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LIBERTAD

REVISTA DE REVISTAS Nº 1 SOLO LA LIBERTAD DA SENTIDO Y GARANTIZA LA EXPERIENCIA SAGRADA Y DIGNA DE LA VIDA

Colombia: Lo que no se dice
La paz es siempre obstaculizada por los impedimentos externos y porque a las familias del poder económico y mafioso de Colombia no les conviene un país libre Stella Calloni Las elecciones en Colombia transcurren en circunstancias de una ocupación extranjera (siete bases militares de Estados Unidos en su territorio) con la presencia activa de las Fuerzas Armadas más poderosas de la región, sustentadas en la antigua Doctrina Nacional estadounidense que tantas vidas costó a América Latina, y con otro ejército paramilitar que extiende tentáculos por el país, responsables ambos de matanzas múltiples y miles de desapariciones forzadas; con millones de refugiados internos y externos, lo que constituye, de hecho, una afrenta para las democracias del continente. Enmascarados en una supuesta guerra antiterrorista, como llaman al enfrentamiento de años entre sucesivos gobiernos y fuerzas guerrilleras de larga data, en un conflicto político que podía haber estado resuelto en negociaciones democráticas de paz, la violencia es la voz imperante. La paz es siempre obstaculizada por los impedimentos externos y porque a las familias del poder económico y mafioso de Colombia no les conviene un país libre, menos un país justo y menos aún un país realmente independiente.

¿Qué libertad de elegir puede existir en un país, donde cada día se registran asesinatos de sindicalistas, políticos, dirigentes de derechos humanos, grupos poblacionales y cuando el presidente Álvaro Uribe pide impunidad para los asesinos?. Basta registrar lo sucedido con sólo un sector social en el país, En los últimos doce meses han sido asesinados 29 dirigentes sindicales y en los ocho de gobierno de Uribe esta cifra supera los 600. La prensa del poder en Colombia- la mayoría- sostiene que la popularidad de Uribe supera el 80 por ciento. Nadie explica porqué su sucesor partidario y hombre clave en su gobierno, Juan Manuel Santos tuvo que recurrir al fraude, como se denuncia en estos días, con pruebas tangibles, para alcanzar algo más de un 47 por ciento, cuando se supone que tenía un respaldo tan fuerte. El analista y ex negociador por la paz Alberto Pinzón Sánchez dio a conocer la denuncia de un hombre que trabaja en las redes de inteligencia de la Policía Nacional , quien envió una serie de datos para explicar cómo se concretó el fraude, mientras desde muchos lugares del país llegaron denuncias de la actuación de paramilitares y el ejército para obligar a votar a los aterrorizados pobladores. También varios portales de Internet mostraron la gruesa mano del fraude en lugares donde se quitan números o se agregan para falsear datos. La denuncia que dio a conocer Pinzón Sánchez explica que varios miles de urnas de votos fueron “desaparecidas” por el “COPERS” (Comando de Operaciones Especiales) de la Policía Nacional. El denunciante menciona la operación “Titanio 4″ mediante la cual, aduciendo protocolos de seguridad, “ellos (la inteligencia policial) terminarían de realizar las verificaciones correspondientes con el aval del personal de la registraduría”. En realidad explica que las urnas desaparecidas y quemadas fueron “reemplazadas” y se introdujeron otras con votos, “sin contar con que ya algunos programadores de software contratados habían alterado el software de transmisión de datos en donde por cada voto para el señor candidato Mockus se generaba automáticamente uno para el candidato señor Juan Manuel Santos, es decir un voto por Mockus generaba 1 voto virtual para el señor Santos”. Se refiere el denunciante al tipo de datos clonados que usan algunos hackers”. Por supuesto no da su nombre públicamente “porque no quiero que le pase nada a mi familia ni a mis hijas” sostiene el denunciante, quien dice tener un sistema de escuchas(chuzadas) sobre las redes de comunicaciones de la policía y los servidores AFIS, “la misma tecnología de intervención que usa el DAS, en donde me capacitaron, al igual que estimo yo, la mitad de los hackers en este país”. Más adelante advierte que si le quieren creer o no “es problema de ustedes, yo solo les confirmo como se realizaron los fraudes. Resumiendo recogieron algunas urnas, estimo un 30 por ciento y luego las reemplazaron por urnas prefabricadas con votos para Santos, que ya tenían los policías, esta fue una operación a nivel nacional y coordinado desde la Registraduría”. Desde su punto de vista no fue necesario comprar testigos electorales, “pues ellos consignaban los datos fidedignamente, pero esto no pasó con el sistema de trasmisión que

en realidad era un troyano incrustado con una backdoor quien generó este conteo, las compras de votos y eso, fue solo una pantalla para desviar la atención de la gente”. Para dar veracidad a su relato pide que se cuente el número de votantes y el número de votos contados, ya que podrá verificarse que “habrá menos votos que registros de asistencia de votantes”. Sobre las denuncias de fraudes con muestras comparativas y que llevaron a citar para un marcha en Bogotá nada se dice. Aunque de hecho el mayor fraude es que se hable de elecciones democráticas como si Colombia estuviera viviendo una democracia real. El silencio de la prensa digitada desde el poder mundial sobre la situación colombiana se convierte en un cómplice efectivo del terrorismo de Estado existente tras el disfraz de una “democracia de seguridad” o lo que es lo mismo decir una democracia contrainsurgente, y que por lo tanto ilegaliza al propio gobierno que la aplica. Cuando se habla de las elecciones en Colombia pareciera que se estuviera hablando de un país en normalidad, no militarizado, no aterrorizado, no sometido a uno de los más duros ejercicios de manipulación informativa. Un país donde el poderoso ejército tiene sus propios medios como TV, radios, etc. Los medios en general no han mencionado, salvo raras excepciones en redes alternativas y no de difusión masiva, las denuncias de los organismos humanitarios que registraron más de 38 mil desaparecidos en los últimos años. Tampoco se ha divulgado ampliamente la apertura de tumbas colectivas que se han ido encontrando, entre miles que algún día se descubrirán, para mostrar al mundo que el silencio cómplice es criminal. Esos restos óseos ponen al descubierto uno de los terrorismos de Estado más encubiertos en el mundo. Los congresistas de Estados Unidos nunca han informado a su pueblo sobre las torturas que se aplican y se aplicaron a miles y miles de colombianos, no les informaron sobre el uso de las motosierras, que no cortan sólo árboles vivos en Colombia, sino que han sido utilizadas para miles de asesinatos atroces. Quizás con un buen informe el presidente Barack Obama pudiera querer patear el trasero de sus socios cercanos, a pesar de que sería difícil, ya que no lo inmutó el asalto de una flotilla de paz en aguas internacionales, de sus asociados israelíes, que asesinaron y secuestraron personas indefensas. Esta es una mancha negra tan grande como la del petróleo que amenaza las costas estadounidenses. Colombia es un Vietnam en América. Pero el dinero para la muerte y las armas llueve sobre este país desde Estados Unidos y desde Israel, que tiene allí una sede de irradiación sobre la región, sin que nadie diga nada. Ese silencio sobre la presencia de Israel, sus asesores y sus servicios de inteligencia, hace posible la expansión que estamos viendo en todo el continente. Y más. Explica la impunidad conque se puede actuar cometiendo crímenes de lesa humanidad y propagandizándolos con la seguridad que le otorga su asociación ilícita con el poder mundial. Los analistas no explican tampoco cómo se vota en el interior de Colombia, en las zonas militarizadas y sometidas al terror. No se ha mencionado en la mayoría de esos análisis electorales lo que significan los “falsos positivos”, un eufemismo uribista para una de las metodologías criminales más perversas de que hayamos tenido noticias.

Se trata de jóvenes desocupados contratados en las ciudades para trabajos en áreas rurales, que luego son asesinados por el ejército y les colocan uniformes para hacer creer que mataron “guerrilleros” y cobrar- aunque parezca increíble en estos tiempos- un dinero por cada víctima. Hay innumerables juicios y una persecución a la justicia por parte del gobierno de Uribe, y una cantidad de magistrados que disgustan al poder viven bajo amenazas y maniobras de guerra sucia que nadie ve. Cada proceso de paz verdadera en Colombia, fue interrumpido por Estados Unidos, no importa cuanto interés haya puesto la población para que al fin se llegue a acuerdos de paz con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Ejército de Liberación nacional (ELN). Nunca se ha podido avanzar, porque Washington necesita a esa Colombia tan estratégicamente ubicada que limita con tantos países vía continental o marítima, que la transforman en el corazón en la región. PLAN COLOMBIA Y MILITARIZACION Por eso desde allí se irradia el Plan Colombia y sus derivados, como que es el más osado plan geoestratégico de recolonización continental. A esto se añade el Puebla-Panamá y el Mérida en México, entre otros. Sólo para recodar los otros silencios: desde que este plan se impuso a México, no hay día en que no aparezcan decenas de asesinados, se han militarizado y paramilitarizado extensas zonas del país, lugares donde las violaciones a los derechos humanos son tema cotidiano. El Plan Colombia le cuesta millones de dólares al pueblo colombiano, ya que las ayudas estadounidenses son para compra de armas y equipos y no para la población. Son créditos encubiertos por lo cual el país ha aumento diez veces más su presupuesto en gastos compensados. Esto posibilita que Colombia sea hoy por hoy el país que más dinero de su PIB dedica a la compra de armamentos, como lo registró el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, Suecia. El estudio indica que en 2009 el 3,7 por ciento del PIB fue destinado a armamentos, lo que si se mide por lo destinado a la situación social, con una mayoría de su población en la pobreza, se entiende que la injusticia se mantiene gracias a la mira de las ametralladoras. El Plan Mérida ha convertido a México en un nuevo fuerte comprador de armas, con un incremento del 11 por ciento en 2009 (cinco mil 490 millones de dólares) para responder a su supuesta guerra contra las drogas, trasladando a su frontera lo que debería estar del otro lado, en Estados Unidos el más grande consumidor del mundo, y por lo tanto el mayor lavador de dinero proveniente del narcotráfico. Esta es la historia del mundo al revés. Lo que realmente debe saberse no se sabe. Sólo con dedicar unas horas con criterio de solidaridad y rompiendo silencios se puede hacer algo de luz.(fin). Fuente: Redacción Popular - Ideas para la Unidad Latinoamericana. Serie: LOS SILENCIOS DEL PODER, Stella Calloni http://www.redaccionpopular.com/content/los-silencios-del-poder

Cultura política

La torta que reparte el Presidente
¿Cuántos cargos del Estado son designados por el Presidente? ¿Por qué es importante la meritocracia en un sistema político como el colombiano? Votebien le cuenta qué tan grande es la torta que reparte el Primer Mandatario a la hora de gobernar, lo que explica en buena medida por qué el clientelismo ha hecho carrera en Colombia.

Junio 17 de 2010

Según la RAE clientelismo es el sistema de protección y amparo con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios. En otras palabras, es la repartija del poder y de los puestos, o las llamadas cuotas burocráticas. "Es lo que Álvaro Gómez llamaba el sistema de complicidades: Yo te apoyo para que tu me nombres, es casi una votación para delinquir en la sombra. El Gobierno tiene muchos puestos para mantener alineada a su clientela electoral y aunque tengamos todo tipo de reformas institucionales, es difícil avanzar si no se rompe esa relación incestuosa", opinó en diálogo con Votebien Armando Novoa, director del Centro de Estudios Constitucionales Plural. El clientelismo se ha convertido en un problema de cultura política en Colombia pues para nadie es un secreto que muchos de los apoyos partidistas o particulares durante una campaña presidencial, siempre están buscando algo a cambio. En ese sentido es mucho lo que el mandatario tiene para repartir y pagar favores haciendo uso del aparato del Estado. Sólo en la estructura interna, tiene en su potestad el nombramiento de su gabinete ministerial, es decir 13 carteras que en los próximos años podrían ser 14 si prospera la idea

de separar el Ministerio del Interior del de Justicia, una reforma a la que todos los candidatos en contienda calificaron de urgente y necesaria. Además de las Secretarías General, Privada, Jurídica y de Prensa, en las que el Presidente generalmente nombra a sus más inmediatos colaboradores que ejercieron funciones similares en campaña, el primer mandatario también reparte varias consejerías cuya labor muchas veces es desconocida o pasa desapercibida. Actualmente existen ocho, la más conocida de ellas es la Alta Consejería para la Reintegración, en razón a que el comisionado de Paz quien es su cabeza, ha jugado un rol protagónico en la desmovilización de los grupos insurgentes y paramilitares. ¿Funcionarios de carrera? En la lista siguen los Departamentos Administrativos directamente adscritos al organigrama de Casa de Nariño, entre los que figuran el polémico Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Departamento Administrativo Nacional de la Economía Solidaria (DANSOCIAL) y el Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP). A este último órgano le compete nada menos que orientar la selección de personal que ocupan los altos cargos públicos tanto administrativos como diplomáticos, mediante concursos abiertos pues los de libre nombramiento y remoción, como su nombre lo indica, también los selecciona el Presidente o los directores nacionales de las entidades. Al DAFP le corresponde igualmente establecer salarios y primas de los funcionarios públicos. Éste no es un dato menor si se tiene en cuenta que muchos expertos han abogado siempre porque se fortalezca la carrera diplomática y administrativa para que los méritos pesen más que las recomendaciones y las palancas, ya que ése es el sistema que propicia el pago de favores. “La Corte (suprema de Justicia) ha ordenado varias veces al legislativo que haga una carrera notarial y hay resistencia de los mismos trabajadores porque se quedan sin el reparto de la burocracia. Fortalecer la carrera administrativa es algo fundamental pues es la administración pública la que se tiene que imponer sobre los políticos y no al revés”, explicó a Votebien Javier Revelo, investigador de Dejusticia, centro de estudios de derecho, justicia y sociedad. Una sentencia del Consejo Superior de la Judicatura en noviembre de 2006 obligó a que los notarios fueran finalmente convocados por concurso público de méritos y, según el Gobierno de 870 notarios que tiene el país, 620 fueron nombrados bajo este esquema. No obstante, el Congreso logró meterle ciertos "micos" a la ley, y a la hora de la selección pesa más la experiencia y la entrevista que los exámenes de conocimiento, es decir que quienes ya tienen las plazas son más proclives a conservarlas así hayan llegado allí por recomendaciones políticas. El sonado caso de la yidispolítica, en que se pagó con notarias a cambio de votos favorables a la reelección, fue una muestra de cómo se feriaron los apetecidos puestos. Al fin y al cabo

un notario se puede hacer hasta 200 millones de pesos al mes, pues su sueldo depende de los ingresos de la notaría y los trámites para los ciudadanos son cada vez más costosos. Varias amnistías legales -la última en 2008- han permitido que funcionarios públicos que estaban en puestos provisionales entraran a hacer parte de la carrera automáticamente sin participar en concurso alguno. "Esto permitió por ejemplo que la Fiscalía estuviera controlada por los barones electorales mucho tiempo y de ahí la impunidad en la investigación de la parapolítica", sostuvo por su parte, Armando Novoa.

Y en el servicio exterior... El otro caso en los que el aparato del Estado incluso ha premiado a polémicos funcionarios como el ex ministro Sabas Pretelt de la Vega y el ex director del DAS, Jorge Noguera, es el del servicio exterior. Aunque nadie niega la importancia de la política internacional en la inserción de Colombia en el mundo, las cifras de las misiones con acreditación en el exterior representan un oneroso gasto para el Estado si se tiene en cuenta que los diplomáticos reciben primas especiales anuales de casi 11 millones de pesos, adicionales a auxilios de cesantías y bonificaciones especiales para la recreación, y muchas embajadas y consulados no atienden más de cuatro horas al día.

Un embajador puede ganar hasta 50 millones de pesos (los sueldos más altos los tienen las representaciones en Europa) además de vivir en lujosas casas mantenidas por el Estado."Este es uno de los casos más groseros pues la ley dice que solo el 20% de los cargos diplomáticos son de carrera y el 80% del libre nombramiento y remoción", explica Revelo. Aquí la torta es bastante amplia. Actualmente Colombia tiene embajadas en nueve países de América del Sur, mientras los consulados alcanzan 42, 15 de ellos en Venezuela y 11 en Brasil. En Centro América y el Caribe, la proporción es de 10 embajadas y 20 consulados. Aquí se cuentan por ejemplo los consulados en las ciudades de Oranjestad y Willemstad en la Isla de Curazao y Paramaribo en Surinam. En Norte América, hay dos embajadas y 13 consulados, 9 de ellos en todo el territorio de Estados Unidos y el resto en Canadá. En Europa, las embajadas son 15 y los consulados 43 la mayoría de ellos en España (nueve). En Asia las embajadas son siete y los consulados 18 aunque curiosamente no hay representación en Singapur, sede del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC) al cual Colombia aspira a ingresar. En África las embajadas son tres y los consulados siete, aunque cabe mencionar que tres de ellos ejercen funciones ad honorem. Y finalmente en Oceanía hay una embajada y dos consulados en Australia, y uno más en Auckland (Nueva Zelanda), este último también ad honorem. Esto da un total de 47 embajadas y 143 consulados en todo el mundo. No sobra mencionar las llamadas delegaciones diplomáticas ante organismos multilaterales como la ONU y la OEA en Nueva York y Washington respectivamente; la UNESCO en Paris y la otra sede de la ONU y la OMC, ambas en Ginebra, Suiza. Todos estos funcionarios son seleccionados por el Ejecutivo. La relación con el poder legislativo Otros nombramientos que hace directamente el Presidente son los miembros de la junta directiva del Banco de la República (aunque los expertos sostienen que en cargos técnicos la independencia se mantiene con mayor facilidad), y a dos de los miembros de la junta directiva de la Comisión Nacional de Televisión. Adicionalmente el Primer Mandatario también puede nombrar a las cabezas de los institutos descentralizados como el SENA y el ICBF (cada una de estas entidades tiene 33 regionales), lo que propicia que la feria burocrática siga. En el caso de los directores regionales se ha visto la gran incidencia de congresistas en seccionales de estas entidades en distintos Departamentos. "A veces es normal que las elecciones de jefes nacionales las haga el Presidente pues tiene que rodearse de sus amigos para poder gobernar, pero en las regiones es pura politiquería", apunta Revelo. En otros casos aunque no elige, el Presidente nomina a los candidatos a ocupar ciertos cargos. Es el caso de los magistrados de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, y el Defensor del Pueblo, quienes son seleccionados por el Congreso de una terna que presenta el primer mandatario.

En lo que refiere a los magistrados de la Corte Constitucional y el Procurador, la terna la completan además de los nominados por el Presidente, los sugeridos por la Corte Suprema y el Consejo de Estado. En el caso del Fiscal General, el presidente postula la terna y es la Corte Suprema la que elige la cabeza del ente de Control, una elección que ha mantenido al país en vilo por casi diez meses. Según el experto Javier Revelo, la reelección propició la concentración de poder en las ramas del poder público pues "el Presidente quedó con facultades para incidir en nuevos nombramientos de funcionarios que se rotan, mientras él no (...) Adicionalmente por la falta de control en el Congreso y las mayorías del partido en el poder, hay elecciones como la del procurador que resultan casi unánimes: El Presidente propone, el Congreso dispone y se sabe quien es el elegido", apuntó el experto. Aunque este es un problema de los regímenes presidenciales en todo América Latina el sistema de contrapesos se podría mejorar con la ampliación de periodos de los magistrados de las Cortes, tal como sucede en Estados Unidos. "Es el caso más exitoso, aunque incomparable con el caso colombiano entre otras cosas porque allí funcionan las democracias federales y hay mucha autonomía de los gobiernos locales frente al central", explica por su parte Armando Novoa. La reforma política Para corregir el sistema hay dos tesis que han hecho carrera: Una de ellas es que se haga una reforma al calendario electoral o bien juntando las fechas de elecciones de Presidente y Congreso como se hacía antes de la Constitución del 91, o bien celebrando primero los comicios presidenciales y luego los legislativos."Esto evitaría que el candidato presidencial quedara atado a las mayorías que se eligen en las parlamentarias y para ser elegido tenga que apoyarse en esos congresistas durante su campaña prometiendo puestos”, acota el experto Novoa. Otra es hacer una reforma política a fondo que fortalezca la disciplina de partidos, que regule las campañas y que permita que los acuerdos entre bancadas queden abiertos al escrutinio público tal como sucede por ejemplo en países como Gran Bretaña. "Hay que hacerle un revolcón a fondo al Congreso, cambiando sus sistemas de conformación de listas, la duración y los topes de financiación de campañas, -volverlos completamente estatales- y sancionar drásticamente a los congresistas que negocien al menudeo apoyos a proyectos gubernamentales a cambio de prebendas", añade Novoa. El analista no obstante sugiere que este cambio solo se podría hacer a través de un acuerdo político ciudadano en una asamblea constituyente de temario limitado pues "reformas de este tipo se han intentado ya en cinco gobiernos sin éxito". La lamentable tradición de la cultura política colombiana es que la meritocracia no es la regla sino la excepción, lo que hace que cambiar las leyes siga siendo inútil mientras el sistema de favores se mantenga.

El pacto de silencio
Opinión. En el Código Penal Militar se delinean los delitos que cubre
el fuero y se deja claro que los únicos que no están sujetos son los de lesa humanidad.

María Jimena Duzán
Sábado 12 Junio 2010

La condena de 30 años proferida en contra del coronel Plazas Vega, declarado culpable por la desaparición de 11 personas que salieron con vida del Palacio de Justicia, ha revivido el tabú de si los militares que incurren en delitos de lesa humanidad son intocables o no en Colombia. En el fondo esa es la gran discusión; la misma que hace 20 años se desató cuando el entonces procurador Alfonso Gómez Méndez pidió la destitución del general Arias Cabrales y del coronel Sánchez Rubiano. Al primero, Gómez Méndez lo encontró culpable por no haber tenido en cuenta la vida de los rehenes, y al otro, por ser el responsable de la desaparición de la guerrillera Irma Franco. Al entonces Procurador se le vino el mundo encima y debido a las amenazas contra su vida se vio obligado a salir del país. Veinte años después la historia vuelve a repetirse con la indignación que ha producido la condena contra Plazas Vega proferida por una jueza. A ella también le ha tocado presenciar la rapidez con que el establecimiento político se solidariza con las fuerzas militares, mientras ella es amenazada. Para evitar la discusión de fondo -la de si los militares son intocables cuando cometen delitos de lesa humanidad-, el mundo castrense nos tiene inmersos en la discusión equivocada y nos ha obligado a centrar su problema en el tema del fuero. Según esta tesis, condenas como la de Plazas Vega demuestran que los militares están indefensos, que se acabó con el fuero penal militar, que se destrozó la justicia penal y que por lo tanto los militares han quedado expuestos a una persecución jurídica infame que busca frenar a la fuerza pública en su lucha contra las FARC. No sobra decir que nada de lo anterior es cierto. El fuero penal militar está consagrado en la Constitución, y en la Carta se dice explícitamente que a los militares se les garantiza su propio régimen disciplinario y una justicia penal para juzgar a aquellos miembros de las fuerzas militares que incurran en delitos que tengan que ver con el ejercicio de sus funciones. Más aún: el gobierno del presidente Uribe aprobó en 2004 un nuevo Código Penal Militar y, que se sepa, en ese momento no se escuchó ninguna queja por parte de los generales. En ese Código Penal Militar se delinean nuevamente los delitos que cubre el fuero y se deja en claro que los únicos que no están sujetos son los delitos de lesa humanidad. Y hasta donde sabemos, ni la desaparición forzada ni el asesinato de campesinos inocentes son actos de servicio. Tampoco es acertado decir que la justicia penal militar se acabó. Otra cosa es que no sea eficaz y que por el contrario haya sido fuente de pasadas impunidades que no la dejan bien

parada. Casi todos los procesos de militares que hoy están siendo investigados por la justicia ordinaria fueron absueltos por la justicia penal militar. ¿Qué es entonces lo que están pidiendo los militares? Lo que en realidad están pidiendo es una peligrosa ampliación de su fuero con el propósito de "blindar" a los mandos militares de los delitos que por acción u omisión puedan cometer sus subalternos. Por esta vía se pretende frenar las responsabilidades en la cadena de mando y evitar así que los generales y el presidente Betancur terminen con el agua al cuello. A pesar de que el presidente Uribe les prometió, en su alocución del jueves, que presentaría un proyecto de ley en ese sentido, las posibilidades de que esta propuesta se traduzca en hechos es casi imposible. A Uribe le quedan dos meses de consejos comunales, y las probabilidades de que el próximo Presidente impulse la ampliación de un fuero que va en contra del Código Penal, de la jurisprudencia de la Corte Constitucional y de la doctrina internacional de los derechos humanos, es bastante improbable, incluso, si el nuevo Presidente es Juan Manuel Santos. Ni siquiera él se atrevería a abrir semejante boquete. Queda sobre el tapete la necesidad de encontrar una fórmula intermedia en la que se les conceda a los militares investigados por el Palacio de Justicia, un tratamiento especial a cambio de la verdad y reparación a las víctimas. Para el país es preferible una solución de ese estilo que reversar el único proceso de paz exitoso que hemos tenido, como bien lo han resaltado el general Padilla y hasta el propio presidente Uribe, quien tiene en su gobierno a varios de los ex comandantes guerrilleros del M-19. Tiene razón Alfonso Gómez Méndez cuando dice que hace 25 años el establecimiento político-militar colombiano hizo un pacto de silencio para ocultar la verdad de lo sucedido en el holocausto del Palacio de Justicia. Y el deber de la justicia es romper ese manto de impunidad. Lo demás es carreta.

El gobierno de Santos
Opinión. Los objetivos de Santos son equivocados. Consisten
en "seguir avanzando" sobre lo avanzado por Uribe, un retroceso en todos los aspectos.

Antonio Caballero
Sábado 12 Junio 2010

Juan Manuel Santos quiere, sin duda, ser un gran presidente (así sea de Colombia). Viene desde la niñez educándose para eso. Y no solo tiene la preparación sino además el talento: un talento en muchos aspectos comparable al que tenía uno de sus predecesores en el cargo, el doctor Carlos Lleras Restrepo. El preferiría, claro, una comparación más glamurosa.

Si no con Alejandro Magno, al menos con Winston Churchill: tartamudo en la infancia, casado con una bella mujer llamada Clemencia y presto a cambiar de partido a la primera oferta ministerial. Y deseoso de ganar una guerra (con uniforme de gala de Gran Lord del Almirantazgo, si fuera posible: para eso aprendió inglés; pero si toca de cachucha con la visera en la nuca, pues de cachucha). Porque bueno: el caso es que le tocó ser el doctor Carlos Lleras Restrepo, y hasta ahora la reencarnación va cuajando. Tuvo, como su modelo, un patrón presidente: Eduardo Santos aquel, Álvaro Uribe este. No es buen orador, pero habla. No es un gran periodista, pero sabe dirigir periódicos. No tiene arrastre de masas, pero es hábil manzanillo. No es liberal, pero siempre (o casi) se ha llamado liberal. Es enérgico, es laborioso, es estudioso, es arrogante y petulante, funda a troche y moche institutos descentralizados y centros de investigaciones públicos y privados. La gente no lo quiere; pero se hace nombrar, y a la larga, como Lleras Restrepo, se hace elegir. Y con él ha resucitado la antigua 'fila india de los presidenciables', desbaratada un tiempo por el asesinato de Galán. Así que nombrará canciller al rebelde Germán Vargas Lleras, como Lleras Restrepo nombró canciller al rebelde Alfonso López Michelsen. Ya lo verán. Pero no conseguirá ser un gran presidente -como tampoco lo consiguió Lleras Restrepoporque le falta una cosa esencial: el rumbo acertado. Juan Manuel Santos no tiene ni siquiera -como sí la tuvo Lleras Restrepo- la sensibilidad política suficiente para darse cuenta de que la raíz de la guerra secular de Colombia es la lucha por la tierra. Este es un país en el que solo se han hecho contrarreformas agrarias, empezando por esa grande y tremenda que fue la de la Conquista, del despojo indígena, siguiendo por la de la Independencia, que privatizó los resguardos, insistiendo por las de las Desamortizaciones eclesiásticas, ahondando por la de la Violencia política, y terminando -por ahora- por la del narcoparamilitarismo que ha desplazado del campo a cuatro millones de personas. Lleras Restrepo vio el problema, pero no se atrevió con él, o no lo dejaron. Santos ni siquiera lo ve. Por eso cree -o al menos dice que cree- que este gobierno de su patrón finquero Álvaro Uribe, el que más ha agravado la sangrienta crisis del campo, es el mejor de la historia. Y así no se puede. Santos no podrá hacer un gran gobierno, no porque carezca de principios, como le critican muchos. Eso, al contrario, puede a veces ser una ventaja. Así, podemos suponer que llegado el caso su concepto de la lealtad política no lo llevará al extremo de dedicar su gobierno a cuidarle las güevitas a Uribe, si lo persiguen, como se le fue a Ernesto Samper el suyo en cuidarse las propias. Ni tampoco por su desenvoltura en cuanto a los medios, demostrada tantas veces en diversos terrenos: en lo militar, en lo político, en lo diplomático. Y ni siquiera por el lastre de sus alianzas con lo peor de la fauna política uribista, que a su vez arrastra consigo otras alianzas todavía más tenebrosas. Santos no podrá hacer un gran gobierno porque sus objetivos son equivocados. Consisten en mantener el rumbo que Colombia lleva, y que según él es "la dirección correcta". En reforzar lo que existe o, como él dice, en "seguir avanzando" sobre lo ya avanzado por Uribe: que es, en todos los aspectos, retroceso. Santos es ultraderechista en lo militar, conservador en lo social, neoliberal en lo económico. Cree en la continuación de la guerra a muerte hasta la victoria militar imposible (ya he dicho aquí que nadie gana una guerra civil: todos la pierden), engrosando el presupuesto militar hasta la apoplejía y aflojando el fuero militar hasta la impunidad. Cree en el sometimiento sin condiciones a los

intereses del imperio norteamericano: entrega (semiclandestina) de las bases aéreas y navales a sus tropas, obediencia en la guerra perdida contra las drogas, alineamiento contra los adversarios (Chávez) y a favor de los aliados (Israel). Cree en las virtudes del Consenso de Washington, que conducen a que crezcan los ricos y los pobres deban emigrar. Si los dejan. Con objetivos como esos no se puede hacer un gran gobierno, como querría que fuera el suyo Juan Manuel Santos. La grandeza política no está en el cómo, sino en el para qué. Y el para qué de Santos se limita a la ambición mezquina de que las cosas sigan tal como están. Solo que con él.

¿Hubo fraude?
Opinión. Es más eficiente la concepción de primivotante
que tienen los uribistas: ser primo de Mario Uribe, como el Presidente, o de Pablo Escobar, como José Obdulio.

Daniel Samper Ospina
Sábado 12 Junio 2010

Iba a felicitar al Registrador de la Nación porque hasta ahora había mostrado un comportamiento envidiable: en la primera vuelta, por ejemplo, la Policía selló varios establecimientos que violaban la ley seca y, para orgullo patrio de todos, ninguno de ellos fue de la Registraduría. Sin embargo, esta semana un primivotante me advirtió que en una página de Facebook había pruebas de fraude. -¡Lástima no poder comparar los resultados! -se quejó-. ¡Lástima que estén prohibidas las encuestas a boca de urna! -¡Respete! -le dije-: ¡no le diga así al señor Registrador! Y lo digo en serio: no estoy de acuerdo con decirle 'Bocadeurna'a nuestro hombre pez, el doctor Carlos Ariel, no solo porque todos los servidores públicos merecen respeto, sino porque se presta a equívocos: uno no sabe si están hablando de él o de Angelino. Ahora bien: yo no sé si hubo fraude, pero no era necesario hacerlo. Hago un recuento de todo: en un primer momento, la ola verde parecía imparable. El triunfo se daba por descontado. Lucho ya tenía visto el andén en el que iba a celebrar y el hidrante al que iba a abrazar cuando decretaran la victoria verde.

Pero repentinamente todo cambió. Juan Manuel contrató a un genio del mal y ató su suerte a la popularidad de Uribe, y eso les gustó a los colombianos, que piden continuidad en programas del gobierno tan exitosos como el de los falsos positivos, que ha ayudado a disminuir el número de pobres en Ocaña. Sucedió también que mientras Mockus se hacía autogoles, la campaña de Santos lanzó propuestas demagógicas que calaron en la población: Angelino prometió irresponsablemente operaciones maxilares para todo el mundo, y recuperó algo del voto belfo que se había ido con el profesor. Y Santos dijo que no quitará los parafiscales, lo cual es obvio porque muchos de sus apoyos son parapolíticos, y al parapolítico le gusta que lo juzgue un parafiscal, ojala adscrito a la rama ejecutiva, que es lo que Juan Manuel ya propuso. Los impuestos fueron un tema crucial. Sincero, Mockus dijo que los subiría; más táctico, Juan Manuel advirtió que ni siquiera les pondría IVA a los votos que comprara el PIN. Y mientras Juan Manuel tenía garantizado el apoyo de la maquinaria, al profesor le fallaron los primivotantes. ¿Qué son los primivotantes? Son estos jóvenes mechudos que se ponen solo la parte de arriba de la sudadera y se la pasan conectados a Internet. En la emoción que al comienzo despertó la ola verde, yo mismo me volví un primivotante. No volví a afeitarme. Comencé a usar el verbo 'parchar'. Me saqué la camisa de los pantalones. Abrí cuenta en Twitter. Me puse pulseras de Mockus. Lo único que me faltó para ser un primivotante de verdad fue no salir de la casa el día de las elecciones. En eso, es más eficiente la concepción de primivotante que tienen los uribistas, para quienes el término no proviene de algo que se haga por primera vez, sino del parentesco que existe entre primos: ser primo de Mario Uribe, como el Presidente, o de Pablo Escobar, como José Obdulio. Ahora bien: Mockus se mostró excesivamente filosófico: en lugar de seducir al votante de Santos, trató de entenderlo con preguntas ontológicas: ¿El santista nace o se hace? ¿Nace bueno pero la sociedad lo corrompe? ¿El santista es lobo para el hombre? ¿O el lobo para el hombre es Roy Barreras, que se pone zapatos blancos? ¿El santista es malo por naturaleza? Yo creo que no: no todos los santistas son politiqueros corruptos, pero casi todos los politiqueros corruptos son santistas. Ante la ventaja de Santos, Mockus prefirió morir en su ley y no hacer alianzas con el Polo. Lo aplaudo. No hay que confundir a un mamerto con un primivotante, pese a que comparten una apariencia de desaseo parecida. Ambos se bañan poco. Pero mientras el mamerto anda de mochila y zapatos de gamuza, el primivotante usa tenis Adidas. Y mientras el primivotante tiene una barba máximo de tres días, la barba del mamerto es más descuidada, como la de Iván Cepeda o Clara López. La gran pregunta es: ¿por qué no votaron todos los primivotantes? Y algo más grave: ¿dónde guardan los pantalones de las sudaderas? ¿No temen que en unos años, al volverse a poner las dos prendas para hacer mercado, una se vea más desteñida que la otra? Como ven, todo se puede explicar por sí solo, y la de Santos ha sido una campaña pulcra. Hombre, sí, con un leve apoyo de Uribe; y un pequeño impulso del PIN; y un chantaje liviano con lo de Familias en Acción; y algo de comercio de votos, pero a muy buen precio ¿Y qué

querían, acaso? ¿Cambiar esta clase dirigente por otra? ¿Ver unas páginas sociales en las que en lugar de Carlos Mattos salieran un poco de profesores con cuello de tortuga que en vez de whisky toman tinto en vaso de icopor? Sin embargo, en caso de que se demuestre un fraude, ya no liberaría al Registrador. Pensaba hacerlo después del 20. Ya alquilé una cabaña en el Irotama. Pienso ir con mi mujer y mis hijas, y, en medio de los arreboles de un atardecer, alzarlo en los brazos, llevarlo a la orilla del mar y meterlo en el agua. -¡Anda, Carlos Ariel! ¡Nada! -voy a gritarle desde la arena-: ¡Vete, vete con los tuyos que te lo mereces! Después voy a quedarme en la orilla abrazando a mi familia mientras el sol se oculta en el horizonte y el Registrador da un par de brincos en las olas antes de perderse para siempre. Ojalá lo pueda hacer. Ojalá se lo merezca.

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¿Rescate militar y/o liberación? Mockus y Santos.
Por emmaflood el 16 de Junio 2010 Guerra o acuerdo es la disyuntiva que no se plantea el gobierno uribista. Elige la guerra. Santos prefiere la guerra, Mockus prefiere llegar a la paz con la liberación de los secuestrados como única condición. El rescate de los militares el pasado fin de semana, producto de una exitosa operación de inteligencia de las fuerzas militares ha sido una gran alegría para ellos, sus familiares y para toda Colombia. También ha sido importante para quienes no aceptamos el secuestro como instrumento de negociación política. Es muy bueno que los hayan podido rescatar con vida gracias a la pericia de las FFAA y a la valentía con que arriesgan su vida por salvar la de sus compañeros de armas. Ha sido también un duro golpe para las FARC. El gobierno- El gobierno reunió a los militares rescatados junto a sus familias para rendirles un merecido homenaje en el Palacio de Nariño frente a la prensa y ante el mundo. Pero como es costumbre en un gobierno triunfalista como éste, el presidente, henchido de orgullo ordenó al comandante proseguir con estas operaciones como si éstas fueran el camino correcto y el único para terminar con las FARC y con todos los problemas de Colombia. La guerra no es un campeonato de fútbol- Pero es que esto no se trata de un campeonato de fútbol en que todo termina cuando gana el campeón y se lleva la copa. Éste

ha sido un golpe para las FARC, tal vez estratégicamente necesario, pero no quiere decir que con eso se termina la guerra. Y ese es el gran error del uribismo. Rescate o acuerdo, rescate y acuerdo- Tampoco se terminan los secuestros. Pienso que cada vez que se hace un rescate, más bien se fomentan los secuestros de parte de las FARC para reemplazar a los rescatados, ya que para ellos éstos son un instrumento político de intercambio. Es curioso que el gobierno sostenga la idea de que el rescate disminuye los secuestros y el intercambio los aumenta cuando en el resto del mundo se piensa que nada tiene que ver una cosa con la otra. La guerra sigue porque no se resuelven los problemas que llevaron a ella y su terminación nada tiene que ver con que si se rescata o se deja de rescatar. Rescatar o hacer un intercambio humanitario en el contexto de un acuerdo humanitario es una obligación de los gobiernos que por mandato constitucional tienen que velar por la vida de los ciudadanos. Supongamos que rescataran a todos, de todos modos no se acabaría la guerra ni los muertos. Si es verdad que se quiere acabar la guerra sería más eficaz el acuerdo que el rescate, porque el acuerdo supone eso: ponerse de acuerdo en algo y por ese algo se empieza a resolver un problema. En cambio el rescate es una acción cuyo objetivo es ganar, y ganar, en este caso, no equivale a resolver el problema." Las recompensas- Otro error es creer que se arregla el problema dando recompensas a los guerrilleros para que se desmovilicen. Habrá unos cuantos que aceptarán ese trato, no sería la primera vez que ocurre, pero ese camino sería eterno, inconducente porque, guerrillero que se desmoviliza es guerrillero que fácilmente se reemplaza. A las FARC siguen ingresando jóvenes porque, aunque para cualquiera de nosotros sería una muy mala elección, no lo es para una juventud que no consigue trabajo, no se alimenta, y no tiene un proyecto de vida,"un por qué vivir". Si no hay nada mejor para ellos, no hay educación para tener un proyecto de vida sano, ni trabajo con qué sostenerse, estar en la guerrilla puede de algún modo darle sentido a sus vidas aunque para nosotros, con educación y buena alimentación no nos parezca una buena manera de elegir el futuro. El presidente les ofrece, además de la recompensa en dinero, la oportunidad de iniciar una nueva vida dentro de la legalidad. ¿Y por qué se ofrece como recompensa lo que es un derecho que tienen todos los jóvenes del país a alimentarse bien, a educarse, a trabajar?. Pero esa es la lógica de esta guerra. No de las guerras modernas, que no se libran sólo en el campo de batalla, pero sí es la lógica de esta guerra colombiana versión uribista que no entiende que un estado tiene la obligación de buscar otros medios para resolver los conflictos y que las acciones militares son un complemento que ayuda a negociar, pero no son la solución. El nuevo slogan del presidente- El presidente acuñó un nuevo slogan que presenta como si fuera un novedoso concepto y un avance en la comprensión del conflicto armado: "El acuerdo humanitario de "apaciguamiento" es como abonar, es siempre regar la semilla del terrorismo. Es aumentarle a los secuestrados la tortura y ponerlos de igual a igual con los terroristas". "El otro camino,- sigue el presidente-, es el de la persistencia de las fuerzas armadas para rescatarlos. Es el camino de la autoridad." Parece una concepción extraña de autoridad la que la asocia con la acción militar, y considera la conversación como algo peligroso que "abona la semilla del terrorismo".

Ningún acuerdo humanitario es apaciguamiento sino simplemente una acción humanitaria en medio de la guerra, que cuando se trata de una guerra interna permite no sólo el intercambio de prisioneros por secuestrados, sino el inicio de conversaciones, escuchar a las partes, hacer acuerdos, establecer compromisos. Y puede ser el inicio del camino hacia la paz. Y si así no lo fuera, al menos se está cumpliendo con una obligación para con los ciudadanos secuestrados. Si es por el prestigio del gobierno, siempre tendrá mejor imagen un gobierno que se ocupa de la liberación de sus secuestrados que quien los deja prisioneros de la guerrilla. Y si es por las FARC, tener prisioneros es un triunfo para las FARC y un fracaso para el gobierno. Santos y Mockus- Ni Santos ni Mockus quieren un acuerdo con las FARC si no liberan previamente a todos los secuestrados. Pero la diferencia está en que a Santos le gusta la guerra, Esto lo demuestra su libro "Jaque al terror" que no habla sino de los éxitos militares y poco y nada de conversaciones. Santos no quiere conversar, quiere "acabar" con las FARC. Tratará de respetar los derechos humanos por imposición internacional. Mockus quiere terminar con la guerra y mientras haya guerra velará por el cumplimiento de los derechos humanos por propia convicción. emmaflood@etb.net.co Emma Flood

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Óscar Collazos

Poder y oposición
Hace unos días, Enrique Peñalosa, del Partido Verde, hizo una "aclaración" preocupante al decir que este tenía vocación de poder y, por lo tanto, no podía ser un partido de oposición. Las palabras del ex alcalde contribuyeron a la incertidumbre que bajó a decenas de miles de votantes de la 'ola verde'. Y no porque se conociera por primera vez la intención de calentar con agua tibia los oídos de los uribistas que flotaban en la incertidumbre, sino porque defraudó la esperanza que muchos nos hacemos sobre el destino del país y su democracia. Nos vamos a enfrentar a un país gobernado por un presidente que tendrá de su lado a más del 80 por ciento del Congreso, a las grandes empresas de medios de comunicación, a grandes y pequeños industriales, a los grandes cacaos del agro, sumados a los amos del nuevo narcolatifundio, y a una apabullante mayoría electoral. Después del tsunami santouribista, sólo quedan jirones de los dos partidos tradicionales, una fracción importante del Polo Democrático Alternativo y lo que el Partido Verde quiera hacer con el futuro y con la buena fe de más de 3 millones de colombianos.

Si los verdes no se consolidan como alternativa y partido de oposición, se van a diluir en una sucesiva corriente de entusiasmo y decepción. Pueda que sobreviva un poco de entusiasmo, pero es bastante posible que la decepción se traduzca en estampida. No es buena inversión política poner en orillas opuestas lo que Peñalosa llama "voluntad de poder" y lo que una franja importante de colombianas desea y espera: que esa voluntad sea después del 7 de agosto una corriente fiscalizadora que, a falta de bancada parlamentaria, se vuelva fuerte y visible como organización ciudadana. Santos y sus aliados quisieran que, en medio de un gobierno "de unidad de nacional", los verdes reventaran como ola en las orillas del oportunismo y se volvieran espuma, algo que puede suceder con algunos de sus dirigentes. No solo le interesa gobernar con la mayor cantidad posible de fuerzas y partidos, sino conseguir que estas vuelvan más consistente el teflón heredado de Uribe. Lo va a necesitar a medida que se le presenten serios tropiezos con la justicia doméstica e internacional y cuando muchos de sus aliados de ahora muestren el cobre de sus orígenes bastardos y sepamos a quiénes han estado representando. Si el Partido Verde decide mantener en abstracto su "voluntad de poder", evitando ser oposición, lo podríamos ver más adelante pescando en orillas poco limpias del río electoral y a espaldas de la corriente que espera un cambio radical de las costumbres políticas y los comportamientos culturales de los ciudadanos. Lo que se iba a ir hacia el santouribismo ya se fue, incluida la enorme masa de ciudadanos honestos de todas las clases sociales que prefirió la continuidad al cambio. Para millones de colombianos no cuentan los graves "daños colaterales" del inmediato pasado: violación de los derechos humanos, complacencia con la corrupción y sus líderes regionales, empobrecimiento de los pobres y más enriquecimiento de los ricos. La teoría de las "manzanas podridas" excluye al que las cultiva y las vigila. No sé si el Partido Verde aumentará su caudal de votos el próximo domingo. Una cantidad importante de sus seguidores insiste en no perder la esperanza; otra repetirá en segunda vuelta el voto dado en la primera, no tanto porque Mockus y los verdes hayan despejado las dudas y aclarado las confusas propuestas de ciertos momentos, sino porque creen (o creemos) en dos cosas: que la democracia necesita una oposición consistente y el Partido Verde tomar una decisión que contradiga las declaraciones de Peñalosa. Esto es, ser oposición o no ser nada. salypicante@gmail.com Óscar Collazos http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscarcollazos/poder-yoposicion_7758812-1

CULTURA POLITICA

Ciudadanía hoy es entender las razones de los otros
Por Numas Armando Gil*

Zeppeling rondando el templo de Zeus, en Atenas / AFP La ciudadanía es cada vez más una disposición esencial para entender no sólo nuestro presente, sino sobre todo nuestro futuro: “La ciudadanía busca aquello en lo que todos podemos participar en público, lo que podemos intercambiar, no razones cerradas sobre sí mismas, sino ese tipo de razones que se pueden dar a los otros; no el mundo de lo inescrutable, de lo misterioso, de lo que no se puede entender si no se ha nacido aquí y no se ha vivido en una forma determinada, sino el mundo de lo que puede explicarse a los demás porque está al alcance de cualquier ser dotado de razón, el mundo de las leyes claras revocables, el mundo donde todos los seres humanos participan en la gestión del presente y sobre todo el futuro, ese es el mundo de la ciudadanía”. (Fernando Savater. Ética y Ciudadanía. Caracas: Monte Ávila, 1998). La primera idea de ciudadanía surge en Grecia, cuando las cabezas de familia renuncian a defender exclusivamente los intereses de su familia o de su tribu, de su “gens”, de su “demos” y se dedican a intentar buscar lo que tienen en común con los otros cabezas de familia con los que conviven.

El momento en que cada cual renuncia a ser exclusivamente portaestandarte de su pequeño núcleo vital y lo abre para asumir aquello que está en la plaza pública, aquella que comparte con los otros, eso es el nacimiento de la ciudadanía y cada vez más me parece que nuestro mundo, el mundo futuro, el mundo de este siglo XXI que camina rápidamente, debe ser un mundo donde cada uno tenga derecho a reivindicar, por su puesto, su lengua, su tradición, su religión, su forma de vida o de convivencia, pero que esos sean derechos de cada individuo sin que por ello quede obligado por un grupo a comportarse de una forma determinada y no de otra, es decir, que cada persona pueda elegir, o tenga su propio hábitat de significado en el cual tome aspectos simbólicos de su vida de una tradición y otros de otra. Algunos aspectos de nuestra ética los tomamos de una corriente, nuestra economía la tomamos de otra, es decir, cada uno creamos nuestros propios marcos de significado, los cuales no tienen que ser ni tienen que responder a una pauta establecida obligatoriamente desde fuera. Cada uno de nosotros tiene muchas identidades, crea un hábitat de significado. Lo propio de la ciudadanía es permitir albergar dentro de unas pautas, de unas normas comunes con otros, la mayor cantidad posible de hábitats de significado. Cuando se habla de individuo, surge siempre una imagen como de alquiler encerrado, separado o desligado de los demás; nada más falso. La individualidad es un producto de la sociedad y ésta, conforme ha evolucionado se ha ido sofisticando más alejándonos del „tribalismo‟ y de la mentalidad colectivista, mágica, teocrática, etc., del pasado. La individualidad no surge contra la sociedad, es parte de la evolución de la sociedad. El individualismo no es, o no debe ser una forma de escapar de las obligaciones respecto de la sociedad, sino precisamente una forma de afrontar nuestra vida en común con los otros. Lo que quiere decir el individualista es que cada persona tiene que ser consciente de su capacidad de acción, de su capacidad de intervención, de su responsabilidad en el conjunto de los demás; que no se puede ser simplemente parte de un engranaje, parte de un organismo general como los corales, formados por muchos seres unidos indisolublemente. El individualismo es una posibilidad de intervención social a partir de la responsabilidad de la persona, pero no una posibilidad de desligarse totalmente y de abandonar la sociedad, entre otras cosas porque somos seres irremediablemente sociales. Cada uno de nosotros piensa, reza, teme, ama en un lenguaje que no ha inventado sino en aquel que nos han transmitido los demás; es la sociedad dentro de nosotros. Aún en soledad, Robinson Crusoe, en su isla, hablaba y pensaba consigo mismo en un lenguaje en el que estaba, de alguna forma, todo el peso, todo el conjunto de espíritu que los demás nos dan. Son los demás los que nos hacen humanos: “La humanidad no es algo que brote en nosotros como la espontaneidad de una flor sin que nadie la riegue o la cultive. La humanidad es la capacidad de una forma de vida que nos damos unos a otros, una especie de matriz social, el útero de la sociedad del cual nacemos por segunda vez. Nacemos fisiológicamente del útero materno y luego, humanamente, socialmente, volvemos a nacer de ese útero que forma la comunidad humana, en la que

aprendemos el lenguaje, en la que vemos rostros de nuestros semejantes; ese es nuestro segundo nacimiento”. (Fernando Savater, Ibíd.) Lo característico del ciudadano es su capacidad para poner en común su forma de ser, su forma de pensar con los demás. No hay ciudadanos que se aíslen o que se hurten en la relación con los otros. La imagen ciudadana por excelencia sigue siendo la de Sócrates en el Ágora deteniendo a la gente para hacerle preguntas, interviniendo, siguiendo a las personas en sus tareas cotidianas. Esa es la visión de la ciudadanía, no una visión que se aparta como la del sabio oriental, por ejemplo, que se va a un monte y se encierra en una cueva y no quiere saber nada con los otros. La sabiduría ciudadana es la que, por el contrario, desciende hasta los demás, los busca ahí donde estén, intercambia con ellos opiniones, no significa ser capaz de razonar, sino ser capaz de entender las razones de los demás. Y en nosotros reina: “El olvido de lo que es honesto, nos invade; ningún acto resulta vergonzoso si nos satisface el provecho obtenido de él. Al hombre, criatura sagrada para el hombre, se le mata ahora por juego y diversión”. (Séneca, Epístolas morales a Lucilio). * Profesor de filosofía, investigador de la Universidad del Atlántico, Grupo Cronotopía.
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/R/rdciudadaniahoy/rdciudadaniahoy.asp?Cod Seccion=3

cultura
Fallece el escritor José

Saramago a los 87 años

El Nobel de Literatura portugués deja obras tan importantes como Ensayo sobre la ceguera, Memorial del convento o El Evangelio según Jesucristo
PÚBLICO.ES Madrid 18/06/2010

Pasó una noche tranquila, desayunó como cualquier otro día, mantuvo una conversación con su esposa y comenzó a sentirse mal. "Murió acompañado de su familia, despidiéndose de una forma serena y plácida". El escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, ha fallecido en su vivienda de Lanzarote (Canarias) a los 87 años, víctima de una leucemia crónica. “Escribo para

desasosegar, para no dejar que la gente se duerma y decirles que lo malo está ahí esperando”, dejó escrito como sentencia a una obra sublime de la que nunca presumió ("El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir" fue solo una de sus memorables sentencias). El autor, cuya delicada salud hizo temer por su vida hace un par de años, publicó a finales de 2009 su última novela en vida, Caín. Fue el último aliento de un escritor, ya muy enfermo, que en la última década trató de recuperar el tiempo perdido publicando novelas a un ritmo trepidante: seis novelas en nueve años. Obras marcadas por una trama argumental casi perfecta: una epidemia de ceguera que azota a todo un país (Ensayo sobre la ceguera), la separación física de la península ibérica, que se aleja de Europa flotando en el Atlántico (La balsa de piedra), el desasosiego de un hombre que ve a otro completamente igual a él (El hombre duplicado), el estupor generado después de que todos los habitantes de un pueblo decidan votar en blanco (Ensayo sobre la lucidez). Argumentos poderosos sustentados sobre el estilo siempre genial. En noviembre comentó que ya estaba escribiendo su próxima obra En noviembre comentó que ya estaba escribiendo su próxima obra, cuyo argumento giraba sobre la industria del armamento: quién fabrica las armas, quién trafica con ellas y quién muere. Hoy en día, "la vida humana no tiene ninguna importancia", dijo entonces. Nueva novela pese a que la leucemia le fuera consumiendo poco a poco. Porque, al fin y al cabo, "el escritor es sólo un pobre diablo que trabaja", apuntó. La capilla ardiente con los restos mortales del Nobel portugués será instalada a las 17.00 horas (18.00 hora peninsular) en la Biblioteca José Saramago del municipio de Tías, en la isla de Lanzarote. El cuerpo será trasladado a Lisboa, donde se instalará otra capilla ardiente en el salón de plenos del Ayuntamiento de la capital portuguesa. Posteriormente sus restos serán incinerados en Portugal y una parte de sus cenizas se depositarán en su pueblo natal, Azinhaga, en Portugal, y otra parte se enterrará junto a un olivo de su casa de Lanzarote

Siempre a la izquierda
Autor de obras cumbres de la literatura del siglo XX, como Memorial del convento (1982), El Evangelio según Jesucristo (1991) o Ensayo sobre la ceguera (1995), murió al lado de su mujer y traductora, Pilar del Río. Deja 17 novelas y numerosos ensayos, artículos y cuentos . Y un compromiso político siempre a la izquierda. Histórico militante comunista ("No he tenido que renunciar al comunismo para llegar al Nobel") , también dejó marca con su actividad social -fue un acérrimo defensor de los derechos humanos- levantando su voz en numerosas ocasiones contra las injusticias, la Iglesia y los grandes poderes económicos, a los que veía como las grandes enfermedades de su tiempo.

"Estamos todos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista, o es estúpido, o insensible, o millonario", dijo en diciembre de 2008, durante la presentación de Las pequeñas memorias, una obra en la que recuerda su infancia entre los 5 y los 14 años. Dios fue una diana constante sobre la que lanzó sus dardos: "La Biblia es un manual de malas costumbres: crueldad, incestos, carnicerías. Según un científico que los contó, hay cerca de un millón 700 mil cadáveres en este libro”, defendió. “Tan crueles como Dios son los hombres, que hemos inventado a un Dios a nuestra imagen y semejanza”, añadió. José de Sousa Saramago nació en Azinhaga (Portugal) el 16 de noviembre de 1922 en el seno de una familia campesina y, en 1924, se trasladó junto a sus padres y su hermano mayor a Lisboa, donde cursó sus estudios de Primaria y comenzó el Bachillerato. Fue entonces cuando se plantaron las semillas de un escritor que, además de la novela, cultivó las memorias, la poesía y los artículos en prensa. Su obra en español está editada íntegramente por Alfaguara. http://www.publico.es/culturas/321671/fallace/escritor/jose/saramago/anos

Izquierda José Saramago
Nosotros tenemos razón, la razón que asiste a quien propone que se construya un mundo mejor antes de que sea demasiado tarde, pero o no sabemos transmitir a los demás lo que es substantivo en nuestras ideas, o chocamos con un muro de desconfianzas, de prejuicios ideológicos o de clase que, si no logran paralizarnos completamente, acaban, en el peor de los casos, por suscitar en muchos de nosotros dudas, perplejidades, esas sí paralizadoras. Si el mundo alguna vez consigue a ser mejor, solo habrá sido por nosotros y con nosotros. Seamos más concientes y estemos orgullosos de nuestro papel en la Historia. Hay casos en que la humildad no es buena consejera. Que se pronuncie alto la palabra Izquierda. Para que se oiga y para que conste.

Pensar, pensar José Saramago
Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.

Minutos, días José Saramago
Todos los días tienen su historia, un solo minuto daría para contar durante años, el mínimo gesto, el desbroce minucioso de una palabra, de una sílaba, de un sonido, por no hablar ya de los pensamientos, que es cosa de mucha enjundia pensar en lo que se piensa, o se pensó, o se está pensando, y qué pensamiento es ese que piensa el otro pensamiento, no acabaríamos nunca. De Levantado del suelo, Alfaguara, p. 79 (Selección de Diego Mesa)

Ciudadanos, que no clientes José Saramago
Nosotros estamos asistiendo a lo que llamaría la muerte del ciudadano y, en su lugar, lo que tenemos y, cada vez más, es el cliente. Ahora ya nadie te pregunta qué es lo que piensas, ahora te preguntan qué marca de coche, de traje, de corbata tienes, cuánto ganas… El Mundo, Madrid, 6 de diciembre de 1998

La hora de los valores humanos José Saramago
El fracaso del capitalismo financiero, hoy tan obvio, debería ayudarnos a la defensa de la dignidad humana por encima de todo. La Vanguardia, Barcelona, 10 de diciembre de 2008

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