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LAS REGLAS DE PALO MONTE

LA REGLA DE PALO MONTE POR NATALIA BOLIVAR


Guión de exposició
No digas todo lo que sabes, porque el que dice todo lo que sabe,
Muchas veces dice lo que no sabe.
No digas todo lo que puedes, porque el que hace todo lo que puede,
A veces hace lo que no debe.
No busques todo lo que ves, porque el que busca todo lo que ve,
Muchas veces busca lo que no es.
No creas todo lo que oyes, porque el que cree todo lo que oye,
A veces cree lo que no oye.

Anónimo.

PROCEDENCIA DE ESTOS CULTOS

Originarios de la región de los grandes lagos del este de África ecuatorial, muchos pueblos bantú emigraron hacia otras regiones para escapar de
los embates y la influencia de los pueblos hamitas, empeñados en sus guerras religiosas de conquista y expansión. Tras cruzar el continente en
penosa marcha, una de esas oleadas migratorias bantú se esparció en el área de forestas tropicales y sabanas que se extendía hasta el estuario
del río Congo y las partes altas de los ríos Cunene, Cubango, Cuito, Chobe y Kasai.

Entre esos grupos, estaba parte de nuestros ancestros africanos, quienes se


radicaron, en algún momento de finales del siglo XIII o principios del XIV, en la
región costera de lo que se corresponde aproximadamente con lo que hoy se
conoce como Angola, desde el estuario del río Congo hasta casi llegar a la
desembocadura del río Kwanza, y en un pequeño territorio junto al estuario, que
abarcaba la franja del actual Zaire con salida al Atlántico y el enclave de Cabinda,
así como una porción de la costa de lo que posteriormente fuera el Congo
Brazzaville.

Esas comunidades dieron vida a una serie de formaciones estatales embrionarias


las cuales, con el decursar del tiempo, se fundieron bajo una autoridad central, si
bien relativamente laxa: la del Manikongo.

La tradición oral bakongo -nombre genérico de los inmigrantes bantú que se


asentaron en esa zona- cuenta diferentes historias acerca de la constitución de su
reino. Una afirma que nueve de los sobrinos del Manikongo abandonaron el clan de
su tío y cruzaron el rio Zaire para asentarse en tierras ribereñas, fundando los
nueve clanes descendientes directos del monarca. Otra, en cambio, dice que Mtinu
Wene, el primer Manikongo, después de mucho guerrear, logró asentarse al sur del
río Congo. Entonces distribuyó las tierras conquistadas entre sus capitanes más
corajudos, que eran nueve.

Nueve fue a partir de entonces un número sagrado para esos pueblos. En el


momento en que recibían el legado real, cada uno de ellos describiría así su lealtad
al rey y sus hazañas en la guerra y en la.paz

Yo soy Ndumbu a Nzinga, planta trepadora que se enrolla en espiral- Mis ramas se anudan alrededor de todo el país. _ Yo soy
Manianga, el que está sentado. Me siento en la silla y en la estera. Yo he hecho nacer a los Mvemba y a los Niaza.
Yo soy Nanga, el cojo, pero voy muy lejos. Las piedras de mi estufa son cabezas de hombres. Mi cuchara de comer es la
costilla de un gran pez.
Yo soy el jefe Mankunku, aquel que todo lo derrumba. Yo acometí a los ndembo, a los tambores de los poderosos. Que no
venga nadie a molestarme ni con el timbal ngongie ni con el tambor ngoma.
Yo soy Ngimbi, aquel que hace crecer abundantemente todo lo que nutre y alimenta. Las madiadia o falsas cañas de azúcar que
se cortan por la mañana, al metíiodía nuevamente se mecen al sol.
Yo soy Mbenza, aquel que rompe, que corta, que hiende. No corto las cabezas de los ratones, sino de los hombres.
Yo soy Mpudi a Nzinga, un gran pez, pero además un halcón que, pese al fuego, caza por encima de la hierba en llamas.
Yo soy Mboma Ndongo, la serpiente jiboia que deja huellas a su paso. Se arrastra por todo el Congo, por Loango. Madre que
hace bien a todos los otros clanes.
Yo soy Makaba, el que reparte las tierras, pero las leyes de esas tierras quedan en mis manos, en mi poder

Desde fines del siglo XVI se trasladan los esclavos siendo el área de mayor entrada en Cuba por las costas de Santiago de Cuba. Estos esclavos
provenían de la zona del África occidental, que comprende desde el sur del Camerún hasta la parte meridional de Angola e incluye el área de
Mozambique, en la costa sureste del continente africano.Desembarcados por diferentes puntos de Cuba, cientos de congos, ngolas y cabindas
fueron destinados a plantaciones de caña, café y tabaco esparcidas por toda la isla.

ORÍGENES EN CUBA. LA NGANGA


Los esclavos procedentes de África, al llegar a Cuba compusieron, en honor a los nueve reinos sagrados del dominio del Manikongo, los primeros
nueve nkisi, de los cuales nacieron otros muchos. Estos, a su vez, procrearon los que, junto con aquellas prendas originales, llegarían a ser los
fundamentos de las Reglas de Palo en Cuba.

Dos de estas ngangas fueron hechas en Pinar del Río; una, en La Habana; dos en Matanzas; una, en Santa Clara; otra en Camagüey, y las dos
últimas en Oriente.
Nómbrense las de Pinar del Río:
1. Ndumbo a Nzinga fue compuesta a finales del siglo XIX y pertenecía a Saturnino Gómez, descendiente de algún esclavo de la

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dotación del Ingenio Santa Teresa, fundado en 1827, en el partido de San Diego de Nuñez, Bahía Honda. Con el tiempo el
nombre de esta prenda devino en Ngundu Batalla Sacara Empeño.

2. El nkisi Mananga servía a los esclavos congos de la hacienda "Candelaria" de Don Francisco Javier Pedroso, alrededor de 1806.
La hacienda lindaba con la Sierra del Cuzco, y en sus terrenos, donde hoy se ubica el pueblo de Candelaria, está la loma de Juan
Ganga, famoso cimarrón que montó la prenda. Esta recibió el nombre de Manawanga o Mariwanga, que corresponde a Oyá, dueña
de centellas y remolinos, identificada con la Virgen de la Candelaria.

En La Habana:
3. Mboma Ndongo fue el nkisi compuesto por los bakongo, por el año 1812, en el antiguo caserío de Guanabo, en Guanabacoa. En
esa localidad de la provincia habanera ocurrió un importante levantamiento de esclavos congo y yoruba de la dotación del ingenio
"Peñas Altas". Casi todos los insumisos fueron masacrados por el mayoral Antonio Orihuela. El reducido grupo de sobrevivientes
pudo escapar llevándose la krillumba de una de sus compañeras asesinadas. Se llamaba ella Regla Ngola. En lengua, Mboma es la
Virgen de Regla.

En Matanzas se crearon los nkisi Nanga y Mankunku:


4. Nanga recibió el nombre de Mundo Catalina, Manga o Nanga Nsaya. Su dueña era la familia de los Melgarez, que radicara, a
finales del siglo XIX, junto a la laguna sagrada de San Agustín de Ibañez en Pedro Betancourt. Fue montada por esclavos del
ingenio "Diana de Soler", propiedad del potentado español Juan Soler. El ingenio fue quemado poco después.
5. Mankunku se convirtió en Mayimbe Nkunku Sacara Empeño, y procede de las lomas de Quimbámbilas, en Perico. Fue
fundamentada por cimarrones, huidos del ingenio "Tinguaro" en esa jurisdicción. De esta prenda, famosa por su movilidad,
nacieron otras muchas que, a su vez, se propagaron por toda la isla. Come gallo negro y hierbas en forma peculiar.

En Santa Clara:
6. Makaba, Mbumba Kuaba o Kaba creada por los esclavos cimarrones del ingenio "Buena Vista" propiedad de Justo Germán
Cantero, los que prepararon una prenda con el nombre de Makaba, Mbumba Kuaba o Kaba. Esos cimarrones deambulaban por las
montañas de Trinidad y las Alturas del Muerto, hasta el río Ay de los Negros, e identificaban su fundamento en la Ocha con Yewá.
Makaba es una prenda de extrema sensibilidad, hecha con la krillumba de una joven negra que fuera atacada y descuartizada por
las jaurías de los rancheadores durante su fuga.

De Camagüey es oriunda
7. Ngumbi o Nkindi, quien encierra el espíritu de Ngumbi, nombrado en vida Ciríaco. Era éste un negro bozal cuyo cimarronaje
tuvo como escenario la periferia del poblado camagüeyano de Santa Cruz del Sur. Los negros entrados por las costas de esa
provincia aún después de suprimida la trata, pronto formaron grupos cimarrones los cuales, según las crónicas de la época,
atacaron a Santa Cruz varias veces en el año 1851, ocasionando nada desdeñables pérdidas humanas y materiales.

Y de Oriente, antigua provincia cubana:


8. Una responde al nombre de Mbudi Yamboaki Nzinga, preparada en el pueblo de Yara. La importancia histórica de esa localidad
radica, entre otros hechos no menos trascendentes, en que allí se asentó el cacicazgo indio de Macaca, donde fue quemado vivo el
indio Hatuey el 10 de octubre de 1513. Yara fue fundada alrededor de 1730. Para 1871, su población no blanca estaba integrada
por 182 libres de color y 44 esclavos. El esclavo dueño de esta prenda era Baltasar Yamboaki, de quien se dice era así llamado
porque su prenda contenía la krillumba de un yamboaki, que en congo significa indio.

9. La otra nganga creada fue Mbenza-Bana, en el punto conocido por Peralejo, situado entre Manzanillo y Bayamo, donde se libró
una de las más cruentas batallas de la guerra de 1895-98. Allí fue emboscado por las fuerzas mambisas al mando de Antonio
Maceo la columna del Brigadier Fidel Alonso de Santocildes, quien escoltaba al general en jefe del ejército español en Cuba,
Capitán General Arsenio Martínez Campos. Este logró a duras penas romper el cerco insurrecto y dirigirse hacia Bayamo, dejando
pertrechos y heridos en poder de los mambises. Pero Santocildes y muchos de sus hombres cayeron en combate. En
reconocimiento al coraje de las huestas españolas, mambises descendientes de congos y ngolas que blandieron sus machetes en
esa batalla, fundamentaron sus prendas, a fines del siglo XIX, nombradas Mbenza-Bana por su guía, en recuerdo de Santocildes y
sus hombres.

Otras ngangas famosas en Cuba son: Lucero-Mundo, Camposanto-Medianoche, Centella-Monte Oscuro, Luna Nueva,
Ta Makuende Yaya, entre otras muchas.

El concepto religioso central de los descendientes cubanos de las Reglas de Palo es el culto a los espíritus de los muertos y el control místico de
estas fuerzas sobrenaturales mediante la confección de objetos mágicos, conocidos con el nombre de Nganga o Prenda, receptáculo donde está
encerrados todos los misterios y fuerzas.

Es el concepto de microcosmos: Universo en miniatura, ancestros y elementos de la naturaleza guiados por Sambia.

Sambia es el Dios Supremo en las Reglas de Palo que habita en el cielo, no baja a la tierra y no es objeto de culto. Según las leyendas, los
hombres fueron creados por Sambia en el cielo y luego bajaron a la tierra por un hilo tejido por una araña. Se dice que la escritura de la vida del
hombre, Sambia la plasmó en las líneas de las manos, mientras que en la columna vertebral nos plasmó el escrito de los misteriosos caminos por
los que debemos atravesar. Muchos ancianos mayomberos opinan que:"'Sambia preparó la sangre para dar vida y mover los cuerpos, y por las
orejas, le sopló al hombre la inteligencia para comprender". Es por ello que en las Reglas de Palo, los astros y la naturaleza poseen poderes y
atributos propios dados por Sambia.
VERTIENTES DE LAS REGLAS DE PALO
MAYOMBE: La palabra mayombe significa Magistrado, jefe superior, gobernador. Es un título honorífico. La Mayombería es la
práctica que se conserva más pura, es también la más primitiva. Se basa en el trato directo con el nfumbe. Se habla a la prenda
en lengua y se la canta en susurro, tanto para venerarla como para despertarla y exigirle algún trabajo que el Tata o la Yaya
indiquen. Es la íntima comunicación entre el espíritu encerrado en la nganga y la mente de su dueño.

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BRILLUMBA: La Brillumba es el trato del nfumbe con la Regla de Ocha o Santería. Ambas se
unen en un solo receptáculo que contendrá al nfumbe y a los fundamentos de la Ocha. Se trabaja
de forma muy semejante a la mayombería, con la diferencia de que las prendas mayombes -
llamadas Sarabanda (Oggún en Ocha), Tiembla Tierra (Obatalá), Madre del Agua (Yemayá),
Chola Guengue (Ochún), Centella Ndoki (Oyá) y así sucesivamente, hasta abarcar a todos los
orishas-comen de acuerdo a las deidades con las cuales se identifican. Las preguntas que se les
formulan con las conchas o chamalongo en número de 7, 14 o 21, se leen según caigan: boca
arriba o boca abajo. Las prendas, al contrario de las de Mayombe, son grandes calderos de hierro
o tinajas de barro con firmas y atributos alegóricos de los orishas que representan.
• Su influencia con la regla de Ocha. Interrelación de ambas.
• Sus marcas, receptáculos. La importancia de Zarabanda.
• Sacrificios. Interrelación Orisha-Nganga
• Sistema adivinatorio: los de mayombe, chamalongos

XIAN MALONGO O MALONGO: La Regla de Malongo o Chamalongo es una creación de la imaginería de los cubanos
descendientes de africanos. Su guía espiritual es un espíritu de gran complejidad mística: fuerte e irresistible, pero sociable. Su
nombre se descompone en Xiomo: muy fuerte, y Longo: oriundo de la tierra Loango. Hay muchas casas de religiosos en La
Habana cuyas raíces están en la tierra de Loango, que es asociada con la Regla de Ocha por su forma de trabajar, y también con
el espiritismo, pues su especial interés es la solución de los problemas mundanos.

Concepto: Xian, espíritu de gran complejidad y fortaleza, espontáneo, directo y emprendedor; Malongo, de la tierra de ese
nombre.
En Cuba es simbiosis de la Ocha y el espiritismo.
Trabajos a base de hierbas, despojos y rogaciones.
Objetivo: dar servicio por módicos precios, trabajando espiritualmente.
Brincamiento: explicación de su significado. No contiene nfumbe. Su sustitución por el matari que aportan las vibraciones de los
poderes de donde provienen.
Ceremonias.

REGLA KIMBISA DEL SANTO CRISTO DEL BUEN VIAJE


A diferencia del Mayombe y la Brillumba, la Regla Kimbisa del Santo Cristo
del Buen Viaje fue fundada en La Habana (1843) a mediados del siglo XIX por
Andrés Facundo de los Dolores Petit, Terciario de la Orden de San Francisco en
Guanabacoa, Isué de Bakokó Efor de la Sociedad Secreta Abakuá, y Padre
Nkisi de la Regla fundada por él mismo. Esta regla se distingue de las
anteriores, además, porque abraza todas las creencias y prácticas de las
manifestaciones religiosas africanas enraizadas en Cuba, así como del
catolicismo y el espiritismo. Es decir, que se adora a los nkisi, a los orishas, al
santoral de la Iglesia Católica y a los espíritus que no han cumplido su misió
en la tierra.

Las deidades que se adoran en las distintas casas son: Dios/Sambia; el


Santísimo Sacramento/Kunankisi o Nkisi; San Pablo/Nkuyo; San
Pedro/Sarabanda (en algunos templos se incluye a los guerreros); San
Francisco/Nsambia Munalembe; San Norberto/Nkuyo Watariamba; San
Roque/Cachimba; San Lázaro/Tata Nfumbe; Santa Bárbara/Nsasi, Siete
Rayos, Muile; la Virgen de Regla/Mama Umbo, Baluande; la Virgen de la
Caridad del Cobre/Choya Wengue, Mama Choya; la Virgen de la
Candelaria/Centella Ndoki, Mariwanga.

Sus ceremonias más importantes son las siguientes: iniciación o jubileo de


Padres, que se celebra el 5 de septiembre, coincidiendo con la fiesta del Santo
Cristo del Buen Viaje; las fiestas de su patrono y guía, San Luis Beltrán, el 9
de octubre; la despedida del Año Viejo y el advenimiento del Año Nuevo,
ocasión en la cual se da a comer a los difuntos que han pertenecido a la casa
y al fundador de la Regla, Andrés Petit.
El 5 de septiembre, los Padres y Madres Maestros, que es así como se llama a los mayores de la Regla Kimbisa, toman sus crucifijos, que tienen
una carga mágica según lo estableciera Petit, y Jos entierran al pie de una ceiba - árbol sagrado en todas las religiones afrocubanas, que
sustituye en la liturgia al baobabs africano - por espacio de siete días. Después de desenterrarlos, los creyentes se limpian con hojas de paraíso,
planta que posee grandes poderes depurativos. A media noche se hace un sacrificio a Sarabanda y se procede a efectuar una cena ritual dentro
del templo, presidida por 12 Padres y Madres Maestros, rememorando así la Ultima Cena de Cristo con sus discípulos. A continuación, se efectú
una gran cena en la que participan todos los creyentes adscritos al templo. Por último, se circula entre los asistentes un recipiente para lavarse
las manos mientras cantan: "Quitemos la mesa, quitémosla..."

La comida más importante que ofrece la Regla Kimbisa es la Comida de los Muertos, el 31 de diciembre. Se expone entonces el fundamento, se
encienden velas, se canta y se reza durante horas a los antepasados fallecidos; la ceiba y la nganga reciben los sacrificios de sangre. Se traza en
un lado del templo un círculo de tiza y se coloca una cazuela con arroz, frijoles y carne de puerco. Todos bailan y cantan alrededor de este
círculo, e introducen los dedos en la cazuela, comiendo de su contenido hasta que quede vacía. Esta ceremonia indica la íntima comunión con los
muertos.
JERARQUÍA

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Los seguidores de esta Regla se integran alrededor de una autoridad máxima Tata
(Padre) o Yayi (Madre), que son quienes interpretan a su leal saber y entender la
tradición religiosa conga, en ellas prima la democracia y los problemas prácticos se
resuelven mediante discusión y la decisión colectiva. En cada Nso-Nganga hay un
mayordomo para servir de acólitos en las ceremonias
Las máximas autoridades dentro del Nso-Nganga son:
• Padre o madre (Tata o Yayi): rige el templo, orienta a los iniciados.
• Primer capacitado: cuida el fundamento
• Bakonfula o mayordomo: vela por la pureza de los ritos y de los
iniciados.
• Segundo capacitado: auxilia al primero
• Barresuelos: conserva la limpieza del templo

En las Reglas de Palo, como en la Ocha, los templos son las casas de los Sacerdotes,
quienes atesoran la Nganga. El recinto donde se guarda la Nganga es muy sencillo y se
ornamenta en forma rudimentaria, sin altares e imágenes, aunque se puede ver un
crucifijo, un taburete, un espejo, velas, tabaco, güiro para la Chamba o bebida
sagrada confeccionada a base de aguardiente.

Esta bebida sagrada está compuesta por; aguardiente, pólvora, pimienta, nuez
moscada, clavo, ají, ajo, canela y otras sustancias que el mayombero utiliza para
fortalecer su Prenda.

PURIFICACIÓN E INICIACIÓN
Es la fase preliminar, donde se hacen unos baños por 7 días con plantas que el Padrino selecciona para la purificación del neófito y así eliminar
todas las impurezas de su vida anterior que acaban para siempre luego de los baños; además deberá beber un omierio para así "limpiarse por
dentro".
En algunos casos se le vendan los ojos al iniciado para cerrar una vida anterior. Esta ceguera temporal simboliza el comienzo de un nuevo
proceso.
Durante estas ceremonias de 7 días, el neófito deberá dormir en casa del Padrino, junto a la Nganga, de esta forma se pasará a la iniciación o
transición.
Los sacrificios que se ofrecen tienen un doble propósito: alimentar y honrar a las deidades y espíritus, y comunicar la bendición y la fuerza de los
seres sobrenaturales a los donantes, quienes quedan purificados y fuertes.
Para finalizar, con los animales sacrificados, se realiza un gran banquete místico o "Combite Saura", una especie de comunión, con los asistentes,
todos sentados en el suelo, mientras el akpuón va cantando los platos que el resto degustará.

COMIDAS RITUALES

Para el día del nacimiento de un nuevo gajo, o


sea, de un ngueyo o iniciado, se prepara de
antemano una buena chamba destinada al
brindis del Tata o la Yaya y a invitados de
otras casas. La chamba de los mayomberos
tiene como base al malafo y entre otros
ingredientes, lleva ají guaguao, ají picante,
ajo, pimienta de guinea, jengibre, ralladura de
los palos fuertes que se utilizan en las
prendas, fulas y ralladura del hueso del
nfumbe.

Los Brillumberos y Chamalongos echan


también en su chamba vino seco y dulce,
cognac, canela, albahaca, guano bendito,
incienso y algunos otros ingredientes, según
las costumbres de sus respectivos templos. A
la chamba preparada por los kimbiseros se le
agrega la sangre de los animales de pluma y
pelo sacrificados en honor de la nganga,
ralladura de vela, un poquito de tabaco y
trocitos de la cascarilla, la pemba o el yeso
usados en todos los ritos por el Dimanga, para
plasmar la comunicación directa con el nfumbe
y los espíritus de los mayores que no se
encuentran ya ntoto7. Se brinda con la chamba
después de los ritos sacromágicos.
En la Brillumba y en algunas ramas del Chamalongo, los sacrificios se hacen según las deidades a las que están dedicadas sus ramas. Por
ejemplo: Baluande/Yemayá ofrece gallo y pato; Mamá Choya/Ochún, gallina; Mamá Kengue/Obbatalá, paloma; Mariwanga/Oyá, gallina;
Sarabanda/Oggún, gallo y chivo. Los cantos y la forma de sacrificar a los animales se ajustan a las ramas a las que pertenezcan. La comida a las
ngangas consiste de la sangre del sacrificio, la cabeza y las patas del animal de pelo que se ofrece; cuando el animal es de plumas, se cubre la
nganga con las mismas.

Si el ambiente estuviera caldeado, y emanaran de las prendas vibraciones muy fuertes (de esto se percatan Tatas y Yayas por el comportamiento
anormal de lo que les rodea), se les ofrecen "plazas" de frutas frescas variadas, que se colocan alrededor de las ngangas formando un círculo. Se
trazan en el suelo las firmas respectivas y se pregunta -directamente o empleando la fula- cuántos días debe permanecer la ofrenda y dónde se
botarán las frutas pasado ese tiempo. Es preciso recordar que siempre se canta en susurro, tanto al ofrecer la comida al monte y a las ngangas
como cuando se bota o se entíerra la ofrenda, y cuando los iniciados y los mayores se reúnen a comer.

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A las ngangas mayomberas se les sacrifican gallos cuando se inicia a un aspirante. La comida ofrecida en esa ocasión es una especie de gran
ajiaco, del que comparten iniciados, invitados y religiosos mayores.

Los animales de cuatro patas se sacrifican tras santiguarlos cual si fueran cristianos, cuando los iniciados son Padres o Madres. Para ello, se le da
un piquete en la yugular y la sangre se ofrece a las prendas, decapitándolos después. AI estilo de otras manifestaciones de estas Reglas, se
vierte aguardiente y miel sobre el cuello de los animales sacrificados, sean de pluma o de pelo, y los presentes sorben de esa sangre, en
comunión espiritual con deidades y prendas. Tales ceremonias pueden comenzar a cualquier hora del día y finalizar con el convite ritual.

Se ofrece entonces el llamado "cumbite Saura", en el que usualmente se sirve arroz blanco, frijoles negros muy cuajados, carnero asado al
carbón, gallos en fricasé, yuca con mojo y la tan gustada ensalada de lechuga y tomates. El malafo se toma en güira. Los comensales se sientan
en círculo en el suelo, alrededor de los cocineros y de sus cazuelas y, de izquierda a derecha, se van pasando los platos. Cuando todos tengan el
suyo, empezarán a comer, mientras el Akpuón, en su canto, que entona en manawa9, relata cómo se ha confeccionado el menú y alaba sus
excelencias. El Bakonfula u otro elegido llevará al monte un poco de cada alimento.
SISTEMAS ADIVINATORIOS DE LAS REGLAS DE PALO
Las distintas manifestaciones de las Reglas de Palo tienen sus propias formas de predecir el futuro, de aconsejar al iniciado cuál debe ser su
comportamiento y de qué manera puede resolver sus más complejos e íntimos problemas.

Examinemos pues las similitudes y diferencias de cada uno de esos oráculos, nacidos todos de la Regla de Mayombe, cuyos seguidores no
admiten la intromisión de otras manifestaciones religiosas.

En Mayombe, la comunicación con el espíritu del nfumbe se establece en forma directa: el dueño de la prenda habla, reflexiona, consulta, en
estrecha unión espiritual con la fuerza sobrenatural de la cual es poseedor. Sus instrumentos para la adivinación son: la mpaka mensu, la fula
directa o con nkulo (güira), el plato blanco y el trance mediúmnico, que ocurre cuando el perro de prenda es poseído por el espíritu que habita en
la nganga. Pasemos a explicar.

El registro con la mpaka mensu (el tarro de res o chivo) o el vititi mensu (el tarro sellado con un espejo), "cargado" mágicamente como si fuera
una prenda, sostenido por el Padre Nganga, es la forma más directa de apreciar las vibraciones que emanan del nfumbe que encierran. En una
forma sencilla y reflexiva, con la videncia propia de todos los seguidores de estas manifestaciones, le hablará al consultado y le hará las
recomendaciones que requiere su futuro desarrollo.
Cuando son preguntas sencillas para las cuales se desea una respuesta inmediata, se traza la firma de la nganga, y sobre ella se colocan 7
montoncitos de fula. Se sopla sobre la prenda humo de tabaco y se la rocía con aguardiente, tras lo cual se procede a formular la pregunta
pidiéndole que queme tres de esos montoncitos o que haga arder tres, salte uno, y queme los otros tres. Si se quisiera hacer una demostració
más difícil, uno o varios montoncitos de fula se taparán con una güirita o nkulo. Después de llamar al espíritu de la nganga con rezos susurrados
en lengua, se prenderá la fula, pero la llama no tocará los nkulo, respondiendo en esa forma.
Otra forma muy popular de adivinar entre Padres y Madres Nganga es la siguiente:
cuando se celebra una sesión o juego, se pone de pie a la persona que se quiere registrar. El Tata toca con un plato blanco la cabeza, los
hombros, el pecho, y las piernas de la persona, y después de mostrarlo a los cuatro vientos y a los cuatro puntos cardinales, lo pasa sobre la
llama de una vela encendida al pie de la nganga para ahumarlo. En el plato irán apareciendo diversas figuras que el Padre interpretará y, a partir
de esa interpretación, formulará sus recomendaciones.

Cuando se prepara a un ngueyo cuyas dotes extrasensoriales para comunicarse con el espíritu del nfumbe de la prenda de su padrino resultan
evidentes, se le somete a ciertos ritos de prueba verdaderamente complejos ante el conjunto de los ahijados más allegados. Si al cabo de ellos
se entiende qué el iniciado está apto para esta transición posesional, se le entrena para fungir como "perro de prenda". Puede darse el caso de
ahijados de una casa, quienes tienen su propia prenda, pero "pasan el muerto" del padrino; y también ocurre que un ngueyo únicamente pase el
espíritu de la nganga de la casa a que pertenece. Cuando estas posesiones ocurren en presencia de un investigador, éste puede realmente quedar
satisfecho, pues sólo excepcionalmente pueden presenciarse estos trances. El espíritu se posesiona del perro y éste pierde el contacto con el
mundo que lo rodea, llegando a cometer actos de una increíble fiereza contra su propio cuerpo, que se retuerce, se engarrota, se deforma. No es
inusual que el poseso se hiera y en fin, cometa actos de rebeldía propios de un preso: de ese nfumbe esclavo capaz de cualquier cosa por obtener
la libertad y pasar al mundo de la tranquilidad y de la paz.

En estos trances, los iniciados llegan a la adivinación de una forma violenta; hablan y suplican, teniendo siempre a alguien que los ayude a salir
de ese trance y a controlarse para no llegar a provocarse la muerte.

La Bríllumba utiliza los mismos métodos de adivinación que Mayombe, pero además interpreta los presagios por medio de los nkobos
shamalongos. A los creyentes de la rama Brülumba les gusta emplearlos, pues dan respuestas rápidas. Pero los verdaderos hijos de Mayombe no
los utilizan.

Los nkobos son conchas abiertas que, en número de 7, 14 o 21, se leen igual que tradicionalmente se hace con los cauris. Los nkobos son
preparados ritualmente antes de que puedan ser empleados. La prenda tiene que dar su consentimiento para que el Tata o la Yayi se dediquen a
la adivinación. Llegados aquí hay que apuntar que el caracol o la concha son el medio de enlace con el nfumbe de la prenda, pues ellos, como
tal, son mudos.

A modo de ilustración, si se tiran 7 nkobos y uno cae boca arriba, significa muerte por problemas personales, y envidia o celos si son dos los que
caen en esa posición. El nfumbe de la nganga pide entonces el rayamiento inmediato del consultante y, si éste está ya iniciado, es necesario que
se le entregue un resguardo o un gajo de la prenda de su padrino. Si son tres nkobos los que caen boca arriba, el consultante está perseguido por
la justicia y hay que actuar con premura para evitar malas consecuencias. Si son 4, no hay firmeza en el creyente y se le deben dar pruebas para
su confirmación. Si son 5, hay dudas sobre la persona, e inestabilidad; si 6, debe darle comida a la prenda de su padrino para que logre
desenvolvimiento. Siete nkobos boca arriba significan que el devoto debe registrarse con un babalawo, pues es un orisha quien lo reclama; se
investiga si debe hacerse santo o recibir una prenda "brincada" con Ocha. Si ninguno de los nkobo cae boca arriba, hay que actuar con premura
para tratar de romper la letra que indica desgracia y muerte. Según la cantidad de nkobos que caigan boca arriba en el acto de adivinación, se
sabrá quién habla por ellos,
Ejemplificamos: O: Centella o Mañunga; i: Coballende; 2: Mamá Chola; 3: Nsasi 7 Rayos;
4: Nsasi en su camino de paz; 5: Madre de Agua (Batalundi); 6: Preso (Ochosi) y 7: Tiembla Tierra: no tiene problemas.

Muchas casas o nso nganga interpretan la tirada de los nkobos según el significado que le da la Ocha, y también de acuerdo con los espíritus que
se posesionan de quien efectúa el registro.

Para leer el oráculo, los seguidores de la tierra Malongo o Shamalongo utilizan la mpaka colgada de un hilo. Al entrar en trance de comunicació
con su nfumbe, éste hará que la mpaka gire. Por sus vibraciones y por la extrema sensibilidad del Padre o la Madre, el nfumbe logrará trasmitir
las recomendaciones y los mensajes dirigidos al consultante. Recordamos al lector que la Regla de Malongo o Shamalongo tiende hacia el
esplritualismo. Por ello sus prendas contienen oraciones, crucifijos, matari (indispensable en todas las ngangas), y sus trabajos se hacen a base
de hierbas, flores, incienso, perfumes; son despojos que alejarán las malas influencias, limpiezas que traerán la luz y las vibraciones positivas a

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los creyentes.

Los seguidores de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, verdadero ejemplo de sincretismo religioso, se dedican a curar, limpiar y
exorcizar, preparando todo tipo de fórmulas exclusivas para cada caso. En estado de trance, se posesionan de ellos espíritus tan elevados como
su guía espiritual: San Luis Beltrán, vírgenes, arcángeles, santos católicos, orishas yorubas, nkisi y, según cuentan sus iniciados, también el
diablo que adopta todo tipo de "disfraces" tratando de engañar al poseso y desvirtuar la labor que se esté realizando. Entre sus sistemas
adivinatorios están los cocos, que emplean de la misma manera que en la Regla de Ocha, obteniendo respuestas simples y directas según la
forma en que caigan.
Por ejemplo, en Alafia, hablan San Francisco y Santa Bárbara; en Otawe, Santa Bárbara, la Virgen de Regla y San Norberto; en Okana, San
Lázaro, los Eggun y Santa Bárbara , y en Oyekun, la Candelaria CYanzá), y Santa Bárbara.
Los kimbiseros también utilizan los nkobos o conchas, después de "iniciarlos" lavándolos con omiero y ofreciéndoles sangre para que vibren y
tengan la vititi necesaria. Se hace la tirada de nkobos después de invocar a los espíritus, santos, arcángeles, etcétera. Los nkobos "hablan" de
acuerdo con las marcas: si caen más boca arriba en la primera tirada que en la segunda, se pide la mano derecha de quien se consulta. Por el
contrario, si en la primera tirada caen más nkobos boca abajo que en la segunda, se le pide la mano izquierda. Este sistema es sumamente
complejo.

Por ello trataremos de simplificarlo a través del ejemplo más sencillo:

Si uno solo de los nkobos de la tirada cae boca arriba, es una letra mala. Por lo tanto no se lee y se le da un tratamiento a los nkobos igual que
se da al diloggún. Si caen dos boca arriba, hablan los Ibeyi, San Pedro y Nkuyo; entonces se pide vista a Santa Lucía, a San Roque y a San
Pablo. Si son tres los que caen boca arriba, habla San Pedro -Oggún-; si cuatro. Santa Bárbara, los Ibeyi y los Cuatro Vientos. Cinco nkobos boca
arriba son la palabra de Chola Wengue, la Caridad del Cobre, mientras que seis lo son de Santa Bárbara -Nsasi- y los Cuatro Vientos, siete la de
Baluande -Yemayá-, ocho la de Mama Kengue Qas Mercedes); nueve, Mariwanga y San Lázaro; diez, Mariwanga y San Lázaro, pero tambié
Chola Wengue. Por el once hablan Nkuyo (San Pedro), la Caridad del Cobre y Santa Bárbara. Por el doce, Santa Bárbara y las Mercedes; por el
trece San Lázaro, Sarabanda, y Mariwanga: es una mala letra. Por el catorce habla Centellita; por el quince Chola Wengue y por el dieciséis Nkisi
y las Mercedes.

Los kimbiseros registran frente al altar, sentados en esteras sobre las que colocan un vaso de agua y una ramita de albahaca. Según la casa de la
cual "nazca" a veces pondrá un espejo para que ayude a mirar con claridad. A la usanza de los ritos católicos, queman incienso para propiciar un
buen registro
¿PRENDA JUDIA O PRENDA CRISTIANA?
Nuestros estudios sobre las Reglas de Palo. en Cuba nos han llevado a concluir que, en realidad, hay una sola clase de nganga, que el Tata o la
Yayi emplea para hacer bien o mal. Que la nganga cumpla con la tarea que se le encomiende sólo depende de que su dueño o dueña tenga los
conocimientos necesarios para ponerla a "trabajar".

Muchos informantes, para dramatizar el alcance de sus fuerzas espirituales, cuentan de sus prendas leyendas aterradoras. Afirman que están
fundamentadas con las krillumbas de asesinos, de muertos por violencia, de locos, y que por ello les ofrendan gatos negros y las cimbran a
medianoche. Insisten en que sus prendas trabajan con los espíritus buenos o malos que están encerrados en ellas, según el objetivo que se
propongan. Pero en realidad, el espíritu con que se monta una prenda es uno solo y obedecerá sin discusión el mandato de su dueño sólo si éste
sabe darle las órdenes pertinentes en lengua, usar los cantos adecuados, llamar a sus padrinos que están nfuiri para que lo ayuden y, en fin,
agradecerle por lo que le fuera concedido a él o a sus ahijados.
NKUYOS, KINI-KINIS Y CHICHEREKUES
Para los congos, ngolas y sus descendientes cubanos, las tallas de madera, de rasgos toscos pero claramente humanos, en cuya base se coloca la
carga mágica que los hace desplazarse en la noche para cumplir las órdenes de Tatas y Yayis, son temibles personajes que aparecen una y otra
vez en la tradición oral.

Para los creyentes de las Reglas de Palo, de tanto arraigo popular, sobre todo en las provincias de Pinar del Río y Matanzas, esas figuras
fabricadas con ciertas maderas de propiedades especiales son espíritus que infunden pavor.

Los kini-kinis de las Reglas de Palo equivalen a los chicherekúes de la Regla de Ocha o Santería. Su función principal es la de ser los ejecutores
certeros de los mandatos de sus amos, cualesquiera que tales mandatos sean. Y la forma de prepararlos depende de la casa a la que van a
servir.

Las maderas que se utilizan para su confección son el cocuyo, el jobo, el matanegro (también llamado bejuco baracoa), el palo moruro, el palo
ramón y el sabicú.

Después de hecha la escultura, se la lava con ruda cimarrona, atipóla, ponasí, rompezaragüey y jobo. Muchos de los dueños de estos muñecos
trituran las hojas de esas plantas en una palangana con agua de coco.

Quedan entonces listos para recibir la carga mágica, que consiste de fragmentos pulverizados del nfumbe de la nganga de su amo, ciempiés,
arañas, mancaperros, caballitos del diablo, grillos, bibijagua, camaleones, iguanas, aura tinosa, lechuza y murciélago. Con esta mezcla se rellena
la cavidad que para ello se dejó en la base de la escultura.

De acuerdo con el propósito para el que haya sido concebido, también se puede lavar la escultura con cocimientos que acentúen determinadas
facultades. Así, la infusión de hojas de jobo le impartirá una fuerza sobrenatural, que posibilitará su traslado a enormes distancias; el de
matanegro o bejuco baracoa les evitará contratiempos a la hora de desplazarse; el de palo ramón, se emplea para que el espíritu del nfumbe
que le dará movilidad y vida, quede bien "atrapado".

Una vez preparados, se les ofrece a los kini-kinis la sangre de un gallo y de un carnero, y se procede a adornarlos y vestirlos, tras lo cual se les
sopla aguardiente, la tradicional chamba y humo de tabaco.

Ya están "trabajados" y listos para obedecer los mandatos de sus amos. Atención: los kini-kinis deben vivir fuera de la habitación donde duermen
sus dueños. Como son picaros y traviesos, pueden provocarles algún que otro susto en los momentos de reposo, haciéndoles cosquillas en los pies
o hablándoles al oído. Y no se puede negar que esto, en la quietud de la noche, resulta impresionante. Tienen también estos muñecos la mala
costumbre de chiflar y mover muebles; si se trata de sillones, son capaces de mecerse en ellos durante horas, a toda velocidad.

Muchos descendientes de africanos recuerdan que por el año 1916, los religiosos afrocubanos fueron perseguidos con saña por las autoridades de
la pseudorepública. Los dueños de esos entes mágicos los hicieron desaparecer entonces, escondiéndolos o enterrándolos para que no fueran
descubiertos. Cuentan esos informantes que en los campos, en los solares abandonados, en ciertas zonas y barrios conocidos por su religiosidad,
estas figuras continúan errantes, produciendo pánico en quienes se topan con ellas. Son aquellos kini-kinis cuyos amos murieron sin advertir de su
existencia a familiares o cofrades para que les impidieran seguir deambulando sin que nadie controlara sus acciones. Numerosos Tatas y Yayis
fallecen dejando a estos seres con un objetivo específico que ellos se empeñan en cumplir. Y así van pasando a poblar las leyendas y tradiciones

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LAS REGLAS DE PALO MONTE
de pueblos y campiñas, amedrentando a quienes los encuentran en cualquier noche oscura, en la soledad de un regreso tardío al hogar. No hay
que ofender a estos espíritus, pues nunca sabemos qué intenciones tienen cuando se cruzan en nuestro camino.
EL MAJA (MBOMA-ÑOCA) Y SU IMPORTANCIA EN LAS REGLAS DE PALO.
Muchos paleros descendientes directos de las etnias del reino del Manikongo, y de las de origen arará, trabajan con majaes. Históricamente, la
serpiente ha sido considerada como un animal sagrado. En el Apocalipsis aparece como el Diablo, como Satanás en su lucha contra el poder
divino. Es también atributo de Santa Margarita y de Santa María, de quienes se dice lucharon contra ella y la vencieron. Aparece en forma de
dragón junto al Apóstol Felipe y con San Silvestre; el Arcángel Miguel puso su pie sobre la cabeza de ese ofidio en señal de victoria. Para la
Iglesia Católica representa el poder maligno, la causa de la derrota del hombre, redimido por Cristo.

Sin embargo, los paleros utilizan al majá -sustituto cubano de la serpiente- en sus ngangas, donde vive para realizar diferentes trabajos, todos
ellos de beneficio para el hombre.

Conocemos a través de Teodoro Díaz Fabelo" que el majá del Tata Juan José, oriundo del pueblo de Abreu, trabajaba como una prenda: el ofidio
mismo era una prenda, llamada María Dolores, muy respetada y querida por los ahijados y seguidores del Tata. En Yaguajay, el congo musundi
Ta Benito, tenía dos majaes educados, a los cuales usaba, entre otras cosas, para despojar de espíritus oscuros o de cualquier otro problema a
los creyentes que se consultaban con él. Los dos majaes obedecían a los agudos silbidos de Ta Benito. En varias casas congas en los pueblos de
Remedios, Placetas, Sancti Spiritus, Cifuentes, Matanzas, La Habana y Pinar del Río hubo majaes conocidos como prendas, que llegaron a ser
famosos por sus acertados encantamientos.

Actualmente, en casa de los Tatas Pedro y José, en el municipio habanero de Marianao, pudimos ver dos grandes ñocas viviendo en sus ngangas.
Y como dato curioso, en la ciudad de La Habana, en casa de una mujer dedicada a los ritos de la mayombería, viven tres grandes majaes que se
pasean libremente por las zonas aledañas. Esos majaes responden a los apelativos de Guille, Guillermo y Guillermina. La Madre o Yayi explica
que ellos depuran constantemente el ambiente con sus vibraciones positivas, logrando que las malas influencias no entren a su nso nganga.

Para conjuros mágicos, se emplea la grasa de estos animales, así como su piel, sus dientes y sus vibraciones, que son tenidas como inmejorables
para lograr cualquier objetivo.
Teodoro Díaz Fabelo, El Diloggún y Addendas del Diloggún; manuscrito inédito, La Habana,
LA GURUNFINDA O NGURUNFINDA: EL OSAIN DE LOS PALEROS

El yimbi o espíritu de la naturaleza que habita en éste receptáculo es


parecido al Osain de los descendientes de yorubas y ararás, y al del Nasakó
de la Sociedad Secreta Abakuá, todos grandes conocedores de las
propiedades de la flora y la fauna, de la influencia que ejercen sobre el
hombre las fases de la luna, los fenómenos solares, el movimiento de las
mareas, la potencialidad de los ríos, en fin, el universo en que vivimos.

Se le encierra, si es posible decirlo de esta manera, en su güiro, en un


carapacho de jicotea, en la cabeza de una jutía previamente sometida a
procedimientos secretos para evitar su descomposición. A diferencia del
Osain de los santeros, lleva kankoma de nfuiri.

Es una deidad sumamente especial: sólo los sabios o aquellos a quienes se


les considera dignatarios de estos espíritus pueden dedicarse a su culto. De
acuerdo con los caminos que el oficiante le dé, así habrá una o más
entidades que trabajen para su dueño. Para ello se les llama en lengua:
Andudu Yambaka Butanseke.

Su forma más natural es la de dos raíces retorcidas, de las cuales se hace un


bastón con el que se baila y se despoja in situ. Este garabato, que así es
como se le llama, debe ser de guayaba o de yamao. Osainistas y hechiceros
los agitan para llamar a las poderosas fuerzas de la naturaleza

LA MUJER EN LAS REGLAS DE PALO


Para la mujer, fuente universal de la vida, eje de la familia, las Reglas de Palo, como muchas religiones así llamadas primitivas, tienen una serie
de reservas y de exclusiones en sus ritos sacromágicos. Llamadas "ndumbas", y de acuerdo a su jerarquía, Madres, Yayis o madrinas, ocupan un
lugar secundario, no protagonice, en los ritos más importantes: la elaboración de las prendas o ngangas, las ceremonias de iniciación y la
matanza de animales de cuatro patas. Es éste un fenómeno conocido y sufrido por mujeres de todo el mundo, que profesan cualquier religión,
que parece querer aislar a la mujer de las prácticas que involucran, en gran medida, al mundo interior, a la espiritualidad.

La Madre Nganga o Yayi llega a poseer prenda sólo cuando deja de menstruar; esta condición es tabú para todas las mujeres aún en edad de
gestar. A las mujeres que han dejado atrás esa época de su vida, cuyas casas adquirieran una fama que ya es histórica, y que han tenido
múltiples ahijados, les está prohibida sin embargo la acción de rayar, de iniciar a un aleyo. Esto está reservado para su padrino o, en su defecto,
a su Bakonfula (mayordomo). El sacrificio de animales de cuatro patas (y, en casas ortodoxas, inclusive de animales de plumas) les está vedado,
así como el montaje de una prenda. Ambos ritos les están reservados a los hombres, y a los mayores de esta manifestación religiosa. Las
mujeres a quienes se les llama madrinas son aquellas que aún menstrúan y por ello, aunque estén iniciadas, no deben tener un íntimo contacto
con las prendas, sobre todo en ese momento de cada mes.

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LAS REGLAS DE PALO MONTE

Es preciso aclarar que las mujeres no pueden ser, bajo ningún concepto "perro de prenda". Pueden, en
cambio, recibir en un momento dado las vibraciones del nfumbe que habite una nganga, pero nunca
llegarán a pasar o materializar a este espíritu con la fuerza con que éste se manifiesta cuando los
Padres Nganga preparan a un iniciado.
En el transcurso de nuestra investigación de campo, sin embargo, hemos encontrado casas que poseen
"perros de prenda" que se materializan a través de una mujer. Aunque si los mayomberos ortodoxos
realizaran determinadas pruebas, la incapacidad de los padrinos de la casa quedaría demostrada, así
como la falta de seriedad de la casa en cuestión.

Ya son motivo de leyendas tres famosas Madres Ngangas: Manga Saya, Ña Filomena y Ña Secundina.
La primera fue una conocida cimarrona de la zona del central "Orozco" y las dos últimas lo fueron en
Matanzas, donde hubo notables concentraciones de esclavos traídos del Congo y Angola.

Manga Saya, esclava de las plantaciones del ingenio "Orozco", fue famosa por su belleza, su porte de
reina, y sus vastos conocimientos de las propiedades curativas de las hierbas. Era codiciada por amos
y esclavos. Y el mayoral, quien tampoco la dejaba en paz, decidió darle un castigo, ya que sus
requerimientos amorosos no daban resultado, y la condenó a un bocabajo público. Los negros quisieron
también ser víctimas de este trato injurioso dado a su preferida, y escondidos, tramaron su huida a las
lomas del Cuzco, lugar donde se refugiaban numerosos apalencados. Manga Saya logró escapar y huir
por bosques y montañas, ríos y arroyuelos y se radicó en el palenque de la Sierra del Cuzco. Allí
también había encontrado santuario un gran cimarrón llamado Juan Ganga, quien dejó su nombre
impreso en esas lomas cerca del pueblo de Candelaria. Ella y Juan Ganga hicieron curas tan milagrosas
por medio de las hierbas preparadas con el agua cristalina de los arroyos, que grande llegó a ser su
fama y popularidad: hasta los rancheadores tenían temor de adentrarse en la zona de operaciones de
ambos. Pero no obstante le remitían enfermos desahuciados, sobre todo a los que perdían la razón, ya
que Manga Saya y Juan Ganga, tenían forma de curarles, valiéndose de las propiedades de las ceibas
y los efectos del sol y la luna.

Veamos quiénes eran las no menos famosas Ña Filomena y Ña Secundina. Desde su Congo natal estas dos robustas mujeres fueron traídas como
esclavas al ingenio "Santa Amalia", fundado en 1853 en el pueblo de Cimarrones, muy famoso por ser sus bosques circundantes amparo para
esclavos huidos. El pueblo de Cimarrones (actual Carlos Rojas en la provincia de Matanzas), fue fundado en 1765 y desde su fundación, a la orilla
del camino real de La Habana a Santiago de Cuba, se hizo famoso por su población esclava que practicaba curas milagrosas por medio de las
hierbas y hojas recogidas en esta fértil zona. De estas mujeres de mediados del siglo XIX dicen las leyendas que devolvieron la vida a hombres a
quienes se daba por muertos, dedicándoles noches de rezos en lengua, de despojos y de órdenes para hacerlos regresar a la vida terrenal.

Estas historias corren de padres a hijos y dan por ciertas las dotes curativas y de resurrección de Ña Filomena y Ña Secundina, dos grandes
madres ngangas cuyas prendas fueron elaboradas por ellas mismas, a la usanza de su Congo natal. Rindamos merecido homenaje a estas
mujeres que trajeron sus ritos sacromágicos y les dieron raíces en nuestra tierra del Caribe, dejando atrás el resentimiento producido por su
condición de esclavas y de mujeres marginadas en las distintas manifestaciones religiosas afrocubanas.
CASTIGOS

Dicen los viejos mayomberos: "Ojo malo no me mira, boca mala no me habla, pie malo no me brinca, mano mala no me toca, espina mala
no me hinca". Cuando se deciden a consagrar un nuevo gajo en una casa de prestigio, se investiga y evalúa su comportamiento individual y
familiar para decidir su entrada a la casa y no verse obligados después a lamentar haberlo iniciado y tener que castigarlo severamente.

Estos castigos van desde una reprimenda privada ante sus padrinos o pública ante los demás cofrades, hasta los castigos corporales y espirituales.

Ejemplos de esto hemos visto en casas de prestigio, como la de Madioma Ca, por rebeldía y desorden moral durante una ceremonia de respeto.
En silencio, se acostó boca abajo al ngueyo en el suelo ante la prenda donde nació y ante sus padrinos y, con la parte plana del machete, se le
propinaron 21 planazos en la espalda. Esto lo enseñó que con la casa en la que fue rayado e iniciado, no se juega.

Aunque siempre es advertido con sabios consejos por el Taita o la Yayi, si la falta es muy grave y el ngueyo no responde y sigue haciendo de las
suyas, se le incapacita por medio de distintas ceremonias de tener vista, o sea, de ejercer la adivinación por medio de la mpaka mensu o el vititi
mensu.

Como los iniciados "nacen" de la casa de sus padrinos, llevan en sus prendas elementos de las prendas de aquellos. Por lo tanto, pueden obrar
invocando a su nfumbe para que las controle. Por esto, observar el código de conducta que rige los vínculos padrino/ahijado es tan importante.
Un ngueyo desobediente o ambicioso puede dejar sin fuerzas a las prendas de sus mayores y controlarlas a través de las firmas: los trazos
mágicos que se les enseña a los iniciados como Padre y Madres a la hora de la íntima comunión con el espíritu de su prenda, que lo protegerá de
por vida.
Terminemos, pues con un refrán de nuestros sabios descendientes de congos y ngolas:
"Para andar seguro, salude al camino y no brinque lindero".

BAILES, TAMBORES Y OTROS INSTRUMENTOS MUSICALES.


Cuentan algunos ancianos de Pinar del Río, que allá por 1844 o 1845 nació el esclavo Sabá Caraballo, hijo de un congo cimarrón de la zona de
Bahía Honda. Sabá pasó buena parte de su vida de adulto fugitivo y escondido en el monte. Fue capturado en una ocasión y como castigo, le
cortaron una oreja. Pero logró fugarse nuevamente, llegando a nuclear en torno a sí a un grupo de cimarrones que se convirtió en el terror de las
tropas españolas. Este grupo celebró su primera fiesta de tambores el 13 de Junio de 1887, al mismo tiempo que su libertad. Los congos y ngolas
llegados a Cuba reprodujeron en la isla sus tambores sagrados y profanos, la voz colectiva que convocaba a orishas y nfumbes y ayudaba a pasar
los escasos ratos de ocio de esos hombres y mujeres que comenzaban a echar raíces en esta isla del Caribe.

Los tambores generalmente recibían nombres de personas famosas o muy respetadas. Por ejemplo, en Sagua, hay uno llamado Catalina que se
usa en toques de makuta; en Pinar del Río hay tres para toques de yuca, cuyos nombres: José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez, aparecen
pintados en sus cajas de resonancia.

Los toques y bailes más famosos de estas etnias son los de yuca, que a todo lo largo y ancho de la isla retumbaron para alegría de los esclavos y

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sus descendientes. De antiguo, el conjunto de tres tambores: yuca o caja, muía y cachimbo, repicaba en el plenilunio. Cuenta la tradición oral
que fueron estos tres cueros los que primero se oyeron en Cuba, lo cual no tiene nada de extraño, pues entre los primeros esclavos llegados aqu
la mayoría provenía del reino del Manikongo. En el central "Orozco" de Pinar del Río, de larga tradición de paleros, se le llama también kumbi al
tambor yuca, que daba el pie a los famosos cantos de puya de paleros y nganguleros, que muchas veces terminaban en trifulcas sangrientas. Un
buen palero no admite burlas.

Al conjunto de tambores se le llama ngoma. El de yuca recibe el nombre de ngoma ndin ndinga: el que más habla. El cachimbo responde por
ngoma muana, tambor niño. Otros informantes les llaman samba ngoma, muña nkanda y muana ngoma. A la orquesta completa, en algunos
pueblos de Matanzas, se la llama Musukina.

Don Fernando Ortiz dice que los tambores de yuca se usan para tocar música profana, mientras que los de makuta se emplean para la religiosa.

Para ver los toques de yuca actualmente es preciso ir a Matanzas, Trinidad o Sagua la Grande. En los barrios habaneros de Pueblo Nuevo, Pocitos
y Marianao se tocaba yuca hasta mediados de este siglo.
Yuca es también un baile que se efectúa en dos partes: la primera, del coqueteo de las parejas que, en fila y frente a frente, se contonean al
ritmo de la música, insinuándose sensualmente; y la segunda, cuando, al toque de los tambores, los movimientos se vuelven más explosivos y
eróticos hasta llegar al final en el llamado "vacunao", en que el hombre ataca al golpe del tambor y la mujer acepta este rito sexual o lo
rechaza. Si lo acepta, se deja acariciar en las caderas y entre las risas de los presentes, llega al acoplamiento coreográfico con su pareja. Algunas
veces el hombre, para obligar a la mujer a arriesgarse, deja caer su sombrero o un pañuelo para que ella lo recoja y así la sorprende; por
supuesto, si ella quiere ser sorprendida.

También con ese nombre y con el de la danza de maní es conocida una forma danzaría totalmente bélica, de violencia guerrera, que se ejecuta
blandiendo palos y simulando, según algunos autores, encuentros entre tribus opuestas, con el puño cerrado al contrincante por encima de la
cintura. Este baile pugilístico era exclusivamente masculino; se admitían apuestas, pues podía llegar a ser extremadamente peligroso y violento.
El maní no tenía una coreografía determinada y era frecuente la participación simultánea de muchos danzarines. Los tambores que lo
acompañaban se llamaban "de candela", y formaban una orquesta de tres unimembranófonos. Hubo grandes maniseros en Trinidad, en las
comarcas aledañas a La Habana y en Matanzas.

Sobre la famosa conga hay diversas opiniones. Algunos investigadores sostienen que nació de la makuta y otros, de la yuca; pero lo que es
inobjetable es que su origen es congo.

Las maracas se emplean en las fiestas de puya de los mayomberos. Son pequeñas, están hechas de güiro y se le llaman Nzanzi. Se las puede
encontrar en casas prestigiosas de viejos paleros en Matanzas. En Sagua la Grande y Trinidad se les llama nsansa o ensansa. En La Habana se les
usa con el mismo fin y reciben el nombre de masamba. Con ellas también se llama a los espíritus de los nfumbes para que atiendan a las
peticiones de los creyentes.

Los descendientes de congos en primera y segunda generación usaban también dos maraquitas en las muñecas o los tobillos, cuando bailaban al
compás de la orquesta de tambores yuca y tocaban el kinfuiti. Estas recibían el nombre de kindembo y kikori. En el famoso cabildo congo de
Kunanlumbo de Sagua eran empleadas para bailar el makuto.

Los tambores llamados Makuta son unimembranófonos abiertos. Se usan para bailes y toques rituales. Son dos y se encuentran sobre todo en las
zonas rurales de Pinar del Río, Matanzas y Las Villas. Makuta se le llama al nkisi que habita dentro de un pequeño caracol, un diente de jabalí
un cuerno de toro o novillo que se utiliza como resguardo por los Tatas y Yayis. Makuta también significa baile ritual para los espíritus de las
prendas, el cual siempre comienza con una invocación a los npungus o nkisis que habitan en el nso nganga.

A los tambores makuta se le hacen ofrendas y sacrificios antes de cualquier ceremonia; y en algunos nso nganga hemos podido observar que,
sobre un altar improvisado y obedeciendo a la necesidad de los primeros paleros que fueron traídos a Cuba de disfrazar sus creencias, se
encuentran las imágenes en estampas o talladas de San Antonio, Santa Efigenia o el Santo Rey Melchor.

La comida que éstos reciben es la sangre del gallo y los iñales: las visceras a las cuales se les añade jengibre, pelotas de maíz con ñame,
pimienta de Guinea y aguardiente, soplándoles humo de tabaco y encendiéndoles velas. El sacrificio es imprescindible, pues los tambores no
tocarían a gusto si antes no se les diera cuenta, derramando sobre ellos la sangre vivificadora. Al morir un tamborero de makuta se oye a los
tambores sonar por sí solos. A algunos hay que castigarlos, flagelándolos con hojas de palma, para que respondan y percutan en los momentos
de las honras fúnebres.

Los nganguleros de fines del siglo pasado y principios del actual tocaban un tamborcito pequeño, sin nombre, que vivía al lado de la prenda y se
tocaba para ciertos conjuros, llamando al nfumbe para que cumpliera determinadas órdenes de su dueño.

En el cabildo de congos mumboma Nuestra Señora de Regla, que a finales del siglo XIX radicaba en la calle habanera de Jesús Peregrino, esquina
a Oquendo, tenían un tambor vertical, hecho de madera de cedro, con una hendidura a todo lo largo que se percutía golpeándolo con palitos.
Sobre él estaba esculpida una figura sacrosanta, representando el espíritu del tambor, el cual respondía por Mumboma.

Se conoce un tamborcito membranófono, también de los congos mumboma de Matanzas llamado mutisanguisi. Se fabrica con cuero de caballo y
tiene una forma tubular. Este tamborcito es usado en ritos sumamente misteriosos y secretos, como los cambios de vida, que se realizan en el
cementerio.

En Pinar del Río y al norte de Las Villas los descendientes de congos y ngolas usan dos tambores bimembranófonos llamados Masikilu. Los
percutían cada hora y media cuando ocurría una defunción en los bateyes y pueblos cercanos. Pertenecen a los llamados Nsombo de los congos
reales. Kari Laman los cita en su diccionario señalando que en el Congo suenan junto con las trompas de marfil.

En Las Villas, Matanzas y Pinar del Río aún se encuentra un tamborcito hecho de jicara, que sirve únicamente para llamar al nfumbe de una
nganga determinada. El famoso palero del norte de Las Villas, Enkoria Kuata, tenía uno, que producía un sonido ronco y profundo.

En Guanabacoa existe una pequeña agrupación llamada Los Changanis, de origen congo, cuyo culto estaba mezclado con los de la Ocha y la
Sociedad Secreta Abakuá. Tenía esta agrupación una orquesta de instrumentos de origen africano, pero con innovaciones criollas, como los
tambores "tarabilla". Son éstos tres tambores bimembranófonos, y uno más, unimembranófono y vertical. En esta orquesta se observa la
integración de las tres manifestaciones más importantes de nuestra religiosidad popular: la Ocha, el Palo y la Sociedad Secreta Abakuá.

En el cabildo congo de Kunalumbo, en Sagua la Grande, hay un tambor pequeño que se toca en honor a Nzambi, llamado Nsumbi. Su nombre
puede derivarse de Nzambi, Dios supremo, o de Nsamba, que significa tatuaje, herida que se inflige cuando se inicia un nuevo gajo.

Encontramos un instrumento tocado por los antiguos descendientes de congos y ngolas llamado Sambi. Es un arco que tensa una sola cuerda. Su
caja de resonancia es una güira colocada en medio de un sostén. Se toca con una varilla de madera. Popularmente se le conoce como Buru
Mbumba, que significa hablar con el muerto de la nganga o con los espíritus de los ancestros. Este instrumento tan peculiar ha caído en desuso y
raramente se oye hoy día en Las Villas, en los antiguos caseríos habitados por los descendientes de esas etnias.

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En los ritos mortuorios se escucha un instrumento parecido al anterior, cuya güira está a un extremo del sostén. Se le llama Vele y su arco se
fabrica con el resistente bejuco rascabarriga. Su sonido trasmite la voz gangosa de los nfumbe. Hemos sabido que todavía hay uno en la
prestigiosa casa de Madioma Ca, en el reparto habanero La Fortuna.

Los congos musundi tenían un tambor llamado Balumpemba, hecho con un tronco de yagruma. Se adornaba con plumas de loro y se le daba la
categoría de jefe. Se utilizaba para arrear la nganga para atar a una persona a la voluntad del Tata. Aunque mpemba significa tiza, en este caso
quiere decir espíritu del mal, de la hechicería maléfica.

Hay dos formas de llamar a los ndokis y a los nkisi: las palmadas en el pecho, y los silbidos agudos. Al ritmo de las palmadas se entonan cantos,
rezos y puyas a la nganga; con los silbidos se alerta al espíritu de la prenda para que trabaje y se le azuza para que no se duerma.

Los descendientes de la rama Batalla Sacara Empeño y Ñunga Ñunga utilizaban un güín de moña, hecho de caña muy liviana, del tamaño del
muerto y coronado con plumas de mayimbe en un rito en el cual, al son de las palmadas, se le daba conocimiento al muerto de su estado,
conminando a su espíritu a alejarse de su casa, su nganga y sus pertenencias, y a elevarse, para que de esta forma protegiera a sus ahijados y a
su familia. Se agitaba el güin en forma circular para que emitiera un sonido sibilante. Los taitas silbaban al unísono para llamar al espíritu.

Los devotos de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje utilizan, para acompañar los cantos o rezos, las pencas de palma llamadas
matende (que significa "hablar" en la jerga de los mayomberos) o bayas de flamboyán con las que golpean el suelo para despertar a los poderes
que vibran en la tierra, o las agitan en el aire para llamar a los espíritus que nos rodean. Muchas veces, al entonar cantos tomados de la liturgia
católica o del espiritismo, los kimbiseros se acompañan con el sonido de estos instrumentos naturales o con palmadas.

Del África Central y del Congo en particular son las llamadas "m'bichi" de las cuales los negros cubanos hicieron derivar las marímbulas
Instrumentos musicales de cierta complejidad, las marímbulas consisten de láminas vibrantes de metal, sujetas a una caja de resonancia, que
puede ser de madera, calabazas u otros materiales. Su nombre proviene de yímbula, que significa baile, toque, diversión colectiva. Cuando se
juega palo, o se celebran determinadas ceremonias, se emplea el verbo "yimbular". Hay curiosas variedades de marímbulas, hechas de
carapachos dejicotea, animal sagrado que se ofrenda a los nsasi.

Los llamados congos mundongo usaban una marímbula llamada mutekenguiyi, vocablo cuya traducción libre significa: "que la fuerza del espíritu
actúe en la nganga o en los kini kinis". En la loma de la Cucaracha, barrio de Los Cocos, en el poblado habanero de Guanabacoa, vivía un gran
ngangulero llamado Ño Julio, que tenía una marímbula muy especial, de siete teclas.

Los congos y ngolas, tan musicales que con sus palmadas hacían de la música corporal todo un arte, fueron capaces de elevar hasta la cima este
arte profundo de sus selvas africanas.
El fuá, que popularmente significa "que se fue de este mundo", es un aparato monocorde muy simple. Consta de una cuerda que se fija a una
rama y baja verticalmente para amarrarse a un palito, al cual el tocador tensa con sus dedos, haciéndolo vibrar.

Las guatacas, que siempre acompañan a las orquestas de los descendientes de congos y ngolas reciben en Cuba los apelativos de ngongui
ngunga, que significa campana, pues los descendientes de los esclavos procedentes de los territorios portugueses generalmente eran catequizados
en sus tierras, en el siglo XVI, en capíllítas con pequeños campanarios.
TAMAKÜENDE YAYA
Sin embargo, hay otra deidad en Quiebra Hacha que Peón Márquez no menciona, pero que ocupa un sitio prominente en la devoción popular, y
cuenta con su propio lugar de adoración.
Se trata del San Antonio africano, rarísima talla de madera negra, de 37 centímetros de alto. Sus devotos lo han vestido con finas ropas blancas
o moradas, cubriendo su cabeza con un turbante. Carece de ojos, en cuyo lugar, el escultor hizo dos pequeños agujeros. Su nariz es más bien
alargada. Una vez al año -en la madrugada del 13 de junio- un devoto lo baña con aceite. Que se sepa, esta tarea nunca ha sido realizada por
una mujer a pesar de que han sido mujeres las que tradicionalmente han cuidado el templo y de que sobre todo una, María Pedro, puso
extraordinario empeño en "cristianizar", por así decirlo, a este santo africano no canonizado por la Iglesia Católica, y por extender su culto, cosa
que logró sin mucho esfuerzo, pues la imagen venía acompañada de antaño por las anécdotas de sus numerosos milagros.

La capilla dedicada a él fue edificada a finales de los años 50, en virtud del esfuerzo del pueblo de Quiebra Hacha. El trabajo de construcción dur
casi un año. Cientos de peregrinos de todo el país concurrían a ella el 13 de junio. Especialmente bien recibidos eran los niños, a quienes
agasajaban con todo género de regalos. Ese mismo día, se servía la que llegó a conocerse popularmente como la comida de San Antonio,
colocada sobre hojas de plátano en el piso de la capilla. Los niños, privilegiados por el favor de este santo negro, comían primero; los adultos se
servían de lo que sobrara. Todos los platos eran cocidos o fritos en aceite. El arroz no figuraba entre ellos, sustituyéndolo la harina de maíz.

Ese mismo día se efectuaba también una imponente procesión, que salía de la capilla con la imagen en andas, acompañada del estandarte de
San Antonio de Padua, santo franciscano cuya devoción llevaron consigo los portugueses que colonizaron el reino del Manikongo, cuya
identificación con esta talla de ébano María Pedro se encargó de reforzar tras visitar Roma y entrevistarse, según dicen las crónicas de Quiebra
Hacha, con el Papa Pío XII, a quien mostró una foto de la pequeña escultura. A todas luces, la señora Pedro realizó indagaciones sobre el santo
católico con los frailes de la orden franciscana que fuera la que emprendió la misión evangelizadora en aquellas tierras. Los frailes convencieron a
la piadosa mujer de que, al marcharse los misioneros, sus catequizados congos decidieron sincretizar al personaje del Santoral católico con un
dios propio, llamado Ta Makuende Yaya, y tallaron la imagen surgida de su imaginación.

El relato contado a la señora Pedro permite suponer que la estatuilla fue esculpida en el Congo, y ésto debe haber ocurrido forzosamente antes de
la prohibición de la trata en Cuba. En los años 40, Don Fernando Ortíz, después de examinarla minuciosamente, gracias a la gentileza de Marí
Pedro, pudo comprobar que la talla era de una antigüedad asombrosa. ¿Cómo fue trasladada entonces a la isla por aquellos hombres que viajaban
sin equipaje? Ese es un dato que tal vez nunca sea esclarecido, pero los ancianos descendientes de esclavos congos y ngolas relatan que, en
época de la trata, fueron atrapados y embarcados hacia Cuba siete congos reales y sus séquitos. Durante la larga travesía, enfermos de mareo y
nostalgia, pidieron a Nsambi el castigo para quienes se dedicaban a tan cruel comercio. Su rey, llamado Taino, cayó al agua en el transcurso de
una tormenta y murió. Las mareas se contorsionaron y los rayos se proyectaron sobre la proa del barco, sembrando el pánico entre la tripulación.
Los otros congos reales: Babusa, Saluma, Botambi, Sunambiser, Tasinillen y Bakuende, lograron llegar a Cuba con vida y fueron vendidos a
diversas familias, casi todas de la zona de Pinar del Río. Al morir, cada una de sus brillumbas se utilizaron para montar prestigiosas ngangas, que
todavía se veneran y dan mucho que hacer en el mundo sacromágico cubano.

Los informantes de la zona afirman que ya en 1800, en el antiguo ingenio de "Las Mercedes", también conocido como "Menocal", apellido de sus
dueños Don Francisco y Don Pedro García Menocal, la imagen tenía su propio "templo" -una pequeña construcción de cujes y guano revestida de
arcilla blanca- y una pléyade de devotos: los esclavos congos (mayoritarios en la dotación del ingenio), que venían a buscar consuelo y a llorar
sus desventuras ante Ta Makuende Yaya, Cuenta la tradición oral de la zona que al ser abolida la esclavitud en Cuba, los congos fueron a
refugiarse en lo que después se conoció como el Pueblo Viejo de Quiebra Hacha, llevándose consigo su imagen. La casa 195 de la antigua calle
Maceo fue su nuevo hogar, donde permaneció hasta la edificación de la capilla en que ahora reside.

FIRMAS, EJEMPLO Y SIGNIFICADO

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LAS REGLAS DE PALO MONTE
Lucero
• El triángulo del que parte la flecha central significa el fuego que al encender la fula (pólvora) hace vibrar al espíritu que vive en
la prenda o Nganga.
La flecha en posición vertical alcanza lo superior
• Las flechas que se cruzan indican dualidad entre lo físico y mental y la otra representa estos dos grandes poderes.
• El sol símbolo de lo infinito. Las flechas interiores representan la ampliación de lo mental y lo físico.
• Las tres flechas significan el movimiento fluido de lo físico y mental.

Nkuyo: Lucero. Elegguá

• Presidida por el lucero, en este caso Júpiter (orden y sabiduría) del ritual y la
ceremonia de una casa o Munanso.
• Luna en menguante para los cambios
• El cuadrado, la existencia en la tierra que ha sido juramentada esta prenda
• La flecha, los 4 puntos cardinales que encierran la tierra.
• El círculo símbolo de la vida perdurable, en este caso
• Los O y las + representan las vibraciones positivas y negativas.
• Y la cabeza de la derecha, es el espíritu de la Nganga en estado de alerta y presente
para la protección de sus adoradores.

Mundo Batalla

Nganga de la tierra Loango (Angola), procede del siglo XX


• La flecha central con el símbolo del majá en la parte más baja, es la guerra implícita
en esta prenda fortalecida para estos efectos.
• 4 flechas que la atraviesan representa los 4 elementos: aire, fuego, agua y tierra
• El círculo es la tierra en su universo
• Los O y las + representan en este caso los planetas: Venus: armonía. Martes:
Agresividad, Júpiter: Orden y sabiduría, Saturno: lo antiguo y rígido, Urano: tensión y
explosión,
Neptuno: imaginación e intuición y Plutón: inconsciente colectivo.

Cuye Lubamba (ABAJO)

Nganga en honor a San Antonio de Papua, llamado también el "santo congo" por ser el
Patrono de los portugueses, que ocuparon las tierras del Congo y Angola. Esta firma es
el recuerdo de su travesía en condiciones infrahumanas y su promesa al Santo Congo por
su vida. Data del siglo XVIII.
• La flecha central es la firmeza en tierra cubana con las flechas horizontales en los
departamentos en que estaba dividida la Isla de Cuba en la Colonia: Oriente, Central y
Occidente.
• La Ñoca o Majá las vibraciones protectoras para su Tata y seguidores.
• Las 4 flechas superiores atravesada por una flecha fraccionada, representa la travesía
del esclavo en 4 puertos o embarcadores, desde su captura en el antiguo reinado del
Congo, a la española, y a los dos embarcaderos en Cuba: Santiago y Trinidad.

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LAS REGLAS DE PALO MONTE

Sambia

Esta firma pertenece a la familia Batalla Sacara Empeño. Loma del Cuzco en Pinar del
Río. Cuba.
• Flecha central: La firmeza en la creación
• Flechas que lo atraviesan significan los hombres y sus características: el bien y el mal
indefinido.
• La flecha superior es el arco iris, llamado Muluango que representa la unión.
• La ñoca o majá, en Sambia, lo representa como fuerzas protectoras.
• Los círculos y las cruces, son las vibraciones positivas y negativas.

TODA ESTA INFORMACIÓN FUE SUMINISTRADA POR NATALIA BOLIVAR EN UNA CONFERENCIA DICTADA POR ELLA EN EL
FESTIVAL INTERNACIONAL DE TRADICIONES AFRO AMERICANAS FITA 2006

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