. Creo que solo quiero estar en casa contigo. —¿Qué pasa? —preguntó. no? —Sí… —la voz de Tria se apagó un poco. —¡Oh mierda! —exclamó Tria de repente. La besé en lo alto de la cabeza. ¿Tú vas a desempacar el resto de tu mierda cuando lleguemos allí. y yo no entendía por qué. correcto? —Lo haré —prometió—. haciéndola reír de nuevo. Mis brazos la rodearon. —Estoy de acuerdo —dije. Recorrí con mi mano su brazo desnudo y luego de nuevo hacia arriba. Froté mis manos juntas y me lamí los labios obscenamente. —Sí —dije—. . y supe que me había enfriado demasiado. Eso parece que la relajó un poco. —Fue una larga jornada hasta aquí —dije—. —Nada —dije—. la besé una vez más delicadamente en los labios. y tiré de ella para que se acostara conmigo. mientras yo lo hice más difícil esperando hasta que se había calmado completamente más o menos antes de volver a hacerle cosquillas en el estómago de nuevo. Deslicé mi mano alrededor de su barbilla. Solo estoy cansado. —¿Vas a confesar ahora? —le pregunto mientras la dejo ir. dejando un rastro de ligeros besos por la línea de su mandíbula. así que yo solo la abracé y acaricié su pelo mojado con mis manos. —Hora de pagar al flautista —susurré en su oído.

pasamos casas y autos caros. pero ella lo hace. Tria bostezó de nuevo. Pronto. —¿Qué? —Tú deberías de haber trabajado anoche —dijo Tria—. —¿Ah sí? —dije—. —No te preocupes por ella —dije—. Ella probablemente todavía se cabreará porque no has estado entrenado. . No después de recibir puntos en la cabeza. nos acomodamos en el colchón mullido y cerramos nuestros ojos para dormir. Tú vas a tener que ponerte al día con la mierda de la escuela. Un niño de diez años no estaría muy interesado en eso. las casas se convirtieron en apartamentos de ladrillo rojo y los autos en autobuses y bicicletas. —Suspiró con alivio—. Iba allí ocasionalmente. Mientras viajábamos. así que nos pidió que la dejáramos dentro del patio cerrado con una cadena detrás del bar antes de caminar de vuelta a casa. No pelearé de nuevo hasta el viernes. —No te veo muy convencido. Ella es todo… bueno. Yolanda siempre me libra de la siguiente pelea cuando pasa algo como eso. ella mayormente ladra. Mientras rodábamos por la zona norte de la ciudad en la tarde. estoy de acuerdo. El amanecer llegó demasiado rápido. y yo entré dentro para hacerle saber a Dordy que traíamos la moto de vuelta. Luego los sedans y SUVs de gama media se hicieron más frecuentes mientras el tamaño de las casas se encogía. de todas formas. Quiero decir. Tria aparcó en la parte trasera de Feet First. De gente en trajes y vestidos caros a ropa sucia y pelos sin cortar. Mierda. pero nunca se sabe. he estado tan metida en todo lo demás que ha estado pasando… —Nah —dije—. los autos cambiaron de Ferraris y Lamborghinis a BMWs y algún Lexus ocasionalmente. bien. dejamos el hotel pronto después de un desayuno rápido en la habitación y cogimos la moto otra vez. He intentado hacerte más verduras y todo eso últimamente. —Tria apoyó su cabeza en mi hombro y bostezó—. así por lo menos no tengo que tomar prestadas las notas de algún otro. pero no es como que presté mucha atención a mierda como esa cuando tenía diez años. y yo traté de no pensar en los tiempos en que yo había viajado por las mismas calles sin pensar en cómo era la vida en la parte sur de la ciudad. Eso mola bastante. Estando los dos ansiosos por llegar a casa. Hoffman guarda todas las lecciones en video. —Iré al gimnasio antes del viernes —dije—. ¿no? —Los exámenes son la semana que viene —confirmó—. Es estúpido. —No demasiado —dije. Él estaba bastante ocupado con un repartidor. 27 —Debe de ser nuevo —contesté—. Envolví mis brazos alrededor de la cintura de Tria y me agarré mientras cruzábamos la autovía y finalmente a través de las calles de la ciudad. ¿sabes? —Imagino que no —dijo—. —Oh. y yo todavía estaba cansado cuando nos levantamos por la mañana. Debe de haber sido mayormente repaso. No pasé mucho tiempo en el Hoffman de niño o nada de eso. Sin hablar mucho. —¿Tú no sabías por qué habían hecho eso? Me encogí de hombros. Tenía miedo de que Yolanda volviera a darme caza de nuevo. lo que me hizo bostezar a mí.

ella se arrodilló a mi lado y puso dos vaqueros en un lado y media docena de camisas en el otro. —No sé cómo explicarlo —dijo ella finalmente—. —Entonces… um… ¿dónde debería poner todo esto? —preguntó Tria. En cuanto vio mi cara. y me agaché arrodillándome hasta los dos cajones de abajo de la cajonera que tenía cuatro—. Tria sacó algunas cosas de la bolsa de viaje y las puso en su maleta. y sus mejillas enrojecieron. —Es extraño compartir un lugar con alguien más —dijo ella—. y Tria puso todas sus cosas de baño en un lado del armario. ¿huh? —Eso estaría bien —convine. Los limpié para ti cuando te moviste por primera vez. —Bueno. Tentativamente. Esto solo se siente… diferente. Nunca miré el contenido. y me pregunté a dónde podría haber ido. y Tria me sonrió de vuelta. Yo solo he vivido con gente de mi familia. Yo no voy a hacer eso. —Eso es casi todo —dijo ella. . —Te recuerdo diciendo eso —repitió ella calladamente. y luego me tomé un descanso para fumar en el alfeizar de la ventana mientras ella controló el resto de su maleta. pero no pude decidirme a tirarla. —Aquí —dije yo mientras lanzaba el cigarrillo medio fumado abajo al suelo y volvía a entrar. Había unos cuantos calcetines agujereados y un par de sudaderas. pero realmente no lo recuerdo. La Loca Katie por una vez no estaba en la escalera de incendios. ¿sabes? —Lo que sea que quieras llamarlos —murmuré. De vez en cuando. Luego viví con mi padre hasta que el murió. con mi madre cuando era pequeña —dijo—. no? —comentó ella. —¿Tú realmente eres así. ella iba de hecho a su cita con el asistente social. tampoco. —¿Diferente cómo? Ella se sentó sobre sus talones y mordió su labio. —Yo solo quiero que estés cómoda aquí —le dije—. y no sé qué haré si eso sucede. sus zapatos dentro de su armario. Este es tu apartamento. Parecía ser que no podía dejar de sonreír. moví un montón de trastos hacia un lado. —Eso está mejor —dije cuando ella término. pero eso habría sido hacia un par de días. Yo solo sigo esperando a que tú te canses de tenerme aquí y me digas que me vaya. 28 pero también había una pequeña caja arrinconada detrás de la ropa. Miré arriba desde el alfeizar de la ventana y la vi con un montón de ropa en sus brazos. ella lo supo. —Tria —dije. también. Le di otro gruñido evasivo. reprendiéndola—. Yo me quedé de pie detrás de ella con los brazos cruzados hasta que ella se giró. La moví al cajón que contenía mis vaqueros. Encontramos espacio para sus toallas en el armario de la ropa blanca. Tragué y la miré a ella nerviosamente mientras recordaba cuando había sacado lo que había en el último cajón. En el cuarto de baño. La ventana se cerró con un bang. luego los Harrison. Justo después de entrar por la puerta. —Imagino que debería encontrar un lugar mejor para todo esto.

La alcancé y la cogí por la barbilla.
—¿Por qué crees que te voy a echar?
—Porque podrías —dijo ella simplemente.
Había algo más que ella no me estaba diciendo, pero ella no quería ceder y hablar
sobre ello. Ella salió hacia el salón a por otro montón de ropa, y yo intenté no ser como un
perro cachondo y echarle un vistazo a su ropa interior cuando ella la guardó, pero no pude
evitarlo.
Tuve que disculparme e ir al baño un rato.
Tria estaba en el salón cerrando la cremallera de su maleta vacía cuando volví a salir.
Encontramos un espacio en la parte alta del armario para ella y luego nos sentamos en el
sofá para descansar un rato. Tria estaba totalmente distraída y perdida en sus pensamientos
hasta el punto que tuve que pasar la mano frente a su cara para obtener su atención.
—¿En qué estás pensando? —le pregunté finalmente.
—Esto y aquello —contestó.
—No eres muy informativa —le dije.
Tria movió sus ojos desde el punto fijo en el espacio para mirarme a mí, y ella sonrió.
—Supongo que he estado pensando en las cosas importantes —dijo Tria.
—¿Qué tipo de “cosas importantes”? —pregunté yo.
—Cosas importantes —dijo Tria. Ella giró la cabeza, y su sonrisa hizo saltar mi
29 corazón—. Como librerías hechas a mano y brazos fuertes que me mantienen segura por la
noche.
Yo no era de los que sonrojaban, pero noté como mis mejillas se calentaban con sus
palabras.

Cuatro
Sufrir la espera

E l día siguiente trajo sol y calor irrazonable. Tria se fue hacia el campus
temprano, y yo seguí mi rutina de ir correr antes de dirigirme al gimnasio. Me
sentí como si hiciera un montón que no había estado allí, pero seguía siendo
saludado con el modo Salud mientras caminaba y empezaba a golpear el saco de boxeo un
poco. Yolanda estaba trabajando con otro de los chicos, así que pasó un rato hasta que
pudo venir y echarme la bronca.
—Te has estado escondiendo —dijo ella mientras yo me subía a la elíptica e
incrementaba la tensión. Normalmente no usaba esa máquina, pero la idea de sentar mi
todavía-dolorido culo sobre el sillín de la bicicleta estática no era atractiva.
—Solo esperando a curarme —le dije.
—No me cuentes historias —respondió—. No estabas en tu apartamento, y Dordy
dijo que tomaste prestada su moto. ¿Desde cuándo conduces?
30 —No lo hago —contesté mientras empezaba a moverme en la máquina—. Pero,
Tria lo hace.
—¿Adónde fuiste?
—A su pueblo —contesté.
—¿Por qué?
—Por ningún jodido tema que te interese —repliqué—. ¿Ahora te molesta si
continuo con mi ejercicio aquí? Estoy un poco bajo de forma después de mi laguna, y me
gustaría poder concentrarme.
Ella me miró muy cuidadosamente mientras yo aceleraba mis piernas en círculos y
movía mis brazos adelante y atrás. No se me debía de ver como si hubiera cogido algo de
peso porque ella no continuó molestándome. Completé la tabla de ejercicios que hacía
normalmente y luego me pesé en dos-cero-tres1.
—¿Ves? ―dije yo con una sonrisa—. Todo bien.
—¿Qué has estado comiendo? —preguntó.
—Lo que sea que Tria cocina —dije. Me reí cuando de hecho gruñó bajo su
aliento—. Ella ha estado cocinando un montón de verduras últimamente. No hay tortitas
en noche de combate.
—Bien —dijo.
Ella me miró y me estudió de cerca. Le di otra gran sonrisa.
—Tú ya has empezado a follarla —anunció ella.

1
203 libras = 92kgs

—No —repliqué yo.
—Mentira.
—Te lo juro por Dios —contesté—. Pero estoy trabajando en ello.
Yolanda me miró, rodó los ojos y empezó a reír. Me siguió a los vestuarios y se
quedó esperando en la puerta mientras me quitaba toda la ropa y me metía en la ducha por
un segundo. Había olvidado el jabón, así que solo me metí para darme aclararme el sudor.
—No sé si debería abrazarte o darte un puñetazo por esperar tanto tiempo.
—Si me abrazas —le grité por encima del ruido del agua—, tú serás la que recibirá
un puñetazo.
La sonrisa de Yolanda se desvaneció un poco mientras me miraba. Intente ignorar su
mirada fija en mí y salí frotando la parte trasera de mi cuello con una toalla. Busqué a
tientas dentro de mi bolsa de deporte y suspiré cuando me di cuenta de que no tenía
ningún par de calzoncillos allí. Me tuve que reír de mí mismo.
—Te ves feliz —dijo Yolanda.
La miré y alcé mis hombros sin decir nada.
—¿Cuánto sabe ella? —preguntó Yolanda calladamente.
Tragué un par de veces mientras metía mis cosas de vuelta en la bolsa. Saqué una
sudadera arrugada, vi lo sucia que estaba, y luego la metí de vuelta en la bolsa. Saqué un par
de pantalones de chándal negros, estilo comando, y até el cordón ajustándolo bajo sobre
31 mis caderas.
—Un poco —contesté eventualmente—. Ella sabe quién es mi familia, y sabe que tú
me sacaste de la mierda.
Yolanda asintió.
—Ese es un buen comienzo —dijo—. ¿Vas a decirle el resto?
—No lo estoy planeando.
Yolanda recogió sus cosas y me siguió afuera. Ella me dio un par de horribles
miradas mientras me encendía un cigarrillo pero aun así se ofreció a llevarme a casa en su
auto una vez que terminara de fumar. Me apoyé en su viejo Honda Civic, soplé humo al
aire, y me pregunté que estaría haciendo Tria y si ella me dejaría en algún momento llegar
más lejos con ella. Se me ocurrió que había una mujer a la que podía preguntar este tipo de
cosas.
—Hey, ¿Yolanda?
—¿Sí? —Ella alzó la vista de su teléfono y me miró.
—No es porque no yo quiera —le dije a ella.
—¿No quieres qué? —preguntó.
—Ya sabes… follarla.
Ella entrecerró los ojos un poco.
—Es solo que ella… ya sabes… —Paré unos segundos mientras me alejaba del auto
hacia el edificio, paseando un poco—. Estoy tratando de ir despacio, ¿bien? Porque ella no
lo ha hecho antes. Quiero decir… ellas es... ya sabes… virgen.
—¿No jodas?

pero lo intenté. de broma. ¿Veo que no estás llegando a ninguna parte? —Ella solo se ve realmente vacilante. Liam? —dijo Yolanda con media sonrisa—. Bueno… quizás. —Bonito. Tapaderita. —No es lo mismo —dije. —Ella no quiere saber nada sobre esa mierda —dije—. ya sabes —dije—. cazuelita. Pero solo… ya sabes. Me cabrea. —Ella tenía un ex que era una mierda —le dije—. —Creo que hay mierda sobre él que ella no me ha dicho —dije—. —¿Entonces qué hago? —pregunté—. —¿Por qué no? —Porque esa mierda era solo… ya sabes… palabrería. esa lógica era un poco difícil de debatir. Solo diciéndoles lo que querían oír. Aparte de eso. Quiero decir… a veces es como que le doy miedo o algo así. —A lo mejor ella se siente de la misma manera —sugirió Yolanda. No importa. Yo quiero. Pensé sobre la otra noche en el hotel—. —¿En serio. conoce a tapaderita —dijo—. Te he visto usando dulce palabrería con chicas universitarias y con maduritas convirtiéndolas en muescas de la cabecera de tu cama. ¿Ha sido incluso besada con anterioridad? Realmente no quiero pensar en eso. No sé qué es lo que estoy haciendo mal. —Lancé la colilla hacia los autos estacionados y me apoyé contra la pared 32 blanca de yeso afuera del gimnasio. pero yo creo que ella no estaba interesada en ello. yo no quiero volver a recordarlo con ella. ¿Realmente no sabes qué decir? —Eso no es lo mismo —me burlé. —Hmm —tarareó Yolanda—. pero me echo atrás porque a ella se le ve muy incómoda con ello. Yolanda me miró ferozmente. —¿Cómo lo sabes? Bien. —Uh huh. Yolanda se rio. —No jodo. —¿Qué? —pregunté. —¿Cuánto tiempo ha sido esta una relación oficial? —Um… casi una semana. —Cazuelita. —¿Y tú por qué haces eso? . —No creo —repliqué. Ellos hicieron algo. —¿Estás siendo un imbécil de vez en cuando? —preguntó. ¿tú esperas que ella se abra a ti cuando tú no lo haces? —Yolanda negó con la cabeza hacia mí. —Quizás deberías de darle un poco más de tiempo —sugirió—. —Qué.

¿Qué pasaría si fueran semanas… o meses? ¿Qué pasaría si ella no tomara la iniciativa nunca? —¿Qué si… que pasa si ella no la toma? —pregunté. ella solo se encogió y se me durmió encima. pensé en lo que Yolanda había dicho. fumando. Su dedo fue bajando sobre mi esternón. —Me encogí de hombros—. Intenté pensar en cuando salía a cazar coños y consideré todas las frases que habría usado con mujeres para atraerlas y que pasaran un rato conmigo. No estaba seguro si Yolanda me estaba llenando la cabeza de mierda de todas formas. —A las chicas les gusta. —¿Entonces no crees que le pueda gustar ese tipo de palabrería. Todos rumbo a casa. Iba a tener algunos moratones en los costados y alrededor de mis costillas pero nada serio. Tria estaba en el sofá con un libro abierto sobre su pecho y los ojos cerrados. Terminé mi cigarrillo y miré arriba hacia la escalera de incendios para ver a la Loca Katie dejada caer pesadamente contra la pared del edificio. dio un paso adelante. y puso un solo dedo en la base de mi garganta. Tria es una chica. Nada de ello era en serio. A través de la ventanilla del auto. así que le di las buenas noches a Yolanda y le prometí no comer demasiada basura para desayunar por la mañana. Empecé a subir las escaleras rápidamente mientras iba buscando la llave en el bolsillo. ¿o no lo es? —Sí. El ejercicio fue bueno. —Rodé mis ojos. El trayecto fue demasiado corto para que yo pudiera llegar a ninguna conclusión decente. me apoyé un poco más contra la pared. —Bien. Luego recordé que incluso después de eso. y yo delicadamente saqué el libro de entre sus dedos y lo dejé sobre la mesita del café. —¿Sí? —Después de las palabras dulces. —¿Liam? —suspiró Yolanda. —Nada de eso era en serio —le dije—. De todas maneras. y me pregunté si yo tendría ese tipo de paciencia. Ella seguía dormida cuando salí. había sido un día largo. pasó mis abdominales. —Pues quizás con Tria deberías. a pesar del corto tiempo lejos. 33 Yolanda se rio suavemente. . Lo digo porque me meten en sus camas. Calladamente dejé mi bolsa de deporte en el suelo al lado de la puerta y pasé de puntillas junto a ella hacia la ducha. miré a la gente pasar. Recordé lo que Tria había dicho. —Lo hará —prometió Yolanda. y golpeó el borde de mis pantalones de chándal. Tragué saliva. Cuando abrí la puerta. y era tarde. también? Fruncí el entrecejo. se hundió en mi ombligo. deja que ella tome la iniciativa. Me sentí bien de camino a casa aunque estaba cansado. Pensé sobre eso un minuto y recordé la conversación que tuve con Tria en el porche de Brandon y Nikki. porque no es como que yo iba a querer una segunda cita con ninguna de ellas.

La llevé al dormitorio y la acomodé en la cama. —¿El qué? —dije. había una arrugada fotografía agarrada entre sus dedos—. 34 —¿Qué pasa. —¿Esa eres tú? —Ellos dijeron que ella se tuvo que marchar —susurró la Loca Katie al aire frio de la noche—. La imagen me puso incómodo. Cuando miré a sus manos. solo pinchó su brazo con la punta de su uña medio rota. Tria estaba cómoda sobre la cama. así que salté por la ventana para fumar un cigarrillo en la escalera de incendios. fumaré y enseguida estaré de vuelta. —Nosotros fuimos al lugar de donde Tria viene —le dije—. De todas formas yo sabía que estaba muerta. Me pregunté si sería el cumpleaños de su madre o el aniversario de su muerte o algo así—. Una sola lágrima rodó desde sus pestañas por su mejilla. ¿Eras solo una niña entonces? . —Solo iba a tomar algo para comer —dije yo en voz baja—. La Loca Katie no respondió. y tuve que desengancharlos antes de poder ponerme de pie. así que no esperé una respuesta—. Ella rodó un poco y murmuró algo. —Lo siento —dije. —Tú estás conmigo. ¿Puedo verla? Ella la cogió con sus dedos e intentó estirarla un poco. —Te preparé la cena —dijo—. y ella murmuró de nuevo. Parecía tener fijación por algo en su mano. —Eres increíble —le dije dándole un rápido beso en la sien. y me agaché para poner un mechón de pelo detrás de su oreja. Metí el cigarrillo entre mis labios y me senté a su lado. Ella agarró mi cuello con sus brazos. Incluso frio estaba sabroso. Ellos solo no me lo querían decir. —Lo sé —dijo. Ella no contestó. agarrando la punta de la manta fuertemente en su puño mientras volvía a quedarse dormida. Metí mis brazos bajo sus hombros y piernas y la alcé. pastel de frutas? —pregunté mientras la Loca Katie rebuscaba su mechero dentro del sujetador. Comeré. pero no pude entender lo que intentaba decir. Las palabras de Yolanda resonaron en mi cabeza. ¿Me echaste de menos? Ella no dijo nada. En la nevera encontré un montón de verduras salteadas y arroz con algún tipo de salsa picante. Sonrió y se dio la vuelta. Era la foto de una mujer morena con grandes. Está en la nevera. ojos oscuros y una mujer que era obviamente su madre. Terminé la cena con un gran vaso de agua antes de volver al dormitorio. —No te vayas —murmuró mientras sus ojos se abrían ligeramente. —Pica como las putas —dijo ella. bebé —le dije. —¿Qué es eso? —pregunté. —No quiero quedarme con ellos… —dijo ella en voz baja. Hay gente allí que harían que a ti se te viera jodidamente normal. Su cabeza cayó sobre mi hombro.

lo que la hizo tensarse. Ella necesitaba seriamente algo de higiene personal. Hice una nota mental de traerle algo de la comida que cocina Tria más a menudo. pero ya no estaba con ganas de hablar. follándola con rápidos golpes duros. . Mientras ella se terminaba la comida. Nikki está acostada en una mesa médica de examen con sus pies arriba en los estribos en el centro del círculo. Brandon se pone a mi lado y se fuma un cigarro. La seguí adentro del apartamento casi vacío con dos colchones individuales sin sábanas en el suelo y fui a su cocina. Peleé un poco con la manta. Le pregunté por ellos. no dijo nada. De nuevo. el cual contenía normalmente la lista de sus doctores y las medicinas. Me dirigí al pequeño gráfico que ella tenía en la pared. Miré dentro de su basura y encontré un par de esas sopas individuales para microondas y otro de macarrones con queso. me rendí. pero ella no estaba inclinada a decírmelo. Hace frio afuera. Esta noche duerme dentro. Oigo el repiqueteo de las conchas colgando desde lazos en los árboles mientras Tria camina alrededor del gran círculo. —¿Qué demonios? —pregunto yo. y tampoco derramó más lágrimas. Era demasiado tarde para llamar a la oficina. así que pensé que estaría bien. pero era raro que todo el gráfico estuviera en blanco. —Come —dije. Está bueno. —¿Vino tu asistente social esta semana? —pregunté. —Lo hizo Tria —dije—. y Brandon está de pie entre sus piernas. así que tendría que recordar 35 hacerlo el lunes mientras Tria estaba en clase. y luego en vez de eso la puse a ella encima de mí para calentarla. pero tampoco se dirigió afuera por la ventana. —Voy a llamarlos —dije—. Me senté un rato y me fumé un par de cigarrillos más mientras ella miraba la foto. Ella tomó un pequeño bocado para probarlo y rápidamente lo terminó todo. pero se levantó y se metió por su ventana abierta. —Ahí está ella —dice él mientras Tria camina hacia mí y sonríe. la alcancé y toqué su grasiento. así que ella debió de haber comido algo mientras nosotros no estábamos. y lo llené con algo de arroz y verduras. Regresé a mi propio apartamento y me metí en la cama con Tria. Ella no dijo nada más. Había exactamente cero comida dentro de la nevera. Quizás se dejaría de ver como el poster de una niña con anorexia. así que cogí un cuenco del armario. ¿de acuerdo? Ella no contestó. pero eso definitivamente no era mi departamento. fui de vuelta a mi apartamento. —Tú no cocinas —dijo mientras miraba el cuenco. Cuando miro de vuelta al centro del círculo. —Es una tradición —dice Brandon alzando los hombros. pero los trozos de papel que normalmente estaban colgando justo sobre el teléfono no estaban. Pensé que tenía el número del asistente social en algún lugar en mi apartamento. y correoso pelo. veo a Keith levantándose para tomar su puesto y follar a Nikki. Él gruñe y se aparta mientras otro hombre llega y toma su lugar. —Quizás deberías dormir adentro esta noche —sugerí—.

le levanto la falda. pero no me puedo correr dentro de ella. no era como que iba a recibir nada a cambio cuando volviéramos a casa. Se ha ido. Cuando miro a mi izquierda. Miro arriba desde el suelo polvoriento en el que estoy sentado en el medio de un bloque abandonado de apartamentos. Mientras sus ojos conectan con los míos. y oigo a Tria gritar. el mayor problema era que no me podía permitir llevarla a ningún otro lado. El pinchazo de la aguja es familiar. eché una meada y luego me miré en el espejo. Tria se merece más. pero ninguno de ellos era un buen lugar para una cita. Solo nuestro apartamento y solo nosotros. y por primera vez en todo el tiempo que puedo recordar. y luego pasar el resto del día sin hacer nada y mirándola estudiar. Siempre sabes lo que es mejor para ella. y podré ir a hacer una sesión rápida de ejercicio. pero ha desaparecido. y reconfortante. intentando pensar que podía hacer para una cita de verdad con Tria. hay otra aguja. Se acerca más para ponerse en posición. Otro pinchazo. las paredes del cual están medio quemadas. Incluso si la sacaba afuera. Feet First estaba completamente fuera del plan. Había un decente moratón negro y azul sobre mi mejilla izquierda. En cuanto empiezo a caer. pero yo no me puedo mover. Los ojos de Keith siguen con los míos mientras empuja repetidamente. Hará que pare de doler —dice una mujer vieja mientras lleva una taza hacia mis labios. Parece demasiado. Sigo follándola hasta que estoy demasiado cansado para moverme más. una cruel sonrisa cruza su cara. Me escurrí de sus brazos y de la cama mientras mi cabeza empezaba a correr. el cual ni . no más sofás incomodos o estrafalarias habitaciones de hotel. —Tú no le darías uno a ella —dice Brandon mientras enciende otro cigarrillo y se lo pasa a Nikki—. Ella va a tener que tomar algo solo para mantenerse de pie. Dentro del baño. ¡Joder! Tenía que parar de pensar así. y su cabeza se gira para mirarme. sin duda. —Prueba esto. Él sube sus cejas y ríe. color innatural. Su cara es de un extraño. ella ya no está a mi lado. pero todavía sentía mi estómago revuelto cuando me desperté. En vez de eso. La chica a mi derecha está dando golpes por tercera vez en una hora. La chica a mi derecha esta acostada sobre su costado. La sensación es arrolladora y casi espiritual. el pasado tan solo ha desaparecido. Las manos de Keith se mueven hacia arriba por la parte interna de las piernas de Nikki. Se me veía un poco duro. y no duele. y el dolor se ha ido. bienvenido. y tengo que rodar de vuelta a mi sitio… Todo el rato sabía que estaba soñando. Tragué bilis de vuelta y apreté más el agarre que tenía en Tria. y también lo estaba Fin’s. Mi mente gira y se arremolina en giros majestuosos. Otro subidón. Ni siquiera puedo hablar. Estaba contento de estar de vuelta en nuestra cama. ¿no? —No lo sabía… yo no quería… —Miro hacia el circulo de nuevo y veo a Tria sobre su espalda con los pies en el aire. Las imágenes me dejan como si flotara y nadara dentro de mí mismo. Necesito sacarla afuera en una cita. separándolas más antes de bajar las manos y liberar su polla de los pantalones. no. Me estiro para coger la taza y beber el líquido. Espera. y me entierro en ella. Por supuesto. 36 Mi cabeza flota. pero ella lo ha estado haciendo por mucho más tiempo que yo. mi brazo estirado es rodeado con un trozo de goma por la curva del brazo. Mañana será sábado. Había unos cuantos restaurantes más de mala calidad y un lugar de tortitas bajando la cuesta. La muevo hacia mí. Veo a la mujer dar palmadas en la parte interna del codo para sacar la vena a la vista. Sus caderas empujan hacia delante. pero aun así ella sigue siendo bella.

Ella bostezó y se tambaleó un poco por la modorra de la mañana. Nunca fui de los que ejercitan la paciencia. Pero lo seguía queriendo de todas formas. en realidad no lo era. quiero decir metiéndome dentro de ella y pasar la mayor parte de la noche bombeando ahí y escuchando como gime mi nombre unos cuantos cientos de veces. más de una hora. y me giré para ver a Tria arrastrando los pies fuera del dormitorio con su pelo como si acabara de salir de un video de Billy Idol. Por lo menos todo estaba dentro de mi cabeza. Escuché un ligero sonido detrás de mí. Yo solía solo aclarar una del fregadero. y lo haré. y cualquiera que fuera el frescor que el suelo frio había traído a mi cuerpo desapareció en una ola de calor cuando la miré a ella. pero por ella esperaría. Lo restregué por un minuto antes de tirar agua fría a mi cara. y tuve que sonreír un poco al ver que siempre había una taza limpia en el armario cuando fuera que buscaba una ahora. Como. y no podía evitarlo. Solo esperaba que no tardara mucho. Ella se restregó los ojos. No era sobre meterse en sus pantalones. Y por introducción. me había dado cuenta de que lo tenía. 37 . El suelo de linóleo de la cocina se sentía frio bajo mis pies. Joder. Lo había dicho en serio cuando le dije que esperaría lo que ella quisiera que esperara. donde este tipo de cosas deberían quedarse porque espero introducir a Tria al pequeño bastardo caprichoso que hay entre mis piernas. Sacudí mi cabeza. y yo sentí los lados de mi boca subir. Estaba siendo un idiota total.

pero no ha estado viniendo. —Lo siento. Me dio su número en caso que Katie necesitara algo. y sabía que eso no me llevaría muy lejos. Estoy llamando por Katie Took. —¡Oh. 38 —No quiero discutir su caso —dije—. No está cobrando sus cheques. Su nombre es Meredith. pero no puedo discutir ningún caso de clientes a menos que sea un miembro de la familia. y como quizás tal vez recuerde de veinte minutos atrás. y no hay comida en su apartamento. por favor? Ahora dice por favor. eso es terrible! Puse los ojos en blanco. Sólo quiero saber que paso con su trabajadora. prácticamente estaba gruñendo al teléfono—. señor —replicó la perra idiota al teléfono—. —¿El nombre de la trabajadora de su caso. como ya jodidamente le dije. y cuando intenté llamar. es mi vecina. estoy seguro de que ella solucionara todo. por favor? —Liam Teague —dije por décima vez—. echando humo—. Su trabajadora social se supone que estaría aquí cada martes o miércoles o algo. Es mi vecina. Es la trabajadora social de Katie Took y lo ha sido por lo últimos tres años. así que comencé de nuevo desde el principio—. Cinco Ayuda a la vecina —¿P uedes decirme tu nombre de nuevo. si tan sólo pudiera decirme cómo puedo contactar a Meredith. Quizás ser condescendiente con ella funcionaría mejor. —Su nombre es Meredith. —¿Apellido? —No tengo la maldita idea —espeté—. —¿La señorita Took está emparentada con usted? —No —dije. —¿Su número de seguridad social? —¡Señorita. Tomé aire profundamente e intenté calmarme. Sólo quiero saber porque su trabajadora no ha estado ahí. ¡aquí es donde toda esta conversación comenzó! —¡No hay razón para que me grite! —¿Aparte de su incompetencia? —Estaba más allá de ser civilizado. Estaba a punto de ir al edificio de la Fundación de Familias y complacerme arrancando la lengua de su boca. —¿Meredith es una cliente que recibe los servicios? . esto no es para mí! —Para ese momento. —Así que. el teléfono suena ocupado. No creo que alguien haya venido a ver a Katie en al menos un par de semanas.

Tria lució sombría mientras se sentaba en la mesa de la cocina. —Y eso es dulce y maravilloso —dije—. estrellé mi cabeza contra el extremo receptor del teléfono un par de veces. Luego lo volví a tomar y lo estrellé un par de veces más sólo para asegurarme. —Bien —dijo Tria con un asentimiento—. —Me encogí de hombros. . bebió y consideró lo que le había dicho. la cual accidentalmente podría haber dejado caer al suelo. pero no tenemos una Katie Took registrada. —Digo… ¿se está muriendo de hambre o algo? —Le llevé algo de sobras el último par de días —le dije. Su trabajadora social por lo general la llevaba a la tienda de víveres una vez por semana. —¿Está bien? —Joder si lo sé —digo encogiéndome de hombros. Desearía que hubiera sido su cuerpo envuelto en una toalla. y no tiene nada de comida en su casa. —¿Por qué quieres hacerlo? 39 —Porque… —Suspiré. Me detuve cuando me las arreglé para atrapar mi dedo en el medio. —¿Es por eso que no has estado comiendo más que una ración toda la semana? Pensé que Yolanda había estado acosándote. —¿Dijiste que sus cheques estaban ahí? —habló Tria de repente. ¿Quizás otra agencia? —¡Son la única agencia de la ciudad! —¿Lo somos? Estrellé el teléfono contra su base. y luego lo puse de nuevo en mi oreja. —Neh. Me levanté y le serví un vaso de jugo de manzana y rellené el mío. lo que quiere decir que no ha tenido dinero en seis semanas más o menos. sólo guardaba un poco para ella. Hay dos cheques de discapacidad en su apartamento. —Katie Took. —¿Y el nombre de la clienta? Suspiré profundamente. Con su barbilla en su mano. —¿Qué quieres decir? —Mierda. Pasé mis manos a través de mi cabello—. trabaja allá. —¡Mierda! —Lo froté un par de veces antes de meterlo en mi boca. ¿Por qué morder algo hace que se sienta mejor? —¿El teléfono ha hecho algo terrible esta mañana? —Tria caminó alrededor de la esquina con su cabello envuelto en la toalla. Tria… no es como si tuviéramos un montón para dar. Puedo hacer más hoy. pero no exactamente pragmático. —No. —No puedo contactar a la trabajadora social de Katie la Loca. Los ojos de Tria se abrieron mientras miraba hacia el dormitorio y presumiblemente hacia el lugar habitual para acampar de Katie la Loca. —Lo siento.

abrí la puerta para Tria. pero me recordaba a una de esas fotos donde se suponía que miraras un rato concentrándote en algún punto. pero al menos comió un poco. lo que fue parcialmente culpa de la cantidad insana de llamadas que se necesitó para conseguir alguna respuesta. —Sí. No había ningún diseño discernible o algo. 40 Lo único que sabía era que Tria ahora estaba insistiendo completamente en llevar a Katie la Loca al banco y la tienda de víveres. Estuvo más interesada en la nicotina que en los bizcochos. y varios otros afiliados de Phillip Morris2. —No me refería a eso. Empresa tabacalera. el cual luego llevé a Katie la Loca por la escalera de incendio junto con un nuevo paquete de cigarrillos. Quise decir llevarla a algún lugar donde pueda cambiar los cheques. Fueron destruidos cuando Katie la Loca empezó a arrojarlos por las ventanas hacia los autos y autobuses que pasaban. —¿Quieres llevar a Katie la Loca a una excursión a la tienda? —Levanté mis cejas hacia ella. pero no había cojines sobre ellos. Los ojos de Tria se abrieron bastante cuando miró alrededor del apartamento de Katie la Loca. y entonces podías ver otras imágenes en ella. Excepto que con la obra maestra de Katie la Loca. se había mudado del estado dos semanas atrás. En la cocina. No estaba seguro de que sobreviviríamos al intento. —Tria sacudió su cabeza—. Escuché excusas sobre los recortes gubernamentales o una subvención que no fue renovada o algo. Recordé mi reacción la primera vez que entré y supuse que mi rostro había lucido igual que el de ella. Camel. ¿qué otra cosa podemos hacer? Tria terminó haciendo desayuno extra. —Bueno. años atrás. y luego llevarla a la tienda para que compre comida. Habiéndola acomodado en la mesa de la cocina. no había nada más que ver. No esperaba regresar a la agencia. finalmente descubrí que Meredith Jones. Debía de haber cerca de diez por cada año. si la trabajadora social no aparece. ¿no podríamos cambiarlos? —No a menos que tengas una identificación que diga que eres ella. —Entraré por la ventana y te dejaré entrar —le dije a Tria. . con fechas desde quince años atrás. Había un sillón y un sofá muy parecidos a todos los que los departamentos amueblados tenían en la sala de estar. para cuidar a un familiar enfermo. También descubrí que el primer nombre de Katie la Loca de hecho era Katherine. preguntándome si tenía la mínima idea de lo que estaba sugiriendo. Era un gigantesco mosaico rindiéndole homenaje a los dioses de Marlboro. así que estaba en la lista de espera para el próximo disponible. no entendí de lo que estaba hablando el tipo. Todos los otros trabajadores tenían demasiados casos. la trabajadora social asignada al caso de Katie la Loca. Su fervor inicial por querer ayudar pareció desvanecerse cuando entró por la puerta y vio toda una pared de la sala de estar cubierta en su totalidad con paquetes vacíos de cigarrillos. las paredes estaban cubiertas con esos calendarios gratuitos que los bancos daban durante las fiestas de fin de año. Asintió y se dio vuelta para salir al pasillo mientras me trepaba por la escalera para incendios y convencía a Katie la Loca de entrar en el edificio. así que no podías ver ninguna de las 2 Phillip Morris. Después de cerca de diez llamadas más. —Bueno.

Estoy casi que seguro que cambian cheques del gobierno. pero no me molestó más por los diferentes apodos que tenía para mi vecina. Vamos a conseguirte más cigarros. —Katie la Loca. tratando que Katie la Loca la mirara. —¡Aun así no es amable! —regañó Tria en un susurro. ni dos. —Sacudí mi cabeza hacia donde Katie la Loca estaba sentada. sino tres cheques que no había cambiado. Suspiró pesadamente. Dejé el paquete vacío de vuelta en su sitio y me dirigí hacia la puerta principal. ¿verdad. ¿habías conocido a Tria antes? —le pregunté. Como si Katie la Loca no tuviera oídos. Pude ver la tensión en los hombros de Katie la Loca por el escrutinio de Tria. A su lado en la mesa estaban sus cigarrillos. si no puedes confiar en que el cheque del gobierno no rebote. No estaba esperando ninguna clase de respuesta—. Revisé la nevera sólo para asegurarme de que nadie hubiera venido desde que había mirado la última vez. Oye. Inclinó su cabeza un poco. para mi gran sorpresa. loquita? —pregunté. Mientras Katie la Loca se concentraba en Tria. —¿Qué? —pregunté. . Rebusqué en su correo hasta que salí no con uno. —Ven. —Di hola. ¿qué te pasa? —Todos los químicos correctos —dijo Katie la Loca. y luego nos siguió fuera del apartamento y hacia la tienda de víveres. Algunos de los calendarios incluso parecían estar sobrepuestos a los años detrás de ellos. —Hay un lugar para cambiar los cheques un par de cuadras más allá de la tienda —le dije a Tria—. —Deja de llamarla así. Tria frunció los labios. perra torpe. —¡Liam! —dijo Tria en voz baja. Solo se salieron de control. pero todavía estaba vacía. paredes. —¿Qué le pasa a ella? —preguntó Tria. —A ella no le importa una mierda. perra loca —dije con un movimiento de mi mano—. 41 No respondió. —¿Qué tal un pequeño paseo. —Tampoco lo es susurrar como si no te pudiera oír —contesté con una ceja levantada. Su rostro se arrugó cuando se estiró por el paquete a su lado y lo encontró vacío. Digo. —Hola —dijo Tria. —No lo sé —dije—. rápidamente tomé el paquete y tiré los cigarrillos en el bolsillo de mi sudadera. se negó por completo a ponerse algún tipo de chaqueta. y tomé la oportunidad para hacia atrás de ella. ¿cierto? Tria sólo sacudió al cabeza ante mi pobre excusa de chiste y miró detrás de ella para asegurarse que Katie la Loca todavía nos estuviera siguiendo. no puedes confiar en que el agua se quede en las nubes. pastelito de frutas? Katie la Loca no respondió.

Había gente de pie alrededor. Era una pila de comida bastante decente. —¿Ves lo bien que está? Sólo dice mierda al azar. Suspiré dramáticamente y miré las diversas revistas de chismes. éramos los próximos en la fila. pero aun así me molestó. —Si su vocabulario incluye “déjeme ponerme de rodillas y tomar su polla en mi garganta”. pero tomamos un surtido de alimentos que se ajustaban a su presupuesto después que la renta. como si estuviera lista para ser clavada a una cruz. Sin equilibrio. La miré de vuelta. De otra forma. —¡Qué demonios! —gruñí. —Mi pene está un poco más abajo por si también quiere mirar eso. ¡dese la maldita vuelta y métase en sus propios asuntos! Tris me golpeó en la espalda. ¡La perra está siendo grosera! —¡Ve por Katie! —dijo Tria—. Un supervisor estaba gritándole. Gruñí mientras giraba en una esquina al encontrar una fila de la ropa que llevaba a la estantería de los vegetales. —Eres terriblemente lista para una chica de pueblo. con una manzana en la boca y sus brazos extendidos. Bien. Corrió hacia las frutas. —No puedo caminar en una cuerda floja —murmuró Katie la Loca. —¿Ves? —dijo Tria con una sonrisa—. Le pasé a Tria el dinero para la comida y luego fui en la dirección a que había ido Katie la Loca. Tria era asombrosa tomando una pequeña cantidad de dinero y terminando con un maldito banquete. pero llevar a Katie la Loca a través de la tienda de víveres fue algo así como tomar un montón de esos pequeños mosquitos y tratar de convertirlos en un equipo de nado sincronizado. Había también al menos cincuenta y siete trabajadores descansando y pasando el rato afuera. Katie la Loca estaba recostada sobre un montón de cabezas de lechuga. algunos con niños cuyos ojos trataban de cubrir de la tipa loca entre la fruta. El cambio del cheque no fue tan complicado. está bien. Los sabores de goma de mascar justo por encima del aparador de las revistas eran mucho más interesantes. —¡Que vocabulario! —exclamó mientras me seguía mirando. completamente desnuda. La mujer enfrente de mí se dio vuelta y me fulminó con la mirada. Todas parecían muy 42 concentradas en alguna pareja de Hollywood y si estaban o no montándoselo en secreto entre ellos. entonces tal vez podríamos tener algo qué discutir. Había cerca de quinientas veintisiete personas tratando de pagar a través de dos líneas disponibles. Estuvo por todo el maldito lugar sin ton ni son yendo en cualquier dirección que podría ir después. Después de esperar cerca de cuarenta días y cuarenta noches. . las facturas y esas mierdas. había nueve personas en la fila y dos descansando. Está diciendo que tiene un desequilibrio químico. Le sonreí. —Eso no fue al azar —discutió Tria—. —¿Qué hice? —pregunté mientras me daba vuelta—. Realmente no sabía que le gustaba comer. Ahí fue cuando Katie la Loca se paró de puntitas para mirar por encima del mostrador por un momento y luego salió corriendo. estuvieran cubiertas.

Sacudí la cabeza y caminé hacia el carrito. Marché directamente y la levanté en mis brazos como un bebé. así que cambié al agarre de bombero. —Puedo cargar esto —dijo—. Encendió uno y lo colgó del costado de su boca mientras con cuidado arrancaba pedazos de cinta adhesiva de un rollo y pegaba las cajas a la parte inferior del mosaico. —¿Quieres ayuda? —preguntó Tria. No es mucho. Se acercó más a ella. Katie la Loca salió por la ventana y lugar habitual en la escalera de incendios. mientras caminaba alrededor de él. pero pareció dudar sobre si tocarla. empujé el pequeño asiento para niños hacia atrás con mi codo. —Vamos a llevarnos eso —le dije. —No sé qué está haciendo. aunque ella no estuvo en absoluto complacida por eso. Después de eso. Sacó una pequeña radio de una funda pegada a su cinturón y llamó por refuerzo. Se retorció. —Eres una loca. —Deja de decir esa mierda —le dije—. Tria obligó a Katie la Loca a ponerse de nuevo su camiseta y luego agarré toda la comida y la apilé sobre ella. y dejé caer a Katie la Loca en el centro de la canasta. Katie la Loca dejó de gritar y sólo se acomodó para el viaje. Katie la Loca no respondió. Cubrí sus tetas caídas con su camiseta y metí el resto de su ropa bajo mi brazo. lanzándola de cabezas sobre mi hombro. Tria no quiere que hables de nosotros de esa manera. 43 —Créeme —dije—. —La tengo —dije. Al menos nadie más iba a compartir con ella. Tria tomó la oportunidad para observar alrededor del apartamento mientras yo fumaba afuera. Continuó gritando y retorciéndose mientras me agachaba y levantaba el resto de su ropa. Una vez que todos los cigarros estuvieron “propiamente almacenados”. No funciona si estas usando un traje de baño. gritó y escupió pedazos de manzana a mi rostro mientras subía su ropa interior por sus piernas. pero no puede… Mmmm… recostarse sobre los productos. La detuvo antes de que pudiera regresar el carrito de compras. sabes. —¿Ya pusiste tu pene en ella? —preguntó Katie la Loca mientras daba una calada. —Esa es la única manera. pero Tria se sentó a su lado de todos modos. Tria estaba pagando por las cosas mientras yo salía hacia la puerta. casi haciéndome ahogar con el humo. Después de una cuadra más o menos. tratando de no perder mi agarre sobre la loca al mismo tiempo. Katie la Loca inmediatamente buscó el cartón de cigarrillos y los abrió. esto va a ser más fácil. nos las arreglamos para llevarla de regreso al apartamento sin mucho más que un poco de gritos a los transeúntes. Simplemente no estaba funcionando. ¿sabes eso? . y la encontré afuera. Cortó pedazos de cinta y los hizo un círculo mientras Katie la Loca los pegaba en la parte de atrás de los paquetes y luego los ponía en la pared. Sólo sacudí mi cabeza y metí lo perecedero en la nevera. señora —dijo—. Dentro. Sacó una hogaza de pan y comenzó a comerse los bordes de cada rebanada y luego puso el resto de regreso en la bolsa.

Pensé que tal vez podríamos lavar lo suyo mientras estamos en eso. Tria estaba exhausta. Ya era lo suficientemente malo pasar tiempo en una lavandería el tiempo necesario para que mi propia ropa se lavara. lo que también me hizo feliz. Tria habló con ella como si la loca de hecho estuviera respondiendo. pero ahora ¿tendría que estar ahí mientras la de Tria y la de Katie se lavaban y se secaban? Gruñí. —¿Liam? —llamó Tria cuando estaba lanzado el culo del cigarrillo sobre la barandilla—. ¿Puedes venir aquí? Trepé por la ventana y encontré a Tria en el dormitorio de Katie. y Tria estaba juntándola. Todo lo que sabía era que Tria estaba sonriendo mientras hablaba. y que Tria tal vez tenía un par de prendas que podrían quedarle a Katie. pero era eso o explotar. Una Tria feliz llevó a besarnos. no estaba seguro de que quisiera. así que nos encargaríamos de su ropa mientras estábamos en ello. pero resopló y tiró de un hilo en la parte inferior de sus pantalones. diciéndole que teníamos que ir a lavandería. y Tria todavía podía hacer comida extra en nuestra casa. y honestamente. Consideré advertirles que se caerían si seguía haciendo eso. Pasé el rato en la cocina y sólo las miré interactuar. bla. bla. No tiene demasiado. . pero feliz. —Deja de quejarte —dijo Tria—. Besarnos hizo infeliz apéndice mío. No dijo nada más. Nunca fui de los que se complacen con constante auto-amor. —Necesitamos ir a la lavandería —dijo—. 44 No presté atención a nada de eso. Para el momento en que volvimos a nuestro apartamento. y que Katie la Loca no parecía demasiado perturbada por su presencia. y tuve que tomar una rápida ducha para apaciguar al malhumorado bastardo antes que nos dirigiéramos a la cama. Había ropa sucia por todas partes. Katie la Loca volvió a entrar. así que me ahorré la molestia. probablemente preguntándose qué demonios estábamos haciendo en su apartamento. y bla. Creo que podríamos ponerla con la nuestra. pero no creí que escucharía de todos modos.

pero no tomaría un no por respuesta. pero no mucho más de lo que habíamos hecho durante el primer beso. Encajaba muy bien en nuestro ambiente navideño. . Tria solicitó y obtuvo un trabajo en la biblioteca del campus. en el suelo frente al sofá. Había tenido que separar dinero de la compra para darme algo como eso. Nos sentábamos así. y descubrió que cubría más que la factura de la electricidad. mientras simplemente me relajaba contra los cojines y la sostenía. Tria me dio una bonita mochila Adidas para reemplazar mi bolsa del gimnasio. Y ya que los que tenía estaban totalmente estropeados. proclamando que me lo “debía” por lo que fuese. Tener a Tria sentada entre mis piernas y reclinada sobre mi pecho se había convertido en mi pasatiempo de invierno favorito. pero logré tumbarlo y traerme a casa un extra de ciento cincuenta dólares. Pensé que era una tontería. El tipo era bueno y tan grande como yo. mientras mirábamos películas o en el sofá mientas bebíamos jugo de manzana. Tria mantenía las manos en mis hombros o brazos. tomé una pelea extra en un bar de la ciudad vecina. Aún no la había llevado a una cita de verdad. pero fui más rápido. Sabio consejo de mierda. nos encontré una manta azul de lino en una tienda de segunda mano y le di a Tria un pequeño Snoopy de peluche como regalo. Por las Navidades. Después de eso. pero me dijo que la encontró en una venta de jardín. que tenía un agujero. simplemente continuó entregándome el cheque. así que yo no hacía nada más. aún no habíamos hecho mucho más que besarnos. en el fondo. La mochila que encontró parecía realmente cara. Fue suficiente para pagar las facturas y Yolanda me aseguró que intentaría encontrarme más como esa. cuando no jugueteaba con mi cabello. Consiguió darme unos buenos golpes. pero las horas no eran muchas y no empezaba hasta después de las vacaciones de invierno. Incluso nos sentamos así frente al horrible pequeño árbol de navidad artificial que Stacy nos había regalado para las fiestas. A 45 veces nos sentaríamos así en la cama y Tria leería uno de sus libros de texto. también me consiguió cordones para las zapatillas de correr. Semanas después. de un tamaño decente. Hubo algún pequeño toque. No se animaba a hacer nada más. Sabía que no había gastado mucho en ella porque siempre obtenía dinero de mí cuando necesitaba un poco. y yo ocasionalmente deslizaría una mano por su trasero. Estaba realmente feliz cuando trajo su primera paga a casa. Sies Siente el calor D eja que ella tome el mando había dicho Yolanda. Aunque no era tan malo.

Me limpiaré. En conjunto. pero Tria tenía otras ideas. Tria aún lograba encontrar razones para no venir y verme pelear. 46 —Ni un rasguño —contesté con media sonrisa—. eché un vistazo por la puerta. Me deslicé a su lado y le pasé el brazo sobre los hombros. para asegurarme que Tria aún estaba centrada en la televisión. normalmente con un gran vaso de agua fría y un beso caliente. pero podía decir que estaban un poco incómodas. cuando volví con el labio roto. Aun así. antes de correr desnudo a la habitación para tomar algo de ropa. imaginando que veríamos el resto de cual fuese la película que tenía puesta. así que me puse un pantalón vaquero antes de volver. Di unos cuantos pasos. Por otro lado. Era eso o el tipo al que le había dado una paliza antes me dio un buen golpe en la cabeza. Incluso con el dinero extra que Tria estaba consiguiendo. —¿Estás herido? —preguntó Tria en el momento que entré por la puerta. El tipo apenas estaba en mi clase de peso y probablemente no volverá a pelear durante un tiempo. los problemas de dinero no me molestaban tanto. y a veces tenía que cansarse de mi mierda. Yolanda estaba intentando conseguirme más peleas. algo que no había sido capaz de hacer la semana pasada. Me empujó por el pecho para apartarme y me miró con un ojo. nunca había visto hacer a Krazy Katie otra cosa que salir al balcón Al menos ahora pasaba más tiempo en un apartamento caliente. No pude encontrar nada cómodo en los cajones. No. Era ajustado. pero fuera de los bares. hacía feliz a Tria. Me lavé rápidamente. Cuando acabé. Odio cuando no puedo besarte. no tenía muchas horas en la biblioteca para hacer la diferencia. Tal vez tenía algo que ver con cómo me ganaba la vida. —No te duchaste en Feet First. incluso una loca. me examinó y luego asintió. No la presionaba. Tria y Yolanda habían tratado de ser civilizadas la una con la otra. Tria levantó la mirada cuando giré la esquina. fue una noche larga y quería volver aquí. pero tenía que admitir que me molestaba un poco. Tener otra chica alrededor. Puntualizó el comentario con sus labios contra los míos. Simplemente no había dinero para ello. y me dio una de esas sonrisas que parecían convertirme el cerebro en papilla. sabía que volvería a casa y me la encontraría allí. pero no era como si tuviese otros amigos por aquí además de mí. siempre la hacía reír. significaba que esperaba unos días para pagar la factura de teléfono sólo para poder pagar la factura del agua y mierda así. luego la llevé hacia el sofá. pero en todos los años que había pasado aquí. Tria frunció el ceño ante el comentario y se acercó para comprobarme y asegurarse que no le estaba mintiendo. tenía que ser mejor que nada. Cada vez que me ataba las zapatillas con mis nuevos cordones. Arrugó la nariz. . era todo lo que importaba. Krazy Katie se había convertido en una presencia mucho más importante en nuestras vidas. Extendí los brazos. era desconocido y nadie estaba realmente interesado en pagarme por más de una noche temporal. no me quedaban calzoncillos y todos mis pantalones de deporte estaban en el fondo de la pila. No había pensado en ello. —Me alegro que estés bien —comentó—. Parte de mí quería estar enojado de que Tria pasase tanto tiempo con ella. la apoyé contra la pared un momento. La rodeé con los brazos y la alcé. ¿verdad? —Eh —respondí—. aunque no estaba seguro de por qué. pero cuando volvía a casa de trabajar o hacer ejercicio y tenía a Tria allí.

Continué con los ligeros toques hasta que entrecerró los ojos y abrió la boca mientras exhalaba. No aparté el material como quise. tracé un borde de la curva. Deslizó un dedo por el borde de cada músculo. lo que me hizo sonreír ampliamente. subí por su cadera y acaricié la piel desnuda de su estómago con el pulgar. luego un poco más hasta los brazos y los subió de nuevo. mientras me acariciaba el pecho. Me humedecí los labios mientras bajaba la mirada a la carne pálida frente a mí. Pude sentir el ritmo de mi respiración aumentar con el suyo mientras la tocaba a través del ligero material. bajando por la ligera cuesta y luego arriba otra vez. —¿Está segura? —murmuré. Con la boca abierta. El sujetador en sí mismo me era familiar. con una ligera curva visible en la parte superior del frente del encaje. Imité el movimiento con la otra mano. Tria jadeó y sacudió ligeramente las caderas. por la línea de su mandíbula. Tuve que contenerme físicamente de la acción mientras se colocaba sobre mí de rodillas. Tria se levantó lo suficiente para sacarse la camiseta por la cabeza. Una vez que toqué el centro de la cuesta otra vez. bajé la mirada hacia ella y la vi pasarse la lengua por los labios antes de subir lentamente mi mano. mordisqueándome juguetonamente allí. Mi polla trató de atravesar el tejido del pantalón para colarse directamente en su 47 sujetador. Apenas tocándola. Sentí mi cuerpo tensarse con su toque y la piel ponérseme de gallina mientras movía los dedos por mi pecho y hacia mis abdominales. abrí los dedos en abanico. a menos que lo pidiese explícitamente. En cambio. hacia su oreja y de regreso. me moví de sus labios. Nos movimos juntos con las bocas abiertas. En respuesta. Con la punta del dedo completé el camino de vuelta a su otro hombro y luego comencé a bajarlo de nuevo. y acaricié lentamente hacia el exterior de su pecho. había visto toda su ropa de los cajones. Encontré sus caderas con las manos y alterné mi foco entre el sabor de su lengua y resistir la urgencia de llevarla sobre mi polla. tracé su piel desde el borde del ligero tirante alrededor de su hombro y bajando por el montón de carne contra el borde del encaje. asumiendo que estaba tratando de decirme que parara. Movió la boca hacia mi mandíbula. Bajó las manos hasta mis hombros. se puso de rodillas y metió los dedos en mi cabello antes de besarme. arremoliné la punta del dedo alrededor de su pezón y lo sentí endurecerse con mi toque. Abriendo los ojos. pero tener el material de encaje blanco rodeando sus suaves pechos justo frente a mí era completamente diferente. Noté su mano sobre la mía. Esto era mucho más de lo que esperaba para la noche y no iba a presionarla más allá. inclinándome para besarla mientras me movía. pero apretó su agarre en mis dedos. apenas tocándonos con labios y lenguas. cerniéndome sobre ella. odiándome por siquiera hacer la pregunta en vez de tomar la oportunidad. . Se giró hacia mí casi de inmediato. Empecé a apartarla. Con mi mano libre. Me senté y la moví conmigo antes de ponerla de espaldas sobre el sofá. Le sujeté la barbilla con los dedos y llevé de vuelta su boca a la mía. Tan lentamente como podía soportar. aun manteniendo mi toque ultraligero.

—¿Me enseñas? —preguntó en un susurro. —¿Sientes eso? —susurré contra su cuello mientras trazaba el exterior de su pezón. creando tensión por todo mi cuerpo que empezaba a centrarse bajo mi ombligo. mierda. una. —¿Qué? —preguntó. ¿Eso estuvo mal? —No.. así que solté su mano y la pasé por su costado desnudo. Traté de no reír. Dios.. y se detuvo allí. voy a correrme si continúas. nena. Se estremeció un poco cuando cambié la dirección y volví a acariciarla ligeramente sobre las tetas.. ahora que finalmente había hecho un movimiento. desde mi ombligo al botón superior del pantalón. deslizando 48 sus dedos curvados sobre el exterior de mi pantalón. Me temblaron los muslos ligeramente. —Tria. maldición no —murmuré con ligera coherencia—. Dios. quería empalarla. Me aparté un poco. No pude respirar durante un momento mientras lentamente rodeaba su pezón con el pulgar y volvió a abrir su boca a la mía. ¿qué pensaba que iba a ocurrir? 3 Rey rumano conocido por empalar a sus enemigos y en el que se basa el mito de Drácula. desde la base de mi polla hasta la punta y deseando haber sabido antes que iba a hacer esto y así haberme puesto un pantalón de deporte para la ocasión.. ampliando los ojos mientras dejaba de mover la mano—. así volvía a cernirme sobre ella. vacilante. . no lo había tenido.. Traté de silenciarme por un par de razones.. cubrí su mano con la mía. sí. —balbuceé. sintiendo el calor de su palma empujando contra mi tensa polla con más presión. además de la mía. Quiero decir. porque estaba asustado de que cualquier sonido que hiciese me envalentonase a mover las caderas y posiblemente empalarla en mi polla en el proceso. —¡Uhh! —gruñí cuando un suspiro escapó de mis labios ante el toque de su mano en mi pantalón. Pasó rápidamente de la conmoción al deseo y se movió para pasar otra vez su mano por mi pecho. —Oh mierda. —¿Sí? —susurró... y estaba tratando de recordarme que así era como se suponía que se sentía. Dios. Podría ser Vlad el Empalador3 y ella podía ser mi pequeña vampiresa. Vacilantemente. Capturé su boca mientras trazaba con el dedo la fina línea de vello. palmeó el bulto que estaba tratando de escapar desesperadamente de su apretado confinamiento. Es como si no hubiese tenido otra mano. con los dedos estirados sobre el exterior de mi pantalón vaquero y traté de mantenerme completamente quieto. sobre ella durante un año.. Hizo círculos con los dedos y apretó un poco.. Lentamente moví nuestras manos juntas. y deslicé la mirada por su cuerpo—. ¿Todo el camino entre tus piernas? Jadeó y movió la mirada hasta la mía.. y dos. —¿Así está bien? —cuestionó en voz baja. Tria subió la mano y palmeó la cabeza de mi polla. Es solo que. Movió la mano lentamente.. espera. esta vez bajándola más. Tria pareció entenderlo. porque no quería empezar a gritar de alegría y asustarla. Cubrí sus labios con los míos y gemí en su boca cuando se movió un poco más rápido y con más empeño. oh. Sin dudar. Mi polla pensaba que iba a tocar el cielo y estaba tratando seriamente de estallar algunos botones.

mientras los desabotonaba todos. permitiendo escapar a mi polla. traté de no parecer engreído cuando no pudo rodearme del todo con los dedos. estiró el brazo y tocó la punta. —Eso es —la animé—. voy a hacerlo —respondí simplemente. sino que simplemente la dejé sentirme en su mano y moverse como quisiera. ¿Tal vez en otro momento? Traté de esconder mi decepción. Mayormente estaba tratando de correrme en menos de treinta segundos. Pasé la mano por su costado y sujeté el exterior de su muslo. pero no tuve oportunidad. —Sí. —Puede que necesite lavar la ropa. sí —murmuré y Tria sonrió cuando empezó a mover la mano sobre mí de nuevo. Me complació. Llevé su boca a la mía. Eché la cabeza hacia atrás y gemí mientras subía la mano hacia la punta de mi polla 49 antes de volver a desliarla hacia abajo.. antes que espasmos de euforia siguieran el movimiento de su mano por mi erección y me corrí a chorros sobre su mano y pantalón de yoga. besándola en agradecimiento. Me acarició un par de veces más. no moví las caderas en su mano. desde hace mucho sin otro participante. haciendo que el pequeño bastardo diese un pequeño salto.. —Dios. —Tria se rio. Mis bolas de apretaron y me temblaron las piernas mientras dejaba salir otro gemido. —¡Oh! Umm. —Resulta que sé que tienes ropa interior —comentó. Observé. O podrías esperar hasta que tenga la oportunidad de devolvértela. está bien —balbuceó Tria—. esta vez piel contra piel. no iba a quejarme de la técnica. —¿Estuvo bien? —preguntó y no pude evitar reírme entre dientes. Tria apretó un poco su agarre y mi polla se separó un poco más de mi cuerpo. Un poco más rápido. Miré mientras se humedecía los labios y me pregunté cuánto pasaría hasta que sintiese su boca en mi polla. —Probablemente debería cambiarme de ropa. antes de volver para limpiarnos. por mucho que hubiera querido. me estaba ... Noté sus dedos en el botón superior de mi pantalón. Estaba sumamente determinado a no parecer disgustado. En cambio. —Bueno. después del trabajo manual. en mi espalda y piernas. Sentí su mano dejar mi polla del todo y traté de no gemir muy alto. Deslizó fácilmente los dedos arriba y abajo por la erección. extendiendo semen alrededor y haciéndome querer fundirme en ella. podrías —comenté—. uno de los cuales humedecí en el fregadero de la cocina. El pensamiento perdió sentido rápidamente cuando sentí su mano agarrar mi erección. De todos modos. Quiero decir. Jadeé mientras agarraba su muslo y sentía una tensión familiar. Aún tratando de darle el mando. No dijo nada más sobre mi miedo a la lavadora. Francamente. con creciente sorpresa.. —¿Estás cubierta de mi semen? Se sonrojó y la besé rápidamente una vez más antes de correr a la cocina por un par de trapos. pero imaginé que aún nos estábamos tomando las cosas un paso a la vez o lo que fuese. por lo que me sacó otro alto gemido. no.

Jesús.. no podía ser lo mismo como estar dentro de ella. —No hay prisa —afirmé—. Si no quieres algo.. chica. nena —expliqué—. 50 —Estaba esperando... Tienes que decirme lo que quieres y lo que no. —¿Quieres que te manoseé? —cuestioné.. —Um. Quiero verte correrte sobre mí y . Se volvió a ruborizar.. —Nunca haces lo que pienso que vas a hacer —comentó Tria tranquilamente. esa mierda también es un poco vergonzosa.. Se encogió de hombros de forma tensa. —Ugh —farfullé—. —No —respondió calladamente—. La rodeé con los brazos y la besé de nuevo. Puede ser sucio. sostuviste la parte más íntima de mí mientras me corrí sobre tu pantalón. —Su voz se fue apagando y no continuó hasta que prácticamente tuve que suplicar—. probablemente es hora de irse a la cama. —De todos modos. Estarás disgustado —susurró finalmente—. pero merece la pena. sintiendo demasiado bien como para estar demasiado disgustado sobre no conseguir tocarla a cambio. pero es parte del paquete. simplemente recuerda que te debo una. —¿Qué quieres decir? —pregunté.. imaginé que tú querrías. —¿Qué? —insistí—. —Gracias —susurré—. esto no es una calle de una sola dirección. Simplemente. —Lavandería mañana —anunció mientras se levantaba del sofá. pero una cosa no puede ser buena si no hablas de lo que quieres. No sé qué decirte y vas a. Francamente. Se acomodó contra mi pecho y apoyé la cabeza en la almohada. —¡Tria! —repetí—. girando un poco su cabeza para que me mirase—. ¿Por qué no quieres hablar de esto? —Es solo. —No sé lo que quiero —admitió—. —Tria —gemí dramáticamente.. Negó.. Sabes cómo matar el buen humor. también tienes que decírmelo. pero en este momento lo consideraba un jodido gran salto. Estaba caliente y aún estaba dando vueltas al hecho de que no había tenido que masturbarme esta noche.. manoseo. Si quieres que te manosee dímelo porque probablemente esté feliz de obedecer.. supongo. O realmente querrás hacer algo que yo no. —¿Paquete? —Sexo. ¿sabes? Parte de lo que me gusta es descubrir lo que te gusta a ti. embarazoso. Normalmente ahora estaría devolviendo el favor. Estiré la mano y tomé su barbilla entre mis dedos. —Tria. no sé. Ambos nos cambiamos a ropa de dormir y luego nos encontramos en el centro de la cama tamaño queen. pero aún no has dado tu consentimiento. Cuando lo quieras. También puede ser vergonzoso. Por supuesto.

podía saberlo por sus oscurecidas mejillas y el modo en que se negaba a mirarme. Tria lo reflexionó un momento. —Entonces. En cuanto llegué al edificio de apartamentos. Las temperaturas habían subido bastante la última semana. —¿Piensas en mí cuando lo haces? —No tengo que responder —aseguró con arrogancia. si sigues haciendo eso —le aseguré. que pagaría cuando estuviese cómoda con la idea de que deslizara las manos entre sus piernas. Tria. luego me moví a su hombro y después subí de nuevo. hicimos un progreso decente esta noche —respondí con una sonrisa. tomaré eso como un sí —le murmuré en el oído—. pero aún hacía suficiente frío como para tener que empezar mi carrera con una sudadera de capucha. —Te duchas dos veces al día.. —¿Vas a.. Tracé una línea por la parte superior de su hombro.. —Bueno. —No. Eso hará mi trabajo más fácil cuando decidas que quieres que te devuelva el favor. subiendo por su cuello y bajando por la línea de la mandíbula con el dedo índice. —¿Alguna vez lo haces? 51 —¿Hacer qué? —Tocarte a ti misma. —No tenía que responder. y ahora le debía seis orgasmos. pero no sonrió—. —No. no te correrás. Infiernos. —A veces tres. cansarte de esperar? —preguntó. —¿Realmente haces eso? Realmente no pude evitarlo. —Pero aún no lo hemos hecho —me recordó. a menudo —admitió finalmente. Si estoy haciendo algo que no te gusta. Si no te corres. sabes que soy perfectamente capaz de correrme por mi cuenta si realmente lo necesito. e hice una rápida caminata para . si eso no me hizo ponerme duro de nuevo. Había decidido que prácticamente podía sobrevivir con trabajo manual.. —Como cada vez que entro en la ducha —contesté. Tria aún no había llegado al punto donde me dejaba devolvérselo. Le rocé la piel del brazo con la punta de los dedos. saber que te hice sentir así. Eso me hizo reír a carcajadas. frustra todo el propósito de follar. Puso gesto de sorpresa. Como si lo hubiese olvidado. Me incliné y la besé justo bajo la oreja. Mis pies golpeaban el cemento y el frio vapor de mi respiración escapaba de mi boca en rápidas ráfagas rítmicas. pero definitivamente estaba consiguiendo más tiempo con sus pechos. le acaricié el brazo con la mano. Aunque estaba cerca del final de la carrera y estaba sintiendo bastante calor con eso.

sometiéndose a deudas de tarjetas de crédito. la apartaba rápidamente y se sonrojaba de nuevo. emocionante. —Es algo de lo que hemos hablado en clase —dijo Tria—. antes de salir tranquilamente de la habitación. —Hola —respondí. Elissa. y compararlos con otros que no se compran autos de lujo y eligen vivir dentro de sus posibilidades. me saqué la sudadera por la cabeza antes de caminar por el pasillo. —Suena. ¡Y tiene su propio ordenador! —Ya veo —aseguré. —¡Hola! —dijo Tria con una risita. —¿Quién. Sabes que simplemente no entiendo nada de esa mierda. —Esta es Elissa —me informó—. con gente que está gastando más dinero de lo que realmente pueden afrontar. . Simplemente rio de nuevo. En realidad. aún jadeando un poco. —Luego hay otros que se someten a la pobreza —añadió Elissa. enfriarme rodeándolo. pero ella estaba tratando de mejorar mis modales. —Vamos a hacer entrevistas —me indicó Tria—. así que le di una mirada que intentaba preguntarle si había estado bebiendo. —¡Lo que sea! Elissa estaba mirando de uno a otro. mal planeamiento o elecciones conscientes? Resoplé una risa. —Elissa y yo estamos trabajando juntas en un proyecto —me explicó Tria—. este es Liam. —Bueno. No tenía ni idea de qué se estaba riendo. y su rostro enrojeció casi del mismo tono que su cabello. que estaba en el suelo cerca de la puerta. Tenía unos sorprendentes rizos rojos y un ordenador portátil en el regazo. —Hola —saludó Elissa. así que caminé hacia el sofá. desatando el pantalón en el camino. Tenemos que hacer una presentación el próximo viernes. —Es sobre sicología de la economía —indicó Elissa—. tomé la barbilla de Tria y le planté un buen beso en la boca. Aunque tenía que admitir que era un poco desordenado. 52 Alcé una ceja hacia Tria pero no comenté nada. Por qué algunas personas eligen vivir bajo sus recursos y otros gastan más de lo que deberían. No podía mirarme a los ojos. No pude detenerme. Voy a masturbarme en la ducha.. si me disculpan —dije con una sonrisa malvada y una más malvada le siguió—. Elissa se quedó boquiabierta y amplió los ojos como una rana.. pero estaba escondiendo una sonrisa. ¿Son casualidades. vacilante. era bastante divertido. fingiendo inocencia—. —¡No te burles de mí! —advirtió Tria. y fue un tanto sorprendente ver a Tria sentada en el sofá con otra chica joven. Escuché voces al otro lado de la puerta antes de abrirla. Tria puso los ojos en blanco y en cambio. Es todo sobre las clases socioeconómicas y las decisiones que les llevan arriba o abajo. Lancé la sudadera encima de mi bolsa del gimnasio. pero cada vez que me encontraba con su mirada. yo? —pregunté. la tomé y la colgué en el respaldo de la silla.

están bastante felices con lo que sea que pueden conseguir. Sigue diciendo que esperará. ¿cierto? Por el último par de novios que he tenido. —¡Ohhhhh! —Elissa alargó mucho tiempo la silaba—. mediocre. Quiero decir. —¡Tria. cerré la puerta del baño a mi espalda. —Simplemente no entiendo cómo no lo estás haciendo con él —decía Elissa. lo encontrará en algún otro lado? —Un poco —admitió Tria—.. —Dudo que vaya a importarle lo que haces —le aseguró Elissa—. Cuando salí. Aunque realmente no creo que Liam sea de los que engaña.. me quedé frente al espejo y me froté la barbilla.. Dios mío. Quiero decir. no me siento preparada. y tiene que ser uno de los tipos más calientes que he visto en mi vida. 53 Me pregunté qué tipo de hombre se supone que soy y si hay alguno por ahí que no lo necesita todo. creo que me diría que me fuese si se cansa de esperar. Es mayor. ¡Bueno. Su voz era silenciosa y debería haberme sentido mal por escuchar a escondidas. ¿Te das cuenta con cuántas mujeres ha estado? ¿Cómo voy a compararme con todo eso? —Tria —recriminó Elissa con un suspiro—.. Sonreí mientras abría el agua. es un chico.. están saliendo. vives con él. pero. experiencia. —Ese es un hombre que lo necesita todo —contestó Elissa. no tengo ninguna. bueno. me detuve como un espeluznante acosador y las escuché hablar.. si apesto en ello. si yo. ¿Por qué no estás saltando sobre sus huesos? —Hemos hecho algunas cosas —expuso Tria.. descarada! —susurró tan alto que me fue difícil no escucharla—.. Después de la ducha y una rápida corrida. ir y quedar como una tonta. Sólo. Quiero decir. Tomé la maquinilla de afeitar e hice un rápido trabajo con la barba del día y me cepillé los dientes. no? —cuestionó Tria—. tú. ciertamente tienes la oportunidad! ¡Ve a por ello! —Sí —farfulló Tria—.. .. porque como que me gustó.. ¿por qué no tomar una de ellas a cambio? —¿Lo dices en serio? —dijo Elissa en un severo susurro—. ¡Está contigo! —Lo sé —afirmó—. Quiero decir. bueno. Le compran bebidas y le piden salir todo el tiempo. magnífico. es exactamente lo que acabas de decir. —¡Oh. Liam! —gritó Tria detrás de mí—. ¡Lo peor es que probablemente está diciendo la verdad! Con una risa.. ya sabes. muchos chicos creen que es realmente caliente estar con una virgen. tiene un gran cuerpo e increíblemente sexy. Además. ¿No estás más asustada de que si no consigue nada aquí. si él. Malditas colegialas. pero el tema era muy interesante—. Consigue todo tipo de ofertas cada vez que trabaja. Simplemente. no está con esas chicas. luego probablemente me reemplazará en treinta segundos. es mayor y. —¿Pero aún es un riesgo. Si lo que tiene aquí es. ¿Ese es tu novio? —Ajá —contestó Tria y se rio de nuevo. —No es tan simple —se quejó Tria calladamente—.

—Estás loca —declaró Elissa—. Me suena como que lo quieres y él está feliz de
dártelo.
Sí casi grité en voz alta.
—No estoy acostumbrada a eso —respondió Tria—. Nadie realmente me quiso. Al
menos nadie me quiso por mí.
—Bueno, te lo estoy diciendo ahora —dijo Elissa—, ese hombre te quiere.
Hubo una pausa en la conversación y me imaginé que probablemente debería
hacerme notar. Ya me estaba sintiendo un poco mal por escuchar, así que busqué detrás de
mí y cerré la puerta del baño con un golpe antes de volver a entrar.
—¿Avanzando mucho con el trabajo? —pregunté.
—Creo que, probablemente, hemos acabado por hoy —manifestó Elissa mientras se
sonrojaba de nuevo. Guardó el ordenador en la bolsa y me pregunté si Tria podría meter
uno de esos en su Equipaje de Lucifer. Decidí que no sólo entraría el ordenador,
probablemente también lo haría la bolsa.
Antes de despedirse, hicieron planes para trabajar un poco más en su proyecto
durante el fin de semana y Tria se giró hacia mí. Bajó la mirada al suelo durante un minuto,
luego se acercó y lentamente me rodeó el cuello con los brazos y apoyó la mejilla en mi
pecho.
—Hueles bien —aseguró.
Me reí.
54 —Pensé que se suponía que era quien te lo decía a ti.
Giró la cabeza para mirarme, simplemente permanecimos allí de pie y mirándonos.
No quería interrumpir sus pensamientos porque tenía la esperanza de que estuviese
pensando más sobre la charla con su amiga.
No comentó nada sobre ello y estuvo bastante callada el resto del día y durante la
noche. Hizo la cena, respondió preguntas si se las hacía, pero no ofreció ninguna
conversación. Simplemente parecía estar sumida en sus pensamientos, así que no la molesté
por ello.
Al menos, cuando nos metimos en la cama, se acurrucó contra mí.
Tria trazó pequeñas figuras geométricas en mi pecho con los dedos, pero no bajó
más la mano y no iba a presionarla. Había hecho que me corriese la noche anterior y no iba
a exigir más, quejarme o algo. Aunque cuando alzó la cabeza para besarme, estaba
preparado para ella.
La tomé por la cintura y tiré de ella hasta que estuvo a horcajadas sobre mi estómago,
asegurándome que no estaba lo suficientemente abajo como para conseguir una increíble
erección en su parte de atrás. Se inclinó y me besó, acaricié sus costados lentamente con las
manos. La toqué por debajo de su pecho y pasé lentamente los pulgares sobre el material
de su camiseta, que estaba en mi camino.
Me senté y le rodeé la espalda con los brazos. Tria cerró las manos en mi cabello otra
vez y empecé a besarla desde el cuello al hombro. Aunque no aparté la camiseta del camino
ni nada, la besé en el frente de su pecho, donde estaría el tirante de su sujetador si estuviese
llevando uno.
Puso inmediatamente las manos en mi pecho, lo que tomé como una señal de
apartarme. Tria se sonrojó, se mordió el labio con nerviosismo y se apartó de mí.

Tomé un largo y lento suspiro y lo dejé salir mientras Tria se metía bajo las sábanas.
—¿Vas a decirme por qué estás tan insegura sobre esto? —mascullé.
—No lo estoy —respondió con demasiada rapidez.
—De acuerdo... —murmuré—. ¿Qué sobre, algún día vas a admitir que estás
insegura sobre esto?
—No sé de qué estás hablando —insistió con un encogimiento de hombros poco
convincente.
—¡Tria, por Dios santo, te alejas de mí como si fuese a morderte o algo!
No tenía la intención de gritar, pero toda la cosa realmente estaba empezando a
cabrearme.
Tria se sobresaltó un poco y mascullé una disculpa mientras continuaba negando que
hubiese nada mal.
—Simplemente dime —supliqué— No puede ser tan malo.
—No es nada. —Tria se encogió de hombros y se dio la vuelta sorbiendo
ligeramente por la nariz.
Maldita sea, la hice llorar.
Apreté los dedos alrededor de su codo mientras intentaba que se diese la vuelta y me
enfrentase de nuevo.
—¿Qué? —exigí—. ¿Qué es?
55
—Solo... ¡solo no te entiendo del todo! —Se le rompió la voz mientras hablaba—:
Puedes tener a quien quieras, ¡cualquiera! ¿Por qué yo?
Se sentó y me alejó de un empujón y simplemente la miré, aturdido. Se movió para
dejar la cama, pero luego se giró, con los ojos rojos.
—¿Por qué, Liam? ¿Qué sacas de todo ello?
—¿Sacar de...? ¡Tria, no tengo ni idea de qué estás hablando!
—¡Nadie me quiere! —gritó y cerró las manos en puños, golpeando el colchón con
cada palabra—. ¡Nadie, jamás! Así que, ¿qué pretendes?
Nunca fui de contradecir a una mujer en la cama, pero esto era una gran tontería.

Siete
Comparte las historias

E staba a medio segundo de explotar completamente por la ira. Cualquiera
hablando sobre Tria de esa manera me hacía querer torturar unicornios aun
cuando las palabras venían de la propia mujer. Probablemente sólo fue la
sorpresa de las palabras lo que me impidió gritarle de vuelta, estaba demasiado estupefacto
por la acusación.
—¡No estoy fingiendo nada! —dije finalmente—. Te he dicho antes que te quiero
aquí.
—¿Por qué? —preguntó, su abrupta ira disminuyendo rápidamente—. Porque si
realmente es sólo por el sexo, al menos entendería. Quiero decir, eso es muy... masculino de
ti.
—¡Maldición! —grité, la rabia controlándome y ya no permitiéndome reprimirme—.
¡Si sólo quisiera a alguien para follar, hay docenas de mujeres en un kilómetro a la redonda
56 que lo harían un infierno mucho más fácil!
Me salí de la cama mientras la tensión en mis brazos causaba que mis manos
empezaran a temblar. Saqué un paquete de cigarrillos de la improvisada mesa de noche y
con toda la intención de encenderlos, sin jodidamente importarme si estaba dentro o no.
En realidad, me hizo sentir un poco mejor no abrir la ventana.
Por supuesto, dado que ya estaba tan molesto, rompí completamente todo el paquete
blando cuando los agarré. Sólo quedaban cuatro cigarrillos allí de todos modos y me las
arreglé para aplastar gran cantidad de ellos. La próxima vez que estuviera en la tienda, iba a
golpear al tipo que me dio un paquete suave en lugar de un paquete duro.
Una larga cadena de maldiciones salió de mi boca en una explosión tipo extintor,
dispersando malas palabras en cada dirección. Aplasté aún más los cigarrillos, pero
realmente no fue muy satisfactorio. Estaba empezando a temblar con la rabia y la tensión y
terminé echando mi puño hacia atrás y golpeándolo contra la pared, dejando un agujero
gigante encima de la cama. Tria saltó y chilló.
—Joder —murmuré.
Pasé mi mano por mi cabello y traté de calmarme. Tria limpió sus ojos y mejillas con
el dorso de su mano y me enfurecí conmigo porque todavía estaba demasiado molesto para
poder consolarla. Me giré y abrí la ventana sin una palabra, salí por la escalera de incendios
y cogí el paquete que estaba junto a Katie, la Loca. Si lo notó en absoluto, no pareció
importarle.
Después de un par de minutos de lenta inhalación de humo y nicotina, volví a entrar.
Tria todavía estaba sentada en el medio de la cama y sus ojos estaban abiertos y fijos
mientras me observaba regresar. Apretaba sus dedos alrededor de la parte superior de la
manta descansando sobre su estómago. Tan pronto como la miré, apartó los ojos.

—Eso fue más tarde. mi voz insistente. su voz pequeña—.. —¿Cómo que nadie? —gruñí—. me senté un poco más erguido en la cama y la miré—. me despertaba y ella no había venido a casa la noche anterior. Dejó un pie colgando sobre el borde mientras empezaba a hablar—. Me senté en el borde de la cama y me incliné hacia ella—. —Dime —dije. me desperté un día y ella no estaba allí. —Dana no estaba en la crianza de hijos —dijo Tria. Realmente no quería un hijo y dejó muy claro que yo no estaba a la altura de sus expectativas. —Asintió—. —¿Una carga? —Sí. . No era tan inusual. —¿Llevada? ¡Uf! ¿Cuatro? ¡Mierda! —Negué. me dejaba allí tanto como fuera posible. la ira regresando rápidamente. dejada a arreglármelas por mi cuenta a menudo. una carga. así que sólo me hice el desayuno y… —¿Te hacías el desayuno? —interrumpí—. ¿Cuántos años tenías? —Me llevaron cuando tenía cuatro años. como una cooperativa o algo. Mi madre usaba mucho esa palabra. Nada de esta mierda tenía sentido para mí. —¿Más tarde? ¿No tenías seis años cuando murió? —Sí —confirmó—. —¿Dana es el nombre de tu madre? —Sí —dijo Tria con un asentimiento—. Estaba mucho más interesada en salir con sus amigos y yo sólo me interponía porque se suponía que debía estar cuidando de mí. —Pensaba que habías vivido con tu padre —dije. —Nadie —se encogió de hombros. Pero sólo viví con él durante aproximadamente un año antes de que fuera asesinado. sacarlo todo y después preguntar. ¿Una niña de cuatro años? —Tenía hambre —dijo. Fui como. Extendí mi mano y rocé la parte superior de su brazo. La leche se había echado a perder. Era tan fácil decir que estaba ocultando algo por la forma en que no me miraba los ojos y siguió tratando de prácticamente ocultarse debajo de la manta.. De todos modos. Sólo fue cereal. Dime por qué piensas de esta manera. olvidando totalmente mi plan de preguntar después.. pero no creo que alguna vez lo hiciera. —¿Quién te cuidaba cuando se iba? —inquirí. —¡Muy bien! —dijo repentinamente. Se enderezó y empujó mi brazo antes de girarse hacia el exterior de la cama. ¿Qué tal si me callo y sólo me cuentas todo? —Eso es probablemente más fácil —estuvo de acuerdo—. A veces. Voy a hacerlo breve. tan pronto como tuve la edad suficiente para ir a la guardería matutina que proveía la iglesia.. Sé que puedo ser una. Creo que se suponía que debía venir y ayudar con todos los niños a veces. así que deduje que sólo debería dejarla 57 decir lo que quisiera. —Nada… en serio… —¡Tria! —espeté. Mamá no me quería y.

—Aunque eso no fue lo que pasó —dijo—. había esta otra chica allí y era mayor que yo... —Tuve que ir a hablar con un juez —dijo—. y los padres de acogida. en realidad nunca parecían interesados en tenerme alrededor.. Su hermana. me vino a la cabeza. Sacudí mi cabeza para despejar los pensamientos.. pero escuché algo de ello. yo. sentada en el suelo de la cocina. Apreté mis manos en puños y me pregunté si alguna vez iba a tener la oportunidad de conocer a la madre de Tria. —No regresó —continuó Tria—. era tan bonita. y yo sólo era. Estaba bastante claro que se negaba a tomarme de vuelta y les dijo a los tribunales que se quedaran conmigo. Mis músculos se tensaron de nuevo mientras imágenes de una pequeña Tria. dado que ella era la mayor. lloraba mucho. Me mantuve en silencio para que pudiera continuar. dijo que tampoco quería cuidar de mí. Tria miró hacia mí brevemente antes de continuar. Se hizo de noche y sólo vi la tele y busqué comida en la cocina. Pasé un mal rato abriendo algunas de las latas de conserva y me corté la mano tratando de hacerlo con un cuchillo. Había un cuchillo en una mano y una lata de sopa en la otra. No . nadie me quería. pero yo todavía estaba allí.. Había niños allí que consiguieron ser adoptados. pero recuerdo haber oído después que pensaban que había estado sola durante cuatro días cuando la iglesia llamó a servicios de protección infantil porque no me habían visto. No les gustaba. Estaba bastante seguro que habría marcas de mis uñas en mis palmas. Tria retorció sus dedos en su regazo. Sin embargo. tal vez unos pocos meses. —Realmente no lo supe en ese momento. me encontraron.. Recuerdo esa parte porque su gran capa negra me dio miedo. un hogar para grupo. No estoy segura de cuánto tiempo.. Frotó una pequeña cicatriz en su palma y mi estómago se encogió cuando una visión de una niña pequeña en un vestido verde. No sé si estaban tratando de conseguir que mi madre mejorara y cuidara de mí o qué. supongo. bueno. Siempre había otros niños. Recuerdo que pensé en ese momento que. Soltó un largo suspiro tembloroso. no puedo recordar su nombre. Aunque. bueno. No me dijeron mucho de lo que estaba ocurriendo. pero. pensando que no era lo suficientemente bonita para ser adoptada. podría haber sido aplastada por la tensión en mis brazos. Mis dientes se apretaron y me alegré de que ella se hubiera movido hacia el otro lado 58 de la cama porque si todavía hubiera estado sosteniéndola. Ella era. invadían mi cabeza. Recuerdo que tuve que tirar de una de las sillas para alcanzar el armario alto donde guardaba el cereal. yo iba a encontrar un hogar primero.. Yo. El orfanato de hoy en día. y estaba tan asustada que me escondí debajo de la cama. —Entré en hogares de acogida —dijo—. La policía y un montón de otras personas vinieron. Escuché a algunos de los trabajadores hablando una vez y decían lo difícil que era conseguir hogares para los niños más grandes. Fue adoptada. —Estuve en otra casa de acogida por un tiempo y luego en una casa con un montón de niños. Tenía un hermoso cabello largo y rubio. Me movía mucho... aun así.

Entonces. Las lágrimas cayeron sobre sus pestañas y por su rostro mientras se centraba en mí con una sonrisa triste. —Nadie más me quiso —susurró—. —Sabía que ese imbécil era un maldito idiota —murmuré. la señora que supongo que era mi trabajadora social. La única cosa que no me gustaba era que no me dejaba tocar la estufa. Pensé que la familia de Leo me quería. Pero mientras me hacía mayor me di cuenta de que era más por la comunidad que por mí y lo que yo necesitaba o quería no era importante. Se miró las manos y me estiré para cubrirlas con las mías. Inspiró profundamente y luego lo dejó salir lentamente. Y tenía largas patillas que me hicieron reír. —Su rostro adquirió una expresión lejana mientras recordaba—. Tampoco me querían realmente. Intentaron contactar con mi madre y mi tía de nuevo. Se volvió a girar hacia mí y no estaba seguro si era su expresión o mis propios pensamientos sobre lo que me había contado. —Era tan alto. luego. ¿Qué tengo de malo? Me moví rápidamente. tomándola entre mis brazos mientras los sollozos le sacudían el cuerpo. también me enseñaría cómo usarla. —¿Por qué no? —susurró—. sentí sus manos empezar a temblar. pero mi madre cedió sus derechos maternales. que se pareció mucho a cómo habían sido los otros. Así que me dio un libro para 59 niños sobre cómo cocinar en el microondas y en cambio me mostró cómo usarlo. —Fue el mejor momento de mi vida —dijo—. Tenía esta bonita habitación con una manta rosa sobre la cama y los árboles alrededor de la casa eran tan enormes y mi papá dijo que construiría una casa en el árbol durante el verano. verdaderamente me quería. Dijo que tan pronto como fuera lo suficientemente alta como para llegar a las parrillas en la parte de atrás de la estufa. pero tenían una salud delicada y tampoco pudieron llevarme. ni siquiera sabía que tenía una hija antes de eso. —Sólo estuve con él menos de un año cuando murió —aclaró. entró y me dijo que era mi papá y que me iba a ir a casa con él. podía comprender la noción de nadie queriéndola y todas mis visiones se convirtieron en canciones y rutinas de baile de la película Annie. Estuve en hogares de acogida durante semanas y. Sonrió entonces y sus ojos brillaron con lágrimas. Al parecer. Me levantaba temprano en la mañana para que pudiera ver los barcos pesqueros dirigirse hacia el agua. pero mi madre debía haberles dicho a los tribunales que lo contactaran. Iba a venir y vivir con ellos. . pero de repente tenía una apariencia muy joven. Bajo mi palma. Jugó conmigo por un tiempo. Se le llenaron los ojos de lágrimas—. —No sé cuánto tiempo pasó entre el momento en que esa niña fue adoptada y el momento que alguien vino a por mí —continuó—. —No quería que me hiciera daño —dijo en voz baja—. Ninguno. ¿Tal vez un par de semanas? Fue entonces cuando este hombre se presentó. —Nadie jamás me quiso realmente —repitió mientras se le rompía la voz y las lágrimas comenzaban a caerle por el rostro. Leo vino y me dijo que lo tenía todo arreglado. Mi padre tenía un tío y una tía mayores. pero al menos estuvieron dispuestos a quedarse conmigo. Volví al sistema en Maine.

no tiene sentido. te quería. Sin nada más estallando en mi cerebro como una respuesta mágica. Con el tiempo. así estaba enfrentándome. Mis padres me habían echado. sólo la sostuve entre mis brazos. decidiendo que no les apetecía ocuparse de ellos. Todo en ti es admirable y ni siquiera merezco estar en tu compañía. Tomé ambos lados de su rostro en mis manos y la obligué a mirarme. Se colgó de mí. Te quiero porque no te importa la colada.. Por primera vez en una década tengo una razón para estar fuera de la jaula. . —Le acaricié las mejillas con los pulgares y limpié las lágrimas—. Te quiero aquí porque eres lista y siempre piensas en los demás antes que en ti misma. sollozando también esa vez. Se aferró a la caja barata de pañuelos y trozos de pelusa blanca prácticamente cubrieron la habitación. —Te quiero —reiteré una vez más en su cabello. simplemente la sostuve y dije las únicas palabras en mi mente: —Te quiero —le aseguré al oído—. Porque estás en la universidad y tratando de hacer algo con tu vida.. pero no sin una razón. Tria se quedó callada y durante un largo momento. mucho tiempo. No sabía qué hacer. sus sollozos haciendo eco a través de la habitación mientras seguía repitiéndole que la quería. comprendiendo completamente las consecuencias de mis actos.. —Bueno. sus lloros sonaban como si alguien le cortase un miembro importante. Sólo era feliz cuando peleaba. La alcé y la moví en mi regazo. pero tú.. —He pasado mucho tiempo sin sentir nada porque todo lo que sentía era. —Apreté un poco mi agarre en ella y toqué mi frente con la suya—. —No me has dicho qué tiene que ver esto con el sexo. eres una increíble cocinera y soportas que sea un dejado. —Te quiero —insistí otra vez mientras la miraba a los ojos—. a pesar de las obligaciones? ¿No sabían que había gente a la que se le negaba totalmente la paternidad? Las punzadas de dolor que ondulaban en mi estómago era algo que no había sentido en mucho. Cambiaste todo eso —le indiqué—. Trató de negar pero la mantuve quieta. Te quiero porque eres hermosa —aseguré—. Te quiero porque eres el tipo de persona que se siente obligada a pagarme por mierda que realmente no me debe. ¿Cómo podía un padre hacerle eso a su propia carne? ¿Cómo podía alguien renunciar por voluntad propia a un niño pequeño.. Desde el primer día que te conocí. Le temblaba todo el cuerpo mientras colapsaba contra mí. Traté de calmarme todo lo posible mientras la acercaba a mí. Porque estás dispuestas a llevar a una loca al supermercado para asegurarte de que tiene buenos alimentos para comer. malo. La abracé fuertemente mientras sostenía su cuerpo contra el mío y trataba de comprenderlo todo.. te hablé antes sobre ello —murmuró. cuando Keith había aparecido por primera vez en su apartamento el pasado verano. No estaba mejor preparado que cuando se había lanzado sobre mí. por dentro y por fuera. —¿Por qué? —gimoteó—. Había ido contra sus deseos. se calmó y tomó algunos pañuelos del Vórtice Giratorio de la Muerte. No lo entiendo. ¿sabes? Tria apoyó la cabeza en mi hombro y sorbió de nuevo por la nariz. Empecé a entrar en pánico cuando prácticamente empezó a gritar con cada gemido. luchando contra la punzada en mis 60 ojos mientras continuaba estremeciéndose y temblando en mi agarre. Lo que le había pasado a Tria era completamente diferente.

No sabía qué demonios era. En este momento estaba tumbada sobre mi pecho. por mucho que quisiese tener un objetivo fácil y rápido al que culpar de toda esta mierda. Keith empezó a gritarme. siguió diciendo. ¿y para qué? ¿Le hizo sentirse mejor culparla porque ella no estaba excitada? ¿Se excitó él? ¿Simplemente lo hizo para conseguir que ella se quedase allí? ¿Realmente no sabía lo que estaba haciendo o simplemente era un imbécil? Tal vez otra opción: todo lo anterior.. aparentemente hundida en pensamientos. Leo me dejó quedarme. recuerdos o algo. —Esos cabrones con los que vivías —respondí—. una terrible esposa.... estaba más y más convencido de que no sería capaz de detenerme de hacerle daño si volvía a verlo. algo mal conmigo! —gimoteó—. también sabía que había otros culpables. —¿Quién? Finalmente Tria había dejado de temblar.. ¡Esa mierda que Keith te estaba arrojando no era nada por lo que deberías estar agradecida! —Nadie más lo haría —susurró—.. que era porque había.. Al menos. Pero no. Aunque la mayoría de mis pensamientos atroces no eran 61 más que amenazas vacías.. Saltó un poco en mis brazos y la acerqué—. —¡Sólo. No debería haber insistido. Algo en la gente maltratando a Tria lo sacó de mí. jamás. sólo de que era tarde. ni siquiera podía ver bien. Por lo poco que me has contado. ¿por qué lo haría otra persona? Quería volver a casa de ese hijo de puta y darle una gran paliza. apenas capaz de hablar entre sollozos.. pero cuando se refería a Keith Harrison. Podían haberte dicho que nada de esa mierda era culpa tuya. de todos modos. Ni siquiera se le podía seguir considerando como un mal nacido. ¿no? —Fueron los que estuvieron dispuestos. Podía haber adivinado el resto pero continué empujándola. lo dejaron agravar para asegurarse de que te quedaras. Por supuesto. ¿no? —le pregunté cuando volvió a calmarse. —¡Tonterías! —grité. Mi propia madre no me quiso..... incluso para nosotros. —Tus padres también te echaron —manifestó—.. Acabé sosteniéndola en mi regazo mientras volvía a llorar.. los Harrison.. pero mientras sujetaba a Tria y continuaba asegurándole que la quería. Dijo que no había milagro. Todo lo que pude ver en mi cabeza fue la imagen de una niña pequeña con lágrimas en los ojos mientras su propia madre se alejaba de ella. probablemente también iba a hacerle daño. Ni siquiera estaba seguro de qué hora era.. Aseguró que iba a ser una. . Al menos iba a vestirla como un peso semipesado y lanzarla a la jaula. —Nunca te dejaron olvidarlo. ningún milagro.. y nadie.... Cabrones. una terrible.. —Tomó una larga y entrecortada bocanada de aire—.. A pesar de mi profesión. —Cuando.. me querría. ¡Y sabía que tenía razón! — exclamó—. normalmente no era una persona violenta. realmente no funcionó… —Tria se quedó sin voz y respiró hondo—. Simplemente te recordaban esa mierda todo el tiempo.. Si alguna vez conocía a Dana Lynn.. como deberían haber hecho en primer lugar. Había jugado intencionadamente con sus mayores temores de rechazo. ¿Cómo se supone que tengo que sentirme? —Como si eso imbéciles se portasen mal contigo —respondí de inmediato—. definitivamente consideré unas cuantas formas de hacerlo encajar en un maldito.

Por supuesto. La forma en que Keith le había hablado era cuanto menos abusiva. La forma en que mi familia me trató no tenía nada que ver con cómo habían tratado esos imbéciles a Tria. 62 . —¿Vas a explicarme cómo? Estaba caminando sobre un hielo muy fino. Mi familia nunca había sido así. pero estaba bastante seguro de que ella había tenido una infancia peor que yo. la familia adoptiva de Tria no había contribuido a la muerte de nadie. —Completamente diferente —aseveré. Nunca comparé los estilos familiares. por lo que sabía.

Hay un cine en la casa para ver películas. pensara o preguntara acerca de eso. y una piscina interna tamaño olímpico en la planta baja. . Diciéndome qué es lo mejor para mí. —Ahí vas —dijo mientras se alejó de mi pecho y se sentó contra las almohadas para mirarme—. Sin embargo. se frotó la nariz. La casa tiene doce habitaciones en el ala familiar. —¿Qué fue eso? —preguntó Tria de nuevo. incitándome—. —¿Qué sucedió? —Aspiró con fuerza. D udé. ¿Escuché bien? —Sí —asentí—. Sabes que esa es la razón principal por la que dejé a Beals. De todos modos. merecía saber algo para ayudarla a olvidar la mierda que había estado viviendo. no estoy seguro acerca del otro lado. —¿Establos? —Sí. —¿Doce? —repitió Tria incrédula—. supongo. hay cientos de empleados contratados para mantener la casa y los jardines. no porque estuviera equivocada. En realidad. y podría calmar su curiosidad sin decir mucho en realidad. y otra afuera. así que le dije lo que podía. —No quieres escucharlo —murmuré—. No quería que supiera. ¿verdad? —dijo mientras se incorporaba un poco para mirarme—. un par de cientos. —La casa en donde crecí probablemente sería mejor describirla como una heredad o tal vez un palacio. No planeas contarme nada sobre ti. Por lo menos. pero probablemente es similar. Había cosas que no le había dicho y que probablemente debería. No quería entrar en esta mierda con ella. A lo mejor. No sé cuántos acres de tierra tiene. ya no importa. Inhalé profundamente. Afuera hay uno de esos grandes laberintos hechos de setos. —Me contaste sobre un periodo de tiempo muy corto. pero nuevamente dudé. —No lo haces. —Aspiré ante la memoria—. también tendría que recordar todo. considerando la casa en donde nací—. mis padres tienen muchos caballos. ¿verdad? —Te conté un poco de mi mierda. Debes pasar por el laberinto para llegar a los establos. y no quería admitirlo. sino porque tenía razón. puedes nadar desde una a la otra. ¿Los peligros de ser inmensamente rico? —Probablemente no es lo que piensas —dije tranquilamente. y se posicionó frente a mí. Ocho Recuerda lo bueno. inmensamente rico es correcto. ¿no? 63 La miré. Si lo hiciera. abrí mi boca para decir algo.

—No es lo que pensabas. seguidos por muchos eventos que resultaron comunes pero ahora estaban muy olvidados: el poni con el que aprendí a montar. sí. estos recuerdos regresaron como pequeños destellos. Podía ver la confusión en sus ojos. —Suena muy… lindo… —Su voz decayó. Sin sorprenderme. nada por lo que trabajara importaba. Seguiría perdiendo cada vez. los mejores eran las tablas reales y el ajedrez. pero no fue así. ¿huh? ―Sonreí irónicamente. A papá le gustaban más las tablas reales. Supongo que asumí… 64 —Lo sé —dije asintiendo—. —¿A qué jugaban? —A diferentes cosas —dije—. dos torres y un alfil. —¿Sabes montar? —Estilo inglés y occidental. Las noches de los jueves eran de cine con palomitas y esas cosas. —No. pero siempre lo apagaba entre las seis y las ocho de la tarde porque era tiempo para la familia. —¡Sí. Había otra mesa grande para juegos de mesa y cartas. Aparte de nuestro tiempo diario en familia. Tenía dieciséis años la primera vez que la vencí en un juego. 4 Tablas reales o chaquete. Al mismo tiempo. pero a mamá y a mí nos 4 encantaba el ajedrez. naipes. —La miré durante un minuto mientras procesaba esa información. . es un juego de mesa para dos jugadores. nunca hablas sobre ellos. esas horas permanecieron fuera del alcance de cualquier otra cosa —dije—. esa sería una conclusión lógica. Los ojos de Tria se fijaron en los míos mientras esperaba que continúe. —Papá trabajaba mucho —dije—. —Wow. era uno de mis favoritos. Parchís. especialmente cuando era joven. y empezamos a jugar cuando tenía cinco! —Reí. y la manera en que el vapor se formaba sobre la superficie de la piscina climatizada del exterior cuando hacía frío. las mejores noches eran los martes. Su teléfono sonaba casi todos los días cuando estaba en casa. De verdad lo decía. los ojos de Tria se ampliaron e incluso se apartó un poco con incredulidad mientras continué hablando. Supongo que teniendo en cuenta donde me encuentro hoy. Ella era increíble en eso también. ¿Te refieres al que tiene diferentes fichas de colores? —Sí —contesté—. —¿Qué hacían los martes? —Noche de juegos —dije mientras sonreía—. —¿Carrera de Mentes? —Tria rió—. Sin embargo. Carrera de Mentes. mamá y yo hacíamos muchas cosas en el horario regular. perdiéndome en laberinto y llorando hasta que mamá me encontró. recordando cómo mamá solía jugar con nada más que su rey. pero sabía lo que estaba pensado. Quiero decir. en inglés conocido como backgammon. en absoluto —admitió—. Sin embargo. —Mientras crecía. Papá decía que si no podíamos tomarnos dos horas todos los días para pasarlas juntos. Había una habitación de juegos fuera del cine con una mesa de billar y un tocadiscos.

¿por qué no los contactas? . ni confirmando ni negando su conjetura—. así que. ¿las drogas hicieron que te echaran? —No —dije—. y yo pensaba que otras cosas en la vida eran más importantes. se me perdieron las palabras. y traté de racionalizar si la falta de corrección de mi parte constituía una mentira. no quería que continuara luchado en la universidad. Entonces. Solo déjalo así. la declaración era verdad. No la corregí. Esperaba que me enfocara en lo académico. —Al final. sin embargo. —Liam —dijo en su modo de es-tiempo-de-castigarte-por-decir-algo-estúpido—. Eso vino después. —Decidí que iba a hacer lo que pensaba que era lo correcto —dije finalmente. supongo —dije—. entonces. durante la secundaria él me había apoyado en la lucha libre y en las artes marciales como un pasatiempo. no podría regresar. durante mi infancia. Miles de paredes metafóricas levantándose a miles de kilómetros metafóricos resguardando las memorias de ese tiempo. —¿Y desde entonces no hablaste con ninguno? —No. Dijo que si no hacía lo que él quería. Ni siquiera podía proyectar las escenas en mi cabeza. Dijo que si me iba. —Discutimos —dije finalmente. Podría haber sido mucho más fácil mentirle. En algún lugar entre mi mente y mi lengua. A veces. No le importaron mis elecciones. mi garganta se apretó como si tuviera que luchar para mantener los muros—. Definitivamente más sencillo. —Sí. no lo hice. Pueden ser un poco estirados y me obligaron a ir a muchas fiestas de mierda aburridas cuando era niño. —Sí. —Entonces. —¿A menudo? —preguntó Tria para aclarar. Técnicamente. en realidad —dijo tranquilamente—. —¿Por qué pelearon? —preguntó. ¿sabes? —No. 65 —No quería que lucharas —conjeturó Tria. Por lo menos. Sin embargo. —Fueron buenos padres —dije—. Como debía ser. ¿Has evitado completamente a tus padres por esa discusión de hace tiempo? —No fue solo una simple discusión —dije. —¿Y esto fue cuando tenías diecisiete? —preguntó Tria. —Hace diez años. —No importa. me molestaba. Mi padre creía que era muy importante que me incorporara a los negocios de la familia. me echarían. Mis dientes rechinaron mientras que una pequeña escaramuza dentro de mi cabeza estalló. empecé a irme. —Mi padre y yo… No podía continuar. Pero creo que sé a qué te refieres. fueron buenos padres. Si solo le hubiera respondido “sí” a su simple pregunta. entonces solo podríamos culpar a las drogas y olvidar el resto. Con el tiempo estallé y me fui. pero la mayoría del tiempo.

nene. —Alguna puta en tacones de quince centímetros se contoneó hacia mí y trató de sentarse en mi regazo—. pero solo fue porque no tenía dinero. Captó la idea. —Entonces el motivo de la pelea sí fue importante —conjeturó. ignorando a Tría hablándome. Saqué un cigarrillo y luego dejé salir una larga bocanada de humo. dejé entrar algunos de los recuerdos recientes a mi conciencia. —Vete a la mierda —murmuré y traté de no dedicarle a la idea ningún pensamiento serio. —¡No! Lo que había en mi interior conteniendo mi mierda colapsó. La mano de Tria en mí. Golpeé con mi otra mano el banco también. seguidas de mi salida de la casa y luego… —¡No! —grité a la oscuridad. Recuerdos de la película Fight Club pasaron por mi cabeza. Un dolor agudo recorrió mis nudillos y mi brazo. y la puta dirigiéndose al siguiente pobre bastardo mientras me sentaba allí y forcé a mi mente a quedarse en blanco. las lágrimas de mamá y su mirada de decepción. Luego. solo correr. —No importa ahora —dije nuevamente. Cuando finalmente me enderecé. ¡Mierda! Volví a huir de ella. me preguntaba si en realidad podría golpearme como hizo ese chico en la película frente a su jefe. dime por qué pelearon! —demandó una vez más. Nunca pagué por sexo. ¿Tienes una mala noche? Puedo mejorarlo todo. la ignoré mientras me llamaba. Salí de la habitación sin otra palabra. De todas maneras. puso mala cara y luego siguió caminando por la calle. Me froté los nudillos y me deleité con el dolor. una puta era la última cosa que quería en este momento. . y mientras caminaba por la calle. —¡Entonces. Primero. a última hora y el frío contribuyendo con mi fatiga. No tenía ningún destino en mente. No era porque me 66 encontrara por encima de eso o algo así. —Hey. dándome algo más en lo que centrar mi atención. Una serie de discusiones. Todos estos recuerdos que no quería tener estaban carcomiéndome. terminé con un poco de adrenalina en la cabeza. golpeando las visiones dentro de mi cerebro. la sensación de tenerla entre mis piernas en la motocicleta. estaba la expresión en el rostro de mi padre y su respuesta inmediata cuando le conté “las noticias”. Incluso cuando tomé mi chaqueta y salí por la puerta principal. Sin embargo. frenos de aire de un autobús. y no podía detenerlos. Tomé mis zapatillas de tenis y me las coloqué sin siquiera molestarme en los cordones. y el sabor de sus labios la primera vez que la besé. Cada uno se envolvía a mi alrededor. y luego me eché hacia atrás para mirar hacia el cielo contaminado. Lentamente. Sonidos vagos llegaron a mis oídos: una bocina. —No haré eso. no pasó mucho hasta que estuve exhausto. Empecé a caminar y luego me senté en una parada de autobuses. Hice puños con mis manos y golpeé el banco de madera. gente gritándose entre ella al otro lado de la calle. —¡Para jodidamente de preguntar! —grité mientras me levantaba de la cama y caminaba hacia el guardarropa.

Todavía enojado por su negación de decirle a todo el mundo qué sucedía. esa noche. La puerta está cerrada. Tria. . todavía no hay sonido. y el olor a sangre casi me hace vomitar. No puedo hablar de esa mierda. en la reacción de mi padre. Había una manera de lidiar con el dolor y los recuerdos no deseados. sentada sobre las almohadas con la mayoría de los pañuelitos a su alrededor como gotas. vagando por las calles en el medio de la noche porque no podía lidiar con mi mierda. No hubo respuesta. no podía alejar las imágenes de mi cabeza. Dentro de la pequeña casa. Cada una me recordó cómo se sentía olvidar todo lo malo y disfrutar de la dulce liberación. —Por favor. o la forma en que me llevó a las circunstancias que casi me destruyen. Parado allí no parecía ayudar a que se me ocurriera nada. —¿Liam? ¡Liam! —Joder… no… no… mierda… no… Sabía que había estado soñando. pisé los escalones y dije su nombre. No sobre eso. solo que quebró. Todo lo que podía hacer era colapsar contra ella. Cerré con fuerza los ojos por un momento antes de levantarme y empezar a caminar de vuelta hacia mi apartamento. Dejó el pañuelito que tenía en su mano. Sabía que estaba despierto ahora con las manos de Tria sosteniendo mis brazos y su voz en mis oídos. así que giré el picaporte y entré. No lo haré. Inconscientemente. pero no puedo. Sus ojos se encontraron con los míos. Ella no contesta. y se aferró a mí. pero en su lugar. preguntándome qué mierda le diría. pero podía sentir las cicatrices. Sé que está aquí. no podía detener las pesadillas. Mi agarre se hizo más fuerte. Apartando el pensamiento. sintiéndome como una completa mierda. —¿Por qué no confías en mí? —lloró mientras envolvía mis brazos a su alrededor. presioné las palmas de mis manos sobre mis ojos mientras me detuve al otro lado de la puerta del apartamento. No puedo. La sujeté con fuerza y sentí a mi propio cuerpo comenzar a temblar con el de ella. Las marcas de pinchazos ya no eran visibles. Aun así. Golpeo hasta que mis puños están magullados. Más tarde. No quería pensar en el pasado. y supe que quería gritarme. Derribo la puerta. —No entiendo —dijo suavemente—. y sentí sus brazos apretarse también. Traté de obligarme a centrar solo en cómo olía y en cómo se sentía estar tan cerca de ella. 67 —Lo siento —susurré de nuevo contra la piel de su cuello—. Le había prometido que no volvería a huir de ella. mis dedos frotaron la parte interna de mi codo. e incluso tenía dinero suficiente como para permitírmelo. Por favor. no importó cuánto traté de no recordar. Ella seguía en la cama. no preguntes. pero aquí estaba. Solo quiero entender. no preguntes más —supliqué mientras la acercaba hacia mí—. Lo siento. y me invade una sensación de temor mientras camino por el pasillo y me dirijo hacia el cuarto de baño. —Lo hago —respondí.

pero en realidad no dijo mucho mientras comíamos. haciéndola sonreír. pero sabía que algo estaba pasando tan pronto como habló finalmente. estuve hablando con Nikki sobre nosotros. Pasó la mano por el interior del tarro de miel de Pooh y se tomó un largo tiempo. Tria nunca preguntó de qué se trataban los sueños. ya sabes.. ¿Estás enferma? —Me siento bien —dijo rápidamente—. Me despertaba gritando. Aparte de usarlo para hacer las compras y una vez para libros.. eh. 68 —Todavía tienes ese dinero.. —¿Una buena idea para qué? —pregunté. —Dejé que mi voz se apagara. y esta noche no fue diferente. Además. y probablemente podría pagar el alquiler sin eso.. pero tendremos que dejar algo. Sabía que ella y Nikki habían hablado por . Todavía me excito cada vez que la veo cocinar. eh.. Retrocediendo un poco. coloqué un poco más de yeso en la pared y traté de igualar los bordes alrededor del agujero reparado que podría o no tener el tamaño de mi puño. ¿Liam? —¿Sí? —Tomé el último de los granos de arroz cajún y me recosté en mi silla. pero por los menos evitaría que el propietario tuviera un ataque de ira si llegaba a verla.. acababa de decir que nos habíamos quedado cortos. La comida era demasiada buena como para que me preocupara por la conversación. Estaba exhausto y casi perdido en mi siguiente pelea. y Tria me sostenía en sus brazos hasta que me dormía de nuevo. Desde el fracaso en la pelea de la noche del martes. Había un par de trozos de papel de lija cerca de mis pies. ―Fui al. tratando de averiguar qué demonios estaba pasando. completamente confundido—. ¿verdad? ¿El dinero de mi último cheque? —Sí —contesté—. todavía rosa y sin mirarme a los ojos—. lo tengo ahora. pero el olor de la cocina me convenció para dejar el resto del trabajo para más tarde. Tria tarareaba y echaba en los platos algo que había sobre la estufa con olor a picante. Finalmente. —Podríamos. y tuve que presionar un poco más para conseguir que me dijera. Tria nunca pidió dinero para nada. mientras las imágenes del tarro de miel sobre su cabeza con miel goteando sobre su rostro aparecieron en mi cerebro... Las pesadillas continuaron durante varios días. —Um. Me escabullí por detrás y besé el lado de su cuello. Cuando salí de la habitación. lo que parecía disuadirme. Puso todo sobre la mesa.. Es solo que. al centro de salud en el campus —dijo. Quiero decir. estamos un poco cortos. ¿sabes? —Está bien. Días después. una buena idea. que no era muy buena... ¿Puedo saber para qué? Tria se volvió del mismo color que un tomate.. lo encontró y sacó un trozo de papel. —En realidad no —dije—. Pensé que sería. y cincuenta era mucho más de lo que realmente sobraría.. ¿podríamos prescindir de cincuenta dólares? La miré. preguntándome de qué mierda estaba hablando y por qué estaba siendo tan torpe. admiré la obra que había hecho.. Iba a ponerlo para el alquiler.

. 69 . Continuó mirando por la ventana y jugando con sus dedos hasta que no pude soportarlo más. —Control de natalidad —dijo en voz baja—. Eso me duraría el resto del semestre. e hice un poco de comparación de costos. El examen cuesta treinta dólares. teléfono un par de veces. pero estaba bastante seguro de que mi mandíbula golpeó la mesa de café.. Me imagino que solo es cuestión de tiempo. No era de sorprenderme con facilidad. que es mucho más barato que los condones. ¿de qué demonios estás hablando? Me miró y luego bajó la vista al suelo... pero no sabía de qué. Pensé que había sido más acerca de las folladas constantes entre Nikki y Brandon—... ¿Entonces? —Entonces. y cinco dólares al mes para las píldoras. —Tria. —Hizo una pausa y respiró hondo. Volvió la cabeza para solo mirar la ventana—.

Simplemente no iba a suceder. Odiaba las malditas dominadas. una atmosfera elegante. No pude conseguir una frase coherente. Gruñí y dejé caer mi mano izquierda a mi costado antes de jalarme hacia arriba sólo con la derecha—. También sabía que ya había pasado la zona segura y que el momento estaba cerca. Supuse que era inevitable. La única palabra que escuché fue inevitable. y había traído a casa una cantidad decente de efectivo extra así que podría llevarla a un bonito lugar. Cada vez que escuchaba ese sonido. ¿sabes? . ambos sabíamos que el sábado era la noche. um. Tú…. Seguro. pero no demasiado costoso. ¿cierto? —Mmmm… sí. la noche en que tendríamos nuestra primera cita real. Me sentía como El conde de Plaza Sésamo… —¡Cuatro! ¡Cuatro días antes que puedan tener sexo! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Aunque todavía no lo habíamos dicho directamente. Mi familia solía ir allá algunas veces. Hay buena comida. ¿Qué es Aladdin’s? —Es un pequeño lugar Mediterráneo en el lado este —le dije—. No podía evitar saber exactamente hace cuantos días Tria había estado tomando la píldora. y probablemente era una buena idea adelantarse y conseguir. —Una mano —ordenó Yolanda. Nueve Acoge la paciencia —T ú… Mmmm…. —Aladdin’s —le informé mientras me levantaba y observaba por sobre la barra antes de bajarme de vuelta lentamente. —Bueno —dijo Tria tímidamente—. —¿Así que a donde van a ir en su cita? —preguntó Yolanda. 70 El distintivo clic de la pequeña caja redonda de plástico se había convertido en un elemento básico de la mañana durante las últimas semanas. —Sólo podía balbucear. Afortunadamente “La noche del desafío” en Feet First había estado llena de chicos borrachos de fraternidad. protección de antemano. ¿Cuántos minutos para inevitable? La pasé mi billetera. mi polla se alargaba hasta el punto que podría no haber cabido dentro de la cajita de King Kong. Claro.

si algo le pasa. Los necesitaba en buena forma para mañana. luego la parte superior de mi hombro mientras corría hacia mí y estrellaba mi espalda contra los eslabones de las cadenas. y estuve sobre él. —¿En serio? —Sí. Bajé las manos. No está muy lejos de ahí. —Genial. . ¿Qué te parece? —Malditamente asombroso —contesté—. apenas y podía contenerme con pensamientos de nuestra primera cita de verdad y lo que probablemente sucedería después. y luego caí para enfrentarme a mi oponente. —Sabes cómo hacer que una chica pase un buen rato —resopló Yolanda. sólo un par de cuadras. Mi rodilla golpeó contra sus costillas tres veces antes de soltarlo. ¿por qué no? —Se encogió de hombros—. y luego salté hacia el frente para lanzarme sobre mi adversario. —¿Tienes el dinero para eso? —Sí. Envolví mis brazos alrededor de su cabeza y lo bajé al suelo desnudo. acomodé mis pantalones mientras sonreía como un maniaco. La noche de viernes. así que puedes devolvérmelo el domingo. pero no podía decir si gritaban por mi o contra mí. Sus brillantes ojos azules se abrieron mientras Yolanda chasqueaba mis pantalones mientras salía de la jaula. —No —dijo ella—. voy a patear tu trasero. Simplemente puedes llevarme a casa después de la pelea del viernes. No importaba. Me supongo que estará bastante a salvo. No tengo nada para el fin de semana. salté hacia atrás. alternando los puños en su rostro incluso después de que se rindió. Todavía estaba riéndome cuando Yolanda me apartó de él y fuera de la jala. dejar su cuello desprotegido. —La fulminé con la mirada mientras me soltaba de la barra y caía sobre la colchoneta—. —¡Malditamente brutal! —Se rió Gary mientras golpeaba mi espalda con su palma. pero aun así la llevé para que viera nuestro transporte. ahorré un poco —le dije mientras cambiaba de brazo con un gruñido. y di una vuelta para patear su rostro antes que pudiera pararse de nuevo. La multitud gritó. un movimiento novato. y pude sentir el delgado goteo de sudor bajando por mi espalda mientras iba por él de nuevo. Gritaba en señal de triunfo antes que siquiera hubiera entrado a la jaula. Estrelló su puño contra el costado de mi rostro. Toma mi auto. y luego estacioné el auto en el lote junto al apartamento. Dordy fue insistente sobre que me quedara cerca hasta el cierre. Mi corazón latía salvajemente. ¡Gracias! El resto de la semana pasó tan lento como el último día de clases para los alumnos del último año de preparatoria. —¿Cómo vas a llegar allá? —Autobús hasta la Veinte —dije—. Quiero decir. era realmente tarde. llevé a Yolanda a casa. y para el momento en que salí de ahí. Puedes hacerlo un poco mejor. Sólo estaba feliz que el idiota todavía sangrando en el suelo de la jaula no hubiera tocado mis labios. Tria estaba medio dormida en el sofá. luego el metro hasta el centro comercial East Side. escalé la mitad para 71 gritar a la multitud. Es lo mejor que puedo hacer. Cayó sobre su espalda. riéndose con fuerza. Un golpe en su garganta lo envió hacia atrás.

Si alguien iba a robarlo. Me aseguré de que el auto estuviera abierto y que el paquete de Yolanda estuviera guardado en el apartamento. No me creyó al principio. Se rió y se sonrojó. Estaba bastante seguro que también podría quitárselo de un solo movimiento. Elissa salió desde detrás de Tria. El vestido era azul oscuro y bordeado de plata alrededor del cuello alto frontal y las muñecas de Tria. —¿Bueno? —dijo Tria suavemente cuando todavía no había dicho ni una palabra—. La mantuve ahí por unos cinco minutos. y tuve que mostrarle el maldito registro con el nombre de Yolanda en él. y luego desapareció por la puerta. de cualquier modo. era la cosa más sexi que había visto en mi vida. Cuando dio una vuelta. era mejor que no tuvieran que romper una ventana para eso. toda la cosa la hizo sonreír. Tria estaba dormida enfrente frente a la televisión de nuevo. lo que lo hacía más atractivo. Sonrió ampliamente hacia Tria. —Sólo me largaré de aquí —dijo Elissa. ¿Qué piensas? —Creo que estás malditamente preciosa —respondí al instante—. con lo que me gané más risitas. sólo se moverían hacia el próximo auto. Con nada obvio en el interior. así que no intenté convencerla que se quedara despierta para un poco de acción en el sofá. Con una sonrisa en mi rostro. ¡Uno! ¡Un día hasta que pueda tener sexo! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! La visión que salió del dormitorio se robó el aire de mis pulmones No estaba seguro de si era un suéter o un vestido. y tenía puesto mucho más maquillaje del que usaba por lo general. lo que acentuaba sus profundos ojos marrones y su perfecta boca llena. ocultando completamente todo con excepción de sus largas piernas. pude ver el pronunciado escote en la espalda. que era lo único que de verdad me importaba. . sólo nos fuimos a la cama donde la abracé y recibí la nerviosa ansiedad en mi pecho. se despidió con un pequeño movimiento de la mano. sonriendo y sonrojándose cuando vio mi reacción ante su trabajo. Para el momento en que tuve el carro estacionado en el estacionamiento del apartamento. Apenas y pude dormir esa noche. así que tuve que admitir que era de Yolanda. y estiré la mano para tomar la suya en la mía. pero se había dejado largos y rizados mechones colgando alrededor de su rostro. pero entonces vio una bolsa de compras en la parte de atrás que sucedió que contenía ropa interior femenina y cosméticos. también. La chica todavía no podía mirarme a los ojos. tratando de convencerla que de hecho había comprado un auto. pero la forma en que el atuendo 72 colgaba de su forma desde arriba hacia abajo. Aun así. Su cabello estaba parcialmente recogido. Besé el dorso de sus nudillos. La ropa está muy bien. —¡Su carruaje espera! —le informé. pero no tenía ganas de provocarla en este momento.

pero habían estado en el mismo lugar desde siempre. Las risitas debieron haberme molestado. —No siempre —contesté—. . pero sus ojos todavía brillaban. La última cosa que quería hacer esta noche era traer a colación alguna mierda. y terminamos compartiendo un plato de falafel. y difícilmente estaba siempre lleno. —¿Por qué casi te casaste con ese pedazo de mierda en Beals? Los ojos de Tria se enfriaron. El auto estaba parcialmente salido. Fuimos llevados a una mesa cerca a la parte de atrás donde era más tranquilo e íntimo. así que terminé comiéndolas todas. —Entonces. la mayoría en yerba. el lugar no había cambiado mucho. tenía cerca de veinte mesas. A Tria no le gustaron las hojas de parra. —¿No eras vegetariano en ese entonces? —No. Aladdin’s era un pequeño lugar en un centro comercial. La decoración era roja oscura y dorada y había velas en pequeños jarrones llenos con rosas de plástico en medio de cada mesa. —Nunca he comido Mediterráneo —admitió Tria mientras pasábamos por las puertas. —Mmmm… un buen rato. diciendo que tenían demasiado vinagre o algo. —Creo que estoy un poco fuera de práctica —dije. —Entonces. Había pasado demasiado tiempo desde que había conducido un auto. Aunque 73 no había estado aquí desde la secundaria. —¿Esto es lo que pedías cuando venían con tu familia? —preguntó Tria. Le encantó el falafel. el cual había vendido por treinta grandes en efectivo hace nueve años. Nunca estuve seguro de cómo se las arreglaban para mantener las puertas abiertas. hojas de parra rellenas y baba ghanoush. ¿nada de charla seria esta noche? —dijo finalmente con una sonrisa irónica cuando lo captó. Tria contuvo sus risitas. —De hecho. pitas. ¿Y por qué? La miré sombríamente. Traté de fulminarla con la mirada. ¿cuándo te volviste vegetariano? —preguntó—. no hasta después. Tienen el mejor pastel del mundo aquí. Me gustaban las cosas con cordero. Me gasté el dinero en cerca de cuatro meses. sin embargo. pero no funcionó. Todo el rostro de Tria se iluminó cuando ella sonreí y reía. pero no fue así. cuando me rendí y sólo lo dejé como estaba. el último auto que conduje fue mi Lexus. —Querrás guardar espacio para el postre —le informé a Tria mientras ella miraba el chocolate—. —¿Cuánto tiempo ha pasado desde que estuviste tras el volante de un auto? — preguntó Tria. Ayudé a Tria a decidir las cosas del menú. Había una enorme vitrina cuando entrabas llenas de pasteles luciendo increíble. tuve un momento bastante difícil estacionándome en paralelo. y haría casi cualquier cosa para poner esa mirada en su cara. y pensó que tal vez incluso tenía una receta para esto en uno de los libros que había sacado de la librería. con un neumático a unos buenos metros de la acera mientras que el otra estaba a centímetros.

y nos decidimos por un gigante pedazo de pastel de capuchino con chocolate y lluvia de caramelo por encima. Tria estaba determinada a rectificar ese hecho y me dio un bocado con su propio tenedor. el cual había alcanzado y limpiado de un costado de su boca. de nuevo a Tria… Suspiré. . —Esto es increíble —dijo. Dijo algo sobre… ah… Movió sus manos alrededor en pequeños círculos sin ninguna razón aparente. Ryan —contesté mientras mi primo caminaba hacia la mesa. Mientras se inclinaba hacia mí. ¡No quieres que nada interfiera con eso! El mesero trajo la lista de los postres del día. y tal vez lo tenía en la parte de atrás de mi cabeza y no quise admitirlo. ¿O es depravado? Continuamos. de nuevo a mí. Tria terminó con un pedazo de éste en un lado de su rostro. sólo probamos. la primera y más importante fue molestia. tomé un poco con mi propio tenedor y luego lo sostuve para Tria. pude ver a través del escote del vestido hecho a la medida de Tria que no había líneas del sostén. —Hola. Ella se pasó el cabello sobre su hombro mientras me miraba. —Amanda —contesté con el mismo tono. Mientras lo hacía. mirándome a través de sus pestañas. No estaba seguro de si Ryan estaba tratando de ser sutil o si se estaba preguntando si esta era la misma chica que Michael había mencionado o qué. Mientras el pastel desaparecía. mientras lentamente tomaba el bocado en su boca y gemía de nuevo. Sus ojos se quedaron fijos en los míos. ella se giró hacia mi mano y lamió el chocolate de mi dedo. Tenía su brazo alrededor de la cintura de una voluptuosa rubia en un vestido plateado y zapatos de tacón ridículamente altos. el silencio sólo era roto cuando Tria gruñía ante el sabor de 74 cada bocado. Ryan resopló. —Maldición. alimentándonos el uno al otro e ignorando a todo el mundo alrededor. pasando de mi a Tria. y ni siquiera lo había probado. Su mirada se movió alrededor. —Liam —dijo ella simplemente. No podía haber estado más de acuerdo. Además. —Creo que eso estaría bien —respondí—. hermano —dijo Ryan—. —Sí. No hablamos. y toda una estampida de emociones pasaron a través de mí. Sí… decadente. y el sonido se envolvió alrededor de mi pene y le dio al pequeño bastardo malhumorado un tirón. Debí haberme dado cuenta que encontrarme con alguien conocido era una posibilidad. es hora de ordenar el postre. No te he visto en años. Tria gimió cuando lo mordió. —Michael dijo que te vio —dijo Ryan—. El chocolate era cremoso. Incapaz de evitarlo. junto con dos tenedores. luego a Amando. lo siento por eso. ¿Liam? ¿Eres tú? La voz familiar me hizo enderezarme. —Santa mierda —dijo una profunda voz—. pero su baile alrededor del hecho que Tria estaba sentando en la misma mesa se volvió viejo. y el profundo sabor del café y el caramelo sólo hicieron toda la experiencia nada menos que decadente.

—Hola —dijo Tria mientras miraba con sus ojos grandes a mi primo. Soy mucho más grande que en ese entonces. Va a seguir siendo un idiota y un mocoso. Ryan habló de nuevo. —No recuerdo… —Su voz se apagó y sus ojos se abrieron. Cuando el silencio se extendió hasta hacerse incomodo. éste es mi primo Ryan —le dije—. Me concentré en Tria por un momento mientras intentaba descifrar su expresión. y no… Estaba a punto de comenzar a llamar a la novia de mi primo por una variedad de nombres. pero alguien me ganó la mano. —Ryan y Amanda. —Ya nos hemos conocido —dijo Amanda de manera casual. —Ryan me arrojó las palabras. ¿eh? —remarcó Ryan. Su cabeza se inclinó hacia un lado mientras Amanda sólo miraba y esperaba. Ryan inclinó su cabeza y alzó una de sus peludas cejas hacia mí. y no me gustaría ninguna de ellas. . —No estaba planeando hacerlo. y su prometida Amanda. —Te lo dije —dijo Amanda—. y no quería que ella ganara. Estaba medio tentado a cambiar de opinión sólo porque obviamente tenían una puesta entre ellos. Justo antes que fuera adoptaba por los Madison. ¿verdad? —¿A qué? —pregunté. —¿En serio? —dijo. conozcan a mi novia Tria. Tria sólo había mencionado a 75 una chica que había sido adoptada antes que ella. pero no iba a decirle que tenía razón. Lee —dijo Ryan—. Podía ser así de malo. Es una buena oportunidad. pero no había hablado demasiado sobre los otros chicos ahí. y Tria simplemente lució asombrada. —Es demasiado terco —dijo Amanda—. Apuesto a que botó la invitación. por así decirlo. —Tengo tu esmoquin. —Tria. El tipo me hacía ver pequeño. Amando sonrió. —No me quedará —dije—. —Tria y yo estábamos en la misma casa acogida de grupo —anunció—. —No tengo un esmoquin. Pensé en algunas de las cosas que Tria había dicho de su tiempo allá y me pregunté si había mencionado antes a Amanda. Ninguno de ellos pareció preocuparse por explicar más. Miré a Tria mientras ella entrecerraba los ojos hacia Mandi para verla mejor. —Entonces… vas a venir. —A la boda. Mandi sólo asintió mientras se giraba hacia Ryan. —Maldito mundo pequeño. —Vamos. imbécil. No iba a preguntarle qué clase de oportunidad. Como si no lo supiera. Había docenas de respuestas. —Sí te recuerdo —dijo Tria. Lo hice.

—Definitivamente va a ser la charla de… bueno. y probablemente le diría a Tria y al mundo todo si no hacía algo drástico. ¡No voy a tolerar eso! —¿No estamos un poco ofendidas? —remarcó Amanda. Cerré mis ojos por un momento para concentrarme. —Maldita sea. y yo me paré para moverme entre ambas mujeres. Era fácilmente seis centímetros más baja que Mandi y no estaba usando tacones de siete centímetros. —¿Qué tal si explico por lo que su madre tuve que pasar…? —¡Dije que te calles! —grité. Sólo se encogió de hombros de nuevo mientras jalaba a Mandi un poco más cerca. y la recepción será en lo de Sophie. Ryan dio un paso más cerca y puso un brazo alrededor de la cintura de Amanda para sostenerla contra él. —¿Sabes por qué no quiere ir? —le espetó Amanda a Tria. Por alguna razón. Dejémoslos en lo suyo. Ryan me dio una mirada de remordimiento y un encogimiento de hombros. —Puta mierda —murmuré. y pude ver sus hombros subiendo y bajando con su respiración. relájate —dijo Ryan suavemente. Las personas de las otras mesas estaban mirándonos en este momento. y sus ojos brillaron—. —¡Los veo allí! —Amanda se despidió con su mano mientras Ryan la arrastraba fuera del restaurante. ¿bien? —¡Genial! —El rostro de Amanda se iluminó con una sonrisa—. —Vamos bebé —dijo él—. Ella se apartó de él. Acerqué a 76 Tria un poco más hacia mí. ¡de todos! Hay ochocientos invitados. —¡No le hables de esa forma! —espetó Tria mientras se paraba e inclinaba su cabeza hacia arriba para mirar Amanda. pero tenía que callarla. ciertamente encontraste tu voz —dijo Amanda—. No podía creer que lo que acaba de aceptar hacer. ¡Pero me pregunto qué tanto sabes! Tria la fulminó. esto no era nada como el intercambio verbal que Tria y Yolanda habían tenido en el pasado. y simplemente no te creerías algunos de los nombres que van a estar asistiendo… —Estás loco —le murmuré a Ryan. Te pondré con una invitada. Podía decir por la mirada en los ojos de la rubia de que no tenía intención de dejar esto en paz. Tria me miró con una expresión confundida mientras Amanda continuaba balbuceando. iré. Nunca tuvo ningún control sobre ella. . pero eso no estaba por detenerla. —Bueno. Su rostro se ensombreció. Nunca fui de los que rendían ante las exigencias de Amanda. —Mandi. y no encontraba la escena en lo más mismo divertido o cómoda. bloqueándola por completo de Amanda. —Cállate —gruñí en su dirección. y supongo que esa era de una las razones por las que le gustaba.

Entonces pensé en la idea perfecta para cambiar el tono y rápidamente tomé la próxima salida de regreso al norte. También tenía la más mínima idea de que encontraría Tria para usar. y ahora yo estaba temiendo toda la cosa de la boda. lo siento. . y Tria pareció no tener nada más que añadir. Diez Saborear el momento T ria bufó. —No diría eso —contestó—. —Pensé que podríamos ir a ver el río. —Sí —dijo. Tria asintió. Papá me advirtió sobre chicas como esas desde el día en que dejé de pensar que las chicas tenían piojos. La que pensaste que no sería adoptada antes que tú. —Me senté de nuevo en mi silla y suspiré—. ¿eh? —dije mientras Tria se relajaba en su asiento y se controlaba a sí misma. Decliné. —Ella era la mayor. y no estaba para nada feliz con eso. —¿Lista para irnos? —pregunté en voz baja. pero no iba a preguntar y a aumentar la ansiedad. y todavía creo que lo es. El ánimo había cambiado. Nos sentamos en silencio por un par de minutos más hasta que la mesera trajo la factura. —Sí. Tomé el último trago de mi bebida y jugué con el pitillo por un minuto. Tomé su mano y la regresé a su silla antes de volverme a sentar de nuevo. ¿verdad? —pregunté. Tria parecía perdida en sus propios pensamientos. Éramos niñas. estamos hablando de hace quince años 77 atrás. —¿Puedo traerles algo más? —preguntó con una sonrisa. para empezar. iba a ser ridículo y nadaría con toda la alta sociedad de esta ciudad que pudiera reunir. —¿A dónde vamos? —preguntó Tria. Si conocía a Mandi un poco. Pagué la factura y tomé su mano mientras caminábamos al auto. pinchó la cobertura del pastel y luego lo dejó a un lado sin tomar otro bocado. —Entonces… conoces a Amanda. Ryan no creció con dinero. —Eso fue… interesante —dijo. y no creo que Michael alguna vez le haya enseñado a mirar las señales. Con las puntas del tenedor. Pensé que era una caza fortunas desde el día uno. Quiero decir. Amanda y yo nunca nos hemos llevado bien. recordando algunos de los detalles sobre el tiempo de Tria en el grupo de acogida—.

—Solía venir aquí todo el tiempo —dije suavemente—. Ella se rio conmigo cuando apunté al círculo y le contaba sobre círculos de hadas. Una vez llegamos a la orilla del rio. Tal vez los empleados no me hubieran reconocido de todos modos. Como a seis pasos. Envolví su cintra con mi brazo libre mientras ambos mirábamos hacia el agua. y no pude evitar mirar en esa dirección mientras continuábamos. 78 Tria negó con la cabeza. . —Cuando era un niño. La miré repetidamente. y la rama debajo es buena para colgarse. —Solía traer botes de plástico y ponerlos a flotar ahí. Girando en un camino de tierra. Sentí una sonrisa crepitar en mi cara mientras bajo nosotros y vi un anillo de hongos bajo los árboles. Ha sido uno de mis lugares favoritos. La llevé a la base de una gran árbol de manzanas y rápidamente la alcé hacia el espacio entre su tronco dividido. Tomé la mano de Tria mientras salía del auto y la llevé por el familiar camino hacia el agua. —Está sólo un poco retirado —dije mientras asentía hacia el este—. Subí tras ella y me acomodé en la rama a su lado. —¿Tus amigas jugaban aquí también? —preguntó Tria. esperé que el Civic de Yolanda aguantara el desafío. —¿Qué tan lejos está de la casa de tus padres? —preguntó Tria. Demasiado intuitiva. mirando su rostro brillar en los rayos del sol poniéndose. pensé que este lugar era mágico —dije riéndome—. —¡Es hermoso! —dijo mientras miraba al agua. Conduje al lado norte por el camino más largo. —¿Es en serio? —preguntó Tria mientras miraba sobre su hombro. es fácil sentarse ahí. Tria jadeó. otro camino se dirigía hacia el este. Creo que técnicamente esto es parte de sus tierras aunque sería en el extremo más alejado. y el cielo estaba comenzando a oscurecerse mientras estacionaba al final del camino en un lote de grava. El sol estaba hundiéndose bajo el horizonte y cubriendo el agua con rojos brillantes y naranjas. Me moví un poco en la rama para acercarme lo suficiente para tocarla y todavía agarrar la rama sobre mí. pero el auto destartalado en el área levantaría las sospechas. A medio camino hasta allí. —Ve a ese lado. Saltamos y rebotamos por medio kilómetro. Los establos están a unos minutos andando por el camino que pasamos. y ambos miramos hacía el agua moviéndose lentamente. —Por aquí —dije. —La mejor vista es por aquí —le dije mientras tiraba de su mano. las únicas personas en el área eran mi familia y las personas que trabajaban para ellos. Mientras más me alejaba de la ciudad. —Apunte a uno de los costados del tronco—. pero siguió mis instrucciones. asegurándome de guardar distancias de cualquier lugar en el que podría ser visto o incluso reconocido. Pensé que las hadas vivían ahí. No estoy seguro. Apunté a un punto bajo nosotros donde el agua del río escapaba de la orilla por un par de metros y luego volvía al curso normal. —Siempre tuve miedo de tocarlos porque podrían salir y atraparme.

. Todavía podía probar un poco del chocolate en su lengua mientras la agarraba con una mano y a la rama con la otra. no sabía que hacer después. y no habría tenido mucha defensa. Parecía que necesitaba darle algo de espacio. Asentí. Había llevado demasiadas chicas a mi casa en el pasado. Nos separamos. Ryan es un año mayor. No hablamos cuando estacionamos el auto o cuando subimos las escaleras. —Entonces. y Tria caminó en silencio conmigo a sus talones. Tan raro como era. y no hay un vecindario exactamente por aquí. Nos asegurábamos de que cada uno se viniera. por lo general terminábamos prácticamente follando en el pasillo antes de abrir la puerta. Esto era diferente. Sólo recuerda pequeñas cosas del tiempo de cuando su papá estaba. Algunas veces los empleados traían a sus hijos. No pude leer su expresión. Mi mirada fue a la de ella. —¿Qué le pasó? —Ataque al corazón —dije simplemente—. La mayor parte del tiempo era yo. y tuve apretar mi agarre alrededor de su cintura para 79 evitar que cayera hacia atrás. Una vez dentro. y jugaba con ellos. El sonido fue directo a mi polla. y supe que no había punto en siquiera comenzar una pelea. —No tenía mucho —dije. giró y me miró. pero casi siempre era yo. y nuestros labios se encontraron. Estiró la mano y la pasó sobre mi mejilla. La acerqué a mí con un brazo alrededor de sus hombros mientras caminábamos de regreso al auto. El ángulo era incomodo. Michael es el hermano menor de mi padre. Más risas. la verdad no me importaba una mierda como iba a resultar. —Sabes que voy a ir. ¿supongo que vamos a ir a la boda? —Sí. Él no recuerda mucho de su padre de verdad. Incluso cuando había traído algunas acá. enlazamos nuestras manos entre los asientos mientras manejábamos en silencio. me incliné para presionar mis labios contra los de ella una vez más y luego la ayudé a bajar del árbol. y ninguna de ella llegó de hecho al dormitorio. No había ninguna presión porque no planeaba verlas nunca más. Eso fue. y los ojos de Tria brillaron con la luz tenue. Abrí la puerta para ella. hasta que Ryan apareció en escena. —¿Hora de ir a casa? —preguntó en voz baja. No tengo hermanos. y la mamá de Ryan es mucho mayor que él. encogiéndome de hombros—. Suspiré audiblemente a través de mi nariz y sacudí mi cabeza un poco. pero éramos demasiado viejos para jugar cosas como esas cuando vino a la familia. Con las otras. Ryan sólo tenía cinco o seis años cuando sucedió. Tria giró su cabeza hacia la mía. —¿Qué edad tenías? —Trece —dije—. Esperaba que eso quisiera decir lo que pensaba que quería decir. y eso era todo. Ella se detuvo a un par de pasos dentro. Usualmente hacía que me llevaran a las de ellas. pero me detuve y di un paso hacia atrás. Probablemente podría haber sacado argumentos a favor de ella.

También puso al pequeño bastardo malgeniado estuviera tan preparado como era posible. mirando de cerca las curvas de su vestido. ¿Toda la noche? Ella se rio. El vestido era demasiado ajustado a su figura para no mostrar alguna clase de línea de ropa interior. 80 Di un paso hacia ella. . exhalando un aire cálido por su cuello. Usé mis dedos para hundirme debajo de la tela y subí sólo lo suficiente para no dejar duda sobre su falta de ropa interior. era obvio. Estaba totalmente desnuda debajo—. haciéndola sentir exactamente lo que me estaba haciendo a mí. Moví mi mano de regreso a su cadera. —¿Dijiste eso sólo para enloquecerme? La garganta de Tria se sacudió mientras tragaba. Me acerqué más hasta que sólo estuve a un centímetro de ella y dejé que mis ojos viajaran todo el camino hacia abajo por su cuerpo. No saber eso en toda la noche me enojó un poco. Suave piel cremosa llenó mi mano. la verdad no podía ni considerar que podría o no haber en el Bolso de la Condena. y ella se detuvo. —¿Liam? —preguntó en voz baja. Gimió en mi boca mientras empujaba mis caderas contra ella. Tragué con fuerza y traté de descubrir el próximo paso. Se estremeció cuando pasé mis manos desde sus caderas hasta la parte baja de sus brazos y luego de regreso. Traté de tragar un par de veces mientras mis ojos viajaban sobre el ajustado vestido y me di cuenta de que era verdad. Ahora que sabía lo que estaba buscando. —¡Bueno. —¿Sí? —Yo… eh… no estoy usando ropa interior. Moví mi cabeza cerca de su oreja. —No te muevas —ordené con los ojos entrecerrados. y ella dio un paso atrás. Mi boca cubrió la suya mientras presionaba mi cuerpo con el suyo. definitivamente vas a pagar por eso. empujando su espalda contra la pared entre la cocina y la sala de estar. no están en mi bolso! Estaba por ir a buscarlas. De hecho. la siguiente revelación de Tria removió la necesidad de cualquier estrategia de mi parte. lo que no iba a encontrar. Me incliné. o mejor dicho. estaba demasiado concentrado en la revelación de Tria. Mi garganta se secó. Agarró sus manos detrás de su espalda mientras miraba el suelo y se removía en sus pies. —Oh… Tria… —susurré en su oreja—. luego la bajé hasta que estuvo en el borde de su vestido. Nuestras narices estaban casi tocándose. y llevé mi rostro al suyo. —Maldición —susurré. con los ojos entrecerrados. —¿Nada? —Nada. —Sí —admitió. Afortunadamente.

—No sé qué hacer —dijo Tria en voz baja. eres hermosa —jadeé. —No quiero que te sientas presionada. salí de estos. sus senos eran espectaculares y el pequeño triángulo de vello bajo la tierra prometida sólo rogaba por ser acariciado y tanteado. 81 Sus manos subieron para cruzarse frente a ella mientras apartaba la mirada. Tria se quedó quieta mientras subía la prenda y se la quitaba. Subiendo un poco más. y pude sentir sus dedos tensándose en la tela de mi camisa. Besé su costado. pero era difícil. Nada… Dios. coloqué una mano a cada lado de su rostro y miré profundamente sus ojos. presioné mis labios en un punto justo bajo su seno izquierdo y luego deje un recorrido de besos sobre su escote. Su piel era suave. —Por favor… no te cubras. y luego me subí lentamente sobre ella. La acomodé a los pies de la cama y miré el vestido cubriendo su cuerpo. Los labios de Tria desaparecieron detrás de sus dientes cuando me bajé los pantalones y la ropa interior dejándolos en el suelo. —¿Estás segura de esto? —pregunté mientras buscaba en sus ojos por cualquier duda. lo cual hizo que sus pezones se endurecieran deliciosamente. y noté que su respiración se incrementaba mientras sus ojos se dilataban. como debería de ser. Con un gruñido. . De hecho traté de no correr a la habitación. Por mucho que quería mirarla fijamente y sentirla revolverse. Por mucho que quería. lentamente comencé a desabotonar mi camisa. Dejé caer el vestido al suelo y alcé las manos para pasarlas por su cabello. revelando su cuerpo desnudo un centímetro a la vez. Miré sus ojos mientras estos miraban mis dedos. Su piel se tiñó de un ligero rosa con el frío aire del cuarto. me contuve de sólo saltar sobre ella. —Alcanzó la parte de atrás de mi cabeza y me acercó a ella. Rompiendo nuestro beso. —He querido hacer esto toda la noche —dije en voz baja mientras alcanzaba la parte baja del vestido y comenzaba a levantarlo. justo a la derecha de su ombligo. Quería sentir su piel sobre mí. y eso significaba varios orgasmos para ella antes de que el malhumorado bastardo recibiera una probada. Tria alzó las manos y se quitó los pasadores de su cabeza. pero las tomé. Tria… nunca hagas eso… —Ni siquiera podía formar palabras de verdad. Mientras la miraba. pero también quería asegurarme de que mi atención a sus necesidades fuera mi prioridad. sabía lo que necesitaba. —Estoy segura —contestó. bajé las manos y la levanté. Tomando su mano en la mía. —No lo hago. Tria me miró. lo cual hizo que este cayera sobre sus hombros en la forma en que siempre me volvía loco. la llevé a la cama y la recosté sobre su espalda. —Dios. Mi polla trató de saltar fuera de mi cuerpo y entre sus piernas. Dejé caer la camisa al suelo a mis espaldas y luego abrí los botones de mis pantalones y me quité los zapatos de una patada. extendiéndolo en su espalda.

Fue ahí cuando comencé a jugar. pero sin tocar del todo. y ella obedeció moviendo sus rodillas para darme mejor acceso—. y luego por el otro lado. sabes. Alrededor y alrededor lo rodeé. a lo largo de su vientre. sobre sus labios vaginales. mis dedos bailaron sobre su cuerpo. y estaba agradecido de haber tenido un mínimo de previsión por una vez. Continué por el interior de su muslo. —Malditamente correcto que la tengo —respondí con una sonrisa. La besé. y Tria jadeó un poco. también estaba agarrando mi dedo con fuerza. Mientras que apenas y tocaba su piel. muy suavemente. —¿Qué es eso? —preguntó Tria mientras miraba mi mano. luego me miró de vuelta mientras su mano se acercaba y tocaba mi rostro. Froté mi palma a lo largo de su vientre. Aunque estaba mojada. y ella metió su lengua en mi boca. y mi dedo meñique apenas y rozó la línea de su vello púbico. pero sin llegar del todo. —Tria. Esto va a hacerlo más sencillo y más cómodo para los dos. —Estas enloqueciéndome —susurró en el cuarto oscuro. y eres virgen. sus pezones. y de nuevo hacia abajo. cariño… eso es. mis dedos pasando ligeramente entre sus piernas. como. Iba a hacer un ajuste muy apretado. pasé sobre su clítoris. 82 Todavía apenas tocando su piel. —Lubricante —dije. Soy un tipo grande. Pareció considerar eso por un momento. acercándome. Así es… Muy. y luego el otro. Malditamente perfecto. Con dos dedos. casi tocándolo. ligeramente acaricié la piel con el dorso de mi uña alrededor del borde. —Un poco de jugueteo. la abrí. yo. sólo recuesta tu cabeza en esa almohada y comienza a cobrar la deuda. Miró hacia un lado. así que decidí simplemente contarlo—. bebé —dije—. Por ahora. La punta de mi dedo entró en ella. La dejé tomar la delantera por un minuto mientras mis dedos trazaban sus costados y alrededor de . Con un dedo extendido. hasta que Tria apenas puede contenerse a sí misma. —Te debo. Besé su hombro. —Tienes razón —dijo. así que agarré su barbilla y la hice mirarme. Es juego limpio. Ahí está. sobre su clítoris. —Precioso —murmuré—. Giré la botella un poco para que pudiera ver el nombre de Astroglide a un lado. Ella se estremeció un poco con el ligero toque cuando cubrí sus senos. Tria se retorció. Me movió de su hombro. —¿Por qué lo necesitas? —preguntó mientras sus sonrisas se sonrojaban. una docena de orgasmos —le recordé—. pasé mi lengua sobre sus labios. y ella lo hizo—. como un ave esperando por la corriente correcta para volar. Hacen esta mierda por una razón. bajando por su brazo y a su cadera. —¡Quédate quieta! —ordené. eh… —No estaba muy seguro de que decir sin sonar como un idiota. —¡No hay nada malo contigo! —le dije con severidad—. luego su brazo y me estiré a la mesa de noche y agarré la botella ahí. —Abre tus piernas —le dije.

aunque sus ojos permanecieron cerrados. Tria jadeó ante mis palabras. Tria dejó escapar un gemido ahogado mientras sus piernas se tensaban y su cabeza presiona firmemente contra la almohada. su pecho. Joder. también. —Ahí está —susurré contra su cuello—. cierra tus ojos. y solo siente esto.. y rodando sobre él. La vista de Tria a medio orgasmo era simplemente demasiado. Mi chica amaba la charla sucia. Seguí deslizando mis dedos dentro y fuera de un par de veces más antes de retirarlos. dejando que lo que quedaba de lubricante me cubriera mí.. —Esa es mi chica —le dije en su boca mientras la besaba—. abrí la parte superior de la botella y la apreté un poco hasta unas gotas estaban en mis dedos. igualando el ritmo que ella marcaba con el ligero movimiento de sus caderas y muslos. —Oh sí. Mantuve mis dedos lejos de su piel hasta que me giré hasta la parte interior de su muslo y entre sus piernas. y su boca permanecía abierta con respiraciones jadeantes. y su pierna volvió a caer sobre el colchón.. hubo menos resistencia.. con la que estaba en mi dedo. combinando su propia humedad. —Silencio —le dije—. estás tan apretada. pero no pudo alcanzarme. No podía esperar más. Sudor cubría su frente y cuello.. Di la vuelta a su clítoris. —¿Quieres más. Sonreí mientras miraba hacia su cuerpo sonrojado. Debería haber sido un jodido violinista. Era demasiado fantástica para las palabras.. Presioné mi pulgar contra su clítoris y lo mantuve ahí mientras su grito ahogado aumentaba en tono justo antes que todo su cuerpo pareció dejarse caer sobre la cama. las caderas de Tria comenzaron a moverse con el movimiento de mi dedo dentro de ella. y en tan sólo unos segundos. Tria gimió. porque tendía a ponerme un poco bocazas. cuando mi dedo presionó dentro de ella. ¿Quieres más de esto? —Sí. Entró en ella con mucha más facilidad. frotando. y cubrí su boca con la mía para hacerla callar. Pasé mis dedos humedecidos sobre la cabeza de mi polla y hacia abajo de mi falo. presionando. Podía sentir cuán apretada estaba. puedo verte venirte todos los días durante el resto de mi vida.. Moví mi dedo dentro y fuera de ella unas cuantas veces más antes de añadir otro. empujé sus piernas un poco . No puedo esperar a meter mi polla ahí dentro. Mientras ella seguía.. por favor. definitivamente hubo resistencia cuando añadí un poco más de presión. bebé. Tan jodidamente hermosa. ¿tienes alguna idea de lo bien que te ves extendida sobre la cama de esa manera. No tomó mucha más persuasión antes que se retorciera bajo mi toque. Moví mi dedo pulgar un poco más rápido. no había duda de ello... Di vuelta a su abertura con la punta de mis dedos. cariño? —murmuré en su oído—. Era una buena cosa. a la espera de ser follada? —Liam.. su rostro y cuello se sonrojaron. Con una rodilla.. bebé. Esta vez. Moví mi mano de su costado hasta su muslo. y sus dedos agarraron mi brazo. —gimió Tria. Trató de envolver uno de sus pies alrededor de mi pierna. Cierra tu boca. y aunque no estaba muy seguro de cómo se sentía un 83 himen.

y no estaba seguro de si era debido a la cantidad de tiempo desde que había tenido relaciones íntimas con una mujer o la falta de látex rodeando mi polla. Tria se tensó ligeramente. y luego la froté entre su hendidura. —No hubo ninguna duda en su voz. Si lo hacía. dejaba que el pequeño bastardo malhumorado consiguiera una buena vista. lo haría. Con una mano en el costado de su rostro y la otra agarrando la base de mi polla. por decir lo menos. No tenía idea de si era mejor ir lenta o rápidamente. No hasta que te vengas de nuevo. y luego de vuelta otra vez. 84 Estaba volviendo al pequeño bastardo malhumorado malditamente loco. Apretó su agarre en mi espalda mientras les daba gracias a los poderes establecidos. me contuve. Me quedé quieto y envolví mi mano alrededor de la parte posterior de su cabeza. Probablemente también tendría que tomar una ducha de tres horas. pero todo lo demás había sido a un ritmo lento hasta este punto. —Completamente. —Estoy bien —exhaló. La sentí abrirse alrededor de la cabeza de mi polla. —Puedo parar —le dije. empujé lentamente contra ella.. bebé.. Viendo su rostro. rogando a cualquier poder superior que pudiera estar ahí afuera que no quisiera que lo hiciera. y luego rompí a través. luego hacia abajo a su apertura. —No te detengas —dijo rápidamente. —No lo haré —prometí—. y me detuve. deslizándome lentamente dentro de ella mientras su cuerpo me envolvía y el sudor comenzaba a acumularse en la parte de atrás de mi cuello. —Sí. que tuve suerte no estallar mi carga en ella simplemente con el primer empuje. pero no estaría feliz por ello. Empujé la punta a través de sus pliegues y luego me centré justo donde tenía que estar. y a Tria pareció gustarle. pero me mantuve a raya. —¿Estás lista? —Apenas pude pronunciar las palabras. Aun así. y era difícil no simplotamente sumergirme y comenzar a ir al grano. La cabeza de mi polla provocaba sobre su clítoris. empujé de nuevo. sentí la ligera resistencia justo dentro de ella. Estaba tan caliente dentro de ella. Todavía estaba mojada por su orgasmo y el restante Astroglide. Pasé mi polla por el costado de su pierna. usando mi mano para guiarme hacia el lugar correcto. . la sentí tensarse un poco. —Realmente estamos haciendo esto. Arriba y abajo. —¿Estás bien? Asintió rápidamente y luego me miró con una sonrisa de labios apretados. No estaba segura de sí estaba haciendo una pregunta o no. Estaba jodidamente contento. más separadas mientras me movía en posición encima de ella y. —Estás completamente dentro —respondió a través de jadeos. pero se sentía tan bien. finalmente. así que asentí. —¿Todavía estás bien? —pregunté. recubriéndome con su humedad. y el resbaloso canal apretado me agarraba con firmeza. La sensación era nada menos que increíble. Gruñí en voz alta mientras la cabeza de mi polla presionaba contra su cuello uterino y estaba completamente enterrado dentro de ella. Fue un poco difícil detenerlo de sólo saltar hacia adelante.

agarrando mi polla desde el interior? ¿Sabes cuán jodidamente perfecto se siente? Ella no respondió. Dejó salir un gemido cada vez que tocada fondo. ¿Te gusta tener mi polla dentro? —Liam… ¡oh. De nuevo. Había encontrado el ritmo de sus propias caderas. y junté nuestros labios. Los ojos de Tria se cerraron con fuerza. Cuando nuestras bocas se separaron. Alzando la cabeza. —¿Tienes alguna idea de lo bien que se siente esto? —le susurré—. —¿Te gusta eso? —pregunté. así que lo hice de nuevo. Su rostro se sonrojo. Me moví dentro y fuera de ella con largo y lentos empujes—. Se sostuvo con fuerza mientras me mecía dentro y fuera. Aparté mis caderas de ella un poco. . eh? —gruñí—. Tria dejó salir un sonido bajo. Oh… sí… tan bien. gimió y luego cayó contra la cama jadeando. Esto provocó un gemido en Tria. y su pecho subía y bajaba con sus respiraciones. Bombeé dentro de ella un poco más rápido. y el deseo de encargarme de mí mismo era abrumador. Dios. meciéndome y girando alrededor de su clítoris hasta que jadeó. —Oh. Pude sentirla apretándose alrededor de mi polla. pero quería que esto durara—. Después de un par de empujes más. Tria enterró sus dedos en mi espalda y gimió un poco. e hice mi mejor intento por seguir su ritmo. ¿Estar dentro de ti así? ¿Sintiéndote apretarme. Lo tomé como un sí. Me mantuve dentro. pero coloqué una mano en su brazo y la sostuve. pero tampoco esperaba que lo hiciera. la miré mientras me movía. sólo dejando mi punta en el interior. —Te sientes tan malditamente bien —susurré en su oído. sí! —Tria movió sus hombros y casi me sacó de ella. Tuve que obligarme a no moverme más rápido. y enterró sus dedos en mi piel mientras movía sus manos hacia mis hombros. La sensación estaba recordándome todo el tiempo que había pasado desde que estuve dentro de una mujer. me salí casi del todo. y luego empujé hacia adelante con un poco más de fuerza. Nuestras lenguas se movieron al unísono mientras mantenía mis caderas quietas y dejaba que se acostumbre a mí dentro de ella. Su garganta se balanceó cuando tragó. y luego empujé de nuevo. me salí un poco hacia afuera. Tria… ¡mierda! Tria gimió otra cosa incoherente mientras subía sus manos por mis brazos y envolvía sus dedos alrededor de mis bíceps. saliéndome sólo un par de centímetros más o menos antes de empujar de nuevo. su cuerpo estremeciéndose en una ondulación de sus caderas a sus brazos mientras me enterraba en ella. Pasé los dorsos de mis dedos por su costado y rodeé su pezón antes de tomarlo en mi boca y succionar con suavidad. bebé… —gemí. mi polla deslizando dentro rápidamente y saliendo lentamente. lentamente besé el costado de su rostro y luego envolví mis labios alrededor del lóbulo de su oreja. ¿Eh? ¿Te gusta eso? ¿Lento y profundo? 85 —¡Ugh! —gruñó Tria. —¿Te gusta eso. mientras se mordía su labios y alzaba sus caderas para encontrarse con las mías. girando mis caderas contra su clítoris mientras me movía dentro y fuera de ella.

no recordaba haber sentido nada parecido. Todo mi cuerpo se estremeció. —Antes de que te mudaras —le dije sin dudarlo—. no podía respirar. bajando por su mandíbula a su barbilla. subí su pierna un poco más alta. Sucedió que todavía estaba sobre Tria con mi frente presionada contra su hombre y mis caderas todavía apretadas contra su pelvis cuando pensé que podría ser multi orgásmico. Todavía podía sentir las vibraciones haciendo eco a través de mi cuerpo en temblores post orgásmicos. —Nunca dijiste nada —remarcó. Había sido demasiado. Quiero decir… sé que tú lo estuviste… Usé un solo dedo para trazar los contornos de su cara. Por un momento. Todavía no podía respirar bien. —¿Cada vez que tomas una ducha? —Incluso más a menudo —admití. Me eché hacia atrás un poco para no aplastarla y me sentí deslizarme fuera de 86 ella. Lentamente. Creo que fue cuando comencé a acompañarte a casa. Podía sentirla a través de mi piel mientras me movía alrededor y amplificaba cada lugar donde nuestros cuerpos se tocaban. —¿Cuándo fue la primera vez? —preguntó—. Por un momento nos miramos el uno al otro. enterrado. El ligero toque de sus dedos pasando por mi espalda hacia mi hombro me tuvo. hundiéndome en la base. mis muslos temblaron y el sonido que salió de mi mientras las llenaba no fue más que feroz. Abrí mis ojos y encontré a Tria mirándome. arqueó su espalda y me condujo más hondo. —Eres perfecta —le informé—. Bajé por su garganta. Estaba muy seguro de que había llegado al menos a 5 en la escala de Richter. y Tria se inclinó contra esta. luego continué entre sus senos. Mucho antes. la sensación de su cuerpo agarrando mi polla era últimamente demasiado. alrededor de su ceja. y luego no podía llevar aire a los pulmones con suficiente rapidez. dándome un ángulo ligeramente diferente. Me estrellé dentro de ella una última vez. Mejor que lo que imaginaba. ambos de nuestros pechos subiendo y bajando mientras recuperábamos el aire. —Fue…quiero decir. sobre su pómulo. La acumulación era tan fuerte e innegable. La presión contra mi polla mientras me deslizaba más profundamente dentro de ella era fascinante como la visión de mi pene desapareciendo dentro de ella. —Tenía miedo de enojarte. Estiré la mano y la coloqué sobre el costado de su cara. Estaba mostrándome a mí mismo como un hermano mayor o lo que fuera… . Mis testículos se apretaron. rodé hasta que estuve a su lado y tiré de su cuerpo contra el mío. Otro estremecimiento pasó por mi cuerpo. pero no lo entendía. e incluso en encuentros pasados con otras mujeres. estuve… —La voz de Tria desapareció cuando un sonrojo regreso—. manteniéndome a ras contra ella. Envolviendo mi mano alrededor de su muslo. La calidez. el apretado agarre. y dejé mis ojos cerrados mientras trataba de descubrir qué demonios estaba pasando dentro de mí. Aunque de verdad quería sentirla venirse. No sabía cuánto más podría durar. La primera vez en que pensaste en mí… así. y he imagino esto demasiado. y el calor era más de lo que podría soportar. Tria gimió.

No hubiera sido lo mismo. —Pensé en ti la primera noche en que nos conocimos —soltó. —¿Oh. Alzó la mirada. Fuiste mi héroe. Lo consideré por un minuto y luego me encogí de hombros. pero brevemente. No tenías que haberlos perseguido por la calle y salvarme de ellos. —También a mí. —Eres mi Tria. —Porque si lo hubiéramos hecho cuando lo quise desde el principio… —Titubeé y luego lo intenté de nuevo—. —Me reí y besé la cima de su cabeza. —¿Qué soy ahora? —Tria se acomodó para girarse hacia mí un poco más. y envolví un brazo alrededor de su cabeza para acercar su mejilla mi hombro. Se levantó sobre un codo y esperó. —No tenías que hacer eso —dijo—. Mi corazón comenzó a latir más rápido. y aunque mi cuerpo dejó en claro que la deseaba de nuevo. —Me alegra haber estado. —¿Por qué? —Por hacerte esperar tanto. —Yo no… —le dije con un firme movimiento de mi cabeza. Su piel desnuda era cálida contra la mía y todavía ligeramente sonrojada por el sexo. Nunca fui alguien de adivinarme a mí mismo. Traté de negarlo. confundida. Suspiré. en serio? —Sí —dijo con un sonrojo—. —¿Por qué no? Pensé en ello por un minuto. . pero ella no me dejó. de seguro hubiera sido genial y todo eso… pero no lo mismo. Cuando nos separamos. mi concentración permaneció en sus ojos. —¿No? 87 —No. pero la sensación me asustaba un poco. el golpeteó en mi corazón no era una respuesta a la lujuria. —Hubieras sido sólo otra chica con la me acosté —dije. y entonces nos besamos de nuevo. tratando de descubrir cómo responder. Ni siquiera puedo pensar en lo que podría haber sucedido si no hubiera estado ahí. —Lo siento —dijo de repente Tria. Se acurrucó más cerca contra mi pecho. Tria bajó la mirada mientras pensaba en eso por un minuto. Miré a su rostro. Quiero decir. Sus ojos brillaron por un minuto.

Un poco raro. Gimió mi nombre.. lo que me envió justo por encima del borde. Mis piernas se tensaron. —Probablemente es lo mejor. Más risas. mierda sí.. chupé con fuerza. Levanté a Tria por las caderas y la traje hacia abajo sobre mi pene con movimientos rápidos y rítmicos. y traje su cabeza hacia abajo a mi pecho mientras me recostaba sobre las almohadas. jalé la . La tercera ronda había sido casi tan buena como la primera. Besé la parte superior de su cabeza—. Tal vez no esta noche. Pasé la mano hacia arriba y abajo de su espalda un par de veces mientras se acurrucaba contra mi pecho y dejó escapar un largo suspiro. pero no dolorida. Extendiendo una mano.. todavía jadeante. jódeme. y agarré sus caderas para estrellarla de golpe en mí y sostenerla allí. Ve a dormir. Once Perder la pelea —O h. el sol iba a salir en poco tiempo. 88 Mis brazos la rodearon. y traté de atraparlas con mi boca mientras se balanceaban. —Pensé que se suponía que debías darte la vuelta y caer dormido después — comentó Tria... —¿Estás dolorida? —pregunté. Demonios. era jodidamente tarde. —¡Arghh! —gruñí mientras mis caderas se levantaron y mi polla se vació en ella—.. —En realidad no —dijo Tria—. Mañana es una apuesta libre. —Oh. Obviamente. —Es tarde —dije sin ninguna razón en particular. Mis brazos estaban doloridos por sostenerla. diferente. Tendría que hacerla reír mientras la estaba follando para ver cómo se sentía eso. Se siente. pero el resto de mí se sentía lo suficientemente bien que simplemente no me importó una mierda. con sus brazos extendidos sobre mis hombros. y mi espalda se quejaba por estar en esa posición demasiado tiempo. La risa sacudió mi polla blanda fuera de ella. y sentí a Tria tensa alrededor de mí. Oh. sintiéndome como un idiota por no preguntar antes. probablemente —dije con un encogimiento de hombros—.. Atrapé una. me has agotado. Sus tetas rebotaban violentamente. Sin embargo. —Probablemente lo haré ahora —dije.. estoy cansada. Pequeñas gotas de sudor estaban empezando a mostrarse en su frente mientras me cabalgaba con fuerza. lo que se sintió a la vez bien y muy extraño al mismo tiempo. —¿Vas a saltar sobre mí mientras duermo? —preguntó con una risita.

y mientras nuestros ojos se encontraron. y sea cual sea el dinero que gastarías en eso sería totalmente inútil. ¿no puedes imaginarlo? —Me eché hacia atrás y gruñí en voz baja— . . —Mi punto es —dije. Todo es de diseñador. Me sentí mal por poner todo sobre la mesa. presioné mis labios en su cabello una vez más. es probable que lo comprueben en la puerta. sólo se preocupan por qué diseñador hizo su vestido y si su bolso y sus zapatos combinan o no. —¿De verdad? ¿Vas a robar las papas. pero era mil veces mejor que gastar el dinero en algo que simplemente la ridiculizaría. —¿Estás avergonzado de estar conmigo? —¡Mierda. No había querido decir eso en voz alta. no que tú irías. —Sí. y sí. manta sobre ambos.. —¿El qué? Ups. Podrías ir a Nordstrom y gastar quinientos en un vestido. Tria me observó durante un minuto con los ojos redondos. —No tienes que ir —le dije por décima vez—. todo el camino hasta su ropa interior. y cerré los ojos. Mucho dinero. Se había marchado llorando después de unos quince minutos. Recordé cuando Amanda había empezado a salir con Ryan y se presentó en una fiesta que llevaba algo no hecho a medida. y ya lamento la primera parte. Había sido una malditamente buena primera cita. —Podría conseguir algo. todavía olía jodidamente fantástico. Necesitaba unos buenos tres días para digerir todo. Había hecho esas bolas de frijol suecas de nuevo. —Su voz se desvaneció. —¿Quieres decir que no tengo nada que ponerme? —Sí. —Podríamos también hablar de ello —insistió Tria. Asumirían que eres la ayudante de cocina si entramos allí con el Saco de Sauron. y a lo largo de la noche van a hacer todo lo posible para que te sientas como una mierda por ello. ¿Cómo. con la esperanza de desviar su atención de mi lapsus—. La miré fijamente. eso es lo que quiero decir. ¡Estoy harta de que no me digas una mierda! 89 —Tria. Dije que yo iría. Todos los que estarán ahí tienen dinero. también? —¡Habla! —gruñó—. lo que sin duda se había convertido en mi cosa favorita para comer los fines de semana. y te considerarían basura. En su mayor parte. eso suena como una noche agradable para ti? Tria bajó la mirada a la mesa.. en serio. exactamente. supe que no tenía que decirle lo ridículo que era eso. especialmente cuando utilizaba un poco de crema en el puré de patatas. por supuesto que no! —Entonces. ¿por qué no quieres que vaya? —Se inclinó hacia delante y agarró el plato de bolas de frijol alejándolo de mí mientras traté de ir por un segundo.

—¿No es el trabajo del padrino? —Bueno. Sabes que volveré tan pronto como se corte el pastel. que todavía estaban llamando a mi estómago—. de ninguna manera iba a exponerla a eso. ¿verdad? —En su mayor parte. —No los ha visto desde que te fuiste. sí. En nuestra familia. Si vas a ir a esta boda. —¿Por qué quiere que vayas? —¿Quién? ¿Mandi? —Sí. Creo que pensó que el hacerme sentir culpable y las intimidaciones no iban a funcionar. —Tus padres estarán allí —dijo Tria. —Vamos a ver.. voy contigo. Incluso di uno cuando Michael se casó con Chelsea.. pero Tria no renunciaría a ellas. —No. Las chicas insistirían en pequeñas cosas durante años. —Amanda ha estado tratando de conseguir que vuelva a la familia desde el día en que descubrió donde vivía —le dije—. ¡Sé que esto va a ser difícil para ti. firmar el puto libro para demostrar que estaba allí.. —Sin lugar a dudas —contesté. Voy. y era sólo un niño. Al menos los chicos lo superaban con treinta segundos. no lo harás. —¿Qué significa eso? —presionó Tria. —Esto no es lo mismo en absoluto. —¿Brindis? —Um. sí. Sólo los acercó más de su lado de la mesa mientras me miraba. ¿Qué me dijiste cuando mencionaste que venías a Beals conmigo? ¿No es un tema de debate? Voy a ir. así que tal vez haciendo que fuera donde todo el mundo va a estar hará alguna diferencia. —Sí. Es sólo esperado. Las chicas eran perversas. Llegué a las bolas de frijol. —Liam —Tria dijo en voz baja mientras sus dedos tamborileaban en el borde del tazón de las bolas de frijol. y voy a estar allí contigo! —No va a ser difícil para mí —argumenté—. el padrino siempre hace un brindis… ese sería Michael. casi todo el mundo hace un brindis de algún tipo. —No he hablado con ellos desde entonces —dije—. Sé que hay muchas cosas que no me estás diciendo acerca del por qué te repudió tu familia. y largarme.. Tendría que hacer un brindis. Es mi 90 primo. pero no hablé con él. Sabía que Tria era frágil cuando se trataba de ese tipo de mierda. pero no me importa. Vi a mi padre una vez. desgastando la autoestima de cualquier chica que fuera la escogida los abusos hasta que no pudiera aguantar más. lo es —insistió—. —Extendí la mano para rascarme la parte posterior de la cabeza—. —¿Qué pasó? . decir el brindis.

Era bastante obvio que no iba a librarme de esto. . Agarrando mis cigarros de la mesilla de noche. —¿Tu padre vino aquí? —Sólo esa vez —dije. hasta más tarde. Sabían tan bien. le di un puñetazo a Ryan. realmente estaba hambriento. —Oh sí. —¿No hablaste con él? —No. Tienes que amar la ironía. loca? Krazy Katie tenía unos nueve contenedores de hilo dental regados en sus pies y había construido una tela de araña. Ryan trajo a papá aquí. Juro que piensa que. Ese fue el final. y me fui. —¿Qué pasa. que terminaría acabado. va a conseguir una enorme jodida herencia o algo. con el hilo. por entrar en su buena gracia. pero le dijo a Amanda. —¿Puedo conseguir unas malditas papas y bolas de frijol primero? —¿Entonces me dirás? —Bien. ¡Quería hablar contigo! ¿Por qué sino había venido aquí? —No. Tria cruzó los brazos sobre su pecho. Me levanté y salí de la cocina antes que me encabronara tanto. Tria empujó el tazón hacia mí. Había estado limpio durante aproximadamente un mes cuando Ryan me localizó. 91 —¿Entonces qué pasó? —Es bastante sencillo —dije—. Dejé escapar un largo suspiro. Bueno. y quería asegurarme de conseguir todo lo que quería. Serían jodidas ensaladas y esas mierdas mañana para compensarlo. y ella le dijo a toda la jodida familia. —Esa es tu segunda ración —me recordó. Lo vi. Ni siquiera supe. se echó hacia atrás en su silla. pero no dejaba de mirarme con una extraña sonrisa. que Amanda estaba involucrada. No lo hagas. No se suponía que le dijera a nadie dónde estaba. lo que básicamente lo hizo un peligro de incendio. —¿Y bien? —instó Tria mientras metía un bocado en mi boca. —No puedes matarme de hambre y esperar que sea capaz de tener una conversación profunda —le informé mientras la señalaba con mi tenedor. Había una enorme maraña de hilo blanco en toda la salida de incendios. así que puse los ojos en blanco y empecé a hablar. y me aseguré de tomar una porción muy saludable. Tria —le advertí—. y me miró. —¡Liam! —Tria levantó ambas manos en el aire y luego las bajó con fuerza sobre la mesa—. No me dijo nada. me arrastré hacia fuera sobre la escalera de incendios. —No fue la gran cosa —mentí—. bastante compleja.

—¿Mi.. sabes —dijo Krazy Katie mientras terminaba mi cigarrillo y empecé a entrar de nuevo por la ventana. Tomé una respiración larga. por favor —dijo el caballero de pelo blanco. Tan pronto como la puerta se abrió a un lado. —Extienda su brazo hacia un lado. ¿Qué demonios? —Buenas noches. Hola.. Carter es un proveedor fabuloso de maravillosos artículos de Italia y París. —¿Y supongo que sigues siendo un hombre de palabra. Me tomó de la muñeca y guió mi mano lejos de mi cuerpo mientras sacaba una cinta métrica y comenzaba a tomar medidas. Lo ató en un bucle y comenzó a tocar Cat’s Cradle. Subí el resto del camino a través de la ventana y encontré a Tria sentada en el sofá con un gran vaso de jugo de manzana. Detrás de él estaba un hombre mayor con el pelo blanco hasta los hombros y una gran bolsa sobre su brazo. Ryan dijo que Liam estaba preocupado de que iba a necesitar un nuevo smoking. deseé simplemente haberme quedado en la escalera de incendios—. pero no vio hacia mí. —¿Quién diablos es? —murmuré mientras fui a abrir. Tomará las medidas para tu esmoquin. No voy a discutir sobre ello. —¿Te vienes. pero voy! Puse los ojos en blanco y estaba a punto de empezar todo el argumento de "oh no. —Michael. —Voy contigo —dijo definitivamente—. Es un placer volver a verla. Michael —respondió Tria—. —Entonces. Parecía completamente fascinada por el trozo de hilo dental envuelto alrededor de sus dedos. necesitarás un esmoquin. pero voy. no lo harás" de nuevo cuando alguien empezó a tocar la puerta. independientemente de los pecados del pasado? —Me miró fijamente—. Por favor entra. y luego vamos a trabajar en algunos diseños para el vestido de Tria. señorita Lynn. Vio a mi alrededor para sonreír a Tria—. y no tengo ni idea de lo que voy a usar. . por así decirlo. —¿En serio? —pregunté. —Son muy ruidosos. pero no conseguí ni una palabra de ella. ¿estás loco? —Lo miré. —Su vestido para la boda —dijo Michael con una sonrisa fría—. Entrecerré los ojos en ella. —Perdonen mis modales —dijo Michael mientras cerraba la puerta—. pero le di un solo asentimiento de cabeza. estoy seguro. —Esto no tiene nada que ver con Tria —le dije mientras daba un paso más cerca. Estoy bastante seguro que fue un rasgo inculcado en ti por tu padre y tu abuelo. —Hola. ¿verdad? —Sí —admití. escuchando? —pregunté con una sonrisa. mi qué? —tartamudeó Tria. Mientras me daba la vuelta para mirarla. Liam —dijo Michael suavemente. —Dijiste que ibas a asistir a la boda. Michael se hizo a 92 un lado y entró en el apartamento. Este es Carter. Encontrará justo lo que necesitas. y se me ocurrió que podríamos matar dos pájaros de un tiro. ¡Voy a ir en jodidos chandal si es lo que tengo que hacer.

pero lo dejé hacer su trabajo. y teniendo en cuenta tu nivel de ingresos. —¡Mi nivel de ingresos no es tu jodido asunto! —Liam —dijo Tria mientras se levantaba del sofá y se acercaba—. Mierda. pero no he dicho nada acerca de hablar con él! —Tu madre… —¡Con ella.. . va a apestar! Crucé los brazos y entrecerré los ojos en ambos mientras Carter se puso de rodillas y me midió la entrepierna. Una cosa. Su lógica simple y sus tácticas generales de “aliarse contra Liam”. Carter aún estaba hablando con Tria sobre diseños de vestidos. ¡Pero se los digo desde ahora. tampoco! Michael suspiró y se estiró para tocar el aro de plata en su oreja. —¡Está decidido entonces! —dijo Michael con entusiasmo. —Como sea que haya ocurrido. No le hice caso. —Por supuesto que sí —respondió Michael mientras le sonreía de nuevo—. —¡Por supuesto que sí! —dijo—. que era definitivamente cierta. —¿Ves? —Tria sonrió junto con él mientras señalaba a Carter—. —Liam. —¿Decidí? —Aspiré—. vestido. Michael me siguió. —¡No! —gruñí—. —No voy a hablar con él. con me desgastaron el tiempo. Estábamos tratando de averiguar cómo iba a conseguir algo que usar. y acicalado para diversas reuniones sociales. y desde que Michael tendría que pagar por el resto de la boda de todos modos. Tria y yo discutíamos. Fue surrealista y me recordó mucho de las posiciones parecidas en las que había estado siendo un niño. y yo había salido a fumar un cigarrillo. no pensé que el precio de un esmoquin iba a ascender ni siquiera una gota en el cubo del presupuesto. todavía estoy contento de que estarás allí. no lo está! Mientras Michael. Michael —dije. Voy a una boda contigo. —Me alegra que decidieras asistir —dijo. —¡Ciertamente. era mi necesidad de un esmoquin. —Tria. Carter revoloteaba alrededor y me midió 93 desde todos los ángulos. Nosotras la queremos vestida apropiadamente. no tienes ni idea de lo que estás diciendo. Ni siquiera podía contar el número de veces en que personas similares me habían medido. Dos horas más tarde. ¡Iré porque dije que lo haría. Y ahora tenemos la solución. ¡Tú no vas! —¡Por supuesto que va! —dijo Michael con una sonrisa. —¡No estábamos tratando de averiguarlo! —chasqueé—. sabes que no puedes acomodarlo. —¡Bien! —me quejé—.. Fui coaccionado.

Sí. y luego me dio una media sonrisa. Michael dio un ligero paso hacia atrás. miró mi oído izquierdo por un momento. la comida y el alquiler están un poco más en la parte superior de mi lista. haciendo un gesto hacia el par de joyas en mi propio oído. —Todavía los usas —comentó. —¿Con todo el dinero extra que tengo? —Sonreí—. —Podrías haber comprado unos diferentes. Conseguir las perforaciones dolió como una perra. 94 . —No quiero que los agujeros se cierren. —¿Estás inventando excusas para mí o para ti? Imbécil. Nunca fui uno de estar de acuerdo con Michael. pero la idea de quitarme los pendientes era aborrecible.

luego inmediatamente lo pensé mejor—. puedo decir que es maravilloso volver a verlo? —Es bueno verte. Damon —dijo en voz baja. Tria estaba metiendo mierda dentro de su bolso. —Oh. estacionado en frente de nuestro edificio en ruinas. —Es bueno verlo tan bien. —¿Señor Teague. —Es un placer. una botella de agua vacía y un libro de cocina. No quiero saberlo. Damon —respondí mientras me metí al lado de Tria—. El Rolls era de color negro intenso. el chofer de Michael. Doce Vencer la Prueba —T ria. el auto está aquí. Damon estaba menos inclinado a evitar el pasado. por el amor de Dios.. por amor de Dios. El auto está ahí fuera y probablemente ya está llamando mucho la atención. —¿Para qué diablos necesitas todo eso? —pregunté. Me concentré en su rostro para evitar la familiaridad de la escena trayendo recuerdos. Conduje a Michael hacia el hospital cuando el joven Liam nació. Sin embargo. . Tenemos que apresurarnos. Damon se rió y ajustó el espejo para ver mejor a Tria. Subí de nuevo a la ventana y pasé por encima de mi creciente pila de ropa sucia. Ella es Tria Lynn. señor Teague —comentó mientras miraba por el espejo retrovisor—. —Durante toda su vida —dijo Damon con una sonrisa—. una botella de loción para manos. él es Damon. —Hola. Tria. No importa. Damon salió a la calle y se dirigió a la carretera mientras Tria y yo nos acomodábamos en el lujoso interior. Los ojos de Tria se ampliaron cuando el hombre de 95 cabello oscuro en un habitual traje y sombrero de chófer abrió la puerta de atrás para nosotros y se deslizó en el asiento. un paraguas. —Damon la saludó con su sombrero y me guiñó antes de cerrar la puerta de atrás con un clic y ocupar su posición en el asiento del conductor. —Estoy lista —dijo mientras arrojaba la bolsa sobre su brazo—. —¿Cómo era de niño? —preguntó Tria. también. elegante y totalmente fuera de lugar. ¡No lo he llevado a ningún lugar desde que usted recibió su licencia de conducir temporal! —¿Ha conocido a Liam desde hace mucho tiempo? —Tria elevó la voz. señorita Lynn.. Vámonos.

—Lo que sea —murmuré—. —No empieces. Tria soltó una risita. —Sabes exactamente qué —espeté. —¡Liam! ¿Qué en…? ¿Tú…? —balbuceó Ryan mientras tomaba puñados de cabello y tiraba de ellos—. —¡Dios del cielo! —gruñó Ryan suavemente—. —¿Y Tria no lo hace? Me encogí de hombros y jugueteé con mis gemelos de platino. . —¿No quieres que te enseñe cómo atar una? —preguntó. Te has alejado de todos por mucho tiempo. —Estás aquí —declaró—. Miré en el espejo su obra. Tria fue llevada por tres señoras empleadas de Carter. especialmente la casa Michael. y me pregunté si alguna vez había visto lugares como este antes. Había pasado demasiado tiempo desde que había usado una corbata de moño y. obstinado. Ni siquiera sé lo que estoy haciendo aquí. Continué observando la reacción de Tria al entorno. al parecer. —¿Empezar qué? —dijo Ryan. 96 Mi primo se acercó. Sus ojos casi salieron de su cabeza cuando miró detenidamente hacia el suelo del vestíbulo y se dio cuenta de que era de mármol. Ryan se carcajeó. —Lindo —murmuré. sabes la verdad. Desde la vista en el espejo. ¿Qué demonios? ¿Qué pasa si decides que quieres casarte y tener hijos algún día? —No haré eso. No mucho después de que llegamos. —Odio jodidamente estas cosas —dije mientras me ponía el nudo y lo intentaba de nuevo. —Testarudo. había perdido la destreza para atar uno correctamente. Ya tengo suficiente con la actitud de Tria tal como está. ¿verdad? —Sí —respondí con los ojos entrecerrados—. y mi corbata estaba bastante derecha—. porque perteneces aquí. demasiado normal. —Me di la vuelta y caminé a través de la alfombra de felpa hacia la ventana. pude ver sus mejillas elevarse en una sonrisa. ¿No lo sabe? —No tiene por qué. —Están viviendo juntos. pude ver el borde del laberinto de setos y la ligera silueta del río más allá. apartó mis manos y ató la corbata por mí. Desde ahí. muy común. Además. supongo que de la misma manera como es ahora. —Voy a tomar eso como una confirmación —dijo Damon. independiente. ¿Y? —¿La amas? —Mierda. donde se prepararía parte de la fiesta de boda de Ryan. y Ryan me arrastró a la sala por un trago de whisky y atarme la corbata. Damon nos llevó hacia la casa de Michael. Se sentía demasiado similar.

arrastrando el bote de basura con nosotros y disculpándose repetidamente. Finalmente. pero no es la única razón. como si empujar físicamente sobre mis sienes pudiera hacer desaparecer los 97 recuerdos y reprimirlos al fondo de mi mente. Liam. me incliné sobre mis rodillas y jadeé. Ella vino de la nada. —Lo sé —dijo—. sin suficiente comida. —¿Por qué? —espeté—. Ryan frotó la parte posterior de mis hombros mientras trataba de calmarme. sangre. Los ojos de Ryan parpadearon hacia la puerta. hermano. Me dolía la cabeza y mis ojos se sentían adoloridos. sino que también podía oler el aroma de su piel cuando ella corría a lo largo del laberinto y sentía el viento quemando mis mejillas mientras la perseguía. riendo. Apenas logré llegar a la papelera antes de vaciar mi estómago. apenas registré a Ryan recostándome a lo largo del sofá de cuero. —No se puede vivir así para siempre —dijo mientras terminaba con ella—. Después. Sí. —¿Y bien? —¿Qué mierda quieres decir? —murmuré mientras me volvía de nuevo hacia él—.. Ya no. Michael estaba muy receloso de ella al principio. Con mi cabeza en mis manos. sé exactamente en lo que me estoy metiendo. luego al suelo y luego de nuevo a mí. —Entiendo cómo se ve —dijo Ryan—. cerré mis ojos. golpes. gritos. lágrimas. ya había escuchado su nombre. respiré profundamente y lo miré. también. han pasado diez años —dijo calmadamente—. No puedes simplemente no contarle a Tria. Durante largo tiempo. Apreté las manos contra mi cabeza. Si realmente significa algo para ti. . —Pero es una parte importante. nos sentamos en el sofá en silencio. Sólo detente… no digas nada más. Ella es importante para mí. Créeme. pero no le enseña a mucha gente su otro lado. Oleadas de recuerdos inundaron mis sentidos hasta que no sólo podía ver sus suaves rizos y escuchar su suave suspiro. Raspando hasta la última miga de pan. Levanté una ceja hacia él. sin lugar para dormir. Mi estómago se tensó y sentí ganas de vomitar. quiere el dinero y necesita seguridad. carne. pero ya era demasiado tarde.. No lo sé. Después de algunos momentos. me tragué el sabor de la bilis mientras soportaba los pensamientos del pasado. Todavía no puedes escuchar su nombre sin… —¡Cállate! —traté de gritar. Pero no lo era. —Amigo. Es desagradable debido a que tiene miedo. Me quité la maldita corbata para poder respirar. tienes que contárselo en algún momento. Ryan se acercó y volvió a atar mi corbata. Me hubiera gustado haber hecho lo mismo con mis oídos. —Parece que es mucho más de lo que has tenido desde Aimee. chillidos. ¿Te ha dicho Amanda que sólo te quiere por tu dinero? —No es la única razón —dijo. Con la cabeza confundida y calambres en el estómago. pero las palabras salieron más como una súplica—. Instintivamente. Pérdida. pero en general me había calmado. Demasiados niños. excepto cajas de cartón.

Su mirada sostenía una mirada perdida mientras esbozaba una sonrisa. no es un mal trabajo. Te hace más fuerte. Cuando se dio la vuelta. tan pronto como mis ojos hicieron contacto con ella. —Director Ejecutivo de Operaciones en Silver Springs —dijo—. pero entonces ya era hora de ir a la catedral. —Mandi ha hecho suficiente luchando esta batalla —Ryan me dijo—. también. Estaba cubierta de zafiros y diamantes. contento de tener la oportunidad de cambiar de tema. Tria estaba cerca de la puerta y. pero puedo lidiar con eso. todo lo demás desapareció. Un tirante sobre su hombro izquierdo dejaba su clavícula y el hombro derecho al descubierto. El único tirante sobre su hombro izquierdo se unía con las dos piezas de tela llegando de la parte delantera y se juntaban en la parte baja de la espalda en forma de una ligera V. —La amo —declaró—. Me moví a su lado. pero yo apenas los pude ver. estirándome para colocar mis manos en sus caderas. Ambos terminamos un trago rápido de whisky y me lavé los dientes antes de bajar las escaleras. Lo hizo. pero le daba un aspecto impresionante. Había incluso un anillo de zafiro y diamantes en su dedo anular derecho. Me sentaré con Tria y trataré de proponer un brindis que no implique esa época en la que tenías tu pene atrapado en la cremallera de tu esmoquin justo antes del baile. . de todos modos? —pregunté. y la vaporosa falda fluyendo mostraba sus hermosas piernas con los pies encerrados en zapatos plateados de tacón alto. —Luchar por todo lo que necesitas no es una mala manera de vivir —dije—. —¿Qué demonios estás haciendo en el negocio. —No —dije—. centro de llamadas. Azul profundo acentuaba su cremoso color de piel y hacía relucir el profundo marrón de sus ojos. ¡Eso jodidamente dolió! —¡Allí están! Chelsea estaba de pie en la parte inferior de las escaleras con su cabello canoso enrollado en alguna clase de moño elegante. vi la pequeña cartera de mano en su muñeca y tuve que contener una risa. Me acerqué para besarla justo debajo de la oreja. Sabes que te quiero allí. Su brillante vestido rojo no concordaba con la temporada muy bien. seguridad. Lo dejé continuar sobre el negocio de la familia durante unos momentos. El cabello de Michael estaba peinado hacia atrás y la corbata y el fajín combinaban con el atuendo de su esposa. mostrándome la intrincada naturaleza de la parte trasera del vestido. Básicamente todos asuntos cotidianos. 98 —Oye. y la atraje contra mí. Tecnología de la Información. Voy a cuidar de eso ahora. y me ama. Quiere el dinero. desde el collar colgante de tres niveles hasta la gran pulsera sobre su muñeca a los pendientes de gota. dejando la mayor parte de su espalda expuesta. —¿Seguro que no quieres estar allí conmigo? —preguntó Ryan—. —Ryan se rió—. Levanté la mano e hice un movimiento para que volteara.

—Respiré contra su oreja de nuevo—. Mientras todos los demás observaban a varios actores. —Estás tan jodidamente hermosa —le susurré al oído—. Carter dijo que podía conservar el vestido. pero la joyería es en calidad de préstamo. cuatro. Crecí con piedras preciosas. Siempre estás lleno de sorpresas. Tan sólo un préstamo. políticos y magnates.. ostentosa y típica de mi familia. Incluso cuando podía sentir los ojos de mi padre en mí. Observé su sonrojo cuando se dio cuenta de que todo lo que yo hacía era mirarla.. yo miraba a Tria. —Guau. tienes cerca de cuatro millones de dólares en joyas alrededor de tu cuello —le informé. Tria y yo salimos con el resto de los invitados. Cuatro. 99 —¿Estás listo.. Pensé que era de plata. Me duele apartar la vista de ti. La boda lo fue. sí —dijo—. —Tria levantó la mirada hacia mí y me dio una de sus sonrisas más fantásticas—. La limusina estacionada fuera era enorme. —¿Hiciste eso de pequeño? —Hice joyería de plata de niño. —¿Lo tengo? —susurró—. La vi llorar cuando se repitieron los votos. Damon estaba de vuelta con el auto ya e imaginé que sería más fácil—. —¿Paparazzis? . miraba a Tria. Reconozco que verte hace que todo esto valga la pena.. Todo en cierto modo va de la mano. Contigo aquí. Miré su piel brillar cerca de las gemas perfectas alrededor de su cuello. cuando tenía ocho años. —Oh. —No sé ni mierda de vestidos —dije—. ¿verdad? —Siempre lo está —respondí mientras tomaba su mano.. —Se tiende a hacer el ajuste en plata y luego poner la piedra en el ajuste. —Bueno.. ¿verdad? —¿Cuánto cuesta el vestido? —susurró. que parecía consistir en una lista de quién es quién en la página social local. —Voy a matarme en estos tacones. —No puedo detenerme —le susurré al oído—. Engasté mi primera piedra preciosa. un granate en un anillo. —Shh. probablemente debería haber guardado esa información para mí. Cuando mi madre se detuvo para mirarme mientras caminaba por el pasillo. Su cuello se calentó mientras besaba suavemente su piel. Evitemos los paparazzis. seguidos por un par de docenas de miembros del cortejo nupcial. sí. también. —Rió Tria—. Por la expresión en su rostro. Estaba realmente muy contento de haber optado por sentarme con Tria en los bancos de la enorme catedral en lugar de estar al lado de la fiesta de la boda. haciendo un sendero a lo largo de la gruesa cadena de plata alrededor de su garganta. yo miraba a Tria. sólo podría sobrevivir esta noche.. Liam? —La mano de Michael se apoyó en mi hombro—. Ellos caminaron por el pasillo.. —Por aquí —le dije a Tria mientras tiraba de ella a lo largo del pasaje al lado de la catedral y alrededor de la parte posterior. Tria está absolutamente impresionante. Ryan y Mandi voltearon para enfrentar a la congregación cuando el sacerdote los declaró marido y mujer.

. Afortunadamente. justo en medio de la zona de estacionamiento—. —¡Oh! —Tria se sonrojó y se tropezó un poco en sus tacones.. Incluso en la penumbra de la tarde. —Vamos. sabía exactamente quién estaba allí esperando por mí y no estaba complacido en lo más mínimo. —Tria volvió su cabeza hacia un lado y me guiñó un ojo. Tria sujetó mis brazos con fuerza para mantenerse en posición vertical mientras se reía. —¿Está planeando aprovecharse de mí. no conocía a ninguna de ellas y no parecían saber quién era yo. —No lo hago mucho —repliqué—. fue corto y sin incidentes. Tengo ritmo. pero los miembros de tu familia no son celebridades. —¿Y ahora? —pregunté con las cejas arqueadas—. ¡y no puedo detenerme! —La tomé de la mano y envolví un brazo alrededor de su cintura mientras ella chillaba. Sólo tenía que pasar la puta cena. Le di la vuelta en un círculo y luego la hice descender abajo. sin embargo. me bajé del vehículo y traje a Tria conmigo. —¿Liam? —llamó mi padre—. Tria —le dije—. El trayecto hasta Sophia's. —Pensé que querías mantenerte alejado de las cámaras. Mientras miraba de su rostro sonriente al Rolls. señorita Lynn? —Tal vez. —Paparazzi. Enlazamos nuestros brazos y nos dirigimos hacia el auto. hacer un brindis y luego largarme de aquí. Vi esa película. Si nadie más está cerca. —Alguien te llama —dijo. Si uno de los chicos de Magic Mike da la casualidad que pasa un rato en el pub. 100 —Nunca te he visto beber —dijo.. Sostuve su brazo un poco más fuerte y la enderecé—. También depende de qué está pasando en las noticias de la sociedad. —Nena. —Pero. —Depende de a quién se lo preguntes —respondí con un encogimiento de hombros—. Podría hacerlo esta noche. —Tienes que estar bromeando. Tan pronto como llegamos. uno de los clubes más ridículamente exclusivos en la ciudad. irán allí. ¿Quieres que baile para ti? —¿Tú bailas? Me reí.. —Nadie importante —respondí mientras nos movíamos un poco más rápido. ¡Liam! ¡Por favor! Tria estiró el cuello para mirar detrás de nosotros. dame un poco de alcohol. les gusta tomar fotos de mi padre. —Van a estar muy ocupados con Ryan y Amanda —contesté mientras la giraba. Regresemos por el frente. vi una figura allí que definitivamente no era Damon. . —Eso podría ser. nena. Nos las arreglamos para encontrar espacio en una de las limusinas de enfrente y nos dirigimos a la recepción con seis de las damas de honor. —No en absoluto. interesante.

Además. . una mujer con un vestido plateado brillante se levantó y empezó a dirigirse a nuestra mesa. Saqué el asiento de Tria de la larga mesa delante de donde iba a establecerse la fiesta de bodas. que levantó la copa y me sonrió. Ryan hizo su aparición con un chillido de Amanda en sus brazos. —Son muy atractivos. La marcha nupcial siguió mientras Ryan llevaba a su novia todo el camino hasta la mesa y la dejaba en su asiento. Para el momento en que la cena había terminado. Sujetó una copa ya llena de champán y la sostuvo en alto. —¿En serio? —Sí. pero estaba bastante seguro de que no la conocía. 101 —Tiene que serlo —contesté—. Sostuve la mía hacia él también. —Una mujer alta y delgada de negro dijo cuando entramos—. había consumido al menos cinco copas de champán y me sentía bastante bien. ¿verdad? —preguntó Tria mientras miraba los nombres en las tarjetas en nuestros asientos. Mientras lo hacían. no quería saber cómo ella sabía quiénes éramos. —Esos son tus… —Sí —dije de nuevo mientras bebía el resto. —Bebí un buen sorbo de la segunda copa y mantuve los ojos sobre la mesa cuando Douglass y Julianne Teague fueron anunciados. Hice chocar mi copa ligeramente contra la de Tria antes de beberla. —No puedo caminar y mucho menos bailar. ¡Porque tiene la tenacidad y la perseverancia para aguantar a un idiota como yo! La multitud rió cuando Amanda lo tomó por el brazo y lo arrastró a su asiento mientras todos los demás levantaban su copa en un brindis. señorita Lynn. Miré a Ryan. en estos zapatos. —Indudablemente —contesté. luego nos sorprendimos cuando un gran alboroto estalló en el otro extremo del salón. Una botella de esto probablemente cubriría nuestro alquiler. Camareros vestidos formalmente presentaban la cena con un toque extravagante y estuve sorprendido y secretamente agradecido cuando a Tria y a mí nos ofrecieron tantos platos vegetarianos. —Eso es plata real. Pasó el dedo sobre las letras. —Te prometí un baile —le recordé a Tria mientras me levantaba y rápidamente tomé su mano. por lo que sólo la seguí sin decir una palabra. Sus asientos están justo por aquí. Ryan y Mandi hicieron de su baile el centro de atención para conseguir que todo fluyera y luego un montón de personas salieron a la pista de baile. El hada mágica que recargaba el champán estaba ahí para llenarla de nuevo. —¡Esto está realmente delicioso! —dijo Tria cuando alguien se detuvo a mi lado y volvió a llenar mi vaso. —Tria resopló por su nariz. —¡Aquí está a la mujer más increíble en el mundo! —gritó—. No miré. —Señor Teague. Tomé una buena mirada de ella.

—Si es necesario. La miré ferozmente. La atraje cerca de mí. Significa mucho para Ryan que estés aquí. . ni siquiera lo pensé mucho cuando pidió cambiar de pareja. sí —respondió simplemente—. Tenía la sensación de que escuchar su voz sería mi ruina completa e iba a evitarlo a toda costa. —Lo siento. te engañé —dijo con un encogimiento de hombros. —Sólo sígueme. —¿Cómo lo llamarías entonces? 102 —Liam —suspiró Mandi—. sosteniéndola contra mí tanto para su equilibrio como también para mi propia protección. evidentemente para nada arrepentida—. El único lobo en esta situación eres tú. Nunca fui alguien que montara una escena. me di vuelta y la vi en los brazos de mi padre. Gracias. Contaba con que todavía existía algo de ese hombre Teague en ti. Definitivamente estaba sintiendo la bebida y todo lo que podía suponer era que eso debió haber nublado mi juicio. Aunque no he hecho nada de eso. Soy un hombre de palabra. pero habían llevado esto demasiado lejos. —Dije que lo haría —le respondí con indiferencia—. ¿Dónde coño estaba Tria? Dejando caer la mano de Amanda. —Lo sé —dijo—. Cuando Ryan y Amanda bailaban cerca de nosotros. nena —dije. Estaba a punto de darle un grande y viejo vete a la mierda. Me sentí un poco mierda usándola como escudo humano. justo cuando la música cambió. pero vi la forma de Ryan por el rabillo del ojo mientras bailaba con una pelirroja y vagamente recordé la escuela secundaria. pero sería mejor que dejar que mi madre caminara hasta mí. —Incluyendo arrojarme a los lobos —contesté. —Me alegra que hayas venido —dijo Amanda con una gran sonrisa—. Todo lo que puedo decir es que amo a Ryan y haría cualquier cosa por él. Sé lo que piensas de mí y no me importa.

o solo tenían miedo de decirle algo al único hijo distanciado. lo perdí. Solo podía imaginar lo que podría estar diciéndole. tenía que protegerla de eso. realmente no bebía a menudo. —No quiero hacerle ningún daño. —¡Quita tus putas manos de ella! —grité cuando logré meterme entre ellos. Apoyé mis manos sobre sus hombros y lo empujé hacia atrás en la pista de baile. o tal vez era solo la extraña sensación de déjà vu. Fue solo… —¡Cállate! —grité cuando me di vuelta y la miré. no lo harás! —interrumpí. Solo quería conocerla. Tal vez fue el alcohol. Apenas registré nada de eso. pero sus palabras eran silenciadas. y solo Dios sabía lo que estaba diciéndole. y solo alimentaron mi cólera. Amanda trató de aferrarse a mí. Ninguno se había puesto en contacto. —¡Bueno. Chocó contra otra pareja. Pude verla tensarse. Podía ver a Ryan por el rabillo del ojo. 103 El hombre que odiaba más que a nada. y me di cuenta de que alguien había detenido la música. —¡No la vuelvas a tocar! —continué gritando. Fuera lo que fuese. todo lo que podía escuchar era mi respiración jadeante. —¡Liam! —Tria sujetó mi antebrazo—. La pelirroja aferrada a su brazo miró desde su rostro hacia mí. que tropezó pero no llegó a caer. Su boca se movió. y sin duda me afectaba. la acerqué a mí y la coloqué detrás de mi cuerpo. por lo tanto se habían olvidado que Douglass y Julianne tenían un hijo. y hubo un ligero brillo de reconocimiento en sus ojos. No quería él que tuviera la oportunidad de decirle que era indigna. Trece Huir de la escena C reo que enloquecí un poco durante unos minutos. con desprecio. Su expresión era suficientemente afable mientras sonreía suavemente a Tria. estando en presencia de todas estas personas otra vez. Liam —dijo Douglass—. pero mi atención regresó al hombre alto y rubio que había estado bailando con ella—. ¿me escuchaste? Por un momento. Sosteniendo a Tria del brazo. Había cientos de personas simplemente mirándome. pero la empujé a un lado y me dirigí directamente hacia mi padre y Tria. No quería se acercase a él. —Solo esperaba… . mis ojos ardían. tenía en sus manos a mi chica. pero parecía más confundido que nada y no se movió para impedirme el paso. ¡No la toques! No toques nada en mi vida.

—¡No lo esperes, tampoco! —continué gritándole—. ¡No obtendrás una mierda! ¡No
de mí!
—Liam, por favor, no hagas esto. —En otro tiempo, esa voz melódica me habría
calmado, pero esos días eran historia.
Me volví hacia mi madre.
—No me hables —le informé—. Renunciaste a ese derecho.
Tomé a Tria de la mano y la llevé conmigo hacia nuestros asientos. Había unos
cuantos murmullos de la multitud, pero la mayoría solo nos miraba.
No me importaba una mierda.
Cuando llegamos a la mesa, recogí la pequeña cartera de mano del respaldo de la silla
y se la entregué a Tria. La copa de champaña había sido mágicamente rellenada, y recordé
que había una cosa que todavía tenía que hacer, así que tomé la copa de cristal y la sostuve
en alto.
—Deberías haber sabido que esto pasaría —dije en voz alta a cada uno a mi
alrededor—. Este no es el brindis que había planeado en un principio, pero tal vez te
servirá de lección. Sé que realmente no me quieres aquí, en primer lugar, pero lo pediste, y
aquí estoy. Así que aquí va, para mi primo Ryan y su poco inocente novia: con un poco de
suerte, nuestra familia no matará aquello que amas.
Vacié la copa y la arrojé sobre la mesa. Golpeó muchas cosas, pero no se rompió, por
desgracia. Estuve medio tentado a recogerla y tirarla de nuevo, pero ese deseo no era tan
104 predominante como la necesidad de largarme de allí.
Sujeté a Tria y comencé a empujar entre la multitud. La gente se movía a medida que
me acercaba, separándose como el Mar Rojo mientras me dirigía hacia la salida. No hice
contacto visual con nadie.
A pesar de que no quería, no podía dejar de ver los rostros de mi familia mientras
salía.
Amanda estaba echando dagas por los ojos, como era lógico.
Ryan miraba al suelo, con su mandíbula hermética y los dientes apretados.
Chelsea tenía las manos sobre su boca.
La expresión de Michael no mostraba más que lástima.
Mi padre, Douglass Teague, el hombre más rico del condado, solo miraba con la
boca abierta.
Fue el último rostro el que me destrozó, sin embargo.
Mi madre estaba de pie en medio de la pista de baile con lágrimas derramándose por
su rostro.
Sentí la bilis en mi garganta, pero la retuve mientras me escapaba, arrastrando a Tria
detrás de mí. Estaba un poco desorientado al principio, había gente de pie justo en las
puertas del club, y no sabía en qué dirección estaban estacionados los autos. Ni siquiera
estaba seguro qué auto buscar, si la limusina o el Rolls de Michael.
La puerta se abrió con una explosión, provocando una reprimenda de una de las
personas que trabajaban en Sophia’s. Tan pronto como el aire frío me golpeó, también lo
hizo la bebida. Trastrabillé un poco, lo que casi hizo caer a Tria también.
El destello de una cámara se disparó.

—¡Liam! —gritó Tria—. ¡Ve más despacio! ¡No puedo correr con estos zapatos!
—¡Entonces jodidamente deshazte de ellos! —Apreté su mano al acercarla más.
Quería rodearla con mi brazo para ayudarla, pero tenía miedo de no tener el control
suficiente para hacerlo.
En realidad, me sentía muy seriamente fuera de control, y rápidamente me di cuenta
de que no era solo la rabia. A medida que nos dirigíamos detrás del edificio, vi el
estacionamiento donde estaban los autos y rápidamente encontré un conveniente arbusto y
esperé expulsar la cena.
No fue así, pero mi cabeza siguió girando.
—Liam, tienes que sentarte —dijo Tria. Asentí, me ayudó a llegar hasta el edificio y
me senté sobre la hierba.
Volví a sentir mi estómago revuelto, pero al parecer no iba a vomitar. No creí
consumir mucho champán, pero era evidente que tenía baja tolerancia en estos días. No
había parecido demasiado, pero mi cabeza giraba en desacuerdo. Como no, también hubo
unos tragos de whisky antes que nos dirigiésemos a la boda, pero habían pasado horas.
Comprendí que Tria intentaba hablar conmigo, pero me zumbaban los oídos, y no
podía entender lo que estaba tratando de decir. Cuando no respondí, colocó sus manos en
mis mejillas y me giró la cabeza para mirarla.
—¿Necesitas que te lleve al hospital? —Sus palabras finalmente atravesaron la
bruma, y negué un poco.
105 —Estoy bien —intenté decir, pero no estaba seguro de lo que salió. Sujeté la corbata
y aflojé el nudo y luego desabroche los primeros tres botones de mi camisa.
Tria se sentó sobre sus talones y suspiró pesadamente.
—Me gustaría tener mi bolso —murmuró.
Incliné la cabeza para mirarla, luego miré hacia abajo a la pequeña cartera de mano
envuelta alrededor de su muñeca. Sabía que había regresado por ella, no estaba tan perdido,
así que, ¿de qué se quejaba?
—Esta no es —dijo—. Mi bolso.
De acuerdo, el Yeti.
—¿Por qué? —pregunté.
—¡Porque entonces tendría lo que necesito!
—¿El qué?
—Pepto, algunas tabletas antiácidas, pañuelos, agua, ya sabes.
Negué y traté de no reírme. Reír sin duda dolería. Apoyé la cabeza contra la pared de
ladrillo detrás de mí.
—¿Estás seguro de que estás bien? —preguntó de nuevo Tria.
—Sí —le contesté.
—Está bien, entonces —dijo Tria mientras enderezaba la espalda y cuadraba los
hombros—. En ese caso, debemos dejar algo absolutamente claro entre nosotros.
Su postura y las palabras me asustaron un poco, y cuando logré ver bien su rostro,
iluminado por el resplandor de las farolas, sabía que estaba en un gran problema.
—¿Qué?

—Nunca, nunca —dijo mientras sus ojos ardían en mí—, vuelvas a callarme. Si tengo
algo que decir, jodidamente lo diré. ¿Entiendes?
Tragué saliva.
—Lo entiendo.
—Quiero tu palabra —dijo—. Eso parece importante para ti, por lo menos.
Prométemelo, y no te atrevas a romper esta promesa.
Sentí frío.
—Te doy mi palabra —le dije—. Te prometo que no lo haré otra vez.
Asintió antes de ayudarme a ponerme de pie sobre mis piernas temblorosas, y nos
dirigimos al estacionamiento de Sophia’s. Como si leyera las mentes, Damon estaba de pie
justo afuera del auto. Abrió la puerta de atrás cuando nos acercamos.
—¿Casa? —preguntó en voz baja mientras nos instalábamos.
Apoyé la cabeza sobre el respaldo del asiento y gruñí algún tipo de respuesta
afirmativa.
—Mi bolso está en lo de tu tío —dijo—. Y mi ropa, tendremos que volver allí en
primer lugar.
—Todas sus pertenencias están en maletero, señorita Lynn —informó Damon—.
¿Hay algo que quisiera sacar ahora? Puedo buscarlo para usted.
—¡Oh, puedo sacarlo! —respondió Tria un poco ruborizada mientras alcanzaba la
106 puerta.
—Por favor, señorita Lynn —dijo Damon con una sonrisa mientras salía del auto y
se inclinaba en la ventanilla—. Permítame.
—Siempre preparado, ¿verdad? —dije en voz alta cuando Damon le entregó a Tria
su bolso.
—No siempre, señor Teague —dijo—, pero lo intento.
Tria buscó en su bolso y sacó una pequeña bolsa negra atada con un cordón. La
desató y sacó un pequeño par de zapatos doblados. Se agachó, se quitó los zapatos de
tacón, y colocó los de aspecto suave en sus pies.
—¿Qué es eso? —pregunté.
—Zapatillas de ballet —dijo Tria—. Esos tacones estaban matando mis pies.
—¿Sabes bailar ballet? —pregunté, sorprendido. Nunca había dicho nada acerca de
ser bailarina de ballet.
Rió.
—¡Por Dios, no!
—Entonces, ¿por qué tienes zapatos de ballet?
—Son zapatillas de ballet —corrigió, como si significara algo para mí—. Nadie se los
pondrá para bailar de punta. Además, caben en el bolso.
—Mis botas cabrían en tu bolso —murmuré.
—¡Oh, no!
—Apuesta que lo harían.
—¡Pruébalo! —dijo, pero no estaba dispuesto a tomar ese desafío.

por lo general. deteniendo mi camino. en ese entonces no había ningún garbanzo negro en la familia que se presentara y arruinara todo para los demás. y su sabor renovó la urgencia de mi necesidad por ella. Me moví en el asiento para acercarme a Tria y puse mi cabeza sobre su hombro. Me alegré que no usara una falda ajustada de las que resultaban difíciles de mover. Mi cabeza todavía daba vueltas. me separé cuando estaba empezando a quedarse sin aliento. ¡no es posible hacerlo en la parte trasera de un auto cuando estás conduciendo! —dije—. Sujetó con fuerza mi mano. pero sabía que él no estaría mirando. estúpido acerca de la vida. liberando mi mano para vagar sobre su muslo un poco más. y esa idea me molestó. Finalmente. y la sentí temblar bajo mi toque. Necesito estar dentro de ti. diablos. acercándola más a mí mientras devoraba sus labios y lengua. Cerré los ojos. —¡No en la parte trasera de un auto con alguien más conduciendo!— susurró Tria con dureza. No había ovejas-lobo. Besé su cuello y chupé la piel debajo de su oreja. seguí los contornos de su hombro desnudo. y las palabras salieron tensas y sonaron más desesperadas de lo que pretendía mientras el peso de la noche me aplastaba—. Cuando te vi por primera vez. —Oh. —Te necesito —le susurré al oído. pero no estaba realmente tratando de detenerme. Me encantan esas botas. El único lobo en este momento eres tú. después retrocedí hacia su garganta. Con mis labios. Por supuesto. la mejor distracción en el mundo se encontraba a mi lado. No fui el que empezó todo a menos que se me acusara de ser un niño y. Su tono exigió mi atención incluso antes de que sujetar mi mano. Estamos retrasados. Se deslizó hacia arriba con bastante facilidad mientras rodeaba su rodilla con mis dedos y los deslizaba hacia el interior de su muslo. . Afortunadamente. Se volvió hacia Damon. Había habido otras bodas. Mi boca cubrió la suya. quise caer de rodillas y rogarte que me dejaras tener sexo contigo allí en el vestíbulo. La tensión previa en mi pecho se contrajo de nuevo. Negué. Las yemas de mis dedos acariciaron suavemente la piel de la cara interna de su muslo. Tria mordió sus labios mientras me miraba con timidez. y traté de evitar pensar. Tal vez lo era. —Te ves tan hermosa esta noche —le dije—. y sus dedos acariciaron la barba en mi mandíbula. Nunca las encontraría de nuevo. La mayoría habían sido festivas y divertidas. Su mano se acercó a mi mejilla. De recordar. no —dije—. Sujeté su muslo con una mano mientras con la otra tomaba la parte posterior de su cabeza. jugando con la delicada tela de la parte más fluida del vestido de Tria. tanto de familiares como de amigos. Necesitaba una distracción. Acaricié su pierna. —Bueno. Me pregunté si se daría cuenta de lo atractiva que era. Me pregunté cómo podría ser cierta esa declaración. —Esta mañana solo pude follarte una vez —le recordé—. ¡Eso sería peligroso! Tria sofocó una risa con la mano. respiré su olor. 107 —¡Liam! —dijo Tria. incluso cuando era niño.

—Espero que el vestido se quite rápido —dije—. De hecho. ahora mismo... —Solo échate hacia atrás —le dije—. —¿Por favor qué? ¿Por favor hazlo? ¿Por favor fóllame aquí? —Subí mi mano hasta la mitad por su muslo—. Los coloqué sobre mi entrepierna y estuve bastante contento con la presión que apliqué contra ella. se acercó más.. En mi experiencia. sentí sus piernas apretarse y comprimirse. capturando mis dedos entre sus muslos—. El tono de sus palabras no era demasiado convincente. Siempre te diría si realmente había querido decir que sí o no. Tria mantendría su decisión aunque se sintiera intrigada por la idea. Puedes tenerlo. Sujetó mi antebrazo. por lo que volví a colocar suaves besos con la boca abierta sobre su hombro. —Liam —gimió con los ojos cerrados—. Hice un pequeño círculo con el dedo en el interior de su rodilla. Cuando lleguemos a casa. incapaz de evitarlo a pesar de que mi engrosado pene no se encontraba más cómodo. Volvió a asentir. pero no importaba. —Apuesto a que estás mojada en este momento —susurré en voz baja. soplando aire caliente sobre su cuello— . Quieres que me suba sobre ti. Muévete hacia atrás en el asiento y piensa en mi pene penetrándote. Ni un segundo más tarde. —Ahora no —repitió—. —Tan pronto como llegamos allí —dije. ¿Qué pasó con Damon oyéndote gritar mi nombre? Tria se removió en el asiento. Recorrí su cuello con la punta de mi nariz hasta llegar al lóbulo de su oreja. —En el momento en que entres por la puerta —presioné—. Apuesto a que en este momento estás pensando en mi pene. Solté el aire por la nariz. ¿verdad? Tria dejó escapar un pequeño gemido al mirar hacia el asiento delantero. lo que provocó otro gemido mientras Tria cerraba los ojos. meciendo sus deliciosas caderas de ida y vuelta para encontrar algún tipo de alivio. 108 —Lo quieres. Al parecer. pero no sería suficiente. Me moví un poco y le permití sentir contra su muslo lo excitado que estaba. se endurece. Cada vez que pienso en ti. Sonreí. Tria asintió vigorosamente. —No ahora —gimió Tria. putamente te detenías de todos modos. —Me haces esto todo el tiempo —susurré—. Sin soltar su rodilla. porque te sujetaré y penetraré contra la pared.. ¿verdad? —susurré en su oído. Incluso si Damon estaba escuchando. —Lo deseas —murmuré—. y luego volví a resoplar bruscamente. a veces una mujer decía que no cuando quería decir que sí.. pero no me alejó. te recueste sobre el asiento y abra tus piernas.. pero de todos modos bajó su mano hacia mi rodilla. por favor. . Levanté mi mano y sujeté sus dedos. no habría podido oírme. Pensé que tal vez hacer algo ligeramente diferente estaría bien y la volvería tan loca como me estaba volviendo a mí. Quieres mi pene enterrado en ti tanto como yo.

No 109 sirve para nada más. ¡Sube esas escaleras! . La vi tragar mientras volvía la vista hacia el asiento delantero. y Damon no tenía nada que ver con eso—. —Fue bueno verlo de nuevo. señor Teague —dijo—. y tenía cosas mucho más importantes en mi mente de todos modos. —Gracias —balbuceó Tria ruborizándose—. —Fue bueno verte. Damon miró hacia ella y luego a mí. no pensé que agradecería mi comentario. Miré por la ventanilla y me di cuenta que en realidad estábamos bastante cerca de nuestro barrio. —¡Muévete! —le ordené—. también. —¡Las casacas rojas se acercan! ¡Las casacas rojas se acercan! —gritó la loca Katie desde la escalera de incendios. Muchas gracias por el viaje. Me miró con los ojos muy abiertos. Esta vez lo haré. —Está bien —dijo Tria. —En realidad. tan pronto como la puerta se cerró detrás de nosotros. Solo tenía que mantener mi compostura durante unos minutos más. Tria colocó todas las joyas que llevaba en la pequeña cartera de mano y se la dio a Damon. Damon —respondí mientras nos dábamos la mano. No dije nada acerca de cuánto tiempo podría permanecer lejos porque para siempre sonaba bastante bien para mí. —Entonces no tendría donde poner la joyería —respondió Tria—. —Es del comité de bienvenida al barrio —le dije. Fue agradable conocerte también. Deslizó su dedo hacia abajo de mi eje mientras asomó su lengua entre sus labios. extendí la mano y le di un golpe en el trasero a Tria. —¿Contra la pared? —susurró. Además. Respondió con otra presión baja en mi pene. Me reí. Un verdadero placer haberla conocido. la única cosa que cabe en esa pequeña cartera es mi licencia de conducir y un brillo de labios. señorita Lynn. Me miró con extrañeza y sonrió antes de levantar la mano. Será mejor que simplemente lo quites de mi camino. por lo que será mejor que te quites ese vestido tan rápido como sea posible. Tomará mucho tiempo. como meter mi pene en ella. lo que era muy bueno. A pesar de que entramos al edificio a una velocidad lo suficientemente normal. olvídalo. —Estoy seguro de que podrías quedarte con la cartera —dije riendo con disimulo. —Voy a follarte duro. también. porque lo haré pedazos si toma demasiado tiempo. Cuando Damon se detuvo frente a nuestro edificio. Espero que no permanezca alejado durante tanto tiempo otra vez. Miró por encima a Tria y alcanzó su mano también. —En cualquier momento —respondió él. —La misma pared donde he querido follarte desde la primera vez que te besé — confesé—. y tuve que prepararme solo para evitar correrme en mis pantalones de esmoquin. Damon seguía mirando al frente. y fijamente hasta que asintió. La sostuvo suavemente entre las suyas y palmeó la parte superior con la otra mano—.

Tria. No me detuve o reduje la velocidad. mi salvación. porque no se parecía a nada en el mundo. Por lo menos... tan pronto como atravesamos la puerta. Me eché un poco hacia atrás para darle mejor acceso y tener una mejor vista. mi templo. Tenía que doblar un poco más las rodillas para embestirla desde este ángulo y eso añadía tensión a mis muslos. el cielo y el chocolate. aceleré un poco el ritmo. la cerré de una patada y sujeté a Tria de la cintura. Sentía como si nunca llegase a ser suficiente. Estaba húmeda como esperaba que estuviese y no perdí tiempo en sujetar su trasero para hacer palanca mientras me hundía en su interior. —¡Liam! —se quejó Tria—. Quiero sentir que te corres sobre mí. Mantuve la mano derecha en la parte baja de su espalda así podía golpear contra ella tan fuerte como quisiese sin que se golpease contra la pared así de fuerte. La sostuve entre mi mano y el resto de mi cuerpo mientras la empalaba con mi polla una y otra vez. Tria dudó un poco. —Jodidamente perfecta —jadeé en su oído—. ¡Me gustaban! —Estaban en mi camino. pero no me importó. No era suficiente. pero me mantuve firme y me negué a alterar el ritmo.. Eso es lo que eres. Apretó su agarre sobre mis hombros mientras colocaba la cabeza de mi polla en su apertura. ¡Eso le habría dado algo para gritar a la Loca Katie! Fiel a mi palabra. Podía sentir mi pantalón empezar a 110 deslizarse. La vi hacer círculos con dos dedos una y otra vez. Simplemente lo dejé caer alrededor de mis tobillos mientras continuaba moviéndome en su interior. —Ahí vas —murmuré. Baja la mano y frótate el clítoris. —¡Tócate! —le indiqué—. Traté de no pensar en la mano de mi padre en la suya o rodeándole la cintura con el brazo mientras bailaban. Tria se sujetó apretadamente de mis hombros. Levanté sus faldas que fluyeron mientras sostenía mis hombros y trataba de mantener el equilibrio. Tria gimió mientras pasaba la mano sobre los botones de mi camisa hasta que sus dedos alcanzaron entre nuestros cuerpos. Chocaba las caderas mientras mis glúteos se contraían. . Presionando sus tacones en la parte baja de mi espalda y se sujetó a mi cintura con las piernas. en estos días se acordaba de tener las llaves listas. —Rápidamente me desabroché y bajé la cremallera del pantalón del esmoquin y bajé mi bóxer lo suficiente para sacar mi polla—. Debajo de su falda.. Dios. de otro modo. En todo caso. podría haber roto la puerta. Lo cierto era que no tenía ni idea de cómo era. Gritó y se rió cuando comenzó a subir corriendo conmigo pegada a sus talones. agarré sus bragas de encaje y se las arranqué. Era como la vida. Me incliné y bajé la mirada a donde estábamos unidos. —¡Hazlo! —espeté—. ya que. Alejé a la fuerza los recuerdos de su voz en mi cabeza mientras me zambullía en el cuerpo de Tria. Sujétate. observando a mi polla entrar y salir de ella y me pregunté si algo podía ser mejor que esto. Era como estar en la jaula pero mil veces más. Volvió a gritar mientras la levantaba y la empujaba contra la pared entre la cocina y la sala de estar.

Me preguntó si estabas bien.. o supliqué. Me di cuenta de que me temblaba un poco el cuerpo y no pude entender por qué.. usando la misma voz tranquila. Me hundí de rodillas en el suelo. Pasó los dedos por mis sienes—.. Aumentado su agarre en mi cabello.. pero aún no pude lograr recuperar la respiración. realmente no le dije nada. 111 —Oh —contestó Tria. —¡Ugh! —gimoteó mientras movía más rápido los dedos y luego presionaba. Mencionó que parecías feliz y estaba contento de ello. acercando mi pecho al suyo mientras empezaba a golpear en ella tan fuerte como podía. cualquier cosa para evitar pensar. Me tomó de la mano y me sostenía mientras me levantaba detrás de ella. Quiero decir. —Eres mía —mascullé en su oído. o pedí.. Vayamos a la cama. despeinando mi cabello. con forzada determinación. —Está bien —murmuré. porque pensaba que de otro modo. Podía sentirla tensándose a mi alrededor. Tragué saliva con fuerza. puede que mis piernas no me sujetasen. —Eso es. Me senté en el borde de la cama mientras ella me quitaba los zapatos. solo lo suficiente para poder caminar y seguirla a la habitación. llevándola conmigo. .. —¿Eso estuvo bien? —preguntó—. mientras gritaba contra su piel y empujaba profundamente en ella. Siguió una larga pausa. —Vamos —dijo Tria en voz baja. mientras golpeaba en ella de nuevo—. —No dijo mucho —comentó—. Imágenes de Tria siendo sostenida por mi padre seguían destellando en mi mente. sí. si realmente eras feliz o solo estabas actuando por bien del evento. —¿Qué le respondiste? —Afirmé que éramos felices juntos —respondió. sus piernas rodeando mi cintura.. nena. manteniendo mi cuerpo apoyado contra el suyo. —¿Quién? —Mi padre. tratando de volverme loco. Sus piernas temblaron a mi alrededor y apoyó la cabeza sobre mi hombro. Me incliné. conté mis respiraciones. me subí el pantalón. —Siéntate —pidió. al tiempo que terminaba en su interior. Estaba contento de que ya estuviese en el suelo. considerar o recordar. Pude sentir la tensión construyéndose en mis piernas y mis pelotas mientras entraba hasta el fondo. haciendo que su cuerpo saltase cada vez. Tria pasó la mano por la parte de atrás de mi cabeza. me quitaba el pantalón y comenzaba a desabotonarme la camisa. Mi respiración calentado su piel mientras jadeaba. —¿Qué te dijo? —pregunté tranquilamente. Mi cabeza daba vueltas mientras me apartaba para permitirle ponerse en pie. No tuvo mucha oportunidad. Solo mía —Sí —me susurró mientras movía los brazos para mantener su cabeza en mi hombro. sus tacones en mi espalda y su cuerpo apretando mi polla. En cambio.. —Dímelo —ordené.

Solté una risotada. Estirando los pulgares y frotándome el borde de la mandíbula. —Siento haber sido tan imbécil contigo esta noche —me disculpé contra su hombro. —Nada —respondí—. pero me negué a discutirlo y con el tiempo lo dejó pasar. como un regalo que viene directo del cielo o lo que sea. Simplemente la ridiculez de todo ello. Habían sido al menos dieciséis llamadas sin devolver y simplemente. contradiciéndola. Depositó los gemelos sobre la mesita de noche y me bajó la camisa por los hombros. rodeándola con los brazos y arrimándola a mi pecho. —Me miró durante un momento. suele ser inesperado. no tanto. siempre podía quitarle unos cuantos a Wade. El martes por la noche me dirigí al bar apresurado porque se suponía que debería haber estado allí veinte minutos antes. cerca de mi cuello. Por lo general. La vida te lanza mierda. —Hmm. Alrededor de un mes después de la boda. no hay duda de ello. A veces es algo increíble. Pasó las manos por mis brazos y las apoyó en mis hombros. con el ceño fruncido. Me reí. Finalmente sentí que me rodeaba el cuello con el brazo y me acercaba. Me acerqué a ella inmediatamente. Otras veces. —Sería mucho más fácil comprender si me dijeras —indicó. no habría pasado. . Obedecí mientras rápidamente colgó mi esmoquin. Tria se limitó a sonreír mientras continuaba deslizando los botones de sus ojales. —¿Qué? —preguntó Tria. La miré moverse por la habitación. mi familia finalmente había renunciado a intentar contactarme por teléfono. recogiendo las cosas antes de subirse a la cama conmigo. Gemí mientras estaba a medio camino. antes de obligarme a tumbarme. Besé su piel ligeramente—. —No fue tu decisión —me recordó—. Tampoco había cigarrillos en mi bolsa del gimnasio. alcancé el bolsillo de la chaqueta y la saqué sin nada. —La miré a los ojos pero no me moví para detenerla ni nada. luego se quitó el vestido colgándolo también. Me quedé mucho tiempo mirando la mesita de noche de madera contrachapada y hormigón y los pequeños gemelos redondos de platino sobre ella. así que cualquiera en el bar era bienvenido a entrar en la jaula conmigo y ver si podían permanecer en pie durante cinco minutos. Aunque si no hubiese ido. Era la noche del reto. —Puedo hacerlo yo. Se suponía que estuviese allí temprano para que pudiesen comprobarme un poco de antemano. 112 —Simplemente habría encontrado otro modo para que sucediese —comenté. Nunca debí permitir que fueras. había empezado a ignorar el teléfono cada vez que sonaba. Tria parecía pensar que en realidad debería contestar. Ah bueno. Solo pude negar y suspirar.

. mucho más joven que yo y me miró. El resto que estaba en la fila para pelear pronto le siguieron y no hubo más contrincantes durante un tiempo. Conmigo. Miré alrededor hasta que encontré a Yolanda. Hace que la multitud se mueva. Empecé a gruñir y a gritar a la gente a través de la jaula e incluso trepé casi todo el lateral para gritarle a la gente. Mientras estaba allí arriba. Tria estaba cerca del borde de la barra. Yolanda lo llevó por los escalones de piedra y abrió la puerta. pero sentí que mis plegarias habían sido respondidas. Para el momento en que Yolanda abrió la jaula había bastantes tipos haciendo fila para una pelea. Con la multitud por todos lados no pude obtener un buen vistazo del tipo hasta que dejó la camisa sobre una mesa fuera de la jaula. Giré el cuello para verla caminar entre la multitud seguida de un tipo. En la jaula. tanto alto como ancho. Nunca venía a verme luchar. Seguía evitando mis golpes. Miré alrededor. Era joven. —Actúa un poco exagerado. sin entusiasmo o desafío. Dordy había ido a atender a algún otro cliente y no pude volver a mirarle a los ojos. Cuidé una cerveza barata que Dordy me entregó. retándolos y castrándolos verbalmente. dándome un 113 pequeño guiño y luego le entregó algún daiquiri afrutado o algo en un vaso de plástico. Nunca fui del tipo que hablara con Dios. sino con odio. eso los haría más propensos a retarme. luego aterricé sobre su pecho con ambas rodillas. Lo traía como un niño siendo arrastrado en el supermercado por un padre impaciente. ¿sí? —Yolanda suspiró—. Dordy se acercó a ella y se estiró sobre la barra para tenderle la mano. había cambiado de opinión e iba a venir a verme trabajar. Me dio una media sonrisa y un pequeño saludo con la mano mientras la miraba de manera interrogante. Di golpes en el suelo con la mano y tuvieron que sacarlo de la jaula. —¡Tenemos otro rival! —gritó Yolanda desde el centro del bar. así que era extraño verla allí. Los dos primeros salieron sin mucho problema. lanzándoles pullas. una coleta de color caoba me llamó la atención. pero el tercero era fuerte. Finalmente lo dejé fuera con una patada giratoria en el rostro. Era grande. Él me miró. tal vez. El hombre que caminó acercándose tenía cabello negro y hombros anchos y cuadrados. La idea era hacer creer a los demás que podía estar un poco achispado. empujándolo adentro. Realmente no iba a beber esa mierda y él lo sabía. preguntándome si tenía tiempo de tomarme un pequeño descanso e ir a hablar con ella por un par de minutos. Keith Harrison. El corazón me latía un poco rápido mientras consideraba que. pero ya estaba arrastrando a alguien a la jaula para que pelease conmigo. pero no se mantenía como un luchador. También mantuve mi camisa puesta y pasé la mayoría del tiempo sentado en un taburete así la gente no podía adivinar mi altura.

—¿Crees que vas a probar algo? —le pregunté cuando caminó por la entrada y se paró al lado opuesto de la jaula. pero di un paso al lado y lo vi pasar volando. Doy el espectáculo suficiente para hacer pensar a otra gente que quizá tienen una oportunidad. Yolanda caminó e hizo la rutina exagerada de registrarnos. . Bailé de ida y vuelta en las untas de mis pies mientras ataca de nuevo. Más tarde esta noche. Yo estaba en mis pantalones de pelea y él en un par de vaqueros. Para el momento en que había acabado. Sonreí detrás del protector bocal. Reí otra vez. nunca sabe qué tipo de sorpresas puede haber —dijo Keith con una sonrisa de lado—. Iba a alargar esta pelea tanto tiempo como fuera. más bulto. va salir de aquí conmigo. —Solo iba a darle a Tria una pequeña lección —replicó el idiota. y en general un mala idea. —¿De qué? —pregunté—. Se estiró bien arriba como si estuviese extendiendo sus brazos o algo. Jodido aficionado. su propia familia no era capaz de sacarlo de la fila del Summer’s Eve. el que inicialmente trató de rechazarlo. Empecé a caminar lentamente alrededor de la jaula. Los aficionados saben algo sobre lo que están haciendo. crucé los puños en el frente de mi pecho y esperé. ni siquiera eso. Como si eso fuese a ayudar. cuando todo está acabado. arco dramático. Yolanda le entregó su propio protector bocal. voy directo y saco a las personas bastante rápido. Intenté completamente “perder” tanto tiempo como pude. pero no mucho más. Le 114 voy a mostrar eso a ella. Solo eres un estúpido descuidado sin consideración por lo que es importante. Hora del espectáculo. Usualmente con las noches de desafíos. —Oh. Colectó sus zaparos y calcetines y los posicionó con su camiseta fuera de la jaula. Los desafiadores eran considerados ganadores y duraban más de cinco minutos en la jaula sin ser echados abajo. Catorce Pagar el Precio Q uería bailar y cantar pero en su lugar me conformé con reír mucho. Menos movilidad. ¿Cómo ver al ex conseguir su culo pateado? ¡Vas a ser demostrado por es para todo aquí! Ondeé mi brazo en un gran. pero le hico tomarlo. Vino hacia mí primero con pasión y orgullo. Este idiota no tenía ni una pista. De hecho. e iba a disfrutar cada último minuto de ella. —No vas a salir de aquí —reí disimuladamente antes de deslizar mi boca de vuelta a su lugar. observándolo mirándome.

la principal amenaza para mí vino por reír demasiado duro. y luego le di una vuelta y lo clavé en la espalda baja. Me recosté para acercarme a su oído de nuevo. —Ni siquiera puede averiguar cómo meterte en ella. Justo antes de que se diese la vuelta. ¡Y ella ama tomarlo sobre todo su cuerpo! Aporreé su cara con el suelo una vez más antes de quitármele de encima y observarlo arrastrarse hacia el borde de la jaula. lo pateé en la parte posterior de la rodilla. enviándolo abajo con un chasquido penetrante. no tenía idea de qué lo golpeó cuando golpeé mis puños en su estómago y pecho. Tropezó pero cayó exactamente. Keith golpeó al hombre y luego se levantó usando el borde de la jaula siguiente a su amigo. y no quería perder mi enfoque en sacarle la mierda a este hijo de puta. no lo sabía. Reí otra vez. pasando el área donde lo espectadores se suponía miraban a los luchadores. volteándolo sobre su cara. jadeando. Con su brazo torcida detrás de él. tratando de sacarme de su hombro. y lo dejé correr al borde de la jaula. Uno de sus amigos estaba allí. Lo sostuve en el suelo. Mientras esta era. y elevé mis mando he hice un rápido giro en círculo. que no podía oír nada excepto el jaleo. No sabes cómo jugar con los hombres. jodido cachorro —gruñí en su oído. y golpeando su cabeza contra el suelo. Agarré su codo y torcí para atrás. . La multitud gritaba tan fuerte. Pensar en ella sería una distracción. pero uno de los tipos que estaba en el camión con nosotros en Beals. lateralmente. sabes. pero no pensé nada de eso. llamándolo. Conner o Devin o algo. pero sube que aún no acababa cuando sacudió un poco su cabeza. No pude recordar el nombre del chico. Si las miradas mataran. Bailé por ahí en el otro lado de la jaula mientras Keith se ponía de pie por sí mismo. Lo dejé llegar un par de veces más antes de que diera una vuelta y le saltara. Se retorció y se volvió para alejarse de mí. pero la mayoría solamente animando. pero yo lo sé. supe que la voz de Tria estaba entre ellos. ¡No puedo tener suficiente de ese coño! ¡Se siente tan bien! Cargó contra mí. lo que funcionaba ara mí. Pobre pequeño cachorro que no sabe hacerlo. El chico bajó el fondo de la jaula como si estuviese alentando a Keith. —Tú. ¡así como no tienes idea de cómo tocar a una mujer! Sus ojos se ensancharon y después se estrecharon mientras su forcejeo incrementaba 115 sin ningún efecto. Estoy arriba de ella tres veces al día. Se quedó sin fuerzas. pero todavía no se rendiría. Él. ¿puedes? —reí—. y golpeando con sus piernas inefectivamente mientras me mantenía riendo y gruñendo en su oído. Escupí el protector bocal a un lado. pero no me dejé pensar en eso. pateé la parte trasera de su rodilla y me dejé caer con él debajo de mí. Me recosté. A penas se podía poner de pie a este punto. y trató de contraatacar a un lado. En algún lugar de la arte de atrás de mi cabeza. pero de seguir o darse por vencido. Corrió a por mí. Aporreé su nuca contra el suelo de la jaula de nuevo—. se detuvo rápidamente. Levanté mi mano y curvé los dedos hacia mí mismo. levanté un pie y lo pateé en la espalda. algunos gimiendo como si supieran lo que se sentía. habría estado en montón más de problemas. —Amo llenarla con semen. y le di un golpe en el riñón un par de veces. volteándolo sobre su trasero aturdido. La multitud rugió. Esta vez me hice a un lado al último segundo.

Me volví hacia Keith. balanceándolo fuera de los eslabones de la escalera y directo hacia mí. y aporreando su cara con mi rodilla. Primero. . A pesar de mi cabeza dando vueltas y del repentino sabor a sangre en la parta posterior de mi garganta. y luego miré hacia él de nuevo. hice algo que siempre había me había negado de hacer en público. Todo a 116 mi alrededor parecía ir más despacio. Dos. Me di cuenta de que el maldito me acababa de apuñalar. También fue más profundo. empujando una fina cuchilla desde mi costado. quien se las manejó para conseguir su equilibrio otra vez. Iba a matar al maldito justo como quise el primer día que posé mis ojos en él. —¡Hijo de puta! —grité cuando estiré hacia adelanto. Un extraño sonido de rasgar vino de mi costado. Lo pateé sólidamente justo en el medio de la cara. Cuando mis manos agarraron la parte superior de su brazo. Se adelantó. ¿cuán jodidamente estúpido puede ser. —Jódete —se mofó ante mí. Me deslicé en la sangre luego. su otra mano se movió rápidamente. voló por el borde de la jaula. Solo enojado. Dio un paso atrás. Keith Harrison seguía en frente de mí con una mirada casi loca en un único ojo abierto y un cuchillo con sangre en su mano. El dolor que cortó a través de mi torso fue enloquecedor mientras la sangre se derramaba desde la abertura en mi piel. pero estaba fuera de balance. Su nariz estalló en un baño de sangre y gritos. Mi mirada siguió su brazo abajo hasta su mano. y empecé a golpearle la cara. Tomó un paso hacia mí. Con una mano. Fue solo un pequeño toque en mi lado que no se sintió como un puñetazo. Fue más suave y más frio que los nudillos. lo agarré por el cabello. obviamente complacido consigo mismo. incluso a mí. y ya no podía tener ninguna percepción profunda. y Keith se dejó caer sobre su espalda al frente de mí. tirándolo haca bajado hasta que su espalada estaba a través de mi rodilla doblada. ¿cómo mierda logró entrar la cosa a la jaula? Yolanda revisa a todas las personas que entran. Pude oír un montón de gritos viniendo del alrededor de la jaula. Me moví a un lado y me estiré para alcanzar su hombro y la boté. pero ahora ya no me importaba. tropezando un poco antes de recobrar el balance. Uno. pero no entendí por qué. Lo arrojé de espaldas. acuchillándome en frente de un centenar de testigos? Sin embargo no estaba conmocionado. la que apretada en un puño alrededor de un objeto empujado contra mi costado. y otro dolo fuerte retumbó por mi piel. como si lo estuviese oyendo a través de un lago o del otro lado de una montaña. pero mi enfoque estaba en la apariencia de autosatisfacción en la cara abollada de Keith Harrison mientras sacaba de un tirón el protector bucal alrededor de sus dientes. no al principio. casi ni lo sentí. agarrándolo por la cabeza. y su manó subió lentamente. Debí haber estado conmocionado u horrorizado por una docena de razones. El sonido era profundo y extenso. pero no me detuve. Trastabillé por un momento. me mantuve erguido. incluyendo el jadeo y los gritos de la multitud. Uno de sus ojos estaba bastante cerrado por la hinchazón.

Hay una ambulancia en camino. las luces del bar más brillantes. —¿No ves? Escuché a Keith mientras alguien lo arrastraba fuera de la jaula y pasaba por donde estaba en el suelo. Me volteé hacia su voz y finalmente encontré esos ojos oscuros revoloteando sobre mí. pero cuando abrí la boca. y mi piel se sentía como si pequeños bichitos se estuvieran arrastrando sobre toda ella. profesional forma que me asustó un poco—. por dios! —La voz de Tria hizo eco alrededor del techo del bar. Liam. Todo se volvió borroso y confuso otra vez cuando sentí unos brazos duros empujarme de vuelta contra el suelo y suaves manos acunar mi rostro. y ellas las presionó contra mi costado. estás sangrando sobre todo el lugar. Wade. Mis labios estaban todos pegajosos y no moviéndose bien. ¿Qué hiciste? . Gary. Keith se arrastraba inútilmente en el suelo de la jaula. pero tosí sangre. Sus ojos desaparecieron. —Tria. —¡Ese hijo de puta me apuñaló! —le dije mientras trastrabillaba. Quería peguntarle porqué no solo me llevaba ella misma. —No puedo lidiar con esto —dijo Yolanda. y los tres me arrastraron lejos del desastre en el suelo de la jaula. esta noche bien podría hacerlo seguro. —¿Lo estoy? Mis rodillas cedieron. y tráeme todas las toallas limpias en la cocina. Sentí su manos envolverse alrededor de mi bíceps y tirarme hacia tras. —¡Liam! ¡Liam! ¡Oh. para! —ordenó la voz Yolanda. —Estoy aquí —dijo. Gary le tendió a Yolanda un manojo de toallas. 117 Volteé la cabeza para intentar verla. El griterío creó un sonido extraño. Intenté decirle que no necesitaba ayuda. Mi lengua se sentía extraña. me encogí y luego me incorporé hasta mitad de camino mientras trataba de sacarme a Yolanda de encima. como tener dos caracolas sostenidas contra mis oídos. —Sin mierdas —respondió—. —¡Liam. —¡Mierda! —gruño Gary cuando me asió justo antes de que mi cabeza golpeara el suelo. recuéstalo suavemente. Me pregunté qué habrá estado haciendo en el Pies Primero y si podría haber elegido una noche pero para mostrarse. pero solo me hizo tener nauseas. sostenlo en el suelo. Solo una voz se las arregló para cortar a través del resto del ruido y tener un poco de sentido. Si no odiaba ya la lucha. Su voz perfectamente calmada en una sensata. pero las palabras fueron un poco difícil de formar. y oí otra voz. Mi visión se empañó. y caí duramente en el desnivel de cemento. Dile a Dordy que llame al 911. Gruñendo. —¡Quédate quieto! —resopló Yolanda mientras ponía una mano en mi pecho—. y montones y montones de voces llenaron mis oídos. Empujé sus manos para sacármelos de encima. Y ahí es cuando a sus manos se le hundieron las de Wade y Gary. —¡Este tipo de cosas pasa todo el tiempo! ¿Quieres una vida así? —¿Estás jodidamente loco? —le gritó—.

Wade lo atrapó. ¡Él podría morir sobre ti en cualquier momento! ¡Podría morir esta noche! ¿Así es como quieres vivir tu vida? ¿Esperando a que alguien lo golpeara lo suficientemente fuerte como para matar el resto de las células de su cerebro? Trató de alcanzarla. La otra mano de Tria rozó el costado de mi rostro. Tria estaba de vuelta en m vista. y la presión de sus manos dejó mi piel. Quise estirarme y limpiarlas. pero ella retrocedió. Sentí sus dedos apretando mi mano derecha—. Asentí. Lo están cargando en la otra ambulancia. y me desmayé. y ya no estaba en el suelo. —¡Te muestro como es él! —gritó Keith de vuelta—. y le hablaba a algún tipo con uniforme. —Había otro tipo intenté decir. El aire a mi alrededor era frío. bebé —dijo Tria. No pude ver más qué estaba pasando cuando mi visión se desdibujó. pero las palabras de nuevo no salían. Me las arreglé para enfocarme en ella justo lo suficiente para ver las lágrimas en sus ojos. —Lo golpearé si te mantienes quieto —me informó Wade. —¡Aléjate de mí! —¡Maldito hijo de puta! —intenté gritar y sentarme. —Ese maldito me apuñaló —murmuré mientras miraba a mi alrededor para orientarme. —Lo sé. pero repentinamente todo se volvió negro. Otro rostro relampagueó en mi cabeza. Pude saborear la sangre en mi boca. Su rostro estaba cubierto de rojo brillante y luces azueles parpadeantes. Cuando me puede enfocar otra vez. pero Wade y Gary seguían sosteniéndome. Nunca fui de los que se desmayaban. el tipo el borde de la jaula. pero 118 no podía mover mi brazo. Había algo sosteniéndolo hacia abajo. .

Quería rascarlas todas. —… Así que. pero seguían volviendo. ¿cuánto? —Todos son diferentes. Intenté tragar. Esto no va a terminar bien. —¿Está seguro? —Puede tomar tiempo. Al menos las voces que oía se aclararon. Quince Sanar el Cuerpo F ui despertado de un sueño bizarro sobre poner frutas en patrones geométricos por todo el cuerpo desnudo de Tria. También había un lugar que picaba justo arriba de donde los dedos 119 suaves terminadas sus trayectos continuos sobre mi piel. Llamé a alguien que tenía un poco más de autoridad. Aunque estaba despierto. pero mi cuerpo no respondería. pero mis extremidades no estaban respondiendo más que mis párpados. sí. Mi garganta estaba seca. Intenté desconectarlas junto con el resto del mundo. y nariz me estaban volviendo loco. —Ah. . —Era necesario —replicó Tria—. como que lo apreciaría. Más voces murmuradas llenaron mi cabeza. Mi cabeza picaba. pero estaban demasiado mezcladas para que tuvieran algún sentido para mí. —Pero. al menos — replicó Tria—. um… —La voz de Tria se apagó—. Tria. pararon de discutir conmigo sobre estar en la habitación. —Bueno. pero nada pasó. ¿cómo lograste eso? —Yo. Podía oír voces a mi alrededor. si quieres sólo tal vez abrir tus ojos o apretar mi mano o algo. pero los sonidos eran apagados. —¿Van a aparecerse? —preguntó Yolanda. —¿Sin cambios? —Esa era la voz de Yolanda. Quería voltear mi mano y agarrar los dedos. —Oh. Justo debajo de mi nariz definitivamente había una picazón. La única cosa que me hacía sentir conectado del todo con lo que estaba sucediendo alrededor de mí eran los pequeños y suaves dedos corriendo continuamente de arriba y abajo por mi antebrazo. Eso es un cambio. brazo. no podía abrir los ojos. No quiero que despierte solo. y el cosquilleo en mi mano. mierda —dijo Yolanda—. Sentí dedos arrastrándose lentamente de ida y vuelta sobre mis nudillos antes de envolverse alrededor de mi mano y apretarla gentilmente.

El agua ayudó. y luego tomó mi muñeca de Tria y contó latidos del corazón o algo. Ex drogadicto. Te voy a poner un goteo de morfina para ayudarte a dormir. —Ah. —¿Qué es gracioso? —pregunté. ¿Quién va a aparecerse? Ambas se miraron entre ellas. Lastimaba mi garganta hablar demasiado. Baynor—. y logré sacar la pregunta completa—. ¿Liam? ¿Puedes hablar conmigo? —¿Quién…? —respiré. pero Yolanda estuvo justo ahí de nuevo con el agua. . La punzada en mi nuca se incrementó. Tria se rió un poco. —¿Sutura? —Fuiste apuñalado. —¡Silencio! —siseó Tria—. Ahí es cuando un tipo con un abrigo blanco entró. Sentí mi brazo elevarse mientras ella envolvía ambas manos alrededor de él. pero no pude hacer más que un sonido. Mi garganta se apretó. empujando un pequeño popote de papel en mi boca y ordenándome a beber. tiro caliente —dijo Yolanda. Querré mantener un ojo en ti por un día o así. pero el dolor que subió desde mi costado cuando me moví casi me noquea de nuevo. —Estoy bien —dije mientras me forzaba a tragar un par de veces. Apreté un poco mis dedos en la mano de Tria. pero ninguna pareció inclinada a hablar. sonriéndole a ambas. 120 —Soy el jodido doctor Baynor —contestó sin vacilar—. Gemí—. Tú eres mi jodido paciente. —Aún está dopado —dijo Yolanda—. algo un poco más normal entonces. Yolanda estaba repentinamente en mi visión. No era de extrañar la picazón. —¿Aprieta mi mano otra vez? Pasé mi pulgar sobre el borde de su mano y traté de enfocarme en sus ojos. —No aún —dijo el Dr. Sólo revíseme así puedo ir a casa. Las cirugías mayores no se dejan ir inmediatamente. ¿Qué tan mala es la cicatriz? —Podrías querer estar quieto —dijo el Dr. Todo estaba borroso y realmente brillante. Eso me dice que estás bien. Eso podría funcionar a tu favor si alguno de ellos se aparece por aquí. Ahora espera un segundo mientras tomo tus signos vitales y reviso mi sutura. Me estiré para rascar mi nariz y encontré una de esas cosas de oxígeno pegada a mí con cinta. así que en cambio traté de parpadear. —¡Ah. joder! —Intenté darme la vuelta para verla. bueno. El goteo de la VI y alguna pequeña aguja también estaban insertadas en mi brazo y mano—. recordándomelo—. Baynor—. —Sin morfina —dijo Yolanda—. pero aún no podía tragar. Va a dejar una cicatriz. Sólo es bueno oír las bombas con j fluir. ¿hmm? —Jódete —le gruñí a Yolanda. —¿Quién jodidos eres? —murmuré. —¿Liam? ¿Puedes oírme? —dijo Tria rápidamente. —Nada en absoluto —contestó mientras tomaba mi mano de la del doctor—.

—Jode un pato —murmuré. y estaré bien. No tengo seguro o dinero. Se estiró fuera de la jaula. ¿Qué quieres decir? —Uno de sus compinches —le conté—. Dos. Eres Liam Teague. sin duda. —Se acercó al otro tipo —le conté—. te estarías quedando. pero tiene a dos oficiales de policía fuera de su puerta. y las únicas personas permitidas eran la familia. ¿Dónde está el hijo de puta ahora? ―En este hospital —dijo Tria—. —Reparé un agujero en tu estómago hace pocas horas —dijo el doctor—. Dijeron que los compañeros de cuarto y novias no contaban. Alejé mi vista de ella e intenté no dejar la palabra traidora pasara mucho tiempo en mi cabeza. está en peor estado del que estás tú. 121 —No me dejarían entrar en la habitación —explicó Tria—. —No te perdiste nada. Miré a Tria. Alejé mi mano de la suya. —De todos modos —continuó el Dr. ¿cierto? ¿O cosí al chico equivocado? Un temblor pasó por mi cuerpo. no he visto a Devin. En realidad. lo vi. Dos cosas: Uno. está bien —contesté—. Lo ignoré y miré intencionadamente a Tria. —¿Con quién hablaste? —Michael —dijo—. —Me apuñaló —dije—. —No. Ese hijo de puta obtuvo un cuchillo del chico que estaba fuera de la jaula. —Tuve que llamarlos —dijo tranquilamente. Devin lo tenía. Baynor mientras observaba a mi novia—. soy un paciente de mierda que no quiere en su hospital. Su número era el único que tenía. Michael le diría a los otros. Con o sin los medios para pagar. Miré a Yolanda. pero recuerdo quién era. Sólo deme una lisa de lo que tengo y no tengo que hacer. Tanto Yolanda como Tria. Tuve que llamar a alguien. El doctor miró de mí hacia Tria. a ustedes les encanta que les paguen. Quise discutir sobre quedarme. —Mire. doc —dije mientras intentaba erguirme un poco más. Yolanda miró al suelo y frunció el entrecejo. Lo vi cuando Keith entró por primera vez. Se volteó hacia Yolanda. no fue exactamente una cirugía optativa. Ahí debe haber sido cuando consiguió el cuchillo. Sin embargo. Él llamó a tu padre. y no me gustó para nada la expresión en su rostro. así no nos engañemos. Lo conocí en Beals. —Devin estaba ahí —dijo Tria—. Me di cuenta de que debía de culparse a sí misma por no revisarlo lo suficiente a detalle. . —¿Afuera? —repitió Yolanda—. Te quedas hasta que diga que te puedes ir. pusieron sus manos sobre mis hombros para evitarme ir a algún lado—. pero me sentía lo suficiente débil como para saber que no iba a ganar la batalla. —Todos los costos están cubiertos —dijo—.

Baynor—. la enfermera dijo que has estado aquí todo el tiempo. —Tria —murmuré. Empezó a joder con la VI. pero incluso la corta conversación me había agotado. me pregunto si me siguió. —Dejaste tus cigarros —dijo—. Su voz hizo eco en mi mente. pero todo seguía nebuloso para mí—. ¿cierto? —Ya sabía la respuesta y podría haberme puesto lívido. tienes que descansar así puedes estar fuerte para él después. dijiste que era tu último. Intenté mover la sábana a un lado para conseguir un mejor vistazo de los vendajes del lado izquierdo de mi cuerpo. Te trajeron aquí la noche pasada. Vi el paquete en la mesita de noche. —Tria. Lo van a acusar por intento de asesinato. —Es bueno ver tus ojos abiertos —dijo Yolanda—. Trajo algo de agua para mí. —Deberías conseguir algo de comida y descanso. pero Tria las arropó a mi alrededor otra vez. —Estoy aquí —contestó. —Fue profundo —dijo Yolanda—. y más temprano. ¿Tú lo trajiste? —Por supuesto que no —dijo Tria con un pequeño gruñido—. y quise responderle. —¿Qué estaba haciendo ahí? —le pregunté a Tria—. Pensé que tenía que llevártelos. pero me tomó unos cuantos minutos para enfocarme en Tria y Yolanda. bebé —dijo. Me sentaré con él por un rato. y perdiste mucha sangre. ¿Ves? Creo que está despertando justo ahora. si tuviese la fuerza—. 122 —No lo harás. Sentí sus dedos pasando sobre mi brazo otra vez antes de que todo se volviese oscuro. Descansé mi cabeza contra la almohada y dejé salir un largo y frustrado suspiro. —No lo voy a dejar hasta que despierte. Quizá solo fue una coincidencia. —No camines sola —murmuré—. —Caminaste hasta allí tú sola. y mi cabeza empezó a sentirse pesada de nuevo. —Es tarde —dijo Yolanda—. lo que ayudó con mi garganta seca así pude hablar mejor. —¿Cuánto tiempo? —pregunté. Ambas me sonreían. Liam necesita dormir ahora. —¿Por qué tú estabas allí? Nunca vienes a verme pelear. El doc te ha mantenido bastante fuera de esto. Parpadeé un par de veces. —Los policías van a hablar contigo —dijo Yolanda—. Sin embargo. ¿Solo para llevarme los jodidos cigarrillos? —Aún había luz afuera —dijo con un encogimiento de hombros. Casi media noche. No puedo perderte. Quise follarla por ser estúpida por una razón estúpida. —Él es el fuerte —dijo Tria. —No hasta mañana —dijo el Dr. .

—Bueno. —Tuvieron que darte tres transfusiones —dijo Tria tranquilamente. Apretó sus labios juntos e intentó negarme la justificación de una risa. sí? —Sí. Fue un rasguño en tu estómago e intestino. —No voy a ser tan bonito nunca más—bromeé. así que no hay nada de qué preocuparse. Observé su mirada moverse hacia mi costado antes que jalara la manta sobre ambos. —¿Por qué? —pregunté. siempre me gustaron tus abdominales —comentó—. Mi polla todavía funciona. Tu parte favorita es mi polla. —Te estoy mirando. y ella descansó su mano sobre la cima de mi brazo justo como lo hacía usualmente cuando estábamos en la cama en casa. ¿cuál es entonces? Trazó una línea sobre el borde de mi bíceps con su dedo. escabullí mi mano desde debajo de las mantas y tomé sus dedos. Su tonó había cambiado. Descansé mi cabeza en su hombro y la observé. —Justo aquí —dijo en voz baja. lo que no me gustaba ni un poco. Envolví mis brazos a su alrededor. —¿Ah. no lo es! ―rió Tria. pero no demasiado serios. . Con un suspiro. —Estoy bien —dije otra vez—. Miré a Tria secar su mejilla. más suave y profundo. pero no me sentía tan mal. No tenía ni puta idea si era verdad o no. Tria suspiró y se sentó pesadamente en la silla con ruedas cerca de la cama. ¿Quieres revisar el estado de mi polla? —Esa es mi señal…—Yolanda agarró su bolso de la mesa cerca de la puerta y ondeó la mano a manera de despedida. —Estoy bien —le dije. La miré con lo que esperaba fueran convincentes y patéticos ojos de cachorro. Apreté su mano de nuevo. nena —dije—. —Me miró de vuelta. Tria me miró por un momento antes de darme una media sonrisa. —¡No. Flexioné un poco los músculos de mi brazo y vi su sonrisa. —Por supuesto que no—dije—. pero no son mi parte favorita. Sus ojos estaban todos inyectados en sangre y caídos. —¿Te recuestas conmigo? —pregunté. —Ningún corte mayor demasiado malo —continuó Yolanda—. y todo lo que realmente quería era que Tria me sostuviera. prometiendo que volvería a visitarme al día siguiente. —¿Cómo sabes? —preguntó. Tria me ayudó a moverme sin deshacer la línea de grapas y cinta quirúrgica adornando mi costado y luego se arrastró dentro de la cama conmigo. Estuve contento que Yolanda no estuviese por 123 ahí para verme porque me sentía como la mierda. —Bueno.

. ¿Qué voy a hacer si algo terrible te pasa? —He estado haciendo esto por un largo tiempo —dije—. la besé lenta y gentilmente hasta que la puerta se abrió. La atraje más cerca de mí y cubrí sus labios con los míos. —Eso no significa que me gustan las peleas. —No lo hice —le dije. Se encogió de hombros y luego movió sus dedos lentamente de ida y vuelta sobre el borde del músculo. Tal vez algún día. Nos besamos un par de beses ante que moviera su mano hacia mi rostro y me mirara los ojos. Tria —dije tranquilamente—. y luego pasé mis pulgares por su pómulo. ajustaba mi VI. pudiste haber muerto por la pérdida de sangre. —Eso fue un rasguño. y me han hecho sentí segura en la noche. —Acabas de decir que te gusta mi fuerza —le recordé. Es lo que hago. —Podrían herirte de nuevo —dijo—. —Tienen la fuerza para mantenerme a salvo —dijo—. y en general jodía con todo el equipo alrededor de mi cama. protegido. —¿Así que puedo volver a casa ahora? —Pronto —contestó. 124 —No va a pasar. Por un largo momento solo nos miramos el uno al otro. Me han salvado. pero también son suaves y gentiles conmigo. ninguno de los dos queriendo ceder. Es todo lo que hago. Envolvió mi brazo mientras elevaba una mano para acunar su rostro. —Por favor deja de pelear —susurró. —No necesito más práctica —dijo—. Esta es la primera vez que algo como esto pasa. —No es el punto. pero no ahora. No hizo que Tria se moviera mientras revisaba mi costado. Tal vez necesita un poco más de práctica o algo. Les oí decir que si Yolanda no hubiese hecho todo lo que hizo mientras esperábamos por la ambulancia. —Supongo que algunas personas consideras esto agotador —repliqué con un encogimiento de hombros—. —¿Cuándo es pronto? —pregunté. —Lo estás haciendo bien —dijo. Ya lo hago perfecto. Moviéndome más cerca. —Yolanda dijo que ya has sido acuchillado antes. Empujé su cabello fuera de su rostro. —Tria… —Pudiste haber muerto ―dijo—. Me miró con una boca apretada y una mirada dura. Es como respirar para mí. Mi pecho se apretó. —Creí que te había dicho que nada agotador —dijo el doctor con una media sonrisa y un levantamiento de su ceja.

hablaron con nosotros juntos. Estuvo inmóvil y callada por un tiempo. Cualquier hombre que pudiera manipular las partes de otro hombre y todavía bromear sobre ello merecía algún tipo de apodo—. clamando que me encontraría algo en la cafetería. doctor Bromista. También le estaban dando una evaluación sicológica. Si alguna vez lo veía de nuevo. y tuve que mirar un montón de fotos verificar quiénes 125 eran Keith y Devin. —¡Imbécil! —le grité mientras salía. Keith fue sido lo suficientemente estabilizado para moverlo a una locación segura hasta que pudiera ser acusado formalmente. Estuve enfermo a morir por el hospital y los policías. ¿Has visto a mi dama por ahí? . Se suponía que tenía que estar comiéndola. pero las peleas eran todo lo que conocía. Devin fue arrestado en un motel en las afueras de la ciudad. a Tria. que Tria descubrió se había cocinado en caldo de pollo. ¡Te voy a enviar al hospital de niños del centro de la ciudad! Tria suspiró cuando se acurrucó de vuelta en mi costado. La habitación había estado a nombre de Keith y no fue demasiado difícil de localizar. que obviamente no era vegetariano. Ya no era más mi preocupación principal de todos modos. Deseaba poder decirle algo diferente. Se fue durante un largo tiempo. Me importaba una mierda lo que pasara con él en tanto no se cruzara en mi camino otra vez. pero todavía sabía exactamente en lo que estaba pensando. que no comería. pero cuando Tria le informó al equipo del hospital que era vegetariano. y todo lo demás solo iba a ser una formalidad. —El apodo vino a mí en medio de la noche cuando Baynor continuó practicando sus golpes verbales conmigo mientras removía mi catéter. Los policías dijeron que lo iban a declararse culpable por asalto grave. Llevaron a Tria a la estación para que lo identificara. y preguntaba las mismas malditas preguntas una y otra vez. —Lo sé. —¿Cómo está mi paciente con un costado terrible? —preguntó. La comida sólida se estaba volviendo un problema. —No me gusta —susurró finalmente en mi pecho. Habían sido al menos tres detectives diferentes los que habían venido a cuestionarme a mí. aunque dijo que no estaba tratando de matarme. probablemente lo mataría. ya había confesado por apuñalarme. Hablaron con nosotros por separado. les dijo que intentaba mostrarle a Tria cuán peligrosa era mi profesión para que así me dejara y volviera con él. Aparentemente. la comida lo era. —Como un melocotón. me trajeron un plato de unicel con puré de papas y salsa. Dijo unas pocas palabras elegidas al camillero y luego desapareció por la puerta. pero no esperaban que eso tuviera mucho impacto en su sentencia. De acuerdo a Yolanda. un vaso de yogurt con gelatina él. —Antes que más tarde —dijo al mismo tiempo que hacía un par de notas en la tabla al final de la cama y salía. —¡Crío! —llamó sobre su hombro con una sonrisa—. y algo de arroz. y estaba por aceptar que había hecho como Houdini y desaparecido del todo cuando mi doctor cruzó la puerta para revisarme´. y a Yolanda en momentos diferente.

y a través de los años. Mi cuerpo se puso tieso. Largo. pero no iba a ser suficiente. Apuesto a que tiene sus maneras de hacerte cumplir. Tuve que hacerlos que se detuvieran antes que fueran demasiado lejos. empezando desde mi niñez. Si seguridad no la ha echado. la arranqué. pero no era ella. entraba en mi habitación. aun eres mi hijo! —dijo ella. mi respiración se incrementó. imagino que ahora está haciéndote el almuerzo. ¡Nada de eso ahora! —¡Liam. discutiendo con el personal y gritándole a la nutricionista. esperando ver a Tria. . —Supéralo. Me contuvo. todo lo que veía eran destellos dentro de mi mente. Eran del tipo de cosas por las que en realidad nunca iba al hospital de todos 126 modos. es que estaba sacando una cacerola y una espátula así podría comenzar a cocinar las cosas por sí misma. —Te vez mucho mejor —dijo el doctor. bebé llorón —dijo con una sonrisa—. asumiendo que puedo confiar en que tomarás todos los antibióticos que prescribí. podrían tener que ir a encontrar su Beemer y volverlo basura metálica. vi mis propios ojos verde brillante devolviéndome la mirada. Estaba mirando directamente hacia ella. —Tendrá un montón de mejor buena suerte que usted —dije. ¿Preferirías terminar de vuelta aquí con una infección? Quizá sólo se los voy a dar a Tria. —De hecho. cabello color caramelo enmarcaba el rostro de la mujer en el marco de mi puerta. —¡Pura mierda! —grité. Pensó que quizá les habías dicho que no me dejaran entrar. y sentí gotas de sudor empezando a formarse en la parte posterior del cuello mientras mi madre. Baynor estaba ahí a mi lado. Agarré la VI en mi brazo. Fuimos hacia adelante y hacia atrás mientras revisaba algunas de mis lesiones menores. —¡Oye! —dijo él—. —¿Qué…? —Fue la única palabra que puede sacar. —Douglas me contó lo que sucedió —dijo tranquilamente. —¡Fuera de aquí! —grité. y cuando miré sus ojos. Me reí. Me ofreció una ligera sonrisa—. Mi cabeza se sintió caliente. Ya sea mañana por la tarde o en la mañana del sábado a más tardar. Y te estás acercando. Me detuve para firma el papeleo. Lo último que escuché. —Conduzco un Lexus —dijo—. lo que dolió un poco pero no tanto como lo había estado haciendo el día anterior. y me estaba dando sermones sobre infecciones y mierda cuando alguien apareció en la puerta. —¿Ya a casa? —pregunté— Y si no consigo una respuesta decente esta vez. estando acuerdo con él. sí —dijo—. Levanté la mirada. pero no dijeron nada respecto a eso. y tenía que venir y ver que en realidad estuvieras bien. pero no podía enfocar en lo que estaba viendo. rápidamente poniendo sus manos en mis hombros y tratando de devolverme a la cama. la mismísima Julianne Teague. y empecé a salir de la cama. En cambio. Empujé a Baynor en un intento de salir de la cama. Estaba en la cocina hace un rato. Me quejé y gemí.

y no podíamos encontrarte en ningún lado! Tria dejó caer la bandeja que tenía en sus manos en la mesa cerca de la puerta y se precipitó hacia la cama. Lo vi golpear el pequeño botón de pánico al borde de la cama. —Cálmate —dijo Tria tranquilamente. ¡Te diste por vencida con todo eso! —¡Nunca me di por vencida contigo! —¡Él me echó. que no podía respirar bien. —Liam. sentada a horcajadas encima de mis muslos e intentando de empujarme hacia atrás. Estaba gastando más o menos toda mi energía tratando de respirar bien y no romper toda la habitación del hospital. No intentábamos hacerte daño. señora Teague. —¡No quería que te fueras! —dijo mi madre. —¡Sácala de aquí! —grité. Afectará su recuperación y… —Me iré —contestó suavemente. su voz quebrándose mientras hablaba—. Sus ojos se ensancharon en entendimiento mientras mi madre intentaba hablarme otra vez. Me concentré en las manos de Tria contra mis hombros como si pudiera jalar energía tranquilizadora a partir de su toque. —Liam. Baynor intentaba interrumpir. tienes que calmarte —dijo él—. Me negué a mirarla mientras se marchada con seguridad justo detrás de ella. No me di cuenta lo mucho que estaba temblando hasta que apretó mis brazos. —¡Ni siquiera jodidamente te importó lo que me sucedía! —le gruñí de vuelta. Tria estaba repentinamente en la cama conmigo. y mi madre estaba volteándose para irse. Había demasiado ruido en la habitación y en mis oídos que me abrumaba. voy a tener que sedarte si no… —¡Fuera! ¡Fuera! —Perdón. —Shh… shh… shh… Dos hombres en uniformes azul claro aparecieron en la puerta. y luchaba para que entrara aire a mis pulmones—. 127 —¡Solo te habías ido! ¡No estabas. —¡Pensé que volverías unas horas después! —lloró—. No te voy a dejar arrancar esos puntos. El grito fue completamente incomprensible. y lo dejaste! El Dr. . Entró lentamente mientras miraba de mí a mi madre. Solo tratábamos de protegerte. pero va a tener que retirarse. y al principio ni siquiera me di cuenta que venía de mí. Me sentía literalmente como si pudiera explotar con pedazos de mí terminando sobre las paredes y el techo. Mi pecho estaba tan apretado. y ni siquiera podía entender lo que pasaba. Solo sabía que quería a mi madre fuera de aquí. lo cual bien podría llevarme directamente de regreso a cirugía. ¡No puedes llamarme así! —¡Nunca dejé de ser tu madre! —¡Lo hiciste! —Todo en mi cuerpo se tensó. Y luego cuando oímos… —¡Cállate! —grité— ¡No digas una jodida palabra! —¿Liam? —La cabeza de Tria apareció en la puerta. pero no sólo estaba funcionando. No puedo tener a Liam así de perturbado. pero no me importó. Liam. ¡No me hagas llamar a seguridad! —¡No eres mi madre! —Seguí gritando—.

pero aun así era mucho mejor de lo que el hospital me había traído antes. Hazme saber cuándo 128 quieras hablar sobre eso. —¿De qué mierda está hablando? —gruñí de vuelta. —Así que. —Jódase —dije de nuevo. Baynor mientras asentía hacia Tria—. y Baynor la ayudó a salir de la cama. Probablemente tomó un par de horas. colocándose entre yo y el doctor. Me estiré y jalé a Tria contra mí. Tiempo después. pero me las arregle para sacar la visita improvisada de mi madre de mi mente. de todos modos. Apretó sus brazos a mi alrededor mientras se recostaba a mi lado y tomaba mi rostro entre sus manos. y su mano apretó mi muñeca por un momento antes de dejarla caer. Después de varios minutos. El Dr. —Tienes algo bueno ahí ―me dijo el Dr. Ayudó. Si no haces algo para superar lo que sea que te sucedió. Quizá podía. Retrocedió lentamente. Nunca fui de admitir lo que pasaba por mi mente. ¿está bien? ¡Ahora obviamente no es el momento adecuado! Se dio la vuelta y movió su cuerpo contra la cama. Tria trajo el arroz y el salteado que había hecho. pero fui médico en Tormenta del Desierto. pero el rostro de mi madre rondó mis sueños por el resto de la noche. pero mis palabras habían perdido su mordida. ¿Cuánto tiempo? —¡Jódase! —Liam. lo vas a joder. Me recosté pesadamente contra Tria mientras ella envolvía sus brazos alrededor de mi cabeza. Solo déjelo solo. pude respirar normalmente de nuevo. y sé cómo luce el estrés post traumático. Liam. ¿por cuánto tiempo has estado lidiando con TEPT? —preguntó el Dr. . no puedes solo… —¡Suficiente! —Tria saltó y lo apuntó con un dedo—. Los vegetales obviamente habían salido de una lata. Baynor estaba junto a la cama. Mi madre saliendo de la maldita habitación ayudó más. Baynor dejó la habitación y cerró la puerta detrás de él. —Puedo ser un cirujano de hospital ahora —me dijo—. sintiéndome calmarme por su presencia y su olor. Baynor.

el empuje y la mierda. Dieciséis Shock en el Sistema —¿E stás seguro que puedes subir las escaleras? —Estoy bien —dije. Me preguntaba cómo demonios se salió con las suyas el arrendador al no tener ascensor en el edificio. idiota. —¿Sin sexo? —Correcto. Subirme a mi propia cama fue impresionante. pero no iba a decírselo—. . No se supone que deba moverme así.. ya sabes. estaba contento de estar en casa. que me sirvió en la cama. 129 —Lo que sea... Tria se sentó en el borde de la cama y jugueteó con sus dedos en su regazo.. pero me encantaba cada segundo de ella mimándome.. —Es porque.. Un minuto más tarde me miró con curiosidad—. Tenía muchas ganas de salir a dar una fumada que no había tenido desde antes de entrar en el hospital. Pensé que se llevaban muy bien. Podría hacer algún daño o lo que sea. ¿qué pasa con.. Dos semanas. Fingí quejarme. Um... Movió su mano lentamente hacia arriba hasta que sus dedos trazaron el borde de mi pene. Lo hacíamos. —Podría matar a Baynor —murmuré mientras miraba su trasero cuando recogía los platos de la mesa de noche y alisaba la sábana de la cama. —Oh —respondió mientras apartaba la mirada—.. en realidad. ¿Por cuánto tiempo? —Hasta después de mi próximo chequeo —le dije—. —Me encogí de hombros. Tria subió las almohadas y me hizo bolas de frijoles suecas para la cena. Mirando hacia atrás a Tria.. ¿Qué dijo exactamente? —No tener sexo hasta que mi próxima visita —cité. bueno.. —Correcto —dijo en voz baja mientras continuaba jugando con sus pulgares consigo misma. —¿Por qué? —preguntó Tria—. —Entonces. ya sabes. no del todo convencido de que fuera verdad. ¿Qué dijo? La miré y luego hacia la ventana. Su pequeña lista permanente de mierda de lo que se debe hacer y no hacer. sonreí con timidez. otras cosas? —¿Otras cosas? Pasó la lengua por sus labios mientras se acercaba a mi muslo... Dejé que Tria sostuviera mi costado mientras cojeaba por las escaleras hasta el apartamento. —Dijo que no debíamos tener sexo —le dije. Más que nada. —¿Por qué? —preguntó—.

tratando de averiguar por qué tenía que ir y decir algo tan estúpido. Quiero hacerlo. no tienes que hacer eso. sabes. ¿verdad? Tragué duro mientras mi pene tomaba nota de lo que se decía. —Oh sí —gemí. Se humedeció los labios una vez más mientras comenzaba a acercarse. y solté un largo gemido. Me miró a través de sus pestañas. no. Ni siquiera me atreví a estirarme y poner la mano al lado de su cara. y casi me corrí en su mano—. —Lo sé —dijo. Mi cuerpo 130 se tensó ante el calor húmedo de sus labios. Maldición. voy a parar. Sonrió e inclinó su cabeza. Tria.. Un dios lastimado. y llevó el final de mi pene a su boca. y se sentía tan bien que estaba teniendo problemas para no agarrar su cabeza y meterme en su boca un par de veces. Como un caballero. Me rodeó con sus labios de nuevo y se inclinó para tomar tanto de mí en su boca como pudo.. siguió trabajando en él hasta que pareció llegar a su límite. —Dios. y me miró a través de esas largas pestañas. Me sentí como un dios. Sentí la cabeza de mi pene acariciar la parte posterior de su garganta brevemente antes que se detuviera. —Pensé que mientras estuvieras acostado. —Hay algo como que quería probar —explicó en voz baja.. —Ni siquiera me importaba sonar como que estaba rogando. mientras ella sonreía con auto-satisfacción. Si te mueves. —¿En serio? —Al parecer. Mi cuerpo estaba empezando a sentirse caliente por todas partes mientras ella movía sus dedos hasta mi muslo. —No. Asentí una vez. y besó la cabeza de mi pene mientras miraba mis ojos. Pasó la lengua a lo largo de la cabeza. lo único que podía hacer era formular preguntas cortas. —¡Quédate quieto! —dijo de nuevo—. sin embargo. Se colocó más cómodamente. nena. eso es hermoso. —No me jodas. Retrocedió soltándome por completo. dio marcha atrás. mientras se arrodillaba al lado de mis piernas y me acariciaba una vez. Se ahogó una o dos veces. —Te ves muy bien con mi pene en tu boca —le dije—. pero un dios de todas formas.. y podría haber llorado.. —Forcé otro nudo en mi garganta. luego envolvió lentamente sus labios alrededor de mi pene y lo chupó hasta que la mitad de mi longitud desapareció en su boca. se dobló. ¡Maldita sea! . estaría bien. —Quédate quieto —ordenó. parpadeara un par de veces.. Estaba bastante seguro de que quería decir lo que dijo. Cristo. Tenía tal vez dos tercios de mi pene en su boca mientras bajaba a profundidad. me mantuve lo más quieto posible. Era jodidamente bueno en lo que a mí respectaba. boca y lengua mientras me tomaba. y Tria esbozó una sonrisa maliciosa en su cara mientras retiraba la manta. Envolvió su mano alrededor de la base. tenía que decir algo. y luego lo intentara de nuevo. y lo único que pude hacer fue gemir. Todo lo que pude hacer fue mirar mientras rápidamente me bajaba los pantalones y liberaba mi pene. pero nunca se detuvo.

.. bueno. ¿Qué te pareció? —Escuché que. ¡No fue tan malo como pensé que sería! No fue bueno. Colocó su otra mano contra el colchón para mantener el equilibrio. no! —Se rió Tria—. nena —le dije—.... Su mirada se encontró con la mía brevemente.. y luego me miró con ojos muy abiertos. No pasó mucho tiempo antes que estuviera luchando para mantener mis caderas contra el colchón. me chupó más duro. Con la estadía en el hospital. voy a correrme. yendo a tientas. si piensas que es asqueroso… —Realmente no tenía idea de qué más decir. Tria.. pero no se detuvo. Mi corazón comenzó a latir de nuevo. Asintió. —Maldición.. Dordy había estado en un estado de ánimo bastante generoso. Ella lo había sacado a colación un par de veces desde el hospital. mientras esperaba un momento para ver si me daba algún tipo de señal. No era tanto como había hecho peleando. También Nikki. Tria retrocedió casi inmediatamente. y estaba bastante seguro de que había un Dios. o eso o temía ser demandado por negligencia o algo así. Pasaron un par de semanas antes que pudiera volver a una rutina diaria de ejercicio y me preparara para pelear de nuevo. no tenía ninguna intención de cambiar de carrera. horror. tomé su mano en la mía y luego tiré de ella hacia mí.. No tuve oportunidad de advertírselo de nuevo. tosió un poco. o repugnancia. En todo caso. tratando de averiguar las palabras correctas para decir en este punto—. nena. Me imaginé eso. estaba seguro de que era la última mamada que alguna vez iba a recibir. pero nunca lo habría hecho. tragó. pero funcionaba en el corto plazo. Mi corazón se sentía como si se hubiera detenido en mi pecho. y me permitió ganar un poco de dinero ayudándole en el bar. pero no fue convincente. o vivacidad.. —No te preocupes por eso. mientras se arrastraba hasta la cama y se acostaba a mi lado. 131 —Entonces… —dije. —Bueno. Extendí la mano. Tria me molestó bastante para que convenciera a Dordy de que fuera permanente. pero por lo . —¿Quién te dijo eso? —Elisa —dijo—. —¿Qué quieres decir? —preguntó Tria. —¡Oh. Podría haber significado algo de conmoción y sorpresa. —Oh. Incluso si lo hacía.. —¿Estás bien? —pregunté con cautela.. Como no lo hizo. que sabía bastante raro —me dijo. La sequía sexual combinada con la cálida humedad de su boca y mejillas era más de lo que podía tomar... No pude averiguar nada por su expresión. hacía días que mi pene había estado cerca de ella. mierda. Te dije antes que no tienes que hacer algo que no te guste. pero mejor de lo que pensé. Tria. oh Dios. Clavé los puños en las sábanas junto a mis piernas mientras apretaba los dientes y me corría en la parte posterior de su garganta.

mientras estaba en el hospital. y juntó las manos sobre el regazo. Bajó la mirada hacia ellas mientras finalmente hablaba. Sin embargo. Apartó la mirada. y no sería nada bueno para ninguno de los dos que insistiera en ello. No podía esperar a volver a la jaula. ¿Qué pasa? Me miró rápidamente. 132 Puse la llave en la cerradura. —¿Pastillas? —Pastillas anticonceptivas.. Tal vez podría comenzar a ahorrar un poco más para poder sacar a Tria de nuevo.. una vez que el Dr. sonreí para mí mismo mientras el sol se asomaba entre los edificios. Si fueran ineficaces. Aunque mi costado tenía un poco de dolor. —¿Una retirada? —De las pastillas que he estado tomando. Sus ojos tenían ansiedad. Sinceramente. Negué para despejarme y traté de entender lo que estaba diciendo. pero estaba de vuelta en noventa y cinco.. entonces estarías. abrí la puerta. y me detuve en seco. . sentada en el borde del sillón. Hubo una. una retirada. con los ojos amplios y su labio inferior sujeto en sus dientes. como esperaba. Terminando mi cigarrillo.. Tria estaba en el sofá. —¿Retirada? —repetí como un idiota total. mejor de lo que me había sentido en años a pesar de la cicatriz de dieciséis pulgadas en mi costado. Era casi tan malo como cuando Tria y yo estábamos durmiendo en la misma cama. me sentía muy bien. luego me miró. No tenía el típico vaso de jugo de manzana sobre la mesa. Finalmente Yolanda me dejaría hacer algún trabajo abdominal. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. tiré la colilla a la calle y le di a Katie La Loca un saludo. Me ignoró. y luego pareció ver alrededor de la habitación por un minuto.. Tenemos sexo todo el tiempo. no se sentía peor de lo que estaría si tan sólo me hubiera saltado el gimnasio durante unos días. general cortaba la conversación rápidamente.. miedo y desesperación. Baynor le diera el visto bueno. No tener a nadie para golpear durante tanto tiempo me estaba volviendo loco. —Casi estás allí —dijo Yolanda mientras subía a la báscula.. —El centro de salud me llamó hoy —dijo Tria—. —Eso no tiene ningún sentido —le dije—. Mi frente se arrugó mientras trataba de averiguar lo que estaba diciendo. y no estaba relajada contra los cojines. estaba bastante seguro de que estaría libre para pelear de nuevo. —Hubo un mal lote —dijo Tria en voz baja—. Sólo tenía que llegar a mi peso de nuevo. y no estaba viendo la televisión como hacía cuando terminaba de estudiar por el día. Decidiendo caminar a casa desde el gimnasio en lugar de tomar el autobús. contento de saber que volvería a trabajar muy pronto y podría ponerme al corriente con las facturas y la mierda. Después de mi siguiente cita. estarías. por lo que entré en la casa y me dirigí hacia los escalones con una sonrisa en mi cara.. Estaba allí. mientras mi pene había estado amenazando con marchitarse y caerse debido a la falta de uso. —¿Tria? —dije con cautela—. Estábamos en un punto muerto. Había perdido varias libras. No eran eficaces. no tenía la nariz en un libro o un cuaderno de notas. um.

con una abolladura ovalada en el centro. y mi mirada la siguió. gruesa. No podía decir la palabra. pero algunas circunstancias simplemente lo requerían. El objeto tenía la forma de una pluma grande de plástico. 133 . Nunca fui de entrar en pánico. En el centro de la abolladura. había una pequeña señal rosa. En cambio. observé en silencio mientras Tria alcanzaba lentamente un objeto en la mesa de café.

Las píldoras simplemente no fallaban. los peinados— se veía tan extraño y tener a mamá explicándomelo setenta veces. . La parte cuando los matones estallan el globo fue sólo el final de su agarre en la realidad. Con mi mano apretada en un puño. Había estado tan seguro de que todo estaría perfectamente bien la última vez. Lo que había recordado más sobre eso era preguntar por qué todo —los edificios. No podía dejar que esto pasara. Puro maldito terror. Finalmente pude mover mis ojos del signo más de color rosa hacia el rostro de Tria. Diecisiete Haz lo peor N i siquiera podía comenzar a describir lo que estaba pasando en mi cabeza. no de nuevo y no a ella. mi mente intentó aferrarse a la pequeña cuerda atada al gran globo rojo de la cordura en mi cabeza. rabia y vergüenza rebotando dentro de mí. ¿Cómo pudo Tria dejar que esto sucediera? ¿Simplemente olvidó tomarlas y ahora ponía excusas? Sabía que eso no era verdad. Parte de mi gritaba que no había forma de que esto pudiera estar pasando. No de nuevo. había miedo. inyectados en sangre. había sido una virgen antes de que fuera sobre ella y mi pecho se apretó con culpa por saber que todo esto era por mi polla y por mí. y me perforaban directamente. fui bombardeado con cientos de conflictivas 134 emociones. todavía no podía ignorar una sensación más. Sus ojos estaban rojos. No esta vez. Junto con la ridícula imagen mental. pero no la dejaría preocuparse por eso. No a ella. Iba a hacer lo que debería haber hecho hace años. No estaba seguro de cuál sería el precio. Por alguna extraña razón. Una vez que mi cabeza se las arregló para aferrarse a la idea de que de verdad sucedió. las ropas. Mamá siempre escogía cada libro que había ganado cualquier clase de premio por lo que fuera y se aseguraba de leérmelo. ¿verdad? Y si lo hacían. Mi reacción a la historia había sido que el niño era un bobo y el globo rojo era un símbolo de su viaje de la cordura a la locura. y ahora lo sabía mejor. Sabía lo que podía pasarle a ella por esa cosa que puse en su interior y no iba a permitirlo. ¿no tendría la compañía que arreglarlas? Y por arreglarlo quiero decir hacer que no suceda en primer lugar. Quiero decir. supe en cuánto peligro estaba Tria y que era básicamente mi culpa por follarla en primer lugar. Me di cuenta de lo asustada que tenía que estar por toda la cosa y sabía que debía estar preocupada por todo lo que costaría encargarse de eso. Más que otra cosa. recordé la historia El Globo Rojo de cuando era un niño. Con culpa.

Sé que son costosos y lo que sea. —¿Qué estás diciendo? Observé mientras Tria fruncía el ceño y miraba de uno de mis ojos al otro. Estoy seguro de que sabe a dónde ir. Encontraré el dinero… no tienes que preocuparte por eso. ¡No. Sólo sácalo todo de tu cabeza y haré todo. Apuesto a que el doctor Baynor puede ayudar. —¿No hubiera sucedido? —Su voz todavía era distante y sonaba confusa. Llamaré al doctor Baynor en un momento. —Encontraremos el dinero —dije con la garganta cerrada—. Tomé sus manos de su regazo y la miré a los ojos. Incluso puedes acostarte un rato y resolveré todo para cuando te despiertes. pero no te preocupes por eso. —Estarás bien —dije de nuevo—. Para esta hora mañana. Tenía que asegurarme que supiera que me encargaría de todo. tengo el dinero de la renta. Te conseguiré algo para beber y haré un par de llamadas. sin embargo. ignorando la palabra bebé—. Traté de sonreír aunque de verdad quería gritar. Tria. —Quieres decir tener un… tener un… —Ni lo digas —dije—. Lo digo en serio. Nos desharemos de eso para que no pueda lastimarte. —Jamás dejaría que nada te lastimara —le dije—. opciones o algo. pero… —¿Quieres… deshacerte del bebé? —No voy a dejar que nada te suceda —confirmé. —¡No! —Se puso de pie y apartó mis manos de ella—. Usaremos eso por ahora. —No —murmuró. incluso puede haber un lugar que no cueste tanto. Me encargaré de todo. —Nos desharemos de eso —dije con un asentimiento definitivo—. —¿Encargarse de… de eso? —Por supuesto —contesté. —¿Lastimarme? —dijo en la misma voz letárgica. Nos encargaremos de esto. Sólo sácalo todo de tu mente. Luego nos iremos y será como si esto no hubiera sucedido. Nos iremos ahora mismo. no creo que se requiera realmente de cirugía. Él puede decirnos. Caminé rápidamente al borde del sofá y me dejé caer frente a ella. Seguía 135 diciéndome que estaba bien porque era pronto y haríamos que alguien se encargara de eso rápidamente—. pero las clínicas tienen acuerdos. pero sabía que la alternativa era una mierda más grande y definitivamente . Su voz sonaba muerta y envió un escalofrió por mi espalda. —Sí —dije con una sonrisa que esperaba que pareciera más genuina—. así que nos encargaremos de eso. Conseguiré un par de peleas extras o veré si Dordy me deja hacer un par de cosas en el bar. No tenía ni puta idea de lo que estaba hablando. Lo sabes. Tenía que estar completamente conmocionada y probablemente se encontraba a momentos de enloquecer por completo. será como un mal sueño. —¿Encargarnos de eso? —repitió. lo juro. Quiero decir. Mierda. sólo me aseguraré de hacer algo más antes del primero del mes. la compañía farmacéutica probablemente nos pagará. Mierda. Liam! ¡No voy a tener un aborto! —Son bastante rápidos y sencillos ahora —comenté.

Aimee. Pero no voy a… simplemente a deshacerme de él. papeles. la pequeña cuerda se rompió y caí en picada. Las imágenes y recuerdos eran tan abrumadores que la idea de que ella encontrara 136 a alguien más ni siquiera entró en la imagen. apenas me di cuenta que estaba en el subterráneo. Tiempo después. ¡No vas a hacer esto! ¡No voy a dejar que esto te suceda a ti! —¡Yo sí! —me chilló—. —Liam. No sabía muy bien dónde estaba o a dónde iba. gritos. Yo sí. Simplemente no había suficientes ciclos en mi cerebro para encargarme de eso. ¡simplemente encontraré a alguien que sí! La imagen de Tria en el baño llenaba mi cabeza. No puedes tomar esta decisión. Liam. una bolsa negra de plástico y un pequeño ataúd. estoy embarazada. —¡No! —grité—. inundaciones de recuerdos reapareciendo. —No es gracioso. No podía manejarlos. y no estaba preparado. —¡Esto no tiene nada que ver con ellos! —grité. Tria chilló de sorpresa. si no lo quieres. no tan fácil. Todo estaba sucediendo de nuevo. deteniendo sus palabras. . Terminó siendo la mesa de centro. Había unos vagos recuerdos de rebuscar en el bolsillo de mi chaqueta por mi tarjeta de tránsito para ponerla en la ranura y entrar en el tren. Una imagen de Tria en el suelo del baño tomó forma en mi cabeza y tuve que sacarla a la fuerza—. El viento aumentó. Voy a tener este bebé y. —No. Fruncí el ceño mientras nos mirábamos. la tomé y la lancé contra la pared. me di vuelta y huí del apartamento. No te preocupes. Agarré la cosa más cercana a mí que no fuera Tria. Había demasiado en mi cabeza. —Lo hace si tú no quieres… no quieres… —Tria respirar profundamente. —No estoy bromeando. pero muy pocos recuerdos de algo más aparte de mis propios pensamientos una vez que llegué al asiento de la parte de atrás y me dejé caer. Tria estaba embarazada. —Si no quieres que lo conservemos. La visión estaba metida en la pequeña habitación donde ambos estábamos esta mañana cepillándonos los dientes. Casi arrancando la puerta de sus bisagras. Había demasiado sucediendo en mi cerebro para considerar mis alrededores. le daré el babé a Nikki y a Brandon —dijo—. sirenas de policía. No cuando ellos han estado intentándolo tanto. libros y la pequeña prueba de embarazo con forma de bolígrafo salieron volando. pero estaba demasiado lejos para detenerme. carne. completada con sangre. Liam —dijo otra vez. Se mordió el labio y se llevó los brazos a su cintura. El suave agarre que tenía sobre el gran globo rojo de la cordura titubeó y la cuerda se tensó cuando una ráfaga de viento huracanado tomó el control de ésta.

Estrechó los ojos y metió la mano en su asquerosa chaqueta marrón. Me miró desdeñosamente y luego sacó una hoja plateada del bolsillo. empujando a otra gente y completamente incapaz de sujetarse del pasamanos. No es tu elección. De niño. no cuando sabía lo que podría pasar. Se encaminó hacia la parte de atrás donde estaba sentado y me miró. Mi espalda y mi cuello estaban sudando. pero los ignoré. vi la mirada de absoluta indignación en su rostro y me reí. ¿Cómo era eso justo? Algún borracho se tambaleó por el vagón del metro. Tenía que asegurarme de que no continuara con eso. También ignoré cuando el tren llegó al final de la línea y comenzó a viajar de regreso por donde había venido. —¡Que te jodan! —contesté. Si algo le sucedía. El cuchillo voló de sus dedos y liberé sus manos. 137 Continué golpeando los asientos con los puños y más gente se alejó. pero ahora lo sabía mejor. Observando su rostro. su rostro empezó a cambiar. —¡Estás en mi sitio! —exclamó. Mi estómago se apretó y golpeé con mis puños en el costado del asiento a mi lado. —Te dije que estás en mi sitio —repitió. cubierta de sangre. así podía pegarle con ambos puños. Si la perdía… si perdía a Tria… Apreté mis manos en puños y cerré mis ojos con fuerza. iría directamente al área de la ciudad que quedaba al sur de donde vivíamos ahora. Quería desesperadamente volver a estar entumecido. Levanté los ojos hacia él. No sobreviviría. Parte de mi mente registró a las personas poniéndose de pie y alejándose de mí mientras el metro continuaba por su pasaje subterráneo. lo que sólo provocó una ola de náuseas. Presioné mis palmas contra mis ojos para trata de evitar ver a Tria en el suelo del baño. había sido ignorante de los peligros. Me aseguraría de que no hubiera nadie que pudiera llevarme a tiempo al hospital. . La clase de pánico que eso traía a mi pecho y mi estómago me tenía doblado sobre mi asiento. —Y yo te dije que te jodan. los oscuros ojos pardos de Keith Harrison me miraban. No podía permitir que le ocurriera a Tria. Tampoco era un sonido agradable. Bajó un poco su tono de voz. No me estaba permitiendo opinar. Justo frente a mis ojos. El tipo se balanceó un poco antes de acercarse un paso a mí. gastaría todo el dinero que tuviera en heroína y comenzaría a chutarme una tras otra. Lo perdí. No podía dejar que todo esto sucediera de nuevo. Un sonido ahogado subió por mi garganta e intenté tragar un par de veces. No podía pasar por todo eso de nuevo y no lo haría. Probablemente ni siquiera se dio cuenta de que había sido golpeado hasta que estuvo de espaldas conmigo golpeando su mano contra la parte final del pasamanos del vagón de metro. Su piel se oscureció y el cabello pasó de rubio sucio a negro. más baja y tranquila. Estaba tomando la decisión sin mí. mi cabeza estaba latiendo en mis sienes y las imágenes en mi cabeza seguían filtrándose una y otra vez entre recuerdos de Aimee y éstos reemplazados con el rostro de Tria en su lugar.

También le dio a la gente del metro otra cosa en la que centrarse. Todos mis músculos se tensaron. De todas formas. Me sacudí de delante a atrás mientras el metro se detenía. Les ignoré tanto como pude y me moví para golpear el pecho y estómago del tipo en vez de su rostro ensangrentado. congelaron. los gritos del borracho eran demasiado altos para entender lo que estaba tratando de decir el tipo de seguridad. que sólo tenía a otro tipo. me lanzaba dentro y cerraba la puerta. No presté ninguna atención cuando se acercaron e intentaron apartarme del tipo. no quería intentarlo. No estaba seguro de si podía moverme o no y. cada uno de mis músculos se quedó completamente rígido mientras la electricidad atravesaba mi sistema. Escuché a alguien preguntando y toda la gente que había estado alrededor empezando a gritar sus versiones de lo que había ocurrido. Me metieron en uno. Me metieron en la última. pero no hizo ninguna diferencia para mí. Ahora se estaba cubriendo y llorando y no me importaba una mierda. —El otro tipo sacó un cuchillo. Ahora estaba gritando de verdad. Las manos a mí alrededor fueron mucho más exitosas esta vez mientras tiraban de mis hombros y me levantaron. en varios estados de consciencia en cada una de las cuatro celdas que pasamos. Levantó la vista desde el banco en el que estaba sentado mientras el oficial me quitaba las esposas. la sensación cesó y me derrumbé sobre un costado. lo que finalmente llevó a los de seguridad a dirigirse a la parte trasera del vagón. gritando y ordenándole a la gente que se quitase de en medio. También se sintió jodidamente genial. —¿No destrozó una boda en Northside? Cerré los ojos y simplemente les permití sacarme del vagón y por las escaleras mecánicas. fui llevado a la estación y luego conducido por la hilera de celdas hasta un área de espera al final. ¡Es un chiflado! Siempre está gritando a la gente que se sienta allí. 138 Me habían electrocutado con un táser. —No podía dejar de golpear a ese tipo. Le miré y rápidamente apartó la vista. eso lo hacía incluso mejor. En realidad. No funcionó. vibraron y gritaron mientras me sentaba e intentaba gritar. Había docenas de tipos. el luchador. pero las ignoré cuando tiraron de mí. estábamos pasando tiendas y bares hasta que llegamos a la estación. Sólo había una cosa que importaba y era darle una paliza al imbécil del suelo. Un momento después. —Ese es Takedown Teague. Bien. me daba algo en lo que centrarme en vez de en lo que estaba pasando en mi cabeza. al tipo borracho en otro. Un momento después. definitivamente. Arriba ya había un par de autos patrulla esperando... incluso aunque su cabeza me estaba dañando los nudillos. tenía algo que tachar de mi lista de cosas por hacer antes de morir. Le di un puñetazo al rostro del borracho una vez más y escuché el sonido del hueso rompiéndose cuando le di en la cuenca del ojo. Sentí unas manos en los hombros. ¡Fue defensa personal! —He visto a ese tipo antes —chilló la voz de una mujer—. Me pusieron los brazos detrás de la espalda y escuché el sonido distintivo de las esposas y el frío metal alrededor de mis muñecas. . la mayoría borrachos. Ese fue el mayor contacto que tuve con él. Ni siquiera me tomé la molestia de resistirme cuando me sacaron del auto patrulla. Siguieron más gritos y chillidos mientras un par de policías uniformados entraban en el vagón.

Sentía las piernas y pies pesados mientras subía las escaleras. En la mente de Tria el aborto no era una opción. Joder. pero las imágenes seguían asaltando mi mente. —Los cargos han sido retirados —indicó el oficial—. ciertamente. No quería que pasase por el embarazo. Con un bebé. —¿Retirados? —Sí. No funcionó y unas horas después estaba considerando tener una pelea con el tipo sólo para lograr que me dejase inconsciente del golpe. —¿Liam Teague? —Un oficial se acercó a la puerta y comenzó a abrirla. No era como si pudiese mirarla a los ojos y decirle que quería tener un bebé. El costado estaba empezando a dolerme un poco. No tenía ni idea de qué iba a decirle a Tria. Por último. Hubo un pequeño aleteo en mi pecho mientras consideraba que tal vez Tria lo había averiguado de algún modo y había venido a pagar mi fianza. En mi cabeza. apenas podíamos ocuparnos de nosotros. El problema era que no podía soportar el pensamiento de que algo le sucediese a ella. 139 no sólo estaba destruido sino también casi demente. Conté mis pasos y luego parquímetros mientras caminaba. no ahora. Tal vez querría adoptar alguno algún día pero. —¿Sí? —Me senté. Era la elección a la que no me podía enfrentar pero era todo lo que teníamos. Estaba muy cansado. necesitaríamos mucho más. Estaba a unos buenos cuatro kilómetros del apartamento y ni siquiera tenía un dólar en el bolsillo para el autobús. que estaba completamente oscura. Eres libre de irte. Estaba seguro de que mucho de eso tenía que ver con mi estado mental. Alcancé la cima de las escaleras y miré el pasillo. Aunque ni siquiera era ese el problema. Alcé la mirada a la salida de incendios y a la ventana de nuestra habitación. Incluso con el poco extra que Tria traía. La puerta de nuestro apartamento no estaba completamente cerrada y silenciosamente me regañé por no cerrarla del todo cuando salí rápidamente. probablemente por sentarme en la misma posición en el metro y luego tumbarme en ese asqueroso catre durante tanto tiempo. así que empecé a caminar. Tampoco podía imaginarla teniendo el bebé y luego dándolo en adopción. esperando que acabasen con el papeleo. Punto. apenas podía caminar. El otro tipo dijo que no iba a testificar y había suficiente gente afirmando que te sacó un cuchillo. pero logré salir de la celda hacia una silla de escritorio donde me senté durante al menos otra hora. Tenía sentido porque estaba casi amaneciendo y Tria probablemente se había ido a la cama hace horas. pero si Tria tenía el bebé iba a ser hijo mío. eso significaba que sólo nos quedaba una verdadera opción. Me dolía la cabeza y parecía que cada recuerdo que había evitado estaba tratando de pasar a través de las cuencas de mis ojos. la adopción estaba fuera de cuestión. ¿de acuerdo? Tengo que dejar espacio para toda una pila de estúpidos borrachos del estadio esta noche. . Simplemente no podía pararlas y para cuando alcancé mi vecindario. Tria habría estado completamente vulnerable sin la puerta cerrada y conmigo fuera. El pequeño catre al fondo le dio la bienvenida a mi agotado cuerpo y sólo podía esperar que el sueño viniese rápido. Sal y mantente alejado de los problemas.

pero no escuché nada. tal vez. Con los hombros hundidos. Salí de la habitación y entré al baño. Busqué la luz de la mesilla de noche y la encendí. pero el cepillo de dientes verde no estaba al lado del rojo mío en la taza. resonaba el fuerte golpe de la puerta cerrándose detrás de mí cuando me fui. pero no pensé mucho en ello. . que estaba completamente vacía. pero la puerta estaba abierta y no había nadie dentro. pero mis cosas estaban por todo el lugar. Fui inmediatamente bombardeado con el lío que había hecho en mi salida. podía ganarle la baza. así que tomé una gran bocanada de aire para prepararme y luego entré. en busca de algo suyo. La mesa de café aún estaba volcada y la mayoría de basura que había estado encima ahora estaba en el suelo. Tria había recogido sus cosas de la universidad. pero no había nada. Ahora el cajón estaba vacío. estiré la mano y no sentí nada más que las sábanas frías. La adrenalina estalló en mi sistema mientras me agachaba y abría el último cajón de la cómoda. Fue el día que decidió que iba a quedarse conmigo a largo plazo y no pensar que iba a echarla. Incluso la pequeña cesta donde ponía su ropa sucia no estaba. 140 Escuchando con atención. pero la conmoción de todo eso simplemente fue demasiado. no estaba seguro de que pudiese decirme algo que hubiese sido menos de lo que me merecía. Tria era un poco chiflada sobre apagar todas las luces antes de irse a la cama. Aunque. de ese modo. En realidad. Aparentemente. La puerta de la habitación estaba ligeramente cerrada. Miré hacia el baño. el que entonces permaneció vacío hasta que volvimos de Beals y Tria finalmente deshizo la maleta. Su ropa no estaba. No estaba allí. Así. Permanecí en el centro del apartamento donde podía ver la cocina y la sala fácilmente pero también tenía una vista de las puertas del baño y la habitación. No estaba allí. Sabía cuánto la había jodido. Se me aflojaron las piernas y caí de rodillas. Rodeé con cuidado su lado de la cama. aunque la luz sobre el fregadero aún estaba encendida. miré cuidadosamente en la cocina y me pregunté cuánto me iba a maldecir. al menos podría retrasar esa mierda hasta mañana. En el fondo de mi mente. Mientras mis ojos se ajustaban a la oscuridad. el que había vaciado para las cosas de Tria el primer día que se mudó. lo que me hizo sentir como una auténtica mierda. Miré rápidamente cada espacio de la sala de estar que había compartido con Tria y entonces posé la mirada en la pequeña estantería azul en la esquina de la habitación. Estaba realmente cansado. Aún era demasiado. No estaba la botella de zumo de manzana que siempre tenía en el frigorífico y la pequeña taza marrón con el alce ya no estaba colocada al lado de mi fea taza de café negra. traté de escuchar cuán constante era su respiración. —No —susurré. En la cocina. Obviamente la había disgustado tanto que ni siquiera iba a seguir su rutina habitual. Lo merecía. sólo había unos cuantos platos que tenía antes de que se mudase conmigo. Estiré el brazo y abrí la puerta. me pregunté si tendría la suerte suficiente de que estuviera durmiendo profundamente. Corrí por la habitación.

pero no pude detener las lágrimas. 141 . Nunca fui alguien de romper a llorar. Se había ido.

Excepto que lo hice. Ni siquiera le gustaba que fumase. Golpear los azulejos de la ducha verdaderamente dolió. Dieciocho Inyecta el veneno P use el apartamento patas arriba intentando encontrar algo. pero simplemente no pude. pero entonces olvidé que lo estaba sujetando y me quemé la pierna. desperdigando su contenido por todo el suelo. simplemente me encaminé por el pasillo y salí a la calle. Ni siquiera me molesté en cerrar la puerta mientras me marchaba. Necesitaba algo que alejase todos los recuerdos dolorosos. Luego pasé unos cinco minutos rompiendo cosas en la cocina. saqué los dos cajones superiores de la cómoda y los arrojé a un lado. Era bueno en eso y habría funcionado. Miré la pantalla rota de la televisión. resultó una pequeña ayuda. pero acabé con un ataque de tos y recordando cómo Tria vino al bar simplemente para traerme mis cigarros. pero terminé con mi cabeza plena de las películas y series de televisión que Tria y yo habíamos visto juntos. tomé una ducha con la esperanza de que fuese a calmarme. Después de eso. Atravesé el pavimento hacia el callejón dirigiéndome al sur. porque ella se había ido. Con un grito. Caí al piso en medio de la sala y observé las fibras de la alfombra por Dios sabe cuánto tiempo mientras simplemente intentaba alejar la mierda de mi cabeza. pero no fue suficiente. Tenía la sensación de que podría haberme arrojado por la ventana. pero no fue así. . Me recliné contra el sofá y encendí otro cigarrillo. Fumé la mitad del paquete allí sentado. pero aún no fue suficiente. Centrándome en eso. El olor de su piel después de follarla. Necesitaba más. cualquier cosa que hubiese dejado que lograra hacer que regresara por ello. arranqué los cojines del sofá y tomé la estantería. poniéndome lentamente la chaqueta sobre los hombros y salí. romperme cada hueso del cuerpo y luego ser atropellado por una camioneta y aún no sería suficiente para que dejase de pensar. pero solo me recordó cuánto solía masturbarme en la ducha y cómo no tuve que hacerlo más. Traté de centrarme en el dolor de mis nudillos e incluso golpeé los azulejos un par de veces más hasta que una de mis manos empezó a sangrar. Un suave cabello marrón que siempre acababa haciéndome cosquillas por la noche. Mi chaqueta estaba a mi alcance en el piso. así que la tomé y saqué el paquete de cigarrillos. 142 La forma en que movía las caderas de atrás hacia adelante cuando estaba cocinando. Volqué la mayoría de los muebles o los estampé contra la pared. Con manos temblorosas. Estuve a punto de hacerla pedazos. Rompí la televisión. me levanté.

en cualquier lugar! Nómbralo. era como una furgoneta Volkswagen en medio de Woodstock5. ¿Qué quieres.. Saqué el delgado tubo de goma y la cuchara carbonizada. nunca toqué otra mierda. Dejando la caja en el suelo. ninguna de las cuales esperaba que le respondiera. suplicando por droga y ofreciéndole darle una mamada gratis si simplemente le daba un poco. ¿Qué ha estado pasando. El corazón me latía con fuerza. hermano? Necesito un poco. meta. —¡Teague! —gritó Max cuando me acerqué—. Pasé al lado de otros drogadictos. Cerré mi mano involuntariamente y tragué el nudo en la garganta. Mi apartamento. me dirigí a la cocina y dejé todo sobre la 5 Woodstock: es uno de los festivales de rock y congregación Hippie más famosos e importantes de la historia. Tragué saliva. guardada en el fondo detrás de los pantalones vaqueros y la abrí. amigo? 143 —Solo algo de H. Había todo tipo de bolsitas y agujas adentro. —Sabes que soy tu hombre —respondió Max con una sonrisa—. ¿Tienes un trabajo en un bar o algo. cuerpos sin lavar. ¿Cómo estás.. Max sacó a la chica de su regazo y se giró. Traté de pensar hacia dónde me dirigía o qué estaba a punto de hacer. parece que has estado yendo al gimnasio! Pensé que ahora estabas limpio y toda esa mierda. proxenetas y sucios policías sin mirarlos dos veces mientras regresaba al apartamento.. Me acerqué a él lentamente mientras ella levantaba la mirada hacia mí con ojos ausentes. Tenía todo lo que necesitaba. Solo mío. tratando de no encogerme ante el uso del apodo. —Hola —saludé. Hierba. La chica con la mirada ausente me miró mientras señalé lo que necesitaba y Max dijo un precio. amigo? Max tenía la tendencia de hacer muchas preguntas estúpidas. Estado de Nueva York. entregándole la mayoría del dinero de la renta y me alejé con una aguja limpia y una piedra de heroína marrón. No nuestro. Saqué la gran caja cerrada. El olor era tal como lo recordaba. amigo? ¡No te he visto en mucho tiempo! ¡Maldita sea. 17 y la madrugada del 18 de agosto de 1969. orina. Ni siquiera el apartamento. . Abrió una de las cajas que se suponía que contuviese anzuelos de pesca y empezó a revolver en ella. los días 15. 16. en Sullivan County. Había dado mi palabra de que no volvería a hacerlo y estaba a punto de romper esa promesa. Max se encontraba sentado en un sofá en el lado más alejado de la habitación con una chica drogada dando vueltas a su alrededor. putas. si Woodstock se hubiese celebrado en un viejo y asqueroso pantano en vez de en una granja. Tuvo lugar en una granja de Bethel. sentí un nudo en la garganta y me dolía. Yolanda me habría matado si tuviese la oportunidad. que nunca había sido mi favorito—. No sé por qué se molestaba en preguntar. No había fumado hierba más de un par de veces. hermano —le dije. Siempre fue la heroína. fui directamente a la cómoda. pensé para mí. Sudor. ¡En cualquier momento. Las metí en el bolsillo de la chaqueta mientras volvía lentamente por las calles. Este festival se ha repetido años posteriores. coca. Caja de aparejos de un tiranosaurio. Una vez adentro. lo tengo.. Simplemente no veía el punto de llegar a medio camino en esa mierda.

Que mientras no hubiese clavado la aguja en el brazo y empujado el émbolo. cazuelas y mierda así asaltaron el fondo de mi mente mientras me preparaba. así que cuando la hice polvo sobre la página de la revista. No iba a mentirme a mí mismo pensando que podría. Permanecí quieto por un instante. Pero era muy. Un sonido extraño salió de mi garganta: —No puedo hacer esto —susurré. Simplemente no podía. Aparentemente no había perdido mi toque. Mis músculos se tensaron. aún no lo había hecho. Pensé en cómo ayudó a Krazy Katie amarrando paquetes de cigarros a su muro y cómo íbamos al supermercado juntos. No sentiría nada. Ahora mis venas eran fácilmente accesibles. Recordé cómo se veía Tria cuando hurgaba en ese jodidamente enorme bolso tratando de encontrar su brillo de labios. Cerré el puño dos veces y preparé tanto mi brazo como mi mente. Con el borde del pulgar eché para atrás el émbolo y un rojo brillante llenó el fondo de la jeringa. Recordé el primer día que se mudó y lo jodidamente desordenado que estaba el apartamento. Hubo un ligero estallido mientras atravesaba la piel. Solo llevó un par de minutos hasta que tuve la aguja preparada. Fue increíble cómo mi segunda naturaleza tomaba todo lo que necesitaba. Dejé salir el aire que estaba conteniendo mientras sacaba la jeringa y quitaba la aguja de mi piel. pero era más un hábito que una necesidad. Muy fácil. Arranqué una de las páginas del medio y la dejé sobre la mesa. Eso era gracioso. Imágenes de puré de patatas. luego negué y me rodeé el brazo con la goma que Max me había dado. Una vez estuviese hecho. . de la fácil. Max tenía buena mierda. Mientras no lo hiciese aún estaba limpio. Recuerdos que vinieron en oleadas sin ningún tipo de orden. me mordí el labio inferior y dejé que los recuerdos de Tria me 144 recorriesen. Me di golpecitos en la parte interna del brazo un par de veces. Había un poco de sangre. Me detuve. Saqué la aguja del plástico y la dejé a un lado. mi mente gritaba y el recuerdo del aroma de Tria mientras la sostenía en la cama me llevó al borde. lentamente empujé el émbolo. recordándome una y otra vez por qué tenía que hacer esto. luego otro cuando atravesé la vena. ya no me sentiría de este modo. Con la comprobación de que había golpeado la vena correctamente. pero no mucho. Todo lo que tenía que hacer era empujar la aguja e inyectarla. —Sigo siendo un maldito profesional —murmuré. Llené un pequeño cuenco con agua caliente y tomé una de las revistas pornográficas que había sido escondida y olvidada bajo el sofá desde el verano pasado. mesa. muy fácil de hacer. solo necesité mezclarla con un poco de agua en la tapa de mi equipamiento. Tenía sudor en la frente y en la nuca mientras respiraba profundamente y colocaba la punta de la aguja sobre la vena. Había una voz gritando en el fondo de mi mente diciendo que aún no lo había hecho. aunque recordaba un tiempo en que habían colapsado y tuve que pincharme en la pierna. No podía sobrevivir de este modo. Hábito.

. Una pesada calidez se expandió por mis extremidades y me levanté de la silla y caminé lentamente hacia el sofá. Fin de la segunda parte .. pero aparentemente lo era. pero no importaba. Había estado ligeramente envuelto entra las sábanas de mi cama con el sueño aun cubriéndome el cerebro. Escuela. Era la perfección.. Me escuché reír. Ni siquiera estaba seguro de por qué me había estado sintiendo como una mierda hacía un momento. La piel me hormigueaba ligeramente y sentí que la boca se me curvaba en una sonrisa. nubes. No pensé que fuera de los que se rendían. Con los ojos cerrados me recliné sobre los cojines del sofá y simplemente me permití sentir. porque la cama estaba un poco lejos. Era un sublime conjunto de imágenes de ensueño en mi cabeza.. árboles y el canto de los pájaros. aunque nada de eso estaba realmente allí. o podría haber sido yo. Por ahora. Sumergiendo el final de la aguja en el cuenco de agua. retiré la jeringuilla para lavarla. Simplemente sentí como era. ahora me llevaba a un acogedor abrazo de luz suave y perfecto calor. Sabía que no estaba. Fue en el momento en que tuve todo de nuevo sobre la mesa cuando el torrente me golpeó. Ahora todo volvía a estar bien. No tenía demasiado calor o frío y tenía un vago recuerdo de mi madre llamándome para que me levantase y me preparase para la escuela. Había llegado tarde a la escuela. El mundo que me derrumbó previamente. demasiado cómodo y soñoliento como para escucharla. 145 Ni siquiera estaba viéndolo realmente en mi mente.

Released - Caged 3

Shay Savage

El olvido es un dulce, dulce lugar.
Sin dolor. Sin pensamientos molestos del
pasado. Sin culpa por mis acciones recientes.
En el fondo, hay una parte de mí que sabe
lo jodido que estoy. Tria se ha ido y la posibilidad
de que me perdone en mi estado actual es
exactamente cero. Sé que tengo que
recomponerme, aceptar mis responsabilidades e
intentar enmendarlo, pero no tengo ni idea de por
dónde empezar.
146 Sin trabajo. Sin apartamento. Estoy
viviendo en las calles con otros drogadictos. Si
antes tenía poco que ofrecer a Tria, ahora no
tengo nada que darle. La única salida es
desintoxicarme y contarle la verdad de mi pasado
a Tria, pero la idea de revivir los recuerdos es tan
dolorosa que ni siquiera puedo pensarlo el tiempo
suficiente para encontrar una solución.
He tocado fondo y ni siquiera sé cómo salir
a flote.

Avance de Released
Caged#3

T iritando en la puerta, hundí la cabeza entre las rodillas y me puse las manos
sobre los hombros. Traté le ignorar la pequeña voz en el fondo de mi cabeza
que me seguía diciendo cómo hacer para alejarlo todo, todo el daño, todo el
dolor, solo por un poco.
Ella dijo que quería que estuviese limpio.
Ella dijo que por el bien de mi bebé. Aún no hay un bebé. Solo una dosis. Puedes volver a estar
limpio.
—Ella dijo... dijo... —Se me rompió la voz y las lágrimas se mezclaron con la lluvia
sobre mi cabeza.
No quiero ser así... no... no...
La ligera lluvia se incrementó y las nubes oscuras bloqueaban el sol casi
147 completamente. Había una pequeña protección donde estaba sentado cerca del edificio,
pero en poco tiempo iba a estar empapado. No es que importase, nada más importaba
excepto conseguir a Tria de vuelta.
Tenía que encontrar un modo.
Tenía que hacer algo.
¿Qué? ¿Qué podía hacer?
Miré por la calle donde sabía que podía conseguir toda la droga por una pequeña
humillación. La garganta se me contrajo mientras tragaba saliva y me pasaba el dorso de la
mano sobre el rostro para limpiar la lluvia. Puede que no tuviese dinero, pero siempre había
un modo si estabas dispuesto.
Solo una aguja.
Una vez.
Solo lo usaría para volver a recomponerme y luego poder pensar con claridad y
averiguar que debería hacer después. El destello de una ilusión se volvió un futuro
potencial cuando me vi hablándole a Tria sobre la última vez que la usé. Lo que tuve que
hacer para conseguir dinero para las drogas golpeándome en la cabeza.
Joder, joder, joder.
¿Qué otra cosa podía hacer?
Mis opciones estaban disminuyendo más y más todo el tiempo.
Podía hacerlo por el dinero en lugar de por la heroína...
No.
Joder no.

Solo una dosis más.
Me levanté usando la puerta como palanca y luego me tambaleé por la calle. Traté de
decirme que no me estaba dirigiendo a ningún lugar en particular, pero frente a mí surgió
un grupo de putas compartiendo agujas y chupándosela a tipo mientras subían a los autos.
Solo un par de manzanas.
Un disparo me asustó y miré al otro lado de la calle donde dos tipos estaban saliendo
corriendo del callejón. Saltaron a la parte trasera de un oxidado Monte Carlo, que luego
bajo acelerando por el medio de la calle, casi atropellando a una de las putas en el proceso.
Ella lo esquivó y les gritó unos cuantos insultos mientras permanecía en el medio de
la calle.
—Oye, ¿hombre? —Un hombre mayor con cabello blanco muy rizado en la cima de
su cabeza se tambaleó desde el borde del edificio—. ¿Tienes fuego?
—Um... sí... —logré murmurar. Saqué el encendedor del bolsillo y se lo entregué al
tipo.
—¿Tienes algún cigarro?
Agradable.
Le entregué uno, que encendió con una mano temblorosa antes de darme las gracias
mientras volvía al suelo cerca del borde del edificio donde la lluvia no era tan fuerte.
Avanzó un par de metros hasta una gran caja de cartón con techo curvado, así podía fumar
sin que la lluvia se lo apagase.
148 Volví la atención a los drogadictos cerca de la esquina. Estaban todos de pie en la
lluvia, drogándose y pareciendo tan miserables como podían ser. Excepto que sabía que no
se sentían miserables. Se sentían jodidamente fantásticos.
Ella te quiere limpio.
—Ella no quiere nada de mí —murmuré—. No tengo nada que darle. Mejor así.
Se me cerró la garganta y tuve que detenerme un momento y apoyarme contra el
muro. Alcé la cabeza hacia el cielo y la lluvia calló sobre mí, empapándome completamente.
Presioné las bases de las manos en las cuencas de los ojos y el estómago me dio un vuelco.
Doblándome, me rodeé la barriga con los brazos y cerré los ojos con fuerza. Después
de un minuto o así, logré volver a respirar correctamente, pero la cabeza aún me estaba
dando vueltas por hiperventilar. En mi cabeza pequeñas voces insistentes luchaban unas
contra otras.
Necesito a Tria.
Ella no te quiere.
—No la merezco —susurré—. No así. No debería tener que estar con alguien así,
cuando ella es... es...
Una humedad caliente me llenó los ojos y me bajo por las mejillas.
—Está teniendo a mi bebé.

goza de la ciencia ficción en todas sus formas y adora todo el estímulo recibido de quienes han disfrutado de su trabajo. si puedes esperar suficiente tiempo no te arrepentirás del 149 paseo. Con un fuerte interés en la psicología. pero ciertamente los entenderán. Aunque el viaje a menudo es difícil. Shay quiere adentrarse en los oscuros recovecos del cerebro de su personaje. ama las vacaciones cerca del mar. Ella es una gran aficionada al fútbol. y definitivamente hay alguna oscuridad debe ser encontrada. Shay Savage vive en Ohio con su esposo y dos hijos. Posiblemente no siempre te gusten los personajes o las cosas que hacen. Ella misma se enorgullece de los argumentos que son impredecibles y le encanta escuchar cuando una historia no toma el camino asumido por sus lectores. las historias de Shay Savage tienen el hábito de evocar algunas emociones extremas de los fans. Sobre la Autora Shay Savage Siempre buscando una trama y personajes que caigan fuera de lo normal. .

150 .